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NOVENA A LA SANTÍSIMA VIRGEN DE GUADALUPE.

ORACION INICIAL: (Luego se dirá la oración siguiente, la cual se ha de repetir


por todos los días de la novena).
Del 4 al 12 de diciembre
¡Oh Santísima Señora, Reina del Cielo y de la Tierra! Cuando yo levanto los ojos
al trono de vuestra grandeza y os contemplo la mayor de todas las creaturas,
y solo menor que vuestro Criador, ¿Cómo es posible que me atreva a llamaros
Madre? Pero así es, Señora: vos que sois Madre de Dios, queréis ser también
Madre mía. Así se lo dijisteis al felicísimo Juan Diego cuando le dijisteis, que
desde vuestro templo de Guadalupe os mostraríais Madre amorosa y tierna de
cuantos buscasen y solicitasen vuestro amparo. Pero no solo es esto lo mas; lo
mas es, que en esto no hicisteis otra cosa que conformaros gustosa con la
voluntad de vuestro divino Hijo Jesús, quien olvidado de las penas atrocísimas
que estaba padeciendo en la Cruz, y entre sus mortales agonías, os encargo
que me miraseis como hijo. No lo merezco, Señora, no merezco llamarme hijo
Puesto de rodillas delante de la imagen de María Santísima, hecha la señal de vuestro; pero vos quisisteis llamaros Madre mía. No he sabido desempeñar el
la Cruz, se dice el siguiente: titulo de hijo; pero no por eso dejares vos de desempeñar el titulo de Madre.
Mostrad que sois Madre, no atendiendo a mis maldades, sino a las entrañas
GUÍA PARA PRACTICAR ESTA DEVOCIÓN:
de piedad y misericordia de que os doto el Altísimo que os hizo abogada de
los pecadores. Deseo portarme como hijo vuestro; pero no podré poner en
† Por la Señal de la Santa Cruz † de nuestros enemigos, † líbranos Señor, Dios
practica mis deseos si no me alcanzáis de Dios un aborrecimiento firme al
nuestro.
pecado mortal, que es solo lo que me hace indigno de vuestra adopción y de
† En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. vuestro amor.

ACTO DE CONTRICIÓN. Rezar cuatro salves en memoria de las cuatro Apariciones y luego se reza la
oración del día.
¡Oh Jesús y Señor mío! ¡Cuan grande es mi ceguera, pues después de
amenazarme con un infierno eterno, no he temido tu justicia! ¡Cuan moustrosa OFRECIMIENTO:
es mi locura, pues sabiendo que con pecar te tengo a ti de enemigo, me he
Acuérdate, ¡Oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que
atrevido a cometer mil veces el pecado, a vivir años enteros sin darme
ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu asistencia y
cuidado alguno tus enojos! Merecía, oh Señor mío, merecía justamente que
reclamando tu socorro, haya sido desamparado de ti. Animado por esta
ejecutaseis la sentencia que con tanta paciencia habéis diferido; lo merecía
confianza, a ti acudo, oh Madre, Virgen de Vírgenes, y gimiendo bajo el peso
es verdad; mas vos habéis querido vencer mi malicia con vuestra bondad;
de mis pecados me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana. Oh
vuestra misericordia se ha sobre puesto a mi iniquidad: ya me doy por vencido
Madre de Dios, no deseches mis súplicas, antes bien, escúchalas y acógelas
de vuestro amor: si me buscasteis cuando huía de vos ¿Cómo he de temer
benignamente. Amén.
que me arrojes de vuestro pies ahora que os busco arrepentido? Ea, dulcísimo
Jesús, seamos amigos, pues detesto, abomino y aborrezco el pecado, solo
PADRE NUESTRO: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu
porque lo aborrecéis vos a quien amo con todo mi corazón, a quien deseo
nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el
agradar y acompañar por toda la eternidad. Amen.
cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como
también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en voz consoladora, como el dichoso Juan Diego en el Tepeyac. Concede a
tentación y líbranos del mal. Amén. quienes contemplamos con fe tu bendita imagen de Guadalupe gozar por
anticipado la felicidad que en la casa del Padre nos espera, a cambio de lo
AVE MARÍA: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, cual aceptamos sobrellevar con firmeza los trabajos que Dios nos enviare.
bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Amén.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, los
pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. SEGUNDA PLEGARIA:

