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DOCUMENTOS

CONGREGACIONALES

MINISTERIO DE EDUCACIÓN

4. FORMACIÓN EN VALORES
MORALES

COLEGIOS
GUADALUPANOS PLANCARTINOS
3. Formación en Valores Morales

La presentación y disposición de este documento


son propiedad de la Congregación de Hijas de
María Inmaculada de Guadalupe. Ninguna parte
de esta obra puede ser reproducida o transmitida,
mediante ningún sistema o método electrónico o
mecánico (incluyendo fotocopiado, grabación o
cualquier sistema de recuperación o almace-
namiento de información), sin consentimiento por
escrito del titular de los derechos.

Derechos reservados
Registro en trámite

Primera Edición. 26 de abril de 1998,


Primer Centenario de la muerte de J. Antonio Plancarte y L.

Cuarta Edición. 12 de noviembre de 2017


150 Aniversario de la fundación del
Primer Colegio Guadalupano Plancartino

2
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

INTRODUCCIÓN
A LOS DOCUMENTOS CONGREGACIONALES
PARA EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN

Las Religiosas Hijas de María Inmaculada de Guadalupe,


fundadas por el Siervo de Dios José Antonio Plancarte y
Labastida, hemos plasmado en una serie de documentos, los
principios y directrices que han de regir y animar nuestro
Ministerio de Educación.
Este Patrimonio Educativo surge, ante todo, de la herencia
pedagógica que nos legó nuestro venerable Padre Fundador, así
como de las directrices de la Iglesia en materia educativa, y de
las demandas y expectativas que la sociedad plantea hoy a la
educación.
Estos escritos se clasifican en documentos rectores, que son los
fundamentales y que, a su vez, dan origen a una serie de
documentos complementarios. Aquí anotamos solamente los
siete documentos rectores:

1. Ideario de los Colegios Guadalupanos Plancartinos


2. Inspiración Pedagógica de José Antonio Plancarte
para los Colegios Guadalupanos Plancartinos
3. Pastoral Catequística en los Colegios Guadalupanos
Plancartinos
4. Formación en Valores Morales en los Colegios
Guadalupanos Plancartinos
5. Pastoral Educativa en los Colegios Guadalupanos
Plancartinos
6. Modelo Educativo de los Colegios Guadalupanos
Plancartinos
7. Manual de Organización y Procedimientos de los
Colegios Guadalupanos Plancartinos

3
3. Formación en Valores Morales

Estos documentos se explicitan, complementan y concretizan unos


a otros,1 por ello es importante no desvincularlos, para tener así una
visión más completa de la riqueza de los principios teológicos,
filosóficos, antropológicos, axiológicos y pedagógicos que inspiran
nuestro Ministerio Educativo y que tienen carácter normativo para
todos los que tenemos el privilegio de pertenecer a esta Comunidad
Educativa Pastoral.

Como ya anotábamos, de estos documentos principales, se derivan


una serie de documentos complementarios (más de 65 volúmenes),
donde se desglosan y concretizan aspectos pormenorizados, cuyo
elenco se enriquece continuamente y se consigna en la presentación
del documento rector del cual se derivan.

Por supuesto que no todos los documentos tienen como


destinatarios a todos los miembros de la Comunidad Educativa
Pastoral; ciertamente hay algunos, sobre todo de los clasificados
como rectores, que conviene que los conozcan todos, a reserva de
que habrá que tener en cuenta que algunos tienen destinatarios
particulares, en base al servicio que prestan; para ello, es necesario
conocer el esquema con el elenco, jerarquía y destinatarios de cada
uno de los documentos, que se encuentra al final de cada
documento, a manera de Anexo 1, así como el listado de los
documentos complementarios, en el Anexo 2.

Estos Documentos deberán ser estudiados permanentemente; según


el estamento de la Comunidad Educativa Pastoral de que se trate y
dependiendo de la circunstancia en que se haga, se pueden estudiar
a través de jornadas, retiros, cursos de inducción, sesiones de clase,
juntas periódicas, cursillos de iniciación axiológica, semana de
valores, cursos propedéuticos, semana plancartina, cursos en línea,
etc. Teniendo en cuenta, sin embargo, que la lectura personal es
insustituible, y que no basta con que este estudio se haga en dos o
1
Para poner de manifiesto esta interrelación de los Documentos Congregacio-
nales, además de facilitar la profundización de los diferentes temas desde
diversos ángulos, aparecen a pie de página múltiples referencias que remiten
de unos Documentos a otros.

4
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

tres momentos fuertes del año, sino que ha de iluminar cotidia-


namente nuestro quehacer magisterial.

Habrá que tener en cuenta que, si bien es cierto que la escuela sigue
siendo determinante como agente socializador, la educación, en el
inmenso mercado de bienes y servicios característico de la
globalización del neoliberalismo, está sufriendo un proceso
convulsivo que atenta contra su identidad, pretendiendo utilizarla
como un medio al servicio de ciertos intereses que,
lamentablemente, no corresponden al sentido prístino de la
educación, reduciéndola a un simple mercado académico, de
carácter elitista, encaminado a la profesionalización y
competitividad, dejando atrás los ideales de la formación humanista
–sobre todo de inspiración cristiana– y privilegiando las habilidades
y destrezas sobre los comportamientos, donde lo que cuenta son las
aptitudes, no las actitudes.

Por otra parte, el conocimiento ya no está vinculado a la escuela


como su principal proveedor –el niño está expuesto a los medios
masivos de comunicación años antes de ir a la escuela–, pues el
ciberespacio es un agente no ya emergente, sino determinante en
este terreno, aun cuando, con cierta ingenuidad, la escuela cree que
sigue siendo la fuente privilegiada de conocimientos, en aras de lo
cual descuida la formación holista de los educandos.

Todo ello ha dado lugar a que los Obispos Latinoamericanos, alcen


su voz declarando una particular y delicada emergencia educativa
(DA 328), a la cual, con toda diligencia pretendemos atender los
Colegios Guadalupanos Plancartinos, escuchando la voz del Papa
Francisco, que nos dice: Los desafíos están para superarlos.
Seamos realistas, pero sin perder la alegría, la audacia y la entrega
esperanzada (EG 109); con ese aliento del Magisterio de la Iglesia,
hemos abordado la revisión y actualización de estos Documentos
Congregacionales para el Ministerio de Educación, para mantener
vivo y operante el legado pedagógico plancartino en este desafiante
contexto de postmodernidad en el que nos encontramos.

5
3. Formación en Valores Morales

PRESENTACIÓN

El Siervo de Dios, José Antonio Plancarte y Labastida,2 promotor


incansable de la educación cristiana de las/os niñas/os y las/os
jóvenes, tuvo como idea central de su Inspiración Pedagógica: La
educación del corazón por la formación moral y religiosa, de la
niñez y juventud, especialmente de la mujer, cuyo modelo es
María. Esta concepción de la educación tiene un evidente
contenido valoral, pues hablar de la educación del corazón es
justamente hablar de valores, en concreto de valores morales y
religiosos, que José Antonio, utilizando una expresión netamente
cristiana, denominaba virtudes;3 luego con toda propiedad
podemos decir que él pretendía que en sus Colegios se diera una
verdadera formación valoral, aun cuando lo expresara con una
terminología propia de su época, que no siempre es la que usamos
hoy. Precisamente el presente trabajo sobre la

FORMACIÓN EN VALORES MORALES


EN LOS COLEGIOS
GUADALUPANOS PLANCARTINOS

representa la voluntad decidida y entusiasta de traducir al


lenguaje y a las circunstancias actuales las enseñanzas de José
Antonio Plancarte, para seguir haciendo de los Colegios
Guadalupanos Plancartinos por él fundados, verdaderos centros
de promoción de valores, tarea que se inscribe plenamente en las
exigencias del humanismo cristiano, referente sobre el que
gravita nuestra filosofía educativa; es necesario, por ello,
continuar la inagotable tarea de diseñar e implementar

2
Para conocer la vida y obras apostólicas de nuestro Padre Fundador, se puede
ver la breve síntesis que se presenta en el Documento Congregacional sobre
La Inspiración pedagógica de José Antonio Plancarte para los CGP.
3
Cf. infra, 1.1

6
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

alternativas educacionales que, recogiendo la rica herencia de


pedagógica que nos legó nuestro Padre Fundador, nos permitan
ofrecer a las nuevas generaciones, una verdadera educación de
vanguardia en cuestiones valorales.

Y si bien nuestro Padre Fundador le dio a este aspecto toda la


importancia que amerita, nadie duda que hoy, en plena
postmodernidad, esta formación en valores tiene categoría de
imperativo social; no es optativo educar o no educar en valores,
pues las características que el mundo presenta, reclaman a gritos
la urgencia de hacer del hombre un forjador de valores morales,
capaz de resistir el relativismo axiológico que amenaza con
destruirlo a fuerza de atentar contra su dignidad.

Los fenómenos de la desterritorialización, destemporización,


desfronterización en que estamos hoy inmersos, han hecho
tambalearse el mundo de los valores tal como se había venido
viviendo por generaciones; y ante esta coyuntura, ¿claudicamos?
¿Renunciamos? ¿O luchamos y nos actualizamos? Sigamos el
ejemplo de Jesucristo, que vino justamente a comunicarnos un
nuevo universo valoral, aun a costa de su vida, al igual que
muchos de sus discípulos a lo largo de la historia, entre ellos,
nuestro Padre Fundador que, en un contexto de rechazo a todas
las cuestiones religiosas, como fruto de las Leyes de Reforma, se
empeñó en formar a la niñez mexicana, dando a la educación
impartida en sus colegios, un fuerte contenido moral y religioso,
valores por excelencia.

En el documento congregacional de La Pastoral Catequística en


los CGP, se ha atendido pormenorizadamente la cuestión de los
valores religiosos; ahora, este documento de Formación en
valores, desarrolla especialmente la cuestión de los valores
morales. Mientras que los valores religiosos son tarea primordial
–aunque no exclusiva– de los educadores de la fe, los valores
morales son responsabilidad de todos los maestros, sea cual sea

7
3. Formación en Valores Morales

la disciplina, el grado o el nivel educativo en el que presten su


servicio magisterial. Todo maestro, por el sólo hecho de serlo, es
un educador en valores morales. Perder esto de vista, es
empobrecer su servicio, reduciéndolo a una mera transmisión de
conocimientos, habilidades o competencias, pero carentes de un
sustento moral.

Luego el orbe valoral, lejos de ser un aspecto ornamental de la


Pedagogía, constituye el signo inequívoco de su calidad:

Obsérvese que el valor de la educación procede, en gran


parte, de la maestría con que se logra la educación en los
valores.4

La estructura de este documento5 consta de 5 capítulos: partimos


de establecer un concepto de valor que unifique la amplísima
gama de propuestas que existen al respecto (c.1); pasamos a
establecer una jerarquía de valores que se constituya en la
plataforma común a todos los que intervenimos en la formación
de las/os alumna/os (c.2); se procede a plantear, justificar y
desarrollar la constelación de valores morales que caracterizarán
a todos los miembros de la Comunidad Educativa Pastoral (c.3);
pasamos a indicar el proceso que ha de seguir una pedagogía
explícita y sistemática de los valores (c.4); finalmente, se
establecen diez condiciones que se han de tener en cuenta para
que la formación axiológica se pueda implementar y dar fruto
(c.5).

Para el desarrollo de estas cuestiones, nos basaremos, ante todo,


en la herencia pedagógica de nuestro Padre Fundador;

4
A. M. Javierre, Cardenal Secretario de la Congregación para el Culto Divino
y la disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede, «Los valores y la
Educación.» Memorias XIV Congreso de la CIEC. Venezuela. 1983. 19.
5
Es oportuno tener en cuenta la relación entre el c. 4 del Ideario y este
documento que, en algún sentido, es un amplio desarrollo de dicho capítulo.

8
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

acudiremos también a una serie de documentos del Magisterio de


la Iglesia y a algunos autores de reconocida idoneidad.6

Tanto el Personal Directivo, como el Personal Docente, en


cuanto miembros de la Comunidad Educativa Pastoral, han de
procurar conocer y sobre todo interiorizar las propuestas
axiológicas que caracterizan a los Colegios Guadalupanos
Plancartinos, asumiendo con gozo y con entusiasmo la grave
responsabilidad de conservar, revitalizar y actualizar los criterios
valorales de nuestro Padre Fundador.

Respecto a las/os alumnas/os, deberán asumir de tal manera las


propuestas axiológicas que se les ofrecen a lo largo de su estadía
en nuestras instituciones educativas que, ya como exalumnas/os,
sean capaces de convertirse en verdaderos agentes de
transformación evangélica de la sociedad.

Finalmente, los Padres de Familia, principales responsables de la


educación de sus hijos, han de sumar sus esfuerzos con los del
Colegio, especialmente en esta cuestión de la formación en
valores, pues de lo contrario, no solo dificultarían su labor, sino
incluso la nulificarían del todo, con el grave perjuicio que esto
supone para sus hijas/os.

Confiadas en que María Santísima de Guadalupe, alma y reina


de nuestros Colegios, y José Antonio Plancarte y Labastida,
pionero de la educación de la mujer, interceden por nosotros,
continuemos incansables la grandiosa obra de dar a las nuevas
generaciones una auténtica formación en valores morales y
religiosos, centrada en Jesucristo, dado que:

En Cristo, el hombre perfecto, todos los valores humanos


encuentran su plena realización y, de ahí, su unidad. EC 35
6
La lista de esta bibliografía aparece al final del documento.

9
3. Formación en Valores Morales

10
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

1. CONCEPTO DE VALOR

1.1. JOSÉ ANTONIO PLANCARTE: VALORES Y


VIRTUDES

José Antonio Plancarte, educador incansable, habla en forma


reiterada, de su concepción de la formación ante todo como
educación del corazón:

Lo he planteado (su primer Colegio) bajo el sistema inglés,


porque éste hace consistir la educación más bien en el
cultivo del corazón que en el del entendimiento.
JAP. Crónica. Tomo I (Discurso de 1869) 39

Me repugna ver cómo se llena la cabeza y se deja vacío el


corazón.
JAP. Crónica. Tomo I (Discurso de 1872) 62

La educación consiste principalmente en la formación del


corazón.
JAP. Crónica. Tomo I (Discurso de 1872) 62

Es incuestionable, a la luz de estos textos, que José Antonio


privilegia la educación del corazón;7 ahora bien, ¿qué significa
esto? El mismo nos dice en otro momento:

Vuestro fin como Congregantes es sublime, es una misión


divina, es nada menos que evangelizar a los pueblos,
moralizarlos; formar el corazón de las niñas en la
virtud sólida, hacerlas verdaderas cristianas .
JAP. E.E. III Ej. Esp. (1896) 14

7
Cf. Inspiración Pedagógica de José Antonio Plancarte para los CGP, 4.1.

11
3. Formación en Valores Morales

Luego la educación del corazón se logra por la formación en la


virtud, a la cual da tal importancia, que para él ser maestro, es ser
modelo de virtud:

Se procurará que las alumnas vean que sus maestras


practican todas las virtudes que les enseñan.
JAP. Constituciones de 1900. art. 225

Procurarán por consiguiente reunir en sí todas aquellas


virtudes que deben enseñar.
JAP. Constituciones de 1900. art. 225

Quiere Jesús que las enseñéis con el ejemplo sobre todo a


ser virtuosas.
JAP. E.E. III Ej. Esp. (1896) 43

Háganles amable la virtud.


JAP. C.E. III A sus Congregantes. Vol. 5 (28 Nov. 1872) 129

A las alumnas también les hablará de la importancia de las


virtudes:

Se llama caridad y es el fundamento de todas las virtudes.


JAP. E.E. II Discursos (1877) 13

Por supuesto que también a los padres de familia8 les hará ver la
importancia de la educación del corazón por la formación en las
virtudes:

La madre debe sembrar en el corazón de sus hijos todas


las virtudes.
JAP. Crónica. Tomo I (Discursos de 1872) 63

8
Cf. Inspiración Pedagógica de José Antonio Plancarte para los CGP, 7.2.

12
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

El mejor medio para introducir en el corazón el precioso


bálsamo de la fe y la virtud, es sin duda alguna la madre
de familia.
JAP. E.E. II Discurso (1877) 2-3

Las precisiones filosófico – teológicas del concepto de virtud, así


como la historia de las clasificaciones de las virtudes, que alcanza
su expresión más completa y definitiva en la sistematización de
Santo Tomás de Aquino,9 no son la materia de nuestro estudio;
por ello sólo nos permitimos proponer esta sencilla descripción:

Virtudes, es decir, hábitos cuya adquisición perfecciona al


hombre.10

Con base en expresiones como ésta, podemos decir que, en algún


sentido, las virtudes se pueden considerar valores, pues éstos,
asumidos por el hombre, también lo perfeccionan; si José
Antonio insistía tanto en la formación en las virtudes, podemos
entender que pretendía que en sus Colegios se diera una
verdadera formación en valores; si él no utiliza este lenguaje es
por razones evidentes: no se usaba en su época.

Es especialmente tratándose de los valores morales que podemos


hablar de virtudes; algunos axiólogos y moralistas, hacen esa
equivalencia:

Los valores morales dependen exclusivamente del libre


albedrío. Cada sujeto va forjando sus propias virtudes y es
responsable de su conducta moral.11

9
Cf. S. Th. 1 – 2ae, qq 57 - 63 y 2 - 2ae.
10
X. León – Dufour. Vocabulario de Teología Bíblica. «Virtud». 957.
11
R. Gutiérrez Sáenz. Introducción a la Ética. 100.

13
3. Formación en Valores Morales

Cabe incluso que interpretemos en clave de valores otras


expresiones que José Antonio usaba y que, por supuesto, tienen
plena vigencia:

¿Cómo has educado e instruido a aquellas niñas que puse


bajo tu cuidado? ¿Les has enseñado el bien y las has
apartado del mal?
JAP. E.E. III Ej. Esp. (1897) 10

El bien puede ser considerado como los valores que hemos de


enseñar y el mal, los antivalores que hemos de rechazar.

Con este sencillo acercamiento al pensamiento pedagógico de


José Antonio Plancarte, nos permitimos mostrar que este trabajo
sobre la Formación en valores morales en los Colegios
Guadalupanos Plancartinos, se inscribe plenamente dentro de
los lineamientos de la Inspiración Pedagógica que de él
heredamos.

1.2. COTIDIANIDAD DE LOS VALORES


El fuerte contenido filosófico de la cuestión de los valores nos
puede hacer pensar que este es un terreno reservado a calificados
especialistas, o que las elecciones valorales son de tal
envergadura que sólo en determinadas ocasiones – clave de
nuestra vida, nos veremos en la necesidad de optar por ciertos
valores. Ni lo uno ni lo otro es exacto: la cuestión valoral es una
experiencia cotidiana, es parte integral de nuestra vida diaria,
luego no se necesita ser un especialista en Axiología para
enfrentarse a esta realidad, ni tenemos que esperar
acontecimientos extraordinarios para mostrar nuestras
preferencias valorales.

14
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

Los niños, los adolescentes, los jóvenes, los adultos, los


ancianos, todos hacemos diversas opciones valorales a lo largo
del día. Por ejemplo, un estudiante podría decir: “Después de
haber dormido varias horas, ¿me levanto temprano para llegar a
tiempo o mejor me quedo en la cama otro ratito aunque llegue
tarde? ¿Tiendo mi cama o no la tiendo? ¿Desayuno o no
desayuno? ¿Atiendo al maestro en clase o lo ignoro y me pongo
a hacer la tarea que no hice ayer? ¿Me tomo una fruta en recreo
o mejor compro alguna comida “chatarra” porque me gusta más?
¿Le hablo a esta compañera con la que estoy disgustado o no le
hablo? ¿Voy o no voy a la capilla a hacer una visita a Nuestro
Señor? Al regresar a casa, ¿ayudo a mamá en algún quehacer o
mejor me pongo a chatear? ¿Hago la tarea o me pongo a ver el
face? Antes de dormirme, ¿oigo mi i-phone, juego en mi iPad o
platico un ratito con Jesús?” Los ejemplos podrían multiplicarse
mucho más. La elección que hagamos frente a cada una de estas
opciones, por sencillas que sean, manifiesta nuestros criterios en
materia de valores.

Cierto que habrá momentos claves en nuestra vida en que las


opciones valorales serán mucho más trascendentales, como la
opción vocacional (matrimonio – vida religiosa), la elección
profesional (qué carrera estudiar), la elección de pareja… Pero
estas grandes decisiones se van preparando con base en las
múltiples opciones valorales que hemos ido haciendo a lo largo
de nuestra vida, aun cuando no seamos expertos axiólogos.

El filósofo y antropólogo argentino, Risieri Frondizi nos dice al


respecto:

Los problemas fundamentales dela axiología no se


plantean únicamente en los libros, revistas y congresos
filosóficos, sino que están presentes en las manifestaciones
más diversas de la vida diaria. No hay discusión o
desacuerdo sobre la conducta de una persona, la elegancia

15
3. Formación en Valores Morales

de una mujer, la justicia de una sentencia o el agrado de


una comida, que no suponga la reapertura de la
problemática sobre los valores. Las más complicadas
cuestiones axiológicas se debaten a diario en la calle, en
el café, en las casas más humildes, si bien en una actitud
y en un lenguaje poco filosófico.

Por su parte Marín Ibáñez, reconocido pedagogo español dice


con gran sencillez:

El valor es ante todo una experiencia inevitable.12

La cotidianidad de la experiencia valoral nos urge a dar a


nuestros educandos una verdadera formación en valores; esta
iluminación axiológica de la existencia no pretende hacer de ellos
grandes teóricos de la Axiología, sino seres capaces de continuar
su proceso de personalización haciendo opciones ricas en
contenido valoral.

1.3. NECESIDAD DE UN CONCEPTO DE VALOR


Obtener una definición universal de lo que es el valor es
prácticamente imposible, pues hay tantas definiciones como
filósofos se han ocupado en reflexionar sobre este asunto; esto se
debe a la dificultad de conocer con toda precisión su naturaleza,
lo cual ha dado origen a conceptualizaciones no sólo diversas,
sino aún contradictorias.

Sin embargo, esta dificultad no nos excusa de tratar de precisar


el concepto de valor, pues justamente la falta de consenso de
criterios en este delicado terreno ha creado un caos valoral. Si en

12 R. Marín Ibáñez. Valores, objetivos y actitudes en Educación. 19.

16
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

todas las disciplinas se tiende a buscar un lenguaje más o menos


válido, razón de más para intentarlo en el orbe axiológico. Cierto
que no será tan sencillo como preguntar cuál es la capital de
Italia, o cuál es la fórmula del agua, o cuánto suman dos más dos;
pero las consecuencias de la falta de conceptos claros, válidos y
bien fundamentados, queda patente si pensamos lo que sucedería
si un profesor enseña a sus alumnos una serie de cuestiones sobre
las cuales al siguiente curso se le enseña lo contrario. ¡Qué caos!
Pues tanto peor tratándose de valores. Veamos: para esta chica
abortar es un valor; para aquélla la virginidad es un valor; para
aquél joven drogarse es un valor, para éste, ser sacerdote es un
valor; para ese adulto, enriquecerse a costa de lo que sea es un
valor; para aquél, ejercer su profesión honestamente es un
valor… ¿Qué es entonces un valor? ¿Cómo es que se califica de
valor a realidades tan diametralmente opuestas? ¿Cómo
establecer un concepto de valor?

1.4. CONCEPTO DE VALOR QUE PROPONEMOS


Frente a este caos valoral, lo menos que se puede intentar es que
todos los que intervienen directamente en la formación de una
persona, hablen el mismo idioma valoral: los papás, los maestros
y la institución educativa como tal, deben hacer una misma oferta
axiológica.

Como el objeto de nuestro estudio no es, obviamente, hacer una


historia exhaustiva de la Filosofía de los Valores, ni hacer una
exposición sistemática de sus contenidos, nos vamos a limitar
aquí a proponer un concepto de valor que, lejos de pretender
ignorar la riqueza de otras aportaciones, o de aspirar a acotar
científicamente su significado, simplemente nos facilita la
unificación de criterios de que venimos hablando.

17
3. Formación en Valores Morales

VALOR
Es todo lo que
favorece la plena realización
del hombre como persona
en comunidad hacia la trascendencia.

La sencillez de esta expresión, que dista mucho de ser un acertijo


filosófico, nos permite precisar el significado de valor y pone de
manifiesto su relación con el hombre; es precisamente esta
orientación antropológica del valor la que nos permitirá
comprender más claramente su sentido.

Coherentes con nuestra filosofía educativa –el humanismo


cristiano–,13 consideramos que todo hombre, en cuanto que es un
ser en proceso de desarrollo, tiende a su perfección, a su total
realización, en una palabra, a su plenitud. Luego todo aquello que
contribuya a este proceso, es un valor. El hombre es en última
instancia, el lugar de todos los valores; múltiples terrenos
axiológicos están en espera de ser descubiertos y cultivados por
el hombre quien, al realizar esta tarea, convierte en realidad sus
enormes posibilidades de perfeccionamiento.

Con riesgo de parecer repetitivo, se reitera que la realización del


hombre ha de ser “como persona”. Con ello se abre aquí todo un
nuevo horizonte de reflexión, pues las implicaciones del
concepto de persona son vastísimas. La sola respuesta a la
pregunta ¿qué es ser persona?, condicionará la respuesta a la
pregunta ¿qué es un valor?

13
Cf. Documento Rector Modelo Educativo de los CGP, c. 1: Referente
filosófico.

18
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

Ser persona supone tener cuerpo y alma; respecto del cuerpo,


todo lo que contribuya a su bienestar, a su salud y plenitud es un
valor. Respecto del alma, la cual se manifiesta en las facultades
de la inteligencia y la voluntad, se considera valioso todo aquello
que haga que el hombre desarrolle y cultive más su inteligencia,
la haga más brillante y capaz de buscar siempre la verdad, y
contribuya igualmente a forjar una voluntad firme, recia, digna
sede del amor, capaz de buscar siempre el bien.

En cuanto creyentes, no podemos dejar de expresar que según


nuestra fe, el hombre es el único ser creado a imagen y semejanza
de Dios, que es la Persona por excelencia en cuanto que es
Persona Divina; el proceso de perfeccionamiento del hombre,
como persona, consiste precisamente en ir manifestando mejor
cada día esa semejanza con Dios; así, consideraremos como valor
todo aquello que favorezca que nos parezcamos cada vez más a
Dios.

Y es en esta dimensión cristiana, donde de nuevo recordamos por


qué José Antonio Plancarte, utilizando el término virtudes,14
estaba aludiendo a realidades que hoy, con toda propiedad
podemos llamar valores morales y religiosos.

Pero toda persona está llamada en vivir en comunidad, luego ella


no puede constituirse en un valor absoluto, ilimitado; la vida
comunitaria es el ambiente donde la persona se realiza, dada su
irrenunciable vocación social. Así, un valor no puede atentar
contra la realización de una persona, pero tampoco puede atentar
contra su digna y valiosa dimensión comunitaria. Olvidar esta
segunda parte, sería endiosar al individuo, dar pábulo al egoísmo,
sacrificar a los demás en provecho propio; tampoco se está
proponiendo sacrificar a la persona en aras de la comunidad,

14
Cf. supra, 1.1.

19
3. Formación en Valores Morales

anulando su individualidad. Se trata de una equilibrio razonable


entre la persona y la comunidad; la búsqueda de la realización de
lo uno sin excluir lo otro, sin pretender que hay que optar por lo
uno o lo otro, sino en una armonía y complementariedad
sinérgica. Somos personas en comunidad, no en solitariedad.

Pero hay un tercer elemento a considerar en esta propuesta de


concepto de valor; la trascendencia, es decir, la dimensión
religiosa del hombre. Pretender cercenar esta dimensión, es dejar
al ser humano sin el destino eterno que, en cuanto imagen y
semejanza de Dios, el ser Trascendente por antonomasia, le
corresponde.

Esto supone una correcta concepción de lo religioso que, lejos de


ver en Dios un enemigo del hombre, que sólo existe para
limitarlo, amenazarlo, castigarlo –¡nada más ajeno al Dios del
que nos habla la Escritura!–, es precisamente la condición de
posibilidad para que el hombre sea plenamente tal. Prescindir de
la presencia de Dios reduce el peregrinar del hombre a un simple
vagabundeo donde, a falta del verdadero Dios, el hombre acaba
hincándose frente a cualquier sustituto, con las trágicas
consecuencias personales y sociales que esto implica.

20
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

2. JERARQUÍA DE VALORES

2.1. SENTIDO DE UNA JERARQUÍA


Una vez establecido un concepto de valor donde converjan los
criterios axiológicos de todos los miembros de la Comunidad
Educativa Pastoral, conviene proceder a establecer una jerarquía
de valores capaz de crear un consenso que logre, igualmente,
suscitar la adhesión de todos los que participamos en los procesos
educativos en los Colegios Guadalupanos Plancartinos.

Es un hecho evidente que los valores guardan entre sí un orden,


una escala, una jerarquía; no todos los valores valen igual, no
todos los valores se pueden considerar igualmente valiosos. La
higiene, la belleza, la honradez, la oración, son valores y, sin
embargo, la sola intuición nos dice que, colocados en una escala
de valores, no ocuparían el mismo lugar. Jerarquizar implica,
pues, anteponer unos valores y posponer otros, lo cual no es una
simple enumeración, sino asignación del puesto de cada valor en
una escala.

En este sentido, la tarea educativa tiene un grave compromiso:

La forja de la personalidad implica afinar la estimativa del


joven para que dé a cada valor su rango exacto. Hombre
educado es quien es capaz de vivir los valores en su orden
jerárquico.15

15
R. Marín Ibáñez. Valores, Objetivos y Actitudes en la Educación. 27.

21
3. Formación en Valores Morales

La vida cotidiana nos muestra cómo todos, con mayor o menor


conciencia, hemos asumido una escala de valores; el estudiante
que, en vez de estudiar, se dedica a divertirse o a navegar en el
ciberespacio por tiempo ilimitado y sin mayor provecho, ya nos
está diciendo con su conducta, el lugar que el estudio ocupa en
su particular jerarquía de valores; el maestro que lejos de ignorar
a sus alumnas/os, los escucha con atención, ya nos está diciendo
con ello algunos rasgos de su ordenación jerárquica; el padre de
familia que en vez de acudir a la junta que ha convocado el
Colegio, prefiere irse al cine o quedarse en casa descansando –
por muy merecido que sea dicho descanso–, ya nos está hablando
de su sentido de responsabilidad, y del lugar que le ha dado a este
valor en su escala personal.

Lamentablemente los nuevos sistemas de valores han sido


desanclados de los valores universales, objetivos; ahora no
guardan una jerarquía entre sí, son más bien una especie de
amalgama, donde parece predominar lo provisional, lo
transitorio, lo subjetivo, que se afana por llenar el vacío dejado
por la descanonización de los paradigmas tradicionales. El
sistema de las propias convicciones se debilita o incluso se diluye
ante un contexto en que todos los valores, comportamientos y
creencias son igualmente válidas. Conductas antes consideradas
reprobables, hoy son aceptadas con una creciente naturalidad; se
ha pasado de la clandestinidad a la permisividad y de ahí a la
plausibilidad de ciertas conductas éticas, llevando en ocasiones a
posturas sostenidas por valores opuestos y hasta contradictorios.

Sin embargo, la contradicción de estas posturas, y el hecho


innegable de que no existe una sola ordenación jerárquica de los
valores que tenga aceptación universal, no deben llevarnos a una
postura relativista, claudicando del intento de precisar una escala
de valores que inspire y oriente la experiencia axiológica de todos
los que formamos la Gran Familia Guadalupana de los Colegios
fundados bajo el legado pedagógico de José Antonio Plancarte.

22
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

2.2. CON BASE EN UN PARÁMETRO DE REFERENCIA


Sin una plataforma axiológica más o menos definida, no
podremos fincar proyectos personales ni mucho menos
comunitarios, con una adecuada inspiración en el mundo de los
valores. Ahora bien, ¿cuál sería el parámetro de referencia, el
criterio orientador para estructurar dicha jerarquía? Es
naturalmente, el hombre. Pero el hombre entendido como imagen
y semejanza de Dios, con las implicaciones que esto supone y
que en último término, encuentra su expresión más perfecta en
Jesucristo, nuestro modelo por excelencia.

Sólo el hombre vertebra el mundo de los valores; él es el camino


para dar a cada valor sus justas proporciones; es la pieza clave
para reorientar el complejo mundo de los valores, lo cual hoy es
una tarea grave e impostergable. El hombre está situado en el
vértice mismo de la pirámide axiológica, llamado a restituir
vitalidad a los valores que han sido torpemente despreciados por
la cultura de la muerte que nos invade hoy.

Diversos autores dan al hombre este lugar central en la cuestión


axiológica y, en concreto, en el aspecto de la ordenación
jerárquica:

Siendo el hombre el punto de referencia (no este o aquel


hombre determinado, sino la naturaleza humana), cabe la
ordenación de los valores por su capacidad para
perfeccionar al hombre.16

Además de proponer al hombre como punto de referencia para


establecer una escala de valores, este texto nos remite a la idea
de que el valor es lo que perfecciona al hombre, según definición
del concepto de valor propuesto páginas atrás.17

16
R. Gutiérrez Sáenz. Introducción a la Ética. 98.
17
Cf. supra, 1.4.

23
3. Formación en Valores Morales

Otro autor nos dice:


Es el hombre quien descubre y plasma los valores, como
otras tantas respuestas a ese llamado íntimo de su propia
naturaleza, que es una invitación permanente a realizarse
a sí mismo. La historia de la humanidad, si tiene un
sentido, consiste en esta progresiva, laboriosa y
tumultuosa gestación, a la vez y solidariamente, de los
valores y del hombre.18

De nuevo el hombre y su realización personal como vértice de la


gestación de valores; gestación que el autor califica no sólo de
laboriosa, sino hasta de tumultuosa, lo cual nuestra propia
experiencia habrá ya corroborado.

En otro autor leemos:


Como administrador de los valores del mundo, el hombre
adquiere una significación demiúrgica, convirtiéndose de
este modo en partícipe de la gran obra de Dios.19

El hombre, en el pensamiento de este autor, adquiere la categoría


de un demiurgo, es decir, de un ente ordenador del mundo de los
valores, lo cual lo convierte, ni más ni menos que en colaborador
de Dios en obra tan grandiosa. El parámetro de referencia para
establecer una jerarquía de valores digna del hombre, es el
hombre, que tiene en Jesucristo el paradigma por excelencia.

Cada vez con más claridad, el ser humano habrá de ir percibiendo


su vocación a la realización de valores, sin vacilaciones
paralizantes; pretender desertar de esta misión es tanto como
pretender desertar de su condición humana.

