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AMPARO DIRECTO: 1/2017

QUEJOSO: ***o ***alias **.

(CENTRO FEDERAL DE READAPTACIÓN


SOCIAL NÚMERO 14, EN GÓMEZ PALACIO,
DURANGO)

MAGISTRADO PONENTE:
HORACIO ARMANDO HERNÁNDEZ OROZCO

SECRETARIA:
LILIANA ELIZABETH SEGURA ESQUIVEL

Ciudad de México. Acuerdo del Primer Tribunal Colegiado en


Materia Penal del Primer Circuito, correspondiente a la sesión
pública de veintiocho de abril de dos mil diecisiete.

V I S T O S, para resolver, los autos del juicio de Amparo


Directo 1/2017.

RESULTANDO

1. Acción de amparo. El doce de diciembre de dos mil


dieciséis, el quejoso citado al rubro, promovió demanda de
amparo contra la sentencia dictada el treinta y uno de diciembre
de dos mil quince en el toca penal ****, por el Quinto Tribunal
Unitario en Materia Penal del Primer Circuito, así como su
ejecución al Juez Segundo de Distrito de Procesos Penales
Federales en esta ciudad, Director General de Ejecución de
Sanciones de la Coordinación General de Prevención y
Readaptación Social de la Comisión Nacional de Seguridad,
dependiente de la Secretaría de Gobernación y, Director del
Centro Federal de Readaptación Social Número 14, con
residencia en el Estado de Durango.
Amparo Directo 1/2017

En la aludida decisión de alzada se CONFIRMÓ la de primer


grado (emitida por el juez citado) y se condenó al ahora accionante
de amparo, por los delitos de:

 DELINCUENCIA ORGANIZADA, razón por la que le


fueron impuestas las siguientes sanciones: seis años de
prisión y seis mil trescientos setenta y cinco días
multa, en atención al grado de culpabilidad señalado
-medio-.

PRIVACIÓN ILEGAL DE LA LIBERTAD EN LA


MODALIDAD DE SECUESTRO, en agravio de *** y **, por
el que se le impuso pena de veintisiete años seis meses de
cárcel y ochocientos cincuenta días de pecunio, por cada uno
de los delitos cometidos a los citados pasivos, dando un total
de cincuenta y cinco años de privativa de libertad y mil
setecientos días multa; lo condenó de la reparación del
daño1, lo absolvió del resarcimiento de perjuicios
ocasionados.

Sanciones que, al estar en presencia de un concurso real


de delitos, se le impuso sanción por ambos delitos, siendo en total
SESENTA Y UN AÑOS DE PRISIÓN Y OCHO MIL SETENTA Y
CINCO DÍAS MULTA2; se le negaron los sustitutivos de prisión,
así como el beneficio de condena condicional; y, ordenó la
suspensión de sus derechos políticos y civiles.
2. Trámite e integración. El nueve de enero de dos mil
diecisiete, se admitió la demanda y se tuvo como terceros

1a) ***, la cantidad de trescientos sesenta y siete mil pesos.


b) ***, la cantidad de novecientos ochenta y siete mil pesos.

2Equivalente a $365,313.00 pesos, a razón del salario mínimo vigente al momento del último de los
secuestros (2004), esto es $45.24 pesos.

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interesados a los ofendidos en comento y al agente del Ministerio


Público adscrito al Tribunal Unitario responsable.

Asimismo, se ordenó hacer del conocimiento de las partes


que a partir del uno de enero de dos mil diecisiete el Pleno de
este órgano colegiado está integrado por los magistrados
Francisco Javier Sarabia Ascencio (presidente), Horacio Armando
Hernández Orozco y Miguel Enrique Sánchez Frías.

3. Turno. El catorce de febrero, debidamente integrado el


presente asunto, fue turnado al magistrado ponente, para que, en
términos del artículo 183 de la Ley de Amparo, formulara el
proyecto de resolución respectivo.

CONSIDERANDO

I. Competencia. Este Tribunal es competente en términos


de los artículos 103, fracción I, y 107, fracción V, inciso a), de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 34, 170,
fracción I, y 171 de la Ley de Amparo; 37, fracción I, inciso a), 38
y 39 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación; así
como del Acuerdo General 3/2013 del Pleno del Consejo de la
Judicatura Federal, dado que se trata de un amparo directo contra
una sentencia definitiva dictada por la citada autoridad
jurisdiccional del orden Federal, en materia penal, residente en
este circuito.

II. Existencia de los actos reclamados. Quedó acreditado


con el informe justificado que rindió el Tribunal Unitario
responsable, así como con los autos que adjuntó en los que
consta la resolución combatida, la que —al igual que el resto de
las constancias— se tuvo a la vista al resolver el presente
asunto.

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Amparo Directo 1/2017

También se acredita la certeza de los actos de ejecución,


atribuidos al Juez Segundo de Distrito de Procesos Penales
Federales en esta ciudad así como al Director General de
Ejecución de Sanciones de la Coordinación General de
Prevención y Readaptación Social de la Comisión Nacional
de Seguridad, dependiente de la Secretaría de Gobernación,
por así manifestarlo en sus informes justificados (fojas 96 y 115
del expediente en que se actúa).

De igual forma se acredita la certeza de dichos actos en


cuanto al Director del Centro Federal de Readaptación Social
Número 14, con residencia en el Estado de Durango, con base
en la presunción que deriva de su omisión de rendir el informe de
ley. Además, porque esos actos no se reclamaron por vicios
propios, sino como consecuencia de la resolución de alzada, de
modo que si ésta existe, aquéllos por necesaria consecuencia
también.

III. Estudio. Dado el sentido del presente fallo, resulta


innecesario analizar los conceptos de violación esgrimidos por el
quejoso, pues este Tribunal Colegiado, en suplencia de la queja
deficiente en términos de lo dispuesto en el artículo 79, fracción
III, inciso a), de la Ley de Amparo, observa que se violaron las
leyes del procedimiento en el juicio de origen y por tanto, se
afectaron las defensas del quejoso, en términos de lo dispuesto
en el numeral 173, apartado A, fracciones VI y XIV, de la
legislación invocada, mismos que prevén:

“Artículo 173. En los juicios del orden penal se


considerarán violadas las leyes del procedimiento con
trascendencia a las defensas del quejoso, cuando:
Apartado A. Sistema de Justicia Penal Mixto
[…]

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Amparo Directo 1/2017

IV. El juez no actúe con secretario o con testigos


de asistencia, o cuando se practiquen diligencias en
forma distinta de la prevenida por la ley;
[…]

VI. No se respete al imputado el derecho a


declarar o a guardar silencio, la declaración del imputado
se obtenga mediante incomunicación, intimidación,
tortura o sin presencia de su defensor o cuando el
ejercicio del derecho a guardar silencio se utilice en su
perjuicio;
[…]

XI. La sentencia se funde en la confesión del reo,


si estuvo incomunicado antes de otorgarla, o si se obtuvo
su declaración por medio de intimidación, tortura o de
cualquiera otra coacción;

XII. La sentencia se funde en alguna diligencia


cuya nulidad establezca la ley expresamente;
[…]

XIV. En los demás casos análogos a los de las


fracciones anteriores, a juicio del órgano jurisdiccional de
amparo.”. [lo destacado es nuestro]

En efecto, se vulneraron los derechos fundamentales del


peticionario de amparo, en específico, la libertad personal que
consagran los preceptos 16, 18, 19, 20 y 21 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos (vigentes en la época de
los hechos -dos mil cuatro-), así como el de no autoincriminación
previsto en el ordinal 20, Apartado A, fracción II, de la Carta
Magna, el tormento de cualquier especie, consagrado en el
artículo 22 constitucional, en concordancia con los diversos
artículos 1, 6 y 8 de la Convención Interamericana para Prevenir y
Sancionar la Tortura, relativos al derecho de toda persona que
denuncie haber sido torturada, así como haber recibido cualquier
tipo de trato cruel, inhumano o degradante, debe ser examinada
imparcialmente, así como también se trastocó la prerrogativa de
que cuando exista una denuncia o razón para creer que se ha

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Amparo Directo 1/2017

cometido un acto de tortura, las autoridades intervendrán oficiosa


e inmediatamente para realizar una investigación sobre el caso,
así como el de exclusión de pruebas ilícitas previsto en el
numeral 15 de la Convención Interamericana para Prevenir y
Sancionar la Tortura.

Lo que configuró las violaciones al procedimiento referidas,


las cuales trascendieron al resultado del fallo al haberse
justificado la responsabilidad del demandante de la acción
constitucional, por un lado, sin que se esclareciera la tortura que
alegó en ampliación de su deposado ante el juez de la causa y,
que de ser positiva, podría excluir pruebas del caudal probatorio
existente en la causa subyacente y, por otro, sin excluir las
pruebas vinculadas directamente con el quejoso durante el tiempo
que estuvo arraigado, al no estar prevista dicha medida a nivel
constitucional en la época de los hechos (como se desarrollará a
continuación).

Previo a señalar las razones de dicha aseveración, es


necesario destacar que, el enjuiciado solicita la “interpretación
directa de la Constitución, en el caso concreto, del párrafo quinto del
artículo 16 constitucional3, así como del artículo 7 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos4 y del artículo 9 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos5”, sin embargo, dicha
manifestación no debe entenderse en sentido literal, puesto que,
dado el contexto en el que lo asentó, dicha solicitud va
encaminada a que este órgano colegiado aplique la interpretación
que se ha dado a dichos artículos, para efecto de determinar si el
acto reclamado viola o no derechos humanos reconocidos en

3 “[…] Cualquier persona puede detener al indiciado en el momento en que esté cometiendo un delito o inmediatamente después

de haberlo cometido, poniéndolo sin demora a disposición de la autoridad más cercana y ésta con la misma prontitud, a la del
Ministerio Público. Existirá un registro inmediato de la detención. […]”
4 Derecho a la libertad personal.
5 Señala en síntesis: Derecho a la libertad, detención por causas que señale la ley, puesta a disposición sin demora.

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Amparo Directo 1/2017

nuestra Carta Magna y, en consecuencia declarar su


inconstitucionalidad y ordenar a la responsable ordenadora que
lleve a cabo la expulsión de pruebas ilícitas por haberse dado en
franca violación a los derechos fundamentales del quejoso.

De ahí que, lo solicitado por el quejoso no se trata de un


análisis de interpretación directa de los ordinales en comento, sino
de la observancia de los mismos en cuanto a la detención ilegal
que éste manifiesta, la demora en su puesta a disposición del
Ministerio Público, así como el derecho a la libertad, lo cual
implica un estudio de legalidad no de interpretación en sí.

Puntualizado lo anterior, es dable señalar que, el justiciable


esgrime en sus conceptos de violación, que su DETENCIÓN fue
ilegal, la cual es factible analizar por este órgano constitucional,
con fundamento en el criterio emitido por la Primera Sala de la
Suprema Corte de Justicia, en la jurisprudencia 1ª./J. 45/2013
(10ª.)6: “VIOLACIONES COMETIDAS EN LA DETENCIÓN DEL
INCULPADO CON MOTIVO DE LA EXCEPCIÓN PREVISTA EN
EL ARTÍCULO 16 CONSTITUCIONAL (FLAGRANCIA O CASO
URGENTE). ES FACTIBLE SU ANÁLISIS EN AMPARO
DIRECTO CUANDO NO HAYAN SIDO ANALIZADAS
PREVIAMENTE EN AMPARO INDIRECTO.”.

En principio, es necesario destacar que de autos se


advierte el inicio de las averiguaciones previas ** y ** instauradas
por la comisión de los delitos de PRIVACIÓN ILEGAL DE LA
LIBERTAD EN LA MODALIDAD DE SECUESTRO, en agravio de
**** y ***, el veinticuatro de noviembre de dos mil tres y el
veintisiete de octubre de dos mil cuatro, respectivamente (fojas
432 y 470, tomo I).

6 Emitida por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, publicada en el Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, página 529, libro XXII, tomo 1, julio de 2013. Décima Época.

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Amparo Directo 1/2017

Haciendo hincapié en este punto que, ambas indagatorias


se acumularon a la diversa*** cometida en agravio de **** (fojas
431 y 467 del tomo I).

Puntualizado lo anterior, el once de diciembre de dos mil


cuatro, según el informe de los Agentes Federales de
Investigación Sergio Licona Gómez, Tito Jiménez Vázquez, Beth
Isha Fernández Mireles y Carlos Hugo Castro Vázquez, el hoy
quejoso fue detenido en el domicilio donde se encontraba privado
de su libertad ***, esto es, en calle *, manzana **, lote **, antes
manzana *, lote **, colonia *, delegación *, en esta ciudad,
quienes lo remitieron al Ministerio Público, por lo que su captura
fue en flagrancia por lo que a éste ofendido se refiere, de
acuerdo a lo establecido en los artículos 16, párrafo quinto, de la
Constitución Federal, 266 y 267, párrafo primero, del Código de
Procedimientos Penales para esta ciudad, por tanto, el
representante social en esa misma data, decretó su formal
retención (fojas 654 a 658, tomo I, de la causa), los citados
preceptos, establecen:

“Artículo 16. Nadie puede ser molestado en su


persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en
virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente,
que funde y motive la causa legal del procedimiento.

