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AMALIA, Enrique García Velloso y Max Glücksmann

Resumen:

Paula Felix­Didier, Andrés Levinson

El Museo del Cine de Buenos Aires conserva la mayor colección fílmica y de materiales relacionados al cine argentino de nuestro país. Más de sesenta mil latas de films en diversos formatos que incluyen largometrajes del período mudo hasta la actualidad, noticieros cinematográficos, cine publicitario, films amateurs, científicos y educativos, entre otros. A su vez el Museo atesora materiales en distintos formatos de video y digital, afiches, bocetos, fotografías, vestuario, escenografía, proyectores y cámaras que forman parte central de la historia del cine en Argentina. Entre las colecciones del Museo figura la única copia existente en nitrato del largometraje argentino más antiguo que se conserva, AMALIA.

Durante el cierre del Buenos Aires Festival de Cine Independiente (BAFICI) 2015, el Museo del Cine de Buenos Aires proyectó AMALIA de Enrique García Velloso y Max Glücksmann en el centenario de su estreno. El proyecto permitió realizar la preservación fotoquímica de la única copia en nitrato existente del film. Esta copia conservada por el Museo se encuentra completa solo en un 70 %, las partes faltantes se rescataron de un beta­cam proveniente de una reducción a 16mm realizada en los años sesenta. Lamentablemente para el presente proyecto el Museo no pudo acceder a una de esas copias 16mm depositada en Fundación Cinemateca Argentina. En el laboratorio CINECOLOR, Argentina, se realizó a su vez un transfer digital de todo el material y correcciones de color y velocidad de acuerdo al material original. El film se proyectó con música en vivo en el Teatro Colón, el mayor teatro lírico del país ya que allí mismo se proyectó AMALIA originalmente.

El Museo del Cine de Buenos Aires conserva la mayor colección fílmica y de materiales relacionados al cine argentino de nuestro país. Más de sesenta mil latas de films en diversos formatos que incluyen largometrajes del período mudo hasta la actualidad, noticieros cinematográficos, cine publicitario, films amateurs, científicos y educativos, entre otros. A su vez el Museo atesora materiales en distintos formatos de video y digital, afiches, bocetos, fotografías, vestuario, escenografía, proyectores y cámaras que forman parte central de la historia del cine en Argentina.

Entre las colecciones del Museo figura la única copia existente en nitrato del largometraje argentino más antiguo que se conserva, AMALIA.

Amalia es, a su vez, la primera novela argentina, escrita en 1851 por José Marmol desde el exilio

político en Montevideo, Uruguay, apareció

alegato en contra de Rosas por entonces gobernador y para muchos dictador de Buenos Aires. En 1914 el exitoso dramaturgo Enrique García Velloso decide adaptar la obra y llevarla al cine, fue posiblemente el primer largometraje argentino. Célebre film por sus especiales características ya que fue protagonizado por los jóvenes de las familias más tradicionales de la ciudad y fue también el primer y seguramente último estrenado en el Teatro Colón, el mayor teatro lírico del país. Los actores amateurs le dieron ciertos matices naturalistas a un film cuya puesta en escena en los interiores es claramente teatral, mientras que resulta específicamente cinematográfica en cada uno de los exteriores filmados en las afueras de Buenos Aires.