18
J. Muñoz Batista. Educación Axiológica. 75 Bis.
19
E. García Máynez. Ética. 261.

24
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

2.3. LOS VALORES PRIORITARIOS PARA JOSÉ


ANTONIO PLANCARTE

Numerosos escritos de nuestro Padre Fundador, manifiestan sin


lugar a dudas, cuáles consideraba él como valores prioritarios y
aun cuando, como ya hemos dicho, su vocabulario no
correspondería al de la moderna Axiología, sin embargo es
sorprendente en este punto, la actualidad no sólo de su doctrina,
sino incluso de su lenguaje. Escuchémoslo:

Siendo notoria la bondad del corazón de las mujeres de


nuestra patria mexicana, así como también su falta de
cultivo, el objeto de este Colegio es: 1o Hacer que la piedad
y religiosidad de las mujeres vayan acompañadas de una
buena instrucción moral y religiosa.
R.C. I Col. Purísima Concepción. c. 1. art. 1

Es cierto que de algunos años a esta parte mucho se han


ocupado los gobiernos de la instrucción de los pobres,
especialmente de la de los niños, y que se han esforzado en
darles conocimientos para que más tarde puedan entre-
garse a trabajos artísticos y lucrativos. Pero, ¿de qué sirve
esto si les han negado la educación moral y religiosa?
JAP. E.E. II Discursos (1877) 2

La educación moral y religiosa, única guía y fortaleza que


el hombre tiene para llegar a la felicidad por la espinosa
senda de la vida.
JAP. E.E. II Discursos (1877) 2

Así pues, los valores morales y religiosos son para él


fundamentales, esenciales, la razón misma de la educación, por
ello constituyen no uno de los objetivos de sus Colegios, sino el

25
3. Formación en Valores Morales

primero de sus objetivos;20 valores que han de ser de tal manera


característicos de sus Colegios, que incluso esto les hará
distinguirse de la educación que proporcionan las instancias
oficiales y que, además, han de ser el camino que conduzca al
hombre a su felicidad, es decir, a su plena realización como
persona, en comunidad, hacia la trascendencia.

De entre los valores morales y religiosos, de alguna manera, José


Antonio insistirá sobre todo en los religiosos, dándoles así, un
lugar primordial:

Esto es importantísimo, enseñar la religión, el catecismo,


sin religión no puede haber virtud.
JAP. E.E. III Ejercicios Espirituales (1896) 15

Nuestras mujeres son muy buenas porque tienen mucha fe,


pero no pueden ser grandes porque les falta la educación
religiosa.
JAP. E.E. II Discursos (1873) 13

Para que estas virtudes (fe y abnegación) hagan grande a


la mujer, es necesario que la fe esté fundada sobre
profundos conocimientos religiosos.
JAP. E.E. II Discursos (1875) 6

La grandeza de la mujer depende de la fe, fundada en la


sólida instrucción religiosa.
JAP. E.E. II Discursos (1875) 4

La virtud supone la formación religiosa, y ésta a su vez, es la


clave para que las mujeres –y los hombres por supuesto– sean
realmente grandes; pero no una educación religiosa dada de
cualquier manera, sino que sea profunda, sólida, centrada, como
él mismo nos dice, en Jesucristo:
20
Cf. Inspiración Pedagógica de José Antonio Plancarte para los CGP, 4.2.

26
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

Nuestra misión es la misma de los apóstoles: enseñar a


conocer y amar a Jesucristo.
JAP. Crónica. Tomo II. 20.

2.4. JERARQUÍA DE VALORES QUE PROPONEMOS


Teniendo presente las dificultades ya expuestas sobre la
posibilidad de establecer una jerarquía de valores;21
considerando como parámetro de referencia para determinar esta
jerarquía al hombre, cuyo paradigma es Jesucristo;22 y
asumiendo los criterios de José Antonio Plancarte sobre los
valores prioritarios,23 nos permitimos proponer la siguiente
jerarquía de valores:24

JERARQUÍA DE VALORES

RELIGIOSOS
M O R A L E S
I N T E L E C T U A L E S

E S T É T I C O S
T É C N I C O S
V I T A L E S

El primer dato que percibimos en esta jerarquía, es que son seis


las familias, conjuntos o categorías de valores que nos presenta.
21
Cf. supra, 2.1.
22
Cf. supra, 2.2.
23
Cf. supra, 2.3.
24
Cf. Ideario de los CGP. c.4.

27
3. Formación en Valores Morales

Anteriormente habíamos anotado cómo no es difícil percibir que


si bien, la higiene, la belleza, la honradez y la oración, son
valores, sin embargo no corresponden a una misma familia o
categoría de valores.25 Ahora, frente a esta jerarquía que
presentamos, quedaría más claro a qué categoría pertenecen.

El segundo dato que se desprende de esta escala es la disposición


jerárquica que guardan estas categorías de valores entre sí;
poniendo en la base los valores vitales, nos vamos elevando en
el proceso de personalización, de tal manera que, mientras más
elevada sea la posición de una familia de valores, es porque su
contribución a la plena realización del hombre como persona en
comunidad hacia la trascendencia, es más decisiva. Es así que los
valores morales (o éticos) y los valores religiosos (o
trascendentales) ocupan los más altos estratos.

Cada una de estas familias de valores tiene una gran riqueza, pero
es obvio que no todas tienen la misma importancia en el proceso
de perfeccionamiento del hombre en cuanto tal. Incluso los
valores que algunos axiólogos llaman inferiores (vitales y
técnicos), los tenemos en algún grado, en común con los
animales, mientras que, en el otro extremo de la escala, los
valores llamados superiores (los morales y los religiosos o
trascendentales), nos ponen en contacto ni más ni menos que con
Dios mismo.

Anotaremos brevemente el contenido y algunos ejemplos de


estas seis categorías, siguiendo un orden ascendente:

Valores vitales
Son los que favorecen la conservación de
Contenido la vida y la salud

25
Cf. supra, 2.1.

28
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

V. nuclear Vida
Salud, energía, dinamismo,
Ejemplos alimentación, higiene, deporte,
descanso, fuerza, energía…

Valores técnicos
Hacen la vida más cómoda, más
Contenido confortable; representa un ahorro de
tiempo y esfuerzo para el hombre
V. nuclear Utilidad
Practicidad, comodidad (como la que
nos presta una gama de aparatos
Valores electrónicos que usamos: computadora,
T.V., radio, video, lavadora,
refrigerador…), habilidad, precisión…

Valores estéticos
Son aquellos que se refieren a la belleza
Contenido
en sus diversas formas
V. nuclear Armonía
Gracia; las Bellas Artes: pintura,
escultura, música, literatura,
Valores arquitectura; danza, canto, teatro;
orden, equilibrio, admiración,
elegancia, creatividad, folklore…

29
3. Formación en Valores Morales

Valores intelectuales
Suponen y promueven el cultivo de la
Contenido
inteligencia
V. nuclear Verdad
Lógica, probabilidad, posibilidad,
ciencia (Ciencias Sociales, Ciencias
Naturales, Matemáticas, Español…),
Valores
juicio crítico, conocimiento, evidencia,
asimilación crítica, capacidad de
observación, atención…

Valores morales
Son los que dan a las acciones y
Contenido relaciones del hombre la dimensión
típica y radicalmente humana
V. nuclear Amor
Dignidad humana, bien común, justicia
social, libertad, afectividad, sentido de
alteridad, honradez, lealtad, fidelidad,
rectitud, solidaridad, servicialidad, paz,
laboriosidad, heroicidad, respeto,
Valores
coherencia, interioridad, cohesión social,
solidaridad cósmica, autoridad,
benevolencia, compromiso político,
cultura, fraternidad, identidad nacional,
tenacidad, responsabilidad…

30
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

Valores religiosos
Son los que caracterizan y desarrollan
Contenido
las relaciones del hombre con Dios
Dios mismo, el valor Absoluto, el valor
V. nuclear por excelencia; Padre, Hijo y Espíritu
Santo
María Santísima, la Iglesia, la Sagrada
Valores Escritura, los sacramentos, la fe, la
esperanza y la caridad, la oración...

Tenemos, pues, aquí:

Las líneas fundamentales de una tabla de valores en la que


se tienen en cuenta las dimensiones capitales del hombre,
que en definitiva son la expresión de nuestra relación
dinámica con el mundo, desde las condiciones materiales
más elementales hasta nuestro contacto con la divinidad.26

Hay que insistir en la razón por la que los valores religiosos están
en la cúspide de la pirámide axiológica:

Interesa subrayar la dimensión de trascendencia, que es la


más radicalmente humana. Por muy relativo que sea el
ente humano, se enfrenta cotidianamente con lo absoluto,
o absolutiza cualquier valor relativo, lo cual demuestra a
la vez la profundidad humana de esta tendencia y la
inconsistencia del sustitutivo. En una palabra, se trata de
la dimensión religiosa del hombre. Tema, por otra parte,
inevitable. Recúrrase a una cosmovisión natural, a una
filosofía, a la fe o a la teología, lo cierto es que resulta un
término inesquivable.27
26
R. Marín Ibáñez. Valores. Objetivos y Actitudes en la Educación. 189.
27
Ibidem. 51.

31
3. Formación en Valores Morales

Respecto de la importancia de los valores morales, anotamos:

Los valores morales son profundamente personales. No es


que los otros valores no interesen a la persona; pero más
que los valores noéticos [intelectuales] o estéticos, los
valores morales interesan lo que hay de más personal en
el hombre.28

Los valores morales son relativos al hombre como su


portador especial. Y éste es persona precisamente en
cuanto portador o realizador de aquéllos.29

Esta jerarquía de valores propuesta, tiene una serie de


implicaciones para la vida cotidiana, escolar, social, etc. que
anotaremos brevemente en los siguientes apartados.

2.5. EXPERIENCIA COTIDIANA DE ESTA


JERARQUÍA DE VALORES

Cuando reflexionábamos sobre la cotidianidad de los valores,30


veíamos como éstos no sólo se nos presentan en ciertas ocasiones
clave de nuestra vida, sino todos los días; también ahora hemos
de insistir en que no vamos a manifestar nuestra coherencia con
esta jerarquía sólo en momentos decisivos de nuestra vida, sino
cotidianamente.

Si hacemos un sencillo recorrido por nuestras actividades de cada


día, vemos cómo, a cada paso, se nos da la oportunidad de hacer
opciones valorales, manifestando con ello nuestra personal

28
R. Simón. Moral. 113-114.
29
E. García Máynez. Ética. 261.
30
Cf. supra, 1.2.

32
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

jerarquía. Retomemos aquí el párrafo de la página quince,


especificando ahora el tipo de valor al que se refiere:

Los niños, los adolescentes, los jóvenes, los adultos, los


ancianos, todos hacemos diversas opciones valorales a lo largo
del día; por ejemplo, un estudiante podría decir: después de haber
dormido varias horas (sueño: valor vital), ¿me levantaré
temprano para llegar a tiempo (responsabilidad: valor ético) o
mejor me quedo en la cama otro ratito aunque llegue tarde? ¿Me
pongo esta ropa o aquélla que combina mejor? (elegancia: valor
estético). ¿Tiendo mi cama (orden: valor estético) o no la tiendo?
¿Desayuno (alimento: valor vital) o no desayuno? ¿Atiendo al
maestro en clase (respeto: valor ético) o lo ignoro y me pongo a
hacer la tarea que no hice ayer? ¿Me tomo una fruta (alimento:
valor vital) en recreo, o mejor compro comida “chatarra” porque
me gusta más? ¿Le hablo a esta compañera con la que estoy
disgustada (dominio de sí; capacidad de perdón: valor ético) o no
le hablo? ¿Voy o no voy a la capilla a hacer una visita a Nuestro
Señor (oración: valor religioso)? Al regresar a casa ¿ayudo a
mamá en algún quehacer (solidaridad: valor ético) o mejor me
pongo a chatear? ¿Hago la tarea (estudio: valor intelectual) o me
pongo a ver el face? Antes de dormirme, ¿oigo un mi i-phone
(música: valor estético) o platico un ratito con Nuestro Señor?
(oración: valor religioso).

Como vemos los ejemplos se pueden multiplicar indefini-


damente; a cada paso tenemos la oportunidad de optar por un
valor u otro, e incluso, de optar entre un valor y un antivalor,
como lo muestran los sencillos ejemplos anteriores. Con estas
opciones vamos construyendo y a la vez manifestando nuestra
jerarquía de valores. Lo ideal sería, naturalmente, que esta
jerarquía sea digna de nuestra condición de personas, más aún de
personas cristianas.

33
3. Formación en Valores Morales

2.6. LOS PLANES DE ESTUDIO


Algunos valores de esta jerarquía propuesta son cultivados
acertadamente por diversas asignaturas y actividades que están
incluidas en los diversos planes de estudio; téngase en cuenta que
estas disciplinas cultivan principalmente, aunque no exclusiva-
mente, dichos valores:

 Valores vitales
Educación física, deportes, atletismo, natación…

 Valores técnicos
Educación tecnológica, computación, robótica,
mecatrónica, talleres de carpintería, electrónica….

 Valores estéticos
Educación artística: danza, canto, dibujo, teatro; artes
plásticas…

 Valores intelectuales
Las diversas asignaturas: Historia, Geografía, Civismo,
Biología, Química, Física, Matemáticas, Español,
Sociología, Filosofía…

La pregunta ahora es: ¿Y los valores morales? ¿Y los valores


religiosos? Ya hemos visto cómo José Antonio les da un lugar
prioritario,31 lo mismo que los diversos autores que hemos
presentado.32 Tal vez se pueda responder –sólo parcialmente–
esta pregunta argumentando que, en ciertos niveles educativos,
la materia de Formación cívica y ética atiende los valores
morales, lo cual no es del todo inexacto, pero estos valores no se
reducen a lo que esta asignatura nos ofrece; además, sigue en pie
la ausencia de formación en valores religiosos. Y esto es una

31
Cf. supra, 2.3.
32
Cf. supra, 2.4.

34
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

carencia realmente grave, pues atenta ni más ni menos que contra


los valores más esencialmente humanos. Cuando las tareas
educativas sólo atienden unos aspectos del hombre, en
detrimento de otros, se rompe la armonía y las consecuencias no
se hacen esperar; por el contrario, la conjugación adecuada de
todas las dimensiones del hombre es la meta de la auténtica
educación.

En la escuela casi siempre se atiende fundamentalmente al


desarrollo de los valores intelectuales y éstos, con un enfoque
más bien individualista, sobre todo en esta época postmoderna.
La experiencia nos demuestra que, por supuesto, esto no ha sido
suficiente para lograr el desarrollo integral de los educandos y
por lo tanto de la sociedad. Insistimos: es urgente que los planes
de estudio atiendan a todas las dimensiones del hombre. Marín
Ibáñez lo expresa así:

Si los valores tienen esencialmente una disposición


jerárquica, de acuerdo con las dimensiones del educando,
jerárquicamente han de ser cultivadas en la educación.
Esto quiere decir, por una parte, que todos han de ser de
un modo o de otro desplegados en el quehacer educativo y
que debemos acentuar los que ocupan la cumbre de la
jerarquía […] en definitiva, los valores espirituales, por
más altos, requieren un cultivo preferente.33

Concretamente, en relación con los valores religiosos, añade:

Los valores religiosos deben ser la fuente que dé sentido y


unifique desde la trascendencia toda la actividad humana.
Ya sabemos que nos encontramos ante el problema grave,
espinoso, de que no es posible imponerlos y que no pueden
ser base de un orden ideal para el no creyente. Pero, en

33
R. Marín Ibáñez. Valores, Objetivos y Actitudes en la Educación. 194.

35
3. Formación en Valores Morales

todo caso, es evidente que, siempre que podamos contar


con esta dimensión valoral, tenemos la seguridad de que
la formación posee un fundamento y a la vez un polo ideal
unificador, sin el cual nuestra tarea de educadores se
complica extraordinariamente.34

De ninguna manera se está pretendiendo minusvalorar las


categorías axiológicas que en la jerarquía ocupan un rango
inferior a los valores morales y religiosos, pero tampoco es justo
descuidar éstos, o incluso negarlos, en función de la exaltación
de aquéllos, lo cual sería un error mucho más grave aún.

No intentamos imponer a nadie una jerarquía que no desea


asumir; pero se supone que quienes acuden a determinada
Institución Educativa, es porque de alguna manera comulgan con
sus principios; luego estamos dando por hecho que, quienes se
incorporan a los Colegios Guadalupanos Plancartinos –como
alumnas/os, maestras/os o padres de familia– es porque, lejos de
limitarse a sobrellevar estos principios, desean asumirlos
concienzudamente.35

2.7. INVERSIÓN DE VALORES EN EL MUNDO


La situación de la juventud habla por sí misma de los estragos
que la sociedad postmoderna, caracterizada como materialista,
individualista y hedónica, ha causado no sólo en los jóvenes, sino
en todos los seres humanos. Esto ha dado como resultado grupos
de desertores sociales (drogadictos, pandilleros, cholos, ni nis…)
que, decepcionados de la sociedad, buscan la evasión; estas
expresiones de rebeldía y desorden, han de ser interpretadas
como síntomas de la insatisfacción que priva hoy. Ciertamente el
hombre de todos los tiempos ha experimentado descontento ante
34
Ibidem. 197-198.
35
Cf. Pastoral Educativa en los CGP. 1.3.

36
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

determinadas situaciones, pero ahora este fenómeno parece


agudizarse.

Desafortunadamente existe la tendencia a considerar enfermiza


cualquier insatisfacción, pero ¿por qué no interpretarla
positivamente? ¿Por qué no ver en ella un signo de que el hombre
no se resigna a ser un mero consumidor compulsivo que hace
juego con la compulsiva productividad del sistema? Si el hombre
estuviera satisfecho con lo que los grupos de poder han hecho de
él, entonces sí que habría que alarmarse, pues se perpetuaría la
homeostasis social y se perdería toda posibilidad de cambio; pero
afortunadamente la insatisfacción prevalece por doquier,
especialmente entre los jóvenes, objeto principal de nuestra
educación.

Esta sistemática insatisfacción no ha de ser reprimida y sofocada,


pues esto sólo complicaría la situación; más bien ha de ser
atacada desde su raíz. Ello implica un esfuerzo, ciertamente
titánico, para que, una vez analizada críticamente, se haga una
reordenación de la jerarquía de valores que canalice dicha
insatisfacción, corrigiendo el desfasamiento inaceptable en que
se ha venido a caer, y que podríamos calificar como una absurda
inversión de valores que gráficamente se expresaría así:

V I T A L E S
T É C N I C O S
E S T É T I C O S
I N T E L E C T U A L E S
M O R A L E S
RELIGIOSOS

37
3. Formación en Valores Morales

El hombre no es un ser unidimensional, sino pluridimensional,


luego no necesita sólo ni principalmente de satisfactores
materiales, sino también de aquéllos que le posibiliten su
desarrollo integral, que promuevan su proceso de
personalización; ésta parece ser una idea extraordinariamente
difícil de estimar en las circunstancias del mundo actual, que se
empeña en dar a los valores vitales y técnicos un lugar que no les
corresponde; vivir sólo para comer bien, vestir bien, vivir en una
buena casa, tener la membresía de algún club, tener un carro
último modelo, tener muy buenos aparatos electrónicos, etc. etc.;
¿Basta esto para hacer al hombre olvidar sus demandas más
profundas? Por supuesto que no, por más que se empeñe en
engañarse a sí mismo. Insistir en preterir, desplazar, olvidar o
ignorar los valores que deberíamos preferir será siempre causa de
frustración.

Cierto grado de insatisfacción estará siempre presente en el


hombre, pero no tendrá los visos dramáticos que ahora presenta
si lo educamos para captar y ser coherente con los valores
morales y religiosos, característicos de su condición humana.
Cabe entonces preguntarse: ¿La crisis es de los valores, o es de
la valoración? La crisis es nuestra, no de los valores.

2.8. VALORES RELIGIOSOS Y VIDA CONSAGRADA

Es evidente que este trabajo de Formación en Valores Morales


se inscribe en el Ministerio de Educación y no en el de Pastoral
Vocacional de la Congregación de Hijas de María Inmaculada de
Guadalupe, fundada por José Antonio Plancarte y Labastida. Sin
embargo, no quisiéramos dejar de hacer una brevísima anotación
acerca de la Vida Consagrada en clave de valores.

38
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

La jerarquía de valores propuesta, es una invitación a todos los


miembros de la Comunidad Educativa Pastoral de los Colegios
Guadalupanos Plancartinos, a dar a cada valor y a cada familia
de valores, su justo rango en esta pirámide axiológica, en orden
a contribuir de la manera más eficaz a lograr su auténtica estatura
humana.

Sin embargo, en cada una de las familias de valores que


presentamos, hay personas que se distinguen de tal manera en
asumirlos, que los podríamos llamar en algún sentido, los
profesionales de dichos valores.

 De los valores vitales (al menos algunos de ellos),


podríamos considerar como profesionales a los grandes
deportistas…

 De los valores técnicos, los profesionales son los


hombres capaces de crear y/o manejar algunos aparatos
con extraordinaria destreza…

 De los valores estéticos, los profesionales son los artistas:


pintores, escultores, músicos…

 De los valores intelectuales, los profesionales son los


científicos, investigadores, inventores…

 De los valores morales, los profesionales son los grandes


altruistas, filántropos…

 De los valores religiosos, los profesionales son los


consagrados.

Sí, quienes han optado por la Vida Consagrada, es porque


consideran que estos valores son los más importantes, los que

39
3. Formación en Valores Morales

más plenamente hacen del hombre todo un hombre, configurado


con Cristo, el hombre Perfecto.

Y en la lucha por alcanzar esa configuración, asistidos por la


gracia, gastan su tiempo, sus fuerzas y su vida toda.

40
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

3. CONSTELACIÓN DE
VALORES MORALES RECTORES

3.1. SENTIDO DE UNA CONSTELACIÓN AXIOLÓGICA


Como hemos venido anotando, la humanidad hoy, y
especialmente los jóvenes, son testigos de una nueva ingeniería
axiológica: nuevos valores irrumpen en escena, ganan terreno, se
van internalizando, mientras que otros, tenidos por intocables en
cuanto pertenecientes a la más rancia tradición, son preteridos,
dejan de tener sentido, se consideran un lastre; se cae en una
confusión y/o inversión valoral. Sus nuevos asideros
pseudovalorales son: el amor entendido como erotismo, la verdad
entendida como sinceridad, la criticidad entendida como
desprecio, la libertad entendida como ausencia de límites –ser
chicos borderless– la amistad como derecho al usufructo del otro
en beneficio propio. De aquí la actualidad de la herencia
pedagógica plancartina, que pone el acento en la formación del
corazón, sede de los valores.

Una vez que hemos establecido un concepto de valor y una


jerarquía de valores que nos permita hablar el mismo idioma
valoral, es preciso pasar a establecer qué valores son los que, en
concreto, trataremos de promover en nuestros educandos, los
cuales presentamos no en forma de listado, sino de constelación.

La estrecha interrelación que guardan unos valores con otros, no


aconseja que éstos se presenten simplemente enlistados, como si
nada tuvieran que ver unos con otros; parece más oportuno
presentarlos, en todo caso, formando una especie de
“constelaciones”, es decir, de esquemas cuyos elementos
guardan entre sí una relación; esto facilita de alguna manera que

41
3. Formación en Valores Morales

se perciban como un conjunto orgánico, interdependiente; no


pocas veces asumir un valor implica asumir otros que le son
afines o lo complementan o lo expresan más concretamente.
Ningún valor se presenta del todo aislado, sin implicaciones de
ninguna índole. El documento de Santo Domingo nos dice al
respecto:

Hay muchos aspectos en los que se educa y de los que


consta el proyecto educativo del hombre; hay muchos
valores; pero estos valores nunca están solos, siempre
forman una constelación ordenada explícita o implí-
citamente . SD 265

Una constelación deberá presentar un valor nuclear, central,


medular, del cual se derivan algunos valores rectores que, como
el término lo expresa, rigen aspectos valorales claves; dichos
valores, a su vez, se diversifican en una serie de valores cada vez
más concretos y sencillos, pero no por ello menos significativos.

Respecto de esta cuestión de la determinación de las diversas


constelaciones, conviene volver a mencionar la dificultad nada
sencilla que anotábamos al tratar el tema del concepto de valor36
y de la jerarquía de valores,37 acerca de la multiplicidad de
propuestas que hay al respecto, y de la necesidad de unificar
criterios, para evitar un relativismo tal en el mundo de los
valores, que acabemos por justificar cualquier realidad, por muy
antivaloral que sea.

Ya en el plano propiamente educativo, esto tiene repercusiones


muy claras, pues supone que se han de presentar al educando, no
valores aislados, sino constelaciones de valores que éste vaya
internalizando gradualmente y que favorezcan un crecimiento
orgánico y coherente de verdaderas estructuras axiológicas.

36
Cf. supra, 1.3.
37
Cf. supra, 2.1.

42
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

3.2. SEIS CONSTELACIONES DE VALORES

Si hemos presentado una jerarquía de valores con seis categorías,


se supone que debíamos establecer seis constelaciones de
valores, pues cada una de las familias tiene su propia
constelación; así, podemos hablar de la constelación de los
valores vitales, de la constelación de los valores técnicos, de la
constelación de los valores estéticos, etc., todas las cuales
formarán el universo valoral que pretendemos comunicar y
promover en nuestros educandos. El valor nuclear de cada
constelación ya se señaló anteriormente,38 y los valores rectores
habría que establecerlos de entre la gran variedad de valores que
corresponden a cada una de esas categorías. Pero esa tarea han
de realizarla las/os maestras/os de las diversas disciplinas de los
programas escolares, para que sean dadas con un enfoque valoral.

Dado que el presente documento se refiere sólo a la formación


en valores morales, sólo propondremos la constelación de dichos
valores. Esto sin perder de vista, como ya quedó de manifiesto,
que son los valores religiosos los que ocupan la cúspide de la
escala de valores y que también han de ser presentados en una
estructura constelada.39 Sin intentar hacer aquí un análisis de las
distinciones e implicaciones que estas dos familias de valores tan
íntimamente relacionadas pueden tener, recordaremos que los
valores religiosos son promovidos, en nuestras instituciones
educativas, como en toda Escuela Católica que se precie de ser
tal, fundamentalmente a través de la Catequesis o Educación de
la Fe, que cuenta para ello con los programas adecuados, el
tiempo y los recursos pertinentes, todo lo cual está detallado

38
Cf. supra, 2.4.
39
Una Constelación de Valores Religiosos debe expresar la opción por Dios
como el Valor Supremo, del cual dimanan y hacia el cual se han de imantar
todos los demás valores que constituyen el grandioso hábitat valoral en el
cual el hombre vive inmerso.

43
3. Formación en Valores Morales

ampliamente en el Documento Congregacional 3: Pastoral


Catequística en los CGP. Por ello anotábamos anteriormente40
la conveniencia de no desvincular el presente documento, de los
otros elementos que conforman el conjunto de recursos con los
cuales atendemos una formación integral de inspiración cristiana.

3.3. CONSTELACIÓN DE VALORES MORALES


En concreto nos permitimos hacer la siguiente propuesta, que en
seguida justificaremos desde el punto de vista teológico, bíblico
y antropológico.

CONSTELACIÓN DE VALORES MORALES RECTORES

DIGNIDAD BIEN
HUMANA COMÚN

AMOR

JUSTICIA
SOCIAL

40
Cf. supra, Introducción.

44
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

3.3.1 El valor nuclear

Tenemos como valor nuclear el amor; si recordamos el contenido


de los valores morales,41 decíamos que éstos son los que dan a
las acciones y relaciones del hombre la dimensión típica y
radicalmente humana; ¿Hay algo más humano, más propio del
hombre que el amor? ¿No es éste el mandamiento supremo del
cristianismo? ¿No es el amor la esencia misma de Dios? ¿Cabría
entonces pensar en otro valor nuclear que no fuese éste? José
Antonio Plancarte, utilizando el término caridad (que es
sinónimo de amor) la presenta precisamente como el valor
nuclear, central, fundamental;42 les dice a sus alumnas/os:

Se llama caridad y es el fundamento de todas las virtudes.


JAP. E.E. II Discursos (1877) 13

3.3.2 Los valores rectores

Respecto de los valores rectores, la experiencia nos habla con


suficiente claridad de tres realidades que constituyen los tres
deseos o intereses más arraigados en la naturaleza humana: el
deseo de placer, de tener y de poder. La Antropología ve en estos
apetitos humanos tres fuentes de realización del hombre que, en
algún sentido, abarcan todos los que se puede desear.

En el plan de Dios sobre el hombre, estos tres aspectos estaban


perfectamente integrados y puestos legítimamente al servicio del
hombre. La Sagrada Escritura nos dice que, una vez creados
Adán y Eva, Yahvéh les dice:

Creced y multiplicaos, dominad la tierra y enseñoreaos de


ella. Gn. 1, 28
41
Cf. supra, 2.4.
42
Cf. Inspiración Pedagógica de José Antonio Plancarte para los CGP. 6.1.1.

45
3. Formación en Valores Morales

 Si Dios les manda “creced y multiplicaos”, es porque el


placer (en este caso el placer sexual) no es un antivalor, sino
por el contrario, es una realidad que, entendida según el plan
de Dios, construye al hombre, luego es un valor.

 Si Dios les manda “dominad la tierra,” esto significa que


ejercer poder es un valor, siempre y cuando no sea sobre el
prójimo, como se pretende hacer hoy, sino el poder sobre la
naturaleza que, puesta racionalmente al servicio del hombre,
le ayuda a realizarse más plenamente.

 Si Dios les manda “enseñoreaos de ella,” –de la tierra–


significa que la actitud de ser el señor de las cosas está muy
lejos de ser una esclavitud, una compulsión por tener cada
vez más y más.

Pero he aquí que aun siendo valores por su contenido esencial, se


han convertido en antivalores, o mejor aún, en pseudovalores,
pues de tal manera han sido endiosados por la cultura
postmoderna –¿o por las culturas de todos los tiempos?–, que han
acabado por obsesionar al hombre, esclavizándolo servilmente.
¿Por qué se empeñan en hacernos creer que el disfrute, el poder
y la posesión ilimitados son sinónimos de felicidad?

Por eso, frente a esta tríada del placer, del poder y del tener,
nosotros proponemos como valores rectores: la dignidad
humana, el bien común y la justicia social –de los cuales
hablaremos más ampliamente en los siguientes apartados–, que
constituyen una especie de marco de referencia para que estas
realidades no pierdan su carácter original de valor.
Esquemáticamente, lo podemos ver así:

Placer EN UN
Dignidad humana
Tener Justicia Social
MARCO DE
Poder Bien común

46
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

El legítimo deseo de placer no puede llevarse a tal exceso que


atente contra la dignidad humana, pues entonces ya no estaría
respondiendo al plan de Dios; el legítimo deseo de poseer lo
necesario para vivir no puede realizarse a costa de explotar a los
demás, faltando a la justicia social, pues entonces se convierte en
un antivalor; el legítimo deseo de poder, mediante el cual el
hombre ejerce un dominio razonable sobre su entorno y,
mediante el ejercicio de autoridad, presta un servicio a la
comunidad, no puede convertirse en un dominio déspota e
injustificado sobre el prójimo ni sobre la naturaleza, pues esto
atenta contra el bien común y por lo tanto, pervierte el proyecto
de Dios para el hombre.

Luego tanto desde el punto de vista antropológico, como bíblico


y teológico, los tres pares de binomios se han de vivir como
realidades inseparables: placer / dignidad humana; tener /
justicia social; poder / bien común; romper este equilibrio atenta
contra su calidad valoral.

3.4. EL AMOR
Si el amor es el valor nuclear de nuestra constelación, es por la
importancia incuestionable que tiene en la realización del
hombre. Pero ¿cuál es la situación en que este valor se encuentra
hoy?

Procederemos a reflexionar sobre este valor en tres pasos:43 cuál


es su situación actual, cuál es su auténtico sentido y qué nos dice
el Magisterio de la Iglesia al respecto.

43
Estos tres pasos los seguiremos también para el análisis de los tres valores
rectores de la constelación que estamos reflexionando.

47
3. Formación en Valores Morales

3.4.1. Flash sobre nuestra realidad


No cabe duda que se ha tomado mayor conciencia de su
significado y de que, en último término, la vocación del hombre
es ante todo, vocación al amor; pero, por otra parte, también
podemos constatar que se designan con este término realidades
muy diversas, que no sólo no son el amor, sino que incluso lo
ofenden. Anotamos sólo algunas:

a) Del predominio de la razón, característico de la modernidad,


se pasó, en la postmodernidad, al predominio del sentimiento
como forma de conocimiento; la experiencia emocional es
criterio de verdad; al grito de ¡Muera la razón y viva el
sentimiento! se ha pasado del axioma clásico “Pienso, luego
existo” al de “Siento, luego existo”. Si no me emociona, no
me importa; la diosa razón fue desplazada por la diosa
emoción. Vivir es sentir y mientras más intensamente, mejor.

b) Las emociones también han alcanzado EMPEÑO ciudadanía


en el tema del amor, el cual ha quedado reducido a una mera
emoción, a un romántico enamoramiento, a una reacción
emocional que se produce entre dos personas y que autoriza
a todo, lo justifica todo, lo permite todo; el amor es algo que
sucede intempestivamente, se vive apasionadamente y se
esfuma tan rápidamente como llegó, con lo cual, el tan
preciado valor humano y cristiano por excelencia, se torna
desechable: amistades al vapor, noviazgos de week end,
matrimonios – divorcios exprés, incluyendo el derecho a
lastimar a quienes no nos inspiran ese sentimiento
maravilloso.

c) La mercadotecnia emocional, a través de la música, las


películas, las series, las redes sociales, etc., se empeña en
difundir esta absurda idea del amor como una simple

48
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

emoción; el lenguaje de los jóvenes es muy significativo a


este respecto.

d) La equivalencia que se hace entre amor y enamoramiento es


otro aspecto que denota la poca comprensión que hay sobre
este tema; el enamoramiento es un sentimiento y como tal, no
depende de la voluntad, que es la sede del amor; es decir,
nadie elige de quién enamorarse, ni por cuánto tiempo
permanecerá enamorado, ni cuántas veces en la vida se piensa
enamorar; el enamoramiento surge espontáneo, no–razonado,
no elegido; luego confundir esta reacción o sentimiento, con
el amor, no hace sino crear falsas ilusiones. Tal vez algún
enamoramiento pueda llegar a cristalizar en un verdadero
amor, pero para ello se requiere una buena dosis de madurez,
de esfuerzo y sobre todo, de una voluntad recia, firme, bien
formada.

e) Otro signo de estas confusiones, es el uso reservado que se da


al término amor para calificar la relación entre un hombre y
una mujer; para toda otra relación (con los papás, hermanos,
amigos) más bien se utiliza el término querer, como si fuera
impropio decir: amo a mis padres, amo a mis hermanos, amo
a mis amigos…

f) Otro factor que describe la situación del amor hoy, es la


identificación que de éste se hace con el sexo, como si el amor
sólo pudiera ser plenamente tal, cuando se expresa
sexualmente. Y en este aspecto, el deterioro ha llegado a
límites realmente graves, pues so pretexto del amor, se cae en
verdaderos antivalores.

g) Lo absurdo de algunas expresiones como el amor libre, amor


a primera vista, el amor es ciego, etc., denotan una gran

49
3. Formación en Valores Morales

ignorancia de la riqueza enorme de este valor y de su elemento


clave que es el ejercicio de la voluntad.44

Las consecuencias de tantas confusiones no se han hecho esperar,


y este valor, que es el que más debía promover la realización del
hombre, es el que lo ha sumido en no pocas ocasiones, en las
conductas más ajenas a su condición de persona.