GLORIA: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, Madre de Dios y Madre nuestra, te pedimos que así como en el Tepeyac te
ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. dignaste salir al encuentro de Juan Diego temeroso y apocado que te rehuía,
te dignes asistirnos con tu presencia materna en el trance de la muerte y
JACULATORIAS: consolarnos en la agonía. De tu valiosa solicitud esperamos la dicha de
contemplar a Dios tal y como es por toda la eternidad. Amén.
V. Mi corazón en amarte eternamente se ocupe.
TERCERA PLEGARIA:
R. Y mi lengua en alabarte, Madre mía de Guadalupe.
Madre de todos los hombres, te suplicamos que así como consolaste a Juan
V. San Juan Diego, predilecto de María. Diego, abatido por la enfermedad que minaba la salud y fuerza de su tío,
acudas en auxilio nuestro cuantas veces nos apartemos de la virtud y
R. Oye benigno mi ruego y sé tú mi protector y guía. atentemos contra el amor. Madre Santa, que resuene en nuestros oídos aquel
¿A dónde vas, hijo mío?, que dijiste a Juan Diego y que al oírlo dejemos el
SALVE: Dios te salve Reina y Madre de Misericordia, vida dulzura y esperanza
camino de la mentira, del fraude, la irresponsabilidad y comencemos de
nuestra, Dios te Salve, a ti Clamamos los desterrados hijos de Eva A ti
nuevo a servir a Dios Amén.
Suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lagrimas Ea pues Señora
Abogada Nuestra, Vuelve a Nosotros Tus Ojos Misericordiosos y Despues de CUARTA PLEGARIA:
este destierro Muestranos A Jesus fruto bendito de tu vientre Oh Clemente,
Oh piadosa, Oh dulce Virgen Maria, Ruega por Nosotros Santa Madre de Dios Madre de los mexicanos, te suplicamos que así como brotaron rosas frescas y
para que seamos Dignos de Alcanzar las Promesas y Gracias de Nuestro Señor fragantes en el árido Tepeyac y se imprimía tu divina imagen en la tilma de
Jesucristo Amen Juan Diego, te dignes hacer florecer en nuestra alma el amor para que en
ellas te retrates tú, purísima Madre, y podamos esperar con inquebrantable fe
CONSAGRACIÓN A MARÍA: ¡Oh señora mía! ¡Oh madre mía! Yo me ofrezco un tránsito feliz de esta vida a la eterna. Amén.
enteramente a ti, y en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día, y
pasa siempre, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra todo QUINTA PLEGARIA:
mi ser. Ya que soy todo tuyo, ¡oh madre de bondad!, guárdame y defiéndeme
como instrumento y posesión tuya. Amén. Madre de los mártires, te suplicamos que, así como el neófito Juan Diego, tu
embajador, se sintió tan hondamente solidario ante las necesidades de sus
PRIMERA PLEGARIA: semejantes, y alcanzó por tu mediación ante Dios la salud de su afligido tío
Juan Bernardino, te dignes alcanzarnos la gracia de vivir ese espíritu de
Madre nuestra, te suplicamos que en las horas amargas de la vida, cuando la servicio a los demás como verdaderos hermanos de Jesús. Amén.
angustia y la aflicción nos lastimen, sepamos escuchar en lo íntimo del alma tu
EN CADA MISTERIO DEL SANTO ROSARIO SE REZA UNA PLEGARIA: Primer V. Dios te salve María Santísima, modelo de amor, lirio de pureza, imagen viva
Misterio: Primera Plegaria, Segundo Misterio: Segunda Plegaria, y así de castidad. Dios te salve María Santísima, esposa de Dios Espíritu Santo, virgen
sucesivamente. purísima después del parto, en tus manos encomendamos nuestra caridad
para que la inflames, nuestras necesidades para que las remedies, nuestras
Rezar: Padre Nuestro – 10 Aves Marías – Gloria al Padre... – Jaculatorias almas para que las salves. Llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú
eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
SALUTACIONES: (concluidos los misterios, se reza lo siguiente)
R. Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, los
V. ¡Oh Soberano santuario, sagrario del Verbo eterno! pecadores, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

