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ANÁLISIS PENAL

CÓDIGO PENAL

SECCIÓN TERCERA CULPABILIDAD

Artículo 34.- Culpabilidad.- Para que una persona sea considerada responsable penalmente
deberá ser imputable y actuar con conocimiento de la antijuridicidad de su conducta.

LA CULPABILIDAD

La culpabilidad es la última categoría dogmática de la teoría del delito, que exige el actuar
delictivo con voluntad y conciencia, solo en este caso, quien ejecuta el acto típico y
antijurídico, será el responsable de él, e incurrirá en la pena señalada para la infracción
resultante.

En consecuencia, la culpabilidad exige inexcusablemente una valoración del comportamiento


humano, pudiéndose verificar la existencia de culpabilidad siempre y cuando se den
simultáneamente:

a) La imputabilidad, misma que se sustenta en la capacidad de la persona para poder


responder jurídicamente por sus acciones, en efecto, para imputabilidad penal resulta
necesario solamente que autor cuente con las capacidades de percepción, de
comprensión (conciencia) y de determinación (voluntad) que le permita evitar el
injusto penal.
b) La conciencia de antijuridicidad , esto es, que el acusado tenga la posibilidad de
comprender que su accionar es contrario a derecho, y
c) La exigibilidad de otra conducta, esto es, que el autor de la infracción, tenía la
obligación adoptar un comportamiento acorde al ordenamiento jurídico como
alternativa de su accionar delictivo. (Codigo Organico Integral Penal , 2014)

En la Relación a la Teoría del Derecho


La culpabilidad, en la relación a la teoría del derecho, se constituye en elemento estructural
del mismo, que provoca el nacimiento de la responsabilidad; convirtiendo a la
responsabilidad es un efecto jurídico del delito, consecuencia del cometimiento de una
infracción penal, que dará lugar a la imposición de una pena. Tomamos el criterio del jurista
Enrique Bacigalupo, al respecto: “La culpabilidad, por tanto, constituye el conjunto de
condiciones que determinan que el autor de una acción típica, antijurídica y atribuible sea
criminalmente responsable de la misma”

En relación a la Reprochabilidad del acto

La culpabilidad, en tal relación se presenta como presupuesto de reprochabilidad, se dirige


al autor por el cometimiento del injusto penal, mediante un juicio entre el hecho ilícito y la
condición funcional psíquica del autor. Desde la óptica del jurista Ernesto Albán Gómez,
dicho juicio de reprobación, representa: “en el orden jurídico penal debe entenderse como la
posibilidad de atribuir a una persona la culpabilidad penal; o, si se quiere, la capacidad que
tiene una persona de realizar actos por los cuales se le puede formular un reproche de carácter
penal.” (Gómez A. , 2009)

EJEMPLIFICACION

JURISPRUDENCIA DE CASOS RELEVANTES AL TEMA.

Caso: Asesinato y violación en serie.

Tipo penal: asesinato y violación Nombre: Pedro Alonso López Alias: el Monstruo de los
Andes Nacionalidad: colombiana Número de víctimas: 300 mujeres

Condena: 16 años de reclusión mayor extraordinaria

Fecha: 25 de enero de 1981

Tipo penal: asesinato y violación

Nombre: Daniel Camargo


Alias: la Bestia de los manglares Nacionalidad: colombiana Número de víctimas: 71 mujeres

Condena: 16 años de reclusión mayor extraordinaria

Fecha: 14 de febrero de 1988

Como referencia inicial, tomemos dos casos que causaron conmoción y dejaron huella en la
sociedad ecuatoriana; perpetrados por Pedro Alonso López, alias “El Monstruo de los Andes”
y Daniel Camargo Barbosa, alias “La Bestia de los manglares”, ambos asesinos en serie, de
nacionalidad colombiana, el primero juzgado por la violación y muerte de más de 300
mujeres en Ecuador, Perú y Colombia; el segundo juzgado por rapto, violación y muerte de
71 mujeres en Ecuador, quienes coincidentemente fueron recluidos en la misma época en el
Ex Penal García Moreno de Quito, y compartieron celda. (Criminalia, 2016)