En los casos de delito flagrante, cualquier persona


puede detener al indiciado poniéndolo sin demora a
disposición de la autoridad inmediata y ésta, con la misma
prontitud, a la del Ministerio Público.
[…]”

“Artículo 266. El Ministerio Público y la Policía


Judicial a su mando están obligados a detener al
responsable, sin esperar a tener orden judicial, en delito
flagrante o en caso urgente.”

“Artículo 267. Se entiende que existe delito


flagrante cuando la persona es detenida en el momento de
estarlo cometiendo, o bien cuando el inculpado es

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perseguido material e inmediatamente después de


ejecutado el delito. […].” [lo resaltado es nuestro].

No obstante lo anterior, el quejoso esgrime en sus motivos


de disenso que su detención se llevó a cabo dentro de su
domicilio y luego lo trasladaron al lugar en que supuestamente fue
detenido.

Sin embargo, aun cuando se llevó a cabo el careo


constitucional celebrado entre éste y el policía captor Sergio
Licona Gómez, en el que el enjuiciado reiteró dicha aseveración,
el elemento captor la refutó de falsa, sin que el quejoso
manifestara su deseo de ser careado con el resto de los
elementos remitentes.

Lo cierto es que, el quejoso manifestó en su ampliación de


declaración haber sido detenido en un lugar diverso al que
apuntaron los elementos captores, esto es, en lo que interesa:

“[…] Quiero manifestar que el día once de


diciembre de dos mil cuatro, siendo entre las nueve y nueve
y media de la mañana, mi esposa, sobresaltada, me decía
que se oía algo raro afuera, me dijo ‘asómate se oye algo
raro afuera’, en cuanto me asomé por la ventana, había
varias camionetas negras con mucha gente vestida de civil,
muy diferentes a la gente que estaba diario afuera de mi
casa, puesto que mi casa hay una lechería y siempre hay
mucha gente. En cuanto yo me asomé, una de esas personas
sacó una pistola y la apuntó hacia la ventana en donde yo
me encontraba, de repente, oí que pateaban mi puerta del
cuarto donde yo estaba con mis cuatro hijos, uno de nueve
años, uno de siente, mi otro niño de cinco años y mi bebé de
seis meses; al voltear, una persona de civil, metía una
pistola por la ventana apuntando a mis hijos que ya se
encontraban atrás de mí, diciendo ‘pa afuera eh compañero
ya se me cerro’, era muy temprano, yo había trabajado una
noche anterior, hasta como la una y media o dos de la
mañana en un salón de fiestas llamado ‘Casablanca’ y ese
mismo día sábado once de diciembre, iba a ir a trabajar
hasta las dos o tres de la mañana. Todo caso que agarré yo,

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le pedía a mi hijo el más grande, que me pasara la llave


para poder abrir el candando de la puerta, que ellos ya casi
tiraban a patadas por fin logré abrir la puerta, en cuanto la
abrí, patearon la puerta pegándole a uno de mis hijos con
la misma puerta, agarrándome de los cabellos, me
empezaron a pegar con las pistolas que ellos traían, cuando
me sacaron ya iba sangrando de la cabeza, pero antes de
subirme a la camioneta que se encontraba enfrente de mi
casa, una persona del sexo femenino, se quitó una de sus
playeras diciéndome que me tapara la herirá o las heridas
que me habían hecho sus compañeros, porque si ensuciaba
la camioneta, me iban a dar en la madre e iban a hacer que
la lavara. Me subieron a una de las camionetas arrancando
ellos, por unos escasos minutos que a mí se me hicieron
eternos, cuando se detuvieron, se oyeron varios disparos;
después, me cambiaron a otra camioneta, llevándome a una
casa que desconozco todavía el lugar donde se encuentra,
me bajaron de la camioneta donde me llevaban y me
subieron a otra a golpes, entro un comandante, según un
comandante porque todos iban de civiles, a hablar conmigo,
que qué tenía yo que ver con unas personas y de los
nombres que me dieron, pues no conocí a ninguno, de los
cuales ahorita no recuerdo, yo les dije que no tenía nada
que ver con ellos, que no los conocía, me dijeron que no me
preocupara que me iban a soltar, pero en ese momento, se
acercó otra persona al que el oficial le dijo ‘que hacemos
con este comandante’, contestándole la persona que se
decía ser el comandante ‘tráetelo para hacer montón’ y me
metieron a la nombrada casa y me sentaron en una silla,
diciéndome que tenía que decir lo que ellos querían,
sacaron una cámara, me la pusieron enfrente preguntando
que a qué me dedicaba, yo les decía que era fumigador y
electricista, apagaban la cámara y me ponían una bolsa de
plástico en la cabeza, cuando veía ellos que me iba a
ahogar, me la quitaban y me decían ‘te dedicas al secuestro
hijo de tu pinche madre, porque le juegas al pendejo’ y me
me preguntaban otra vez a qué me dedicaba, yo nada más
les decía soy electricista y me decía al secuestro, mientras
me golpeaban. Por fin lograron que yo frente a la cámara
dijera que me dedicaba al secuestro y dijo uno de ellos ‘ya
llegaron los azules’ y dijo el supuesto comandante
‘empiecen el simulacro’, me pusieron frente a una pared, no
antes de darme unos zapatos porque yo iba nada más en
puro pants, entonces en ese momento se oyó que pateaban
puertas, rompían vidrios, cortaban cartucho a sus armas y
gritaban ‘Agencia Federal de Investigación, quedan
detenidos’, pero en ese momento dijo uno de ellos ‘no salió
comandante’, diciéndoles él ‘que repitan el simulacro’ y
volvieron a empezar con la misma operación de patear

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puertas y ventanas y diciendo que eran Agencia Federal de


Investigación y quedaba uno detenido. […]”.

De ahí que, la sola circunstancia de que el inculpado


niegue los hechos que se le imputan y manifieste que el día en
que acontecieron los mismos se encontraban en un lugar distinto
al de la comisión de aquéllos, actualiza una contradicción
sustancial entre los dichos de los policías con el del peticionario
de amparo, por ende, resulta viable reponer el procedimiento
para que se lleven a cabo los CAREOS PROCESALES
respectivos, como así lo ha definido nuestro Máximo Tribunal, en
la jurisprudencia 1ª./J. 50/20027 de rubro: “CAREOS
PROCESALES. EL JUZGADOR DEBE ORDENAR SU
DESAHOGO DE OFICIO, CUANDO ADVIERTA LA EXISTENCIA
DE CONTRADICCIONES SUSTANCIALES EN EL DICHO DE
DOS PERSONAS, POR LO QUE LA OMISIÓN DE
DESAHOGARLOS CONSTITUYE UNA VIOLACIÓN AL
PROCEDIMIENTO QUE AMERITA SU REPOSICIÓN, EN CASO
DE TRASCENDER AL RESULTADO DEL FALLO.”, pues
dilucidando dicho punto se podrá hacer una declaratoria en
cuanto a si la detención del quejoso fue legal o no.

Ahora bien, el peticionario de amparo aduce que hubo


demora en la puesta a disposición, esto es, seis horas después de
su detención, pues la persona secuestrada fue liberada a las once
horas con treinta minutos; aunado al hecho de que, los agentes
aprehensores omitieron señalar la hora de su aseguramiento, con
toda la intención de justificar la prolongación en su puesta a
disposición del Ministerio Público; máxime que, la distancia entre
la casa de seguridad en donde fue asegurado y las oficinas de
SIEDO, es de aproximadamente una hora con treinta minutos.

7 Emitidas por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, publicadas en el


Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, la primera en el libro XIX, tomo I, página 701, abril
de 2013, Décima Época y, la segunda, en el tomo XVI, página 19, diciembre de 2002, Novena Época.

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Argumentos que son factibles de analizar en el presente


estudio, porque no fue motivo de estudio por el juez de procesos
ni por la responsable, destacando que, ello nada tiene que ver con
la detención del justiciable, dado que, ésta y la puesta a
disposición de manera inmediata ante el Ministerio Público, tratan
de acciones distintas que, no obstante de tener una relación
causal y sucesiva, mantienen independencia fáctica y sustancial,
puesto que, primero, tiene lugar la detención, que debe sujetarse
a los supuestos constitucionales y luego, la policía deberá cumplir
con el imperativo constitucional que la obliga a poner al detenido
de inmediato a disposición de la representación social, como así
lo ha señalado la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación.

En consecuencia, dichas acciones deben analizarse de


manera independiente, pues la ilicitud de la detención no
condiciona la vulneración al imperativo constitucional de
inmediatez en la puesta a disposición, ni viceversa; aunque sea
cierto que en algún caso podrán actualizarse ambas violaciones
constitucionales, ello no significa que tengan una vinculación
indisoluble; por ello, es necesario analizar cada una de las
violaciones de forma independiente.

Apoya lo anterior la jurisprudencia 1a./J. 8/2016 (10a.)8: de


rubro: “DEMORA EN LA PUESTA A DISPOSICIÓN DEL
DETENIDO EN FLAGRANCIA ANTE EL MINISTERIO PÚBLICO.
LA VALORACIÓN DEL PARTE INFORMATIVO U OFICIO DE
PUESTA A DISPOSICIÓN DE LOS AGENTES
APREHENSORES, DEBERÁ ATENDER A LA INDEPENDENCIA
FÁCTICA Y SUSTANCIAL DE LA DETENCIÓN Y LA PUESTA A
DISPOSICIÓN.”.

8Visible en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, libro 33, tomo II, página 723, agosto de
2016, Décima Época, Jurisprudencia(Constitucional).

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En ese orden de ideas, si bien es cierto en el caso a


estudio, de constancias no se advierte la hora exacta en que el
quejoso fue detenido, el informe de puesta a disposición se
recibió en la Subprocuraduría Especializada en Investigación de
Delincuencia Organizada (SEIDO), a las dieciséis horas con
quince minutos del once de diciembre de dos mil cuatro, lo
cual es congruente, puesto que en el dictamen de integridad
física del hoy peticionario de amparo se asentó como hora en
que se realizó el mismo, las dieciséis horas (fojas 632 a 637,
tomo I).

Aunado al hecho de que, de las ampliaciones de los


policías aprehensores Tito Jiménez Vázquez y Beth Isha
Fernández Mireles, se obtienen datos respecto a la hora en que
se realizó el operativo en que se logró la detención del quejoso y
sus cosentenciados, esto es, aproximadamente antes de medio
día, incluso el primero de los citados apuntó que del lugar de la
casa de seguridad y las oficinas del Ministerio Público hicieron
aproximadamente “una hora u hora y media”;

De ahí que, no existe dilación en la puesta a disposición


del quejoso, puesto que, el Ministerio Público al que fue remitido
el quejoso, esto es, la Subprocuraduría Especializada en
Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), se encuentra
ubicada Avenida Paseo de la Reforma número 75, colonia
Guerrero, delegación Cuauhtémoc, en esta ciudad, tal como se
observa de la página de internet de la Procuraduría General de la
República9, por lo que, la distancia de dicha subprocuraduría y el
lugar en que fue detenido, esto es, calle **, manzana **, lote *,
antes manzana **, lote *, colonia **, delegación *, en esta ciudad,
es una distancia de aproximadamente veintisiete kilómetros y el

9 http://www.pgr.gob.mx/Subprocuradurias/seido/Paginas/default.aspx

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tiempo que se tarda en llegar ahí es entre cincuenta y cinco


minutos y una hora, tal como se observa en la siguiente
simulación:

No obstante lo anterior, el tiempo puede variar por diversos


factores, entre los más comunes en la Ciudad de México, el tráfico
vehicular, lo cual es congruente con el tiempo que señaló el
elemento captor citado.

De ahí que, tomando en consideración que la detención se


llevó a cabo a medio día aproximadamente y que a esa hora se
trasladaron a las oficinas de la SEIDO, el tiempo de llegada, oscila
entre cincuenta y cinco minutos y una hora, aunado al tráfico o
algún otro factor (treinta minutos más), la puesta a disposición se
da entre las trece horas y las trece horas con treinta minutos, ello
aunado a que se tiene la certeza de que el hoy quejoso estaba
siendo examinado a las dieciséis horas, esto es, a lo sumo dos
horas y media aproximadamente después de su puesta a
disposición, lo cual a juicio de este órgano colegiado está
justificado por los trámites que se tengan que hacer ante la

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autoridad ministerial, por lo que no existe demora en la puesta a


disposición.