3.4.2. Sentido del amor


La comprensión y asimilación del auténtico sentido del amor, es
la piedra angular en la formación del corazón que pretendemos
promover en nuestros educandos y aun cuando no podemos
dedicarle todo el espacio que amerita, haremos por lo menos unas
sencillas anotaciones al respecto.

Si Dios es Amor y el hombre ha sido creado a su imagen y


semejanza, no cabe duda que la vocación del hombre es ante todo
vocación al amor; pero ¿qué es el amor? Si hemos dicho que no
es un sentimiento, entonces ¿qué es? Proponemos, más que una
definición, una descripción, cuyos elementos vamos a ir
analizando:

EL AMOR
no es un sentimiento,
es una actitud de la voluntad
que consiste en contribuir a
la felicidad del otro.

Por supuesto que esto viene a contradecir lo que el mundo se


empeña en afirmar,45 por ello, vamos a tratar de dar algunos
44
Cf. infra, 3.4.2.2.
45
Cf. supra, 3.4.1.

50
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

argumentos para explicar esta propuesta. Si consultamos un


diccionario de Filosofía, leemos que el amor:

Es la fuerza primordial del espíritu dotado de actividad


volitiva, fuerza afirmadora y creadora de valores. Desde
el punto de vista de su esencia y de su núcleo vivencial es
una actitud de la voluntad. Proyectando de ordinario sus
rayos sobre la vida afectiva, aun no siendo ello
absolutamente necesario, y sostenido por ésta, el amor no
es un mero sentimiento de deleite ni un aislado sentimiento
superior. Así, por ejemplo, la voluntad puede apreciar en
grado sumo a una persona aun en el caso de que el
sentimiento siga otra escala de valores.46

Analicemos los elementos clave de esta concepción del amor y


algunas de sus múltiples implicaciones.

3.4.2.1. Qué es un sentimiento


Un sentimiento es una emoción,47 positiva o negativa, que
experimentamos sin que para ello intervenga la voluntad, es
decir, no decidimos qué emociones experimentar, simplemente
las experimentamos. Todo sentimiento o emoción es
intrínsecamente pasajero, su esencia misma es no permanecer,
pasar, luego podemos hablar de la inconsistencia de las
emociones, pues tarde o temprano acaban por desaparecer; su
duración puede ser de sólo unos minutos o de unas horas, días,
meses, tal vez años –en casos más bien excepcionales–, pero lo
cierto es que acabarán por desaparecer. ¿Quién no ha tenido la
experiencia de sentirse poseído por un agradable sentimiento de
alegría, en el que quisiera permanecer de por vida, y sin embargo,
46
W. Bruger. Diccionario de Filosofía. «Amor». 56.
47
El Nuevo Modelo Educativo (2017) de la SEP, afortunadamente ya habla
de la cuestión socioemocional, tema que será tratado en el Documento
Congregacional 6, Modelo Educativo de los CGP.

51
3. Formación en Valores Morales

la alegría se nos escapa de las manos sin que podamos retenerla?


¿O quién no ha experimentado una desagradable sensación de
tristeza, de la que quiera deshacerse y no puede? ¿Quién puede
ordenarle al corazón sentir aquello o prohibirle sentir esto otro?

Así como las diferentes situaciones de la vida nos provocan


diversos sentimientos, positivos o negativos, también las
personas suscitan en nosotros diversos tipos de sentimientos, a
veces positivos y a veces negativos. Cuando conocemos a
alguien, suele suceder que espontáneamente experimentemos
hacia esa persona una reacción emocional; si es positiva, solemos
usar expresiones como “me cae bien”, o “me simpatiza”; si por
el contrario, nos produce una reacción negativa solemos decir
“me cae mal”, o “me es antipática.”

Cuando esta reacción emocional es entre un chico y una chica, y


es positiva y se da además con una cierta intensidad, es lo que
llamamos “enamoramiento”; pero el enamoramiento no pasa de
ser un sentimiento, pues brota espontáneamente, es decir, no es
una decisión de la voluntad, simplemente se da, sucede, surge;
pero como no fue asunto de la voluntad decidir enamorarse,
tampoco es la voluntad la que decide cuánto tiempo durará dicho
sentimiento, pero de lo que no hay duda, es de que tarde o
temprano desaparecerá, pues la no–permanencia, como decíamos
anteriormente, es un rasgo esencial de los sentimientos. Por eso,
decidirse por el matrimonio sólo porque se está muy enamorado,
es un grave riesgo; el sólo enamoramiento no basta para construir
un matrimonio que, cual debe de ser, es por toda la vida.

José María Cabodevilla, en la Carta de la Caridad, su obra


magistral sobre el amor, escribe:

No, el amor no es un sentimiento. ¿Quién se fía de los


sentimientos? Aparecen y desaparecen sin que nosotros
tengamos mucha parte en ellos. ¿Quién se fiará de ellos?

52
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

En el mismo amor humano resultan engañosos por demás,


muy vivos al principio, no constituyen nunca criterio fijo
para valorar la solidez de un afecto. Luego, cuando pasa
el tiempo, acaban destiñéndose, y sin embargo, el amor
probablemente ha ganado en consistencia, ha tejido una
trama que ningún sentimiento contrario sería ya capaz de
romper.48

José Antonio Plancarte, experto en las cosas del corazón, nos


advierte:

No debemos hacer mucho caso de los sentimientos vivos de


nuestro corazón, porque todo afecto vivo lleva pasión, y
toda pasión es ciega: y si nos dejamos arrastrar de ellas,
casualidad será que no nos desviemos y nos demos un
frentazo.
JAP. Cartas. 299. Fragmento II

Luego, considerar que el amor es un sentimiento, es reducirlo a


algo tan inconsistente, tan inestable, tan pasajero, que no
merecería el nombre de amor.

3.4.2.2. El amor como actitud


Todo lo contrario de la espontaneidad e inestabilidad de los
sentimientos, es lo que se entiende por actitud; ésta es un
comportamiento permanente, habitual, que la persona elige y
logra a base de lucha, de esfuerzo. Las actitudes no surgen
espontáneamente, son fruto de una conquista; cuando una
persona llega a caracterizarse49 por alguna actitud es porque ha
trabajado arduamente por adquirirla. Podemos ejemplificar con
actitudes como la de la servicialidad, la urbanidad, el estudio…;

48
J. Cabodevilla. Carta de la Caridad. 91-92.
49
Cf. infra, 4.4.5.

53
3. Formación en Valores Morales

nadie es servicial, educado o estudioso por casualidad; quienes


se caracterizan por estas actitudes saben por experiencia el arduo
trabajo que ha significado llegar a ser así. Sólo una voluntad
firme, recia, perseverante, puede llevar a la conquista de
actitudes.

Ahora bien, si estamos proponiendo que el amor es una actitud,


es porque consideramos que es la voluntad la que se está
comprometiendo a adquirir esa disposición de benevolencia
hacia el otro, luchando esforzadamente por procurar su bienestar,
su crecimiento como persona, su progresivo perfeccionamiento,
en una palabra, su auténtica felicidad. Esto implicará una buena
dosis de sacrificio, de renuncia, de abnegación, que se traduzca
en obras concretas en orden a la plena realización de la persona
a la que decimos amar. Cabodevilla nos dice:

El amor es negocio de la voluntad. Y su prueba no la


constituyen los sentimientos, sino las obras.50

Y nuevamente insiste:

El amor tiene la estatura de sus obras.51

3.4.2.3. Relación entre sentimientos y actitudes


Aun tratándose de realidades tan diversas, los sentimientos y las
actitudes tienen entre sí una relación que no podemos ignorar: los
sentimientos facilitan o dificultan las actitudes. Cuando decido
conquistar una actitud, ésta se verá favorecida cuando mis
sentimientos coincidan con ella y se verá dificultada cuando mis
sentimientos sean contrarios a ella; por ejemplo: decidí

50
J. Cabodevilla. Carta de la Caridad. 93.
51
Idem.

54
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

conquistar la actitud de la alegría, es decir, caracterizarme por ser


una persona alegre, pero sucede que hoy me levanté sintiéndome
triste; este sentimiento de tristeza me hace contrapeso, me va a
dificultar permanecer en la actitud de alegría que yo había
elegido; si por el contrario, hoy me levanté sintiéndome alegre,
eso me va a facilitar permanecer en la actitud de la alegría. De
nuestra madurez dependerá no claudicar en nuestros esfuerzos
por conquistar determinadas actitudes, aun cuando los
sentimientos no nos ayuden.

De igual manera, el sentimiento positivo hacia una persona


(simpatía, enamoramiento…) nos facilita la tarea de amarla, pero
ese sólo sentimiento no es el amor; mientras más simpática o
atractiva nos resulta una persona, más fácil se nos hará tratar de
hacerla feliz, es decir de amarla.

En tanto que el sentimiento negativo hacia una persona (rechazo,


indiferencia, antipatía…) nos dificulta la tarea de amarla, de
hacerla feliz, pero esto no significa de ninguna manera que no la
pueda amar o que incluso la amo, pues me esfuerzo por hacerla
feliz, aunque de hecho me caiga muy mal. A esto se refieren los
autores que venimos citando cuando hablan de que:

La voluntad puede apreciar en grado sumo a una persona


aún en el caso de que el sentimiento siga otra escala
de valores.52

Cuando pasa el tiempo, (los sentimientos) acaban


destiñéndose, y sin embargo, el amor probablemente ha
ganado en consistencia, ha tejido una trama que ningún
sentimiento contrario sería ya capaz de romper.53

52
W. Bruger. Diccionario de Filosofía. 56.
53
J. Cabodevilla. Carta de la Caridad. 91-92.

55
3. Formación en Valores Morales

3.4.2.4. El amor es un mandato


Jesús nos dice:

Este es mi mandamiento, que se amen los unos


a los otros. Jn. 15, 12

Desde el momento en que Jesús habló del amor como un


mandamiento, lógicamente se deduce que no estaba hablando
del amor como un sentimiento, dado que Él sabe perfectamente,
porque es Dios y es Hombre, que nosotros no podemos ordenarle
al corazón que sienta tal o cual cosa, luego estaba hablando de
algo que si depende de nuestra voluntad, es decir, de actitudes.
Él no quiso decir: “Este es mi mandamiento: que sientan bonito
los unos por los otros”, o “Este es mi mandamiento; que se caigan
bien los unos a los otros”; no, esto es absurdo, pues jamás
podremos ordenarle al corazón que experimente un afecto
sensible y por lo tanto, no podríamos cumplir con este mandato;
Él no nos iba a ordenar algo que de antemano sabía que no
podríamos cumplir. Si nos ordena amarnos, es porque podemos
obedecer.

Citando nuevamente a José María Cabodevilla, leemos:

El amor es objeto de un mandato. En cambio, los


sentimientos nunca pueden serlo; nunca llegaremos a
contraer un afecto sensible por obediencia.54

Y Karl Hörmann por su parte dice:

El amor se manifiesta frecuentemente en sentimientos y


emociones. Pero si estas fueran esenciales para el amor,
el hombre no podría muchas veces cumplir el

54
Ibidem. 92.

56
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

mandamiento del amor, porque no puede producir


simplemente a placer esos sentimientos y emociones ni
determinar su fuerza.55

Luego, si el amor es un mandato, el amor no es un sentimiento,


sino una actitud de la voluntad.

3.4.2.5. Fuerza consteladora del amor


La importancia del amor se acrecienta por la fuerza consteladora
que posee, por su capacidad de dar cohesión y coherencia a todos
los demás valores, sobre todo del orden moral y religioso.

El amor es también la fuerza más poderosa para


comunicar una noble estructura a la totalidad de la vida
humana y llevar a su plena realización el orden moral.56

Toda la estructura axiológica del hombre depende del lugar que


le dé al amor, el cual utilizará como lenguaje de expresión, como
instrumentos de acción, todos los demás valores –o virtudes,
según el lenguaje plancartino–:

Todos los valores diversos y distintos de la caridad (es


decir, del amor) son a ella como el instrumento a la mano
que lo usa, como el cuerpo al alma que lo vivifica; su
función en orden a la caridad es doble: prepararle el
terreno adecuado y servir de medio para su ejercicio. La
caridad ordena los actos de todas las demás
virtudes.57

55
K. Hörmann. Diccionario de moral Cristiana. Col. 45
56
W. Bruger. Diccionario de Filosofía. 56.
57
L. Rossi. Diccionario Enciclopédico de Teología Moral. 81.

57
3. Formación en Valores Morales

Esa fuerza consteladora es la que da cohesión a los tres valores


rectores de la constelación que estamos proponiendo; es decir, la
dignidad humana, la justicia social y el bien común, son una
expresión del amor, una manera concreta de expresar el amor.

De aquí la importancia de dar a este valor el lugar nuclear que le


corresponde en la constelación de valores morales, de tal manera
que todo otro valor no sea sino una expresión de ese amor, una
concreción para cada circunstancia particular. Recordemos
finalmente, este texto de la Escritura:

Si no tengo amor, no soy nada. 1 Cor 13, 2

3.4.2.6. Sugerencias para favorecer la formación de la


voluntad
Hablar de la educación en el amor es hablar, en expresión
netamente plancartina, de la educación del corazón, que implica
atender la formación en valores cristianos, la formación en
actitudes evangélicas, la educación de la afectividad, en una
palabra, la educación de la voluntad.

Cada uno de nosotros tenemos ciertos puntos débiles que son los
que con más empeño hemos de tratar de superar, so pena de
quedarnos con una voluntad pigmea; contamos también con
ciertos recursos que conviene cultivar; pero tanto las luces como
las sombras, las debilidades como las fortalezas han de trabajarse
seriamente para formar la voluntad.

Anotamos aquí unas sencillas sugerencias que pueden ayudar a


concretizar algunos aspectos que favorecen la formación de una
voluntad recia, firme, capaz de tomar y sostener decisiones, de
dominar sus impulsos, de conquistas actitudes. Las enunciamos
bajo las expresiones: Terapia del no y Terapia del sí.

58
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

 No a nuestros impulsos; dominarlos


 No a las antipatías; sobreponerse a ellas
“TERAPIA  No al egoísmo; renunciar a él
DEL NO”  No a nuestros antojos; someterlos
 No a nuestros caprichos; controlarlos
 No a nuestras extravagancias; contradecirlas
 No a nuestros infantilismos; gobernarlos

 Ejercitar el sentido de alteridad


 Asumir una actitud de servicio
 Realizar actos de generosidad
“TERAPIA  Tener una actitud de disponibilidad
DEL SÍ”  Cuidar y promover el bien común
 Cumplir diligentemente nuestros compromisos
 Perseverar en una decisión tomada

3.4.3. El amor en el Magisterio de la Iglesia

La riqueza que el Magisterio de la Iglesia, a través de múltiples


documentos, nos ha transmitido acerca de los cuatro valores que
hemos propuesto en la constelación, es prácticamente
inabarcable. Sin embargo, no quisiéramos dejar de anotar
algunos textos que pudieran complementar lo expuesto en cada
uno de estos valores y que pueda servir de material de
profundización.

Solamente hemos tomado textos de cinco documentos de la


Iglesia (presentados en orden cronológico), a los cuales ya hemos
hecho constante referencia:

59
3. Formación en Valores Morales

 Gaudium et Spes. Constitución Pastoral del Concilio


Ecuménico Vaticano II sobre la Iglesia en el mundo
actual. (GS)
 Catecismo de la Iglesia Católica. (CEC)
 Santo Domingo. IV Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano. (SD)
 Aparecida. V Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano. (DA)
 Evangelii Gaudium. Exhortación Apostólica. Papa
Francisco.

Naturalmente, la investigación está abierta; sigamos profundi-


zando en la enseñanza de la Iglesia sobre estos y otros valores,
en estos y otros documentos.58

3.4.3.1. Amor a Dios


«Mediante su razón, el hombre conoce la voz de Dios que le
impulsa a hacer el bien y evitar el mal. Todo hombre debe seguir
esta ley que resuena en la conciencia y que se realiza en el amor
de Dios y del prójimo». CEC 1706

«La bienaventuranza prometida nos coloca ante opciones


morales decisivas. Nos invita a purificar nuestro corazón de sus
malvados instintos y a buscar el amor de Dios por encima de
todo. Nos enseña que la verdadera dicha no reside ni en la riqueza
o el bienestar, ni en la gloria humana o el poder, ni en ninguna
obra humana, por útil que sea, como las ciencias, las técnicas y
las artes, ni en ninguna creatura, sino sólo en Dios, fuente de todo
bien y de todo amor». CEC 1723
58
Omitimos hacer comentarios a cada cita, por considerar que sería una tarea
reiterativa; las citas hablan por sí mismas.

60
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

«Existe cierta semejanza entre la unión de las personas divinas y


la fraternidad que los hombres deben instaurar entre ellos, en la
verdad y el amor». CEC 1878

«Al incorporarnos a Él, nos comunica su vida amorosa, como la


vid a los sarmientos, infundiéndonos su Espíritu, que nos hace
capaces de perdonar, de amar a Dios sobre todas las cosas y a
todos los hermanos sin diferencia de razas, naciones o
situaciones económicas. Jesucristo es así la semilla de una nueva
humanidad reconciliada». SD 121

3.4.3.2. Amor al prójimo


«Ninguna legislación podría por sí misma hacer desaparecer los
temores, los prejuicios, las actitudes de soberbia y de egoísmo
que obstaculizan el establecimiento de sociedades verdade-
ramente fraternas. Estos comportamientos sólo cesan con el amor
que ve en cada hombre un prójimo, un hermano». CEC 1931
«Aquí descubrimos otra ley profunda de la realidad: que la vida
se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a
los otros. Eso es en definitiva la misión». DA 360

«El amor a la gente es una fuerza espiritual que facilita el


encuentro pleno con Dios hasta el punto de que quien no ama al
hermano «camina en las tinieblas» (1 Jn 2,11), «permanece en la
muerte» (1 Jn 3,14) y «no ha conocido a Dios» (1 Jn 4,8).
Benedicto XVI ha dicho que «cerrar los ojos ante el prójimo nos
convierte también en ciegos ante Dios», y que el amor es en el
fondo la única luz que «ilumina constantemente a un mundo
oscuro y nos da la fuerza para vivir y actuar». Por lo tanto,
cuando vivimos la mística de acercarnos a los demás y de buscar
su bien, ampliamos nuestro interior para recibir los más
hermosos regalos del Señor. Cada vez que nos encontramos con
un ser humano en el amor, quedamos capacitados para descubrir

61
3. Formación en Valores Morales

algo nuevo de Dios. Cada vez que se nos abren los ojos para
reconocer al otro, se nos ilumina más la fe para reconocer a
Dios». EG 272

3.4.3.3. El mandamiento del amor


«Por lo cual, el amor de Dios y del prójimo es el primero y el
mayor mandamiento. La Sagrada Escritura nos enseña que el
amor de Dios no puede separarse del amor del prójimo […]
cualquier otro precepto en esta sentencia se resume: amarás al
prójimo como a ti mismo. El amor es el cumplimiento de la Ley.
Esta doctrina posee hoy extraordinaria importancia a causa de
dos hechos: la creciente interdependencia mutua de los hombres
y la unificación asimismo creciente del mundo». GS 24
«El amor representa el mayor mandamiento social. Respeta al
otro y sus derechos. Exige la práctica de la justicia y es el único
que nos hace capaces de ésta». CEC 1889
«Pidamos al Señor que nos haga entender la ley del amor. ¡Qué
bueno es tener esta ley! ¡Cuánto bien nos hace amarnos los unos
a los otros en contra de todo! Sí, ¡en contra de todo! A cada uno
de nosotros se dirige la exhortación paulina: «No te dejes vencer
por el mal, antes bien vence al mal con el bien» (Rm 12,21). Y
también: «¡No nos cansemos de hacer el bien!» (Ga 6,9). Todos
tenemos simpatías y antipatías, y quizás ahora mismo estamos
enojados con alguno. Al menos digamos al Señor: «Señor yo
estoy enojado con éste, con aquélla. Yo te pido por él y por ella».
Rezar por aquel con el que estamos irritados es un hermoso paso
en el amor, y es un acto evangelizador. ¡Hagámoslo hoy! ¡No nos
dejemos robar el ideal del amor fraterno!» EG 101
«No sería correcto interpretar este llamado al crecimiento (de la
fe) exclusiva o prioritariamente como una formación doctrinal.
Se trata de «observar» lo que el Señor nos ha indicado, como

62
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

respuesta a su amor, donde se destaca, junto con todas las


virtudes, aquel mandamiento nuevo que es el primero, el más
grande, el que mejor nos identifica como discípulos: «Éste es mi
mandamiento, que os améis unos a otros como yo os he amado»
(Jn 15,12). Es evidente que cuando los autores del Nuevo
Testamento quieren reducir a una última síntesis, a lo más
esencial, el mensaje moral cristiano, nos presentan la exigencia
ineludible del amor al prójimo: «Quien ama al prójimo ya ha
cumplido la ley [...] De modo que amar es cumplir la ley entera»
(Rm 13,8.10). Así san Pablo, para quien el precepto del amor no
sólo resume la ley sino que constituye su corazón y razón de ser:
«Toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: Amarás a
tu prójimo como a ti mismo» (Ga 5,14). Y presenta a sus
comunidades la vida cristiana como un camino de crecimiento en
el amor: «Que el Señor os haga progresar y sobreabundar en el
amor de unos con otros, y en el amor para con todos» (1 Tes
3,12). También Santiago exhorta a los cristianos a cumplir «la
ley real según la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti
mismo» (2,8), para no fallar en ningún precepto». EG 161

3.4.3.4. Amor como fin


«La culminación de todas nuestras obras es el amor. Ese es el
fin; para conseguirlo, corremos; hacia él corremos; una vez
llegados, en él reposamos». (Citando a San. Agustín, ep. Jo. 10,4).
CEC 1829

3.4.3.5. Amor entre el hombre y la mujer


«Muchas veces a los novios y a los casados les invita la palabra
divina a que alimenten y fomenten el noviazgo con casto afecto,
y el matrimonio con amor único. Muchos contemporáneos
nuestros exaltan también el amor auténtico entre marido y mujer,
manifestado de varias maneras según las costumbres honestas de
los pueblos y las épocas. Este amor, por ser un acto eminen-

63
3. Formación en Valores Morales

temente humano –ya que va de persona a persona con el afecto


de la voluntad–, abarca el bien de toda la persona y, por tanto,
enriquece con una dignidad especial las manifestaciones del
cuerpo y del espíritu y las ennoblece como elementos y señales
específicas de la amistad conyugal. El Señor se ha dignado sanar
este amor, perfeccionarlo y elevarlo por el don especial de la
gracia y la caridad. Tal amor, que asocia lo humano y lo divino,
lleva a los esposos al don libre y mutuo de sí mismos,
comprobado por sentimientos y actos de ternura, impregna toda
su vida, más aún, por su generosa actividad crece y se
perfecciona. Supera por tanto con mucho la inclinación
puramente erótica, que cultivada con egoísmo, se desvanece
rápida y lamentablemente». GS 49
«El hombre y la mujer, siendo imagen y semejanza de Dios, que
es amor, son llamados a vivir en el matrimonio el misterio de la
comunión y la relación trinitaria. Dios inscribe en la humanidad
del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la
capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión.
Hombre y mujer son llamados al amor en la totalidad de su
cuerpo y espíritu». SD 212
«El matrimonio cristiano es un sacramento en el que el amor
humano es santificante y comunica la vida divina por la obra de
Cristo; un sacramento en el que los esposos significan y realizan
el amor de Cristo y de su Iglesia, amor que pasa por el camino de
la cruz, de las limitaciones, del perdón y de los defectos para
llegar al gozo de la resurrección. Es necesario tener presente que
entre bautizados, no puede haber contrato matrimonial válido,
que no sea por eso mismo sacramento». SD 213

3.4.3.6. Amor en la familia


«No obstante los problemas que en nuestros días asedian al
matrimonio y la institución familiar, ésta, como célula primera y
vital de la sociedad, puede generar grandes energías, que son

64
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

necesarias para el bien de la humanidad. Por eso, hay que


anunciar con alegría y convicción la buena nueva sobre la
familia. Hay que anunciarla aquí en América Latina, donde, junto
al aprecio que se tiene por la familia, proliferan por desgracia las
uniones consensuales libres. Ante este fenómeno y ante las
crecientes presiones divorcistas, urge promover medidas
adecuadas en favor del núcleo familiar, en primer lugar para
asegurar la unión de vida y el amor estable dentro del
matrimonio, según el plan de Dios, así como la idónea educación
de los hijos. Juan Pablo II. Discurso Inaugural ». SD 18

«En el plan de Dios creador y redentor la familia descubre no


sólo su identidad sino también su misión: custodiar, revelar y
comunicar el amor y la vida». SD 214

«Con demasiada frecuencia, se desconoce que el matrimonio y


la familia son un proyecto de Dios, que invita al hombre y a la
mujer creados por amor a realizar su proyecto de amor en
fidelidad hasta la muerte, debido al secularismo reinante, a la
inmadurez psicológica y a causas socioeconómicas y políticas,
que llevan a quebrantar los valores morales y éticos de la misma
familia. Dando como resultado la dolorosa realidad de familias
incompletas, parejas en situación irregular y el creciente
matrimonio civil sin celebración sacramental y uniones
consensuales». SD 217

3.4.3.7. Amor como servicio


«Los cristianos, recordando la palabra del Señor: “En esto
conocerán todos que sois mis discípulos, en el amor mutuo que
os tengáis,” no deben tener otro anhelo mayor que el de servir
con creciente generosidad y con suma eficacia a los hombres de
hoy». GS 93

65
3. Formación en Valores Morales

«El deber de hacerse prójimo de los demás y de servirlos


activamente se hace más acuciante todavía cuando éstos están
más necesitados en cualquier sector de la vida humana». CEC 1932

«Nuestra fe en el Dios de Jesucristo y el amor a los hermanos


tiene que traducirse en obras concretas. El seguimiento de Cristo
significa comprometerse a vivir según su estilo». SD 160

«Tenemos que convencernos de que el amor no es sólo el


principio de las micro–relaciones, como en las amistades, la
familia, el pequeño grupo, sino también de las macro-relaciones,
como las relaciones sociales, económicas y políticas». EG 205

3.5. LA DIGNIDAD HUMANA


En la constelación de valores morales que hemos propuesto, el
lugar nuclear lo ocupa el amor, y éste se expresa y se alimenta
mediante otros valores, cuya importancia les ha merecido el
calificativo de valores rectores. El primero de ellos es la
dignidad humana, que es el parámetro de referencia para la
búsqueda y disfrute del placer; la que analizaremos, como en el
caso del amor, en tres momentos: situación hoy, sentido auténtico
y Magisterio de la Iglesia.

3.5.1. La situación hoy


Siendo uno de los valores fundamentales en la estructura
axiológica, la dignidad humana sufre hoy una agresión tal, que
desborda los límites de lo imaginable. Lo más doloroso es que es
precisamente el hombre el que se empeña en lastimar al hombre,
hasta el punto de reducirle a condiciones infrahumanas, donde su
dignidad queda del todo lacerada, no sólo la de la víctima, sino
también y más aún todavía, la del agresor.

66
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

Si bien la dignidad del hombre es respetada y promovida como


un gran valor por muchas personas e instancias sociales, también
hemos sido testigos, o incluso hemos sufrido en carne propia,
diversas situaciones que en uno u otro sentido se pueden
considerar como un atentado contra la dignidad humana, o son el
resultado de una dignidad lastimada:

a) Se busca el placer y la gratificación y se evitan a toda costa


el dolor, el sacrificio, el esfuerzo. Muchas decisiones son
tomadas en base a estos parámetros, pues el placer se
sacraliza, adquiere el estatuto de criterio de valor, de
demiurgo cultural e incluso de sentido de la vida. El embeleso
que ejercen la diversión y el entretenimiento pueden llegar
hasta extremos obsesivos; el sello de la aventura y la
nocturnidad59 lo torna todo más interesante. Se vive sobre
estimulado, asediado por diversas formas de distracción y de
evasión, convertidas en herramientas del poder en turno,
ofertadas por la floreciente industria del ocio.

b) Se da mayor importancia a la libertad individual –entendida


como ausencia de límites, satisfacción de los impulsos,
alocamiento desenfrenado– y un rechazo de toda forma de
autoridad, desmitificando la imagen de los referentes
simbólicos de antaño: los padres, el Estado, la Iglesia, el
científico, el político, el maestro, el sacerdote. La libertad
como liberación de todo lo que pueda obligar al hombre a
actuar de determinada manera y que le impida ser feliz –
según su peculiar concepción de felicidad–. Ser y vivir
borderless.

59
La noche ejerce una fascinación irresistible sobre los jóvenes; divertirse es
muy importante, pero si es de noche, qué mejor. La noche les permite
liberarse del ojo vigilante de los adultos y poder disfrutar a sus anchas de lo
que desean hacer.

67
3. Formación en Valores Morales

c) La edad de iniciación al consumo de tabaco, alcohol, drogas


euforizantes –terminantemente prohibidas y paradójicamente
accesibles– e incluso de las relaciones sexuales –que ya ni
siquiera son temporales, sino simplemente casuales–,
desciende constantemente. Ante las grandes desilusiones, los
pequeños placeres, y si son “epidérmicos”, mejor.

d) A través de la música, el cine, las redes sociales y la llamada


industria del entretenimiento y/o imperio de la seducción, hay
una sobreexposición a la violencia, al sexo, a las adicciones;
la relativización de estas conductas de riesgo, propicia su
imitación, que se convierte en un sucedáneo para las
desilusiones masivas que, sobre todo los jóvenes,
experimentan.

e) Se vive en la cultura de lo desechable, de lo instantáneo, de


lo transitorio, de lo efímero, de lo fugaz; nada es para
siempre, la duración la dicta el deseo, el capricho, la
satisfacción, al precio que sea; todo es rescindible, nada es
para siempre. Se raya en la incapacidad para asumir
compromisos duraderos, de largo plazo. Especialmente los
jóvenes, son cortoplacistas –rasgo distintivo de las
emociones–, alérgicos a las exigencias radicales, con toda la
carga de inestabilidad que esto supone; el miedo al
compromiso se ha convertido en pánico.

f) La legítima atención al cuerpo se exagera, se sacraliza, se ha


convertido en sortilegio, hasta llegar a ser una especie de
culto; el deporte y el ejercicio físico se vuelven casi
obsesivos, pues el culto a la figura así lo demanda –ya no se
trata de ser, sino de parecer–. Ya no es cuestión de cuidar la
salud, sino la apariencia; si ya no se es joven, lo importante
es verse joven, pues el valor de la imagen corporal es moneda
de cambio. El cuerpo pasa a ser, por tanto, una mercancía más

68
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

que, como tal, se puede explotar, vender, manipular,


refaccionar, derrochar y consumir sin límites, desenfrena-
damente. Frente al control del cuerpo que se exige en ciertos
ámbitos –la escuela, el trabajo, el templo y aun la calle– se
buscan espacios donde se pueda permitir el des–control
corporal, sin importar que la propia dignidad vaya de por
medio.

g) La innegable distorsión que se hace de las redes sociales,


recursos maravillosos lamentablemente puestos, con
dramática frecuencia, al servicio de los cada vez más
sofisticados atentados contra la dignidad, pues las nuevas
generaciones son hijas de la globalización de las
comunicaciones, de la revolución informática, del mundo
digitalizado, de la cibernética,60 de la cultura hacker, de la era
electrónica, de la sociedad del spot, del microchip; las
tecnologías de la realidad virtual, que rápidamente van
desplazando los medios considerados clásicos, como la
televisión, constituyen su hábitat, a pesar de su virulencia –
¿cuándo se declaró la netwar? ¿cuándo nos preparamos para
las e-battles?–; las redes sociales, más que de información,
son fuente de interacción, por eso, fuera de ellas, o mejor
dicho, fuera de la sociedad – red constituida en netocracia
como poder paralelo, la vida no tiene sentido; después de
todo, ésta ha quedado reducida a un reality show, a un selfie
convertido en hipernews que, si no está en el face, no sucedió;
la literatura sustituida por la twitteratura y la cibervida que
sólo puede ser vivida en el cibermundo, en la iconósfera,
donde su amigo más íntimo es el mouse (bueno… ahora más
bien “su dedo”, pues casi todas las pantallas son touch).

60
El término cybernética proviene del griego kubernhtikh,, que significa arte
de gobernar una nave, de aquí que se utilice el término navegar para
referirse a la actividad de acceder a la red. Nótese que la Real Academia de
la Lengua Española la registra como cibernética (con i latina).

69
3. Formación en Valores Morales

Cuán grande es el hombre cuando desea serlo, y cuán mezquino


e indigno cuando se lo propone; no hay espectáculo más
lamentable que ver a un hombre ultrajado por otro hombre.

La formación en el valor de la dignidad humana no se ha de


reducir, por supuesto, a la sola posibilidad de ser capaz de
detectar las agresiones de que son objeto la persona y la sociedad
y de denunciarlas valientemente, sino que se ha de traducir en
acciones concretas en orden a la defensa y promoción de dicha
dignidad, basándose en criterios sanos61 e invirtiendo en ello lo
mejor de nosotros mismos.

3.5.2. Sentido de la dignidad humana


Fundamentar adecuadamente el sentido de la dignidad humana
es el primer paso para darle a este valor el lugar prioritario que le
corresponde en una adecuada estructura axiológica. Al respecto,
hay textos del Magisterio de la Iglesia de una luminosidad tal,
que no dejan lugar a dudas sobre lo grandioso que resulta ser
hombre:

Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano


tiene la dignidad de persona. CEC 357

Ningún otro ser de la creación puede honrarse de ser imagen y


semejanza de su Creador, sólo el hombre; he ahí la grandeza de
su dignidad. Y aquí nos remitimos a lo anotado anteriormente
acerca del concepto de valor,62 donde hacíamos alusión a que
hemos de considerar como valor justamente aquello que
favorezca que nos parezcamos más a Dios, aquello que haga
resplandecer nuestra imagen y semejanza con Dios. ¿Y dónde ha
quedado entonces la dignidad del hombre que es pisoteado en sus
61
Criterios como los propuestos por el Magisterio de la Iglesia. Cf. infra, 3.5.3
62
Cf. supra, 1.4.

