Está en la página 1de 4

Exposición nº2

Historia de la música III


Prof: Oscar Roca.
Prof. de Educación Musical.
Alumno: Leandro Correa, María Sol Fernández, Fabrizio Lanzilotta

Capítulo III: De lo bello en la música

Lo bello en la música es algo específicamente musical. Entendemos por tal una belleza que,
independiente y no necesitada de un contenido aportado de afuera, radica únicamente en los
sonidos y en su combinación artística.

El material del que se sirve el compositor, son la totalidad de los sonidos, combinándolos en la
melodía, armonía y ritmo. La forma básica de la belleza musical, dice el autor, es la MELODÍA
sostenida por la armonía con sus posibilidades combinatorias, y estas dos, las mueve el ritmo y
a su vez, le da color las combinaciones tímbricas.

Con este material de sonidos, se expresan ideas musicales. Una idea musical completamente
realizada es de por sí ya algo independientemente bello.

La música es bella sin contenido de un afecto, y el autor compara con el estilo arabesco de las
artes plásticas. Este no tiene contenido de afuera (extra).

No hay belleza en la música sin la participación del espíritu.

“Insistiendo en la belleza musical, no excluimos el contenido espiritual, sino que, al contrario, lo


exigimos, pues no reconocemos belleza alguna sin una participación del espíritu.”

“Progresión armoniosa”

Son ley natural las relaciones que dominan al ritmo, melodía y armonía. En base a esta ley
prístina se dice que una obra nos resulta bella, y las combinaciones que se contraponen a estas
relaciones resultan en la FEO.

“Carácter musical”

Nombramos las obras con conceptos de la vida sentimental, que en realidad son analogías que
nos sirven en sentido figurado. “…Para la designación del carácter musical, los sentimientos
son, pues, nada más que fenómenos como otros que ofrecen analogías al respecto. Es dable
emplear tales epítetos, teniendo en cuenta su sentido figurado, más aun, no se puede pasarse
sin ellos, pero hay que cuidarse de decir: Esta música describe el orgullo, etc.”

“Fisonomía de la obra de arte”

“El artista es impenetrable, la obra de arte, explorable”; Con esto hace referencia a que la obra
tiene los distintos elementos musicales que son reconocibles por el que comprende el
lenguaje, dice que cada material tiene su propia fisonomía. Las combinaciones de estos
materiales contribuyen a que se adopte esta o aquella expresión espiritual. No se debe al
sentimiento-estado de ánimo del compositor durante el trabajo.
Capitulo IV: Análisis de la impresión subjetiva de la música

Aunque se dice que la estética debe limitarse nada más que a la obra de arte, esa obra de arte
independiente es en la práctica el medio entre dos fuerzas: su origen y su destino, o sea el
compositor y el oyente.
Habrá sentimientos y sensaciones primero en el compositor y luego en el oyente, que estarán
en estrecha relación.

El compositor:

Durante la creación tendrá un estado de exaltación, que según la individualidad del artista se
acentúa o se apacigua pero sin llegar al efecto excesivo que impida la producción artística, Son
condiciones básicas así como el tener una conciencia clara y entusiasmo.

La creación de compositor se trata de un formar constante, un formar de relaciones sonoras. Y


no hay soberanía en el sentimiento que haga que la obra se cree mediante una improvisación
entusiasta. Sino que el trabajo progresa paso a paso, donde el compositor percibe contornos
vagos, pero luego es meditado. No solo los movimientos de escritura contrapuntística
requieren un trabajo minucioso sino que también rondó fluidos y arias melodiosas. Debe
presentar objetivamente su idea musical, transformándola en forma pura.

No es el sentimiento el que compone, sino el talento musical artísticamente educado. En el


compositor se hallará el sentimiento bien desarrollado, pero no es el factor productor en él.
Los sentimientos o las situaciones por la que pase serán el motivo pero no su objeto. El arte
musical no tiene ni la capacidad ni la misión de expresar un afecto determinado.

La actividad del componer es una formación, absolutamente objetiva, el compositor forma algo
independientemente bello. Los distintos elementos musicales ya tienen una expresión
característica, los rasgos del compositor se manifestaran ya por la preferencia consecuente de
ciertas tonalidades, ritmos. Pasan a ser carácter de la composición y no del compositor.

No es el sentimiento del compositor, lo que despierta en los oyentes el mismo estado de


ánimo. Son las determinantes musicales de una composición. Se puede decir que un tema
suena alegre o triste, pero no podemos decir que es la expresión de los sentimientos alegres o
tristes del compositor. Ni por las situaciones políticas o sociales de la época, o por causas
psicológicas o histórico-culturales. La expresión musical del tema es consecuencia de sus
factores elegidos de esta.