En otro tópico, el quejoso se duele de que la autoridad


responsable sólo declaró la nulidad de las imputaciones que
realizaron las víctimas ** y ****, únicamente respecto a la parte de
la identificación del quejoso que hicieron a través de la Cámara de
Gesell, pues como bien lo señaló el tribunal unitario, dicho
reconocimiento se hizo sin la presencia del defensor del
enjuiciado, ello conforme al criterio sustentado por la Primera Sala
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en la jurisprudencia
1a./J. 10/2015 (10a.)10: “RECONOCIMIENTO DEL INCULPADO
A TRAVÉS DE LA CÁMARA DE GESELL. EN DICHA
DILIGENCIA ES NECESARIA LA ASISTENCIA DEL
DEFENSOR A EFECTO DE GARANTIZAR EL DERECHO A
UNA DEFENSA ADECUADA.”.

Sin embargo, señala que debió declarar la nulidad de


diversos medios probatorios al actualizarse la figura de efecto
corruptor, esto es, todas las declaraciones que rindieron las
víctimas en la etapa de averiguación previa, preinstrucción e
instrucción, así como los careos procesales en los que
intervinieron los mismos.

Circunstancia esta última que se estima desacertada, pues


el resto de dichas diligencias fueron desahogadas conforme a las
formalidades que señala la ley, en las cuales se señalaron
aspectos concernientes a la mecánica del evento delictivo;
además de que nuestro Máximo Tribunal ha definido que el
efecto corruptor del proceso penal se actualiza cuando, en un
caso concreto, concurran las siguientes circunstancias:

Consultable en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, página 1038, libro 16, tomo II;
10

marzo de 2015, Décima Época.

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a) que la autoridad policial o ministerial realice alguna conducta


fuera de todo cauce constitucional y legal;

b) que la conducta de la autoridad haya provocado condiciones


sugestivas en la evidencia incriminatoria que conlleven la falta de
fiabilidad de todo el material probatorio; y

c) que la conducta de la autoridad impacte en los derechos del


acusado, de tal forma que se afecte de forma total el derecho de defensa
y lo deje en estado de indefensión.

Aspectos que no se actualizan con las probanzas que


aduce el sentenciado, por lo que, el tribunal responsable estuvo
en lo correcto en declarar la nulidad sólo en cuanto al
reconocimiento del hoy quejoso ante el ministerio público
que realizaron los ofendidos en comento.

Apoya lo anterior la jurisprudencia 1a./J. 6/2015 (10a.)11:


“RECONOCIMIENTO O IDENTIFICACIÓN DEL IMPUTADO DE
MANERA PRESENCIAL EN EL PROCEDIMIENTO PENAL. LA
AUSENCIA DEL DEFENSOR GENERA COMO
CONSECUENCIA LA INVALIDEZ DE LAS DILIGENCIAS
RESPECTIVAS.”.

Por otra parte, cabe destacar que, el doce de diciembre


de dos mil cuatro, esto es, un día después de la detención del
justiciable de mérito, la representación social solicitó el ARRAIGO
de éste, por un lapso de noventa días, medida que fue concedida
en esa misma data, por el Juez Décimo de Distrito de Procesos
Penales Federales en esta ciudad, por el tiempo señalado (fojas
768 a 792, tomo I, así como 3 a 10, tomo II).
11Emitida por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, visible en la Gaceta del
Semanario Judicial de la Federación, página 1253, tomo II, libro 15, febrero de 2015. Materia
Constitucional, Penal, Décima Época.

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Después, el nueve de febrero de dos mil quince, el


Ministerio Público Federal (fojas 2 a 202, tomo V), ejerció acción
penal contra el quejoso por los delitos de DELINCUENCIA
ORGANIZADA Y PRIVACIÓN DE LA LIBERTAD EN SU
MODALIDAD DE SECUESTRO, en agravio de los citados
ofendidos y otros más, solicitando al juez de la causa, la
respectiva orden de aprehensión, siendo recibido el pliego de
consignación el ocho de marzo del citado año (foja 205, tomo V).

Así, dicha orden de aprehensión fue librada el nueve de


marzo del año en comento, la cual se tuvo como cumplida el once
siguiente (foja 219, tomo V), lo cual informaron los policías de
investigación Gustavo Velázquez Ramírez, Guillermo Daniel
López, Jesús Ramón Raygoza y Juan Miguel Torres Fernández,
al Juez Sexto de Distrito en el Estado de Matamoros, Tamaulipas,
señalando que en esa fecha ingresó el hoy quejoso al Centro
Federal de Readaptación Social Número 3, en Matamoros
Tamaulipas (fojas 219, 237 a 240, tomo V).

No obstante lo anterior, este tribunal colegiado estima que


el ARRAIGO bajo el que fue sometido el quejoso, como medida
precautoria mientras el Ministerio Público investigaba la
responsabilidad delictiva del indiciado, es jurídicamente
incompatible con las garantías de libertad personal que
establecía la Constitución Federal (vigente en la época de los
hechos), en favor de todo gobernado, como así lo definió el
Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en la acción
de inconstitucionalidad 20/2003, resuelta el seis de septiembre de
dos mil cinco y que dio origen a la tesis P.XXII/200612 de rubro:
“ARRAIGO PENAL. EL ARTÍCULO 122 BIS DEL CÓDIGO DE
PROCEDIMIENTOS PENALES DEL ESTADO DE CHIHUAHUA
12Visible en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, tomo XXIII, página 1170, febrero de
2006, Novena Época.

17
Amparo Directo 1/2017

QUE LO ESTABLECE, VIOLA LA GARANTÍA DE LIBERTAD


PERSONAL QUE CONSAGRAN LOS ARTÍCULOS 16, 18, 19,
20 Y 21 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS
UNIDOS MEXICANOS.”.

En dicha ejecutoria, nuestro Máximo Tribunal fue puntual


en señalar que, tratándose de la afectación, restricción o privación
de la libertad del imputado, la Carta Federal sólo la permitía
mediante la actualización de condiciones específicas y plazos o
términos estrictos, esto es:

“[…] a) La detención en el caso de delito flagrante


(artículo 16, párrafo cuarto constitucional), en cuyo caso se
impone a quien la realice, la obligación de poner sin
demora al detenido a disposición de la autoridad inmediata
y ésta al ministerio público, quien realizará la
consignación.

b) En casos urgentes tratándose de delitos graves


cuando haya riesgo fundado de que el indiciado pueda
sustraerse a la justicia y no se pueda ocurrir a un juez, el
ministerio público puede realizar la detención bajo su
responsabilidad, pero en tal supuesto tendrá,
ordinariamente, un plazo de cuarenta y ocho horas para
poner al detenido a disposición de la autoridad judicial, la
que de inmediato ratificará la detención o decretará la
libertad; plazo que podrá duplicarse en aquellos casos que
la Ley prevea como delincuencia organizada (artículo 16,
párrafos quinto y sexto de la Constitución).

c) Orden de aprehensión dictada por autoridad


judicial, siempre y cuando se satisfagan los requisitos que
la propia Constitución impone, en cuyo caso, la autoridad
que la ejecute o cumplimente, deberá poner al inculpado a
disposición del juez, sin dilación alguna y bajo su más
estricta responsabilidad (artículo 16, párrafos segundo y
tercero de la Constitución).

d) Auto de formal prisión, que ordinariamente el


juez de la causa dicta dentro del improrrogable plazo de
setenta y dos horas a partir de que el indiciado sea puesto a
su disposición, previa recepción de la declaración
preparatoria y siempre y cuando se advierta de los datos

18
Amparo Directo 1/2017

que arroje la averiguación previa, que se encuentra


comprobado el cuerpo del delito y son bastantes para hacer
probable la responsabilidad del indiciado (artículo 19,
primer párrafo, de la Constitución Federal).

e) Prisión preventiva (artículo 18 constitucional),


por delito que merezca pena de prisión y se encuentre sujeto
a proceso conforme al auto de formal prisión, pero la
sentencia debe dictarse dentro de los plazos que establece el
artículo 20, apartado A, fracción VIII, de la Constitución.

f) Tratándose de sanciones por infracciones a los


reglamentos gubernativos y de policía, las autoridades
administrativas tienen facultades para imponer multas
hasta cierto límite y, asimismo, arrestos, pero sólo hasta
treinta y seis horas. […]”.

De lo anterior, concluyó que tratándose de la libertad


personal, todo tipo de afectación, restricción o privación se
encuentra previsto directamente en la Constitución Federal,
quedando al legislador ordinario, únicamente reglamentarlas, pero
no establecerlas.

Por lo que, en el caso concreto, si bien es cierto, dicha


medida cautelar se encontraba prevista en el artículo 12 de la Ley
Federal contra la Delincuencia Organizada13 (vigente en la época
de los hechos); también lo es que, dicha orden de arraigo no
encuentra sustento con los requisitos que para la afectación de la
libertad exigían los preceptos de la Constitución Federal citados,
vigentes en la época de los hechos.

En consecuencia, al no estar prevista la figura del


ARRAIGO a nivel constitucional (en la época de los hechos),
se transgrede la libertad personal del hoy quejoso, por ende,
el juez de la causa, debe excluir los medios probatorios que
se desahogaron durante el lapso (doce de diciembre de dos
13 “Artículo 12.- El juez podrá dictar, a solicitud del Ministerio Público de la Federación y tomando en cuenta las
características del hecho imputado y las circunstancias personales del inculpado, el arraigo de éste en el lugar, forma y medios
de realización señalados en la solicitud, con vigilancia de la autoridad, la que ejercerá el Ministerio Público de la Federación y
sus auxiliares, mismo que se prolongará por el tiempo estrictamente indispensable para la debida integración de la
averiguación de que se trate, sin que exceda de noventa días, con el objeto de que el afectado participe en la aclaración de los
hechos que se le imputan y pueda abreviarse el tiempo de arraigo.”.

19
Amparo Directo 1/2017

mil cuatro a once de marzo de dos mil cinco) en que el


justiciable de mérito estuvo privado de su libertad bajo dicha
medida cautelar y que estén vinculados directamente con él,
siendo éstos:
 Declaración ministerial y denuncia de la menor ofendida
***, quien el quince de diciembre de dos mil cuatro, en lo
que interesa, señaló (fojas 637 a 650, tomo II):

“[…] en un descuido… la de la voz tomó el… recibo de


luz, percatándose que tenía el domicilio de cerrada de Trébol,
manzana 23, lote 15, que este recibo también lo vio su
compañero de secuestro […]”.

 El deposado de ****, de quince de diciembre de dos mil


cuatro, quien en lo conducente esgrimió (fojas 666 a 667,
tomo II):

“[…] Por cuanto hace a… ** y/o *… lo reconozco por su tono de


voz, como la persona que en un principio del secuestro… tuve
comunicación con él por vía telefónica, por las expresiones
siguientes: ‘QUE ERES UN HIJO DE LA CHINGADA’ ‘NO TE
PASES DE LANZA’ ‘SI METES A LA POLICÍA, TE VAMOS A
MATAR’ ‘ERES UN PUTO CHILLÓN’ cuando contestaba el
teléfono además con este señor negocié… la mayoría… del
rescate […]”.

 Declaraciones ministeriales de ***y *, elementos de la


Agencia Federal de Investigación, en las cuales, cada uno
ratificó el parte informativo AFI/DGIP/PI/00357/05 (el cual
también es motivo de expulsión) de veinticinco de enero
de dos mil cinco, al cual, entre otras cosas, anexaron
fotografías de diversos domicilios señalados como casas
de seguridad en los secuestros, entra las que destaca la
ubicada en calle * (fojas 701 a 715, 719 722, tomo II).

 Deposado del ofendido ***, cinco de enero de dos mil


cinco, que señaló (fojas 575 a 577, tomo II):

20
Amparo Directo 1/2017

“[…] también se me pone a la vista al sujeto que dijo llamarse *,


a quien observo detenidamente y que reconozco sin temor a
equivocarme como uno de los sujetos que junto con el sujeto que
ahora sé responde al nombre de **me secuestraron y me
subieron primero al vehículo tipo Neón y luego me cambiaron al
vehículo tipo Chevy […]”.

 Ampliación de declaración de la ofendida ***, quien el


nueve de febrero de dos mil cinco, manifestó (764 a 777,
tomo II):

“[…] misma casa de la fotografía número 1 solo que desde otro


ángulo… reconozco la fotografía… tres como una parte del
zaguán dorado de ventanas verticales de la segunda casa donde
estuve secuestrada. […]”.

 Ampliación de declaración del ofendido ***, de nueve de


febrero de dos mil cinco, señaló (fojas 778 a 784, tomo II):

“[…] Por último, me señalaron el inmueble ubicado en calle **,


manzana **, lote **, colonia **, delegación *, en esta **, **,
inmueble que, con las debidas precauciones, observé con
detenimiento, manifestándoles que reconocía e identificaba
plenamente y sin temor a equivocarme el referido inmueble como
el tercero de los lugares en que permanecí en cautiverio durante
mi secuestro […]”.