70
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

derechos, de la mujer que es ultrajada por la sociedad, de los


empobrecidos por el sistema, de los adictos a la droga, al sexo, al
dinero, al alcohol...? ¿Dónde ha quedado su imagen y semejanza
con Dios? La dignidad humana no es solo un don, es también una
vocación, una tarea, un reto, un compromiso; un valor que se ha
de conquistar personal y comunitariamente, individual y
estructuralmente. Leemos en el Catecismo de la Iglesia Católica:

De todas las creaturas visibles sólo el hombre es capaz de


conocer y amar a su Creador; es la única creatura en la
tierra a la que Dios ha amado por sí misma; sólo él está
llamado a participar, por el conocimiento y el amor, en la
vida de Dios. Para este fin ha sido creado y esta es la razón
fundamental de su dignidad. CEC 356

En frase más breve, que resume de alguna manera lo anterior, el


Concilio Ecuménico Vaticano II nos dice:

La razón más alta de la dignidad humana consiste en la


vocación del hombre a la unión con Dios. Desde su mismo
nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios.
GS 19

Participar en la vida de Dios, es participar en el Amor, pues Dios


es Amor;63 y es privilegio del hombre, pues sólo él posee las
facultades de la inteligencia y la voluntad, por los cuales conoce
y ama a su Creador y a todos los seres por Él creados. De modo
que quien no conoce y ama al Amor mismo, atenta gravemente
contra su propia dignidad.

Urge, pues, darse a la tarea de promover la dignidad humana,


cada quien desde su lugar, según sus peculiares capacidades,
según su carisma particular y sus recursos personales, desde sus
grupos de apoyo y sus comunidades de acción; es compromiso
63
Cf. 1 Jn. 4,8.16.

71
3. Formación en Valores Morales

de todos: directivos, maestros, padres de familia, alumnas/os,


exalumnas/os, personal administrativo y de apoyo; pero siempre
sin perder de vista que es Cristo el modelo perfecto:

Esta dignidad (del hombre) se funda y se perfecciona en el


mismo Dios. GS 21.3

El que sigue a Cristo, hombre perfecto, se perfecciona


cada vez más en su propia dignidad de hombre. GS 41

Todos los miembros de la Comunidad Educativa Pastoral de los


Colegios Guadalupanos Plancartinos, en cuanto cristianos, han
de luchar, siguiendo a Jesús, nuestro único Señor, por
salvaguardar y promover la dignidad propia y la de todos los
hombres,64 sus hermanos. Podemos concluir este apartado
proponiendo la siguiente descripción:

LA DIGNIDAD HUMANA
Cualidad o valor del hombre por el cual es
superior a todos los seres de la creación, en cuanto
que ha sido creado a imagen y semejanza de Dios
y tiene, por ello, la facultad de pensar
(inteligencia) y la facultad de amar (voluntad)

3.5.3. La dignidad humana en el Magisterio de la Iglesia


Como en el valor anterior, nos limitamos a enlistar una serie de
citas del Magisterio de la Iglesia, encaminadas a enriquecer la
reflexión sobre la dignidad humana.

64
Cf. Pastoral Educativa en los CGP. 8.1.
Inspiración Pedagógica de José Antonio Plancarte para los CGP. 6.2.

72
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

3.5.3.1. Dignidad dada por Dios


«Dios ha creado al hombre racional confiriéndole la dignidad de
una persona dotada de la iniciativa y del dominio de sus actos».
CEC 1730

«La defensa y la promoción de la dignidad humana nos han sido


confiadas por el Creador». CEC 1929
«Confesar a un Padre que ama infinitamente a cada ser humano
implica descubrir que con ello le confiere una dignidad infinita.
Confesar que el Hijo de Dios asumió nuestra carne humana
significa que cada persona humana ha sido elevada al corazón
mismo de Dios. Confesar que Jesús dio su sangre por nosotros
nos impide conservar alguna duda acerca del amor sin límites que
ennoblece a todo ser humano». EG 178

3.5.3.2. Dignidad humana y evangelio


«Cuando cumple su misión de anunciar el Evangelio (la Iglesia)
enseña al hombre, en nombre de Cristo, su dignidad propia y su
vocación a la comunión de las personas». CEC 419

«Los cristianos, reconociendo en la fe su nueva dignidad son


llamados a llevar en adelante, una vida digna del Evangelio de
Cristo». CEC 1692
«Nos pronunciamos por una educación cristiana desde y para la
vida en el ámbito individual, familiar y comunitario y en el
ámbito del ecosistema; que fomente la dignidad de la persona
humana y la verdadera solidaridad; educación a la que se integre
un proceso de formación cívico-social inspirado en el evangelio
y en la doctrina social de la Iglesia. Nos comprometemos con
una educación evangelizadora». SD 271

73
3. Formación en Valores Morales

3.5.3.3. Mayor conciencia de la dignidad humana


«Crece al mismo tiempo la conciencia de la excelsa dignidad de
la persona humana, de su superioridad sobre las cosas y de sus
derechos y deberes universales e inviolables». GS 26

3.5.3.4. Dignidad, fuente de igualdad entre los hombres


«Creer en Dios, el Único, y amarlo con todo el ser tiene
consecuencias inmensas para toda nuestra vida. Es reconocer la
unidad y la verdadera dignidad de todos los hombres: todos han
sido hechos a imagen y semejanza de Dios». CEC 222.226

«Creados a imagen del Dios único y dotados de una misma alma


racional, todos los hombres poseen una misma naturaleza y un
mismo origen. Rescatados por el sacrificio de Cristo, todos son
llamados a participar en la misma bienaventuranza divina: todos
gozan por tanto de una misma dignidad». CEC 1934

«La igualdad entre los hombres se deriva esencialmente de su


dignidad personal y de los derechos que dimanan de ella». CEC
1935

3.5.3.5. Igual dignidad del hombre y la mujer


«Al crear al hombre y a la mujer, Dios instituyó la familia y la
dotó de su constitución fundamental. Sus miembros son personas
iguales en dignidad. Para el bien común de sus miembros y de la
sociedad, la familia implica una diversidad de responsabilidades,
de derechos y de deberes». CEC 2203

«Creando al hombre varón y mujer, Dios da la dignidad personal


de igual modo al hombre y a la mujer El hombre es una persona,
y esto se aplica en la misma medida al hombre y a la mujer,
porque los dos fueron creados a imagen y semejanza de un Dios
personal». CEC 2334

74
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

«Cada uno de los dos sexos es, con una dignidad igual, aunque
de manera distinta, imagen del poder y de la ternura de Dios».
CEC 2235

«El hombre y la mujer son creados, es decir, son queridos por


Dios: por una parte, en una perfecta igualdad en tanto que
personas humanas, y por otra, en su ser respectivo de hombre y
de mujer. «Ser hombre», y «Ser mujer» es una realidad buena y
querida por Dios: el hombre y la mujer tienen una dignidad que
nunca se pierde, que viene inmediatamente de Dios su creador.
El hombre y la mujer son, con la misma dignidad, «imagen de
Dios». CEC 369

3.5.3.6. Dignidad de la mujer


«En nuestro tiempo la sociedad y la Iglesia han crecido en la
conciencia de la igual dignidad de la mujer y el varón. Aunque
teóricamente se reconoce esta igualdad, en la práctica con
frecuencia se la desconoce. La nueva evangelización debe ser
promotora decidida y activa de la dignificación de la mujer; esto
supone profundizar en el papel de la mujer en la Iglesia y en la
sociedad». SD 105

«Hoy se difunden diversas proposiciones reduccionistas sobre la


naturaleza y misión de la mujer: se niega su específica dimensión
femenina, se la pospone en su dignidad y derechos, se la
convierte en objeto de placer, con un papel secundario en la vida
social». SD 105

«Tanto en la familia como en las comunidades eclesiales y en las


diversas organizaciones de un país, las mujeres son quienes más
comunican, sostienen y promueven la vida, la fe y los valores.
Ellas han sido durante siglos «el ángel custodio del alma
cristiana del continente». Este reconocimiento choca escanda-

75
3. Formación en Valores Morales

losamente con la frecuente realidad de su marginación, de los


peligros a los que se somete su dignidad, de la violencia de la
que es objeto muchas veces. A aquella que da y que defiende la
vida, le es negada una vida digna» SD 106
«Consideramos urgentes estas líneas de acción: Denunciar
valientemente los atropellos a las mujeres latinoamericanas y
caribeñas, sobre todo a las campesinas, indígenas,
afroamericanas, migrantes y obreras, incluso los que se cometen
por los medios de comunicación social contra su dignidad.
Promover la formación integral para que se dé una verdadera
toma de conciencia de la dignidad común del varón y la mujer.
Anunciar proféticamente el ser verdadero de la mujer, sacando
del evangelio la luz y la esperanza de lo que ella es en plenitud,
sin reducirla a modalidades culturales transitorias. Crear
espacios para que la mujer pueda producir sus propios valores,
apreciarlos y aportarlos abiertamente a la sociedad y a la
Iglesia». SD 107
«Fomentar una actitud de análisis crítico ante los mensajes de los
medios de comunicación sobre los estereotipos que estos
presentan sobre la feminidad. Discernir a la luz del evangelio de
Jesús los movimientos que luchan por la mujer desde distintas
perspectivas, para potenciar sus valores, iluminar lo que puede
parecer confuso y denunciar lo que resulta contrario a la dignidad
humana. Al leer las Escrituras, anunciar con fuerza lo que el
evangelio significa para la mujer y desarrollar una lectura de la
Palabra de Dios que descubra los rasgos que la vocación
femenina aporta al plan de salvación». SD 108

«Crear en la educación nuevos lenguajes y símbolos que no


reduzcan a nadie a la categoría de objeto, sino que rescaten el
valor de cada uno como persona, y evitar en los programas
educativos los contenidos que discriminan a la mujer, reduciendo
su dignidad e identidad». SD 109

76
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

«Denunciar todo aquello que, atentando contra la vida, afecte la


dignidad de la mujer, como el aborto, la esterilización, los
programas antinatalistas, la violencia en las relaciones sexuales;
favorecer los medios que garanticen una vida digna para las
mujeres más expuestas: empleadas domésticas, migrantes,
campesinas, indígenas, afroamericanas, trabaja-doras humildes
y explotadas; intensificar y renovar el acompañamiento pastoral
a las mujeres en situaciones difíciles: separadas, divorciadas,
madres solteras, niñas y mujeres prostituidas a causa del
hambre, del engaño y del abandono». SD 110

3.5.3.7. Dignidad y libertad


«La dignidad humana requiere, por tanto, que el hombre actúe
según su conciencia y libre elección, es decir, movido e inducido
por convicción interna personal y no bajo la presión de un ciego
impulso interior o de la mera coacción externa. El hombre logra
esta dignidad cuando, liberado totalmente de la cautividad de las
pasiones, tiende a su fin con la libre elección del bien y se
procura medios adecuados para ello con eficacia y esfuerzo
crecientes». GS 17

3.5.3.8. Dignidad y conciencia


«En lo más profundo de su conciencia descubre el hombre la
existencia de una ley que él no se dicta, a la cual debe obedecer
y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su
corazón, advirtiéndole que debe amar y practicar el bien y que
debe evitar el mal: haz esto, evita aquello. Porque el hombre
tiene una ley escrita por Dios en el corazón, en cuya obediencia
consiste la dignidad humana y por la cual será juzgado Su
colaboración leal (de quienes están bajo alguna autoridad)
entraña el derecho, a veces el deber, de ejercer una justa crítica
de lo que les parece perjudicial para la dignidad de las personas
o el bien de la comunidad personalmente». GS 16

77
3. Formación en Valores Morales

«La dignidad de la persona humana implica y exige la rectitud


de la conciencia moral». CEC 1780

3.5.3.9. Dignidad humana y moral


«El ejercicio de la vida moral proclama la dignidad de la persona
humana». CEC 1706

3.5.3.10. Dignidad humana y justicia


«Las personas y los grupos sociales están sedientos de una vida
plena y de una vida libre, digna del hombre, poniendo a su
servicio las inmensas posibilidades que les ofrece el mundo
actual». GS 9

«También en la vida económico–social deben respetarse y


promoverse la dignidad de la persona humana, la vocación
íntegra del hombre y el bien de la sociedad entera. Porque es el
hombre el autor, el centro y el fin de toda la vida económico–
social». GS 63

«La conciencia más viva de la dignidad humana ha hecho que


en diversas regiones del mundo surja el propósito de establecer
un orden político–jurídico que proteja mejor en la vida pública
los derechos de la persona». GS 73

«Nadie puede ordenar o establecer lo que es contrario a la


dignidad de las personas y a la ley natural». CEC 2235

«Su colaboración leal (de quienes están bajo alguna autoridad)


entraña el derecho, a veces el deber, de ejercer una justa crítica
de lo que les parece perjudicial para la dignidad de las personas
o el bien de la comunidad». CEC 2238

78
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

3.5.3.11. Dignidad y corporalidad


«En la unidad de un cuerpo y un alma, el hombre, por su misma
condición corporal, es una síntesis del universo material, el cual
alcanza por medio del hombre su más alta cima y alza la voz para
la libre alabanza del Creador. No debe, por tanto, el hombre
despreciar la vida corporal, sino que, por el contrario, debe tener
por bueno y honrado a su propio cuerpo como criatura de Dios
que ha de resucitar en el último día. Herido por el pecado,
experimenta la rebelión del cuerpo. La propia dignidad humana
pide, pues, que glorifique a Dios en su cuerpo y que no permita
que lo esclavicen las inclinaciones depravadas de su corazón».
GS 14

«Apoyada en esta fe, la Iglesia puede rescatar la dignidad


humana del incesante cambio de opiniones que, por ejemplo,
deprimen excesivamente o exaltan sin moderación alguna el
cuerpo humano. No hay ley humana que pueda garantizar la
dignidad personal y la libertad del hombre con la seguridad
que comunica el Evangelio de Cristo, confiado a la Iglesia».
GS 41

«El cuerpo del hombre participa de la dignidad de la imagen de


Dios: es cuerpo humano precisamente porque está animado por
el alma espiritual». CEC 364

3.5.3.12. Respeto a la dignidad, condición de desarrollo


«Particularmente, la educación de los jóvenes, sea el que sea el
origen social de éstos, debe orientarse de tal modo que forme
hombres y mujeres que no sólo sean personas cultas, sino
también de generoso corazón, de acuerdo con las exigencias
perentorias de nuestra época. Pero no puede llegarse a este
sentido de la responsabilidad si no se facilitan al hombre
condiciones de vida que le permitan tener conciencia de su
propia dignidad y respondan a su vocación, entregándose a Dios
y a los demás». GS 31

79
3. Formación en Valores Morales

3.6. EL BIEN COMÚN

Además de la dignidad humana, la constelación propuesta, nos


presenta el bien común como otro de los valores morales
rectores, y que sirve como marco de referencia que debe acotar y
dar sentido al deseo de poder propio del hombre. Procederemos
a hacer un sencillo diagnóstico de la situación al respecto, para
pasar a comentar el sentido de este valor y concluir con textos
del Magisterio de la Iglesia.

3.6.1. El menos común de los bienes


El bien común constituye uno de los valores fundamentales en la
estructura axiológica, pues remite a la dimensión comunitaria del
ser humano, que ha sido creado a imagen y semejanza de un Dios
que es comunidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo–; por eso no es
optativo para el hombre vivir o no vivir en comunidad,
relacionarse o no relacionarse con los demás; por concomitancia,
el bien común no es algo que se pueda tomar o dejar según los
personales criterios e intereses de cada uno.

Como en el caso de los otros valores rectores –la dignidad


humana y la justicia social–, vemos con beneplácito los
denodados esfuerzos que se hacen por promover el bien común,
tanto en forma personal como estructural; pero por otra parte,
también constatamos, con profunda pena, el menosprecio que de
él se hace, en aras de una mal entendida realización personal;
lamentablemente, las diversas comunidades (familiar, escolar,
social, política, económica...) a las que pertenecemos, no pocas
veces, lejos de promover, lesionan a sus miembros. Así, podemos
anotar una serie de atentados contra el bien común que es
atropellado de muy diversas y sutiles maneras:

a) El individualismo cada vez más exacerbado; el yo como


medida de todas las cosas; nada es relevante si no me sirve a

80
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

mí; mi prioridad soy yo y my space. El individuo precede


sobre la comunidad; la vida privada se torna indiferente ante
la problemática social; la apuesta es a favor del progreso
individual y de la resistencia a ser absorbidos por el grupo –
familiar, escolar, social, eclesial–. El individualismo en todo
su apogeo.

b) El sentido de alteridad ya no tiene cabida, pues el prójimo y


su búsqueda de felicidad, son responsabilidad de cada quién.
Se trata de vivir y dejar vivir. La conciencia del deber para
con el prójimo, pasó a ser pieza de museo.

c) Hay un rechazo instintivo a las reglas, las estructuras, las


autoridades y todo lo que podría –o debería– tener como tarea
prioritaria la promoción del bien común. Se enarbola el
inconformismo, justificado o no, provechoso o no, proactivo
o no; el disenso, como expresión de autonomía, se torna un
modus operandi. Así, lejos de colaborar, sólo se trata de
protestar.

d) Se da una especie de retraimiento, de desimplicación en el


ámbito político –cuya razón de ser es precisamente el bien
común–; sobre todo los jóvenes, difícilmente se involucran en
estas cuestiones, pues ante los problemas estructurales
irresueltos, las políticas sociales nefastas, el falso ejercicio de
la democracia, el clientelismo político, la mentira política
institucionalizada, el no respeto del voto, la corrupción de los
servidores públicos, la impunidad descarada, el tráfico de
influencias, el manejo delictuoso de los fondos públicos y un
largo etcétera, los jóvenes prefieren dimitir que participar en
una política que es sinónimo de corrupción institucionalizada,
conscientes de que esta situación no se va a modificar por
decreto. Ahora se trata de sacarle el mayor provecho posible
a la situación actual, siguiendo la ley del menor esfuerzo,
pretextando la cronicidad de las situaciones problematizadas.

81
3. Formación en Valores Morales

e) Se recurre a la violencia como expresión de hartazgo social;


como respuesta, quienes detentan el poder político
pseudodemocrático –donde unos mandan sin ser vistos y los
que son vistos no son los que mandan– implementan astutas
estrategias, como la manipulación de la opinión pública a
través de las redes sociales, dando lugar a las primeras
manifestaciones de la ciberpolítica.
f) No hay conciencia de la igualdad de derechos de todos los
hombres; falta formación para el liderazgo como servicio a la
comunidad; no se cumple con el deber de la solidaridad.
g) No se valora la cultura como un bien común; se atropella la
cultura de los grupos minoritarios en aras de un
neocolonialismo cultural que menosprecia los valores
autóctonos y no respeta las sanas tradiciones. La educación,
en cuanto transmisión crítica y sistemática de la cultura, no
siempre responde a las necesidades de los educandos y de la
sociedad.
h) Graves atentados contra el ecosistema; uso indiscriminado e
irracional de los recursos naturales no renovables, desco-
nocimiento de una ética ecológica adecuada, entre cuyas
consecuencias está el calentamiento global, con su secuela de
sismos y huracanes.
i) A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión
fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El
afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema,
que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios,
cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda
indefensa ante los intereses del mercado divinizado,
convertido en regla absoluta. EG 56

La decisión para luchar en favor del bien común implica tener


primero una visión de conjunto, un diagnóstico que nos permita

82
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

diseñar las acciones pertinentes; los rasgos aquí enlistados,


pueden ser un elemento que contribuya a la elaboración de dicho
diagnóstico, pero, ciertamente, lo importante serán las acciones
a realizar en orden a la promoción del bien común.

3.6.2. Sentido del bien común

Si, como hemos venido recordando, el hombre ha sido creado a


imagen y semejanza de Dios, esto supone en el hombre una
vocación inalienable a vivir en comunidad, puesto que Dios es
un Dios Trinidad, es decir, un Dios–Comunidad, un Dios–
Familia, un Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, un Dios que
no conoce la soledad, un Dios que es Diálogo Intratrinitario. De
aquí que la tendencia del hombre a vivir en comunidad, no es
algo opcional, sino ínsito en su naturaleza; así lo corrobora
nuestra experiencia personal y la memoria histórica de la
humanidad. Así lo leemos en el Catecismo de la Iglesia Católica:

La persona humana necesita la vida social. Esto no


constituye para ella algo sobreañadido sino una exigencia
de su naturaleza. Por el intercambio con otros, la
reciprocidad de servicios y el diálogo con sus hermanos,
el hombre desarrolla sus capacidades; así desarrolla su
vocación. CEC 1879

A semejanza de la comunidad Trinitaria, la comunidad humana


en general, y la diversidad de comunidades humanas existentes,
debieran ser un recinto donde el amor fuese la principal
actividad; amor que, para ejercitarse requiere de toda una gama
de valores que lo expresan, lo alimentan y lo hacen posible. El
bien común es precisamente uno de esos valores que se
constituyen en requisito indispensable para crear un ambiente
comunitario caracterizado por el amor.

83
3. Formación en Valores Morales

Citando nuevamente el Catecismo de la Iglesia Católica, leemos:

Por bien común es preciso entender el conjunto de


aquellas condiciones de la vida social que permiten a los
grupos y a cada uno de sus miembros conseguir más plena
y fácilmente su propia perfección. CEC 1906

Lo que no está ordenado a la perfección del hombre, no se puede


considerar un valor, según veíamos en la definición de valor
propuesta,65 luego todo lo que la sociedad tan afanosamente
produce, y que obstaculiza esta perfección, es precisamente un
anti–valor, y por lo tanto, un atentado contra el bien común.

Para abundar en esta concepción del bien común, podemos


anotar la definición que nos da W. Brugger:

El bien común como valor propio o en sí consiste en que


una comunidad esté dotada de todos los bienes o valores
que constituyen su auténtica perfección, y en que se
conceda a todos la participación en ellos, pues la
comunidad existe en primer lugar para ayudar a sus
miembros en orden a esta perfección.66

Este conjunto de condiciones que contribuyen al bien de cada


uno de los miembros de los diversos grupos, no puede surgir por
sí mismo, es preciso que sean justamente los miembros de esas
comunidades los que forjen esos bienes primero, para luego dar
acceso a ellos a todos los que forman la comunidad. Siguiendo al
mismo autor, leemos:

El bien común es un estado o situación social que, por


encima de todo, garantiza a cada uno el lugar que le
corresponde en la comunidad, lugar en el cual puede
65
Cf. supra, 1.4.
66
W. Bruger. Diccionario de Filosofía. «Bien común». 83.

84
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

desplegar la fuerzas que le han sido dadas por Dios a fin


de alcanzar su perfección corporal, intelectual y moral y,
sirviendo a la comunidad, enriquecerse en bienes externos
e internos.67

Aparecen aquí elementos nuevos, sumamente valiosos, que


ponen de manifiesto la importancia del bien común, en orden a
permitirle a cada persona desarrollarse en diversos aspectos:
físico, intelectual, ético, lo cual implica satisfactores tanto
materiales como espirituales; luego es necesario que todos
tengan casa, vestido y sustento dignos, un trabajo justamente
remunerado, además de acceso a la educación, a la cultura, al
ejercicio de sus derechos cívicos, etc.; la gama es tan amplia y
variada como puede serlo la diversidad de comunidades a las que
una misma persona pertenece: comunidad familiar, eclesial,
escolar, social, económica, política…

Respecto de la primera comunidad a la que pertenecemos, la


comunidad familiar, Brugger, escribe:

Así entendido, el bien común de la familia consiste en que


en ella se realicen todos aquellos valores que pertenecen a
una perfecta vida familiar y en que todos sus miembros
gocen de una participación en ella.68

De nuevo los elementos considerados anteriormente: los valores


que llevan a la familia hacia su propia perfección y la
participación de todos sus miembros en la consecución y disfrute
de dichos valores; luego tanto los padres como los hijos son
responsables de crear el bien común de la familia; la negligencia
de cualquiera de los miembros en este esfuerzo solidario,
repercutirá en toda la familia.

67
W. Bruger. Diccionario de Filosofía. «Bien común». 83.
68
Idem.

85
3. Formación en Valores Morales

Respecto de la comunidad escolar, promotora de valores por


excelencia, se ha de educar a los alumnos no sólo en la conciencia
del bien común, sino en el compromiso cotidiano de respetarlo y
fomentarlo. Y es esa precisamente la finalidad de estos principios
axiológicos que venimos presentando en este documento.

En relación con la comunidad política, que es la más amplia


estructura social, Brugger anota:

En igual sentido, el bien común del Estado, como la más


amplia estructura comunitaria, consiste en que se realicen
en él todos los valores que pertenecen a un humanismo
perfecto, y en que él conceda a todos sus ciudadanos la
participación en tales valores y así les ayude a la
realización perfecta de la condición humana.69

Para que se conceda a cada uno el acceso a estos bienes, primero


hemos de construirlos. ¿Y quiénes, sino cada uno de los
ciudadanos hemos de contribuir eficazmente en la construcción
del bien de nuestra patria? Cada quien desde su lugar,
cumpliendo éticamente con sus deberes, asumiendo sus
responsabilidades, siendo un miembro activo, dinámico y
comprometido en la vida política del país, luchando
incansablemente por el bien de todos, aún por encima del
bienestar e intereses particulares.

Así nos lo enseña José Antonio Plancarte, que con su testimonio


heroico nos mostró cómo se debe trabajar por el bien de la patria
y que en repetidas ocasiones nos habló de ello; anotamos sólo
dos textos, que por su elocuencia son dignos de tenerse en cuenta
en todo proyecto que busque el bien común para los mexicanos:

69
Idem.

86
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

Trabajar por el bien de la patria es un deber ineludible de


padres e hijos, y no contrario, sino conforme a la voluntad
divina. Jesucristo trabajó con especial predilección por su
patria y la amó hasta llorar de sólo pensar en su futura
ruina. ¿Qué haces tú por tu Patria? ¿Ruegas siquiera por
ella? ¿Te ocupas sólo en denigrarla y en suspirar por
países extranjeros?
JAP. E.E. V Oraciones. 5

Glorioso Felipe de Jesús, que gozoso obedeciste el


mandato de regresar a tu patria, México, para emplear en
ella tu vida y tus servicios, haz que nosotros, tus
compatriotas, a imitación tuya y de tus padres, ansiemos
el bien de nuestro país y lo procuremos con empeño,
aunque sea a costa de nuestras comodidades e intereses
particulares. Haz que los que van al extranjero regresen a
su país natal trayendo patriotismo, abnegación para hacer
el bien, y todo género de virtudes.
JAP. E.E. V Oraciones. 5

Nuevamente hemos de insistir en que no basta que los miembros


de las Comunidades Educativas Pastorales de los Colegios
Guadalupanos Plancartinos denuncien las lacras sociales que
atentan contra el bien común, sino que han de ser promotores
eficaces de tan importante valor, a ejemplo de José Antonio
Plancarte, su incansable promotor.70 Concluimos este apartado
con la siguiente descripción:

EL BIEN COMÚN
Conjunto de bienes materiales e inmateriales
que promueven el desarrollo integral de la
comunidad y de cada uno de sus miembros
en orden a lograr su auténtica perfección.

70
Cf. Pastoral Educativa en los CGP. 8.1.
Inspiración Pedagógica de José Antonio Plancarte para los CGP. 6.2.

87
3. Formación en Valores Morales

3.6.3. El bien común en el Magisterio de la Iglesia

Presentamos a continuación una selección de textos sobre el


bien común, para complementar, desde diversos ángulos, lo
expuesto anteriormente.

3.6.3.1. Deber de contribuir al bien común


«La interdependencia, cada vez más estrecha, y su progresiva
universalización, hacen que el bien común se universalice cada
vez más e implique, por ello, derechos y obligaciones que miran
a todo el género humano. Todo grupo social debe tener en cuenta
las necesidades y las legítimas aspiraciones de los demás grupos;
más aún, debe tener muy en cuenta el bien común de toda la
familia humana». GS 26
«El deber de justicia y caridad se cumple cada vez más
contribuyendo cada uno al bien común según la propia capacidad
y la necesidad ajena, promoviendo y ayudando a las insti-
tuciones, así públicas como privadas, que sirven para mejorar las
condiciones de vida del hombre». GS 30

«Recuerden todos los ciudadanos el deber y el derecho que


tienen, y que el poder civil ha de reconocer, de contribuir por sí
mismos al progreso de su propia comunidad. En los países menos
desarrollados, donde se impone el empleo urgente de todos los
recursos, ponen en grave riesgo el bien común los que retienen
sus riquezas improductivamente o los que, salvado el derecho
personal de emigración, privan a su país de los medios materiales
y espirituales de que disponen». GS 65
«A fin de que todos los carismas cooperen en su diversidad y
complementariedad al bien común». CEC 801
«La participación es el compromiso voluntario y generoso de la
persona en los intercambios sociales. Es necesario que todos

88
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

participen, cada uno según el lugar que ocupa y el papel que


desempeña, en promover el bien común. Este deber es inherente
a la dignidad de la persona humana». CEC 1913

«La acción social puede implicar una pluralidad de vías


concretas. Deberá atender siempre al bien común y ajustarse al
mensaje evangélico y a la enseñanza de la Iglesia». CEC 2442

3.6.3.2. Implica la propia conversión


«La participación de todos en el bien común implica, como todo
deber ético, una conversión renovada sin cesar, de los
miembros de la sociedad». CEC 1916

«Ya no se puede decir que la religión debe recluirse en el ámbito


privado y que está sólo para preparar las almas para el cielo.
Sabemos que Dios quiere la felicidad de sus hijos también en esta
tierra, aunque estén llamados a la plenitud eterna, porque Él creó
todas las cosas «para que las disfrutemos» (1 Tm 6,17), para que
todos puedan disfrutarlas. De ahí que la conversión cristiana
exija revisar especialmente todo lo que pertenece al orden social
y a la obtención del bien común». EG 182

3.6.3.3. Bien común y bien particular


«Conforme a la naturaleza social del hombre, el bien de cada uno
está necesariamente relacionado con el bien común». CEC 1905

«La dignidad de la persona humana y el bien común están por


encima de la tranquilidad de algunos que no quieren renunciar a
sus privilegios. Cuando estos valores se ven afectados, es
necesaria una voz profética». EG 218

89
3. Formación en Valores Morales

3.6.3.4. Bien común y autoridad


«Síguese también que el ejercicio de la autoridad política, así en
la comunidad en cuanto tal como en el campo de las instituciones
representativas, debe realizarse siempre dentro de los límites del
orden moral, para procurar el bien común, concebido
dinámicamente, según el orden jurídico legítima-mente
establecido o por establecer». GS 74
«Pero cuando la autoridad pública, rebasando su competencia
propia, oprime a los ciudadanos, estos no deben rehuir las
exigencias objetivas del bien común; les es lícito, sin embargo,
defender sus derechos y los de sus conciudadanos contra el abuso
de tal autoridad, guardando los límites que señala la ley natural y
evangélica». GS 74
«En verdad, se debe afirmar que cada uno tiene deberes para con
las comunidades de que forma parte y está obligado a respetar a
las autoridades encargadas del bien común de las mismas». CEC
1880

«Toda comunidad humana necesita una autoridad que la rija.


Esta tiene su fundamento en la naturaleza humana. Es necesaria
para la unidad de la sociedad. Su misión consiste en asegurar en
cuanto sea posible el bien común de la sociedad». CEC 1898
«La autoridad sólo se ejerce legítimamente si busca el bien
común del grupo en cuestión y si, para alcanzarlo, emplea
medios moralmente lícitos». CEC 1903
«El bien común afecta a la vida de todos. Exige la prudencia por
parte de cada uno, y más aún por la de aquellos que ejercen la
autoridad». CEC 1906
«En nombre del bien común, las autoridades están obligadas a
respetar los derechos fundamentales e inalienables de la persona
humana. La sociedad debe permitir a cada uno de sus miembros,
realizar su vocación. En particular, el bien común reside en las

90
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

condiciones de ejercicio de las libertades naturales que son


indispensables para el desarrollo de la vocación humana». CEC
1907

«El bien común exige el bienestar social y el desarrollo del grupo


mismo. El desarrollo es el resumen de todos los deberes sociales.
Ciertamente corresponde a la autoridad decidir, en nombre del
bien común, entre los diversos intereses particulares; pero debe
facilitar a cada uno lo que necesita para llevar una vida
verdaderamente humana: alimento, vestido, salud, trabajo,
educación y cultura, información adecuada, derecho de fundar
una familia, etc.». CEC 1908
«El bien común implica la paz, es decir, la estabilidad y la
seguridad de un orden justo. Supone, por tanto, que la autoridad
asegura, por medios honestos, la seguridad de la sociedad y la de
sus miembros». CEC 1909

3.6.3.5. Bien común y política


«Los hombres, las familias y los diversos grupos que constituyen
la sociedad civil son conscientes de su insuficiencia para lograr
una vida plenamente humana y perciben la necesidad de una
comunidad más amplia, en la cual todos conjuguen a diario sus
fuerzas en orden a una mejor procuración del bien común. Por
ello forman una sociedad política, según tipos institucionales
varios. La comunidad política nace, pues, para buscar el bien
común, en el que encuentra su justificación plena y su sentido, y
del que deriva su legitimidad primigenia y propia. El bien común
abarca el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las
cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr
con mayor plenitud y facilidad su propia perfección». GS 74

«Los cristianos deben tener conciencia de la vocación particular


y propia que tienen en la comunidad política; en virtud de esta
vocación están obligados a dar ejemplo de sentido de

91
3. Formación en Valores Morales

responsabilidad y de servicio al bien común; así demostrarán


también con los hechos cómo pueden armonizarse la autoridad y
la libertad, la iniciativa personal y la necesaria solidaridad del
cuerpo social, las ventajas de la unidad combinada con la
conveniente diversidad. […]. Los partidos políticos deben
promover todo lo que, a su juicio, exige el bien común; nunca,
sin embargo está permitido anteponer intereses propios al bien
común». GS 75

«Recuerden todos los ciudadanos el derecho y el deber que tienen


de votar con libertad, para promover el bien común». GS 75

«Si toda comunidad humana posee un bien común que la


configura en cuanto tal, la realización más completa de este bien
común se verifica en la comunidad política. Corresponde al
Estado defender y promover el bien común de la sociedad civil,
de los ciudadanos y de las instituciones intermedias». CEC 1910

«Los derechos políticos inherentes a la ciudadanía pueden y


deben ser concedidos según las exigencias del bien común. No
pueden ser suspendidos por la autoridad sin motivo legítimo y
proporcionado. El ejercicio de los derechos políticos está
destinado al bien común de la nación y de toda la comunidad
humana». CEC 2237

«La sumisión a las autoridades legítimas y el servicio del bien


común exigen de los ciudadanos que cumplan con su respon-
sabilidad en la vida de la comunidad política». CEC 2239

3.7. LA JUSTICIA SOCIAL

El tercero de los valores rectores propuesto en la constelación, es


la justicia social, que funge como marco de referencia para el
deseo de tener, de poseer, que es propio de la naturaleza humana.

