Está en la página 1de 11

UNIVERSIDAD NACIONAL JOSÉ MARÍA ARGUEDAS

FACULTAD DE INGENIERIA

ESCUELA PROFESIONAL DE INGENIERIA AGROINDUSTRIAL

Tema:

Prevenir el sobrepeso y la obesidad

Área:

ALIMENTACIÓN Y NUTRICIÓN

Docente:

ING. CELIA ROCIÓ YAURIS SILVERA

Estudiante:

YONATAN ISRAEL AVENDAÑO OSCCO

SEMESTRE: 2018-1

ANDAHUAYLAS-APURÍMAC-PERÚ

2018
1. INTRODUCCION
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la obesidad es una enfermedad

crónica, caracterizada por el aumento de la grasa corporal, asociada a mayor riesgo para

la salud.

El sobrepeso y la obesidad son considerados un grave problema de salud pública, por su

presencia en enfermedades crónicas como las cardiovasculares y la diabetes, que se

observan cada vez más entre los pobres y más en las mujeres. Para combatir y revertir el

problema se pide a la persona que modifique su estilo de vida, por ser el responsable de

la epidemia de obesidad, pero se considera que esto niega la responsabilidad que tiene la

estructura social. Como la obesidad y el sobrepeso rebasan la perspectiva biomédica, y

son un problema de desigualdad social y de género, se propone un enfoque social para

comprender sus raíces sociales, y al estilo de vida como cualidad colectiva más que

individual. (Cruz Sánchez M., 2013)

La OMS define la obesidad como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que

supone un riesgo para la salud y puede ser perjudicial para ésta”. definen la obesidad

como “un síndrome caracterizado por la acumulación excesiva de grasa capaz de afectar

a la salud” . Lo que ambas definiciones tienen como factor común es el conjunto de signos

y síntomas que se relacionan con el aumento de tejido adiposo en el cuerpo. Por otro lado,

se debe tener en cuenta el término de sobrepeso, donde existe una acumulación de grasa

que no supera unas determinadas cifras y no llega a considerarse como obesidad.

Constituye un factor de riesgo de alta importancia para sufrir obesidad y con éstas, sumas

afecciones físicas y psicológicas. (A. VidalPuig, 2012)


2. MARCO TEORICO

2.1. ¿Qué es el sobrepeso?


Clínicamente se define como aumento excesivo de peso caracterizado por IMC mayor al

percentil 85 y menor al percentil 95 para la edad y el sexo. El Sobrepeso, es un estado

premórbido de la obesidad y al igual que ésta se caracteriza por un aumento del peso

corporal y se acompaña a una acumulación de grasa en el cuerpo, esto se produce por un

desequilibrio entre la cantidad de calorías que se consumen en la dieta y la cantidad de

energía (en forma de calorías) que se gasta durante las actividades físicas. Se ha sugerido

que el porcentaje de grasa acumulado en el cuerpo, es un indicador del riesgo de

enfermedades cardiovasculares por lo que cada vez más frecuentemente

se emplean la índice cintura/cadera (ICC) y el contorno de la cintura. Antiguamente el

sobrepeso se determinaba mediante el índice Broca. Primero se calculaba el peso ideal de

una persona según su estatura. A partir de la diferencia entre el peso real y el peso ideal

se diagnosticaba el sobrepeso o la falta de peso. (A. VidalPuig, 2012)

2.2. ¿Qué es la obesidad?

Es un proceso que consiste en la acumulación excesiva de grasa corporal en relación con

el promedio normal que corresponde a cada persona según edad, sexo y talla. La obesidad

aparece porque el aporte de energía, mediante la ingesta de alimentos, supera al gasto.

Este exceso se almacena en el organismo en forma de grasa. Para saber si un niño es obeso

se debe tener en cuenta el índice de masa corporal, que se calcula con el peso y la altura.

Aunque siempre es aconsejable que consultéis con el pediatra, que será la persona que

mejor os puede aconsejar. (I.Erraste)

2.3. Signos de sobrepeso y obesidad


Por lo general, el aumento de peso sucede a través del tiempo y la mayoría de las personas

saben cuándo han aumentado de peso. Algunos de los signos de sobrepeso u obesidad
son: La ropa queda apretada y se empiezan a usar tallas más grandes La báscula muestra

que ha habido un aumento de peso hay exceso de grasa en la cintura el índice de masa

corporal y la circunferencia de cintura son más altos que lo normal.