 Fe e inspección ocular de nueve de febrero de dos mil


cinco, en la que el personal actuante del Ministerio Público
de la Federación, al constituirse en el inmueble ubicado en
calle **, manzana *, lote **, colonia **, delegación ** de esta
ciudad (foja 750 tomo II):

“[…] Se aprecia que en el bien inmueble de referencia, cuenta


con fachada pintada de color verde pastel el cual en la pare
derecha superior está pintada de color amarillo, con dos
ventanas en forma de arco pintadas de color azul marino, y de
dos niveles, en la planta baja del lado izquierdo se encuentra un
zaguán metálico y del lado derecho una ventana con estructura
metálica en color negro, el cual se puede apreciar debajo del

21
Amparo Directo 1/2017

medidor de luz la leyenda ‘*; el cual corresponde a la


nomenclatura del domicilio antes citado; apreciándose por una
de las ventanas del inmueble antes citado se encuentra
desocupado; por lo que para mayor referencia también se
encuentra del lado derecho un árbol plantado en la banqueta de
dicho inmueble […]”.

 Acta circunstanciada de la diligencia de cateo practicado


en el inmueble citado, de once de febrero de dos mil cinco
(fojas 825 a 827, tomo II).

Por las razones asentadas es esencialmente fundado el


concepto de violación que esgrimió el enjuiciado en cuanto a que
se debían expulsar pruebas al ser inconstitucional el arraigo, pero
por las razones que aquí se exponen, no porque el arraigo se
haya llevado a cabo en un centro Federal y no en su domicilio, ni
tampoco porque excede, según su perspectiva del tiempo de
ochenta días que señala actualmente el artículo 16 constitucional
(en el cual se incorporó dicha figura el dieciocho de junio de dos
mil ocho), así como el 12 de la Ley Federal contra la Delincuencia
Organizada (reformado el veintitrés de enero de dos mil nueve).

En otro tópico, este tribunal colegiado advierte que el


quejoso al rendir su ampliación de declaración ante el juez de la
causa, refirió que había sido objeto de tortura, por lo que, procede
conceder la protección constitucional, en observancia al criterio
sostenido por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación, 1ª./J. 10/2016 (10ª.)14, de rubro: “ACTOS DE
TORTURA. LA OMISIÓN DEL JUEZ PENAL DE INSTANCIA DE
INVESTIGAR LOS DENUNCIADOS POR EL IMPUTADO,
CONSTITUYE UNA VIOLACIÓN A LAS LEYES DEL
PROCEDIMIENTO QUE TRASCIENDE A SU DEFENSA Y
AMERITA LA REPOSICIÓN DE ÉSTE.”.

14Consultable en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, libro 29, tomo II, página 894, abril
de 2016, Décima Época.

22
Amparo Directo 1/2017

En efecto, la TORTURA, así como cualquier otro tipo de


trato cruel, inhumano o degradante, son prácticas que se
encuentran proscritas de forma absoluta en nuestro sistema
normativo y constitucional; en ese sentido, el primer párrafo del
artículo 22 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, prohíbe el tormento de cualquier especie, pues
establece:

“Artículo 22. Quedan prohibidas las penas de muerte, de


mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los palos, el
tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la
confiscación de bienes y cualesquiera otras penas
inusitadas y trascendentales. Toda pena deberá ser
proporcional al delito que sancione y al bien jurídico
afectado.”.

De igual forma, el normativo 20, apartado A, fracción II, de


la Constitución Federal, prohíbe y sanciona toda incomunicación,
intimidación o tortura, ya que dice:

“Artículo 20. En todo proceso de orden penal, el


inculpado, la víctima o el ofendido, tendrán las siguientes
garantías:

A. Del inculpado:

II. No podrá ser obligado a declarar. Queda prohibida y


será sancionada por la ley penal, toda incomunicación,
intimidación o tortura. La confesión rendida ante
cualquier autoridad distinta del Ministerio Público o del
juez, o ante éstos sin la asistencia de su defensor
carecerá de todo valor probatorio.”.

Asimismo, por reforma constitucional de dos mil once, se


incluyó en el precepto 29 de la Ley Suprema del país, como uno
de los principios constitucionales inderogables “la prohibición de la
desaparición forzada y la tortura”, pues en el párrafo segundo de
dicho numeral, se dispuso:

23
Amparo Directo 1/2017

“Artículo 29. […]

En los decretos que se expidan, no podrá restringirse ni


suspenderse el ejercicio de los derechos a la no
discriminación, al reconocimiento de la personalidad
jurídica, a la vida, a la integridad personal, a la protección
a la familia, al nombre, a la nacionalidad; los derechos de
la niñez; los derechos políticos; las libertades de
pensamiento, conciencia y de profesar creencia religiosa
alguna; el principio de legalidad y retroactividad; la
prohibición de la pena de muerte; la prohibición de la
esclavitud y la servidumbre; la prohibición de la
desaparición forzada y la tortura; ni las garantías
judiciales indispensables para la protección de tales
derechos...”.

Así también, la Convención Americana sobre Derechos


Humanos, en su artículo 5.1, establece explícitamente una
protección internacional al derecho a la integridad personal y en el
artículo 5.2 prescribe específicamente y de forma absoluta, la
prohibición de la tortura, así como las penas o tratos crueles,
inhumanos o degradantes, pues al efecto señala:

“…1. Toda persona tiene derecho a que se respete su


integridad física, psíquica y moral.

2. Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos


crueles, inhumanos o degradantes. Toda persona privada
de libertad será tratada con el respeto debido a la
dignidad inherente al ser humano…”.

En el mismo sentido, el artículo 7 del Pacto Internacional


de Derechos Civiles y Políticos dispone que nadie será sometido
a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes,
dado que a la letra dispone:

“…Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos


crueles, inhumanos o degradantes. En particular, nadie
será sometido sin su libre consentimiento a experimentos
médicos o científicos…”.

24
Amparo Directo 1/2017

Luego, si bien en dichos instrumentos internacionales no


se define expresamente en qué consiste la tortura o los tratos o
penas crueles, inhumanos o degradantes, lo cierto es que a la
fecha, esos conceptos han sido aclarados a través de las
respectivas convenciones internacionales especializadas en la
materia, a saber: la Convención Interamericana para Prevenir y
Sancionar la Tortura, adoptada por la Asamblea General de la
Organización de Estados Americanos el doce de septiembre de
mil novecientos ochenta y cinco y la Convención contra la Tortura
y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes,
adoptada por la Asamblea General de la Organización de las
Naciones Unidas el diez de diciembre de mil novecientos ochenta
y cuatro, publicadas respectivamente en el Diario Oficial de la
Federación el tres de febrero de mil novecientos ochenta y siete y
el diecisiete de enero de mil novecientos ochenta y seis.

El primero de estos instrumentos, en su artículo 2, reza:

“…Para los efectos de la presente Convención se entenderá


por tortura todo acto realizado intencionalmente por el
cual se inflijan a una persona penas o sufrimientos físicos
o mentales, con fines de investigación criminal, como medio
intimidatorio, como castigo personal, como medida
preventiva, como pena o con cualquier otro fin. Se
entenderá también como tortura la aplicación sobre una
persona de métodos tendientes a anular la personalidad de
la víctima o a disminuir su capacidad física o mental,
aunque no causen dolor físico o angustia psíquica.

No estarán comprendidos en el concepto de tortura las


penas o sufrimientos físicos o mentales que sean únicamente
consecuencia de medidas legales o inherentes a éstas,
siempre que no incluyan la realización de los actos o la
aplicación de los métodos a que se refiere el presente
artículo...”.

Por su parte, la Convención contra la Tortura y Otros


Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, establece:

25
Amparo Directo 1/2017

“…1. A los efectos de la presente Convención, se entenderá


por el término ‘tortura’ todo acto por el cual se inflija
intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos
graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de
ella o de un tercero información o una confesión, de
castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche
que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona
o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de
discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean
infligidos por un funcionario público u otra persona en el
ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su
consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas
los dolores o sufrimientos que sean consecuencia
únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o
incidentales a éstas.

2. El presente artículo se entenderá sin perjuicio de


cualquier instrumento internacional o legislación nacional
que contenga o pueda contener disposiciones de mayor
alcance…”.

Ahora bien, en el ámbito legislativo nacional, con el


propósito de garantizar la prohibición de la tortura, el legislador
federal publicó en el Diario Oficial de la Federación el veintisiete
de diciembre de mil novecientos noventa y uno, la “Ley Federal
para Prevenir y Sancionar la Tortura”; en dicha norma se
apuntaron diversas obligaciones a cargo de los órganos
dependientes del Ejecutivo Federal en la procuración de justicia,
se estableció el tipo penal de tortura, así como las penas
aplicables y se señalaron ciertas reglas procesales en relación
con la admisión de pruebas obtenidas bajo tortura.

En cuanto a la definición del delito de “tortura”, el artículo 3


establece:

“Artículo 3. Comete el delito de tortura el servidor público


que, con motivo de sus atribuciones, inflija a una persona
dolores o sufrimientos graves, sean físicos o psíquicos con
el fin de obtener, del torturado o de un tercero, información
o una confesión, o castigarla por un acto que haya

26
Amparo Directo 1/2017

cometido o se sospeche ha cometido, o coaccionarla para


que realice o deje de realizar una conducta determinada.

No se considerarán como tortura las molestias o


penalidades que sean consecuencia únicamente de
sanciones legales, que sean inherentes o incidentales a
éstas, o derivadas de un acto legítimo de autoridad…”.

Así también, el artículo 7 de la ley, estableció que en todo


momento que lo solicite cualquier detenido o reo, éste deberá ser
reconocido por perito médico legista y en su caso, por un
facultativo de su elección, además, en cuanto a las reglas de
admisión de pruebas, el artículo 8 estableció que ninguna
confesión o información que haya sido obtenida mediante
tortura podrá invocarse como prueba.

Por su parte, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal,


publicó en la Gaceta Oficial de esta ciudad el seis de junio de dos
mil doce, lo relativo pero en el ámbito local, pues el numeral 206
Bis del Código Penal para esta ciudad prevé:

“Artículo 206 BIS. Se impondrán de tres a doce años de


prisión y de doscientos a quinientos días multa, al
servidor público del Distrito Federal que, en el ejercicio
de sus atribuciones o con motivo de ellas, inflija a una
persona dolores o sufrimientos, ya sean físicos o
mentales, incluida la violencia sexual, con fines de
obtener de ella o de un tercero información o una
confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o
se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar
a esa persona o a otras, o por cualquier otro fin.

Se entenderá también como tortura y se sancionará con


las penas previstas en el presente artículo, la aplicación
sobre una persona de métodos tendientes a anular la
personalidad de la víctima o a disminuir su capacidad
física o mental, aunque no cause dolor físico o angustia
psicológica.

Las mismas sanciones se impondrán al servidor público


que, en el ejercicio de sus atribuciones o con motivo de
ellas, instigue o autorice a otro a cometer tortura, o no

27
Amparo Directo 1/2017

impida a otro su comisión; así como al particular que,


instigado o autorizado por un servidor público, cometa
tortura. No se considerarán como tortura dolores o
sufrimientos físicos que a consecuencia únicamente de
sanciones legales o derivadas de un acto legal de
autoridad.”.

De lo anterior, se obtiene que el núcleo, objetivo y fin último


de la prohibición de la tortura y otro tipo de tratos crueles,
inhumanos o bien degradantes, es en realidad la tutela de un
derecho fundamental más general, a saber: la integridad personal
(física y moral) y por ello, este derecho como género y la
prohibición de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o
degradantes, como especies de aquél, han recibido atención por
la jurisprudencia constitucional e internacional, así como por la
doctrina.

Así, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, desde


el caso Loayza y Tamayo contra Perú, señaló que la infracción del
derecho a la integridad física y psíquica de las personas
constituye una clase de violación que tiene diversas
connotaciones de grado y que abarca desde la tortura hasta otro
tipo de vejámenes o tratos crueles, inhumanos o degradantes
cuyas secuelas físicas y psíquicas varían de intensidad según los
factores endógenos y exógenos que deberán ser demostrados en
cada situación concreta.

Por lo que las afectaciones a la integridad personal de una


persona, comprenden una amplia gama de posibilidades que, ya
sea por su gravedad, por su intencionalidad o bien, por el contexto
en que éstas ocurren, podrán ser clasificadas como tortura, o
como trato cruel, inhumano o degradante, u otro tipo de afectación
a la integridad, atendiendo a las características del caso concreto.

Esto, porque una de las posiciones fundamentales de la

28
Amparo Directo 1/2017

persona en relación con el derecho a la integridad personal, es el


derecho a no ser sometido a ningún tipo de tortura; máxime
cuando ésta es utilizada para arrancar una confesión o
información dentro de un proceso criminal, por lo que debido a la
gravedad y la capacidad para reducir la autonomía de la persona
y la dignidad humana a grados ignominiosos, esta prohibición ha
llegado a ser una norma de ius cogens, así como un derecho
absoluto exento de cualquier negociación.