92
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

3.7.1. Justicia, la gran ausente

La promoción de la justicia se ha convertido hoy en cuestión


prioritaria para aquellas personas y grupos sociales que tienen
una seria preocupación por el hombre, pues es incuestionable que
este es un valor fundamental para una convivencia pacífica y
armoniosa, que pueda ser considerada como un ambiente
adecuado para que el amor entre los hombres sea una realidad
operante.

Sin embargo, la situación de la justicia social se puede calificar


de problema precisamente porque, aun cuando es un valor
cultivado en forma prioritaria en muchos ámbitos, sin embargo,
en otros, se convierte en un antivalor, pues la justicia parece estar
cada vez más ausente de la vida de los hombres. El Papa
Francisco dice al respecto:

No podemos olvidar que la mayoría de los hombres y


mujeres de nuestro tiempo vive precariamente el día a día,
con consecuencias funestas. Algunas patologías van en
aumento. El miedo y la desesperación se apoderan del
corazón de numerosas personas, incluso en los llamados
países ricos. La alegría de vivir frecuentemente se apaga,
la falta de respeto y la violencia crecen, la inequidad es
cada vez más patente. Hay que luchar para vivir y, a
menudo, para vivir con poca dignidad. EG 52

Algunos signos de esta situación son:


a) Los planteamientos económicos derivados de la omnipotencia
del mercado que nacieron con la modernidad, a pesar de sus
catastróficos resultados, sólo se han metamorfoseado en la
posmodernidad y son llevados hasta extremos evidentemente
inhumanos, al punto que se antoja dividir a los hombre en sólo
dos categorías: víctimas –que se cuentan por miles de

93
3. Formación en Valores Morales

millones– y victimarios, la hiperclase, que son unos cuantos


miles, los dueños del capital, los dueños del mundo.
b) El sentido de la vida lo dictan las leyes del mercado, del todo
ajenas a los valores antropológicos y no se diga cristianos. La
centralidad de la religión dejó paso a la centralidad de la
economía, con la consabida sobrevaluación de la eficiencia, y
la reducción del hombre a la condición de mercancía, la
tendencia a deshacerse de los económicamente “cero”, la
transnacionalización de los mecanismos financieros, la
internacionalización de la producción de bienes y servicios y
la idolatría del dinero como presupuestos básicos del
neoliberalismo, enarbolados por una elite cuya voracidad es
insaciable.
c) Voraz economía neoliberal, desigualdades económicas
inadmisibles, deuda externa impagable, colonialismo
científico–tecnológico, inflación desmesurada, pérdida del
valor adquisitivo de la moneda, creación de necesidades
ficticias, disminución en el precio de ciertas materias primas
en el mercado internacional, salidas cibernéticas de capitales,
globalización irracional, inhumana.
d) El consumismo se ha vuelto obsesivo, dominante, universal,
desmesurado; se ha enseñoreado sobre todo de los jóvenes,
que no conciben la vida sin comprar lo que sea, cueste lo que
cueste –al fin ellos no ganan el dinero que gastan–; hay que
comprarlo porque otros ya lo han comprado, no porque se
necesite. Comprar es sinónimo de atrapar la felicidad, cual si
esta tuviera precio, o fuera sinónimo de confort; la identidad
es un asunto de los bienes a los que se accede.
e) La mercadotecnia envolvente, sofisticada, ofrece productos
diseñados para crear necesidades, no para satisfacerlas,
utilizando el recurso de llevar al consumidor a confundir
necesidades (satisfactores básicos para llevar una vida digna)

94
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

con deseos (que resultan ser ilimitados y con frecuencia,


superfluos), y si para satisfacerlos hay que atropellar la
justicia, pues… El Papa Francisco, al respecto, dice: La
cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el
mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado. EG 54
f) Las retorcidas estrategias de manipulación de las masas: crear
problemas para luego fingir que se proponen las soluciones:
imponer una medida radical e inaceptable gradualmente, a
cuenta gotas, para evitar revoluciones; tratar a los
espectadores como si fueran menores de edad; propiciar
reacciones emocionales en vez de pensamiento crítico;
impedir que las clases sociales inferiores adquieran las
herramientas –como una buena educación– para su
crecimiento social; hacer creer, sobre todo a los jóvenes, que
ser inculto y vulgar le hace estar a la moda.
g) Los que viven en la opulencia constituyen la nueva realeza,
cuyos vasallos son todos aquellos que participan del
imaginario colectivo de que algún día todos lo tendrán todo,
no sólo lo necesario, sino todo lo que siempre han deseado,
convertido en oferta de sueños, de ilusiones, de fantasías, en
cuya persecución los hombres invertirán su tiempo, su salud,
su salario. Esta pseudoutopía es condición necesaria para la
supervivencia del sistema; legiones de incautos como
combustible que lo alimente; es éste el que necesita que la
gente necesite.
h) Desempleo, subempleo, prestaciones sociales nulas o
deficientes, condiciones de trabajo degradantes e indignas,
salarios injustos, mal trato a los trabajadores, carencia de
vivienda digna, falta de servicios médicos, educación regida
por las coordenadas del mercado...
i) Visión mercantilista de la tierra, empobrecimiento progresivo
de los campesinos, política agraria injusta, atropello de las

95
3. Formación en Valores Morales

comunidades indígenas, manejo inadecuado de los problemas


de migración, analfabetismo, marginación de la mujer;
guerrilla, secuestros, tortura, represión, terrorismo, violación
de los derechos humanos, carrera armamentista...

Estos aspectos y muchos otros que se podían enumerar, son como


una radiografía que revela el terrible cáncer que padece nuestra
sociedad y del cual urge sanar, pues el hecho de que tantos
millones de personas vivan en condiciones infrahumanas, es un
grito que clama justicia, y ante el cual no podemos permanecer
sordos e inactivos, so pena de convertirnos en cómplices.

En la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, el Papa


Francisco, enfáticamente, afirma:

Hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión


y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no
sea noticia que muere de frío un anciano en situación de
calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa.
Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire
comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es
inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la
competitividad y de la ley del más fuerte, donde el
poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta
situación, grandes masas de la población se ven excluidas
y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se
considera al ser humano en sí mismo como un bien de
consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado
inicio a la cultura del «descarte» que, además, se
promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la
explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la
exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia
a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella
abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera.
Los excluidos no son «explotados» sino desechos,
«sobrantes». EG 53

96
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

3.7.2. Sentido de la justicia social

La justicia social, como los demás valores de la constelación,


constituyen parte esencial del mensaje cristiano, con lo que de
nuevo se pone de manifiesto la estrechísima relación entre
valores morales y valores religiosos:

Si alguno que posee bienes del mundo ve a su hermano que


está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede
permanecer en él el amor de Dios? 1Jn 3,17

El salario de los obreros que segaron vuestros campos, y que


no habéis pagado, está gritando. Y los gritos de los segadores
han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos. St 5,4

La promoción de la justicia social podría parecer algo un tanto


ajeno a los niños y jóvenes, destinatarios principales, aunque no
exclusivos, de esta formación en valores; parecería que es sólo a
los adultos a quienes corresponde esta tarea. Sin embargo no es
así, pues si esperamos a que lleguen a ser adultos para que
asuman su responsabilidad frente a la justicia –como frente a
algunos otros valores–, lo más probable es que sea demasiado
tarde; desde ahora pueden comenzar a fomentar la justicia en
torno suyo, a su nivel, hasta donde su edad y sus circunstancias
se lo permitan, y sobre todo, su gran responsabilidad es hacer
acopio de disposiciones y criterios firmes para que, llegado el
momento, sean capaces de asumir con toda valentía, su tarea de
promotores de la justicia y no hacerle el juego a la globalización
de la indiferencia.71 Así se los señaló el Papa San Juan Pablo II:

La misión de los adolescentes y jóvenes en América Latina


[…] es prepararse para ser los hombres y mujeres del
futuro, responsables y activos en las estructuras sociales,
culturales y eclesiales, para que, incorporados por el
71
Cf. EG 54.

97
3. Formación en Valores Morales

Espíritu de Cristo y por su ingenio en conseguir soluciones


originales, contribuyan a lograr un desarrollo cada vez
más humano y más cristiano. SD 111

Procedamos ahora a puntualizar el significado de la justicia


social y algunas de sus múltiples implicaciones:

Pío XI presenta la justicia social como la virtud que


preside la repartición de las riquezas producidas por la
actividad económica, a fin de que a cada uno se le dé lo
suyo y se vaya eliminando progresivamente el gran
desequilibrio entre los pocos superricos y los
innumerables menesterosos: Dese, pues, a cada cual la
parte de bienes que le corresponda: y hágase que la
distribución de los bienes creados se corrija y se
conforme con las normas del bien común y de la justicia
social.72

La actividad económica del hombre produce ciertos bienes que,


al no ser equitativamente distribuidos, van acumulándose en
manos de unos pocos, hasta convertirse en una riqueza tal, que
tiene como correlativo inevitable, la pobreza y hasta la miseria
de otros muchos. Esta distribución no equitativa, esta injusticia
social, es en gran parte propiciada por la idolatría del dinero, del
poder, de la fama; el Catecismo de la Iglesia Católica nos dice al
respecto:

El dinero es el ídolo de nuestro tiempo. A él rinde


homenaje instintivo la multitud, la masa de los hombres.
Estos miden la dicha según la fortuna y, según la fortuna
miden la honorabilidad. Todo esto se debe a la convicción
de que con la riqueza se puede todo. La riqueza, por tanto,

72
G. Mattai. Diccionario Enciclopédico de Teología moral. «Justicia social».
513.

98
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

es uno de los ídolos de nuestros días, y la notoriedad es


otro. La notoriedad, el hecho de ser reconocido y de hacer
ruido en el mundo (lo que podría llamarse una fama de
prensa), ha llegado a ser considerada como un bien en sí
mismo, un bien soberano, un objeto de verdadera
veneración. CEC 1723

Quienes han caído en estas idolatrías han olvidado, porque así


conviene a sus intereses, que Dios ha creado los bienes del
mundo para todos sus hijos, no para los más astutos o los más
voraces e insaciables. Habría que recordarles que las exigencias
de una ética cristiana:

Tras esta actitud (de la idolatría del dinero) se esconde el


rechazo de la ética y el rechazo de Dios. La ética suele ser
mirada con cierto desprecio burlón. Se considera
contraproducente, demasiado humana, porque relativiza
el dinero y el poder. Se la siente como una amenaza, pues
condena la manipulación y la degradación de la persona.
En definitiva, la ética lleva a un Dios que espera una
respuesta comprometida que está fuera de las categorías
del mercado. Para éstas, si son absolutizadas, Dios es
incontrolable, inmanejable, incluso peligroso, por llamar
al ser humano a su plena realización y a la independencia
de cualquier tipo de esclavitud. La ética –una ética no
ideologizada– permite crear un equilibrio y un orden
social más humano. EG 57

El Concilio Ecuménico Vaticano II, en la Constitución Pastoral


sobre la Iglesia en el mundo actual –que reiteradamente hemos
citado– afirma:

Es necesario que se facilite al hombre todo lo que éste


necesita para vivir una vida verdaderamente humana,
como son el alimento, el vestido, la vivienda, el derecho a

99
3. Formación en Valores Morales

la libre elección de estado y a fundar una familia, a la


educación, al trabajo, a la buena fama, al respeto, a una
adecuada información, a obrar de acuerdo con la norma
recta de su conciencia, a la protección de la vida privada
y a la justa libertad, también en materia religiosa. GS 26

Para lograr esto, desafortunadamente no han faltado quienes


propongan soluciones falsas, arbitrarias, que por supuesto
constituyen un nuevo atentado contra la justicia, no una manera
de promoverla:

Por otra parte, es falaz e inaceptable la solución que


propugna la reducción del crecimiento demográfico sin
importarle la moralidad de los medios empleados para
conseguirlo. No se trata de reducir a toda costa el número
de invitados al banquete de la vida; lo que hace falta es
aumentar los medios y distribuir con mayor justicia la
riqueza para que todos puedan participar equitativamente
de los bienes de la creación.73

Entre los diversos medios de que podemos valernos para


fomentar esta justa distribución de los bienes, el mismo
Documento de Santo Domingo, que es la voz de nuestros
Pastores, nos propone, por ejemplo, exigir al Estado que cumpla
con su tarea de salvaguardar la justicia:

Promover la participación social ante el Estado,


reclamando leyes que defiendan los derechos de los
pobres. SD 180

Urgir respuestas de los Estados a las difíciles situaciones


agravadas por el modelo económico neoliberal, que
afecta principalmente a los más pobres. SD 181

73
San Juan Pablo II. Discurso Inaugural en Santo Domingo. 15.

100
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

Recordar a los fieles laicos que han de influir para que el


Estado logre una mayor estabilidad de las políticas
económicas, disminuir la corrupción administrativa y
aumentar la descentralización administrativa, económica
y educacional. SD 20

Estas acciones en orden a la promoción de la justicia han de ser


inspiradas en criterios evangélicos, pues de lo contrario no
seríamos cristianos, sino filántropos. Por ello, nuestros Pastores,
en el documento citado señalan:

Proponemos una acción pastoral que dinamice una


espiritualidad del seguimiento de Jesús, que logre el
encuentro entre la fe y la vida, que sea promotora de la
justicia, de la solidaridad y que aliente un proyecto
esperanzador y generador de una nueva cultura de vida.
SD 116

La promoción de la justicia es de tal manera parte esencial de la


evangelización, que San Juan Pablo II, retomando un texto del
Documento emitido por los Obispos de América Latina, reunidos
en Puebla, afirma:

Acercándonos al pobre para acompañarlo y servirlo


hacemos lo que Cristo nos enseñó haciéndose hermano,
pobre como nosotros. Por eso, el servicio a los pobres es
la medida privilegiada, aunque no excluyente, de nuestro
seguimiento de Cristo. El mejor servicio al hermano es la
evangelización que lo dispone a realizarse como hijo de
Dios, lo libera de las injusticias y lo promueve integral-
mente.74

74
San Juan Pablo II. Discurso Inaugural en Santo Domingo. 16.

101
3. Formación en Valores Morales

Como fieles seguidores de Cristo, luchemos incansablemente por


la promoción de la justicia; no basta ser teóricos de los valores,
hay que pasar a la acción. Que los miembros de la Comunidad
Educativa Pastoral de los Colegios Guadalupanos Plancartinos se
distingan por su compromiso evangélico con la justicia.75 Para
concluir este apartado proponemos esta descripción:

LA JUSTICIA SOCIAL
Exigencia de la dignidad humana de que sean
respetados todos los derechos del hombre, lo cual
requiere estructuras socioeconómicas, políticas y
culturales que favorezcan la justa distribución de
los satisfactores de las necesidades humanas,
realizando así, efectivamente, la igualdad de
todos los hombres.

3.7.3. La justicia social en el Magisterio de la Iglesia

La cantidad de documentos del Magisterio de la Iglesia que se


han escrito en estos últimos años sobre este tema, habla por sí
misma de la importancia que también la Iglesia está dando a la
cuestión de la (in)justicia social.

3.7.3.1. Justicia social y mensaje cristiano


«La inversión de los medios y de los fines, que lleva a dar valor
de fin último a lo que sólo es medio para alcanzarlo, o a
considerar a las personas como puros medios para un fin,
75
Cf. Pastoral Educativa en los CGP. 8.1.
Inspiración Pedagógica de José Antonio Plancarte para los CGP. 6.2.

102
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

engendra estructuras injustas que hacen ardua y práctica-mente


imposible una conducta cristiana, conforme a los mandamientos
del Legislador Divino». CEC 1887
«La vocación del hombre a la vida eterna no suprime, sino que
refuerza su deber de poner en práctica las energías y los medios
recibidos del Creador para servir en este mundo a la justicia y a
la paz». CEC 2820

«Como la levadura en la masa, la novedad del Reino debe


fermentar la tierra con el Espíritu de Cristo. Debe manifestarse
por la instauración de la justicia en las relaciones personales y
sociales, económicas e internacionales, sin olvidar jamás que no
hay estructura justa sin seres humanos que quieran ser justos».
CEC 2832

«Leyendo las Escrituras queda por demás claro que la propuesta


del Evangelio no es sólo la de una relación personal con Dios.
Nuestra respuesta de amor tampoco debería entenderse como una
mera suma de pequeños gestos personales dirigidos a algunos
individuos necesitados, lo cual podría constituir una «caridad a
la carta», una serie de acciones tendentes sólo a tranquilizar la
propia conciencia. La propuesta es el Reino de Dios (cf. Lc 4,43);
se trata de amar a Dios que reina en el mundo. En la medida en
que Él logre reinar entre nosotros, la vida social será ámbito de
fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos. Entonces,
tanto el anuncio como la experiencia cristiana tienden a provocar
consecuencias sociales». EG 180

3.7.3.2. Justicia social e Iglesia


«La preocupación por lo social forma parte de la misión
evangelizadora de la Iglesia y es también parte esencial del
mensaje cristiano, ya que esta doctrina expone sus consecuencias
directas en la vida de la sociedad y encuadra incluso el trabajo

103
3. Formación en Valores Morales

cotidiano y las luchas por la justicia en el testimonio de Cristo


Salvador».
«Entre evangelización y promoción humana –desarrollo,
liberación– existen efectivamente lazos muy fuertes. Vínculos
de orden antropológico, porque el hombre que hay que
evangelizar no es un ser abstracto, sino un ser sujeto a los
problemas sociales y económicos. Lazos de orden teológico, ya
que no se puede disociar el plan de la creación del plan de la
redención que llega hasta situaciones muy concretas de
injusticia, a la que hay que combatir, y de justicia que hay que
restaurar, vínculos de orden eminentemente evangélico, como es
el de la caridad; en efecto, ¿cómo proclamar el mandamiento
nuevo sin promover, mediante la justicia y la paz, el verdadero,
el auténtico crecimiento del hombre?» SD 157

«La Iglesia, guiada por el Evangelio de la misericordia y por el


amor al hombre, escucha el clamor por la justicia y quiere
responder a él con todas sus fuerzas. En este marco se
comprende el pedido de Jesús a sus discípulos: «¡Dadles vosotros
de comer!» (Mc 6,37), lo cual implica tanto la cooperación para
resolver las causas estructurales de la pobreza y para promover
el desarrollo integral de los pobres, como los gestos más simples
y cotidianos de solidaridad ante las miserias muy concretas que
encontramos». EG 188

3.7.3.3. Justicia social y economía


«Entre tanto, se afianza la convicción de que el género humano
puede y debe no sólo perfeccionar su dominio sobre las cosas
creadas, sino que le corresponde además establecer un orden
político, económico y social que esté más al servicio del hombre
y permita a cada uno y a cada grupo afirmar y cultivar su propia
dignidad. De aquí las insistentes reivindicaciones económicas de
muchísimos, que tienen viva conciencia de que la carencia de

104
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

bienes que sufren se debe a la injusticia o a una no equitativa


distribución». GS 9

«El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene.
Asimismo, cuanto llevan a cabo los hombres para lograr más
justicia, mayor fraternidad y un más humano planteamiento en
los problemas sociales, vale más que los progresos técnicos. Pues
dichos progresos pueden ofrecer como si dijéramos, el material
para la promoción humana pero por sí solos no pueden llevarla a
cabo». GS 35
«Para responder a las exigencias de la justicia y de la equidad hay
que hacer todos los esfuerzos posibles para que, dentro del
respeto al derecho de las personas y a las características de cada
pueblo, desaparezcan lo más rápidamente posible las diferencias
económicas verdaderamente monstruosas que, vinculadas a las
discriminaciones individuales y sociales, existen hoy y
frecuentemente aumenta». GS 66
«Es preciso promover una regulación razonable del mercado y
de las iniciativas económicas, según una justa jerarquía de
valores y con vistas al bien común». CEC 2425
«La actividad económica dirigida según sus propios métodos,
debe moverse no obstante dentro de los límites del orden moral,
según la justicia social, a fin de responder al plan de Dios sobre
el hombre». CEC 2426
«Por eso las enseñanzas del Santo Padre señalan la necesidad de
acciones concretas de los poderes públicos para que la economía
de mercado no se convierta en algo absoluto a lo cual se
sacrifique todo, acentuando la desigualdad y la marginación de
las grandes mayorías. No puede haber una economía de mercado
creativa y al mismo tiempo socialmente justa, sin un sólido
compromiso de toda la sociedad y sus actores con la solidaridad
a través de un marco jurídico que asegure el valor de la persona,

105
3. Formación en Valores Morales

la honradez, el respeto a la vida y la justicia por los más pobres».


SD 195

«Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta


que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una
sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la
violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos
pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas
de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde
o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad –local,
nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí
misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de
inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la
tranquilidad. Esto no sucede solamente porque la inequidad
provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino
porque el sistema social y económico es injusto en su raíz». EG 59

«A veces somos duros de corazón y de mente, nos olvidamos,


nos entretenemos, nos extasiamos con las inmensas posibilidades
de consumo y de distracción que ofrece esta sociedad. Así se
produce una especie de alienación que nos afecta a todos, ya que
está alienada una sociedad que, en sus formas de organización
social, de producción y de consumo, hace más difícil la
realización de esta donación y la formación de esa solidaridad
interhumana». EG 196

3.7.3.4. Justicia social y política


«La mejor manera de llegar a una política auténticamente
humana es fomentar el sentido interior de la justicia, de la
benevolencia y del servicio al bien común y robustecer las
convicciones fundamentales en lo que toca a la naturaleza
verdadera de la comunidad política, y los fines, recto ejercicio y
límites de los poderes públicos». GS 73

106
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

«Hay que prestar gran atención a la educación cívica y política,


que hoy día es particularmente necesaria para el pueblo, y sobre
todo para la juventud, a fin de que todos los ciudadanos puedan
cumplir su misión en la vida de la comunidad política. Quienes
son, o pueden llegar a ser, capaces de ejercer ese arte tan difícil
y tan noble que es la política, prepárense para ella y procuren
ejercitarla con olvido del propio interés y de todo beneficio venal.
Luchen con integridad moral y con prudencia contra la injusticia
y la opresión, contra la intolerancia y el absolutismo de un solo
hombre o de un solo partido político; conságrense con sinceridad
y rectitud, más aún, con caridad y fortaleza política, al servicio
de todos». GS 75

«Los contenidos del proyecto educativo deben hacer referencia


constante a Jesucristo y a su mensaje, tal como lo presenta la
Iglesia en su enseñanza dogmática y moral. Sólo así se podrán
formar dirigentes auténticamente cristianos en los diversos
campos de la actividad humana y de la sociedad, especialmente
en la política, la economía, la ciencia, el arte y la reflexión
filosófica». EIA 71

«Una auténtica fe –que nunca es cómoda e individualista–


siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de
transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por
la tierra. Amamos este magnífico planeta donde Dios nos ha
puesto, y amamos a la humanidad que lo habita, con todos sus
dramas y cansancios, con sus anhelos y esperanzas, con sus
valores y fragilidades. La tierra es nuestra casa común y todos
somos hermanos. Si bien el orden justo de la sociedad y del
Estado es una tarea principal de la política, la Iglesia no puede ni
debe quedarse al margen en la lucha por la justicia». EG 183

«¡Pido a Dios que crezca el número de políticos capaces de entrar


en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las
raíces profundas y no la apariencia de los males de nuestro

107
3. Formación en Valores Morales

mundo! La política, tan denigrada, es una altísima vocación, es


una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el
bien común […]. ¡Ruego al Señor que nos regale más políticos
a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de
los pobres! Es imperioso que los gobernantes y los poderes
financieros levanten la mirada y amplíen sus perspectivas, que
procuren que haya trabajo digno, educación y cuidado de la salud
para todos los ciudadanos. ¿Y por qué no acudir a Dios para que
inspire sus planes? Estoy convencido de que a partir de una
apertura a la trascendencia podría formarse una nueva
mentalidad política y económica que ayudaría a superar la
dicotomía absoluta entre la economía y el bien común social».
EG 205

«La paz social no puede entenderse como un irenismo o como


una mera ausencia de violencia lograda por la imposición de un
sector sobre los otros. También sería una falsa paz aquella que
sirva como excusa para justificar una organización social que
silencie o tranquilice a los más pobres, de manera que aquellos
que gozan de los mayores beneficios puedan sostener su estilo de
vida sin sobresaltos mientras los demás sobreviven como pueden.
Las reivindicaciones sociales, que tienen que ver con la
distribución del ingreso, la inclusión social de los pobres y los
derechos humanos, no pueden ser sofocadas con el pretexto de
construir un consenso de escritorio o una efímera paz para una
minoría feliz». EG 218

«Los mecanismos de la economía actual promueven una


exacerbación del consumo, pero resulta que el consumismo
desenfrenado unido a la inequidad es doblemente dañino del
tejido social. Así la inequidad genera tarde o temprano una
violencia que las carreras armamentistas no resuelven ni
resolverán jamás. Sólo sirven para pretender engañar a los que
reclaman mayor seguridad, como si hoy no supiéramos que las
armas y la represión violenta, más que aportar soluciones, crean

108
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

nuevos y peores conflictos. Algunos simplemente se regodean


culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males,
con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la
solución en una «educación» que los tranquilice y los convierta
en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más
irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la
corrupción profundamente arraigada en muchos países –en sus
gobiernos, empresarios e instituciones– cualquiera que sea la
ideología política de los gobernantes». EG 60

3.7.3.5. Justicia social y propiedad


«Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso del
género humano. En consecuencia, los bienes creados deben
llegar a todos en forma justa, bajo la égida de la justicia y con la
compañía de la caridad. […] El hombre no debe tener las cosas
exteriores que legítimamente posee como exclusivamente suyas,
sino también como comunes, en el sentido de que no le
aprovechen a él solamente, sino también a los demás. […] Quien
se halla en situación de necesidad extrema tiene derecho a tomar
de la riqueza ajena lo necesario para sí. Habiendo como hay
tantos hombres oprimidos actualmente por el hambre en el
mundo, el Concilio urge a todos, particulares o autoridades, que,
acordándose de aquella frase de los Padres: “Alimenta al que
muere de hambre, porque si no lo alimentas, lo asesinas”».GS 69

«Reconocer el papel fundamental de la empresa, del mercado, de


la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para
con los medios de producción, de la creatividad humana, en el
marco jurídico de una justicia social». SD 203

3.7.3.6. Justicia social, deber de todos


«El fraude y otros subterfugios mediante los cuales algunos
escapan a la obligación de la ley y a las prescripciones del deber

109
3. Formación en Valores Morales

social, deben ser firmemente condenados por incompatibles con


las exigencias de la justicia. Es preciso ocuparse del desarrollo
de instituciones que mejoren las condiciones de la vida humana».
CEC 1916

«Deber de los ciudadanos es cooperar con la autoridad civil al


bien de la sociedad en espíritu de verdad, de justicia, solidaridad
y libertad». CEC 2239

3.7.3.7. Los jóvenes y la justicia social


«El cambio de mentalidad y de estructuras provoca con
frecuencia un planteamiento nuevo de las ideas recibidas. Esto se
nota particularmente entre los jóvenes, cuya impaciencia, y a
veces, angustia, les lleva a rebelarse. Conscientes de su propia
función en la vida social desean participar rápidamente en ella.
Por lo cual los padres y los educadores en el cumplimiento de sus
tareas experimentan dificultades cada día mayores». GS 7

«Hago una llamada especial a los jóvenes de América Latina.


Ellos –tan numerosos en un Continente joven– habrán de ser
protagonistas en la vida de la sociedad y de la Iglesia […] A ellos
hay que presentar en su propio lenguaje la belleza de la vocación
cristiana y ofrecerles ideales altos y nobles, que les sostengan en
sus aspiraciones de una sociedad más justa y fraterna».76

3.7.3.8. Amor, dignidad humana, bien común y justicia social


«Resulta escandaloso el hecho de las excesivas desigualdades
económicas y sociales que se dan entre los miembros o los
pueblos de una misma familia humana. Son contrarios a la
76
San Juan Pablo II. Discurso Inaugural en Santo Domingo. 27.

110
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana


y a la paz social e internacional. Las instituciones humanas,
privadas o públicas, esfuércense por ponerse al servicio de la
dignidad y del fin del hombre. Luchen con energía contra
cualquier esclavitud social o política y respeten, bajo cualquier
régimen político, los derechos fundamentales del hombre. Más
aún, estas instituciones deben ir respondiendo cada vez más a las
realidades espirituales, que son las más profundas de todas,
aunque es necesario todavía un largo plazo para llegar al fin
deseado». GS 29
«La justicia dispone a respetar los derechos de cada uno y a
establecer en las relaciones humanas la armonía que promueve la
equidad respecto a las personas y al bien común». CEC 1807

«Las interdependencias humanas se intensifican. Se extienden


poco a poco a toda la tierra. La unidad de la familia humana que
agrupa a seres que poseen una misma dignidad natural, implica
un bien común universal». CEC 1911

«El bien común está siempre orientado hacia el progreso de las


personas: el orden social y su progreso deben subordinarse al
bien de las personas y no al contrario. Este orden tiene por base
la verdad, edifica en la justicia, es vivificado por el amor». CEC
1911

«La sociedad asegura la justicia social cuando realiza las


condiciones que permiten a las asociaciones y a cada uno
conseguir lo que les es debido según su naturaleza y su vocación.
La justicia social está ligada al bien común y al ejercicio de la
autoridad». CEC 1928

«La justicia social solo puede ser conseguida sobre la base del
respeto de la dignidad trascendente del hombre. La persona
representa el fin último de la sociedad, que está ordenada al
hombre». CEC 1929

111
3. Formación en Valores Morales

«Las comunidades humanas están compuestas de personas.


Gobernarlas bien no puede limitarse simplemente a garantizar los
derechos y el cumplimiento de deberes, como tampoco a la sola
fidelidad a los compromisos. Las justas relaciones entre patrones
y empleados, gobernantes y ciudadanos, suponen la
benevolencia natural conforme a la dignidad de personas
deseosas de justicia y fraternidad». CEC 2213

«La paz no puede alcanzarse en la tierra sin la salvaguardia de


los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres
humanos, el respeto de la dignidad de las personas y de los
pueblos, la práctica asidua de la fraternidad. Es la obra de la
justicia y efecto del amor». CEC 2304

«El anuncio cristiano, por su propio vigor, tiende a sanar,


afianzar y promover al hombre, a constituir una comunidad
fraterna, renovando la misma humanidad y dándole su plena
dignidad humana, con la novedad del bautismo y de la vida según
el evangelio. La evangelización promueve el desarrollo integral,
exigiendo de todos y cada uno el pleno respeto de sus derechos y
la plena observancia de sus deberes, a fin de crear una sociedad
justa y solidaria, en camino a su plenitud en el Reino definitivo.
El hombre está llamado a colaborar y ser instrumento con
Jesucristo en la evangelización. En América Latina, continente
religioso y sufrido, urge una nueva evangelización que proclame
sin equívocos el evangelio de la justicia, del amor y de la
misericordia». SD 13

«La dignidad de cada persona humana y el bien común son


cuestiones que deberían estructurar toda política económica, pero
a veces parecen sólo apéndices agregados desde fuera para
completar un discurso político sin perspectivas ni programas de
verdadero desarrollo integral. ¡Cuántas palabras se han vuelto

112
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

molestas para este sistema! Molesta que se hable de ética,


molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se
hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de
preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la
dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que
exige un compromiso por la justicia». EG 203

3.8. RECAPITULANDO

A través de los valores de esta constelación, podríamos decir que


lo que nos proponemos, es educar hacia un:

PERSONALISMO DE ALTERIDAD
EN COMUNIDAD HACIA LA
TRASCENDENCIA

Esta expresión no es sino otra manera de interpretar la


concepción axiológica que hemos venido detallando,
especialmente en este tercer capítulo:
 El personalismo implica el respeto y la promoción de la
dignidad humana

 El sentido de alteridad se expresa en el respeto y


promoción del bien común

 La vida en comunidad se realiza y se fortalece por el fiel


cumplimiento de la justicia social

 Y todo esto en una dimensión de trascendencia que sólo


se alcanza por la vivencia plena del Amor, que es Dios
mismo.

113
3. Formación en Valores Morales

Este personalismo de alteridad en comunidad hacia la


trascendencia, aspira a guardar el equilibrio entre la atención a la
persona y la atención a la comunidad; la atención a la necesaria
satisfacción de las necesidades materiales, como a las
espirituales; la atención a nuestro peregrinar por esta vida, como
a nuestro fin último, que es Dios mismo.

3.9. AMPLIACION DE LA CONSTELACIÓN DE VALORES

El elenco de valores que forman el universo axiológico es tan


grande, que es prácticamente imposible hacer una recopilación
que pretenda ser exhaustiva. Por otra parte, desde el punto de
vista pedagógico, presentar a los alumnos una gran cantidad de
valores que han de interiorizar, nos hace correr el riesgo de que
a fin de cuentas no asimilen suficientemente ninguno, pues la
atención se dispersa. Por ello hemos preferido presentar una
sencilla constelación formada por sólo cuatro valores – clave
que, de alguna manera, implican y dan origen a muchos otros a
través de los cuales se concretizan y se expresan. Sin embargo,
tampoco queremos decir con esto, que sólo cuatro valores han de
ser promovidos en forma explícita y sistemática.

Al contrario; es conveniente que esta constelación se acreciente,


explicitando otros valores que ayuden a plasmar en la práctica,
los grandes valores rectores, pero siempre sin perder de vista la
relación que deben guardar respecto del valor nuclear (el Amor)
y de los valores rectores (Dignidad Humana, Bien Común y
Justicia Social), para evitar así la dispersión de que hablábamos
y para ayudar al educador a percibir cada valor en sus justas
proporciones, dándoles la importancia que les corresponde,
según su ubicación en la constelación.