2.4. Factores del sobrepeso y obesidad


Según lo describe (Barcelo A, 2010) en su artículo sobre obesidad, las causas de la

obesidad son múltiples, e incluyen factores tales como la herencia genética; el

comportamiento del sistema nervioso, endocrino y metabólico; y el tipo o estilo de vida

que se lleve. La herencia tiene un papel importante, tanto que de padres obesos el riesgo

de sufrir obesidad para un niño es 10 veces superior a lo normal. En parte es debido a

tendencias metabólicas de acumulación de grasa, pero en parte se debe a que los hábitos

culturales alimentarios y sedentarios contribuyen a repetir los patrones de obesidad de

padres a hijos.

Con base en (Barcelo A, 2010) se precisa a continuación los tipos de factores que

favorecen a la obesidad.

2.4.1. Factores genéticos:


se sabe que la influencia genética contribuye en un 33 por ciento aproximadamente al

peso del cuerpo, pero esta influencia puede ser mayor o menor en una persona en

particular.

2.4.2. Factores socioeconómicos:


estos factores influyen fuertemente en la obesidad, sobre todo entre las mujeres. En

algunos países desarrollados, la frecuencia de la obesidad es más del doble entre las

mujeres de nivel socioeconómico bajo que entre las de nivel más alto. El motivo por el

cual los factores socioeconómicos tienen una influencia tan poderosa sobre el peso de las

mujeres no se entiende por completo, pero se sabe que las medidas contra la obesidad

aumentan con el nivel social. Las mujeres que pertenecen a grupos de un nivel
socioeconómico más alto tienen más tiempo y recursos para hacer dietas y ejercicios que

les permiten adaptarse a estas exigencias sociales.

2.4.3. Factores psicológicos:


los trastornos emocionales, que durante un tiempo fueron considerados como una

importante causa de la obesidad, se consideran actualmente como una reacción a los

fuertes prejuicios y la discriminación contra las personas obesas. Uno de los tipos de

trastorno emocional, la imagen negativa del cuerpo, es un problema grave para muchas

mujeres jóvenes obesas. Ello conduce a una inseguridad extrema y malestar en ciertas

situaciones sociales.

2.4.4. Factores relativos al desarrollo:


un aumento del tamaño o del número de células adiposas, o ambos, se suma a la cantidad

de grasas almacenadas en el cuerpo. Las personas obesas, en particular las que han

desarrollado la obesidad durante la infancia, pueden tener una cantidad de células grasas

hasta cinco veces mayor que las personas de peso normal. Debido a que no se puede

reducir el número de células, se puede perder peso solamente disminuyendo la cantidad

de grasa en cada célula.

2.4.5. Actividad física:


la actividad física reducida es probablemente una de las razones principales para el

incremento de la obesidad entre las personas. Las personas sedentarias necesitan menos

calorías. El aumento de la actividad física hace que las personas de peso normal coman

más, pero puede que no ocurra lo mismo en las personas obesas.

2.4.6. Factores hormonales:


Algunos trastornos hormonales pueden causar obesidad, como son el síndrome de

Cushing, insuficiencia suprarrenal, diabetes, etcétera.


2.4.7. Fármacos:
ciertos fármacos utilizados frecuentemente causan aumento de peso, como la prednisona

(un corticosteroide) y muchos antidepresivos, así como también otros fármacos que se

utilizan para curar los trastornos psiquiátricos.