Cuando se suscitaron estos múltiples crímenes atroces, no existía el sistema acumulativo de


penas, que actualmente es acogido en el Código Orgánico Integral Penal; frente a la
concurrencia de varios delitos, se imponía la pena mayor, siendo ambos acusados
sentenciados a la pena máxima de reclusión mayor extraordinaria de 16 años; condenas
amparadas en el artículo 53, del antiguo Código penal, que disponía lo siguiente:

“La reclusión mayor, que se cumplirá en los Centros de Rehabilitación Social del Estado, se
divide en:

a) Ordinaria de cuatro a ocho años y, de ocho a doce años;

b) Extraordinaria de doce a dieciséis años; y

c) Especial de dieciséis a veinticinco años.” (Codigo Penal, 2009)

Modus Operandi:

Pedro Alonso López, conocido como el “monstruo de los andes” viajó por Colombia,
Ecuador y Perú; dejo en su camino más de 300 muertes violentas de niñas pobres y de raza
indígena de entre 8-13 años; su comportamiento anormal surge a raíz de una niñez dura al
ser expulsado de su casa a los 8 años, lo que le provocó un gran odio hacia su madre, fue
víctima de múltiples violaciones siendo niño y adolescente, al ser mayor de edad ingreso a la
cárcel de Colombia donde dos reclusos mayores le sometieron y le violaron; busco venganza
y con un cuchillo les corto el cuello, produciéndole él placer por matar, si antes era un
violador pedófilo, después de eso encontró placer en violar y asesinar.

Daniel Camargo Barbosa, conocido como el “sádico del chanquito” o el “monstruo de los
manglares” en Colombia, donde perpetro 80 violaciones y asesinatos de niñas, dejo en su
camino por Ecuador, 71 muerte violentas. El criminal persuadía a sus víctimas con su
inteligencia, elegía niñas o jóvenes de clase baja que buscaban trabajo; Camargo se
aproximaba, con una biblia en las manos y les explicaba que tenía que entregar un dinero a
un pastor, que tenía una fábrica en las afueras de la ciudad; para que lo acompañaran les
ofrecía dinero para que lo ayuden a llegar a dicho lugar, que él no conocía por ser extranjero,
ofreciéndoles también conseguir un empleo en la fábrica del pastor.

ANÁLISIS

Es evidente que al aplicarse la pena de reclusión mayor extraordinaria (16 años), hace unos
treinta años (aproximadamente), tiempo corto en relación a diferencia normativa y
conocimientos actuales; tales individuos fueron llevados y juzgados ante la Justicia
ecuatoriana como imputables, de lo cual desprendemos que existió una indiscutible e
intencional omisión de los informes psiquiátricos; siendo totalmente ilógico que aquellas
personas que perpetraron crímenes de tal magnitud, estén provistos plenamente de una salud
mental normal. Lo cual demuestra que la legislación penal ecuatoriana no estaba preparada
para situaciones delictivas de tal dimensión, provocando que delincuentes altamente
peligrosos, cumplan una pena, y al ser reinsertados a la sociedad, se conviertan nuevamente
en una amenaza real.

CAUSA DE INCULPABILIDAD – TRASTORNO MENTAL

Artículo 35.- Causa de inculpabilidad.- No existe responsabilidad penal en el caso de


trastorno mental debidamente comprobado.
Artículo 36.- Trastorno mental.- La persona que al momento de cometer la infracción no
tiene la capacidad de comprender la ilicitud de su conducta o de determinarse de conformidad
con esta comprensión, en razón del padecimiento de un trastorno mental, no será penalmente
responsable. En estos casos la o el juzgador dictará una medida de seguridad.

La persona que, al momento de cometer la infracción, se encuentra disminuida en su


capacidad de comprender la ilicitud de su conducta o de determinarse de conformidad con
esta comprensión, tendrá responsabilidad penal atenuada en un tercio de la pena mínima
prevista para el tipo penal.