De hecho, las instancias oficiales, en un laudable intento de


incorporar la formación axiológica en sus programas, señala un
elenco de valores que, mes a mes, se han de promover en las

114
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

instituciones educativas; esos valores se han de presentar


haciendo explícita su relación con los valores de nuestra
constelación para que, como decíamos, los educandos no se
pierdan en una gama enorme de valores inconexos y
desarticulados.

El esquema de la página siguiente tal vez pueda facilitar la mejor


comprensión de este asunto.

115
3. Formación en Valores Morales

Convendría tener en cuenta, además, las siguientes sugerencias:


1) En el inciso 2.4, proponíamos, a manera de ejemplos,
algunos valores de cada una de las seis categorías que forman la
jerarquía de valores; los anotados en la categoría de valores
morales, que son los que forma la constelación fundamental que
estamos proponiendo, podrían servir para hacer esta ampliación.
Por ejemplo:

Interioridad
Dignidad Humana
Coherencia
Servicialidad
Bien Común
Sentido de alteridad
Honradez
Justicia Social
Laboriosidad

116
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

2) Se puede dar la situación de que al intentar ubicar algún


valor, éste presente la posibilidad de relacionarse con más de un
valor rector; por ejemplo: la urbanidad puede relacionarse tanto
con la dignidad humana como con el bien común; en este caso,
se pueden usar vectores que señalen la doble relación:

3) También puede suceder que no se llega a un acuerdo sobre


la ubicación de un valor respecto de los valores rectores; por
ejemplo: habrá quienes opinen que la solidaridad se relaciona con
el bien común y otros que corresponde a la justicia social; si la
discrepancia no se puede resolver con el uso de vectores (como
sugeríamos en el punto anterior), entonces podemos optar por
dejarlo en uno u otro sitio, conscientes de que lo importante no
es resolver con un rigor científico estas cuestiones teóricas (en
las cuáles ni los grandes especialistas se ponen de acuerdo), sino
tener una plataforma axiológica suficientemente clara que
cristalice en una vivencia comprometida de los valores
propuestos.

4) Dado que el Amor es el valor nuclear todos los valores, de


alguna manera, convergen en él, por lo tanto, sería a partir de los
valores rectores como haríamos la ampliación de la constelación
fundamental.

117
3. Formación en Valores Morales

5) Esta constelación de valores morales, junto con las


constelaciones de las otras cinco categorías de la jerarquía de
valores (que aquí no están desarrolladas) formarían el universo
valoral que ha de caracterizar una formación axiológica integral.

3.10. VALORES Y CURRÍCULO TRANSVERSAL

Es importante tener claro que la formación axiológica, constituye


el currículo transversal,77 estrategia pedagógica que se desarrolla
mediante ejes que recorren e impregnan todo el currículo
explícito y cuyos contenidos y propósitos van más allá de los
contenidos académicos; bajo la responsabilidad y colaboración
sinérgica de todos los maestros, los ejes transversales han de
cruzar en diversas direcciones, todos los contenidos, actividades
y espacios educativos.

Cada una de las diversas áreas del saber humano tiene un alto
contenido axiológico, que es el que, en nuestro caso, constituye
el currículo transversal; los programas educativos no son sólo un
depósito de contenidos, sino un vehículo privilegiado para el
desarrollo valoral, que quizá no ha sido suficientemente
explorado por algunos maestros. Al respecto, el Magisterio de la
Iglesia nos dice:

Un servicio muy valioso pueden prestar a la catequesis los


maestros si saben integrar la fe con los conocimientos
humanos. DNEC 191, 6

La coordinación entre el universo cultural humano y el


universo religioso se produce en el intelecto y en la
conciencia del hombre creyente. Los dos universos no son

77
Este asunto del currículo transversal lo retomaremos en los documentos
sobre Pastoral Catequística en los CGP y en el Modelo Educativo de los
CGP.

118
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

paralelas entre las que no es posible la comunicación.


Cuando se buscan los puntos de contacto, que hay que
individuar en la persona humana, protagonista de la
cultura y sujeto de la religión, se encuentran. Encontrarlos
no es competencia exclusiva de la enseñanza religiosa. A
ello dedica un tiempo limitado. Las otras enseñanzas
disponen de muchas horas al día para ello. Todos los
profesores tienen el deber de actuar de mutuo acuerdo.
Cada uno desarrollará su programa con competencia
científica, más, en el momento adecuado, ayudará a los
alumnos a mirar más allá del horizonte limitado de las
realidades humanas. En la Escuela Católica y, análoga-
mente, en toda otra escuela, Dios no puede ser el Gran
Ausente o un intruso mal recibido. El Creador del universo
no obstaculiza el trabajo de quien quiere conocer dicho
universo, que la fe llena de significados nuevos. DRE 51

Incluso, no sólo se puede contribuir a la formación en valores


morales a través del contenido valoral de las diversas disciplinas,
sino también a la formación en los valores religiosos:

La enseñanza ofrece numerosas ocasiones para elevar al


alumno a perspectivas de fe, pero aparte de tales
circunstancias, el educador cristiano sabe descubrir la
válida aportación con que las disciplinas escolares pueden
contribuir al desarrollo de la personalidad cristiana. La
enseñanza puede formar el espíritu y el corazón del
alumno y disponerlo a adherirse a Cristo de una manera
personal y con toda la plenitud de una naturaleza humana
enriquecida por la cultura. EC 40

No se trata de que todos los maestros se dediquen a dar catequesis


ni de hacer un retoque de los programas, sino de precisar e
implementar su carga valoral78 –latente o patente–; esto no
78
Cf.. supra, 2.6.

119
3. Formación en Valores Morales

supone, de ninguna manera, un descuido de los contenidos


programáticos, al contrario, darle un enfoque valoral al currículo
transversal, redituará en una optimización del proceso enseñanza
– aprendizaje.

Cada maestro, junto con su grupo, a través de diálogos,


dinámicas y otras actividades, puede ir haciendo el inventario de
los valores que se promueven a través de su asignatura,
clasificarlos según la categoría a que corresponden en la jerarquía
de valores y constelarlos adecuadamente.

De tal manera habría que hacer este enfoque axiológico de las


diversas asignaturas,79 que la labor cotidiana en el aula se pudiera
calificar realmente de educadora en valores.

En el Anexo No. 3, y simplemente a título indicativo, se presenta


un elenco de los valores (y/o disposiciones intelecto–volitivas
que favorecen su internalización) que se promueven a través de
algunas disciplinas.80

3.11. EXCURSUS: LA VIDA CONSAGRADA EN


CLAVE DE VALORES

Al igual que en el capítulo anterior,81 haremos aquí una breve


anotación sobre la vida consagrada en clave de valores.

Las personas consagradas expresan su consagración a Dios


mediante los votos religiosos de castidad, pobreza y obediencia.

79
Sobre este punto volveremos posteriormente; Cf. infra, 5.2.2.
80
Cf. G. Meléndez Zermeño, Formación en valores ético-sociales a través de
las diversas asignaturas, en la Educación Media Básica. México. 1984.
112-132.
81
Cf. supra, 2.8.

120
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

Sin pretender hacer explicaciones teológicas que aquí no


corresponden, sencillamente diremos que estos votos son una
manera peculiar de vivir los valores de la constelación que
hemos venido reflexionando:

Por amor a Dios y a los hermanos, la persona consagrada hace:


 Voto de castidad, como una manera de dar a su dignidad
humana una dimensión evangélica que le permita un
amor más universal
 Voto de pobreza, como una manera de proclamar la
justicia, renunciando aún a aquello a lo que tiene derecho
como fruto de su trabajo
 Voto disponibilidad de obediencia para estar en total
disponibilidad para lo que el bien común (de las obras
apostólicas, de su comunidad religiosa....) requiera de
ella.

Podríamos esquematizar así este sencillo planteamiento:

121
3. Formación en Valores Morales

Recordando lo que decíamos sobre la triple idolatría del placer,


el tener y el poder,82 podemos percibir los votos religiosos como
la antinomia de estos ídolos:

 Frente a la idolatría del placer; el consagrado asume su


dignidad y la redimensiona por el voto de castidad

 Frente a la idolatría del tener, el consagrado lucha por la


justicia, hasta el punto de optar por el voto de pobreza

 Frente a la idolatría del poder, el consagrado busca ante todo


el bien común, llegando hasta el extremo de hacer voto de
obediencia

Así, la persona consagrada ha de ser, para sus hermanos, un


testigo calificado de la encarnación de estos valores, a semejanza
de Cristo Casto, Obediente y Pobre.

82
Cf. supra, 3.3.2.

122
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

4. PEDAGOGÍA DE LOS VALORES

4.1 NECESIDAD DE UNA PEDAGOGÍA SISTEMÁTICA


EN LA FORMACIÓN AXIOLÓGICA

Si en ningún campo de la actividad humana se puede proceder a


la deriva, tratándose de una tarea de tan trascendental
importancia como es la formación axiológica, es inadmisible que
se proceda sin ninguna sistematización, dejando casi al azar la
consecución de metas de alta calidad educativa; ningún proyecto
serio es fruto del acaso. La ineficacia en la consecución de ciertos
objetivos pedagógicos se puede explicar, en más de una ocasión,
como el resultado inevitable de la falta de atención a los
mecanismos de asimilación valoral. Conviene, por tanto, que se
preste esmerada atención a los procesos encaminados a formar
personas con un elevado sentido de los valores.

4.2 ORTODOXIA Y ORTOPRAXIS

En el terreno de la formación axiológica es mucho más


importante experienciar un valor que teorizar sobre él; cuán corto
se quedaría el trabajo del educador cuyos educandos pudieran
disertar sobre determinados valores (ortodoxia), pero cuya
conducta no fuera coherente (ortopraxis) con lo que han sido
capaces de expresar.

Desarrollar la capacidad para el discernimiento axiológico


(ortodoxia) y asumir el compromiso de vivir los valores
(ortopraxis), son dos aspectos inseparables de la formación
valoral, pero quedarse en lo primero, sería tanto como aprender
a manejar usando un simulador, pero sin jamás abordar un coche.

123
3. Formación en Valores Morales

4.3 PROCESO DE INTERNALIZACIÓN DE VALORES

Hay diversas corrientes sobre la manera en que se ha de


implementar la formación valoral de los educandos; son diversos
los autores que han propuesto procesos para lograrlo, poniendo
el acento en uno u otro aspecto. El proceso que nosotros vamos
a seguir aquí83 es el que se basa en el desarrollo del área afectiva,
pues esta coincide con la inspiración pedagógica de José Antonio
Plancarte, que privilegia la educación del corazón.

La tarea de la educación en valores se enfrenta ante la necesidad


de buscar un “continuo,” o principio que ofrezca un “hilo
conductor” para ordenar y relacionar entre si los distintos tipos
de comportamiento afectivo que estaría estructurado en un orden
jerárquico, donde cada categoría o nivel del comportamiento
representara la adquisición de otras conductas anteriores.

Este ordenamiento describiría un proceso por el que un valor


determinado pasaría de la simple toma de conciencia a una
posición de cierto dominio, capaz de guiar o caracterizar el
comportamiento de una persona. Este “hilo conductor” está
descrito de manera óptima por el término “internalización.”

Por “internalización” se entiende el proceso mediante el cual un


valor va convirtiéndose, de manera sucesiva y cada vez más
arraigada, en parte del individuo; representa, por tanto, una
modificación continua del comportamiento, que se extiende
desde la conciencia que el sujeto adquiere de un valor, hasta una
actitud general ante la vida que influye en todas sus acciones;

83
Seguiremos la propuesta del psicólogo y pedagogo estadounidense
Benjamín S. Bloom, Dr. en Educación, quien fue asesor en materia
educativa de los gobiernos de Israel, India y otros países, así como de la
UNESCO. Su propuesta ha sido actualizada periódicamente por diversos
expertos en educación, y es la que asumimos en este capítulo.

124
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

hace referencia, por lo tanto, al crecimiento interior que se


produce cuando se da la aceptación, por parte del individuo, de
los valores, las actitudes, códigos y/o principios que llegan a ser
parte de él mismo en la determinación de su comportamiento.

Se entiende que la internalización es un proceso en el cual al


principio hay una adopción incompleta y tentativa sólo de
aquellas experiencias más evidentes del comportamiento
esperado, y sólo después, años después, una incorporación más
completa.

4.4 CINCO NIVELES DEL PROCESO DE


ITERNALIZACIÓN

Para establecer la progresión de dicho proceso, es preciso


metodizar más detalladamente las sucesivas etapas que lo
componen y que son cinco.
 Recepción
 Respuesta
 Valoración
 Organización
 Caracterización

4.4.1 Recepción

En este primer nivel nos interesa que el educando adquiera


sensibilidad respecto de la existencia de ciertos valores; es decir,
que esté dispuesto a recibirlos y prestarles atención. Este es,
evidentemente, el primer paso, y al mismo tiempo el paso
crucial si el educando ha de estar orientado de manera
satisfactoria para aprender lo que su educador desea enseñarle.
Al decir que aquí nos ubicamos en el primer escalón del proceso
formativo, no queremos significar que el educador esté

125
3. Formación en Valores Morales

comenzando de cero. A causa de la experiencia previa (formal o


informal), el educando lleva a cada situación un punto de vista o
conjunto aprendido previamente, que puede facilitar o impedir su
reconocimiento del valor hacia el cual se está tratando de
sensibilizarlo.

A partir de una posición o papel en extremo pasivo, en el cual la


responsabilidad de testimoniar y presentar el valor en cuestión
corresponde al educador únicamente –es decir, éste tiene la
obligación de “capturar” la atención del educando–, el proceso
llega hasta un punto en el cual el educando dirige de manera
espontánea su atención hacia los valores propuestos y es
consciente de su existencia.

Es todavía un nivel mínimo, que describe la tolerancia a ciertos


estímulos, la disposición a no rechazarlos; dada la oportunidad
de atender, el educando no buscará evitarlo, sino incluso, estará
dispuesto a prestar atención al valor, cuya presencia no ha
rechazado, pese a la presencia de otros estímulos que podrían
competir con aquellos o distraer al observador.

Nótese que este nivel de “recepción” no se refiere a escuchar una


disertación que el maestro haga sobre determinado valor, sino a
verlo “encarnado” en la conducta de quien pretende transmitirlo.
El educando “recibe” el testimonio, por ejemplo, de sus
maestros, que respetan la dignidad de sus alumna/os, que
promueven el bien común y actúan siempre con justicia.

4.4.2 Respuesta

En este nivel nos interesan las respuestas que van más allá de la
simple atención al valor; podemos decir que está haciendo algo
con el valor, además de percibirlo. Todavía hay una cierta
pasividad en lo que respecta a actuar de acuerdo al valor
percibido, por lo que el educando se limita a cumplir con lo que

126
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

se espera de él, aunque todavía no ha reconocido del todo la


necesidad de comportarse así.
Poco a poco se va dando la disposición para realizar
voluntariamente una actividad determinada que exprese el valor
en cuestión; el elemento de resistencia, de sometimiento pasivo,
quizá presente en el nivel anterior, ha sido reemplazado aquí por
el consentimiento y la acción a partir de una elección personal.

Progresivamente, el comportamiento valoral emitido va a ser


acompañado de una emoción positiva de agrado o satisfacción,
aunque resulta difícil determinar cuándo comienza a darse ese
sentimiento de agrado; el comportamiento emocional aparece
gradualmente a lo largo de toda una variedad de niveles de
internalización. Es necesario recordar la presencia del
componente emocional y su importancia en la construcción de
los comportamientos afectivo – valorales.

Nótese que este nivel de “respuesta” no se refiere a respuestas


verbales dadas frente a una pregunta planteada por el maestro; se
refiere a comenzar a practicar el valor y descubrir la satisfacción
que esto produce. Por ejemplo: las/os alumnas/os comienzan a
emitir conductas que manifiestan respeto por la propia dignidad
y la de los demás; empiezan a tener en cuenta su participación en
el bien común y su responsabilidad frente a las situaciones en que
deben actuar con justicia.

4.4.3 Valoración

Este nivel se refiere al comportamiento valoral en el que al


educando ya se le percibe como sostenedor de un valor. El
individuo desarrolla su conciencia como activo factor de control
sobre su comportamiento, que lo motiva al compromiso con el
valor que expresa en su conducta, y no el deseo de acatar,
obedecer o complacer a sus padres, maestros, etc.

127
3. Formación en Valores Morales

Se puede, entonces, hablar de la aceptación de un valor, aunque


todavía de carácter provisional y tentativo, pero lo
suficientemente consistente como para que el individuo sea
percibido por los otros como sostenedor del valor y está tan
identificado con éste como para que acepte que otros se lo
atribuyan; incluso que el individuo está tan comprometido con él
como para buscarlo, desearlo o intentar obtenerlo.

Se da ya una convicción tal que implica comportamientos como


la lealtad a una persona (Jesús, el Fundador...), grupo (familiar,
escolar, social...) o causa (evangelización, apostolado...). La
persona que manifiesta un comportamiento de este tipo,
evidentemente y a la vista de todos, está sosteniendo un valor, e
incluso, intenta convencer a otros y busca adeptos a su causa.

Este tercer nivel es ya un gran avance, pero no conviene perder


de vista que, en este proceso de internalización, suele suceder que
se dé un paso para adelante y un paso para atrás, es decir, el
educando avanza, retrocede, lo vuelve a intentar, se detiene, se
rebela, se distrae, se cansa; aún falta camino por andar. Lo
importante es que no sea el educador84 el que pase por estos
avatares.

4.4.4 Organización

Al ir internalizando sucesivamente distintos valores, el educando


encuentra situaciones en las cuales hay en juego más de un valor.
En estos casos se plantea la necesidad de construir un sistema de
valores que implica:

El Papa Francisco nos dice: «Salir hacia los demás […] muchas veces es
84

más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y
escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al
costado del camino». EG 46

128
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

 Organizar los valores en un sistema


 Determinar las interrelaciones
 Establecer cuáles ocuparán la posición dominante

Tal sistema se construye poco a poco, lentamente, tal vez


demasiado lentamente,85 y está sujeto a modificaciones a medida
que se van incorporando nuevos valores. En el adulto estos
cambios cuestan mucho más esfuerzo y dificultad que en el
joven. Con la edad, la organización se hace cada vez más rígida
y hay menor disposición para aceptar un valor que no concuerde
con los ya aceptados, pues se trata de la construcción de un
sistema de valores.

El educando necesita reconocer la relación entre un nuevo valor


y los que ya sostenía previamente o recibirá en el futuro, lo que
exige del sujeto que reúna un complejo de valores, a veces
aparentemente incompatibles entre sí, y les de la forma de un
todo organizado, de una constelación valoral. En atención a este
aspecto, proponíamos anteriormente la ampliación de la
constelación de valores morales, de tal manera que, dicha
constelación “ampliada” llega a constituirse en una personal
filosofía de la vida.

La propuesta axiológica de los Colegios Guadalupanos


Plancartinos, es precisamente un sistema de valores, compuesto
por una determinada concepción de lo que es un valor (c.1), una
jerarquía de valores digna del ser humano (c.2) y una
constelación de valores de sólida raigambre antropológica y
bíblica (c.3), susceptible de ser ampliada y expresada en muchos
otros valores subordinados a los valores rectores.
85
«Más que nunca necesitamos de hombres y mujeres que, desde su
experiencia de acompañamiento, conozcan los procesos donde campea la
prudencia, la capacidad de comprensión, el arte de esperar, la docilidad al
Espíritu, para cuidar entre todos a las ovejas que se nos confían de los lobos
que intentan disgregar el rebaño». EG 171

129
3. Formación en Valores Morales

4.4.5 Caracterización

Finalmente, en la cumbre del proceso de internalización, los


valores son asumidos en una jerarquía individual y están
organizados en algún tipo de sistema coherente, formado, cuando
menos, por un concepto de valor, una jerarquía y una
constelación de valores. Por otro lado, este sistema valoral ya
habrá guiado el comportamiento del sujeto durante un lapso tan
prolongado –cuando menos tres años, según los expertos–, que
ya se puede decir que dicho sujeto se caracteriza por tal valor, o
por tal sistema de valores que, a estas alturas, no necesariamente
suscita afecto o emoción, excepto cuando se le amenaza o
desafía.

La madurez y el grado de integración personal exigidos por este


nivel generalmente no se alcanza sino hasta algunos años después
de que el sujeto haya terminado su educación formal. El tiempo
y los nuevos retos, deben interactuar con los aprendizajes
adquiridos antes de que el individuo pueda responder a preguntas
cruciales como: “¿Por qué valores estoy verdaderamente
dispuesto a luchar?”

Terminemos este tema escuchando al Papa Francisco, que nos


exhorta a tener una inmensa paciencia:

De ahí que haga falta una pedagogía que lleve a las


personas, paso a paso, a la plena asimilación del misterio.
Para llegar a un punto de madurez, es decir, para que las
personas sean capaces de decisiones verdaderamente
libres y responsables, es preciso dar tiempo, con una
inmensa paciencia. EG 173

130
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

5. ¿CÓMO OPTIMIZAR LA FORMACIÓN


AXIÓLOGICA?

La formación en valores morales y religiosos, mediante las


cuales se promueve la educación del corazón, según el valioso
legado plancartino, nos exige una seria formación axiológica
pues no basta, de ninguna manera, con tener muy buena voluntad;
nuestras instituciones educativas, que diligentemente han de
trabajar en tan delicada tarea, deben dotarse de estructuras
pedagógicas aptas para la promoción axiológica, además de la
asimilación de criterios que inspiren la vida y el quehacer
magisterial.

En este capítulo propondremos diez elementos que condicionan


de manera importante la formación valoral; naturalmente la
experiencia de todos los que intervienen en el proceso educativo,
podrá enriquecer estos aspectos y aportar otros, tanto o más
significativos.

5.1 COMPROMISO DEL PERSONAL DIRECTIVO


Quienes ocupan cargos de dirigencia en los planteles educativos,
tienen una grave responsabilidad en cuanto a señalar las
directrices que en la Institución a su cargo se han de seguir.

El personal directivo no puede limitarse a girar instrucciones


sobre las diversas actividades que se han de realizar, pues esto
sería reducir su responsabilidad a un solo aspecto, por cierto no
el más importante; ha de atender primordialmente a la realización
de los fines que la Teleología Educativa señala, en orden a cuya

131
3. Formación en Valores Morales

consecución ha de crear un clima de diálogo con el personal


docente a su cargo, para que por la reflexión comunitaria seria y
constante, se haga posible la búsqueda, implementación y
evaluación de caminos teóricos y prácticos para la promoción de
una auténtica formación en valores.

El papel de la autoridad es tan decisivo en este como en otros


asuntos; el Catecismo de la Iglesia Católica nos dice:

Corresponde a los que ejercen la autoridad [en nuestro


caso, al personal directivo] reafirmar los valores que
engendran confianza en los miembros del grupo y los
estimulan a ponerse al servicio de sus semejantes. CEC 1917

Ciertamente el personal directivo no podrá alcanzar los fines que


pretende sin la ayuda del personal docente, pero éste tampoco
podrá hacer nada si no cuenta con la animación y el apoyo del
personal directivo. Cabe la posibilidad de que algún/a director/a
tengan un verdadero interés por la formación axiológica de las/os
alumnas/os, pero su personal docente no esté a la altura de las
exigencias que esto supone; pero también puede suceder que los
maestros sí tengan verdaderos deseos de trabajar en la formación
valoral y no encuentren en sus directivos personas con interés y
capacidad para tan importante cuestión; esto, naturalmente, es
tanto o más grave que aquello. Un signo de este interés sería la
disponibilidad del personal directivo para ceder tiempo y
personal para el desarrollo de los programas y actividades
valorales.

Conviene que en las reuniones de planeación anual, mensual y


semanal que realizan el personal directivo y docente de cada
escuela, se haga una planeación y seguimiento que incluya la
formación valoral explícita y sistemática y que se evalúe en
forma periódica en estas juntas que se realizan habitualmente.

132
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

5.2 CORRESPONSABILIDAD DE TODOS LOS


MAESTROS
La formación en valores es un trabajo que reclama una
participación activa, diligente, entusiasta y comprometida de
todo el profesorado;86 la revolución pedagógica que implica el
enfoque axiológico de la educación, no puede ser obra de un solo
hombre.

Son diversas las maneras como los maestros pueden cumplir con
esta responsabilidad de promotores de valores; señalamos aquí
solamente tres:

5.2.1 Maestro - Testigo


El auténtico maestro debe poseer una indoblegable convicción de
que sus actitudes se han de caracterizar por una elevada calidad
axiológica, so pena de ser tachado de impostor. El precio que el
maestro tiene que pagar, si pretende ser tal, es la propia
conversión, pues por muy esmerada que sea su actividad
profesional, el peso de su propio universo valoral es decisivo en
la formación de sus educandos; por ello, ser maestro es ser
testigo.87

Es absolutamente inadmisible que quienes son los profesionales


de la formación, se limiten a ser transmisores de datos, y que
además no pocas veces lleven una vida dicótoma, pues en la
escuela parecen profesar unos valores que en su vida privada
están muy lejos de vivir; esto conduce a hacer de la escuela un
aparador de antivalores.
86
Cf. Pastoral Educativa en los CGP. 10.2.
87
Cf. Ideario de los CGP. Perfil del maestro.
Inspiración Pedagógica de José Antonio Plancarte para los CGP. 5.2.1.
Pastoral Catequística en los CGP. 14.3.
.

133
3. Formación en Valores Morales

El maestro debe ser, por la más elemental de las congruencias,


un portador de valores bastante bien definidos, que sean
testimoniados en forma clara, abierta, constante, significativa,
teniendo presente que, en cuestión de valores, las mejores
lecciones son mudas.

¿De qué serviría que una escuela estuviera súper equipada, si el


personal docente no fuera de gran calidad axiológica? No es la
cantidad de aparatos e instalaciones con que cuenta una escuela
lo que hará que ésta cumpla mejor su misión, sino el hecho de
contar con maestros que sean capaces de educar con el ejemplo.

La enseñanza de José Antonio sobre este punto, es sumamente


clara y directa:

El ejemplo es la mejor y más breve enseñanza.


JAP. Constituciones de 1900. art. 255.

Nadie mejor que ustedes sabe que: `Más se enseña con el


ejemplo que con las palabras´.
JAP. Cartas. 29 de Agosto de 1897. 168.

Quiere que las enseñéis con el ejemplo sobre todo a ser


virtuosas.
JAP. E.E. III Ej. Esp. (1896) 43.

¿Les has enseñado el bien y les has apartado del mal, con
buenas palabras y más con el ejemplo de la fiel
observancia de tus deberes?
JAP. E.E. III Ej. Esp. (Junio 1897) 10.

Así pues, el perfil valoral del alumno debe estar en algún modo
personificado en el maestro.

134
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

5.2.2 A través de las asignaturas; currículo transversal


Nuevamente insistimos en este aspecto, de que la aportación de
los maestros en la formación valoral de sus alumnos, además del
testimonio, se ha de hacer en forma explícita y sistemática, tanto
en sesiones especialmente dedicadas a reflexionar sobre valores,
como a través del contenido valoral de las asignaturas.

El diálogo entre ciencia y fe también es parte de la acción


evangelizadora que pacifica. EG 242

Estudios realizados sobre este asunto, muestran que no se


obtienen resultados satisfactorios cuando solamente una de las
asignaturas, dentro del currículo, aspira a desarrollar la
competencia de los alumnos en determinados aspectos; sin
embargo:

Cuando todas las asignaturas se abocan a un mismo


propósito, los progresos de los estudiantes son significa-
tivos. En efecto, cuando se trata de un objetivo muy
complejo, la totalidad del entorno educacional debe actuar
coordinadamente de acuerdo con tal propósito, para
que alumnos lo alcancen de manera satisfactoria.88

Luego tratándose de algo no sólo tan complejo, sino tan delicado


y trascendental como es la formación en valores, no cabe duda
de que todos los maestros han de dirigir sus esfuerzos en esta
dirección, cada uno desde su asignatura, con las peculiaridades
que a cada una de ellas caracteriza, pero siempre con miras a
promover la internalización de valores, constituidos en currículo
transversal.

Tal vez resulte útil tomar conciencia del porcentaje que del
tiempo escolar corresponde a cada asignatura, tomando como
88
B. Bloom y Col. Taxonomía de los objetivos de la Educación. 249.

135
3. Formación en Valores Morales

ejemplo el nivel de Educación Media Básica; con esto se puede


evidenciar aún más la imposibilidad de que un solo maestro
asuma la responsabilidad de la formación axiológica de sus
educandos.

Tomemos como ejemplo una asignatura a la que correspondan 3


frecuencias por semana; si la semana escolar tiene un total de 35
horas–clase, 3 horas–clase a la semana –como es el caso de lo
prescrito para la educación de la fe en secundaria– representan
el 8.5 % del tiempo escolar semanal.

Pero si hacemos la proporción porcentual entre las 3 horas–clase


y las horas que a lo largo de una semana el educando permanece
en vigilia, y que son aproximadamente 112 (16 horas diarias x
7), el porcentaje se reduce a 2.6%.

Y el problema se agrava si hacemos la proporción entre las 3


horas–clase por semana y el total de horas de una semana, que
son 168 (24x7); el porcentaje se reduce considerablemente:
1.7%.

Los porcentajes del tiempo correspondiente a cada asignatura,


respecto de las 35 horas–clase por semana, de las 112 horas que
se permanece en vigilia y de las 168 horas de la semana, según
sus diversas frecuencias son:

% del tiempo % del tiempo % del tiempo


Frecuencias
escolar semanal semanal total semanal total
por semana
(35 horas-clase) (112 horas vigilia) (24 x 7168)
2 5.7 1.7 1.1
3 8.5 2.6 1.7
4 11.4 3.5 2.3
5 14.2 4.4 2.9

136
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

¿Cómo pretender que en este brevísimo tiempo, un solo maestro


logre promover un proyecto axiológico de tan grandes
implicaciones?

Podríamos abundar en la cuestión de los porcentajes; si un


alumno está en la escuela un promedio de 7 horas diarias, en total
pasa en la escuela sólo un 31% del tiempo que permanece en
vigilia en una semana (35 horas a la semana en la escuela,
respecto de 112 = 31 %); contando con que todos los maestros
respondan diligentemente ante su compromiso de educadores, se
dispone apenas de la tercera parte del tiempo del educando para
promover, en forma sistemática, su proceso de internalización de
valores. Las otras dos terceras partes, ¿no son a veces un tiempo
de exposición a antivalores, que contrarresta el trabajo realizado
en la escuela?

Frente a esta realidad, es obvio que ningún maestro puede hacer


caso omiso de su responsabilidad, pues aún por el sólo factor
tiempo, se evidencia la necesidad de la corresponsabilidad de
todo el personal docente, lo cual implicará una actitud de
interdisciplinariedad que, respetando las modulaciones típicas de
cada asignatura y de cada actividad escolar, conduzca a conjuntar
esfuerzos, requisito indispensable en el logro de metas educativas
de alto contenido valoral.

Respecto de las/os maestras/os de Preescolar y Primaria, que se


encargan prácticamente de la mayor parte del programa escolar,
su responsabilidad es evidente; por otra parte, no pueden reducir
su misión de educadoras/es en valores, a la hora–clase dedicada
a la Educación de la Fe o Catequesis. Se trata, como
reiteradamente hemos dicho, de que toda la vida de la escuela
esté abocada a la formación cristiana que es, el último término,
formación en valores:

137
3. Formación en Valores Morales

Se comprende así la fundamental diferencia que existe


entre una escuela en la cual la enseñanza estuviera
penetrada del espíritu cristiano y otra que se limitara a
incluir la religión entre las otras materias escolares. EC 43

Recordamos nuevamente el recurso al Anexo No. 3, donde se


propone un elenco de valores y/o disposiciones intelecto-
volitivas que favorecen su internalización y que pueden ser
promovidas a través de las diversas disciplinas.

5.2.3 Disponibilidad para escuchar


La carga emocional que una nueva experiencia valoral
representa, difícilmente la puede sobrellevar un individuo solo,
menos aún si es un niño o un adolescente; los éxitos y los
fracasos, los avances y los retrocesos, los sentimientos de
optimismo o de pesimismo, van entretejiendo la trama del
desarrollo valoral y si el educando no encuentra un interlocutor
cualificado que le escuche, le anime, le sostenga, fácilmente
abandonará la lucha iniciada; de aquí la importancia de que el
maestro escuche a sus alumnos.

Esto implicará, naturalmente una relación sumamente cordial


entre docente y discente; las relaciones afectuosas son elemento
indispensable para el desarrollo valoral.

José Antonio nos da un claro testimonio de estas relaciones


cordiales y afectuosas entre maestro y alumnas/os y de su
disponibilidad para escucharlas/os; actitudes que luego señala
como características de los maestros de sus Colegios. Como ya
se ha reflexionado en otros Documentos Congregacionales sobre
este asunto, nos limitamos a remitirnos a ellos.89

89
Cf. Pastoral Catequística en los CGP. 13.2.3.
Inspiración Pedagógica de José Antonio Plancarte para los CGP. 3.3.3.

138
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

5.3 EL EDUCANDO, AGENTE DE SU PROPIO


DESARROLLO

Afortunadamente ha ido ganando terreno la idea de que el


educando no es un receptáculo de contenidos doctrinales, cuya
única actividad consiste en recibir y posteriormente reproducir
una cierta información generalmente no significativa, que le hará
acreedor a un certificado de estudios y esto, con frecuencia, bajo
un régimen centrado en los programas, donde la persona del
educando apenas si cuenta.

Las reflexiones pedagógicas de los últimos tiempos, nos han


encaminado a redescubrir al educando como el centro del
proceso educativo, no sólo en cuanto objeto nuclear de nuestra
atención, sino como sujeto de su propio desarrollo. Ya no tiene
cabida en el campo docente el maestro que pretende hacer de los
contenidos programáticos el elemento central de la educación;
tampoco aquél que, con mayor o menor conciencia, hace de sí
mismo el agente principal del proceso educativo; hoy sólo una
pedagogía centrada en el alumno puede tener vigencia, y sólo
ésta es la adecuada para promover la formación axiológica.

Para que una respuesta tenga sentido, tiene que ser precedida por
una pregunta; si de parte del educando no ha habido el
planteamiento de tales preguntas, ¿qué sentido tienen las
respuestas que el maestro se empeña en hacerle comprender? Y
si en el terreno en el que esto sucede no es en el de la mera
información, sino que se trata de cuestiones vitales, hemos de
enfatizar más aún la necesidad de que sea el educando quien, con
sus preguntas vitales, existenciales, vaya señalando por dónde se
ha de incursionar en el ámbito valoral:

139
3. Formación en Valores Morales

Cuántas veces el alumno no estima la tarea de su propia


educación, porque no acaba de captar de qué sirve o dónde
está lo bueno o lo valioso de la misma.90

Y no sólo no la estima, sino que hasta la rechaza, con una pasión


digna de mejor causa. En cambio, cuando se sabe protagonista
principal de su proceso de perfeccionamiento, despliega un
dinamismo tal, que el educador puede dejar de preocuparse por
buscar medios para interesarlo en dicho proceso, pudiendo
dedicar su esfuerzo a satisfacer las demandas que le presenta el
educando.

