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Responsabilidad social de las empresas:

tendencias y oportunidades

PONENTE: GERMÁN GRANDA

El objetivo de la charla dada por el ponente Germán Granda era hablar sobre la
importancia y cada vez mayor relevancia de tener una responsabilidad social, ambiental
ética y de buen gobierno por parte de las empresas.
Su empresa Forética es una plataforma de liderazgo en RSE y sostenibilidad cuya misión
es la integración de aspectos sociales, ambientales y de buen gobierno en la estrategia y
gestión de las organizaciones y cuya visión es maximizar el impacto positivo de las
empresas para alcanzar un futuro sostenible.
En esta charla se habló de que en foro económico mundial realizado en Davoos se ha
mencionado como el cambio climático ya no sólo es una cuestión que afecta a la salud y
seguridad de los seres humanos, como venían diciendo los científicos en épocas pasadas,
sino que afectan a la economía de las empresas y países.
Por ello, diferentes países, la comunidad europea y determinadas empresas están llevando
a cabo planes de acción para reducir el impacto medioambiental que produce su actividad,
están desarrollando vías alternativas de producción para productos que llevan años en el
mercado como es el caso del plástico, que contamina la mayoría de los mares y océanos
o que acaba en vertederos, ya que, sólo el 9% del plástico se recicla o vuelve a entrar en
la cadena de producción. Desarrollando y potenciando la denominada “economía
circular”.
Además, Germán afirma que el plan A es el único plan, porque es lo que la gente demanda
y lo que se debe hacer. Esto también indica que no sólo es una cuestión burocrática o
impuesta por los gobiernos, sino que también las tendencias de consumo están cambiando
debido a la mayor concienciación por parte de la población sobre los efectos del cambio
climático, sobre la actividad de ciertas empresas y sobre determinadas formas de
producción.
Esto hace que se abran nuevos mercados y nuevas alternativas, tanto para nichos
específicos como es el caso de la comida ecológica, que va destinada a un público con
mayor poder adquisitivo, o tanto para las masas como es el caso de la sustitución de
envases de plástico, energía renovable, coches eléctricos, etc.
Sin embargo, aunque esto es fácil en la teoría, las empresas y gobiernos tienen serias
dificultades para adaptarse a la nueva demanda y a las exigencias del día a día, ya que
acabar con productos que llevan años en el mercado o que sustentan toda una economía
como es el caso del petróleo o el plástico supone una transición lenta, ya que son muchos
puestos de trabajos, canales de producción y de logística y empresas que viven de ello.
Por esta misma razón, se hace importante que las empresas cuenten con un apartado de
responsabilidad social que les permita ir haciendo esa transición y adaptarse a las
demandas del futuro. Es más, Germán, determina que, a pesar de la incertidumbre general
de las políticas, de la economía y de los mercados, como que Donald Trump no participe
en el marco europeo para reducir las emisiones de C02, etc. No es más que un ruido
instantáneo y momentáneo porque son períodos de incertidumbre actuales, pero que si se
analiza el contexto se puede ver como dentro de unos años la responsabilidad social y
ambiental de las empresas será una obligación y una demanda por lo que hay que
comenzar a trazar planes de acción que cumplan con estos objetivos.
Otra prueba de ello es que contar con este tipo de responsabilidades no sólo colabora con
el medioambiente, sino que también puede mejorar la economía de las empresas. En la
charla se expusieron gráficos de cómo muchos de los países que más acogida han tenido
por este tipo de políticas no han renunciado a ningún punto del PIB, sino que por el
contrario lo han mantenido o aumentado.
Además, que muchas de estas políticas permiten una mejora en los márgenes de beneficio,
un ahorro de costes, una mayor participación de mercados o desarrollo de productos
orientados a nuevos mercados.
Asimismo, estas políticas no sólo afectan a cuestiones económicas internas de las
empresas, sino que muchos inversores piden y quieren ver cómo tienen instaurados estos
planes de responsabilidad las empresas en las que van a invertir y que en ocasiones se
invierte más en empresas que pretenden tener una economía circular sostenible o no
atentan contra el medioambiente.
Algunos ejemplos de empresas que están incluyendo estas políticas son el caso de Lidl,
los cuáles han sustituido las bolsas de plásticos por bolsas de cartón. Otras empresas como
Ikea que han buscado reducir los gastos transporte apilando sus puebles en forma plana,
lo que les permite una mayor capacidad de transporte y menores emisiones de CO2. O
casos como Nueva York que se ha propuesto ser la primera ciudad con 0 emisiones de
CO2.
Todo esto son ejemplos de cómo la política y economía mundial está trazando líneas de
actuación para incorporar en sus instituciones y empresas apartados de responsabilidad
social, ambiental y de buen gobierno debido a la mayor conciencia de los efectos del
cambio climático, de cómo afecta a la economía de las empresas y de cómo la población
cada vez demanda más productos y servicios que vayan en consonancia con el medio
ambiente.

NOMBRE: JUAN MANUEL PÉREZ GONZÁLEZ