2.5. Índice de Masa Corporal

La OMS mide el sobrepeso y la obesidad a partir del cálculo del Índice de Masa Corporal

(IMC) y la circunferencia de la cintura. El IMC constituye una medida poblacional útil y

práctica, pues la forma de calcularlo no varía en función del sexo ni de la edad en la

población adulta. No obstante, debe considerarse como una guía aproximativa, pues

puede no corresponder al mismo grado de gordura en diferentes individuos. De aparente

sencillez en el diagnóstico, el sobrepeso y la obesidad no son en realidad una afección

fácil de determinar, ya que una persona puede tener un peso elevado junto con una

importante musculatura, o bien tener un peso normal junto a niveles de grasa superiores

a los considerados como normales. La definición en uso del IMS y sus valores de

referencia se acordaron en 1997 y fueron publicados por la OMS en el año 2000 donde

se establece que hay desnutrición cuando el IMC es menor a 18.5 kg/m2, estado nutricio

adecuado con IMC entre 18.5 a 24.9, sobrepeso cuando el IMC se ubica de 25 a 29.9, y

obesidad con el IMC mayor o igual que 30.0 kg/m2 (OMS, 2000).

Adicionalmente al análisis del sobrepeso y la obesidad, se incluye la medición de la

circunferencia de cintura en el cual se emplea el criterio propuesto por la Federación

Internacional de Diabetes (IDF), que considera como obesidad abdominal una

circunferencia de cintura mayor a 80 cm en mujeres y mayor a 90 cm en hombres (IDF,

2006). Para efectos del análisis de la ENSANUT 2006 se consideraron como valores

válidos para cintura aquellos que estuvieron entre 50 y 180 cm para ambos sexos.
2.6. Consecuencias del sobrepeso y obesidad

La obesidad y el sobrepeso se considera un importante factor de riesgo para enfermedades

no transmisibles, tales como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes mellitus tipo

2, los trastornos del aparato locomotor y algunos cánceres (endometrio, mama y colon).

El riesgo de contraer estas enfermedades no transmisibles aumenta con el mayor grado

de obesidad. Por otro lado, se ha estimado que las consecuencias -tanto sicológicas como

sociales- deterioran enormemente la calidad de vida de los pacientes obesos. Los niños

que presentan obesidad tienen una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y

discapacidad en la edad adulta. Además de estos mayores riesgos futuros, los niños obesos

presentan mayor dificultad respiratoria, mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y

marcadores tempranos de enfermedad cardiovascular, resistencia a la insulina, diabetes

mellitus tipo 2 y efectos psicológicos deletéreos.


2.7. Educación familiar para prevenir el sobrepeso y obesidad
2.7.1. La educación nutricional
En la familia tenemos que aprender a conocer los tipos de alimentos, su cantidad y el

número y tipo de ingestas en el día. Como hábitos alimentarios la familia tiene el deber

de favorecer en ellos el desarrollo de comportamientos saludables respecto a la

alimentación, tales como:

 establecer los horarios de las comidas y meriendas más adecuados a lo que marca

el conocimiento.

 ofrecer alimentos nutritivamente saludables, necesarios para favorecer y permitir

su crecimiento y desarrollo, y evitar los alimentos obesógenos y nocivos.

 En los hijos evitar el empleo de alimentos como “premios” para estimular el

desarrollo de otras conductas que desean que adopten. Sólo así los hijos podrán

adquirir progresivamente el grado necesario de autonomía responsable en la

elección de los alimentos más saludables y de los horarios apropiados para

ingerirlos.

2.7.2. La educación física


El estímulo a la AF y la disuasión de los hábitos sedentarios, también constituye un deber

de la familia, pero la posibilidad lograrlo está muy relacionada con condicionantes

externos a ellos. En la actualidad los hogares son más pequeños y carecen del espacio

necesario para que los niños y adolescentes realicen la AF apropiada, por lo que ésta debe

realizarse en espacios públicos (calles, terrenos baldíos, plazas, parques, playas, etc.) o

en instalaciones educativas o deportivas apropiadas públicas o privadas, que como

condiciones básicas mínimas deberían reunir:

 la universalidad y equidad del acceso a todos los niños y adolescentes, cualquiera

sea la condición de la familia.


 la supervisión (por entrenadores, profesores de educación física o personas de

capacitación equivalente) para que las actividades sean las apropiadas para estas

edades.

 la salubridad y la higiene para evitar la trasmisión de enfermedades.

 la seguridad para evitar toda forma de violencia, cada vez más frecuente en la

sociedad y más invasora de los recintos privados.