En ese orden de ideas, la Primera Sala del Máximo


Tribunal del país, atendiendo a la norma más protectora por la
amplitud de supuestos de protección (Convención Interamericana
para Prevenir y Sancionar la Tortura), ha concluido que estaremos
frente a un caso de tortura cuando:

 La naturaleza del acto consista en afectaciones


físicas o mentales graves;

 Cuando las mismas sean infligidas


intencionalmente; y,

 Con un propósito determinado, ya sea para


obtener una confesión o información, para castigar
o intimidar, o para cualquier otro fin que tenga por
objeto menoscabar la personalidad o la integridad
física y mental de la persona.

Lo anterior, sin perjuicio o con independencia de los


elementos que se requieran para la tipificación del delito.

En ese contexto, también es importante señalar que la


Corte Interamericana de Derechos Humanos, ha establecido que

29
Amparo Directo 1/2017

la violación del derecho a la integridad física y psíquica de las


personas tiene diversas connotaciones de grado, que abarca
desde la tortura hasta otro tipo de vejámenes o tratos crueles,
inhumanos o degradantes, cuyas secuelas físicas y psíquicas
varían de intensidad según factores endógenos y exógenos de la
persona (duración de los tratos, edad, sexo, salud, contexto,
vulnerabilidad, entre otros) que deberán ser analizados en cada
situación concreta, además, que los elementos constitutivos de
tortura ha considerado que son: a) un acto intencional; b) que
cause severos sufrimientos físicos o mentales; y, c) que se
cometan con un propósito determinado15.

Ahora bien, de conformidad con los artículos 1 y 22 de la


Constitución, en relación con los artículos 1.1 y 5 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos; 1, 6, 8 y 10 de
la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la
Tortura; y 2, 4, 12, 13 y 15 de la Convención contra la Tortura y
Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, es
obligación de todas las autoridades, en el ámbito de sus
competencias, prevenir, investigar, sancionar y reparar
cualquier acto de tortura o trato o pena cruel, inhumana o
degradante.

Y concretamente, entre otras obligaciones específicas que


surgen a cargo del Estado, frente al derecho humano a la
integridad personal, son el deber de iniciar una investigación
imparcial de forma inmediata, cuando una persona denuncie
(entendida como cualquier manifestación) haber sido
sometida a tortura o tratos crueles, inhumanos o
degradantes, o de oficio, cuando exista denuncia o razón
fundada para creer que se ha cometido un acto de esa naturaleza

15Corte IDH, Caso Bueno Alves Vs. Argentina, Fondo, Reparaciones y Costas, Sentencia de 11 de mayo
de 2007. Serie C No. 164.

30
Amparo Directo 1/2017

en el ámbito de su jurisdicción; así como no admitir como medio


de prueba en un proceso, declaraciones que hayan sido obtenidas
de esa manera, salvo en el que se siga contra la persona acusada
de haberla obtenido mediante actos de tortura; es decir, se trata
de obligaciones que implican deber de investigar, así como de
exclusión de pruebas.
Dentro del deber de investigar esos actos, existe condena
contra México, por la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, en el caso Cabrera García y Montiel Flores, en el
sentido de que el Estado incumplió con su deber de investigar ex
officio los actos de tortura alegados, por lo que ante esa omisión,
se impidió disipar y aclarar los alegatos de tortura y si bien, se
examinaron y valoraron diversas pruebas con el fin de analizar la
tortura, esa omisión limitó la posibilidad de concluir sobre esos
alegatos.

Como regla de exclusión de pruebas obtenidas mediante


la tortura o tratos crueles, inhumanos o degradantes, la citada
Corte Interamericana, señaló que es regla de carácter absoluto e
inderogable y se ve reflejada en la prohibición de otorgarle
valor no sólo a la prueba obtenida directamente mediante
coacción, sino también a la evidencia que se desprende de
dicha acción.

Además, debe precisarse que cuando se habla de tortura,


existe una distinción relevante, a saber: las consecuencias
jurídicas de la tortura como delito y las consecuencias
jurídicas de la tortura y los tratos crueles, inhumanos o
degradantes, como violaciones de derechos fundamentales
dentro de un proceso penal.

Cuando esas conductas se observan desde la perspectiva


de un delito, se refiere a una conducta ilícita que sólo puede ser

31
Amparo Directo 1/2017

sancionada siempre que se acrediten los elementos del tipo, así


como la responsabilidad penal; mientras que como violaciones
de derechos fundamentales, generan diferentes afectaciones
dentro del debido proceso en contra de la víctima de dichos tratos;
una de esas consecuencias puede ser que se utilicen pruebas
dentro del proceso contra la víctima de agresión.

Por eso, cuando las autoridades tienen conocimiento o el


propio indiciado o procesado denuncia que ha sufrido tortura o ha
sido objeto de tratos crueles, inhumanos o degradantes, en primer
lugar deben llevar a cabo con inmediatez una investigación
imparcial a fin de esclarecer la verdad de los hechos, tomando en
cuenta todas las modalidades en que se pueden presentar esos
actos, para que a la hora de dictar sentencia, se esté en
posibilidad de evaluar si alguna prueba ha sido obtenida en
contravención al derecho humano a la integridad personal.

Sin embargo, no significa que sea suficiente la sola


declaración aislada del imputado en el proceso penal, para
estimar que se encuentra acreditado el supuesto de tortura, ya
sea como violación de derechos fundamentales o inclusive como
delito, sino que de esa declaración surgen las obligaciones
siguientes para el Juez de la causa:

1. Ordenar la realización de las diligencias que


considere necesarias para encontrar indicios de
tortura y en caso de encontrarlos, el estado tiene la
carga de la prueba para desvirtuar dichos indicios, con
las consecuencias que la citada situación conlleva; y
de manera paralela;

2. Dar vista al Ministerio Público para que inicie la


averiguación previa correspondiente y realice todas

32
Amparo Directo 1/2017

las diligencias para comprobar el cuerpo del delito y la


probable responsabilidad de los servidores públicos
en relación con los actos de tortura, bajo el estándar
probatorio de este tipo de procesos.

En el entendido que esas investigaciones son autónomas,


lo que significa que no es necesario que se tenga por acreditada
la tortura como delito, para el efecto de tenerla por demostrada
como violación a derechos humanos, con las consecuencias
procesales que ello conlleva.

Bajo el contexto anterior, se estima que en el caso se


actualizan las violaciones a las leyes del procedimiento en el juicio
de origen, por no haber ministrado al sentenciado, aquí quejoso,
los datos necesarios para su defensa, pues el quejoso en su
deposado ministerial esgrimió:

“[…] Que una vez que se me ha dado lectura al


contenido del parte informativo **, de esta fecha, rendido
por elementos de la Agencia Federal de Investigación, al
respecto manifiesto lo siguiente: Que aproximadamente a
principios del mes de noviembre, un conocido de nombre **
alias *, llegó junto con una persona de del sexo ** de
aproximadamente * años de edad, de complexión *, tez *
**, cabello *, de estatura aproximadamente ***, sin saber
su nombre, siendo que me pidieron **, por lo que le dije
que sí y que les iba a cobrar la cantidad de trescientos
pesos al mes, no dándoles ningún tipo de recibo, ni
haciéndoles firmar nada, por lo que aproximadamente
estuvieron ocupando el cuarto quince días y que durante el
tiempo que estuvieron ocupando el cuarto, en varias
ocasiones el *, me pedía que le subiera agua, siendo esta de
la llave, ya que no tenía garrafón de agua, así también el
último día llegó la persona que me refería y describí
anteriormente, recogiendo al *, por lo que se dirigió a mí y
me dijo que si me podía quedar a cuidar a una persona que
se encontraba dentro del cuarto, sin saber si había una
persona secuestrada, quedándome a cuidarlo únicamente
por el término de cuarenta y cinco minutos, ya que antes de
la una de la mañana regresó la persona que le renté el
cuarto, me dijo ya vengo por este guey, refiriéndose a la

33
Amparo Directo 1/2017

persona que estaba acostada en un sillón dentro del cuarto,


por lo que una vez que lo levantó para sacarlo, logré
percatarme que la persona que estaba secuestrada, estaba
vendada de los ojos y tenía puestas unas esposas en sus
manos, por lo que una vez que se la llevaron, ya no volví a
ver las personas que me rentaron el cuarto, siendo hasta el
día de hoy que fueron por mí unos Agentes Federales de
Investigación, mismos que iban junto con el **, por lo que
cuando los tuve de frente me preguntaron que sí yo era el
**, contestándoles que sí, siendo que me detuvieron y me
subieron a una camioneta junto con el * trasladándome
hasta las oficinas de esta Representación Social de la
Federación, siendo todo lo que deseo manifestar. Acto
seguido esta Representación Social de la Federación,
procede a formularle interrogatorio al indiciado, A LA
PRIMER PREGUNTA.- Que diga el indiciado si conoce a
una de las personas con los apodos de **, **, *, **;
RESPUESTA.- Que no los conoce […]”.

En ampliación de declaración ante el juez de proceso


señaló:

“[…] No ratifico mi declaración, toda vez que fui obligado


a firmar, no fue la declaración que yo había hecho en el
Ministerio Público, porque la declaración que me hicieron
firmar en la SIEDO, me la hicieron firmar bajo presión
psicológica y corporalmente, toda vez que cada vez que yo
quería leer la declaración que ellos me habían formulado,
me decían ya fírmala, porque si no, todo lo iba a pagar mi
familia, ya con lo que me había hecho y los golpes que me
habían dado, de parte de ellos todo era creíble, lo que si
pensaba yo que me decían que iban hacer con mi familia,
que iba a torturar a mis hijos e iban a violar a mi esposa,
que después de eso mi esposa iba a parar al reclusorio y
mis hijos en una casa hogar, que ellos si sabían cómo se
hacía un secuestro, que si quería que uno de mis hijos le
faltara un dedito o cualquier parte de su cuerpo, pero que
yo tenía que firmar a fuerzas eso que decía, por lo cual
nunca supe el contenido de la declaración que me hicieron
firmar y últimamente que me leyeron mi declaración, no hay
absolutamente nada de lo que lo había declarado frente al
Ministerio Publico. Quiero manifestar que el día once de
diciembre de dos mil cuatro, siendo entre las nueve y nueve
y media de la mañana, mi esposa, sobresaltada, me decía
que se oía algo raro afuera, me dijo ‘asómate se oye algo
raro afuera’, en cuanto me asomé por la ventana, había

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Amparo Directo 1/2017

varias camionetas negras con mucha gente vestida de civil,


muy diferentes a la gente que estaba diario afuera de mi
casa, puesto que mi casa hay una lechería y siempre hay
mucha gente. En cuanto yo me asomé, una de esas personas
sacó una pistola y la apunto hacia la ventana en donde yo
me encontraba, de repente, oí que pateaban mi puerta del
cuarto donde yo estaba con mis cuatro hijos, uno de nueve
años, uno de siente, mi otro niño de cinco años y mi bebé de
seis meses; al voltear, una persona de civil, metía una
pistola por la ventana apuntando a mis hijos que ya se
encontraban atrás de mí, diciendo ‘pa afuera eh compañero
ya se me cerro’, era muy temprano, yo había trabajado una
noche anterior, hasta como la una y media o dos de la
mañana en un salón de fiestas llamado ‘Casablanca’ y ese
mismo día sábado once de diciembre, iba a ir a trabajar
hasta las dos o tres de la mañana. Todo caso que agarré yo,
le pedía a mi hijo el más grande, que me pasara la llave
para poder abrir el candando de la puerta, que ellos ya casi
tiraban a patadas por fin logré abrir la puerta, en cuanto la
abrí, patearon la puerta pegándole a uno de mis hijos con
la misma puerta, agarrándome de los cabellos, me
empezaron a pegar con las pistolas que ellos traían, cuando
me sacaron ya iba sangrando de la cabeza, pero antes de
subirme a la camioneta que se encontraba enfrente de mi
casa, una persona del sexo femenino, se quitó una de sus
playeras diciéndome que me tapara la herirá o las heridas
que me habían hecho sus compañeros, porque si ensuciaba
la camioneta, me iban a dar en la madre e iban a hacer que
la lavara. Me subieron a una de las camionetas arrancando
ellos, por unos escasos minutos que a mí se me hicieron
eternos, cuando se detuvieron, se oyeron varios disparos;
después, me cambiaron a otra camioneta, llevándome a una
casa que desconozco todavía el lugar donde se encuentra,
me bajaron de la camioneta donde me llevaban y me
subieron a otra a golpes, entro un comandante, según un
comandante porque todos iban de civiles, a hablar conmigo,
que qué tenía yo que ver con unas personas y de los
nombres que me dieron, pues no conocí a ninguno, de los
cuales ahorita no recuerdo, yo les dije que no tenía nada
que ver con ellos, que no los conocía, me dijeron que no me
preocupara que me iban a soltar, pero en ese momento, se
acercó otra persona al que el oficial le dijo ‘que hacemos
con este comandante’, contestándole la persona que se
decía ser el comandante ‘tráetelo para hacer montón’ y me
metieron a la nombrada casa y me sentaron en una silla,
diciéndome que tenía que decir lo que ellos querían,
sacaron una cámara, me la pusieron enfrente preguntando
que a qué me dedicaba, yo les decía que era fumigador y
electricista, apagaban la cámara y me ponían una bolsa de

