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TALENTOS PROPIOS DEL ENTENDIMIENTO

El talento en sí es un dote natural nacido de nuestra organización, que nos hace


capaces de concebir y expresar fácilmente las ideas, que es lo que
llamamos talento o ingenio natural, el cual el hombre perfecciona y extiende con
la educación, el estudio y la meditación pues tanto se sabe cuanto se medita,
observa y compara. De este talento cultivado es del que aquí hablamos
principalmente.
La inteligencia es una facultad del alma por medio de la cual concebimos y
comprendemos las cosas; un conocimiento exacto y positivo de ellas; es la pericia
con que las explicamos, si son especulativas;, o las ejecutamos, si son prácticas.
Preciso es que a la inteligencia preceda la concepción como facultad que enlaza
las ideas de las cosas, considerándolas bajo sus diferentes aspectos,
descubriendo sus diferentes relaciones, sus semejanzas y diferencias. El que
conciba con claridad tendrá buena y acertada inteligencia, disposición conveniente
para las ciencias y las artes, se expresará con precisión y guardará orden y
concierto en cuanto diga y haga.
El entendimiento es aquella potencia del alma que se ocupa en concebir y tener
idea clara de las cosas: saberlas con la posible perfección; conocer, pensar,
penetrar, discurrir, deducir y juzgar, y así al hombre sabio y docto le
llamamos entendido.
La palabra entendimiento parece corresponder más principalmente a la
especulativa; la de inteligencia práctica: «discurre con mucho entendimiento; obra
con suma inteligencia».
Un hombre honrado, sencillo y natural se cuida poco de ostentar ingenio, y mucho
de ser veraz y tranco; no estudia frases brillantes, sino sólidas; le basta con
tener razón; en todo obra con sentido recto, ejercita su entendimiento, rectifica
su juicio, procura concebir con claridad y pureza, adquirir cuanta inteligencia le es
posible, y sentir el impulso de su ingenio.
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