por entregas en el periódico La semana y fue un gran

Durante la realización García Velloso contó con la ayuda técnica del productor y empresario cinematográfico de origen austríaco Max Glücksmann, quien por entonces inicia una expansión comercial sin precedentes que lo llevaría en pocos años a ser el mayor distribuidor y exhibidor de América Latina. Todo el proyecto fue financiado por la Sociedad del Divino Rostro, en un intento por recaudar fondos para sus actividades benéficas. Por este motivo el film tuvo su estreno en el teatro más importante de la ciudad reservado habitualmente solo para la alta cultura, con entradas inusualmente caras y un público exclusivo entre los que se encontraba, entre otros, el presidente de la nación. El evento traduce así mismo el singular interés que en poco tiempo había despertado el cinematógrafo en Buenos Aires donde las primeras proyecciones se realizaron en 1894. En el transcurso de apenas veinte años se comienzan a producir films de largometraje y varias empresas de fotografía incorporan cámaras, proyectores y laboratorios de revelado. El experimento llevado adelante por los jóvenes pertenecientes a la elite no indica no obstante la legitimación temprana del cine dentro del campo cultural ilustrado, se trata de un hecho singular y aislado que no volvería a ocurrir hasta bien entrado el siglo XX.

En conmemoración de los cien años del estreno de tan singular film el Museo del Cine de Buenos Aires junto con BAFICI (Buenos Aires Festival de Cine Independiente), realizó la preservación del film en 35mm y su proyección en formato digital nuevamente en el Teatro

Colón y con música en vivo de Adrián Iaies Drumless Trío reponiendo la forma de proyección original.

Apenas anterior al desarrollo de un lenguaje puramente cinematográfico, la película se ubica en ese umbral entre la puesta en escena heredada del teatro y las posibilidades que podía ofrecer el dispositivo del cine. En el film esa potencia de lo que está próximo a desarrollarse parece acechar en algunas escenas exteriores casi imposibles de controlar para un director como García Velloso, un hombre de teatro que, es evidente, hasta entonces no se había interesado por las cualidades narrativas que podía tener el nuevo invento. Entre otras cosas el film resulta fascinante exactamente por eso, por la ausencia casi absoluta de recursos formales que más adelante conoceríamos como propios del cine. Es, en ese sentido, el último de su especie porque ya al año siguiente David W. Griffith estrena NACIMIENTO DE UNA NACION, donde enseña al mundo como narrar en el cine, mientras que en Argentina NOBLEZA GAUCHA, de Ernesto Günche, Eduardo Martínez de la Pera y Humberto Cairo, del mismo año ya da muestras claras de las posibilidades de un lenguaje distinto al del teatro e incluso al de la fotografía fija. Inclasificable así mismo porque el elenco es totalmente amateur y, si bien los actores se mueven frente a la cámara siguiendo con precisión las indicaciones de quien los dirige, se advierte también la instancia del rodaje mediante miradas al público, sonrisas cómplices y lo que parecen guiños internos entre lo que eran; un grupo de jóvenes amigos sin demasiada experiencia en la actuación pero que, es innegable, disfrutaron su trabajo. Filmada totalmente en exteriores a plena luz del día, se nota fácilmente la construcción precaria de los espacios interiores, por momentos se puede ver el movimiento de parte del decorado a merced del viento, en cambio se destaca el vestuario sin dudas original de 1840 junto al mobiliario y demás objetos de la escenografía. La filmación aprovechando la luz solar es típica de un período donde no existían galerías con luz artificial ni estudios con elementos técnicos para facilitar el rodaje. En este aspecto también es uno de los últimos de su especie ya que al año siguiente Glücksmann justamente abre galerías de filmación de cierta sofisticación al que luego siguen otras empresas como Martínez de la Pera y Günche. Como toda película realizada en nitrato resulta muy notable comprobar las increíbles propiedades del material fílmico (Eastman Kodak en este caso), la asombrosa profundidad de

campo en cada plano exterior donde todo, absolutamente todo, siempre está en foco sin ningún esfuerzo y la belleza de los entintados, tecnología del color muy usada en la época que resalta los momentos más dramáticos con tonos rojos, los interiores con amarillos que simulan la luz de las velas y los tonos verdes para algunos exteriores. La existencia de AMALIA con sus colores originales aporta rica información acerca de los laboratorios fílmicos en Argentina durante la década del diez. Es evidente que la empresa de Max Glücksmann poseía la tecnología para el entintado utilizado en el film. El proceso consistía en la inmersión del film en una solución de tintura que coloreaba toda la gelatina por lo tanto el fotograma completo adquiere un color uniforme, siempre con fines expresivos y narrativos. Las características de la película de nitrato explican a su vez que el film, luego de cien años, no solo exista, sino que resulte sorprendente la calidad y textura de la imagen tan distinta a la artificialidad sin fallas de la actual era digital.