El sentido de nuestra tarea [magisterial] es lograr que las


personas decidan educarse a sí mismas desde el punto de
vista de los valores.91

Lo lamentable es que haya educadores que no permiten a los


educandos tomar las riendas de su vida, y so pretexto de celo
magisterial, los incapacitan para responder de sí mismos.
Inútilmente se empeñarían tanto el personal directivo como el
personal docente y aún los padres de familia en formar en valores
a los niños y jóvenes, si no se tiene en cuenta que ante todo, se
ha de suscitar en ellos el deseo de formarse en este aspecto, y se
ha de respetar al educando como el agente de su propio
desarrollo.

El proceso de internalización de valores ha de ser promovido por


el maestro, pero sólo puede ser realizado por el alumno; es él
quien, habiendo partido de una actitud pasiva de mera recepción,
habrá de llegar a caracterizarse por su opción y adhesión a
determinado sistema de valores, que incluye un concepto

90
E. González Morfín. El hombre y los valores. 15.
91
Ibidem. 16.

140
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

adecuado de valor, una jerarquía digna del hombre y una


constelación axiológica siempre en proceso de afirmación y
expansión.

La educación es una tarea eminentemente personal y


personalizante; desplazar al alumno del centro de este proceso,
sería tanto como abdicar del concepto mismo de educación.

5.4 NECESIDAD DE INVOLUCRAR A LOS P. DE FAMILIA

El papel que la familia juega en la formación valoral, es puesto


de manifiesto en este texto del Catecismo de la Iglesia Católica:

La familia es la comunidad en la que, desde la infancia, se


pueden aprender los valores morales, se comienza a
honrar a Dios y a usar bien de la libertad. CEC 2207

Los primeros años de la vida del niño constituyen una etapa


fundamental en su formación; en este lapso habrán quedado
estructuras definitivas para la asimilación de los valores, por lo
tanto, es de importancia decisiva ayudar a los padres de familia a
tomar conciencia de su responsabilidad como primeros y
principales educadores de sus hijos; la tarea de los maestros
complementa la tarea de los padres, pero de ninguna manera la
suple.

Sin embargo, no todos los padres de familia han tomado


conciencia de la responsabilidad de colaborar con los maestros
de sus hijos; incluso hay quienes pareciera que se proponen
dificultarles su trabajo; el mismo José Antonio Plancarte
experimentó este problema:

Desgraciadamente, entre las empresas a que puede


dedicarse la actividad humana, no hay una que tenga más
perseguidores y menos amigos, que la educación de la

141
3. Formación en Valores Morales

juventud. El que la acomete debe considerarse en medio de


un campo de batalla, donde tendrá que luchar a veces, es
triste decirlo... hasta con los padres de familia.
JAP. E.E. II Discursos (1878) 4

Con cuánta frecuencia se puede constatar que, por más empeño


que los maestros ponen en la formación de sus educandos, los
resultados son muy poco satisfactorios; esto encuentra su
explicación, en no pocos casos, en la carencia de valores que la
familia padece y que, obviamente, repercute en cada uno de sus
miembros. Inclusive se da el problema no sólo de la ausencia de
valores, sino de la presencia de verdaderos antivalores, tan
profundamente asimilados por los hijos, que difícilmente se
podrá lograr en ellos un cambio valoral.

Aun sabiendo cuánto hoy eso sea problemático, es


deseable que, para la formación de la persona, exista una
gran sintonía educativa entre escuela y familia, con el fin
de evitar tensiones o fracturas en el proyecto educativo.
Por lo tanto es necesario que exista una estrecha y activa
colaboración entre padres, docentes y ejecutivos de las
escuelas; además, es oportuno fomentar los instrumentos
de participación de los padres en la vida escolar:
asociaciones, reuniones, etc. EC 8

La asistencia que la escuela suele prestar a los padres de familia


a través de reuniones periódicas, de retiros, conferencias,
jornadas, etc., debe tener como aspecto prioritario la reflexión
sobre la trascendencia de la formación en los valores y las
posibilidades concretas de contribuir eficazmente a lograrla,
unificando sus criterios con los del Colegio.92 Por ello, conviene
92
Cf. Ideario de los CGP. Perfil del Padre de Familia.
Inspiración Pedagógica de José Antonio Plancarte para los CGP. 7.1.1.
Pastoral Catequística en los CGP. 11.2.
Pastoral Educativa en los CGP. 8.5.

142
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

que también ellos conozcan, acepten e internalicen las ideas–


fuerza de esta formación, como son: el concepto de valor, la
jerarquía de valores y la constelación de valores rectores

La mejora continua de la escuela católica y la ayuda que


ella, junto con las demás instituciones educativas de la
Iglesia, puede aportar al educador laico católico dependen
en gran manera del apoyo que las familias católicas en
general y más en particular las que envían a ella sus hijos,
le presten. Apoyo en el que les incumbe una fuerte
responsabilidad y que debe extenderse a todos los
órdenes: el interés y el aprecio, la colaboración general y
económica. No todas las familias podrán aportar esa
colaboración en el mismo grado y de la misma manera,
pero sí deben estar dispuestas a la mayor generosidad
dentro de sus posibilidades. Esa colaboración debe
aplicarse también a la participación en conseguir los
objetivos y en las responsabilidades de la escuela. Esta,
por su parte, debe ofrecerles información de la realización
y perfeccionamiento del proyecto educativo, de la
formación, de la administración y, en su caso, de la
gestión. LCTE 80

Si todo proyecto que emprende la escuela debe involucrar a todos


los miembros de la Comunidad Educativa Pastoral, tratándose de
un proyecto de tan trascendental importancia, esta condición
adquiere carácter de imprescindible; la eficacia de la formación
axiológica de los educandos está definitivamente condicionada
por la conducta y participación de los padres de familia.

5.5 DIMENSIÓN COMUNITARIA DE LOS VALORES


Los valores implican una dimensión comunitaria que un proyecto
pedagógico no puede de ninguna manera ignorar; los valores se

143
3. Formación en Valores Morales

viven con la comunidad y en la comunidad; sin embargo, en la


práctica, este es un aspecto demasiado olvidado, pues la mayor
parte de las escuelas dan una formación más bien individualista.
Un signo de que este criterio individualista es el que rige en más
de una institución educativa, es que los alumnos que se destacan
en rendimiento intelectual –aspecto meramente individual–
reciben estímulos que difícilmente se otorgarían a quienes se
destacan en valores sociales; inclusive se da el caso de que el
desarrollo intelectual se alcanzó a costa del sacrificio de valores
sociales, pero esto no parece cuestionar a algunos maestros ni
directivos.

Los auténticos valores, por su dimensión social, fuerzan a pensar


en los demás, a hacerles partícipes de las propias conquistas; esta
dimensión comunitaria no es pues, algo adicional, ornamental,
sino esencial, sobre todo tratándose de valores morales y
religiosos.93

5.5.1 ¿Valores individuales contra valores sociales?


La cuestión de la dimensión comunitaria de los valores no es algo
que se dé sin mayor dificultad, pues supone darle una acertada
solución al conflicto entre los valores individuales y los valores
sociales. La mutua influencia individuo – sociedad, se manifiesta
claramente en que:
Las estructuras sociales, económicas y políticas, son
resultado de la acción del hombre, que se organiza en
sociedad de acuerdo con un cuadro de valores. Pero una
vez creadas, esas mismas estructuras pasan a ser fuertes
condicionamientos del comportamiento humano, y de la
construcción de un cuadro de valores personales, grupa-
les, institucionales.94
93
Cf. Pastoral Catequística en los CGP. 8.1.
94
Memorias de XIV Congreso de la CIEC. Venezuela 1983. 143.

144
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

Este enfrentamiento puede tener diversos derroteros: puede


desembocar en una anarquía valoral que arruinaría toda
posibilidad de integración social, pues cada individuo estaría en
contienda permanente contra todo aquel que no quisiese
someterse a su particular concepción de los valores. Otra
alternativa sería que la sociedad absorbiera y nulificara de tal
manera al individuo, que este quedaría reducido a ser un
perpetuador de la tradición, lo cual daría por resultado un
estancamiento en el desarrollo cultural y valoral.

Finalmente queda la posibilidad de que, de dicho enfrentamiento


resulte un doble beneficio: la asimilación crítica, por parte del
individuo, del cuadro de valores que la sociedad le presenta en la
medida en que éstos contribuyen a su desarrollo integral y por
otra parte, el enriquecimiento de los valores sociales, por la
aportación crítica que cada persona haga al sistema establecido;
ésta podría ser una fórmula para seguir promoviendo
acertadamente la dimensión comunitaria de los valores.

5.5.2 Influencia del grupo


La dimensión comunitaria de los valores se puede abordar
también desde el ángulo de la influencia del grupo.

El hombre, por su inalienable sociabilidad, tiende a vivir en


grupo. No pocas implicaciones sobrevienen de esta convivencia
comunitaria, pues el fenómeno de la interacción grupo –
individuo tiene múltiples facetas que conducen a la modificación
de la conducta de ambas partes.

Dichas modificaciones, desafortunadamente, no siempre son


positivas, pero lo cierto es que son insoslayables, pues el
individuo no puede permanecer impermeable a la influencia del
grupo, que con su rechazo o aprobación, le irá marcando las

145
3. Formación en Valores Morales

pautas a seguir en la adquisición de determinadas conductas,


especialmente las relacionadas con la cuestión de los valores
éticos o morales.

Un grupo que interactúa, tiende a desarrollar valores en común,


valores que luego no sólo sugerirá, sino impondrá a cada uno de
sus miembros, hasta el punto de crear el conflicto valores
individuales contra valores sociales, del cual hemos hablado
anteriormente. Las modulaciones típicas del cuadro valoral de
una comunidad serán decisivas en la formación del cuadro
valoral de cada uno de sus miembros.

Se ha de tomar en cuenta, asimismo, que la proximidad facilita


el mimetismo, luego mientras más estrechas sean las relaciones
del individuo con la comunidad, mayor será la influencia de ésta
sobre aquél. Por ello la familia es el grupo social que ejerce
mayor influencia en una persona, pues es con la que se encuentra
en mayor proximidad, sobre todo en los primeros años de la vida,
que es cuando se presenta la primera y fundamental asimilación
de valores. Después de la familia, la escuela, en donde el niño
permanece períodos de tiempo muy significativos, ejerce, en
cuanto grupo, una influencia decisiva en la formación axiológica.

De aquí la importancia de que nuestras Comunidades Educativas


Pastorales ejerzan una influencia fuerte y, por supuesto,
sumamente positiva en la formación valoral de cada uno de sus
miembros.

5.6 FORMAR LÍDERES CRISTIANOS


Si la educación en los valores tiene en cuenta la dimensión
comunitaria que les es inherente a éstos, el resultado no se hará
esperar: los educandos vendrán a ser agentes de cambio,
verdaderos líderes cristianos que, lejos de limitarse a ser

146
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

elementos sociales flexibles, manipulables y adaptables,


constituirán generaciones críticas y renovadoras:

Nuestro objetivo es que los jóvenes y las jóvenes se


preparen para convertirse en agentes conscientes de una
sociedad que está en continuidad y en ruptura con la
nuestra.95

En continuidad porque se han de respetar y conservar los valores


que siguen respondiendo a la dignidad del hombre en el contexto
postmoderno actual, y en ruptura porque, valientemente, se han
de buscar formas nuevas que expresen los valores perennes o
inclusive los nuevos valores que la reflexión y la experiencia van
descubriendo al hombre de hoy.

Formar agentes de transformación es tarea que se impone por la


urgencia de recrear y revitalizar valores que en la confusión fatal
en que vivimos, se han atropellado torpemente; el hombre no
puede limitarse a ser espectador del derrumbe axiológico, so
pena de perecer él mismo; luego el camino a seguir es el de luchar
denodadamente por transformar la sociedad, actualizando sus
potencialidades de humanización.

La educación de hoy tiene que enfrentarse a la alternativa de


educar para la homeostasis social, para que todo permanezca
igual, o educar para la transformación; la pauta a seguir le viene
dada de la identidad misma de la escuela, de donde brota la
exigencia de formar líderes, promotores del cambio, no
hombres–masa que perpetúen el sistema.

En el análisis que sobre la situación de las jóvenes de América


Latina se presenta en el Documento de Santo Domingo, leemos
que:
95
Ekwa Bis Isal. Mensaje al XIV Congreso de la CIEC. Venezuela 1983. 71.

147
3. Formación en Valores Morales

Los adolescentes y los jóvenes están cargados de


interrogantes vitales y presentan el desafío de tener un
proyecto de vida personal y comunitario que dé sentido a
sus vidas y así logren la realización de sus capacidades;
manifiestan el desafío de ser acompañados en sus caminos
de crecimiento en su fe y trabajo eclesial y preocupaciones
de transformación necesaria de la sociedad por medio de
una pastoral orgánica. SD 112

Esta pastoral debe ser tal,

Que capacite a los jóvenes para conocer y responder


críticamente a los impactos culturales y sociales que
reciben y los ayude a comprometerse en la pastoral de la
Iglesia y en las necesarias transformaciones de la
sociedad. SD 115

Estas/os jóvenes, nuestras/os alumnas/os hoy, exalumnas/os el


día de mañana, han de convertirse en laicos comprometidos,
capaces de responder a los lineamientos que el Concilio Vaticano
II les ha señalado:

Los laicos, además, juntando también sus fuerzas, han de


sanear las estructuras y las condiciones del mundo cuando
inciten al pecado, de manera que todas estas cosas sean
conformes con las normas de justicia y favorezcan en vez
de impedir la práctica de las virtudes. Obrando así,
impregnarán de valores morales toda la cultura y las
realizaciones humanas. LG 36

Por su parte, los Obispos de América Latina, se proponen una


pastoral que lleve a:

Evitar que los laicos reduzcan su acción al ámbito


intraeclesial, impulsándolos a penetrar los ambientes
socioculturales y de ser en ellos protagonistas de la

148
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

transformación de la sociedad a la luz del evangelio y de


la doctrina social de la Iglesia. SD 98

¿No es esto mismo lo que debemos hacer los educadores? ¿No


es esto lo que, en último término pretendía José Antonio
Plancarte?96 Cuando nos habla del papel de la mujer en la
sociedad, lo hace precisamente en ese sentido:

La mujer es la fuente de la vida social, es el corazón de la


sociedad... y las enfermedades del corazón son incurables.
JAP. E.E. II Discursos (1873) 6

Desempeñando la mujer un papel de tal importancia, no


hay duda de que de ella depende el bien y el mal en la
sociedad.
JAP. E.E. II Discursos (1873) 6

¡Ah! Nunca podrá repetirse bastante: la fuerza, la


grandeza y la felicidad de los pueblos depende de una
manera muy especial de las mujeres.
JAP. E.E. II Discursos (1873) 6.

Nuestras/os alumnas/os, conscientes de su importancia como


líderes cristianas/os, de ninguna manera pueden permitirse una
actitud de sumisión o asimilación acrítica de todo cuanto la
sociedad les presenta como valioso; habrá una asimilación crítica
tanto como una oposición decidida frente a todo lo que no resista
el análisis a que debe ser sometida toda oferta axiológica.

Ya desde l983, en el XIV Congreso Interamericano de Educación


Católica, celebrado en Venezuela, se insistía en esta idea,
expresada muy acertadamente:

96
Cf. Inspiración Pedagógica de José Antonio Plancarte para los CGP. 4.4.

149
3. Formación en Valores Morales

No eduquemos al alumno, como se hacía, para que se


pueda `conservar´ en medio de una sociedad
`contaminada´ en sus valores; sino para que, saliendo de
sí mismo, sea capaz de ir configurando una nueva
sociedad: justa, democrática, inspirada en Jesucristo.97

Sobre este tema del liderazgo se puede profundizar acudiendo a


la Serie Catequística para los Colegios Guadalupanos
Plancartinos Apóstoles de Cristo, que dedica a este tema de la
formación de líderes cristianas/os un buen número de sesiones.

5.7 CAPTACIÓN Y COHERENCIA PROGRESIVAS


El sólo hecho de que un individuo acepte complacido un valor
que se le propone, no significa de ninguna manera que ya lo ha
internalizado, pues la internalización no es algo que se logre en
un momento y para siempre;98 por el contrario, este es un proceso
lento, con desconcertantes retrocesos, con frecuentes altibajos; la
madura sedimentación de los valores será el resultado de un largo
y penoso camino.

5.7.1 Teoría y práctica


El bagaje experiencial que se va acumulando por la práctica de
un valor, va facilitando la captación de un mayor número de
implicaciones que éste supone, y esta progresiva captación
facilita a su vez una praxis más adecuada, es decir, una
coherencia también progresiva; en cuestiones axiológicas, como

97
A. Hernández Medina. Una estrategia para la Pedagogía de los Valores
del año 2000. 95.
98
Cf. supra, 4.1.

150
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

en tantas otras, una captación más eficaz propicia una conducta


más coherente y viceversa.

Esta progresiva asimilación valoral, debe hacer que se lleguen a


profesar los valores de tiempo completo, pues deja mucho que
desear la “coherencia” de quienes sólo los profesan de medio
tiempo; es decir: sólo en determinado momento y en
determinadas circunstancias actúan en conformidad con ciertos
valores; modificadas las circunstancias, cambian su conducta
hasta el punto de actuar justamente en el sentido del contra –
valor.

La formación en valores implica, pues, tanto la teoría como la


práctica, la especulación como la experiencia, la reflexión como
la acción; ni sólo lo uno ni sólo lo otro.

No basta con que un valor se asuma cognoscitivamente; si no se


expresa en conductas permanentes, si no se traduce en acciones
concretas, la internalización, de hecho, no es sólo incompleta,
sino nula. Si el hombre es un ser integral, no puede limitarse a
contemplar la verdad; la voluntad ha de actuar en consonancia
con lo que ha descubierto la inteligencia.

Luego no tiene sentido insistir en la ortopraxis en detrimento de


la ortodoxia, porque faltaría solidez en la formación y
difícilmente se podrían justificar racionalmente las propias
convicciones; ni conviene atender sólo la ortodoxia, dejando de
lado la ortopraxis, pues si no hay un cambio de conducta, no ha
habido un auténtico aprendizaje. Tanto la ortodoxia como la
ortopraxis han de ser atendidas por un diseño pedagógico que
pretenda una auténtica asimilación de valores.

Para ello, el maestro ha de procurar conjugar las energías del


corazón y de la cabeza; en algunas ocasiones promoverá la
discusión y reflexión teórica sobre determinado valor y, en otras,

151
3. Formación en Valores Morales

propiciará que sus educandos experiencien dicho valor, mediante


alguna dinámica o actividad, sin perder nunca de vista que no se
trata de formar teóricos de los valores, sino personas
comprometidas con ellos.

Y de nuevo se hace presente la actualidad del elemento clave de


la inspiración Pedagógica de José Antonio Plancarte: la
educación del corazón, pues es ahí donde radica la auténtica
formación en valores.

5.7.2 El factor tiempo


El perfil del maestro ha de incluir entre sus rasgos fundamentales,
la paciencia, en el sentido de que no ha de sacrificar los
resultados a largo plazo, en aras de los resultados a corto plazo,
sobre todo en lo que se refiere a su tarea de promotor de valores;
este es un proceso, como ya anotábamos,99 que dura años.

Un día se puede tener la satisfacción de constatar que algún


alumno ha manifestado determinada conducta que hace tiempo
se esperaba ver en él; esto reporta una grata sensación de
optimismo. Sin embargo, al día siguiente el alumno parece
retroceder y en el maestro surgen cuestionamientos sobre la
validez de su labor; conviene entonces que tome en cuenta que
adquirir un valor muchas veces implica dolorosas rupturas con
formas de vida ya establecidas, además de que la formación de
un hombre es tarea de toda la vida, y la marcha no es siempre
ascendente.

El aprendizaje en el área cognoscitiva se efectúa con mucha


más rapidez que en el área afectiva; en cincuenta minutos que
dura una hora – clase, el alumno puede haber aprendido a realizar
una operación matemática o a distinguir una palabra aguda de
99
Cr. supra, 4.4.5.

152
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

una esdrújula o a enumerar las características de los mamíferos;


pero en cincuenta minutos no puede aprender a ser justo, a ser
reflexivo o a ser solidario; estas conquistas se llevan largo
tiempo, y esto suponiendo que el esfuerzo es constante. Inclusive
no es remota la posibilidad de que al maestro no le toque la
fortuna de presenciar la llegada de sus alumnos a niveles de
maduración axiológica significativos, pues suele suceder que a
este punto se llegue hasta años después de haber egresado de la
escuela.

Sin embargo, el carácter progresivo y hasta lento de la


asimilación axiológica no ha de conducir al maestro, de ninguna
manera, a una actitud pasiva que, con el pretexto de una falsa
paciencia y respeto frente al educando, lo lleve a cruzarse de
brazos; por el contrario, esta progresividad debe llevarlo a actuar
sin prisas, pero sin pausas.

5.8 MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y REDES


SOCIALES
Sobre este punto ya hemos reflexionado en el Documento
Congregacional de Pastoral Catequística en los Colegios
Guadalupanos Plancartinos,100 donde se anotó la importancia de
este recurso, puesto al servicio de la catequesis. Aquí sólo
queremos reiterar que también es un valioso recurso para la
formación en valores.

Esta importancia de los medios de comunicación social ha sido


puesta de manifiesto en múltiples documentos del Magisterio de
la Iglesia; en el Catecismo de la Iglesia Católica leemos:

Dentro de la sociedad moderna, los medios de


comunicación social desempeñan un papel importante en
100
Cf. Pastoral Catequística en los CGP, 13.2.6.

153
3. Formación en Valores Morales

la información, la promoción cultural y la formación. Su


acción aumenta en importancia por razón de los progresos
técnicos, de la amplitud y la diversidad de las noticias
transmitidas, y la influencia ejercida sobre la opinión
pública. CEC 2493

La información de estos medios es un servicio del bien


común. La sociedad tiene derecho a una información
fundada en la verdad, la libertad, la justicia y la
solidaridad: el recto ejercicio de este derecho exige que,
en cuanto a su contenido, la comunicación sea siempre
verdadera e íntegra, salvadas la justicia y la caridad;
además, en cuanto al modo, ha de ser honesta y
conveniente, es decir, debe respetar escrupulosamente las
leyes morales, los derechos legítimos y la dignidad del
hombre. CEC 2494; citando IM 5,2

La realidad, como todos lo podemos constatar, está muy lejos de


responder a estas normas morales; razón de más para que la
formación axiológica contribuya a que también en este ámbito se
tengan en cuenta los valores morales.

Por otra parte, la comunicación y las relaciones que podemos


establecer a través de las redes, de ninguna manera sustituye el
deseo de cercanía y la necesidad de compañía que todos tenemos.
El Papa Francisco lo dice así:

Hoy, que las redes y los instrumentos de la comunicación


humana han alcanzado desarrollos inauditos, sentimos el
desafío de descubrir y transmitir la mística de vivir juntos,
de mezclarnos, de encontrarnos, de tomarnos de los
brazos, de apoyarnos, de participar de esa marea algo
caótica que puede convertirse en una verdadera
experiencia de fraternidad, en una caravana solidaria, en
una santa peregrinación. De este modo, las mayores

154
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

posibilidades de comunicación se traducirán en más


posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos. Si
pudiéramos seguir ese camino, ¡sería algo tan bueno, tan
sanador, tan liberador, tan esperanzador! Salir de sí
mismo para unirse a otros hace bien. Encerrarse en sí
mismo es probar el amargo veneno de la inmanencia, y la
humanidad saldrá perdiendo con cada opción egoísta que
hagamos. EG 87

5.8.1 ¿Cibernautas o ciberesclavos?


Sería imperdonable que un educador desconociera el poder de las
redes sociales y su enorme influencia en el mundo de los valores
individuales y sociales, a través de sus mensajes pseudo–
axiológicos y la gama ilimitada de recursos que ofrece, todo lo
cual es tanto más peligrosos cuanto menor es la preparación y
madurez de los espectadores.

A través de la pantalla (de la T.V., del cine, de la PC, de la tablet,


del celular), se van minando los valores éticos o morales,
haciendo creer al hombre que el sentido de la vida es el placer
ilimitado, el tener más y más, a costa de lo que sea; se hace del
hombre un consumidor poco inteligente, complemento
indispensable para un sistema de productividad de dudosas
pretensiones. Prueba de ello es que:

La propaganda representa hoy el más gigantesco estadio


de competición que jamás se había podido soñar hasta el
presente. La fabulosa lucha entre los productores por
ganarse a los consumidores no respeta ni intimidad
familiar ni terrenos espirituales y sagrados ni los mismos
instantes supremos de la vida humana. La propaganda ha
cambiado el corazón de los hombres y les ha hecho
lanzarse a una lucha sin cuartel, a la competencia

155
3. Formación en Valores Morales

ininterrumpida, de la cual sólo se puede librar con la


muerte.101

Los medios de comunicación y las redes sociales son los


principales promotores de los anti–valores que se señalaron
anteriormente, al hablar de los continuos atentados que sufren
valores morales tan esenciales como el amor, la dignidad
humana, el bien común, la justicia social102 y tantos otros.

El Documento de Santo Domingo, en la descripción que hace de


América Latina respecto de estos medios, constata:

Nos damos cuenta del desarrollo de la industria de la


comunicación en América Latina, que muestra el
crecimiento de grupos económicos y políticos que
concentran cada vez más en pocas manos y con enorme
poder la propiedad de los diversos medios y llegan a
manipular la comunicación, imponiendo una cultura que
estimula el hedonismo y consumismo y atropella nuestras
culturas con sus valores e identidades. Vemos cómo la
publicidad introduce a menudo falsas expectativas y crea
necesidades ficticias; vemos también como especialmente
en la programación televisiva abundan la violencia y la
pornografía, que penetran agresivamente en el seno de las
familias. SD 280

Hedonismo, pornografía, que atentan contra la dignidad humana;


violencia, que atropella el bien común; consumismo, a costa
incluso de la justicia. ¿Es esa la finalidad de los medios de
comunicación, del internet y de las redes sociales? Y como los
avances en la electrónica son realmente sorprendentes, nos falta

101
P. Chico González. Educar para el futuro. 18.
102
Cf. 3.4.1; 3.5.1; 3.6.1; 3.7.1.

156
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

todavía mucho por ver; pronto nos parecerá estar viviendo en un


mundo sacado de una novela de ciencia ficción.

Si a todo esto añadimos que el tiempo que los niños,


adolescentes, jóvenes y aún adultos, pasan expuestos a la
influencia de estos medios, es a veces mayor que el que dedican
a actividades verdaderamente formativas –incluida la escuela–,
la cuestión se agrava; por eso, con gran preocupación podemos
hablar no ya de cibernautas, sino de ciberesclavos, a los que es
cada vez más fácil convencer de que la felicidad está en no
negarse nada de lo que apetecen, en experimentar emociones
fuertes, en que sentir algo por alguien les da derecho a todo, en
que el matrimonio para siempre no existe, en que las
obligaciones son sólo de los papás para con los hijos, pero no a
la inversa, en hacer sentir a los demás que están de más, y por si
fuera poco, en que hay que ignorar la voz de quienes los pueden
orientar.

Si el Educador aspira a lograr resultados satisfactorios en su tarea


de promotor de valores, ha de luchar por hacer que sus educandos
dejen de ser ciberesclavos, para convertirse en usuarios críticos
de los medios de comunicación y las redes sociales.

5.8.2 Oferta de “ídolos”


Uno de los efectos más palpables de los medios electrónicos de
comunicación, es la oferta de héroes y heroínas que los jóvenes
convierten en sus ídolos. Lamentablemente pasan a la categoría
de ídolos de la juventud, auténticos portadores de antivalores,
que influencian de tal modo, especialmente a los adolescentes,
que éstos no se conforman con imitarlos en el modo de vestir, de
bailar, de hablar... sino que inclusive asimilan sus criterios y
conductas en los aspectos éticos.

157
3. Formación en Valores Morales

Si la admiración suscita imitación, esta tendencia mimética del


adolescente respecto de su ídolo, es un rasgo ambivalente, pues
habrá que ver quién es el modelo elegido. Existe la alternativa de
que haya elegido como ídolo a alguien que sea portador de
auténticos valores, en cuyo caso la formación axiológica se verá
notablemente beneficiada.

No son pocas las ocasiones en que el alumno escoge como ídolo


a uno de sus maestros; ¿habrá acertado en la elección?
Tratándose de un maestro, la respuesta siempre debería poder ser
afirmativa; de hecho, ¿lo es?

5.8.3 Recurso a los medios de comunicación social


Los innegables peligros que acompañan a los medios de
comunicación y a las redes sociales no han de llevarnos, sin
embargo, a condenarlos como algo negativo en sí mismos. Al
contrario, hemos de procurar valernos de ellos precisamente para
facilitar la formación axiológica; no se trata simplemente de un
afán de ser novedosos, sino de reconocer la gran utilidad que
podemos obtener de ellos, si los ponemos al servicio de tan noble
causa.

Los Obispos de América Latina, reflexionando al respecto,


expresan:

Comprendemos la importancia de los innumerables


medios electrónicos que ahora están a nuestro alcance
para anunciar el Evangelio. Le damos gracias a Dios por
este nuevo don que nos ha dado en la cultura actual. SD 279

Para que efectivamente sean un don de la cultura actual, han de


estar al servicio del Evangelio, y de ser utilizados incluso con
audacia; los mismos Obispos nos dicen:

158
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

Ya que vivimos en una cultura de la imagen, debemos ser


audaces para utilizar los medios que la técnica y la ciencia
nos proporcionan, sin poner jamás en ellos toda nuestra
confianza. SD 29

Si no nos actualizamos en el uso de estos recursos, corremos el


riesgo de no ser escuchados por las nuevas generaciones, que han
de ser educados a través de una pedagogía acorde a la evolución
de estos tiempos. Escuchemos nuevamente a nuestros Pastores
de América Latina:

Que el proceso educativo (de los adolescentes y de los


jóvenes) se realice a través de una pedagogía que sea
experiencial, participativa y transeducadora. Tal
pedagogía ha de integrar el crecimiento de la fe en el
proceso de crecimiento humano, teniendo en cuenta los
diversos elementos como el deporte, la fiesta, la música, el
teatro. SD 119

Semejante pedagogía requiere, por supuesto, el apoyo de estos


medios electrónicos.

El Papa Paulo VI, incluso llega a decir:

La Iglesia se sentiría culpable ante Dios si no empleara


esos poderosos medios, que la inteligencia humana
perfecciona cada vez más. EN 45

5.9 DELICADA ATENCIÓN A LA FORMACIÓN SEXUAL

Hemos de procurar no perder de vista que la formación en


valores, cuando está dirigida a las/os adolescentes, está matizada
por una realidad que para ellas/os es de vital importancia: su
despertar sexual.

159
3. Formación en Valores Morales

Para un/a adolescente, su sexualidad es algo tan vital, que


polariza su atención, acapara su interés, se convierte en su
principal fuente de preocupaciones y no pocas veces, de
satisfacciones; no conviene ignorar, por lo tanto, que es desde esa
óptica como ellas/os van a abordar muchos otros valores.

Conscientes de esta realidad, las/os educadores han de atender


este aspecto con toda la delicadeza y seriedad que el asunto
amerita, preparándose diligentemente, para poder contrarrestar
los absurdos criterios que el mundo se empeña en imponer a
las/os jóvenes y que han creado un verdadero caos en materia de
sexualidad.

El Magisterio de la Iglesia nos proporciona, en numerosos


documentos, una guía segura para orientar adecuadamente a
nuestras/os alumnas/os; algunos de estos documentos son:

 Encíclica Humanae Vitae; sobre la regulación de la


natalidad.
 Encíclica Evangelium Vitae; sobre el valor y el carácter
inviolable de la vida humana.
 De la Congregación para la Doctrina de la Fe:
 El aborto provocado.
 Ética sexual.
 Carta sobre la atención pastoral a las personas
homosexuales.
 Instrucción sobre el respeto a la vida humana naciente
y la dignidad de la procreación.
 De la Congregación para la Educación Católica:
 Orientaciones Educativas sobre el amor humano.
Pautas de educación sexual.
 Del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales:
 Pornografía y violencia en las comunicaciones
sociales.

160
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

 De la Conferencia del Episcopado Mexicano:


 Aborto y despenalización.
 Familia y demografía.
 Moral y sexualidad.

Otra fuente fundamental, naturalmente, es nuestro texto básico,


el Catecismo de la Iglesia Católica; en el apartado de los
mandamientos: 6º (Nos. 2331-2400) y 9º (Nos. 2514-2533) explica
abundantemente temas como:
 Noviazgo; 2350
 Lujuria; 2351
 Masturbación; 2352
 Fornicación; 2353
 Pornografía; 2354
 Prostitución; 2355
 Violación; 2356
 Homosexualidad; 2357-2359.

A manera de un sencillo enlistado, anotamos las siguientes ideas,


que nos pueden ayudar en el tratamiento de este tema:

 Educación sexual es educar para el amor; no es dar


información de anatomía.
 Educación sexual no es asustar a las/os jóvenes (SIDA,
embarazo precoz, virus del papiloma humano...)
 La Educación sexual implica la formación de actitudes
adecuadas frente a sí mismo y frente a los demás.
 Una sexualidad oportuna y convenientemente conversada,
propiciará la formación de actitudes adecuadas.
 Si se presenta la sexualidad como un problema, difícil-
mente se le podrá asumir como un valor.
 “Yahvéh dijo: no es bueno que el hombre esté solo,
hagámosle una compañera” (Gn. 2,18). La complementa-
riedad sexual tiene más que ver con el alivio de la soledad
que con la satisfacción de la genitalidad.

161
3. Formación en Valores Morales

 La sexualidad es un don, no un problema.


 La sexualidad no es una parte de nuestro cuerpo, es una
dimensión de nuestro ser, un modo de situarse ante sí
mismo y de relacionarse con los demás, como hombre o
como mujer.
 La sexualidad implica un gran sentido de alteridad, que no
me permite “usar” al otro.
 Nuestros jóvenes no están en “stand by”, es decir, en
estado de “mientras” , de “pausa”, de “espera”; son
jóvenes más bien en situación de riesgo, sobre todo
tratándose de la cuestión sexual.
 Los medios de comunicación y las redes sociales tienen a
las/os jóvenes en un estado constante de bombardeo sexual.
 El imperio de la violencia llega también al ámbito de la
sexualidad: violaciones, acoso sexual…
 El hedonismo o cultura del placer ha cautivado a muchos
jóvenes, hasta el grado de llevarle a perder su dignidad.