R. Libra, Virgen, del infierno, a quienes rezan tu Santo Rosario Dios te salve María Santísima, océano de gracias, manantial de misericordia,
soberana emperatriz del cielo y de la tierra. Dios te salve María Santísima,
V. Emperatriz, poderosa, de los mortales consuelo. templo, trono y sagrario de la Santísima Trinidad. Virgen concebida sin la culpa
del pecado original.
R. Ábrenos, Virgen, el cielo, con una muerte dichosa.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura y esperanza
V. Y danos pureza de alma.
nuestra: Dios te salve.

R. Tú que eres tan poderosa.


A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
V. Dios te salve María santísima, Estrella de la mañana, faro resplandeciente
que nos conduce al puerto de salvación, luz divina que ilumina a los
Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos
bienaventurados. Dios te salve María Santísima, hija de Dios Padre, virgen
misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito
purísima y castísima antes del parto, en tus manos encomendamos nuestra fe
de tu vientre.
para que la ilumines. Llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres
entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. ¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!.

R. Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, los Ruega por nosotros santa Madre de Dios, para que seamos dignos de
pecadores, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén. alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

V. Dios te salve María Santísima, vida de los santos, alegría de los ángeles, De tus divinos ojos, oh María penden nuestras felicidades ¡Míranos, Señora, y
esperanza de los hombres, nube luminosa a cuyo seno bajó el Hijo de Dios. no nos desampares!
Dios te salve María Santísima, Madre de Dios Hijo, virgen purísima en el parto,
en tus manos encomendamos nuestra esperanza para que la alientes. Llena L E T A N Í AS
eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y
bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. V. Señor, ten piedad de nosotros

R. Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, los R. Señor, ten piedad de nosotros
pecadores, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V. Cristo, ten piedad de nosotros
R. Cristo, ten piedad de nosotros Madre del verdadero Dios por quien se vive.

V. Señor, ten piedad de nosotros Madre, tú que amparaste a Juan Diego y a los más pequeños.

R. Señor, ten piedad de nosotros Madre, tú que amparas a los indígenas, campesinos y obreros.

A las siguientes invocaciones vamos a responder: ¡RUEGA POR NOSOTROS! Madre, tú que amparas a los niños maltratados y abandonados.

Santa María. Madre, tú que amparas a los enfermos, ancianos y presos.

Hija predilecta del Padre. Madre, tú que amparas la vida del niño no nacido.

Madre del Verbo Encarnado. Virgen, tú que comunicas el amor a la castidad y pureza.

Templo del Espíritu Santo. Virgen, tú que comunicas la búsqueda de silencio y meditación.

Virgen purísima, preservada del pecado original. Virgen, tú que comunicas el celo apostólico por una nueva Evangelización.

María, hija fiel de Sión. María, Reina del cielo y de todo el universo.

María, obediente, pobre y humilde. María, Reina de América.

María, llena de gracia y de todas las virtudes. Reina, tú que nos pides el respeto a toda vida humana.

María, discípula perfecta de Cristo. Reina, tú que nos pides la obediencia a los derechos humanos.

María, atravesada por la espada del dolor. Reina, tú que nos pides la real protección de los derechos humanos.

María, entregada al apóstol Juan y a todos nosotros. Reina, tú que nos pides la consagración a tu Corazón inmaculado.

María, imagen purísima de la iglesia. Reina, tú que nos pides el rezo diario del santo rosario.

Santa María de Guadalupe. Reina, tú que comunicas la caridad con tus hermanos más indigentes.

Mujer vestida del sol eterno. Reina, tú que comunicas el deseo de la entrega total a Cristo y a su Iglesia.

Mujer coronada de Estrellas del cielo. Reina, tú que comunicas la superación de nuestros instintos egoístas.

Mujer con la luna perecedera bajo tus pies. Reina, tú que nos pides la reparación de tantos crímenes contra la vida del
alma y del cuerpo.
Estrella de la Evangelización.
Reina, tú que nos pides la solidaridad cristiana con los hermanos más pobres. ORACION FINAL:

María, signo celestial de la caída final del maligno. Reina y Madre Emperatriz de América: Atraídos por el encanto de tu ternura
maternal y tu solicitud hacia nosotros, venimos a consagrarte nuestras alegrías,
María, signo celestial que prepara la última venida de Cristo. penas, sacrificios, angustias y dolores.