Origen de la copia.

La copia sobre la que se realizó la preservación tiene una larga historia que involucra algunas de las personas más trascendentes en la historia del coleccionismo y conservación del cine en Argentina. Entre ellos se destaca Rolando Fustiñana quien fundó en 1942 el Cine Club Gente de Cine y en 1949 la Cinemateca Argentina. Fue él quien en los años sesenta encontró en la Sociedad del Divino Rostro una copia en nitrato de AMALIA. De esa copia en 35mm virada a distintos colores se realizó en los años setenta en el laboratorio de José Vigévano y Enrique Bouchard una reducción a 16mm blanco y negro de la que se hicieron dos copias. En aquella época era práctica habitual la reducción de un film 35mm a 16mm sin tener en cuenta los colores originales ya que aún no se habían establecido normas y criterios demasiado claros acerca de las prácticas en torno a la preservación del material fílmico. Con el tiempo fueron apareciendo especialistas dedicados al tema que advirtieron acerca de la complejidad del problema. El Congreso de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos de 1978 fue particularmente revelador en este sentido, dio en buena medida impulso a toda una disciplina que desarrolló nuevas técnicas y nociones acerca del significado de la preservación y restauración.

Anteriormente se hacían este tipo de reducciones frente a la preocupación que presentaba conservar el nitrato por sus propiedades inflamables. La solución era la reducción a safety film, película de seguridad y en 16mm porque costaba exactamente la mitad y además servía para ser proyectado en la televisión. Luego de realizar estas copias en 16mm la copia de nitrato fue llevada al Museo del Cine de Buenos Aires en algún momento de los años ochenta por Jorge Miguel Couselo (primer director del Museo del cine). Cuando nos propusimos realizar la preservación y proyección del film encontramos que la copia en nitrato se hallaba incompleta. El paso del tiempo y las dificultades edilicias que sufrió el Museo del Cine durante muchos años llevaron al deterioro de casi el 30 % del film. Además de la pérdida de emulsión en varios sectores, el material se encontraba notoriamente contraído. La decisión del Museo fue realizar un duplicado del negativo mediante la copia fotoquímica paso a paso y ventanilla húmeda de todo lo que pudiera ser rescatado de la copia en nitrato incluyendo todos los fotogramas del material original aún cuando presentaban defectos o lesiones de degradación tanto del soporte como de la emulsión. El trabajo se realizó en el laboratorio Cinecolor de Argentina y se obtuvo un duplicado negativo en polyester 1:1,33 blanco y negro, que contiene aproximadamente el 70% del film. Luego en el mismo laboratorio se escaneó el negativo polyester para obtener una copia digital full HD. De las reducciones a 16mm mencionadas el Museo posee una versión en dv­cam que se utilizó para completar las partes faltantes de la copia en nitrato . Todo el material fue sometido a una corrección de color de acuerdo a las muestras obtenidas del material original y se ajustó la velocidad de proyección. No obstante tanto a la copia 35 como a la versión en dv­cam le faltaba el título, por lo tanto se agregó una placa que se tomó del programa de mano original, de este también se agregó una segunda placa con un texto explicativo junto a una fotografía para la escena posterior a la secuencia de títulos, también faltante en ambos materiales. El programa de mano original que consta de cincuenta páginas donde se narra la historia completa fue conservado por el Museo y reeditado para esta ocasión.

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1 Una de las copias en 16mm se encuentra en la Fundación Cinemateca Argentina, nos resultó imposible acceder a ella.

Finalmente el film se proyectó en el cierre del BAFICI en 2015 con música en vivo y a sala llena.