Los siguientes artículos están relacionados al, hacer mención sobre la responsabilidad penal
que llega a disolverse por consecuencia de un trastorno mental, para explicarlo se debe tomar
en cuenta algunos términos.

RESPONSABILIDAD PENAL

Iniciemos analizando la procedencia del término responsabilidad, que procede de la raíz


latina o latín “responderé”, conformada de los términos “re” y “spondere”, que significan
“estar obligado”. Veamos a continuación, el planteamiento conceptual de la Real Academia
Española (RAE), que enfoca a la responsabilidad, como: “Deuda, obligación de reparar y
satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa
legal.” (RAE, 2016) Entonces podemos decir, que la responsabilidad se constituye como una
derivación o consecuencia legal impuesta mediante una pena y/o reparación de un daño, del
resultado de una conducta ilícita, que recae sobre quien la produjo.

En una concepción más específica encontramos a la responsabilidad penal como una


responsabilidad sancionadora, cuya finalidad es resguardar la paz social, de aquellas
conductas ilícitas que quebrantan la Ley, mediante la aplicación de una sanción penal. En
otras palabras, el cometimiento de un acto típico, antijurídico y culpable (infracción penal),
impulsa al poder punitivo a actuar, sancionando la culpabilidad de quien altere el orden
público, ante lo cual surge la responsabilidad penal mediante la imposición de una pena,
debidamente establecida en la Ley.
El catedrático chileno Luis Alfredo Etcheberry, dentro de la temática acota lo siguiente: “La
responsabilidad penal es la situación jurídica en que se encuentra la persona obligada por la
ley a someterse a la pena en ella prevista, que los órganos del Estado reciben la orden de
imponerle” (Etcheberry, 1997)

En el campo jurídico-penal, la responsabilidad para ser impuesta, deberá tomar en cuenta y


comprobar debidamente la salud mental del inculpado; derivada de que todo individuo debe
estar consciente del mundo exterior, mediante un razonamiento normal, logrando discernir
entre lo correcto e incorrecto, y adaptando su conducta. El catedrático José Ángel Patitó, al
respecto manifiesta lo siguiente “Es el deber jurídico que incumbe al individuo imputable de
dar cuenta de los hechos que realiza y de sufrir sus consecuencias jurídicas.” (Patitó, 2000)

Después de estas aclaraciones llegamos al punto de entender que un trastorno mental podrá
desechar la culpa del individuo sin embargo se debe entender en concreto que es un trastorno
mental, las limitaciones de este y de su valoración para eximir de culpa al individuo que
cometiera la acción delictiva en estas circunstancias

EL TRASTORNO MENTAL

Conceptualizar “trastorno mental” resulta complejo, dado que no existe un solo tipo clínico
del mismo, sino múltiples perturbaciones funcionales, con rasgos diversos. Para llegar a una
comprensión adecuada sobre la temática, debemos partir desde la concepción de salud
mental.

De acuerdo con la definición dada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud
mental: “Se define como un estado de bienestar en el cual en individuo es consciente de sus
propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de
forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.” (Salud,
2016)

El manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM V), aborda el trastorno
mental, y lo define como: “Síndrome caracterizado por una alteración clínicamente
significativa del estado cognitivo, la regulación emocional o el comportamiento de un
individuo, que refleja una disfunción de los procesos psicológicos, biológicos o del desarrollo
que subyacen en su función mental.” (Americana, 2014)

Para el Derecho penal, resulta fundamental conocer la clasificación moderna DSM V; la cual
contiene una amplia diversidad de los tipos clínicos de trastornos mentales, incluyendo
aquellos que anulan y aquellos que disminuyen las capacidades cognoscitiva y volitiva; lo
cual representa que no todo trastorno mental presente en una persona es condición de
inimputabilidad.

No se puede negar los problemas de salud mental existentes en la sociedad, estos afectan
pensamientos, sentimientos, conductas, y el cuerpo mismo de una persona. Los problemas
de salud mental por lo general no son pasajeros, pudiendo ser graves, afectando su vida y
causando incapacidad.

Desafortunadamente, la temática de trastorno mental no se ha desarrollado con suficiencia


en el ámbito jurídico-penal ecuatoriano, debiendo tomar como fuente o base de
conocimientos, clasificaciones externas.

El Código Orgánico Integral Penal, en sus articulados treinta y cinco (35) y treinta y seis
(36), aborda la figura del “trastorno mental” sin conceptualizarlo o definirlo, mucho menos
da una clasificación de sus tipos. Llevándonos al uso del sistema DSM 5, actualmente el más
utilizado mundialmente en el área psicológica y psiquiátrica, este sistema cuenta con veinte
categorías diagnósticas de trastorno mental, vale acotar que el sistema DSM 5, no incluye
directrices de tratamiento.

Criterio legal y psiquiátrico

El Código Orgánico Integral Penal, reconoce como causa de inculpabilidad al trastorno


mental debidamente comprobado, y en lugar de imponer una pena, empleara una medida de
seguridad; la doctrina jurídico penal, consciente que la realización de una conducta típica y
antijurídica, no basta para probar la responsabilidad penal, acude a la psiquiatra forense en la
realización del informe forense (insuficiencia de facultades o alteraciones psíquicas),
mediante el cual determinar la imputabilidad o inimputabilidad del procesado, siendo una
herramienta auxiliar para el juez, de carácter determinante en el proceso. Para lo cual existen
tres criterios o fórmulas legales para la determinación de la inimputabilidad o imputabilidad
(capacidad de culpabilidad), expuestas a continuación:

Criterio Biológico

Esta fórmula se enfoca únicamente en la salud mental del sujeto, desconociendo la causa
patológica o transitoria por la cual el sujeto es inimputable. Señala a cualquier afectado con
alguna enfermedad mental como inimputable, conforme al criterio médico, se limita a señalar
las anomalías psíquicas que exoneran la responsabilidad, sin tomar en cuenta los efectos
psíquicos de aquéllas.

Se la relaciona con la teoría causal, en cuanto a que el sujeto por causas físicas no pudo
comprender su accionar. El ilustre jurista español Luis Jiménez de Asúa, sobre la primera
fórmula asevera que “consiste en enunciar, de la manera más simple, los efectos psicológicos
y jurídicos que pueden producir la enfermedad mental, sin establecer los límites de orden
jurídico ni psicológico.” (Jiménez de Asúa, 1980) (P 340)

Criterio Psicológico

Admite la eliminación de la imputabilidad, como fruto de las anomalías psíquicas producto


de trastornos mentales; se sustenta las capacidades de conciencia y voluntad demandadas
para la imputabilidad o inimputabilidad del sujeto. Esta fórmula es criticada, debido a que no
se puede llegar a un análisis completo si separa mente y cuerpo, como entes distintos de un
mismo individuo.

Al respecto, el ilustre Alberto Donna, manifiesta: “Este método psicológico no se fija en los
problemas biológicos, en las causas o en los estados de anormalidad, sino en sus
consecuencias psicológicas.” (Donna, Teoría del delito y de la pena, 1996) (P 216)

Criterio Mixto (Biológico-Psicológico)


La fórmula mixta es la que combina la parte biológico-psicológico, busca establecer si existió
el vínculo, cuando el sujeto fue privado de su consciencia en el cometimiento del delito, y si
dicha privación produjo que no pueda determinarse conforme a derecho, resultados
evaluados por el juez al momento del juicio de reproche.