María, signo celestial de victoria sobre las herejías, sectas y el ateísmo. Porque eres para todos los mexicanos una Madre que nos escucha, consuela
y atiende nuestras necesidades.
María, signo celestial de consuelo y esperanza de nosotros peregrinos.
Eres alivio en el dolor, luz que ahuyente nuestros temores; nos acoges siempre
María, signo celestial de nuestra transformación gloriosa. como a pequeñitos y delicados.

María, signo celestial de un nuevo cielo y una nueva tierra. Nos consagramos totalmente a ti, y en ti depositamos nuestra confianza.

V. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo ¡Santa María de Guadalupe, Reina de México, conserva nuestra fe y salva
nuestra patria!
R. Perdónanos, Señor
ORACIONES PARA CADA DIA DE LA NOVENA:
V. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo
Acto de Contrición, Oración Inicial, ofrecimiento, EN CADA MISTERIO DEL
R. Escúchanos, Señor SANTO ROSARIO SE REZA UNA PLEGARIA: Primer Misterio: Primera Plegaria,
Segundo Misterio: Segunda Plegaria, y así sucesivamente.
V. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo
Rezar: Padre Nuestro – 10 Aves Marías – Gloria al Padre... – Jaculatorias
R. Ten misericordia de nosotros
Al finalizar los misterios: Salutaciones, Letanías, Oración Final
ORACIÓN:
Gloria, Padre Nuestro, Ave María, Consagración a María, Oración del día,
Dios misericordioso, que quisiste que tu Hijo unigénito proclamara desde la
oración Final del dia.
cruz como Madre nuestra, a su propia Madre, haz que tu Iglesia, por la
mediación y cooperación maternal de la Virgen María, crezca cada día en PRIMER DÍA
santidad y atraiga a su seno a todas las naciones. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén. ¡Oh Santísima Señora de Guadalupe! Esa Corona con que ciñes tus sagradas
sienes, publica que eres reina del universo. Lo eres, Señora, pues como Hija,
ORACIÓN: Madre y Esposa del Altísimo tienes un absoluto poder, y un justísimo derecho
sobre todas las criaturas. Siendo esto así, yo también soy tuyo: yo también
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios, no desprecies las
pertenezco a ti por mil títulos; pero no me contento de ser tuyo por esta tan
súplicas y oraciones que te hacemos en nuestras necesidades. Antes bien,
alta jurisdicción que tienes sobre todos, quiero ser tuyo por otro titulo mas, esto
líbranos de todos los peligros, oh Virgen gloriosa y bendita. Ruega por nosotros,
es, por la elección de la voluntad. Ves, aquí pues, postrado delante del trono
Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias
de tu majestad, te elijo por mi Reina y mi Señora, y con este motivo, quiero
y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
doblar el señorío y dominio que tienes sobre mí; quiero depender de ti, y que me engaño miserablemente cuando año alguna cosa que no sea a mi
quiero que los designios que tiene de mí la Providencia divina pasen por tus Dios, y cuando no te amo á Ti. Amen.
manos. Dispón de mí como te agradare: los sucesos y lances de mi vida quiero
que todos los corran por tu cuenta. Confío de tu benignidad, que todos se CUARTO DÍA.
enderezaran el bien de mi alma y honra y gloria de aquel Señor que tanto se
complace que todo el mundo te reconozca por su Reina. Amen. ¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! Si un ángel del cielo tiene por honra tan
grande suya estar a tus pies, que en prueba de su gozo abre los brazos, y
Después se rezara la oración que se encuentra al final de esta novena, y esto extiende las alas para formar en ella repisa a tu Majestad, ¿Qué deberé yo
se hará todos los días para finalizar el ejercicio. hacer para manifestar mi veneración a tu persona, sino ofrecerte, no ya la
cabeza ni los brazos, sino el corazón y mi alma para que santificándolas con
SEGUNDO DÍA. tus divinas plantas se haga trono digno de tu soberanía? Dígnate, Señora de
admitir este obsequio: no lo desprecies por indigno a tu soberanía, pues el
¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! Que bien se conoce que eres Abogada merito que le falta por mi miseria y pobreza, lo recompenso con la buena
nuestra en el tribunal de Dios, pues esas hermosísimas manos que jamás dejan voluntad y los deseos. Entra a revisar mi corazón y veras que no lo mueven
de beneficiarnos, las juntas ahora en el pecho en ademán de quien suplica y otras alas sino las del deseo de ser tuyo, y el temor de ofender a tu Hijo
ruega, dándonos con esto a ver, que desde el trono de la gloria en el que Divinismo. Forma trono de mi corazón, y ya no se envilecerá dándole entrada
asistes, como Reina de los Ángeles y hombres, hace también oficio de a la culpa y haciéndose esclavo del demonio. Amen.
Abogada, rogando y procurando a favor nuestro. ¿Con que afectos de
reconocimiento y gratitud podré pagar tantas finezas? Mas no hay en mi QUINTO DÍA.
corazón suficiente caudal para pagarlo, a Ti acudo para que me enriquezcas,
con los dones preciosos de una caridad ardiente y fervorosa, de una humildad ¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! ¿Qué otro vestido le correspondería a
profunda y de una obediencia pronta al Señor. Esfuerza tus suplicas, multiplica quien es un cielo por su hermosura, sino un todo de estrellas? ¿Con que podrá
tus ruegos, y no ceses de pedir al Todopoderoso que me haga suyo, y me adornarse una belleza toda celestial, sino con los brillos de una virtudes tan
conceda ir a darte las gracias por el feliz éxito de tu abogación en la gloria. lucidas y tan resplandecientes como las tuyas? Bendita la mano mil veces de
Amen. aquel Dios que supo unir en Ti, hermosura tan peregrina con pureza tan
realzada, y gala tan brillante y rica, con humildad tan apacible. Yo quedo,
TERCER DÍA. Señora, absorto de hermosura tan amable, quisiera que mis ojos se fijaran
siempre en Ti para que mi corazón no se dejara arrastrar por otro afecto que
¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! ¿Qué puedo creer al verte cercada de de amor tuyo. Infunde, pues, Madre mía, en mi corazón ardiente llama de la
los rayos del solo, sino que estas tan íntimamente unida al Sol de la Divinidad, caridad para que con todas mis fuerzas no ame mas que a Dios y a Ti en
que no hay en ti cosa alguna que no sea luz, que no sea gracia, y que no sea quien tengo depositadas todas mis esperanzas. Amen.
santidad? ¿Qué puedo creer sino que estas anegada en el piélago de las
divinas perfecciones y atributos, y que Dios te tiene siempre en su corazón? SEXTO DÍA.
Sea para bien, Señora, tan alta felicidad. Yo, entre tanto, arrebatado del gozo
que ella me causa, me presento delante del trono de tu soberanía, ¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! ¡Que bien dice a tu soberanía ese tapete
suplicándote te dignes enviar uno de tus ardientes rayos hacía mi corazón: que la luna forma a tus sagradas plantas! Hollaste con invicta planta las
ilumina con su luz mi entendimiento: enciende con su luz mi voluntad: haz que vanidades del mundo, y quedando superior a todo lo criado, jamás padeciste
acabe yo de persuadirme de que vivo engañado todo el tiempo que no el menguante de la más ligera imperfección: desde tu primer instante estuviste
empleo en amarte a ti y en amar a mi Dios: haz que acabe de persuadirme llena de gracia. Miserable de mí, Señora, que no sabiéndome mantener en los
propósitos que hago, no tengo estabilidad en la virtud, y solo soy constante en NOVENO DÍA.
mis viciosas costumbres. Duélete de mi, Madre amorosa y tierna: ya que soy
como la luna en ni inconstancia, sea como la luna que esta a tus pies: esto es, ¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! ¿Qué cosa habrá imposible a tu poder,
firme siempre a tu devoción y amor, para no padecer los menguantes de la cuando multiplicando los prodigios, ni la tosquedad, ni la grosería del ayate le
culpa. Haz que este siempre a tus plantas por el amor y la devoción, y ya no sirvan de embarazo para formar tan primoroso tu retrato, ni la voracidad del
temeré los menguantes del pecado sino que procurare dar el lleno a mis tiempo en mas de tres siglos ha sido capaz de destrozarlo ni borrarle? ¡Que
obligaciones, detestando de corazón todo lo que es ofensa a mi Dios. Amen. motivo tan fuerte este para alentar mi confianza y suplicarte que abriendo el
seno de tus piedades, y acordándote del amplio poder que te dio la divino
SÉPTIMO DÍA. Omnipotencia de Señor, para favorecer a los mortales, te dignes estampar en
mi alma la imagen del Altísimo que han borrado mis culpas! No embarace a
¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! Nada, nada veo en este tu hermosísimo tu piedad la grosería de mis perversas costumbres, dígnate solo mirarme, y ya
retrato que no me lleve a conocer las altas perfecciones de que dotó el Señor con esto alentare mis esperanzas; porque yo no puedo creer que si me miras,
a tu alma inocentísima. ¡Ese lienzo grosero y despreciable! Ese pobre, pero feliz no se conmuevan tus entrañas sobre mi que soy tan miserable. Mi única
ayate en el que se ve estampada tu singular belleza, dan claro a conocer la esperanza, después de Jesús, eres Tú, Sagrada Virgen María. Amen.
profundísima humildad que le sirvió de cabeza y fundamento a tu asombrosa
santidad. No te desdeñaste al tomar la tilma podré de Juan Diego, para que ORACIÓN QUE SE DEBE DECIR AL FINAL TODOS LOS DÍAS.
en ella se estampase tu rostro, que es encanto de los Ángeles, hechizo de los
hombres y admiración de todo el universo. Pues, ¿Cómo no he de esperar yo ¡Oh Madre amorosísima mía, Santísima Virgen de Guadalupe! Bien lo sabéis
de tu benignidad, que la pobreza y miseria de i alma no sean embarazo para Señora, bien sabéis que desde mi tierna edad os eh mirado reverenciado
que estampes en ella tu imagen graciosísima? Yo te pido, Señora, y para esto como Madre, como Abogada y Protectora. Vos habéis querido desde
te ofrezco las telas de i corazón. Tómalo, Señora en tus manos, y no lo dejes entonces miradme como uno de vuestros hijos. Cuantas gracias y mercedes
jamás, pues mi deseo es que no se emplee en otra cosa que en amarte y eh recibido de Dios, conozco haberlas recibido por vuestro medio. ¡Que
amar a Dios. Amen. descuido tan grande el mío! ¡Que infelicidad tan grosera el no haberos servido
y obsequiado con una puntualidad y amor igual a vuestra bondad! Mas ya
OCTAVO DÍA. desde hoy protesto honraros, serviros y amaros, como corresponde a un hijo
atento, amante y reconocido. No fue otro el fin de vuestra venida as este
¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! ¡Que misteriosa y que acertada anduvo suelo, sino hacernos presente, traernos a la memoria el amor, cuidado y
la mano del Artífice Supremo, bordando tu vestido con esa orla de oro finísimo solicitud que como Madre tienes de nosotros: pues ya me doy, Señora, por
que le sirve de guarnición! Aludió sin duda aquel finísimo oro de la caridad y entendido, y recurro a Vos como Madre: no sean parte mis maldades para
del amor de Dios con que fueron enriquecidas tus operaciones. ¿Y quien que apartáis de mi los ojos de misericordia. Haced que viva como hijo vuestro,
duda, Señora, que esta encendida caridad y amor de Dios estuvo siempre pues no es otro mi deseo sino agradaros y serviros en esta vida, y después de
acompañada del amor al prójimo y que no por verte triunfante en la patria, te ella daros en el cielo los agradecimientos de las misericordias que Dios me ha
haz olvidado de nosotros? Abre el seno de tus piedades a quien es tan concedido por vuestra intercesión. Amen.
miserable: dale la mano a quien caído te invoca para levantarse: tráete la
gloria de haber encontrado en mi u a miseria proporcionada, mas que todas,
a tu compasión y misericordia. Amen.