35
Amparo Directo 1/2017

plástico en la cabeza, cuando veía ellos que me iba a


ahogar, me la quitaban y me decían ‘te dedicas al secuestro
hijo de tu pinche madre, porque le juegas al pendejo’ y me
me preguntaban otra vez a qué me dedicaba, yo nada más
les decía soy electricista y me decía al secuestro, mientras
me golpeaban. Por fin lograron que yo frente a la cámara
dijera que me dedicaba al secuestro y dijo uno de ellos ‘ya
llegaron los azules’ y dijo el supuesto comandante
‘empiecen el simulacro’, me pusieron frente a una pared, no
antes de darme unos zapatos porque yo iba nada más en
puro pants, entonces en ese momento se oyó que pateaban
puertas, rompían vidrios, cortaban cartucho a sus armas y
gritaban ‘Agencia Federal de Investigación, quedan
detenidos’, pero en ese momento dijo uno de ellos ‘no salió
comandante’, diciéndoles él ‘que repitan el simulacro’ y
volvieron a empezar con la misma operación de patear
puertas y ventanas y diciendo que eran Agencia Federal de
Investigación y quedaba uno detenido. De ahí, me sacaron y
me subieron a una camioneta, que fue cuando vi a tres
personas que no conocía, del sexo masculino y una del sexo
femenino. En el trayecto que me llevaron a la SIEDO, me
iban torturando en la camioneta, dándome toques, no sé
con qué artefacto y me iban torciendo las orejas, las narices
y pegándome en las costillas. Cuando llegamos a la SIEDO,
nos introdujeron a base de golpes, nos tuvieron como
cuatro o cinco horas hincados con la camisa tapándonos la
cara, hasta que me bajaron entre los agentes federales de
investigación, toda vez que me iban dando toques y me iban
golpeando en la misma agencia, a la cama de Hessel (sic),
en donde me hicieron decir algunas cosas, me metieron a
un cuarto que ellos tenían como bodega, donde guardaban
cosas de mecánica, lo cual me mojaron y me estaban dando
toques, no sé con qué diciéndome, que iba yo a firmar lo
que ellos me pusieran enfrente; después, frente al
Ministerio Público, declaré todo lo que estoy manifestando
ahorita, de lo cual en la declaración no hay absolutamente
nada, la declaración que ellos formularon y me hicieron
firmar, nunca la hice yo. Quiero manifestar que soy
inocente de lo que se me imputa, que los coacusados que
ahora están en proceso conmigo, nunca los había visto ni
había tenido contacto con ellos en ningún momento y por
supuesto, menos para cometer un delito. Es todo lo que
quiero manifestar. […]”.

No obstante dichas manifestaciones, tanto el juez como el


tribunal unitario, se limitaron a señalar que:

36
Amparo Directo 1/2017

“[…] la negativa del sentenciado carece de valor


probatorio alguno, pues en su primera declaración
reconoció los hechos delictivos imputados, por lo que
atendiendo al principio de inmediatez procesal, las
primeras declaraciones son las que merecen mayor crédito,
ya que por su cercanía con las circunstancias que
originaron su detención, son generalmente las veraces, por
no haber existido suficiente tiempo para que quien las
produce reflexione sobre la conveniencia de alterarlos, por
lo que generalmente son espontáneas. […]”

Además, respecto a que la declaración ministerial


del hoy sentenciado fue obtenida por medio de torturas y
amenazas, como lo advirtió el juzgado, al emitir su
declaración preparatoria (doce de marzo de dos mil cinco)
no realizó manifestación alguna sobre dichos hechos, sino
que esto lo hizo después de casi dos años de ocurridos los
mismos, bajo circunstancias que acontecieron de forma
distinta y tan precisa, por lo que su retractación de su
confesión no resulta procedente.
[…]

En ese tenor, como se estableció en la sentencia


apelada el deposado del enjuiciado en el que se retractó de
su confesión carece de eficacia demostrativa, por lo que se
considera únicamente una versión defensista para evitar la
responsabilidad penal que le resulta en la comisión de los
delitos que le imputa el agente del Ministerio Público de la
Federación, por tanto, es improcedente la reposición de
procedimiento que solicita la defensa pública federal. […]”.

Por lo anterior, debe realizarse la investigación


respectiva a fin de esclarecer la violación de derechos
fundamentales que pudieran incidir en un debido proceso,
por parte de la autoridad judicial de primer grado; máxime que de
igual manera debe darse vista al ministerio público, para la
investigación correspondiente desde la perspectiva de una
conducta delictiva.

Así, ante la ausencia de la investigación correspondiente,


el juzgador no cuenta con elementos suficientes para descartar o
establecer la existencia de tortura o tratos crueles, inhumanos o

37
Amparo Directo 1/2017

degradantes, como violación de derechos fundamentales; por tal


motivo, resulta necesario que se lleve a cabo la investigación de
esa clase de actos alegados por el quejoso en su demanda de
amparo, pues de ser cierto lo que afirma, pudiera incidir en el
debido proceso, seguido contra el aquí acusado, e incluso
trascender al resultado del fallo; lo cual da lugar a que la sala
responsable ordene la reposición del procedimiento de primera
instancia a fin de que la jueza de la causa actúe en consecuencia.

De lo que se colige que, surge en primer lugar una


obligación del juez de la causa de ordenar la realización de las
diligencias que considere necesarias para encontrar, por lo
menos, indicios (certificados médicos de lesiones o estudios
psicológicos realizados conforme al Protocolo de Estambul) sobre
actos de tortura; y en caso de encontrarlos, el Estado tiene la
carga de la prueba para desvirtuarlos y, en caso de no hacerlo, el
juzgador deberá tener por acreditada la existencia de tortura en su
vertiente de violación a derechos fundamentales, con las
consecuencias que dicha situación conlleva.

Por otra parte, es claro que al ser la tortura también un


delito, surge además la obligación de dar vista al Ministerio
Público para que inicie la averiguación previa correspondiente y
realice todas las diligencias que considere necesarias para
comprobar el cuerpo del delito y la probable responsabilidad de
los servidores públicos en relación con los actos de tortura -en su
vertiente delictiva-, bajo el estándar probatorio propio de este tipo
de procesos.

Ello, en la inteligencia que como ya se destacó, esas dos


investigaciones son autónomas, lo que significa que no es
necesario que se tenga por acreditada la tortura como delito para
el efecto de tenerla por acreditada como violación a derechos

38
Amparo Directo 1/2017

fundamentales.

Sirven de apoyo a lo anterior, las tesis 1a. CCV/2014, 1a.


CCVI/2014 y 1a. CCVII/2014 emitidas por la Primera Sala de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación16: “TORTURA.
CONSTITUYE UNA CATEGORÍA ESPECIAL Y DE MAYOR
GRAVEDAD QUE IMPONE LA OBLIGACIÓN DE UN
ESCRUTINIO ESTRICTO BAJO LOS ESTÁNDARES
NACIONALES E INTERNACIONALES.”; “TORTURA. SU
SENTIDO Y ALCANCE COMO PROHIBICIÓN CONSTITUYE UN
DERECHO ABSOLUTO, MIENTRAS QUE SUS
CONSECUENCIAS Y EFECTOS SE PRODUCEN TANTO EN SU
IMPACTO DE VIOLACIÓN DE DERECHOS HUMANOS COMO
DE DELITO.”; “TORTURA. OBLIGACIONES DE LA
AUTORIDAD CUANDO UNA PERSONA MANIFIESTA
HABERLA SUFRIDO O SE TENGAN DATOS DE LA MISMA.”.

Además, resulta relevante destacar que ** alias “***” y *,


cosentenciados del quejoso, al rendir sus deposados ministeriales
hicieron imputaciones a éste, al señalar:

El primero:

“[…] Que una vez que se me ha dado lectura al


contenido del parte informativo *, de esta fecha, rendido
por elementos de la Agencia Federal de Investigación, al
respecto manifiesto lo siguiente: Que el día de hoy sábado
once de diciembre del año en curso, siendo
aproximadamente las ocho horas con quince minutos, iba
llegando a mi domicilio dado en mis generales, en
compañía de mi ** **, mis menores *, al momento que me
bajaba del vehículo marca *, tipo * (*), modelo *, color **
y ** (**), el cual es propiedad del señor *, y que me
desempeño como su chofer, dirigiéndose hacia mí personas
los elementos policíacos los cuales me dijeron que si yo era
*, les respondí en sentido afirmativo, de inmediato me
16 Consultables en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, páginas 561 y 562, libro 6, tomo
I, mayo de 2014, Décima Época.

39
Amparo Directo 1/2017

detuvieron, argumentando que yo era cómplice de un


secuestro, de inmediato me condujeron a una casa de
seguridad ubicada en *, delegación **, lugar donde
manteníamos privada de su libertad a una *de nombre **, a
la cual secuestramos el día veintiuno de noviembre del año
en curso, en el metro *, por lo que al llegar a la casa de
seguridad me percaté que en dicho lugar ya se encontraban
detenidos * (A) ‘*’, **, **, así como una muchacha la que
ahora sé responde al nombre de **, aclarando que en esta
casa tenían privado de su libertad a un señor que ahora sé
responde al nombre de *, de este señor me enteré que otros
sujetos lo secuestraron y se lo entregaron a ** (A) ‘*’, fue
que lo llevaron a esta casa de seguridad, ignorando de
quien sea esta casa de seguridad, fue hasta el día de hoy
que los elementos policíacos me llevaron a esa casa que me
di cuenta que habían rescatado a este señor y lograron la
detención de las personas que ya señalé, pero yo no
participé en este secuestro, ignorando la cantidad que
estaban pidiendo por su rescate; que ** se encargaba de
cuidar a este señor, que probablemente también participó *
(A) ‘**’ debido a que éste siempre andaba con * ‘*’; por
cuanto hace a la menor *, me enteré que la habían liberado
el día de ayer, toda vez que * (A) ‘**’ me llamó al celular
número *, para decirme que ya la habían liberado, que
después me veía para darme la parte del dinero que me
correspondía, pero ignoro cuánto dinero cobraron por el
rescate; asimismo deseo aclarar que yo fui el encargado de
levantar a esta * junto con ** (A) ‘*’ quién tiene su
domicilio en la colonia *, ** (A) ‘*’ quién al parecer vive
en * o *, * (A) ‘**’ quien vive en *, aclarando que ese día
yo conducía un vehículo **, el cual utilizo para trabajar,
mientras que ** (A) ‘*’ y ** (A) ‘**’ iban a bordo del
vehículo marca *, tipo *, color * o *, mientras que * (A) ‘*’
se encargó de subir a la menor que ahora sé responde al
nombre de *, al vehículo que yo conducía subiéndola en el
asiento posterior que junto con ella se subió ‘*’, por lo que
después yo me bajé del vehículo y ‘*’ lo empezó a conducir
y yo me fui a otro lado, quedando estos sujetos en
regresarme el vehículo posteriormente, en este secuestro me
invitó a participar * (A) ‘*’ y ** (A) ‘**’, que sólo me
dijeron que me iban a dar una cantidad de dinero cuando
ya cobraran el rescate sin especificarme la cantidad de
dinero que me darían; deseo manifestar que ** (A) ‘*’ y **
(A) ‘, le prestaron sus casas a ** (A) ‘*’ con la finalidad
de que ahí mantuviera privado de su libertad al señor *;
que es todo lo que sé respecto a estos hechos, por lo que
una vez que los elementos policíacos lograron nuestra
detención fuimos trasladados a esta Representación Social
de la Federación […]” [lo resaltado es nuestro].