Esta fórmula predomina en los actuales códigos; el catedrático Vicente P. Cabello rechaza
las dos primeras formulas y cree que la fórmula mixta es la más completa, ya que no acepta
como causa de inimputabilidad únicamente la enfermedad mental, por lo que hay una “doble
valoración psicológica y espiritual” (Cabello, 2000) (P125)

La fórmula empleada por nuestra Ley penal, es la mixta (biológico-psicológico), que toma
en consideración los aspectos biológico y psicológico, para determinar la

imputabilidad de un sujeto. En base a lo analizado se puede establecer que la imputabilidad,


consiste en la capacidad legal que tiene el sujeto para responder penalmente por la conducta
antijurídica cometida por él, y asumir su responsabilidad penal.

FUNDAMENTOS

La voluntad y la conciencia en la comisión de un delito, son requisitos ineludibles del juicio


de reproche (culpabilidad); cuando el sujeto activo tenia disminuida su voluntad o conciencia
debido al padecimiento de algún trastorno mental, su conducta no es culpable, en tal virtud,
de acuerdo con el potencial peligro que sus estado represente para la sociedad, se le impondrá
una medida de seguridad o una pena disminuida.

Al decir de Vicente Cabello, la medida de seguridad no es retributiva como la pena, se


fundamenta en la peligrosidad y no en la importancia del bien lesionado.

Las enfermedades y con mayor razón las psíquicas, no admiten plazos fijos de curación, de
ahí que la medida de seguridad supone tratamientos diversos, la pena uno solo.

El diagnostico de ´peligrosidad médico legal debe establecerse teniendo en cuenta cinco


elementos:
1) Personalidad del autor
2) Naturaleza y carácter de la enfermedad mental que padece
3) Su momento evolutivo
4) La gravedad del hecho apreciada psico genéticamente, y,
5) Condiciones mesologicas relacionadas con la vida familiar y social del enfermo,
proyectadas a su futuro existencial

EJEMPLIFICACIÓN

Caso: Parricidio (Anexo N. 2)

Juicio Penal: No. 1315 - 2012

Resolución: No. 1051 - 2013

Procesado: Piedad Mercedes Ramírez Cuviña Ofendido: Segundo Alejandro Guainilla


Yugcha Recurso: Casación (Corte Nacional de Justicia)

Antecedentes

El 15 de octubre de 2011, a las 20h00, el ciudadano Segundo Alejandro Guainilla Yugcha,


llega a su domicilio poniéndose a libar con su cuñado Jhon Flores, luego cuando ellos se
encontraban en estado de ebriedad, el cuñado se queda dormido, momento aprovechado por
la esposa Piedad Ramírez para reclamar a su esposo, que por qué toma, a lo que él le
responde: mis hijos contigo no tienen ningún futuro, por eso me los voy a llevar, tengo otra
persona, me voy a ir. Alejandro Guainilla con el teléfono celular comienza a mensajear con
otra persona y le dice, “ya mi amor, ya aceptó”, y le pide a Piedad Ramírez que le vaya a
comprar cigarrillos y yogur, respondiéndole ella que no.

Posteriormente, Alejandro Guainilla (occiso) sale a comprar dichas cosas, dejando caer el
celular, siendo recogido por su esposa, lo manipula y revisa el mismo, observando un mensaje
que le había escrito su marido a su otra persona, momento en que se dirigió a su dormitorio,
y tomó el arma de dotación policial de su esposo y le proporciona siete disparos,
provocándole la muerte, luego llegó la policía y la señora que se encontraba en la terraza,
baja y manifiesta que ella disparó en contra de su marido.
Fundamentación

El doctor Jorge Medrano, en representación del recurrente y acusador particular Segundo


Guaynilla Yugcha, en lo principal expuso: Que cuando subió el proceso, por recurso de
apelación a la Sala de Garantías Penales de la Corte Provincial de Justicia de Pichincha, los
señores jueces modificaron la sentencia imponiéndole 4 años de reclusión ordinaria, sin
embargo, destacando que modificaron el tipo de delito, es decir la sancionan aplicando la
pena para el artículo 552 del Código Penal, por un artículo que no tiene relación con el delito
de parricidio.

