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Nombre: Ángela Sofía Villa Peláez. Commented [C1]: Muy bien tu escrito. Te felicito Sofía.

Me gustó mucho lo que lograste hacer en relación con la


teoría del amo y del esclavo.
Área: Filosofía. Notas:
Cognitivo: 5.0
Curso: Décimo. Procedimental: 5.0

2016

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER POR MILÁN KUNDERA.

Introducción.

En este informe de lectura se llevará a cabo el análisis del libro “La insoportable levedad
del ser” por el escritor checo Milán Kundera. Se quiere acercar al lector a un breve disfrute por
las incansables y precisas frases que el autor frecuenta, soportando la teoría de Hegel sobre la
dialéctica entre el Amo y el Esclavo con relación a las vidas de los protagónicos: Tomás y
Teresa.

Teoría Hegeliana del Amo y el Esclavo en “La insoportable levedad del ser”

“El arte es la apoteosis de la soledad” (Proust, 1913)

“«Einmal ist keinmal», repite Tomás para sí el proverbio alemán. Lo que sólo
ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre sólo puede vivir una vida es
como si no viviera en absoluto.” (kundera, 1984)

La vida de un ser humano es como un lienzo en blanco, se pinta sobre él. Cada
movimiento de la muñeca, cada inspiración y espiración, cada delineado, cada claroscuro y cada
cavilación, son excelsos trazos que sólo tienen una única forma de ser. Kundera entrelaza esta
idea con la esclavitud de Teresa al ver su profundo apego a Tomás, su amado. El amor y la
pasión son dictaduras del corazón completamente contradictorias. Hegel sustenta la teoría del
Amo y el Esclavo, diciendo que el Esclavo es el mártir que da hasta lo imposible por su Amo; y
el Amo, con una mayor impetuosidad, ve por los suelos al Esclavo, prolongándole inciertas
esperanzas del amor, la pasión y la reciprocidad. En esta teoría, Teresa cumple el papel del
Esclavo, y Tomás representa al Amo.

Es gratamente curioso la forma en la que Kundera da a conocer las continuas jerarquías


del ser humano, manejando dos polos opuestos. Teresa representa la sumisión, siempre a la
disposición de Tomás y al amor no reciproco de su propia madre, la cual la lleva a sentir un
cierto odio y repulsión por ella. Por otro lado, Tomás, es la clara imagen del libre albedrío; siente
un amor puro por Teresa, pero desea enfermamente a Sabina, su amante. De esta forma, en un
amor de dos, interviene un tercero que juega el papel más importante de todos: puede destruir en
un santiamén el fervor de los enamorados, o puede llenarse de valor y dejar su orgullo a un lado
para dejar vía libre al amor correspondido.

“El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive sólo una vida y no
tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas
posteriores.” (kundera, 1984, pág. 12)

Kundera soporta una continua dialéctica con el devenir del destino. Esta dialéctica no es
fija ni determinada, al contrario, está en una continua transformación y cambio. Como muestra
de ello, Teresa, traslada la simple casualidad de haber conocido a un extraño sentado con un
libro, a una situación precisa e incambiable, la cual, las sinfonías de Beethoven son el perfecto
acompañamiento. Desde ese instante, el amor hace añicos la razón, y da surgimiento a un
sentimiento crucial en una relación: la sumisión.
Al cruzar miradas por primera vez, Teresa se sumerge en las puertas del alma de Tomás,
dejándose dominar por un impulso casi maquiavélico, quedando de rodillas, desnuda y en un
completo mandato alma-cuerpo, al azar en manos de un rotundo desconocido. Se avienta
salvajemente a un vacío y a una incertidumbre llamada amor, esperando a que él (su fugaz
deseo), esté esperándola con los brazos abiertos para amortiguar su caída. A esto, Tomás, con un
fogoso temor, comienza a trasgredir esa barrera entre la intimidad de su ser y sus profundos
miedos con la apertura de un ser ajeno, dando como resultado una unión innegable con otro
cuerpo. Se juntan dos almas, una por encima de la otra, dándose sentido e infligiéndose pavor.