2.7.3. Consejos sobre los alimentos


Si tiene un peso adecuado para su edad y estatura, es recomendable que coma de todo

en las proporciones adecuadas. Ningún alimento es malo si se toma la cantidad

recomendada para cubrir las necesidades nutricionales diarias. Lo que es perjudicial

para la salud es comer en exceso o menos de lo necesario de un alimento, ya que podría

dar lugar a obesidad o a enfermedades carenciales. Las enfermedades carenciales son

muy poco frecuentes en nuestro medio, sin embargo, como ya se ha comentado, la

obesidad es una enfermedad cada vez más habitual, por eso te ofrecemos una serie de

consejos que te pueden ayudar a controlar nuestra alimentación y prevenir la obesidad:

2.7.4. Desayunando se controla el apetito.


Los comportamientos aprendidos en la infancia se mantienen a lo largo de la vida

adulta. Si no desayuna, es más probable que tenga hambre durante la mañana y picotee

otros alimentos con alto contenido en grasas y calorías que favorecen el aumento de

peso. Además, con el desayuno aumenta el rendimiento físico, la concentración y

memoria.

2.7.5. Evita que coma bollos, chucherías a media mañana o durante la


merienda.
Son alimentos compuestos de azúcar y grasas saturadas, además de innumerables

aditivos, aromas, colorantes, saborizantes; por lo tanto, no pueden completar ni sustituir

una comida. Ofrécele siempre fruta para que se lleve al colegio. Intenta darle la fruta
que le guste y que no requiera de utensilios para su consumo (mandarina, manzana,

pera, plátano…)

2.7.6. Para los niños considera los alimentos que toma en el colegio.
Si tu hijo come en el colegio, solicita el menú escolar y tenlo en cuenta a la hora de

completar su alimentación (cenas, desayunos y meriendas) Para ello puedes ayudarte de

la pirámide de la alimentación

2.7.7. Evita las comidas precocinadas o comidas rápidas (fastfood).


A menudo debido al ritmo de vida, contamos con poco tiempo para dedicar a la

preparación de las comidas y recurrimos a alimentos preparados. Hay que tener en

cuenta que estos alimentos suelen ser muy energéticos y contener grandes cantidades de

proteínas, grasas y colesterol, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares y

de obesidad.

2.7.8. Aumenta el consumo de frutas y verduras.


Se recomienda que tomen 5 raciones de fruta y verdura al día. Al tomar estos alimentos

se reduce la ingesta de otros menos saludables. Las frutas contienen glucosa, vitaminas

y fibra y suelen tener un bajo contenido calórico

2.7.9. 5 comidas al día.


Es recomendable que todos tengan 5 comidas al día, ni menos ni más. De esta manera,

se distribuye la cantidad energética a lo largo del día, evitando que pasen muchas horas

sin comer y que se coma a deshoras con picoteos. Además, así las digestiones serán más

ligeras. Cuando pasamos muchas horas sin comer, la sensación de hambre es mayor y

tendemos a ingerir alimentos más calóricos, menos saludables y que nos llenen más

rápidamente.

2.7.10. A los niños premiar o castigar durante la comida.


Debemos evitar tanto premiar como castigar mediante alimentos. Si lo hacemos, ciertos

alimentos serán considerados como elementos de premio (normalmente los más

apetecibles y calóricos), y otros alimentos se considerarán un castigo (normalmente


aquellos alimentos que menos gustan a los niños, verdura y fruta).

Para reforzar o premiar una buena conducta durante las comidas basta con una muestra

sencilla de afecto, alegría o entusiasmo. En los momentos que aparezcan conductas

claramente inapropiadas debemos dar una respuesta inmediata a la conducta inadecuada

y breve puede ser muy útil, como un ¡No!, y retirarle algo agradable posteriormente (ej.

No dejarle jugar esa tarde con su juguete preferido). Es importante recordar que

respondemos mejor a los estímulos positivos que a los negativos. Si queremos que la

educación sea eficaz deberán destacar los premios sobre los castigos. Si dispones de

poco tiempo a diario para preparar las comidas, te sugerimos algunas ideas alternativas

al fastfood: