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º 3 5 2.

SER MON ES 5
DE SAN BERNARIDO
ABAD DE CLARAVAL,
DE TODO EL AÑO,
DE TIEMPO, Y DE SANTOS,
TRADUCIDOS AL CASTELLANO

POR UN MONGE CISTERCIENSE

El P. Mro. Fr. Adriano de Huerta, bijo del Monasterio de


Osera, y Confesor de Santa Maria la Real de Vileña.

TOMO SEGUNDO.
Contiene sesenta y seis Sermones, desde la Pascua hasta el
fin del año.

Con las Licencias Necesa RIAs. ... -

En Burgos. Por Joseph de Navas. Año de 1792.


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A LA Ill. Y V. COMUNIDAD
de Santa Maria la Real de Vileña,
del Orden del Cister: Filiacion del
Real Monasterio de Huelgas
cerca de Burgos.

Señoras:
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. . . . -- . .

F=AA que cubristeis con el velo de vues,


tra, profesion , para no mirarlos jar
«I WÁ. màs, qualesquiera títulos de la no-º
Ñ º bleza de vuestros padres, ós pon
go delante otro género de grande
za, en que sin nota de inmodestia
o de vanidad podais fijar la aten
cion. Yo os acuerdo pues los ilus
tres principios de vuestro Monas
- - terio, en que sobresalieron de un
modo singular la munificencia, y la piedad. Porque la escla
recida Doña Urraca Lopez de Haro, Heroina aun entre las
Reynas, fue quien edifico sus paredes, habiendo de encerrar
en ellas toda su gloria ella misma, vistiendo el habito del Cis-s
ter, llevando consigo lo mas precioso que la habia quedado, .
la Real Infanta su hija. No podia al parecer señalarse origen.
mas ilustre. Pero realza magnificamente estos principios el ba-,
ber sido propiamente vuestro Fundador el Principe adorados
de los Españoles, Don Fernando el Santo, en cuyas devotas,
- 2 ino.
inocentes manos puso esta virtuosa Reyna todas sus posesio
nes, para que de ellas pasasen à Dios, y efectivamente este
Rey Santo hizo por si mismo la donacion y dotacion, que fir
mada de su Real y santa mano ennoblece vuestro archivo.
¿Qué honor de vuestra casa que quando por el mas edificante
exemplo de desprecio del mundo, que tal vez no vieron igual
los siglos, solo dentro del Cister, y solo dentro de España,
se contaban tres Reynas, y cinco Infantas, en vuestros Claus
tros habitaba una Reyna, acompañada de una Infanta hija su
ya en vida, y de dos en muerte: conservandose hasta hoy en
su Iglesia los cuerpos de todas tres incorruptos? ¿Que mucho
que excitase esta noble Religiosa Reyna la veneracion de los
Reyes, y la admiracion de los Papas, concurriendo ambas
Potestades à favorecer con mano liberal esta Casa? Pero crece
este honor, quando el sabio, el victorioso, el Santo Don Fer-,
nando, del modo mas solemne, y en toda la devocion de su
corazon dà y ofrece primeramente à Dios, y despues al Or
den del Cister, à vuestra primera, Abadesa Doña Elvira, y
à su Convento las ricas y todas las posesiones de Doña Urra
ca Reyna de Leon; añadiendo el mismo particulares gra
cias. (a)
Si:

(a) Qmoniam Domini est regnum es ipse gentium do


minatur, Regiae decet dignitati summopere ejus , per quem reg
mat, servitio dicata loca misericorditer manu augere, defende
re, venerari: ea vero maxime que sanófarum, colit devotio fe
minarum. Ea propter tam prasentibus quam futuris notum sit
ac manifestum, quod ego Ferrandus Rex Castelle cºº Toleti
una cum uxore mea Regina Beatrize, dºfilijs meis Alfonso eô.
Fredico ex assen su ac beneplacito. Regine Domine Berenga -
rie genitricis me e obreverentiam & gratiam venerabilis ami
ta mea. Regina Domna Urraca, facio cartam donationis, con
Gé. -
Si : vuestro Monasterio es el monumento de la piedad
de San Fernando. Esta sola idea ha bastado a nuestros Reyes
para que añadiesen su firma y sello, cón nuevas gracias à esta
Donacion, contandose à muy corta diferencia tantas, confirma.
ciones de ella, como Monarcas succesores de su Corona; lla
mandole su hechura, su merced, su limosna y de los Reyes de
donde ellos vienen. (D. Alonso Rey en la Era de 1 383.)
Como que el espiritu de San Fernando transmitido de
generacion en generacion a su posteridad, obra y resplandece
todavia en la mano Real que asi se empeña en conservar la
grande y piadosa hechura de un Principe Santo. ¿Qué prin
cipios mas ilustres? Pero aqui me corta oportunamente vues
tra discrecion, y trocando en exhortacion mi Dedicatoria , ele
vais estas memorias con religiosas consideraciones, entendien
do bien que quien supo juntar en su persona todo lo que for
ma grandes a los Reyes, tambien unio en si mismo lo que
forma à los grandes Santos, y si quiso comunicar de su gran
deza à vuestro Monasterio, quiso mucho mas que floreciese
en la santidad. ¿Què exhortacion mas viva podiais oir, que
la brebe clausula con que dá principio a su donacion? ¿Pudo
ponderarse mas altamente el fin que tuvo en haceros la dota
cion.

cessionis, confirmationis, el stabilitatis Deo, es Ordini Cis


terciensi, vobisque Domne Elvira instanti Abbatisse Monas.
terij de Vill tenna , vestrisque sequacibus , necnon & Conventuiº
AMonialium ibiem sub Cistercien si Ordine Deo servientium
presenti es futuro perpetuo valituram. Dono ita que vobis Mo
masterium de Villaenna , quod mihi contulite conces sit Re
gina Domna Urraca predica cum pleno jure es omnibus perti
mentijs suis jure hereditario, habendum , ebº irrevocabiliter per
petuo possidendum. Hec autem proprijs duri nominibus erpri
menda, videlicet Villam prevedo, Lavid, Rivum de Angui
llis,
cion que se la sigue? El culto de Dios y su servicio por la ob
servancia de vuestra regla e instituto es el fin, y como con -
dicion precisa de sus liberalidades. En efecto, yo no desen
vuelvo esta preciosa escritura à vuestra vista, sino para que
leais en ella juntamente lo que de vosotras exige este glorioso
Bienhechor; á fin de que trabajeis en transmitir sin mengua
ni quiebra à las que os sucedan la estimable herencia de la
observancia monàstica. Con este espiritu debe leer todo Re s

ligioso las escrituras de los Fundadores, reflexionando que


ellas mismas traen el cargo y obligacion de que en los Mo
nasterios se tribute à Dios un fiel servicio y culto por la prac
tica constante de las santas observancias; y que es un deber
que le imponen la beneficencia y largueza de los que estable
cen, aumentan, y conservan las Gasas religiosas, que levante
puras sus manos al Cielo para atraer las gracias y bendiciones
sobre los Principes y sobre el Estado, sirviendo por una vida
fervorosa de exemplo al pueblo, y de consuelo à la Iglesia.
A este fin os dedico esta traduccion de los Sermones
de nuestro comun Padre, de este hombre destinado por Dios
para enseñar á los Monges la santidad de su estado, y el mo-.
do de llegar à ella; de este hombre sensible y tierao al amor
- y

llis, e quidquid habebat prefata Regina Domna Urraca in


Vega , in Calaforriella, in Quintana super Aguilar, in Sanc
ta AMaria de Ripa rotunda, in Ecclesia Selenna, in Ballum, y
e$ºc. Hec, inquam , omnia suprascripta cum omnibus terminis
éº he editatibus suis heremis & pratis, aquis, piscarijs, mo
lenánir, en cotis locis, pratis, pascuis, montibus, defes sis,
ingres sibils &s egressibus suis, de cum omni jure suo cºrº juris
ditione quam ibi jam difa Regina Domna Urraca habebat, *

rel habere debebat, º castera quaecum que donatione Regum,


colatione Principum, concessione Pontificum , seu oblation /- ,
de
y gratitud con los Bienhechores, que inculcaba sin cesar es
tos sentimientos de reconocimiento a sus Monges; y que no
perdiendo de vista jamàs sus larguezas, reconocia y predica
ba que nuestro destino es llorar los pecados propios y los age
nos; de éste, aquien se le vio alguna vez humedecer con sus
lägrimas el pan que comia à la memoria de que era el fruto
del sudor y caridad de otros: de este, en fin, que hacia el mas
ordinario exercicio propio y de sus Monges las suplicas y ora
ciones por los Reyes, por sus hijos, y por sus pueblos. Asi,
la magnificencia, y la santidad conspiran à vuestra santifica
cion en un Rey generoso y santo, que reconoce haber reci
bido el Cètro y Corona, para que se dè el culto y servicio
debido al Soberano Rey del universo, contandose el el prime
ro por su vasallo. La confianza, en fin, en un Patrono que tro
cando de Solio, no troco de afectos, porque es mayor su cle
mencia quanto mas proximo à la fuente de la misericordia,
concurre à inspiraros nuevos fervores en la vida espiritual, pa
ra que asi corresponda perfectamente vuestra conducta à la
elevacion y santidad de vuestros principios. Recibid pues be
nignamente esta sincèra muestra de mi respeto y estimacion
hacia vuestro Monasterio; que el Señor llene de sus bendicio
nes y gracias. Asi lo desea.
Fr. Adriano de Huerta.

- "

delium , ve alio quocum que justo titulo potueritir adipirci, do


mo c5 concedo dicio AMonasterio, libere estº absolute jure heredita :
rio habenda, e irrevocabiliter perpetuo possiaena e hec mes
donationis dº concassionis pagina rata en stabilir omni tempo
re perseveret... Faffa Carta apud AMunionem VI. die Juni,
Era M.C.C. L. X. scilicet anno regni Domini Frrandi Regis
memorati septimo, regnante eo in Toleto e Castella. Et ego
Ferrandus Rex prefatus hanc Cartam quam fieri jussi, ma
mu propria roboro cº confirma....
-
se ese e-ee -e-ºe kº-e-es-es-es-e exo
I ND IC E
D E LOS SER MONES
que se contienen en este Tomo.
SERMONES DE TIEMPO.
EN EL SANTo DIA DE LA PASCUA.
I... De los siete sellos que desató el Cordero, fol. 1.
En el tiempo de la Resurreccion á los Abades.
II... Sobre la leccion del Evangelio: Maria Magdalena, &c. 13.
III... De la inmersion de Naaman siete veces en el Jordan, 27.
En la Ottava de la Pascua.
I.. De la fe victoriosa, y de tres testimonios en el Cielo y en la
tierra, 34. l

1 . . De los tres testimonios , 41.

En las Rogaciones.
I. . De los tres panes, 45. -

En la Ascension del Señor.


I. . Sobre la leccion del Evangelio: Estando d la mesa, &c.47.
II... Como subió sobre todos los Cielos, para cumplir todas las
Cosas, SO. -

III. . Del entendimiento, y del afecto, 56.


IV.. Deotros
dos seis
malos ascensos,
buenos, del demonio
de Christo, y del hombre
y nuestros, 63. , y de y.

V. . Del entendimiento y del afecto, 56. *

- En la Fiesta de Pentecostes. ,

I. . Como el Espiritu Santo obra tres cosas en nosotros, 89.


e

-
II. . De las obras de la Trinidad sobre nosotros, y de la gracia
triplicada del Espiritu Santo, 94.
III, . De las varias operaciones del Espiritu Santo en nosotros,
IO2.

Domingo quarto despues de Pentecostes.


I. . De David y Goliat, y de las cinco piedras, 109.
Domingo sexto despues de Pentecostes.
I. . Sobre la leccion del Evangelio quando la turba que se de
tuvo con el Señor, fue alimentada con siete panes, 14.
II. . De las siete misericordias , I 13.
Il I.. De los fragmentos de las siete misericordias, 122.

Domingo primero de Noviembre.


. I. . Sobre las palabras de lsaias: l'i al Señor, &c. 128.
II. . Sobre las palabras de Isaias : Llena estaba , &c. 13r.
l 1 .. Sobre otras palabras de Isaias: Los Seraphines estaban en
- pie, &c. 136. . . . -

IV.. Sobre las mismas palabras, 14o.


V. . Tambien sobre las palabras de Isaias, 143.
SERMONES DE SANTOS.
.

EN LA CONVERSION DE S. PABLo.
I. . Como nos hemos de convertir à exemplo suyo, 155.
II... Sermon, 163. - -

En la Purificacion de la Bienaventurada Virgen Maria.


I. . De tres misericordias, 165. - - -

II... Del modo y del órden de la procesion de Christo al templo,


169. -

III. . Del Niño, de Maria, y de Joseph, 172. - .


En el Nacimiento de 5. Victor Confesor.
Sermon I. 175. - - -

Sermon ll, 18o, . - s


er º , -- En el Nacimiento de S. Benito. , , •

Sermon unico, 185,


l * - En
En la Fiesta de la Anunciacion de la Bienaventurada P'irgen
- Maria.
I. . Sobre las palabras del Psalmo: Para que habite la gloria,
&c. 197. - - - ---

II... Del Espiritu Septiforme en Christo , 2 IO.


Ill... De Susanna, y de la Bienaventurada Maria, 2 15.
- En la Natividad de s. juan,
Sermon unico, 225.
En la Vigilia de S. Pedro, y S. Pablo.
Sermon unico, 235.

En la Fiesta de S. Pedro, y S. Pablo, . ..


I. . De tres especies de custodia que tienen los Apòstoles sobre
nosotros, y de tres grados de nuestro modo de vivir, 238.
II... De los mismos, 243. * --, - º * ,

III... Sobre la leccion de la Sabiduria: Estos son unos varones de


misericordia, &c. 25o.
En la Asuncion de la Bienaventurada Virgen Maria.
I. . De dos recibimientos, de Christo es à saber, y de Maria,
2SS. - - -

II... Sobre el modo de limpiar, de adornar, y llenar la casa, 259.


III.. De Maria, de Marta, y de Lazaro, 267.
lV... De los quatro dias de Lazaro, y de los elogios de la Virgen,
Domingo dentro de la Octava de la Asuncion. -

I. Sobre las doce prerogativas de la Bienaventurada Virgen


Maria, por las palabras del Apocalypse: Un portento
grande, &c. 282. -

.. . .

En la Natividad de la Bienaventurada Virgen Maria.


I. . Del Aqüeducto, 298.

En la Fiesta de S. Miguel. ) ....


I. . De los oficios de los Angeles pará con nosotros, y de nues
- tra reverencia para con ellos, 314, , ,, , II
II, . Sobre las palabras del Evangelio. El que eseandallaire, &c.,
2O, - - -
3 En la Fiesta de todos los Santos,
I. . Sobre la leccion del Evangelio; Viendo }e sus , &c. 324.
II... Del estado de los Santos antes de la resurreccion, 341.
ll... Como las Almas Santas estaràn sin mancha, ni arruga, 348,
IV.. Del seno de Abrahan, 356. . . . . .
V. . De la misma Fiesta, 363.
En el Transito de S. Malachias Obispo.
Sermon I. 375.
Sermon ll. 383. . - - -

- En la Fiesta de S. Martin.
I. . De los exemplos de la obediencia, 39o.
- - “J.- ..." - ºr -º o ... . , -- 0 . .. . .
En el dia de S. Clemente Papa y Martir.
I. . De las tres aguas, 407.
- - . . . . . C , ... . . . . .. . .
En la ºrigilia de s. Andres. a .
I. . Como debemos anticiparnos con ayunos à las Fiéstas de los
Sántos, 42. . . . . . . . . . . . . . . . . .
- En la Fiesta de S.Andres... ... , y
I. . De tres gèneros de peces que hay en el mar, en el río, y en
el estanque, 416.
ll. . De los quatro extremos de la cruz, 425.
,
En la muerte de Don Humberta.
Sermon unico, 433.
En la Dedicacion de la Iglesia.
I. . De los cinco misterios de la Dedicacion, 44 r.
II... Como debemos convenir con nosotros, y con los demàs,447.
III... De tres aparatos que tenemos para la guardia de Dios, 45 r.
IV. . De tres mansiones, 455.
V. . De dos consideraciones de s l propio, 462.
VI. . De la reverencia devida à los lugares sagrados. 472.

ER
gº o e-e-e es º cº-e-º- º es º 3 se c. e».
. . . . A .
ERRATAS".

Pag. 1 15. num. I. lin. 11. para. . ... lee por.


Pag. 148. num. 5. lin. 9 casas. . . . lee cosas.
Pag. 15o. num. 8. lin. 24. entendido. lee encendido.
Pag. 16 . num. 1. lin. 7. de la.... lee la.
Pag. 179. num. 4. lin. 2. tenga. . . lee tengo.
Pag. 187. num. 4. lin. 5. pasaron... lee pasarain.
Pag. 2or. num. 6. lin. 22. porque si, lee por si.
Pag. 2 16. num. 1. lin. 3. remedio? lee remedio. . .
Pag. 247. num. 5. lin. 36. entrarà.. lee entrardn.
Pag. 254. num. 6. lin. 1o. vendiéta. lee vendida.
Pag. 26o. num. 2. lin. 6. despojado. lee despojador.
Pag. 263. num. 5. lin. 11. con los. .. lee en los.
- Pag. 27o, num. 3 lin. 37 vida... lee vida?
º Pag.306. num, 1o. lin. 28. verbo. ... lee Verbo.
Pag. 318. num. 4. lin, 7, cuyas. ... lee cuyos,
Pag. 33o. num. 7, lin, 37, ricos. ... lee ricos?
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x3 : ; .. . . 3: i -

"ºxºco occoooo. a

SERMONES
DE SAN BERNARDO
AB A D DE CLAR AVA. L.
«» º «e, «e»<» e»«» «» e»s«»s«»«»«» e» «»...» e» º «e»
EN EL SANTO DIA DE LA PASCUA.

S E. R.M.O.N.
. . .. .
De los siete sellos que desató el Cordero.
a 3xxxxxx. Enció el Leon de la Tribu de 5udd. Apoc. 3.
- Venció la sabiduria à la malicia, 8. .
º llegando desde el un extremo hasta ... ,
º el otro extremo fuertemente, y dis , .
poniendo todas las cosas consuavi- ,, ,
3é dad; pero fuertemente en lo que es
- #xxxxx3 á favor mio, y con suavidad en lo º
que conmigo hace. Venció las blasfemias de los Ju- ..
dios en el patíbulo, ató al fuerte armado en el atrio, Vié?orias
1 n s 1gnes
y triunfo del mismo imperio de la muerte, ¡Que se ¿
han hecho ahora, Judio, tus oprobios? ¿Donde es- ¿.
tàn, enemigo del hombre , las alhajas que tenias cau
tivas?. Muerte, ¿què es ahora de tu victoria / El ca
A lum
2 r
SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
lumniador fuè confundido, el salteador fuè despojado.
¡Nuevo gènero de poder! La muerte hasta hoy siem
pre victoriosa queda pasmada. ¿Y tu , Judio, que el
dia antes movias delante de la cruz tu cabeza sacrí
lega; que injuriabas con afrentas à Christo verdadera
cabeza del hombre, què dices ahora Christo, decia,
Math.27. Rey de Israel baje de la cruz. ¡O lengua envenena
43 º da, palabra de malicia, expresion perversa No es
esto, Caiphas, lo que decias poco antes: Conviene que
Johan, 1 º un hombre muera por el pueblo, y no perezca todº, la
59.
nacion. Mas aquello porque no era mentira , no loia
blabas de ti proprio, no lo decias de ti mismo. Si es
Rey de Israel baje de la cruz, esto ciertamente es
tuyo ; mas bien, de aquel que desde el principio es
mentiroso. 2Porque , ¿què conexion tiene que haya de
bajar , si es Rey de Israel? ¿No es mas consiguiente
que suba? ¿Què, no te acuerdas, serpiente antigua,
con quanta confusion te retiraste otro tiempo, des
pues de haberte atrevido à decirle: Echate de abi d
bajo, y todas estas cosas te dare, si postrado me
adorares ? ¿Asi tienes presente, Judio, lo que oiste,
Ps.95, 1o.
El Señor reynó desde el leño, que le niegas por Rey,
porque permanece en el leño ? Pero tal vez no lo ois -
te, porque no à los Judios, sino à las Naciones se de
bia este anuncio. Publicad en las naciones , dice, que
el Señor reynó desde el leño. 2 .
Perseve 2 Con razon por eso puso el Presidente gentil
rancia de en el leño el título del Reyno, ni pudo el Judio,
christo e aunque lo intentó, alterar la inscripcion del titulo,
la cruz y quanto menos impedir la pasion del Señor, y nuestra
en lºººº redencion. Baje, dicen, si es Rey de Israel. Antes
de nues
tra redé bien, porque es Rey de Israel, no deje el título del
sion. .. Reyno, no deponga la vara del imperio aquel Señor,
cuyo imperio està sobre sus hombros, como cantó
Isai, 9 6. anticipadamente Isaias. / No quieras, dicen los Judios
a Pilatos, no quieras éscribir Rey de los 5udios , si
no que dijo el: Rey soy de los 5udios ; y Pilatos res
* - - pon
- EN EL santo DIA DE LA PAscuA.
ponde: Lo que escribi, escribi. ¿Pues si Pilatos dice
lo escrito escrito, Christo no perficionarà lo que co
menzó El pues comenzó, y nos salvara. Pero dicen
todávia : A otros bizo salvos , y d si mismo no se
puede salvar. Antes por lo contrario , si baja, no ha
rà salvo à ninguno. Porque no pudiendo ser salvo,
sino el que perseverare hasta el fin, ¿quánto menos
podrá ser salvador A otros pues hizo salvos, por
que él no necesita de salvacion , siendo la misma sa
obrando nuestra salud, ni sufrirá que falte el
fin"á sacrificio vespertino de la víctima saludable.
Sabe èl lo que tu piensas, maligno; y no te dará
ocasion de robarnos la perseverancia, la qual sola es rº

coronada.XNo harâ enmudecer las lenguas de los pre


dicadores que consuelan à los flacos de corazon, y . .
dicen à cada uno : Tu no dejes tu lugar: lo que sin
duda sucederia, si pudieran responder, que Christa
desamparó el suyo; pues los sentidos del hombre, y
tambien sus pensamientos están propensos à lo malo.
En valde, maligno, preparaste tus saetas en la alja
ba, y aumentaste suspiros á los discipulos con los
coprobios de los Judios. Aquellos desperan , estos im
properan; pero ni unas, ni otras flechas dañaràn à
Christo. Diferente tiempo hà escogido para conso
lar
gos. áXlos discípulos, que para confundir á sus enemi
s -

- “Entretanto mas bien muestra paciencia, reco


mienda la humildad, cumple la obediencia, perfec
ciona la caridad. Verdaderamente con las piedras pre
ciosas de estas virtudes están adornados los quatro ex
tremos de la cruz: estando en lo mas alto la caridad,
á la diestra la obediencia, la paciencia à la siniestra,
y la humildad fundamento de las virtudes en lo pro
fundo. Con estas piedras enriqueció el trofeo de la
cruz la consumacion de la pasion del Señor, quando
humilde à las blasfemias de los Judios, paciente à
las heridas , era traspasado en lo interior Gon sus len
Aa "lase
4 SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
guas, y en lo exterior con sus clavos. Se halló en
el la caridad perfecta, porque puso su vida por los
amigos; y una obediencia consumada, quando incli
nando la cabeza, entregô el espiritu, hecho obedien
te hasta la muerte. De estas riquezas, de esta gloria
intentaban despojar à la Iglesia de Christo los que
decian: Si es rey de Israel baje de la cruz. Sin du
da para que ya no nos quedára de chado de obedien
cia, incentivo de amor, ni exemplo de humildad ô
de paciencia : sino que debiesen borrarse del Evan
gelio aquellas palabras suavisimas, y mas dulces que
Johan. 15 la miel y el panal: Ninguno tiene mayor caridad que
I 3. la de quien pone su vida por sus amigos. Y hablan
Johan. 17 do con el Padre : 'o he consumado la obra, que me
4.
Math. 11 diste á hacer. Y con los discipulos: Aprended de mi
que soy manso y humilde de corazon tambien: Si
99.
Johan. 12 fuere levantado de la tierra, atraere d mi mismo to
32. das las cosas. Esto es lo que siente la venenosa as
Num. 21.
8,
tucia del enemigo; que sea levantada la serpiente de
metal en el desierto, con cuya vista sean sanadas las
En vano heridas que ella hizo. Porque, si no es asi, ¿á instan
dispone cia de quien creerèmos, que envió la muger de Pi
a sechan latos à decirle: No te mezcles en el negocio de este
zas el dia justo, porque he sido atormentada mucho en sueños
blo con
por su causa ? Ya entonces pues temia el enemigo:
tra la per
severácia pero ahora especialmente sintiendose debilitar por la
de Chris virtud de la cruz, le pesa aunque tarde; y à los mis
to pacié mos que incitó para que le crucificasen , les instiga
te, ahora para que le persuadan, que baje de la cruz.
En fin dicen : Si es Rey de Israel, baje de la cruz,
y le creeremos. Astucia ciertamente de la serpiente,
invencion de la malicia diabólica. Habia oido el im
Pío la voz del Salvador en que decia: No fui envia
Math. 15. dº sino d las ovejas, que perecieron, de la casa de
2 4. Israel y sabia quanto zelo mostraba por la salud de
aquel pueblo. Por tanto instruyendo con la mas refi
nada malicia las lenguas de los blasfemos, les suge
y ria
EN EL sAN ro DrA DE LA PAsce A. 5
ria que dijesen: Baje de la cruz y creeremos; como
que nada podria ya detenerle, para no bajar, desean
do tan ardientemente que creyesen ellos.i, A - " " -

4. Pero, ¿què maquina, ö contra quién dispone


asechanzas el astuto? Contra aquel Señor en quien
nada, adelantará el enemigo, ni serà poderoso para
dañarle el hijo de la maldad. No se mueve de vanas
promesas, el que conoce los corazones de todos: asi
como tampoco se movia con los agravios blasfemos
el mas manso de todos. Se dirigia la persuasion ma
ligna, no á que ellos creyesen, sino á que nuestra fe
en el , en el modo que ella fuese, pereciese tambien
enteramente. Porque, leyendo nosotros: Las obras de Deut. 32.
4
Dios son perfectas, ¿quándo le confesariamos Dios à l

quien hubiera dejado imperfecta la obra de la salud?


Pero oigamos lo que responde Christo a esto por el Soph.3.8
Propheta. Buscas , Judio, portentos? Aguardame en
el dia de mi resurreccion. Si quieres creer, mayores
obras hè puesto delante de tus ojos: multipliquè los
prodigios, hice sanos à muchos ayer y antes de ayer;
hoy ya debo ser consumado por mi muerte. ¿Què, no
era mas el ver, como has visto, salir de los cuerpos
obsesos los espiritus inmundos, y saltar los paraliticos
de sus lechos, que ver saltar ahora de mis manos y
pies los clavos que tu fijaste? Mas ahora es, tiempo
de padecer, no de hacer: y asi como en vano inten
taste anticipar la hora de mi pasion, asi tampoco la
podràs impedir. -

5 Pero si todavia la generacion mala y adúltera Math. 12


busca un prodigio, no se le darà otro que el del Pro 39.
pheta Jonas: no signo de descension, sino de resur
reccion. Y si el Judio no le busca, estimele y gocè. Luc. 1 1.
se de èl el Christiano. LVenció el Leon de la Tribu de 29.
5u li. Fue despertado el joven leon con la voz pater
na; salió del cerrado tü mulo, el mismo que no qui
so descender del patíbulo. Si esto es cosa mayor ô no,
sean jueces nuestros enemigos mismos, que tan cui--
- da
6 SERMoN pE S. BERNARDo ABAD.
dadosamente custodiaron el monumento , sellando la
Math.28.

piedra, y poniendo guardias. Esta piedra pues, gran
de sobre manera, de lo que se quejaban aquellas de
votas mugeres, hecha ya la resurreccion del Señor,
Marc. 16.
Removió el Angel, y se sentó, como està escrito, só
3•
bre ella. Por tanto es constante, que salió estàndo cer
rado el túmulo, su resucitado cuerpo; el mismo sin
duda que cerrado el vientre de la Virgen salió à la
vida naciendo; y que entró cerradas las puertas à
la sala en que estaban los discipulos. Sin embargo,
un lugar hay de donde no quiso salir las puertas
cerradas; que es la carcel de los infiernos. Quebran
tó pues los cerrojos de hierro, hizo pedazos todas sus
aldabas, para sacar libremente à los suyos, que ha
bia redimido del poder del enemigo; y para que sa
o liesen á puertas llenas los cândidos esquadrones, que
habian lavado sus vestidos, y los habian puesto blan
cos con la sangre del Cordero. Verdaderamente blan
cos con la sangre, porque habia salido juntamente con
ella, y en ella tambien agua que blanquea ; y de es
to dà testimonio el mismo que lo viô. O digamos,
que las habian blanqueado en la sangre, pero sangre
lactea, cândida, y roja del Cordero nuevecito, como
Cant. •
tienes en el cântico de los cânticos: Mi amado, di
JO, ce la Esposa, es blanco y encarnado, y escogido en
tre millares. De ahi es, que tambien apareció ves
tido de blanco, y, con el rostro resplandeciente el tes
tigo de la resurreccion.
6 Ya , si para refutar las calumnias de los Judios,
parece bastante haber salido estando cerrado el mo
numento, el mismo á quien insultándole decian: Si
es Rey de Israel, baje de la cruz: (puesto que pro
curaron cerrar y sellar con mas cuidado el monumen
to, que fijar los clavos) si venció el Leon de Judà en
esta misma salida, y mostró mayor prodigio, que el
que ellos pedian: ¿con què se podrà comparar el
mismo milagro de la resurreccion Leemos a la ver
* da
- EN EL sANro DIA DE LA PAscuA.
Excelécía
dad que precedieron à esta las resurrecciones de al de la re
gunos, ö mas bien seguramente suscitaciones; pero surrecion
ellas eran como preàmbulo de esta, la qual se aven de Chris
taja sobre ellas en dos prerrogativas. Los otros habian tO.

resucitado para volver á morir; pero Christo resu Varias re


surreccio
citando de entre los muertos, ya no muere; jamas la n es de
muerte tendrd sôbre el poder alguno. Aquelios de nue OtrOS Int
vo muertos tienen necesidad de ser resucitados otra CIOSa.
vez.; pero Christo, en quanto d haber muerto, mu
rió una vez solamente para el pecado , mas en quan Rom.69.
to a la vida que ahora tiene, vive para Dios , vive Aunque
por la eternidad. Por eso con razon es las primicias mas bien
de los que resucitan, pues de tal modo se levantó, que q. haber
resucita -
nunca volverá á caer, y el solo alcanza à la inmor do,se pue
talidad.
de decir,
7 Otra cosa hay , en que se deja ver la gloria q. fueron
singular de esta resurreccion. Porque, ¿quièn de to desperta
dos.
dos los demàs se resucitó á si mismo alguna vez Co
sa inefable es, que se despierte á si mismo del sue
ño de la muerte el que duerme; cosa singular es ; no
hay quien lo haga, no hay uno siquiera. El Propheta 4.35•
Reg. 4.
Eliseo resucitó a un muerto, pero à otro, no á si
propio. Mira quantos años hà que yace en el sepul
cro, esperando lo que él por si no puede hacer, que
es ser resucitado por otro : por aquel Señor sin duda,
que triunfó en si mismo del imperio de la muerte. De
ahi es, que de los demàs decimos que fueron resuci
tados, pero de Christo decimos que resucitó, pues
èl solo por su propia virtud salió victorioso del se
pulcro, venciendo en esto tambien el Leon de la Tri
bu de Juda. ¿Quänto podra, o por decir, mejor, que
cosa habrà que èl no pueda viviendo, y diciendo al
Padre: Resucite, y todavia estoy contigo, si fuè tan Psal. 1 38,
18,
Poderoso, contado con los muertos, aunque libre en
tre los muertos?
8 Ni dilató la resurreccion, mas, allà del tercero Ose.6.2.
dia, para que se halle fiel el Propheta que dijo: Nos
- da
8 Sr. RMoN DE S. Br RNARDo AB Ab.
dard vida despues de dos dias , en el dia tercero nos
resucitará. Es mucha razon, que sigan los miembros,
por donde precedió su cabeza. En el madero de la
cruz la feria sexta redimió al hombre, el dia mismo
en que habia hecho al hombre en el principio del
El triduo mundo: el segundo dia descansó en el monumento,
del Señor
explicado
habiendo consumado la obra que habia tomado só
moral né. bre si : en el tercero, que es el primero de los dias,
19, apareció como primicias de los que duermen, el
vencedor de la muerte, el nuevo hombre. A este
modo nosotros que seguimos à nuestra cabeza, en to
do este dia en que fuimos formados y redimidos, no
cesemos de hacer penitencia, no cesemos de llevar
la cruz, perseverando en ella como èl perseveró,
hasta que diga el Espiritu que descansemos de nues
tros trabajos. A ninguno demos oidos, Hermanos,
no à la carne y sangre, no à qualquiera espiritu que
La perse nos persuada , que bajemos de la cruz. Perseveremos
ve rancia en la cruz, moramos en la cruz; y de ella nos qui
que debe ten las manos de otros, no nuestra inconstancia. A
noStene
en la cruz nuestra cabeza bajaron de la cruz los varones justos,
ô penité à nosotros nos bajen por su dignacion los Angeles
Cla. Santos: para que consumado varonilmente el dia de
la cruz, en el segundo que es despues de la muer
te, descansemos dulcemente , dorm amos felizmen
te en los sepulcros, aguardando la bienaventurada es
peranza, y la venida de la gloria del gran Dios, quien
resucitará nuestros cuerpos finalmente en el tercero
dia, haciendolos semejantes à su cuerpo glorioso. Pe
ro se siente un hedor, que viene de los muertos de
Johan. 1 r quatro dias, como està escrito de Làzaro: Señor, ya
3o. huele mal , porque hd quatro dias que esta ahi.
9 - La invencion de los hijos de Adàn hà formado
Dia quar.
to de los un quarto dia , que no recibió del Señor. Por tanto
hijos de se corrompieron , y se hicieron abominables , como
Adam, y los animales brutos que se pudrieron en su estiercol.
Este triduo de que hemos hablado, en el trabajo, en
- el
EN EL sANTo DIA DE LA PAscUA. 9
el descanso, en la resurreccion , está ordenado por
Dios. No agradan estas cosas à los hijos de los hom
bres, sino que quieren que sea preferida su disposi
cion, dilatando el dia de la penitencia, para ocupar
se en los deleytes. No es este el dia que hizo el Se
ñor: se han hecho de quatro dias, y ya hieden. No
fuè asi no lo Santo que naciò de Maria: al tercero
dia resucitó, para no sentir la corrupcion. Venció pues
el Leon de la Tribu de 5udd. Fuè muerto como cor
dero, pero vencio como Leon. El Leon rugirà , ¿quièn Amos 38
no temerá El Leon, vuelvo á decir, el mas fuerte de
todos los animales, que no tomarâ pavor al encuen
tro de ninguno; sin duda el Leon de la Tribu de
5udá. Llenense de pavor los que le negaron, los que Johan. 19
I 5.
dijeron: No tenemos mas Rey que el Cesar : llenen.
se de pavor los que profirieron : No queremos que es Luc. 19o
te reyne sôbre nosotros. El vuelve habiendo tomado I 4.
su reyno, y perderà à los malos malamente. ¿Quières
saber, que vuelve tomado ya su reyno? Se me ha da Math. 28.-
18.
do, dice, toda potestad en el cielo, y en la tierra.
El Padre le dice tambien en el Psalmo : Pideme, y
Psal. 2.8.
te dare todas las gentes por herencia tuya, y por po
sesion tuya los terminos de la tierra. Los regirds con
vara de hierro , y los quebrantards como un vaso de
barro. Es fuerte el Leon, no cruel: sin embargo, su
indignacion es grave; y es intolerable la ira de la pa
loma. Mas el Leon rugirá por los suyos, no contra
los suyos. Llenense pues de susto los estraños; pero
la Tribu de Judà mas antes se alegre.
1 o Alegrense pues los que estàn vestidos de con Judas
fesion , cuyos huesos todos dicen: Señor, ¿quien bay significa
semejante d vos ? El Leon de la Tribu de 5udd rayz el que có.
de David. Significa David deseable en el aspecto, ô fiesa.
fuerte en su mano, y èl mismo dice: Delante de vos, Christo
Señor, esta todo mi deseo: y tambien: Mi fortale es rayz de
za la guardare para vos. vº,
dice, de David. No
CS
David.
--- -"
IO SERMoN DE S. BERNARDo AB Ap.
es David rayz de èl, sino èl es la rayz de David:
porque lleva , y no es llevado. Con razon, David San
to, llamas á tu hijo Señor tuyo, porque no llevas tu
la rayz, sino la rayz te lleva à ti; la rayz de tu
fortaleza y de tu deseo, rayz deseable, rayz fuerte.
Venció el Leon de la Tribu de 5udd, rayz de Da
vid , en abrir el libro, y desatar sus siete sellos.
Del Apocalipse son estas palabras. Aprendanlas los
que no las han leido, y pongan su atencion en ellas
Apoc35 los que las saben. Vi , dice Juan, en la diestra del
que estaba sentado sobre el trono, un libro cerrado
con siete sellos, y no habia quien le leyese , 0 abrie
se. ?” yo lloraba mucho , porque ninguno se hallaba
digno de abrir el libro. 2" uno de los ancianos me
dijo: no llores: mira que venció el Leon de la Tri
bu de 3fudd, rayz de David. 1" mire, y he ahi que
enmedio del trono estaba un Cordero como muerto: y
viniendo tomó el libro de la diestra del que estaba
sentado en el trono, y abrió el libro , y se siguió
una alegria grande, y accion de gracias. Habia Juan
oido hablar de un Leon , y lo que viò fuè un cor
dero. El cordero fuè muerto, el cordero tomó el li
bro, el cordero le abrió , y apareció Leon. En fin,
digno es, dicen los ancianos, el cordero que fue muer
to, de recibir la fortaleza. No dicen, de perder la
mansedumbre, sino de recibir la fortaleza, para que
permanezca cordero, y sea tambien Leon. Aun digo
mas : à lo que á mi me parece , èl mismo tambien.
es el libro que no se podia abrir. Porque, ¿quièn otro
se hallaria digno de abrir el libro? Se confiesa indig
- no el mismo San Juan Bautista, siendo asi que entre
los nacidos de las mugeres ninguno º fuè mayor. No
Marc. 1.7 soy digno , dice , de desatar la correa de su calza
do. Habia venido à nosotros calzada la magestad, en
carnada la divinidad: habia venido la sabiduria de
Dios; pero en un libro cerrado à la verdad, y sella -
uto. Lo que ataba la correa del calzado, eso mismo
f cerraban los sellos del libro. Pe

- . 5.
EN y saNro prA DE LA PAscUA. rr
1 r Pero que dirèmos sôbre estos siete sellos? ¿Sig
nificaràn la triplicada facultad del alma, razon, me
moria, y voluntad, y la composicion del cuerpo, de
los quatro elementos, para que sepamos que nada fal
tò al Salvador de la verdad de la humanidad? ¿O Los siete
mas bien su humanidad es el mismo libro, y en ella sellos de
Christo.
hemos de buscar todavia los siete sellos? Yo miro co
mo siete sellos, con que principalmente se encubria
la presencia de la magestad en la carne, para que
no se pudiera abrir el libro, ni ser conocida la sa
biduria que se ocultaba. Son pues los que ahora me
ocurren, el desposorio de la Madre, con el qual se
cubria el parto de la Virgen, y la pureza de su con
cepcion , de suerte que era reputado el fabricador del
hombre por hijo de un carpintero. La flaqueza del
cuerpo, por la qual llorando, y dando bagidos, ma
Inando, y durmiendo, y expuesto à las demàs nece
sidades de él, se ocultaba entre estas cosas la vir
tud de la divinidad. Así igualmente tomando la se
ñal de la circuncision, remedio del pecado, medici
na de la enfermedad, aquel Señor que vino à quitar
toda enfermedad y pecado; y ademàs de esto hu
yendo de Herodes à Egipto, ni podia ser conocido
por Hijo de Dios, ni por Rey del Cielo. ¿Y què eran
tambien aquellas tres tentaciones del enemigo en el
desierto, en lo alto del templo, sôbre el monte? Si
Math. 4tº
eres, dice, Hijo de Dios, di que estas piedras se 6.
hagan pan : y tambien: Echate de abi a bajo. Ni
uno ni otro hizo Christo; para que se sellase el li
bro, para que se engañase el astuto. En fin, tanto se
engañó, que tenia ya por constante que era puro hom
bre, y prorrumpió su ciega soberbia en tal desvario,
que ya no le decia: Si eres Hijo de Dios; sino To
dar estas cosas te dare, si postrado me adorares.
El sello sexto es la cruz, donde estuvo pendiente en
tre dos ladrones, y fuè contado entre los malvados el
Dios de la magestad. Tambien cerrò la sepultura es
- B2 (º
I2 SERMoN DE S. BERNARDo AEAD.
te libro; ni sello alguno apretó tanto, ni ocultó tan
to como este el misterio grande de la piedad de Dios.
Verdaderamente, una vez sepultado el Señor, no pa
recia quedar sino la desperacion sola: de tal suerte,
Luc. a 4. que los discípulos mismos decian: Nosotros esperd
2 Ie
bamos. ¿Quièn en aquel tiempo no lloraria que esta
ba cerrado mas apretadamente el libro, y no habia
quien le abriese?
12 Pero no llores mas, Juan Santo; y tu tambien,
Maria, no llores mas. Vaya lejos todo llanto, y di
sípese la niebla de la tristeza. Gozaos en el Señor, y
llenaos de alegria , todos los que sois justos, y publi
cad con cânticos su gloria, todos los que teneis un
recto corazon. Digno es el cordero que fuè muerto,
el Leon que resucitó , ultimamente el libro mismo,
digno es de abrirse à si mismo. Resucitando de èn
tre los muertos, pero resucitando por su propia vir
tud , y despues de tres dias como habia predicho él,
testificando esto mismo los enemigos; y resucitando
en tanta magestad y gloria, hace ver manifiestamente
que todos estos sellos ô velos de que hemos hablado,
fueron voluntarios, no necesarios, y no puestos por con
dicion, sino por dignacion. ¿Por què sellabas , Judio,
Math.27. un poco antes la piedra del monumento ? Porque aquel
63. seduttor habia dicho , quando todavia vivia : Despues
s
de tres dias resucitare, Verdaderamente seductor,
º.
pero piadoso, no malicioso. Finalmente: Me babeis
Hier. ao.7 seducido, Señor, y fui seducido , dice el Propheta en
vuestra persona, fuisteis mas fuerte que yo, y pudis
teis mas. En la pasion, Judios, os sedujo , en la re
1. Cor.2.
8.
surreccion se alentó , y pudo màs, venciendo el Leon
de la Tribu de Judà ; pues si le hubieran conocido,
Math. 12. nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria. ¿Què
29. harâs pues? Ya resucitó, asi como lo predijo. Explo
ra tu cuidadosamente el sello de la sepultura, pues
Luc. 1 1. está abierta. Te dàn à ti el signo del Propheta Jonas,
2 9. porque él tambien lo dijo antes. Sale Jonas del vien
- tre
EN EL sANTo DrA DE LA PAscUA. r3
tre de la ballena : Christo sale al tercero dia del co
razon de la tierra. Pero manifiestamente es mas que
Jonas este; pues se sacó animosamente à si mismo del
mismo vientre de la muerte. Por tanto los Ninivitas se
levantaràn contra vosotros en el juicio : por tanto ellos
mismos serán vuestros jueces, porque ellos obedecie
ron al Propheta; vosotros ni al Señor de los Prophe
ta.S. - * ,

13 ¿Dónde està lo que decias; Baje de la cruz, y Math º T


creeremos en el ? Quisisteis romper el sello de la cruz, 4”
prometiendo que entrariais en la fe. Ved ahi que ya
està abierto, no roto: entrad. De otro modo, sino
creeis al que se levanta, tampoco le creeríais aunque
hubiera bajado. Ya que tanto os escandalizaba la cruz 1. Cor. r
de Christo, porque la palabra de la cruz es escdnda a 3.
lo para los 5udios, dice el Apòstol , que os excite à
lo menos la novedad de la resurreccion. Nosotros en -
contramos en la cruz la gloria. Para nosotros que nos
salvamos, es ella virtud de Dios, y la plenitud (como
hemos mostrado) de todas las virtudes. Tomad parte
à lo menos en la resurreccion. Pero acaso ella tam
bien, ô por decir mejor, ella mucho mas, os escan
daliza, y el olor de vida respecto de nosotros para
vida, es para vosotros olor de muerte para muerte.
¿Pero que insistimos º No tiene paciencia para escu- Luc. s.
char la musica y la danza el hermano mas antiguo, a 8.
y se indigna de que se matáse para nosotros el becer
ro cebado. Afuera se esta , y de ningun modo con
desciende en entrar. Entremos nosotros, Hermanos
mios, y disfrutemos el convite en los ázimos de sin
ceridad y de verdad , pues Christo que hd sido sa- 1. Cor. s.
crificado, es nuestro cordero pascual. Abrazemos las 7:
virtudes que en la cruz nos recomienda, la humildad,
la paciencia, la obediencia , y la caridad.
14 Pensemos tambien con cuidadosa atencion lo , ,
que se nos intima en esta solemnidad. La res urreccion º
eS transito y transmigracion. Porque Christo, Her- chis,
r Ill d" • -
14 SERMon DE S. BERNARDo AsAD.
exige de manos mios, no recayó hoy , sino que se levantò , no
1 (, S.JtrOS
que le si
volvio, si no que paso, transmigró, no torno. En fin la
ga mios, y
misma Pascua que celebramos , se interpreta transito,
pase mosà no vuelta, y Galilea en donde se nos promete que
vida mas verèmos à Christo que resucitó, no significa rever
perfe3a. sion, sino transmigracion. Creo que ya algunos in
genios vuelan adelante, y sospechan hàcia donde se
dirige este discurso. Con todo eso, lo dirèmos bre
vemente, atendiendo à que no se haga pesado à vues
tra devocion por prolijo, en solemnidad tan grande
nuestro Sernon. Si despues de la consumacion de la
cruz, hubiera resucitado Christo à esta nuestra mor
talidad y trabajos de la vida presente, yo no diria,
Hermanos, que el habia pasado, sino que habia vuel
to, no diria que habia transmigrado a cosa algo mas
sublime, sino que habia tornado al estado primero.
Mas ahora , porque pasó à una nueva vida, tambien
nos convida à nosotros para el transito, nos llama a
Galilea. Por eso pues, en quanto murió para el pe
cado, murió una vez , pero en quanto ya vive, vive
no para la carne, sino para Dios. *º.

15 ¿Què decimos à esto nosotros, que privamos


á la sagrada resurreccion del Señor del nombre de
Pascua, haciendo que sea para nosotros mas vuelta,
que transito Lloramos estos dias, entregandonos a la
compuncion y oracion, á la gravedad y abstinencia,
eseando redimir y lavar las negligencias de otros
tempos en esta sagrada Quaresma. Tomanos parte
en los trabajos de Christo; fuimos ingeridos en èl
nuevamente por un cierto bautismo de lágrimas, de
penitencia, y confesion. Si hemos muerto pues para
el pecado, ¿cómo vivirèmos todavia en él ? Si hemos
llorado nuestras negligencias, ¿què motivo habrá, pa
ra que volvamos à caer en ellas mismas ? ¿Serèmos
tambien ahora curiosos como antes, habladores como
- altes, perezosos y descuidados como antes; vanos, o
sospechosos, murmuradores, iracundos; y nos envol--
VC

- --- = --º
*,
EN EL sANTo DIA DE LA PAscUA. I5
verèmos en los mismos vicios, que tan congojosa
mente lloramos estos dias? Hè lavado, mis pies, ¿co
mo los volverè à manchar? Me desnudè de mi tuni
ca. ¿cómo podrè volver á vestirmela ? No es esto Cant. 5. 3
transmigracion , Hermanos mios : de este modo no se
dejarà ver Christo: no es este el camino para que
Dios nos muestre su salud. Ultimamente, el que mi Luc.9.62
ra atras , es índigno del Reyno de Dios.
16. Asi los amadores del siglo, enemigos de la
Se repré
cruz de Christo , de quien habiendo recibido en va de el abu
no el nombre , se llaman Christianos, en todo este so de al-,
tiempo de la Quaresma anhelan à que lleguen los gunosCh
próximos dias de la resurreccion. A y para enplear ristianos
se mas libremente en los dele y tes. Anubla, Herma en este
tiempo.
nos mios, la alegria de la solemnidad materia tan tris-,
te: pero lloramos la injuria de la solemnidad misma,
la cual no podemos disimular, ni aun en ella , y mu-,
cho menos en ella... ¡Què dolor! Se ha hecho tiempo
de pecar, y tèrmino para volver à caer la resurrec-.
cion del Salvador. Desde ahora vuelven las glotone
rias y embriaguezes, los secretos ilícitos tratos è im-,
purezas, y se sueltan las riendas á las pasiones, co
mo si para esto hubiera resucitado Christo, y no mas Confesió,
bien para nuestra justificacion. ¿Asi honrais, misera por la Pas
bles , , à Christo , ā quien habeis recibido? Le apare-, Cuà,
jasteis hospedage quando: estaba para venir, confesan
do los pecados con gemidos; castigando el cuerpo,
dando limosnas: y he ahi que habièndole recibido,
le entregais à los enemigos, y le compeleis a que se
vaya, admitiendo las antiguas maldades.. Porque no
podràn morar juntamente la luz con las tinieblas,
Christo con la soberbia, con la avaricia, con la am-,
bicion, con el odio del projimo, con la lujuria , con
la fornicacion. ¿Qué menos se le debe quando està pre
sente, que quando està para venir? ¿Què menos reve
rencia exige el tiempo de la resurreccion, que el de
la pasion Pero vosotros, como se hace conocer, ni
una
I6 SeRMoN DE S. BERNARDo ABAD.
una ni otra respetais. Porque si hubierais padecido
con èl sinceramente, tambien reynariais con èl ; si
con èl hubierais muerto, con èl tambien hubierais
resucitado.
17 Mas ahora se vè , que de la sola costumbre
del tiempo, y de una cierta disimulacion procedió
I- Cor.
aquella humillacion que no es seguida del gozo espi
ll O,
ritual. Por esto, dice el Apóstol, muchos están en
fermos y debiles, y duermen muchos con el sueño de
la muerte. Por esto en muchas provincias mueren mu
Penitécia chos hombres, con especialidad estos dias. ¿Què di
falsa,y su remos pues? Fuisteis cogidos en lo estrecho, violado
pena. res de la ley , no los que la violāsteis, sino los que
persistis en violarla, añadiendo pecados á los pecados,
ó enteramente impenitentes, ô tibiamente penitentes,
sin huir los peligrosos incentivos del pecado , à lo
menos despues de tan miserable experiencia. Y si por
que os sentis en esta conciencia, huis de los Sacra
mentos de Christo, nada teneis comun con Christo; no ,
teneis vida en vosotros. Escuchad al mismo que dice=
Johan. 6. Si no comiereis la carne del hijo del hombre, y bebie
54. reis su sangre, no tendreis vida en vosotros. Si le re
cibis indignamente , comeis el juicio de vuestra con
Comunió denacion, no haciendo el discernimiento que debiais
por la Pas, del cuerpo del Señor. Volved pues, violadores de la
cua.
ley, á entrar en el corazon; buscadº con todo el co
razon al Señor, y aborreced lo malo; haciendo pe
nitencia , no solo con las palabras y la lengua, si no
No huir con espíritu y con verdad. Pero, porque se vé que no
las ocasio le pesa quanto era razon de haber caido, al que to
nes indi
davia se dispone à permanecer en lo resbaladizo; y
cio es de
haber si que no siente mucho haber errado, el que no º bus
do falsala ca guia; sea indicio de la compuncion verdadera el
penité cia huir toda oportunidad, y quitar la ocasion. De otra
suerte , debe temerse mucho, que este dia (pues èl tam
bien fuè puesto para ruina y resurreccion de muchos)
os repruebe y deseche de si, ó como estraños mani
fies
EN EL sANTo DIA DE LA PAscUA. t7
fiestamente à Christo, no comunicando con Christo, o
como compañeros de Judas, en quien despues del bo
cado entró satanàs.
18 Pero, ¿què nos metemos nosotros en juzgar a
los que estàn fuera de nuestra profesion, Hermanos
mios? Es la causa, que tambien nosotros lloramos ha
ber estado en el mismo lazo, y nos damos el para
bien de que , obrando la sola misericordia de Dios,
hemos sido sacados de aquel estado mismo, en que
nos dolemos con caridad fraternal, que estèn ellos mi
serablemente envueltos. Ojalá que nosotros à lo me
nos nos hallemos ya santificados, y enteramente age
nos de esta miserable y sacrilega costumbre, ni pe
rezca en nosotros ô se disminuya nada de los espiri
tuales exercicios con la venida de la resurreccion, si
no que mas antes procuremos pasar, y adelantarnos
en ellos. QUAL QUIER.A pues que despues de los la
mentos de la penitencia no vuelve á los consuelos Indicios
carnales, sino que pasa à la confianza de la miseri de la re
surrecció
cordia divina; entra como en una nueva devocion y espiritual
gozo en el Espíritu Santo; ni se compunge tanto à la
memoria de los pecados pasados , como se deleyta
en la memoria, è inflama en el deseo de los pre
mios eternos; este es ciertamente el que resucita con
Christo, el que celebra la Pascua, el que se apresura
para ir à Galilea. Vosotros pues, Carísimos, si re Colos. 3.
sucitàsteis con Christo, buscad las cosas que estàn ar a

riba , en donde està Christo, sentado à la diestra de


Dios; gustad de las cosas que estàn arriba, no de las
que están sôbre la tierra: para que asi como Chris
to resucitó de entre los muertos por la gloria del Pa
dre, asi tambien vosotros camineis en una nueva vi
da , alegrandoos de pasar por la compuncion y tris
teza, que es segun Dios , de la alegria secular y
mundana à la devocion santa y gozo espiritual; con
cedièndonos esto aquel Señor, que pasó de este mun
do al Padre, y que se gº tambien llevarnos tras
Sl,
I3 SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
si, y llamarnos à Galilea para mostrarse à nosotros
à si mismo; el qual sôbre todas cosas es Dios ben
dito por los siglos. Amen.

(e»e» e»«» «» 3»e» º «» «»e»«» «e» e» «» «» e»)


EN EL TIEMPO DE LA RESURRECCON.

SERMON SEGUNDO.
Predicado a los Abades sobre la leccion del Evan
gelio: Maria Magdalena, y Maria madre de San
tiago, y Salomé compraron aromas para ir d
ungir d3fesus.
I Emos oido al Apòstol que Christo habita
Eph.3.1 r por la fé en nuestros corazones. De don
de parece que sin viólencia se puede entender, que
tanto tiempo vive Christo en nosotros, como vive la
fè; y que luego que nuestra fè està muerta, en algun
modo està Christo muerto en nosotros. La vida de
la fè ciertamente la testifican las obras, segun esta
Johan. 5. escrito: Las obras que me bd dado á hacer mi Pa
36. dre, estas mismas ddn testimonio de mi. Ni parece,
Jac.2.2 o. discrepa de esta sentencia aquel que afirma , que la
fé sin obras està muerta en si misma: porque asi co
La fè sin
mo del movimiento del cuerpo conocemos su vida, asi
obras, y
sin cari tambien conocemos la vida de la fé por las buenas
dad està obras. Asi, la vida del cuerpo es el alma, por la
Dmuerta, qual se mueve y siente; y la vida de la fè es la ca
ridad, por la qual obra, segun lo que dice el Apòs
Gal. 5. 6. tol: La fe que obra por la caridad. Por lo que res
friändose la caridad , muere la fè, asi como muere
el cuerpo, apartandose el alma. Tu pues si vieres á
un hombre animoso en las buenas obras, y alegre en
el fervor de su conducta, no dudes que la fè vive en
el,
EN EL TrEMpo DE LA REsURREccroN. 19
èl, y que tienes argumentos indubitables de su vida. Señales
Pero hay algunos, que habiendo comenzado en espl de la vi
ritu, ay! acaban despues en la carne. Sabemos pues, da espiri
tual.
que ya entonces no permanece en ellos el espíritu de
vida; porque escrito está: No permanecerá mi espi
ritu eternamente con el bombre, porque es carne. Si Gen. 6.3.
no permanece el espiritu, no hay duda de que falta
la caridad, que fué difundida seguramente en nues Rom.5.5-
tros corazones por el Espíritu Santo, que nos fuè
dado.
2 A la verdad, la vida de la fè (como hemos di Gal. 5.6.
eho) la coloca en la caridad el que dijo, que la fè
obraba por el amor. Se infiere pues de aqui, que apar
tandose el espiritu muere la fè, porque el espíritu es
quien dà la vida. Finalmente, si el saber segun la Johan. 6.
6
carne es muerte, no hay duda en que aquellos, de R O II), 8.
quienes nos alegrabamos, que vivian, al tiempo que 13.
mortificaban las obras de la carne con el espiritu; si Muertos
estàn los
viven ahora segun la carne, deben ser llorados como
que viven
muertos. Por lo qual lees en el mismo Apòstol : Si segun la
viviereis segun la carne, morireis, pero si mortifica CaIIles º
reis las obras de la carne con el espiritu, vivireis.
Rom. 8.
A y de ti qualquiera que seas, si te haces como el
3
perro que vuelve al vomito, y como el animal in
mundo lavado en el revolcadero del cieno. No hablo
solamente con aquellos, que con el cuerpo volvieron
al Egipto, sino tambien con los que volvieron con el
corazon, siguiendo los deleytes del siglo; y por eso
no tienen la vida de la fè, que es la caridad: porque
si alguno ama al mundo, no esta en el la caridad del 1. Johans
Padre. ¿Quién puede estár mas muerto, que el que 8. I 3• -

tiene el fuego en el seno, esto es, el pecado en su


conciencia , y no siente, no se asusta, no le sacude
de si?
3 Ved ahi pues à Christo muerto en el sepulcro, Como se
si está la fe muerta en el ânimo. ¿Què harèmos pues? ha de em
¿Què hicieron aquellas sag 2
mugeres, que tenian al
Se
balsamar
m i stica
2O SERMoN II. DE S. BERNARDo ABAD.
mente à Señor mas afecto ellas solas, que todos? Compraron
Christo é
aromas para ir, y ungir à Jesus. ¿Por ventura fuè
el sepul
CIOs
para resucitarle ? Nosotros, Hermanos mios, sabe
mos bien, que no es obra nuestra el resucitar, y que
solo nos incumbe ungir. ¿Esto a què fin? Para que no
hieda semejante hombre , para que no sea para los
demás olor de muerte, para que no se disipe y des
Tres ofi haga enteramente. Por tanto compren aromas tres mu.
cios delos geres, que son el corazon, la mano , y la lengua.
Pastores. Porque de aqui entiendo yo, que recibió San Pedro
por tres veces el precepto de apacentar el rebaño del
Johan.21 Señor. Apacientale, dice , con el corazon, apacien
16.
tale, con la boca, apacientale, con la obra: apacièn
tale con la oracion del alma, con la exhortacion de la
palabra, y con el exemplo.
Aromas 4 Busque pues el corazon sus aromas, y en pri
de la pri mer lugar el afecto de compasion , despues el zelo
mera mu
de la rectitud , y entre esto no omita el espíritu de
ger, esto discrecion. Todas las veces que vieres pecar á tu
es del co
a ZOIl • hermano, al momento debe excitarse en ti el afecto
1. El afec de compasion, como tan propio à la humanidad, que
to de có le concibes de ti mismo. Vosotros , dice el Apòstol,
pasion. que sois espirituales , instruid d este tal en espi
Gal. 6.1. ritu de blandura , baciendo cada uno reflexion söbre
si mismo y temiendo ser tentado como el. Y al sa
lir el Señor llevando à cuestas la cruz, y llorando
sobre èl, no ciertamente todas las tribus de la tierra
todavia, sino unas pocas mugeres, vuelto á ellas las
Luc. 23. dice: Hijas de 5 erusalén, no querais llorar sôbre mi,
2 º
sino llorad sôbre vosotras mismas, y sòbre vuestros hi.
jos. Atiende con cuidado el órden. Primero dice, sôbre
vosotras, despues, sobre vuestros hijos. Haz reflexion
sòbre ti mismo, para que aprendas à compadecerte
de otros, y para que les reprendas en espíritu de blan
dura. Considèrate à ti mismo, y teme que tu tambien
Enlas vi. seas tentado. Pero porque el exemplo persuade con
das de los
Padres.
mayor eficacia , y se imprime mas
- -
aumente el l
el
EN EL TIEMFe DE LA RE su RR EccroN. 2I

ànimo, yo os envio à aquel santo anciano, que en ha


biendo oido, que uno de sus Hermanos había pecado,
lloraba amarguisimamente, y decia: El pecò hoy, y
yo mañana. ¿El que de esta manera lloraba sóbre si,
juzgaràs que no se compadecia de su hermano? Este
afecto de compasion à la verdad aprovecha à muchos,
porque un ànimo generoso se avergüenza de prose
guir contristando a quien mira congojarse por èl.
5 Pero ¿què harèmos, que hay algunos de dura cer
viz, y de una frente de metal en tal manera, que quan n. El zelo
to mas nos compadecemos de ellos, tanto mas abu de la jus
ticia.
san de nuestra compasion, y de nuestra paciencia?
¿Por ventura, asi como nos compadeciamos de nues
tro hermano, asi tambien no nos debemos compadecer
de la misma justicia, que vemos tan impudentemen
te despreciar, y provocar con tanta imprudencia? Yo
sè , que si en nosotros hay alguna caridad, no podrè
mos sufrir con igualdad de ànimo este desprecio de
Dios. Este es el zelo de la justicia, con que nos en
cendemos contra los delinqüentes , como llevados
de un afecto de piedad para con la justicia de Dios,
que vemos se desprecia. Sin embargo, conviene que
tenga el primer lugar el afecto de compasion. De
otra suerte en la vehemencia del espíritu quebranta
ríamos las naves de Tharsis, hariamos pedazos la ca
:
ña hendida, y apagariamos le estopa que humea. -

6 Mas quando haya lo uno y lo otro, esto es, el 3. La dis


crecion.
afecto de compasion, y el zelo de la justicia , es pre
ciso que asista tambien el espíritu de discrecion; no
suceda acaso, que quando conviene mostrar este, sal
ga aquel, y confunda todas las cosas la indiscrecion.
Tenga pues nuestro corazon tambien lo tercero, que
es el espíritu de discrecion: para que mezclando a
propósito tiempos con tiempos, sepa zelar oportuna
mente , y no menos perdonar. Sea como el Samari
tano aguardando y observando, quando debe aplicar el
aceyte de la misericordia, quando el vino del fervor.
Y
22 SERMoN II. DR S. BERNARDo ABAD.
Y porque acaso no lo juzgueis invencion mia, escu
chad al Propheta en el Psalmo pidiendo estas mismas
Psal. 1 3.
66,
cosas, y con el órden mismo: Enseñadme , dice, la
bondad , la disciplina, y la ciencia. - -

A quien 7 Pero ¿de dónde nos vendràn estas cosas, pues


se han de no produce tales pimpollos de virtudes la tierra de
e omprar nuestro corazon, sino que mas antes brota para no
GSt.3S RIO
In2S,
sotros espinas y abrojos? Es forzoso pues comprar
las. ¿Mas de quièn las comprarèmos De aquel Se
ñor sin duda que dice: Venid, comprad sin plata y
naiss º sin trueque alguno vino y leche. No ignorais que de
signa la dulzura de la leche, y què la austeridad del
vino. Pero ¿què es comprar sin plata y sin truequeº
No hay este modo de comprar èntre los amadores de
este siglo, mas en el Autor del siglo no puede ha
Ps. 1 y, 2. ber otro. Pues el Propheta dijo al Señor: Vos sois
mi Dios, porque no necesitais de mis bienes. ¿Què
darà en trueque el hombre por su gracia a aquel Se
ñor que de nada necesita, y de quien son todas las
cosas?. La gracia se dà graciosamente: aun quando
se compra, graciosamente se compra, porque lo que
se da por ella, se guarda y retiene mejor para no
SOtrOS,
8 Se han de comprar pues las tres aromas del co
razon con la moneda de la propia voluntad, dejan
Se han de do la qual, nada perdemos, antes bien ganamos mu
comprar
con la mo chisimo, pues la conmutamos con mejoras , hacien
neda dela dola comun, siendo ella propia. Verdaderamente la
propia vo voluNTAD coMUN es caridad. Con que de este modo,
luntad. compramos sin trueque, recibiendo lo que no tenia
mos , y asegurando mas lo que teniamos. ¿Quàndo sa
brà compadecerse de su hermano, el que en su pro
pia voluntad no sabia compadecerse , sino de si mis
mo? ¿O quàndo el amante de si mismo amara la jus
ticia, y tendrà odio à la iniquidad ? Podrà sin duda
aparentar qualquiera cosa delante de los hombres, po
dra tambien engañarse à si mismo, de suerte que
quan
EN EL TrEMro DE LA RE suRREccroN. 23
quando le mueve solamente el amor, o el odio pro
pio, piense que es afecto de compasion o zelo de jus
ticia. Pero, es facil conocer, quan ageno sea de la pro
pia voluntad, lo que es propio de la caridad, à la
qual se hace aquella contraria derechamente: porque 2. Cor, 13
la caridad es benigna, la caridad no se alegra de la
iniquidad. Yà acerca del espiritu de discrecion, sabe
mos que nada le extingue tanto como la voluntad
propia, pues trastorna los corazones de los hombres,
y ciega los ojos à la razon. Se deben comprar pues
tres aromas del corazon, que son afecto de compa
sion , zelo de rectitud , y espiritu de discrecion, con
la moneda (segun hemos dicho) de la propia vo
luntad. -

9 Las aromas de la lengua igualmente son tres, Aromas


la modestia en reprehender, la afluencia en exhor de la se
tar, la eficacia en persuadir. ¿Quières tener estas aro güda mu
ger , esto
mas? Compralas de tu Señor Dios: compralas, re es, de la
pito, y sin trueque, como las primeras; para que re lengua.
cibas algo , y no pierdas nada. Compra del Señor la 1. La cor
moderacion en corregir, porque enteramente es un recció mo
grande bien, y un don excelentisimo, y que le tienen derada.
pocos: pues ninguno, como dice el bienaventurado
Santiago, puede domar la lengua. Veräs à muchos Jac. 3. 8.
que ; aunque lleguen con intencion sincera y änimo
benigno, dicen lo que se oye con mucho sentimien
to. Vuela la palabra sin poderse volver atras , y la
que debia sanar, por parecer algo mas mordaz, exas
pera y encona mas la herida; y quando à la negli
gencia se junta el descaro, tambien se aumenta la im
paciencia; sucediendo asi que el que estaba mancha
do, se manche todavia mas, cayendo en palabras de
malicia para buscar escusas à los pecados; y que à
manera del frenètico, no solamente deseche, sino que 2. La
intente morder la mano del mèdico. Muchos tambien afluencia
no tienen copia de palabras, y por la escasez de ex de expre
presiones sienten que su lengua se pega al paladar,(ESOy si9nes,
24 SERMoN II. DE S. BERNARDo ABAD,
eso mismo suele algunas veces dañar no poco à los
oyentes. Otros tienen à mano mucha abundancia de
expresiones; pero lo que dicen, tiene poco atractivo,
agrada poco, y por no tener gracia, son poco efica
3. La efi ces sus discursos. Con que puedes ver quanta necesi
cacia de
dad hay de comprar de aquel Señor, de quien viene
palabras.
todo lo bueno, y de quien viene toda ciencia, la mo
destia en reprender, la afluencia en exhortar, la efi
cacia en persuadir.
Io Por tanto compra estas aromas con la moneda
de la confesion, de modo que primero confieses tus
pecados, que tu llegues à limpiar los agenos. Gran
de enteramente y admirable Sacramento es resucitar
à un alma: mira no te llegues estando manchado à
èl. Y sino puedes llegar inocente; ô diciendo mejor,
porque no puedes; lava èntre los inocentes tus ma
nos, antes que rodees el monumento del Señor; pues
todo se lava en la confesion. Te se contarà por un
género de inocencia el haberte lavado, para que pue
das asistir èntre los inocentes. Al ministerio del altar
ninguno se llega con los vestidos comunes, sino que se
viste de blanco qualquiera que hà de llegarse. Asi pues
tu igualmente, quando te apresurares para ir al mo
numento del Señor, lāvate: ponte de blauco, vistete
los vestidos de gloria, para que te puedan decir: Te
has vestido de la confesion, y hermosura; porque don
de hay confesion, hay hermosura delante de Dios.
Esto se hà dicho, para que con la moneda de la con
fesion se compren las aromas de la lengua, que son
moderacion en reprender, afluencia en exhortar, efi
cacia en persuadir. -

S. Grego t I Leemos sin embargo, y sabemos por la coti


rio Mag diana experiencia, que si la vida de uno es desprecia
no en el
Pastoral. ble , tambien es despreciada su predicacion. Prepare
pues igualmente la mano sus aromas, para que no se
Prov. 19, burle tambien de nosotros el Säbio, como de aquel pe
2 4. rezoso que tiene trabajo en llevar la mano à la boca;
y
EN EL TrEMPo DE LA REsURREccroN, 25
y no suceda que diga el que reprendes: Tu que en Ro m. y
2 le
señas à otro, no te enseñas à ti mismo : juntas car
gas pesadas, y que no se pueden llevar , y las pones El exent
en las espaldas de los hombres, no queriendo tu mo plo esmas
verlas con el dedo siquiera. Os digo de verdad, que la eficaz q.
palabra mas viva y eficaz es el exemplo de la obra, pues las pala
bras.
persuade facilmente lo que intentamos, probando que Arotnas
es factible lo que persuadimos. Para esto es necesario, de la ter
que la mano tenga sus aromas, que son la continencia Cera mu
en el cuerpo, la misericordia con su hermano, la pa. ger , esto
ciencia en la piedad. Por lo que dice el Apòstol: Vi es, de la
I13l IIOe
vamos sobria, justa, y piadosamente. Estas tres cosas
son muy necesarias para nuestra conducta, porque lo
primero lo debemos à nosotros mismos, lo segundo al Tit. 2. z,
próximo, lo tercero à Dios. Pues el que fornica, pe
ca contra su cuerpo, privàndole de un honor grande,
y entregàndole à un funesto y vergonzoso desdoro,
tomando un miembro de Christo, y hacièndole miem
bro de una ramera. Mas yo digo ahora, que no solo
nos debemos contener de este deleyte, que tan abomi
nable es , sino de todo deleyte de la carne. Antes de
todo pues, busca esta perfecta continencia que te de 2. La mi
bes à ti mismo, porque ninguno es mas próximo tu se ricor
yo. Despues añade la misericordia que debes al prò dia.
ximo, con quien has de ser salvado: sôbre esto la pa 3. La pa
ciencia que debes à Dios, por quien has de ser salva ciencia.
do. Todos los que quieren vivir piadosamente en Chris
to, padecerán persecucion ; y tambien: Por muchas 2.Tim.
12,
gs
tribulaciones conviene que entremos en el reyno de Act. 14.
Dios. Mira pues , no pierdas el fruto de las buenas 28 a
obras por la impaciencia ; sino mas antes tolera to
das las cosas por aquel Señor, que las tolerò mayo
res primero por ti; y en quien no serà infructuosa la
paciencia, como el Propheta dice: La paciencia de Psal 9.1s
los pobres no se perderd para siempre.
12 Por cierto estas aromas de la mano se compran
con la moneda de la sugecion, porque esta es la que
D guia
26 SERMoN II. DE S. BER NARD o ABAD.
. Se deben guia nuestros pasos, y merece la gracia de una santa
comprar conducta. Si en nuestros miembros se halló una con
c6 la mo
neda dela traria ley por la inobediencia, ¿quièn ignora que por
sugecion. la obediencia se dà la continencia? Ella misma es la
que sabe ordenar la misericordia, ella misma la que
enseña, y juntamente dà la paciencia. Asi , con estas
aromas llegate à aquel en quien està muerta la fe.
La cóver Pero si consideramos, que cosa tan grande sea para
sió de un nosotros resucitar à este hombre, y quan dificil es,
pe cador aun llegarse al corazon de aquel que una como la
es obrade
una vir pidea obstinacion è impudencia tiene cerrado, juzgo
tud divi que habrèmos de decir nosotros: ¿Quien nos remove
Ilda rd la piedra de la entrada del monumento? Sin em.
bargo, quando asi tímidos recelamos llegar, detenièn
donos la idea de tan grande milagro, sucede algunas
veces que con su acostumbrada piedad oye la prepa
racion de nuestro corazon el oido divino, y à la voz
de su virtud resucita el que estaba muerto. Y hè ahi
que se presenta el Angel del Señor: se deja ver de
nosotros como en la entrada del monumento una cier
ºta alegria en el semblante de aquel, y un cierto res
plandor, indicio de su resurreccion; de suerte que cla
ramente se vè su rostro inmutado, dàndonos entrada
hasta su corazon, y aun tambien llamandonos èl mis
- mo, y revolviendo la piedra de su obstinacion y sen
- tandose sóbre ella; en calidad, que resucitada ya su
misma fè, nos enseña èl los mismos lienzos en que
estaba envuelto. Y declarando todas las cosas que an
tes pasaban en su corazon, y confesando como se ha
bia sepultado interiormente à si mismo, manifiestan
do su misma tibieza y neglígencia: Venid, dice, y
- mirad el sitio, donde estaba puesto el Señor.

**+ 3",
*sº *º
** .
*sº - -
... - 27

EN EL TIEMP O

DE LA RESURRECCION DEL SEÑOR.

S E. R MON TERCERO.
De la inmersion de Naaman por siete veces en el 5or
dan; y de la manera de lavar una lepra que es de sie
te especies , y de siete apariciones del Señor resuci
tado , en las que estan designados siete danes del
Espiritu Santo.
I SI como en la cura del cuerpo se aplican
A primero purgas, despues reparos, para
que el cuerpo se desocupe de los humores nocivos, y
pueda despues fomenta(Se con alimentos sanos; así el
mèdico de las almas Christo Señor nuestro, cuya vi
da toda que entre los hombres tuvo, es medicina de
salud, antes de su pasion nos dió siete remedios pur
gativos, y despues de su resurreccion otros tantos
4. Reg.5.
manjares saludables, y suaves al mismo tiempo. Nues. IO,
tro Eliseo le mandó al leproso Naaman meterse siete
veces en el Jordan; el qual se interpreta descenso. Por Christo
que en el descenso de nuestro Señor Jesu Christo, es nos d i ô
to es, en la humildad de la conducta de su vida que siete me
dicinas q«
tuvo antes de la pasion , somos limpiados, y puri
ficados: pero en su resurreccion y vida que mostrò nos puri
fican.
por quarenta dias, somos fortalecidos, y sustentados
con deliciosos alimentos. De siete maneras se ha Se expli
bia apoderado de nosotros la lepra de la soberbia, ca moral
en la adquisicion y apego de los bienes terrenos, en mente la
la pompa de los vestidos, en el deleyte de los cuerpos; lepra de
siete espe
en la boca tambien de dos modos, y en el corazon cies.
igualmente de otros dos. La primera es lepra de la
casa, pues por ella deseamos hacernos ricos en este
D 2 si
23 SERMoN III. De S. BERNARDo AB Ap.
1. La pro siglo. Pero de esta nos limpiamos , si nos metemos
piedad de en el Jordan, es decir, en el descenso de Christo; pues
los bienes
tCIrenOS, hallamos, que èl siendo rico, se hizo pobre por no
sotros. Descendió de las riquezas inefables del Cielo,
Pobreza y viniendo al mundo, ni aun estas riquezas, tales qua
de Chris les son, quiso tener, sino que vino en tanta pobreza,
O,
que naciendo, al punto fuè puesto en un pesebre, por.
que no habia lugar en la posada. En fin, ¿quién no
Luc, 1.58 sabe que el hijo del hombre no tenia sôbre que recli
nar su cabeza? El que se mete bien aqui, ¿quàndo
buscarà las riquezas de este mundo? Y ciertamente
grande abuso y grande sôbre manera que quiera ser
rico un vil gusanillo, por quien el Dios de la mages.
tad y Señor de los exèrcitos quiso hacerse pobre.
2. La
2 En la lepra del vestido entiende tu la vana pom
pompa de pa de este siglo. No menos te limpiarás de esta por
los vesti la inmersion en el Jordan, en donde hallarás al Ungi
dos. do del Señor envuelto en unos paños viles, hecho
3. Los oprobio de los hombres, y desecho de la plebe. Tam
de leytes bien de la lepra del cuerpo somos limpiados en el mis
del cuer
p0. mo Jordan, si pensando bien la pasion del Señor, nos
avergonzamos de seguir los deleytes del cuerpo. Pero
4. La en la boca (como digimos) hay dos gèneros de lepra.
InuI mura
cion.
Porque, quando nos sucede alguna adversidad , nos
quexamos, y fluyen de ella, como materias de la le
pra, las palabras de impaciencia. Mas de esta nos lim
. Isai,53.7. piarèmos, si atendemos à aquel Señor, que como una
1. Petr. 2 • oveja fuè llevado à la muerte, y no abrió su boca:
23. - que siendo maldecido, no maldecia, y padeciendo no
amenazaba. En las cosas prósperas tambien, contra
2.Cor. o aquel que dijo: No porque uno de testimonio de si
7. mismo , es por eso verdaderamente estimable, nos
5- La damos estimacion nosotros mismos , no en mucha pa
jactancia. ciencia, sino en arrogancia, y nos mancha otra le

Lue.4. 34
pra que es la palabra de jactancia. Para limpiarnos
pues de ella, metámonos en el Jordán, è imitemos al
Señor, que no buscaba su gloria. Por lo que tambien
à
EN EL TIRMro DE LA R1 sU Rº Evrto N. 29
à los demonios que daban voces dicien , que él mis to. 9.
mo era el Hijo de Dios, los mandaba cºumudecer, y 30.

prohibia á los ciegos, à quienes daba vista, que io


digesen.
3 En el corazon hay dos especies de lepra; la pro 6. La
pia voluntad, y el consejo propio. Lepra una y otra voluntad
pèsima sobremanera, y tanto mas perniciosa, quanto propia.
mas interna. Yo llamo voluntad propia à la que no es
comun con Dios y los hombres, sino solamente nues
tra: quando lo que queremos, no lo hacemos por el
honor de Dios, no por la utilidad de nuestros herma
nos, sino por nosotros mismos; no pretendiendo agra.
dar a Dios, y aprovechar à los hombres, sino satis
facer los propios afectos del corazon. A esta es con
traria derechamente la caridad , la qual es Dios, con
tra quien ella mantiene enemistades, y cruelisima guer
ra. Porque, ¿QUE ABoRRece ó QUE cAsrIGA DIos FUE Peligros,
RA DE LA PROPIA voLUNTAD? Cese la voluntad propia, y daños
de la vo
y no habrà para quien sea el infierno. ¿En què se ce
lütad pro
barà aquel fuego, sino en la propia voluntad ? Aun pia.
ahora quando padecemos frio, hambre, ú otra seme
jante cosa , ¿quièn recibe la lesion, sino la propia vo
luntad? Pero si padecemos algo voluntariamente, ya
la misma voluntad se hace comun; y con todo eso
aquella flaqueza y como escozor de la voluntad tie
ne algo de propio, y en ello padecemos todo lo que
nos es penoso, hasta que llegue el tiempo en que
enteramente se consuma. Aquella se llama propia
mente voluntad, à la que nosotros asentimos , y à la
que se inclina el libre albedrio; pero estos deseos y
movimientos de las pasiones que nos ocupan contra
nuestro gusto y consentimiento, no son voluntad, si La volun
no corrupcion de la voluntad. Ahora, con que furor tad pro
la voluntad propia impugne al Señor de la magestad, pia es in
oigan , y teman los esclavos de la voluntad propia. Justa , y
cruel con
En primer lugar se substrae à si misma, y se apar tra el mis
ta de la dominacion de aquel Señor, á quien como mo Dios,
Au
3o SeRMoN III. Dr. S. BERNARDo ABAD.
Autor suyo debia servir por todo derecho, hacièndo
se ella suya propia. Mas, ¿por ventura se contenta
ràs con esta injuria? De ningun modo: hace mas to
davia, y en quanto està de su parte, roba y saquea
todas las cosas, que son de Dios. Porque, ¿quàndo
supo ponerse à si misma modo y medida la codicia
humana? ¿El que con usuras adquiere un poco de di
nero, no pretenderia ganar todo el mundo, si le fue
ra posible , y si à su voluntad acompañara la facul
tadº Lo digo confiadamente: A ninguno que este su
mergido en la voluntad propia, le podria bastar el
mundo entero. Pero ojalá, que estuviera contenta con
esto, y no acometiera irritada tambien (causa horror
el decirlo) à su autor mismo. Mas ahora (en quanto
es de su parte) à su mismo Autor mata la voluntad
propia: porque totalmente quisiera, que ó no pudie
ra Dios castigar sus pecados , ô que no pudiera
querer hacerlo, ô que no los supiera. Con que asi,
quiere que él no sea Dios esta voluntad, que en quan
to està de su parte, quiere que sea ô impotente, ô in
justo, ô ignorante. Enteramente cruel, y de todos
modos exécrable malicia, que desea perezca la poten
cia de Dios, la justicia, y la sabiduria. Esta es la
bestia cruel, pèsima fiera, rapacisima loba, leona fe
rocisima. Esta es la lepra inmundisima del corazon,
por la que es preciso meterse en el Jordan, è imitar
a aquel Señor que no vino a hacer su voluntad: por -
Luc. 2 a. lo que en su pasion tambien dice: No se baga mi
42. volantad, sino la tuya.
7. El con 4 La lepra del propio consejo por eso es mas per
sejo pro niciosa, porque es mas oculta, y quanto ella es ma
pNo.
Censura yor, tanto mas sano le parece a uno que se halla.
el Santola Esta es de aquellos que tienen zelo de Dios, pero
pertina no ajustado à la ciencia, siguiendo su error, y tan
cia d el obstinados en èl, que con ningunos consejos quieren
propio pa aquietarse. Estos son los que dividen la unidad, ene
ICCe.
migos de la paz, faltos de caridad, hinchados de va
Ill
EN EL TIEMPo DE LA REsURREccioN. 31
nidad, enamorados de si mismos, y grandes en sus
ojos , que ignoran la justicia. de Dios, y quieren es
tablecer la suya. ¿Y què mayor soberbia, que que
rer un hombre solo preferir su diétamen al de toda la
comunidad , como que èl solo tiene el Espiritu de
Dios? Es crimen de idolatria no querer rendirse, y 1. Reg 5
como pecado de magia el repugnar. Vayan ahora aque * 3•
llos, que se reputan mas religiosos que los otros, y
no son en su pensamiento como los demàs hombres.
Vean ahi como se han hecho màgicos è idolatras;
si es que juzgan que à lo menos al que dijo esto se
le debe creer mas que à ellos. Ni disuena de este el Math, 18,
lenguage de la Verdad que pronuncia : Si no oyere d 17.
la Iglesia, sea para ti como un gentil y publicano.
Pero ¿donde podra lavarse esta lepra, sino en el Jor
dan Metete aqui, qualquiera que eres tal, y atien -
de lo que hizo el Angel del gran consejo, como pos
puso su consejo al consejo, ô mas bien à la voluntad
de una muger (hablo de la Bienaventurada Vírgen)
y de un pobre carpintero, que es Joseph. Porque ha
llado en medio de los Doctores, oyèndolos y pre
guntàndolos , fuè en algun modo reprendido por la Luc.2. 4s
Madre: Hijo, ¿cómo bicisteis esto con nosotros? Y el
Señor: ¿Por que, dice, me buscabais? ¿No sabiais, que
conviene que me ocupe en las cosas que tocan d mi
Padre? Pero ellos no comprendieron esta palabra. ¿Y Christe
què hizo el Verbo? No habia quien fuera capaz de èl dejó su
en simismo: descendió pues, de modo que estaba su. propio
sejo.

geto à ellos. ¿Quièn ya no se avergonzarà de perse
verar obstinado en su consejo, quando la Sabiduria
misma dejó el suyo? De tal suerte mudó su consejo,
que lo que habia comenzado ya entonces, desde aquel
punto hasta los treinsa años de su edad, enteramente lo
dejó. Asi nada hallas escrito acerca de su doctrina,
ò de sus obras desde los doce años hasta los treinta.
5 Mas tal vez debemos preguntar al mismo Se
ñor, como dejo su voluntad, ó consejo. Señor, a
d
32 SERMoN III. De S. BERNARDo An Ap.
lla voluntad de la qual determinasteis que no se exe
cutáse, sino era buena , como era vuestra ? Si era bue
na ¿por què fuè dejada ? Del mismo modo ; el cou
sejo sino era bueno, ¿cómo era vuestro 2 Si bueno,
¿por què se habia de dejar ? Eran buenos, y eran su
yos: sin embargo no menos se debian dejar, por el
motivo sin duda de que se hiciesen mejores. Porque
no era conveniente, que las cosas propias perjudica
sen à las comunes. Era pues voluntad de Christo, y
era buena aquella con que decia : Si puede ser, pa
Math.26.
se de mi este caliz. Mas aquella con que decia: Hd
59.
gase tu voluntad, era mejor, porque era comun no
Porque solo del Padre, sino del mismo Christo (pues fuè
quiso el ofrecido, porque quiso) y era nuestra tambien; por
Sefior queque si el grano del trigo cayendo en la tierra no hu
no se cú biera muerto, quedaria èl solo, pero muerto trajo
pliese su mucho fruto. Y esta era la voluntad del Padre para
voluntad
tener à quienes adoptar por hijos; era de Christo, pa
ra ser el primogènito entre los muchos hermanos:
era nuestra, porque à nuestro favor era el ser redimi
dos. Lo mismo decimos del consejo: era de Christo,
y era buen consejo aquel en que decia : Conviene que
Luca º yo me ocupe en las cosas, que tocan d mi Padre.
Pero porque ellos no lo entendieron , mudó aquel
consejo para limpiarnos à nosotros de la lepra del con
sejo propio, dàndonos exemplo para que nosotros lo
hagamos asi. Desde un principio sabla lo que habia
de hacer, pero quiso mostrarnos un modelo de esta
humildad, y disponer en si mismo un Jordan divino
para lavar esta pésima lepra. Escuchen, igualmente
unos y otros, los que estàn manchados con la lepra
de la voluntad propia , y los que lo estàn con la lepra
del propio consejo : escuchen lo que el Espiritu di
ce á las Iglesias, condenando en un solo y brebe
Jacob. 3. renglon una y otra lepra: La sabiduria, dice, que
17. es de arriba , lo primero es casta, contra la impu
reza de la voluntad propia: despues pacifica, contra
la obstinada rebeldia del propio consejo. Quan
EN EL TIEMP o ps LA RE su RREccrorr. 33
6 Quando ya el enfermo, como por medio de sie
te baños, hubiere sido purgado de estas siete lepras, En las
siete apa
busque otros tantos manjares, que son los siete dones riciones
del Espíritu Santo. Verdaderamente, asi como en la de Chris
vida del Señor antes de la pasion hallamos siete re to, se en
medios purgativos, asi tambien en las siete apari Cuentran

ciones, que se leen despues de su resurreccion, pode los siete


dones del
mos hallar los siete dones del Espíritu Santo. En la Es piritu
primera entiende tu el espiritu de temor, quando Santo.
viniendo las santas mugeres, descendió el Angel del
Cielo, y se movió la tierra; de tal modo, que fuè Math. a 8.
menester que las consoláse el Angel en su terror. En 2, .
espíritu de piedad apareció á Simon , porque fuè una Luc, 14,4
dignacion enteramente grande y propia, á la verdad,
de la piedad de Jesus, haber querido aparecerse co
mo singularmente y antes que á los demàs , à quien
sòbre todos su culpada conciencia le confundia con la
negacion; para que asi donde abundó el delito, ex
cediese tambien la gracia. En espíritu de ciencia ex Luc. 24.
27.
puso à los dos que iban à Emaus las Escrituras, co
menzando por Moysès y los Prophetas. En esplritu de Johan. 1 o
fortaleza entrò donde estaban cerradas las puertas, I O,
mostrando sus manos y costado , como suelen mos Luc. 24.
trarse los agugeros de los escudos en señal de valor. 51 -
En espiritu de consejo à los que trabajaban infruc
tuosamente en la pesca , aconsejó que echasen á la
derecha la red. En espíritu de entendimiento les abrió Aót. 1.9,
el sentido para que penetrasen las escrituras. En espí
ritu de sabiduria se apareció à los quarenta dias,
quando mirandolo ellos se elevó , y vieron al hijo del
hombre subir adonde primero estaba. Pues hasta aquel
dia como por la necedad de la predicacion hacia sal
vos á los creyentes; mas despues que delante de ellos
subió al Padre, ya comenzó á declararse la sabiduria.

EN
34

EéSSSSSSSSSs.S.ss SSSS sºsa)


EN LA OCTAVA DE LA PASCUA.

SERMION PRIMERO.
De la fe vičtoriosa , y de los tres testimonios en el
Cielo, y en la tierra.

a. Johan. Odo lo que es nacido de Dios , vence al


5. 4• mundo. Despues que el Unigènito de Dios
no juzgó que fuese para èl una usurpacion el ser igual
à Dios, y se dignó tambien hacerse hijo del hom
bre, y fuè reconocido por hombre en todo lo que se
veia en èl, no sin razon ya la pequeñez humana se
gloría de participar de un linage celestial; ni se des
Adopció deña Dios de hacerse Padre de quienes Christo se hi
divina de zo hermano. De ahi es, que el Bienaventurado San
los Chris Juan (que con mas freqüencia y con mas cuidado re
tianos.
comienda la adopcion de hijos de Dios) en el mis
Johan. 1.
mo principio de su Evangelio dice tambien : A to
l 2. dos quantos le recibieron, les dió poder para ser be
chos hijos de Dios. A esta expresion pues es seme
jante lo que oimos hoy leerse de su carta : Todo lo
que es nacido de Dios , vence al mundo. Porque à
quantos son de Christo, los aborrece juntamente con
Christo el mundo, pero tambienjuntamente con Chris
Johan, 15 to es vencido por ellos. No os admireis, dice , si el
18. mundo os aborrece: sabed que me aborreció d mi pri
mero que d vosotros. Y tambien: Confiad, dice, por-,
Johan. 16 que yo venci al mundo. De este modo se hace mani
33.
Rom, 8. fiesta la verdad de aquella expresion del Apòstol: A
29. los que conoció en su divina presciencia (Dios Padre
sin duda) tambien predestinó para ser conformes á
la imagen de su Hijo. Y mira la conformidad. Des
- pues
EN LA OctAvA pR LA PAscuA, 33
pues de el son adoptados, para que el sea el primo
gènito entre muchos hermanos; despues de el los
aborrece el mundo; despues de èl tambien es el mun
do vencido por ellos. - - -

2 Bien se dice pues, que lo que es nacido de Dios La vic


vence al mundo, para que sea testimonio de la ge toria de
las téta
neración celestial la victoria de la tentacion; y asi co ciones es
mo el que es por naturaleza hijo, triunfo del mun el testi
do y de su principe, asi tambien seamos vencedores, monio de
todos los que por adopcion somos hijos. Vencedores un linage
à la verdad , pero en aquel Señor que nos conforta, y celestial.
en quien todo lo podemos: porque la victoria con que I • Johan.
es vencido el mundo , esta en nuestra fe. Pues por 5.4«
la fè somos adoptados por hijos: à la fè aborrece, y Con la fe
persigue en nosotros el mundo, que está puesto bajo ve cemos
del poder del maligno: con la fè tambien es venci. à los eneº
do, como està escrito: Los Santos por la fe vencie migos.
ron los reynos. ¿Mas què mucho se atribuya à la fé Hebr. I ,
la victoria, siendo de ella tambien la vida? El justo, 33•

dice, vive de la fe. Todas las veces pues, que resis Abaca.4
tes á la tentacion, todas las veces que vences al ma
ligno, no quieras atribuirlo a tus propias fuerzas, no
quieras gloriarte en ti, sino en Dios. Porque, ¿quàndo Rom, s.
aquel fuerte armado cederia à tu flaqueza? Escucha 17.
en fin, que nos enseña el que fuè constituido pastor
del rebaño del Señor: Vuestro enemigo el diablo, di 1. Petr.5,
ce, como un leon rugiente dd vueltas , buscando d
quien tragar: al qual resistid fuertes en la fe. Ves
como concuerdan entre si los testimonios de la ver
dad. Pablo dice, que con la fè vencieron los Santos
á los reynos: Pedro que se debe resistir en la fè al
principe del mundo: Juan tambien: La victoria con
que es vencido el mundo, estd en nuestra fe.
3 Siguese : Porque ¿quién es el que vence al mun
do, sino el que cree que #e sus es Hijo de Dios? Cier
to es seguramente, Hermanos mios, que todo aquel
que no cree en el Hijo ".
Dios, por esto mismo ya ,
2 lQ
36 SERMoN I. Dr. S. BERNARDo ABAD.
Hebr. 1 r. no solo es vencido, sino que tambien está juzgado
6.
Porquede
ya: porque sin la fè es imposible agradar à Dios. Sin
los creyé. embargo puede mover dificultad à alguno el ver à
tes hay tá tantos que creen que Jesu Christo es Hijo de Dios, y
pocos vé enmedio de eso estàn todavia envueltos en los deseos
sedores, del mundo. Como dice pues: ¿Quien es el que ven
ee al mundo, sino el que cree que 3e sus es Hijo de
Dios, siendo asi que ya el mismo mundo cree esto?
¿Por ventura los mismos demonios tambien no creen,
y se estremecen? Pero yo respondo: ¿piensas tu que
reputa à Jesus Hijo de Dios qualquiera que sea aquel
hombre, que ni se aterra con sus amenazas, ni se
deja atraer con sus promesas, ni obedece à sus man
datos, ni se somete á sus consejos? ¿Por ventura es
Jacob. s. te, aunque confiese que conoce à Dios, no le niega
ao, con los hechos? Verdaderamente la fè sin las obras
està muerta en si misma. No parezca pues maravi
lla, si de ningun modo vence, quando ni siquiera
vive. . -

La fè vic, 4 ¿Preguntas, qual sea la viva y victoriosa fe?


toriosa. Aquella sin duda por la qual Christo habita en nues
tros corazones; porque Christo es nuestra fortaleza
Colos, 3. y nuestra vida. Quando Christo que es vuestra vida,
4. dice el Apòstol, apareciere, entonces tambien apa
recereis vosotros con el en la gloria. ¿De què la glo
ria, sino de la victoria? ¿O por què aparecerèmos con
èl, sino porque tambien vencemos en èl En fin, si
se diò el poder de hacerse hijos de Dios à estos so
lamente que reciben à Christo, de estos solos tambien
1. Johan. se debe entender lo que se dice: Todo el que es na
5. 4.
cido de Dios, vence al mundo. De ahi es , que habien
do tambien dicho aqui: ¿Quien es el que vence al
mundo, sino el que cree que }esus es Hijo de Dios?
para hacer mas llano que se alababa y encargaba
aquella fè, por la qual , como se hà dicho , habita
Christo en nuestros corazones, añadió luego acerca
de su venida: Este es jesu Córisto que vino con el
- - agua,
EN LA OcrAvA DE LA PAscUA. 37
agua, y eon la sangre. Mas todavia mostrando un
camino mas eminente: 2” el espiritu es, dice, quien
testifica, que jesus es Hijo de Dios. Lo que inter
pone repitiendolo expresamente , no con agua sola
mente, sino con agua y sangre, lo juzgo puesto pa
ra notar la diferencia de Moysès, porque Moysès vi
no con el agua, de la qual tomó el nombre de Moy
sès tambien.
5 Hagan memoria los que saben la historia del
viejo testamento, como en el Egipto, quando todos los
niños del linage Israelítico eran muertos, expuesto
Moysès à las aguas, le sacó la hija de Pharaon. Y
mira si manifiestamente en esto mismo no precedió Exod.2. 3
una figura de Christo. Inquieto Herodes con una sos
Moyses
pecha semejante à la que tuvo Pharaon, echó mano figura de
á los mismos arbitrios de crueldad: pero del mismo Christo.
modo fuè burlado tambien. En una y otra parte por
la sospechosa persona de uno solo es despedazado un Compara
número crecido de niños; y en una y otra parte se ció entre
libra el que era buscado. Y como á Moysès la hija Pharaon,
de Pharaon, asi à Christo el Egipto (que no sin ra y Herodes
zon se entiende en la hija de Pharaon) le recibió pa
ra conservarle. Pero manifiestamente este es mas que
Moysès, como quien vino no con agua solamente, si
Apoc. 17
no con agua y sangre. Las muchas aguas son los 15 -
muchos pueblos. Vino pues solamente con agua el que
congregó el pueblo, pero no redimió el pueblo. Aun
la misma libertad de la servidumbre del Egipto, no
se hizo con la sangre de Moysès, sino con la del cor
dero, prefigurando que seriamos librados nosotros de
nuestra vana conducta de este siglo con la sangre del
inmaculado cordero Jesu Christo. Este es nuestro ver
dadero Legislador, en quien està la redencion copiosa.
Porque murió no solo por la nacion , sino para jun
tar en uno los hijos de Dios que estaban dispersos. Testimo
Acuerdate de que este mismo Bienaventurado San nio de l
Juan es el que vio, y dió testimonio, (y sabemos agua y la
que Sangre.
38 SERMoN I, DR S. BERNARDo An Ap.
que su testimonio es verdadero) de que habia salido
del costado del Señor, estando muerto en la cruz,
sangre y agua juntamente: para que dormiendo el
nuevo Adan, fuese sacada y redimida de su costado
la nueva Iglesia.
6 Asi pues hoy tambien viene a nosotros con el
agua y la sangre; para que la sangre y el agua sean
el testimonio de su venida, y de la fe victoriosa. Ni
solo esto, sino que hay un testimonio mayor que es
Testimo
tos, el qual dió el espiritu de verdad. El testimonio
nio de l
de estos tres es cierto y verdadero, y dichosa el al
espiritu.
ma que le merece recibir. Tres pues son los que dan
testimonio en la tierra , el espiritu , el agua, y la
sangre. En el agua entiende el bautismo; en la san
gre el martirio: en el espíritu la caridad. El espiri
tu pues es el que da la vida, y la vida de la fè es la
caridad. En fin , si preguntas que tiene el espiritu con
Rom, 5.5 la caridad, responda San Pablo: Porque la caridad
de Dios fue difundida en nuestros corazones por el
Espiritu Santo, que nos fue dado. Necesariamente
y.Cor. 13. tambien se añade el espíritu al agua, y à la sangre,
no aprovechando nada, testigo el mismo Apóstol,
qualquiera cosa que tengas, sin la caridad.
7 Pero porque hemos dicho que se designa el
bautismo en el agua, y el martirio en la sangre, acuèr
date que hay un bautismo que es único, y otro tam
Martirio bien de cada dia, y lo mismo digo del martirio. Hay
espiritual pues un gènero de martirio, y una como efusion de
sangre en la cotidiana afliccion del cuerpo. Es tam
bien una especie de bautismo la compuncion del co
razon, y la freqüencia de las lägrimas. Asi es nece
sario á los dèbiles y pequeños de corazon, que ya que
no tienen ànimo para derramar de una vez su sangre
por Christo , ā lo menos la derramen en un martirio
algo mas suave, pero prolongado. Igualmente, por
que no se puede reiterar el Sacramento del Bautis
mo, es preciso à los que muchas veces, y en muchas
CO -
EN LA OcTAvA DE LA PAscUA. 39
cosas pecan, que le suplan lavàndose con freqüencia,
segun lo que el Propheta dice: Lavare todas las no Psal.6.7.
chés mi lecho ; regare con mis lágrimas mi cama.
¿Quières saber pues, quien es el que vence al mundo?
Mira con cuidado las cosas que se deben vencer en
èl. Esto mismo indica el mismo Bienaventurado San
1. Johan.
Juan, diciendo: Carisimos , no querais amar al mun 8, 15.
do, ni d las cosas que en el mundo hay. Porque to
do lo que hay en el mundo , es concupiscencia de la
carne, concupiscencia de los ojos, y ambicion del si
glo. Estos son los tres esquadrones que hicieron los
Caldeos. Pero me acuerdo que formó tambien tres es Gen.32.7
quadrones el Santo Jacob, quando volvia de Mesopo
tamia, temeroso de la ira de Esau. A vosotros tam
bien, contra estos tres gèneros de tentaciones, os son Tres ten
necesarias tres especies de armas : para que asi la con - tationes y
cupiscencia de la carne sea vencida con la mortifica treS Iene
cion de ella misma ; cuya mortificacion digimos, si dios para
ellas.
os acordais , que se entendia en el testimonio de la
sangre: la soberbia de los ojos sea superada por la
freqüente compuncion, y continuacion del llanto: la Testimo
vanidad de la ambicion sea repelida por la caridad; nio que
la qual sola hace casta al alma, y purifica la inten pru e b a
cion. Es un testimonio seguro de haber triunfado del haber tri
mundo, si castigas el cuerpo, y le sugetas à la ser úfado mundo.
del

vidumbre, para que no sirva con libertad perniciosa


al deleyte: si entregas tus ojos al llanto, mas antes
que à la altivez ó curiosidad: si finalmente abrasado
en espiritual amor no ocupares tu corazon en ningu
na vanidad.
8 Con razon ciertamente es uno solo el espíritu
que dà testimonio en la tierra, y juntamente en el
Cielo: porque sea que la afliccion del cuerpo haya
de cesar, ö que la fuente de las lägrimas se haya
de secar; pero la caridad nunca falta. Se dà por aho
ra un anticipado gusto y sabor de ella , pero la con
sumacion y plenitud se guarda para lo futuro. Con de
Q
4o SERMoN I. De S. BERNARDo ABAP.
do eso, aunque permanezca el espiritu despues de la
agua , y la sangre (pues el agua y la sangre no po
seeràn el reyno de Dios) por ahora apenas o de nin
gun modo se puede hallar el espíritu sin ellos: por
que estos tres, dice, son una sola cosa; de suerte,
que si qualquiera de estos tres falta, no presumas que
perseveran los demàs. Pero juntos à un tiempo to
dos estos testimonios se hacen dignos de la mayor fè:
ni podrá quien los tuviere en la tierra, carecer de
testimonio en el Cielo. El confiesa al Hijo de Dios
Testimo
nio de la
delante de los hombres, no con las palabras, y la len
Tinidad. gua precisamente , sino con las obras y la verdad, y
el Hijo tambien le confesará à èl delante de los An
geles de Dios. ¿Podrá acaso el Padre faltar con su
testimonio á aquel de quien vé que el mismo Hijo
suyo testifica ? Sin duda confesarà tambien èl, lo que
viere en lo oculto. Ni el Espiritu Santo disentirà del
Padre y del Hijo, como quien es Espiritu del Padre
y del Hijo. En fin, ¿en què modo podrá carecer de
su testimonio en el Cielo, el que le mereció tener
r. Johan, de él en la tierra? Tres son pues los que dan testi
5.7. monio en el Cielo, el Padre, y el Hijo, y el Espi
ritu Santo. Y para que acaso no sospeches alguna
diferencia, estos tres son una sola cosa. Grande tes
tímonio verdaderamente tendràn aquellos à quienes
el Padre reciba en el Cielo como hijos y herederos:
el Hijo admita por hermanos y coherederos; el Es
piritu Santo haga que llegados à Dios sean un espl
ritu con èl. Es pues el mismo Espíritu vinculo indi
soluble de la Trinidad, por el qual asi como el Pa
dre y el Hijo son una misma cosa , ojalà que noso
tros seamos una cosa con ellos; apiadandose de no
sotros aquel Señor que se dignó pedir esto mismo
por los Discipulos, Jesu Christo Señor nuestro.

EN
41

& e» e «» e «» e» e «» e»o e» e» º «»«» º «è «»),


EN LA ocTAVA DE LA PASCUA.

S E R MON SEGUNDO.
D. los tres restimonios.
I E la carta de San Juan se nos recitô hoy
la leccion en que aprendemos, que se dan 1. Johan
tres testimonios en el Cielo, y tres en la tierra. Y 5. 7.
ciertamente, segun mi modo de pensar, aquello es Testimo
señal de la estabilidad, y esto de la reparacion; aque nio de l
llo distingue á los Angeles, esto à los hombres; aque Cielo pa
ra discer
llo discierne los bienaventurados de los miserables, nir los An
esto à los justos de los implos. Porque à los Ange geles bue
les, que en aquella prevaricacion primera, ensober nos de los
becièndose Lucifer, se mantuvieron en la verdad, con téprobos.
razon dà testimonio la vista de la Trinidad: à los hom
bres, à quienes salva la misericordia divina, el es
piritu, el agua , y la sangre. ¿Què mucho de testi
monio el Padre à favor de aquellos, de quienes fuè.
honrado como Padre? Pero à ti , maligno, asi te ha
bla: ¿Si yo pues soy Padre, dónde esta mi honor? Mal. 1, 6.
Es preciso, que carezcas enteramente del testimonio
del Padre; cuya gloria intentas usurpar, no deseando
Isai. 14.
honrarle , sino igualarle. Me sentare, dice , en el mon I4
te del testamento, sere semejante al Altisimo. ¿Asi,
pues recien criado, te sentarás con el Padre de los
espiritus? Y ciertamente aun no te hà dicho èl : Sien Ps, lo9, 1e
tate á mi diestra. Si no lo sabes, ö atrevido, el
Unigènito es á quien se dice esto, al qual se diò por
la eterna generacion del Padre la igualdad del asien
to. Tu pensando que es usurpacion el ser igual à Soberbia
Dios, envidias al Hijo la gloria, gloria
R
comº ni
de Luci
fer.
42 SERMoN II. DE S. BERNARDo ABAD.
Unigènito del Padre, para que tampoco ni de èl me
rezcas tener testimonio. ¿Pero podrà acaso el Espíri
tu del uno, y del otro aprobar, á quien el Padre, y
el Hijo detestan ? Abomina ciertamente al soberbio, è
inquieto, el que descansa sôbre el quieto y humilde:
el que ama la paz, y consagra la unidad, y zela por
la paz , y unidad contra ti,
2 ¿Què maravilla, Hermanos, que temamos, no
Singula. sea acaso que la fiera singular comienze á hacer es
ridad de tragos en esta pequeña viña del Señor? ¿Quäntos vās
los Ange tagos de la celestial viña pisò aquella primera singu
les repro laridad ? Pero acaso habias advertido la soberbia, y
bos.
no la singularidad. Digo pues: ¿En donde todo el uni
verso de los Angeles estaba en pie, acaso no incur
rió en el vicio de la singularidad, el que presumió
querer sentarse? Mas tal vez preguntais, ¿de donde
pude yo saber, que los Angeles estaban en pie? Dos
testigos idóneos tengo, de los quales cada uno atesta
lo que viô. Vi al Señor sentado, dice Isaias, mas los
Isai. 6. 1.
Seraphines estaban en pie. Y Daniel: Millares de
Dan.7. 1o millares, dice , le servian, y diez mil veces cien mil
asistian delante de el. ¿Quières tambien el tercero,
para que quede fixa toda palabra por la boca de tres
testigos? Traygo al Apòstol, que fuè arrebatado has
Hebr. 1, ta el tercer Cielo, y volviendo decía asi: ¿Acaso no
14. son todos espiritus destinados º al ministerio? ¿ Pues
dónde todos estàn en pie, dónde todos ministran, te
habràs de sentär tu , enemigo de la paz? Ciertamen
te contristas al Espíritu, que hace que habiten en una
casa los que tienen unas mismas costumbres: ofendes
à la caridad, porque partes la unidad , y rompes el
vínculo de la paz. Por tanto con razon dà testimonio
el Espíritu de la caridad, de la paz, y de la uni
dad de los Angeles, que no dejaron su puesto," y do
micilio, y es reprobada de èl tu envidia, tu singu
Jaridad , y tu inquietud. Y, esto se ha dicho acerca
del testimonio, que se dà en el Cielo. .
-
Hay
EN LA OcTAv A DE LA PAscUA. 3.
Testimo
3 Hay otro en la tierra, para discernir à los que nio en la
son desterrados en ella, de los que son de ella natu
rales , esto es, los ciudadanos del Cielo, de los ciu tierra pa
ra discer
dadanos de Babilónia. Porque, ¿quàndo dejarà Dios nir los jua
sin testimonio à sus escogidos? O ciertamente ¿què tos de los
consuelo podrian ellos tener fluctuando en congojosa impios.
zozobra entre el miedo, y la esperanza, si ningun
testimonio absolutamente merecieran tener de su elec
cion? El Señor conoce los que son suyos, y solo èl
sabe los que escogió desde el principio. Pero, ¿quièn
de los hombres sabe , si es digno de amor, ô de odio?.
Mas si, como es cierto, se nos niega enteramente la
certidumbre, ¿por ventura, no serán otro tanto mas
gustosos, si podemos hallar algunos indicios de esta
eleccion? Porque ¿què descanso puede tener nuestro deIndicios
predes
espíritu, quando todavia no llega á tener algun tes tinaciona
timonio de su predestinacion? Fiel palabra por tanto,
y digna de todo aprecio, en la qual se declaran los
testimonios de la salud. A la verdad, con esta pala
bra se inspira consuelo à los escogidos, y se des
arma de sus escusas à los rèprobos. Pues conocidas
las señales de vida, qualquiera que las desprecia, es
convencido manifiestamente, de que toma en vano su
alma, y se comprueba que en nada estima la tierra
deseable. a

4 Tres ron, dice, los que ddn testimonio en la


tierra, el espiritu, el agua, y la sangre. Sabeis, Her Caida del
hombre,y
manos, que todos pecamos en el primer hombre, y su repara
que en el mismo caimos todos. A la verdad caimos cion.
en una carcel llena de lodo, y juntamente de piedras.
Desde entonces yaciamos cautivos, manchados, que
brantados, hasta que vino el deseado de las gentes,
para redimirnos, lavarnos, y ayudarnos. Porque èl es
quien dió su propia sangre para nuestro rescate, y
aun mismo tiempo brotó agua de su costado para la
varnos; envió despues desde las alturas su Espiritu,
-
para que ayudáse nuestrº ausa.
2
¿Quières pues
GT
44 SERMoN II. DE S. B ERNARDo ABAD.
- ber si estas cosas obran algo en ti, para que no seas
acaso reo de la sangre del Señor, à la qual haces in
útil en quanto esta de tu parte : y para que el agua
,, , , , que debia limpiar, no aumente el juicio de condena
cion al que permanece en sus horruras, y no sea que
el Espiritu igualmente, à quien resistes, no deje im
punes los labios de un maldiciente: pues se debe pre
caver, que estas cosas no sean para ti infructuosas,
porque necesariamente serian tambien nocivas?
5 Pero ¿ quièn es el que tiene testimonio de que
Señales no fuè en vano derramada la sangre de Christo pa
de predes ra èl, sino el que se contiene de los pecados? Porque
ººººººº esclavo del pecado es, el que comete el pecado; pe
ro despues, si se pudiere contener, y arrojar de si
el yugo de tan miserable servidumbre, es un testi
monio ciertisimo de la redencion , que obra sin duda
la sangre de Christo. Sin embargo, no le basta al
pecador que se contenga , sino añade tambien la pe
nitencia. Tiene pues tambien el testimonio del agua,
el que trabaja en su gemido lavando todas las noches
su lecho. Porque asi como aquella sangre nos redimió,
para que no reyne el pecado en nuestro cuerpo mor
tal; asi aquella agua nos lava de los pecados, que
habiamos cometido. Pero ¿què serà de nosotros, que
con el largo uso de las cadenas, y en la habitacion
cruel de la carcel fuimos quebrantados, y golpeados,
y nos desmayamos en el camino de la vida? Invoque
mos al Espiritu, que vivifica, y ayuda, confiando,
que darà el Padre, que està en los Cielos, un espí
ritu bueno à los que se le pidan. A la verdad, la
nueva vida ciertisimamente testifica haber sôbreve
nido un nuevo espiritu. Ya para repetirlo en pocas
palabras, es tener testimonio de la sangre y de la agua,
y del espíritu, el contenerte de los pecados, el hacer
dignos frutos de penitencia, el hacer obras de vida.
-

EN
45

é» «» e» é» «» º «» «» º s-»s«» «» º «»«» «» é» º «»
EN LAS RO GACIONE S.

SERMON.
De los tres panes.
I • Uien de vosotros tiene un amigo, que si
Q viene d su casa d la media noche, y le
dice: Amigo prestame tres panes, &c.
Luc. 1.5

¿Cómo dice haber llegado un Amigo, y sin embar


go no se contenta con pedir un pan ? ¿Juzgas acaso,
que tenia por tan voraz al Amigo, que no le podria
bastar en su dictamen un solo pan Porque à un hom Quien
bre solo ponerle tres panes en la mesa, parece im sea aquel
propio enteramente. Juzga pues tu, que llegó este A m ig o
hombre con su muger, y un esclavo, y que asi à ca huesped.
da uno quiere poner un pan el Amigo. Yo ciertamen
te, no entiendo ser otro el amigo que viene à mi ca
sa, que yo mismo. Porque ninguno es mas amable pa Converº
ra mi, ninguno es mas hermano. A mi pues viene el sion del
amigo de viage, quando dejando las cosas transitorias, hombre.
vuelvo al corazon, como està escrito: Volved pre Isai.46.9
varicadores al corazon. Ademàs, que entonces es uno
verdaderamente amigo de si mismo, quando vuelve
de viage, porque el que ama la maldad aborrece a
su alma. Desde el dia pues de mi conversion vino à
mi de viage un amigo. Vino de la region distantisi
ma, en donde acostumbraba pastar los puercos , y
anhelaba insaciablemente los despreciables residuos
de su comida. Vino lleno de hambre, consumido con
la necesidad , atenuado del ayuno. Vino necesitado
de hallar un amigo. Pero ay de mi! que escogió
un huesped pobre, y entró en una casa vacia. ¿Que
ha
46 SERMoN DE S. BERNARDo AB Ap. -

harè con este amigo misero y miserable? Porque no


tengo enteramente que poner delante de él. Confieso
que es amigo, pero yo soy mendigo. A nigo, ¿por que
veniste à mi en tanta necesidad ? Yo soy mendigo, y
en mi casa no hay pan. Date priesa, dice, anda, y
despierta à aquel tu grande amigo, en cuya compa
racion nadie tiene mayor caridad, ni tampoco mayor
Math.7.7 hacienda. Busca, pide, llama: porque todo aquel que
busca halla, y el que pide lleva , y al que llama se
Luc. 11.5 le abrirà. Vocea, y di: Amigo, prestame tres panes.
2 ¿Quäles son estos tres panes, Hermanos mios?
Ojalà merezcamos recibirlos, pues a caso ninguno sa
be lo que son, sino el que los recibe. Sin embargo,
creo que los tres panes, que debemos pedir son la
verdad, la caridad, y la fortaleza. Confieso que ne
cesito estos tres , viniendo à mi el amigo de viage,
Tres pa con la muger , y el esclavo. Porque desmaya mi ra
nes de la
v e r dad,
zon (esta es el varon) con la ignorancia de la verdad,
de la carise debilita mi voluntad por la falta de afecto, enfer
dad, y de ma el cuerpo por la escasez de fortaleza. La razon
la fortale entiende poco lo que se debe hacer, y la voluntad
Za,
ama poco lo que se entiende; y sóbre esto el cuer
po que se corrompe, abate al alma, para que no ha
gamos todo lo que queremos. Secòse mi corazon, y
V. Ser. 59
de divers.
aun el cuerpo tambien, porque me olvidè de comer
mi pan. No padeceria este defecto, si estuviera con
tinuamente exercitada la razon en la inquisicion de la
verdad, la voluntad en el deseo de la caridad; el cuer
po en las obras de la virtud. Prestadme pues, Amigo,
tres panes, para que entienda, para que ame, y pa
ra que haga vuestra voluntad. Porque asi se vive , y
en tales cosas està la vida de mi espíritu, diciendo
Psal. 29.6 la Escritura : Porque la vida está en su voluntad.
47

gé«» 4» «» «» e» e «èº «» «»se, «e» e «» º «» º «»;;


EN LA ASCENSION DEL SEÑOR.

SER MON PRIMERO.


Sôbre la leccion del Evangelio.
I N Stando à la mesa los once Discipulos, se Mar. 16.
apareció à ellos Jesus. Se apareció verda 14

deramente la benignidad y humanidad del Salvador.


Mucha confianza dà, de que con mas gusto se apa
recerá à los que oran, quando ni se desdeña de pre
sentarse à los que estàn à la mesa. Se apareció, re
pito, la benignidad de aquel Señor que conoció nues
tro barro, ni desprecia nuestras necesidades, sino que
se apiada de nosotros, pero con tal que no cuidemos
del cuerpo en la ansia de los deseos, sino segun su
necesidad. Lo qual considerando el mismo Apòstol
dice : Si comieremos, si bebieremos, si hicieremos otra 2.Cor, 1 o
3I º
qualquiera cosa , bagamos lo todo para gloria de Dios.
Sin embargo el haber aparecido, quando estaban à la
mesa, puede decir relacion à lo que dijo en otro tiem
po, murmurando los Judios de los Discipulos, por
que no ayunaban: No pueden, dijo, los hijos del es Math, 9.
poso llorar, mientras que esta con ellos el Esposo, 15.
Siguese: 7” les diò en cara con su incredulidad, y
dureza de corazon, porque no habian creido d los que
babian visto que resucitó. Oyes que Christo increpa Las re
à los Discipulos, y aun tambien (lo que es mas duro prensio
nes se de
al parecer) que les dà en cara, no en qualquiera tiem. ben reci
po, sino en la misma hora, en que estando para re bir pacié
tirar de sus ojos su corporal presencia (a) parecia que temente,
º - de
(a) Lo mismo siente S. Gregorio M. en la Homilia 29. sobre los
Evangelios: aunque la increpacion fue algunos dias antes de la As
cension, segun se colige del cap. a 4. de S. Lucas.
48 SERMoN I. DE S. BERNARDo ABAD.
debia con mas motivo abstenerse de la reprension. No
quieras pues en lo adelante llevar á mal, si à ti tam
bien el Vicario de Christo te increpare. El hace lo
mismo que hizo Christo con sus Discipulos, quando
estaba para subir à los Cielos. ¿Pero què significa,
Hermanos, esto que dice: No creyeron a los que ba
bian visto que resucitó? ¿O quiènes fueron estos, cu
yos dichosos ojos merecieron vèr el glorioso milagro
de la resurreccion del Señor ? Porque ni se lee, ni se
cree que le viera resucitar alguno de los mortales.
Resta pues, que se entienda esto de los Angeles, que
testificaron la resurreccion del Señor, y titubeó la pu
silanimidad de los Apòstoles.
2 Pero ya para hacer lo que està escrito: Ense
Psal. 18. ñadme bondad, disciplina , y ciencia ; á la gracia de
ó6.
la visita, à la censura de la reprension, sigase tam
bien la doctrina de la predicacion, y diga: El que
creyere , y fuere bautizado, serd salvo. ¿Mas què di
rèmos, Hermanos, á esto 2 Parece darse una confian
za demasiado grande à los hombres mundanos en es
ta expresion , y temo, que comienzen à tomarla por
ocasion de vivir segun la carne, lisongeàndose mas de
lo que conviene á si mismos, del bautismo y de su
creencia, sin las obras. Pero consideremos lo que se
sigue: Estos milagros acompañardn d los que creye
En el jui
Clo n() Se ren. Ni menor ocasion de que desperen aun los mis
b uscaràn mos hombres piadosos, podrà parecer que dà esta ex
milagros, presion, que la otra primera parecia dar de vana es
sino ne
ritos.
peranza a los mundanos. Porque ¿quièn se vè , que
tenga estas señales de creencia, que aqui se dicen, sin
la qual creencia sin embargo , ninguno se puede sal
Hebr. 1 1. var; porque, el que no creyere serd condenado: y,
6. Sin la fe es imposible agradar a Dios? ¿Quién, re
pito , lanza los demonios, habla en nuevas lenguas,
toma en la mano las serpientes? ¿Què diremos pues?
Si ninguno tiene esto, ô poquisimos lo tienen en es
tos tiempos, ninguno se salvara, o solo estos que tie
In62Il
EN LA AsceNsroN DEL SEÑo R. 49
nen la gloria de estos dones, los quales no tanto son
mèritos, como indicio de mèritos: de tal suerte que
muchos que diràn : ¿Por ventura no lanzamos los de Math. 7.
monios en vuestro nombre, y no hicimos en vuestro 33,
nombre muchos milagros 2 habràn de oir en el juicio: 2'o
no os conozco: apartaos de mi obradores de la maldad.
¿Dónde se cumplirà lo que dice el Apòstol , hablando Rom.2.6.
del justo Juez: Dard á cada uno segun sus obras, si
en el juicio (lo que no suceda) se han de buscar los pro
digios, antes que los mèritos?
3 Son con todo eso tambien los mèritos ciertos
signos, mas seguros à la verdad, y mas saludables.
Ni juzgo dificil el saber, como puedan tenerse al
presente por prodigios, de modo que sean señales
indubitables de la fè, y por esto tambien de la sa
lud. Porque la primera obra de la fe que obra por la
caridad , es la compuncion del corazon , en la qual
sin duda se echan fuera los demonios, quando se de
sarraygan del corazon los pecados. De aqui, los que
creen en Christo, hablan en nuevas lenguas, quando
se apartan las cosas viejas de su boca ; ni en lo ade
lante hablan mas en la antigua lengua de los prime
ros Padres, los quales se dejaron ir à las palabras de
malicia para alegar escusas en los pecados. Pero, quan
do ya con la compuncion del corazon, y confesion de
la boca estàn borrados los pecados pasados, para no
recaer, y que no sean peores sus fines, que sus prin
cipios, es preciso que tomen las serpientes con la ma
no , esto es, que extingan las venenosas sugestiones.
Mas, ¿què se habrà de hacer, si acaso brota alguna rayz
de ellas, que no se puede extirpar con velocidad, si
no que incita al animo la concupiscencia de la carne? Marc. 16.
Verdaderamente si bebieren alguna cosa mortifera, 18,
no les hard daño; porque, segun el exemplo del Sal
vador, habiendola gustado, no querràn beberla; es
to es, habiéndola sentido, no querràn consentir. Asi
no les dañarà (porque
r
niegº condenacion hay para
los
º
5o SERMoN I. Dr. S. BERNARDo ABAD,
los que están en Jesu Christo) el sentimiento de la
concupiscencia sin el consentimiento. Pero ¿què con
todo eso? Molestas ciertamente , y peligrosa es la lu
cha de esta pasion tan corrompida y, enferma: mass
los que creyeren, pondràn las manos sobre los enfer-s
mos , y les sanaràn ; esto es, cubriràn las pasiones en
fermas con buenas obras, y con este remedio se cu
rarām. se . . . . . . .
,

«ee e es es e º º es º e-e º e- es
EN LA FIESTA DE LA AsCENSION.

SERMoN SEGUNDO,
Como subió sðbre todos los Cielos el Señor, para cum
- plir todas las cosas.
- º * - " , , , , , -

Elogios
1UNSta solemnidad , Carisimos Hermanos, glo
de la As D', riosa es, y (para decirlo asi) gozosa; en
cension. la qual à Christo se exhibe una singular gloria, y à.
nosotros una especial alegria. Ella es la consumacion,
y el cumplimiento de las demàs solemnidades , y el
termino dichoso de todo el itinerario del Hijo de
Ephes, 4. Dios. Pues el mismo que descendió, es el que ascen
I O.
dió hoy sòbre todos los Cielos, para cumplir todas
las cosas. Habiendo dado prueba ya , de que él era el
Señor de todas las cosas que hay en la tierra , en la
mar, y en el infierno; no restaba mas , sino que com
probase ser tambien Señor del ayre, y de los Cielos
con iguales, ö ciertamente mejores argumentos. Re
conocióle la tierra por su Señor, porque à la voz de
su virtud , habiendo clamado con grande voz: Laza
ro ven d fuera, restituyó el difunto. Reconocióle el
mar, el qual se solidó bajo de sus plantas, de modo
que juzgaron los Apóstoles que era fantasma. Reco
&. InQ
- EN LA FIE sTA DE LA AscENSIoN. 51
nocióle el infierno , cuyas puertas de metal, y cer
rojos de hierro hizo pedazos, y en donde tambien
ato à aquel insaciable homicida que se llama diablo
y satanàs. A la verdad, el que resucitó muertos, lim
pió leprosos, diò a los ciegos vista, á los cojos fir
meza, y disipó todas enfermedades, Señor era de to
das las cosas, y con la misma mano con que todo lo
habia hecho, rehacia lo que habia flaqueado. Asi
tambien el que predijo que en la boca del pez se ha
llaria la moneda , es patente , que fué Señor del mar,
y de todas las cosas que se mueven en el mar. Quien
deshizo las aereas, potestades , y las clavó en su cruz,
es manifiesto que recibió potestad sôbre todas las in
fernales cavernas. Este es pues el que pasó hacien
do bien, y sanando todos los oprimidos del diablo;
que estuvo en los campos enseñando las turbas; de
lante del Presidente sufriendo bofetadas, permanecien
do todo el tiempo que fuè yisto en la tierra, y con
versó con los hombres, en muchos trabajos, y obran
do la salud en medio, de la tierra.
2 Para cerrar pues vuestra tànica inconsutil, Señor
Jesus, para perficionar la integridad de nuestra fé, res
ta, que mirandolo los Discipulos, subais por en medio
del ayre, como Señor del ayre, sobre todos los Cielos.
Entonces se verà, que sois Señor de todas las cosas, por
que todas en todo las habeis cumplido, y yā cierta
mente os serà debido, que en vuestro nombre se doble
toda rodilla, en el Cielo, en la tierra, y en el infier Philip. a.
I O.
no; y que toda lengua confiese, que estais.vos en la
gloria, y en la diestra de Dios Padre. En esta dies Collos, 3.
tra estàn los deleites para siempre; y por eso amones
ta el Apòstol, que busquemos las cosas que estàn ar
riba, donde, Christo está sentado à la diestra de Dios;
porque alli verdaderamente está Christo nuestro teso
ro; en quien estàn encerrados todos los tesoros de la Collos, 2 a
ciencia y sabiduría de Dios , y en quien habita cor 3.
poralmente toda la peni de la divinidad.
2 Pe
52 SERMoN II. Dr S. BERNAR Do ABAD,
3 Pero si lo pensais, Hermanos, ¿quànto dolor, y
Tristeza
de l o s
tenor ocuparia los apostólicos pechos, quando le vie.
Apòsto
ron desviarse de ellos, y levantarse sòbre los ayres,
les en la no ayudado de escalas, no elevado con cuerdas: y
Ascensió aunque asistido del obsequioso cortejo de los Angeles,
de Chris pero no sostenido por su apoyo , sino mostrando en
to e
sus pasos lo grande de su fortaleza? Cumpliôse lo que
Johan.7. les habia dicho: Adonde yo voy, vosotros no podeis
34 • venir. Porque à qualquiera parte de la tierra que hu
biera ido, le hubieran seguido inseparablemente; en
Math. 14.
29.
la mar (como hizo Pedro algun dia) se hubieran en
trado con él, aunque se hubiesen de sumergir: pero
Sap 9, 15. aqui no le podian seguir, porque el cuerpo que se cor
rompe abate al alma, y deprime la habitacion ter
rena al espiritu que piensa muchas cosas. Era pues
vehemente sobre manera el dolor, porque veian que
aquel Señor, por quien habian dejado todas las co
sas, se desviaba de sus sentidos, y aspecto, de modo
que no podian menos de llorar los hijos del Esposo,
quitandoles el Esposo; era tambien grande su temor,
porque quedaban huérfanos en medio de los Judios,
no habiendo sido todavia confirmados con la virtud
de lo alto. Bendicièndoles pues caminaba al Cielo, es
tremecièndose acaso aquellas entrañas de singular mi
sericordia al dejar á los suyos afligidos, y á su pobre
escuela: pero iba à prepararles lugar, y les convenia,
que retiràse de sus sentidos su corporal presencia. ¡Quän
feliz, quàn respetable procesion esta! à la qual ni
aun los mismos Apòstoles fueron dignos de ser admi
tidos, quando acompañado de la pompa triunfal de
las almas santas, y de las virtudes angèlicas llegó al
Padre, y està sentado à la diestra de Dios. Ahora
cumplió todas las cosas verdaderamente, porque na
ciò èntre los hombres, tratô éntre los hombres, por
los hombres, y para los hombres padeciò , muriò , re
sucitó , ascendió, y està sentado à la diestra de Dios.
Reconozco la túnica tegida desde arriba totalmente,
la
EN LA FIEsTA DE LA AscENsroN. 53
la qual cierra aquella mansion soberana; en donde per
ficionò , y cumplió todas: las cosas el Señor Jesu
Christo. a ni ii. . . . . .
4 Con todo eso, ¿qué tengo yo con estas solemni
dades? ¿Quièn me consolará, Señor Jesus, que no os
vi pendiente en la cruz , cärdeno en vuestras llagas,
pàlido en la muerte; que no me hallè alli para com
padecerme de vos estando crucificado, que no pude
obsequiaros estando muerto, regando á lo menos con ...,
mis lägrimas las sangrientas aberturas de vuestras lla
gas? ¿Cómo me dejästeis sin despediros de mi, quan
do hermoso en vuestra gala, Rey de la gloria, os re
tiràsteis à las alturas de los Cielos? Enteramente hu
biera rehusado consolarse mi alma, sino me hubieran
prevenido en voz de alegria los Angeles, diciendo:
Varones de Galilea, ¿que estáis mirando bdicia el
Cielo? Este fe sus , que separdndose de vosotros
fue elevado al Cielo, del mismo modo que le visteis
subir, asi hd de venir. Asi, dicen, ha de venir.
¿Pues què, vendrā, a buscarnos en aquella tan singu
lar como universal procesion , quando yendo delante
todos los Angeles, y siguiendose todos los hombres, Difetécia
descenderà a juzgar vivos y muertos? Sin duda ven entre el
drà; pero como subiò , no como bajó antes. Antes primero,
vino humilde à salvar las almas, pero vendrà subli ya dsegúdo
ven i
me à resucitar este cadaver, y conformarle con su miéto del
cuerpo glorioso; de modo que al parecer darà mas Señor.
honor al vaso mas fragil. Entonces se verà en potes
tad grande y, ma gestad, el que antes se había ocul
tado en la debilidad de la carne. Le mirarè yo tam
bien, pero no ahora ; le verè, pero no de tan cerca:
de modo que esta segunda glorificacion excederà ma
nifiestamente en el esplendor à la gloríficacion pri
mera por su excelente gloria.
5 Entre tanto fuè ofrecido Christo como manojo
de nuestras primicias, fuè elevado à la diestra del Pa
dre; y asiste por nosotros ante el rostro de Dios. Es

S4 SERMoN II. DE S. BERNARDo ABAD.
-Està sentado teniendo en la diestra la misericordia, y
el juicio en la siniestra: misericordia mucha sobre
manera, y juicio mucho sobre manera: teniendo en
la diestra agua; en la siniestra fuego inmoblemente.
Miserieor Y ciertamente hizo firme su misericordia sobre los que
dia y jus - le temen otro tanto como se encumbra el Cielo so
ticia de
Christo. -bre la tierra , para que experimenten mayores cúmu
los de las misericordias del Señor, que espacio se ha
Psal. 1 o 2. lla entre el Cielo, y la tierra. Porque el decreto de
8. - Dios sobre ellos permanece inmoble : y esta miseri
cordia desde lo eterno es, y para toda la eternidad
sôbre los que le temen; desde lo eterno por la pre
destinacion ; para toda la eternidad por la glorifica
cion. Igualmente acerca de los rèprobos terrible es
sôbre los hijos de los hombres; y de ambas partes
1 .. . .
està fija la sentencia de eternidad, asi en los que se
Lapredes salvan, como en los que perecen. ¿Quièn sabe si los
tinació es
incierta.
nombres de todos vosotros que veo aqui, estàn escri
tos en los Cielos, y anotados en el libro de la pre
destinacion Porque me parece que veo algunos in
dicios de vuestra vocacion y justificacion en vuestra
humilde vida. ¿De quânto gozo, pensais , que se lle
narian todos mis huesos, si llegàra yo á saber esto?
Eccli, 9. Mas no sabe el hombre, si es digno de amor, ó de
,º r
º r,
odio. , , , , , , , . . . . . . . y
6 Por tantó , Amantísimos, perseverad en el gè
- - nero de vida, que habeis etegido, para que por la
La humil humildad subais á la sublimidad; pues este es el ca
dad es el mino , y no hay otro fuera de él. El que de otra suer
c a m in o te camina, mas antes cae , que sube: porque sola es
para la la humildad la que ensalza, sola ella guia á la vida.
elevacion
No teniendo Christo por la naturaleza divina adonde
crecer o subir, porque mas allá de Dios nada hay;
halló como poder crecer descendiendo, viniendo à
Y lo es encarnar, a padecer, a morir, para que nosotros no
aun para muriesemos eternamente: por lo qual Dios le ensalzò,
Christo. porque resucito, ascendió, y está sentado a la dies
tra
EN LA FrE sTA DE LA AscENsIoN. 55
tra de Dios. Anda, y haz tu tambien asi. Porque ni
puedes ascender, sino descendieres, habièndose fijado
con eterna ley, que todo el que se ensalza, será bumi- Lue. 14.
llado , y que serdiensa lzado , el que se humilla. ¡O º:
perversidad! ¡O abuso de los hijos de Adan! que sien
do muy dificil el súbir, y muy fácil el bajar , suben
ligeramente, y bajan dificultosamente, prontos á los
honores, y á las alturas de los grados Eclesiàsticos,
formidables á los mismos hornbros de los Angeles.
Para seguiros a vos, Jesus Señor, apenas se hallan
quienes sufran ser traidos, quienes quieran ser guia
dos por el camino de vuestros mandamientos. Unos
pues son traidos, los quales pueden decir: Traedmeºººººº.
en ºpos de vos. Otros son guiados, los quales dicen:
Me introdujo en sus despensas el Rey. Otros son ar
rebatados como el Apòstol, que fuè arrebatado has
ta el tercer Cielo. Son los primeros ciertamente di- Unos s
chosos, los quales con su paciencia poseen sus almas; ¿
los segundos mas dichosos; porque de su voluntad le J es us,
confiesan à èl; pero dichosísimos los terceros , por- otros son
que sepultada casi la potestad de su arbitrio en la pro-, guiados,
fundisima rnisericordia de Dios , SOn: arrebatados en ¿?
el espíritu de ardor à las riquezas de la gloria, no bata OSa
sabiendo si en el cuerpo, ô fuera del cuerpo : y sa
biéndo, solamente que han sido arrebatados. Dichoso
el que en todas partes os tiene a:vos por guia, Señor
Jesus; no à aquel fingitivo vespíritn, queo quiso luego
subir, y fuè herido con toda la diestra de la divini
dad. Mas nosotros pueblo vuestro, y ovejas de vues
tro pasto , os seguirèmos por Vos à Vosimismo; por.
que Vos sois el camino, la verdad, y la vida: camia Johan. 4
no en el exemplo, verdad, en lo, prometido, vida en 6.
el premio. Teneis palabras de vida eterna; , y noso º
tros conocemos y creemos, que Vos sois Christo Hi- Johan, 6.
jo de Dios vivo, que sois sôbre todas cosas Dios ben- 67.
dito por clos siglos. Amen, gais in: f , , ar: ; 2,
otin, Eo y sºoo 4 o Eri - pa. donio y , e, p
eo --- -
...lo2 cºoo EN
e

s6 - º * --, º -

-
-º * - esssessessosossessssssºs
EN LA AsCENSION DEL SEÑOR. y A

SER MONTERCERO.
Del entendimiento, y del afetto.
-

I OY el Señor de los Cielos penetró las al -


turas de los Cielos con un poder celestial,
y desechando como unas nubes las debilidades de la
carne, se vistió la gala de la gloria. Elevòse el sol
en su nacimiento, desplegó su fervor, y tocó el pun.
to de su altura: dilató, y multiplicó sus rayos sóbre
la tierra, y no hay quien se esconda de su calor.
Volvió la sabiduria de Dios á la region de la sabi
duria; en donde todos entienden el bien y le buscan,
perspicacísimos de entendimiento, y prontisimos en su
afecto para escuchar la voz de sus palabras. Mas no
sotros estamos en esta region, donde hay mucho de
Sap.9. 15. malicia, y poco de sabiduria: porque el cuerpo que
se corrompe, abate al alma; y la babitacion de la tier
ra deprime el sentido que piensa muchas cosas. Yo
juzgo, que se designa aqui por el sentido el entendi
miento: el qual entonces verdaderamente se deprime,
quando piensa en muchas cosas, quando no se reco
ge á si mismo en aquella una, y sola meditacion
que se concibe de aquella Ciudad, cuyas partes tie
nen èntre sí una perfecta union. Es preciso que este
entendimiento, por muchas cosas se abata , y dis
trayga de muchos y varios modos. Por el alma en
tiendo significarse aquilos afectos, que corrompido
el cuerpo se excitan de diversas pasiones, las qua
les nunca pueden mitigarse, por no decir sanarse, has
ta que la voluntad busque una sola cosa, y camine a
una cosa sola. Dos
EN LA Asc EN sroN DEL SEÑo R. 57
2 Dos cosas pues hay que purgar en nosotros: el
entendimiento, y el afecto: el entendimiento, para
que conozca; el afecto, para que quiera. Felices, y Dos cosas
verdaderamente felices aquellos dos varones Elias, y ºy que
Enoch , à quienes fueron quitadas todas las materias ¿
y ocasiones, que pudieran impedir su entendimiento, ¿s "¿.
y afecto, porque viviendo ya solo para Dios, ni co- tendimis
nocen otra cosa que Dios, ni desean otra cosa que to, y el
Dios. Finalmente de Enoch se lee (a) que fue arre- afecto.
batado, para que la malicia no mudase su entendi
miento, o la ficcion no sedugere su alma. Estaba nues- sap.4.1 .
tro entendimiento turbado, por no decir, ciego: mues
tro afecto estaba manchado, y muy manchado: pero
Christo ilumina el entendimiento, y el Espíritu Santo,
purifica el afecto. Vino pues el Hijo de Dios, y obrò
tantas y tan grandes maravillas, que no sin razon atra
jo à si el entendimiento nuestro de todas las cosas ter
renas: para que pensemos siempre, aunque jamàs po
demos dignamente, que hizo cosas maravillosas. Ver
daderamente nos dexò anchurosísimos campos de in
teligencia para espaciarnos en ellos; y el torrente de
estos pensamientos es profundisimo, y que segun el
Propheta no se puede vadear. Porque ¿quièn bastarà Ezech.47
à pensar, como el Señor de todo nos previno, vino 5.
à nosotros, nos subvino, y aquella singular magestad
quiso morir, para que nosotros vivièramos, servir, Aºº º
para que reynàsemos, estàr desterrado, para que no- º ¿
sotros volviesemos à nuestra patria, y bajarse hasta ¿.
las obras mas serviles, para colocarnos sobre todas
sus obras? ,
3 De tal modo se presentò à los Apóstoles el
Señor de los Apóstoles, que ya no miraban por me
H dio

(a) Es à saber por apropiacion; pues que esto se dice univer


salrnente en el libro de la Sabiduria cap. 4. Pero de Enoch se dice
expresamente cap. 44. del Eclesiastico V. 16. Enoch agrado d
Dios, y fue trasladado al Parayro.
58 SERMoN III. DE S. BERNARDo ABAD.
dio de las cosas criadas las perfecciones invisibles de
Dios, sino que veian cara à cara al mismo que habia
Porque criado todas las cosas. Y porque eran carnales los
Dios qui
so hacer Discipulos, y Dios es espiritu, y no hay proporcion
se visible entre el Espiritu, y la carne; se atemperó à ellos en
en la car la sombra de su cuerpo; para que por medio de la
l6,
carne vivifica viesen el Verbo en la carne, el sol en
la nube , la luz en el barro, la antorcha en la lin
terna. Porque Espiritu de nuestra boca es Christo
Thren. 4. Señor; d quien dijimos: En vuestra sombra vivi
2 O,
remos entre las gentes. En vuestra sombra, dice,
èntre las gentes, no èntre los Angeles, en donde ve
rèmos la luz purisima con ojos purisimos. Por lo que
tambien la virtud del Altisimo hizo sombra à la Vir
gen, para que no sucediese que herida del demasiado
resplandor, no pudiese sostener el brillo de la divi
nidad aun aquella àguila singular. Mas para esto pu
so delante de ellos su carne, para unir todos sus pen
samientos de las cosas humanas en ella (pues decia y
hacia cosas maravillosas) y asi trasladarlos de la car-,
me al espíritu: porque es Espiritu Dios, y los que le
Johan, 4. adoran, le deben adorar en espiritu y en verdad. ¿No
24 te parece que les iluminó el entendimiento, quando
les abrió el sentido para que entendiesen las Escri
Luc. 24. turas, mostrândoles que era necesario que Christo pa-:
a 6. deciese, y resucitäse de èntre los muertos, y de este,
modo enträse en su gloria?
Porque - 4 Pero acostumbrados ya ellos à su carne santi
los Após sima, no podían oir hablar de su partida, ni de que
toles oian les dejäse por quien todo lo habian dejado ellos. ¿Es
con tris
teza ha
tó por què? Porque el entendimiento estaba iluminado,
blar de la pero no purificado el afecto. Por lo qual el benigno.
de s pedi Maestro blanda y dulcemente les hacia cargo dicien -
da de Ch do: Os conviene que yo me vaya. Porque si yo no me
risto.
voy, el Espiritu consolador no vendra a vosotros. Pe
Johan. 16 ro por que os hº dicho esto , la tristeza ba llenado
7. vuestro corazon. ¿Cómo es que deteniendose Christo
CIl
EN LA AscrNstoN DEl, SEÑoR. 59
en la tierra, no pudo el Espiritu Santo venir à ellos?
¿Acaso desdeñaba la compañia de aquella carne que
de èl mismo, y por èl mismo fuè concebida y nació
en la Vírgen y de la Vírgen Madre?. De ningun mo
do: sino para mostrarnos el camino por donde debe Porque
mos ir, y para poner delante de nosotros una forma no pudie
ron reci
que en nosotros debemos imprimir. Y èl ciertamen bir el Es
te elevado al Cielo, llorando ellos, les envió el Es piritu San
píritu Santo, el qual purificò su afecto , esto es, su tO eStan.-
voluntad , ö mas bien, la trocò , de suerte que ya se do Chris
to presen
alegraban mas de que el Señor hubiese ascendido, que tc. i.
habian deseado antes que se hubiese detenido. Se
cumplió lo que les habia predicho: Vosotros sereis Johan, 16
contristados, pero vuestra tristeza se mudard en go 2. Qe
zo. Asi su entendimiento fuè iluminado por Christo,
y por el Espíritu fuè purificado su afecto, de suerte
que igualmente conocian el bien, y le querian; lo
qual solamente es la perfecta religion, o la perfeccion
religiosa.
5 Me acuerdo ahora del Santo Eliseo, à quien
habiendo dicho Elias, que en su partida, ö ascenso 4. Resº,
pidiese lo que quisiese, respondió: Pido que tu es II º
piritu sea duplicado en mi. Y Elias le dice: Una co
sa dificultosa has pedido. Con todo eso si tu vieres, Elias -
quando yo sea apartado de ti, serd lo que bas pedido. gura, de
¿Acaso no te parece, que Elias significaba la perso Christo..
na de Christo subiendo al Cielo, y Eliseo el aposto
lico coro suspirando congojosamente en la Ascension
de Christo? Pues asi como Eliseo de mingun modo po
dia ser arrancado del lado de Elias, asi ni los Apòs
toles podian ser separâdos de la presencia de Christo,
Porque apenas les pudo persuadir por último , que sin
la fe era imposible agradar a Dios. ¿Qual es pues
este duplicado espiritu que pide, sino la iluminacion
del entendimiento, y la purificacion del afecto? Cosa
dificultosa, porque es raro sòbre la tierra el que le
merece tener. Con todo eso, dice, si vieres, sºn:
H2 0
6o SERMoN III. DE S. BERNARDo ABAD.
do yo sea apartado de ti , ser i lo que bas pedido.
Por esto nada hay que puedan ó deban perder vues
tros alumnos, Señor Jesus, porque vièndolo ellos os
elevasteis al Cielo, y con ojos deseosos os siguieron
caminando vos en lo grande de vuestra fortaleza. O
ciertamente, podemos llamar espiritu duplicado lo que
Johan. 14 dice el Salvador à los Discípulos: El que creyere en
1 le
mi , hard las obras que yo mismo hago , y aun las
hard mayores que ellas. ¿No hizo acaso mayores obras
que Christo, pero por Christo, San Pedro , de quien
se lee: Que en las plazas ponian d los enfermos en
Aét.5. 15.
sus lechos , para que viniendo San Pedro su sombra
d lo menos tocd se d qualquiera de ellos , y se libra
sen de sus enfermedades ? No se lee jamàs, que el Se
ñor sanase las enfermedades con su sombra.
6 No dudo que el entendimiento de todos vosotros
que estais aqui, esté iluminado; pero que vuestro afec
Los mas to no está igualmente purificado , lo probarè con ma
de los re nifiestas congeturas. Todos conoceis lo que es bueno,
ligiosos y el camino por donde debeis andar: pero no es una
estàn ilu la voluntad en todos. Algunos para todos los exerci
minad os,
cios de este camino, y de esta vida, no solo andan,
pero son
pocos los
sino que corren, ó mas bien vuelan: de suerte que les
que estàn parecen las vigilias brebes , los manjares dulces, los
purifica hâbitos suaves, y los trabajos no solo tolerables, si-.
dos. no apetecibles. Mas no asi otros; antes árido su co
razon y recalcitrando su afecto, apenas se dejan lle
V. Ser.
var à estas cosas con el pudor, apenas son impeli
5. n. 6.
dos á ellas por el temor del infierno. Ni podemos
compeler siquiera à algunos, que llegan á tener fren
te de muger perdida , y no quieren avergonzarse.
Varios Hay muchos , repito, èntre nosotros, que con noso
estados de tros comen de un pan , con nosotros duermen , con
los Reli nosotros cantan, con nosotros trabajan, míseros y
giosos. miserables, como quienes en todo participan de la
tribulacion , pero no así de la consolacion. ¿Por ven
tura se há abreviado la mano del Señor, y no pue
, de
EN LA AsceNsroN DEL SEÑoR. 6I
de dár á todos, siendo èl quien abre su mano, y
llena à todo animal de bendicion? ¿Quäl pues será el
motivo? Este ciertamente: no vèn á Christo quando
se retira de ellos, esto es , no meditan como les dejó
huèrfanos, que son peregrinos y pasageros sobre la
tierra, que estàn detenidos por ahora en la carcel
hórrida de este hediondo cuerpo , y no están con
Christo. Semejantes hombres, si permanecen asi mu- su tibie.
cho tiempo bajo de la carga , ö son oprinidos , y 2 de que
caen con ella , ö en cierto modo estàn en el infierno, proyenga
para no respirar jamàs plenamente en la luz de las
misericordias de Dios, ni en la libertad del espíritu,
la qual sola hace el yugo del Señor suave, y su car
ga leve.
7 De ahi mana tan perniciosa tibieza, porque su
afecto, esto es su voluntad, no està todavia purgada,
ni quieren el bien del mismo modo que lo conocen,
•s abstraidos, y atraidos gravemente de su propia con
cupiscencia. Aman pues en su carne los terrenos con
suelos, o por palabra, ô por indicio, ö por el mis
mo hecho, ô en otro qualquiera modo: y si inter
rumpen algunas veces estas cosas, pero nunca ente
ramente las rompen. De aqui es, que rara vez diri- El con
gen sus afectos à Dios; y/ su compuncion no es con- ¿
- - a -

tinua, sino à tiempos, y (por decirlo con mas ver- ce para el


dad) momentânea. No puede llenarse de las gracias divino.
de las visitas de Dios el alma que està sugeta á es
tas distracciones: y quanto mas se evacuare de estas,
tanto mas se llenará de aquellas; si mucho , mucho,
si poco, poco. O ciertamente diremos, si te parece
mejor: No se mezclarán aquellas con estas eterna
mente: porque quando el aceyte no halla vasos ya
vacios, es preciso que pare; ni echan el vino nue
vo, sino en odres nuevos, para que ambos se con
serven. Ni el espíritu y la carne, el fuego, y la ti
bieza pueden estàr en un mismo domicilio , especial- Apoc. 3.
mente porque la tibieza suele provocar a vómito al º
mismo Señor. Si
62 SERMoN II. DE S. BrRNARDo ABAD,
8 Si los Apóstoles pues teuiendo adhesion toda
via à la carne del Señor (la qual sola era santa por
ser del Santo de los Santos) no pudieron ser llenados
del Espiritu Santo, hasta que se retiro de ellos,
¿tu atado y pegado a tu carne, que es asquerosisi
ma, y llena de las imaginaciones de diversas sucie
dades, piensas poder recibir aquel purísimo Espíri
El renun tu, si no te determinas à renunciar enteramente á los
ciar à las
deliciasdeconsuelos carnales? Verdaderamente quando comen
la carne ézares, se llenarà de tristeza tu corazon ; pero si per
un princi severares, tu tristeza se convertirá en gozo. Porque
pio es co entonces serà purificado el afecto, y se renovara la
sa pesada voluntad, o mas antes serà criada de nuevo: para
y despues que todas aquellas cosas que antes parecian dificiles
CS SllaVe.
ó imposibles , las hagas ya con mucha dulzura y ve
hemencia de tus deseos. Enviad, dice, vuestro Es
Psal. 1 o 3.
30. piritu, y serdn criados , y renovareis la faz de la
tierra. Asi como se conoce por el rostro el hombre e
exterior, asi se demuestra el interior por la volun
tad. Enviado pues el Espiritu se cria, y se renueva
la faz de la tierra , esto es la voluntad terrena se ha
ce celestial, pronta á obedecer a una insinuacion,
aun antes de la insinuacion. Dichosos los que son ta
les: porque no solo sienten el mal , sino que vivera
como en una anchura mara villosa de corazon. De
aquellos de quienes hicimos mencion arriba, dice Dios
una cosa que es terrible: AVo permanecerd mi Espiritu
Gen, 6 3. en estos hombres, porque son carne; esto es, carna
les: y todo lo que habia habido en ellos de espiritu,
se desvaneció en la carne.
9 Pues, Carisimos, porque hoy es el dia, en que
el Esposo se aparta de nosotros , y no sin : algun
sentimiento de nuestros animos; pero se aparta para
enviarnos el Espiritu de la verdad : lloremos y pida
mos que nos encuentre dignos, ó mas bien nos haga
dignos , y llene esta casa, donde estamos sentados ; à
fin de que no la vejacion , sino su uncion nos instru
- - ya
EN LA AscENsioN DEL SEÑoR. 63
ya en todo : y de esta suerte clarificado el entendi
miento, y purificado el afecto, venga à nosotros, y
entre nosotros haga su mansion. Como la Serpiente de Exod. 7.
2 a
Moysès devoró todas las serpientes de los Magos, asi
este Espíritu quando venga , consumirà todos nuestros
carnales afectos, y deleytaciones, è infundirà sus con
suelos; de suerte que reputemos descanso el trabajo,
alegria la tribulacion, gloria el oprobrio: asi como
los que èl habia llenado, iban gozosos del concilio,
por haber sido tenidos por dignos de padecer opro
brio por el nombre de Jesus. Porque el Espiritu de
Jesus, Espíritu bueno, Espíritu santo, Espíritu rec
to, Espíritu dulce, Espiritu principal, todo lo que
en este siglo malo parece dificil y estrecho, lo hace
ligero, y espacioso: enseña á reputar por gozo el
oprobrio, y persuade que es exaltacion el abatimien
to. Escudriñemos pues, segun dice el Propheta, nues
tros caminos, y nuestras aficiones: levantemos nues
tros corazones juntamente con las manos, para que
nos alegremos en la solemnidad del Espiritu Santo,
y nos alegremos abundantemente ; el qual nos haga co
nocer toda verdad, como prometió el Hijo de Dios.

#ssssississsssos sssss»,
EN LA FIESTA DE LA ASCENS1ON.

SERMON Q U A RT O.
De dos ma los ascensos del demonio , y del bombre
primero: y de seis buenos ascensos de Córisto, y
de nosotros.

1. I celebramos con la debida devocion la so


lemnidad, de la Natividad , y de la Resur
reccion del Señor, no debemos celebrar menos de
V (3-
64 SERMoN IV. DE S. BERNARDo ABAD.
votamente el presente dia de su Ascenson. En nada
es desigual esta solemnidad a aquellas, sino antes bien
es su fin y su corona. Con razon pues se tiene por
dia solemne y de alegria este, en que aquel sobera
no sol , sol de justicia se presento a nuestros aspec
tos, templando en la nube de la carne, y en el sa
co de la mortalidad su resplandor, y luz inacesible.
Nuestra
Grande alegria fuè tambien, y mucho gozo sobre
es perâza
por la As
manera, quando rasgado el saco, fue rodeado de la
censió de alegria, y quitandose no ciertamente la substancia de
Christo. este saco, sino la vejez, la corrupcion , la miseria,
la vileza, consagrò los principios de nuestra resur
reccion. ¿Pero que tengo yo con estas solemnidades,
si mi vida se detiene todavia en la tierra? ¿Quién
Jehan. 16 presumiria aun desear la subida del Cielo, sino por
7. que este Señor que habia descendido, subio el prime:
ro Os digo pues: No ME PAREcERIA mucho mas to
lerable la habitacion de este destierro, que el infier
no , si el Señor de los exèrcitos no nos hubiera de
judo la simiente de confianza y de expectacion, quan
do fuè elevado en las nubes, y diò la esperanza a los
Johan. 16
9.
creyentes. En fin , si yo no me voy, dice, no vendrd
el Consolador á vosotros. ¿Quièn es el Consolador?
Ciertamente por quien se difunde la caridad , y ya la
esperanza no confunde; aquel es el Consolador por
quien nuestro trato està en los Cielos; por quien se
nos comunica la virtud de lo alto; por quien se ele
Johan. 14 van arriba nuestros corazones. IVoy, dice, d prepa
raros lugar, y despues que me fuere, y os prepara
re lugar, vendre otra vez , y os llevare d mi mismo.
Donde estuviere el cuerpo, alli se congregardn las
dguilas. ¿No ves ya como esta solemnidad que cele
bramos hoy , es la corona de las demas, y que de
clara el fruto de ellas, y aumenta su gracia?
2 Porque asi como las demàs cosas del que para
nosotros nació, y à nosotros fuè dado, asi tambien
esta su misma ascension, por nosotros fuè hecha , y
ha
EN LA FIESTA DE LA AsceNsroN. 65
hace por nosotros. En la vida nuestra nos parece
que, en quanto es de nuestra parte, hacemos muchas
,
cosas por necesidad, y muchas por acaso: pero Chris
to virtud de Dios, y sabiduria de Dios, ni à lo uno
ni á lo otro pudo estár sugeto. Porque, ¿què nece
sidad podria obligar a la virtud de Dios, ó què po
dria hacer la sabiduria de Dios casualmente ? Por
tanto todas las cosas que hablò, todas las cosas que Todas las
acciones
obrò , todas las cosas que padeció , no dudes que de Chris
fueron voluntarias, no dudes que estaban llenas de to estàn
misterios, y llenas de salud. Sabiendo esto , si su llenas de
cediere que llegàremos à conocer algo de las cosas misterios,
que pertenecen a Christo , no se debe oir, como si yfianza...
de ense
pronunciàramos una cosa de nuestra invencion, si no
como lo que, aun antes de saberse la causa, era cons
tante, que no se hizo sin causa de modo alguno. Por.
que, asi como el que escribe, coloca todas las cosas
por reglas ciertas; asi las cosas que vienen de Dios,
son ordenadas, especialmente las que presente en la
carne obró la Magestad. ¡Mas ay de la estrechez
de nuestro conocimiento! ¡Ay de la pobreza de nues
tra ciencia ; pues solamente conocemos en parte, y
en parte muy corta! Apenas nos esclarecen unas cen
tellitas de tanta copia de luz, y de la antorcha pues
ta sôbre el candelero. A la verdad, quanto menos
percibe cada uno de nosotros, tanto mas fielmente se
deben comunicar las cosas que à cada uno se hagan
manifiestas. Y yo, Hermanos, lo que el Señor se dig
na darme à entender para edificacion vuestra de su
ascension, ö mas bien de sus ascensiones, ni quiero,
ni debo ocultarlo à vosotros: especialmente siendo,
prerrogativa de los dones espirituales no disminuirse,
quando se comunican. Acaso algunos saben ya estas
mismas cosas, por haberseles manifestado á ellos
igualmente: pero por aquellos que tal vez no las ad
virtieron, estando atentos a cosas mas sublimes, ô.
de otro modo ocupados: ô tambien por aquellos que
I SOI.
66 SERMoN IV. DE S. BERNARDo ABAB.
son menos capaces para su inteligencia, me incumbe
à mi el hablar aquello que alcanza re.
Eph.4. 1 o 3 Christo que descendió, es tambien el mismo que
subió: estas son palabras del Apòstol. Yo creo tam
Christo e
seña des
bien que en el mismo hecho de descender, ascendió.
cendien Porque asi convenia que Christo descendiese, para
do el mo que aprendièsemos nosotros á ascender. Somos codi
do de as ciosos del ascenso, todos apetecemos la elevacion.
eender. Somos unas criaturas nobles, y de un cierto ànimo
grande; y por tanto con un natural deseo apetecemos
la altura. Pero ay de nosotros, si queremos seguir à
aquel que dice: Me sentare en el monte del testa
Asai. 14. mento, d los lados del Aquilon. ¡Ay miserable! ¿en
El 3•
los lados del Aquilon? Es muy frio aquel monte : no
te seguimos. Anhelas à la potestad, pretendes la al
tura del poder. ¡Quäntos hasta el dia de hoy siguen
sus feos è infelices pasos! Mas bien, quān pocos se
Los ambi escapan de que el ansia de dominar no les domine! De
ciosos só aqui es, que se llaman bienechores los que tienen
se quaces la potestad; de aqui es, que es alabado en los de
de sata seos de su alma el pecador. Todos adulan à los po
laSe
derosos, todos les envidian. ¿A quièn seguis, hombres
miserables, à quièn seguis? ¿No veis à Satanas caer
como un relàmpago? ¿No es este el monte al qual
subió Angel, y se hizo diablo?. A lo menos advertid,
que despues de su caida atormentado de la envidia,
solicito sôbre manera de hacer al hombre caer, no
se atreviò con todo eso à persuadirle la subida de
aquel monte, en el qual era constante que en lugar
del vano ascenso había experimentado el un horri
ble precipicio. : « . . .
. . 4 Pero no faltò al astuto enemigo que maquinar.
Otro semejante monte le puso de lante. Sereis, dice,
Gen.3.5. como Dioses, sabiendo el bien y el mal. Perniciosa
es tambien esta subida , ó mas bien esta bajada de
Jerusalèn à Jericò. Pèsimo monte la ciencia que hin
cha, al qual con todo eso verás que hasta hoy tre
-, pan
ER LA FIRSTA DE LA AsceNsIoN. 67
pan con tanto anhelo muchisimos hijos de Adan, co La cen
c1a q.hin
mo si no supieran quanto bajò el Padre de ellos en cha fuè é
la subida de este monte, mas bien, quan gravemen Adan, y
te cayô , y quan abatida y quebrantada fuè toda su sus desc5
posteridad. Todavia no han sanado las heridas que dientes la
te hicieron en la subida de aquel monte, aunque es causa de
tabas oculto aun en tu Padre: ¿Y ahora otra vez en su ruina.
propia persona intentas subir, para que así el errór.
ültimo sea peor que el primero? ¿Cómo tiene lugar .
en los miserables anhelo tan cruel ? Hijos de los hom
bres ¿hasta quàndo serèis pesados de corazon, a què Psal.4. ta -

fin amais la vanidad, y buscais la mentira ? ¿Ignorais 1. Cor. ,


acaso que escogiô Dios lo flaco segun el mundo, pa s7 a
ra confundir lo fuerte, y que eligió lo necio segun y.

el mundo, para confundir los Sabios? No nos hace


volver atras el terror de Dios que nos amenaza , que 3.

perderá la sabiduria de los Sabios, y reprobarà la


prudencia de los prudentes, no el escarmiento del
Padre, no finalmente nuestro sentido mismo, y ex
periencia de la necesidad dura, á que estamos suge
tos por el apetito necio de la ciencia. -

5 Ved ahi, Hermanos, que os hemos mostrado


otro monte, no para que subais, sino para que hu
yais de èl. Es el mismo al qual subia el que quiso
ser como Dios, sabiendo el bien, y el mal: es el mis
mo que hasta hoy elevan y dàn vulto los hijos de
los hombres, no hallando cosa tan baja, de que no
quieran levantar el monte de sabiduria. Veräs à uno
que aspira à la ciencia de las letras, otro del govier
no del mundo, este de pleytos y causas que desa
gradan a Dios, aquel de alguna arte servil, con tan
ta pasion y vehemencia, que nada tienen por traba
jo , con tal que pueda ser, reputado por mas docto
que otros. Así edifican á Babel: asi piensan que lle
garàn à la semejanza de Dios, asl anhelan à lo que
no conviene, dejando lo que conviene. ¿Què teneis
vosotros con estos montes, en cuya subida hay tanta,
Ia di
o8 SERMoN IV. DE S. BERNA RDo ABAD.
dificultad, y tan grande peligro? ¿O por què dejais
aquel monte, cuya subida es tan facil , y tan prove
chosa? El apetito de la potestad privó al Angel de
la felicidad angèlica: la ambicion de la ciencia des
pojó al hombre de la gloria de la inmortalidad. In
tènte alguno subir al monte de la potestad: ¿quàntos
opositores , piensas, que tendrà , quàntos que le empu
jarán, quântos obstàculos, quàn dificil camino? ¿Y
Sap. 6. 8. que, si al fin llega à obtener lo que deseaba? Los
paderosos, dice, padecerdn poderosamente tormentos;
La ambi por no hablar ahora de los cuidados presentes y con
cion dela gojas, que trae consigo la misma potestad. Otro es
potestad, codicioso de la ciencia que infla: ¿quânto trabajarà,
y dela cié quânto se angustiarà su espíritu? Y con todo eso ha
cia à quā
tos males brá de oir: Aunque te hagas pedazos , no lo logrards:
exponga. Sus ojos viviràn en la amargura, todas las veces que
sucediere el vèr que otro està mas adelantado, o que
asi se juzga por los demàs. ¿Y què, quàndo se hu
biere ya entumecido mucho ? Perdere, dice el Se
1. Cor. 1. ñor, la sabiduria de los sabios, y reprobare la pru
19. dencia de los prudentes.
6. Ya por no detenerme mucho, habeis visto (a
mi parecer) quanto se debe huir por nosotros uno y
otro monte, si miramos con pavor el precipicio del
Angel, y la caida del hombre. Montes de Gelboe,
2. Reg. r. ni rocio, ni lluvia venga sobre vosotros. ¿Mas què
2 I.
harèmos?. El subir asi no nos conviene, y por otra
Ascenso parte tenemos anhelo à subir. ¿Quièn nos enseñarà un
saludable ascenso saludable? ¿Quièn, sino aquel de quien leemos:
por el exé El que descendió, es el mismo tambien que ascendió?
plo q. nos Por èl mismo se nos debia mostrar à nosotros el ca
dà Chris
mino de la subida, para que no- siguièsemos ô el
to quâdo consejo, ó la huella del conduétor, ó más bien se-.
desciéde.
ductor iniquo. Porque no habia pues adonde subiese,
Ephes. 5. descendió el Altísimo, y con su descenso nos hizo
IO, patente à nosotros un ascenso suave y saludable. Des
cendió del monte
-.)
de pºder, rodeado de la
C
flaqueza
de
EN LA FIEsTA DE LA AsceNSION. 69
de la carne; descendió del monte de la ciencia, por
que agradô á Dios hacer salvos à los creyentes por
la necedad de la predicacion. Porque, ¿què cosa pa
rece mas debil, que un cuerpo tiernecito , y unos
infantiles miembros? ¿Què cosa mas indoSta, que un
pàrvulo, que solo sabe el pecho de la madre? ¿Quièn
menos poderoso, que aquel , cuyos miembros todos
están clavados en una cruz, y se le cºmentan todos
sus huesos? ¿Quièn mas ignorante, que aquel que en
tregaba à la muerte su vida, y pagaba lo que èl no
habia quitado? ¿Ves quânto descendio, quánto se aba
tió à si mismo de su potencia, y de su sabiduria?
Pero no pudo subir mas alto al monte de la bondad,
ni pudo manifestar mas expresamente su caridad. Ni
es de maravillar que Christo descendiendo subiese,
quando uno y otro de los primeros subiendo cayeron.
Y à mi ciertamente me parece , que buscaba quien
subiese à este monte, el que decia: ¿Quien subird al Psal 2.3.3.
monte del Señor , 0 quien estard en su lugar santo?
Quizà tambien Isaias - mirando caer los hombres en
el deseo de la subida, les queria traer à este mon
te, dando voces: Venid, subamos al monte del Se Isai. 3.
ñor. ¿Por ventura, redarguyendo manifiestamente à
los hombres sóbre la subida de los primeros montes,
no predica la fertilidad de este, monte el que dice:
Para que poneis los ojos en los montes quarados? (a) Ps.67.1 7.
- - Es -

(a) Habla aquí el Propheta con todo lo que se tiene à si mis


mo por alto, y que se opone à Christo, presumiendo de traer
competencias con él, y diceles ¿què sospechais? ô como en otro
lugar San Geronimo puso , ¿què pleiteais , ö què peleais contra
este monte? Y es como si mas claramente digese : "¿Qué presun
cion ó què pensamiento es el vuestro, quanto quiera que seais
segun vuestra opinion eminentes, de oponeros con este monte
pretendiendo ó vencerle, ó poner en vosotros lo que Dios tiene
ordenado de poner en el que es su morada perpetua? Como si di
gese : Muy en valde, y muy sin fruto os fatigais. Todo concurre
en un mismo sentido.
7o SERMoN IV. DE S. BeRNAR po ABAD.
Este es un monte quaxado (a) y monte pingüe. Es
te es pues el monte de la casa del Señor preparado
en la cima de los montes, sôbre los quales habia mi
Cant. 2.8. rado saltar al Esposo el que decia: Mira que viene
este saltando en los montes. Enseñaba pues al igno
rante del camino, traia al pärvulo, acompañaba al
infante pequeño : y por eso iba como con ciertos pa
sos, para que asi avanzando de virtud en virtud fue -
se visto el Dios de los Dioses en Sion. Porque su jus
ticia es eomo los montes de Dios.
7 Pero veamos ya (si os agrada) tambien sus sal
Psal. 18.6 tos, en los quales saliò lleno de aliento como un gi
gante para correr su camino, y siendo su salida des
de lo mas alto del Cielo volvió como por grados has
ta lo mas alto de èl. Juzga pues tu el primer grado
aquel monte, adonde subió llevando consigo à Pedro,
à Santiago, y à Juan, en donde tambien se transfi
guró a vista de ellos. Resplandeció su rostro como
Math. 17. el sol, y se hicieron blancos sus vestidos como la
2e
fieve. Esta es la gloria de la Resurreccion, que con
templamos en el monte de la esperanza. Porque ¿con
que motivo subió para transfigurarse, sino para en -
señarnos à nosotros à subir con el pensamiento á aque
El primer lla gloria futura, que se manifestarà en nosotros Fe
ascéso es
la conté liz aquel, cuya meditacion esta siempre en la presen
plació de cia del Señor, aquel que con solicita meditacion re
la gloria. vuelve en su corazon las delicias de la diestra de Dios
para siempre! ¿Què le podrà parecer pesado à quien
...SICIIn

(a) Monte quaxado. Propiamente significa de su origen todo


lo que tiene partes eminentes sôbre las de màs que contiene. Y se
aplica à Christo con mucha verdad. Porque Christo no es monte
eminente y excelente en una sola cosa, sino monte hecho de mon
tes, y una grandeza de diversas e incomparables grandezas, para
que, como escrive divinamente San Pablo tenga principado, y
¿º en todas las cosas. Asi el M. Leon, Nombres de
Il St Q, -

º
EN LA FIEsrA DE LA AscrNsIoN. 71
siempre trata con su pensamiento, que no tienen pro
porcion los trabajos de este tiempo respecto de la glo
ria futura ? ¿Què puede desear en este siglo malo,
aquel, cuyos ojos estàn viendo siempre los bienes del
Señor en la tierra de los que viven, y mira siem
pre los eternos premios A vos dijo mi corazon , (ha. Ps, a 6.13.
bla el Propheta al Señor) d vos dijo mi corazon: mis -

ojos os ban buscado, vuestro rostro, Señor, buscare.


