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Todo ciudadano es igual ante los ojos de la ley, con los mismos derechos, como el

de recibir una prestación de servicios igualitaria; es triste tener que decir que estas
palabras son simplemente escritas y no aplicadas, pues es un sistema con
estructuras ineficaces.

Al abarcar el fenómeno salud-enfermedad, es necesario tener en cuenta que en


este influyen aspectos sociales, económicos y políticos. Desde tiempos antiguos
se puede ver la manera como el manejo de este fenómeno, ha sido notoriamente
desigual, pero siempre beneficiando a aquellos grupos sociales minoritarios que
tienen de cierta manera un poder o dominio sobre aquellos mayoritarios, que
vendrían siendo los que tienen bajos recursos.

Igualmente, al hablar de enfermedad se lleva consigo distintos factores biológicos,


físicos, culturales y ambientales que le dan una explicación en una época
determinada y que rodean al hombre, dándole una concepción diferente al término
“enfermedad” y la forma de ser atendida. Las condiciones de vida de las personas
en cada época es variada debido a los peligros a los que se encuentran expuestos
y el medio que los acoge, ya que no en todas se cuenta con el mismo nivel de
desarrollo, ni con los mismos recursos para suplir todas las necesidades, ni mucho
menos con un sistema de salud que ampare a toda la población para generar un
bienestar común.

Las estratificaciones sociales que se han desarrollado durante toda la historia


ponen a la salud en un acto de clase social, la cual se lleva en práctica según el
origen del paciente, en donde la práctica médica es un “servicio” restringido que
solo pueden tener acceso a él, aquellos que se encuentren en lo alto de cada
estratificación social, a los demás no les queda sino conformarse con que un
milagro los salve. Estas personas son los llamados esclavos en la época de la
esclavitud, obreros en la feudal y empleados asalariados en la actualidad, siendo
el sector más productivo de la economía, pero el que no está en las mejores
condiciones en cuanto a calidad de vida.

Para comprender de una mejor manera esta situación se puede analizar un poco
el modelo medico planteado desde tiempos pasados por la autonomía de la
práctica médica y por los sectores sociales con mayor dominio. En este modelo
medico esta expuesta la enfermedad como un fallo biológico del ser humano, sin
embargo, desconoce la influencia de procesos sociales y psicológicos generales
en el padecimiento; esto es de gran importancia, ya que las personas de bajos
ingresos económicos no tienen la misma posibilidad de acceder al sistema de
salud con los mismos beneficios de aquellos que pertenecen a una clase alta; ya
que los de clase baja con lo poco que se ganan no alcanzan para pagar una
buena atención, y además cuentan con demasiados factores que pueden llevarlos
a caer en un estado de deterioro de su salud.

Ha medida del tiempo la tecnología médica ha avanzado junto con la ciencia,


brindando así la posibilidad de atender aquellas enfermedades de las que antes
no se tenían mayor conocimiento. Sin embargo, a estos avances no todos pueden
acceder, ya que la medicina y salud-enfermedad, el dolor y el sufrimiento han sido
tomados como un negocio, el cual es uno de los que más dinero mueve y por este
motivo, la sociedad ha perdido el respeto por el trato de la vida, hasta el punto que
el medico ya ni dirige un saludo amable al paciente, simplemente tomando a estos
como clientes.

Este modelo médico no sirve, porque no tiene en cuenta que un ser humano
puede sufrir más por malas condiciones sociales de vida que por la causa
biológica de la enfermedad, o a veces la causa biológica es originada por un
desequilibrio social al que está sometido.

Esta lógica capitalista de la salud, se convierte en el símbolo de peso y la palabra


humana desaparece. Haciéndose evidente el abuso por parte de los seguros de
salud que obligan a las personas a pagar por una atención medica que es
excesivamente costosa y la atención es pésima, con centros de atención con
pocos recursos e instalaciones malas, en donde las consultas médicas son
demoradas y si son con un especialista es aún peor; estas son situaciones que se
ven enfrentados todos los usuarios diariamente.

Es así como la salud se convierte en un espejismo de aquellos hombres que son


útiles para el mercado e igualmente para el estado, estructuras que se encargan
de materializarlos, pasando de ser un sujeto a un objeto, es decir,
transformándose en una total mercancía, una máquina que decaerá con el tiempo,
y por lo tanto las enfermedades en lugar de detenerse, se acumularan cada vez
más.

Todo esto, no debería ser así, pues el sistema en el que la sociedad mendiga por
un servicio de salud, es en realidad un derecho de todos que debe ser respetado y
que la medicina debes buscar el mantener la salud y curar la enfermedad, mas no
ganar dinero con el dolor y el sufrimiento de un ser humano.