El doctor Marco Navas, delegado del señor Fiscal General del Estado, haciendo uso de la
contradicción manifiesta: Que el fiscal encargado de esta causa, entregó las suficientes
pruebas de cargo en contra de la sentenciada, para que sea juzgada de la manera que la ley lo
indica, esto es de conformidad con el artículo 452 del Código Penal, en concordancia con el
artículo 450 ibídem.

El doctor Norman Jaramillo, en representación de Piedad Mercedes Ramírez en lo principal


dijo: si analizamos la sentencia de segunda instancia, vemos que existen dos pruebas
sustanciales para la aplicación correcta de la ley, la del artículo 35, antes referido, con los
testimonios de la doctora Maria Barbarita Miranda y de la trabajadora social Elena Mora,
quienes indican claramente la situación por la cual en el momento del hecho, la sentenciada,
estuvo o tuvo situaciones que le imposibilitaron, le disminuyeron esa capacidad consciente
de comprender o querer y producto del trastorno psicótico agudo y transitorio de la situación
propia que determina dicha enfermedad, ejecutó el acto.

Resolución

Por las consideraciones expuestas, este Tribunal de la Sala Penal, Penal Militar, Penal
Policial y Tránsito de la Corte Nacional de Justicia; de conformidad a lo que dispone el
artículo 358 del Código de Procedimiento Penal, por mayoría declara IMPROCEDENTE el
recurso de casación interpuesto por Segundo Alejandro Guaynilla Yugcha, por falta de
fundamentación. Se dispone que una vez ejecutoriada la presente sentencia se devuelva el
proceso al inferior, para la ejecución de la sentencia.

ANÁLISIS
En primera instancia, la procesada Piedad Mercedes Ramírez Cuviña, recibió en sentencia
una pena privativa de libertad de dieciséis años de reclusión extraordinaria, habiéndose
omitido su salud mental afectada al momento del cometimiento del parricidio.

En segunda instancia, la Corte Provincial de Pichincha modifica la sentencia a cuatro años


de reclusión ordinaria, en base al artículo 35 del Código Penal, y concluyen que quien en el
momento de realizar el acto delictuoso, estaba por razón de enfermedad, en tal estado mental
que, aunque disminuida la capacidad de entender o querer, no le imposibilitaba
absolutamente para hacerlo, responderá por la infracción cometida, pero la pena será
disminuida. Como podemos observar la Corte Provincial, si toma en cuenta el estado de salud
mental de la procesada en el momento del cometimiento del delito, aplicando correctamente
la Ley y modificando la pena emitida en primera instancia, basándose en los informes
psiquiátricos que determinaron, que el día de los hechos, la sentenciada sufrió una
disminución de sus facultades mentales, de su sistema nervioso mental, que científicamente,
se le originó, debido a la violencia doméstica, y a situaciones propias de violencia
intrafamiliar y fundamentalmente por los malos tratos recibidos, ya que además ese día su
esposo estaba libando.

La Corte Nacional de Justicia, declaro improcedente el recurso de casación, por falta de


fundamentación.

RESPONSABILIDAD EN EMBRIAGUEZ O INTOXICACIÓN

Artículo 37.- Salvo en los delitos de tránsito, la persona que al momento de cometer la
infracción se encuentre bajo los efectos del alcohol o de sustancias estupefacientes,
psicotrópicas o preparados que las contengan, será sancionada conforme con las siguientes
reglas:

1. Si deriva de caso fortuito y priva del conocimiento al autor en el momento en que comete
el acto, no hay responsabilidad.

2. Si deriva de caso fortuito y no es completa, pero disminuye considerablemente el


conocimiento, hay responsabilidad atenuada imponiendo el mínimo de la pena prevista en el
tipo penal, reducida en un tercio.
3. Si no deriva de caso fortuito, ni excluye, ni atenúa, ni agrava la responsabilidad.

4. Si es premeditada con el fin de cometer la infracción o de preparar una disculpa, siempre


es agravante.