¿Quièn me darà a mi, que levantandoos todos esteis
en lo excelso, y veais el gozo que os vendrà del
Señor?
8 No sea molesto à vosotros, os ruego, que nos
detengamos algo mas en este monte: pues podrèmos
pasar asi los otros mas velozmente. Mas ¿à quièn no
detendrà en este monte la sentencia de San Pedro,
que pronunció en èl, y por el diciendo: Señor, bue Math. 17.

no es estarnos aqui? Porque ¿què cosa hay tan buena;
mas bien , que otra cosa parece buena, como el des-,
cansar el alma en los bienes, ya que todavia no pue.
de el cuerpo Juzgo que fuè expresion propia de quien Psal.41.5
entraba en el lugar del tabernàculo admirable hasta - -

la casa de Dios en medio de los canticos de alegria


y de alabanza, y de las voces de gozo de los que,
están en un grande festin, el decir: Bueno es estar
nos aqui. ¿Quién de vosotros repasando consigo mis
mo aquella futura vida, aquella alegria, aquel gozo,
aquella bienaventuranza, aquella gloria de los hijos
de Dios; quièn digo, meditando esto en una concien
cia trànquila consigo mismo, no eruéta luego de la
plenitud de una íntima suavidad : Señor, bueno es
estárnos aqui? No ciertamente en esta penosa pere
grinacion , en, que estàmos detenidos con el cuerpo,
sino en aquel suave, y saludable pensamiento que tra:
ta, en su corazon, y en el qual dice: ¿Quien me da
rd alas como las de la paloma, y volare, y descan Psal.47
sare? Vosotros pues hijos de los hombres, hijos del e

hombre que descendió de Jerusalén a Jericó, -


72 SERMoN IV. DE S. BERNARDo ABAD.
de los hombres, ¿hasta quàndo sereis pesados de co
razon? Subid à un corazon alto, y Dios serà ensal
zado. Este es el monte, en que se transfigura Chris
to. Subid , y sabreis , como el Señor hizo maravilloso
à su Santo.
9 Ruegoos, Hermanos mios, que no se hagan
Se deben pesados vuestros corazones con los cuidados del siglo;
le vantar porque sobre la glotoneria y embriaguez (gracias a
arriba los Dios) no tengo mucha necesidad de amonestaros. Des
CO r a Z O
1625,
cargad, os ruego , vuestros corazones de la grave
mole de los terrenos pensamientos, para que sepais
que fuè hecho maravilloso por el Señor su Santo. Le
vantad vuestros corazones con las manos de vuestros
pensamientos , para ver al Señor transfigurado. For
mad en vuestros corazones no solo los tabernàculos de
los Patriarchas y Prophetas, sino todas las varias
mansiones de aquella casa celestial, imitando à aquel
que rodeaba sacrificando en el tabernáculo del Señor
la víctima de sus voces, cantando y diciendo al Se
. . . ñor aquel psalmo: ¡Quán amables son vuestros taber
Psal.83.2 ndculos, Señor de las virtudes mi alma anhela, y
desfallece en el deseo de los Atrios del Señor. Ro
dead tambien vosotros , Carísimos, con el afecto y
viétima de la piedad y devocion el tabernàculo del
Señor, visitando con el ânimo las soberanas sillas, y
las muchas mansiones que hay en la casa del Padre,
postrando humildemente vuestros corazones ante el
trono de Dios y del Cordero , haciendo súplicas con
reverencia à cada órden de los Angeles, saludando
el número de los Patriarchas, los coros de los Pro
phetas, el Apostólico senado; contemplando las co
ronas de los Màrtires resplandecientes en purpúreas
flores, admirando los coros de Vírgines que espar
cen el delicioso olor de azucenas, y aplicando el
oido , quanto puede la flaqueza del corazon, a aquel,
Psal,41.5 melifluo sonido de su nuevo cântico. Estas cosas tra
ge d la memoria (habla el Propheta) y derrame en
º mi
EN LA FresTA DE LA AscRNSroN.
mi mismo el alma mia. ¿Què cosas? Porque pasare, Psal.76.4
dice, al lugar del taberndculo admirable hasta la
casa de Dios. Y tambien : Me acorde, dice, de Dios,
y me deleyte. A quien vieron los Apòstoles, vió este
tambien; ni de diferente manera, como pienso: solo
que en la vision de este todo fuè espíritual, nada
corporal. De ningun modo le viô, como aquel que
Isai,53.t»
decia: Le vimos , y no habia en el figura y ni hermo
sura. Sin duda le vió transfigurado y hermoso en su s
-, º
:
parecer sôbre todos los hijos de los hombres, el que
asevera que se deleytô ; asi como los Apòstoles dicen
tambien al Señor : Bueno es estarnos aqui. Y para ,
que nada, falte à la comparacion que hemos hecho,
de aquellos se lee que cayeron postrados en tierra,
y este confiesa que desfalleció su espiritu. ¡Quān gran
de es la multitud de vuestra dulzura, Señor, que ha-.
beis reservado para los que os temen! Subiendo pues
à este monte, y especulando la gloria del Señor con
el rostro descubierto, no hay duda, que os movereis
tambien vosotros à clamar: Traednos en por de , vos.
Porque ¿què aprovecha saber adonde se debe ir, sino
sabes por donde se ha de ir?
1o Por tanto es menester que subas à otro monte,
en el qual le oigas predicar, y veas que erige una
escala con ocho diferentes grados, cuya punta toca El segun
do ascen
en los Cielos: Bienaventurados los que padecen per so es la
secucion por la justicia , porque de ellos es el Reyno meditaci
de los Cielos. Si has subido ya el primer monte por on de la
la continua meditacion de la gloria soberana, no te d o étrina
se hará penoso tampoco subir a este monte, para que del Evan
dia y noche medites en su ley; asi como el mismo gelio.
Propheta no solo meditaba en los premios , sino en Psal. i 18
los mandamientos del Señor, que amaba. De esta suer 47.
te oiràs tambien tu: Adonde voy, sabeis ; por el as Johan 14,
censo primero: y sabeis el camino , por el segundo. 4.
Por eso aplica tu corazon à inquirir el camino de la
verdad, no seas acaso del número de aquellos, que
K. - 1O
- 74 SERMoN IV. Dr. S. BERNARDo ABAD.
no encontraron el camino de la Ciudad que debian
habitar. Sôbre todo vive solícito de subir, no solo
con el pensamiento de la celestial gloria, sino con
una conducta de vida que la merezca.
El tercer II Leo tambien otro tercer monte, adonde su
¿ bió solo à orar. Ves pues, que bien dice la Esposa
ººººº en los Cantares: Mira, que viene este saltando en los
ººººº montes. En el primero fue transfigurado, para que su
cºsa. pieses adonde debias caminar; en el segundo habló
palabras de vida, para que supieras por donde po
drias llegar: en el tercero orò, para que procures
Jac.417. alcanzar la buena voluntad de ir y llegar. Se hace
culpable el que sabe lo bueno, y no lo hace. Por tan
to sabiendo que en la oracion se dà la buena volun
tad , quando conocieres lo que se debe hacer, para
Al que - llegar à hacer lo que conoces, sube à la oracion; ora
ora es ne con instancia, ora con perseverancia , así como èl
ºººººººº
tiIO.
pasaba las
espiritu noches
bueno à enquien
oracion;
se ley pide.
darà elY buen
mira Padre
quan
ñtilmente en tiempo de la oracion buscamos aun el
secreto del lugar material, pues èl lo enseñó no so
lo con las palabras, diciendo: Entra en tu aposents
y cerrada la puerta ora d tu Padre: sino que lo en
comendó con su exemplo , subiendo solo à la oracion,
y no admitiendo aun alguno de sus domèsticos.
- 12 ¿Piensas que podrèmos hallar algo mas acerca
de sus ascensiones Podrèmos ciertamente. Porque
*- quiero, que ni estés olvidado del mismo jumento, sôbre
el qual se lee que subió. Quiero, que ni omitas tampo.
--- co su ascension à la cruz misma. Pues tambien con
º " venia que fuese levantado en ella el hijo del hombre,
Johan rº 2” yo, dice, si fuere levantado de la tierra, traere

d mi mismo todas las cosas. Asi pues, quando ya
El quarto tienes el conocimiento, y se junta tambien el
querer,
¿ que haras, que no encuentras como perficionar lo
la morti. bueno; sino que unos movimientos bestiales tienen
ficacion. una ley contraria, y te quieren cautivar? ¿Què haràs,
. re
. EN LA FIEsTA DE LA AscENsroN. 75
repito, con las irracionales concupiscencias que es
tan en tus miembros? Te estimula tambien, quando
consientes en ayunar, el deleyte de la gula, quando
- ? ,
propones velar, te carga la somnolencia. ¿Què ha --
rèmos à este asno?. Porque esto es de asnos, y cosa
comun con ellos: pues el bombre fue comparado d los Ps. 48.13.
jumentos irracionales, y se hizo semejante d ellos.
Subid. Señor, sobre este asno, conculcad estos mo
vimíentos bestiales: porque deben ser domados, para
que no consigan dominar. Sino, fueren pisados, nos
conculcaràn, sino fueren deprimidos, nos oprimiran.
Por tanto sigue, alma mia, tambien en esta ascension
à Christo Señor, para que tu apetito estè debajo de
tí, y tu le domines à èl. Para que asciendas al Cie
lo, es necesario primero levantarte sobre ti , pisan
do los deseos carnales, que en ti mismo militan con
tra ti mismo. re - - - -- - º,

13 Siguele tambien ascendiendo à la cruz, y le El quinto


vantado de la tierra; para que no solo te coloques ascéso es
sobre ti, sino que estes en la eminencia del ánimo el despre
cio de l
sobre todo el mundo tambien , mirando y desprecian mundo.
do todas las cosas que estàn abajo sôbre la tierra;
así como està escrito: , Mirarán la tierra de lejos. Isai. 23e
Ningunos deleytes del mundo, te inclinen, ningunas
adversidades te abatan. Este lejos de ti gloriarté, si
no en la cruz de nuestro Señor Jesu Christo, por
quien el mundo estè crucificado para ti: de suerte
que reputes cruz lo que el mundo apetece: y tu es-,
tès crucificado para el mundo , adhiriendo con todo
el amor á las cosas que el mundo reputa cruz.
14. Despues de esto ¿qué resta sino que subas à. El sexta
aquel Señor que es Dios bendito por los siglos? Ser, ascéso es
desatado de los lazos del cuerpo, y estar con Christo, la vision
de Dios.
es mucho mejor que todo. Dichoso el bombre, dice
el Propheta al Señor, que espera de vos el auxilio:
en su corazon dispuso sus ascensos: se adelantard. Ps.83. 6.
de virtud en virtud bas ver al Dios de los Dio
2 - J'62.
76 SERMoN IV. De S. BeRNARDo ABAD.
ses en Sion. Esta es la ascension última en la qual
se cumplen todas las cosas, como dice el Apòstol:
Ephes, 4.
Christo que descendió, es el mismo que tambien as
1 Os. cendió, para cumplir todas las cosas. ¿Pero què di
rè de aquella ascension ? ¿Adónde subirèmos, para
que estèmos tambien nosotros, donde Christo está?
¿Què habrà alli? O Dios, sino Vos solo, el ojo no
Isai.644. vió lo que habeis preparado d los que os aman. De
seemos esta ascension, Hermanos mios, suspiremos
à ella continuamente, y tanto mas fervoroso sea el
afecto, quanto mas falta el entendimiento.

cree -eº es º se o e-seº º e º e-ºxº


EN LA AsCENSION DEL SEÑOR.
SERMoN QUINT O.
Del entendimiento , y del afecto. .
I OY se presentò al Antiguo de dias senta
do en su trono, para sentarse juntamente
con èl, el Hijo del hombre, y no solo estarà en lo
Isai. 4, 2. adelante el pimpollo del Señor en magnificencia y
gloria, sino que tambien el fruto de la tierra será
sublimado. Feliz union, y misterio digno de apreciarse
con inefables gozos. Porque uno mismo es el pimpollo
del Señor, y el fruto de la tierra; uno mismo tam
bien es Hijo de Dios, y fruto del vientre de Maria:
- - , , ,

2
y el mismo es hijo de David, y su Señor; cuyo go
Ps, ro. r. zo se cumple hoy sòbre lo que anticipadamente can
taba y decia: El Señor dijo d mi Señor: Sientate
d mi diestra. ¿Cómo no serà pimpollo del Señor el
- - Señor? El mismo que es hijo suyo, con todo eso co
mo fruto sublime de la tierra, es fruto de la vara, que
procedió de la rayz de Jesè. Hoy pues à este hijo
- Sll
EN LA AsceNsIoN DEL SEÑoR. 7
suyo, è hijo del hornbre glorifica el Padre en si mis
mo con aquella gloria que tenia en èl , antes que el
mundo fuese hecho. Hoy se gloria el Cielo de que
se le hà vuelto la Verdad, que nació de la tierra. Hoy
se quita el Esposo à los hijos, y serà forzoso que llos
Math. 9,
ren , como èl mismo les habia dicho antes. No po
1 5.
dian los hijos del Esposo llorar, mientras que esta
ba con ellos el Esposo: pero llegó el dia en que se
retira de ellos , para que en lo adelante lloren, y
ayunen. ¿Què es de aquello, Pedro, que decias: Bue Math. 17.
no es estarnos aqui : hagamos aqui tres tabernácu 4 •
los ? Hè ahi que entró ya en otro mas amplio, y
perfecto tabernàculo, no fabricado por la mano de
hombre, esto es, que no ha sido formado por el ór
den comun de las cosas.
2 ¿Cómo pues es bueno ya, estarnos aqui? Antes
bien molesto es, pesado es , peligroso es. En donde Peligros,
se halla muchísimo de malicia , poco de sabiduria, y miserias
si es que aun esto poco se halla: en donde todas las de este
mundo.
cosas son viscosas, todas resbaladizas, cubiertas de
tinieblas, rodeadas de los lazos de los pecados: en
donde peligran las almas, se afligen los espiritus ba
jo del sol , en donde solamente se halla vanidad, y Debemos
afliccion del espiritu. Levantemos pues, Hermanos levátar el
mios, levantemos al Cielo los corazones juntamente corazó a r
con las manos, y procuremos seguir con los pasos riba.
de la devocion y de la fè al Señor que asciende. Lle º
garà tiempo, quando ya sin tardanza, sin dificultad
serèmos arrebatados al encuentro de Christo en las
nubes, y podràn los cuerpos espírituales, lo que jus
tamente no pueden ahora los espiritus animales. Por
que ahora, ¿quântos con atos son precisos para levan
tar los corazones; los quales (como bastante misera
blemente leemos en el libro de la propia experiencia)
abate la corrupcion del cuerpo, y deprime la habi
tacion terrena?
3 Mas acaso se debe enseñar primero, que cosa
SC3.
78 SERMoN V. De S. BERNARDo ABAD.
sea levantar el corazon, o de què modo se debe le
vantar; pero esto mas bien lo hemos de aprender del
Colos. 3. Apòstol que de nosotros: Si resucitásteis , dice , con
1,
Christo, buscad las cosas que estdn arriba , en donde
estd Christo sentado á la diestra de Dios: gustad
de las cosas que están arriba , no de las que estan
söbre la tierra. Como si mas claramente dijera : Si
resucitàsteis con èl , ascended tambien con él: si vi
vis con èl, reynad tambien con èl. Sigamos, Her
manos, sigamos al Cordero à qualquiera parte que
vaya: sigàmosle padeciendo, sigämosle resucitando,
sigâmosle con mas gusto ascendiendo. Sea crucifica
do juntamente con èl nuestro viejo hombre, para que
sea destruido el cuerpo del pecado: para que ya ja
màs sirvamos al pecado, sino que cuidemos mas bien
de mortificar nuestros miembros, que estàn sôbre la
tierra. Y tambien, asi como el Señor resucitó de èn:
tre los muertos por la gloria del Padre, asi nosotros
caminemos en una nueva vida: pues murió y resu
citó , ā fin de que muertos para los pecados vivamos
para la justicia.
4 Mas porque una vida nueva pide un lugar mas
seguro, y la dignidad de la resurreccion pide un
grado mas alto: sigámosle tambien quando asciende,
buscando , es á saber, y gustando de las cosas que
--
estàn arriba, en donde èl està , y no de las que es
Gal 4. 6. tàn sòbre la tierra. Preguntas ¿qual es este lugar? Es
cucha al Apòstol: La ferusalen, dice, que esta ar
riba , es libre, la qual es nuestra Madre. ¿Quières
saber las cosas que hay alli Ella es vision de paz.
Psal. 147. - Alaba erusalen al Señor, alaba Sion d tu Dios,
I 2º
que estableció hasta en tus confines la paz. O paz que
superas todo sentido ! ¡O paz sóbre toda paz tambien
¡O medida sóbre medida, llena, remecida, y que re
bosas! Padece pues con Christo, alma christiana,
resucita con él, asciende con èl; lo qual es decir:
Ps, 33. 15.
Desviate del mal, y haz el bien , busca la paz, y
- 32
EN LA AscENs roN DEL SEÑo R. 79
guela constantemente. A este modo se hace mencion
en los hechos de los Apóstoles, de que San Pablo Act. 13.
exhortaba á los discipulos sobre la continencia , y
justicia, y sobre la esperanza de la vida eterna. Asi Luc. 12.
tambien la Verdad misma avisa en el Evangelio, que 35 s
nos ciñamos, que encendamos antorchas, y en lo ade
lante estemos aparejados , y dispuestos al modo de
los hombres que aguardan à su Señor.
Dos as
5 Pero (si lo habeis advertido) una duplicada as CenSOS S.C.
cension se nos encarga por el Apòstol, quando nos recomien
amonesta buscar, y gustar no de las cosas ínfimas, dan porel
sino de las celestiales. La qual distincion no parece Apóstol.
se le pasó enteramente al Propheta, quando dijo: Bus
ca la paz, y siguela constantemente: de suerte que Ps-33.15
lo mismo es buscar la paz para seguirla, y seguir
la constantemente despues de hallada , que buscar las
cosas que se deben saber, y gustar de ellas despues
de haberlas buscado; las quales estàn arriba y no só
bre la tierra. A la verdad, mientras que estàn divi La paz
llena del
didos nuestros corazones, y se hallan por ahora con
corazon y
diversos senos, ni estàn iguales y ajustados consigo union se
mismos; es preciso levantarlos de algun modo, aun I e Ser V a.
que sea por partes y á trozos, para que asi se unan para la
en aquella soberana Jerusalen, cuyas partes están uni otra vida.
das entre si perfectamente: en donde no solo cada uno,
sino todos comiencen à permanecer en la unidad, no
precisamente sin dividirse en si mismos , sino ni èn
tre si mismos. Ved ahi pues (por distinguir los prin Los mié
cipales miembros del corazon) que hay en nosotros bros del
entendimiento, y hay tambien afecto: pero aun estos corazó q.
son el en
tambien se oponen muchas veces à si mismos, de tendimié.
modo que se vè que el uno se endereza á lo surno, to, y el
y el otro se dirige à lo ínfimo. Que grande sea ès afecto,es
te dolor, quan grave tormento del alma; quando asi tàn divi
es traida violentamente á opuestas partes, asi se ras didosaqui
muchas
ga , asi se rompe en si misma, puede congeturarlo VeCeSa.
à lo menos por el dolor de una cortadura en el cuer
p0,
8o SERMoN V. DE S. BERNARDo ABAD.
po, cuya experiencia es tan facil, el que no despre
ciare con una perniciosa y peligrosa insensibilidad
advertirlo en su espíritu. Si estirasen con violencia las
piernas de un hombre , y puesto en medio un made
ro algo largo separasen de entre si los pies: aunque
todavia no llegàra á romperse la cutis, ¿què tormen
to no seria este? -

Religio 6 De este modo , de este modo mismo lloramos


sos ilumi
nados, pe.
que son atormentados algunos miserables que corpo
ro no igu ralmente viven con nosotros, los quales estàn acaso
al mente igualmente iluminados, pero es muy desemejante su
devotos. afecto. Entienden igualmente el bien que hacen, pe
ro no aman igualmente lo que entienden. Porque acer
V. Ser. 3. ca de la ignorancia , Hermanos mios, ¿qué escu
n. 6,
sa podemos tener nosotros, á quienes nunca falta la
celestial doctrina, la divina leccion, la erudicion es
piritual? Todo lo que es verdadero, todo lo que es
casto, todo lo que es justo, todo lo que nos puede
hacer amables, todo lo que es de edificacion y bue
na fama; toda virtud , toda loable disciplina; todo
esto aprendeis, y recibis, todo esto escuchais y jun
tamente veis, en los exemplos, es à saber, y en las
palabras de los que éntre vosotros son perfectos; cuya
exhortacion y trato instruye plenamente á todos. Oja
là que asi como estas cosas ilustran el entendimien
to, asi mue van tambien el afecto ; para que no ha
ya dentro aquella contradiccion amarguisima, y mo
lestísima division , siendo llevados hàcia arriba por
una parte, y arrastra dos por otra hàcia abajo.
T)iferen 7 A la verdad, puedes advertir casi en todas las
cia entre religiosas congregaciones unos hombres llenos de con.
los Reli suelo, que rebosan en gozo, siempre agradables y
grosos fer alegres, fervorosos de espíritu , que meditan la ley
vorosos, y
los tibios. de 19ios de dia y de noche, que alzan con freqüencia
al Cielo sus ojos, y levantan en la oracion sus puras
manos, solícitos observadores de sus conciencias, y
devotos en la práctica de las buenas obras: para los
qua
EN LA Ascr N soN DEL SEÑoR. 8r
quales la disciplina es amable, el ayuno dulce, las
vigilias breves , la labor de manos deleytable; y en
fin toda la austeridad de este gènero de vida les pa
rece refrigerio. Por el contrario se hallan otros pusi
länimes, tibios, que caen bajo de la carga, y nece
sitan de vara y espuela: cuya alegria es remisa, pu
silânime su tristeza; cuya compuncion es breve y
rara, animal su pensamiento, su conducta tibia : sin
devocion su obediencia, sin circunspeccion sus pala
bras, su oracion sin atencion del corazon, su leccion
sin edificacion: à los quales (como vemos) apenas el
temor del infierno detiene, apenas el pudor reprime,
apenas refrena la razon, apenas contiene la discipli
na regular. ¿Acaso no te parece que la vida de es
tos se acerca enteramente al infierno, quando repug
nando el entendimiento al afecto, y el afecto al en
tendimiento , estàn necesitados à echar la mano á
cosas fuertes, los que de ningun modo se sustentan
con el alimento de los fuertes; siendo asi compañe
ros en la tribulacion, no en el consuelo? Levantèmo Se debe
huir con
nos, os pido, todos los que nos hallamos en esta todo co
triste situacion, resarzamos nuestras almas, recoja nato dela
mos el espiritu, desechando la perniciosa tibieza; ya tibieza.
que no, porque es peligrosa, y suele provocar à Dios
à vómito ; (como algunas veces lloramos miserable
mente) à lo menos porque es molestisima, llena de
dolor y de miseria, y se juzga con razon vecina al
infierno , y como una sombra de la muerte.
8 Si buscamos las cosas que estàn arriba, procu
remos tambien ahora tomar el sabor de ellas, y an
ticipadamente gustarlas. Porque tal vez acaso no im
propiamente se podrà aplicar al entendimiento, y al
afecto esta amonestacion de buscar las cosas que es
tàn arriba, y juntamente de gustarlas; para que (co
mo se dijo antes) trabajemos en levantar à Dios nues
tros corazones en sus principales miembros con las
manos de un piadoso conato, y de los espirituales
L eXer
82 SERMoN V. DE S. BERNARDo ABAD.
Son mu exercicios. Todos (sino me engaño) buscamos las co
chos los
que bus
sas que estàn arriba con el entendimiento de la fé, y
can las co el juicio de la razon; pero no igualmente acaso toma
sas de ar mos todos el sabor á las cosas que estàn arriba , como
riba, pero cebados en estas cosas de la tierra con una violenta
pocos los preocupacion del afecto. Porque ¿de dónde viene aque
q, siété el lla diversidad de ànimos , que poco hà mostramos,
sabor de
ellas. de dónde tanta desigualdad de afectos, tanta deseme
janza de conducta ? ¿De dónde tanta pobreza de gra
cia espiritual en algunos, quando en otros rebosa en
mucha copia? A la verdad, el distribuidor de la gra
Causa de cia ni es avaro, ni pobre: pero quando faltan vasos
la seque desocupados, es preciso que pare el aceyte. Se intro
dad de l duce por todas partes el amor del mundo con sus eon
COaZOlo
solaciones, ô por mejor decir desolaciones: observa las
entradas, se entra de golpe por las ventanas, ocupa
el corazon; pero no el de aquel que dice: Rebus 3.
Ps 76. 3. consolarse mi alma: me acorde de Dios , y me deley
El cósue te. Sin duda la deleytacion santa se desvia del ani
lo carnal mo preocupado por los deseos seculares; ni podràn
eSeStOrVO mezclarse las cosas verdaderas con las vanas, las eter
para el nas con las caducas, las espirituales con las corpo
divino. rales, las sumas con las ínfimas, de suerte que pue
das aun tiempo gustar de las cosas que estàn arriba,
y de las que estàn sôbre la tierra. -
9 Felices aquellos varones, por quienes la ascen
sion del Señor fué prefigurada, Enoch arrebatado, y
Eccli. 44. trasladado Elias. Felices ciertamente, pues viven ya
16.
4. Reg. s. para solo Dios, en él solo se emplean, entendiendo,
II º amando, gozando. Porque ni los cuerpos que se cor
rompen, abaten aquellas almas, ni deprime la terre
Sap,4. 1. na habitacion los sentidos de los que se sabe andu
vieron con Dios, como si pensàran en muchas cosas.
Quitôse de enmedio todo impedimento, se apartò to
da ocasion, no quedó materia alguna que abata su
V. Ser. 3. afecto, ô deprima su entendimiento. Pues la Escri
Il. 2 .
tura hace mencion, de que el primero por eso fuè
- a -
EN LA Ascr Ns IoN DEL SEÑo R. 83
arrebatado, porque acaso la malicia no venciese su
sabiduria, y porque su entendimiento, ó corazon no
pueda jamàs ser engañado, ó mudado.
1o Mas á nosotros ¿de dónde nos vendrà la ver El enten
dad en estas tinieblas, de dónde la caridad en es dimiento
te siglo malo, en este mundo que està puesto todo debe ser
en poder del maligno? ¿Piensas que habrà quien ilu ilustrade
mine el entendimiento, quien inflame el afecto? Ha poristo.
Chr
brá ciertamente; si nos volvemos à Christo, para que
quite el velo de nuestros corazones. Este es de quien Isai. 9. .
està escrito: A los que habitaban en la region de la
sombra de la muerte, les nació una luz. Pues des
preciando Dios los tiempos de la primera ignorancia,
anunció à los hombres, que todos hicieran peniten
A ét. 17s
cia en todas partes, segun lo que San Pablo enseña
39.
à los Athenienses. Acüerdate del Verbo de Dios, y
Sabiduria encarnada: cuyo empleo ciertamente era
todo aquel tiempo en que se dignò ser vista en la
tierra, y tratar èntre los hombres aquella inefable
virtud, aquella glória , aquella magestad, iluminar
los ojos del corazon , y persuadir la fè à los hom
bres con su predicacion, y juntamente con la osten
sion de sus milagros. En fin: El Espiritu del Señor, Isai.6. . .
dice, esta sobre mi: d anunciar buenas nuevas á los
pobres me envió. Y á los Apòstoles decía: Aun bay Johan. 1 a
poca luz en vosotros; andad mientras teneis luz , pa 35 •
ra que no os cajan las tinieblas. Ni solamente an Act. 1. 3e
tes de la pasion, sino tambien despues de la resur
reccion, aparecièndose á ellos en muchas pruebas por Lue. 24
quarenta dias, y hablando del reyno de Dios; en cu 27e
yo tiempo se lee tambien , que les abrió el sentido,
para que entendiesen las Escrituras, mas bien ilus
traba su entendimiento, que purificaba el afecto.
1 1 Porque ¿quàndo podrian aficionarse à las co
sas espirituales los que eran animales Ni aun la
misma luz pura podian sostener en modo alguno; si El afecto
no que fuè preciso exhibirles el Verbo en la carne, fuè puri
- - L2 el
84 SERMoN. V. pE S. BERN ARDo ABAB.
ficadopór el sol en la nube, la luz en el barro, la miel en la
grados é cera, la antorcha en la linterna. Espíritu delante del
los Após
toles por rostro de ellos era Christo Señor, pero no cierta
Christo. mente sin sombra, en la qual viviesen mientras èn
tre las gentes. Por lo que tambien se lee que el Espi
Luc, 1.35 ritu hizo sombra à la Virgen , para que no pudiera
ofucarse, reberberada y rebatida con mas vehemen
te resplandor la vista de esta àguila à los rayos de
aquella candidisima luz , y purisímo esplendor de la
Divinidad. Sin embargo, de ningun modo aun aque
lla ligera nube fuè ociosa, sino que usó de ella para
salud de ellos ; y excitó al afecto de su carne los
ánimos de los Discípulos, los quales ni podian ser
promovidos á la inteligencia de la fè sin alguna mu
tacion de su afecto , ni tenian valor para levantarse
todavia à las cosas espirituales; haciendo que siguie
sen por un cierto afecto humano á un hombre que
obraba, y hablaba cosas maravillosas, con un amor
ciertamente carnal todavia , pero tan poderoso, que
Exod. 7. prevaleciese sôbre todos los demàs. Este era aquella
serpiente de Moyses, que devoró todas las serpientes
Math. 19. de los Magos de Egipto. Finalmente: Ved, dicen,
17, que nosotros bemos dejado todas las cosas , y os be
mas seguido. Bienaventurados pues los ojos, que veian
al Señor de la Magestad presente en la carne, al Au
tor del universo tratando èntre los hombres, resplan
deciendo en prodigios, sanando los enfermos, pisan
do los mares, resucitando muertos, imperando à los
demonios, y dando à los hombres una potestad se
mejante; manso y humilde de corazon, benigno , afa
ble, rebosando en entrañas de misericordia, Corde
ro de Dios que no tenia pecado, y llevaba sôbre si
los pecados de todos. Bienaventurados los oidos, que
merecian percibir las palabras de vida de la boca del
mismo Verbo encarnado, á quienes contaba el Uni
gènito que està en el seno del Padre , y hacia ma
nifiestas todas las cosas, que habia oido á su Pa
- - dre;
EN LA Ascr Nsre N DEL SEÑeR, 85
dre; para que bebiesen los torrentes de celestial doc
trina en la fuente purisima de la misma Verdad, ha
biendo de brindar despues con ella á todas las gen
tes, mas bien, debiendola eructar despues para bien
del universo.
12 ¿Què maravilla, Hermanos, que llenáse la tris
teza su corazon, quando pronunciaba, que se habia
de apartar de ellos, y añadia : Adonde yo voy, vo
sotros no podeis venir por ahora ¿Què mucho que
se estremeciesen sus entrañas, se turbáse su afecto,
vacilāse su ànimo, se abatiese su rostro, se asustàse
su oido, ni de modo alguno pudiesen admitir con
tranquilidad de ánimo la noticia de su partida , y que
les hubiese de dejar , por quien habian dejado ellos
todas las cosas? Con todo eso no para que quedàse en
la carne, sino para que fuese trasladado al espíritu,
habia sido recogido por el Señor todo el afecto de
los discipulos en su carne; à fin de que se pudiera de
cir alguna vez : Aunque conocimos d Christo segun la 2.Cor. 5•
16.
earne, pero abora ya no le conocemos asi. Por lo
que el benignisimo Maestro animandolos con blandos
consuelos les dice: 1 o pedired mi Padre, y os da Johan.
16
14
rd otro Consolador, Espiritu de la verdad, para que
quede con vosotros para siempre. Y tambien: 2'o os Johan. 16
digo la verdad, os conviene á vosotros que yo me 7.
vaya. Porque si no mº fuere yo, no vendrd d voso
tros el Consolador. Misterio grande, Hermanos mios.
¿Què quiere significar: Si yo no me fuere, no vendrd Porque
d vosotros el Consolador? ¿Pues què, era contraria la no vino el
presencia de Christo á èl, ô desdeñaba el Espiritu Esp i ritus
Santo es
Santo la compañia de la carne del Señor, la qual tando Ch
(como sabemos por el anuncio del Angel) ni aun po risto pre
dia ser concebida, sino sobreviniendo èl? ¿Què quie Sente,
re decir pues: Si yo no me fuere, no vendrd d voso Luc, 1.35
tros el Con rolador? Si la presencia de la carne no se -

desvia de vuestros aspectos, la mente ocupada no ad


mite la plenitud de la gracia espiritual, no la recibe
el animo, no cabe en el afecto. " ¿Qué
86 SERMoN. V. DE S. Br RNARDo AB An.
13 ¿Què os parece, Hermanos? Si esto es asi;
En vano mas bien, porque verdaderamente es asi , ¿se atre.
se espera
el cósue
verà alguno en lo adelante dado à ciertos deley
lo del es: tes phantasticos , siguiendo los alagos de su carne, de
piritu en una carne ciertamente pecadora, engendrada en pe
tre l o s cados, habituada en los pecados, en la qual no se
atra éti halla finalmente lo bueno, aguardar igualmente aquel
vos d el
Consolador ? ¿Se atrevera, digo, el que siempre està
euerpo.
pegado à este muladar, que regala la carne, siem
bra en la carne, no tiene mas gusto que el de la car
ne, á esperar con todo eso aquel consuelo de la vi
sita soberana, aquel torrente de deleyte, aquella gra
cia del espíritu vehemente, la qual (como testifica la
misma Verdad) ni aun juntamente con la misma car
ne del Verbo pudieron percibir en modo alguno los
Apóstoles? Yerra totalmente qualquiera que piensa que
se puede mezclar aquella celestial dulzura con esta
ceniza, aquel divino balsamo con este veneno, aque
llas gracias del espíritu con semejantes deleytes. Te en
gañas, Thomas Santo, te engañas, si esperas ver al
Señor, separado del Colegio de los Apòstoles. No ama
la Verdad los àngulos, no le agradan los albergues se
parados. En medio està, esto es, en la disciplina y
vida comun, y se agrada de las ocupaciones comu
nes. ¿Hasta quando, miserable, anhelaràs à los sitios
apartados, y buscaràs con tantó trabajo los consuelos
de la propia voluntad, y los mendigaras con tanto ru
bor ¿Y què harè , dices? Echa fuera la sierva, y a su
hijo, porque no será heredero el hijo de la sierva
con el hijo de la libre. Ninguna proporcion (como se
hà dicho) hay èntre la verdad y la vanidad; entre
- la luz y las tinieblas, èntre el espíritu, y la carne,
èntre el fuego, y la tibieza.
14 Pero mientras él se detiene , diràs, no puedo
Abac, 2, 3 estar sin algun consuelo. Antes bien si se detuviere,
aguardale: porque vendra, y no tardará. Los Apòs
toles estuvieron diez dias en esta expectacion perse
• 2,3 . . . . . --- " - ve a
EN LA Ascr NsroN DEL SEÑoR. 87
verando unanimemente en la oracion juntamente con Act. 1.14.
las mugeres, y Maria Madre de Jesus. Tu pues tam
bien aprende à orar, aprende à buscar, à pedir , à
llamar, hasta que halles, hasta que recibas, hasta que
te abran. Conoce tu barro el Señor: fiel es, no per
mitirà que seas tentado mas de lo que puedes soste
ner. Yo confio, que si esperas fielmente, ni à los diez
dias aguardarà. Se anticipara seguramente en bendi
ciones de dulzura à el alma desolada , y que ora, de
modo que rehusando dichosamente, y no para con
fusion tuya, otro qualquiera consuelo, te deleytarás en La perse
veràcia é
su memoria, embriagado de la abundancia de la ca la oració
sa de Dios, y saciado en el torrente de sus delicias. eS neCeS2
Asi se lee tambien, que oró Eliseo otro tiempo, quan ria para
do lloraba que le habian de quitar aquel consuelo su la gracia
yo dulcísimo, que era la presencia de Elias. Pero del Espi
ritu Sto.
considera con cuidado que fuè lo que orò , ô que se
le respondió. Ruego , dice, Señor, que tu espiritu sea 4-Reg. .
duplicado en mi. Era menester que se le duplicàse el 9.
espíritu, para que una duolicada gracia supliese la au
sencia del Maestro, que se iba. Por lo qual le dice El espiri
Elias: Si lo vieres , quando yo sea apartado de ti, se tu dupli
cado de
bard lo que bas pedido. Duplicó el espiritu la vista Elias.
de quien se iba , , quando arrebatado manifiestamen
te al Cielo, llevó consigo todos sus deseos junta
mente, para que èl mismo comenzàse à gustar de
las cosas que estàn arriba, y no de las que están
sòbre la tierra. Duplicó el espíritu la vista de quien
se iba , de suerte que se juntó el espiritual afecto à
su entendimiento, sicndo arrebatado al Cielo con la
misma carne, à la que tenia adhesion antes princi
palmente.
15 Lo qual con mas evidencia se vè cumplido en
los Apòstoles. Porque luego que miràndolo ellos aquel
su Jesus fuè elevado, y caminaba al Cielo tan ma
nifiestamente , que ninguno de ellos tenia necesidad
de preguntar: ¿Adonde vais? fueron enseñados por la
DllS
38 SERMoN V. DE S. BERN A RDo ABAD.
misma fè (por decirlo asi) llena ya de ojos, à levaa
tar los ojos humildes al Cielo, à extender puras las
manos , pidiendo los dones prometidos de las gracias,
hasta que de repente se hizo ruido del Cielo, como
de un viento vehemente que venia, de aquel fuego
ciertamente que llegaba, el qual el Señor Jesus en
viaba a la tierra, deseando que fuese encendida con
velocidad. Consta que ellos antes tambien habian re
cibido el Espiritu, es à saber, quando sopló en ellos,
Jehan, a o y dijo: Recibid el Espiritu Santo: pero espiritu cier
tamente de fè , y de inteligencia, no de fervor, con
«J el qual mas bien se iluminaba la razon, que se in
flamaba la voluntad: lo que hacia necesario el dupli
Los Apos cado espiritu. Asi, à los que el Verbo del Padre habia
toles reci enseñado primero disciplina y sabiduria, y habia lle
bieron de nado sus corazones de inteligencia , viniendo despues
diversos el fuego divino, y hallandolos ya vasos limpios, in
modos el fundió en ellos los dones de sus gracias mas abundan
Es piritu
Santo. temente, y les trocò en un amor totalmente espiri
tual, de modo que encendida en ellos la caridad fuer
te como la muerte, no sufria ya que se cerrasen, no
precisamente las puertas, pero ni las bocas por el
miedo de los Judios. A la qual gracia preparándonos
nosotros segun nuestra cortedad, procuremos , Aman
Prepara tisimos, humillarnos en todas las cosas, y evacuar
cion para nuestros corazones de los miserable deleytes, y con
recibir el
Es piritu suelos caducos; y principalmente instando ya el fes
Santo. tivo dia, con mas fervor, y con mas confianza per
severemos unanimemente en la oracion, para que se
digne concedernos su visita , su consolacion , su con
firmacion aquel Espíritu benigno, Espiritu dulce, Es
píritu fuerte, que fortalece lo flaco, allana lo aspe
ro, y purifica los corazones: el qual con el Padre y
el Hijo es una misma cosa, pero no uno mismo; de
modo que confiesa ciertisina, y fidelisimamente que
los tres son una cosa , y que esta una cosa es los
tres, la Catholica Iglesia, adoptada por el Padre,
- dos
EN LA AscENSIoN DEL SEÑo R. 89
desposada por el Hijo , confirmada por el Espiritu
Santo; en los quales asi como hay una sola substan
cia, asi tambien no menos una misma gloria por los
siglos de los siglos. Amen. :

<<<e e-ee e º es esº- º * -e-ºe


EN LA FIESTA DE PENTECOSTES.
y

SERMo N PRIMERO.
Como el Espiritu Santo obra en nosotros tres -
cosas. , -

ir
-I Elebramos, Amantisimos, hoy la solemni
dad del Espiritu Santo, digna de celebrar Excelen
se con todo gozo, y digna de toda devocion. Es una cia de es
cosa dulcisima en Dios el Espíritu Santo, es la be ta fiesta.
riignidad de Dios, y èl mismo es Dios. Por tanto si
celebramos las solemnidades de los Santos, ¿quánto
mas debemos celebrar la de aquel por quien tuvieron
el ser Santos todos los que han sido Santos? Si vene
ramos a los santificados, ¿quánto mas convendrà ve
nerar al Santificador?. Hoy pues es la festividad del
Espiritu Santo, porque siendo invisible apareciò visi
blemente; asi como el Hijo, siendo en si mismo igual
mente invisible, se dignó exhibirse à si mismo ví
sible en la carne. Hoy el Espiritu Santo nos revela
algo de si mismo, asi como antes sabiamos algo del
Padre y del Hijo ; porque el conocimiento perfecto de
a Trinidad es la vida eterna. Mas ahora solo cono * y .

mos por parte; las demàs cosas que de ningun mo


do somos suficientes para comprender, las creemos.
Y del Padre ciertamente hè conocido la creacion del
universo , clamando las criaturas: El mismo nos bizo; Psal.99.3
3 no nos bicimos nosotros. Pues las perfecciones in
- - M vi
9o SERMoN I. De S. BERNARD o Ars AD.
Rom. 1, visibles de Dios por las cosas que estan hechas , se
2O, bacen inteligibles d la criatura del mundo. Pero el
comprender su eternidad , e inmutabilidad, esto es
¿ mucho para mi: , habita una luz inacesible. Del Hi
¿de jo una cosa grande hè conocido por gracia suya, es
Dios. - à saber, su encarnacion. Porque ¿quièn contarà su ge
Isai. 53. neracion? ¿Quièn comprenderà al engendrado igual
8. al que engendra? Ya tambien del Esplritu Santo, si
no la procesion con que del Padre y del Hijo pro
cede (porque aquella ciencia se ha hecho admirable
respeto de mi: es tan alta, que no podrè llegar a ella)
con todo eso hè conocido algo, es à saber, la ins
Pos. Pºr piracion. Porque hay dos cosas: de donde procede;
ce Espi y adonde procede. La procesion que tiene del Padre
delsiones - -

itu St¿ y del Hijo se ocultó èntre las tinieblas; pero la pro
cesion à los hombres hoy comenzò á declararse, y
es manifiesta ya á los fieles.
2 Y primero à la verdad (porque asi convenia)
•º - el , Espiritu Santo invisible con signos visibles decla
raba su venida: ahora sus signos quanto mas espiri
tuales son, tanto mas congruentes, y tanto mas dig
nos parecen del Espíritu Santo. Vino entonces sobre
los Discipulos en lenguas de fuego, para que en las
lenguas de todas las gentes hablasen palabras de fue
go, y predicasen lenguas de fuego una ley que era
de fuego. Ninguno se queje, de que no se haga en
nosotros esta manifestacion del Espíritu Santo en ma
1. Cor. 12 nera alguna : Pues que d cada uno se le dd la ma
7. nifestacion del Espiritu para utilidad. Finalmente,
si es forzoso decirlo, para nosotros se hizo esta ma
Pººººº nifestacion mas bien que para los Apòstoles. Porque
¿ ¿á que eran necesarias en ellos las lenguas de las gen
¿has a —tes, sino para la conversion de las gentes? Hubo en
los Disci ellos tambien otra manifestacion que les pertenecia
pulos mas: y esta igualmente hasta el dia de hoy se ha
es ce, en nosotros. Porque fuè manifiesto que habian
sido vestidos de virtud de lo alto , los que de tanta
- - C0
EN LA FresTA DE PENTEcostes. 9r
cobardia de espiritu vinieron a tener tanta constan
cia. Ya no piensan en huir; ya no piensan en escon onMutaci
de los
derse por miedo de los Judios: mayor es ahora la Apósto
constancia con que predican, que era antes la timi les despu
dez con que se escondian. En fin manifiestamente de es de la
clara la mutacion que hizo la diestra del Excelso el venida de
miedo del Príncipe de los Apòstoles à las palabras el Espiri
tu Sto.
de una criada antes, y despues su fortaleza èntre los
azotes de los Principes. Iban, dice la Escritura, go Aas º s
zosos del concilio, porque fueron tenidos por dignos
de padecer la afrenta por el nombre de }esus : al
qual ciertamente antes, quando era llevado al conci
lio, habian dejado solo, y se habian huido. ¿Quièn
dudarā, que ha venido el Espiritu vehemente , para
ilustrar sus almas con una potencia invisible? A este
modo tambien ahora, lo que el Espiritu Santo obra en
nosotros, dà testimonio de èl.
3 Así, porque todos los preceptos que hemos re 1. Petr. 3.
cibido, se dirigen à que desviandonos de lo malo II º
hagamos lo bueno; mira como el Espiritu ayuda nues
tra flaqueza en lo uno y lo otro; porque aunque hay .
diversidad de gracias, pero el Espíritu es uno mis Ps.33.24.
mo. Por tanto para que nos desviemos de lo malo,
obra en nosotros tres cosas; la compuncion , la ora Tres co
cion , la remision. El principio pues de volver à Dios sas obra
es la penitencia , la qual sin duda obra el Espíritu, eltu Espiri
Sto. en
no el nuestro, sino el de Dios: y esto lo enseña una Il OSOtrOS
razon constante, y lo confirma tambien la autoridad. para que
Porque ¿quièn llegando al fuego lleno de frio, y sien nos apar
do calentado, dudara que vino del fuego el calor, que temos de
no podia tener sin el?. Así, el que antes estaba frio lo male,
en su iniquidad, sí despues se enciende en el fervor
de la penitencia, no dude que ha venido otro espl 1. La pe
ritu que reprende y juzga al suyo. Tienes esto tam nitencia,
ô compú
bien en el Evangelio, quando hablando el Señor del cion,
Espíritu que habian de recibir los que creian en el:
El, dice, arguird al mundo del pecado. Johan. 18
y M2 - ¿Pe 8,
92 SERMoN I. DE S. BERNARDo ABAD.
* 1a ora 4 ¿Pero què sirve hacer penitencia de la culpa,
eion para sino se suplica por el perdon? Es preciso tambien
alcázar el
perdonde que esto lo haga el Espíritu llenando el alma de una
las cul cierta dulzura. de la esperanza, con la qual supliques
pas. confiadamente, no titubeando nada. ¿Quières que te
muestre, que esto tambien es obra del Espíritu Santo?
Ciertamente quando falta èl, no hallaràs en tu espí
ritu cosa semejante. Finalmente, èl es en quien cla
Rom. 8. màmos: Padre Padre: èl es el que pide por los Sun
.16. tos con indecibles gemidos. Y esto à la verdad es
tando en nuestro corazon. Pero ¿què en el corazon del .
3. La re
mision de Padre? Como en nosotros pide por nosotros, asi en
los peca el corazon del Padre condona los delitos con el Pa
dos, dre mismo, siendo nuestro Abogado delante del Pa
dre en nuestros corazones, y nuestro Señor en el co
razon del Padre. Asi pues lo que pedimos, lo dà el
mismo que nos hà dado que pidamos; y asi como nos
alienta con una piadosa confianza, asi inclina á Dios
hàcia nosotros con su piadosa misericordia. Para que
enteramente se pas que el Espiritu Santo obra la re
mision de los pecados, escucha lo que alguna vez oye-.
Johan.2o ron los Apòstoles: Recibid el Espiritu Santo: d quie
a8,
nes perdondreis los pecados, les son perdonados. Asi
--
acerca de desviarte de lo malo.
Tambien , , 5 Mas para hacer lo bueno, ¿què obra, en noso
obra entros el Espíritu bueno? Verdaderamente amonesta,
no sotros mueve, y enseña. Amonesta la memoria, enseña à
t res COSaS

para que
la razon, mueve la voluntad. En estas tres cosas con
hagamos siste toda el alma. Sugiere à la memoria lo bueno en
lo bueno... pensamientos santos, y asi aparta de nosotros la
pereza y la torpeza, Por tanto todas las veces que
a . Excita sintieres en tu corazon esta sugestion de lo bueno, dà
la memo honor à Dios, y haz reverencia al Espíritu Santo, cu
sia.
ya voz suena en tus oidos. Porque el es el que ha
bla la justicia. Y en el Evangelio tienes: Que el os
Johan. 4 bard acordar de todas las cosas, que yo os be dicho.
a 6.
Y advierte lo que habia dicho antes, El as enseña-,
•º - v- º * rd
EN LA FIESTA DE PENTEcosTEs. 93
rd todas las cosas. Pues habia yo dicho, que ense
ña à la razon. Muchos son amonestados para que obren 2. Enseña
bien: pero de ningun modo saben lo que han de ha à la razó.
cer, sino son nuevamente asistidos de la gracia del
Espiritu Santo; y si esta misma no les enseña à po
ner por obra lo mismo que habia inspirado , para que
no sea iufructuosa la gracia de Dios. ¿Mas què? El Jac.4. 17.
que sabe, lo bueno y no lo hace, es culpable, y pe 3. Mueve
ca. Por tanto es forzoso el ser no solamente amones la volun
tado y enseñado, sino tambien ser movido y aficio tad.
nado à lo bueno por aquel Espíritu, que ayuda nues
tra flaqueza, y por quien se difunde en nuestros co
razones la caridad, la qual es la voluntad buena.
6 Así pues, quando viniendo de esta suerte el Es Afectos
piritu posee toda el alma, sugeriendo, instruyendo, del Espi
ritu Sto.
aficionando , hablando siempre en nuestros corazo Cn 1OSO
nes, para que oigamos lo que en nosotros hàble el tIOS.
Señor Dios, iluminando la razon , inflamando la vo
luntad; ¿no te pareee que han llenado toda la casa
las lenguas que se partian, como de fuego? Porque
en estas tres potencias dijimos arriba que consistia el
ser del alma. Sean pues partidas las lenguas por cau
sa de los pensamientos diversos; pero esta diversi
dad de ellos sea como fuego, siendo en todos una mis a -
.3 , º
ma la luz de la verdad, y el fervor de la caridad.
O ciertamente , , el llenarse la casa, reserv ese mas 3
bien para el fin, quando daràn en nuestros senos una
medida buena, llena, remecida, y que rebòse. ¿Pero
quàndo serà esto? A la verdad quando se hayan cum
plido los dias de Pentecostes. Felices vosotros que ya
habeis entrado en la Quinquagesima del repóso, y o
en el año del Jubileo. Häblo à nuestros Hermanos,
à quienes ya dijo el Espiritu, que descansen de sus
trabajos: pues que tambien hallamos esto entre sus
obras. Dos tiempos celebramos, Hermanos ; uno el
de Quaresma; otro, el de Quinquagesima: aquel an
tes de la, Pasion; este despues de la Resurre
a que
94 SERMoN I. Ds S. BsRNARDo ABAD.
aquel en compuncion del corazon, y en los lamen
tos de penitencia, este en devocion del Espíritu, y
en la Aleluya solemne. El primer tiempo ciertamen
te es la vida presente; el posterior significa el des
canso de los Santos, el qual es despues de la muer
te. Quando llegàre el fin de esta Quinquagésima, se
rà la plenitud del Espíritu, y llenarà toda la casa.
Estará llena toda la tierra de su Magestad, quando
no solamente el alma, sino el mismo cuerpo resuci
tarà espiritual; pero con tal que mientras dura es
te tiempo, sea sembrado como animal, segun el aviso
del Apòstol.

e» e«» «»e e»e» º «»se» e»e»«» º «» e «e»).


EN LA FIESTA DE PENTECOSTES.

SERMONSEGUNDO.
De las obras de la Trinidad sðbre nosotros , y de
la gracia triplicada del Espiritu Santo.
I OY, Amantisimos, destilaron los Cielos à
Ps.67.1o. la presencia del Dios de Sina, à la pre
sencia del Dios de Israel, y se repartió una lluvia
voluntaria a la heredad de Christo. Porque el Espi
TItUl Santo , que procede del Padre, por una benefi
ca dignacion de su Magestad vino sobre los Após
toles, y les franqueó los dones preciosos de sus gra
cias. Despues de la magnificencia de la Resurrec
cion del Señor, despues de la gloria de su Ascen- º
sion, despues de la sublimidad con que esta sentado
a la diestra de Dios, ya no restaba , sino que vinie
se la esperada alegria de los justos, y los hombres º
celestiales fuesen llenados de celestiales dones. Pero o
mira, si con el mismo peso de sentencias, y el ór-º-
den
EN LA FresTA DE PENTE cost es.
den mismo de palabras no predijo todo esto mucho
antes Isaias. Estard , dice, en aquel dia el pimpollo
del Señor en magnificencia y gloria, y serd el fru
to de la tierra sublimado, y serd la alegria para
los que fueron salvados de Israel. Pimpollo del Se
ñor es Jesu Christo, solo èl concebido de sangre
purísima: porque aunque en la semejanza de la car
ne de pecado, pero no en la carne de pecado: y
aunque hijo de la carne de Adan, pero no hijo de
-la prevaricacion de Adan : pues que no fuè por na
- turaleza hijo de ira , como todos los demàs, los qua
les en iniquidades fueron concebidos. Este Pimpollo
pues , que brotó de la vara de Jesè con virginal
verdor , estuvo en magnificencia, habiendo resucitado
de èntre los muertos: porque entonces, Señor Dios, Psal. 1 o 3.
fuisteis magnificado en gran manera, vistiendo la con Iº

fesion y hermosura, cubierto de la luz como de un


vestido. ¿Quánta fuè la gloria de vuestra Ascension,
quando en medio de los Angeles, y de las almas
-Santas llegästeis hasta el Padre, y entrando en los
Cielos con triunfante palma, encerrasteis el hombre
que habiais tomado en la misma identidad de la Di
vinidad? ¿Quièn, no digo, hablará, sino quièn po
drà pensar, quan sublime estè el fruto de la tierra
en el asiento à la diestra del Padre; lo qual sin du
da reverbera los ojos de las naturalezas celestiales;
y la vista angélica lo estremece, no lo alcanza? Ven
ga pues la alegria , Señor, para los que fueron sal
vados de Israel, para vuestros Apòstoles, que esco
gisteis antes de la creacion del mundo. Venga vues
tro Espíritu bueno, que lave las manchas, è infun
da las virtudes, en espiritu de juicio, y espíritu de
ardor. -

2 Ea pues, Hermanos, meditemos las obras de


la Trinidad sóbre nosotros, y para nosotros desde el
principio del mundo hasta el fin , y veamos quan
solicita estuvo aquella Magestad, à quien incumbe
a - la
96 SERMoN II. DE S. BERNARDo ABAD.
la disposicion y govierno de los siglos, de no per
La bon
dernos para siempre. Poderosamente a la verdad ha
dad de Di bia fabricado todas las cosas, y sabiamente las go
os resplā bernaba todas, y tanto de su potencia, como de su
dece enla sabiduría habia signos evidentisimos en la creacion
reparació
del hom
y conservacion de la machina del mundo. Habia sin
bre.
duda bondad en Dios, y bondad mucha sobre ma
mera pero estaba escondida en el corazon del Pa
dre: para ser difundida largamente alguna vez sobre
el linage de los hijos de Adan en el tiempo opor
Jerem. 29 tuno. Sin embargo, decia el Señor: ro medito pen
II e samientos de paz: para enviarnos aquel Señor que
es nuestra paz: que de dos pueblos hizo uno solo;
a fin de dar una paz sóbre toda paz; paz a los que
estan lejos, y paz a los que estan cerca. Al Verbo
de Dios pues colocado en las alturas le convido a
9º bajase á nosotros la benignidad propia, la mise
ricordia le trajo, la verdad por lo que habia pro
metido venir, le compelió, la pureza del vientre
Virginal, salva la integridad de la Virgen, le conci
bio, la potencia le sacó, la obediencia en todas las
ººsas le acompañò , la paciencia le armó, la cari
dad en las palabras y milagros le manifestó. .
3 Por cierto se presenta ahora à mi considera
cºn una materia amplisima de los males mios, y de
los bienes de mi Señor, para que reflexionando mis
ººminos , convierta yo mis pies a sus preceptos. Ine
fables son estos bienes, porque (para comprenderlos
todos en brebes palabras) nada pudo encontrar mejor
la Sabiduria de Dios para redimirnos en toda su sa
biduria. Pero tambien nos habían rodeado males que
Ps. 24. 1. ho tenian número: porque he pecado (habla un justo)
ºdóre el numero de la arena del mar: y : por vues
ºrº nombre, Señor, os aplacaréis sobre mi pecado,
Pº”7ue es muy grande. Fuè echada la enroscada cu
lebra por el diablo para que transfundiese el veneno
Pºr la oreja de la muger en su alma, y de este mo
do
EN LA FIESTA DE PENTEcosTEs. 97
do se refundiese en el origen de toda su posteridad:. s -º *
pero fuè enviado el Angel Gabriel por Dios para
• .
que eructäse el Verbo del Padre por el oido de la
Virgen à su vientre y à su corazon, y asi por el mis
mo camino por el que habia entrado el veneno, en
träse el antidoto. Verdaderamente vimos su gloria,
- ul.
gloria como del Unigenito del Padre.; porque todo es
paternal quanto mos trajo Christo del corazon del Pa
dre, para que nada sospeche la timidez del linage
humano en Christo que no sea dulce , que no sea de
un afecto Paternal. Desde la planta del pie hasta la
cabeza no habia sanidad en nosotros. Habiamos erra
do desde el vientre, siendo condenados en el vientre
mismo antés que nacidos, porque de pecado, y eu
pecado estabamos concebidos. .

4 Christo pues alli aplicó en primer lugar la me


dicina, donde estaba abierta la primera llaga ; y des La con
cendiendo substancialmente al vientre de la Virgen, cepció de
fue concebido del Espíritu Santo, para limpiar nues Christo
tra concepcion, la qual aunque no la habia hecho el ¿
la, nues
espíritu malo, pero la habia inficionado; no siendo de tra. . . . .
esta suerte su vida ociosa aun en el vientre mismo,
quando por nueve meses purifica la llaga antigua, exa
minando, y apurando, como se dice, hasta la tayz la
materia ponzoñosa, para que se siguiese una sanidad
sempiterna. Ya entonces obraba la salud en medio de
la tierra, à saber en el vientre de la Virgen Maria, Maria es
quien con admirable propiedad se llama el medio de el medio
la tiemra. Pues que.à ella como al medio, o como à la de la tier
13 ,
arca de Dios, como a la causa de las cosas, como à
la Lobra grande de los siglos, están mirando los que
habitan en el Cielo, y los que habitan en el infierno,
los que nos precedieron, y nosotros que somos ahora,
los que se seguiràn à nosotros, los nacidos de los na
cidos, y los que nacerán de . estos mismos. Lºs que
estàn en el Cielo, para ser restaurados; los que es
tán en el infierno, para ser librados;
N
lo que pr
- 162
p8 SERMoN l. pu S. BERN AR po ARAn.
dieron, para que se hallen fieles los Prophetas; los
Luc. 1. que se siguen para ser glorificado s. Por esto te lla
48. marán bienaventurada todas las naciones , Madre de
Dios, Señora del mundo, Reyna del Cielo ; todas las
naciones, vuelvo á decir. Porque hay generaciones
del Cielo, y de la tierra. El Padre de los Espiritus,
Eph.3.15
dice el Apòstol, por quien se nombra toda paternidad
en el Cielo, y en la tierra. Por tanto te llamarān
bienaventurada todas las naciones à ti, que engen
draste la vida, y la gloria para todas las naciones.
En ti hallan los Angeles la alegria, los justos la gra
cia, los pecadores perdon para siempre. Con razon
ponen en ti sus ojos todas las criaturas, porque en ti,
y por ti, y de ti la benigna mano del Omnipotente
rehizo todo lo que habia criado.
º
5. ¿Os agradarà , Señor Jesus, darme vuestra vida
asi como me disteis vuestra concepcion; pues no solo
La vida mi concepcion es intnunda , sino la muerte perversa,
de Chris
to instru la vida peligrosa, y despues de la muerte resta una
ye la mu muerte mas grave , que es la muerte segunda ? No
CStas. solo, dice, mi concepcion sino tambien mi vida, y
esto por todos los grados de las edades, de la infan
cia, de la niñez, de la adolescencia, y de la juventud,
te darè ; añadiendo además mi muerte, mi resurrec
cion , mi ascension, la venida tambien del Espíritu
Santo. Y esto para el fin de que mi concepcion pu
rifique la tuya; mi vida instruya la tuya, mi muer
te destruya la tuya, mi resurreccion preceda à la tu
ya, mi ascension prepare la tuya, y el Espiritu ayu
de la flaqueza tuya. De esta suerte verás llanamente
el camino por donde debes ir, la cautela con que de
bes ir, y à que mansion debes ir. En mi vida cono
ceràs la tuya para que asi como yo guardè las sendas
rectisimas de la pobreza y obediencia , de la humil
dad y de la paciencia, de la caridad y misericordia,
asi tambien tu vayas por las huellas mismas no de
clinando à la diestra, ni à la siniestra. Mas en mi muer
- -- - - te
EN LA FrE sTA DE PENTEcosTEs.” 99.
te te darè mi justicia, rompiendo el yugo de tu cau La muer
te de Ch
tiverio, y combatiendo los enemigos que estàn en el risto ven
camino, ô junto al camino, para que ya jamàs inten C62 nueS«
ten hacerte daño. Cumplidas estas cosas volverème à trOS ene
la casa de donde sali, y restituirè mi rostro à aque migos.
llas ovejas que habian quedado en los montes, y que
habia por ti dejado, no precisamente para hacer que
volvieses, sino para traerte en mis hombros yo mismo.
6 Y para que de mi ausencia no te quejes ô te
contristes, enviaré al Espíritu Consolador, que te dè Tres do
nes del
la prenda de la salud, la robustez de la vida, la luz Es piritu”
de la ciencia. La prenda de la salud , para que el mis Santo.
mo Espiritu dè testimonio à tu espiritu que eres hi
jo de Dios; el qual imprima, y muestre en tu cora
zon señales ciertísimas (a) de tu predestinacion: que 1.La pré.
dè en tu corazon tambien la alegria, y del rocio del da de nu
eStra S3
Cielo, sino continuamente, pero muchísimas veces lud.
encràse tu alma. La robustez de la vida, para que
lo que por la naturaleza es imposible para ti, se ha 2. Las fu
ga por su gracia no solo posible, sino facil; de suer erzas de
te que en los trabajos, en las vigilias, en la ham la vida.
bre y en la sed, y en todas estas observancias (pues -

si estas cosas no se endulzan con esta harina, total


mente aparece la muerte en la olla) camines deley
tablemente, como en todas las riquezas. La luz de la 3. La luz
de la cié
ciencia, para que quando todas las cosas las hayas cia.
executado bien , te reputes un inútil siervo, y todo
el bien que halles en ti, lo atribuyas à aquel Señor
N2 de

(a) Llama ciertisimas señales en el mismo sentido en que lo


dice Serm. 2. en la Octava de la Pascua, en donde con toda ex
presion dice que en esta materia se nos niega enteramente la cer
tidumbre. Vease en el Sermon 1. en la Septuagesima num. 1. y en
otras mas partes; de modo que no solo es doctrina del Santo, sino
axioma y sentencia de las que mas inculcó, que debemos vivir
siempre con solicitud y temor, asi de nuestro estado presente, co
mo de lo que nos puede suceder.
-
IOO SERMoN II. DE S. BERNAR Do ABAD.
de quien es todo lo bueno , y sin el qual no solo un
poco, pero ni absolutamente nada puedes comenzar,
por no decir perfeccionar. Asi este Espíritu en estas,
tres cosas te las enseñarà todas , pero todas las que,
a pertenezcan à tu salud, porque en ellas està la plena
y absoluta perfeccion. . . . . ... . -

Esto es lo que por el Propheta dice el mismo


Oseae, ro Espíritu: Sembrad para vosotros en la justicia , en lo,
2. qual se muestra la prenda de la salud: Caged la espe
ranza de la vida, en lo que se significa su. robustez:
, Encended para vasotros la luz de la ciencia ; la qual
Porque el se explica
¿ li labras. Por lo que este Es
con propias palao
- -

só a píritu apareció sobre los Apóstoles en fuego, por la


reció é el luz, y el ardor juntamente; pues à los que él llena
fuego, hace hervir en el espiritu, y conocer segun la ver
- dad, porque solo es la misericordia la que los pre
viene, y la que los lleva al fin, Mucho de esta mi
sericordia habia participado el Propheta del Señor,
Ps 38 que decia: Su misericordia me prevendrá: y: delan
¿? te de mis ojos esta vuestra misericordia: y : vuestra
p¿ misericordia me seguird todos las dias de mi vida;
4. y el que me corona en misericordia y piedades : y:
Ps. 58. 18 Dios mio, misericordia mia. Quàn dulcemente, Se-.
ñor Jesus, tratästeis con los hombres! ¡Quàn abun
dantemente disteis à los hombres muchos y grandes:
- bienes! ¡Quàn valerosamente padecisteis cosas tan in
" º dignas, y què cosas tan àsperas, sufristeis de suerte,
que se puede ya chupar miel, de la piedra, y aceyteo
del peñasco durísimo: duro à las palabras, mas duro
à los azotes, durisimo á los horrores de la cruz; por
que en todas estas cosas como un cordero delante de
quien le esquila , enmudeció, y no abrió su boca.
Ves pues quanta verdad pronunciò aquel que dijo: El
Ps.39, 18 Señor está solicito de mi. El Padre por redímir al
Siervo, no perdona al Hijo: el Hijo se entrega èl
mismo gustosisimamente: uno y otro envian al Espí
ritu Santo: y el mismo Espiritu pide por nosotros con
inefables gemidos. O
EN LA FIESTA DE PENTE cosTE s. IOI.

3 O duros, y endurecidos, y rebeldes hijos de


Adan, á quienes no ablanda tanta benignidad, tan
ta llama, ardor tan grande de amor, amante tan fino,
que porcunas viles cargas expende mercaderias tan
preciosas. Pues no con el oro y plata que se corrom
pen nos redimiò, sinó con su preciosa sangre que der
ramò abundanternente: porque por cinco partes co- endureci.
piosamente manaron los raudales de sangre del cuer- dos, y a
po de Jesus. ¿Què mas debia hacer, y no lo hizo ººººººº
Dió vista á los ciegos, encaminó a los errados, re- ¿
concilió los reos, justificó los impios dexandose ver a ¿
-

sobre la tierra treintao y tres años, tratando con los neficios


hombres, muriendo por los hombres, siendo aquel de Dios.
Dios que dijo, y fueron hechos los Cherubines, los
Seraphines, y todas las virtudes angèlicas, vaquel,
- Señor que tiene en su mano hacer todo quanto quie-p
re. ¿Què busca de tí el que con tanta solicitud te bus
cò, sino que andes solícito con tu Dios? Esta solici.
tud nadie la dá. sino el Espiritu Santo, que escudriña,
lo profundo de muestros pechos, que discierne los
pensamientos è intenciones de nuestro corazon, que mil
una pequeña paja permite tenga, lugar en la habitae)
cion del carazon que posee , sino que al punto la con-s
sume con el fuego de una sutilisima circunspeccion; s
Espíritu suave y dulce, el qual incline nuestra volun- , , , ,
tad, mas bien, la erija, y la diríja á la suya, para o
que podamos entenderla verdaderamente, amarla fer-, o ce
vorosamente, y cumplirla eficazmente. . . . . . . .
-, et . . . .. . .
- s -º * - . . . - -

º º *** sº, º , , , , , , ,, , , ,
*** - º ** º * , , , , ,
* . *** , ºsº, . . . . . . . .
, º aº , , - - -
- •

º - - s. o
TO2.

EN LA FIESTA DE PENTEcosTEs.

SERMONTERCERO.
º, º

.
De las varias operaciones del Espiritu Santo en
10.5Otro 3's

ON quanto gusto os comunico, si hallo que


por la dignacion divina se me inspira al
guna cosa, sabelo el mismo Espiritu, cuya solemni
dad , y solemnidad principal celebramos hoy, ojalà
que con devocion principal tambien. Este mismo es,
Amantisimos, el que hace que esteis sentados no so
lo en la Ciudad, sino en una casa tambien, para sen
tarse èl sobre los que estàn sentados, y reposar só
bre los humildes, y que se estremecen a sus palabras.
Este mismo es quien hizo sombra à la Virgen, y con
fortô à los Apòstoles, para templar la llegada de la
deidad al cuerpo virginal, y para vestir á los Apòs
toles de la virtud de lo alto, a saber, de una fervo
Obrasdel rosisima caridad. Esta loriga se vistió el Apostolico
Es piritu coro, como se la viste un gigante para hacer ven
Santo, ganza en las naciones, castigos en los pueblos, pa
ra atar à sus Reyes en grillos, y á sus nobles en es
Psal. 149 posas de hierro. Porque, como eran enviados à la ca
7.
sa del fuerte para atarle, y saquear todas sus alha
jas, tenian necesidad de mayor fortaleza. De otra
suerte, ¿quàn sôbre sus fuerzas era, haber de triun
far de la muerte, y que ni las puertas mismas del in
fierno prevaleciesen contra ellos, si en ellos mismos
no estuviera vigorosa para conseguir la victoria, la
caridad fuerte como la muerte, y el zelo duro como
el infierno? Este zelo habian embebido en si mismos,
, , quan
EN LA Frrsra DE PENTEcostes. o3
quando eran reputados por embriagados con vino. Y Aéº.2, 13
verdaderamente embriagados de vino, pero no de
aquel de que les creian embriagados los incredulos.
Vino mis
Verdaderamente, repito, embriagados , pero del vino tico.
nuevo, que los odres antiguos ni merecian recibir, ni
podian guardar. Este era el vino que aquella verda
dera Vid habia derramado desde las alturas; vino que
alegra el corazon, pero no subvierte el estado de la
razon: vino que brota Virgines, pero no hace apos
tatar aun à los sabios. Vino nuevo, pero para los que
habitan sobre la tierra. Porque en los Cielos ya antes
abundaba copiosamente, no en odres, ni en vasos de
barro, sino en la despensa del vino, en bodegas es
pirituales. Corria por todas las calles y plazas de aque
lla Ciudad el vino, en el qual està la alegria del co
razon, no la luxuria de la carne : los nacidos en la tier.
ra, y los hijos de los hombres no tenian este vino.
2 Asi pues el Cielo á la verdad gozaba de vino
propio, el qual ignoraba la tierra , pero ni esta mis
ma tierra enteramente estaba pobre ; gloriàbase de Comer
tener la carne de Christo , de cuya presencia no me cio de l
nos tenia sed el Cielo. ¿Què mucho que asi se hicie Cielo, y
ra un segurisimo y gustosisimo comeroio èntre el la tierra
Cielo y la tierra, èntre los Angeles, y los Apòstoles, en el dia
de Pente.
para que se les presentàse à aquellos la carne de Chris costes.
to, à estos el vino del Cielo. y estuviese en la tierra
el Espiritu, la carne en los Cielos, y en lo adelante
todas las cosas fuesen comunes à todos eternamente?
Si ya no me fuere, dice, el Consolador no vendrd d Johan 16.
vosotros. Que es decir: siho me dais lo que amais, 7.
-

no tendreis lo que deseais. A vosotros puesos con


viene que yo me vaya, para trasladaros tambien á
vosotros de la tierra al Cielo, de la carne al Espíri
tu. Es el Hijo Espiritu, es el Padre Espiritu, es Es
piritu el Espiritu Santo. Finalmente espiritu delante de
nuestro rostro es, Christo Señor. Tambien el Padre,
porque es espíritu, busca tales adoradores que le ado
ren
1 o4 SERMoN III. DE SBERNARDo AEAp.
ren en espiritu y verdad. Con todo eso el Espiritu San
to como con especialidad se llanna Espiritu, porque de
uno y de otro procede este firmisimo è indisoluble vin
-
culo de la Trinidad: se llama Santo como con pro
piedad, porque es don del Padre y del Hijo, que san.
tifica toda criatura; aunque el Padre tambien sea Es.
píritu, y Santo: y el Hijo sea igualmente Espíritu, y
Rom. 1 1. Santo, tambien: De quien son todas slas cosas , por
36. quien son todas las cosas, en quien son todas las
cosas, dice el Apòstol. • - -

3 Tres cosas debemos meditar en esta obra gran


de del mundo; «á saber, què es, de què modo es, y
para què estaohecho. Y ciertamente en el ser de las
cosas resplandege una inestimable potencia, al ver que
tantas y tan grandes con variedad tanta, y tanta mag
nificencia fueron criadas. En el modo mismo brilla una
sabiduría singular, al ver que unas estàn colocadas
abajo, otras arriba, otras en el medio, y todas con
Ha mejor orden y disposicion. Mas si meditas el fin
- 13 r. Y para que fueron criadas, se presentará á tus ojos tan
3 , util benignidad, tan benigna utilidad , que aun à los
re
mas ingratos les oprimirà con la multitud , y gran
deza de beneficíos. Poderosisimamente fueron cria
..- 3
ºr.2 ºb das todas de la nada, sapientisimamente fueron cria
Quienes
das hermosas, y benignisirnamente utiles. Sin em
son los bargo, sabernos que desde el principio hubo, y hay
carnales. todavia muchos en los hijos de los hombres, que su
mergidos con toda sensualidad en los inferiores bie
* - , . .
. nes de este mundo sensible, se entregaron totalmen
te à tas, cosas criadas, despreciando el cónsiderar de
Los Phi queo modo, ô para que fueron hechas: ¿qué llamare
losophos, mos a estos sino carnales? Pienso que ya hay poqui
curiosos, simos , pero hubo otros segun leemos; cuyo sumo
y vanos.
estudio y unica solicitud fue investigar el modo y or
den de las cosas criadas , de tal suerte, que muchos
no solamente dejaron de buscar la utilidad de las co
sas, sino que las despreciaron todas magnanimamen
te,
EN LA FIESTA DE PENTEcosTEs. 1o5.
te, contentos con un cortisimo, y vilisimo alimento:
ellos mismos ciertamente se llaman Philosophos, pe
ro mejor los llamarèmos nosotros curiosos y vanos.
4 . A unos y a otros pues, se siguieron varones El verda
dero sa
mas prudentes que los unos y los otros; que no po bio mira
niendo su atencion en las cosas criadas, ni en el mo
elfin prin
do con que fueron hechas, dirigieron la vista de su cipalmen
entendimiento à examinar el fin para que fueron he te porque
chas. Ni se les ocultó , que Dios hizo todas las cosas fueró cria
das lasco.
por si mismo : y todas por los suyos. Mas de un mo SAS,
do por si , y de otro modo por los suyos. En decir
se : Todas las cosas por si mismo, se significa el ori Prov. 16.
gen que las previno: mas en decirse: Todas por los 4e
suyos , se explica mas el fruto y utilidad que se si
gue de ellas. Todas las cosas hizo por èl mismo, es
à saber, por una bondad gratuita: todas por sus es
cogidos, es decir para utilidad de ellos; de modo que
Quienes
aquella es la "causa eficiente, y èsta el fin. Estos son sonlos es
los hombres espirituales, que de tal suerte usan del pirituales
mundo, como sino usāran de èl, sino que buscando
en la sencillez de su corazon à Dios, no ponen mu
cho cuidado en saber como se dirige esta maquina
del universo : los primeros estàn llenos de deleyte,
los segundos de la vanidad, los terceros de la ver
dad. - -

5 Gôzome de que vosotros sois de esta escuela,


de la escuela sin duda del Espiritu, en la que apren
dais la vondad, la disciplina, y la ciencia , y podais
decir con el Santo: Sobre todos los que me enseñan Psal. I 18.
he entendido. ¿Por què? pregunto. ¿Es acaso porque. 99.
me vestl de púrpura, y de precioso lino, y porque
disfrutè abundantemente banquetes delicados? ¿Es aca
so porque entendí las sutilezas de Platon , los capcio
sos discursos de Aristoteles, ó trabajè en entender
los ? De ningun modo, repito; sino porque busque los
preceptos vuestros. Feliz el que mora en este tàla
mo del Espíritu Santo, Par, que pueda entender aquel
Ll
oó SeRMoN II. pE S. BERNAR Do ABAD.
Espíritu triplicado espiritu; del qual el mismo niño del Señor
triplica que entendia sôbre los ancianos, clamaba y cantaba:
do.
No me echeis de vuestra presencia, y no quiteis de
Ps;o. s mi vuestro Espiritu Santo. Criad en mi ô Dios, un
corazon limpio, y renovad en mis entrañas un espi
ritu rebio. Dadme la alegria de vuestra salud, y
confirmadme con el Espiritu principal. Mira aqui
designado el Espiritu Santo con su propio nombre.
Pide èl pues, que no sea echado de su presencia,
como una cosa inmunda: porque este Espíritu abor
rece las inmundicias, ni puede habitar en un cuerpo
sugeto à los pecados. “Porque de quien es propio re
peler los pecados, es tambien propio el aborrecerlos:
ni moraràn juntamente en un domicilio tanta limpie
za, e inmundicia tanta. Habiendo pues recibido el
Espíritu Santo por la santidad, sin la qual ninguno
verà à Dios, ya se atreve uno à presentarse delante
de su rostro, como lavado y limpio: pues que ya se
contiene de todo lo malo, y refrena sino los pensa
mientos, las acciones.
Sap. 1.3. 6 Mas porque los inmundos y perversos pensa
mientos separan de Dios, debemos orar que sea cria
do en nosotros un corazon limpio: lo qual sin duda
sucederà, si fuere renovado un espiritu recto en nues
tras entrañas. Este espiritu recto de que habla, pue
de entenderse sin inconveniente el Hijo ; que desnu
dàndonos del hombre viejo, nos viste el nuevo; que
nos renovó en el interior de nuestra alma, como
poniendo un espiritu nuevo y recto en nuestras en
. trañas: para que pensemos las cosas que son rectas,
para que andemos en la novedad del Espíritu, no en
la vejez de la letra, Trajo del Cielo la forma de la
rectitud , y la dejó en la tierra: mezclando y po
niendo dulzura en la reétitud , en todas sus obras , co
mo de èl habia predicho el mismo Propheta: Dulce
Psal. 24.8
y retio es el Señor por esto dard su ley d los que,
delinquen en el camino, Castigado el cuerpo por la
Sa Il
- EN LA FrEsTA DE PENTEcos res. 1o.7
santidad de las obras, y purificado el corazon, o mas
bien renovado por la rectitud de pensamientos , te dan
la alegria saludable, para que ya andes en la luz del
rostro del Señor, y te regocijes todo el dia en el nom
bre de èl. * - - º * -

7 ¿Què resta pues sino que seas confirmado con


el Espiritu principal? Entiende al Padre por el Es
piritu principal: no porque èl sea mayor, sino porque
èl solo no procede de otro , procediendo de èl el Hi
jo, y el Espíritu Santo del uno, y del otro. ¿Mas en
què consiste esta confirmacion sino en la caridad? ¿O
qué otro don se halla tan digno del Padre? ¿Què
otro don es tan paternal? ¿Quién nos separard, dice Rom, 8.
el Apòstol , de la caridad de Christo? ¿Acaso la tri 35 •
bulacion, acaso la angustia, acaso, el hambre, aca
so la desnudez, acaso el peligro, acasa la persecu
cion , acaso la espada? Estad ciertos de que ni, la
muerte, ni la vida, ni todas las demàs cosas , que
tan larga como animosamente cuenta el Apòstol , po
dràn separarnos de la caridad de Dios, que está en
Christo Jesus. ¿Por ventura esta sentencia, en todas
sus partes no està demostrando la confirmacion? ¿Sa
bes poseer tu vaso en santidad y honor, y no en la
pasion del deseo? Recibiste el Espiritu Santo. ¿De
seas, todo lo que tu quieres que los demàs hagan con
tigo, hacerlo con los demàs, y no hacer con ellos,
lo que no quisieras que ellos hiciesen contigo Reci
biste el Espiritu recto para con el prógimo. Pues es: Indicios
ta es la rectitud, que recomienda una y otra ley; asi de que el
la que està impresa en la naturaleza misma, como la Es piritu
Santo ha
que se nos hà dado por la Escritura. Ya, si en uno y bita é no
otro bien de estos , y en todo lo que pertenece à ellos, SOtIOS,
perseveras, firmemente, recibiste el Espiritu princi
pal, el qual aprueba Dios solamente. De otra suerte,
las cosas que ahora son, ahora no son , no las acep
ta aquel que verdaderamente es, ni puede compla
cerse en estas cosas tan inconstantes y caducas la eter
O 2 ni
ro8 SERMIon III. De S. BERNARDo ABAD.
nidad. Asi pues, si deseas que Dios escoja en ti ha
bitacion , y te elija por casa suya, ten cuidado de
mostrar en tus obras respecto de ti el Espíritu San
to, respecto del prôgimo el Espiritu recto, respecto
del verdadero príncipe y padre de los Espíritus, el
Espíritu principal. -

El Espiri - 8 Verdaderamente es Espiritu de muchos modos


tu Santo el que tan diversamente se inspira á los hombres,
se dà àlos que no hay quien se esconda de su calor. Pues se
hóbres de les dà para el uso, para el milagro , para la salud,
m uchos
mnodos.
para el auxilio , para el consuelo , para el fervor.
Para el uso de la vida, dando a los buenos y à los
malos, á los dignos, y à los indignos , los bienes co
munes abundantisimamente, de modo que parece no
guardar los limites de la discrecion. Ingrato es el
que no reconoce el Espíritu en estos beneficios. Se
dà para el milagro, en signos y prodigios, en varios
portentos que obra por mano de algunos. El es quien
suscita los antiguos milagros, para confirmar con los
presentes la fè de los pasados. Mas porque dà à al
gunos èsta gracia, aun sin utilidad propia, en tercer
lugar se infunde para la salud, quando en todo nues.
tro corazon nos volvemos al Señor Dios nuestro. Dà
se para auxilio, quando en todos los combates ayu
da nuestra flaqueza. Quando dà testimonio à nuestro
espiritu de que somos hijos de Dios, esta inspiracion
es para nuestro consuelo. Se da tambien para el fer
vor, quando soplando con mas vehemencia en los
corazones de los perfectos enciende el poderoso fue
go de la caridad: para que no solo se glorien en la
esperanza de hijos de Dios, sino tambien en las tri
bulaciones, reputando gloria la afrenta, gozo el opro
brio, exaltacion el desprecio. A todos nosotros, sino
me engaño, se dió el Espiritu para la salud , pero
no asi para el forvor. Pues son pocos los que se lle.
nan de este Espiritu, pocos los que anhelan à èl. Es
tamos contentos con nuestra estrechez, y no inten
* - , , - a
EN LA FrESTA DE PENTEcosTRs. 1 o9
tamos respirar en esta libertad, ni aun aspirar siquie
ra à ella. Oremos , Hermanos, que se cumplan en
nosotros los dias de Pentecostes, dias de perdon, dias
de gozo, dias de un verdaderisimo jubilèo: y que
nos halle siempre el Espiritu Santo a todos por la pre
sencia corporal, igualmente que por la union de co
razones, y por la estabilidad que prometimos, en un
mismo lugar: en alabanza y gloria del Esposo de la
Iglesia Jesu. Christo Señor nuestro, que es sobre todas
cosas Dios bendito por los siglos. Amen.

ree º e-s-es-eoe º e-ºe-ºxº


EN EL DOMINGO QUARTO
DESPUES DE PENTEcosTES.
De David, y de Goliat, y de las cinco piedras.

SERMo N.
, Aunque este Sermon se halla éntre los de Nicolas
, Claravalense, pero no en pocos códices, ni de in
, ferior nota, se halla como propio de San Bernar
,, do: igualmente se atribuye al Santo en las flores
,, tomadas de èl por Willelmo Monge Tornacense,
, obra que tiene de antiguedad mas de quatro
- -. , , cientos años.

1 Imos en el libro de los Reyes, que Goliat


4. hombre de agigantada estatura, presu
miendo en la fortaleza y magnitud de su cuerpo, vo
ceaba contra los esquadrones de Israel, y les provo
caba à un combate particular: oimos tambien que
suscitó Dios el espíritu de un jóven, para que sin
tiese vivamente que un hombre espurio é incircun
Cl =
IO SERMoN DE S. Bº RNARDo ABAD.
ciso injuriase al exèrcito de Israel y de Dios su mo.
Miramos salir al jóven con honda y piedra contra .
un hombre de una magnitud monstruosa vestido de
cota de malla, protegido del escudo y morrion, y
terrible en las demàs militares armas. Si habia en
nosotros algunas entrañas de piedad, no pudimos de
jar de temer al jóven, que de este modo entraba en
el combate, ni pudimos menos de tomar parte des
pues en el gozo de su victoria. Alabamos la mag
manimidad suya, pues comia su alma el zelo de la
casa de Dios, y no juzgaba agenos los oprobrios
de los que injuriaban al Señor; sino que los sentia
como injuria propia, y se dolia sobre la afliccion
de Joseph. Admiramos que un niño tuviese tanta
confianza, quanta no se encontraba en todo Israel.
Recibimos finalmente la victoria como dada del Cie
lo, y conseguida manifiestamente con la virtud divi
na, tan gozosos como cuidadosos habiamos mirado
el combate de un niño armado con la fe, y de un
gigante desvanecido con su própio valor.
2 . Ya, si no, ignoramos que la ley, segun el tes
Rom. 7. timonio del Apòstol , es espíritual; y que està escri
a 4» ta no precisamente para deleytarnos con el aspecto
exterior de la superficie, sino para saciarnos con el
gusto del interior sentido, como con la medula del
trigo: debemos considerar quien parezca ser este Go
liat, que altivo è inflamado del espíritu de su carne,
Goliat fi
presume èl solo desafiar è injuriar al pueblo de Dios,
gura dela que ya habia entrado en la tierra prometida, y habia
soberbia. triunfado de muchos enemigos. "¿ pues, que no
impropiamente se designa el vicio de la soberbia en
este hombre soberbio. Porque este es aquel pecado
màximo , que mas insulta al pueblo de Dios, y aco
mete especialmente contra aquellos que parece ven
cieron los demàs pecados. De ahi es, que provoca
à un particular combate, como contando todos los
demás por vencidos. Porque, los Philisteos en aquel
t162Il
EN EL DoMINGo IV. DespUEs DE PENTEcosTrsa 1 I r
tiempo recelaban enteramente entrar en batalla con .
tra Israel; pero toda su confianza pendia de Goliat
hombre de una enorme magnitud. ¿Por dónde pues
tentarà la soberbia à un alma, à quien yà subyugó
la envidia, o esta tibieza que suele provocar a Dios Apoc. 3.
à vómito, ó la pereza, que hace que sea el hombre 16.

apedreado con el estièrcol de los bueyes? ¿Por dón Eccl. 12.


de, repito , le entrarà la soberbia, por dónde la al 3e

tivez de sus ojos , à quien los demás vicios de tal


suerte dominan, que piensa que todos los demàs son
jueces de su perversa conciencia ? ¿Quièn finalmente David se
interpre
sino el fuerte de manos que ha sugetado ya los de ta fuerte
más vicios con grande valor, se acercarà para pe de manos
lear contra el pèsimo vicio de la soberbia Salga -

pues David fuerte de manos, porque no se puede


vencer enemigo tan grande, sino con mano fuerte.
Armese contra Goliat el mismo que haya vencido el
oso y el leon. - -

3. Vea si le podràn servir las armas de Saul, si


con la sabiduria secular, y doctrinas philosóphicas,
ó tambien con la superficie de las divinas Escritu
ras, à la qual llama el Apóstol letra que mata; vea,
digo, si con estas armas podrà postrar à la sober
bia, si por este camino podrà llegar a la humildad,
para que experimentando que en lugar de fortalecer
le, le oprimen, arróge tales armas, y estorvos, po
niendo enteramente todo su pensamiento en Dios, y
desconfiando de la propia industria , armado de so.
la la fe, no haga aprecio de la enorme estatura de
Goliat, no sea acaso que sea oprimido de la mole
de su corpulencia, sino antes cante con el espíritu,
cante con el alma: El Señor es el defensor de mi Ps, aó. Is.
vida, ¿de quien temblare? Pues Pedro tambien quan
do ni considerando la violencia de los vientos, ni el Marc. 14.
profundo del mar, ni el peso del cuerpo, se arrojò
à si mismo en la palabra del Señor, ni pudo pe
recer, ni temer. Mas quando vió aquel recio viento
que
1 Is SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
que venia, temió, y con el mismo temor comenzó à
sumergirse. Una cosa semejante à esta intenta per
1. Reg, 17 suadir ahora el Rey Saul a nuestro combatiente : No
I3
puedes, dice , resistir d este Philisteo, ni pelear
contra el, porque eres niño, y este es un bombre
guerrero desde su juventud. Sin embargo, de ningun
modo entra èl en este pensamiento, sino que con
fiando en el auxilio de aquel Señor en cuya virtud
habia vencido otros combates, sale y camina intrè
pido. Coge pues, habiendo dejado las armas de Saul,
cinco piedras del torrente, las quales, llevando con
sigo todas las cosas leves, pudo bien alisar pero no
arrebatar. El torrente (ojalá que le traspase mi alma)
Eccl. 1, 4. es el presente siglo, testificando la Escritura, que una
generacion llega, y otra generacion pasa , como en
Isai.4o.6. tumecida onda que impele otra onda. Por ser pues
toda carne beno, y toda su gloria como la flor del
campo, facilmente lleva consigo el torrente inundan
te estas cosas leves : mas la palabra de Dios, sin ce
der a ningunas ondas permanece para siempre. º
4 Asi, juzgo que sin inconveniente se pueden en
tender en estas cinco piedras , cinco especies de pa
labras, à saber, la palabra de conminacion , de pro
mesa, de amor, de imitacion, y de oracion. Larga
copia de estas palabras se encuentra en todas las Es
erituras divinas. Y acaso son ellas aquellas cinco pa
1. Cor. 14 labras, de que hizo mencion San Pablo , queriendo
19. mas hablar cinco palabras con el sentido, que diez
1.Cor. 7. mil con la lengua. La figura de este mundo pasa: y
31 -
segun otro testimonio : Pasa el mundo y su concupis
1. Johan.
2. 28. - cencia. Pero pasando el mundo, no solamente per
- manecen estas palabras, sino que se hacen mas ter
sas, quando pasando muchos se aumenta la ciencia.
Ya pues estas piedras que hà cogido, pongalas en el
zurron de la memoria este David, que hà de pelear
contra el espíritu de la soberbia, considerando con
quantas cosas nos amenaza Dios, quantas nos pro
I11C
EN EL Domingo IV. Despues De Prn recostra 13
mete, quanta caridad nos muestra, quan muchos exem
plos de santidad nos propone , y en què modo final
mente nos en carga la freqüencia de la oracion , en
todas partes. Estas piedras, repito, llève consigo
qualquiera que se apresura a vencer el vicio de la
soberbia; para que quantas veces levante su veneno
sa cabeza, con qualquiera de estas piedras que ocur
ra la primera á. la mano de su pensamiento , herido
en la frente Goliat caiga en tierra cabierto de con
fusion. En el qual combate es necesaria tambien la
honda, la qual tiene la figura de la largueza de àni
mo, que por ningun motivo debe faltar en este com
bate.
5 Todas las veces pues que algun pensamiento de
vanidad tienta el ánimo , si con un íntimo afecto del
corazon comenzares à estremecerte de las con mina
ciones divinas, ô à desear las promesas, no resiste
Goliat el golpe de una y otra piedra, sino que al
punto se reprime toda altivez. ¿Y si viniere à tu
memoria aquel amor inefable que te mostró el Dios
de la magestad, acaso al momento encendido en ca
ridad no empezarás á abominar y desechar la vani
dad Asi tambien, si te propones los exemplos de
los Santos con diligente consideracion , te será este
pensamiento utilisimo. Mas ya si acometièndote de
repente la vanidad, no puede hallar tu mano nada
de esto, que hemos dicho, vuelvete con todo el
fervor á lo que solo resta, que es la oracion: y lue
go arruinado el impio que habias visto elevado y en
salzado como los cedros del libano, no parecerà ya
IIndS. . . . . - - -

6 Preguntaràs acaso, en que modo con el mismo


alfange de Goliat podrás cortar su cabeza : pues se
rà tanto mas gustoso para ti , quanto mas sensible
para el enemigo: digo brebemente , porque háblo con
experimentados, y que facilmente percibiràn y ad
vertiràn sin tardanza , lo que en si mismos han vis
P O
- 1 T4 SERMoN DE S. BERNARDo ABAD,
to suceder freqüentemente. Todas las veces, que pro.
vocandote la vanidad, à la memoria de la divina con
minacion, ö promesa, ô de lo que queda dicho, co
mienzas à confundirte, y avergonzarte, à la verdad
está vencido Goliat, pero acaso està vivo todavia.
Llegate pues mas cerca, no sea que acaso se levante;
y poniendote sôbre èl con su propia espada corta su
cabeza; sirvièndote de la misma vanidad que te aco
mete para matar à la vanidad. Pues tentado por el
altivo pensamiento, si de él mismo sacas materia y
ocasion de humildad, para sentir de ti mismo en ade
lante como de un hombre soberbio, mas humilde, y
bajamente; con la espada de Goliat has muerto a
Goliat ciertamente.

creº º -es º ºsee e º º se exº


EN EL DOMINGO SEXTO s

- DESPUES DE PENTECOSTES.

SERMoN PRIMERo.
sobre la leccion del Evangelio, quando la turba
que se detuvo con el Señor por tres dias, fue ali
* - amentada con siete panes.
t, E compadezco de la turba , pues bá tres dias
Marc,8.2
- que se detienen conmigo, y no tienen que comer.
Porque El Evangelio, Hermanos, se escribió para ser leido;
fin debe ni se lee por otro motivo que para recibir de èl una
leerse el
consolacion racional, ö una desolacion. Tienen los
Evange mundanos una vana consolacion en la abundancia de
lio.
las cosas terrenas; y no menos tienen una desolacion
vana en la penuria de ellas. Mas el Evangelio espejo
de la verdad à ninguno adula, à ninguno engaña.
- - Qual
EN EL DoMINGo VI. Despues DE PENTEcos res. 15
Qual es uno , tal se hallarà en èl: para que ni alli se
asuste donde no hay porque temer, ni se alegre ha
biendo obrado mal. ¿Pero què dice la Escritura ? Si Jac. 1.23.
alguno se hace oyente de la palabra, y no la pone
por obra, este serd comparado d un hombre que con
sidera su semblante natural en un espejo. 2" que des
pues de haberse mirado d si mismo, se vd, y al pun
to se olvida qual era. No hagamos asi, Hermanos
mios, nosotros, os ruego, no hagamos asi: antes bien
consideremonos à nosotros mismos en la misma lec
cion del Evangelio, para que aprovechemos para
ella, y corrijamos segun ella, si hallamos en noso
tros alguna cosa digma de correccion. Por esto desea
el Propheta que sus caminos se dirijan à guardar los
mandamientos de Dios, diciendo: Entonces no sere Psal. 1 184
confundido , quando pusiere mi atencion en todos vues
tros mandatos. Y yo ciertamente no me confundo,
sino que me glorio por vosotros, Hermanos mios, por
que habiendo seguido en el desierto al Salvador, sa
listeis seguros à verle fuera de los poblados: pero
recelo que acaso alguno en esta expectacion de tres
dias se halle pusilànime, y se vuelva al Egipto de
este siglo malo ô con el corazon, ö tambien con el
cuerpo. Con razon pues clama la Escritura divina, y
Ps, a 6.2e
dice: Aguarda al Señor, obra varonilmente, y con
fortese tu corazon, y persevera firme en la expec
tacion del Señor. ¿Mas quánto tiempo será preciso
perseverar en esta expectacion? Enteramente hasta
que se apiàde de ti. ¿Preguntas quàndo? Me compa
dezco, dice, de la turba , porque bd tres dias que se
detiene conmigo,
-; 2. Es forzoso que hagas un viage de tres dias al Triduo
desierto , si quieres ofrecer á Dios un grato sacrifi mistico é
cio, y que perseveres con el Salvador tres dias, si que debe
mos per
deseas ser saciado de los panes del milagro. El pri se ver a :
mer dia es el temor; un dia, digo, que declara, è có el Sal
ilumina tus tinieblas interiores ; y que demuestra los vador.
- . - P 2 hor
m 16 SERMoN I. De S. Be RNARDo ABAD.
horrendos suplicios del infierno à tus ojos, en el qual
estàn las tinieblas exteriores. Porque esta considera
cion, como sabeis, suele ocuparnos en los principios
de nuestra conversion. El segundo es el dia de la pie
dad, en el qual respiramos en la luz de las misericor
dias de Dios. El tercero es el dia de la razon, en
que se manifiesta la verdad, para que como por una
deuda de la misma naturaleza sin contradicion algu
na estè sugeta la criatura al Criador, el siervo al Re
dentor. De ahi ya nos mandan sentar, para que se
ordène la caridad en nosotros; de ahi ya abre Dios
su mano, y llena todo animal de bendicion. Pero por
que se dice á los Apóstoles: Haced que los bombres
se sienten; de quienes (aunque para confusion nues
tra) nos teneis por vicarios ; tales quales seamos , os
avisamos que os senteis, Hermanos carisimos, para
que alimentados con el pan de bendicion podais pro
seguir sin desfallecer en el camino, no sea acaso que
compelidos tambien vosotros de una miserable nece
sidad bajeis al Egipto, y comiencen à burlarse de
vosotros, los que no habian seguido en vuestra com
pañia al Salvador en el desierto. Miserables á la ver
dad tambien aquellos mismos que no acompañaron à
los que salian, pero sin duda mas miserables que to
dos los hombres, aquellos que habiendo ido con to
dos los demàs, no fueron alimentados con todos los
demás. -

3 , Igualmente si hubo algunos, que sentándose los


demàs estuvieron escondidos èntre el bosque, ô en
otros sitios apartados, ¿quièn ignora que estos que
darian en ayunas y sin parte? Lo mismo es de aque
llos, que llevados de la ligereza y curiosidad vagan
do por todas partes de ningun modo se sentasen; ô
Debese si algunos de ellos se sentaron, pero no en el órden
evitarse ni en el número de los demàs. Exhortamos por tan
la singu to a vuestra caridad, y os amonestamos con toda la
'aridad. instancia de nuestra pastoral solicitud, que no se ha
lle
EN EL DoMINGo VI. Despues DE PENTEcos res. 1 17
lle èntre vosotros alguno que ame los àngulos, que
siga los lugares escondidos, ö que busque los sitios
apartados: porque el que obra mal, aborrece la luz, Johan. 3.
2. O»
y no sale d la claridad, para que sus obras no sean
arguidas. Ni èntre vosotros se hallen quienes sean Tambien
llevados de todo viento de doctrina , instables, e in la incons
quietos, no teniendo en si nada de solidez, nada de tancia, y
gravedad, como polvo que arrebata el viento de sô obstinaci
OIl,
bre la tierra. ¿Què dirè de estos, cuyas manos son
contra todos , y las manos de todos contra ellos? Es
tos son los que se sepáran à si mismos, animales, sin
1. Cor. 12
tener espiritu : Porque ninguno hablando en el espi 3.
ritu de Dios, llama Anatema d }esus. Pèsima cier
tamente y perniciosisima peste: porque la obstinacion de
uno turba à todos, y se hace para todos fomento de
discordia, y matería de escándalos. Escucha en fin
al Propheta que hablando de la viña del Señor, dice:
Una fiera singular la bd pacido. Por tanto os pido, Ps,79. 14.
y os ruego, Hermanos mios, que huyais toda ficcion,
y los àngulos de la propia voluntad: huid la inquie
tud , y el esplritu de ligereza: huid la obstinacion y
el pèsimo vicio de la singularidad; si acaso (lo que
Dios no permita) no quereis privar vuestras almas de
comer el pan bendito.
4 Pero ya, por no detenernos mas, los siete pa . .

nes con que debeis alimentaros, son estos. El primer Luc 4.4.
pan es la palabra de Dios, en el qual està la vida
del hombre como el mismo testifica. El segundo pan
es la obediencia: porque mi comida, dice, es hacer Johan. 4.
la voluntad del que me envió. El tercero la medita 34.
cion santa, de la qual està escrito: El pensamiento Siete
nes mis
pa
santo te conservard : y en otro lugar igualmente se ticos.
nombra pan de vida, y de entendimiento. E quarto Prov. 12.
las lágrimas de los que oran. El quinto es el traba
jo de la penitencia. Ni te admires de que haya lla Eccl. 15.
mado pan al trabajo, ö à las lägrimas, sino que aca 8.
so hayas olvidado, lo que leiste en el Propheta : Nos
ali
I I8 SERMoN I. DE S. BERNARDo ABAD, 4,

Psal.766 alimentards con el pan de lágrimas : y tambien en


otro psalmo: Porque comerds los trabajos de tus ma
Ps. 127.2. nos, bienaventurado eres, y te estard bien. El sexto
pan es la gustosa sociable unanimidad; pan, repito,
hecho de muchos granos, y fermentado con la gra
Johan. 6.
cia de Dios. El septimo pan es la Eucharistia; por
-52 . que el pan que yo doy, dice, es mi carne para vi
* ---, -
da del mundo.

e ese ee º e-esºs e-ºe-e-ºe-es


EN EL MISMO DOMINGO.

SERMON SEGUNDO,
De las siete misericordias.
-

Ps. 88, 2, 1 Ternamente cantare las misericordias del


- . "A Señor. ¿A què fin no sè que necio pensa
miento mio murmura de la carga de esta penitencia,
hacièndola asi mas pesada sôbre mi cerviz? Otro pe
Carga de so siento, mas suave à la verdad, pero mucho ma
los bene
ficios de
yor. De tal suerte me carga Dios de sus misericôr
Dios. dias, de tal suerte me cerca , de tal suerte me opri
oil me con beneficios, que ya no puedo sentir otra car
ga. ¿Con què corresponderè al Señor por todas las
cosas que me há dado? Me hà dado tantas, y me hà.
retribuido tantas; y tu me hablas de otra carga?
- Desfalleció mi espíritu, enteramente desfalleció en la
- ": , ;
-¿ - "
consideracion de tantos beneficios. Y aunque no bás
.2o I te yo à dar las debidas gracias, pero aborrece ente
Malicia ramente la ingratitud mi alma. Es un mal ya casi
de la in sin remedio la ingratitud, enemiga es de la gracia,
satitud. contraria de la salud. Os digo, Amantisimos, que à
. mi modo de entender, nada desagrada tanto a Dios,
especialmente en los hijos de la gracia, en los hom
- . 4. bres
EN EL DoMINGo VI. DEsPUEs DE PENTecosTEs. 1 19
bres que se hàn convertido, como la ingratitud. Ella
cierra los caminos á la gracia; y donde ella està, ya
no encuentra entrada, no tiene ya lugar. De aqui vie
ne, Hermanos mios, la tristeza grande y continuo
dolor à mi corazon, pues veo algunos tan inclinados
à la ligereza, à la risa, tan faciles á las palabras
ociosas, y à las chanzas; que temo mucho , no sea
acaso que vivan olvidados, mas de lo que convenia,
de la misericordia divina; è ingratos à tantos bene
ficios sean desamparados alguna vez de la gracia, que
ellos no veneran como gracia.
2 Porque ¿qué dirè de aquel que permanece con La tris
ànimo obstinado en la murmuracion y en la impa teza, è im
ciencia; ó que le pesa de haber adherido à Dios, si pdeshonra
ciencia
guiendose de èsta suerte, contra la costumbre, y à Dios. -

contra la razon, la penitencia à una obra buena; el


qual sin duda no solo no dá gracias por las miseri
cordias de Dios, sino que corresponde con una afren
ta. Enteramente, en quanto, es de su parte, deshon
ra a aquel por quien fue llamado, qualquiera que con
tristeza y pesar permanece en su servicio : hablo de
aquella tristeza que es segun la carne, y obra la muer
te. ¿Piensas pues que le sera - dada mayor gracia , y
no mas antes aun la que parece tener, le sera quita
da ? ¿Acaso con razon no se juzga perdido lo que
fuere dado al ingrato? ¿ó no hay pesar de haber
dado lo que se ve haber perecido? Por tanto es me;
nester que el hombre sea agradecido y devoto , si
desea que los dones de la gracia que ha percibido
no solamente, se conserven, sino que se multipliquen,
Ninguno, hay ciertamente que si lo buscano, halle
facilmente de donde este obligado pº
porque no hay quien se esconda de su calor. Pero
, ect..."
1. Cor. s.
nosotros especialmente, à quienes segregó. para si, y 2 .

no recibimos el espíritu de este


segun ¿
recibió para servirle a el solo, si¿ ES:
Todos
debe ser
a gradeci
píritu que viene de Dios, para saber lo que Dios "¿ dos a Di.
2O SERMoN II. DE S. BeRNARDo ABAD,
os, pero hà dado, enteramente hallarèmos muchisimas cosas
especial
Inente los por las que debemos darle continuas gracias. Porque
Religio ¿quién hay èntre nosotros que no pueda confesar,
SOS, vuestra misericordia es grande sðbre miº Asi de tan
ta multitud de misericordias del Señor , os quiero
proponer algunas brebemente, para que el que es sa
bio, tomando de aqui ocasion, se haga mas sabio.
Siete mi Siete misericordias del Señor veo yo en mi, las
sericordi quales hallarèis, segun creo, facilmente en vosotros
as de Dios mismos tambien. Es la primera el haberme guarda
cólos pia do de muchos pecados, estando todavia en el siglo:
dosos.
la primera, repito, no èntre todas las que hà em
pleado en mi , sino èntre estas siete. Porque ¿quièn
no vè que asi como cai en muchos pecados , asi hu
..., º biera caido en otros, si la piedad del Omnipotente
no me conservāra? Confieso, y confesarè, que si el
Señor no me hubiera ayudado, hubiera mi alma por
poco caido en todos los pecados. ¿Y quânta digna
cion esta de su piedad, que asi conservāse la gracia
à un ingrato y que la desestimaba, y que siendo en
muchas cosas contrario à ella, y despreciàndola, con
todo eso me protegia de otras culpas benignisima
mente? ¿Mas vuestra segunda misericordia, Señor, sò
bre mi, con què palabras se podrà explicar, quàn
benigna, quàn liberal, y quàn gratuita haya sido Yo
pecaba, y vos disimulabais, no me contenia yo de
las maldades, y vos os absteniais de los castigos.
Alargaba yo por mucho tiempo mi iniquidad, y vos,
Señor, los plazos de vuestra piedad. Pero, ¿qué apro
vecharia esta expectacion y tolerancia, sino se si
guiese la penitencia? Seria el colmo de mi condena
Ps. 49.2 1.
º
#s diciendo
calle. *
el Señor : Estas cosas biciste, y
- -

4 Por eso la tercera misericordia fuè, que visitó


mi corazon y le inmutò, para que se hiciesen amar
gas las cosas que antes desgraciadamente eran para
mi dulces; y yo que me alegraba habiendo obrado
- . •º mal
EN EL DoMINGo V. DEspUEs DE PENTEcosTEs, 12 r
mal , y saltaba de gozo en cosas pèsimas, comenzâse
en fin à reflexionar sôbre mis años en la amargura
de mi alma. Y ahora, Señor, conmovisteis la tier Ps. 89. 2.
ra de mi corazon, y la conturbàsteis: sanad sus que
brantos, porque hà sido conmovida. Pues muchos hân
venido à una penitencia, pero infructuosa: porque há
sido su penitencia tambien reprobada, como su pri
mera culpa. Asi èsta fuè la quarta misericordia; que
me recibisteis misericordiosamente arrepentido, pa
ra ser del número de aquellos de quienes el Psal
Ps. 31. 1.
mista dice: Bienaventurados cuyas iniquidades fue
ron perdonadas, y cuyos pecados fueron cubiertos.
5 Siguese la misericórdia quinta, con la qual me La gracia
de conte
disteis la virtud de contenerme en lo adelante, y de
nerse , y
vivir con mas enmienda, para no padecer recaida , y evitar la
que el error último no fuese peor que el primero. De recaida.
todos modos es manifiestamente, Señor Dios, de vues.
tra virtud , y no de la humana, sacudir de la cerviz
el yugo del pecado que una vez se habia admitido:
porque todo aquel que peca , es siervo del peeado: ni Johan, 8.
hay arbitrio de libertarse, sino en el poder de una 34e
mano fuerte. Pero ya despues que en estas cinco mi
sericordias nos habeis librado del mal, para que se
cumpla lo que está escrito: Apartate de lo malo, y Ps.36. 15
baz lo bueno, en las otras dos nos dais los bienes. Es
tas dos son la gracia de merecer, por la qual, es á
saber, concedeis el don de una buena conducta de
vida: y la esperanza de alcanzar, por la que conce
deis al hombre indigno y pecador presumir de vues
tra piedad tantas veces experimentada, hasta esperar
los bienes celestiales. - -

* - " -- * - -º -

*º ** *º *º

-
*ºs *sºs
-
-


- 22

coooooooooooººoooooooooooº
EN EL MISMO DOMINGO.

SE R MO NTERCERO.
De los fragmentos de las siete misericordias.
1 - Q Abeis lo que hice propeniendoos hoy las
¿ siete misericordias? Os distribui cierta
mente siete panes. Si las lägrimas mias se han he
cho para mi panes el dia, y la noche , ¿quànto mas
las misericordias divinas?. Mucho mas dulcemente sa
ben èstas, mucho mejor alimentan , y mucho mas
confirman el corazon del hombre. Sin embargo mu
chos fragmentos, sino me engaño, cayeron hoy de
estos panes. Yo mismo tambien sentia, mientras los
partia , escaparse de las manos muchas miajas, y
resbalarse por èntre los dedos con la prisa: vosotros
vereis si habeis cogido algunas. Yo (si todavia no
estais fastidiados) las que habia cogido para mi, os
las comunicarè sin envidia, por no incurrir acaso, la
maldicion del que esconde los granos en los pueblos.
El primer pan, si bien me acuerdo, fuè la conserva
Prov. 1. cion de la gracia, la qual me guardó - sin duda de
a6, muchos pecados, quando estaba en el siglo. Tres
fragmentos hé hallado de este pan, que tienen ente
ramente un gran deleyte para el sabor, y un alimen
to de vida. De tres modos me acuerdo que fui guar
dado del pecado: con la substraccion de la ocasion,
De tres con la virtud de resistir que me fuè dada, y con la
modos su sanidad de los afectos. En muchos pecados hubiera
cede el caido, si se hubiera presentado ocasion; pero por la
preservar misericordia de Dios no se me ofreció tal opurtuni
se de pe dad. En muchos por muy poco caeria tambien, im
C2,
pe
EN EL DoMINGo VI. Despues DE PENTecos res. 113
pelido gravemente de la violencia de la tentacion; pe. V. Sermº.
13.de Di
ro diôme virtud el Señor Rey de las virtudes, asi pa VeIS. n.4e
ra tener bajo de mi à mi apetito, como para no con
sentir en modo alguno à la concupiscencía que sen
tia. Pero respecto de algunas culpas tan lexos me pu
so vuestra piedad, Señor, que enteramente las abo
minaba, y ninguna tentacion de ellas me molestaba.
2 El segundo pan fué su expectacion y toleran Porque
cia , con la qual retardaba la vindicta, porque medi reta rd a
taba la indulgencia. De este pan igualmente tomad Dios la
tres fragmentos, meditando la longanimidad que mos v en gáza
trô, la eleccion de su predestinacion que quiso se del peca
do.
cumpliese, y la caridad excesiva con que me amò.
Por esto pues me aguardó, y no se cansó de aguar
darme el Señor, y no atendió à mi, sino que apartò
sus ojos de mis pecados, como no queriendo adver
tir quanto delinquia yo. Por esto, repito, disimulaba
para recomendar su paciencia , para cumplir su elec
cion, para confirmar su caridad. -

3 Del tercer pan tambien, que es aquella mise En que


ricordia con la que nos convirtió á la penitencia, os modo ob
pongo igualmente no tanto tres fragmentos, como ra Dios e
tres pedazos. Pues entonces, como me acuerdo bien, n. OS OtrOS

hizo estremecer mi corazon, excitandole à que advir la penité


cia.
tiese las llagas de sus pecados, y sintiese el dolor de
sus heridas. Le aterrò tambien, llevandole à las puer
tas del infierno, y mostrândole los suplicios prepa
rados para los iniquos. Y para que nada quedase del
nocivo deleyte , inspiràndome mejor consuelo, diò
me la esperanza del perdon. En estos tres favores pues
fui convertido: creo que vosotros mismos tambien,
4 Mas, ya del quarto pan (este es el perdon de La indul
mis culpas) os pido que cojais con diligencia los frag gencia q.
Dios usa
mentos, no se pierdan. Porque son saludables sóbre có los pe
manera, y mas dulces que la miel , y el panal. De ca dores,
tal suerte por todo me perdonó , y tan liberalmente es en tres

me condonó toda injuria, que ya ni me condena ven Inan Cra Se

Q2 gan
124 SeRMoN III. De S. BeRNARno ABAD.
gandose, ni me confunde echàndome en cara mis
culpas, ni imputandomelas me ama , menos. Hay al
gunos que de tal modo condonan la injuria que no se
vengan de ella, pero con freqüencia la echan en ca
ra. Hay tambien otros que aunque callan, queda al
tamente fijada la ofensa en su interior, y conservan
el rencor en el ânimo: de los quales ninguno perdona
plenamente. Lejos de todos estos està la benignisi
ma naturaleza de la Divinidad. Liberalmente obra,
perdona plenariamente, de suerte que para confianza
de los pecadores, pero penitentes, en donde abundó
el delito, suele tambien sòbreabundar la gràcia. Tes
tigo es Pablo Doctor de las gentes, el qual trabajó
mas que todos con la gracia. Testigo es Matheo, des
de el Telonio escogido para Apòstol, à quien se con
cedió tambien ser el primer escritor del nuevo tes
tamento. Testigo es Pedro, á quien despues de ha
ber negado á Christo tres veces, se le encomendó el
cuidado pastoral de toda la Iglesia. Testigo en fin,
aquella famosisima pecadora , ā quien en el mismo
principio de su conversion , se concedió tanta gran
deza de amor, y se dió despues tanta gracia de fa
miliaridad. ¿Quièn acusó à Maria, y fuè menester
que ella respondiese por si? Si el Phariseo murmura,
si Martha se quexa, si los Apòstoles se escandalizan,
calla Maria : Christo la escusa, y aun la alaba quan
do, ella calla. Finalmente, ¿quànta prerrogativa fuè,
quânta excelencia suya el verle (a) la primera resu
citado de èntre los muertos, y merecer tambien to
carle la primera?
5 Mas pasemos ya à otras cosas. Bueno era cierta
mente para nosotros estarnos aqui, en donde se dà tan
ta confianza à los pecadores: pero es forzoso no pa
Saº
-

-
(a) .Aqui el Santo hace una a la Magdalena con Maria la her
mana de Lazaro ; así como en el Serm. 3. de la Asuncion. Pero en
º "el Serm, 12, sobre los Cântares esta dudoso sóbre esto.
-

* =
EN EL DoMINGo VI. DespUEs DE PENTEcosTEs. 125
sar lo demàs en silencio. En la continencia misma,
que es el quinto pan, encuentro no menos tres cosas,
sóbre las que puedo exclamar con razon: Hizo con - Luc. 1,49
migo cosas grandes el que es poderoso. Acaso repu
tais por poca cosa vuestra continencia; pero yo no.
Porque sè quantos impugnadores tiene, y quanta vir
tud es preciso que tenga para resistir à estos tales.
El primer enemigo de nuestra continencia es la carne, El primer
en emigo
que pelea contra el Espíritu. Què domestico enemi dela con
go, què peligrosa lucha, que intestina guerra! Este tinécia es
cruelísimo enemigo no le podemos, alma mia , huir, Il lle Sta

ni ahuyentar: es forzoso llevarle con nosotros à to Canes

das partes, porque èl està atado à nosotros. Y (lo que


es mas peligroso y triste) estamos precisados nosotros
mismos á sustentar à este nuestro enemigo, no nos es
lícito el matarle. Mira pues con quanta solicitud es
menester que te guardes de aquella, que duerme en
2. El mi
tu seno. Todavia no es este mi solo enemigo: otro do.
tengo todavia, que me ciñó, y puso cerco por to
das partes: y si no lo sabeis, este enemigo es el si
glo malo. Cerrò el enemigo mis caminos, y por cin
co puertas, à saber, por los cinco sentidos del cuer
po, me hiere con sus saetas, y èntra la muerte por
mis ventanas. Estos dos eran ya demasiados: pero
¡ay de mi!, ve hai, que miro venir un recio viento
del Aquilon, por donde se descubre todo mal. Y ahora,
¿què resta ya? Señor, salvadnos , que "perecemos. Ved 3. El día
blo.
ahi el martillo de toda la tierra: ve ahi la serpiente
la mas astuta de todos los animales: ved ahi aquel
enemigo, que ni yo puedo ver: ¿quànto menos guar
Ephes, 6.
darme de él ? Pues no es el combate de los que quie. I2 e
ren guardar la continencia (hablo de la continencia n ...,"
no solamente de la luxuria, sino tambien, como es ” . rº

necesario , de los demàs vícios y pecados) no es , re - -» º

pito, su combate contra la carne, y la sangre pre --.


cisamente, sino contra los principes y, potestades,
contra los que rigen este mundo tenebroso, contra los
GS «
126 SERMoN III. DE S. BERNARDo ABAD.
espíritus de malicia esparcidos en los ayres. ¿Y quièn es
Ps, 1o. 3. el que podrà apagar sus dàrdos encendidos? Dispu
sieron sus saetas en la aljaba, para dispararlas en
lo obscuro contra los retios de corazon: y tambien:
Ps. 63-6, trataron de esconder lazos, y dijeron : ¿quien los ve
rd? Ya abierta y violentamente, ya oculta y fraudu
lentamente, pero siempre maliciosa y cruelmente nos
impugnan y persiguen. ¿Y para tolerar esto, por no
decir para superarlo, quièn se halla idoneo Creo que
ya en algun modo llegais à percibir la dificultad de
la continencia, para que sepais como dice el Apòs
a Cor.a. tol , lo mucho que Dios os hà dado. Enteramente
a 2, pues hacemos la obra grande de esta virtud en el Se
ñor, y èl mismo es quien reduce à la nada à los que
nos persiguen. El mismo es, el que no solo à nues
tra carne con sus concupiscencias, no solo à este si
glo malo con sus curiosidades y vanidades, sino tam
bien al mismo Satanas con sus tentaciones hace pe
dazos debajo de nuestros pies. ¿No habia dicho ya
con razon, que habiamos de encontrar en la conti
nencia porque clamar: Hizo conmigo cosas grandes
el que es poderoso? Y -

6 Tomad ya los fragmentos del sexto pan. Es


pues este pan la gracia de merecer los bienes eter
nos : la qual gracia pienso que consiste principalmen
La gracia te en tres cosas: en el odio de los males pasados , en
para me
recer có
el desprecio de los presentes bienes, y en el deseo de
siste en los futuros. El septimo pan es la esperanza de obte
treSCO5as ner, del qual no menos tengo tres fragmentos : y su
sabor es dulce en gran manera a mi garganta. Tres
cosas, digo, son las que de tal suerte fortalecen y
Tres fun. confirman mi corazon, que ninguna penuria de me
da métos ritos, ninguna consideracion de la propia vileza, nin
de nues gun premio de la celestial bienaventuranza, me po
tra espe dra derribar de la altura de la esperanza, estando fir
I41Zae
memente arraygado en ella. ¿Deseais que os pongan
estos fragmentos, ó se reservaràn por aquel que di
Jo
EN EL DoMINGo VI. Despues DE PENTecostes. 127
jo: Has encontrado mielº come la que te basta. Asi Prov. 25.
se cumple todos los dias lo que de si prophetizó la 16.
Sabiduria; y ahora veo esto mismo : Los que me co Eccl. 24.
men, dice, tendrán todavia hambre. Por tanto no os 29.
detendrè mas, ni os dejarè con vuestra hambre , por
que à la verdados veo de tal modo dispuestos, co
mo si nada hubierais tomado hasta ahora. Tres co
sas considero en las quales consiste toda mi esperan
za : la caridad de la adopcion , la verdad de la pro
mesa, la potestad del cumplimiento de ella. Mur
mure ya quanto quisiere el necio pensamiento mio
diciendo: ¿quièn eres tu, ö què gloria es aquella, ô
con què mèritos esperas alcanzarla? Confiadamente
responderè yo : yo sè à quien hè creido, y estoy
cierto, que en una caridad excesiva me adoptó; que
es veraz en su promesa ; que es poderoso para cum
plirla, porque à èl le es llcito hacer lo que quisie
re. Esta es la cuerda triplicada que con dificultad se
rompe, la qual estando extendida firmemente desde
nuestra patria hasta esta carcel, os ruego , que pro
curemos asirnos firmemente de ella; para que ella
nos levante, ella nos lleve, y conduzca hasta la pre
sencia de la gloria del gran Dios, que es bendito por
los siglos. Amen,

**: rº,
*sº *3 º
**:

1 28

«e e se es º sºoººººººº º
EN EL DOMINGO PRIMERO
DE NOVIEMBRE.

SER MON PRIMERO.


Sôbre las palabras de Isaias: Vi al Señor senta
do , &c.
Isai. 6. 1. I 7"I al Señor sentado söbre un solio excelso
y elevado , y toda la tierra estaba llena
de la magestad de él. Una vision sublime se nos des
cribe por estas palabras del Propheta. Vi, dice, al
Señor sentado. Grande espectàculo , Hermanos, y
bienaventurados los ojos que le vieron. ¿Quièn no
anhelarà con todo el deseo á contemplar la glo
ria de tanta magestad ? Este fuè siempre el úni
Dos mo co deseo de todos los Santos. Porque el es en quien
dos dever los Angeles desean mirar, y cuya vista es la vida
à Dios. eterna. Pero yo escucho tambien, Hermanos, etra vi
En la ma sion muy diferente del mismo Propheta, y del mis
gestad, y mo Señor. Pues el mismo Isaias es quien en otro lu
en la hu
mildad. gar habla asi: Vimosle, y no tenia forma ni hermosu
lsai.53.2. ra : y le reputamos como un leproso, &c. En donde
se debe considerar primeramente, que esta vision pa
rece comun, pero la otra privilegiada y propia del
Propheta. No sin motivo ciertamente aqui se escri
bió, vimos, y alli, vi: para que entendais que esta
fue comun, aquella de singular excelencia. Sin for
ma ni hermosura le vió Herodes, y le despreció : le
vieron tambien los mismos Judios, quienes contaron
todos sus huesos. Pero a cerca de esta dichosa vision
manifiestamente publica el Propheta, y dice: Sea
SoBRE LAS PALABRAs DEL PRoPHETA IsAIAs. 129
jº fuera el impio para que no vea la gloria de
10.J. - º i - , , ,, , .
Isai. 26.
I Os

2 . De muchos pues y ºvarios modos no solo


habló en los Prophetas, sino que fuè visto por los
Prophetas. Conociòle David hecho menor que los An
geles, le vió tambien Jeremias tratando en la tierra
con los hombres ; Isaias testifica haberle visto, ya
sòbre un solio excelso, ya no solo baxo de los Ange
les , ö èntre los hombres, sino como un leproso, es
to es , no solamente en la carne , sino en la semejan
za de la carne de pecado. Tu tambien si deseas ver Christose
le sublime, cuida de ver à Jesus humilde antes. Mira ha de ver
primero la serpiente levantada en el desierto, si de antes é la
seas ver al Rey residiendo en el solio. Aquella vision humildad
te humille, para que esta te ensalce despues de humi que en la
llado. Reprima y sane aquella tu hinchazon, para que gloria.
llene y sacie èsta tu deseo. ¿Le ves abatido? No sea
ociosa esta vision, porque no le podràs ver ociosa
mente ensalzado. Seràs semejante á èl, quando le vie
res como es en si, pues sè ahora tambien semejante
à èl, viendole tal como se hizo por ti. Porque si no
te niegas á la semejanza de èl aun en su humildad,
ciertamente te es debida la semejanza de su subli
midad tambien. Nunca permitirà èl, que el compa
ñero de la tribulacion sea apartado de la participa Se recomi
cion de su gloria. Finalmente de tal modo no desde endala pa
ña al compañero de su pasion aun para admitirle en ciécia có
su reyno consigo, que el Ladron que le confesó en el exem
la cruz, en el mismo dia estuvo con èl en el paray plo de Ch
risto.
so, De ahl es que dice tambieri a los Apóstoles: Vo Luc. 2 Es
sotros sois los que habeis permanecido conmigo en a8.
mistribulaciones, y yo dispongo para vosotros el
reynb. Asi, porque si padecemos con el, tambien con
èl reynarèmos: sea entretanto, Hermanos mios , nues
tra meditacion Christo, y este crucificado. Ponga
mosle por sello sobre el corazon, por sello sôbre
nuestro brazo, Abramº à èl mismo con los bra
ZOS
13o SeRMoN I. DE S. BERNARDo ABAD,
zos de un amor reciproco, sigamosle con el afecto de
una vida piadosa, y santa. Este es el camino para que
se nos muestre tambien à nosotros èl mismo, el qual
es la salud de Dios: no ya sin forma ni hermosura,
sino en claridad tanta, que llenarà su magestad to
da la tierra. - - .

3 Oportunamente en la vision primera , como que


todavia era el tiempo de invierno, es visto no sobre
el solio, sino en inferior y mas humilde habitacion.
Suele una casa grande tener dos habitaciones , la una
de verano arriba, la otra de invierno abajo. Quando
aun los corazones de los discipulos estaban oprimi
dos con la escarcha del invierno, y Pedro tambien,
no menos helado en el corazon que en el cuerpo , se
calentaba á la lumbre, de ningun modo era tiempo
de habitar en el solio, ô mas bien de aparecer en
él. Mas quando se cantare aquel nuevo cântico: El
invierno se fue, y se apartó, las flores ban apareci
do en nuestra tierra : oportunamente ya entonces se
subirà al solio, y habitarà Dios en lo excelso.
4 Juzga pues que Isaias, quando, hablaba esto,
habia previsto con ojos prophèticos la gloria de aquel
tiempo. Vi, dice, al Señor sentado sóbre un solio
excelso, &c. ¿Pero qual pensamos , . Hermanos, que
serà este solio? Pues que, ni el Altisimo habita en co
sas manifiestas ó hechas con la mano, Ninguna ma
teria corporal absolutamente es apta para tan grande
solio, ninguna es congruente à tan grande fabrica,
ninguna digna de habitador tan grande. De vivas
piedras se debe construir la fabrica espiritual, en que
la verdadera, y eterna vida se digne poner su habi
tacion. Y si no alcanza para tan grande edificio la
criatura angèlica, disminuida ciertamente con el pre
cipicio de los prevaricadores: suscite de la tierra al
menesteroso, y eleve de èntre el polvo al pobre pa
ra colocarle con los principes, y perficionar el solio
de la gloria. Y acaso por esto el mismo que lo
-a. º
s.
¿
eS
SoeRE LAs PALABRAs bEL PRopner As Aras, r3r
describe no solo un solio excelso, sino tambien ele
vado: para designar en esto la estable altura de los
Angeles, y la misericordiosa velevacion de los hom
bres. Lo que se sigue parece pedir ello mismo mas
diligente consideracion: y asi baste por hoy el haber
à lo menos comenzado. -

e . . . . ... ",

, , ,

SERMoN SEGUNDo. ,, o - ,
Sobre las palabras del Propheta Isaias. -

l.
, . . , -

Lena estaba, dice nuestro contemplador de Isai. 6.3v


- a aquel que habia visto sòbre el solio, to
da la tierra de la magestad de él. Venga, Señor,
vuestro rey no, para que asi como el Cielo se llena de
vuestra magestad, asi se llene la tierra. ¿Por què el
príncipe de este mundo con tanto furor se embrabe
ce por todas partes, sino porque está dada la tierra
en manos del impío? Pero esta es su hora y la po
Se ha de
testad de las tinieblas. Llegara seguramente tiempo llenar la
quando el que no encontro lugar en el Cielo, serà. tierra de
arrojado tambien de la superficie de la tierra para la magesº
ser encerrado sin duda en las subterraneas cavernas. tad de Di
De aqui el Propheta David habiendo hablado antes os, echa
dode ella
de la prosperidad de los Santos; acerca del maligno satanàs.
y de los Angeles, ô miembros suyos añadió dicien
do : No asi los impios, no asi, sino como el polvo Psal. 1, 4
que arroja el viento de sobre la tiera. Ninguna fa
cultad de tentar habrà ya entonces, ninguna liber
tad de inquietar, ninguna posibilidad de dañar. Se
llenarà de la magestad de Dios toda la tierra, quan
do ya no habrá ninguna transgresion de su volunr
tad: antes bien la misma criatura serà librada de la
3, R2 SCI
132 SERMoN II. DE S. BERNARDo ABAD,
servidumbre de esta corrupcion, por la qual gime, y
està como en el trabajo del parto todavía. Habrà
pues un Cielo nuevo , y una tierra nueva , de suerte
que á qualquiera parte que vuelvas los ojos, en el
mismo semblante de las cosas, te parecera que en
cierto modo resplandece la divina magestad.
2 Pero tienes tambien otra tierra mas próxima,
y debes tener sòbre ella mayor y mas justa solicitud.
Ephes. 5. Ninguno aborreció su carne. Asi consuèlala para
29.
que ella tambien descánse en la esperanza, oyendo
¿o que se lenara de la magestad de Dios toda la tier
cuerp
tābien se ra. ¿Cómo llenarà ahora la magestad divina, Aman
ha de lle tisimos, nuestra carne, quando el grande Apòstol
nar de la Pablo, teniendo solamente las primicias del Espiritu
ºestad
de Dios.
gime bastante lamentablemente y dice: Se que no
esta el bien en mi , esto es en mi carne?. Y cierta
Rom. 7.
18. mente ya no dominaba el pecado en su cuerpo mor
ld. tal. Pero, nota todavia, que del cuerpo dice que es
mortal, y solamente niega el dominio del pecado.
Rom. 7. Porque estaba tambien entonces la ley del pecado en
3.
sus miembros, la qual sin duda quando venga la ple
nitud de la magestad, la excluirà totalmente. Ni so
lamente esto, sino que tambien serà destruida à lo
ultimo de todo la enemiga muerte. Se llenarà pues
de la magestad de Dios nuestra tierra, quando se qui
tarà enteramente todo sentido de pecado; y la deu
da de la muerte. Se llenarà, repito , de la magestad
del Señor toda nuestra tierra, quando serà vestida de
la gloria de la resurreccion , se vestirà la estola de la
inmortalidad, será en fin configurada con el cuerpo
Philip. 2. glorioso de Christo. Pues aguardamos al Salvador,
2O, que reformard nuestro cuerpo humillado configurdn
dole con su cuerpo glorioso. ¿Què murmuras todavia,
Para esto carne miserable, què recalcitras todavia, y deseas
# contra el Espíritu Si te humilla, si te castiga, si te
ººººº reduce à la servidumbre : esto verdaderamente en
do antes
quanto eres tu capaz, no menos te importa à ti, que
- à
SoBRE LAs PALABRAs DEL PRoPHETA IsAIAs. 133
á èl. ¿Què tienes envidia à los que de las obras de
los gusanos, y de las pieles de los ratones no se
averguenzan de mendigar una gloria, verdaderamen
te ignoble en un adorno indigno de hombres, pro
hibido aun à las mugeres; mas bien afeandose à si
mismos, que adornandose? Reformen ellos ó mas bien
deformen ellos sus cuerpos; á ti si fuere tu cuerpo hu
millado, te reformarà el Artifice mismo que te formò.
Aquella mano, sino deliras, aguardaràs, para que ella
misma rehaga lo que ella misma hizo.
Pero ya atiende lo que se sigue en la misma vi
sion. 2” las cosas , dice, que estaban debajo de el, Isai. 6. 1.
llenaban el templo. Por eso ciertamente se dijo: Hu
1. Pet. 5.6
millate bajo de la poderosa mano de Dios, para que
te ensalze en el dia de la visitacion. PRocURA sER
La humil
HALLADo BAJo DE EL; de otra suerte tampoco po dad es ne
dräs estàr con èl. ¿Què pues? ¿Piensas que en aquel cesaria pa
templo de tanta bienaventuranza admitirà indiferen T2 eStO,
temente à los hombres el que ni dejó en èl indife
rentemente à los mismos Angeles? ¿O què no discer
mirà èntre los terrones, el que discernió èntre las es
trellas ? Exáminarà ciertamente la plata aquel Señor
que probó y reprobó al oro mismo. ¿Quäl pues te
parece, que es menester encontrar al hombre, que
haya de ocupar el lugar del repudiado angel ? Sin Quá age
duda limpio de toda iniquidad : pero principalmente na, y ene
miga del
de aquella, que en el mismo angel se halló , no pa Cielo la
ra leve ofensa , no para ira momentânea, sino para soberbia.
un odio sempiterno. Una vez turbó aquel reyno la
soberbia, hizo estremecer sus muros; aun derribó
una parte de ellos - y parte no corta. ¿Què dirèmos
pues? ¿Te parece que en lo adelante se la admitirà
facilmente? ¿Por ventura no aborrece aquella ciudad,
y abomina vivamente peste semejante 2 Estad cier
tos, Hermanos mios, de que aquel Señor que no per
donó a los angeles soberbios, tampoco perdonarà á,
los hombres soberbios, No es el contrario a si mis
mo,
134 SERMoN II. De S. BERNARDo ABAD.
mo, no acepta personas, sus juicios son semejantes.
SoLA LA HUMILDAD le agrada asi en el Angel como
en el hombre : y el que está sentado en el trono, eli
ge solamente à los que estàn subditos à èl, para lle
Ps. 12.5 nar de ellos el templo. Pues escrito està : ¿Quién co
mo el Señor nuestro Dios , que habita en las alturas,
y mira las cosas bumildes en el Cielo, y en la tier
ra? Mas repara, si no es esta misma la expresion de
que usó San Miguel resistiendo en su cara á aquel
Isai. 4. soberbio que decia: Sere semejante al Altisimo; pues
I 4. to que Miguel interpretado es lo mismo que, ¿Quien
como Dios?
4 Bien pues el Propheta, habiendo dicho, que
habia visto sentado al Señor sôbre un solio excelso
y elevado; para que acaso no entendieses que se de
Ib, cia lo excelso de aquel que dijo: Subire sobre la al.
tura de las nubes; ó aplicases lo elevado à los hom
bres, que con soberbia se levantan; añadió : 2” las
cosas que estaban bajo de el, llenaban el templo;
para que entiendas manifiestamente que no se reco
mienda aquella altura que se levanta contra èl; si no
que aquellos estaràn en el templo ô en el solio, que
estuvieron bajo de él, los unos ciertamente excelsos
con solida estabilidad , los otros levantados de lo in
fimo por la misericordia divina. Y para que acaso
no pongas la objecion de que todas las cosas estàn
sugetas a su poder, y que à ninguna por tanto se de
termina lo que dice: Las cosas que estaban bajo de
el ; para aprobar y alabar la solo sugecion a Dios
que es voluntaria , y procede del fervor de la caridad,
añadió el hacer mencion de los Serafines, de los qua
les tambien diremos en su lugar lo que èl mismo nos
diere à conocer. e

5 ?” las cosas que estaban bajo de él, dice, lle


naban el templo. Desde el principio habia Dios cria
do los Angeles, para que en ellos estuviese la pleni
tud de aquel dichoso templo; pero no en todos ellos
tul
SoBRE LAs PALABRAs DEL PRoPHETA Is AIAs. 135
tuvo su complacencia, pues en los mismos Angeles su Job.4. 18.
yos encontró la maldad; (como està escrito.) Porque èn
tre ellos hubo quien dijese : Pondre mi silla al Aqui Isai. 14.
lon; y tuvo un pueblo que le creyó. Miserable el que I 3.
quiso mas estàr sin Dios, que bajo de Dios; misera Caida de
bles ellos, que viendo al ladron, corrieron con él. Sa los Ange
lieron los infelices, y quedó vacio el lugar que reci les sober
birà otro. ¿No estaràs sugeta à tu Dios, alma mia? bios.
de otra suerte ni habrà lugar para ti en el templo,
supuesto que las cosas que estaban bajo de èl, lle
naban el templo. En vano llamarān las Virgines fa
tuas, en vano clamarân, quando estuvieren ya llenas
las bodas de los que estèn sentados à la mesa, y es
tè cerrada la puerta. Infeliz alma à quien sucediese
ser excluida de aquellas bodas! Infeliz aquel de quien
se dirá en alta voz: Sea arrojado fuera el impio, para
que no vea la gloria de Dios. ¿Para què vè esta luz
temporal este infeliz, que no merecera mirar aquella
gloria º Ojala que mis ojos jamàs hubieran visto na
da, si (lo que Dios apàrte de mi) han de ser priva
dos de aquella vision. Vayan ahora los soberbios, hà
ganse mas insolentes, elèvense, ínflense apetezcan
siempre el aparecer en el colmo: para que quando
venga la línea de la equidad, sean echados de la ple
nitud. Pero no así tu, alma mia, sino mas antes es
tà sugeta à Dios: sugeta de corazon, sugeta con el
fervor de la devocion: porque los Serafines estaban
sòbre èl. Con los quales estèmos nosotros hoy tambien,
Hermanos, y no nos apartemos de este templo, en el
qual todos dicen gloria, porque contemplan la glo
ria de nuestro Señor Jesu Christo, que es sóbre to
das cosas Dios bendito por los siglos. Amen. "..."

- ". - . . . . . .. - SER.
136

SER MONTERCERO.
Söbre las palabras del Propheta Isaias.

I O juzgo que hayais olvidado, que hemos


Nde hablar hoy de los dos Serafines, por
Isai. 6. 2. e lo que dice Isaias; el qual despues que afirmó que
habia visto al Señor residiendo sôbre el solio, aña
diò, que los Serafines estaban sobre el. Serafin pues,
Amantisimos, como muchas veces habeis oído, es
nombre de los espiritus soberanos, de un órden de
los nueve, y del sumo y supremo. Pero en este lugar,
a lo que yó juzgo, no se pone en esta significacion,
Los
dos Sera.
especialmente quando son inumerables los exèrcitos de
fines sig ellos, y aqui no se ponen sino dos, Y yo ciertamen
nificá las te, Hermanos, si es llcito á qualquiera abundar en su
criaturas sentido en esta parte , pienso que en estos dos Sera
Angélica fines se entienden dos criaturas racionales; la Ange
y humana líca, es á saber, y la humana. Ni te admires de que
el hombre se haya hecho Serafin: acuerdate de que
el Criador y Señor del Serafin se hizo hombre. Para
afrenta tuya, ó soberbio, que criado entre los An
geles, no mereciste permanecer èntre los Angeles, vè
ahi que nuestro Rey vino à la tierra para fabricar nue
vos Angeles. Y para que te consumas mas, y seas
atormentado de tu propia envidia, no los quiso ha
cer Angeles como quiera, ni de algun órden inferior,
sino Serafines. Escucha pues lo que èl mismo dice:
Luc. 12. Fuego vine d echar en la tierra : ¿y que quiero si
49. no que se encienda? Quiere pues que sean fábricados
Serafines, para que estèn allimismo de donde tu cais
te. Los Serafines, dice, estaban sobre el. ¿Por què
tu, Lucero que nacias por la mañana, no permane
- CIS
SoBRE LAs PALABRAs DEL PRoPHETA IsA1As. 137
ciste en la Verdad, sino porque no fuiste serafinº Se
rafin se interpreta el que arde, ô enciende. Pero tu
miserable tuviste luz, mas no tuviste ardor. Bueno
seria para ti, si mas antes hubieras sido ignifero, que
lucifero, y mo que con tan inmoderado apetito de lu
cir, asi corno tu estabas frio , asi tambien escogieses
una fria region. Pues dijiste: Subire sòbre la altu Isai. 14
ra de las nubes, sentarème en los lados del Aquilon. 14- .
¿Qué te apresuras, Lucero,á salir por la mañana?
¿Què te glorias sobre las estrellas, porque te vès bri
llar algo mas que ellas? Brebe enteramente serà tu
gloria. El Sol de justicia se sigue, el qual en vano te Lucifer
tuvo luz
jactabas ser tu; con cuyo fervor y esplendor reduci
pero no
do à la nada, desapareceras totalmente. En vano tam ardor.
bien dispones anticiparte y prevenir al Señor que ven
drá al fin de los siglos, como oriente del verdadero
sol, en aquel condenado hombre que has de poseer,
y ensalzarte sóbre todo lo que se llama , ô se reveren
cia Dios: porque tambien entonces seràs destruido en
teramente con la ilustracion de su venida.
2 ¡Quänto mejor, y ciertamente sin riesgo de que
se le imputāra á necedad, San Juan Bautista; pues que
º fuè lucero; no por presuncion suya , para
no ser él robador y ladron tambien, sino por la au
toridad de Dios Padre fué enviado delante del Señor!
Mira, dice, que envio d mi Angel delante de ti, &c. Luc.7. 27
Tienes tambien en el psalmo acerca de èl mismo:
Apareje la Antorcha d mi Christo. Era pues An Psal. 131
torcha que ardia y lucía: y quisieron los Judios por 17.
un poco de tiempo saltar de gozo en su luz, pero no -

el, ¿De dónde esto? Preguntaje a el mismo, hable el Johan s:


misno de si. El Amigo", diee , del Esposo está en 29
pie; y se alegra con mucho gozo por la voz del Es S. Juán
poso. Esta pues Juan; porque ni es caña agitada del nousurpa
viento. Està, porque es Amigo del Esposo: esta, por la gloria
que arde, y de los Serafines se dice que estaban. Ver de Chris
daderamente Amigo del pº, que no envidia ¿ (O.

go
r38 SERMoN III. De S. BeRNARno ABAD.
gloria del que sale de su Talamo, sino que le prepara
el camino, y publica su gracia para merecer recibir èl
tambien de su plenitud. Luce, pues Juan , tanto mas
claramente quanto mas arde; ; tanto mas verdadera
mente quanto menos apetece lucir. Lucero fiel , que
no vino à usurpar, sino a prenunciar el esplendor del
Sol de justicia. No soy yo Christo, dice, viene el mas
fuerte que yo despues de mi, de quien no soy yo dig
no de desatar, la correa del calzado: y tambien : o
os bautizo con agua , el os, bautizará con el Espiritu
Santo, y con el fuego. Como si manifiestamente dijera
el Lucero: ¿què os admirais viendo el esplendor mio?
yo no soy el Sol : muy diverso le vereis á el; en cuya
comparacion soy yo tinieblas y no luz. Yo como es
trella que previene el dia, derràmo en vosotros el ro
cio de la mañana: èl extenderà en su fervor sus ra
yos, deshara las escarchas, secarà las lagunas, ca
ientara a los que tienen frio, sera como vestido para
los pobres. Ni disuena ciertamente la voz del Precur
sor de la palabra del Juez, sino que manifiestamente
Luc. I2a
el fuego, que habia predicho Juan, le exhibio Chris
to, diciendo: Fuego vine d echar en la tierra.
3 Diràs acaso que en el fuego igualmente se halla
el ardor que el esplendor: no porfio; aunque dardor en
el parece en algun modo ser mas substancial. Mas
oigamos à èl mismo què sea lo que mas recomienda
ps, a».6, en el fuego Pine d echar fuego, dice, en la tierra:
¿y que quiero sino que arda? Has conocido ciertamen
te que es lo que quiere. Pero ni tampoco ignoras aque
llo ; La vida esta en su voluntad, y que el siervo que
sabe y no hace la voluntad de su Señor, será cas
tigado con muchos golpes. ¿Què te apresuras á lucir?
No ha llegado todavia el tiempo en que los Justos
luciràn como el Sol en el Reyno de su Padre. Entre
tanto es dañoso este apetito de lucir: tener fervor es
mucho mejor. Finalmente, si con tanta vehemencia
deseas resplandecer, procura ser lo que quier es pare
-
- * c * - CCT:
*-
SoBRE LAs PALABRAs DEL PRophETA Is AiAs. 139
cer: busca primero el fervor , y sin duda te añadiran el
lucir. De otra suerte en vano trabajas, porque es vano
el esplendor, sin el fervor. Prestada , ö mas bien, fin
gida es la luz, que no procede del fuego. Y lo que
es ageno, poco tiempo lo podràs usar. Serà mayor
confusion, haber querido que pareciese tuyo, lo que
no era tuyo. La luna (segun dicen) tiene el esplendor
sín ardor, y aun áquiel prestado del sól; y por eso tan
freqüentemente, mas bien , siempre se muda, y nun
ca permanece en un mismo estado. Asi verdaderamen
te el necio se muda como la luna, y el sabio perma Eccl. 27.
l2, e
nece como el sol. Aquel necio , digo , que perdió la
sabiduria en su hermosura, esto es, que se resfrió en
el esplendor. -

...;... , r:
4 º Cayó pues Lucifer como relàmpago del Cielo;
pero los Serafines estaban sobre el. Estàn ciertamen
te los Serafines; porque la caridad nunca cae. Estàn 1. Cor. 13
atónitos y suspensos en la contemplacion del que esta
sentado en el trono; estàn, en una eterna inmutabili La estaciº
dad , y en una eternidad inmutable. Tu quisiste impío, on de los
sentarte; por eso fueron movidos tus pies, y fueron Serafines
denota in
derramados tus pasos. El Hijo es quien està sentado mutabili
en el trono, el Señor de los exèrcitos, juzgando con dad.
tranquilidad todas las cosas. Sola la Trinidad se sien Sola la
ta, porque sola èlla tiene la º inmortalidad; sola ella Trinidad
es en quien no hay mutacion, ni sombra de vicisi està sen
tada.
tud. Estàn ciertamente los. Serafines inmutables en Su * Otros
modo, pero no en comparacion de ella. Estàn exten inmutabis
diéndose y atendiendo a aquel en quien anhelan mi lidad.
rar. El que presumió sentarse, quiso estár contento
consigo mismo; de donde es, que aun hoy de sola la
malicia tiene ansia; porque sola èsta tiene de si mis
mo, Quando habla mentira, de si propio la habla;
porque el es mentiroso, y padre de la mentira. Lo Johan.8.
que oyes de la palabra de mentira, entièndelo tam 44•
bien de qualquiera obra de malicia. Y aunque mala
mente se complace asi
--
gºen lo, malo, con todo
2. CSQ)
14o SERMoN III. De S. BERNARDo ABAD.
eso nunca ni en si mismo podrà hallar lo que bäste
àsi mismo. Sola por tanto està sentada la Trinidad su
ma, la qual sola tiene en si el sèr : en si es, y por
eso sola ella verdaderamente es; sola ella goza de si,
sola de ninguno tiene necesidad, sola se basta àsi
misma.

re-e-ºe-ee-º ese e-e-e-º- exº

SERMON QUARTo,
De las palabras del Propheta Isaias.
Isaí. 6.2. T Abiendo dicho el Propheta que los Sera
- fines estaban, añade y dice: Seis alas te
nia el uno , y seis alar el otro. ¿Què quieren decir es
tas alas, Hermanos? ¿Pues què, tambien quando ya
haya pasado el invierno, y estarà el Rey sentado só
bre el solio, tendràn que volar todavia los Serafines,
para que puedan ocurrir à diversas necesidades de di
versos hombres, libertarles de inminentes peligros,
dar auxilio à los que trabajen, y consolar á los que
estèn en tribulacion? No, no habrà en aquel reyno
de la bienaventuranza eterna necesidad alguna, lejos
estarà de èl el trabajo, el peligro, y la tribulacion,
a" que sea necesario acudir. ¿A qué pues entonces las
alas? Agradame aquella estacion; enteramente de es
te modo quiero yo permanecer, ni admito de ningun
modo alguna otra cosa, por la que pudiera yo per
der aquella estabilidad. Sin embargo yo sè, bienaven
turado Isaias, que eres Propheta tu, y que tienes el
Espíritu de aquel Señor que en la abundancia de su
piedad excede no solo los rnèritos, sino los deseos de
los hombres. Quède para mi siempre salva aquella
estabilidad amada: y si estas alas añaden algo a la
bienaventuranza, no lo rehuso. Creo pues, que así co
Ilo
SoBRE LAs PALABRAs DEL PRoPRETA IsAIAs. 141
mo se promete la inmutabilidad en la estacion, así en
el vuelo una prontitud con alegria, para que no se
piense aqui una estabilidad como insensible y lapídea.
Pero diràs : ya que sea necesario que tenga alas, ¿por
Que sig
què tantas? ¿Què quiere decir esta multitud de alas? nifica la
Escucha lo que se sigue: Con dos alas cubrian la ca multitud
beza, con dos los pies, y con dos volaban. En las qua de alas.
les palabras me parece á mi que lo que se habia di
cho de su estacion, se explica mas claramente con
el vuelo. Porque ¿adônde vuelan los Serafines sino há
cia aquel Señor en cuyo amor estàn ardiendo? Repa
ra en una llama; como que vuela, y al mismo tiempo
està quieta; ni te admiraras ya que los Serafines estan
do vuelen, y esten volando.
2 Pero porque dijimos adonde vuelan; parece que
tambien pide vuestra religiosa curiosidad la explica
cion de estas alas con que vuelan. Mas cierto y mas Dos alas
son el co
creible testimonio pudiera dar de esto aquel à quien se nocimien
concedió tambien el verlo. Con todo eso, yo opíno,
to, y la
que se pueden entender sin inconveniente en estas devociosa
alas el conocimiento y la devocion, con las quales son
arrebatados los Serafines à aquel Señor que sôbre ellos
reside. Eleva pues el ala del conocimiento, pero ella
sola no basta. Mas presto cae el que intenta volar con
una ala sola; y quanto mas se levanta, con mas da
ño se estrella. Experimentaron esto los Philosophos de
las gentes, que babiendo conocido d Dias, no le glori Rom. Is

ficaron como d Dios, sino que se desvanecieron en sus 2. •

pensamientos, y se obscureció su corazon insensato.


Entregados en fin al sentido rèprobo, se precipitaron
hasta las mismas pasiones de ignominia : de suerte
que se vè bien quan verdadera es aquella sentencia:
Es culpable aquel que sabiendo lo que es bueno, no lo Jacob. 4.
bace. Asi tambien el zelo. sin la ciencia quanto con 17. El zelo
mas vehemencia rompe, tanto mas gravemente cae; sinla cié
tropezando, es à saber, y resaltando. Pero quando la cia se pre
caridad acompaña à la inteligencia, y la devocional precipita.
CO -
142 º SERMoN IV. DE S. BERNARDo ABAD.
conocimiento, vuele con seguridad qualquiera que se
halla en esta disposicion, vuele sin fin; porque vuela
á la eternidad. . . . . . . . .
Que sig 3 Ya sôbre aquella accion que se dice antes , de
nifique elcubrir la cabeza y los pies, tenemos una sentencia
cubrir la aprobada por los Padres, y es, que se cubren la cabe
cabeza, y za y los pies de Dios , por quanto esta oculto lo que
los pies. era antes del mundo, ó que haya de ser despues de
su consumacion. Y esto sea dicho, por quanto en los
S. Gero
Còdices latinos se lee distintamente, la cabeza de el,
nimo. y los pies de el. Mas testifica nuestro Intèrprete, que
en el Hebreo la palabra es comun, que se puede in
Dos inter terpretar de él, y suya; de suerte que segun la ambi
pretacio guedad de la palabra Hebrea se dice que los Serafi
In CS,
nes cubrian el rostro y los pies de Dios, ó su rostro
propio y sus pies. Por lo que puede alguno admirarse,
porque el en la interpretacion escogió de los dos sen
tidos, el que al parecer admitia menos la sèrie de la
misma vision, esto es que volasen y juntamente cu
briesen la cabeza y los pies del que estaba sentado;
pero siguió en esta parte la exposicion de Origenes.:
4. Pues si es permitido entender esto tambien de
los mismos Serafines, píntalos tu de tal suerte, que cu
bierta la cabeza y los pies solo aparezca el medio
cuerpo ; pero aun este no del todo, por aquellas alas,
es à saber, con las quales se dice que evolaban. Yo
considero ciertamente como una cabeza, cuerpo, y
pies mios en las palabras del Apòstol , en las que di
Rom. 8. ce: A los que previó en su divina presciencia, tam
2. 9.
bien predestinó para hacerles conformes d la imagen
de su bijo : y d los que predestinó d estos tambien
llamó; d los que llamó tambien justificó: d los que
justificó, tambien glorificó. Asi mi principio de sola
la gracia es ; y no tengo cosa alguna que atribuirme
en la predestinacion , ö vocacion. No así à la verdad,
estoy ageno de la obra de la justificacion: tambien es
to lo hace la gracia, pero ciertamente conmigo. ¿No
- vès
SoBRE LAs PALABRAs DEL PRoPHETA IsAIAs. 143
vès ya como el Serafin aparece en el medio de al
gun modo? Porque la consumacion de la salud tam
bien es de sola la gracia; ni puedo yo en esta parte
ô con ella ô en ella gloriarme como que soy coad
jutor, ó coóperador. Cubre pues el Serafin su cabeza -

con dos alas, si verazmente conoce, y humildemente


confiesa que sola la misericordia le hà prevenido. Cu
bre tambien los pies con dos alas igualmente, sino se
hallàre ingrato ni ignorante respecto de la misericor
dia que, se hà de seguir despues,. La qual diligencia
sin duda de cubrir aun ahora la cabeza y los pies, no
conviene omitirla, aunque entonces principalmente se
ha de cumplir, quando el Juez estará sentado en el
solio, y à los Serafines que estàn en su presencia los
ilustrara mas sutilmente con, el conocimiento de la
verdad, y los inflamará con mas vehemente ardor de
la caridad. En cuyo número à nosotros indignos sier
vos de su nombre se digne colocarnos la misma mise
ricordia de que hemos hablado, la qual desde lo eter
no, y hasta la eternidad està sobre sus escogidos; mos
trando de algun modo à la verdad el libre albedrio en
el medio , por razon del mèrito; pero reservando para
si sola el principio y el fin: para que sea para nosor
tros el Alpha y Qmega nuestro, Señor Dios; y por uno
Ps, a 13.
y otro derecho clamemos: No á nosotros, Señor, no d
nosotros, sino, a vuestro nombre dad la gloria, Amen.
.. ... . . ..., ; í: la º z o, .
«eº º ez es º. . e-oe
. . . . .
e º
. .. . . . . . . .
º e-ºxº
.
... ... º )
SERMO NQUINTO, ..
y, NA.- y, ... vº

-,
s tº.

Es una
-
-
- . . . . .. (. "..." * - - Y, ,, , ,, \ño y
De las palabras del Propheta Isaias, o , op segunda
º * - . . .. . . . - -
. ... - explicaci,
on.- .
- I OS proponen las sagradas letras à Christo
LY , Señor nuestro ya de el Padre, ya en el Pa º. chisto
de el Pa
dre, ya con el Padre, ya de el Padre, ya por el ¿
s -º - - TG, -
dre.
a
144. SERMoNV. DE S. BERNARDo ABAD.
dre, y tambien bajo de el Padre. En decirse, de el Pa
dre, se significa su inefable nacimiento: en decirse en
el Padre, la consubstancial unidad : con el Padre la
En el Pa.
igualdad de magestad. A la verdad estas tres cosas
dre y con son desde la eternidad. Pero si de el Padre naciendo;
el Padre,
¿què en el Padre, ó con el Padre? No impropiamente
acaso se dirà que en el Padre reposando, con el Pa
dre sentado. Y escuchad la razon de este asiento con
èl, y de este repôso. Asi como el estàr sentado ex
plica la magestad, asi el estàr sentado con el expli
ca la igualdad de la magestad: especialmente te
niendo el asiento á la diestra de el Padre , no cier
tamente bajo de los pies, ô como à la espalda. Y el
estàr sentado sin duda es ya descansar , pero mas es
el estàr echado. ¿Pero què parecerà mas deleytable, y
de algun modo mas dulce para el Hijo, el estár con
el Padre, ô presidir con el Padre à todas las cosas?
¿En quäl de estas cosas juzgas que està aquella paz de
Dios suma, que supera todo sentido, y en qual se
asignarà mas competentemente el singular descanso
del Señor? Aunque esto no se puede explicar bastante
dignamente con la boca, con todo eso acaso se con
cibe piadosamente con el corazon; de suerte, que que
dando salva siempre en todo aquella indivisible sim
plicidad de la esencia, parece se puede pensar èntre
la igualdad de gloria , y unidad de substancia como
una distincion semejante à aquella, que hay èntre el
estár sentado con otro, y èntre el estär recostado.
2 Finalmente poco la parece a la Esposa verle sen
Cant. 1.a. tado; reposando, pide que se le muestren. Enseñad
me vos, que sois d quien ama mi alma , en donde re
posais en el medio dia. Pero y tambien à toda alma
que tiene el gusto sano, la sabe mas dulcemente por
1. Cor. 6. todos modos, lo que el Apòstol dice: El que se junta
17.
Math. 19.
º Dios, un espiritu es con el ; que lo que à los Ápós
28,
toles se dice: Quando se sentare el Rey en la silla de
º magestad, os sentaréis tambien vosotros juzgando.
No
SoBRE LAs PALABRAs DEL PRoPHETA Is AIAs. 145
No es menos gustoso ciertamente que el asiento el re
poso. 1 o estoy en el Padre, dice el Hijo; y el Padre
en mi. No pudo explicarse mas expresamente la uni
dad de substancia. Pues estando ambos el uno en el
otro , nada se puede idear aqui como exterior , nada
como interior, sino que es necesario creer en ambos
una simplicísima unidad de substancia. Sin embargo
algo semejante es à esto aquello que se dice: El que 1. Johan
permanece en la caridad, permanece en Dios , y Dios 4. 16.
en el: sino que aqui se designa una cierta espiritual
union; segun lo que mencionamos arriba: El que se
junta a Dios; no ciertamente una cosa , esto es una
substancia, sino un espiritu es con el : pero alli mas
antes se designa una natural y substancial unidad. Por
lo qual tienes tambien en el Evangelio : 7'o y el Padre Johan.
30.
1e
somos una misma cosa. Aquello consiguientemente se
gun la dicha similitud es como el retrete del Unigè
nito, y como un sumo descanso del Señor. A nosotros
tambien por esta union de voluntades y adhesion del
espiritu, que hace la caridad, segun nuestro limitado
modo, nos introduce, hecho èl tambien primogènito,
en este a posento y descanso suyo.
3 Ya el decirse de el Padre, le indica caminan Christo
do, y pertenece à aquel adviento de su encarnacion, viene del
que concedièndolo su misericordia , hemos de celebrar Padre.
luego. De aqui, sin duda, dice èl mismo: "o de Dios Johan. 8.
procedi, y vine. Finalmente visto en la tierra , y tra 43s
tanto con los hombres, estuvo en medio de nosotros
aquel ā quien ignorábamos, el verdadero Manuel,
Dios con nosotros , estàndo con nosotros , pero por el
Padre. El haber estado con nosotros designa su am
paro, el haber estado por el Padre denota su zelo. Sin
duda, en todas cosas buscaba la gloria del Padre, cu
ya voluntad tambien habia venido à executar. Pero Christo
si le consideras pendiente, si atiendes à Christo y à està por
el Padre.
èste crucificado, alli especial y evidentisimamente le
hallarás debajo del Padre. Esto pues propia y espe
- T cíal
146 SERMoN V. DE S. BERNARDo ABAD.
Christo cialmente perteneció à la humildad de la humana na
debajo de turaleza, segun la qual èl mismo dice: El Padre es ma
el Padre.
Johan. 14
yor que yo. ¿Nos atreveremos à decir que estuvo tam
a 8. bien alguna vez sin Padre?. Ninguno lo presumiria,
Christo si èl mismo primero no hubiera dicho : Dios mio,
sin el Pa Dios mio, ¿cómo me desamparaste? Hubo un cierto
dre.
desamparo, donde en tanta necesidad ninguna mues
Math.27. tra hubo de su poder, ninguna ostension de su ma
46.
gestad.
4 Tenemos pues à Christo naciendo del Padre, re
posando en el Padre, sentado con el Padre, viniendo
de el Padre , estàndo por el Padre, pendiente bajo
del Padre, y en algun modo muriendo sin Padre. ¿De
Isai 53.2. quäl modo de estos creeremos que le viô Isaias, quan
do decia: Vi al Señor sentado sobre un solio excelsa
y elevado? Porque muy desemejante por todos modos
fuè esta vision de aquella, de la que el Propheta mis
mo en otra parte: Le vimos, dice, y no tenia belleza
ni esplendor: le reputamos como un leproso, y como un
bombre herido por Dios y humillado. Uno mismo en
ambas partes vió al mismo: pero no le viò del mis
mo modo, y por eso de algun modo no al mismo.
Alli le vió cárdeno con los golpes, harto de opro
brios, afligido con suplicios, escarnecido con injurias.
Vióle en fin despreciable; viòle pendiente, viòle mu
riendo por nosotros, y dice: Fue penetrado de herida r
por nuestros delitos , con cuya sangre fuimos sana
dos. Alli , repito, apareció como el último de los
hombres, y un objeto de desprecio: aqui toda la tier
rra estaba llena de su magestad. Allivaron de dolo
res, y que sabia lo que es sufrir y padecer : aqui
Señor, que estaba sentado. Y aquella vision se de
nota ser comun por el verbo del numero plural: èsta
es tan singular, como sublime. Alli pues como uno de
la multitud : Vimos, dice: mas aqui como solo y so
litario, elevàndose sôbre si mismo: Vi, dice, al Se
ñor sentado, &c. A la verdad competente mente se
lla
SoBRE LAs PALa BRA s DEL PRopHETA Is ArAs. 147
llama Señor el que se vè estar sentado. Porque el es
tàr sentado es propio de quien preside, el estàr sentado
es propio de quien domina y reyna. Principalmente el
estàr sentado sôbre solio denota dominacion: el estàr
sentado precisamente, alguna vez denota tambien hu
millacion. Pero como hemos dicho, el que en el Pa
dre reposa deliciàndose, con el Padre esta sentado
mandando; alli esposo amable, aqui Señor admirable;
en fin Dios glorioso en sus Santos, admirable en su
magestad.
5 IVi, dice, al Señor sentado sobre un solio ex
celso y elevado, y toda la tierra estaba llena de su
magestad: y las cosas que estaban bajo de el llenaban
el templo. ¿Què pues estaba bajo de el? ¿Acaso el so
lio mismo? Aunque muy excelso y elevado, con todo
eso estaba debajo de èl. Porque si èl estaba sentado
sobre el solio, ciertamente el solio estaba bajo de èl
mismo. ¿Y cómo llenaba él el templo ? Y tambien
quando ya toda la tierra estaba llena de su magestad, Los An
¿cómo el templo todavia se llena, ö de què? Apren geles son
solio de
de de estas cosas que oyes, à no imaginar el solio Dios,
una mâquina corpórea, sino à entender en èl la cria
tura Angelica. Porque si el alma del justo es la silla
de la sabiduria, ¿quánto mas digna silla seràn los An
geles Santos? Este llanamente es el solio de su glo
ria, excelso por la naturaleza, pero mucho mas ele
vado por la gracia. Los hizo excelsos la naturaleza de
su condicion, pero mucho mas elevados la gracia de
la confirmacion, de la qual se dice: Con la palabra
del Señor se hicieron firmes los Cielos. Asi estos exer
Ps, 3 r.6s
citos de Angeles en quienes se sienta Dios, y que es
tán bajo de el, llenan el templo, aunque ya toda la
tierra esté llena de su magestad. Porque en todas par
tes reyna, en todas partes impera, en todas partes es
ta su magestad; pero su gracia acaso no así. No es
ta, repito, en todas partes del mismo modo que es
ta su potestad, su voluntad buena, agradable, y ¿.
- T2 CQ
148 SERMoN V. DR S. BERNARDo ABAD.
Math. 6. fecta. De otra suerte, ¿cómo es, que decimos: Haiga
0.
se tu voluntad asi en la tierra como en el Cielo? Há
cese pues su voluntad de todas las cosas, häcese por
todos, pero no en todas las cosas. En los espíritus es
cogidos se hace su voluntad, quando en ellos se ha
ce una voluntad con èl. Esta es ciertamente una union
espiritual que hace un espíritu, así como se lee que
la multitud de los creyentes tenian un corazon, y un
alma. 7” las casas que estaban bajo de el llenaban el
Act. 4.37.
templo. Le llenaban de toda bendicion espiritual, le lle
naban de la divina consolacion, le llenaban de las di
ferencias que hay de gràcias, le llenaban en fin del
fruto de santificacion: pues d vuestra casa, Señor, la
es decente la santidad. Le llenaban de diversos dones
de gracias, del Espíritu de sabiduria, y de entendi
miento, de consejo , de fortaleza, de ciencia y de pie.
dad; y le llenaban del Espiritu del temor del Señor.
La estaci 6 Los Serafines estaban sôbre el. Este nombre es
on de Di del órden sumo y supremo de los Angeles, por lo que
os, la de con razon se describen estando sôbre los demàs: y
los Ange ellos mismos por mas que excedan á los otros en ex
les, y la
de los hó. celencia, no menos estàn en pie en la presencia del
bres son Señor, que preside, exhibiendo ciertamente un minis
diferétes. terio devoto, y un obsequio lleno de respeto. De di
ferente modo pues conviene entender la estacion del
Señor, de diferente modo la del Angel, y de diferen
te modo la del hombre. Està Christo zelando por el
Padre, buscando la gloria del Padre : y como Unigé
nito fiel , y aun tambien Primogènito, ayudando por
zelo del Padre à los adoptivos. Asi le viò estàr en
pie Estevan, quien le tuvo como protector; asi el
Aét.7.55. Propheta le rogaba que se levantàse para ayudarle:
Ps. 42.26. Levantaos, dice, Señor, ayudadme. A la verdad la
estacion de los Angeles es ministerio, diciendo el Pro
Dan.7, 1o pheta : Millares de millares le servian, y diez veces
cien mil millares asistian delante de el. El estàr del
hombre es persistir en el vigor del ânimo, y en la
ob
SoBRE Las PALABRAs DEL PRoPHETA Is AIAs. 149
observacion del propósito. Asi Moyses estuvo en la
calamidad delante de Dios para apartar su ira: asi
estuvo tambien Phinees, y le aplacò. Los Serafines Psal. los
3O.
estaban sôbre el. ¿Cómo es que dice el Propheta ha
ber visto que estaban no uno, no muchos , sino dos?
Pues es constante que dos se le aparecieron por lo que
Eccli. 4.
seguidamente dice: Seis alas tenia el uno y seis alas I O.
el otro. Y con razon estaban dos: Porque ay del so
lo, que, si cae, no tiene quien le levante. A y de ti
espiritu de sobèrbia, amante de la soledad, y de la
solitaria presuncion: , no estuviste fixo en la verdad:
fuiste expelido; no pudo estàr fixo el pie de la sobèr
bia. Queriendo sentarte solo , como relàmpago caiste
del Cielo, para no tener jamàs quien te levante.
7 Seis alas tenia el uno, y seis alas el otro. ¿A A que fin
què esta multitud de alas? Con dos , dice, cubrian esta mul

su cabeza; con dos sus pies; y con dos volaban. Gran titud de
alas.
de misterio y profundo sacramento ciertamente! Es
tas palabras piden en vosotros oidos atentos; pero mu
cho mas exigen en mi una lengua discreta, y espe
cialmente un ánimo espiritual. Digo pues en el modo
posible lo que siento, mas no lo digo afirmándo, si
no congeturando en alguna manera y opinando. ¿Què
estorva el pensar que arrojado Lucifer, fueron pues
tos por vigilantes guardias los Serafines, asi como ha
biendo echado al hombre , segun consta de la escri Gen. 3.24
tura, puso Dios por guardia un Querubin? Ni impro
piamente acaso se entrega al Querubin una espada de
llama, para que la incision y la ustion juntamente, que
son tan terribles para la carne, prohiban á la corpo
ral mano el llegar al àrbol de la vida. Pero los Sera
fines solamente reciben las alas para estorvar con su A Luci
velo al ojo espiritual. Finalmente: Con dos , dice , cu fer des
brian su cabeza, y con dos sus pies, para que aquel pues dela
iniquo no pueda mirar ni las cosas altas de Dios ni caida sele
ocultó la
las profundas. Llegarà tiempo quando se descubrirà
gloria de
la gloria de Dios: pero esto no serà hasta que ya se Dos.
ha
I 5o SERM oN V. DE S. BERNARDo ABAD.
Isai. 26.
I O.
haya executado antes lo que està escrito: Sea echa -
do fuera el impio para que no vea la gloria de Dios.
Entretanto ciertamente se cubre la cabeza, se cubren
los pies, de suerte que se deja en medio algo que vea
el impio, pero para envidiar no mas. Y se cubren con
alas, las quales de tal modo le estorven à èl, que à
ellos les sostengan y eleven.
Dos alas 8 Con todo eso hemos de buscar primero y saber
de la na con que alas se dice que vuelan: porque con dos, di
turaleza y ce, volaban. Ni impropiamente acaso llamamos estas
de la gra dos alas la naturaleza y la gracia: especialmente quan
cia.
do antes tambien declaramos nosotros por estas mis
mas la altura del solio y su elevacion. Con un enten
dimiento pues vivaz por naturaleza, y con un afecto
no menos fervoroso por la gracia extendidos conti
nuamente y atentos hàcia aquel Señor que està sobre
ellos, se describen como que estàn en pie (segun diji
Intentan
mos) por el ministerio, pero volando tambien por su
do Luci devocion. Porque aunque cubran la cabeza del Señor
fer volar y cubran tambien los pies : pero esto no lo cubren
có un ala para si, antes bien vuelan diligentemente, y revole
sola cayó tean entre estas cosas, investigando lo alto de su po
tencia, y lo profundo de su sabiduria. Ni ciertamen
te son escudriñadores de la magestad; para que sean
oprimidos de la gloria; porque no menos aman, que
entienden: como à quienes rige , y en quienes obra
aquel espiritu que escudriña tambien las cosas altas
de Dios. Aquel sobèrbio Lucifer, obstentando la luz,
y no teniendo fuego, fixado solamente en un ala, pu
do asi caer no volar. Mostró mucha ansia por ser
lucido, no por ser fervoroso, no por ser entendido,
lo que significa Serafin. No estuvo pues, porque des
preció el estàr; pero mi pudo volar como presumió.
Elevóle la vivacidad de su naturaleza, pero para da
ño suyo, pues la falta de la gracia luego le derribò.
Ni es desemejante la caida de aquellos que habiendo
conocido a Dios, no le glorificaron, ni dieron gra
C13S:
SoBRE LAs PALABRAs DEL PRoa ErA ls AIAs. 15 t
cia : por cuya causa fueron entregados al sentido de
prabado, y se obscureció su insensato corazon. Fi
nalmente aun al mismo principe de ellos se le ha in
terpuesto un velo, que ya por ninguna vivacidad de
su naturaleza puede penetrar para poder ver la cabe
za ô los pies de aquel que está sentado en el solio.
Pues los Seraphines que estàn en pie, y asisten en su
presencia , con dos alas cubren su cabeza, con dos
sus pies.
No es corporal la divina Substancia, ni està dis
tribuida al modo de los hombres en miembros corpo Nada cor
reos. Dios es Espíritu; y las cosas que se dicen de el, poral se
se han de investigar espiritualmente. Ultimamente, hade ima
¿quièn nos revelará esta cabeza y estos pies, que ginar en
Dios.
con las dos alas cubren los Serafines, sino el mismo
Espíritu que sabe todas las cosas que hay en èl, y
escudriña tambien las cosas altas de Dios? Yo pien
so pues , que estas mismas son las que se designan
en este lugar con el nombre de cabeza. A sí segun La cabe
este sentido su cabeza es su magestad, su potestad, za de Di
su sempiterna virtud y divinidad, segun aquello del os es la
Propheta : Es vuestra justicia como los montes de divinidad
Dios: y lo que se sigue: Vuestros juicios son mucho Ps- 35.7.
abismo sin inconveniente parece poderse explicar con
el nombre de pies. Porque son como unos pies suyos Sus pies
sus impenetrables caminos, sus inescrutables juicios, sus juici
el profundo de su sabiduria, y su disposicion irrepren OSº.

sible, pero incomprensible. Tambien se sabe que per


tenece a estos pies el misterio mismo de la Encarna
cion del Señor con especialidad, y juntamente toda
la obra de nuestra salud. Es de ver quan sublime sea
aquella justicia, la qual admira el Propheta como los
montes de Dios. La nuestra (si tenemos alguna) es jus.
ticia humilde, recta acaso, pero no pura. A no ser
que nos tengamos por mejores que nuestros Padres,
quienes no menos veraz que humildemente decian: To.
das nuestras justicias son como un paño de una mu Isai. 64.6.

ger
I 52 SERMoN V. DE S. Br RN ARDo As AD.
ger menstruosa. Porque como puede ser pura la jus
Diferécía
entre la
ticia , quando todavia no puede fatar la culpa? Asi
Justicia y
por ahora puede parecer recta la justicia de los hom
santidad bres, con tal que no consientan al pecado para que no
de Dios, reyne en su cuerpo mortal. La del primer hombre en
y la delos el principio ciertamente no solo fuè recta sino pura
hombres, tambien, mientras que se le concedió que ni aun sin
y de los
Angeles. tiese el pecado. Pero ni aun esta misma , porque no
fuè firme , y perdió facilmente la pureza, retuvo su
misma rectitud. A la verdad en los Angeles es la jus
ticia recta, pura y firme: sublime sin duda, pero in
ferior todavia à la divina. Pues no es innata en ellos,
sino dada por Dios: de modo que la naturaleza mis
ma, quanto es por si , no solo se halla capaz de jus
Job. 4. 18 ticia, sino tambien de injusticia. ¿Por ventura no es
esta una cierta malicia que se lee haber encontrado
Ps. 142 z. en sus Angeles aquella verdadera justicia? No serd
justificado en vuestra presencia todo viviente, dice
quien no ignoraba la justicia de Dios. Ni dice: Todo
hombre; sino todo viviente: acaso para que sepas que
no exceptuaba à los mismos Espiritus Angélicos. Vi
ven pues tambien ellos , tanto mas verdaderamente
quanto mas cerca estàn de aquel Señor en quien està
la fuente de la vida. No menos tambien son justos,
pero por èl, no delante de èl: por don suyo, no en
su comparacion. Porque èl mismo es para sí justicia,
cuya voluntad no tanto es recta, como la misma rec.
titud: y una y otra no es otra cosa que su misma subs
tancia. Aquella justicia pues, con toda verdad es co
mo un monte, que es recta, que es pura, que es fir
me, y que (por decirlo asi) tambien es substancia.
¿Quánta altura se muestra en esta Cabeza! ¡Quänta
gloria, y quânta sublimidad está depositada en este
umbroso y denso monte!
o ¿Mas con que alas juzgamos que cubren los Se
rafines esta cabeza, para que con ninguna sublimidad
de naturaleza, con ninguna perspicacia de la razon
pue
SoBRE LAs PALAR RAs DEL PRoPRETA IsArAs. 153
pueda el ojo malvado romper hasta la claridad de es
Las alas
ta verdadera luz? Con las dos alas, sino me engaño,
cóque los
de la misma gloria de ellos y felicidad. Pues se de Serafines
leytan inefablemente en la admiracion de la contem cubren la
placion de él; ni se glorian menos en su veneracion. cabeza de
Aquel iniquo teniendo ciertamente admiracion, pero Dios son
la admi
no veneracion, porque no se quiso sugetar por la ve
racion y
neracion , no se pudo fixar por la admiracion. Final veneraci
mente convirtió la misma admiracion en emulacion; Ols
ni se dignó venerar, sino que intentó imitar. ¿Quän
to mejor los Serafines, felices en su misma, admira
cion , se hacen con la misma veneracion tambien ellos
venerables, teniendo la verdadera gloria en aquel
mismo, à quien servir es rey nar, y para quien todo el A Luei
que se humilla es ensalzado? Y escucha ahora en què fer le fal
modo eon estas dos alas parece que elibren los Sera tó la una.
fines esta cabeza, que hemos dicho, del Señor, para
que aquel maligno no la mire. Todas las veces que
levanta hàcia arriba la vista el maligno, al punto tro
pieza en la angèlica felicidad y gloria y cubre sus
ojos un humor pesimo, la envidia propia; de modo
que no puede penetrar mas adelante. Asi, como con
dos velos es estorvado este envidioso para registrar
las cosas mas sublimes; consumièndose dentro de si
mismo rebatida y reberberada su vista ya de la fe.-
licidad, ya de la gloria, ya de una y otra junta
mente de aquellos, que se duele èl de tener superio El torme
to del en
res. Porque, ¿què escozor tan grave hay para los ojos vidioso es
como la envidia Ni con otra cosa se atormenta mas
la gloria
el ojo, envidioso que con la gloria agena, y felicidad. agenas
Pues la miseria (como suele decirse), carece de en
vidia. ) --

1 Pero tambien los pies del Señor, en los qua Las alas
les dijimos se designaban el abismo insondable de sus con que
cubré los
juicios, y los impenetrables caminos de sus disposi pies son
ciones, cubren igualmente con dos alas los Serafines. la prudé
Yo lo entiendo esto, de prudencia, y fidelidad. cia, y la
Por fidelidad.
154 SERMoN V; pr S. Be RNARno ABAD.
Porque siendo ministros fieles, y prudentes juntamen
te, de tal manera executan los negocios divinos, y
proveen à la salud de los Escogidos, que aquel ma
ligno no lo puede percibir en modo alguno. Por este
encubrimiento de los pies juzgo que sucedió, que sin
El diablo saber lo que hacia, hizo crucificar al Señor de la glo
es obliga ria : por este mismo todos los dias sucede , que sir.
¿ ve ignorante y contra su voluntad á los negocios de
¿ so- muestra salud, llorando despues ya tarde, que quan
juntad, y do quiso dañar, se halló, que habia aprovechado.
sin adver Asi sin duda, los Espíritus deputados al ministerio
tiro a la burlan su astucia, porque son fieles para no querer.
¿? descubrir los arcanos de la divina providencia y dis
bes” posicion para con nosotros, y son prudentes para sa
ber encubrirlos. -

• 12 Sin embargo asi como por aquellas dos supe


Que alas, riores alas aquel malvado tuvo la admiracion pero no
yque pies la veneracion, como dijimos; asi por las de en medio
al diablo. tambien le dió la naturaleza la inteligencia espiritual,
ºººººº • \ - - -

pero no le dió la gracia el afecto. No menos por las


infimas es facil de advertir, quan falto estuvo de fi
Gen. 3 1. delidad, pero no asi igualmente de prudencia. A no
ser que acaso pienses tu que es otro aquella serpien
te, que fuè llamada la mas astuta de todos los ani-,
males. Acaso tambien no impropiamente diremos, que
por eso fuè tan irrevocable su caida, y tan irrepa
ºrable su golpe, porque de estas alas que hemos di
ºcho, así como à la derecha ninguna tuvo, asi nin
guna le faltó en la izquierda. No asi á la verdad,
• aquellos dos, que la vision Prophètica describió es
tando y asistiendo al Señor de la magestad. Cuya ca
beza tambien (como hemos dicho) cubren con sus
* A
dosdeleytan
se alas; con su admiracion
felizmente seguramente,
; y con en laenqual
su veneracion, la
qual sublimemente se glorian: con dos tambien cu
bren sus pies, con la fidelidad, es à saber, y con la
- prudencia. En fin vuelan con las otras dos, con la
... pers
SoBRE LAS PAL ARRAs pEL PRoPRETA sAIAs, 155
perspicacia de su naturaleza, como dijimos, y con la Longaní
midad de
eficacia de la gracia. A la verdad en medio dejan Dios con
como una longanimidad desnuda y visible; llàmo asi los peca
á la largueza y benignidad de Lbios, que con vida do res.
á los hombres á la peniténcia. Porque à todos es fa
cil ver, como hace, nacer el Sol suyo sobre los bue
nos y malos, y llueve sóbre los justos, igualmente que
sobre los injustos. Sin duda alguna esta es la caridad Cant. 3.
1 Oe
que aquel Salomon verdadero extendió como por en
medio de si mismo, por las hijas de Jerusalen : a fin
de que los que nQ puedan investigar y buscar las co
sas elevadas sobre sus fuerzas, ni sus profundos se
cretos; puedan à lo menos exercitarse en estas que se
hallan como en medió, y de ahi puedan merecer ser
promovidos alguna vez à la contemplacion de las ele
vadas y sublimes. Mas aquel malvado por esta vision
ahora es atormentado mas vivamente, y lo serà mas
gravemente en lo futuro. Lo primero, porque el nos
envidia esta longanimidad divina; lo segundo, por
que de ningun modo aun con esta ocasion mira por
si mismo para ser traido a penitencia,

coooooooooooooooooooooooº
EN LA coNVERSION DE SAN PABLO. a 5. de
Enerº,

SERMON PRIMERO.
Como dehemos convertirnos d exemplo suyo.
ar NON razon, Amantisimos, se celebra hoy
con festivos gozos por la universidad de S. Pablo
cóvertido
las gentes la conversion del Doctor de las gentes: pues
a un hoy
sabemos que de tan dichosa rayz ha salido tan abun no cesade
dante copia de ramos. Pablo convertido fuè hecho convertir º
para todo el mundo el instrumento de su conversion. las nacio
V2. Ni lle 5s
156 SER MoN I. DE S. Be RN ARDo ABAD.
Ni solo en otro tiempo viviendo todavia en la carne,
pero no conducièndose ya por las leyes de la carne,
convirtió muchos à Dios en el oficio de su predica
cion, sino que ahora tambien viviendo ya mas feliz
Con su mente en Dios y con Dios no cesa de convertir à
exemplo, los hombres: con el exemplo, con la oracion y doc
có su ora.
trina. Por eso en fin se hace solemne memoria de su
cion, y có
su doctri conversion, porque ella misma es utilísima para los
la, que la tienen presente. En esta memoria concibe el
pecador esperanza del perdon , para moverse a peni
tencia; y el que hace ya penitencia halla en ella el
modelo de una conversion perfecta. ¿Quièn perderà
la esperanza en lo adelante por la grandeza de su de
lito, quando oye que Saulo respirando todavia ame
nazas y muertes contra los discípulos del Señor, es
hecho subitamente vaso de eleccion? ¿Quièn dirá opri
mido del peso de su iniquidad: ya no puedo levan
tarme à mejorar mis costumbres, quando en el mis
mo camino en que sediento de la sangre de los Chris
tianos, respiraba con todo el pecho cruel ponzoña, es
trocado en predicador fidelisimo un perseguidor crue
lisimo? En esta sola conversion se manifiesta con to
da su magnificencia la grandeza de la misericordia
de Dios y la eficacia de su gracia.
2 Subitamente , dice San Lucas, le - iluminó al
Act. 9.4. rededor una luz del Cielo. ¡O verdaderamente ines
timable dignacion de la divina piedad! Ilumina con
un resplandor celestial á lo menos por fuera , ā quien
era todavia incapaz de luz por adentro : le baña al
rededor à lo menos una luz divina, ya que todavia
no podia ser infundida en su interior. 2" sonó una voz.
La perse. Los testimonios de la luz y de la voz se hicieron
cucion de dignos de la mayor fe; ni ya se puede dudar de una
los fieles
se, reputa,
verdad que se entra por ambas ventanas, de los ojos
persecuci y de los oidos. Así igualmente , así en el Jordan só
on del mis bre la cabeza del Señor se dejó ver la paloma, y
rno Chris sonó la voz: asi tambien en el monte quando se trans
- -
EN LA CoNvERsIoN DE S. PABLo. 157
figurò delante de sus discipulos, se viò la claridad,
y se oyó tambien la voz del Padre, Saulo, Saulo,
¿por que me persigues? Verdaderamente està cogido
Saulo; no hay lugar á disimular, no hay arbitrio pa
ra negar: en sus manos estàn las cartas de la crue
lisima embaxada , de la autoridad execrable , de la
potestad iniqua. ¿Por que, dice, me persigues? ¿Por
ventura no perseguia a Christo, el que despedazaba
en la tierra los miembros de Christo? Persiguieron à
Christo los que clavaron aquel Sacratísimo Cuerpo en
un madero, y no le perseguia el que contra su cuer
po que es la Iglesia (pues ella misma tambien es cuer
po suyo) ardia con odio implo?. En fin, si diò su pro
pia sangre para rescatar las alrhas, ¿no te parece que
sufre mas grave persecucion de aquel, que con suges
tiones malignas, con exemplos perniciosos, con oca
siones de escàndalo aparta de èl las almas que redi
miò, que del Judio que derramò aquella sangre?
3 Fixad aquí toda la atencion , Amantisimos, y
Nunca
retiraos con pavor de la compañia de aquellos que
falta per
impiden la salud de las almas. Horrible sacrilegio en se cucion
teramente que parece exceder aquel enorme delito de al Chris
los que pusieron sus manos sacrilegas en el Señor de tiano; ni
la tmagestad. Parecia que habia cesado ya el tiempo aun al mis
mo Chris
de la persecucion: pero como se hace ver por esto, tO,
munca falta persecucion al Christiano; ni aún tampo
co a Christo. Y lo que mas espanta es, que persiguen
à Christo ahora, los mismos que tienen de él el nom.
bre de Christianos. Vuestros amigos ó Dios, y vues
tros prójimos se han levantado y declarado contra
vos. Parece haberse conjurado contra vos el comun
del pueblo Christiano desde el minimo hasta el màxi
mo, desde el pie hasta la cabeza no hay parte nin
guna sana: salió la iniquidad de los ancianos jueces, Esta per
se cucion
vuestros vicarios que estaban puestos para governar viene con
vuestro pueblo. No se dice ya : como el pueblo, así especiali
CS el sacerdote; porque no es el sacerdote , como es dad delos
el malos Pre
58 SERMroN I, DR S. BERNARDo ARAp.
lados , y el pueblo, ¡Ay ay Señor Dios, que aquellos son los
S a cerdo
tes.
primeros en vuestra persecucion , que anhelan a los
primeros lugares en vuestra Iglesia, y que tienen ea
ella la autoridad y poder. Se apoderaron del alcazar
de Sion, tomaron, sus municiones, y ya libre y des
poticamente entregan toda la ciudad al incendio. Su
miserable conducta es la triste subversion de vuestra
plebe. ¡Y ojalà que solo por esta parte hicieran el
daño. Habria tal vez quien prevenido y fortalecid9.
con la exortacion del Señor se daria priesa , no á imi
tar- sus exemplos, sino à observar sus preceptos, se
Math.23. gun lo que està escrito: Haced todo lo que ellos di
3• cen, pero no hagais lo que hacen. Ahora ya se haa
hecho los grados sagrados y dignidades de la Igle
sia ocasion de torpe lucro, y se reputa piedad el in
Abusos é teres. Encuentran en si mismos una piedad muy gran
las preté de para recibir, mas bien, para tomarse el cuidado
siones à
de las almas; pero este es el menor de todos sus cui
los cargos
y dignida dados, y entre todos sus pensamientos tiene el ultimo
des de la lugar el bien espiritual de ellas. ¿Podia haber para el
Iglesia. Salvador de las almas persecucion mas terrible Per
versamente otros tambien obran contra Christo, y se
hallan muchos ante-christos en este tiempo. Pero re
puta por mas cruel y siente mucho mas la persecu
cion que padece de aquellos, por los beneficios que
les há hecho y por la potestad que les hà dado; aun
que igualmente otros muchos obren de muchos y
varios modos contra la salud de los prójimos. Esto
ve Christo y calla; y esto padece el Salvador, y di
simula. Por tanto es necesario tambien que nosotros
callemos y disimulemos ahora, especialmente respecto
de los que son nuestros Prelados, y Maestros de las
Iglesias. Así sin duda, así tambien les place à ellos,
para librarse por ahora de los juicios humanos, hass.
ta que venga de un golpe el grave juicio que aguar
da a los que goviernan, y los poderosos poderosamen
te padezcan tormentos. .. -

-- Pe
EN LA Conversion De S. PABLo. 159
Tambien
4. Pero temo Amantísimos, que acaso entre noso
son perse
tros tambien haya algun perseguidor del Señor: por
guidores
que manifiestamente se convence que impedir l 3 , S3l de Chris
lud de las almas, es perseguir al Salvador. ¿Què gra to los que
cias le podrè yo dár por la salud de mi alma a aquel murmurá
hermano, que me brinda con el veneno de la murmu y los que
dan escá
racion ?. Con razon se apellidan en la escritura los dalo.
murmuradores aborrecibles de Dios, como persegui
dores. ¿Y què será aquel que provoca con su exem Rom. r.
3.O.
plo à los demás à vivir con tibiéza, ô con sus sin
gularidades los turba, ö con su curiosidad los inquie
ta, ô con su impaciencia y quexas les aflige, ô de
otro qualquier modo contrista al espíritu de Dio s que
está en ellos, escandalizando alguno de estos peque
ñuelos, que creen en el? ¿Por ventura este tambien mo
persigue manifiestamente a Jesu Christo? Pues, para
que estè lejos de nosotros el nombre y el crimen de
perseguidores, os ruego, Amantísimos, que nos IInOS
tremos siempre benignos y apacibles, soportandonos
mutuarnente con toda paciencia, y excitándonos unos
à otros á lo que es mejor y mas perfecto. Porque ¿què
siervo juzgara que le basta à èl no perseguir à su
Señor, pero sin hacerle servicio ninguno? ¿Què gra
oia tendrá con él, si así como no le resiste, así tam
e
poco le asiste? En fin, si alguno es tan pusilànime , que
lhega a pensar , que le basta no ser perseguidor, sin
aspirar a ser coadjutor º de Dios, escuche lo que el r.

mismo dice: El que no es con nigo , es contra mi , y Math.