5.10 CLIMA DE LIBERTAD


El hombre posee el don de la libertad, no como algo que le es
dado por otro hombre, sino por Dios mismo, a cuya imagen y
semejanza ha sido creado:

En virtud de su alma y de sus potencias espirituales de


entendimiento y voluntad el hombre está dotado de
libertad, signo eminente de la imagen divina. CEC 1705

El proceso de asimilación de valores exige, como requisito


indispensable, el ejercicio de esta libertad,103 de tal manera que
permita al educando realizar sus propias experiencias valorales,
103
Cf. Ideario de los CGP, 4.4.
Cf. Serie Catequística de los CGP Apóstoles de Cristo, 3° de Secundaria,
1ª Unidad.

162
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

con los avances y retrocesos, seguridades e inseguridades, dudas


y certezas que todo crecimiento implica. Por ello, el maestro, en
cuanto que ostenta la autoridad, debe tener en cuenta que:

El ejercicio de la autoridad ha de manifestar una justa


jerarquía de valores con el fin de facilitar el ejercicio de la
libertad y de la responsabilidad de todos. CEC 2236

Cuando el poder decisorio de un grupo se ha concentrado en el


maestro, se puede prever el estancamiento en el desarrollo
valoral del educando, pues éste viene a ser sólo un ejecutor de los
proyectos que ha concebido el educador, de los cuales el alumno
se siente ajeno.

Cuántas escuelas pueden ser calificadas de dictatoriales; parecen


olvidar que el centralismo es una manera de invalidar el principio
del personalismo y, en consecuencia, la violencia inferida a la
libertad, cobrará un elevado precio, dificultando, si no es que
hasta impidiendo, el crecimiento axiológico.

El maestro no puede imponer sus propias concepciones valorales


a fuerza de coacción; esto sería un atropello inadmisible a la
libertad del educando. Por el contrario, debe correr el riesgo de
discutir sobre las diversas cuestiones y alternativas, sabiendo de
antemano que tal vez la elección del alumno no satisfará sus
expectativas.

El educador que, frente a la opción entre actitudes asistenciales,


dictatoriales o promocionales, no optara por estas últimas,
denotaría tener muy poco respeto por el inalienable derecho de
autodeterminación de sus alumnos.

Cuando el paso de la ineptitud a la aptitud, el educando sólo lo


puede hacer de la mano del educador, habrá que poner en duda

163
3. Formación en Valores Morales

el clima de libertad en que se ha trabajado; es de temerse que, al


primer obstáculo, los alumnos echen por la borda lo que en
realidad no son sus propias convicciones, sino las de su maestro.

Para que el educando pueda hacer la defensa de lo que ha


aprendido, para que pueda justificar en forma racional, ante los
demás y sobre todo ante sí mismo, el por qué de sus decisiones,
debe haber una argumentación internalizada, que sólo podrá
lograrse cuando el clima de vivencias valorales no violente la
posibilidad de opciones personales.

Cuando el maestro se empeña en hacer caso omiso de esta


exigencia, lo único que va a lograr es el fingimiento por parte del
alumno, de determinadas conductas, sabiendo que de esta manera
evitará ser castigado por quienes revisten autoridad, o bien puede
llegar a ser objeto de su aprobación y recompensas. Estos climas
escolares amenazantes dan como primer resultado la asimilación
de antivalores.

La educación es una comunicación entre personas, las cuales, al


comunicarse, lo hacen siempre junto con los valores que viven;
el educador no es quién para oponer un veto a esta estructura
dialógica; por el contrario, si él es un interlocutor bien dotado –
cual debe ser– hará que la comunicación entre docente y discente
sea fuente de enriquecimiento para ambos. Esta fórmula dialogal
nos lleva de nuevo al terreno de la libertad, pues donde ésta no
existe, es imposible que se dé el diálogo; ya habíamos anotado
anteriormente la importancia de la disponibilidad que el maestro
debe tener para escuchar a sus alumnos.104

La promoción de la libertad y sus valores concomitantes


facilitará la internalización de valores más allá de toda previsión;
propiciará que el aprendizaje resulte gratificante y que el
104
Cf. supra, 5.2.3.

164
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

educando sepa respetar a los demás sin dejar por ello de ir


adquiriendo sus propias convicciones.

De esta manera, estaremos asumiendo una de las actitudes


pedagógicas que respecto de las/os alumnas/os, José Antonio
Plancarte y Labastida, recomendaba más encarecidamente a los
maestros de sus Colegios:

“HÁGANLES AMABLE LA VIRTUD”

165
3. Formación en Valores Morales

166
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

ANEXO 1

167
3. Formación en Valores Morales

COLEGIOS GUADALUPANOS PLANCARTINOS


ELENCO DE LOS DOCUMENTOS
CONGREGACIONALES
PARA EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN

DOCTS.
DOCUMENTOS
No DESTINATARIO COMPLE-
RECTORES
MENT.*
Ideario
(Docto. programático
1. que se desglosa en los
Alumnos y alumnas x
siguientes 6 docts.)
Directivos y Docentes de
Inspiración Pedagógica todos los niveles.
2. de JAP Alumnos: c.1-4 y 6
1
P familia: c. 1-4 y 7
DPE, Maestras de
Preescolar, Primaria y Ed.
3. Pastoral Catequística
de la Fe de Sec. Prepa. y
33
Licenciatura.
Directivos y Docentes de
Formación en Valores
4. Morales
todos los niveles. 1
P de Familia.

Equipo del Departamento


5. Pastoral Educativa
de Pastoral Ed.
1

Directivos y Docentes de
6. Modelo Educativo
todos los niveles.
1

Cada miembro de la CEP


Manual Organizacional
7. y de Procedimientos
deberá asumir los 28
aspectos que le competen.

168
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

ANEXO 2

169
3. Formación en Valores Morales

COLEGIOS GUADALUPANOS PLANCARTINOS


ELENCO DE LOS DOCUMENTOS
CONGREGACIONALES
PARA EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN

1. IDEARIO DE LOS CGP

2. INSPIRACIÓN PEDAGÓGICA DE J. A.
PLANCARTE PARA LOS CGP
2.1 La educación de la mujer en los CGP

3. PASTORAL CATEQUÍSTICA EN LOS CGP


3.1 Serie Catequística “Apóstoles de Cristo” en 27
volúmenes (libros del alumno y del maestro).
3.2 Manual de Oraciones
3.3 Manual de las Hijas de María de Guadalupe
3.4 Estatutos de la Asociación de Hijas de María de
Guadalupe
3.5 Manual de los Caballeros de María de Guadalupe
3.6 Estatutos de la Asociación de Caballeros de María
de Guadalupe

4. FORMACIÓN EN VALORES MORALES


EN LOS CGP
4.1 Manual de Urbanidad

5. PASTORAL EDUCATIVA EN LOS CGP


5.1 Escuela de Padres

170
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

6. MODELO EDUCATIVO DE LOS CGP

7. MANUAL DE ORGANIZACIÓN Y
PROCEDIMIENTOS DE LOS CGP
7.1 Manuales de funciones (28)
7.2 Programas académicos congregacionales (9)
7.3 Instancias de comunicación y participación (4)
7.4 Aspectos administrativos (4)
7.5 Normas de convivencia (5)

171
3. Formación en Valores Morales

172
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

ANEXO 3

173
3. Formación en Valores Morales

CONTENIDO AXIOLÓGICO
DE ALGUNAS DISCIPLINAS

Escudriñar e implementar los contenidos axiológicos de los


contenidos programáticos de las diversas disciplinas que
constituyen el currículo académico de cada nivel educativo, es
una manera concreta de atender la formación en valores, tanto
religiosos como morales, por el diálogo interdisciplinar entre la
enseñanza religiosa y las diversas ciencias:

La enseñanza religiosa no se sitúa, sin embargo, junto a las


disciplinas escolares como algo accesorio, sino en un
necesario diálogo interdisciplinar. Este diálogo ha de
establecerse, ante todo, en aquel nivel en que cada disciplina
configura la personalidad del alumno. Así, la presentación
del mensaje cristiano incidirá en el modo de concebir, desde
el Evangelio, el origen del mundo y el sentido de la historia,
el fundamento de los valores éticos, la función de las
religiones en la cultura, el destino del hombre, la relación con
la naturaleza... La enseñanza religiosa escolar, mediante este
diálogo interdisciplinar, funda, potencia, desarrolla y
completa la acción educadora de la escuela. DGC 73

Se anotan a continuación algunos de esos contenidos axiológicos


de algunas disciplinas académicas; si los maestros procuran
desempeñar su servicio con gran solicitud pastoral, seguramente
se producirá un fecundo intercambio entre ciencia y
trascendencia, entre fe y cultura dado que:

Las distintas disciplinas han de presentar no sólo un saber


por adquirir, sino también valores por asimilar y verdades
por descubrir. DA 329

174
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

En los formatos de planeación de clase, hay un apartado donde


se han de anotar los valores que se promoverán a través de esa
temática o actividad o unidad; es del todo impráctico que en ese
apartado se anote larga una lista de hasta seis o siete valores que
–ingenuamente– se piensa que se “conquistarán” en ese breve
lapso; en todo caso, es ahí donde se puede anotar alguno de los
valores –o disposiciones intelecto/volitivas para adquirirlos– que
se presentan a continuación, siempre y cuando se explicite la
relación que tiene con alguno de los tres valores rectores de la
constelación propuesta.105

1. CONTENIDO AXIOLÓGICO DE LAS CIENCIAS

a) En relación con la vida


Acercarnos al misterio de la vida –tanto por lo que se refiere a
su origen como a su transmisión y conservación– nos brinda la
oportunidad de un gran crecimiento axiológico, sin el cual el
hombre acaba por menospreciar el don más valioso que posee,
ignorando su origen trascendente, usando irresponsablemente el
poder que tiene para transmitirlo y ocasionando múltiples
desórdenes individuales y sociales que dificultan su
conservación.

1. Suscita la admiración ante el origen de la vida, reconociendo


que el hombre no es su creador y aceptando por lo tanto, la
existencia de un Ser Supremo.
2. Concientiza de que todos los seres, en cuanto tenemos vida,
formamos parte de una fraternidad universal, por lo tanto,
debemos solidarizarnos con el universo.
3. Propicia el gozo de formar parte del universo.
4. Favorece el respeto y amor incondicionado por la vida,
desde su forma más elemental hasta la más compleja.
105
Cf. supra, c.3.

175
3. Formación en Valores Morales

5. Promueve la admiración por el proceso de perfecciona-


miento del microcosmos y del macrocosmos.
6. Conociendo la finalidad de los seres, contribuir a que se
realicen
7. Fomenta el aprecio y respeto por la constitución y
funcionamiento de nuestro cuerpo;
 Tomar una dieta balanceada
 Tener la higiene necesaria
 No dañarlo con sustancias tóxicas
 Hacer el ejercicio conveniente
8. Contribuye al uso digno y responsable de la capacidad de
reproducción, lo cual implica una sólida formación para el
amor.
9. Propicia el uso ético de los sentidos.
10. Promueve la aplicación de normas antisépticas para
conservar un ambiente higiénico y saludable.
11. Colabora en la prevención de las enfermedades y
conservación de la salud.

b) En relación con la sociedad


El hombre es un ser comunitario por naturaleza; todo ser humano
necesita de un grupo al cual pertenecer para poder ser plenamente
humano, por lo que aprender a vivir en comunidad (familiar,
eclesial, civil…) le resulta esencial. Vivir en sociedad es vivir en
un intercambio constante de valores.

1. Propicia la formación de criterios ético-sociales adecuados.


2. Fomenta el respeto y estima de la dignidad humana.
3. Favorece el reconocimiento de que el amor es el valor que
más eficazmente promueve la integración y armonía de todo
grupo humano.
4. Contribuye al proceso de humanización de los individuos.
5. Da sentido de pertenencia a la humanidad.

176
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

6. Acrecienta el sentido de fraternidad, que implica el respeto


y la aceptación del otro, sea cual fuere la raza, cultura o
religión a la que pertenezca, o el nivel socio – económico de
donde provenga.
7. Facilita la propia ubicación frente al mundo.
8. Orienta la asimilación crítica de las normas sociales evitando
los extremos del mimetismo y la anarquía.
9. Suscita la solidaridad y búsqueda del bien común.
10. Estimula la participación activa en el desarrollo de la
comunidad.
11. Promueve la responsabilidad ante la tarea de ser agentes de
transformación social.
12. Propicia la sensibilidad ante la injusticia.
13. Concientiza en la urgencia de la formación en y para la
justicia social.
14. Denuncia los atropellos de que el hombre es sujeto y objeto.
15. Promueve la paz, fruto de la justicia.
16. Desarrolla la liberad como posibilidad de autorrealización
en comunidad.
17. Fomenta el respeto a los demás.
18. Estima la importancia de la integridad de la familia,
contribuyendo eficazmente a lograrla.
19. Ejerce los derechos y cumple los deberes que le asisten como
ciudadano.
20. Ayuda a otros a tomar conciencia de sus derechos y a
responder a sus deberes de ciudadano.
21. Estimula un clima de armonía y cordialidad en los diversos
grupos a los que se pertenece (familiar, eclesial, escolar,
social, político, etc.).
22. Optimiza la respuesta al compromiso político.
23. Favorece el respeto a la autoridad legítimamente constituida.
24. Contribuye a formar la cultura de la transparencia y la
rendición de cuentas.
25. Ayuda a establecer relaciones adecuadas con los organismos
gubernamentales.

177
3. Formación en Valores Morales

26. Se ejercita en la disponibilidad para el diálogo y desarrolla


la capacidad de escuchar.
27. Suscita la coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace.
28. Contribuye a tener una actitud benévola ante los errores de
los demás.
29. Promueve la adquisición y práctica de normas de urbanidad.

c) En relación con nuestra dimensión histórica


Este aspecto es de los más ricos en contenido valoral; ponernos
en contacto con nuestro pasado, nos permite asumir las
conquistas axiológicas que la humanidad ha ido logrando a través
de los siglos; la historia del hombre es de alguna manera la
historia de los esfuerzos por lograr avances axiológicos.

Limitar el aprendizaje de la Historia a una simple memorización


de fechas, nombres, acontecimientos, sería un trabajo demasiado
pobre y poco fecundo en terrenos axiológicos, luego es
importante hacer de esta asignatura un medio eficaz para
despertar en el alumno la conciencia de su responsabilidad como
protagonista de la Historia, como forjador de valores.

1. Estimula la responsabilidad en la tarea de ser constructores


de la Historia.
2. Da sentido de comunitariedad, de participación, de
pertenencia, de fraternidad.
3. Ayuda a comprender la dimensión trascendente del hombre.
4. Despierta el aprecio por el devenir histórico de la
humanidad.
5. Favorece el aprecio por el individuo y su historia personal.
6. Facilita la ubicación de los individuos y los acontecimientos
en el tiempo.
7. Capacita para emitir juicios críticos más certeros, por el
conocimiento del contexto histórico.

178
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

8. Orienta para provechar los logros que el hombre ha


alcanzado a lo largo de la historia, en la lucha por la
conquista de su libertad y su realización.
9. Fortalece para afrontar con decisión, tenacidad y diligencia
las situaciones actuales, conscientes de que estamos
haciendo historia.
10. Ayuda a entender el presente a la luz del pasado para
construir un futuro mejor.
11. Despierta el interés por los acontecimientos sociales, en
orden a participar en ellos promoviendo el desarrollo de la
comunidad.
12. Confronta lo realizado con lo pretendido para colaborar en
la consecución de los ideales propuestos.
13. Estimula la solidaridad y búsqueda del bien común.
14. Fomenta la participación responsable en la vida política del
país.
15. Promueve la cohesión social.
16. Facilita la identificación con la idiosincrasia de nuestro
pueblo.
17. Contribuye a valorar lo que hicieron nuestros antepasados.
18. Acrecienta el precio de nuestra cultura y sus raíces
históricas.
19. Activa el deseo de superación.
20. Denuncia las consecuencias de la negligencia ante nuestro
compromiso histórico.
21. Despierta la conciencia de ser hacedor de historia
22. Conduce a asumir las conquistas axiológicas que la
humanidad ha ido logrando a través de los siglos

d) En relación con la propia cultura y nacionalidad


Pertenecer a un determinado pueblo, a una determinada nación,
nos debe llevar a valorar lo que esa cultura nos ofrece; no sólo se
trata de conocer nuestra propia cultura, sino de apreciarla.

179
3. Formación en Valores Morales

1. Desarrolla la valoración de la propia cultura.


2. Estimula la valoración de la propia nacionalidad.
3. Promueve la identidad nacional.
4. Acrecienta el amor a la patria y el respeto a los símbolos
patrios.
5. Fortalece la lealtad a sí mismo, a la comunidad y a la patria.
6. Favorece la ubicación geográfica de hechos históricos que
nos permiten conservar nuestra identidad (nacional y
latinoamericana).
7. Fomenta el aprecio y conservación de nuestros productos
típicos.
8. Suscita el aprecio y conservación de la lengua que hablamos.

e) En relación con las Matemáticas y Ciencias Afines


Lo abstracto de las Matemáticas no obsta para que a través de
ellas se pueda colaborar en el desarrollo valoral de los alumnos;
la aportación que desde esta ciencia se puede hacer, tiene sus
matices particulares, y no conviene desaprovecharlos.

1. Capacita para la captación de las cuestiones no materiales,


precisamente por su carácter abstracto, como son los valores
ético – sociales.
2. Disciplina la mente a través de la atención, la constancia, la
metodicidad, lo cual redundará en una mayor capacitación
para razonar y emitir juicios críticos suficientemente
ponderados.
3. Propicia el hábito de enfrentarse a los problemas y
obstáculos que se nos presentan, sin diferirlos sistemática-
mente.
4. Permite emplear procedimiento ordenados en el manejo de
los problemas cotidianos.

180
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

5. Ejercita en la determinación del valor cuantitativo de las


cosas, como un medio para lograr una mejor y más equitativa
distribución de las mismas entre las personas.
6. Permite aprender a sujetarse a los procedimientos estableci-
dos para lograr determinadas metas.
7. Proporciona elementos que nos ayudan a lograr una mayor
precisión en la comunicación: estadísticas, porcentajes,
sistemas de peso, de medida...
8. Facilita la apreciación del tiempo para un mejor aprovecha-
miento del mismo

2. CONTENIDO AXIOLÓGICO DEL ARTE

a) En relación con la palabra (oral y escrita)


El don precioso de la palabra, que le ha sido dado al hombre, es
medio privilegiado para la transmisión de valores; a través de la
palabra podemos dar a conocer nuestra interioridad a los demás,
con toda la carga valoral que supone, y podemos asimismo
recibir el mensaje valoral que los demás desean hacernos llegar.
Desde tiempos remotos, el hombre, a través de obras literarias de
diversos géneros y de las tradiciones orales, ha heredado a la
humanidad su concepción del mundo y de la vida, y con ello, sus
concepciones axiológicas, que de un modo u otro, han
contribuido a la formación del universo valoral que hoy tenemos.

1. El don precioso de la palabra constituye el medio de


comunicación por excelencia, mediante el uso de un código
culturalmente aprobado; tanto oral como escrita, es fuente
creadora de arte.
2. Facilita el proceso de sociabilización
3. Nos relaciona con la interioridad del otro a través del
diálogo.
4. Promueve el silencio en cuanto ámbito necesario para el
diálogo intra – personal.

181
3. Formación en Valores Morales

5. Constituye un instrumento indispensable para la búsqueda


de la verdad.
6. Genera la confrontación de valores, que culmina en una
clarificación de los mismos.
7. Traduce en signos audibles y/o escritos nuestras necesi-
dades, pensamientos, sentimientos, criterios, reflexiones,
experiencias ético – sociales, etc.
8. Manifiesta la verdad que hay en sí mismo y recibe la que hay
en el otro para construir la unidad.
9. Amplía, mediante la lectura, la visión del mundo y de la
vida, ofreciendo una mayor gama de opciones a elegir.
10. Da acceso, mediante la palabra escrita, al conocimiento de
las diversas concepciones ideológicas en las que el escritor
se encuentra inmerso y que han sido conservadas por la
literatura nacional y universal.
11. Da acceso a todos los conocimientos (técnicos, científicos,
filosóficos) que constituyen el bagaje cultural y axiológico
de la humanidad.
12. Permite conocer y apreciar el origen y la riqueza de nuestra
cultura.
13. Posibilita la transmisión oral y escrita de nuestra cultura.
14. Conforma y conserva la identidad nacional.
15. Conserva, a través de la palabra escrita, el mensaje de las
religiones, durante siglos; la Biblia es un testimonio de ello.
16. Pone en evidencia la coherencia entre lo que se piensa, se
dice y se vive.
17. Fomenta la creatividad, el goce de lo bello, la apreciación
del arte, enriqueciendo la sensibilidad que complementa la
formación integral.

b) En relación con las artes en general


La Educación Artística es fundamentalmente portadora de
valores estéticos, aun cuando también puede tener otros

182
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

contenidos valorales. Aquí sólo se va a considerar la música, que


es una de las actividades más generalizadas en nuestros Colegios.

1. Promueve la comunicación; el arte es un vehículo de


comunicación social.
2. Ejercita la capacidad de escuchar, de contemplar, de apreciar
la belleza en cualquiera de sus manifestaciones.
3. Facilita el acceso a las expresiones del folklore nacional y
latinoamericano, con lo cual contribuye a conservar la
identidad nacional y latinoamericana.
4. Sensibiliza ante las expresiones artísticas de los individuos
y los grupos sociales.

3. CONTENIDO AXIOLÓGICO DE LA ECOLOGÍA

La situación en que se encuentra hoy la humanidad presenta


matices que bien podríamos calificar de contradictorios: por una
parte el hombre parece avanzar hacia la integración de la gran
familia humana, pues los medios de transporte y de
comunicación parecen romper todas las barreras y acortar todas
las distancias; por otra parte, el hombre se ha convertido en
depredador de su espacio geográfico, administrando arbitraria-
mente los recursos naturales con que cuenta y amenazando con
destruir su propio hábitat.

a) En relación con la naturaleza


1. Concientiza sobre el papel que tenemos frente a la
naturaleza, so pena de destruir el propio hábitat.
2. Suscita la admiración por la perfección, el orden y la
armonía de la naturaleza y del universo en general.
3. Promueve la conciencia de la solidaridad cósmica.
4. Uso responsable y crítico de los recursos naturales,
conservando el equilibrio ecológico.

183
3. Formación en Valores Morales

5. Uso ético de la capacidad de dominio que el hombre ha


adquirido sobre el cosmos.
6. Promueve la utilización de la materia y la energía en orden
al bien común.
7. Promueve la utilización racional del microcosmos y del
macrocosmos en función del desarrollo humano integral.
8. Respeto por el espacio geográfico.
9. Promoción de la armonía ecológica; conservación de las
especies para evitar su extinción, control de la
contaminación atmosférica.

b) En relación con la materia y la energía


El estudio de la materia, de la energía, de la gama infinita de
cuerpos que pueblan la tierra, con sus propiedades, sus leyes, sus
estructuras, brinda al hombre la posibilidad no sólo de conocerlos
sino de dominarlos, abriendo al hombre horizontes ilimitados en
la conquista del cosmos; los criterios morales son los que van a
determinar el uso que se haga de estos conocimientos y de este
dominio; es la calidad ética de los individuos la que va a señalar
los cauces por donde han de discurrir los avances de la ciencia.

Estas ciencias han de ser manejadas con un enfoque valoral, que


lleve al hombre a tomar conciencia de su responsabilidad ante los
avances alcanzados para que, lejos de seguirlos utilizando para
provocar su autodestrucción, sea capaz de hacer de ellos un uso
acorde a su inalienable dignidad.

1. Admiración ante la perfección, el orden y la armonía de las


energías del universo y de la materia en general.
2. Empleo con sentido ético de los elementos materiales y
energéticos con que cuenta el hombre.

184
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

3. Búsqueda de nuevas técnicas para obtener sustancias


necesarias para el hombre y aprovecharlas en beneficio de la
sociedad:

Mejoramiento de los alimentos

Perfeccionamiento de la medicina

Optimización de las materias primas
4. Responsabilidad en el uso de la materia y la energía;
utilizarlas en orden al bien común.
5. Uso responsable de las sustancias tóxicas.

4. CONTENIDO AXIOLÓGICO DEL DEPORTE


Esta actividad, que se inscribe fundamentalmente en la categoría
de los valores vitales, no deja por ello de ser portadora de valores
éticos. Considerando el gran interés que tienen los niños y
adolescentes por las actividades deportivas, conviene promover
este aspecto, siempre con un enfoque valoral.

1. Promueve la sociabilización.
2. Concientiza de la pertenencia a un grupo (en los deportes
que se juegan en equipo).
3. Educa en la solidaridad con el equipo al que se pertenece.
4. Fomenta el sentido del bien común; no se trata de buscar el
triunfo personal, sino del equipo.
5. Templa la voluntad, a través de la disciplina que implica.
6. Ejercita en la obediencia a las personas (entrenador, árbitro,
capitán del equipo) y a las normas (reglamento de cada
deporte).
7. Fortalece la capacidad de decisión ante los acontecimientos.
8. Contribuye a evitar titubeos en momentos decisivos.
9. Autodominio de los impulsos; dejarse llevar por ellos
llevaría al fracaso.

185
3. Formación en Valores Morales

10. Da ocasión para la lealtad y rectitud en los encuentros de


índole competitiva.
11. Favorece el respeto ante los miembros del equipo contrario;
reconocimiento de sus méritos.
12. Da la oportunidad de aprender a ganar y a perder.
13. Permite tomar conciencia de las propias limitaciones en el
orden físico.

5. CONTENIDO AXIOLÓGICO DE LA INFORMÁTICA

Dado que el ciberespacio, la informática, la realidad virtual, las


redes sociales y todo lo que conforma la globalización de las
comunicaciones constituye el hábitat en el cual se desenvuelven
las nuevas generaciones, es un imperativo social el que se les
forme para un uso ético de esos recursos.

Los valores técnicos son atendidos en los programas escolares


principalmente a través de las clases de cómputo, las cuales
pueden contribuir a la formación de dichos criterios éticos
encaminados a hacer un uso digno y provechoso de tales
recursos.

1. Da acceso a todos los conocimientos (técnico, científicos,


filosóficos) que constituyen el bagaje cultural y axiológico
de la humanidad.
2. Permite aprovechar los logros que el hombre ha alcanzado a
lo largo de la historia, en la lucha por la conquista de su
libertad y su realización.
3. Activa el deseo de superación.
4. Conduce a asumir las conquistas axiológicas que la
humanidad ha ido logrando a través de los siglos
5. Facilita el proceso de sociabilización

186
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

6. Genera la confrontación de valores, que culmina en una


clarificación de los mismos.
7. Permite conocer y apreciar el origen y al riqueza de nuestra
cultura.

6. CONTENIDO AXIOLÓGICO DEL ESTUDIO DE


UNA LENGUA EXTRANJERA

El conocimiento de una Lengua Extranjera debe llevarnos a


promover la unión de todos los hombres, rompiendo las
limitaciones del idioma.

La capacidad de relación en el hombre, se ve ensanchada por el


conocimiento de otra lengua, lo cual redundará en un
enriquecimiento de la propia cosmovisión. El aprendizaje de una
lengua extranjera, expresión de la cultura y de la civilización de
un pueblo, permite experienciar la realidad y el valor de que
todos los hombres pertenecemos a la gran familia humana.

1. Promueve el sentido de la fraternidad universal.


2. Amplía la dimensión relacional del hombre.
3. Da acceso al conocimiento de otras cosmovisiones con lo
cual se enriquece la propia.

187
3. Formación en Valores Morales

BIBLIOGRAFÍA

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de la CNEP. México. 1983. 71

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Diccionario Enciclopédico de Teología Moral. Ed. Paulinas.
Madrid. 1974.

SIMON, René
Moral. Curso de Filosofía Tomista. Herder. Barcelona.
1981.

189
3. Formación en Valores Morales

ESCRITOS DE JOSÉ ANTONIO PLANCARTE

SIGLAS ESCRITO

ESCRITOS ESPIRITUALES.
E.E. I - VIII, EN 9 VOLÚMENES
Escritos Espirituales.
E.E. I D
Su Diario Personal.
Escritos Espirituales.
E.E. II Discursos
Discursos
Escritos Espirituales.
E.E. III Ej. Esp.
Ejercicios Espirituales
E.E. IV Escritos Espirituales.
Meditaciones Meditaciones
Escritos Espirituales.
E.E. V Oraciones
Oraciones
E.E. VI Retiros Escritos Espirituales.
Espirituales Retiros Espirituales
Escritos Espirituales.
E.E. VII Reformas
Reformas
Escritos Espirituales.
E.E. VIII Sermones
Sermones
E.E. Ej. Esp. Escritos Espirituales. Ejercicios
Extemp. Espirituales. Volumen Extemporáneo.

190
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN 3
PRESENTACIÓN 6

1. Concepto de Valor 11
1.1. José Antonio Plancarte: valores y
virtudes 11
1.2. Cotidianidad de los valores 14
1.3. Necesidad de un concepto de valor 16
1.4. Concepto de valor que proponemos 17

2. Jerarquía de Valores 21
2.1. Sentido de una jerarquía 21
2.2. Con base en un parámetro de referencia 23
2.3. Los valores prioritarios para José
Antonio Plancarte 25
2.4. Jerarquía de valores que proponemos 27
2.5. Experiencia cotidiana de esta jerarquía
de valores 32
2.6. Los planes de estudio 34
2.7. Inversión de valores en el mundo 36
2.8. Excursus: Valores religiosos y Vida
Consagrada 38

3. Constelación de valores morales rectores 41


3.1. Sentido de una constelación axiológica 41
3.2. Seis constelaciones de valores 43
3.3. Constelación de valores morales 44
3.3.1 El valor nuclear 45
3.3.2. Los valores rectores 45
3.4 El Amor 47
3.4.1. Flash sobre nuestra realidad 48

191
3. Formación en Valores Morales

3.4.2. Sentido del amor 50


3.4.2.1. Qué es un
sentimiento 51
3.4.2.2. El amor como
actitud 53
3.4.2.3. Relación entre
sentimientos y
actitudes 54
3.4.2.4. El amor es un
mandato 56
3.4.2.5. Fuerza consteladora
del amor 57
3.4.2.6. Sugerencias para
favorecer la
formación de la
voluntad 58
3.4.3. El amor en el Magisterio de la
Iglesia 59
3.4.3.1. Amor a Dios 60
3.4.3.2. Amor al prójimo 61
3.4.3.3. El mandamiento del
amor 62
3.4.3.4. Amor como fin 63
3.4.3.5. Amor entre el
hombre y la mujer 63
3.4.3.6. Amor en la familia 64
3.4.3.7. Amor como servicio 65
3.5. La dignidad humana 66
3.5.1. La situación hoy 66
3.5.2. Sentido de la dignidad humana 70
3.5.3. La dignidad humana en el
Magisterio de la Iglesia 72
3.5.3.1. DH dada por Dios 73
3.5.3.2. DH y evangelio 73

192
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

3.5.3.3. Mayor conciencia de


la DH 74
3.5.3.4. DH, fuente de
igualdad 74
3.5.3.5. Igual DH del
hombre y la mujer 74
3.5.3.6. DH de la mujer 75
3.5.3.7. DH y libertad 77
3.5.3.8. DH y conciencia 77
3.5.3.9. DH y moral 78
3.5.3.10 DH y justicia 78
3.5.3.11 DH y corporalidad 79
3.5.3.12 Respeto a la DH 79
3.6. El bien común 80
3.6.1. El menos común de los bienes 80
3.6.2. Sentido del bien común 83
3.6.3. El bien común en el Magisterio
de la Iglesia 88
3.6.3.1. Deber de contribuir
al BC 88
3.6.3.2. Implica la propia
conversión 89
3.6.3.3. BC y bien particular 89
3.6.3.4. BC y autoridad 90
3.6.3.5. BC y política 91
3.7. La justicia social 92
3.7.1. Justicia, la gran ausente 93
3.7.2. Sentido de la justicia social 97
3.7.3. La justicia social en el
Magisterio de la Iglesia 102
3.7.3.1. JS y mensaje
cristiano 102
3.7.3.2. JS e Iglesia 103
3.7.3.3. JS y economía 104
3.7.3.4. JS y política 106

193
3. Formación en Valores Morales

3.7.3.5. JS y propiedad 109


3.7.3.6. JS, deber de todos 109
3.7.3.7. Los jóvenes y la JS 110
3.7.3.8. Amor, DH, BC y JS 110
3.8. Recapitulando 113
3.9. Ampliación de la constelación de valores 114
3.10. Valores y currículo transversal 118
3.11. Excursus: La Vida Consagrada en clave
de valores 120

4. Pedagogía de los Valores 123


4.1. Necesidad de una pedagogía sistemática
en la formación axiológica 123
4.2. Ortodoxia y ortopraxis 123
4.3. Proceso de internalización de los valores 124
4.4. Cinco niveles del proceso de
internalización 125
4.4.1. Recepción 125
4.4.2. Respuesta 126
4.4.3. Valoración 127
4.4.4. Organización 128
4.4.5. Caracterización 130

5. ¿Cómo optimizar la formación axiológica? 131


5.1. Compromiso del personal directivo 131
5.2. Corresponsabilidad de todos los
maestros 134
5.2.1. Maestro - Testigo 134
5.2.2. A través de las asignaturas 135
5.2.3. Disponibilidad para escuchar 138
5.3. El educando, agente de su propio
desarrollo 139
5.4. Necesidad de involucrar a los P. de
Familia 141
5.5. Dimensión comunitaria de los valores 143

194
Colegios Guadalupanos Plancartinos. Ministerio de Educación

5.5.1. ¿Valores individuales contra


valores sociales? 144
5.5.2. Influencia del grupo 145
5.6. Formar líderes cristianos 146
5.7. Captación y coherencia progresiva 150
5.7.1. Teoría y práctica 150
5.7.2. El factor tiempo 152
5.8. Medios de comunicación y redes
sociales 153
5.8.1. ¿Cibernautas o ciberesclavos? 155
5.8.2. Oferta de “ídolos” 157
5.8.3. Recurso a los medios de
comunicación social 158
5.9. Delicada atención a la formación sexual 159
5.10. Clima de libertad 162

Anexos 167
Anexo 1 Documentos Rectores 167
Anexo 2 Documentos Rectores y
Complementarios 169
Anexo 3 Contenido axiológico de algunas
dsciplinas 173

Bibliografía 188

Índice 191

195