CASO FORTITUO

El término caso, cuyo origen etimológico se encuentra en el latín casus, hace referencia a un
asunto, un suceso o un hecho. Fortuito, por su parte, es algo que acontece de manera casual,
imprevista o aleatoria.

La idea de caso fortuito, en este marco, se utiliza respecto a aquello que se produce por azar.
Muchas veces la expresión alude a un evento que provoca un daño y cuyo origen no se le
puede atribuir a alguien en particular.

En el ámbito del derecho, un caso fortuito es un suceso que el individuo genera de manera
involuntaria y, por lo tanto, no se espera que cumpla con determinadas obligaciones. Dicho
de otro modo: un caso fortuito se produce cuando un acontecimiento hace que no sea posible
cumplir una obligación, ya que dicho acontecimiento no podía preverse y, por ese motivo,
no podía evitarse.

RESPONSABILIDADES

En este artículo podemos encontrar los diversos grados de responsabilidad, bajo un mismo
tipo penal, con variación de las circunstancias.

1) Deriva de caso fortuito, priva del conocimiento: Inimputabilidad - Trastorno mental


transitorio - Responsabilidad excluida.

2) Deriva de caso fortuito, no es completa,disminuye el conocimiento: Imputabilidad


atenuada - Circunstancia atenuante - Responsabilidad atenuada.

3) No deriva de caso fortuito: Imputabilidad - Ni excluye, ni atenúa, ni agrava -


Responsabilidad penal.
4) Premeditada en el cometimiento de la infracción: Imputabilidad agravada - Circunstancia
agravante - Responsabilidad agravada.

EJEMPLIFICACION

Caso: Asesinato e ingreso de artículos prohibidos

Tipo penal: Asesinato (Anexo N. 3)

No. proceso: 01283-2015-01485

Procesado: Matías Daniel Vicente Katz Ofendido: Henry Drinker Riley Unidad Judicial
Penal Cuenca

Antecedentes

En la ciudad de Cuenca, el 23 de marzo del 2015, aproximadamente a las 22h00, el ciudadano


ecuatoriano Matías Daniel Vicente Katz, se presenta en el domicilio del ciudadano
estadounidense Henry Drinker Riley, ubicado en la avenida 27 de Febrero sector de los tres
puentes, a una cuadra del Colegio Bilingüe, donde residía este último en compañía de un
perro. Según testigos (Martha Yadira Espinoza y Cynthia Tesno), a dicha hora llega un taxi
del cual se baja un ciudadano de test blanca, contextura delgada, no tan alto quien hacia
escándalo para que le abran la puerta, lo cual fue escuchado y observado por dichos testigos
presenciales, posteriormente en el interior de dicho domicilio se escucha de manera
escandalosa decirse: “porque me apuñalas”, luego se observa al ciudadano que había
ingresado a la vivienda salir por parte del muro de rejas metálicas a la calle pisando el
medidor de luz, portando una mochila grande, siguiendo en dirección del cauce del rio,
dirigiéndose a los “tres puentes”.

Las personas del lugar se percatan que dentro de la casa habían charcos de sangre, llamando
inmediatamente al ECU911, observan que existe un cuerpo sin vida semidesnudo sobre un
charco de sangre con alrededor de 35 puñaladas, persona identificada como Henry Drinker
Riley. El personal policial al ver las manchas de sangre y la sangre que por goteo se
encontraba en la parte frontal de la vivienda, presumen que el ciudadano que huyó del lugar
también pudo estar herido, se montó personal policial en el Hospital del IESS, y en horas del
amanecer del 24 de marzo llega una persona con las mismas características que dieron los
testigos, identificado como Matías Daniel Vicente Katz, siendo detenido por presumírsele
autor del asesinato.