3os.
1s.
el que con migo no junta , derrama.
5 Saulo, Saulo ¿por que me persigues? 7" el res
pondió: ¿Quién sois Señor? De aqui se deja conocer
bien, que verdaderamente le bañaba alrededor la cla
ridad, pero que no estaba infundida dentro de èl.
Escuchaba Pablo la voz del Señor, pero no veia su
rostro, porque le ensayaban para la fè, y como el di
jo despues : La fe viene por lo que se bd oido. ¿Quien,
dice, sois? Perseguia á quien no conocia, y po r eSO -
COIl
16o SERMoN I. DE S. BERNARDo ABAD.
consiguió misericordia, porque en la ignorancia de su
incredulidad hizo esto. Aprended de aqui, Hermanos
mios, que Dios justo juez considera no solo lo que se
Aun los hace, sino con que ànimo se hace : y tened cuidado
¿ de: en lo adelante de no reputar por cosas pequeñas, por
¿ev pequeñas que sean las cosas, en que se peca con co
a cómu nocimiento. Ninguno diga en su corazon; Estas faltas
cha dili- son leves, no quiero trabajar en corregirlas: no es co
gencia , sa de momento permanecer en estos pecados míni
mos y veniales. Porque esto Amantisimos, es la im
penitencia, esto es una blasfemia contra el Espíritu
Santo, esto es una blasfemia irremisible. Pablo cier
tamente. fuè blasfemo, pero no contra el Espíritu San
to, porque hizo todo esto en la ignorancia de su in
credulidad. No dijo blasfemia contra el Espiritu San
to; por eso consiguió misericordia.
6 ¿Quien sois Señor? " el Señor le dijo d el : 2'o
soy jesus Nazareno á quien tu persigues. Yo soy
el Salvador à quien persiguiendo tu , te pierdes. Yo
soy de quien lees prophetizado, en tu ley , lo que tu
Math. º no sabes que està cumplido: Se llamard Nazareno.
2 3• ?” él entonces respondió: Señor ¿que quereis que haga?
Esta ciertamente es la forma de una perfecta conver
Ps. 1 o 7.2. sion. Aparejado , dice el Propheta , esta mi corazon,
Ps. 6.6 ó Dios: aparejado esta mi corazon, Aparejado estoy
- y no estºy turbado para guardar vuestros manda
mientos. Señor que quereis que haga? ¡O palabra
obein. brebe, pero viva, pero llena, pero eficaz, pero dig
¿na de todo aprecio! Que pocos son los que se ajus
Pablo, y tan à esta forma de perfecta obediencia, que de tal
abdicació suerte hayan dejado su voluntad propia, que ni ten
de su pro gan ya su propio corazon, y que preguoteo á todas
ivolun horas, no, lo que ellos quieren, sin o lo que quiere el
º Señor, diciendo sin intermision: Señor que queneis
1.Reg. 3. ?º baga Y lo que decia Samuel ; Hablad Sañor,
IO, porque vuestro tiervo os escucha. Ay! tenemos mu
Luc. 18. chos mas que imitan al ciego del Evapgelio, que al
4 « - - - Illl62 -
EN LA CoNvERsIoN DE S. PABLo. I61
nuevo Apóstol. ¿Que quereis, dice el Señor à aquel
ciego, que yo te haga? ¡Quänta es vuestra misericor
dia, Señor, quânta es vuestra piedad! ¿De este modo
pregunta el Señor, para hacer la voluntad de su sier
vo? Verdaderamente era ciego, pues no consideró, no
se asustò , no exclamò : eso no Señor: decid vos an
tes, que quereis que yo haga ; porque asi es decen
te, asi lo exige teda razon, no que mi voluntad de
vos, sino que la vuestra de mi sea preguntada y exe
cutada: Veis, Hermanos mios, como verdaderamente
necesitamos nosotros de convertirnos en esta parte.
Así sucede en efecto , asi sucede que la pusilanimi
dad y perversidad de muchos el dia de hoy obliga
à que se les pregunte: ¿que quieres que te haga? y
no preguntan ellos: Señar ¿que quereis que yo haga?
Tienen que considerar los ministros y vicarios de
Christo, que gustaràn que se les mande : y no con
sideran ellos qual es la voluntad del Prelado. No es Repren
de à los
su obediencia llena, no estàn aparejados para obede Religio
cer en todo, no se han propuesto seguir en todo à SOS a trafl
aquel Señor que vino à hacer no su voluntad, sino la tes de su
del Padre. Distinguen y juzgan escogiendo en que propia vo
cosas obedeceràn al que les manda ; ô diciendo me luntad.
jor, en que cosas sera menester que su Prelado obe
dezca à su voluntad. A estos tales, aunque vèn que se
les tolera y se condesciende con ellos, teniendo aten
cion à su flaqueza, yo les ruego que procuren apro
vechar, y se averguenzen de ser siempre parvulos;
no sea que oigan alguna vez: ¿què hè debido hace
ros, y no lo hice ? y se haga en fin para los que abu
san de la paciencia y benignidad del Preladus , la mu
chedumbre de la misericordia que se les ha hecho, el
colmo de su justa condenacion.
7 Señor ¿que quereis que haga? 2” el Señor le
respondió: Levdntate y entra en la Ciudad; alli te
se dird lo que conviene que hagas. O sabidurla que Prove
chos dela
verdaderamente disponeis con suavidad todas las co vida co
X SaS.
162 SERMoN I. DE S. BERNARDo ABAD.
mú de los sas. Aquien vos mismo, hablais, le enviais à un hom
ImO maSte
rios. bre, para que sea instruido de vuestra voluntad para
recomendacion de la utilidad de la vida sociable; y
para que enseñado por un hombre aprenda tambien
èl à socorrer à los hombres, segun la gracia que Dios
le hubiere dado. Entra en la Ciudad. Veis, Herma
nos mios, que no se hizo sin el consejo divino que
entraseis vosotros en esta ciudad del Señor de las vir
tudes, para aprender la voluntad de Dios. Es sin du
da que quien saludablemente te aterro y convirtió tu
corazon para desear su voluntad, èl mismo te dijo:
Levantate y entra en la Ciudad. Pero escucha que
manifiestamente se encarga en lo que se sigue la vo
luntaria sencillez, y mansedumbre christiana: Tenien
do los ojos abiertos nada veia : asi los que le acom
pañaban le llevaron por la mano. Feliz ceguedad en
que los ojos de quien, estaba iluminado otro tiempo
desgraciadamente en su prevaricacion, al fin saluda
Los recié blemente se ofuscan en su conversion. Lo que se re
converti fiere que Pablo permaneció tres dias sin comer y em
dos que pleado en la oracion pertenece principalmente á los
deben ha. que en los principios de su conversion à Dios, y ab.
Sers *-
dicacion de las cosas del siglo todavia no respiran en
los celestiales consuelos. Esperen pues ellos tambien
con toda paciencia al Señor; oren sin intermision,
preguntando , pidiendo , llamando; porque les oirà el
Padre celestial en el tiempo oportuno. No se olvidarà
de ellos para siempre; vendrà y no tardarà. Si per
manecieres con èl tres dias, sin tener que comer, con
fia que el piadoso y misericordioso Señor no te des
pedirà en ayunas. -

8 Despues le mandan à Ananias que ponga las


manos sôbre Saulo; pero como bien instruido no se
determina à hacerlo al momento. Mira si el mismo
Pablo despues no da esta misma doctrina a su discl
a. Tim, 5, pulo: No te apresures, le dice, a imponer las manos
12, (?
EN LA ConvER sIoN DE S. PABLo. 163
e ninguno. Vio, dice el Señor, (a) un bombre que po
mia sôbre el las manos para que recobrd se la vista.
Aunque Pablo habia visto esto, Hermanos mios, no Los Reli
por eso se creyó suficientemente ilustrado ya. ¿No giosos no
deben as.
aguardó por ventura la mano de Ananias a quien en pirar à re
sueños acaso habia visto venir? Pigo esto, Carísimos, gir y ése
porque temo que , quizà haya algunos entre vosotros far à los
demàs.
que se presuman iluminados solamente por el sueño:
ni sufran facilmente ser llevados de la mano por otros,
sino que se tengan ellos por guias de los demás. Por
que aquel á quien todavia no se le hà encargado el
cuidado de los demás, à quien no se le hà confiado
el govierno, à quien no se le hà intimado todavia
que vea y provea à los que tienen abiertos los ojos y
nada ven, ¿cómo intenta, tomar estos cargos sobre
si, sino porque medita cosas inútiles , y sigue como
unos sueños vanos? Guardèmonos de semejante vicio,
Hermanos mios: escojamos siempre en quanto estè de
nuestra parte, permanecer en el lugar ínfimo, y ser
conducidos de otros por la mano, aprendiendo la hu
mildad, y mansedumbre de Christo Señor nuestro,
para quien es el honor y la gloria por los siglos de
los siglos. Amen. -

¿e»«»<><» e» e «è» «» «»se» e» e» «»«»«» e»e»)


EN LA CONVERSION DE SAN PABLO.

SERMON SEGUNDO,
OY fuè convertido Pablo, ô diciendo me
- jor, Saulo convirtiendose se trocò en Pa
blo; pues se hizo como aquel parvulo evangélico de
X 2 - í quien
* --

(a) Estas palabras incluidas en un paréntesis en los Aétos Apos


tolicos se han de atribuir à San Lucas, que refiere la historia de la
Conversion de San Pablo, no à Christo.
164 SERMoN II. DE S. BERNARDo ABAD.
Math. 18, quien dice el Señor: Sino os convirtiereis e hiciereis co
3•
mo este parvulo, no entrareis en el reyno de los Cielos.
Tal vez hablaba de si mismo. Verdademente el mis
Nuestra
conversió mo Señor grande y loable sôbre manera, èl mismo
se ha de es el pàrvulo, que nos fuè dado à nosotros, ni se nos
hacer imi presenta por ahora grande sino pàrvulo, para hacer
tádo à los se à si mismo agradable y eficaz exemplo de la pe
pàrvulos,
queñez que nos es tan necesaria. Hàcia un pàrvulo
pues hàs de volverte para aprender à ser pärvulo; y
para que tu tambien, quando te conviertas te hagas
pärvulo. Pero escucha con que claridad te muestra
el pärvulo, de quien debes tomar el modelo de una
sincera conversion , proponiendote expresamente en si
mismo las cosas propias de un pàrvulo que merecen
Math. 1 I, imitarse : Aprended de mi, dice , que soy manso y bu
29. milde de corazon. Infancia duplicada, la humildad y
la mansedumbre: aquella es propia del interior, esta
del exterior: pero una y otra son virtudes no peque
ñas: son sin duda tan excelentes virtudes que el mis
mo Señor pärvulo y grande nos las enseña como úni
ca doctrina. Hoy pues se convirtió Pablo ; hoy de
jó de ser Saulo: hoy se hizo manso y humilde de co
razon. Prueba es de la humillacion de su corazon la
Act. 9. 6. confesion de su boca quando clama : Señor ¿que que
reis que haga? Pero todavia es mayor prueba la mis
ma grandeza de la gracia que há recibido , porque
no se daria tan abundante , sino à quien fuera muy
humilde.
2 . La mansedumbre que segun dijimos es como
Por tres
una infancia exterior, y por eso mas manifiesta de
tres modos resplandece en esta conversion. Con tres
tentacio
nes es có. mâquinas suele ser combatida nuestra mansedumbre:
batida nu con las injurias de las palabras: con los daños de nues
estra má tras cosas, y con la lesion del cuerpo. En estas tres
sedúbre. cosas està la muestra de nuestra paciencia, y todo
el exercicio de la mansedumbre : y aquella será vir
tud probada y sòlida, que nada de esto pudiere der
T1
EN LA ConveRSIoN DE S. PABLo. 165
ribarla. Dà gusto considerar de que modo Pablo ten
tado en su misma conversion de todas estas cosas se
muestra ya verdaderamente Pablo, manso y pacien Grande
te en todo esto ya. Saulo, Saulo ¿por que me per za de la
sigues. Duro es para ti dar coces contra el aguijon. mansedá
bre de S,
¡Palabra dura ciertamente, palabra agria, y llena de Pablo,
amenazas. En lo que toca al cuerpo tambien fuè der
ribado, y cayó en la tierra. Pero ¿fuè tambien pro
bado con algun daño ? Y mucho; puesto. que le fué
quitada la luz de los ojos, y teniendolos abiertos,
como està escrito, nada veia. Fuè experimentada y
probada en estas tres cosas la paciencia de Job , en
quien puso Dios un singular dechado de esta virtud.
Pero dejamos à vuestra industria y diligencia que con
sidere y medite esto. Bâstanos preveniros que la ver
dadera conversion en gran parte consiste en esta man
sedumbre: para que se averguencen los que debian
estàr convertidos, de hallarse todavia pervertidos
totalmente, mostrando su impaciencia en la lesion de
los cuerpos, ô en los daños de sus cosas, ô (lo que
es mas indigno) en las injurias de las palabras.
«º- º e-ºe-e-oe-º---->»º
EN LA PURIFICACION
2, de Fe
brero.
DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA.
SERMION PRIMERO.
De tres misericordias.

OY la Vírgen Madre introduce en el tem


La prime
plo del Señor al Señor del templo. Jo ra proce
seph tambien presenta al Señor no el suyo, sino el sió de Ch
Hijo amado del Señor en quien tiene sus complacen risto y su
cias. CallS 3,
1 66 SERMon I. DE S. Br RN ARDo ABA p,
cias. El justo Simeon conoce a quien aguardaba, y
la viuda Ana igualmente le confiesa. Por estos qua
tro se celebró por la primera vez la procesion de hoy;
habiendo de celebrarse despues con gozo de toda la
tierra en todo lugar, y por todas las naciones : ni
verdaderamente es maravilla que fuese entonces pe
queña , puesto que el mismo que era recibido era tam
bien pequeño. No tuvo alli lugar alguno el pecador:
todos eran -justos, todos santos , todos perfectos. Pero.
¿por ventura Señor, habeis de salvar esos solos? Cre
cerà el cuerpo, y crecerà tambien la misericordia.
Segunda Los bombres y los jumentos salvareis Señor, quando
procesió multiplicareis, ó Dios, vuestra misericordia. Ya en la
de Chris segunda procesion van delante las turbas, y siguen
tOe
detras tambien ; ni le lleva la Virgen, sino el asni
llo. A ninguno desdeña, ni à los mismos que se pu
drieron como jumentos en el estiercol: no los desdeña,
repito, pero con tal que no les falten los vestidos de
los Apòstoles ; que es decir, si su doctrina, si la
piedad de sus costumbres , si la obediencia, si la
caridad cubriere la muchedumbre de los pecados,
desde luego entonces ya no les juzgara indignos de
la gloria de su procesion. Pero aun reservó su pie
dad para nosotros aquella misma que se vè concedida
à tan pocas personas. Mas ¿què mucho reservāse à
los venideros, lo que concedió anticipadamente á los
antiguos?
2 David Rey y Propheta deseô con ansia ver es
te dia, y le vió y se alegrò. Porque si no le habia
visto ¿cómo cantaba: Hemos recibido ô Dios, vues
tra misericordia en medio de vuestro templo? Recibió
David esta misericordia del Señor, recibióla Simeon,
la hemos , recibido tambien nosotros, y todos los que
están predestinados a la vida; puesto que Christo ayer,
y hoy, y eternamente es Dios. En medio del templo
: , , esta la misericordia, no en un ángulo ô apartadizo;
. . . . . . Porque en Dios no hay acepcion de personas. En co
----> - IIl lln
EN LA PuRIFIcacioN DE La VrRGEN MARIA. 167
La mise
mun està expuesta, á todos se ofrece, y nadie de rico rdia
ja de tener parte, sino el que no quiere tenerla. Se de Dios
derraman, Señor, vuestras aguas hàcia fuera: pero se ofrece
sin embargo teneis vos vuestra fuente propia, y de à todos.
ella no bebe el extraño. El que es vuestro no verà la
muerte hasta que vea al Ungido del Señor, para que
sea despedido seguro en la paz. ¿Què mucho sea des
pedido en paz, el que tiene en su pecho al Ungido
del Señor? El es nuestra paz, que habita en nuestros
corazones por la fé. ¿Cómo saldras de aqui, alma mi
serable, que ignoras à Jesus guia del camino Porque
hay muchos que tienen ignorancia de Dios. ¿De dón
de esto? Sin duda de que la luz vino al mundo, y
amaron los hombres las tinieblas mas que la luz. ?” la Johan. r.
luz, dice, brilla en las tinieblas, pero las tinieblas 5 •
no la comprendieron d ella. Como si dijera: Las aguas
se estienden por las plazas y el extraño no bebe de
ellas: la misericordia está en medio del templo, y con
todo eso ninguno se llega de aquellos à quienes aguar
da la eterna condenacion. En medio de vosotros es
tä , miserables, aquel que vosotros no sabeis: para
que muriendo antes de ver al Ungido del Señor, no
seais despedidos en paz, sino antes arrebatados por
los que rugen al ansia de devorar la presa.
3 Hemos recibido ô Dios, vuestra misericordia Ps. 47. 1 e
en medio de vuestro templo. Muy diferente es esta
voz de accion de gracias de aquella voz propia de
quien se lamenta : Señor en el Cielo esta vuestra mi Ps, 35, 6,
sericordia, y vuestra justicia llega hasta las nubes.
¿Pues què? ¿Te parece a ti que estaba en medio la
misericordia, quando solos los habitantes del Cielo la
tenian Pero luego que Christo se abatió a si mismo
un poco debajo de los Angeles, y se hizo mediador
de Dios y de los hombres, y como piedra angular
pacificó por su sangre las cosas del Cielo y de la
tierra, desde entonces ya recibimos ô Dios, vuestra
misericordia en medio de vuestro templo. Porque èra
II1OS
168 SERMoN I. Dr. S. BERNARDo ABAD.
mos tambien nosotros por naturaleza hijos de ira, pe
ro hemos conseguido misericordia. ¿De què ira èra
Tres mi
mos hijos, y què misericordia hemos conseguido Ver
sericordi.
as contra daderamente hijos de la ignorancia, de la floxedad,
tres mise del cautiverio; y hemos conseguido la sabiduría, la
rias nues. fortaleza, la redencion. La ignorancia de la muger
traS. seducida nos habia cegado : la floxedad del hombre
llevado y atraido de su propia concupiscencia nos ha
bia debilitado: la malicia del diablo siendo desampa
rados justamente por Dios , nos habia cautivado. Asi
pues nacimos todos: en primer lugar ignorantes del
camino de la ciudad soberana enteramente: despues
de eso dèbiles y desidiosos, de modo que aunque fue
se conocido de nosotros el camino de la vida, se
rlamos embarazados y detenidos por la floxedad pro
pia: ultimamente cautivos bajo del poder de un pèsi
mo y cruelisímo tirano, de suerte que aunque fuese
mos prudentes y robustos, seriamos oprimidos por la
eondicion de nuestra miserable esclavitud. ¿No tiene
necesidad de mucha misericordia y piedad tan gran
de miseria ? Y si ya hemos sido librados de esta tri
plicada miseria por Christo que fuè hecho para no
sotros por Dios Padre sabiduria, y justicia , y santi
ficacion, y redencion, ¿quânta vigilancia nos es nece
saria, Hermanos mios, para que no suceda (no lo quie
ra Dios) que sean nuestros fines peores que los prin
cipios, si incurrimos en la ira de nuevo, haciendonos
ya, no por naturaleza sino por voluntad propia hi
jos de ira?
4 Abracemos pues la misericordia que hemos re
cibido en el templo, y no nos apartemos del camino
1. Cor. 3. como la bienaventurada Ana. Porque el templo de
17. Dios es santo, el qual sois vosotros, dice el Após
tol. Cerca de nosotros està esta misericordia , cerca
està la palabra, en vuestra boca està y en vuestro
corazon. En fin en vuestros corazones habita Chris
to por la fe, Este es su templo, y esta su silla, si
1O
EN LA PURIFIcAcIoN DE LA VrRGEN MARIA. 169
no os habeis olvidado de que el alma del justo es
silla de la sabiduria. (a) Os encargo pues ahora, Her
manos mios, lo que otras muchas veces, o continua
mente hè deseado persuadiros ; que caminemos mien
tras estamos en esta carne mortal, apartandonos de
los deseos de la carne, para no desagradar á Dios: -

no seamos amigos de este siglo, no sea que nos ha


gamos enemigos de Qios. Resistamos tambien al dia Sap. 9.15.
blo, y huirà de nosotros para que ya libremente ca
minemos segun el espiritu , y nuestra vida sea vida
del corazon; pues el cuerpo que se corrompe debi
lita y afemina al alma, y esta habitacion terrena aba
te al espiritu en la multitud de guidados que le agi 1 19º
Cor. 3.
tan; para que no se levante à las cosas celestiales.
Por eso tambien la sabiduria de este mundo se repu
ta necedad delante de Dios, y el que es vencido del
maligno es entregado á èl como esclavo suyo. Ver
daderamente en el corazon se recibe la misericordia,
en el corazon habita Christo, en el corazon anuncia
la paz para su pueblo , para sus santos, y para aque
llos que se convierten volviendo à entrar en el inte
rior de su corazon. -

EN LA PURIFICACION
DE LA BIENAVENTURADA vRGEN MARIA,
SERMON SEGUNDO. - o ,º

Del orden y modo de la procesion de Christo al


templo. º
1 rº N Racias à nuestro Redentor que nos previ
- NAT T no tan copio entº en bendiciones de -
- dul
(a) Este lugar se cita como de la Escritura por los S. PP. San
Gregorío Magn, y otros, y por el mismo San Barnardo (en el
Sermon a 7. sobre los Cantares. ... ...: ) .
º -»... ...
17o SERMoN II. DE S. Be RN AR po ABAp.
dulzura , multiplicando nuestros gozos en los misterios
de su infancia. Habiendo celebrado poco hà su Naci
miento, su Circuncision y su Aparicion, nos há escla
recido hoy el festivo dia de su ofrenda en el templo.
Hoy pues es presentado al Señor el fruto sublime de
“Se expli la tierra : hoy es ofrecida por las virginales manos de
can en el
.. sétido mo
la Madre en el templo de la victima pacifica y agra
ral las ce dable à Dios: es llevada por sus Padres, y la estàn
remonias aguardando los ancianos. Ofrecen Joseph y Maria el
de esta sacrificio de alabanza , el sacrificio de la mañana : Si
procesion meon y Ana le reciben. Por estos quatro fuè celebra
de hoy. da la procesion que por los quatro elimas de la tierra
se trae à la memoria con solemnes gozos. Mas por
que nosotros tambien, fuera de la costumbre de las
demàs festividades hemos de tener hoy esta procesion
solemne (a) no serà inútil considerar con algun cui
dado el modo y orden que hemos de guardar en ella.
Hemos de ir de dos en dos llevando en las manos.
candelas, y estas encendidas no en el fuego comun,
sino en el que antes haya sido consagrado en la Igle
sia por la bendicion del Sacerdote. A mas de esto.
tambien han de estàr en nuestra procesion los prime
ros los últimos; y los últimos los primeros: y canta
rèmos en el camino del Señor, que la gloria del Se
ñor es grande,
... 2 Con razon vamos de dos en dos, porque de es
te modo en recomendacion de la caridad fraternal , y
vida sociable fueron enviados por el Salvador los dis
Luc, 1o. 1 cipulos, como testifican los Evangelios sagrados. Tur
ba la procesion el que presume andar solitario: ni so
Se repren lo se hace daño á si mismo, sino que tambien es mo
de la sin lesto a los demàs. Estos son los que se sepàran à si
gu lari- mismos de los demás como animales, que no tienen
dad.
espiritu, ni cuidan de conservar la unidad de espiritu
- Gl

(a) A esto alude la objecion que hace Abaclardo al Santo ea


la Carta 5. r
--
EN LA PURIF 1cAcroN DE LA VIRGEN MARIA. 17
en el lazo de la paz. Pero así como no es bueno que Exod, 23.
el hombre estè solo, asi tambien està vedado pre 15.
sentarse delante del Señor vacio. Porque siendo repren.
didos como ociosos, aun aquellos que nadie habia Math.2o.
6.
asalariado, si se encuentran ociosos los que estàn asa Jacob. 2 o
lariados, ¿què mereceràn? La fe esta muerta quando 6.
està sin obras. Así nuestras obras se deben hacer en Que sig
nificá las
fervor y deseo del corazon, para que haya en nues candelas
tras manos candelas encendidas. De otro modo, es de encendi
temer, que como tibios comience à vomitarnos el que das.
en el Evangelio dice: 7 o be venido d traer fuego á la Luc. 12 a
tierra , y que deseo yo sino que arda? Este verdade 49.
El fuego
ramente es el sagrado y bendito fuego que el Padre bendito.
santificó y envió al mundo, y a quien se bendice en
las Iglesias como está escrito: En las Iglesias ben
decid al Señor nuestro Dios. Tiene tambien nuestro Ps.67.27,
enemigo, cómo perverso imitador de las obras divi Qual sea
nas, tiene, digo, tambien su fuego , el fuego de la el fuege
carnal concupiscencia, el fuego de la envidia y am malo.
bicion, el qual no vino à encender nuestro Salvador
sino à extinguir. Finalmente si alguno se atreviere à
ofrecer este fuego ageno en el divino sacrificio, aun
¿
ad.
tenga por padre à Aaron, morirá en su mal
-

3 A mas de estas cosas, que se han dicho de


la vida sociable y caridad fraternal, de las buenas
obras y fervor santo; la grande virtud de la humil
dad, es principalmente necesaria, para que nos ade Elogio de
lantemos à honrarnos mutuamente, ni solo prefiera á si la humil-.
dad,y mu
cada uno à los mayores, sino tambien á los mas jô tuohonor
venes: en lo que està la perfeccion de la humildad y
la plenitud de la justicia. Y porque Dios ama a quien a,Cor.97
.
da con alegría, y el fruto de la caridad es el gozo - -

del Espíritu Santo, cantemos como se hà dicho , en


los caminos del Señor, que la gloria del Señor es
grande; cantemos al Señor un cantico nuevo porque
hà hecho cosas maravil. En todo esto si acaso
2, - al
17 a SERMoN II, or S. Br RNARno AnAn.
alguno es negligente en adelantar y caminar de vir
tud en virtud, sepa qualquiera que sea, que se halla
en la estacion, no en la procesion , ô mas bien, sepa
No adelá que vuelve atras: porque EN EL cAMINo DE LA vIDA
tar en la
perfecció
EsPIRITUAL no ir adelante es volverse atras, no pu
es volver diendo en esta vida permanecer nada en un mismo
hàcia tras estado. Nuestro aprovechamiento consiste (como me
acuerdo haber dicho muchas veces) en que nunca
pensemos que hemos llegado à conseguir la perfec
cion , sino que siempre extendamos la consideracion
à lo que està adelante , aspirando sin cesar a lo que
es mas perfecto, y continuamente expongamos nues
tra imperfeccion à la vista de la divina misericordia.

EN LA PURIFICACION

DE LA BIENAVENTURADA vIRGEN MARIA.

SERMo N TERCERO,
Del Niño, de Maria, y de 3oseph.
I. OY celebramos, la Purificacion de la Bien
aventurada Virgen, Maria que se hizo se
: gun la ley de Moysès pasados quarenta dias desde el
Levít.12. Nacimiento del Señor. Pues estaba escrito, en la ley
2a , que la muger que habiendo usado del matrimonio, pa.
riese varon , fuese impura siete dias, y en el dia oc
* , º
tavo se circuncidàse el niño: despues empleándose
Motivos todavia en lavarse y purificarse, se abstuviese de en
de la Pu trar en el templo, treinta y tres dias: los quales cum
rificacion
plidos ofreciese su hijo con algunos dones al Señor.
y su ins
j1 llclQn,
Pero, ¿quièn no advierte desde el mismo principio de
esta sentencia libre: enteramente à la Madre del Se
ñor
EN LA PuRIricacioN DE LA VIRGEN MARIA. 173
ñor de este precepto? ¿Piensas que habiendo de decir
Moysès que la muger que pariese un varon fuese im
pura, no temiò incurrir en crimen de blasfemia con
tra la Madre del Señor, y que por eso previno, ba
La Ma
biendo usado del matrimbnio? Porque si no hubiera pre
dre del
visto que sin usar del matrimonio y sin conocer va Señor ne
ron habia de parir la Virgen, ¿què necesidad tenia estaba su
de hacer mencion de esto? Es claro pues, que esta jeta à la
ley no comprendia à la Madre del Señor, que sin ley de la
obra de varon concibió, y parió su hijo, como es purifica
cion.
taba predicho por Jeremias que habia de hacer Dios
una cosa nueva sobre la tierra. ¿Preguntas que cosa
nueva? Una muger, dice, rodeard d un varon. No de Hier.
32 -
3 r.
otro varon recibirà un varon, no segun la ley hu
mana concebirá un hombre, sino que encerrara un
varon entre sus intactas y virginales entrañas: de tal
suerte que entrando y saliendo el Señor, segun otro Ezech.44
Propheta dice, permanecerà, cerrada perpetuamente
la puerta oriental. -

2 ¿Piensas que no podia quexarse y decir: que ne


cesidad tengo yo de purificacion? ¿Por què me hè de
abstener yo de la entrada en el templo, cuyo vien
tre ignorando varon fuè hecho templo del Espíritu
Santo? ¿Por què no hè de entrar en el templo, siendo
yo quien pariò al Señor del templo ? Nada hubo en
esta concepcion, nada en este parto que fuese impu
ro, nada hubo ilicito, nada que necesitáseo de puri
ficarse: siendo este niño la fuente de la pureza, y el
que há venido à hacer la purificacion de los delitos.
¿Què tiene que purificar en mi la ceremonia legal,
habièndome hecho purísima en el mismo parto in
maculado? Verdaderamente , Vírgen bienaventurada,
verdaderamente no teneis motivo, ni hay en vos ne
cesidad de purificacion. Pero ¿acaso vuestro hijo te
nia necesidad de circuncision? Sed pues entre las mu
geres como una de ellas, porque asi tambien es vues
tro hijo entre los niños. Quiso ser circuncidado, ¿y no
quer
174 SERMon II. DE S. BERNARDo ABAp.
querra mas bien ser ofrecido? Ofreced vuestro Hijo,
Vírgen sagrada, y presentad al Señor el fruto ben
dito de vuestro vientre. Ofreced para nuestra recon
ciliacion la victima santa y agradable à Dios: Por
todos modos aceptarà Dios Padre la nueva ofrenda y
Math. 3. preciosísima victima, de la qual dice el mismo: Es
19. te es mi bijo amado , en quien he tenido mis compla
cencias. Pero esta ofrenda, Hermanos mios, parece
bastante delicada , puesto que solamente es presenta
do el niño al Señor, despues es redimido con las aves,
y luego llevado. Tiempo vendrà en que no será ofre
cido en el templo, ni entre los brazos de Simeon, si
no fuera de la Ciudad, y entre los brazos de la cruz.
Cotejo é
trela ofréVendrà tiempo en que no será redimido con lo age
da de hoy no, sino que redimirà á otros con su sangre propia,
y la de la porque Dios Padre le hà enviado por redencion á su
CIllZs
pueblo. Aquel será sacrificio de la tarde, èste es de
la mañana: èste es mas gustoso, pero aquel serà mas
lleno: èste en el tiempo de su nacimiento , aquel en
la plenitud de la edad. Sin embargo, de uno y otro
sai.53.7. puedes entender lo que predijo el Propheta: Fue ofre
cido porque el mismo quiso; pues aun ahora fuè ofre
cido, no porque tenia necesidad, no porque estaba
bajo del edicto de la ley, sino porque quiso: y en la
cruz igualmente fuè ofrecido, no porque lo mereció,
no porque el Judio pudo, sino porque èl mismo qui
so. Yo os ofrecerè voluntariamente un sacrificio , Se
ñor, porque voluntariamente fuisteis ofrecido por mi
salud , no por vuestra necesidad.
3 Pero ¿què ofreceremos nosotros, Hermanos mios,
Pebemos ò què le volverèmos por todos los bienes que nos hà
ofrecer à hecho? El ofreció por nosotros la victima mas precio
Dios lo q. sa que tuvo, y que no puede haber otra mas precio
50IlQSe sa : hagamos tambien nosotros lo que podamos, ofre
ciendole lo mejor que tenemos, que somos nosotros
mismos. El se ofreció á si mismo: tu quièn eres que
dudas afrecerte? ¡0 si yo tuviera la dicha de que se
- dig
*

EN LA PuRnfucAcroN DE LA VIRGEN MARIA. 175


dignara recibir mi ofrenda Magestad tan grande. Dos
cosas cortas tengo, Señor, que son el cuerpo y el
alma : Ojalà que os la pueda ofrecer en sacrificio de
alabanza! Mejor es para mi , y mucho mas útil y glo
rioso ofrecerme à vos que dejarme para mi mismo.
Porque en mi mismo se turba mi alma, y mi espíritu
se alegrarà en vos, si sinceramente es ofrecido. El
Judio , Hermanos mios, ofrecla victimas muertas al
Señor, que habia de morir: mas ahora ya: Vivo yo,
dice el Señor, no quiero la muerte del pecador, si - Ezech.33
l Ie
no que se convierta y viva. No quiere Dios mi muer
te: ¿y no le ofrecerè yo gustosamente mi vida? Esta
es una victima pacifica, victima agradable à Dios,
victima viva. En la ofrenda del Señor se lee que hu Tres con.
bo tres personas; y en la nuestra igualmente tres co diciones
sas pide el Señor. Estuvo alli Joseph esposo de la Ma que debe
dre del Señor, que era reputado padre de él: estaba tener nu
estra ofré
tambien la Vírgen Madre, y el niño Jesus que era el da,
ofrecido. Haya pues en nuestra ofrenda tambien una
constancia varonil, haya la continencia del cuerpo,
haya una conciencia humilde. Haya una varonil cons.
tancia en el propósito de perseverar, haya una virgi
ºnal pureza en la castidad, haya en la conciencia una
sencillez y humildad propia de un niño. Amen.

exº-e-º-es-esº- º e-e-º-->»o
a6. de Re
EN EL NACIMIENTO IeOa

De sAN victo R coNFEso R.


SER MON PRIMERO.
A vida de Victor, y su esclarecida gloria,
La no tanto excita à la gloria, como á la
virtud á los que tienen un recto corazon. No es cier
ta
176 SERMoN I. DE S. Br RNARDo ABAD.
tamente de un ànimo recto sino del perverso, buscar
antes la gloria, que exercitar la virtud, y querer ser
coronado, sin haber legitimamente combatido. En va
Ps, 26. z no es , dice, que os levanteis antes de la luz. Asi es:
en vano aspira á la cumbre de la gloria, el que no
esclareció antes en la virtud. En vano salen al encuen
tro del Esposo las virgines fatuas, cuyas lamparas se
apagan: por eso mas fatuas, porque se glorian de
unas làmparas vacias , no teniendo el aceyte de la
virtud. Estè lejos de mi gloriarme sino en la gloria
de aquellos, à quienes dando el parabien el Prophe
Ps.88, 16.
ta dice : Señor, en la luz de vuestro rostro andardn,
y en vuestro nombre se alegrarán todo el dia, y por
vuestra justicia serán ensalzados. Y añade. Porque
Vana es
d vos se debe la gloria de su virtud. Hermosamen
la gloria te no alaba la gloria de ellos, sino su virtud. Porque
sin la vir la gloria que es sin virtud , viene sin ser debida, se
tud. desea sin tiempo, se capta con mucho peligro. La
virtud es el escalon para la gloria; la virtud es la ma
dre de la gloria. Engañosa es la gloria , y vana la
hermosura que ella no pariò. Solo á ella se debe la
gloria por derecho, y se la tributa con seguridad.
2 Ni virtud ni gloria falta á San Victor: pero en
què modo y con que órden concurrieron en èl am .
bas cosas, es lo que nos importa considerar. Peleó
con esfuerzo, venció animosamente : y asi en fin fuè
En los
s ant o s
coronado de gloria y de honor. ¿Cómo habia de que
hay co dar sin gloria un guerrero fuerte, un vencedor, hu
sas para milde? Aunque tampoco en los dias de su virtud es
admirary tuvo sin gloria, siendo admirable en signos y porten
hay otras tos. Tenemos, Amantisimos, en la vida de Victor que
para imi admirar juntamente, y que imitar con prqvecho nues
fa,
tro. Yo admiro que dió vino en el yermo no una vid,
sino una fuente. Yo admiro y me pasmo de que in
fante todavia en el vientre de su madre fue espanto
à los demonios espantosos, como conocido ya por
ellos, y, designado por su propio nombre. No es º:
---
re
EN EL NacIMIENTo pE S. Vicror CoNFEsoR. 177
bre vacio el nombre de Victor, puesto que la fuga Milagros
de los enemigos, y su forzada confesion le concedén de S. Vic
tOI.
la victoria aun siendo infante. ¿Quièn no admirarà tam
bien que un ladron fuese cogido por el demonio, y
que otra vez este hombre fuese librado del demonio?
¿Quièn no reputara digno de toda admiracion , que
un hombre rodeado de la carne mortal, abrièndose
los Cielos fixa los ojos de la carne en la soberana luz,
y vè visiones de Dios; que ademas, es recreado con
cantos angèlicos e instruido por el divino oràculo?
Estas y otras semejantes cosas veneramos en este va
ron santo, no las imitamos. Con razon verdaderamen
te; pues sin peligro de la salud pueden dejar de ha
cerse, y sin peligro de la salud no pueden desearse.
Con mas seguridad sin duda se pueden imitar las mas
sólidas que las mas sublimes, y aquellas que huelan mas
á virtud, y à gloria menos.
3 Procuremos por tanto conformarnos á èl en las
costumbres, ya que no podamos , asemejarnos en las
maravillas, aunque queramos. Imitemos en este va Hemosde
ron el alimento sobrio, el afecto devoto; imitemos la imitar à
mansedumbre de su espíritu, la castidad de su cuer los Stos.
po, la guarda de la boca, la pureza del alma: apren en la vir
tud, no é
damos de él à poner freno à la ira y modo á la len los mila
gua, à dormir poco, à, orar mucho, à amonestarnos grosa
à nosotros mismos en psalmos, himnos, y canticos es
pirituales; à juntar las noches con los dias, y ocu
parlos en las divinas alabanzas. Imitemos las gracias
mas excelentes. Aprendamos de èl que fuè manso y
humilde de corazon. Imitemos digo, su liberalidad
con los pobres, su agrado con los huespedes, su pa
ciencia con los pecadores, su benignidad para todos:
porque estas son sus gracias mas excelentes. Estas co
sas son el modelo que debemos imprimir en noso
tros: mientras que en los milagros està la gloria, de
cuyo deseo debemos abstenernos. Aquellas nos ale
gren, estos nos edifiquen; aquellas nos amonesten, es
Z tOS
r78 sermos I, pr S. BeRNARno Asab,
tos nos animen. Disfrutemos el convite, Amantísi
mos ; pues hemos sido llamados á la mesa de un
rico, abundante de panes, y colmada de delicias.
¿Por ventura no serà rico el que nos alimenta COn SUS
exemplos , nos protege con sus meritos, nos alegra
con sus milagrosº Rico verdaderamente: en cuyo so
lemne convite hoy se congregan los Angeles, y jun
tamente los hombres: estos para hallar su refeccion,
aquellos sus delicias; estos para aprovechar, aquellos
para alegrarse. Aquel cuya vida está llena de bie
nes, ¿què es sino mesa de manjares? Ni con todo eso.
se ponen todos para todos , sino para que tome cada
uno lo que viere que le es útil y conveniente.
4. Y yo ciertamente tomare el consejo saludable
de considerar cuidadosamente las cosas que me po
nen delante : y tendrè la precaucion de tomar las mias,
La vida y de no tocar en las agenas. No alargarè mi mano,
de los Sá
tos es CO
à la gloria de los milagros: no sea que si atentäre
lo que de arriba no hè recibido ; pierda con razon
mo una
mesa lle tambien lo que al parecer habia ya recibido. No le
na de má vanto con el los ojos a registrar los celestiales secre
jares. tos, no sea que oprimido de la gloria resurta con
fundido, refugiandome tarde al consejo del sabio que
Eccli. s. dice: No busques lo que esta sobre ti , y no trates
z 1.
de penetrar lo que sobrepasa tus fuerzas. Traen à la
mesa el vino nuevo de las aguas que se volvieron ro
xas à su oracion: no lo toco porque sè que no se
pone para mi, que no puedo igualmente mudar los
elementos, ni trocar las naturalezas de las cosas. Mi
ro tambien en la mesa de Victor que oyó cantar à
los Angeles. ¿Querrè yo por ventura que se me mues
tren a mi tambien los soberanos cantores, ô sino aque
llos músicos del Apocalipse, tañendo en sus arpas?
Apoc. 14. Aun viviendo en el cuerpo mortal tiene imperio y po.
2e
der contra el demonio, y desatado de los lazos del
cuerpo, desata el cuerpo de un aprisionado. Manja
res son, pero no mios; gustosos y sabrosos son ver
da
EN ELNAcIMIENTo Dr. S. Vrcros Consesor. 179
daderamente; pero no los tocaré si quiera, porque no
tenga yo pobre , de donde pueda volver otros seme
jantes. Mas si miro con cuidado , he ahi delante de
los ojos en la mesa del Santo la discrecion y recti
tud del juicio, el vigor de la disciplina, el espejo de
la santidad , la forma de la vida, la divisa de la vir
tud. Estas cosas si que las tomo yo sin presuncion,
y saludablemente las consumo; y si no lo hago, se
me pediran con rigor.
5 , Escucha todavia que cosas juzgarè con razon
que hàn puesto para mí. Si me ofrecieres de la mesa
de este rico el pan de dolor y el vino de la compun
cion , lo tomarè sin peligro yo que soy un pobre y
menesteroso. Me servirán a mi de pan las lagrimas Psal.4,4
mias por el dia y por la noche, y mezclarè con el
llanto mi bebida. Esta es mi parte para mi, que hè Ps. 1 o 1.9,
cometido cosas dignas de dolor. No tendrè pesar, co
mo pienso, de este manjar, porque quien añadió la
ciencia, añadió tambien el dolor. Si igualmente se pre
sentaren los exemplos de templanza, de prudencia ó
de fortaleza, estos tomarè sin dudar nada, sabiendo
que es preciso que yo prepare otros tales. Que esto Virtudes
se pone para mi, y que de mi lo han de repetir, no há de pe
lo dudo. ¿Por ventura han de . exigir de nosotros sig dir de no
nos y prodigios, para que los preparemos y corres sotros, no
pondamos con el rico? Hermanos mios , estos son va milagrosa
sos para honor del que nos convida, no son manja
res de pobres. Tu pues que estas con vidado, conside
ra con diligencia què pone para ti y què pone para
èl. Porque no todo lo que se presenta en la mesa, se
pone para ti. ¿Qué , si diesen à beber en un vaso de
oro. No se pone para ti el vaso, sino la bebida: to
ma la bebida, y deja el oro. De tal suerte pues el
Padre de familias comunica á sus domèsticos los exem.
plos de buenas obras, y rectitud de costumbres, que
reserva para si la prerrogativa en los milagros. Con
todo eso en estos, y en aquellos debe ser glorificado
*- Z 2 - aquel
18o SERMoN l. De S. BERNARDo ABAD.
aquel Señor de cuya mano viene la gracia de vivir
santamente, y de quien es la virtud de hacer pro
digios; el qual en la Trinidad perfecta vive y rey
na Dios por los siglos de los siglos. Amen.
coro oro oro oro ororosxo oro o exo oro ororos
EN EL NACIMIENTO

DE SAN VICTOR CONFESOR.

SERMON SEGUNDO,
1 A Legraos, Amantisimos, en el Señor, pues
* \, entre los demàs beneficios de su piedad
concedió un hombre al mundo, con cuyo exemplo se
salvasen muchos. Alegraos, os digo otra vez, por
que sacado de este mundo se acercò à Dios, para que
Los Stos. por su intercesion se salven muchos mas. Tiene de
que nos
instruye
entre los hombres à quien condonar los pecados de
aró có sus los hombres el piadoso y misericordioso Señor: tie
virtudes ne tiempo y lugar de interceder el piadoso y mise
nos cóvi ricordioso abogado; verdaderamente lugar quieto y
dā ahora tiempo desocupado. Fuè visto en la tierra para ser
-à la glo vir de exemplo, fuè llevado al Cielo para servir de
l3,
patrocinio: aqui instruye para la vida, alli convida
à la gloria. El que incitó para el trabajo , se hizo
mediador para el reyno. Buen mediador que no pi
diendo ya nada para si, todo lo desea trasladar à no
sotros, asi el afecto con que ora, como el fruto de
su oracion. Porque ¿qué buscara para si, quando de
nada necesita ? Dios le conserva y vivifica, y le ha
ce bienaventurado en la gloria: nada le faltarà ya es
tando colocado en el lugar de amenos y abundantes
pastos. Esto es el dia del glorios o tránsito, el dia
de la alegria de su corazon; llenèmonos de gozo y
- - - ale
EN EL NAcIMIENTo DE S. VIcToRCoNFEsor. 181
alegrèmonos en èl. Ya entró en la potencia del Se
ñor: celebremos que es ahora mas poderoso para
salvar.
2 Hoy Victor dejado el cuerpo, del qual solo pa.
recia era detenido para no entrar en la gloria, tanto
mas ligero quanto mas expedito penetró en el lugar
santo, consiguiendo una gloria igual à la de los San
tos. Hoy desde el último y humilde lugar, que ha
bia elegido por consejo del Salvador, sube mas ar
riba el verdadero amigo, llamándole el supremo Pa
dre de familias, y tiene gloria en presencia de los
que estàn sentados à la mesa. Hoy habiendo despre
ciado al mundo, y triunfado del príncipe del mun
do, sube sobre el mundo verdaderamente vencedor,
recibiendo de la mano del Señor la corona de la vic
toria; pero sube con una inmensa riqueza de mèri
tos, esclarecido en triunfos, glorioso en milagros. Ya Elogio,ci.y
descrip
descansa el soldado lleno de servicios, y despues de on elegá
los trabajos y sudores de la sagrada milicia es feliz te y tier
mente colocado, y es coronado sublimemente. Su al na de la
ma descansarà en los bienes. ¿Preguntas donde Con bienaven
Abrahan, Isaac, y Jacob , en el reyno de los Cie tu ranzas
los. Con tales y en tal lugar está sentada; está sen
tada excelsa y resplandeciente; está sentada gozosa
y dando à Dios alabanzas: està sentada descansando
èntre delicias y adornada de sus joyas, rodeada de
manzanas, fortalecida con flores: està sentada , repi
to, libre de cuidados para si , rebosando en delicias,
abundando en ocio, y descanso para contemplar en
la sabiduria. La que estuvo sentada, y llorò sôbre los
rios de Babilonia, està ahora sentada junto à la fuen
te de la vida, y es su estancia ya junto al torrente
de los deleytes, cuyo ímpetu alegra à la ciudad de
Dios. Halló para si la fuente de los huertos, el pozo
de aguas vivas, y con la Samaritana bebe del agua
de la sabiduria que dā salud, para no tener eterna
mente sed. La dàn del fruto de sus manos, y la ala
- ban
I82 SERMoN II. DE S. BFRNARDo ABAD,
ban en las puertas sus propias obras, y se gloría en
el testimonio de su conciencia. De su conciencia , di
go, no de otro. Esta sentada en medio de los Ange
les, siendo digna verdaderamente de su compañia,
puesto que arde en su amor, resplandece en su pu
reza, es hermoseada con su castidad. Está sentado
entre los Apòstoles el varon de una gracia apostóli
ca: no tiene porque retirarse del coro de los Prophe
tas, quien glorificó y llevó en su cuerpo al que ellos
predijeron. Ni juzga, que debe ser repelido de los
victoriosos coros de los Martires nuestro Victor, pues
to que con un duro y prolongado martirio sacrificó
la victima viviente de su cuerpo.
3 Està sentado el veterano Soldado, quieto ya en
la suavidad y seguridad merecida; seguro à la ver
Los Stos.
dad para si, pero solicito por nosotros. Porque no se
estàn se
desnudò de las entrañas de piedad , quando se desnu
guros por
si en el dô de la corrupcion de la carne: ni de tal suerte se
Cielo, y vistió la estola de la gloria, que se vistiese junta
solicitos mente del olvido de nuestra miseria, y de su mise
por noso ricordia. No es la tierra del olvido la que habita el
OSe
alma de Victor; no es la tierra del trabajo, para que
estè ocupado en ella: no es finalmente la tierra sino
del Cielo. ¿Por ventura la habitacion celestial ó pri
va de memoria, ô despoja de la piedad à las almas
que recibe? Hermanos mios, la anchura del Cielo di
lata los corazones, no los estrecha: alegra los àni
mos, no los enagena, no constriñe los afectos, sino
que los extiende. En la luz de Dios se serena la me
moria, no se obscurece: en la luz de Dios se apren
de lo que no se sabe, no se olvida lo que se sabe.
Hebr. 1, . Aquellos espiritus soberanos que desde el principio
4• del mundo habitan en los Cielos, ¿acaso por què ha
bitan en los Cielos, desprecian la tierra, y no mas
bien la visitan y frequentan? Todos son espiritus que
tienen el lugar de ministros siendo enviados à exer
cer su ministerio en favor de aquellos que deben ser

los
EN ELNAcIMIENTo DES. VIcToR CoNFEsor. 183
los herederos de la salud. ¿Què diremos pues? Vie
nen los Angeles, y socorren à los hombres: ¿y los
que son de nosotros nos desconoceràn, y no sabrân
compadecerse de nosotros en las mismas cosas que
Los Stos.
ellos padecieron? Los que ignoran el dolor, sin em
se compa
bargo sienten nuestros dolores, ¿y aquellos que lle decen de
garon alli despues de haber pasado por grandes aflic nOSOtrOS,
ciones, no reconoceràn ya aquellos mismos trabajos
en que se hallaron ellos? Yo sé quien dijo: Me estáin Ps. 1 41.8
aguardando los 5ustos, hasta que me deis la recom
pensa. Justo es Victor: sin duda está aguardando Gen. 4o.
nuestra recompensa tambien. No es aquel copero de 2. 3•
Pharaon que retuvo solo para si la gracia que halló,
olvidado enteramente de su Propheta y juntamente
concautivo. Ministro de Christo es Victor, á Christo
sigue. No esta el Señor olvidado de sus promesas,
ni al compañero de su pasion negó la compañia del
reyno. No serà el discipulo contra el Maestro: no
puede Victor hacer cosa alguna, sino lo que viere ha
cer à su Maestro. Las obras que este hizo las hizo
aquel tambien.
4 Ya habiendo entrado en los Cielos, que antes
tambien con ojos dichosos habia mirado abiertos, no
teniendo ahora velo que cubra sus ojos contempla la
gloria de Dios, absorto en tanta luz à la verdad, pe
ro no olvidado del clamor de los pobres. Dichosa
vista, pues por ella es transformado en la misma ima
gen de Dios, adelantando de claridad en claridad,
como por la iluminacion del Espíritu del Señor. Sien Visitas
tiene de
q.
do todavia niño para la pelea, pero grande para la los Ange
victoria, no habiendo salido de las entrañas de su les S. Vic
madre, y ya echando los demonios fuera, viviendo tOs.

Victor entre los pecadores, con aumento de virtudes


y de mèritos fuè trasladado al soberano parayso. O. Fué for
midable à
varon de especialísima santidad! ¡antes Santo que na los demo
cido; antes Victor en la obra que en el nombre! To nios.
davia encerrado en el vientre de su madre, triunfó
del
184 SERMoN II. DE S. BERNARDo ABAD:
del enemigo. ¡O santidad à los mismos Angeles ve
nerable: pues con igual cuidado , aunque con volun
tad desigual, huyen de ella los malos, y la reveren
cian los buenos. Ni podrè facilmente decir qual sea
prueba mas grañde de la santidad de este varon, si
el respecto de estos, ó el pavor de aquellos. En fin
habitando en la tierra con el cuerpo y en los Cielos
con el ânimo, ya oia unas voces à los Angeles que
familiarmente le participaban algunas nuevas, ya
otras escuchaba los hermosos cânticos lenos de ine
fable suavidad de los Espiritus soberanos. Verdade
ramente, ö Victor, tu alma es una de aquellas pie
dras preciosas que en la cruz te se aparecieron. Ver
daderamente estaba clavada en la cruz, pues engas
tada en la divina gloria, se transformó en la misma
imagen de la claridad que hallò. Estiende su seno al
vencedor el mismo Señor que le habia dado su espí
ritu, quando peleaba. ¡O alma victoriosa que vo
lando por encima como una ave, te libraste de los
lazos del mundo! Mira à las almas incautas enredadas
en ellos, peligrando en ellos, y haz que seamos libra
dos por tu patrocinio.
5 ¡O Soldado lleno de mèritos, que has trocado
ya los duros trabajos de la christiana milicia en el
Oracion
afectuosa
descanso de la felicidad angèlica! pon tus ojos en es
à S. Vic tes dèbiles y floxos conmilitones tuyos, que èntre las
Ore enemigas espadas y asaltos de las espírituales mali
cias nos ocupamos en tus alabanzas. ¡O vencedor es
clarecido que de la tierra y del Cielo triunfaste glo
riosamente, despreciando noblemente soberbio la glo
ria de aquella, y arrebatando piadosamente violento
los reynos de èste! mira desde el Cielo à los prisio
neros de la tierra, y sea la corona de tus triunfos ex
perimentar nosotros, que tambien para nosotros has
vencido. Porque si tu nombre viene de la verdad de
su sentido, se verà perfecta la verdad de tu nombre,
consiguiendo tus mèritos y patrocinio nuestra liber
EN EL NAcIMIENTo DE S. VIctor Confesor. 185
tad. Y sin duda falta algo a la significacion de él,
mientras que nosotros, que somos tuyos , no sornos
librados. Què cosa tan piadosa, què dulce, què suave,
en este lugar de afliccion, y en este cuerpo de muer
te cantar tus alabanzas , reyerenciarte y suplicarte. --

Tu nombre y tu memoria es panal que destila en la


boca de los cautivos; miel y leche se halla debajo de
la lengua de los que se deleytan en tu memoria. Ea
pues luchador fuerte, dulce patrono, fiel abogado, le
vàntate para nuestro socorro: para que nosótros nos
alegremos de nuestra libertad, y tu te alegres de tu
victoria. Padre omnipotente, contra vos hemos peca
do, haciendonos hijos agenos, pero nos acercamos à
vos en la proteccion de Victor, que pues pudo ven
cer su concupiscencia, vencerà tambien vuestra ira,
y nos restituirà poderosamente à la gracia. O vence
dor Jesus, à vos os alabamos en nuestro Victor, por
que conocemos que vos sois quien hà vencido en èl.
Concededle, Jesus piadosisimo, que de tal manera se
alegre de su victoria en vos, que nunca se olvide de
nosotros. Haced, Hijo de Dios, que se acuerde sietn
pre de nosotros en vuestra presencia, que en vuestro
tremendo juicio tome en si, y haga ¿ nosotros
nuestra causa, vos que con el Padre y el Espíritu San
to vivis y reynais por todos * los, siglos
Amen. f .
de
º
los
...
siglos.

exº º * --es-ese ee º 4 se e»o


EN EL NACIMIENTo
o , ri o ro zº y
.... de
y Marzo.

-,
DE SAN BENiro ABAD, , ,

SER MO N. - a º

a r"Odas las veces que os miro juntos, Herma-"


nos mios, para oir la palabra de salud, un
- - - Aa C
186 SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
temor grande ocupa mi corazon, recelando que algu
no acaso la reciba poco dignamente, y no como me
rece ser oida la palabra de Dios. Porque se que la
tierra que ha sido regada muchas veces con las llu
Hebr,6, 2 vias del Cielo, sino dà fruto, serà reprobada, y es
tá amenazada- de la maldicion de su Señor. Yo ver
daderamente si pudiera, mas quisiera daros bendicio
nes que maldiciones: y ojalà que la misma bendicion
del Padre celestial mas bien que la mia (la qual sin
embargo, por dignacion suya, recibis de mi boca)
permanezca para yosotros bendicion siempre, y que
no pueda mudarse en maldicion. - -

2 Celebramos hoy el nacimiento de nuestro Pa


dre y San Benito ; y por èl y de èl se os debe segun
la costumbre el Sermon : Cuyo, dulcisimo nombre de
be ser apreciado y honrado de vosotros con todo go
zo; pues èl es nuestro Capitan, èl nuestro Maestro,
èl nuestro Legislador. Yo tambien me deleyto en su
memoria ; aunque no sin rubor me atrevo à pronun
ciar el nombre de este, bienaventurado Padre. Ten
go de su imitacion en compañia de , vosotros, la re
MAodestia
de S. Ber
nuncia y abdicacion del siglo, y la profesion de la
nardo. vida monàstica; pero privativamente sin vosotros par-,
ticipo con èl del titulo de Abad. Abad fuè , y yo lo
soy tambien. ¡O Abad y Abad uno mismo es el nom
bre de ambos, pero en el uno solamente se halla, la
-.
sombra de un nombre grande. Uno mismo es el mi
nisterio: pero ay de mi, qué diferentes son los mi
nistros, què diferente la misma administracion! ¡Ay
3, . . de mi bienaventurado Benito, si estuviere tan lejos
...;. de vos en lo futuro, como me hallo lejos de las hue
llas de vuestra santidad en lo presente. Pero no hay
necesidad de perorar estas cosas délante de vosotros:
sè que hablo con los que saben de mi; solo os suplico
que alivieis con vuestra, compasion este pudor y te
mor mio.
- s-
- , , , ,
- )
º-
e

3 Sin embargo, ya que han puesto sobre mi el


- º* - - -

CU11
EN EL NacrMIENTope S. Benrro ABAD. 18y
cuidado del ministerio, aunque no tengo conmigo que
pueda poner delante de vosotros, pedirè al bienaven
turado Benito tres panes con que poder sustentaros.
Su santidad pues os alimente, su justicia, y su pie
dad. Acordaos , Amantísimos, que no todos los que
se hallaron en la procesion del Señor, tendierón por
el suelo sus vestidos en obsequio suyo. En aquella
procesion, digo, que concediendolo el Señor, hemos
de celebrar muy presto, quando viniendo à padecer,
y sentado sobre un asnillo, salieron a recibirle los
pueblos, no todos tendian sus vestidos en el camino,
sino que algunos cortaban los ramos de los àrboles.
No era esto cosa muy grande: lo que graciosamen
te habian tomado, graciosamente lo daban. Con to
do eso, ni ellos estuvieron enteramente ociosos , ni se
lee, que fuesen excluidos de la procesion. Hermanos
\mios, que sois el piadoso jumento de Christo, pudien
do decir con el Propheta : Me bice como un jumento Ps.72.aa
en vuestra presencia ; y con todo eso no estoy ale
jado de vos: Vosotros en quienes Christo esta sen
tadospuesto que el alma del justo es la silla de la sa
bidua, y el Apósto predica a christo fortaleza de 2. Cor. «
14e -

Dios, y sabiduria de Dios; ya que no tengo vesti


dos que poner à vuestros pies, tentarè à lo menos
cortar ramos de los àrboles; à fin de que, aunque con
..., »
cosa tan tenue, no falte mi ministerio á procesion tan 2a 1
grande. : : -
- a al ºb
4 Arbol fuè el bienaventurado San Benito, gran -- º
de y fructifero, como el ārbol que fuè plantado jun
to à las corrientes de las aguas. ¿En dónde estàn las
corrientes de las aguas Ciertamente en los valles: por
que por en medio de los valles pasaron las aguas.
¿Quièn no vè tambien que los arroyos se desvian de la Psal. 1, 3.
altura de los montes, y que se inclinan siempre hà
cía en medio de la humildad de los valles? Así ver s. Benito
daderamente, asl Dios resiste à los soberbios, y dá. àrbol fr
su gracia à los humildes. Fija aqui con seguridad el uótiferos
Aa 2 pie
r88 SERMoN DE S. BeRNARDo ABAD.
pie qualquiera que eres jumento de Christo; estriva
Jae, 4. 6. sobre este ramo, camina por la senda del valle. Sin
duda en el monte fuè, donde escogió asiento, para si
la serpiente antigua, mordiendo las uñas del cava
llo, para que el que vá, montado en èl , caiga hàcia
tras: así con mejor consejo escogeràs el valle para
caminar, y tambien para plantar. Porque ni solemos
elegir las montañas para plantar los árboles, siendo
por lo comun aridas y pedrejosas. En los valles està
lo sustancioso de la tierra: aqui adelantan las plan
tas, aquinace la espiga llena, y aqui se dà el fruto
Pºº4, 4 centesimo, segun lo que esta escrito: º los valles
abundardn de trigo. Oyes que por todas partes se ala
ba el valle, que por todas partes se ensalza la humil
dad. Desea pues ser plantado donde estàn las corrien
tes de las aguas; porque alli està la abundancia de la
gracia espiritual; y las aguas que estàn sôbre los Cie
los alaban el nombre del Señor : esto es, las celes-,
tiales vendiciones hacen que sea alabado, Mantengà
monos en el valle, Carísimos, y mantengämonos plan-.
tados, para que no nos sequemos. No nos dejemos
Eccl mover de qualquiera viento, segun lo que esta escri
4e º to: Si el espiritu de aquel que tiene la potestad se
levanta sobre ti , no dejes tu lugar. Porque ninguna
La humil tentacion prevalecerà contra vosotros , si no anduvie-.
dad esta reis en pensamientos remontados, y en designios só-.
mas libre bre vuestras fuerzas: permaneciendo mas bien, array
º º gados firmemente, y fundados en la humildad. Plan
º tado de este modo junto à las corrientes de las aguas,
este Santo Confesor del Señor diò su fruto en su
tiempo. - - - - º -

5. Hay unos que no dan fruto: hay otros que le


Diferécia,
¿ dan, pero no suyo: y algunos hay tambien que aun
boles es- que le dan suyo, no le dan en su tiempo. Hay àrbo
pirituales les, repito, que son infructiferos como las encinas, y
el olmo, y otras plantas, silvestres: ninguno planta
estos en su huerto, porque no dan fruto; y si le dan,
O
EN EL NAcrMIENTo DE S. BENITo AB Ap. 189
no es aproposito para comida de los hombres, sino
Arboles
de los puercos. Tales son los hijos de este siglo que infructuo
pasan la vida en comidas y bebidas excesivas, en de SOS,
sordenados convites , en torpes tratos è impurezas.
Esto es comida de puercos, que se prohiben comer Deut. 14.
al verdadero Judio , esto es, à los Christianos que no
deben tener apego ninguno à estas cosas. Porque asi
como la carne del puerco, quando se come, se juu Porque se
ta à nuestra carne, de suerte que ya es una misma prohibió
carne con ella; así el transgresor de los preceptos del à los Ju
dios co
Señor, junta à si mismo los espíritus inmundos, y n62I COSa.
unièndose à ellos, se hace con ellos un demonio. Así de puer
se prohibe ofrecer en los sacrificios aquel animal, por COe

significarse en èl los sucios è inmundos espíritus, que


huyendo de la limpieza, y complaciendose solo en las
suciedades, se deleytan en estàr siempre envueltos en
el cieno de los crímines y vicios. Por lo qual, como Math. 5.
3e
se refiere en el Evangelio , siendo arrojada de un
hombre aquella maldita legion, pide para nuevo do
micilio suyo los puercos como animales que se ase
mejan, y no se lo niegan. Para estos llevan fruto los
àrboles infructiferos, à cuya rayz parece estàr puesta
el acha ya. - -

6 Los àrboles que dan fruto , mas no suyo, son los Arboles
hipócritas; los quales como Simon Cirineo llevan una fru élife
cruz que no es suya: careciendo ellos de una inten IOSe

cion pura y religiosa son alquilados; y por el amor de


la gloria que apetecen, son compelidos à hacer aque
llo mismo , que no aman. Ya en esta expresion: En Psal. r. 3.
el tiempo suyo ; son reprendidos los que quieren fruc En tiem.
tificar antes de tiempo. ¿No tememos que se pierdan po que es
tambien las intempestivas flores de nuestros árboles, o portuno
quando comienzan à romper mas antes de lo que con se ha de
venia º A este modo hay algunos, cuyos frutos por lo p rocurar
el prove
mismo que son tan prontos, son menos prósperos. Es cho delos
tos son los que en el principio de su con version pre de nàs, y
sumen luego fructificar para otros, apresurandose con node otro
ITa. modo.
I 9o SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
tra el precepto de la ley á poner al arado el pri
mogènito de la baca, y à esquilar los primogènitos
de la oveja. ¿Quèreis saber que cuidadosamente evi
tó esto este Santo Maestro nuestro? Pongo delante de
vosotros este ramo tambien: tres años permaneció in
cognito á los hombres, y solo de Dios conocido. Mu
cho fruto hizo verdaderamente; bien lo sabeis; pe
ro en su tiempo. No creia que fuese tiempo de fruc
tificar, quando fuè acometido de tentacion tan vehe
mente de la carne, que casi estuvo para rendirse y
dejar el desierto. Ni quiero dejaros de presentar es
S. Benito
e St u V o
te ramo, aunque algo aspero por las puntas de las es
o cult o pinas en que se arrojó el mismo en obsequio del Se -
ties años. ñor: sin embargo, es útil por todos modos, útil pa
ra el jumento del Señor á causa de las hoyas de las
tentaciones, para que no cayga en ellas consintiendo
en el pecado , sino que mas bien resista, y obre va
ronilmente, y aguarde al Señor, y no pierda la es
peranza. Fija pues aqui el pie, jumento de Christo, y
aprende à no ceder por mucho que la tentacion in
sista, y à creer que no por eso estas desamparado del
Señor, sino mas bien acuerdate de que está escritos
Ps. 49, 15 Invòcame en el dia de la tribulacion, yo te sacare de
ella, y tu me honrards.
7 No creia el Bienaventurado Benito, como habia
comenzado à decir, que fuese tiempo de fructificar,
quando era acometido de tan recias tentaciones; pero
vino el tiempo, y diò entonces oportunamente el fru
Tres fru to. Fruto suyo son aquellas tres cosas que arriba to
tos de S,
què; su santidad, su justicia, y su piedad. Sus mila
Benito. gros prueban la santidad, su doctrina la piedad, su
vida la justicia. Ves ya, ô jumento de Christo, unos
ramos verdes en sus hojas, hermosos en sus flores, y
cargados de fruto: estriva sôbre ellos, y harás rectos
tus pasos. Pero ¿à què fin pongo delante de ti sus mi
lagros? ¿Acaso para que quieras tambien hacerlos?
De ningun modo: sino para que estrives sôbre ellos:
- A eS
-

EN EL NAcIMIENTo DE S. BENITo ABAD. 191


es decir, para que tengas confianza, y te alegres de
haber sido colocado bajo de tal Pastor, y de haber
merecido tener un patrono tan esclarecido. Verdade
ramente es muy poderoso en el Cielo, quien en la
tierra pudo tanto: ni se puede dudar que segun la
grandeza de la gracia que tuvo en esta vida, es tam
bien la grandeza de la gloria à que hà sido ensalza
do. A proporcion de la corpulencia de las rayces sa
len robustos y crecidos los ramos: y segun dicen,
otras tantas ramas hermosean á un árbol como son
las rayces en que estriva. Así aunque nosotros no los A que fin
tengamos propios, nos deben servir de dulce consue nos pro
lo los milagros de nuestro Abogado. Su doctrina nos ponen los
instruye y dirige nuestros pasos al camino de la paz. milagros
La justicia de su vida enteramente nos aníma y for de l os
Santos.
talece , para que tanto mas nos encendamos en el de
seo de hacer lo que enseñó, quanto estamos mas
ciertos, de que el no hizo otras cosas, que las que El exen
enseñó. Instruccion viva y eficaz. es el exemplo de plo es ins
las obras, pues hace muy persuasible lo que se dice, truccion
eficaz.
quando muestra factible lo que se persuade. -

8 De esta manera pues su santidad nos aníma, su


piedad nos instruye, su justicia nos conforta. ¡Què pie
dad tan grande, no solo haber sido útil para los pre
sentes, sino haber procurado el bien de los venideros!
No solamente para los que existian entonces, llevó
frutos este àrbol, sino que hasta el dia de hoy, per
severa y crece su fruto. Amado de Dios y de los hom
bres sin duda ; de quien no solo la presencia estuvo
en bendicion, como en otros muchos amados de Dios
solo porque solo de Dios eran conocidos, sino la me
moria permanece en bendicion tambien. Hasta el dia
de hoy està alimentando el rebaño del Señor con un S. Benito
triplicado fruto, como en tripicada prueba y testi alimenta
aun el dia
monio del amor de Dios. Le alimenta con su vida, le de hoy el
alimenta con su doctrina, le alimenta con su interce rebaño de
sion. Valeos de tantos socorros, Carisimos, incesan el Señor,
LC
192 SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
De res
temente, y fructificad vosotros tambien , porque de
modos le
alimenta.
vosotros se exige, de vosotros esperan que vayais y
traigas fruto. ¿Desde dónde habeis de ir? Ciertamen
Eccl. 18, te desde vosotros mismos, como está escrito: Apdr
3o. tate de tu propia voluntad. Y tambien leemos del Se
Math. 13, ñor que salió à sembrar su simiente. Repara que tam
3 bien aqui tenemos su simiente , como antes su fruto.
lmitemos à este Señor tambien, Hermanos mios, por
que para esto vino, para darnos la forma de vida, y en
señarnos el camino de la gloria.
Christo 9 Acaso es tambien àrbol el Señor, y debemos
misterio igualmente tomar de èl algunos ramos para ponerlos
so àrbol.
à vuestros pies: mas no acaso, sino verdaderamente es
àrbol el Señor y planta celestial, aunque plantada en
la tierra, como està escrito: La verdad nació de la
Ps.84, s tierra, y la justicia nos mirò desde el Cielo. Un ramo
suyo pues pongo delante de vosotros, y es, que asi
como el se abatió , abrigueis estos mismos sentimien
tos en vosotros: mas no tanto le pongo yo, como el
Apòstol en quien habeis leido: Estad en la misma
Phil. . 3. disposicion , y en los mismos sentimientos en que estu
vo 3esu Christo, que teniendo la forma y naturaleza
de Dios , no pensó que fuese para el una usurpaciona
ser igual d Dios, sino que el mismo se abatió to
mando la forma y naturaleza de siervo, haciendose
semejante d los hombres y siendo reconocido por bom
Debemos bre en todo lo que apareció en su exterior. Asi pues
imitar la Carísimos, abatios, humillaos, sembraos, perdeos à
humildad vosotros mismos. Sembrad el cuerpo animal, y resu
de Chris
tO.
citarà cuerpo espíritual. Perded vuestras vidas, y las
guardareis asi para la vida eterna. Querèis saber de
2. Cor.3. ¿ modo lo hizo el mismo Apòstol, que lo enseñó?
13 ea que seamos transportados como fuera de noso
tros mismos , esto es , para Dios: sea que nosotros
nos templemos, esto es, para vosotros. ¿Y para ti què?.
Ps.3o, 3. -
2 o , dice, me hice como un vaso perdido. BIEN se
PIERDE quien nada hace por si, sino que toda su in-º
: ten
EN EL NAcrMIENTo DES. BENITo ABAD. 193
tencion , todo su deseo se dirige al agrado de Dios,
y a la utilidad de sus hermanos. Infeliz el que en la Galat.8.8
carne siembra , parque de la carne segard corruccion.
Se halla escrito en otra parte: Dichosos los que siem Isai.
2Oe
32.
bran sobre todas las aguas. ¿Cómo sobre todas las
aguas? ¿Tambien por ventura sobre las aguas, de que
dice la Escritura: 2” las aguas que estan sobre el Ps. 143.4.
Cielo alaban el nombre del Señor; las quales son las
virtudes angèlicas, y los pueblos celestiales? Asi es
ciertamente: Porque nos han hecho expečidiculo para 1. Cor. 4.
el mundo, para los Angeles, y para los hombres. 9.
Io Sembremos pues para los hombres el buen exem
plo por las obras manifiestas: sembremos para los An Que es lo
geles un gozo grande por los secretos suspiros, y otros que debe
InOS Sem
afectos semejantes, que ellos solos conocen: porque brar noso
tienen particular gozo, los Angeles de Dios en un so tIOSº.
lo pecador que baga penitencia. Por eso dice el Apos
tol : Obrad lo bueno no solo delante de Dios, sino de
lante de los bombres. Porque de Dios somos conocidos
enteramente, dijo delante de Dios, esto es, delante
de aquellos que asisten siempre en la presencia de su
rostro; pues les agrada mucho à ellos, quando nos
ven orar ocultamente , o repasar devotamente un psal
mo, ô hacer otra cosa semejante. Sembrad de este mor
do, Carisimos , fructificad de este modo. Sembrad tam Misterio
bien vosotros, porque igualmente muchos antes de vo SOS SeITI
bradores.
sotros han sembrado : fructificad, porque sembraron
para vosotros. ¡O linage de Adan, quàntos quàntos
hàn sembrado en ti, y què simiente tan preciosa Què
infelizmente pereceràs, y con quanta razon; si se per
diere en ti tanta simiente, y, al mismo tiempo el tra
bajo de los sembradores! ¡A què desolacion te entre
garà el Labrador, si se malogran en ti todas estas
cosas! Sembró en nuestra tierra toda la Trinidad , sem
braron los Angeles, y juntamente los Apòstoles: sem 1, Dios.
braron los Martires, los Confesores, y las Virgines.
Sembrò Dios Padre, por produjº su corazon la 3.-
194 SERMoN DE S. BERNAR Do ABAD.
labra buena, y el Señor derramó su bendicion, y nues
tra tierra dió su fruto. Sembrò tambien el Hijo pnes
Math. 13. èl es quien salió para sembrar su simiente: porque
el Padre no salió, sino que el Hijo procedió del Pa
dre y vino al mundo: para que así el mismo que era
en el corazon del Padre pensamiento de paz, se hi
ciese nufestra paz en el vientre de la Madre. Sembrò
igualmente el Espíritu Santo, porque el vino tambien
y se vieron parecer como lenguas de fuego , que se
difundieron sobre los discipulos. Asi sembró toda la
Trinidad ; el Padre la paz desde el Cielo, el Hijo la
verdad, el Espíritu Santo el amor.
12 Los Angeles sembraron tambien, quando ca
2. Los yendo los demas ellos se mantuvieron firmes en el
Angeles. obsequio de Dios. Decia aquel lucero de la maña
na, no ya nuncio de la luz sino de las tinieblas, y
Isai. 14. mas propiamente lucero de la tarde : Me sentare en
3• el monte del testamento; sere semejante al Altisimo.
O insolente, ô imprudente: Milares de millares le
Dan 7. 1o sirven, y diez veces cien mil asisten delante de el:
¿y tu te sentarás? Los Cherubines esta han en pie,
dice el Propheta, y no sentados: ¿què has trabajado
tu para sentarte ya? Todos los Angeles tienen lugar
de ministros, siendo enviados para exercer su minis
terio en favor de aquellos que deben ser herederos
de la salud : ¿y tu te sentaràs ? ¿Què has sembrado
que ya quieres coger? No es esto tuyo, no es esto
tuyo, sino de aquellos para quienes està preparado
por el Padre. ¿Por què les tienes envidia Verdade
ramente estos son los que se han de sentár; estos
mismos gusanillos de la tierra , vuelvo à decir, se
1. Cor 6.
sentarán para juzgar, y tu no solamente no estaràs
3.
asi, sino que estarás en pie para ser juzgado. ¿No
Ps, 12 5.6. sabeis, dice el Apòstol , que hemos de juzgar a los
mismos Angeles? Los mismos ciertamente que iban
y lloraban echando sus simientes, quando vengan,
Vendrán llenos de gozo trayendo los manojos de su
C0 -
EN EL NAcIMIENTo DE S. BENITo ABAB. 195
cosecha. Dos manojos son los que buscas tu , el del Para quié
honor, y el del descanso. Anhelas al asiento y à la està reser
vado el
altura: pero no serà asi , impío, no serà asi ; no co honor, y
geràs porque no has sembrado. Los que sembraron el el descan
trabajo y el abatimiento, cogeràn el honor, y jun SOe
tamente el descanso. En vez de su duplicada confu
sion y rubor en que vivieron, poseeràn despues en su Isai.61.7,
tierra una doble recompensa. Por eso y decia uno de
ellos: Mirad mi humildad y mi trabajo. Y hoy tam Ps. 24.18.
bien habeis oido lo que prometia el Señor, y decia
à sus discipulos: Os sentareis sobre doce sillas para Math.
48.
19.
juzgar á las doce Tribus de Israel. Ve ahi el descan
so del asiento y el honor del juicio. Ni aun el mis
mo Señor quiso llegar á esto sino por la humildad
y el trabajo. Asi fuè condenado a una muerte torpí
sima, demandado con tormentos y llenado de opro
brios : verdaderamente para que el enemigo se llene de
confusion, y juntamente todos los que le imitan y sa
den fuera del verdadero camino. Este mismo, este
mismo es, malvado, el que se ha de sentar en la si
lla de su magéstad, semejante al Altísimo, y tambien
Coaltisimo. Esto sin duda pensaban los Angeles, que
cayendo el maligno, no consintieron a su apostasia,
dejändonos exemplo, para que como ellos escogieron
servir y ministrar, lo hagamos así nosotros. Aquellos Los q. an
pues que huyen del trabajo, y captan el honor, sepan helā à los
que imitan al que buscó el descanso y la elevacion: y honoresy
si su culpa no es bastante para asustarnos , ā lo me rehusá el
nos asüstenos su castigo. Pues todo le salió al reves, trabajo se
hacen se
de suerte que se verifica, que este dragon fuè for mejantes
mado, para ser vurlado; y està preparado para el fuego al diabloa
eterno. A fin de que evitemos un mal tan grande, sem.
braron los Angeles para nosotros la prudencia , pues
cayendo los demás, ellos la conservaron enteramente.
13 Esta misma prudencia sembraron tambien pa 3. Los
ra nosotros los Apostoles, quando retirandose los que A p o sto
seguian la sabiduria de este mundo, que es necedad les.
Bb 2 pa
196 SERMoN DR S. BERN ARDo ABAD.
para con Dios, y la prudencia de la carne que trae
la muerte y es enemiga de èl; no se desviaron del Se
ñor. Escandalizados aquellos oyendo hablar del Sacra
mento de su carne y de su sangre, ya no andaban
despues en su compañia: pero los discipulos pregun
Johan. 6. tados si ellos tambien querian irse, respondieron: ; A
69. quien iremos , Señor, nosotros? Vos teneis palabras
de vida eterna. Es menester, Hermanos, mios, que
imitemos esta prudencia, porque aun ahora sucede,
que muchos andan con Jesus, hasta que se llega à
comer su carne y beber su sangre, esto es, mientras
no se llega á participar de su pasion, (pues esto sig
nifican aquellas palabras del Señor, y el mismo Sa
cramento) pero, desde aquel punto se escandalizan, y
se vuelven atras, diciendo : Duras son estas palabras.
Seamos nosotros prudentes como los Apòstoles, y di
gamos: ¿A quien iremos , Señor, nosotros? Vor te
neis palabras de vida eterna, No, nos apartarémos de
vos: vos nos dareis la vida. No solo vive el bombre
con el pan, sino con toda palabra que procede de la
boca de Dios. No solo el mundo tiene deleytes, sino.
que en vuestras palabras se hallan otros muchos ma
Psal. r 18,
yores. Por lo qual dice el Propheta: ¡Que dulces son
IO3.
para mi vuestras palabras ! Ellas lo son mucho mas
que es la miel para mi boca. ¿A quien pues iremos,
Señor, nosotros? IVos teneis palabras de vida eterna;
y ellas valen mas que quanto el mundo puede ofrecer.
No solo la misma vida sino la promesa de la vida y
la expectacion de los Justos, es alegria ; y alegria tan
grande, que quanto, el mundo aprecia no se puede
comparar con ella. Esta es la prudencia que sembra
ron para nosotros, los Apòstoles Santos. Los Màrtires,
4. Los como es manifiesto , sembraron la fortaleza : los Con
Confeso
res, Mar. fesores la justicia de que nunca se apartaron en su vi
tires , y da. La misma diferencia hay èntre los Màrtires, y
Virgines. Confesores que èntre Pedro dexando á un tiempo to
das las cosas, y èntre Abrahan distribuyendo en bue
1OS
EN EL NAcrMIENTo DES. BENITo ABAD. 197
Todos es
nos usos los haberes de este mundo. Aquellos habien -
toS sen -
do vivido poco llenaron el curso de una larga vida; braró pa
estos supieron tolerar en si mismos largos y diversos 3 Tl OSO -
martirios. Es bien claro, que las Virgines Santas sem trosla pru
braron la templanza, pues supieron pisar valerosamen dencia, la
te la lascivia. fortaleza,
lajusticia,
y la tem
cree se e-e-e ese oe e º e-e-ee e», planza.