“La palabra amor, no tiene en absoluto el mismo significado para ambos sexos, y
esta es una causa de los graves malentendidos que los separan” (Beauvoir)

Con relación a “La insoportable levedad del ser”, Beauvoir plantea una incompatibilidad
universal entre el significado del amor según el hombre y la mujer. Se tiene como objeto de
estudio a Tomás, que vive sus días dominado por las pulsiones de vida, según propone Freud, el
“ello”, que deja a ojo de los lectores sus más primitivos deseos, como la insaciable sed por las
ilaciones carnales; está en una continua relación en la que toma al amor como algo distante,
como una cosa que se conquista, se usa y se desecha con facilidad. Por otro lado, Teresa, es la
atiborrada antítesis de Tomás; en su interior, se desborda el “superyó”, consistiendo todo un mar
de normas sociales, éticas y morales que le impide romper las cadenas opresoras y la mantienen
atada a su complemento. Esta, se apodera del amor de una manera maternal: lo cuida, lo
entiende, da todo por él, la enternece, la confunde, la ofusca, y al final, goza del más bello: lo
afronta.

Los términos “ello” y “superyó” están subyugados el uno con el otro; si el uno no es, el
otro tampoco; es así cuando el punto de equilibrio es perfecto, se crea un balance intransgredible,
llamado “yo”. Estando Teresa y Tomás juntos, se origina un universo de incomprensiones: todos
los miedos, esperanzas, pasiones y restricciones se sintetizan en uno, naciendo de este la
compatibilidad, ese peso justo en el cual nada falta ni nada sobra; el antes mencionado: “yo”.
“Si amas, sufres. Si no amas, enfermas” (Freud, 1914)

El principal flaqueo que otorga a las personas la humanidad, es la debilidad. Ese es el


punto en el cual se deja ver los verdaderos rostros de cada quien, que nadie desea mostrar. Lo
bello del amor es esta debilidad que crea en el enamorado. Ocasiona caos, sufrimientos,
ilusiones, dolores y agradecimientos, que, al fin y al cabo, son las experiencias más tortuosas y
enriquecedoras que se pueden vivir.

El amor lleva a una aflicción, a una idealización perfecta que se desmorona con el
tiempo, llevando a una muerte lenta los sueños y fantasías que alguna vez habitaron en ellos. Es
una experiencia traumática, que marca al ser, que lo persigue, lo alcanza y lo acaba. Crea
obnubilación, adoración y unas infinitas ansias de estar en ese líbido eternamente. Por esto, el
que nunca ha amado y no se ha dejado amar, no sabe ni sabrá nada sobre cómo vivir.

Kundera, además de mostrar todo el amor que siente Teresa por Tomás, no le basta; deja
implícitamente la desesperación de ella al ser deseada como lo desea a él, ser ella la tirana, que
no sufre ni llora por el que la quiere; y el otro, que muera por ella como nadie lo ha hecho. Hegel
parte de la necesidad humana de llenar un vacío, en el cual, sus horrores, temores, y tormentos
están tratando de ser curados, dando ingreso a alguien que los colme. Teresa desea
fervientemente tener esa fuerza de voluntad que posee Tomas, para ser ella quien lo esclavice,
siendo la ama y señora de ese pobre y enamorado ser.

El Marqués de Sade propone que el más fuerte encuentra siempre muy justo lo que el
débil considera como injusto, y si se les cambiara de lugar, ambos al mismo tiempo cambiarían
de manera de pensar. (Sade., 1940) Ante esto, Tomás y Teresa encajan en esta hipótesis,
queriendo tener ambos esa potestad de Amo y ninguno la miseria del Esclavo.

En conclusión, este libro posee un extenso trasfondo, que sólo el curioso se da por
enterado, sumergiéndose en este mundo de teorías conspirativas, que, al fin y al cabo, es un
halago para los autores.
Conclusiones.

- Se ilustró al lector sobre conceptos como la sumisión, la pasión y el amor.


- Se dejó claro que papel cumple cada personaje en relación a la dialéctica de Hegel
sobre el Amo y el Esclavo.
- Se dio a entender el porqué de los actos realizados por Teresa y Tomás.
- Se analizó la psiquis de los protagónicos, dando a conocer el trasfondo de sus actos.
- Se relacionó la teoría de Hegel con otros pensadores, dejando asi claro el punto del
informe.

Bibliografía.

Beauvoir, S. d. (s.f.). París, Francia.

Freud, S. (1914). Intoducción al narcisismo. Alianza Editorial.

kundera, M. (1984). La insoportable levedad del ser. RBA Editores.

Proust, M. (1913). En busca del tiempo perdido. Éditions Grasset.

Sade., M. d. (1940). Las 120 jornadas de Sodoma. Pengüin books.