40
Amparo Directo 1/2017

El segundo:

“[…] Que el veinticinco de octubre de este año dos


mil cuatro, estaba en la esquina de mi domicilio en la calle
tomando cervezas con mis cuates de nombres * de quien
desconozco sus apellidos pero lo dicen ‘**’ y con su * *
conocido como ‘*’, con * de quien también ignoro apellidos
y apodos, estos tres que se dedican a **, * a quien le
apodan ‘**’ y acaba de llegar de los Estados Unidos y no
tiene trabajo, ** ‘*’ quien trabaja en una ** de su *, a
quienes conozco desde hace como seis años que llegué a
vivir a ese lugar y que viven por ese rumbo, estábamos
tomando y en eso llegó ** ‘****’ *, y de quien desconozco
apellidos y me preguntó si podía ir a pintar su casa y a
cuidar a un señor que iban a tener ahí y que mientras
pintaba lo cuidara, le pregunté cuánto me iba a pagar y me
dijo que luego me decía y que pasaría por mí a mi casa al
otro día, y al otro día como a las nueve de la mañana pasó
por mí en un coche ** * color * de su propiedad y nos
fuimos por ** y ahí nos pasamos a un coche * color **que
le llevó un chavo a quien no conozco pero tiene como * o *
años de edad, *, **, cabello **, ** y *, y nos pasamos a ese
coche y el * se le quedó al chavo que le dio el * y nos
fuimos con rumbo a la casa y me di cuenta que en el asiento
trasero venía un bulto cubierto con cobijas y era una
persona que decía que lo ayudaran que le apretaban las
esposas, que lo acomodaran porque ya no aguantaba, que
él no había hecho nada y se movía, también iba cubierto
con un saco de traje, y lo acomodamos, así llegamos hasta
la casa en la colonia **, ignoro el domicilio pero está junto
a una **, esta casa es del señor ** a quien conocía de vista,
y de quien desconozco apellidos y tiene como apodo ‘*’ y
‘*’, y es un señor **, *, **, **, y como de * años de edad,
ahí llegamos como a las dos de la tarde y nos abrió el * el
señor ** y metimos el carro y bajamos al señor que venía
en el asiento de atrás pidiendo ayuda, lo bajamos el ‘*’ y
yo, no recuerdo el nombre del * pero es medio **, **, **,
** como de * años de edad y es *, para esto digo que
durante el camino * me dijo que el señor que llevábamos
estaba secuestrado y que lo iba yo a cuidar un rato, que lo
habían llevado unos güeyes, y de esto se dio cuenta el señor
* porque nos vio bajarlo y que estaba esposado, lo metimos
hast** en la * a través de unas escaleras normales de
concreto con un descanso, lo metimos y **** lo acostó en la
cama, y le pedí las llaves de las esposas y desesposé al
señor secuestrado que es como de * años de edad, *, medio

41
Amparo Directo 1/2017

**, de cabello **, **, cabello color ** y a quien le pregunté


su nombre y me dijo que se llamaba * y a quien cuidé en ese
domicilio durante quince días, yo le daba de comer comida
que llevaba preparada *** o yo cocinaba con las cosas que
también llevaba ** y el dueño de la casa, **, a veces nos
prestaba su parrilla eléctrica para hacer la comida, pues él
sabía del secuestro de este señor, para las necesidades
fisiológicas del secuestrado lo llevaba a la ** y a veces le
ponía una cubeta con agua para orinar y en la noche lo
bajaba para que defecara a ese lugar donde yo estaba
cuidando al secuestrado llegaba a veces ** a preguntarnos
si teníamos comida o a dejarla, y a veces hablaba con el
secuestrado preguntándole si tenía dinero, que cuánto
dinero podía juntar su familia en una semana, el
secuestrado y yo a veces platicábamos comentando cosas
familiares como cuántos ** tenía y alguna ocasión me dijo
que le quitara las esposas. Después de esos quince días
aproximadamente, ** me habló al teléfono celular que me
dieron para comunicarme no recordando ya el número y me
dijo, que iban a sacar al secuestrado porque al parecer su
** tenía a la policía, que lo desamarrara y lo preparara
para bajarlo y ese día que no recuerdo pero fue ya en
noviembre como a las doce de la noche llegaron **** y * y
nos subieron a un * del **, de marca * que manejaba ****
y nos llevamos al secuestrado a otra casa, a la casa de **
de quien desconozco apellidos pero tiene como apodo ‘*’, y
que está ubicada en una cerrada ahí en la colonia * frente
a una * de la que desconozco el nombre y ubicación, esa
casa está ** y tiene una fachada de color * y un * *, en
esta casa nos abrió * ‘*’ y nos metimos en un cuarto
mugroso que está en ** tomando en cuenta la * ya alta o
cuarto sin contarlas, ahí nos dejaron sin cobijas y yo le
presté al secuestrado mi sudadera y toalla para que se
tapara, ahí estuvimos como tres días y llegó ** de quien
desconozco apellidos pero le apodan ‘**’ y tiene como **
años de edad, es **, *, * de pelo ** y se dedica a ** de
color, *, *, al parecer * y marca * de modelo viejo, **
habló con el secuestrado y le preguntó cuántos carros tenía
y de qué colores, y también algo de sus empresas y quién
manejaba el dinero ahí en su trabajo y le dio una patada en
la pierna al secuestrado, por lo que yo le reclamé y me dijo
que él sabía lo que hacía y se fue. En este lugar nos daba
de comer * ‘**’ y a veces * llevándonos la comida hasta el
cuarto porque yo tampoco debía salir, ahí no teníamos baño
y los dos, el secuestrado y yo, teníamos que hacer en
cubetas, como a la semana de estar en ese domicilio, el
secuestrado me dijo que si no se podía arreglar conmigo y
le pregunté cuánto me daría y él a su vez cuánto quería y
finalmente no acordamos cantidad y me dio el número de su

42
Amparo Directo 1/2017

domicilio pero nunca hablé. De ahí como durante tres días


no nos llevaron de comer, nos daban nada más agua de la
llave para tomar, en este domicilio estuvimos como veinte
días con la misma rutina y lo tenía desesposado pero a
veces lo esposaba porque subía ** o ** ‘**’, hasta que una
noche nos sacaron porque según ya se iba a ir el
secuestrado pero no fue así, esa noche me sacaron a mi
primero y me llevaron a otra casa que está ubicada atrás de
* por la ** que es un ** ahí mismo en **, para esto me
llevaron dentro de la cajuela del ** ** de *, me metieron a
esa casa y después llevaron al secuestrado, esa casa estaba
vacía y ahí permanecimos tres semanas, desconozco de
quien sea esta casa, y ahí estaba otra secuestrada de
nombre * de quien desconozco apellidos y apodo, pero es
como de * años de edad, **, * de pelo **, *, a ** la estaba
cuidando ** *** y otro de nombre * de quien desconozco
apellidos pero tiene como apodo ‘*’ y es medio **, *, de
cabello **, medio * y al parecer también **, la secuestrada
** estaba en el cuarto al que llegamos y estaba vendada de
los ojos, cuando llegamos eran como las nueve de la
mañana y estaba desayunando, me dejaron con ** y **
llegó como a las ocho de la noche, ** me dijo que iba a
cuidar a los dos secuestrados y que me iba a dar algo más
de dinero y ahí nos dejaron a los tres y yo les hacía de
comer a los dos secuestrados, les lavaba la ropa, les ponía
agua para que se bañaran, * me dijo que cuando ella estaba
en la primera casa, * ‘*’ le había tocado el cuerpo, y que yo
no le hiciera lo mismo y le dije que no, ahí estuvimos tres
semanas con la misma rutina hasta el día de ayer viernes
diez de diciembre en que como a las doce de la noche, llegó
** ‘***’ junto con ** y me dijeron que ya la iban a sacar,
llegaron y metieron un * **, color **, modelo como *
propiedad de **, luego vendaron la vista a la secuestrada *,
la metieron al auto y se la llevaron ** ‘*’ y ** ‘***’ y ya no
supe más de ella y me quedé cuidando ya nada más al señor
*, este día yo estaba durmiendo junto con el señor **, el
señor en unos cojines y yo en una cama y como a las nueve
de la mañana escuché ruidos arriba como bajando
escaleras e intenté ir a ver qué pasaba y luego oí un
trancazo en la puerta del cuarto en el que estábamos el
secuestrado y yo y luego rompieron un vidrio, golpearon la
puerta, la abrieron y entraron como seis personas y me
dijeron que me callara, que me tirara al suelo, les dije que
no tenía nada (refiriéndome a armas) me agarraron y me
sacaron y me metieron a una camioneta * tipo **, y luego
me trajeron para acá. En estos dos secuestros quien era el
jefe es ** ‘*’ y * ‘**’, en este secuestro ya no me dieron
dinero porque nos agarraron y no me dijeron cuánto me
iban a dar, que dependía de lo que dieran los familiares de

43
Amparo Directo 1/2017

las víctimas. Quiero agregar que quién dio el coche **


cuando nos bajamos del ** en que llevábamos a la víctima
de nombre *, se llama ** de quien también desconozco
apellidos y apodo y es *, **, **, de cabello * *, ojos *,
medio ** y como de * años y creo que se dedica únicamente
a secuestrar, ignoro donde viva pero sé que anda por ** e
ignoro con quien más se junta. También participé en otro
secuestro, este fue hace como medio año, no recuerdo en
que mes pero fue en el dos mil cuatro, a este secuestro me
invitaron o a participar ** y * ‘***’, para esto me hablaron
por teléfono a mi casa y me dijo ** que estaba con **** y
que bajara al billar y bajé al billar que está cerca de mi
casa lugar donde más tarde llegaron ellos y me dijeron que
iba a cuidar tantito a un güey, que de aquí a mañana, y de
ahí nos fuimos a la casa de *, que es la misma en que
tuvimos a don * la primera vez, ahí llegamos como a las
nueve de la noche y en el mismo cuarto en que tuvimos al
secuestrado de nombre **, estaba un señor vendado de los
ojos, este secuestrado es *, medio *, medio *, **, como de
** años de edad y me quedé a cuidarlo, pero como las siete
de la mañana el secuestrado se puso mal, le dieron ataques
de * y lo saqué porque estaba mal y pensé que se podía
morir y mejor lo liberé, lo saqué por la puerta, lo subí a un
**, pagué sesenta pesos al taxista y le dije que llevara al
señor a dónde éste le dijera, después me fui a mi casa y
luego me habló por teléfono * ‘***’ y me dijo que me
cuidara, que me iban a matar por haber dejado ir al
secuestrado, de este secuestro no me dieron ningún dinero
porque lo dejé ir y no se había cobrado nada de este
secuestro. Desconozco datos de este secuestrado porque
nada más estuve pocas horas con él. Quiero agregar que no
utilizo armas ni me daban armas para cuidar, pero parece
que quien sí las utiliza es *. Ignoro como secuestren a las
víctimas, yo nada más cuidaba, pero parece que existe una
persona MÁS QUE es quien pone, es decir el que dice a
quien se debe secuestrar pero ignoro quién es […]” [lo
resaltado es nuestro].

No obstante, al rendir sus respectivas declaraciones


preparatorias y ampliación del segundo, ante el juez de la causa,
manifestaron haber sido objeto de actos de tortura, como se
destaca a continuación:

En preparatoria:

44
Amparo Directo 1/2017

“[…] ** alias “***”: Que hasta esta fecha no he rendido


ninguna declaración, sin embargo me hicieron firmar
muchos papeles, sin saber su contenido, que día que me
detuvieron a mí fue el día once de diciembre de dos mil
cuatro, y llegaron personal de la AFI golpeándome a mí, a
mi padre y a mi hijo los maltrataron, y me llevaron a una
camioneta negra, me golpearon y me llevaron a una casa de
la que ignoro su domicilio, y ahí tenían a otras personas las
cuales yo no conozco, y decían que nosotros éramos
secuestradores y ahí me llevaron a la SIEDO, y ahí fue
donde me golpearon y me hicieron firmar muchos papeles
de los que ignoro su contenido, deseando agregar que un
día antes de que nos trasladaran a este lugar, llegó a otra
persona de la AFI y pregunto sobre quien había matado a
una persona de la que no recuerdo su nombre y le conteste
que no sabía, me golpeó, y además me dijeron que si no
cooperaba iba a violar a mi esposa que es todo lo que tengo
que manifestar. […]”.

“[…] *, manifestó: Antes que nada, quiero decir que no fue


mi detención así como lo dicen los aprehensores, que son
los AFIS, a mí nunca me agarraron en el domicilio que ellos
refieren como casa de seguridad. El día que me detuvieron
a mí, me detuvieron cerca de mi domicilio, yo me
encontraba con unos amigos tomando, me dirigía a la
tienda a comprar unas cervezas, cuando me detuvieron, se
acercó una camioneta negra, tipo suburban con cuatro
sujetos que se bajaron armados y agarrándome, me decían
que donde estaban mis compañeros, yo les contesté que de
que me hablaban, me preguntaron que donde estaba la casa
de seguridad y los secuestrados, lo cual yo desconocía de
los que ellos me estaban hablando cuando me subieron a la
camioneta apuntándome con las armas y golpeándome. Así
me trajeron aproximadamente cuatro horas arriba de la
camioneta, haciéndome las misma preguntas que donde
estaba la casa de seguridad y los secuestrados, lo cual
como yo no sabía nada, me siguieron golpeando y se
detuvieron no se en donde, cerca de la casa según ellos de
seguridad a desayunar, cuando pasó aproximadamente
media hora, dijeron ‘ahora si ya valiste verga’, contigo y
con los que ya agarramos, ya la armamos. Cuando me
llevan a la supuesta casa de seguridad, me meten al cuarto
del fondo, en el cual nada más había una cama y un closet
en el cuarto donde me metieron. Después, m sacaron del
cuarto y me sacaron a la sala donde nada más se
encontraba un sillón, cuando metieron a mis supuestos
compañeros, los cuales yo nunca había visto ni había tenido
ninguna relación ni contacto con ellos con algo para hacer.