EN LA FIESTA DE LA ANUNCIACION
2 $. de
DE LA BIENAVENTURADA vIRGEN MARIA. Marzo.

SER MON PRIMERO.


Sóbre las palabras del Psalmo: Para ¿ habite la Ps.84.1o.
gloria en nuestra tierra , la misericordia y la ver
dad mutuamente vinieron d encontrarse, y se die
ron el beso la justicia y la paz.
I. Ara que habite la gloria en nuestra tier
ra, la misericordia y la verdad mutua
mente vinieron d encontrarse, y se dieron el beso la
2 • Cor. I•
justicia y la paz. La materia de nuestro gozo, dice I 2,
el Apòstol , es el testimonio de nuestra conciencia. Luc. 18.
No es, este testimonio como el de aquel Phariseo , que ll •
con un pensamiento falso y engañoso hablaba à favor
de sí mismo, no siendo su testimonio verdadero: sino
que es, el mismo que dà el espiritu de Dios à nuestro En tres
espíritu. En tres, cosas, à mi parecer, consiste este cosas có
testimonio. Porque en primer lugar, debes creer que siste el
tes timo
no puedes recibir el perdon de los pecados, sino por nio de la
la misericordia de Dios: despues, que nada puedes e oncien
hacer que sea, bueno, si igualmente no te biene de su cia.
mano: ultimamente , que con ningunos mèritos puedes
conseguir la gloria, si el mismo no te la dà graciosa
IIl CIl
198 SER MoN I. DE S. BERNARDo ABAD.
Joo. 14,4 mente. Porque quién puede hacer limpio al que està
concebido de sangre inmunda, sino el que solo es lim
pio A la verdad lo que està hecho, no puede menos
de haber sido hecho, pero no imputàndolo Lºios se
rà como sino se hubiera hecho. Esto consideraba el
Ps. 31. 2. Propheta, quando decia : Dichoso el hombre d quien
Dios no hd imputado pecado alguno. En quanto á las
buenas obras, es enteramente cierto que ninguno las
puede hacer con sus propias fuerzas : porque si no pu
El h6bre
do mantenerse firme nuestra naturaleza estando sana,
dejado à ¿quanto menos podrá levantarse por si misma estando
si mismo, corrompida. Todas las cosas en quanto està de par
al punto te de ellas, caminan à su origen, y estàn siempre hā
camina à
cia alli mas propensas. Asi nosotros que fuimos cria
la nada q.
dos de la nada, es constante que dejados à nosotros
es el pe
cado. mismos nos inclinamos siempre hàcia la nada del pe
cado. -

2 Por lo que pertenece à la vida eterna , sabemos


Nuestros que los trabajos de la vida presente no tienen pro
m e ritos porcion con la gloria que serà descubierta en nosotros
SO Il Ilul3.-
algun dia, ni aunque un hombre los tolerase todos.
vo favor
de Dios, Ni son tales los mèritos de los hombres que por de
recho se les deba la vida eterna, ni Dios si no se la
diese, les haría injuria. Porque, sin contar que todos
los mèritos de los hombres son dones de Dios, y asi
el hombre por ellos se hace mas deudor de Dios que
Dios del Hombre; ¿què son todos los mèritos para
gloria tan grande & En fin, ¿quièn es mayor que el
Propheta de quien el mismo Dios dio un testimonio
1. Reg 13 tan insigne diciendo: He hallado un hombre segun mi
4. corazon Sin embargo, el tambien tuvo necesidad de
Psal. 1 42, decir à Dios: No entreis, Señor, en juicio con vues
31 • tro siervo. Ninguno pues se engañe, porque si lo
quiere pensar bien, hallarà que ni con diez mil pue
de salir al encuentro dquien viene d el con veinte
ni l. -

3 Con todo eso no bastan enteramente estas cosas,


de
EN LA ANUNcr AcroN DE LA VIRGEN MARIA. 19o
de que hemos hablado, sino que antes se deben re
putar como el principio y fundamento de nuestra fe.
Por tanto si crees que no pueden ser borrados tus
pecados sino por aquel Señor contra quien pecaste y
en quien no cae pecado, bien haces; pero debes aña
dir a esto la confianza de que èl mismo te perdonarà
los pecados. Este es el testimonio que dá en tu cora.
zon el Espíritu Santo, diciendo: Te se han perdona Rom, 3.
do tus pecados. Asi juzga el Apòstol que el hombre
se justifica graciosamente por la fe. Igualmente en
quanto à los mèritos, si crees que no se pueden te
ner sino por él, no es bastante , hasta que el Espiritu
de verdad te dè testimonio de que los tienes por èl.
De este mismo modo tambien acerca de la vida eter
na, es necesario que tengas el testimonio del espiritu
de que has de llegar á ella con el favor divino. El
mismo pues condona los pecados, da los mèritos, y
despues tambien confiere los premios.
A la pa
4 Estos testimonios son dignos de la mayor fè. Por sion del
que acerca del perdon de los pecados es el mas po Señor se
deroso argumento la Pasion de Christo. La voz de su ha de arri
sangre se alentó mucho mas que la voz de la sangre buir e I
de Abel clamando en los corazones de los escogidos perdó de
por la remision de todos los pecados. Por nuestros losdos.
peca -
pºcados fue entregado; ni hay duda en que es mas Nuestras
poderos y eficaz su muerte para el bien , que nues b u en as
tros pecados para el mal. No menos es eficaz argu obras àsu
IeSUlrreC
mento para mi en quanto à las buenas obras su Resur cion.
reccion; porque resucitó por nuestra justificacion. Rom. 4.
Respecto de la esperanza del prenio eterno, es tes 25 .
timonio su Ascension , pues ascendió por nuestra glo A su as
rificacion. Estas tres cosas tienes en los psalmos, di een si5 nu
ciendo el Propheta: Dicho ro el hombre a quien el estra glo.
rificacion
Señor “no imputó pecado alguno. Y en otra parte: Di
choro el hombre que tiene de vos el auxilio. Y tam Ps. 3 1. 2.
bien: Dichoso el que escogisteis y tomásteis d vues Ps.83. 6.
tro servicio; el habitard en los atrios de vuestra ca Ps.64, 4.
J2 .
2OO SERMoN I. DE S. BERNARDo ABAD.
sa. Esta es la gloria verdadera, esta la gloria que
habita, porque viene de aquel Señor que habita en
nuestros corazones por la fe. Mas los hijos de Adan
buscando la gloria unos de otros, no querian la glo
ria que viene de solo Dios; y asi siguiendo la glo
ria que fluye por lo exterior, tenian la gloria no en si
mismos, sino mas antes en otros.
5 ¿Quèreis saber de donde tenga el hombre la glo
ria que habita? Dirèlo brebemente; porque la inten
cion me lleva al sentido espiritual de las palabras del
Propheta: y aun este solo me habia propuesto investi
gar con algun cuidado; pero me dejè ir à lo moral
con ocasion del texto del Apòstol sobre la gloria in
terior y testimonio de la conciencia que ocurrió a pri
Como ha
mera vista. Esta gloria pues, habitarà tambien aqui
bitarà en
el hóbre
en nuestra tierra , si la misericordia y la verdad mu
una glo tuamente se encontraren, y si se dieren el beso amis
yia verda tosamente la justicia y la paz. Asi es necesario que á
dera aun la misericordia que se anticipa y nos previene , salga
en CSt3.
à encontrar la verdad de nuestra confesion , y en lo
vida,
demàs sigamos la santidad y la paz, sin las quales
ninguno verà à Dios. Porque, quando el hombre se
compunge, ya la misericordia se adelanta y le pre
p, Reg 12
viene, pero de ningun modo entrará hasta que la ver.
3• dad de la confesion salga al encuentro. Peque contra
el Señor, dice el mismo David al Propheta Nathan
siendo reprendido de su adulterio y homicidio. Tam
º Esto es, bien el Señor ha transferido * tu pecado, le dice el
hā perdo Propheta. Sin duda aqui se encontraron mutuamente
nado. la misericordia y la verdad. Y esto es, para que te
apartes de lo malo. Mas ya para que obres lo bueno,
debes cantar en el timpano y en el coro, de suerte
que la mortificacion misma de tu cuerpo, y los fru
tos de la penitencia, y obras de justicia se hagan en
èl espiritu de concordia y unidad, (porque la unidad
de espiritu es el enlace de la perfeccion) ni te des
vies a la diestra, ni à la siniestra, porque hay algu
nos,
EN LA ANUNc1AcIoN DE LA VIRGEN MARIA. 2or
nos, cuya diestra está llena de maldad. Aquel Pha-Luc, 18
riseo de quien mas arriba hicimos mencion , no era
como los demàs hombres, sino que el mismo se da
ba (como dijimos) una aprobacion y testimonio que
no era verdadero. Pero qualquiera que sea aquel en
quien la misericordia y la verdad se encontraren mu
tuamente, y se dieren el beso amistosamente la jus
ticia y la paz, gloríese sin temor ninguno: pero glo
ríese en el que le dà testimonio, que es el Espiritu de
verdad sin duda.
6 Para que habite la gloria en nuestra tierra, la
misericordia y la verdad mutuamente se encontraron,
y se dieron el beso la justicia y la paz. Si la gloria -

del padre es el hijo sabio , no habiendo otro mas sa - , -


--

bio, que la misma Sabiduria, es claro que es la glo


ria del Padre Christo fortaleza de Dios y sabiduria Hebr. 1, t
de Dios. Pues, por quanto de muchos y varios mo
dos se habia predicho de èl en los Prophetas que se
ria visto en la tierra, y que viviria entre los hombres,
en que manera haya sido hecho esto, y se hayan cum
plido las cosas que estaban predichas por los Prophe
tas; y asi haya habitado la gloria en nuestra tierra,
lo indica el Propheta eon estas palabras ; como si mas
claramente dijera: Para que el Verbo se hiciera carne,
y habitāra entre nosotros, la misericordia y la verdad Ps.84. r.
mutuamente vinieron d encontrarse, y se dieron el be
so la justicia y la paz. Misterio grande, Hermanos
mios, y digno de ser considerado con la mayor dili
gencia , sino faltàse la inteligencia para penetrar su
prufundidad, y à la misma inteligencia tambien no la El hôºre
faltasen palabras. Sin embargo dirè lo que alcanzo, desde su
aunque sea muy poco , porque si de este modo puedo c e a ion
dar ocasion al sabio de saber mas. Me parece, que fue ador-
nado de
-

veo, Amantisimos, cubierto al primer hombre desde las qua


su creacion con estas quatro virtudes , y adornado (se tro V 1rt ll
des de q•
gun lo que dice el Propheta) con el vestido de la sa habla el
lud. Porque la perfeccion e integridad de la salud con Psalmo,
Cc SlS
2o2 SERMoN I. De S. BERNARDo ABAD.
siste en estas quatro virtudes, ni sin todas ellas pue
de darse, especialmente no pudiendo ser virtudes estan
r. La mi do separadas unas de otras. Habia pues recibido el hom
se ricor
dia. bre la misericordia como una guardia y oriada que
habia de ir delante de èl y tambien seguirle , y que
igualmente le debia proteger y amparar en todas par
tes. Ved ahi que ayo puso Dios á su pàrvulo y que
page señaló al hombre recien nacido. Pero tenia ne
a. La ver cesidad de un maestro, como noble y racional cria
dad. tura , que no se habia de guardar como una bestia,
sino que se debia educar como un pàrvulo. Para este
magisterio ninguno era mas apropósito que la Verdad
misma, que le llevaria despues al conocimiento de la
3. La jus Suma Verdad. Mas entretanto, para que el hombre
ticia.
no fuese sabio para hacer lo malo, y esto mismo se
le atribuyese à pecado, como á quien sabia lo bueno
y no lo hacia , recibió tambien la justicia para ser re
gido de ella. Todavia le añadió la mano benignisima
4. La paz. del Criador la paz, en que reposàse, y se deleytàse:
una paz duplicada verdaderamente, de suerte que ni
sintiese en su interior guerra ninguna, ni por fuera
temor alguno: que es decir, que ni su carne comba
tia contra el espiritu, ni le infundia terror ninguna cria
tura. Asi tambien puso libremente nombre a todas las
bestias, y la serpiente misma porque no se atrevió
á acometerle con violencia, lo hizo mas antes con
fraude. ¿Què le faltaba a quien custodiaba la miseri
cordia, enseñaba la verdad, regia la justicia, recrea
ba la paz? -

7 ¡Mas ay! Este hombre por una gran desdicha y


Luc.
3 o.
0,
necedad suya, bajô de Jerusalen à Jericó: cayó en
Fué des manos de los ladrones; y segun leemos , lo primero
pojado de que hicieron, fué despojarle de sus vestidos. ¿No es
ellas por taba despojado el que viniendo el Señor, se queja de
el pecado. que se halla desnudo ? Ni podia volver à vestirse , ö
à tomar los vestidos que le habian quitado, sin que
Christo perdiese los suyos. Porque asi como no podia
SCI
EN LA ANUNcrAcroN DE LA VIRGEN MARIA. 2o.3
ser vivificado en el alma sino interviniendo la muerte
corporal de Christo, asi ni podia volver à vestirse,
sin que Christo fuese tambien despojado. Y mira si
por estas quatro partes del vestido, que habia perdi
do el primero y viejo hombre no fueron divididos en -

otras tantas los vestidos del segundo, y nuevo hom • º


bre. ¿Preguntas acaso que significa la túnica inconsü
til que no se divide, sino que se dà por suerte? Yo elQuedo é
la ima
juzgo que en ella se significa la divina imagen que gen de
no siendo cosida y ajustada, sino innata è impresa Dios pe
en la naturaleza misma, no puede partirse, ni divi ro perdió
la se ne
dirse. Porque à la imagen y semejanza de Dios fuè
hecho el hombre; consistiendo la imagen, en la li janza.
bertad de su arbitrio, y la semejanza en las virtudes.
La semejanza sin duda pereció, pero el hombre pasa
en la imagen: en el infierno mismo, podrá ella que
marse, pero no consumirse; podrá habrasarse, pero
no borrarse. La imagen pues no se parte, sino que vie
ne por suerte, y à aqualquiera. parte que vaya el al
ma, alli estará juntamente con ella. No es asi la se
mejanza; pues ó permanece en la virtud del alma, ö
si esta peca, se trueca miserablemente, comparandose
entonces el hombre à las bestias irracionales.
8 Pero porque dijimos que habia sido despojado
el hombre de las quatro virtudes, conviene que diga.
mos en què modo fué despojado de cada una. Perdió Quando
fuè des no
el hombre la justicia quando Eva obedeciò à la voz jado de
de la serpiente, y Adan à la voz de la muger prefi dichas via
riendola à la divina. Quedaba todavia algun arbitrio tudes.
que les podia valer; y esto mismo les insinuaba el Se
ñor en aquel cargo y residencia que les hizo despues
de su culpa: pero le , desecharon dejando ir su cora
zon a palabras de maficia para alegar escusas de su pe
cado. El primer oficio de la justicia es no pecar; el Dos of
segundo es condenar el pecado por la penitencia. Per cios ó par
tes de la
dió el hombre la misericordia , quando de tal modo
justicia.
se encendió Eva en su deseo, que ni tuvo compasion
- - Cc 2 de
uo SERMon I, pE S. Be RNARDo ARA n.
de si misma, ni de su esposo, ni de sus hijos que ha.
bían de nacer , entregàndolos à todos juntos a una mal
dicion terrible, y à la necesidad de la muerte. Adan
tambien expuso à la muger por cuya causa habia pe
cado, à la divina indignacion, como queriendo detràs
Gen.3. 6. de su espalda evitar la saeta de la ira de Dios. Við la
muger que el drbol era hermoso para la vista , y que
su fruto era suave para comer: y habia oido de la
serpiente que serian como Dioses. Con dificultad se
rompe una cuerda triplicada , de curiosidad , de de
leyte, y de vanidad. Esto solo tiene el mundo, con
cupiscencia de la carne , concupiscencia de los ojos,
y soberbia de la vida. Embelesada y atraida por es
tas cosas desechó de si toda misericordia esta madre
cruel. Adan tambien que se habia apiadado antes con
tanta imprudencia de la muger para pecar en compa
ñia de ella, no quiso tener de ella misericordia, quan
do lo dictaba la prudencia; sufriendo por ella la pe
na. Fuè igualmente privada la muger de la verdad,
primeramente torciendo y pervirtiendo lo que habia
Gen. 3• 6. oido : Morireis ciertamente, y diciendo: No sea aca
so que moramas : despues creyendo à la serpiente que
enteramente lo negaba y decia: De ningun modo mo
rireis. De esta misma manera fuè privado Adan de
la verdad, quando tuvo verguenza de confesarla, po
niendose à tejer las hojas, que es decir, el velo de
pretextos y escusas ; pues la misma Verdad hà dicho:
Luc.9.26. Si alguno tuviere verguenza de mi delante de los bom
bres, tendre yo verguenza de el delante de mi Padre.
Al punto tambien perdieron la paz, porque no tie
nen paz los impios, dice el Señor. ¿Por ventura no en
contraron en sus miembros una ley contraria à la era
razon, los que por la primera vez comenzaron à te
Gen 3 ro. ner pudor de su desnudez? 2 o temi, dice, porque es.
taba desnudo. No temias así poco antes , miserable,
no temias asi: no buscabas las hojas, aunque estabas
desnudo en el cuerpo como ahora.
Des
En LA ANuNemacros pE LA Vir GEN MARIA. 2os
9 Desde entonces (para proseguir la parāboa del
Propheta que dice que ellas mutuamente vinieron a
encontrarse , y que se reconciliaron en el beso de
amistad) parece haber nacido una grave contienda
èntre las virtudes. La verdad y la justicia afligian al Disputa
hombre miserable: la paz y la misericordia no toman delas vir
tudes en
do parte en este zelo, juzgaban que mas bien se le presencia
debia perdonar. Tienen estas dos entre si la conéxion de Dios
de hermanas de leche , asi como tambien las prime d es pues
ras. De esto sucedió que perseverando aquellas en pe. del peca
dir venganza, y afligiendo por todas partes al hom do.
bre delinqiiente, y juntando à las molestias presentes
las amenazas del futuro suplicio; se retiraron estas al
corazon del Padre, volviendose al Señor que las ha
bia dado: porque quando todo se veia lleno de aflic
cion, él solo meditaba pensamientos de paz. No ce
saba la paz, la misericordia no le daba silencio, si
no que golpeando con piadoso susurro á sus paterna
les entrañas, decian: ¿Nos desechard Dios para siem Ps, 76.8.
pre 3 podrd resolverse á no sernos jamás favorable?
¿Se olvidará Dios de tener misericordia, 3 su co
ler a detendrá el curso de sus piedades? Aunque en
mucho y largo tiempo pareció que no se daba por en
tendido el Padre de las misericordias, para satisfacer
entretanto al zelo de la justicia y de la verdad; sin
embargo no fue infructuosa la importunidad de las su
plicantes, sino que fueron oidas en el tiempo opor
tuno. - 2 o , ....ipº o
ro Tal vez se puede decir que instándole ellas, las
diò esta respuesta : hasta quàndo duraràn vuestros
ruegos Soy deudor tambien de vuestras hermanas la
justicia y la verdad à quienes veis dispuestas para ha
cer venganza en las naciones. Llamense, vengan y con * --

ferenciemos sobre este asunto. Se apresuran los nun


cios celestiales, y luego que vieron la miseria de los
hombres y la plaga cruel, lloraban amargamente, co Isai.33.7.
mo habla el Propheta, los nuncios de la paz. ¿Quiènes
II13S
2o6 SERMoN I. DE S. BeRNARDo AB Ap.
mas fielmente buscarian y rogarian lo que condujese
à la paz, que los Angeles de la paz? Por deliberacion
comun subió la verdad al dia señalado, pero subió
hasta las nubes: no todavia brillante, sino algo obs
cura y anublada con el zelo de indignacion , y suce
Ps, 35. 6. dió lo que el Propheta dice: Señor, en el Cielo estd
vuestra misericordia , y vuestra verdad llega basta
las nubes. En medio residia el Padre de las luces , y
una y otra alegaba lo que juzgaba mas conveniente.
¿Quièn te parece que mereció asistir à este coloquio,
para que pueda decirnos lo que pasó? ¿Quièn lo oyó,
y nos lo podrà contar? Tal vez son cosas inefables, y
no es permitido al hombre hablarlas. Con todo eso, la
suma de toda la controversia parece haber sido esta.
Necesita de conmiseracion la criatura racional, dice
la misericordia , porque se hà hecho mísera y mise
rable en gran manera. Llegó el tiempo de tener mi
sericordia de ella, porque ya pasó el tiempo. Con
tra esto decia la verdad : es menester, Señor, que se
cumpla la palabra que vos pronunciasteis. Es preciso
que muera enteramente Adan con todos los que esta
ban con el el dia en que gustó en su transgresion la
manzana vedada. ¿Para què, dice la misericordia, pa
ra què Padre, me habeis engendrado, si tan presto
he de perecer? Sabe la verdad misma que vuestra mi
sericordia pereció y se reduce à la nada, si alguna
vez, no haceis misericordia. Igualmente, por el con
trario decia la otra tambien: quién ignora que si el
transgresor evita la sentencia de muerte que està pro
mulgada, perecerà, Señor, y no permanecerá ya eters
namente vuestra verdad? * -

- 1 Pero he ahi que uno de los Cherubines sugie


re, que, sean enviadas- al Rey Salomoa; porque al Hi-,
Johan. 5. jo», dice, se le bd, dado toda la potestad de juzgar.
22 -
Así tambien en presencia de este se encontraron mu
tuamente la misericordia y la verdad, repitiendo las
mismas razones de sus quejas. Confieso, dice la ver
dad,
EN LA ANUNcIA croN DE LA VIRGEN MARIA. 2o.7
dad, que la misericordia tiene un buen zelo, pero oja,
là que fuera arreglado à la prudencia. Mas ahora ¿con
què razon juzga que se haya de perdonar mas antes
al transgresor, que á su propia hermana? Y tu, dice
la misericordia, ni al uno ni al otro perdonas, sino que
te enardeces con tanta indignacion contra el transgre
sor, que envuelves en ella à tu hermana juntamente.
¿Què mal te hè hecho yo? Si tienes algo contra mi,
dimelo: sino ¿por què me persigues? ¡Grande contro
versia, Hermanos mios, y disputa sobremanera intrin
cada! ¿Quièn no diria entonces: mejor seria para noso
tros que este hombre no hubiera nacido Asi era, Aman.
tisimos , asi era: no parecia en que modo se podrian
conservar juntamente la misericordia y la verdad pa
ra el hombre Y como añadiese la verdad que resal
taba contra el Juez la injuria de su parte, y agravio
que se la hacia , alegando que en todo caso se debia
precaver que no fuese frustrada la sentencia del Padre,
y que por ninguna ocasion quedàse sin efecto su pa
labra viva y eficaz; dejad os ruego , dice la paz, de
jad semejantes palabras: no nos es decente tal alterca
cion; no parecen bien las contiendas entre las vir
tudes. -

- 12 El Juez inclinándose, con el dedo escribia en


la tierra. Las palabras de la Escritura que leyô la paz
en los oidos de todos (porque ella estaba sentada mas Sentècia
cerca de èl) eran estas: esta dice, yo perecí, si Adan del Juez.
no muere: y esta dice, yo perecl, si no consigue mise
ricordia. HAGAsE LA MUERTe BUENA, y, una y otra
tendrà lo que pide. Todos se pasmaron en las pala
bras de la Sabiduria, y en un arbitrio que era compo
sicion y sentencia al mismo tiempo; pues era mani
esto que no se las dejaba ocasion alguna de quejas,
con tal que se pudiese hacer lo que una y otra pre
tendia: esto es que muriese el hombre, y juntamente
consiguiese misericordia. Pero ¿como (dicen ellas) se
podrà hacer esto? La muerte es cruelisima y º.
gu1 -
2o8 SERMoN I. De S. BERNARDo ABAD.
guisima: la muerte infunde a los mismos oidos susto y
horror. ¿En què modo podrà hacerse buena La muer
te, dice el Juez, de los pecadores es pèsima, pero la
muerte de los Santos puede hacerse preciosa. ¿Por ven
tura no serà preciosa, si ella fuere la puerta de la vi
da, la entrada de la gloria ? Si , dicen, preciosa se
rà entonces. Mas ¿cómo se harà esto? Se podrà hacer,
dice, si alguno muriere por caridad , y ese mismo no
deba nada a la muerte. Porque no podrà la muerte
detener al inocente, sino que serà agugereada como
Job, 4o. està escrito, la quijada de Leviathan, y se destrui
l 9. rà la pared que mediaba, y se quitarà aquel chaos
grande que estaba fijado entre la muerte y la vida.
Sin duda la caridad fuerte como la muerte, antes
bien, mas fuerte que la muerte, si entràre en el atrio
de aquel fuerte armado , le atarà y saquearà todas sus
alhajas, y en su mismo transito harà del profundo del
mar camino para que pasen los librados.
13 Pareció buena la propuesta como que era fiel
Aproba y digna de toda acepcion. Pero ¿en dónde se podrà
cion dela
sentencia
encontrar aquel inocente que quiera morir, no por
deuda, sino por voluntad, no por sus demèritos, sino
Buscá un por su beneplàcito Rodea la verdad toda la tierra, y
Redétor. ninguno se halla libre de mancha, ni aun el niño cu
ya vida es de un solo dia sobre la tierra. La miseri
cordia tambien registra todo el Cielo, y aun en los
Angeles mismos encuentra, no dirè la maldad, pero
una caridad menor que la que se busca. Sin duda es
ta victoria estaba reservada para aquel Señor, cuya
caridad fuè la mayor de todas, pues puso su vida
por unos siervos inútiles è indignos. Porque, aunque
èl mismo ya no nos llama siervos, esto mismo es
efecto de un amor inmenso, y de una insigne digna
cion. Mas nosotros, aunque hiciésemos enteramente
Lue. 17. quanto nos han mandado, ¿què otra cosa deberiamos
18.
decir sino que eramos unos siervos inútiles? Pero
iquien presumiria proponerle esto Vuelven al dia se
ld -
EN LA ANuNcr Aeron de LA VIRGEN MARIA. ao9
iñalado la verdad y la misericordia muy congojadas
por no haber encontrado lo que tanto deseaban.
14 Entonces la paz consolandolas à parte: vosotras, Dios solo
podia ha
las dice, nada sabeis, ni discurris. No hay quien ha cer lo pro
ga este bien , no hay uno siquiera : El que dió el con puesto
sejo, el mismo dé el auxilio. Entendió el Rey lo que le
queria decir en esto, y dijo asi Pesame de baber he Gen6.7.
cbo al hombre. Pena tengo, dice, á mi me toca tolerar
la pena y hacer penitencia por el hombre que yo criè. Se dispo
Entonces pues dijo: Vedme abi, yo vengo: no puede ne y pre

pasar este caliz sin que yo le beba. Y llamando al pun para la


Encarna
to al Angel Gabriel, anda, le dice , di à la hija de cion.
Sion: Mira que biene tu Rey. Se adelantaron al Rey Zach.9.9
que habia de venir la misericordia y la verdad, co
mo està escrito : La misericordiay la verdad irdin de Ps84.ia.
- -

lante de vuestro rostro. La justicia le prepara el tro-"


no segun el Propheta que dice: La justicia y el juicio
son la preparacion de vuestra silla. La paz viene con
el Rey para que se vea que es fiel el Propheta a que
dice: Habrd paz en nuestra tierra, quando viniere.
De ahi es, que habiendo nacido el Señor, cantaba
el coro de los Angeles diciendo: Paz sea en la tier
ra d los bombres de vuema voluntad. Entonces tam
bien la justicia y la paz que parecian estar discordes
no poco , se dieron el beso amistosamente. La pri
mera justicia que venia de la ley y si es que era jus
ticia, no tenia el beso, sino mas antes aguijon, opri
miendo mas con el temor que atrayendo por el amor.
Pero ni tuvo eficacia para la reconcilíacion» como la
tiene ahora la presente justicia , que viene por la fè
en Jesu Christo. Porque ¿en què consistia que ni Abra
han, ni Moyses, ni los demàs justos de aquel tiempo
podian recibir en su muerte la paz de la bienaventu
ranza, ni entrar en el reyno de la paz, sino en que
de ningun modo la justicia y la paz se habian dado
el beso todavia? Por eso, Amantisimos, debemos amar
y seguir la justicia con "¿fervoroso zelo, pues la jus
1
a Io SERMoN I. DE S. BERNARno ABAD.
ticia y la paz se han dado el beso, y han estableci
do entre si un pacto indisoluble de amistad: de suer
.te, que qualquiera que traiga consigo el testimonio
- de la justicia, serà recibido con placentero rostro y
alegres abrazos por la paz, dormiendo ya y descansan
do en su regazo dulcemente,

se e* - es º es º e-º-e-º- es
EN LA ANUNCIAcioN
DE LA BIENAVENTURADA vIRGEN MARIA,
. .

.ºr Llama
se Septi
SERMON SEGUNDO.
forme el
Es piritu s. Del Septiforme º Espiritu en Christo.
-

Santo por
... los siete Y, E? presente solemnidad de la Anuncia
dones q. . . . . . . La cion, del Señor, Hermanos mios, como que
... reparte a presenta. à la vista la sencilla historia de nuestra re
las almas
paracion una llanura amenísima. Se encarga una nue
Suma del va embajada al Angel San Gabriel , y una Virgen que
Misterio. profesa una nueva virtud, es honrada con los obse
quios de una nueva salutacion. Se aparta de las, mu
geres, la maldicion antigua , y la nueva Madre reci
be una bendicion nueva. Se halla llena de gracia la
que ignora la concupiscencia, à fin de que viniendo
sobre ella el Espíritu Santo para un hijo la misma
que se desdeña de admitir varon. Entra à nosotros el
antidoto de la salud por la puerta misma, por donde
entrando el veneno de la serpiente habia ocupado el
La Encar taniverso del linage humano. Inumerables flores seme
nacion es
jantes à estas es facil coger de estos hermosos prados:
ú abismo
de miseri
pero yo miro en medio un abismo de una profundidad
cordia. remible. Abismo inexcrutable es verdaderamente el
Misterio de la Encarnacion del Señor, abismo impe:
- 162 -
EN LA ANÚNcIAcroN f5E LA VIRGEN MAArA. ar r
netrable , el Verbo se bizo carne, y babitó entre no-s
sotros. ¿Quièn le podrá investigar, quièn podrà llegar
à èl, quièn le comprenderà? El pozo es profundo y yo
no tengo en que pueda sacar agua. Sin embargo, sue
le algunas veces humedecer el vapor que exála, los
lienzos puestos sobre la boca de un pozo. Asi aunque
recelo penetrar adentro, conociendo bien mi propia
flaqueza, con todo eso repetidas veces sôbre la boca
de este pozo, Señor, estiendo à vos mis manos, por
que mi alma està como una tierra sin agua en vues
tra presencia. Y ahora si subiendo de abajo la nie
bla hà embebido en si algo de ella mi tenue pensa
miento; esto poco, Hermanos mios, procurarè comu
nicarlo à vosotros sin envidia; como exprimiendo el
lienzo, ô derramando sobre vosotros las pequeñas go
tas del celestial rocio.
-"
2 Pregunto pues, ¿por què razon encarnó el Hijo,
y no el Padre ó el Espiritu Santo, siendo no solo igual Porque
la gloria de toda la Trinidad sino una y la misma su écarnò el
sustancia tambien? Pero ¿quièn conoció los designios Hijo y no
el Padre
del Señor, ö quièn ha sido su consejero º Altísimo ni el Espi
misterio es este , ni conviene que temerariamente pre ritu Stoa
cipitemos nuestro parecer sóbre esto. Con todo eso, « º
parece que ni la Encarnacion del Padre ni la del Espl . . . . ...-
... . . . . .
ritu Santo hubiera evitado el inconveniente de la con
fusion en la pluralidad de hijos, debiendo llamarse uno
hijo de Dios, y otro hijo del hombre. Parece tam
bien muy congruente que el que era Hijo se hiciera
hijo para que no hubiera equivocacion aun en el nom
bre. En fin, esto mismo es la gloria de nuestra Vir
gen, esto la singular prerrogativa de Maria, que me
reció tener uno y un mismo Hijo comun con el Padre:
la qual gloria no tendria, como es constante, si el
Hijo no hubiera encarnado. Ni à nosotros se nos po
dria dar de otro modo igual ocasion de esperar la sa
lud, y la herencia eterna; porque hecho Primogènito
entre muchos hermanos el que era Unigèuito del Pa
-- Dd 2 dre,
212 SERMon II. Dz S. BERNARno AB ap.
dre, llamarà sin duda à la herencia , à los que lla-.
mó à la adopcion: , pues los que son hermanos son
coherederos tambien, Jesu Christo pues asi como con
un misterio, inefable juntò en una persona la sustan
cia de Dios y la del hombre, asi tambien usando de
un altísimo, consejo, en la reconciliacion, no se apar
tó de una equidad prudente dando. à uno y à otro lo
que convenia, honor à Dios, y misericordia al hom
bre. Bellísima forma de composicion entre el Señor
ofendido y el siervo, reo. es hacer, que ni por el ze
lo de honrar al Señor sea oprimido. el siervo, con una
sentencia algo mas dura, ni tampoco condescendiendo.
con èl inmoderadamente sea defraudado, el Señor en.
el honor debido.
3 Escucha pues y observa la distribucion que ha
cen los Angeles en el nacimiento de este Mediador:
Luc. 2. 14. Gloria , dicen , sea d Dios en las alturas; y en la
tierra paz d los bombres de buena voluntad: En fin
- -
para guardar esta distribucion, no, faltó à Christo re
, ,
, -
conciliadora fiel, ni el espíritu de temor con que mos
tràra sigmpre reverencia al Padre, siempre defiriese
Los siete
dones del á, è y siempre buscàse su gloria : ni el espíritu de
Es piritu piedad, con que misericordiosamente se compadeciese
Santo en de los hombres. Por lo mismo tuvo tambien, como ne
Christo, cesario el espiritu de ciencia, por el qual se hiciese
la distribucion, del esplritu de temor y de piedad sin
confusion alguna. Y advierte que, en aquel pecado de
nuestros primeros padres fueron tres los autores, pe
ro, manifiestamente faltaron à los tres tres. cosas. Ha
1.Tim. 2. blo, de Eva, del diablo, y de Adan. No tuvo Eva
14.
ciencia, pues como dice el Apòstol , fue seducida
para gometer el pecado. Seguramente esta no faltó án
la serpiente, pues, se describe como la mas astuta èn
tre todos los animales; pero no, tuvo, el maligno pie
dad, puesto que fuè homicida desde el principio. Tal
vez Adan parecerà piadoso no queriendo contristar
a la muger, pero desamparò el temor de Dios, obe
-
-- - de-.
EN LA ANuNcracioN DE LA VIRGEN MARIA. 213
deciendo antes à su voz que à la divina. Ojalà que mas
bien hubiera prevalecido en èl el espíritu de temor, Isai. 1, 3.
como expresamente se lee de Christo que le llenó no El temor
el espíritu de piedad , sino el de temor; porque en de Dios se
todo, y por todo debe preferirse el temor de Dios à. debe pre
la piedad con los próximos, y èl solo es el que de ferir à la
be ocupar todo, el hombre. En estas tres cosas pues, compasió
que son el temor, la piedad, y la ciencia, reconcilio, có el pro
ximo.
los hombres con Dios nuestro Mediador: porque en
el consejo y en la fortaleza los librò del poder del
Con que
enemigo. Privó al enemigo, con el consejo de su virtudes
antiguo, derecho, dàndole potestad para que echa nos redi
se sus manos en el inocente: con la fortaleza preva mióChris
to.
leció, contra èl, para que no pudiera retener à los re
dimidos, quando volvió de los infiernos, vencedor, y
la vida de todos resucitó, con èl. -

4. Nos sustenta à màs de esto con el pan de vi


da y de entendimiento, y nos dá à beber de la agua
de la sabiduria que dā salud. Porque la inteligencia
de las cosas espírituales è invisibles es verdadero, pan
del alma, que corrobora nuestro corazon, y nos for-,
talece para toda obra buena en todo gènero de exer-r
cicios espírituales. El hombre carnal que no, percibe 2
las cosas que son del Espíritu de Dios, sino que le
parecen necedad, gima y dlore diciendo: Se bd secado ; Ps. to 1.5.
mi corazan porque me alvide de comer mi pan. Mira,
que verdad tan pura y perfecta es, º que nada le sir-,
ve al hombre ganar todo el mundo, si èl pierde su
alma. Pero, ¿quándo; percibirà el avaro esto? En vano,
trabaja, qualquiera : que pretenda, persuadirselo... ¿Por
què esto? Porque le parece necedad. ¿Què, cosa mas ,
verdadera, que ser suave el yugo de Christo? Pon
esto, delante de un hombre mundano, yo verás, como
lo reputa piedra antes que pan. Y ciertamente: con
la inteligencia de esta verdad interior vive el alma,
y este es el manjar espiritual: No solo con el pan vi
ve el hombre, sino con toda la palabra que procede
pº de
214 - SERMoN II. De S. Be RNARDo ABAD.
Las ver de la boca de Dios. Sin embargo MIENTRAs que LAs
¿ yERDAD no te sepa, con dificultad se pasará hasta lo
¿º, interior. Mas quando comenzares á sentir deleyte en
pi¿. ella, ya no es manjar, sino bebida, y sin dificultad
duas, des entrarà en el alma, para que asi el rnanjar espiritual
pues faci diduria
les.
de la inteligencia se padèciendo
; no sea que digiera consequedad
la bebidalosde miem
la sa
bros del hombre interior, esto es, sus afectos, sirva
mas de carga que de provecho.
º
* 5 De todas las cosas pues, que eran necesarias pa
ra salvar los pueblos, ninguna absolutamente faltó al
Isai. 1.
Salvador. Porque èl es de quien anticipadamente can
Ie tô Isaias: Saldrá una vara de la rayz de }ese, y
de su rayz subird una flor, y descansard sobre ella
el espiritu del Señor, el espiritu de sabiduria y de
entendimiento, el espiritu de consejo y de fortaleza,
el espiritu de ciencia y de piedad , y la llenard el es
piritu del temor del Señor. Observa con cuidado que
dijo que esta flor subiria, no de la vara, sino de la rayz.
Porque si la nueva carne de Christo hubiera sido cria
Se confu da de la nada en la Virgen, (como algunos pensaron) .
a una he no se podria decir que la flor habia subido de la rayz
xegia. sino de la vara à lo màs. Mas ahora en decirse que
... c"
subió de la rayz; se hace manifiesto que tuvo una ma
teria comun con los demàs hombres desde el principio.
En decir, que descansaria sôbre el el Espiritu, se de
clara que ninguna contradicion habria en èl. En no
sotros, porque no es del todo superior el espiritu, no
descansa: combatiendo sin duda la carne contra el es
píritu y el espíritu contra la carne : del qual comba- ,
te nos libre aquel Señor en quien nada semejante hu
bo, el nuevo hombre y verdadero hombre, que tomò
et verdadero origen de nuestra carne, pero no tomó
el envegecido cebo de la concupiscencia. -

- . . .. . . . . . . . 2 -
- º a se re. ,, , , , , , , , , ; . . . . . .
s" º se a "... a, a cv. . . . . . .
-- EN
. . . . . ..
-
2 15

»oooºoooooooooooº
, , o« . . . . . .
-

:, , , , EN LA ANUNCIACION - -

DE LA BIENAVENTURADA vIRGEN MARIA.


i

SERMONº TERCERO.
De Susana, y de la Bienaventurada Virgen Maria.
I Q? rico sois en misericordia, què mag .
nifico en justicia, que dadivoso en gra º.

- cia, Señor Dios nuestro! No hay quien


sea semejante à Vos, larguisimo Bienhechor, justi
simo Remunerador, piadosisimo Libertador. Gracio
samente mirais à los humildes, rectamente juzgais á
los inocentes, misericordiosamente salvais á los peca
- dores tambien. Estas, Amantisimos, son las delicias
que sobre la mesa de este rico. Padre de familias, en
los textos de las Escrituras santas, si con cuidado lo
advertis, se nos ponen en mas copia , que lo acos
tumbrado. Esta abundancia nos ofrece el santo tiern
po de la Quaresma, y el sacratisimo dia de la Anun
ciacion, que han concurrido juntamente. Porque hoy revo,
r
en nuestros oídos absuelve la clemencia del Redentor
.V.
à una muger cogida en adulterio : hoy librò de la
muerte à la inocente Susana : hoy llena tambien á la
Bienaventurada Virgen de los singulares dones de su
bendicion graciosa. Grande convite en que nos po
men delante á un tiempo mismo la misericordia, la
-
" -
º jus
-
º -
- (a) Este Sermon se predicó el año de 1 so; pues se celebró ta
Anunciacion el Sabado de la Dominica, tercera de Quaresma, en
aue se lee la historia de Susana, V li uger adºl;
tera. oria de Saianº, y el vaogeliº de la masa ada
2 r6 SERMoN III. DE S. BERNARDo ABAD.
Manjar justicia, y la gracia! ¿Por ventura no es la misericor
del al ma
son la mi dia manjar del hombre? ¿Enteramente saludable y efi
se ricor caz para su remedio? ¿No es la justicia pan del co
dia, la jus razon? Y pan que en gran manera le conforta, como
ticia, y la alimento sólido para nutrirle. En fin, bienaventurados
gracia. , los que tiemen , hambre de ella, porque ellos serdin bar.
tos. ¿No es alimento del alma la gracia de su Dios?
Math. 5.6 Dulcísimo alimento ciertamente, y que tiene toda sua
vidad y deleyte del gusto: antes bien juntando en si
todas estas propiedades, no solo deleyta, sino que for
talece y sana.
2 Lleguèmonos, Hermanos mios, à esta mesa, y
de cada manjar tomemos por lo menos un poco: En
Johan. 8. la ley mando Mºyses apedrear d tales mugeres , di
5• cen los pecadores de una pecadora, los Phariseos de
una adúltera. Pero aquel habló segun la dureza de
vuestro corazon de piedra. Mas Jesus se inclinó. Se
ñor, inclinad vuestros Cielos y bajad. Inclinose y pro
penso á da misericerdia, (porque èl no era de un co
2 razoa judaico) escribia con el dedó, no ya en la pie
dra, sino en la tierra. Ni hizo esto una vez sola, si
no que aqui tenemos dos escrituras, asi como en Moy
sès dos tablas. Y acaso se puede decir que escribien
-do la verdad y la gracia, y volviendo à escribirlas
las dejó impresas en la tierra segun lo que dice el
Apòstol San Juan: La ley fue dada por Moyses, y
Johan. 1.
7.
fue traida la gracia y la verdad por 3esu Christo.
En fin mira si se puede decir que habia leido en la
tabla de la verdad, lo que le sirvió para confutar a
los Phariseos: El gue entre vosotros está sin pecado
sea el primero que tire contra ella la piedra. Pala
bra brebe pero viva y eficaz, y mas penetrante que
una espada de dos filos. Que gravemente fueron tras
pasados con esta palabra los corazones de pedernal,
con que vehemencia con esta piedrecita fueron que
brantadas las frentes de piedra, lo prueba el rubor de
su confusion, y huida clandestina. Merecia ciertamen
te
EN LA ANuNcIAcon or LA VIRGEN MARIA. 2 17
te la adúltera ser apedreada , pero dispongase à exe . .

cutar el castigo, el que no se halle merecedor de ser


castigado tambien; atrèvase à exigir venganza con.
tra la pecadora , el que de ningun modo merece su
frirla. De otra suerte, siendo el mas vecino que to
dos de si mismo, comience por si execute primero
en sí la sentencia y exerza la justicia. Esto decia la
Verdad. - .

Pero aun esto es poco: pues aunque esta Ver


dad refuta à los acusadores, todavia no absuelve à la
culpada. Escriba otra vez, escriba la gracia, lea y
escuchemos: Muger, ¿ninguno te hd condenado? Nin
guno Señor. Ni yo te he de condenar; anda y no quie
ras pecar otra vez, ¡O voz de misericordia, ö eco de Psal. 149.
saludable alegria! Haced que sea oida de mi por la II º
mañana vuestra misericordia, porque en Vos Señor he
puesto mi esperanza. Sol. A LA EsPERANZA verdadera La verda
mente alcanza en vos lugar para la misericordia, ni dera espe
ráza nos
poneis el aceyte de la clemencia , sino en el vaso de hace ca
la confianza. Pero hay una confianza infiel, y solo ca paces de
be en ella la maldicion : y es la que se halla en el la divina
hombre, quando peca en la esperanza del perdon. miserigos
Mas ni debe llamarse confianza, sino insensibilidad dia.

y disimulacion permiciosa. Porque ¿qué confianza es . Cófianza


la de aquel que no atiende à su peligro? Es la con falsa.
fianza consuelo , y no necesita consuelo, el que se
aplaude à si mismo de haber obrado mal, y se ale
gra en cosas pèsimas. Roguemos, Hermanos mios,
que se nos responda à nosotros quantas maldades y
pecados tenemos : deseemos que nos muestren nues
tros crimenes y delitos. Exáminemos nuestros caminos
y nuestras aficiones , pensemos en todos nuestros pe
ligros con vigilante atencion. Diga cada uno lleno de
pavor: 7 o ire d las puertas del infierno; para que ya
no respiremos, sino en la misericordia de Dios. La
v ERDADERA coNFIANZA DEL HoMBRE consiste en no
presumir en si mismo, y ¿ no apoyarse sino en
e
Pg.S
* 218 SERMoN II. DE S. BERNARDo As Ab.
ual sea Esta, repito, es la confianza verdadera, á la qual no
º solida, se niega la misericordia, testificando el Propheta que
y verda
dera espe Dios tiene placer en los que le temen, y en los que
a 1Z3. esperan en su misericordia. A la verdad, no tenemos
pocos motivos: en nosotros de temor: en èl de con
fianza. Suave y manso es, de copiosa misericordia, ma
yor que nuestra malicia y muy grande para perdonar.
Creamos à lo menos à los enemigos , pues no hallaron
en èl otra cosa de que tomar ocasion , para formarle
una calumnia. Se compadecerá, dicen ellos, de la pe
cadora, ni permitirá que habiendosela presentado la
den la muerte: asi serà tenido por enemigo manifies
to de la ley, absolviendo à quien la ley condena. Con
tra vosotros Phariseos se vuelve la invencion de vues
tra malignidad. Mucho desconfiais de vuestra causa,
quando tan cautelosamente huís del juicio. Sin duda
queda absuelta sin injuria de la ley, la que queda sin
acusador. - - -

4 Mas consideremos, Hermanos mios, adonde van


desde aqui los Phariseos. ¿No veis dos viejos (porque
Johan,8. de los viejos comenzaron d salir) que se esconden en
9. el huerto de Joaquin? A su muger Susana buscan: si
gamoslos, porque estàn llenos de un malvado pensa
Dan. 13. miento contra ella. Consiente con nosotros, dicen los
viejos, dicen los Phariseos, dicen los lobos, que po
co antes intentaron en vano tragar otra aunque per
dida oveja : Con siente y condesciende d nuestra pasion
por ti. O hombres envejecidos en lo malo, una vez
acusais el adulterio, y otra vez persuadis el adulte
rio. Pero esta es toda vuestra justicia, y lo que en pu
blico reprendeis, lo haceis vosotros en lo secreto. Por
eso fuísteis saliendo uno tras otro, luego que aquel
Señor a quien esta patente lo mas oculto, hirió tan
fuertemente vuestras conciencias diciendo: El que en
Johan, 8. tre vosotros esta sin pecado , ese sea el primero que
7.
Math. 5. tire la piedra contra ella. Con razon dice la Verdad
-A 0, à los discipulos: Si no fuere mas abundante vuestra
• jus
-

EN LA ANUNcrAcroN DE LA VIRGEN MARIA. 2r9


justicia que la de los Escribas y Pbariseos, no entra.
reis en el reyno de los Cielos. De otra suerte, añaden,
diremos contra ti un testimonio. Raza de Canaan y
no de Judà; tampoco mandó esto Moysès en la ley.
¿Por ventura el que decretó que se apedreàse à la adül
tera , mandô que se acusàse à la honesta? ¿Por ven
tura el que mandó que la adñltera fuese muerta con
piedras, mandó tambien dar testimonio contra la ino- Deut., 19
cente? Antes, asi igualmente que de la adúltera, man 16.
dó que el testigo falso no quedase sin castigo. Pero
vosotros que os gloriais en la ley, por la transgresion Prov. 19.
de la ley deshonrais à Dios, - 9.
5 Dió un gemido Susana , y dijo: por todas par.
tes me cercan angustias. Porque por todas partes veo
la muerte: por aqui la corporal, por alli la espiritual.
Si bago lo que vosotros deseais, yo soy muerta en el
alma, si no lo bago, no me escapare de vuestras manos.
De vuestras manos, Phariseos, ni està libre la adúlte
ra ni la casta : no evita vuestras acusaciones ni el san
to ni el pecador. Disimulais vuestros pecados, quan
do encontrais los agenos : de otra suerte, si acaso al
guno no tiene delito propio, le imputais el vuestro.
Pero ¿qué hará Susana entre la muerte y la muerte, es
decir, del alma y del cuerpo, por todas partes estre
chada? Mejor es para mi, dice, no haciendo esto
caer en las manos de los hombres, que desamparar
la ley de mi Dios. Sabia ella, que cosa tan horrible
es, caer en manos de Dios vivo. Los hombres a la Math. tes
l 8.
verdad, despues de haber muerto al cuerpo, nada
pueden hacer al alma, pero aquel Señor se debe te
mer, que tiene potestad de arrojar el cuerpo y el al
ma al infierno. ¿Cómo tarda la familia de Joaquin? Dè
se priesa à entrar por el postigo; porque se està oyen
do ruido en el huerto: ruido ciertamente de unos lo -
bos fieros, y de una ovejilla que vala èntre ellos. Pe
ro no permite que traguen à la inocente, el que con
tanta dignacion sacó de sus mismas fauces, aun a
- 2 quien
22o SERMoN IM. DE S. BERNARDo ABAD.
quien no merecia ser librada. Por eso con razon, aun.
siendo llevada à la muerte tenia su corazon una fir
me confianza en el Señor, à quien de tal modo habia
temido, que habia despreciado todo temor humano,
y había preferido su ley à su misma vida y fama.
Porque no se babia dicho jamds cosa semejante de
Su runa. Sus Padres tambien eran justos, y su ma
rido el mas bonrado de todos los 5udios. Con razon
pues consiguió del justo. Juez la merecida venganza
de los impios, la que con tanta ansia tuvo hambre
de la justicia, que por ella despreció la muerte del
cuerpo, el oprobrio de su linage y el llanto inconso
lable de sus amigos.
6 Nosotros tambien, Hermanos mios, si hemos
Que nece oido à Christo: Ni yo te condenarè; sino queremos
saria esla
paciencia pecar contra èl, si deseamos vivir piadosamente en
à los que Christo, es preciso que toleremos la persecucion, y
viven en no volvamos mal por mal, ni maldicion por maldi
la piedad. cion. Porque EL QUE No coNSERVARE LA PACIENCIA,
perderà, la justicia es decir, perderà la vida, es de
cir, perderá su alma. A mi está reservada la vengan
Rom. 12.
19.
za, y yo soy quien la he de executar. Asi es entera
mente; èl mismo la harà; pero si tu dejas para él la
venganza, si no le usurpas la potestad de juzgar, si
no vuelves daños à los que à ti te los hubieren hecho.
Harà juicio, pero à favor del que tolera la injuria;
segun equidad juzgarà, pero à favor de los mansos
de la tierra. Ya à vosotros (si yo no me engaño) se os
hace molesto que tarden las delicias. No os admireis:
son delicias. No cargarán aun á los que estàn hartos,
ni aun los que las eructan podràn fastidiarse de ellas.
Luc. 1. 7 . Fue enviado el Angel Gabriel por Dios á una
Ciudad de Galilea, llamada Nazareth. ¿Te admiras
Se explí de que la pequeña Ciudad de Nazareth sea ilustrada
cä las cir
C Ll nStan.-
con un Embajador de tan grande Rey, y con una em.
cias de la bajada de tanto momento? En esta ciudad se oculta
Anuncia un tesoro grande, se oculta digo, pero a los hombres,
tion. InO.
EN LA ANUNCIAcroN DE LA VIRGEN MARIA. 22 r
no à Dios. ¿Por ventura no es el tesoro de Dios Ma
ria 2 En qualquiera parte que ella estuviere , està su Maria es
el tesoro
corazon. Sus ojos están puestos en ella; en todas par
tes mira la humildad de su sierva. ¿Sabe al Cielo el de Dios.
Unigénito de Dios Padre? Pues si sabe al Cielo, tam
bien sabe à Nazareth. ¿Què mucho que conozca su
patria? El Cielo le toca por el Padre; Nazareth por la
Madre: asi como segun testifica èl mismo, es hijo de
David , y al mismo tiempo Señor. El Cielo suprema Ps. 1 13.
es para el Señor, mas d los hijos de los bombres les 26.
dió la tierra. Uno y otro pues es preciso que le to
que por posesion suya, porque no solo es Señor sino
hijo del hombre. Escucha todavia de que manera ha
ce suya propia la tierra como hijo del hombre, y la
comunica tambien como Esposo: Las flores, dice, han Cant. a.
2•
aparecido sðbre nuestra tierra. Ni disuena de esto el
interpretarse flor Nazareth. Ama la patria de las flo
res la flor de la rayz de Jesè, y gustosamente se ali
menta èntre las azuzenas la flor del campo, y la azu
zena de los valles. Tres gracias hacen estimables à
las flores: la hermosura, el buen olor, y la esperan
za del fruto. Y à ti Dios te reputarà flor, y en ti ten
drà mucho placer, si no te faltare la hermosura de
una conducta honesta , ni la fragancia de la buena
opinion, ni el deseo vivo de la recompensa eterna: pues
la vida eterna es el fruto del espiritu.
8. No temas Maria , porque hallaste la gracia en
los ojor de Dios. ¿Quänta gracia? Una gracia llena, Gracia de
una gracia singular. ¿Singular ó general? Una y otra la Virgen
sin duda; pues es gracia llena; y por lo mismo que es singular,
general es singular: puesto que esta misma gracia ge-, y generaí
neral la recibiste singularmente. Tanto mas singular
es, vuelvo à decir, quanto mas general, porque tu
sola hallaste la gracia sobre todas: es singular, por
que tu sola hallaste esta plenitud: es general, porque
de esta plenitud reciben todos. Bendita eres entre to Luc, 1, 28
das las mugeres, y bendito es el fruto de tu vientre.
Sin
222 SERMoN III. DE S. BERNARno Ar AD.
Singularmente à la verdad es fruto de tu vientre ; pe
ro por medio de ti llegó á las almas de todos. Asl
Judic. 6. ciertamente asi en otro tiempo todo el rocio estuvo
37.
en el vellocino, y todo en la era ; pero en ninguna
parte de la era todo como en el vellocino. En ti solo
aquel Rey rico y riquisimo se abatió, el excelso se hu
millo, el inmenso se abrebió, y se puso un poco mas
abajo de los Angeles; encarnó en fin el verdadero.
Dios è Hijo de Dios. Pero, ¿con què intento? Sin duda
con el fin de que con su pobreza seamos todos enri
quecidos, con su humildad ensalzados, con su abati
miento engrandecidos, y juntandonos à Dios por su
encarnacion comenzemos a ser un mismo espiritu
con él. -

9 Pero ¿què dirèmos, Hermanos mios? ¿En què


vaso con especialidad se hà de echar esta gracia? Si
la confianza como arriba dijimos, es vaso capaz de la
misericordia, y la paciencia de la justicia, ¿què vaso
podrèmos presentar que sea depósito digno de la gra
cia Balsamo purísimo es, y requiere un solidisimo
La humil vaso. ¿Y quál es tan puro, quäl es tan sólido, como
dad nos la humildad de corazon? Por eso justamente dà la gra
hace dig cia Dios à los humildes: por eso justamente miró la
nos y ca humildad de su sierva. ¿Preguntas en què estuvo su
paces de mèrito? Verdaderamente en que no ocupó su ánimo
la gracia. humilde ningun mérito humano, para que de este mo

Quatro
do no se impidiese que entràse libremente en èl la
j m p edi. plenitud de la divina gracia. A esta mísma humildad
métos de debemos subir nosotros por diversos grados. Porque
la gracia, en primer lugar, el corazon del hombre à quien to
V davia le deleyta pecar, y no hà mudado su misera
ble costumbre en mejor proposito, esta impedido por
sus propios vicios para que quepa en el la gracia.
Despues tambien, quando ya propone corregir sus
costumbres, y no repetir jamàs sus primeras culpas,
los mismos pecados pasados, aunque parezca que de
algun modo estan cortados ya, mientras que perma

EN LA ANUNcrAcroN DE LAVrRGEN MARIA. 223
necen en èl, no dejan entrar à la gracia. Quedan pues
y permanecen hasta que sean lavados en la confesion,
hasta que sean quitados con dignos frutos de peniten
cia. Pero ay de ti, si acaso te sigue la ingratitud,
mas perniciosa que los mismos pecados y vicios. Por
que ¿què cosa mas claramente contraria à la gracia?
Nos entibiamos con el decurso del tiempo, se resfria
poco à poco la caridad, crece la maldad, para que
asi acabemos en la carne, los que habiamos comen
zado en espíritu. De ahi es, que conocemos poco los
bienes, que Dios nos ha hecho, siendo a un tiempo
mismo indevotos è ingratos. Abandonamos el temor
de Dios, dejamos la religiosa soledad, haciendonos
habladores, curiosos, decidores , detractores tambien
y murmuradores, gastando el tiempo en frivolas k
chanzas, huyendo del trabajo y de la regular disci
plina, todas las veces que se puede hacer sin nota:
como si por eso fuera tambien sin culpa. ¿Què nos
admiramos pues, de que nos falte la gracia, siendo
Colos. 3»
-rechazada por tantos obstàculos Mas ya si alguno à 16.
-fin de que, segun habla el Apòstol, la palabra de
Christo que es la palabra de la gracia, habite en èl,
, se muestra agradecido á Dios: si es devoto , si es so
licito, si es fervoroso, de espíritu, guàrdese de fiar en
sus mèritos, y de fundarse en sus obras. De otra
suerte tampoco entrará la gracia en esta alma. Sin
duda està llena, y no encuentra en ella lugar la
gracia.
1 o ¿Pusisteis atencion en aquel Phariseo que es Luc. 18.
taba orando? No era ladron , no era injusto, no era I 3,
adültero. ¿Estaba acaso sin frutos de penitencia? Dos
veces ayunaba à la semana, daba el diezmo de to cia Arrogan
y va
do lo que poseia. Sospechais que fuese ingrato. Es na presú
cuchad lo que dice : O Dios gracias os doy. Pero cion del
no estaba desocupado, no estaba vacio , no era humil Ph ariseo
de sino soberbio. Porque no procurò saber lo que le q u ando
oraba.
faltaba, sino que exägerò sus mèritos: no era adº
lla
224 SERMoN III. DE S. BERNARno ABAp.
lla sólida plenitud , sino hinchazon. Asi volviò va
cio por haber fingido la plenitud. Aquel Publicano que
se habia humillado y abatido, porque tuvo cuidado
de presentar un vaso desocupado llevó consigo ma
yor gracia. Nosotros pues , Hermanos mios , si de
seamos hallar la gracia , abstengamonos de los vi
cios en lo adelante de tal suerte, que hagamos tam
bien digna penitencia de los pecados que hemos co
metido: igualmente seamos cuidadosos en mostrarnos
con Dios devotos y humildes con toda verdad. El
mira à semejantes almas agradablemente con aque
Sap.4. 15. lla vista piadosa de que habla el Sabio: La gracia,
y misericordia de Dios estd sôbre sus Santos, y sus
miradas favorables sobre sus escogidos. Y quiza por
eso quatro veces hace que se vuelva el alma que el
Cant. 6. mira, diciendola: Vitelvete, viuelvete, Sunamite, vuel
El 2 s.
vete, vitelvete, para que te miremos : para que no
persista ni en la costumbre de pecar, ni en la con
ciencia de pecado, ni tampoco en la tibieza, y tor
peza de la ingratitud, ö en la ceguedad de la alti
vez. De los quales quatro peligros se digne apar
tarnos y sacarnos aquel Señor, que para nosotros fuè
hecho por Dios Padre justicia , y redencion, Jesu
Christo Señor nuestro, que con el Padre y el Es
píritu Santo vive y reyda Dios por infinitos siglos de
los siglos. Amen.
. -

EN
225

EN LA NATIVIDAD 24.de Ju
nio.

DE sAN JUAN B AUTIsTA,


SE R.M.O.N.
De la antorcha que arde de tres modos, y luce
igualmente.
I Ejos estè de estas juntas, Hermanos, aque
lla increpacion del Propheta que reprueba
los conventiculos de los Judios, y dice: Iniquas son
vuestras juntas. Estas juntas sin duda no son iniquas, Isai. 1,13.
sino fijamente santas, religiosas, llenas de gracia , y
dignas de bendicion; puesto que os juntais á oir al
Señor: os juntäis à alabarle , ā orar y á adorarle. Sa
grada es una y otra junta, agradable a Dios, fre
qüentada por los Angeles. EstAD PUEs con “REvEREN
Con quá
cra, Hermanos, estad con solicitud y devocion del to respe
alma: especialmente en el lugar de la oracion , y en to debe
èsta Escuela de Christo , y Auditòrio espiritual. No mos estàr
querais considerar, Amantísimos, las cosas que se ven, en las jun
y son temporales, sino mas antes las eternas que no tas y con
curécias
se ven: juzgad segun la fè, no segun el semblante; sagradas,
pues es digno de temerse terriblemente uno y otro
lugar; NI SE HA DE cREER que està en ellos mayor nú
- mero de hombres que de Angeles. EsTA PATENTE en
ambas partes la puerta del Cielo, está levantada aque
lla escala , ascienden y descienden los Angeles sóbre
el hijo del hombre. Verdaderamente Gigante es este
hijo del hombre; el Cielo es su silla , y la tierra es
, tarima de sus pies. Elevôse su magnificencia sobre
los Cielos : con todo eso está con nosotros hasta la
Ff - COIl
226 SERMoN DE S. BERNARDo ABAB.
consumacion del siglo. Ascienden y descienden pues
los Angeles Santos hàcia Dios, porque la cabeza y
el cuerpo son un solo Christo.
y -
2 Pero ni donde estuviere la cabeza , sino donde
estuviere el cuerpo, alli se juntaràn las àguilas, aun
que no puede separarse la cabeza del cuerpo. Final
Math. 18, mente èl mismo dice: En donde dos ó tres fueren
3Oa
congregados en mi nombre, en medio de ellos estoy
yo. Mas dirà alguno acaso: ¿dónde està ahora Chris.
to? Muèstranos à Christo y nos basta. ¿Què volveis
hàcia todas partes ligeramente los ojos? ¿Por ventu
ra os haveis juntado aqui para ver , y no mas bien
para oir? El Señor Dios me abrió d mi el oido,
dice el Propheta, Mi oido abrió para que oiga yo
lo que él hable; no iluminò los ojos, para que vea yo
su rostro. G ciertamente, abrió para mi su oido, pe
ro no descubrió su rostro. Detrás de la pared està,
oye, y es oido: pero todavia no aparece: oye à los
que oran, enseña à los que escuchan. ¿Acaso buscais
la experiència de aquel que habla en mi, que es Chris
to??'o, dice, soy el que hdblo justicia. ¿Què mu
cho que hable por la boca que èl mismo fabricó?
¿Què mucho que üse á su arbitrio, el Artifice de su
instrumento? No solamente los oidos de estos , sino
tambien mis làbios abrid, Señor pues que yo no pro
hibirè hablar à mis lábios, Señor; vos -lo sabèis.
Bien haceis todas las cosas, á los sordos haceis oir, y
à los mudos hablar. - -

3 Oid pues, Hermanos, lo que hábla de Juan, cu


ya Natividad se celebra
con solemnidad hoy. El era,
Johan. 5. dice, antorcha ardiente y luciente. Testimonio gran
35 • de , Hermanos mios : puesto que es grande aquel en
cuyo favor se dà, pero mayor el mismo que le dà.
El era , dice, antorcha ardiente y luciente. Porque el
y lucir solamente, es vano; el arder solamente, es po
"
co: arder y lucir es lo perfecto. Escucha lo que di
ce la Escritura; El sabio permanece como el gol,fe.-
.
el
*. - = - -,
EN LA NATrvIDAD DE S. JuAN BAUTrsTA. 237
necio se muda como la luna. Pues, porque resplan "Eccl. 17.
dece la luna sin ardor; ahora se vè llena, ahora pe- º **
queña, ahora como sino fuera nada. La luz prestada Quan ins
nunca permanece en un mismo estado, sino que cre- ¿
ce, mengua , se extenua, se aniquila , y totalmente que apre
desaparece. Así los que pusieron su estimacion en age- cian los
nos labios, ya son pequeños, ya grandes, ya nada; jºiciº dº
segun que agradare à las lenguas de los aduladores, orº.
ò vituperarlos ô alabarlos. Mas el esplendor del sol”
es ígneo, y quanto mas fuertemente hierbe , tanto
mas lucido se manifiesta à los ojos. De este modo el El fervor
ardor intérno del Sabio luce fuera : y si no se le per- se debe
miten ambas cosas, escoge mas bien el arder, para preferir al
que su Padre que lo esta viendo en lo oculto, le recom-esplendos
pense. ¡Ay de nosotros, Hermanos, si solamente lu
cinos. A la verdad lucimos y somos magníficádos de
los hombres: pero yo en poquisimo tengo el que sea º
juzgado por el humano dia. Porque el que me juzga
es el Señor, el qual exige de todos el fervor, pero ,
no del mismo modo el esplendor. Fuego, dice, vine º º
d echar en la tierra: ¿y que quiero sino que se en -º 49.
cienda? Esto sin duda es el º mandato coman, esto lo
que se exige de todos, y si sucede que falta, no se .
admite escusa alguna. - - - -

4 Pero singularmente se dice à los Apòstoles, y


a los Apóstolicos varones: Resplandezca la luz vues-º Math. s.
tra delante de los bombres, como a quienes estaban 16.- -
-

encendidos y vivamente encendidos, ya quienes no


se temia de qualquiera soplo, ô irhpetu de los vien
tos. Tambien se dijo á San Juan; pero aquellos lo Preroga
oyen por la oreja, Juan es enseñado como Ángel en tiva de S.
espiritu. Ciertamente tanto mas próximo estaba a Juan.
Dios quanto esta mas vecina lá voz al Verbo, a el 2
qual no convenia intimarle su voluntad por ninguna :
otra voz que mediase y sonàse fuera. Pues no la pre- ardiente.
dicacion, sino la inspiracion enseñó a Juan, a quien
llenó el Espiritu en el mismo vientre de su madre.”
Ff2 - Ver.
228 SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
Verdaderamente ardiente, y vivamente encendido , à
quien de tal modo previno la celestial llama , que ya
sentia la venida de Christo, quando no podia sentir. J

se todavia, à si mismo. Aquel nuevo fuego, que po


co antes bajado del Cielo, por la boca de Gabriel ha
bia entrado en el oido de la Virgen, otra vez por la
boca de la Virgen, y el oido de la madre entró en
el pärvulo: para llenar desde esta hora el Espíritu
Santo este vaso de su eleccion, y preparar à Chris
to Señor la antorcha. Fuè pues ya entonces antorcha
- ardiente, pero entretanto todavia bajo de la medida,
hasta que se pusiese sobre el candelero , y alumbrà
se à todos los que estaban en la casa del Señor. En
aquel tiempo solamente pudo iluminar,su medida; y
solo lucir para la madre por entonces, revelândola el
grande Sacramento de la piedad de Dios con el mis
4ue. 1.43, mo, movimiento de su nuevo gozo. ¿De dónde d mi,
dice, esta dicha, que la Madre de mi Señor ven
- -
ga á mi? ¿Quièn te dijo que era la Madre del Señor,
muger santa? ¿De què me has conocido? Luego que
º sanó, en mis oidas la vgz de tu salutacion, dice, sal
tó de gozo el infante en, mi vientre,
5 Ya entonces, pues, iluminò la medida , bajo de
la qual se ocultaba: pero á quién no, se ocultaba de
bajo de la medida la ardiente antorcha, que habia
- . ... de ilustrar poco, despues el universo con nuevos es
... plendores. El era, dice, antorcha, ardiente y lucien
Johan. 5. te. No dice luciente y ardiente, porque el esplendor
35. de Juana vino del fervor, no el fervor del esplendor.
Hay quienes no por eso, lucen porque arden, sino que
tº mas antes, hierven por lucir; pero, estos fijamente no.
"... hierven con el espíritu de caridad, sino con la afi
º cion de la vanidad. ¿Queréis, saber como, ardió Juan

y lució? Yo juzgo que se puede hallar en èl, lo uno y


lo otro triplicado, es à saber, el ardor y el esplen
dor. Porque ardia en si mismo con la fuerte austeri
dad de, su vida; para con Christo con un intimo y
"... , - - le
EN LA NATrvrDAD DE S. JuAN BAurrsTA. 229
lleno fervor de devocion: para con los prôgimos pe- Fervor y
cadores con la constancia de una libre increpacion. º Plºdo
Igualmente lució (por decirlo brebemente) con el exem. ¿?
plo, con el dedo, con la palabra; mostrândose à si modos,
mismo para la imitacion , mostrando el astro mayor
que estaba oculto para la remision de los pecados; y
alumbrando tambien las mismas tinieblas nuestras, co
mo està escrito: Porque vos iluminais mi antorcha, Ps. 17.29.
Señor; Dios mio alumbrad mis tinieblas; sin duda
para la enmienda de los pecados.
6 Considera pues un hombre prometido por el
oràculo Angèlico, concebido por milagro, santifica
do en el vientre, y admira en este nuevo hombre
el nuevo fervor de la penitencia. Teniendo, dice el 1 Tim.6.
Apòstol, vestido y comida, estemos contentos con es- 8.
to. Esta es la perfeccion Apostólica: pero Juan aun
esto despreció. En fin escucha al Señor en el Evan
gèlio: l/ino, dice, 5uan Bautista que ni comia, ni Mr.
bebia; sin duda ni vestia. Porque así como la lan- Reprede
gosta no es comida, sino acaso de algunos animales á los Re
irracionales: así ni el pelo de camello es vestido hu-, ligiosos
mano. ¿Cómo dejaste, camello, tus pelos? Ojala que delicados
mas antes hubieras, dejado la giba! ¿Cómo vosotros.
irracionales fieras y sabandijas del desierto, buscais ºº.7”
las comidas delicadas? Juan, hombre Santo, enviado sa

por Dios, aun tambien Angel de Dios, como dice el -

Padre: Mira que envio d mi Angel delante de ti; ,


Juan pues mayor que ninguno entre los nacidos, de Abusos e
mugeres, castiga asi su cuerpo inocentisimo, así le la ºbra
extenua, así le aflige y vosotros os, apresurais á ves- cion de es
tiros de delicado lino y de púrpura , y à comer es- te dia.
plendidamente. Ay! Este es todo el honor del pre- .
sente dia , esta es toda la reverencia del Bautista; es-.
ta es toda la alegria otro tiempo prophetizada de su
nacimiento? ¿De quièn haceis memoria en vuestros
cultos, hombres delicados? ¿De quièn celebràis el na
cimiento ¿No es acaso de aquel que estuvo en el de
- - S162 -
23o SERMoN DE S. BERNARDo ABA p.
sierto con un vestido el mas āspero, constimido del
hambre? ¿Què salisteis à ver al desierto, hijos de Ba
bilonia? ¿una caña agitada del viento? ¿Qué pues: ¿un
hombre vestido con delicadeza? ¿alimentado con re
galos? En esto consiste toda vuestra celebridad: en
seguir el aura del favor popular, en la gloria de los
vestidos, y deleyte de los manjares. ¿Pero que tie
... , nen todas estas cosas con Juan Porque mi Juan hizo
así, ni pudo jamàs deleytarse en tales cosas.
7 Muchos, dice el Angel, se alegrardn en su na
Luc, 1.14 cimiento. Esto es cierto: muchos se alegran en su nº
cimiento: y aun para los mismos paganos (como he
mos oido) es alegre y solemne. Ellos celebran lo que
.e ignoran, pero no lo debian hacer así los Christianos. ,
Mas ahora estos tambien se alegran en el nacimien-.
ºººººº to del Bienaventurado San Juan Bautista: ojala que sea
ºº de su natividad, no de la vanidad. Porque, que es
sino vanidad de vanidades todo lo que està debajo
del sol ? ¿O què otra cosa mas tiene el hombre de
todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol?
* - Hermanos, de bajo del sol està todo lo que se vè con
los ojos, todo lo que se vè estàr expuesto à esta luz
corporea. ¿Y què es esto, sino un vapor que aparece
por tiempo muy brebe? ¿Què es esto, sino heno, y
Jacob. 4 flor del heno? Toda carne es beno , dice el Señor, y
¿" " toda su gloria como la fior del heno. Se secò el beno,
Isai.4o.6. y la flor cayó : mas la palabra del Señor permane
Math.4.4 ce para siempre. Trabajemos en esta palabra, Her
manos; en la qual podremos vivir, y alegrarnos
Luc4. 4.a eternamente. Obremos no la comida que perece, sino
la que permanece para eterna vida. ¿Quäl es esta? No
Deut 8, 3 vive el hombre con solo el pan, sino en toda la pala
bra que procede de la boca de Dios. Sembremos en
esta palabra, Carísimos, sembremos en el espiritu,
porque los que siembran en la carne, solo tienen que
segar de ella la corrupcion. Alegrémonos interior
mente, no debajo del sol, sino como dice el Após-.
* » - . - - tol,
EN LA NATrvIDAD DE S. JUAN BAUTrsta. 23 r
tol , como tristes, por la humildad y gravedad , mas
2. Cor. 6.
siempre gozosos por la interna consolacion. Alegrè
I O»
monos , Amantísimos, en la natividad del Bienaven
turado Juan, y alegrèmonos de la misma natividad.
8 Abundante es la causa de alegria para nosotros
en su memoria, y por muchos modos es materia de
nuestros gozos. Era èl antorcha ardiente y luciente,
y quisieron los Judiós saltar de gozo en su luz; pero Dos moti
èl mas antes se alegraba en el fervor de la devocion, vos de ale
se alegraba à la voz del Esposo como amigo que era gra. .
del Esposo: en lo uno y en lo otro nos debemos ale
- grar nosotros: en lo uno ciertamente congratulando
le à el mismo, en . lo otro congratulàndonos à noso
.tros. Puesto que ardía para si, y para nosotros lucia.
Alegrèmonos en su fervor para imitarle; alegrèmo
- nos tambien en su luz , pero no parando alli, sino pa
-ra que veamos en su luz la luz, la luz verdadera, la -
- qual no es el mismo, sino aquel Señor, de quien el
-viene à dàr testimonio. IVino }uan, dice el Señor, Math, r r.
que ni comia , ni bebia. Incentívo de fervor es esto 18.
- para ini, y materia de humildad. Porque ¿quièn hay
de nosotros, Hermanos, que mirando la penitencia :

- de Juan, presuma, no digo engrandecer, sino repu :


tar de 3lgun momento la suya ? ¿Quièn se atreverá a
- quejarse en sus trabajos, y decir, bastante es lo que La peni
- padezco; no digo demasiado Porque ¿que homici San tencia de
Juan -

dios, que sacrilegios, qué delitos castigaba Juan en nos debe


si mismo Encendāmonos para hacer penitencia, Her excitar à
manos, preguntenos à nuestras conciencias, y ani imitarle,
memo los a exigir la venganza de nosotros mismos,
y para que podamos evadir el horrendo juicio de Dios
vivo. Y todo lo que el fervor tiene de menos, súpla
lo la humildad de una confesion pura: porque fiel es
- Dios, y si confesáremos nuestras iniquidades, si ex
pusieremos nuestras miserias, sino escusàremos nues
tras flº quezas , nos perdonarà nuestros pecados.
.9 De aqui ya mira tambien el fervor de Juan... ..."
- pa
232 SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
para con los delitos de los prógimos. Porque este es
el órden justo y conforme à razon; que te acuerdes
Ps. 18. 13.
que debes comenzar por ti mismo. Limpiadme, dice,
de mis culpas ocultas, y perdonad á vuestro siervo
las agenas. Raza de vivoras, dice Juan, ¿quien os
Luc.3.7. enseñó que podeis huir de la ira futura? ¿LDe quánto
fervor del alma juzgas que proceden estas centellas,
mas bien carbones desoladores?" A este modo no per
Zelo de
donando á los Phariseos, les dice: No querais decir,
San Juan que tenemos por Padre d Abrahan; porque es pode
en COrre roso Dios para suscitar hijos de Abrahan de estas
gir à los piedras. Pero esto pareceria poco, si se intimidàse à
impios. la vista del poderoso , y no arguyese con toda la li
bertad del espíritu al rey pecador , cruel y sobèrbio,
saliendo à esto mismo con una vehemencia sagrada
del desierto ; si se moviera à lo menos con sus cari
cias, ô con el mismo terror de la muerte. Temia , di
Marc. 6,
ce, Herodes d }uan, y habiendole oido, hacia mu
2 o.
chas cosas, y le escuchaba con gusto. Mas èl ni por
esto disimulândole nada : MVo te es licito , dice , el
tenerla. A un atado y metido en la cärcel no me
Inculca à nos firmemente se mantuvo en la verdad, y murió
los Reli por la verdad no menos dichosamente. Hierba en no
giosos el sotros tambien , Carl sinos, este zelo ; hierba el amor
zelo por de la justicia, el ô dio de la iniquidad. Ninguno, Her
la disci
manos, adule los vicios, ninguno disimule los peca
plina. dos. Ninguno diga: ¿por ventura soy yo, guarda de
mi hermano? Ninguno, en quanto está de su parte,
lo llève con paciencia quando vea que se menoscaba
el órden , y que se disminuye la observància. Porque
es consentir el callar, quando puedes reprender; y
sabemos que està reservada la misma pena para los
que hacen el mal, que para los que lo consienten.
to Pero yá acerca de la humilde y por todos mo
Luc. 1.44 dos fervorosisima devocion de Juan para con el Se
ñor, que hablarèmos? De aqui pues saltó de alegria
Math. 3. ,
4.
en el vientre de aqui se llenó de pavor en el Jordan
ha
EN LA NATrvIDAD DE S. JUAN BAUTrsTA. 233
habiendole de bautizar: de aqui no solo negaba que Marc. 1,7
fuese él Christo, como le juzgaban, sino que nega
ba que fuese èl digno de desatar siquiera la correa
de su calzado : de aqui como amigo del Esposo se go. Luc, 1.44
zaba à la voz del Esposo: de aqui confesaba que ha Johan. 3.
bia recibido èl por gracia la gracia, pero que Chris -34- ,
to no habia recibido con medida el Espíritu, sino
la plenitud , de la qual recibiesen todos. ¿No estards Ps 61. I•

sugeta d Dios, alma mia ? Porque no serè yo an


torcha ardiente , si con todo el corazon, con toda
el alma, con todas mis fuerzas no amo al Señor Dios
mio. Puesto que sola es la caridad, la que enciende
para la salud; sola la que infunde è inflama aquel a Thesal,
espíritu , que nos prohiben extinguir. Tienes yà co 5. 9.
mo ardió Juan ; y al mismo tiempo como en esto
mismo tambien luciò, si lo has advertido bien, es
tà indicado; pues ni pudieras conocer su ardor, sino
hubiera lucido. -

1 I Luciò pues, como hice mencion arriba, con


el exemplo, con el dedo, con la palabra: declarán
-

dose á si mismo con sus obras, à Christo con el ín -

dice , ā nosotros para nosotros mismos con la pala


bra. Tu niño serás llamado Propheta del Altisimo, Luc. 1,76
dice su padre, pues irds delante del Señor para apa
rejar sus caminos, y para dar la ciencia de la sa
lud d su pueblo. Para dar, dice, no la salud (puesto
que ni èl era la luz) sino la ciencia de la salud, dan
do testimonio de la luz. La ciencia de la salud, di
ce , para remision de los pecados. ¿Puede acaso el
sàbio tener en poco la ciencia de la salud? Pero pon
gamos que todavia no ha venido Juan, que todavia ..."
--,
-
no nos hà dado noticia de Christo. ¿En donde busca
rèmos la salud? Yo he cometido un pecado grande,
que no se puede borrar con la sangre de los toros, ó Christo
cabritos, pues no se deleyta el Altisimo en los holo es el Au
càustos. Mi memoria està inficionada de la hez de tor de nu
esta horrura; no hay nabaja que pueda raer esta piel, eSta Sa

--, Gg por lud.