Todo depende de la objetividad de la formación artística del compositor. El estilo es la técnica


perfecta, al realizar la idea claramente concebida, el compositor suprime todo lo que no va y
conserva ciertas cosas para lograr uniformidad. También se usa en el sentido en que se dice de
alguien que tiene carácter. El estilo se puede perder en un solo compas que no armonice con la
expresión del conjunto. Por ejemplo una modulación o cadencia que no concuerda con el
desarrollo uniforme de la idea básica.

El acto en el que puede producirse un desborde inmediato de un sentimiento traducido en


sonidos no es tanto en la invención o composición sino en la reproducción o interpretación. El
intérprete se libera por medio de su instrumento del sentimiento que le domina en el
momento y no solo reproduce las notas. Se vierte la disposición de ánimo de modo más
personal en la ejecución.

El compositor crea lentamente con interrupciones, el ejecutante rápidamente, el compositor


para la duración el ejecutante para el instante, la composición se forma, la ejecución es algo
que vivimos.

El oyente:

"La expresión de lo ejecutado se comunica al oyente mediante el movimiento desprendido de la


ejecución"

Durante la ejecución o la interpretación, el oyente es capaz de contactar en forma concreta con


una composición. Este evento, provoca en él una movilización de sus afectos: se lo puede ver
emocionado, inducido a la alegría o exaltado, mas allá del mero placer estético. Así, Hanslick
advierte que la existencia de estos efectos emocionales en el receptor por medio de la música,
son tan intensos como innegables.

Su análisis al respecto, girará entonces, al rededor de dos cuestiones fundamentales. En la


primera, se pregunta en qué reside el carácter especifico de esa exaltación de los sentimientos;
en la segunda, qué parte de esos efectos es de índole estética.

La música, afirma Hanslick, es el arte mas directo, el arte mas sensual, y actuá sobre los
sentimientos con mas fuerza que cualquier otra arte, mediante su belleza, y de una manera
que le corresponde a ella sola: “las demás artes nos convencen, la música nos asalta”. Incluso
en estados de mayor exaltación o depresión, donde contemplar una pintura es una tarea
demasiado mediata como para cautivarnos, la música es capaz de penetrarnos, y de formas
mas profundas que las habituales: "La música, por su material incorpóreo es el arte mas
espiritual, y por su juego de formas inobjetivo, el mas sensual." Esta exaltación del sentimiento
por parte de la música, es de carácter fisiológico y radica en la influencia de la misma sobre el
sistema nervioso. Al respecto, Hanslick realiza una mención aparte a la bibliografía sobre los
efectos curativos de la música. No ignora la inmensa influencia de la misma, pruebas empíricas
de por medio, a la hora de sanar a los hombres, pero realiza una salvedad en función de las dos
principales corrientes. Los pensadores que argumentan en función del cuerpo, afirman que la
música hace vibrar nuestros cuerpos de la misma manera que hace temblar los vidrios. Este
accionar de carácter físico, según Hanslick, solo comparte la materia prima con la música: el
sonido. La música, comienza justo donde terminan estos efectos aislados del sonido como
mera vibración. Por otro lado, sobre los argumentos de carácter psicológico, reconoce que
ciertas músicas actúen positivamente sobre las personas, pero que es imposible saber de
antemano, que organización musical corresponde al tratamiento de tal patología.

En este punto, Hanslick concluye que no se puede conocer “el proceso nervioso que
transforma la percepción del sonido en sentimiento” y que “No se puede saber el modo en que
una excitación del nervio acústico, llegue como calidad de sensación determinada a la
consciencia."
De esta manera, enuncia: “los teóricos que estructuran el principio en la música sobre efectos
sentimentales, están perdidos, porque no pueden saber nada de esa relación. La estética debe
enseñar como el compositor produce lo bello en música, no como produce estos o aquellos
afectos en el auditorio.”

Por ultimo, Hanslick cierra las dos cuestiones anunciadas en un principio: Por un lado, el
carácter de esta exaltación de los sentimientos radica en la influencia de la música sobre el
sistema nervioso; pero, a su vez, mientras mas fuerte sea un efecto físico avasallador
(patológico) tanto es menor su participación estética. Es necesario entonces, que se destaque
otro elemento de la producción musical, que represente lo puramente estético, en
contraposición a la exaltación de los sentimientos. Este elemento es la contemplación pura.