45
Amparo Directo 1/2017

Después de estar ahí en la casa aproximadamente hora y


media, sacaron ellos unas cámaras y se salieron, lo cual
ellos iban vestidos de civil y después entraron vestidos de
negro, que según de la AFI, lo cual me preguntaban a qué
me dedicaban, yo les decía frente a la cámara que a la
electricidad, plomería y pintura, ellos apagaban la cámara
y me decían que yo tenía que decir que me dedicaba a
secuestrar, lo cual si no les hacía caso de lo que ellos
decían que yo tenía que decir enfrente de la cámara, que
iban a ir por mi familia y me subían arriba en la parte
superior de la casa, que era un primer piso, estábamos en
la planta baja, lo cual ellos me sentaron en una silla, me
siguieron golpeando, porque tenía que decir, según ellos,
que me dedicaba al secuestro, porque tenían una persona
ahí que según era el secuestrado, pero nunca me la
pusieron enfrente, por eso no estoy de acuerdo con mi
declaración ante el Ministerio Público, porque lo único que
declaré fueron mis datos generales. Cuando me levantaron
a tomarme mis huelas, fotografías de las cicatrices que yo
tenía, ellos seguían escribiendo, cuando me senté frente a la
computadora donde me estaban supuestamente mi
declaración, me mostraron unas fotografías de la fachada
de mi casa y me preguntaron que quien vivía ahí, les dije
que yo, mis padres y mis hermanos, lo cual me dijeron que
si no firmaba esa declaración, iban a ir por todos ellos, que
al cabo ya tenían mi domicilio y exactamente cuál era mi
casa; bajo amenazas que iban a ir por mis hermanas y
supuestamente las iban a violar para que yo les firmara,
bajo esa presión física y psicológica fue que yo firme esa
declaración, sin saber su contenido. Quiero decir también,
que no tengo nada que ver con mis coacusados, que nunca
he tenido tratos con ellos y mucho menos para hacer este
tipo de delitos, yo nunca me he dedicado a secuestrar, a lo
único que me dedicaba era a la pasta, pintura y
electricidad. Es todo lo que deseo manifestar.[…]”.

En ampliación de declaración:

“[…] **, manifestó: Quiero aclarar que soy inocente de los


secuestros que se me están imputando, ya que nunca me he
reunido con ninguno de mis coacusados, ni con ninguna
otra persona para planear secuestros o algún otro delito, ya
que no conozco a ninguno de mis coacusados ni a ninguno
de los secuestrados, ya que lo único que a mí me consta, es
mi ilegal detención en mi casa, sin orden de aprehensión y
el ilegal cateo que sufrió mi casa y mi familia. Cuando me
llevaron a las oficinas de SIEDO, lo único que me

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preguntaron fueron mis generales, de ahí me bajaron a la


parte baja de las oficinas de ahí mismo de SIEDO, a la
cámara de reconocimiento; después de un rato me volvieron
a subir y me hicieron firmar unos papeles que ya tenían
hechos, yo les pedí que me dejaran leerlos, a lo cual ellos
contestaron ‘que los huevos no eran al gusto’ y continuaron
golpeándome y me dijeron que si no los firmaba, ahí tenían
a mi esposa y se iban pasar de listo con ella, por lo que
accedí a firmar y presumo que las declaraciones de mis
coacusados, fueron hechas de la misma manera, ya que
nunca los había visto ni ellos me habían visto a mí y ellos
en sus declaraciones me nombraban, lo cual yo no estuve
ahí cuando ellos estaban declarando, por eso no sé si
declararon eso o no. También quiero declarar que yo soy
una persona muy ocupado, ya que aparte de operar un taxi
ecológico, formaba parte de la mesa directiva del Sitio 174,
que era en el que yo me desempeñaba con las dos funciones,
como operador y como dirigente. Esto es lo que tengo que
declarar. […]”.

Circunstancias que, conforme a lo expuesto sobre el tópico


de tortura, constituyen una violación a las leyes del procedimiento
que amerita su reposición, a fin de determinar si esas
declaraciones guardan o no relación directa con el acto de tortura
denunciado; máxime que, dichos atestos fueron tomados en
cuenta para acreditar la comisión de los delitos imputados al
justiciable de mérito así como su responsabilidad penal.

Apoya lo anterior la tesis aislada I.7o.P.62 P (10a.)17, que


este tribunal comparte, de rubro: “ACTOS DE TORTURA.
EFECTOS DEL AMPARO CONCEDIDO AL QUEJOSO QUE
RECLAMA LA SENTENCIA DEFINITIVA, CUANDO EL
TRIBUNAL COLEGIADO DE CIRCUITO ORDENA LA
INVESTIGACIÓN DE AQUÉLLOS A FIN DE DESCARTAR O
ESTABLECER SU EXISTENCIA, EN RELACIÓN CON SU
COINCULPADO, QUIEN REFIRIÓ HABERLOS SUFRIDO Y LO

17 Emitida por el Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, visible en el
Semanario Judicial de la Federación, publicada el viernes 10 de marzo de 2017 pendiente de integrar
al módulo de sistematización.

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Amparo Directo 1/2017

INCRIMINÓ EN LOS HECHOS DELICTIVOS POR LOS QUE


FUE SENTENCIADO.”.

Así, como se asentó en párrafos precedentes, con la


simple denuncia de actos posiblemente constitutivos de tortura,
nace la obligación del juzgador natural de actuar de forma
efectiva e imparcial, para garantizar que se realicen los estudios
relativos pertinentes; cabe señalar que en el presente caso, del
simple estudio de las constancias que conforman el expediente,
se desprende evidencia razonable, que pudiere sustentar el dicho
del peticionario de amparo; máxime que en el certificado médico
se advierte que tanto él como los cosentenciados en cita
presentaron lesiones, aun cuando dichos certificados no resultan
la prueba idónea para determinar la totalidad de la existencia de
vestigios indicadores de tortura, pues al realizar una simple
exploración física, no son susceptibles de determinar una
afectación de índole psicológico.

Apoya a lo anterior, el criterio orientador 1a. LIV/2015


(10a.)18, de rubro: “TORTURA. LA AUTORIDAD TIENE LA
OBLIGACIÓN DE INVESTIGARLA EN CASO DE EXISTIR
EVIDENCIA RAZONABLE.”.

Por ende, lo procedente es conceder el amparo al quejoso


para que el Tribunal Unitario responsable deje insubsistente el
acto reclamado y en su lugar, apreciando las referencias del
procesado y sus cosentenciados sobre actos de violencia
posiblemente constitutivos de tortura física y psicológica, inferidos
en su contra, ordene al juez natural reponer el procedimiento,
hasta antes del auto de cierre de instrucción, para estar en aptitud
de agotar debidamente con los estándares aquí planteados, la

18Emitido por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, visible en la Gaceta del
Semanario Judicial de la Federación, libro 15, tomo II, página 1424, febrero de 2015, Décima Época.

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investigación de la alegada tortura; una vez hecho lo cual y


dependiendo del resultado de ello, el juez deberá resolver lo
conducente, procediendo a la exclusión de pruebas, de ser el
caso y a valorar lo que corresponda.

Por otro lado, al ser la tortura un delito, desde luego que


está sujeto a la tramitación de un procedimiento de orden penal
debidamente establecido para su comprobación, como sucede
con cualquier otro ilícito; el cual es autónomo a la controversia
jurisdiccional en la que se invoque la tortura, lo que significa que
no es necesario que se tenga por acreditada como delito, para
que se justifique como violación de derechos humanos dentro de
la tramitación de un proceso a fin de suprimir cualquier medio de
prueba obtenido ilícitamente. Atento a ello, se advierte que el juez
de la causa debió dar vista al fiscal para que iniciara una
investigación de la tortura como posible delito, a fin de guardar
congruencia con los recientes criterios judiciales, por lo que
también se instruye al tribunal unitario responsable para que una
vez que reciba los autos, ordene al juez dé vista al agente del
Ministerio Público de su adscripción, para que, con fundamento
en los artículos 21 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, y los artículos citados de la Convención
Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura y de la Ley
Federal para Prevenir y Sancionar la Tortura, en el ámbito de su
competencia determine lo conducente en cuanto a la tortura
alegada por el quejoso; lo que deberá llevar a cabo conforme un
criterio de imparcialidad e independencia; por ello, se ordena, se
encomiende al juez le otorgue copia certificada de cada una de
las constancias vinculadas con el tópico en cuestión.

Por tanto, hasta lo aquí expuesto se concede el amparo al


quejoso, para que el Tribunal Unitario responsable:

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Amparo Directo 1/2017

1. Deje insubsistente el acto reclamado.

2. Ordene al juez de primera instancia lo siguiente:

a. Reponer el procedimiento hasta antes del auto de


cierre de instrucción.

b. Expulse las pruebas vinculadas directamente con el


quejoso que se desahogaron durante el arraigo del que fue
objeto (las cuales quedaron precisadas en esta ejecutoria).

c. Proveer a la investigación conforme al contenido del


Protocolo de Estambul, de los actos de tortura denunciados
por el quejoso y sus cosentenciados * alias “***” y *, como
violación al debido proceso; a fin de determinar si realmente
acontecieron y de ser así, si tuvieron incidencia en la etapa
procedimental y en su caso al momento de resolver,
determinar la exclusión probatoria que de ello derive.
d. Proceda al desahogo de los careos procesales entre
los policías captores Sergio Licona Gómez, Tito Jiménez
Vázquez, Beth Isha Fernández Mireles y Carlos Hugo Castro
Vázquez con el hoy quejoso.

Hecho lo anterior o justificada la imposibilidad de realizar


las citadas diligencias con libertad de jurisdicción, continúe con el
procedimiento conforme a derecho hasta el dictado de la
sentencia que corresponda; en la inteligencia de que los efectos
de este amparo no se traducen en que la responsable deba emitir
una sentencia absolutoria, sino únicamente resolver conforme a
derecho; con la limitante de que no podrá imponer penas
superiores a las señaladas en la resolución reclamada.

Concesión que se hace extensiva a los actos de ejecución

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Amparo Directo 1/2017

reclamados al Juez Segundo de Distrito de Procesos Penales


Federales en esta ciudad, Director General de Ejecución de
Sanciones de la Coordinación General de Prevención y
Readaptación Social de la Comisión Nacional de Seguridad,
dependiente de la Secretaría de Gobernación y, Director del
Centro Federal de Readaptación Social Número 14, con
residencia en el Estado de Durango, toda vez que si la
sentencia combatida resultó ilegal, también lo es su cumplimiento,
quienes deberán abstenerse de ejecutar la sentencia declarada
inconstitucional.

Resulta aplicable la jurisprudencia19: “AUTORIDADES


EJECUTORAS, ACTOS DE, NO RECLAMADOS POR VICIOS
PROPIOS.”.

Por lo expuesto y fundado, se

RESUELVE

ÚNICO. Para los efectos precisados en la parte final del


considerando último de esta ejecutoria, la Justicia de la
Unión AMPARA y PROTEGE al quejoso **o ***alias **, contra
los actos que reclamó del Quinto Tribunal Unitario en Materia
Penal del Primer Circuito, así como su ejecución al Juez
Segundo de Distrito de Procesos Penales Federales en esta
ciudad, Director General de Ejecución de Sanciones de la
Coordinación General de Prevención y Readaptación Social
de la Comisión Nacional de Seguridad, dependiente de la
Secretaría de Gobernación y, Director del Centro Federal de
Readaptación Social Número 14, con residencia en el Estado

19De la entonces Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, publicada en el Apéndice
al Semanario Judicial de la Federación 1917-Septiembre 2011, página 1492, tomo II, Procesal
Constitucional, Materia Común, Parte 2, Volumen 2, Quinta Época.

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Amparo Directo 1/2017

de Durango, precisados en el resultando primero de esta


resolución.

Notifíquese; con testimonio de la misma, devuélvanse los


autos a su lugar de origen, solicítese el acuse de recibo
correspondiente y, con fundamento en el artículo 192 de la Ley de
Amparo en vigor, requiérase a la autoridad responsable
ordenadora, para que cumpla con esta ejecutoria dentro del plazo
de tres días, apercibida que de no hacerlo así sin causa
justificada, se le impondrá multa de cien a mil días, acorde con lo
dispuesto en el numeral 258 de la ley de la materia y se remitirá el
expediente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para
seguir el trámite de inejecución en términos del párrafo segundo
del invocado precepto 192; y, a las restantes para que se
abstengan de ejecutar el acto reclamado de aquélla; háganse las
anotaciones correspondientes en el libro de gobierno y, en su
oportunidad, archívese el expediente como asunto concluido.

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El licenciado(a) Liliana Elizabeth Segura Esquivel, hago constar y certifico que
en términos de lo previsto en los artículos 8, 13, 14, 18 y demás conducentes en
lo relativo de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública
Gubernamental, en esta versión pública se suprime la información considerada
legalmente como reservada o confidencial que encuadra en el ordenamiento
mencionado. Conste.

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