234 SERMóN DE S. BERNARDo ABAD.
porque embebió en si toda la hez. Si me olvidàre de
mi pecado, soy necio, é ingrato: si permanece en mi
memoria, me acusara él eternamente. ¿Què harè pues?
lrè a Juan y oiré la voz de alegria, el eco de mise
ricordia, la expresion de la grácia, la palabra del
Johan. z perdon y de la paz. Ve abi, dice , el cordero de Dios,
29.
ve ahi quien quita los pecados del mundo. Y en otra
Johan. 3
parte : El que tiene Esposa , dice, Esposo es. Mues
29, tra pues , que vino Dios, que vino el Esposo, que
vino el Cordero. Por ser Dios, cierto es que puede
perdonar los pecados; pero si querrà ô no , está to
Christo dabia en duda. Verdaderamente tambien quiere, por
vino co que es Esposo, porque es amable. Y Juan tambien
mo Dios, es amigo del Esposo, puesto que el Esposo no sabe
como Es:
poso, y co
tener sino amigos. Y aunque quiere una Esposa glo
mo Cor riosa que no tenga mancha ni arruga, ni cosa seme
dero. jante: con todo eso no la busca tal, (porque ¿dónde
la encontraria?) sino que la hace tal él mismo , y tal
se la presenta asl mismo. Escucha en fin lo que dice
por el Propheta: IVulgarmente se dice: ¿acaso si la
Jer. 3 1. muger dormiere con otro varon, volverd d su primer
varon? Mas tu bas fornicado con muchos amantes:
vuelvete con todo eso d mi, y yo te recibire. Mira
lo que puede, mira lo que quiere.
12 Pero tu acaso temeràs de aquella purgacion
que viene à hacer de los delitos, no sea que usando
de ustion , y sajadura hiera hasta los huesos , y aun
hasta las medülas de los huesos, y te cause un dolor
mas grave que la muerte. Escucha : Cordero es; en
mansedumbre viene con lana y leche, justificando al
Terent. impío con sola su palabra. ¿Què cosa hay segun el
Cómico mas fácil que un dicho? Solamente decid una
Math,8.8 palabra, y será sanado mi criado. ¿Por què pues va
cilarèmos ya, Hermanos, y no nos llegarèmos con to
da confianza al trono de la gloria? Demos gracias a
Juan, y por medio de èl pase mos a Christo, porque
como dice él mismo, d el le conviene crecer, y d mi
- dir
EN LA NATrvIDAD DE S. JUAN BAUTrsTA. 235
disminuirme. ¿Cómo disminuirse? En el esplendor sin
duda , no en el fervor. Retiró sus rayos, recogiôse à
si mismo, para no ser como aquel que pone à la vis.
ta todo su espíritu. A el , dice, le conviene crecer, Johan. 3.
pues èl no puede ser agotado; de cuya plenitud reci. 3º
ben todos: mas à mi disminuirme, pues me han dado º,,
el espíritu con medida : y siempre debo trabajar mas
en poder arder, que en lucir, Precedi al Sol como es .
trella de la mañana: es necesario ocultarme, nacido
ya el Sol. No tengo yo mas que un poco de aceyte con
que ungirme : quiero tenerle mas seguro en el vaso,
que en la lámpara.

«e-º-e-º-e-e-ºe-oe-e-eº º se º»º
EN LA viGILIA DE Los AposToLEs ºººº
IM1Oa

SA N PED R O, Y SAN PA BLO.

SERM o N. :

De los tres auxilios que recibimos de los Santos. .

- 1 TDNN las Vigilias de los Santos es necesario que :


vèle el hombre espiritual, que desea cele- -

brar sus fiestas en espíritu y verdad. Pues unas son Cómo se


las vigilias de los carnales; otras son las vigilias de deben ce
los espirituales. Aquellos preparan adornos mas luci-lebra º
dos, y mesas mas delicadas; y acaso en las mismas ¿
vigilias hacen obras de tinieblas, se alegran quando ¿.
hàn hecho el mal, y se regocijan en cosas pèsimas. des,
No habeis aprendido, no, à obsequiar de este modo
á Christo, vosotros, que le habeis seguido, que por
èl lo dejasteis todo, que debeis atender con ojos vi- ,

gilantes al nombre de vigilias. Porque para esto se


celebran las vigilias Pº: que nosotros despertemos.
32 S1
236 SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
si acaso dormitamos en algun pecado ó negligencia,
y nos anticipemos en confesion à la presencia de los
Santos. No lo hacen asi los hijos de este siglo, no lo
hacen asi, los quales son poderosos para beber vino,
y valientes para embriagarse; que se dormieron en
m. Thes.5 sus crímines y delitos. Pero no ignoreis una cosa : los
7• que están embriagados, por la noche estàn embriaga
dos: y los que duermen por la noche duermen; y en
vano suena para ellos el nombre de las vigilias san
tas, queriendo ellos mas bien dormir, que velar. Mas
vosotros no sois hijos de la noche, ni de las tinieblas,
sino de la luz y del dia , para que no os preocupen
los dias del nacimiento de los Santos, y os hallen des
prevenidos. *º - -

Tres co-- 2 Tres cosas pues son las que debemos considerar
sas prin con diligencia en las festividades de los Santos; el
cipalmen auxilio del Santo, su exemplo, y nuestra confusion.
te se debé El auxilio suyo, reflexionando que el que fué podero
cósiderar so en la tierra, es mas poderoso en los Cielos ante el
en las fies
tas de los rostro del Señor Dios suyo. Pues, si quando todavia
Santos. vivia aqui, tuvo misericordia de los pecadores, y oró
por ellos: ahora tanto mas quanto mas verdaderamen
1. Su am te conoce nuestras miserias, ora por nosotros al Pa
paro 3. y dre: porque aquella dichosa patria no inmutó su ca
oracion. ridad sino que la aumentò. Ni por haberse hecho en
teramente incapaz de padecer, se hà hecho incapaz
2. Su exé.
plo.
de compadecerse; sino que ahora mas bien se viste
las entrañas de misericordia, quando asiste ante la
«, º , º
fuente de la misericordia. Hay tambien otra causa que
-
* -- ... impele mas á los Santos para que estèn solicitos por
-

...,
-
t. A r < nosotros, porque segun la voz del Apòstol, Dios pro
vee à nuestro favor, que ellos no reciban el comple
mento de su dicha sin nosotros, como dice el Santo
Ps, 141.8, David : 4 mi me aguardan los 5ustos, hasta que me
deis la recompensa. Debemos atender tambien a su
exemplo, porque mientras fuè visto en la tierra, y
converso con los hombres, no declinó a la diestra,
EN LA VIGILIA DE S. PEDRo y S.PAELo. 237
à la siniestra: sino que fuè siempre por el camino real
hasta venir à aquel Señor que dice: 'o soy camino, Johan. 14
verdad , y vida. Mirad la humildad de sus obras, la
autoridad de sus palabras, y entonces vereis, como
asi con el exemplo como con la palabra lució èntre
los hombres: vereis quales son las huellas que dejó,
para que caminemos por ellas, y no erremos. Verda
deramente, segun el Propheta: La senda del justo Isai. 26.7
es rebla, retia es la calle del justo para andar.
3 Pero tambien con diligente atencion miremos
nuestra confusion; porque aquel hombre fuè semejan
te à nosotros, pasible , formado del mismo barro de
que nosotros somos formados. ¿En què consiste pues,
3. Nues
que creemos no solo dificil sino imposible hacer las tra confu
obras que èl hizo, y seguir sus pisadas? Confundàmo sion à vis
nos , Hermanos, y temblemos à esta voz, por si aca ta de sus
so èsta confusion nos trae la gloria , por si acaso este exemplos
temor engendra en nosotros la gracia. Hombres fue
ron estos que nos precedieron, y que tan admirable
mente procedieron por los caminos de la vida, que
apenas podemos creer que fueron hombres. Asi pues
en la solemnidad de los Santos debemos alegrarnos, y
confundirnos: alegrarnos, porque van delante de no
sotros nuestros patronos; confundirnos, porque no po
demos imitarlos. Asi siempre nuestro gozo en este
valle de làgrimas debe sazonarse con el pan de las là
grimas, para que siempre ocñpe el llanto no solo lo
ültimo, sino los principios del gozo: puesto que, aun
que es grande la materia de los gozos, pero es gran
dísima la de los dolores. Me acorde de Dios, clama
el Justo, y me deleyte: pero tambien al punto aña Ps, 76. 4»
de: Desfalleció mi espiritu , fui sturbado , y no hable,
4 Mas si, debemos pensar estas cosas en las vigi
lias de cada uno de los Santos, ¿què harèmos en la
solemnidad de los Santos y Sumos Apòstoles? Háblo de
San Pedro y San Pablo. Bastaria la festividad de uno
solo para infundir alegria a toda la tierra: pero se jun
LO
238 SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
tò la de ambos para colmo de los gozos, para que asi
como se amaron en la vida , asi tambien en la muer
Elogio de te no estén separados. ¿Què cosa mas poderosa que
S. Pedro, ellos mientras estuvieron en la tierra º puesto que al
y S. Pablo
uno se entregaron las llaves del Reyno de los Cie
los , al otro el magisterio de las gentes: el uno à Ana
nias y Saphira mata con el aliento de su boca : el
otro dà todo lo que dà en persona de Christo : y quan
do enferma, entonces se hace mas fuerte y podero
so. ¿Quánto mas poderosos seràn en los Cielos, los que
fueron en la tierra tan poderosos? ¿Y quiénes nos deja
ron mayores exemplos, que estos, que en el hambre
y la sed, en el frio y la desnudez, y todas las demàs
1,0or, 1 r cosas que cuenta San Pablo, fueron afligidos conti
27. nuamente, y por fin subieron por el dichoso martirio
Hebr. 1 I, à los Reynos celestiales? Verdaderamente queda para
36. nosotros el rubor de la confusion, y apenas nos atre
veremos à mirarlos, por no decir à imitarlos. Supli
quemosles pues à ellos, que nos hagan propicio a su
amigo, y à nuestro Juez, quien es Dios bendito por
los siglos. Amen. -

a 9, de Ju. EN LA PIESTA DE LOS APOSTOLES - º

nio.

s AN PE D Ro, Y sAN PABLo.


...
s
". SERMON PRIMERo.
De tres especies de custodia que tienen los Apósto
leº sobre nosotros, y de tres grados de nuestro
modo de vivir.
AManeció para nosotros la solemnidad glo
riosa, que los esclarecidos Màrtires , los
- Ca
EN LA FIE sTA DE S. PEDRo, y S. PABLo. 239
Capitanes de los Màrtires, los Príncipes de los Apos. S Pedro y
S. Pas; o
toles, consagraron con su ilustre muerte. Estos son los dos lu
Pedro , y Pablo , los dos grandes luminares que colo m in a res
co Dios en el cuerpo de su lglesia , y como duplica del müdo
da lumbre de sus ojos. Estos me han dado á mi pa 5llS IIl 3.62S

ra maestros y mediadores, à quienes me pueda yo en tros y me


d ladores
tregar seguramente, porque me hicieron manifiestos
los caminos de la vida, y mediando ellos podrè subir
á aquel Mediador, que vino à pacificar por su san
gre las cosas que estàn en el Cielo, y las que estàn
en la tierra. El es purisimo en una y otra naturaleza;
no hizo pecado, ni en su boca se encontró dolo. ¿Co
mo pues me atrevere à llegar á èl yo, que soy un pe
cador que le he ofendido sobre manera, que hè pe
cado sobre el número de la arena de la mar, no pu
diendo ser èl mas puro , ni yo mas impuro? De te
mer es , no caiga en manos de Dios vivo , si presu
miere acercarme, ó llegarme á èl; entre quien y en -
tre mi hay tanta diferencia, quanta distancia hay en
tre lo bueno y lo malo. Por eso Dios me diò à mi Uno, y
estos hombres, que fuesen hombres, y pecadores, y otro fue
ron peca
grandísimos pecadores: que en si mismos y de si mis. dores.
mos aprendiesen, como deberian tener misericordia de
otros. Porque siendo reos ellos de grandes crímenes,
facilmente perdonarán los grandes crimenes, y en la
medida que à ellos se les midió, nos mediràn à noso
tros. Cometió el Apòstol San Pedro un grande peca
do: y acaso el mayor de todos ; y tan prontisima co
mo facilisimamente consiguió el perdon, y de tal suer
te que nada perdio de la singularidad de su primacia.
Pero Pablo tambien , que contra las mismas entrañas
de la Iglesia naciente tan singular como incompara
blemente se encrueleció, es traido à la fè por la voz
del mismo Hijo de Dios: y en lugar de tantos males,
fuè llenado de tantos bienes que fuè hecho vaso de , º ),
eleccion para llevar su nombre delante de las gentes,
de los Reyes, y de los hijos de Israel: digno vaso, y
«. lle
24o SERMoN I. DE S. BERNARDo ABAD.
lleno de celestiales manjares; del qual el sano puede
tomar el sustento, y el enfermo medicina.
2 Tales Pastores y Doctores convenia se diesen al
linage humano, que no solo fuesen dulces, y podero
Dotes de
los Pasto
sos, sino sabios tambien. Dulces para que me reci
res que se
biesen à mi blanda y misericordiosamente; poderosos
hallan en para que me protegiesen valerosamente: sabios para
estos San que me guiasen al camino y por el camino, que và à
tOS, la Ciudad. ¿Què cosa mas dulce que Pedro , el qual
llama á si tan dulcemente à los pecadores , como tes
Act. 9.14. tifican las Actas de los Apostoles, y toda la serie de
sus Cartas? ¿Què cosa mas poderosa que èl, à quièn
Math. 14.
29.
obedeció la tierra, quando restituyó los muertos, y
el mar se dejó pisar de sus plantas: que tocó y der
Aót,8.2o. ribó con el aliento de su boca á Simon Mago en el
* ayre: que recibió las llaves del Reyno de los Cielos
con tanta singularidad, que precede la sentencia de
Pedro à la sentencia del Cielo? En fin : Todo lo que
Math. 16. atares sobre la tierra , dice, serd atado tambien en
l 9, los Cielos , y todo lo que desatares sobre la tierra,
sera desatado tambien en los Cielos. ¿Què cosa mas
sabia que èl, à quien no la carne y la sangre, sino
el Padre que està en los Cielos reveló con tanta lar
gueza aquella sabiduria, que es de los Cielos? Gus
a.Cor. 1z
tosisimamente sigo à Pablo , que en fuerza de su ex
Rom. 8.
cesiva dulzura llora à los que pecaron , y no hicie
38. ron penitencia : que es mas fuerte que todo principa
a.Cor. 12. do, y potestad; que trajo la sabiduria y medúla de los
4. sagrados sentidos en tanta abundancia, no del prime
ro , no del segundo , sino del tercer Cielo.
3 Estos son nuestros Maestros, los quales apren
dieron plenamente los caminos de la vida del Maes
Que nos tro de todos, y nos enseñan hasta el dia de hoy. ¿Què
en señan
nos enseñaron pues, ö què nos enseñan los Apostoles
los Após Santos. No la arte de pescar, no la de hacer tiendas,
toles.
ü otra semejante à estas; no à leer à Platon, no á
manejar, las sutilezas de Aristóteles, no a aprender
SCIl
EN LA FresTA DE S. PEDRo, y S. PABLô. 24r
siempre, y nunca llegar à la ciencia de la verdad. .
ME ENsEÑARoN A vIvIR. ¿Piensas que es poco el sa La cien
cia de vi
ber vivir º Cosa grande es; ô mas bien grandisima. vir bié es
No vive el que se infla con la soberbia, el que se en la princi
sucia con la lujuria, el que con las demàs pestes se pal.
inficiona : porque no es esto vivir, sino confundir la
vida, y acercarse hasta las puertas de la muerte. La La buena
buena vida pues la juzgo yo, el padecer males, y ha-, vida en
que con
cer bienes, y perseverar asi hasta la muerte. Dicese siste.
vulgarmente, que el que bien se alimenta, bien vi
ve. Pero se desmintió a si misma la iniquidad: por
que no vive bien sino quien hace lo bueno. -

4 Mas juzgo, que tu, que te hallas en congrega


cion , vives bien, si vives ordenadamente , sociable
mente , y humildemente; ordenadamente para ti, so
ciablemente para el prôgimo, humildemente para
Dios. Ordenadamente; de modo que en toda tu con
ducta seas solicito de observar y medir tus acciones
delante de Dios, y delante del prógimo; guardàndor 3

te à ti del pecado, y à èl del escándalo. Sociable-2 En la c8.


mente, procurando ser amado y amar; mostràndote gregaci
blando y afable: soportando no solo con paciencia, si-, se debe vi
no con gusto las enfermedades de tus hermanos, asl vir có or.
de las costumbres como de los cuerpos. Humildemen den, con
atencion,
te, de suerte que habiendo hecho todo esto, procu-, y amor al
res alejar de ti el espíritu de vanidad, que suele na-, bien de la
cer de tales cosas y por mas que le sientas, negar-e sociedad,
le el consentimiento. Asi tambien en padecer el mal, y con hu
por ser él de tres modos , es preciso que apliques tu mildad.
una triplicada providencia. Porque hay mal, que pa-.
deces de ti mismo; del prôgimo, y de Dios. El pri-, paEldece,que
mero es la austeridad de la penitencia: el segundo lab n e cesitá
vejacion de la agena malicia; el tercero el azote: de de t r es
la correccion divina. En lo que padeces de ti, debes precaucio
IleSe
sacrificarlo voluntariamente: en lo que padeces del
prôgimo, lo debes sufrir pacientemente : en lo que o. - .
padeces de Dios, debes renº sin queja, y con ac C100
242 SERMóN I. DE S. BERNARDo ABAD. :º
Ps, 1o6,4. cion de gracias. No hacen asi muchos hijos de Adan,
- r
que caminaron errantes en la soledad; y en una tierra
-iv e, cio
a : El 17
sin agua. Erraron ciertamente, y yerran el camino de
-2. Ll la verdad , los que apartándose à la soledad de la so
-3 berbia, no quieren tener una vida, sociable; cuya sin
gularidad no admite compañia. Pero tambien erraron
ser en un terreno, sin agua; porque con ninguna lluvia de
a y
lägrimas compungidosº, habitan en la tierra estèril,
- . ... 2 ... p.
• - «e
y ärida con una perpetua secura. Por reso no encon
traron el camino de la ciudad que debian habitar: por
que envejecidos en la tierra agena, se mancharon con
los muertos, y fueron contados con aquellos que es
tán en el infierno. • - "...
- 5. No era asi aquel solitario , de quien dice Jere
"Thren. 3. mias: Bueno es para el varan el haber llevado el yu
27.
go. desde su adolescencia. Sentarase salitario , y ca
llard, parque se levantó sobre ti mismo. Aquellos an
Conside dubieron errantes, èste se sentarà. Aquellos siempre
r a ciones yerran en su corazon: mas éste no se sienta, sino que
de un buá, se sentarà solitario , quando tubiere «el honor de la sin
solitario.
iv , , , z
gularidad,á saber, la insignia de aquella potestad ju
dicial, que poseeràndoso. Santos en su tierra, quando
ao o» ºiv
b
tendrán la alegrias sempiterna. Callarà tambien , esto
to. 31
es, juzgarà con otranquilidad, asiocomo el Señor de
l. 1, 3 º los exèrcitos juzga como tranquilidad todas º las cosas.
se nº d ¿Por què? Porque serieudnto sobre si mismo, esto es,
. Le pinoz siendon el joven, y siptiendo los ardores de la delezna
ir . . oo , ble edad tomó la persona de anciano, dejando lo que
.E., liI
era , recibiendo lo que no era. Levantöre , dice , sobre
s: i
si; porque no mira asi, sino à aquel Señor que esta só
º º o f, q bre èl. Se sentarä , y callarà tambien ahora, no aten
4. Jizeo u r diendo al estrepito del mundo, al estrèpito de los pensa
a o a 1 b mientos carnales, al estrèpito de las diabólicas suges
o viºsºs tiones. Dichosa el almas que no escucha estas lenguas,
- -
aunque las oiga: pero mas dichosa aquella (si es que
- a.Cora.6
hay alguna) à quien enteramente no la hablan Esta es
la sabiduria, que habla el Apóstol entre los perfectos,
CC º 11 que
EN LA FresT A DE S. PEDRo, y S. PAELo. 2.43
3.,
que esta escondida en un misterio, y que ningun Prinº
cipe de este mundo hà conocido. De este modo me
enseñaron los Apòstoles à vivir, y á subir. Gracias os
doy, Señor Jesus, que habeis escondido estas cosas a o
los sabios y prudentes, y las habeis revelado à estos
parvulos que os han seguido á vos, y han dejado to
das las cosas por vuestro nombre. o , ; ; ...
- - ". • 2 --- .

. .. . . . . . . .. . . . . . ) r
EN LA FIESTA DE LOS,APOSTOLES, ...;..., ;
* * - • « . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3", 2
S AN PED RCD, Y, S.A. N. PA B LO.
: : se der, Lorod, e a: , , rio o2 2 o
11: , , , y
SERMONSEGUNDO: a »
«. º º n---, cº: -; ; . . y o:...: -: o".5
r TDNStos Santos cuyo martirio se celebra , hoy aozo
o:o
a
i
3, . . . Ta solemnemente,o muchos motivos nos die e, o zoz
ron para hablar de ellos, yo mucha materia tambien: - o 2 eo
Pero yo temo una cosa; y es que suceda, que oidas zon.c.
tantas veces las palabras de salud comienzen à ser de
sestimadas por nosotros como palabras. Porque la pa La palaº
bra de Di
labra de un hombre es una cosa vil y volàtil, de nin
gun vulto, de ningunopeso, de ninguno precio, 2 y de aospie
quáuo,
cio.
ninguna solidez. Al ayre azota, y, por eso se llama merece tí
palabra, atendida la expresion latina que la significa: - 23 . . 3
y como la hoja que arrebata el vienta, se desaparece í.
ella tambien , y no hay quien lo considere. Ninguno
de vosotrós, Heiñanos; recibaeasi mas bien, ningu
no de vosotros desprecie así la palabra de eDios. Por-o
que eyo os digo de verdad: Bg Eno HuerEzázsrdo PARA,
El , si aquel hombre no la hubiera oido. Frutos de vi
da son las palabras de Dios, no hojas , y si soñ hojas, - 3 º zo

de oro son. Portanto no osean tenidas en poco, no se v 2 bri


zs, 12 ,
moso pasen.jpóralto; no se nos vuelen por encima del ofr. .»º 103
nosotros, Coged hasta los mismás fragmentos, no se -sa 3 ºcí
-i- Hh 2 pier
244 SERMóN II. DE S. BERNARDo ABAD,
Hebr6.8. pierdan. Porque la tierra que hubiere recibido muchas
veces la lluvia que viene de arriba , y no diere fruto,
es tierra rèproba, y està próxima à la maldicion. Así
Luc, 13.6 tambien si aquella estèril higuera que se lee en el
Evangelio, despues que el labrador cavàre al rededor
de ella, y echäre basura, se halláre no menos estè
ril todavia; ¿acaso ya no se habrà de poner la acha
à la rayz de este àrbol?
... 2 . . Y yo no dudo deciros à vosotros; si hallare me
nos bien en los seculares el Señor, mayor paciencia
ha de tener en ellos, que en nosotros; para quienes ha
segregado la lluvia voluntaria de los consuelos celes
tiáles: à quienes no ha faltado ni la escarda de la dis
Dios se ciplina, ni el abono de la pobreza y abatimiento. ¿Aca
oféde mu so nº son basuras las abominaciones de los Egipcios,
cho mas que inmolamos al Señor Dios nuestro? Basuras cierta
delos Re mente viles al aspecto, pero útiles para el fruto. No
ligiosos deseche esta fealdad el que desea la fecundidad, pues
infructuo
sos quede
to que de un deforme monton de basuras que se lleva
los secu al campo, saldrà un hermoso cümulo de manojos, que
lares, se traerá del campo. Por tanto no se envilezca para
vosotros esta vileza preciosa; sino mas bien reputad
Eleganté el improperio de Christo por mas precioso que los te
tropolò soros de Egipto. Pero a un teniendo el muladar terre
gia en que no nosotros, no nosifalta tampoco la lluvia celestial:
se explica:
la agricul, la qualo es la devocion de las oraciones, la rumia
tura espi gustosa de losºpsalmos, la dulce meditacion, y la
situal. consolacion de las Escrituras divinas. Finalmente, llu
via estámbien que recibis por mi boca , si alguna
vez del rio, cuyo impetu alegra la Ciudad de Dios, y
del torrente de su delicia, sucede que destilan algu
mas gotas sèbre vosotros, quando y de estas cosas os
hablamos. - , , , , , , , , ,
Los Pre 3 Pero tengo necesidad de cabar al rededor algu
lados, y nas veces, supuesto que me pusieron por guarda y
Pastores
¿ COInO labrador en las viñas, Ay! Yo que no hè cultivado la
Qs guar mia, ni la he guardado, con a todo eso tengo la nece
S1
EN LA FresTA DE S. PEDRo, y S. PABro. 24s
sidad , mientras ocupo este puesto, de cavar al rede das, y cul
dor, y de aplicar la basura. Molesto es sin duda esto; tivadores
de las vi
pero no me atrevo à dejarlo de hacer; pues sè que mu fias.
cho mas hà de dañar la acha, que la azada, y el fue
go que el estiercol. Asi pues, es preciso algunas veces
arguir è increpar: ni ignoro que es estiercol la palabra
de increpacion, la palabra de improperio, y que si la
necesidad no lo escusa , es menos decente tambien al
que la profiere. Pero ¿què harèmos, que aunque vemos
á algunos encrasarse con esta basura, otros como que
son apedreados, y endurecidos con ella? Porque de
aqui se escribió: Con el estiercol de los bueyes será Eccl. 2. Se
apedreado el perezoso. ¿Acaso no se encrasa el que re Re

prendido, recibe la increpacion benignamente, res


ponde con mansedumbre; y procura con gusto enmen
darse? Esta es llanamente una saludable y fecunda gro
sura; que el Justo me corrija en misericordia, y me
increpe, mas el aceyte de los pecadores no engruese
mi cabeza. Porque de aquella grosura que engendra el º r
aceyte de los pecadores, brotan con mas abundancia º
las espinas y abrojos , y toda rayz de amargura arro
ja mas copiosamente. Así pues el que llama miseri Las repré
siones se
cordia à la increpacion de los justos, bastante indica deben re
de què modo debe recibirse, con què ànimo tan be cibir be
nigno, con què interior tan devoto, y en quànta es nignamé
tigma se la debe tener. Recibiendola así nosotros, se e. a s

rà una grosura saludable, y no fértil de vicios como


el aceyte de los pecadores, sino de aquel fruto que se -

gun el Apòstol tenemos ahora para santificacion. ¿Què


harèmos contigo, perezoso, que á esta misericordia
te irritas mas, y te exasperas? ¿Por ventura no espar Ron. 6.
oibuena basura en tu campo? Pues ¿cómo tiene pie 21 - -
dras? Pero tu hombre enemigo (porque el que ama la Ps, 1o. 6.
iniquidad aborrece su alma) tu hombre enemigo, re
pito, has hecho esto: pues prosiguiendo no en dese
char, sino en excusar tu desidia, perviertes y true
cas la basura, en piedras para ti; y de donde debias
245 Ser Mon II. De S. BERNARDe ABAD.
ser encrasado, eres apedreado. Sean dichas estas co
sas, Hermanos, para que conozcais , quan benigna
mente se debe oir, quan devotamente se debe reci
bir, quan solicitamente se debe conservar todo lo que
pertenece á la salud de las almas: y no como pala
bras de hombres, sino (lo que verdaderamente es) co
mo palabra de Dios, ya que sea palabra de consola
cion la que se oye , ya que sea de amonestacion, ya
que sea tambien de increpacion. He excedido, lo con.
fieso, olvidado casi de la misma festividad: pero (co
mo juzgo) no se os imputarà á necedad à vosotros,
• -
si firmemente se fijan en el animo las cosas que ois
teis. º a

4. Y ahora ya acerca de la solemnidad procure


mos decir algo, aunque sea brebemente. Se celebra
el dia festivo de los Apòstoles de Christo, à quienes
sè que debemos nosotros mucho honor: pero si pode
mos exhibirles alguno que sea digno de ellos, lo dudo
Ps, 138. bastante. Porque sôbre manera han sido honrados vues
I 7.
tros Anigos, ó Dios; sobre manera ha sido confirma
- ... , , - do el principado de ellos. ¿Què pues? Si puestos to
- «..." y - «,
davia en la tierra, lo podian todo, no ciertamente en
si, sino en Christó: ¿qué no podràn viviendo hoy en la
Hoy se eterna felicidad con el mismo? Siendo aun mortales y
celebra la que habian de morir, parecia que tenian el imperio de
muerted la vida y de la muerte , dando muerte con sola la pa
los Após fabra a los vivos, y resucitando a los muertos : ¿quam
toles.
to mas ahora , que fueron honrados, se habrà confor
tado sobremanera el principado de ellos? Pero ¿qué di,
go; Hermanos? ¿Por ventura quando se celebra hoy la
..? - c. dichosa memoria de los Apòstoles, se hace la solem
Porque el ne commemoracion del nacimiento, ó cónversión de
nacimien ellos, ó de su vida, o de sus milagros"Nó es, Her
to de San
Juan es
manos, esta solemnidad de su humano nacimiento,
mas cele así como poco ha celebrasteis el dia del nacimiento de
brado que San Juan. Pues este es honrado naciendo, porque na.
Sll IIlle -
te,
cio santificado. Finalmente, en San Juan solamen
- - te,
EN LA Frest A DE S. PEDRo, y S. PAbro. 247
te, es mas celebre la natividad que la pasion; porque
aunque padeció por Christo, quando murió por la ver
dad y la justicia; pero con mas evidencia nació por
èl , siendo , es à saber, un hombre enviado por Diós,
que nació y vino al mundo, para dar testimonio de
la verdad. Mas ni hoy hacemos particular mencion de Johan. 1.
7.
la conversion de los Apóstoles, ó de sus milagros; asi
como en otros determinados dias trae la Iglesia à la
memoria con festivos, gozos la conversion del uno, y
la liberacion del otro de la carcel, executada por un
Angel. Veneramos pues con especialidad hoy la muer
te, la cosa que al juicio humano causa mas horror en
tre los hombres. . .. .

5 Considerad, Hermanos, el juicio de la Iglesia


Santa, la qual juzga no segun el semblante, sino se
gun la fè. Porque ella hace memoria de la muerte de
los Apóstoles en la principal solemnidad de ellos. Hoy Por que
fuè crucificado Pedro, hoy fuè degollado Pablo. Esta ce l ebra.
es la causa de la festividad de hoy, esta es la materia mosla mu.
de los presentes gozos. Celebrando pues sobre esto un erte delos
dia festivo y alegre, sin duda la Iglesia tiene el espi Santos.
ritu del esposo, el espiritu del Señor, en cuya pre
sencia (como tienes en el psalmo) es preciosa la muer
te de los Santos. Porque quântos creemos que estu
vieron presentes quando padecian los Apostoles, los
quales de ningun modo tendrian, envidia de su precio
sa muerte? Pareció que, morian, à los ojos de los in
sipientes, y se reputó afliccion la salida de ellos; y
así ciertamente, fueron vistos à los ojos de los insi
pientes morir. Mas yo veo, dice el Propheta, que
sobremanera ban sido honrados vuestros Amigos, Dios
mio, sabremaneraq ha sido confortado el principado
de ellos. Hermanos, los Amigos de Dios parece à los Eccl.7.4o
ojos de los insipientes que mueren: pero en los ojos - .
de los sabios se juzga mas bien que duermen. En fin,
Lâzaro, dormia, porque era amigo; y quando el die
re à sus amados el sueño, entrara a gozar de la he
rencia del Señor, Pro
248 SERMoN II. De S. BERNARDo ABAD.
6 Procuremos, Hermanos, vivir la vida de los Jus.
tos; pero deseemos mucho mas morir con la muerte
de ellos. Porque la Sabiduria prefiere los novisimos de
los Justos, juzgandonos segun entonces nos encontráre.
Es necesario enteramente que el fin de la vida presen
te tenga coherencia con el principio de la futura: ni
es alli tolerable la desemejanza. Pues, así como , si
alguno quiere (por explicarme de este modo) coser
juntamente , ö atar dos cintas, cuidando poco de las
demàs partes, dispone uniformemente las puntas que
se han de unir , para que no estèn desiguales entre si
mismas; asi os digo á vosotros: por mas que la con
ducta haya sido espiritual, si fuere carnal nuestra con
sumacion, ya no quadra totalmente con aquella vída
espiritual; ni la carne y la sangre podràn poseer el
Reyno de Dios. Hijo, dice el Sabio, acuerdate de tus
movisimos, y no pecards. Sin duda, porque este recuer
do principalisimamente hace al hombre timorato: el
temor expele al pecado, y no dá entrada à la negli
gencia.
Deut. 32. 7 De aqui es que Moysès dice de algunos: ¡Ojala
29. que supiesen, y entendiesen, y proveyesen los novisi
mos. En las quales palabras ciertamente , veo que se
Suma y nos encargan tres cosas: la sabiduria, la inteligencia,
compen
dio de la la providencia. Y juzgo que ellas se pueden asignar a
vida es tres tiempos, para que se reforme en nosotros como
piritual. una imagen de la eternidad, disponiendo lo presente
por la sabiduria, juzgando lo pasado por la inteligen
cia, proveyendo lo último por la precaucion. Esta es
la suma de la vida espiritual, esta la forma de todo
espiritual exercicio; que dispongamos sabiamente nues
- -
tras cosas presentes , repasemos lo pasado en la amar
gura de nuestra alma , y proveamos tambien à lo fu
Tib.2, 12, turo solicitamente. Sobria, y justa, y piadosamente
vivamos en este siglo, dice el Apòstol, de modo, es
á saber , que respecto de lo presente se observe la so
briedad; que se rediman los tiempos pasados , que se
- - 10$
EN LA FresTA DE S. PEDRo, y S. PABLo. 249
nos fueron sin fruto de salud, con justa satisfaccion;
que opongamos el escudo de la piedad à los peligros
que nos amenazan para lo futuro. Porque sola es la Como de
bemos to
piedad la que vale para todas las cosas, la qual es el mar pre
culto de Dios humilde y devoto: ni de otra suerte po caucion y
demos proveer à nuestros novisimos , sino es que re premedi
flexionando con solicito pensamiento todos los peligros tar los no
que parecen amenazarnos , aprendamos à desconfiar visimos.

enteramente de nuestra industria , y mucho mas de


nuestros mèritos , y encomendarnos á sola la protec
cion divina con un piadoso afecto del alma , y con el
efecto de una piadosa intencion hàcia èl mismo , de
quien es toda dàdiva óptima, y don perfecto, la con
sumacion feliz, y la muerte preciosa.
8 Tienes en el Evangelio tambien estas tres cosas
recomendadas por la palabra del Señor: Bienaventu Math. 5. 3
rados, dice, los pobres, bienaventurados los mansos,
bien aventurados los que lloran. Bienaventurados los
que saben las cosas futuras, y con un cierto sabor in
terno nacido del deseo de las cosas celestiales dese
chan lo presente. Bienaventurados los que proveen los
novisimos, recibiendo con mansedumbre la palabra
sembrada en ellos, que puede salvar sus almas, y ca
minan con la piedad del corazon á la futura herencia.
Bienaventurados los que llegando à entender su ante
rior error, lavan su lecho con continuas lägrimas. ¿Ves
lo que desea el Varon Santo, lo que desea alcanzar pa
ra aquellos por quienes ora? ¡Ojald , dice , supiesen, Deut. 3.
y entendiesen, y proveyesen los movisimos! Como si 29.
mas claramente dijera: ¡Ojalà hubiera en ellos espiri
tu de sabiduria, de inteligencia, y de consejo! ¡Ojalà
se encuentre en nosotros esto, Hermanos; para que
dispongamos suavemente todas nuestras cosas por la
sabiduria, condenemos los pecados pasados por el en
tendimiento, y proveamos à lo futuro por el consejo!
Ojalà sepamos para el gobierno de la vida presente:
ojalà entendamos para la enmienda de la pasada: oja
li là
-
25o SERMoN II. DE S. BERNARDo An Ap.
là que con una fe devota para Dios, proveamos lo
futuro, para que por su misericordia tengamos una
Tres mer
dios de
consumacion feliz. En esto consiste aquella triplicada
n ll e Stra
cuerda con que somos llevados á la salud, en una
salud, conducta de vida ordenada, en un juicio recto, y en
una fè devota.

0%xxxxxxxxxxsx0xxxxoxo oro orozos


EN LA FIESTA DE Los ApostoLEs

sas PEDRo, y sAN PA BLo.


SERMONTERCERO.
Sobre la leccion del libro de la Sabiduria: Estos son
unos - varones de misericordia , &c.

r (NON razon, Hermanos mios, aplica nuestra


Madre la Iglesia á los Santos Apóstoles, lo
que se lee en el libro de la Sabiduria: Estos son unos
Eccl, 44.
IO,
varones de misericordia , cuyas buenas obras no ca
yeron en el olvido , los bienes que dejaron d su poste
ridad, permanecen en ella. Son, pues estos varones de
Porque misericordia, ô porque consiguieron misericordia, ó
los Stos.
A p osto porque están llenos de misericordia, o porque nos fue
les só hó. ron dados à nosotros por Dios misericordiosamente.
bres de Y mira primeramente, que misericordia consiguieron
misericor ellos. Preguntale à Pablo de si mismo, ô mas bien,
dia.
escucha lo que espontaneamente confiesa èl de si mis
1.Tim. r. mo: lo que fui blasfemo, y perseguidor, e iniquo; pe
I 3. ro be conseguido misericordia. ¿Quièn no oyó quan
Admira
ble mise
tos males causó à los Santos en Jerusalèn? Ni solo en
ricordia Jerusalèn, sino que por toda la Judea era llevado por
de Dios las riendas de un loco furor, para despedazar en la
con San tierra los miembros de Christo. En fin, montado iba
Pablo. • 4. CIl
EN LA Fres rA pr S. Pep Ro, y S. PABro. 25 r
en esta furia, pero fuè prevenido por la gracia de Dios. Aét. 9. 1
iba respirando amenazas y muertes contra los disci
pulos del Señor, y fué hecho discipulo del Señor,
mostràndole tambien quanto convenia que padeciese
por su nombre. Iba exhalando por todo el cuerpo cruel
ponzoña, y subitamente fuè hecho vaso de eleccion,
¿ de modo que ya su corazon eructaba la palabra buena,
la palabra piadosa, y decia: Señor, ¿que quereis que
haga? Esta sin duda, esta fuè una mutacion que hizo a.
la diestra del Excelso. Por tanto justamente decia: Pa. Tim. r.
) labra fiel y digna de todo aprecio: el Señor jesus vi- º *
- no d bacer salvos d los pecadores, de los quales el
primero soy yo. Recibid pues, Hermanos mios, del
Bienaventurado Pablo esta confianza y consuelo, para
que convertidos ya à Dios , no os atormente demasia- . . . . , ,,
do la memoria de los pasados delitos, sino que sola- . . ... , ,
2 . mnente os humille como á èl mismo le humillaba. 7 o
say, dice, el minimo de los Apóstoles, que no soy dig- eras
do de ser llamado Apòstol, porque persegui d la Igle
sia de Dios. Asi tambien nosotros humillemonos ba
0 jo la poderosa mano de Dios, y tengamos confianza,
3. porque igualmente nosotros hemos conseguido mise
- ricordia, hemos sido lavados, hemos sido santifica -
2- dos. Y esto sea entendido de todos nosotros; porque
.. todos pecamos, y necesitamos de la gloria de Dios.
0 2 Pero en San Pedro tengo otra cosa que poneros :
3. delante, tanto mas preciosa, quanto mas rara, y tanto
C, mas sublime, quanto mas singular. Porque pecò Pablo,
0 pero hizo esto en su ignorancia antes de tener la fe de
¿, Christo y de su 1glesia. Pedro quando pecò tenia los Grande
s- ojos abiertos. Ciertamente alli donde abundó el de- misericor a "
¿- lito, sobreabundó tambien la gracia. Porque de es- dia de Bi
1. tos que pecan antes que conozcan a Dios; antes que ¿ S.
hayan experimentado sus misericordias; antes que ha
yan llevado el yugo suave y la carga leve; antes que
hayan recibido la gracia de la devocion, y los con
suelos del Espiritu Santo; de estos , vuelvo à decir
Ii 2 CS
252 SERMoN III. De S. BeRNARDo ABAD,
es copiosa la redencion. Y tales fuimos todos nosotros.
Los que PERo DE AQUELLos que despues de su conversion se
d es pues enredan en pecados y vicios, ingratos á la gracia que
de su có han recibido , y despues de haber echado la mano al
v er sion
Otra Vez
arado miran atràs, haciendose tibios y carnales; ô.
se pervier
despues de haber conocido el camino de la verdad,
ten , rara retroceden hechos apóstatas manifiestos; de estos ta
vez vuel les repito, hallaràs muy pocos que despues de esto.
ven en si. vuelvan al antiguo estado, sino que mas antes man
chados ya una vez, se mancharàn todavia mas. Sô
Thren.4. bre los quales llora el Propheta asi : ¿Cómo se há os
I• •
curecido el oro, cómo se ha mudado su color antes.
tan bello? ¿?” los que se criaban en vestidos de pur
pura, cómo abrazaron la basura?
Con todo 3 Ni con todo eso, si hay alguno que sea de es
eSO nO Se tos, desperamos de èl , con tal que èl quiera levantar
ha de des se luego. Porque quanto mas tiempo permaneciere en
perar de este mal estado, tanto mas dificultosamente saldrà-.
su cóver
sion.
Bienaventurado el que coja y quebrante los pàrvulos
de Babilonia en la piedra; pues si crecieren, apenas.
podràn ser vencidos. Amados hijos mios , esto os di
go para que no pequeis. Mas si alguno pecare, tene
mos abogado, para el Padre: el qual puede lo que de
ningun modo, podemos nosotros : con tal que el que
cayó , no añada para mal suyo, el caer mas profun-.
El exem damente, sino, que mas antes quiera levantarse, con
plar de la fiando que no se le negarà el perdon, si de corazon
pe niten confesare sus pecados. Porque, si Pedro de quien ha
cia de S. blamos, despues de caída tan grave volvió à tanta
Pedro ani
ma à los
eminencia de santidad, ¿quién en lo adelante despera
pecado
rà, como precisamente èl, quiera salir de sus pecados?
res, Atiende à lo que está escrito: Saliendose fuera lloró
Math.26. amargamente. En su salida, entiende tu la confesion de
75. la boca, en el llanto amargo, la compuncion del cora
zon. Y observa que entonces, por la primera vez se
\ - -

acordó de la palabra que habia pronunciado Jesus: en


tonces por la primera vez tuvo en el corazon aquella
- pa
EN LA FresTA DE S. PepRo, y S. PABLo. 253
palabra, con que habia sido predicha su flaqueza,
quando se desvaneció su temeridad presumida. A y de
ti , que despues de la caida te nos MUEsTRAs MAS FUER Abomina
bles l o s
Te! ¿Cómo eres tan inflexible para daño tuyo Mas an COInturna
tes inclinate, para que seas levantado mejor , y no es ces des
torves que sea quebrantado lo que està torcido, para pues dela.
que pueda mejor solidarse. ¿Què te enojas del gallo, caida.
que hace ruido Enojate mas bien contigo mismo.
Una lluvia voluntaria , dice el. Propheta , destinareis, Ps.67.1o.
ó Dios , para vuestra heredad, y ella enfermó. Buena
enfermedad la que se destina para la heredad, que no
aparta de sl al mèdico. Pues á los endurecidos como
un vaso de barro, los quebrantarà con vara de hierro:
2” la heredad, dice, enfermó, pero vos la fortale
cisteir.
4 Habeis oido la misericordia que consiguieron
nuestros Apóstoles , para que ya ninguno de vosotros.
Palabras
se confunda mas de lo que sea necesario, sôbre los pe de cósue
cados pasados, compungido en el aposento de su con lo que di .
ciencia. ¿Què pues? ¿Pecaste acaso en el siglo? ¿Por ce S. Ber
ventura mas que Pablo? ¿Pero si tambien en la misma nardo à.
religion: por ventura mas que Pedro? Sin embargo ellos los Reli
haciendo penitencia en todo su corazon, no solo con giosos.
siguieron la salud, sino la santidad: aun tambien al
canzaron el ministerio de la salud, y el magisterio de
la santidad. Tu pues haz de la misma manera, por
que por ti, dice la Escritura que son estos varones de
misericordia ; sin duda por la mucha misericordia que
merecieron conseguir.
5 Puedes tambien sin inconveniente entender aqui, Los Após
que los Apòstoles fueron varones de misericordia , por toles s e
que estuvieron llenos de misericordia, ö porque fueron deben lla
dados misericordiosamente á la universal Iglesia. Pues mar horn
sabemos que estos hombres ni vivieron para si, ni pa bres d e
misericor
ra si murieron , sino para aquel Señor que murió por dia y ca
ellos: mas bien para todos nosotros por el. Pero ¿quán ridad pa
to nos aprovechará su piedad y justicia, quando, co ra nOSO
IIlO IIOS,
254 SERMoN III. DE S. BERNARpo ABAD.
mo se hà mostrado, nos han aprovechado tanto sus
.
mismos pecados? A nuestro provecho conspira su vi
da , su doctrina , y aun su muerte misma: porque nos
Quatro dieron estos Bienaventurados Apòstoles en su conver
b i e n es
Il OSCOITill
sion la continencia, en su predicacion la sabiduria, en
nican. su pasion la paciencia. Hasta hoy no cesan de dar
nos llenos de misericordia sobre estas tres cosas otra
mas, que es el fruto de sus santas oraciones. Aunque
tambien en su misma vida tienes otra cosa que con
tar, es à saber , la confianza que nos dieron en la os
tension de los milagros. ¿Y quièn contarà los muchos
beneficios que nos han venido por ellos Bien pues di
ce la Escritura : Que son unos varones de misericordia.
Y añadio : Cuyas buenas obras no cayeron en el olvido.
Tres pe 6 ¿Quières que ni tus obras vengan al olvido? Guàr
ligros de
In u e Stra date de tres generos de peligro, y floreceràn para
virtud. siempre delante del Señor. Pues tienes escrito: Porque
Apoc. 3. eres tibio, comenzare á vomitarte de mi boca. Tie
1 6.
nes escrito: Si se apartare el justo de su justicia,
Ezech. 18&c. de todas sus justicias no me acordare. Tienes es
24.
Math. 7.
crito, que se dirà à algunos en el juicio: No os co
23. nozco; a aquellos, sin duda, que recibieron ya su re
Que vir compensa. Con que toda justicia tibia, toda justicia
tud esta transitoria , toda justicia vendicta estarà en olvido de
1à en ol lante de Dios. Pero no asi las justicias (a) de los San
vido de
lante de tos Apóstoles; lo qual se ve por lo que se sigue: Los
Dios. bienes que dejaron d su posteridad permanecen en ella.
Deut. 8. Duran hasta hoy en nosotros las huellas de los Apòs
toles; y su religion , porque es de Dios, no puede des
hacerse. Los vestidos del pueblo Israelitico quarenta
años perseveraron enteros en el desierto: mucho mas
duraràn los vestidos de los Apòstoles, que estuvieron
puestos sobre el jumentillo del Salvador. A su pos-,
fe

(a) Aqui segun el uso frequente de la Escritura, y nombrada


mente en los textos de Ezequiel , y de la Sabiduria citados en es
te lugar, por justicia se entiende toda obra de virtud.
EN LA Fres rA DE S. PEn Ro, y S.PAbLo. 255
feridad, dice. ¿Quäl es su posteridad? Porque seguida
mente se añade : Una nacion santa son los hijos de Gen. 38.8
sus hijos. Una misma cosa son verdadera mente la pos
Deut. 2 5 .
teridad y los hijos. Os acordais creo (pues hablo con
5•
los que tienen noticia de la ley) os acordais, repito,
del mandato legal, para que el hermano que sôbre
vive suscite hijos al hermano difunto sin ellos. ¿Quièn
sin posteridad? Singularmente , dice, soy yo basta que Psal. 14o.
pase. Y por eso dice resucitando: Anda, di á mis I O,
ermanos; como si dijera : hermanos son, hagan lo Johan. o
que corresponde à los hermanos. Ellos pues nos en 17.
Somos la
gendraron por el Evangelio, pero con todo eso no p o steri
para si , sino para Christo, porque nos engendraron dad delos
por el Evangelio de Christo. De ahi es , que llevó á A p osto
mal San Pablo, que algunos se nombrasen de quienes les.
habian sido engendrados por el Evangelio, indignan 1. Cor. 1.
l 3•
dose contra los que decian: 2 o soy de Pablo, yo de
Cephas, yo de Apolo, queriendo mas bien que todos
se hiciesen de Christo, y se llamasen de Christo. Asi
pues, somos posteridad de los Apòstoles por la pre
dicacion, pero por la adopcion, y la herencia de
Christo, y tambien hijos de los hijos de los Apóstoles.

ge-4--º-º-e-ºe-ºe-4.- º se ese º»<><>e e-bºx 1 5. de


Agosto.
. EN LA ASUNCION
De s mesavesuraba vinces MARIA.

SERMON PRIMERO.
De los dos recibimientos, de Christo, es d saber,
y de Maria.
I. Ubiendo hoy à los Cielos la Virgen glorio
sa colmo sin duda los gozos de los Ciuda Luc, 1.4.
danos celestiales con copiosos aumentos. Porque ella
CS
256 SERMoN I. DE S. BERNARDo ABAD.
es la que à la voz de su salutacion hace saltar de go
zo aun aquellos mismos que encierran todavia las ma
Gozo de ternas entrañas. Y si el alma de un pàrvulo aun no na
los mora
dores del cido se derritió en castos afectos, luego que habló Ma
Cielo en ria: ¿quäl pensamos seria el gozo de los exèrcitos ce
la asunci lestiales, quando merecieron oir su voz, ver su ros
on de la tro, y gozar de su dichosa presencia? Mas nosotros,
Virgen. Carisimos, ¿què ocasion tenemos de solemnidad en su
Asuncion, què causa de alegria, què materia de gozo?
Con la presencia de Maria se ilustraba todo el orbe,
de tal suerte., que aun la misma patria celestial brilla
mas lucidamente, iluminada con el resplandor de la
làmpara virginal. Por eso con razon resuena en las
alturas la accion de gracias, y la voz de alabanza:
pero para nosotros mas parece debido el llanto que
el aplauso. Porque, ¿no es por ventura consiguiente,
que quanto de su presencia se alegra el Cielo, otro
tanto llore su ausencia este nuestro inferior mundo? Sin
embargo, cesen nuestras quejas, porque tampoco no
sotros tenemos aqui ciudad permanente , sino que bus
camos aquella, à la qual Maria bendita llega hoy. Y
si estamos señalados por ciudadanos suyos-, razon es
verdaderamente, aun en el destierro, aun sobre la ri
vera de los rios de Babilonia , acordarnos de ella , to
mar parte en sus gozos, y participar de su alegria;
especialmente de aquella alegria que con impetu tan
copioso baña hoy la ciudad de Dios; para que tam
Nuestra bien percibamos nosotros mismos las gotas que desti
Abogada lan sôbre la tierra. Nos precedió nuestra Reyna, nos
la Virgen precedió, y tan gloriosamente fuè recibida, que con
và delan fiadamente siguen a su Señora los siervecillos claman
te de no
sotros al
do: Traednos en pos de vos; en el olor de vuestros un
Cielo, guentos correremos. Envió delante nuestra peregrina
cion a su Abogada , que como Madre del Juez, y ma
dre de misericordia, tratara los negocios de nuestra
salud devota y eficazmente.
2 Un precioso regalo envió al Cielo nuestra tierra
hoy,
EN LA AsuncroN DE LA VragEN MARIA. 257
Dulce co
hoy, para que dando y recibiendo se unan en trato fe m er cio
liz de amistades lo humano a lo divino, lo terreno à lo
hoy entre s
celestial , lo sumo à lo infimo. Porque allà ascendió el el Cielo, »
fruto sublime de la tierra, de donde descienden las y la tier-,
preciosisimas dadivas, y los dones perfectos. Subiendo Ià,

pues à lo alto la Virgen bienaventurada darà ella mis


ma tambien dones á los hombres. ¿Cómo no daria? Ni
la falta facultad, ni voluntad. Reyna de los Cielos es,
misericordiosa es; finalmente , Madre es del Unigè
mito Hijo de Dios. Nada puede ensalzar mas la gran
deza de su potestad, ö de su piedad: sino que acaso
ô no se crea que el Hijo de Dios homra à su Madre; ð
pueda dudar alguno que pasasen enteramente á un afec.
to estable de caridad las entrañas de Maria, en las
quales la misma Caridad que procede de Dios des
cansó corporalmente nueve meses.
3 Y estas cosas ciertamente las hè dicho por no
sotros, Hermanos mios, sabiendo que es dificultoso que
en pobreza tanta se pueda hallar aquella caridad per
fecta, que no busca la propia conveniencia. Mas con
todo eso, sin hablar ahora de los beneficios, que con
seguimos por su glorificacion, si la amamos, nos ale
grarèmos sin duda, porque va al Hijo. Sin duda, re
Gloria de
pito, la daremos el parabien, à no ser que (lejos estè la Asun
de nosotros) nos mostremos del todo ingratos a la in cion de
ventora de la gracia. Por aquel Señor, á quien ella Matias
recibió primero entràndo en el castillo de este mun
do, es recibida hoy entrando ella en la santa ciudad.
Pero, ¿con quânto honorte parece, con quânto gozo,
con quânta gloria? Nt EN LArrEaRA hubo dugar mas
diguo que el templo del vientre virginal , en el qual
recibió Maria al Hijo de Dios; ni le hay en los Cie . . . . . ..."

los que el solio real, en que subiirñó hoy á Maria el


Hijo de Maria, Feliz uno y otro recibimiento, inefa
ble el uno y el otro, porque uno y otro son inexcogi
tables. ¿A que fin pues se recita hoy en las Iglesías
de Christo aquella leccionel
k
Evangelio , en
- -
que y se
Cl
*

e 58 SERMon , rr S. BERNARno An An,


Razon de
la buena
entiende à la muger bendita entre las mugeres , que
aplicació
recibio al Salvador? Creo que à fin de que este recibi
del Evan. miento que celebramos, se pueda conocer de alguu.
gelio à es modo por aquel; ó mas bien, a fin. de que segun la
ta festivi inestimable gloria de aquel, se conozca tambien que
dad. esta gloria es inestimable. Porque, ¿quièn aunque pue
da hablar con las lenguas; de los hombres, y de los
Angeles, serà capaz de explicar, de que modo sobre
viniendo el Espíritu Santo, haciendo sombra la virtud
del Altisimo, se hizo carne el Verbo de Dios, por quien
fueron hechas todas las cosas; y el Señor de la Ma
gestad, que no cabe en el universo de las criaturas,
se encerró. à si mismo hecho hombre dentro de las
virginales entrañas? s

4 Pero, ¿y quièn serà suficiente para pensar siquie.


ra quan gloriosa iria hoy la Reyna del mundo, y con,
quànto afecto de devocion saldria toda la multitud de
los exèrcitos celestiales à su encuentro? ¿Con què càn
ticos seria , acompañada hasta el treno de la gloria;
con què semblante tan placido; con què rostro tan se
reno; con què alegres abrazos seria recibida del Hi
jo, y ensalzada sôbre toda criatura, con aquel honor
que Madre tan grande merecia, con aquella gloria.
que era digna de tan grande Hijo Felices enteramen
te los besos que imprimia en: sus labios, quando ma
maba, y quando le acariciaba la Madre en su virgi
nal regazo. Mas ¿por ventura no, los juzgaremos mas
felices, los que de la boca del que està sentado à la
diestra del Padre, recibió hoy en la salutacion dicho
sa, quando subia al trono de la gloria cantando el can
La gene tico de la Esposa, y diciendo: Bereme, con el beso de
racion de su boca? ¿Quièn referirà la generacion de Christo y
Christo y la Asuncion de Maria? Porque quanto mayor gracia
la Asun alcanzò en la tierra sobre todos los demàs otro tanto
cion dela
Virgé só mas obtiene tambien en los Cielos de gloria singular.
inexplica Y si el ojo no vió, ni el oido oyó, ni cupo en el co
bles.
razon, del hombre, lo que tiene Dios preparado a los
- - , que
EN LA AsuNcroN DE LA VIRGEN MARIA. 259
que le aman: lo que preparó a la que le engendrò;
y (lo que es cierto para todos) à la que le amó mas
que todos , ¿quièn lo hablarà? Dichosa por tanto Ma
ria, y de muchos modos dichosa , ö recibiendo al
Salvador , ó siendo ella recibida del Salvador; en lo
uno y en lo otro es admirable la dignidad de la Vir
gen Madre; en lo uno y en lo otro es amable la dig
nacion de la Magestad. Entró , dice , 3esus en un Luc. 1o.
castillo, y una muger le recibió en su casa. Pero mas 38.
bien nos debemos ocupar en las alabanzas , pues se
debe emplear este dia en elogios festivos. Y porque
nos ofrecen copiosa, materia las palabras de esta lec
cion del Evangelio , mañana tambien, concurriendo
nosotros juntamente, será comunicado sin envidia lo
que nos fuere, dado de arriba , para que en la memo
ría de tan grande Virgen no solo se excite la devo
cion, sino que tambien sean edificadas nuestras cos
tumbres, para aprovechamiento de la conducta de nues
tra vida; en alabanza y gloria de su Hijo Señor nues
tro, que es sobre todas cosas Dios, bendito por los
siglos. Amen. - , , , r

sssessissississsssssos».
- - . - . . . .. 2, .
•. . . EN LA ASUNCION , , , ,

DE LA BIENAvENTURADA vRGEN MARIA.


SERMON SEGUNDO, º “o , , - ; ' - ... , ,

sobre el modo de limpiar, de adornar, y de llenar la -

... casa,

1 AWtró 5esus en un castillo, y una muger Luc. 16.


-- A llamada Marta le recibió en su casa. Bas 38. ...,
tante oportunamente me parece puedo, usurpar aqui la . . . .. - 1

Kk 2 pro
26o SERMoN H. De S. BERNARDo ABAD.
Baruch.3 profetica exclamacion. ¡O Israel que grande es la ca.
24
sa del Señor , y que grande el lugar de su posesion!
¿Por ventura no es grande , quando en su compara
cion se llama castillo la espaciosisima latitud de esta
tierra? ¿Por ventura no es grande, aquella patria y
region inestimable, quando viniendo de ella el Salva
dor, y entrando en el orbe de la tierra, se dice que
entra en un castillo? Sino que quizà piense alguno que
se debe entender ser otra cosa este castillo que aquel
atrio del fuerte armado principe de este mundo, cu
yos despojos vino à saquear el que era mas fuerte.
-Apresuremonos , Hermanos mios, à entrar en aquella
amplitud de la bienaventuranza, en donde ninguno es
trecha a otro, para que podamos comprender con to-,
dos los Santos, qual sea la longitud y latitud, la su
-blimidad y lo profundo. Ni desperemos de esta, su
—puesto que el mismo habitador de la celestial patria,
y tambien su Criador no rehusa las estrecheces de nues
-tro pequeño castillo. . . . . . . . . . . . . . .
2 Pero, ¿què decimos, haber entrado en un casti
llo 2 Tambien entrò en el estrechisimo retrete del vien
tre virginal. Finalmente , y una muger le recibió en
su casa. Feliz muger la que mereció recibir, no ya
á los Exploradores de Jericò, sino mas antes al mis
mo despojado fortísimo de aquel recio, que verdade
ramente se muda como la luna; no à los legados de
Jesus hijo de Navè, sino mas bien al verdadero Je
sus Hijo de Dios. Feliz muger, vuelvo á decir, cu
ya casa habiendo recibido al Salvador, se halló lim
pia a la verdad, pero seguramente no vacia. Porque
¿quièn dirà que està vacia la que saluda el Angel lle
Maria so
na de gracia? Ni solo esto, sino que todavia afirma
b rellena
tambien que sôbrevendrà en ella el Espíritu Santo. ¿A
de gracia que juzgas, sino à llenarla mas todavia? ¿A què sino
•para difü a que viniendo el Espiritu se haga llena para si, y
dirla -en -sobreviniendo èl mismo, para nosotros tambien se ha
nosotros, ga sobrellena, y sobrerrebose para nosotros Ojala
- . flu
EN LA AsUNcroN DE LA VIRGEN MARIA. 26 r
fluyan en nosotros aquellas aromas, es à saber, aque
llos dones. de gracias, para que todos recibamos de
tanta plenitud. Sio duda , esta misma es nuestra me
diadora, esta misma es por quien recibimos, ô Dios,
vuestra misericordia: esta misma es por quien tam Exposici
on misti
bien nosotros recibimos al Señor Jesus en nuestras ca, cadel cas
sas. Porque tambien cada uno de nosotros tiene su ca tillo.
sa y su castillo; y la Sabiduría llama à las puertas
de cada uno; si alguno la abriere, entrará , y cenara
a
con èl. Hay un proverbio vulgar que anda en la bo
ca, y mucho mas en el corazon de muchos: buen cas -

tillo, dicen, guarda, el que guardare su cuerpo. Sin 3 *-

embargo, el Sabie no dice asi sino mas antes: Con Prov. 4.


toda diligencia guarda tu cºra8on , parque de el pro 23 º
cede la vida. • ,,

Mas sea asi, y Gedamos à la multitud: guarde Que guar


da de nu
dun buen castillo el que guardare su cuerpo. Lo que eStIO Cu
necesitamos saber es, que custodia se debe aplicar erpo me
a este castillo. Te parecera por ventura, que ha guar ece agro
dado bien aquella alma el castillo de su cuerpo, cu-tarse
y- º
yos miembros, como haciendo conjuracion, entrega
ron su dominio à su enemigo? Porque hay quienes con Isai, 6.
5.”
el infierno hicieron alianza, y concertaron pacto con Deut.32.
la muerte. Se dejó sumergir, dice, el amada en las 15. r?

comidas regaladas , y recalcitrà, encrasado , llena y Y: " ..., m


, r: 1
dilatado, Esta puntualmente es la custodia que es ala -n: iiii
bada por los pecadores en los deseos de su carne. ¿Què
os parece, Hermanos? ¿Se deberá ceder en esta par
te, tambien à la multitud? De ningun modo. Mas bi
preguntaremos a Pablo comó a capitan valeroso de la ctº 2
espiritual milicia. Decidnos Apóstol Santo, ¿quäl es ..: ,
la custodia de vuestro castillo: 2:o, dice, asi corró,
o 1. Cor, 9.
no como d una cosa incierta: asi peleo, no como azo a 6. . .
tando al ayre, Castigo pues mi cuerpo, y le reduzco
a servidumbre, no sea acaso, que habiendo predicado
a los demas yo, mismo me haga reproba; y en otro lu
gar: No reyne, dice, el pecado en vuestro cuerpo "¿
- (7
262 SERMoN II. DE S. BERNARDo ABAD.
tal para obedecer a sus concupiscencias. Util custodia
Rom. 6, por cierto, y dichosa el alma, que guarda asi su cuer
I 4. po, para que nunca le conquiste el enemigo. Hubo pues
tiempo en que habia sugetado a su tiranía aquel im
pío este mi castillo, imperando á todos sus miembros
arbitrariamente. Quanto daño hizo en aquel tiempo, lo
indica la presente desolacion, y miseria. A y! ni dejó
en èl el muro de la continencia , ni el antemural de
la paciencia. Exterminó las viñas, segô las mieses,
Daños q, desarraygó los àrboles : y aun tambien estos mismos
trae el pe ojos mios robaban mi alma. En fin sino fuera porque
cado al
cuerpo y el Señor me ayudò , poco faltaba para caer en el in
fierno mi alma. Hablo del inferior infierno , en donde
• - ninguna confesion hay ya, y de donde a ninguno se
le permite salir. " -

4 Con todo eso aun entonces ni carcel, ni infierno


...
la faltaba à mi alma. Presa desde el mismo principio
- "
- ) y de la conjuracion, y traicion pèsima, nó en otra par
. . te que en la casa propía fuè entregada à la guardia
Describe de los carceleros, Ni fuè entregada a otros verdugos
S. Bernar
que à los de su propia familia. Era pues su carcel la
do la cār
cel del pe conciencia, los verdugos eran la razon y la memoria, .
. . cador, y y estos ciertamente crueles, austeros, y desapiadados;
sus ver pero mucho menos que los que rugian preparados pa
dugos; y
tambié el
ºra devorarla, a quienes ya estaba para ser entrega
infierno. da. Mas benditó sea Dios, que no me entregó como
presa á los dientes de ellos. Bendito el Señor, repito,
que visitó , è hizo la redencion. Porque quando el ene
migo aceleraba el entregarla a la carcel inferior, y
Nuestra abrasar el mismo castillo con perpetuo fuego, para que
libertad asi se diese el justo pago á los perjuros miembros, so
por Chris brevinò el que es mas fuerte. Entró Jesus en el casti
O» º llo, el qual atando al fuerte , saqueó sus despojos, pa
ra que se hiciesen vasos de honor, los que habian si
do hasta entonces vasos de ignominia. Quebranto las
puertas de bronce, é hizo pedázos los cerrojos de hier
ro, sacando al prísionero de la casa de la carcel, y de
la
EN LA AsuNcroN DE LA VIRGEN MARIA. 263
la sombra de la muerte. Ciertamente su salida fué en
la confesion. Puesto que esta misma es la escoba con
que limpiada la carcel, y adornada con los juncos her
mosamente verdes de las pràcticas regulares, de car so: ; . . c.
cel volviò à ser casa. Tiene asi la muiger ya su casa, - , -,
tiene donde recibir.á aquel Señor à quien està obliga
da por tantos beneficios. De otra suerte ay de ella si
rehusa recibirle , sino le detiene, sino le obliga à que
darse consigo, porque ya se acerea la noche. Porque
volviendo el que antes habia sido echado de ella , en
cuentra la casa limpia, y adornada, pero desocupada
y vacia. -

5 Queda ciertamente desamparada y desierta su


No basta
casa à la muger que se descuidó en conservarla hospe à los Re
dage digno del Salvador. ¿Cómo, dices? ¿Podrà aca l igiosos
so aquella casa limpia ya por la confesion de los an el cult
teriores delitos, y adornada con la observancia de las exterior
pràcticas regulares, juzgarse todavia indigna de la ha sin el in
terior.
bitacion de la gracia, y de la entrada del Salvador? as. -. -

Podra sin duda , si solamente limpia en la superficie, - º, s

y alfombrada (como se hà dicho) con verdes juncos, x ... .


- , , ,,º
interiormente està llena de lodo. Porque ¿quièn pien
... . . .
sa que se haya de hospedar el Señor con los blanquea»
dos sepulcros de los muertos, que por defuera: pare
cen lustrosos, y en su interior, estàn llenos de inmun
dicia y, podredumbre? Demos que alguna vez., como
deleytado de la misma superficie, comience casi á
poner un pie en ella concediendo la gracia primera
de su visitacion à semejante alma. ¿Por ventura no se
volverà atràs luego con indignacion? ¿Por ventura no
huirà clamando: Me be metido en el ciena del profun»
do, donde no hay substancia alguna? Porque lo extes
rior de la virtud sin la verdad de ella, es como una
qualidad, no substancia. Ni puede sostener su entrada
la tenue superficie de la exterior conducta: porque pe.
netra todas las cosas, y en lo intimo, de los corazones
està su habitacion. Y si de ningun modo habita el Es
pi
264 SERMoN II. de S. BEanARDo ABA p.
piritu Santo, que es maestro de la verdadera ciencia,
en un cuerpo manifiestamente sugeto a los pecados;
sin duda mo solo se desvia del hombre fingido, sino que
Los peca huye y se aleja de él. ¿Es acaso otra cosa que una exe
dos se há
de arran crable ficcion, que solamente raygas el pecado por la
car de ra superficie, y en lo interior no le desarraygues? Está
yZ. cierto, de que brotara mas abundantemente, y de que
entrará el huesped maligno, que habia sido echado
antes en la limpia , pero vacia casa con otros siete mas
malos que él. El perro que vuelve al vómito, serà
mas aborrecible que antes: y se harà de muchos mo
dos hijo del infierno el que despues de la indulgencia
de sus delitos, cayere de nuevo en las mismas sucieda
des, como el puerco lavado en el rebolcadero del
cieno. - º *

6 - ¿Quières ver una casa limpia, adornada , y va


Amuchos cia? MIRA A UN HoMBRE que confesó y dejó los pe
engaña el cados manifiestos aun antes del juicio , y ahora mueve
cuidado solas las manos à las obras de los mandatos, con un
que poné
en arre corazon totalmente àrido, llevado de la costumbre,
glar el ex llananente como la becerra de Ephrain, que está acos
terior so
tumbrada, y gusta del trillo. De las cosas exteriores
lamente.
que valen para poco, ni una jota se le pasa, ni un
apice: pero se traga un carmelio, y cuela un mosqui
to. Porque en El corazoN es siervo de la propia vo
huntad, adora la avaricia, antiela à la gloria, aspira
con ansia al honor, fomentando todos estos vicios d
alguno de ellos en su interior: y se desmiente à si mis
ma la iniquidad, pero no es burlado Dios. Veras algu
na vez de tal suerte paliado a este hombre, que llega
8o , aseducirse aun á si mismo , no atendiendo enteramente
al gusano que està paciendo y destruyendo su interior.
Osee.7.9. Quèdade pues la superficie , y juzga que todas sus co
sas estan sanas. Comieron, dice el Propheta, los age
nos su fuerza, y lo ignoro. El dice: rico soy, y de
nada necesito: siendo pobre, y misero, y miserable.
Apoc, 3. Pórque en llegando la ocasion veràs brotar la materia
17.
que
EN LA AsUNcroN DE LA VIRGEN MARIA. 263
-
que estaba oculta en la úlcera, y el ärbol cortado, y
no extirpado dilatarse en mas densa maleza. Si que
remos evitar semejante peligro, es necesario que apli
quemos la acha a la rayz de los arboles, no á las
ramas. No se halle en nosotros solamente la exerci
tacion corporal, la qual para poco vale ; sino hallese
la piedad que es útil para todo, y el exercicio es
piritual.
7 Una muger llamada Marta, le , recibió en su Oficiosde
casa, y esta tenia una hermana, cuyo nombre era Maria, de
Maria. Hermanas son, y deben vivir en compañía, Marta, y
Esta se ocupa en el ministerio de la casa, aquella de Làzaro
está atenta à las palabras del Señor. A Marta toca el
ornato de la casa, pero à Maria el llenarla. Pues que
ella se ocupa con el Señor, para no ser casa desocu
pada. ¿Pero à quièn asignaremos el limpiar la casa?
Porque si encontrâremos tambien esto , serà la casa
en que el Señor es recibido, limpia, adornada, y no
vacia. Demos este cuidado à Làzaro, si á vosotros
tambien os parece asi: puesto que por el derecho de
hermano le es comun esta casa con las hermanas. Hà ePrepara
ion dela
blo de aquel Läzaro, à quien ya de quatro dias di casa espi
funto, y hediendo ya , resucita de entre los muertos ritual.
la voz de la virtud : de suerte que parece con bastan
te congruencia mostrar en si la imagen de un peniten
te. Entre pues el Salvador, y visite freqiientemente
esta casa que limpia Lazaro penitente, adorna Marta,
y llena Maria dedicada à la interior contemplacion.
8 Mas acaso preguntará alguno con mayor curio Santífica
cion de
sidad , por què en la presente leccion del Evangelio no M a r i a
se hace mencion alguna de Lázaro. Juzgo à la verdad In 25 ex (e
que ni esto disuena de la similitud que se propone for lente que
mar. Queriendo el Espíritu que se entendiese aqui la las demàs
casa Virginal, calló , no fuera de proposito, la peni
tencia, la qual sin duda acompaña al mal. Porque -º

esté muy lejos el decir, que esta casa haya tenido ja


màs algo de propia inmundicia, para que por consi
Ll guien
266 SERMoN II. De S. BERNARDo ABAD.
No tuvo
d el it o
guiente fuese precisa en ella la escoba de Läzaro. Pe
propio. ro, si es que contrajo de sus Padres la original man
cha: la piedad christiana nos prohibe creer, que fue
se menos santificada en el vientre que Jeremias, ô
que fuese menos llena del Espiritu Santo que Juan: pues
ni seria honrada en su nacimiento con festivas alaban
zas, sino naciera santa. Ultimamente constando por
todos modos, que sola la gracia hizo limpia à María
del contàgio original, puesto que tambien ahora en el
bautismo la gracia sola lava esta mancha, como en
otro tiempo la rala la piedra de la circuncision ; si,
como enteramente debe la piedad creer , no tuvo Ma
ria delito propio, no menos estuvo lejos de su inocen
Luc. 1.56 tisimo corazon la penitencia. Asista pues Läzaro con
En la Vir aquellos, cuyas conciencias es necesario limpiar de las
gen seha obras muertas, apàrtese èntre los llagados que duermen
llan à un en los sepulcros, para que en el aposento virginal se
tiempo la hallen Marta y Maria solamente. Ella misma es la
a étividad
que asistiò á Isabel estando en cinta y llena de dias
de Marta,
y el sosie con humilde cuidado por el espacio como de tres me
go de Ma ses; ella misma es la que conservaba en su memoria
ria. las cosas que se decian de su hijo, repasàndolas en
Luca. 19 Sll COTaZOne

9. A nadie pues le haga fuerza que la muger que


recibe al Señor, no se llame Maria sino Marta, por
que en esta única y suprema Maria, se hallan à un
tiempo la oficiosa diligencia de Marta, y el ôcio na
da ocioso de Maria. Ciertamente toda la gloria de la
hija del Rey está por dentro: pero con todo eso es
tá cubierta al rededor con variedad de colores en fim
brias de oro. No es del número de las Virgines fa
tuas es virgen prudente ; lámpara tiene, pero lleva
aceyte en el vaso. Se os ha olvidado acaso aquella
Math. 25
J 3º
evangelica parabola que refiere como a las virgines
fatuas se las estorbó la entrada de las bodas? Estaba
eeramente su casa limpia, pues ellas eran virgines;
estaba adornada, porque todas juntamente, esto es, las
* = fa
EN LA AsuNcroN DE LA VIRGEN MARra. 267
fatuas y las prudentes, adornaron sus làmparas; pero
estaba vacía, porque no echaron aceyte en sus vasos. *
De aqui es que no se digna el celestial Esposo de ser
recibido en sus casas, ni de admitirlas á ellas à las
bodas. No asi aquella muger fuerte, que quebrantó
la cabeza de la serpiente: pues tienes despues de mu-.
chas cosas en sus alabanzas, que no se apagará por Prov. 3 r.
la noche su antorcha. Para ignominia de las Virgines l 3•
fatuas se dice esto , que viniendo à media noche el
Esposo, tarde se quejan y dicen ; Que se apagan nues- Math. 25
tras lámparas. Pasó pues adelante la Virgen glorio
sa, cuya ardentisimalàmpara fuè un asombro para
los mismos Angeles de luz, de modo que decian: ¿Quien Cant.69,
es esta que camina como la aurora que se levanta;
hermosa como la luna, escogida como el solº Porque
mas claramente que las demás brillaba , aquella à
quien había llenado del aceyte de la gracia sobre
todos sus participantes, Christo Jesus, Hijo suyo, Se
ñor nuestro, -

exº-e-ºe-º EN LA AsUNcioN
DE LA BIENAVENTURADA vRGEN MARIA.

SERMONTERCERO.
De Maria , Marta 2 Jy Lazaro.
- Eº: 3fesus en un cariº, y anamuger
Lue. 1o.
llamada Marta le recibió en su casa. ¿En
30,
què consiste, Hermanos, que de dos hermanas sola
mente se lee de la una, que recibiò al Señor, y de
aquella misma que parece la inferior? Porque Maria
escogió la mejor parte, testigo el mismo a quien re
Ll 2 ci
268 SERMoN II. De S. BERNARDo ABAD.
El princi cibió Marta. Pero parece que Marta naciò primero, y
pio de nu se sabe que el principio de la salud es mas propio
eStra Sa
lud porla de la accion, que de la contemplacion. Alaba Chris
accion. to à Maria, pero es recibido de Marta. Ama Jacob à
Rachel, pero de introducen ignorandolo el á Lia. Si
Gen. 29. se queja del fraude, oirà que no es costumbre que las
a 3. mas jóbenes se casen primero. Mas si poneis la con
sideracion en esta casa de barro, facil serà conocer,
como en ella mas bien recibe al Señor Marta que Ma
1. Cor. 6. ria. Pues lo que dice el Apòstol : Glorificad y llevad
º
3 *

á Christo en vuestro cuerpo , à Marta se dice, no a


º .-
Maria. A saber es: aquella hace uso del cuerpo como
-

de un instrumento suyo, quando el cuerpo para esta


Sap 9, 15s es mas antes impedimento. En fin el cuerpo, dice, que
se corrompe, abate al alma, y deprime la habitacion
terrena al espiritu que piensa muchas cosas. ¿Por ven
tura no tambien al que las obra? Marta pues recibe
en su casa al Salvador en la tierra; María mas bien
piensa como serà ella recibida por el Señor en aquella
casa no fabricada por las manos, sino eterna en los
Cielos. Con todo eso acaso parecerà que tambien ella
recibió al Señor, pero en espiritu; pues es espiritu
el Señor. *,

2 Esta, dice, (Marta sin duda) tenia una herma


na por nombre Maria : la qual tambien sentada jun
to d los pies de jesus, oia su palabra. Ved ya que
una y otra recíbierdn a Verbo, esta en el espíritu,
aquélla en la carne. Marta pues andaba solicita en
preprarar lo necesario. La qual se puso delante de
el y dijo: ¿Señor no considerdis que mi hermana me
bá dejado servir d mi sola? ¿Piensas que en la casa
... , , r en que se recibe à Christo, se oirà la palabra de
5ichosa murmuracion?. DichosA cAsA, y sIEMPRE BIENAvEN
a q u élla TURADA coNGREGAcroN es aquella, en la que Marta
Religion
en q. Mar
se queja de Maria. Porque envidiar Maria à Marta
ta se que ENTERAMENTE Es mNDIGNo, enteramente es ilicito. Y
xa de Ma sino ¿en que parte lees tu, que se queje Maria de que
ria. * y - -. SUl
EN LA AsuNcroN DE LA VIRGEN MARIA. 269
su hermana la há dejado sola empleändose en la con
templacion de Dios? Jamàs suceda, jamás suceda que
et que està ocupado en la contemplacion de las co
sas de Dios, aspire à la vida tumultuosa de los Her
manos oficiales. Marta siempre se parezca à si misma
insuficiente, y poco idónea, y desee mas bien que se
encomienden a otros los cargos que ella administra.
-
Mas 3esus la respondió: Marta Marta , solicita *

estas , y te turbas en muchisimas cosas. Mira la pre María tie


ne por su
rogativa de Maria (a) en tener al Señor en todas las Abogado
causas por Abogado. Se indigna el Pharisèo, la her à Christo
mana se queja, hasta los discipulos murmuran: en to
das partes calla Maria, y Christo habla à favor de
ella. Maria escogió, dice, la mejor parte, la qual
no se la quitard eternamente. Esta es aquella sola co
sa que es necesaria: esta es aquella una cosa, que el
Propheta buscaba cuidadosamente : Una cosa , dice, Ps. 26. 4
pedi al Señor, esta buscare.
3 Pero ¿cómo es, Hermanos, el decirse que Ma Qual es
ria escogiô, la mejor parte ? ¿Cómo tendrá verdad, la mejor
aquelio que solemos proferir contra ella, si alguna vez. parte.
acaso quiere juzgar la turbacion de Marta en su ad
Eccli, 4 t.
ministracion, y su desigualdad: Mejor es la iniquidad 24.
del varon que una muger que hace bien? ¿Cómo val
drà tambien aquello: Si alguno, me ministrdre d mi, Johan.41
1 6.
le honrard mi Padre? ¿Y aquello: El que es mayor, Math. o
entre vosotros, serdministro vuestra? Ultimamente, 26.
¿qué consuelo es para la que està trabajando, el en
salzar, como para satirizarla à ella, la parte de su
hermana? Una de dos cosas pienso yo, o que Maria
es alabada en su eleccion, porque la parte misma,
quanto està en nosotros, debe ser elegida de todos;
-

(a) Aqui S. Bernardo no reconoce sino una sola Maria, como


tambien en el Sermon de la Dominica 6. despues de Pentecostes, y
en el Sermon 4. de la Dedicacion; pero en el Sernon 12. y 13 so
bre los Caatares està dudoso sobre esto. -- -

-
27o SERMoN II. bE S. BERNARDo AB AD.
Elogio, y mas bien, que debe decirse, que no la faltó lo uno ni
reCOrnen

dacion de
lo otro, ni que precipitó ella su parecer para esco
la vid a ger una de las dos partes determinadamente, sino
mixta de que estuvo dispuesta a lo uno y à lo otro segun la
aéliva, y obediencia del Maestro. Porque ¿quièn es fiel como Da
contépla vid entrando, y saliendo, y caminando al impèrio del
tiva.
Rey Finalmente, aparejado, dice, esta mi corazon,
1. Reg.22 aparejado esta mi corazon; no una vez solamente, si
1 4. no dos veces, para ocuparme en vos, y para ministrar
Ps. 56.8. à los progimos. Esta fijamente es la parte óptima, que
no sera quitada: ésta es el alma óptima, que no se mu
1. Tim. 3 darà , á qualquiera parte que la llamares. El que
13.
bien ministrare, dice , buen grado adquiere. Aca
so mejor el que se ocupare bien en la contemplacion
de Dios; pero óptimo aquel que es perfecto en lo uno
y lo otro. Todavia digo una cosa; pero solo suponien
do que fuera permitido sospechar esto de Marta. ¿No
parece acaso que la reputó ociosa, quando pidió que
se la diesen por ayuda de ella? Pero es carnal, y to
talmente no percibe las cosas del Espiritu de Dios, el
que acaso redarguya à quien està ocupado en la con
templacion de Dios sòbre esta ocupacion. Escuche pues
que esta es la parte óptima que permanece eternamente.
Por ventura no parece en algun modo ruda aquella al
ma, que agena enteramente de la contemplacion divina,
entràre en aquella region, en donde esto solo es el
empleo de todos, el único estudio, y la misma vida.
4. Pero consideremos, Hermanos, como en esta
nuestra casa hà distribuido la ordenacion de la cari
dad estas tres cosas, la administracion de Marta , la
Varios contemplacion de Maria, la penitencia de Lázaro. Tie
grados y ne todas estas cosas qualquiera alma que es perfecta:
es t a dos pero mas parece pertenecer á cada uno cada una de
de una ca
estas cosas; de modo que unos se empleen en la santa
sa religio contemplacion, otros estèn dedicados à la administra
$3.
cion por sus hermanos, otros repasen en la amargura
de su alma sus años, como los llagados que duermen
GIl
EN LA AsuNcroN DE LA VIRGEN MAP 1A. 271
en los sepulcros. Asi ciertamente, asi es necesario, que
Maria sienta piadosa y sublimemente de su Dios; Mar.
ta benigna y misericordiosamente de su prógimo; Lā
zaro miserable y humildemente de si mismo. Cada uno
considere el grado en que se halla. Si se ballaren en Ezech. 14
14 -
esta ciudad Noe, Daniel , fob , ellos con su justicia
serán librados , dice el Señor, pero no librardn el
bijo o la bija. A ninguno adulamos nosotros: ojalá que
ninguno tampoco se engañe à si mismo. Aquellos à
quienes ningun gobierno se hà confiado, ninguna ad
ministracion se les hà encargado, enteramente debe
ràn sentarse ô junto à los pies de Jesus con Maria, ô
ciertamente con Làzaro dentro de las cercas del se
pulcro. ¿Què mucho que Marta se turbe acerca de mu
chisimas cosas, estando ella sollcita por muchos? Pe
ro á ti a quien no incumbe esta precision, una de dos
cosas te es necesaria: ô no turbarte en modo alguno,
sino antes bien deleytarte en el Señor: ô sino puedes
todavia esto, turbarte no acerca de muchas cosas, si
no (como el Propheta dice de si) acerca de ti mismo.
5 Otra vez lo digo, porque alguno no busque escu
º sa en la ignorancia. Es preciso, Hermanos, a quien en Ps. 41,7
- nada pertenece el fabricar ô regir èntre las ondas del
Que debé
-díluvio el arca de Noe, ô que seas varon de deseos, hacer los
-como era Daniel; ð con el bienaventurado Job, va Religio
ron de dolores, y que sabe de enfermedades. De otra sos no é
suerte temo que estando tibio y provocándole à nau pleados é
las cosas
seas te empiece a vomitar de su boca aquel Señor que e AtenaSe
desea encontrarte, ó calido con la consideracion de èl,
y encendido con el fuego de la caridad; ô frio con el Aviso
solo conocimiento de el mismo, y apagando con el provecho
agua de la compuncion los dardos inflamados del dia so à los
blo. Pero la misma Marta tambien debe ser amones q se exer
citan en
tada, que lo que principalmente se desea en los admi. la vida
nistradores es que cada uno sea fiel. Y sera fiel, si ni activa
busca el interes propio, sino el servicio de Jesu Chris
ºto, para que su intencion sea pura; ni hace su volun
- tad,
272 SERMoN III. DE S. BERNARDo ABAD.
tad, sino la del Señor, para que su accion sea orde
nada. Porque hay algunos cuyo ojo no es sencillo, y
tienen aca su recompensa. Hay quienes son llevados
de los propios movimientos del ânimo, y están conta
minadas todas las cosas que ofrecen, por hallarse en
estas sus voluntades propias. Vèn ahora conmigo al càn
tico nupcial, y consideremos como el Esposo , quan
do llama a la Esposa, ni omite alguna de estas cosas,
Cant. 2.
I Oe
ni añade a ellas otra alguna. Levántate, dice, date
priesa , amiga mia , hermosa mia, paloma mia, y ven.
¿Acaso no es amiga la que atenta à los intereses del
Señor, pone fielmente tambien la misma vida por èl?
Porque todas las veces que por uno de estos sus pe
queñuelos intermite la ocupacion espiritual, tantas ve
ces pone espiritualmente por èl su vida. ¿Acaso no es
hermosa la que à rostro descubierto especulando la
gloria del Señor, es transformada en la misma ima
gen de claridad en claridad , como por el Espíritu
del Señor ? ¿Acaso no es paloma la que llora y gime
en los agugeros de la piedra, en las cavernas de la cer
ca, como sepultada bajo de la piedra?
Los Pre 6 Una muger, dice , llamada Marta le recibió en
- lados tie su casa. Cierto es que tienen el lugar de esta los her
nen el ofi manos oficiales , ā quienes la providencia de la cari
ci o de dad fraternal diputo a varias administraciones. Ojalá
Marta. que yo tambien merezca ser hallado fiel entre los ad
ministradores. Porque, ¿à quiènes parece se debe adap
tar mas convenientemente lo que dice el Señor: Mar.
ta Marta solicita estds, que à los Prelados , si es
que ellos presiden en digna solicitud ¿O quièn es
turbado acerca de muchisimas cosas sino aquel a quien
incumbe la solicitud de María que contempla, de La
zaro que hace penitencia, y aun de aquellos tambien
con quienes parte sus cargas? Mira á Marta solicita,
mira a Marta turbada acerca de muchisimas cosas.
Hablo del Apóstol , quien amonestando a los Prelados
acerca de su solicitud, tiene el mismo la solicitud de
tQ
EN LA Ast, NcroN DE LA VIRGEN MARrA. 273
todas las Iglesias. ¿Quièn enferma èntre vosotros, di * Cor. r
29.
ce, y yo no enfermo? ¿Quièn es escandalizado, y yo
no soy abrasado. Reciba pues en su casa al Señor Mar
ta, à la qual es à saber, està encargado el cuidado
de la casa. Ella es la mediadora, para obtener la gra.
cia juntamente para si, y para sus subditos , reciba la
gracia, como està escrito: Reciban los montes la paz
para el pueblo, y las montañas la justicia. Reciban la Ps. 71. 3 y.
tambien los demàs coadjutores suyos, cada uno segun - ,
-
"-
la qualidad de su ministerio: reciban a Christo, sir
van à Christo, ministrenle en los miembros suyos:
aquel en los hermanos enfermos, éste en los po
bres, el otro en los huespedes y peregrinos.
7 Estando los quales solicitos en el ministerio co
mun, vea Maria como persevera en un santo repôso, Prevenci
y considera que el Señor es suave. Vea , repito , con on ütil à
que corazon tan devoto, con que ànimo tan tranqui los conté
lo está sentada à los pies de Jesus, miràndole siem plativos,
pre delante de si, y recibiendo las palabras de la bo
ca de aquel Señor, cuyo aspecto es deleytable, y el
lenguage dulce. Porque està derramada en sus labios
la gracia, y es hermoso sobre todos los hijos de los
hombres, y aun tambien sôbre toda la gloria de los
Angeles. Alegrate, y dà gracias, Maria, porque es
cogiste la mejor parte. Dichosos o los ojos que ven lo
que tu ves, y las orejas que merecen oir lo que tu
oyes. Dichosa ciertamente que percibes el eco dul
ce de su susurro en el silencio , en el quak sin duda
es bueno para el hombre, aguardar al Señor. Se sen
cilla, no solamente sin dolo, y disimulo, sino, sin multi
tud de ocupaciones tambien, para que tu conversacion
sea con aquel Señor, cuya voz esa dulce, y hermoso
su rostro. Guardate de una cosa, y es, de abundar en
tu sentido, y querer saber mas que lo que conviene
saber; no sea que siguiendo la luz, tropiezes en las
tinieblas, burlândose de ti el demonio de medio dia,
del qual no pertenece tratar en este hugar. Pero, ¿adôn
MIn de
274 SERMoN II. DE S. BERNARDo ABAD.
- de se fuè Lázaro? ¿En dónde le habeis puesto? Hàblo
à las hermanas, que sepultaron à su hermano con la
predicacion y el ministerio, con el exemplo y la ora
cion. ¿En dónde pues le pusisteis? Escondido està en
la cavada tierra, yace bajo de la lápida, no se en
cuentra facilmente. Por eso no serà fuera de propò
sito reservar para el difunto de quatro dias el Ser
mon quarto, para que, à exemplo del Salvador, oyendo
Johan. II. nosotros: Mirad que aquel á quien amdis, está en
3s
fermo; tambien nos quedemos aqui este dia.