Fundamentación

De acuerdo a la prueba de la Defensa del Procesado, de la prueba podemos resumir los


siguientes aspectos principales:

1) se solicitó el testimonio de las siguientes personas: Marco Fernández, Fernando Sigua,


Orlando Crespo Paredes, Juan Ortiz Ochoa, Lcda. Rebeca Aguirre Maura; además se
solicitó de manera extemporánea el testimonio del Dr. César Pintado. La defensa desistió
expresamente de los testimonios de: Ítalo Fernando Rojas Cueva, María del Carmen
Palacios González y Karla Bravo Ramírez.
2) en cuanto a la prueba documental, dentro del proceso se encuentran diferentes informes
médicos, en los que se manifiesta que el señor Vicente Katz ha sido tratado en diferentes
instituciones. En cuanto a dichos informes médicos, el Tribunal no admitió aquello, pues,
en el sistema oral adversarial, la prueba a debatirse debe ser presentada en la audiencia
de juicio, conforme lo prevé el Art. 454 numeral 1 del COIP; lo cual no fue realizado
correctamente por la Defensa del procesado.

3) la prueba testimonial siendo oportunamente anunciada se dispuso su recepción en la


audiencia de juicio, excepto el testimonio del Dr. Cesar Pintado que no fue anunciada
conforme lo determina el Art. 454 numeral 1 del Código Orgánico Integral Penal y la defensa
no argumentó la necesidad de su testimonio en los términos del Art. 617 del COIP ni justificó
los requisitos requeridos, razón por la que el Tribunal no admitió el testimonio del Dr. César
Pintado por no ser anunciado oportunamente, ni considerado como prueba de última hora.

A pedido de la defensa ha comparecido el doctor Marco Polo Fernández Pesántez, quien


señaló que el ciudadano Vicente Katz no es un enajenado mental, sin embargo tiene un
trastorno comportamental que tiene una base orgánica y que puede también estar vinculada
con la enfermedad de dependencia transformándole en un sujeto drogófilo, por lo que
requiere de tratamiento farmacológico, pero si no tiene medicación se puede generar una
agudización de los síntomas, así como una agudización de su capacidad de entender y querer;
sin embargo, señala que cuando estas personas están conscientes tienen capacidad de
entender y querer; pero por el uso de drogas esta capacidad se disminuye.

Finalmente, con la prueba evacuada en audiencia se ha demostrado la existencia de la


infracción cuanto la responsabilidad de la persona procesada, acorde a la probanza analizada
supra, por tanto lo alegado por la defensa, sólo ha quedado en simple alegación pues, no
existe probanza alguna de esa hipótesis, estos indicios doctrinariamente son conocidos como
“Indicios de mala justificación”, y son aquellos que se presentan cuando el sospechoso
incurre en una serie de explicaciones falsas, inverosímiles o contradictorias; la falsedad de la
explicación puede ser respecto del todo o solo a una circunstancia relacionada con el delito;
entre ellos se escribe, “La Coartada”, o argumento de descargo que emplea el procesado en
su defensa, para demostrar que su participación en el hecho criminal, se debió a un acto de
defensa, que en la especie, no ha ocurrido.

ANALISIS

En base a las pruebas se declara a Matías Daniel Vicente Katz, autor directo del asesinato del
ciudadano estadounidense Henry Drinker Riley; por lo que se le impone la pena privativa de
libertad de veinte y dos años; como atenuante la persona procesada ha suministrado datos e
información precisa verdadera y verificable con la prueba que se ha presentado, que
promueve la aplicación de una atenuación trascendental de la pena, por lo que se le impone
la pena atenuada de siete años cuatro meses de privación de la libertad, una multa de 800
salarios básicos unificados, y el pago por daños y perjuicio en favor de los familiares de la
víctima de una cantidad de 4248 dólares de los Estados Unidos.

Como podemos observar en la sentencia, la responsable del mal juzgamiento del procesado,
es la Defensoría Pública, al no presentar la pruebe documental anunciada y dejando fuera el
testimonio del perito psiquiatra por no ser anunciado oportunamente; se debería sancionar
fuertemente a este tipo de “profesionales”, que lo único que hacen es perjudicar a una persona
sin recursos, dejándolo prácticamente en indefensión.