ºrº º e-ºe ese º es e-e-e-4-4->e ºxx


EN LA ASUNcioN
DE LA RENAVENTURADA vºces MARIA.
SERMON QUARTO. º

De los quatro dias de Edzaro, y del elogio de la


s - Virgen.
- I.- Tra para toda carne de hablar, quan
tº. La do es llevada al Cielo la Madre del Ver
bo encarnado; ni debe cesar en sus alabanzas la hu
mana mortalidad, quando sola la naturaleza del hom
bre es ensalzada sobre los Espíritus inmortales en la
Virgen. Mas, ni permite la devocion callar de su glo
fia, ni puede mi pensamiento estèril concebir cosa
que sea digna, ni la puede idàr à luz mi lenguage
inculto. De aqui es, que aun los mismos principes de
la Corte celestial á la consideracion de tanta novedad
Cant,8.5.
claman no sin admiracion: ¿Quien es esta, que sube
del desierto rebosando en delicias? Como si mas cla
ramente dijeran: ¡Quán grande es èsta ó de dónde
pudo tener, subiendo sin duda del desierto, tanta afluen.
2 ... - Clal
En LA A su NcroN DE LA VragEN MARrA. 275
cia de delicias. Porque ni se encuentran delicias igua- Los An
les aun en nosotros , ā quienes en la ciudad de Dios seles, ad
alegra el ímpetu del rio; y que bebemos en el tor- ¿:
rente del deleyte en la presencia de la gloria. ¿Quien ¿ a
es esta que de debajo del sol , en donde nada hay sino Asunció
trabajo y dolor, y afliccion de espiritu, sube rebo- dela Vir
sando en delicias espirituales? ¿Què mucho que haya gºn.
llamado yo delicias al honor de la Virginidad con el
don de la fecundidad, á la distinguida divisa de la
humildad, al panal de la caridad que destila , à las
entrañas de piedad, à la plenitud de la gràcía, a la
prerogativa de la singular gloria? Subiendo pues del
desierto la Reyna del mundo aun para los Angeles
santos, como canta la Iglesia: Se hizo hermosa y
suave en sus delicias. Sin embargo dejen de admirar mirable
- - - -
ºº• A

las delicias de este desierto, porque el Señor dió su ¿¿


bendicion, y la tierra nuestra dió su fruto. ¿Què se censo de
admiran de que suba Maria de la tierra desierta rebo- Ch isto
sando en delicias Admiren mas bien a Christo bajan- de Cielo,
do pobre de la plenitud del Reyno celestial. Porqué o,
mucho mas digno parece de maravilla , que e Hijo a: aq
de Dios se minòre algo respecto de los Angeles, que
el ser ensalzada la Madre de Dios sóbre los Angeles.
El anonadarse el Señor de la magestad fue para lle
narnos à nosotros: las miserias de èl son las delicias
del mundo. Finalmente, siendo rico se hizo pobre c.
por nosotros, para que con su pobreza fuesemos en-ººººº,
riquecidos. Sobre estó tambien la ignominia de la cruz º ¿.
se hizo la gloria de los creyentes, ºzº º? 3
2 Pero todavia hacia el monumento se apresura
nuestra Vida, para sacar del monumento al muerto de Conside
quatro dias : y sobre quien (si vuestra caridad se acuer. raciones:
da bien) se os debe hoy el Sermon; esto es; a Láza-¿
ro busca, para ser el buscado y hallado de Lazaro. :
Porque en esto está la caridad, no en que nosotros sepulcro.
hayamos amado a Dios y sine en que el mismo nos
amò primero. Ea pues, Señor, buscadº a quien ámáis,
- 3 Mm 2 - pa
276 SERMoN IV. DE S. BERNARno ABAn.
para hacerle à èl amante de vos, y diligente en bus
caros. Preguntad en donde le han puesto: pues que
yace encerrado, atado, y cargado. Yace en el tümu
lo de la conciencia, està preso con los lazos de la
disciplina, està apretado como con una piedra sóbre
puesta à èl, y es oprimido con la carga de la peni
tencia, especialmente porque le falta por ahora el amor
fuerte como la muerte, y la caridad que lo sostiene
todo, y en todas estas cosas ya huele mal, Señor:
pues ya està de quatro dias. Creo que ya vuelan de
lante los ingènios de muchos, para entender què Lá
Ezech. 8. zaro sea éste de quien háblo: aquel sin duda que muer
8. to poco há al pecado, cavó para si mismo la pared
à fin de ver las muchas, y malas abominaciones de
su perverso
Jerem. a 5 pheta è inescr utable corazon, y segun otro Pro
r entró en la piedra, escondido
, se en la cavada
tierra à vista del furor del Señor.
... , , , 3 ¿Mas que significa esto: Señor, ya huele mal,
¿,
Cotejo él, pues está
tre Láza-
quatr
deament
pront e,oeste Acaso
dias?fetòr. , y no enten
estos, derào qual
quatr dias.
¿ o juzgo el primer dia el del temor, en el qual, escla
reciendo en nuestros corazones, morimos al pecado,
y en algun modo, nos sepultamos en nuestras con
ciencias. El segundo, (sino me engaño) se pasa en el
del combate. A acome
Los qua- trabajoconve la verdad, enfuert principios
los ement
tro dias de la rsion, suele ter mas e la
de un pe... tentacion de la mala costumbre; y apenas se pueden
¿?
CIte, V
extinguir
cero pareclos
e ser el sdelinfla
dardo mados
dolor del enemi
, quand o unogo. Ela ter
repas sus
anos en la amargura de su alma; y no trabaja tanto
..., o 3 ep evitar lo que està por venir, como llora con mu
e chisimas lagrimas lo pasado. ¿Te admiras de que he
a a llamado dias à estos Tales eran debidos a una sepul-,
ºtura; únos días de niebla, y de obscuridad, dias de:
ºllanto y de amargura. Siguese el día del pudor, no
"" desemejante de los tres ; quando ya se cubre de hor
rible confusion esta lamentable alma, considerando .
e" º "-

- l . . a ni. atCIl
EN LA AsuNcroN DE LA VIRGEN MARIA. 277
atentisimamente en que y quanto hà delinquido, y
mirando con los ojos del corazon las denegridas ima- -

genes de sus pecados. Semejante alma nada disimula,


sino que todo lo juzga, todo lo agrava, todo lo exa- -

gera: no se perdona à si , hecha duro juez contra si


misma. Enojo útil ciertamente, y crueldad digna de
misericordia, que facilmente se concilia la divina gra
cia, quando el alma se llena del zelo por Dios aun con
tra ella misma. Sin embargo, Läzaro, sal afuera; no Bódad ín
te detengas algo mas de tiempo en tanto hedor. La car- finita de
ne que huele mal, está proxima à la podredumbre: y #a
el que se confunde con alguna mayor intension, y se a:
consume, està cerca de desesperar. Por tanto, Lázaro, dor.
sal afuera. Un abismo llama a otro abismo: el abismo
de luz y de misericordia, al abismo de miseria, y de
tinieblas. Mayor es la bondad de Dios, que tu iniqui
dad, y donde abunda el delito, hace sobreabundar la
gracia. Lazaro, dice, ven afuera. Como si dijera mas
claramente: ¿Hasta quàndo te detiene la obscuridad de
tu conciencia? ¿Quanto tiempo te compungiràs en tu
retrete con un corazon pesado? Ven afuera, anda , res
pira en la luz de mis misericordias. Porque esto es lo
que leiste en el Propheta: Enfrenare tu boca con mi Isai.489.
alabanza , para que no perezcas. Con mas evidencia
otro Propheta dice de si : Para conmigo mismos se bd Ps, 4.7
turbado, mi alma, por eso me acordarè de vos. " .
4. Pero ya que nos da à entender en lo qúe dice:
Quitad la piedra, . . y despues de un poco, desatadle?"
¿Por ventura despues de la visita de la gracia que le
trajo el consuelo, cesarà de hacer penitencia, porque
se acercó el Reyno de los Cielos; ó desecharà la en-lo
señanza, dando acaso lugar á que el Señoro se enóge,
y perezca el fuera del camino de la justicia. De ninººººº,
gun 1 manera haga esto. Q litese la piedra, pero per- ¿
manezca la penitencia , no ya apremiando y cargando, sucitado.
sino antes corroborando y confirmando la mente vigo-o , , ,
rosa y robusta ; siendo ya su comida, lo que antes no n.
S3- ... , "
278 SERMon IV. De S. Be RNARDo ABAp.
sabia; sin duda, el hacer la voluntad del Señor. Así
ya la disciplina no constriñe al que se halla libre, se
Tim. 1. gun aquello: No hay puesta ley para los justos ; sino
9. que le rige como voluntario , y le dirige al camino de
la paz. Acerca de esta suscitacion de Lázaro mas cla
P
S. I 5, 1O,
ramente canta el Propheta: No dejaréis mi alma en el
2 -

infierno, porque, como me acuerdo haber dicho en el


segundo dia de esta festividad, es como un infierno,
y cárcel del alma la conciencia rea. Ni permitireis,
que vuestre santo (no santo de si mismo, sino vuestro,
à quien vos mismo santificäis) vea la corrupcion. Por
que estaba proximo à la corrupcion el muerto de qua-.
tro dias, que ya comenzaba à oler mal. Estaba ya cer
ca de deshacerse enteramente , y de que viniendo al
profundo de los males, despreciase esto mismo el im
plo; pero prevenido por la voz de virtud y vivificado.
por ella, da gracias diciendo: Me bicisteis manifies.
tos los caminos de la vida, me llenareis de alegria con
vuestro rostro. Porque llamasteis mi atencion à la con
templacion de èl mismo, y sacästeis del infierno mi al
ma, quando se congojaba sôbre mi mi espiritu, miran
do el semblante demasiado abominable de la concien
- cia propia. Clamo, dice, con grande voz: Lázaro,
-
ven afuera; con grande voz ciertamente, no tanto
elevada en el sonido, quanto magnífica en la piedad
y virtud.
s Mas adónde hemos venido? Seguiamos à la Vir.
gen que subia sóbre los Cielos: y vedahi, que hemos
descendido con Lázaro al abismo. Del esplendor de la
virtud al hedor de un muerto de quatro dias, inclinan
dose por si misma, se resbaló la oracion. ¿Por què es
. ... to , sino porque èramos llevados del peso própio, y
Que cosa, nos llevaba tras si una materia tanto mas copiosa sin
¿? duda, quanto mas familiar: Confieso mi impericia, no
delas ala. oculto la propia pusilanimidad. No hay cosa á la ver
¿e dad que mas me deleyte, pero ni hay cosa tampoco
laadre.
Virgen que mas me aterre, que hablar de la gloria de la Vir
gen
EN LA AsuNcroN DE LA VIRGEN MAR 1A. 279
gen Madre. Porque, sin hablar ahora del inefable pri
vilegio de sus mèritos, y prerogativa enteramente
singular, con tanto afecto de devocion la aman (como
es justo) todos, la honran , la respetan, que aunque
todos emprendan hablar de ella ; sin embargo todo
lo que se dice de lo que es indecible, por lo mismo
que se pudo decir, es menos grato, agrada menos, y
menos se acepta. ¿Y què mucho que dè poco gusto
todo lo que de una gloria ineomprensible puede com
prender la mente humana Porque ved aqui; si ala
bäre yo en ella la Virginidad, otras muchas Virgines
se ofrecen despues de ella. Si predicáre su humildad, Math, 1 1.
se encontrarán acaso, aunque sean pocos, quienes en 29.
señandolos su hijo, se hicieron mansos y humildes de
-corazon. Si quisiere engrandecer la muchedumbre de Que cosa
su misericordia, hay algunos varones de misericordia, seala mas
y tambien mugeres. Una cosa hay en que ni se vió digna
a dmirar
de
tener primera semejante, ni otra que la siguiese, po se en.., la
seyendo ella sola los gozos de madre con el honor de Vigen.
la Virginidad. Ea parte óptima, dice, escogió para
si Maria. La óptima ciertamente: porque es buena la
fecundidad conyugal, pero mejor la castidad virginal:
mas de todos modos es óptima la fecundidad virginal,
è la virginidad fecunda. Privilegio es de María, no
se darà à otro, porque no se le quitarà a ella. Singu
lar es, pero por conseqüencia se ve que es inde cible,
pues así como nadie le puede alcanzar, así nadie le * -
puede explicar. ¿Què serà, si añades tambien, de
quien es madre? ¿Què lengua podrà ya, aunque sea
angèlica, ensalzar con dignas alabanzas à la Virgen
Madre? ¿Pero Madre , no de qualquiera, sino de Dios?
Duplicada novedad, duplicada prerogativa, duplicado
milagro, pero que por todos modos concuerda digna
y aptisimamente. Porque ni fuè decente a la Virgen
otro hijo, ni à Dios otro parto.
6 Sin embargo, si lo miras con cuidado, no pre
cisamente estas, sino tambien todas las demás viº.
CS2
28o SERMoN IV. DE S. BERNARDo ABAD.
Sus virtu.
des, que parecian ser comunes, hallaràs que fueron
des espe en Maria singulares. Porque, ¿què pureza, aunque sea
ciales.
la Angélica, se atreverà à compararse con aquella Vir
ginidad, que fuè digna de ser hecha sagrario del Es
1. Su pu píritu Santo, y habitacion del Hijo de Dios? Si juz
eZ3l» gamos del precio de las cosas por lo raro de ellas, sin
duda la que propuso la primera observar en la tierra
Luc, 1.34 una vida angélica, es sobre todos. ¿Cómo , dice, se ha
rd esto? porque yo no conozco varon. Propósito in
moble de virginidad, que ni prometiendo el Angel un
hijo, titubeó en modo alguno. ¿Cómo , dice, se ha
rd esto? Puesto que no ha de ser del mismo modo,
que suele hacerse en los demàs. Yo absolutamente no
conozco, varon, ni con desèo de hijo, ni con esperan
za de sucesion. . . . . º

7. Pero ¿quàn grande y quàn preciosa la virtud de


la humildad con tanta pureza, con inocencia tanta,
con una conciencia enteramente sin delito, mas bien
a. Su hu con tanta plenitud de gracia? ¿De dónde en ti la hu
mildad,
mildad, y tanta humildad, ö bienaventurada? Digna
ciertamente de que la miràse el Señor, de que el Rey
deseàse su hermosura, y de que con su olor suavisi
mo, fuese atraído desde aquel eterno repôso del pa
terno seno. Mira pues quan manifiestamente concuer
dan entre si el cântico de nuestra Virgen, y el cánti
co nupcial: sin duda su vientre fuè tàlamo del espo
Luc. 1.34
so. Escucha à Maria en el Evangelio: Miró, dice, la
humildad de su sierva. Escucha à la misma en el càn
Cant. 1. tico de los Esposos: Quando el Rey estaba en su re
1 Ie poso, mi nardo dió su olor. El nardo es una yerba hu
milde, y limpia el pecho, para que sea claro, que
en el nombre del nardo se designa la humildad, cu
yo olor y hermosura encontro la gracia delante de
3. Su mi Dios. Calle vuestra misericordia, ô bienaventurada Vir
se ricor gen, si hay alguno, que habiendoos invocado en sus
dia,
necesidades, se acuerda que le habeis faltado. Noso
tros i siervecillos vuestros os congratulamos à la ver
- dad
EN LA AsUNcroN DE LA VrRo EN MARIA. 28 r
dad en las demàs virtudes: pero en èsta mas bien á
nosotros mismos. Alabamos su virginidad, admiramos
su humildad : pero la misericordia sabe mas dulcemen
te à los miserables , abrazamos con mas amor su mi
sericordia, nos acordamos de ella mas veces, y la in
vocamos con mas freqüencia. Porque esta es la que
obtuvo la salud de todo el mundo, èsta la que logrò
la reparacion de todos. Es constante que ella estuvo
solícita á favor de todo el linage humano, pues la
dijo el Angel: No temas , Maria , has ballado la Luc. 1.3o
gracia, sin duda la gracia que buscabas. ¿Quièn po
drà investigar pues, ô bendita, la longitud , y lati
tud, la sublimidad, y lo profundo de vuestra miseri
cordia? Porque su longitud subviene hasta la ultima
hora à los que la invocan Su latitud llena el orbe
de la tierra , para que tambien toda la tierra estè
llena de misericordia. Asi tambien la sublimidad de
ella halló la restauracion de la ciudad celestial, y su
profundo obtuvo la redencion para los que estaban
sentados en las tinieblas y en la sombra de la muer
te. Por vos se llenò el Cielo, se evacuó el infierno, se
instauraron las ruinas de la celestial Jerusalen, se díô
la vida que habian perdido, à los miserables que la
aguardaban. A èste modo su potentisima y piadosi
sima caridad està llena de afecto para compadecerse,
y de efecto para dàr el amparo; en ambas cosas igual
mente rica. -

8 A esta fuente pues se apresure sedienta nuestra


alma: à este cúmulo de misericordia recurra con to
da solicitud nuestra miseria. Ved ya con que afectos Invoca
os hemos acompañado, subiendo vos al Hijo, y os cion à la
hemos seguido a lo menos de lejos, Virgen bendita. Virgen.
: Sea en lo adelante cuidado de vuestra piedad hacer
manifiesta al mundo la misma gracia qué hallasteis
con Dios; alcanzando perdon para los reos, remedio
para los enfermos, fortaleza para los dèbiles de co
". razon, consuelo para los igidos,
Il
amparo y libertad
pa
282 SERMoN IV. DE S. BERNARDo ABAD.
para los que peligran, por vuestros santos ruegos. Y
en este dia tambien de solemnidad y alegria, à los sier
vecillos que invocan entre alabanzas el dulcisimo nom
bre de María, per vos, ô Reyna piadosa , dè los do
nes de su gracia Jesu Christo hijo vuestro, Señor nues
tro, quien es sobre todas cosas Dios bendito por los
siglos. Amen. .
éSSSSSSSSS sSs SSSSSSSSSS).
EN EL DOMINGO.

DENTRO DE LA OCTAVA DE LA ASUNCION

DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA.

SE R MIO N.
Sôbre las doce prerogativas de la Bienaventurada Vir
gen Maria , por las palabras del Apocalipse : Un por
fento grande apareció en el Cielo; una Muger esta
ba cubierta con el sol, y la luna d sus pies , y en
su cabeza tenia una corona de doce estrellas.

Uchisimo daño , Amantísimos, nos cau


saron un varon y una muger: pero, gra
cias à Dios, igualmente por un varon y por una mu
ger se restaura todo ; y no sin grande aumento de
gracias. Porque no fuè el don como habia sido el de
lito: sino que excede à la estimacion del daño la
grandeza del beneficio. Asi, el prudentisimo y clemen
tisimo Artifice no quebrantó lo que estaba hendido,
sino que lo rehizo mas utilmente por todos modos,
formando, es á saber, un nuevo Adan del viejo, y
transfundiendo a Eva en Maria. Y ciertamente podía
bastar Christo, pues aun ahora toda nuestra suficien
. C13
EN EL Do M. DE LA OcTAvA DE LA AsUNcroN. 283
cia es de èl; pero no era bueno para nosotros, que es Uno, y
OtIO SexO
tuviese el hombre solo. Mucho mas conveniente era
coóperan
que asistiese á nuestra reparacion uno y otro séxo, no à nuestra
habiendo faltado para nuestra corrupcion ni el uno, ni renº 5
el otro. Fiel y poderoso mediador de Dios y de los
hombres es el hombre Christo Jesus, pero respetan
en el los hombres una divina magestad. Parece estàr
la humanidad absorbida en la Deidad, no porque se
haya mudado la substancia, sino porque sus afectos á.

estàn divinizados. No se le canta à él sola la miseri


cordia, sino que tambien se le canta igualmente el
juicio : porque aunque aprendió de lo que padecio la
compasion , para hacerse misericordioso, con todo eso
tiene la potestad de juez al mismo tiempo. En fil,
nuestro Dios es un fuego que consume. ¿Qué mucho
que tema el pecador llegarse, no sea, que al modo
que desaparece la cera à la presencia del fuego, asi Deut. 41
perezca èl à la presencia de Dios? 24. -

2 Ya no parecerà estàr demàs la muger bendita. Hebr. 12.


èntre las mugeres: se hallara verdaderamente que tie 29.
ne lugar en nuestra reconciliacion. Porque nos es pre
ciso un mediador para este mediador, ni hay otro mas
útil à nosotros que Maria. Mediadora demasiado cruel Maria es
la media
Eva, por quien la serpiente antigua infundiò en el dora para
varon mismo el pestifero veneno! ¡Pero fiel Maria, que nue StrO
presentó el antídoto de la salud à los varones y à las Mediador
mugeres! Aquella fuè instrumento de la seduccion , ès
ta de la propiciacion: aquella sugeriò la prevarica
cion , èsta introdujo la redencion. ¿Què rezela llegar Oposició
à Maria la fragilidad humana? Nada hay en ella aus y deseme
tero, nada hay terrible : toda es suave, ofreciendo à janza en"
treMaria,
todos leche y lana. Revuelve con cuidado toda la sè y Eva.
rie de la evangélica historia: y si acaso algo de du
reza , ó de reprehension desabrida; si aun la señal,
finalmente, de alguna indignacion aunque leve , se en
contrare en Maria, tenla en lo adelante por sospecho
sa, y rezela el llegarte à ella. Pero si mas bien, (como
Nn 2 e$
284 SeRMoN DE S. BERNARD o ABAD.
es asi en la verdad) encontràres las cosas que perte -
necen á ella llenas de piedad y de misericordia, lle
nas de mansedumbre y de gracia; dà las gracias à
aquel Señor, que con una benignisima misericordia pro
veyó para ti tal mediadora , que nada puede haber
Quan sua en ella sospechoso. En fin, ella se hizo un todo para to
ve y bené dos; à los sàbios y à los ignorantes con una copio
fica sea la
sisima caridad se hizo deudora. A todos abre el se
Virgé pa
ra todos. no de la misericordia; para que todos reciban de su
plenitud, redencion el cautivo, curacion el enfermo,
consuelo el afligido, el pecador perdon, el justo gra
cia, el Angel alegria ; en fin toda la Trinidad gloria,
la persona del Hijo la substancia de la carne huma
na, para que no haya quien se esconda de su calor.
3 ¿No juzgas pues, que esta misma es aquella mu
Maria se ger vestida del sol? Porque, aunque la misma serie de
compara la vision prophètica demuestre que se debe entender
al sol.
de la presente Iglesia; pero esto mismo seguramente
- parece que se puede atribuir sin inconveniente à Ma
rla. Sin duda ella es la que se vistiò como de otro sol.
Porque, asi como aquel nace indiferentemente sobre
los buenos y los malos, asi tambien esta Señora no
exámina los mèritos antecedentes, sino que se presen
ta exórable para todos, y para todos clementisima;
en fin, se apiada de las necesidades de todos con un
amplisimo afecto. Tambien todo defecto està debajo
de ella, y supera todo lo que hay de fragilidad y de
corrupcion con una sublimidad excelentisima, en que
excede y sòbrepasa las demàs criaturas; de modo que
con razon se dice, que la luna està debajo de sus pies.
De otra suerte no pareceria que deciamos una cosa
muy grande, si dijeramos que esta luna estaba deba
En què jo de los pies, de quien es ilicito dudar, que fuè en
modo es salzada sobre todos los coros de los Angeles, sobre
tà la luna los Querubines tambien, y los Serafines. Suele desig
debajo de narse en la luna no solo el defecto de la corrupcion,
sus pies,
sino la necedad del entendimiento, y algunas veces
ta IIl
EN EL DoM. DE LA OcTAvA DE LA AsuNcroN. 285
tambien la Iglesia del tiempo presente; aquello cier
tamente por su mutabilidad, y la Iglesia por el es
plendor, que recibe de otra parte. Mas una y otra lu
na (por decirlo asi) congruentisimamente està debajo
de los pies de Maria: pero de diferente modo, pues
to que el necio se muda como la luna, el sabio perma Eccl. 17.
nece como el sol. En el sol es el fervor, y el esplen I s
dor estable; en la luna hay solamente el esplendor, y
éste enteramente mudable è incierto, que nunca per
El fervor
manece en el mismo estado. Con razon pues se pro
y esplen
pone a Maria cubierta con el sol, la qual penetrò el dor de la
abismo profundisimo de la divina sabiduria mas allà Virgé es
de lo que se puede creer, de suerte que, en quanto estable.
permite la condicion de criatura sin la union personal,
parece estàr sumergida en aquella inacesible luz. Con Isai. 6. 6.
este fuego se purifican los labios del Propheta, con
este fuego se encienden los Serafines. Pero de muy di
ferente modo mereció Maria no el ser tocada de èl
ligeramente, sino mas bien ser cubierta con èl por
todas partes, ser bañada al rededor, y como encer
rada en el mismo fuego. Candidisimo es à la verdad,
pero y tambien calidísimo el vestido de esta muger;
de quien todas las cosas se vèn tan excelentemente
iluminadas, que no es licito sospechar haya en ella
nada, no digo tenebroso, pero ni obscuro en algun
modo siquiera, ô menos lucido; ni tampoco algo que
sea tibio, ó no lleno de fervor.
4 Igualmente toda necedad está muy debajo de
sus pies, para que por todos modos no se cuente Ma
ría en el número de las mugeres nècias, mi en el co
legio de las Virgines fatuas. Antes bien aquel único
necio, y principe de toda la necedad, que mudado ver
daderamente como la luna, perdió la sabiduria en su
hermosura, bajo de los pies de Maria conculcado y
quebrantado, padece una miserable esclavitud. Sin du Gen 3, 15
da ella es aquella muger prometida otro tiempo por
Dios, para quebrantar la cabeza de la antigua ser
puen
286 SERMoN DE S. BeRNARDo ABAD.
piente con el pie de la virtud : a cuyo calcañal puso
asechanzas en muchos ardides de su astucia, pero en
vano. Puesto que ella sola quebrantò toda la herèti
Varias he ca perversidad. Uno decia que no habia concebido à
regias có Christo de la substancia de su carne : otro silvaba que
tra la Vir. no habia parido al niño, sino que le habia hallado:
gen, -
otro blasfemaba, que à lo menos despues del parto
habia sido conocida de varon: otro no sufriendo que la
llamasen Madre de Dios, reprendia impiisimamente
aquel nombre grande Theötocos , que significa la que
parió à Dios. Pero fueron quebrantados los que po
nian las asechanzas, fueron conculcados los engaña
dores, fueron confutados los usurpadores, y la llaman
bienaventurada todas las generaciones. Finalmente,
luego que parió, puso asechanzas el dragon por me
dio de Herodes, para apoderarse del Hijo que nacia,
y devorarle, porque habia enemistades entre la gene
racion de la muger, y del dragon.
5 Mas ya, si parece que mas bien se debe entender
la Iglesia en el nombre de luna, por quanto no resplan.
Johan. y 5 dece de suyo, sino por aquel Señor que dice: Sin mi
5•
nada podeis hacer: tienes evidentemente expresada
aqui aquella mediadora, que poco hà te recomenda
Apoc. 12. bamos. Una muger, dice, cubierta del sol, y la luna
M• debajo de sus pies. Abrazemos las plantas de Maria,
Hermanos mios, y postremonos con devotisimas sü
plicas à aquellos pies bienaventurados. Tengämosla y
no la dejemos, hasta que nos bendíga: porque es po
derosa. Ciertamente el vellocino que media entre el ro
cio y la era , y la muger entre el sol y la luna, es
Maria es Maria colocada entre Christo y la Iglesia. Pero acaso
tà coloca no admiras tanto el velocino cubierto del rocio , co
da entre
Christo y mo la muger cubierta del sol. Pues, aunque es gran
lalglesia. de sin duda la familiaridad, pero es admirable por to
dos modos la vecindad del sol y de la muger. Porque
¿cómo en fervor tan vehemente puede subsistir natu
raleza tan fragil Justamente te admiras, Moysès san
to,
EN EL DoM. DE LA OcTAvA DE LA AsuNcroN. 287
to, y deseas mirar con mas curiosidad. Pero quita
el calzado de tus pies, y deja los paños de los pen
samientos carnales, si deseas acercarte. JVoy, dice , y Exod. 3.
vere esta grande vision. Grande vision ciertamente, 8.
una zarza ardiendo sin quemarse : grande portento,
una muger que queda ilesa, estando cubierta con el sol. La zarza
No es naturaleza de la zarza, estando cubierta por que ardia
todas partes de llama , permanecer con todo eso sin y n o se
m. quemarse : no es poder de muger el sostener un sol quemaba,
que la cubre. No es de virtud humana, pero ni de la figura de
Angèlica segurameate: es necesaria otra mas sublime. la Virgen.
El Espiritu Santo, dice, sobrevendrd en ti. Y como Luc. 1.35
-si respondiese ella: Dios es espíritu, y nuestro Dios
es un fuego que consume: La Virtud, dice, no la mia,
no la tuya, sino la del Altisimo te hard sombra. No
es maravilla pues, que debajo de tal sombra sostenga
tambien un a muger vestido tal. - -

6 Una muger, dice, cubierta con el sol. Sin du


da cubierta de luz como de un vestido. No lo perci
be acaso el carnal: sin duda es cosa espiritual; nece
-dad le parece. No parecia asi al Apòstol, quien de
cia : IVestid os del Señor 3esu Christo. ¡Quän fami
liar de el fuisteis hecha , Señora quán próxima , mas
bien, quàn íntima merecisteis ser hecha , quánta gra
cia hallasteis en Dios! En voso està; y vos en èl: à
èl le vestis, y sois vestida por èl. Le vestis con la
substancia de la carne, y el os viste con la gloria de
la magestad suya. Vestis al sol de una nube, y sois
vestida vos misma de un sol. Porque una cosa nueva
hizo Dios sobre la tierra, y fue que una muger ro
dease a un varon, que no es otro que Christo, de
quien se dice: He abi un varon , Oriente es su nom
bre: una cosa nueva hizo tambien en el Cielo, y fuè
que apareciese una muger cubierta con el sol. Final
mente, ella le coronó, y mereció tambien ser corona
da por èl. Salid hijas de Sion, y ved al Rey Salo
mon en la diadema, con que le coronó su Madre. Pe
- IO
233 SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
Pero esto para otro tiempo. Entre tanto , entrad mas
antes y ved à la Reyna en la diadema, con que la
coronó su Hijo.
Apoc. 1 t. 7 En su cabeza , dice, tenia una corona de doce
8.
estrellas. Digna sin duda de ser coronada con estre
llas aquella, cuya cabeza, brillando mucho mas lucida
mente que ellas, mas bien las adornarà , que serà por
ellas adornada. ¿Què mucho que coronen los astros à
quien viste el sol Como en los dias de primavera, dice,
la rodeaban las flores de los rosales, y las azuzenas de
los valles. Sin duda la mano izquierda del esposo está
puesta bajo de su cabeza, y ya su diestra la abra
za. ¿Quièn apreciarà estas piedras? ¿Quièn dará nom
bre à estas estrellas, con que està fabricada la dia
dema real de Maria? Sôbre la capacidad del hom
bre es där idèa de esta corona, y explicar su com
posicion. Con todo eso nosotros segun nuestra corte
dad, absteniendonos del peligroso exàmen de los se
cretos, podremos acaso sin inconveniente entender en
estas doce estrellas doce prerogativas de gracias, con
que Maria singularmente està adornada. Porque se en
cuentran en Maria prerogativas del Cielo, prerogati
vas del cuerpo, y prerogativas del corazon; y si es
te ternàrio se multiplica por quatro, tenemos quizà
las doce estrellas con que la real diadema de Maria
Doce pri resplandece sóbre todos, Para mi brilla un singular
vil egios resplandor, lo primero, en la generacion de Maria,
de la gra. lo segundo en la salutacion del Angel, lo tercero en
cia en Ma la venida del Espíritu Santo sôbre ella, lo quarto en
ria,
la indecible concepcion del Hijo de Dios. Asi, en es
tas mismas cosas tambien resplandece un soberano ho
- nor por haber sido ella la primicèria de la virginidad,
por haber sido fecunda sin corrupcion, por haber es
tado en cinta sinopresion, por haber parido sin do
lor. No menos tambien con un especial resplandor bri
llan en Maria la mansedumbre del pudor, la devocion
de la humildad, la magnanimidad de la fe, el marti
T1O
EN EL Dow. DE LA OcrAvA DE LA Asu NcroN. 289
rio del corazon. Cuidado vuestro serà mirar con ma
yor diligencia cada una de estas cosas. Nosotros ha
bremos satisfecho, al parecer, si pudieremos indicar
las brebemente.
8 ¿Què es pues lo que brilla comparable con las
estrellas en la generacion de María? Sin duda el ser 1. En su
nacida de Reyes, el ser de la sangre de Abrahan, el generaci
S, ser de la generosa prosàpia de David. Si esto parece Ols

l, poco, añade que se sabe fuè concedida por el Cielo à


21. aquella generacion por el privilegio singular de san
0. tidad; que mucho antes fuè prometida por Dios á
estos mismos Padres; que fuè prefigurada con miste.
l riosos prodígios; que fuè prenunciada con oràculos
prophèticos. Porque à esta misma señalaba anticipa Num. 17.
II.
damente la vara sacerdotal, quando floreció sin rayz; Jud, 6.37
á èsta el vellocino de Gedeon , quando en medio de
CC la era seca se humedeció ; à èsta la puerta oriental Ezech.44
le
05, en la vision de Ezequiel, la qual para ninguno estu
vo patente jamàs. Esta era finalmente, la que Isaías
mas claramente que todos, ya la prometia como vara
que habia de nacer de la rayz de Jesé, ya mas ma Isai. 11. 1
nifiestamente como Virgen que habia de parir. Con
razon se escribe , que este prodigio grande habia apa
recido en el Cielo, pues se sabe haber sido prome
tido tanto antes por el Cielo. El Señor dice: El mis Isai7. 14
mo os dard un prodigio. Ved que concebird una Vir
gen. Grande prodigio dió à la verdad, porque tam
bien es grande el que le dió. ¿En què vista no re
verbera con la mayor vehemència el brillo resplan
deciente de esta prerogativa? Ya en haber sido salu s. En la
dada por el Angel tan reverente y obsequiosamente, salutació
que podia parecer que la miraba ya ensalzada en el del Angel
sólio real sôbre todos los órdenes de los esquadrones
celestiales, y que casi iba a adorar a una muger, el
que solía hasta entonces ser adorado gustosamente por
los hombres ; se nos recomienda el excelentísimo mè
rito de nuestra Virgen, y su grácia singular.
Oo NO
29o SERMoN DE S. BERNARDo AE Ab.
9 No menos resplandece aquel nuevo modo de con
cepcion, por el qual, no en la iniquidad como las
demàs mugeres, sino sobreviniendo el Espíritu Santo,
3. y 4.
sola Maria concibió , y de sola la santificacion. Pues
En haber el haber engendrado ella al verdadero Dios y verda
la cubier dero Hijo de Dios, para que uno mismo fuese Hijo
to con su de Dios y del hombre , y uno absolutamente Dios y
sombra;y hombre naciese de Maria, abismo es de luz: ni di
en el nue
vo modo rè facilmente, que aun la vista del Angel no se ofus
con q.có que á la vehenencia de este resplandor. En lo de
cibió al màs, evidentemente ilustra la virginidad de su cuerpo
V e rb o el propósito de la virginidad, y principalmente la no
Eterno,
vedad del mismo propósito: puesto que, elevàndose
en la libertad de espiritu sôbre los decretos de la ley
de Moysès, ofreció à Dios con voto la inmaculada
santidad de cuerpo y de espíritu juntamente. Prueba
la inviolable firmeza de su propósito el haber respon
dido tan constantemente al Angel que la prometia un
hijo: ¿Cómo se bard esto?, porque yo no conozco va
ron. Acaso por eso se turbó en sus palabras, y pen
saba que salutacion sería ésta, porque habia oido que
la llamaban bendita èntre las mugeres , la que siem
pre deseaba ser bendita èntre las Virgines. Y desde
aquel punto ciertamente pensaba què salutacion sería
. esta, porque ya parecia ser sospechosa. Mas luego
que en la promesa de un hijo aparecia el peligro ma
5. El pro nifiesto de la virginidad , ya no pudo disimular mas,
pósito de ni dejar de decir: ¿Cómo se hard esto º porque yo no
virgini conozco varon. Por tanto, con razon mereció aquella
dad nue bendicion, y no perdió èsta: para que así sea mucho
vo y fir mas gloriosa la virginidad por la fecundidad , y la fe
misimo,
cundidad por la virginidad, y parezcan ilustrarse mu
Luc. f. 34 tuamente estos dos astros con sus rayos. Pues el ser vir
6. Su fe.-
gen cosa grande es : pero ser virgen Madre, por to
dos modos es mucho mas. Con razon tambien sola
cundidad
sin cor ella no sintió aquel molestisimo tédio, con que todas
rupcion. las mugeres preñadas son afligidas, pues ella sola con
- - ci
EN EL DoM. DE LA OcTAvA DE LA AsUNcroN. 29 r
cibió sin libidinoso deleyte. Por lo qual en el misma
principio de su concepcion , quando principalmente
son afligidas miserablemente las demàs mugeres, Ma
ria con toda presteza sube à las montañas para asis
tir á Isabel. Subió tambien á Belen, estàndo ya cer
cano el parto , llevando aquel preciosisimo depósito,
llevando aquel peso dulce, llevando à quien la lle
vaba. Asi tambien en el mismo parto, de quànto es 7. Su pre
plendor es, el haber dado à luz con un gozo nuevo ñado sin
la nueva prole , siendo sola ella èntre las mugeres gravamé,
agena de la comun maldicion, y del dolor de las que 8. Su par
paren. Si el precio de las cosas se hà de juzgar por to sin da
lo raro de ellas, nada se puede hallar mas raro, que lor.
èstas. Puesto que en todas ellas ni se vió tener pri
mera semejante, ni segunda. De todo esto, si fielmen
te lo miramos , sin duda concebimos admiracion; pe
ro y veneracion tambien, devocion , y consolacion.
1 o Mas lo que todavia resta considerar, pide imi
tacion. No es para nosotros el ser antes del nacimiento Estas cos
prometidos prodigiosamente de tantos y tan varios Sas no só
modos, ni el ser prenunciados desde el Cielo: mas imitables
para no
ni tampoco el ser honrados por el Archàngel Gabriel sotros; pe
con los obsequios de tan nueva salutacion. Mucho me ro lo son
nos nos comunica las otras dos cosas à nosotros : cier las q. se
tamente su secreto es para si. Porque sola ella es de Siguen.
quien se dice: Lo que en ella hd nacido, es del Es Math. r.
piritu Santo: sola ella es, à quien se dice: Lo Santo, 1 O•

que nacerd de ti, se llamard Hijo de Dios. Sean Luc, 1.35


ofrecidas al Rey las vírgines; pero despues de ella, ,
porque ella sola reserva para si la primacia. Mucho
mas; ella sola concibiò al hijo sin corrupcion, le lle
vò sin opresion, le pariò sin dolor. Asi, nada de esto
se exige de nosotros: pero ciertamente se exige algo.
Porque ¿ por ventura, si tambien nos faltáre à noso
tros la mansedumbre del pudor, si nos faltàre la hu
mildad del corazon , si la magnanimidad de la fè, si
la compasion del animº sura
O 2
nuestra negligéncia
la
292 SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
la singularidad de estos dones? Agraciada piedra en la
diadema, estrella resplandeciente en la cabeza, es el
rubor en el semblante del hombre vergonzoso. ¿Pien
sa acaso alguno que careció de esta gracia , la que fuè
9. Su pu llena de gracia? Vergonzosa fuè Maria: del Evangé
dor.
lio probamos esto. Porque, en dónde se vè que fuese
alguna vez loquâz, en dónde se vè que fuese presun
Math. 12,
tuosa? Solicitando hablar al hijo se estaba afuera, ni
46. con la autoridad que tenia de madre, interrumpió el
sermon , ö se entró por la habitacion , en que el hi
jo estaba hablando. En toda la sèrie finalmente de los
quatro Evangèlios (si bien me acuerdo) no se oye ha
No se lee blar à María sino quatro veces. La primera al Angel,
q: la Vir pero quando ya una y dos veces la habia èl hablado: la
gen ha segunda à Isabel, quando la voz de su salutacion hi
blase mas
q. quatro
zo saltar de gozo a Juan en el vientre, y magnifican
VCC625,
do entonces lsabel à María, cuidó ella mas bien de
Luc. 1.34 magnificar al Señor: la tercera al Hijo, quando era ya
Luc. 1.46 de doce años, porque ella misma y su padre le habian
Luc. 1.48 buscado llenos de dolor: la quarta en las bodas al Hi
Johan. 2.
3•
jo, y a los ministros. Y estas palabras sin duda fue
ron indice ciertísimo de su congènita manse dumbre,
y vergüenza virginal. Puesto que reputando suyo el
empacho de otros, no pudo sufrir, no pudo disimu
lar que les faltaba vino, A la verdad, luego que fuè
increpada por el Hijo, como mansa y humilde de co
razon, no respondió, mas ni con todo eso desperó,
avisando a los ministros que hiciesen lo que él les
dijese.
1 I ¿Por ventura no se lee desde el princípio, que
vinieron los pastores y encontraron la primera de to
Luc 2. 16 dos à Maria? Hallaron, dice el Evangelista, d Ma
Maria ob ria, y d 5oseph, y al Infante puesto en el pesebre.
se rvado Asi tambien los Magos, si haces memoria, no sin
ya cuida
dosa del
Maria su Madre encontraron al Niño; y quando in
silencio, trodujo en el templo del Señor al Señor del templo,
muchas eosas ciertamente oyó à Simeon, asi de èl,
CO
EN EL DoM. De LA OctAvA DE LA AsuNcroN. 293
como de si misma, siendo tarda siempre para hablar, Math. a.
lls
y veloz para oir. 2" sin duda Maria conservaba to
das estas palabras , contempldndolas en su corazon: Luc 2.34
Luc. v. 19
pero en todas estas cosas no hallaràs, que aun del
mismo Misterio de la Encarnacion del Señor habla
se una palabra. A y de nosotros que tenemos el espí
ritu en las narices! A y que sacamos afuera todo el
espiritu, y que, segun lo del Cómico, llenos de hen
diduras nos derramamos por todas partes. ¿Quäntas Te rent.
veces, en fin, oyô Maria à su Hijo, no solo hablando
à las turbas en paràbolas, sino descubriendo aparte à
los Discipulos el misterio del reyno de Dios, viòle
haciendo prodigios, viòle pendiente en la cruz, viò
le espirando, viòle quando resucitó , viòle tambien
ascendiendo à los Cielos: pero en todo esto ¿ quântas
veces se menciona haber sido oida la voz de esta po
derosísima Virgen, quántas el eco de esta castísima
Tórtola? Ultimamente, lees en los actos de los Apòsto
les, que volviendo del Monte Olivete perseveraban
unanimemente en la oracion. ¿Quiènes? Si acaso estu
vo alli María, sea nombrada la primera, puesto que
sôbre todos es, así por la prerogativa del Hijo , como
por el privilègio de su santidad. Pedro y Andres, di
ce; Santiago y 5uan, y los demàs que se siguen. To
-
dos estos persevera han unanimemente juntamente con Humil
las mugeres, y con Maria Madre de 3esus. Pues que dad de la
se portaba ella como la última de las mugeres, para Virgen.
que se pusiese la última º de todos ? º Verdaderamente
todavia eran carnales los Discipulos, a los quales aun
no se habia dado el espiritu, porque aun Jesus no ha
bia sido gorificado, quando entre ellos se suscitó la
contencion sobre la primacía: humillándose Maria,
quanto mayor era, ño solo en todas las cosas, sino
mas que todos. Con razon fuè hecha la última pri
mera , pues que siendo la primera, se hacia la últi
ma. Con razon fuè hecha Señora de todos, la que se
portaba como sierva de todos. Con razon, en fin y fue
en
294 SERMo N DE S. BER NARDo ABAD.
La me
destia es
ensalzada sobre los Angeles, la que con una inefable
mansedumbre se abatia à si misma debajo de las viu
propiisi
ma de los das y penitentes, y aun debajo de aquela, de quien
bu en os habian sido lanzados siete demonios. Ruegoos, hijos
Monges. amados, imitad esta virtud , si amäis à Maria : si an
helâis á agradarla, imitad su modestia. NADA DIce
TAMBIEN AL HoMBRE: nada es tan conveniente al chris
tiano, y nada es tan decente al Monge especialmente.
12 Y sin duda que bastante claramente se
1o.Su ex. deja ver en la Virgen por esta misma mansedumbre
ce l ente
humildad
la virtud de la humildad con la mayor brillantez. Ver
daderamente, colaétäneas son la mansedumbre y la hu
Math. 1 r mildad, confederadas mas intimamente en aquel Se
39, ñor que decia: Aprended de mi, que soy manso y hu.
milde de corazon. Porque, asi como la altivez es ma
dre de la presuncion, así la verdadera mansedumbre
no procede sino de la verdadera humildad. Mas, ni so
lo en el silencio de Maria se recomienda su humil
dad, sino que resuena mas evidentemente en sus pa
Luc. 1.35 labras. Habia oido: Lo santo que nacerá de ti, se lla
mard Hijo de Dios : y no responde otra cosa, sino
que es la sierva de el. De aqui, llega la visita à Isabel,
y al punto se la revela à esta por el espiritu la singu
lar gloria de la Virgen. Finalmente, admiraba la per
2Luc, 1.35 sona de quien venia, diciendo: ¿De dónde d mi esto,
que venga d mi casa la Madre de mi Señor? Ensal
zaba tambien la voz de quien la saludaba , añadiendo:
Luego que sonó la voz de tu salutacion en mis oidos,
saltó de gozo el infante en mi vientre. Y alababa la fè
de quien habia creido, diciendo : Bienaventurada tu
que has creido, porque en ti seran cumplidas las co
sas, que por el Señor. te se ban dicho. Grandes elo
gios sin duda :, pero tambien su devota humildad, no
queriendo retener nada para sí, mas antes lo atribuye
todo á aquel Señor, cuyos beneficios se alababan en
ella. Tu, dice, engrandeces à la Madre del Señor: pe
Luc, 1.47 fo mi alma engrandece al Señor. Dices que à mi voz
-2 sal
EN EL DoM. DE LA OcTAvA DE LA AsuNcioN. 295
saltó de gozo el pärvulo: pero mi espiritu se llenó de
gozo en Dios, que es mi salud : y el mismo tambien,
como amigo del espòso, se llena de gozo à la voz del
esposo. Bienaventurada me llamas porque hè creido: La Vir
pero la causa de mi fe y de mi dicha es haberme mi gen refie
re à Dios
rado la piedad suprema, para que, mas bien, por eso sus ala
me llamen bienaventurada las naciones todas, porque banzas, a
mirò Dios à una sierva pequeña y humilde.
13 Sin embargo, juzgamos acaso, Hermanos, que
Santa Isabel erràse en lo que por el Espiritu Santo ha
e blaba? De ningun modo. Bienaventurada ciertamente
aquella á quien mirò Dios, y bienaventurada la que
creyô ; porque su fè fuè el fruto grande, que produjo
en ella la vista de Dios. Pues, por un inefable artificio
del Espiritu Santo, a tanta humildad se juntó tanta
magnanimidad en el retrete del corazon virginal, pa
ra que (como dijimos antes de la integridad y fecun 11. La
didad) se hagan igualmente estas dos estrellas mas cla magnani
ras por la mutua correspondencia, porque, ni humildad midad
su fè.
de

tan grande disminuye la magnanimidad, ni tan gran


de magnanimidad minora la humildad: sino que, sien
do en su estimacion tan humilde, era no menos mag
nànima en la creéncia de la promesa; de suerte que
º aunque no se reputaba à si misma otra cosa que una
pequeña sierva, de ningun modo dudaba que habia
sido escogida para este incomprensible misterio , pa
ra este comercio admirable, para este sacramento
inescrutable, y creia que habia de ser luego verda
dera Madre del que es Dios y hombre. Esto causa
La humi
en los corazones de los escogidos la excelència de la dad no
divina gracia, es à saber, que ni la humildad los ha hace pusi
ga pusilanimes, ni la magnanimidad arrogantes; sino länimes,
que antes bien se ayuden mutuamente, para que no ni la mag
n a n 1 T. 1.-
solamente ninguna altivez se introduzca por la mag dad arro.
nanimidad, sino que por ella principalmente crezca
gantes.
la humildad; hacièndose ellos mucho mas timoratos,
y de ningun modo ingratos al Dador de los dones y - no i
pa .
296 SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
para que reciprocamente no tenga entrada alguna la
pusilanimidad con ocasion de la humildad : sino que,
quanto menos suele presumir cada uno de su propia
virtud aun en las cosas mínimas , tanto mas en qua
lesquiera cosas grandes cònfie de la virtud divina.
y 2. El 14. El Martirio de la Virgen ciertamente (que én
Martirio
tre las estrellas de su diadema , si os acordàis , nom
del cora
ZOIle bramos la duodècima) està expresado, asi en la pro
phecia de Simeon , como en la história de la pasion
Luc. 2.34 del Señor. Esta puesto este, dice Simeon del pár
vulo Jesus, como blanco , al qual contradecirdn: y d tu
misma alma (decia à Maria) traspasard la espada.
Verdaderamente, ò Madre bienaventurada, traspasó
tu alma la espada. Ni pudiera ella penetrar el cuer
po de tu hijo sin traspasarla. Y ciertamente , despues
que espiró aquel tu Jesus (de todos sin duda, pero
especialmente tuyo) no tocó su alma la lanza cruel,
que abrió (no perdonandole aun muerto , à quien ya
no podia dañar) su costado, pero traspasó segura
mente tu alma. El alma suya ya no estaba alli; pe
ro la tuya ciertamente no se podia de alli arrancar.
Tu alma pues traspasó la fuerza del dolor, para que
no sin razon mas que Màrtir te prediquemos, ha
biendo sido en ti mayor el afecto de compasion, que
pudiera ser el sentido de la pasion corporal.
15 ¿Acaso no fuè para ti mas que espada aque
lla palabra, que traspasaba en la realidad el alma, y
que llegaba hasta la division del alma y del espiritu:
Johan. 19 Muger, mira tu hijo? ¡O que trueque! Te entregan
16. à Juan en lugar de Jesus, el siervo en lugar del Se
Dolor y ñor, el Discípulo en lugar del Maestro, el hijo del
afliccion
de Maria
Zebedeo en lugar del Hijo de Dios, un hombre puro
en la pa -
en lugar del Dios verdadero! ¿Cómo no traspasaría tu
sió de su afectuosisima alma el oir esto, quando quiebra nuestros
Hijo, pechos, aunque de piedra, aunque de hierro, sola la
memoria de ello? No os admirèis, Hermanos, de que
Rom. r. sea llamada Maria Màrtir en el alma. Admírese el que
3 r. IO
En el Dom. De la Octava DE LA Asuncion. 297
no se acuerde haber oido à Pablo contar entre los
mayores crimenes de los gentiles, el haber vivide sin
tener afecto. Lejos estuvo esto de las entrañas de Ma
ria, lejos estè tambien esto de sus humildes siervos.
Mas acaso dira alguno: ¿Por ¿? no habia sabi
do anticipadamente que su Hijo habia de morir? Yº sin
alguna duda. ¿Por ventura no esperaba, que luego ha
bía de resucitar? Y con la mayor confianza. Despues
de esto, ¿se dolió de verle crucificado? Y en gran ma
nera. De otra suerte, ¿quièn eres tu , hermano, ô què
sabiduria es la tuya , que admiras mas à Maria com
paciente, que al Hijo de Maria paciente. El pudo
morir en el cuerpo, y María no pudo morir juntamien
Súplica à
te en el corazon? Hizolo aquello una caridad, que na
la Virge l
die la tuvo mayor: tambien hizo esto una caridad,
que despues de aquella no tuvo otra semejante. Ya
Madre de misericordia , postrada humildementes à .:
vuestros pies la luna * os ruega con devotisimas s
º Estoes,
plicas, pues estàis constituida mediadora para con la Iglesi
Dios, por aquel mismó sincerísimo afecto de vuestra
alma: que en vuestra luz llegue a ver la luz, y aleañ
ze la gràcia del verdadero sol por vuestra interce
sion: à quien verdaderamente amè mas que à todos
os adornó vistiendoes la gala de la gloria, y penien
do en vuestra cabeza la corona de hermosura. Llena
estàis de gracias, llena del celestial rocle, sustentada
en el amado, y rebosando delícias Alimentadº hby,
Señora, a vuestros pobres: los mismos cachorrillos
tambien coman de las miajas; ni solamente al ni
ño de Abrahan, sino tambien à sus camellos dad
los de beber de vuestra copiosa hídria: porque vos -

verdaderamente sois aquella doncella anticipadamente rº


elegida, y preparada para el Hijo del Altísimo, el
¿ sobre todas cosas Dios bendito por los siglos.
II16 le - .
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298

ge es º e ºrº e 4-e-oe-e-º-es º º e-ºxa


- EN LA NATIVIDAD

De sep DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA,


atiembre.

- -
SERMo N.
Del Aqüedubio.
C - - - º.

- r, Uando el Cielo tiene ya la presència de la


- -

es º
-

, ,
- - Q
, ,
Virgen fecunda, la tierra venera su me
mòria. Alli, pues se halla la exhibicion de
todo bien, aqui el, recuerdo: alli. la saciedad, aqui
una tenue prueba de las primícias: alli la cosa, y aqui
el nombre. Señor, dice, puestro nombre permanece
para, siempre, y vuestra memoria de o generacion en
generacion. Esta generacion y generacion no es de
Angeles. à la verdad, sino de hombres. ¿Quières sa
ber que su nombre, y su memoria está en nosotros, y
Math. 6. su presència en las alturas. Asi dice, baréis oracion;
9º Padre nuestro, que estàis, en los Cielos, santificado
sea vuestro nombre, Fiel oracion, cuyas principios
nos avisan de la divina adopcion, y de la terrena pe
regrinacion para que sabiendo que mientras no esta
mos en el Cielo, estamos alejados del Señor, y fue
ra de nuestra pâtria; gimamos dentro de nosotros mis
mos, aguardando la adopcion de hijos, sin duda la
presència del Padre. Por tanto expresamente habla de
Thren. 4. Christo, el Propheta, diciendo: Espiritu delante de no
2O, fotros Christo Señor, bajo, de su sombra viviremos
entre las gentes, Pues èntre las celestiales bienaven
turanzas no se vive en la sombra, sino mas bien en
Ps, 1094 el esplendor. En los esplendores de los Santos, dice,
de mi seno te engendre antes del lucero. Pero esto sin
duda el Padre. q Mas
En la NAtrvrDAD DE LA VIRGEN MARIA. 299 .
2 Mas la Madre no le engendrò al mismo en el es
plendor, sino en la sombra; pero no en otra sombra que
con la que el Altísimo la cubrió. Justamente por eso
canta la Iglesia, mo aquella Iglesia de los Santos, que
está en las alturas, y en el esplendor , sino la que peº
regrina todavia en la tierra: Debajo de la sombra de Cantº 3.
aquel que habia deseado me sente, y su fruto es dul
re á mi garganta. Habia pedido que se la mostráse
ha luz del medio dia en donde el Espòso apacienta:
pero fuè reprimida en su desèo , y en lugar de la
plenitud de la luz recibió la sombra, en lugar de la
saciedad el gusto. Finalmente no dice, Debajo de la
sombra de aquel, la qual habia deseado, sino, Deba
jo de la sombra de aquel, que yo habia deseado me
sentè. Pues no habia deseado la sombra de él , sino
ciertamente el medio dia de el mismo, la luz llena de
quien es luz llena. r su fruto, dice, dulce á mi gar
ganta, como si dijera, d mi gusto. ¿Hasta quando no
me perdonäis, ni me dejäis que tràgue mi saliva?
¿Hasta quándo durara esta sentència : Gustad y ved,
que es suave el Señor? Yº sin duda suave es al gus ... - vo
o1
to, y dulce a la garganta, de modo que justamente
tambien por esto prorumpió la Esposa en voz de accion
de grácias y de alabanza.
3 ¿Pero quándo se dirá: Comed amigos, y bebed
e inebriad-os, Amantisimos? Los justos, dice el Pro Cant. 5.14
pheta, coman en el convite, pero delante de Dios; no
en la sombra ciertamente. Y de sí mismo dice: Sere Ps. 67. 3s
saciado , quando apareciere vuestra gloria. Tambien
el Señor dice a los Apóstoles: Vos sois los que per 3 s:
manecisteis conmigo en más tentaciones, y yo dispon Ps - ta
go para vosotros, asi como mi Padre le dispuso pa Luc. 22.
rami, el reyno, para que comais y bebais söbre mi
mesa. En dónde en mi reyno, dice. Dichoso aquel
que comerà el pan en el reyno de Dios. Sea pues vues
tro nombre santificado, por el qual de algun modo -3
ahora estàis, Señor, en nosotros, habitando por la
Pp 2 fè
3oo SeRMoN DE S. BERNARDo AB AD.
fe en nuestros corazones, pues que ya hà sido invo
cado sobre nosotros vuestro nombre. Venganos vues
tro reyno. Venga ciertamente lo que es perfecto, y sea
acabado lo que es en parte. Teneis, dice el Apóstol,
por fruto de vuestras obras la santificacion, pero se
Rom. 6, ra su fin la vida eterna. La vida eterna es fuente in
21 º
deficiente que riega toda la superficie del paray so. Ni
solo la riega, sino que la embriaga, como fuente de
los huertos, poza de aguas vivas que corren con ím
petu desde el Líbano, y el ímpetu del rio alegra la
ciudad de Dios. Pero ¿quièn es la fuente de la vida,
Colos, 3.
sino Christo Señor? Quando Cbristo apareciere que es
4.
vuestra vida , entonces tambien aparecereis vosotror
con el en la gloria. A la verdad la misma plenitud
se anonadó à si misma para hacerse para nosotros
Christo justicia, y santificacion, y remision: no apareciendo
es fuente todavia vida, ô gloria, ô bienaventuranza. Corrió la
de vida fuente hasta nosotros, y se difundieron las aguas en
para no
SOtrOS,
las plazas, aunque no beba el ageno de ellas. Des
cendió por un Aqiieducto aquella vena celestial, no
Prov.
16. 5s.
ofreciendo con todo, esp la copia de una fuente, sino
infundiendo en nuestros, àridos corazones las gotas de
la gràcia: á unos ciertamente mas, à otros menos.
El Aqüeducto sin duda llèno està , para que los de
Hisºn de la plenitud, pero no la misma ple
nitud. . . . . . . . . . . . . . . . . . ...
4. Ya habeis advertido, sino me engaño , quien
quiero decir que es este Aqüeducto , que recibiendo
, la plenitud de la misma fuente del corazon del Pa
Ma ia es dre, nos la franqueó a nosotros, sino del modo que
el "Aque es en simisma, a lo menos segun podiamos nosotros
duéto,
• l participar de ella. Sabeis pues, à quien se dijo: Dios
U te salve llena de gracia. ¿Mas, acaso admiramos que
se pudiese encontrar de que se formáse tal y tan gran.
de Aqüeducto, cuya cumbre, es asaber, al modo de
Gen. 18.
aquella escala que vió el Patriarca Jacob, tocase en
A1 . los Cielos; mas bien, sobrepasase tambien los Cielos,
y
EN LA NATIVIDAD DE LA VIRGEN MARIA. 3o 1
y pudiese llegar a aquella vivisima fuente de las aguas
que estàn sobre los Cielos? Se admiraba tambien Sa.
lomon, y al modo del que despera decia: ¿Quien ha Prov. 3 1.
O,
llard una muger fuerte? A la verdad, por eso falta
ron tanto tiempo al género humano, las corrientes de
la grácia, porque todavia no estaba interpuesto es
te deseable Aqüeducto, de que hablamos ahora. Ni te El ascen
admiraràs de que fuese aguardado largo tiempo, si so de es
te acuerdas, quantos años trabajo Noe varon, justo te Aque
en la fábrica del arca, en la qual, unas pocas almas, duóto.
esto es, ocho almas, se salvaron, y esto para tiempo
bastante corto., -

5 Pero ¿cómo llegó este nuestro Aqüeducto à aque


lla fuente tan sublime? ¿Cómo juzgas, sino con la ve
hemencia del desèo, sino con el fervor de la devo
cion, sino con la pureza de la oracion, como està es
crito: La oracion del justo penetra los Cielos? ¿Y
quièn es justo , sino es Maria justa, de quien , na
I. Por el
ció para nosotros, el Sol de justicia? ¿Cómo pues lle fervor de
gó ella á tocar aquella magestad inacesible, sino lla la devo
mando , pidiendo, buscando?. Finalmente halló lo que cion,
buscaba aquella à quien se dijo: Encontraste la gra
cia delante de Dios. ¿Què? ¿Está llena de gràcia, y
3. todavia halla la gràcia Digna es por cierto de ha
llar lo que busca, pues no, la basta la propia pleni
tud, ni puede estar contenta con el bien suyo; sino Eccl. 24.
que así como està escrito : El que me bebe, tendrd 29.
Maria no
sed todavia; pide el poder rebosar para salud del
està para
universo. El Espiritu Santo, dice, sobrevendrá en si s o la
ti , y en ; tanta copia, en tanta plenitud infundirá en llena de
ti aquel balsamo precioso, que se derramarà copio gracias,
samente por todas partes. Así, es : ya lo sentimos, ya sino para
n OS OtrOS
se alegran nuestros rostros en el óleo. Ya clamamos: tambien.
Aceyte derramado es tu nombre, y tu memoria per
manece de generacion en generacion. Mas esto cier Cant. 1.a.
tamente no es en vano, y si, el aceyte se derrama,
no por eso perece. Por esto sin duda tambien las vír
, gl"
302 SERMoN DE S. BerNARDo ABAD.
gines, esto es, las almas todavia pärvulas, aman al
Espóso y mo poco; y no solo recibió la barba aquel
ungüento que descendia de la cabeza , sino tambien
las mismas fimbrias del vestido le recibieron.
6 Mira , hombre, el consejo de Dios, reconoce
el consejo de la sabiduria , el consejo de la piedad.
Habiendo de regar toda la era con el rocio celestial,
humedeció primero todo el vellocino: habiendo de
redimir todo el linage humano, puso todo el precio
en Maria. ¿Con què fin hizo èsto? Quizá para que Eva
fuese dísculpada por la Hija, y cesàse la queja del
hombre contra la muger para siempre. No digas ya
Gen.3.12 jamás, Adan: La muger que me disteis , me dio del
drbol vedado; di mas bien: La muger que me disteis,
me hà dado á comer del fruto bendito. Consejo pia
dosisimo sin duda; pero no es esto todo acaso, y hay
otro todavia oculto. Verdad es lo que se hà dicho,
pero aun es poco (sino me engaño) a vuestros deseos.
Dulzura de leche es ; se sacará acaso, si con mas
fuerza apretamos , la crasitud de la manteca tambien.
Contemplad pues mas altamente, con quanto afecto
de devocion quiso fuese honrada Marla por nosotros
aquel Señor, que puso en ella toda la plenitud del
bien: para que consiguientemente , si en nosotros hay
algo de esperanza, algo de grácia , algo de salud,
..;..- " conozcamos que redunda de aquella que subió rebosan
do en delicias. Huerto es ciertamente de delicias, que
* 5, no solamente inspiró viniendo, sino que agitó dulce
. -.
mente con sus soberanos soplos aquel Austro divino
sôbreviniendo en ella, para que por todas partes flu
yan y se difundan sus aromas , los dones, es à saber,
de las gràcias. Quita este cuerpo solar que ilumina
al mundo : ¿ córno podrà haber dia? Quita à Marla,
esta estrella del mar, del mar sin duda grande y es
pacioso : ¿què quedará, sino obscuridad que todo lo
ofusque, sombra de la muerte todo, y densisimas ti
nieblas? -- - . - . . . ...- -

3 Con
EN LANATIvrDAn DE LA VIRGEN MARIA. 3o3
Con todo lo intimo pues de nuestros corazones, Con quan
con todos los afectos de las entrañas, y con todos los to afecto
de bemos
votos y deseos veneremos à esta Marla, porque ésta es invocar y
la voluntad de aquel Señor que quiso que todo lo tuvie venerar à
ramos por María. Esta es, repito, su voluntad, pero la Virgen.
para bien nuestro. Puesto que, mirando en todo y por
todo al bien de los miserables, consuela nuestro te
mor, excita la fè, fortalece la esperanza, aleja la des
confianza, anima la pusilanimidad. Rezelabas acercar
te al Padre, y aterrado, con solo oir su voz, huias
à esconderte entre las ojas: èl te diò á Jesus por
mediador. ¿Què no conseguirà tal Hijo de Padre tal?
Será oido sin duda por su respeto: pues el Padre ama
al Hijo. Mas rezelas acaso llegarte tambien á él. Her
mano tuyo es, tu carne es, tentado en todas las co
sas sin pecado para hacerse misericordioso. Este Her
mano te diô, María. Pero por ventura en èl tambien
miras con temblor su magestad divina, porque aun
que se hizo hombre, con todo eso, permaneció Dios.
¿Quières tener un abogado igualmente para con el?
Pues recurre à Maria. Porque se halla la humanidad
pura en Maria, no solo, pura de toda contaminacion, -

sino pura por la singularidad de naturaleza. Ni lo di Ella es


nlle Stra
go dudando: serà ella oida tambien por su respeto.
Abogada
Oirà sin duda el Hijo à la Madre, y oirà el Padre deláte de
al Hijo. Hijos amados, èsta es la escàla de los peca su Hijo.
dores, èsta es mi mayor confianza , esta es toda la
razon de la esperanza mia. ¿Què pues? ¿Podrà acaso
el Hijo ó repeler, ö padecer el repulsa? ¿No oir, ó
no ser oido podrà el Hijo? Ni uno ni otro sin duda,
1:
Halli ste , dice el, Angel, la gracia en Dios. Dicho o. c h
2, samente. Siempre ella encontrarà la gràcia, y sola Luc. 1.30
la gràcia es de lo que necesitamos. La prudente Vir del º
gen no buscaba sabiduria, como Salomón, no ri
quezas, no honores, no poder , sino gràcia. A la
yerdad, sola es la gràcia por lo que nos salvamos.
8 ¿Què deseamos nosotros, Hermanos, ºrarse LlS
304 SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
Busquèmos la gracia, y busquémosla por María: por
que encuentra lo que busca, y no puede ser frustra
da. Busquemos la gràcia, pero la gràcia en Dios: pues
en los hombres es la grácia falàz. Busquen otros el
Por me mèrito: nosotros procuremos cuidadosamente hallar la
dio de la
Virgé he
gracia. ¿Qué pues? ¿Por ventura no es gràcia el estar
m o s de aqui? Verdaderamente misericordia del Señor es, que
buscar la no hemos sido consumidos nosotros. ¿Y quiènes noso
gràcia de tros? Nosotros perjuros, nosotros adúlteros, nosotros
Dios. hómicídas, nosotros ladrones , la basura sin duda del
mundo. Consultad vuestras concièncias, Hermanos, y
Que pen ved, que dónde abundó el delito, sòbreabundó tam
s a m iétos
deben te bien la grácia. María no alèga el mèrito, sino que
ner los busca la gràcia. En fin, en tanto grado confia en la
Mo n ges gràcia, y no presume de sí altamente, que se rezèla
acerca de
su vocaci
de la misma salutacion del Angel. Maria, dice, pen
OIle
sdba, que salutación seria esta. Sin duda, se repu
taba ella indigna de la salutacion del Angel. Y aca
so meditaba dentro de si misma tales cósas, ¿De dón.
de à mi èstor, que el Angel de mi Señor vènga à mi?
No tèmas María; no te admires de que venga el An
La virgi gel: aun viene tambien otro mayor que el Angel. No
nidad es te admíres del Angel del Señor : el Señor del Angel
vida an està contigo. Ultimamente, ¿què mucho que vèas à
gélica. un Angel, vivièndo tu ya angelicamente? ¿Què mu
--'t ,
cho visite el Angel à una compañera de su vida? ¿Què
mucho que salüde à la ciudadana de los Santos, y
familiar del Señor? Angèlica vida es ciertamente la
virginidad ; y los que no se casan, ni son casados, se
ràn oomo los Angeles de Dios.
El segun
do ascéso 9 ¿No ves, como no menos de este modo tambien
del Aque nuestro. Aqüeducto sube à la fuente; ni ya con sola la
duóto fuè oracion penetra los Cielos, sino igualmente con la in
por la in corrupcion, la qual hace a uno próximo à Díos, co
corrupció mo dice el Sabio? Era Virgen santa en el cuerpo, y
Sap.6.2o. en el espiritu, y ella podia decir con especialidad:
Phil, 3.1 o Nuestro trdto es en los Cielos. Santa èra, repito, en
el
EN LA NATrvIDAD DE LA VrRGEN MARIA. 3os
el cuerpo y en el espíritu, para que nada dudes aca
so acerca de este Aqüeducto. Sublime es en gran
manera, pero no menos permanece enterisimo. Huer
to cerrado es , fuente sellada, templo del Señor, sa
grario del Espíritu Santo. No es Vírgen fätua, pues
no solo tiene aceyte, sino que tiene repuesta en el
vaso, la plenitud de èl. En su corazon dispuso los as
censos, subiendo con la conducta de su vida santa
(como dijimos ya) y con la oracion juntamente. Fi
nalmente, fuè à las montañas con mucha priesa , y
saludò à Isabel; y permaneciò en su asisténcia como
tres meses, de suerte que ya entonces podia decir la
Madre à la madre lo que tanto despues dijo el Hijo
al hijo: Deja abora , asi es decente que cumplamos Math. 3.
nosotros toda justicia: Sin duda subiendo à las mon 15.
tañas el mismo cuya justícia es como los montes de El tercer
Dios. El tercero ascenso de la Virgen fuè éste, para ascésofuè
que con dificultad se rompiese la cuerda tres veces por la hur
doblada. Herbia pues la caridad en buscar la gràcia, mildad
resplandecia en el cuerpo la virginidad, y sobresalia
la humildad en el obsequio. Pues si todo aquel que
se humilla serà ensalzado, ¿què cosa mas sublime que
esta humildad? Se admiraba Isabèl de su venida, y
decía: De dónde d mi esto, que la Madre de mi Señor Luc, 1.42
venga d mi Pero ya admirese mucho mas de que
ella tambien al modo ciertamente de su Hijo, no vi
f no à ser servida, sino á servir. Con razon por tanto
aquel cantór divino, cantando mucho antes en admi
Cant.6,8
racion de la misma, decia: ¿Quien es esta que sube
como la aurora quando se levanta, hermosa como la
luna, escogida como el sol, terrible como un exercito
ordenado en sus esquadrones? Sube ciertamente sôbre
el linage humano, sube hasta los Angeles, pero à
estos tambien los sôbrepasa , y se eleva sôbre toda
criatura celestial. Sin duda sôbre los Angeles es for
zoso que reciba ella aquella agua viva que hà de diº
fundir à los hombres. -

Qq ¿C3
3o6 SER MoN DE S. BER Na RDo AEAD.
ro ¿Cómo, dice, se hard esto? porque yo no co
mozco varon. Verdaderamente santa en el cuerpo y ea
el espiritu, teniendo no solo la integridad de la car
ne, sino el propósito de la integridad. Mas respon
dièndo el Angel, dijo: El Espiritu Santo sobreven
drd en ti, y la virtud del Altisimo te hard sombra.
No me pregüntes à mi, dice; sôbre mi es , y no ten.
dre yo poder para esto. El Espiritu Santo; no el An
gèlico, sobrevendrà en ti, y la virtud del Altísimo
te harâ sonbra, no yo. No te pares aun èntre los An
geles , Virgen santa: algo mas sublime està lo que
la tierra sedienta espèra que se la dè à beber por mi
nisterio tuyo. Un poco que les pases à ellos, hallaràs
à quien ama tu alma. Un poco, repito; no porque no
sea superior à ellos incomparablemente, sino porque
-
nada encontraràs que médie èntre èl, y ellos. Pasa
pues las Virtudes y las Dominaciones, los Querubi
nes tambien y los Seraphines , para que llegues à
sai. 6.3. aquel, de quien reciprocamente estàn clamando: San
to, Santo, Santo, Señor Dios de los exercitos. Pues
lo Santo que nacerd de ti se llamard hijo de Dios.
Fuente es de la sabiduria el Verbo del Padre en las.
alturas. Este Verbo por medio de ti se harà carne;
Johan. 14 para que aquel que dice: 2'o estoy en el Padre, y el
Padre en mi, diga igualmente: Porque yo procedi de
1O,
Dios, y vine. En el principio, dice, era el lZerbo.
Ya brota la fuente: pero por ahora, solamente en si
misma. Finalmente, y el verbo era en Dios, habitan
do ciertamente una luz inacesible : y decia el Señor
Jerem, 29 desde el principio: 1 o medito pensamientos de paz,
M - y no de aficcion. Pero en vos està vuestro pensamien
to, y lo que pensais, lo ignoramos nosotros. Porque
áquièn habia conocido los designios del Señor, ö quièn
era su consejero? Descendió pues el pensamiento de la
paz à la obra de la paz; el Verbo se hizo carne, y
habíta ya en nosotros. Habíta por la fe en nuestros
corazones, habíta en nuestra2 memoria, habita en nues
•-, , O
* - º*
EN LANATrvrDAD DE LA VIRGEN MARIA. 3o7
tro pensamiento, y desciende hasta la misma imagi
nacion. Porque ¿què pensaría antes el hombre de
Dios, sino que acaso fabricàse un idolo en su co
razon? º - --
11 Incomprensible era, è inacesible, invisible, è
inexcogitable enteramente. Mas ahora quiso ser com.
prendido, quiso ser visto, quiso que pudiesemos pen
sar en el. ¿De que modo, dices? Echado en el pese
bre, reposando en el virginal regazo, predicando en el
monte, pernoctàndo en la oracion; ô estando pendien
te en la cruz, ponièndose pālido en la muerte, libre
èntre los muertos, y mandando en el infierno; ô tam
bien resucitando al tercero dia, y mostrando à los
Apòstoles los sitios de los clavos , insignias de su
victoria; ultimamente subiendo à lo secreto de los
Cielos á vista de los mismos. ¿Què cosa de èstas no
se piensa verdadera, piadosa, y santamente? Qual
quiera de èstas cosas que yo piense, pienso à mi Dios,
y por todas las cosas èl mismo es mi Dios. El me
ditar pues estas cosas lo llame sabiduria, y juzgue
por prudencia el pronunciar incesantemente la memo
ria de èsta suavidad, que en estos dulces frutos pro
dujo la vara sacerdotal copiosamente, la qual reci
biendola Marla en las alturas, la difundiò con la ma
yor abundáncia en nosotros. La recibió sin duda en
las alturas, y sòbre los Angeles, la que recibió al
verbo del mismo corazon del Padre, segun està es
critos. El dia anuncia al dia la palabra. Verdadera Psal, a8. R.
mente es dia el Padre, pues es dia del dia la salud
de Dios. ¿Acaso no es tambien dia Marla? Y escla
recido. Resplandeciente dia es sin duda la que proce
dió como la aurora quando se levanta, hermosa como
la luna, escogida como el sol. . . A
. . . . . - ---- -

12 Contempla pues, como llegô hasta los Ange


les por la plenitud de grácia , y sobre los Angeles
sóbreviniendo en ella el Espiritu Santo. Hay º en los
Angeles caridad, hay pureza, hay humildad. ¿Quál
* -- Qq 2 de
3oa . SeRMoN DE S. BERNARno ABAp.
de éstas cosas no resplandeciò en Maria? Pero esto se
demostró antes, del modo que por nosotros pudo de
mostrarse: prosigamos en ver su excelencia singular.
¿A quièn de los Angeles, se dijo alguna vez: El Es
piritu Santo sobrevendrá en ti, y la virtud del Al
tisimo te hard rombra : 2” por eso lo Santo que na
Se mues aerd de ti, se llamard. Hijo de Dios? Finalmente la
tra la ex
celéciade
verdad naciò de la tierra, no de la criatura angeli
Maria sò.
ca : ni tomó la naturaleza de los Angeles para sal
bre todos varios, sino que tomó la carne de Abrahan para redi
los Ange smir sus hijos. Cosa grande es para el Angel el ser
les. ministro del Señor; pero otra cosa mas sublíme me
reciò María, que es ser Madre del Señor. Asi la
fecundidad de la Virgen es una glòria sôbreeminen
te; siendo ella tanto mas excelente que los : Angeles,
quanto con mayor diferència en comparacion de los
que son ministros, recibiò ella el nombre de Madre.
A ella la encontrò la gràcia llena de gràcia , para
que fervorosa en la caridad, en la virginidad inte
gra, en la humildad devota, se hiciese igualmente
preñada sin conocer varon, y pariese sin el dolor de
Luc, 1.35 la muger. Esto es poco: lo que nació de ella se lla
ma Santo, y es hijo de Dios.
13 En lo demàs, Hermanos, debemos procurar
nosotros con el mayorícuidado, que aquella Palábra,
que saliò de la boca del Padre para nosotros por me.
dio de la Virgen, no se vuelva vacia : sino que por
medio de la Virgen igualmente volvamos grácia por
gràcia. Mientras suspiramos á la presència, lleve to
-da muestra atencion la memoria , y sean restituidas à
su origen las corrientes de la gràcia, para que fluyan
mas, copiosamente. De otra suerte , sino vuelven à la
fuente, se secan; y siendo infieles en lo poco, no me
recemos recibir lo que es màximo. Poco es cierta
mente la memòria en comparacion de la presència,
poco en comparacion de lo que deseamos, pero gran
ide cosa es respecto de lo que merecemos: inferior es
º, TCS
EN LA NATIvrDAD DE LA VIRGEN MARIA. 3o9
respecto del desèo, pero no menos es sòbre el mèri
to. Sabiamente por tanto la Esposa aun por esto poco,
se congratüla à si misma no poco. Puesto que, ha
biendo dicho: Muestrame en donde apacientas , en Cant. 1.6.
donde reposas en al medio dia: recibiendo lo poco en La alabā
vez de lo inmenso , y en vez del pasto de medio dia
za y gra
gustando el sacrificio de la tarde, sin embargo de ta inetIIO
ningun modo, como suele suceder , se queja, ö se ría de Di
contrista; sino que dà grácias, y en todo se mues os se de
tra mas devota. Sabe ella que si fuere fiel en la som be frequé
mien
bra de la memoria, obtendrá sin duda la luz de la tar tras se di.
presencia. Asi los que haceis memoria del Señor, no lata su
callèis y no le dèis silèncio. A la verdad, los que tie presencia
nen presente al Señor, no necesitan de exhortacion,
y lo que dice otro Propheta : Alaba 3erusalen al Se Ps. 147. 1.
-ñor, alaba á tu Dios, Sion, mas bien es congratu
lacion que amonestacion. Los que caminan en la fè,
necesitan de amonestacion para que no callen, y no
le dèn silencio à èl. Pues habla y habla la paz para
su pueblo, y sòbre sus Santos, y para aquellos que
se vuelven al corazon. Con todo eso: Con el Santo Ps. 17.26.
sereis santo, y con el varon inocente sereis inocen
te : y oirà al que à él le oye, y hablarà al que à èl
le habla. De otra suerte le habràs dado silencio, si
-tu callas. ¿Pero si tu callas de què? De la alabanza.
AWo calleis, dice, (a) y no le deis silencio, hasta que
establezca , y basta que ponga d }erusalen alahanza
en la tierra. La alabanza de Jerusalen es gustosa y
hermosa alabanza. Sino que acaso juzguemos que los
ciudadanos de Jerusalen se deleytan de las alabanzas
mutuas, y que se engañan recíprocamente con la va
nidad. -

14 Hägase vuestra voluntad, ó Padre, asl en la


t162 -

(a) No enmudezcais, y no permanezcais en silencio en su pre


sencia, hasta que asegure, y haga à Jerusalen objeto de alabanza
de toda la tierra. Saci.
31 o SERMoN DE S. BERNARDo AEAD.
tierra como en el Cielo, para que la alabanza de Je
rusalen se establezca en la tierra. Pero, ¿que sucede
ahora? ¿ No busca el Angel glória de otro angèl en Je
rusalen, y el hombre desea ser alabado del hombre
en la tierra º Exécrable perversidad! pero sea esta
de aquellos, que tienen ignorancia de Dios, que es
tán olvidados del Señor Dios suyo. Vosotros, que os
acordàis del Señor, no callèis en su alabanza, hasta
que sea establecida y cumplida en la tierra. Hay un
silèncio irreprensible, mas bien loable. Hay tambien
Thren. 3 palabras que no son buenas. De otra suerte no diría
a7. el Propheta que era bueno aguardar en el silencio la
salud de Dios. Bueno es el silencio en la jactancia,
Buenos y bueno en la blasfemia, bueno en la murmuracion, y
laudables
tres espe
detraccion. Pero se halla tambien quien exásperado
cies de si por la magnitud del trabajo, y peso del dia , murmu
lencio. ra en su corazon; y juzga a aquellos que velan por
su alma como que han de dar cuenta de ella. Clamor
es: pero sòbre todo silencio este clamor del corazon
-
endurecido hace callar la voz de la palabra, que èl
no sufre oir. Otro por la pusilanimidad de espiritu
desmaya en la esperanza: y ésta es la pèsima palabra
de blasfèmia, que ni en este siglo ni en el futuro se
perdona. Otro tercero anda en cosas grandes y ma
ravillosas sòbre si, diciendo: nuestra mano es excel
sa, pensando que es algo, no siendo nada. ¿Què ha
blarà a éste aquel Señor que habla la paz? Dice pues;
rico soy y de nadie necesito. Por cierto sentencia es
Luc.6.24 de la verdad: A y de vosotros ricos, porque teneis
aqui vuestra consolacion. Y por el contrario: Bien
Math. 5.5 aventura dos , dice, los que lloran, porque ellos se
rdn consolados. Càlle pues en nosotros la lengua mal
diciente, la lengua blasfema , la lengua que habla
cosas grandes: porque es bueno aguardar en este tri
plicado silencio la salud de Dios, para que asi digas:
1. Reg. 3. Hablad, Señor, porque vuestro siervo escucha. Se
1 O.
mejantes voces no se dirigen à èl, sino contra èl, co
ImO "
EN LA NATIvrDAD DE LA VIRGEN MARIA. 31 r
Exod. 16.
umo dice el Legislador à los murmuradores: No es con 8.
era mi vuestra murmuracion, sino contra el Señor.
15 Mas de tal suerte has de callar en estas cosas, Tres es
que no enmudezcas del todo, para no darle à èl si pecies de
lencio. Hablale contra la jactancia en la confesion, p a labras
para que alcanzes perdon de lo pasado. Häblale con buenas y
laudables
tra la murmuracion en la accion de gràcias, para que tambien.
halles mas abundante gràcia en lo presente Häblale
contra la desconfianza en la oracion, para que con
sigas tambien la gloria en lo futuro. Confiesa, repi
to, lo pasado , y da gràcias por lo presente, y en lo
adelante ora con mas cuidado por lo futuro: para
que el tambien no calle en la remision, en la dona
cion de sus gràcias, ni en sus promesas. No calles,
digo, y no le des a el silencio. Habla para que tam Cant. 2
bien hābe él , y púeda decir: Mi amado es para mi, 16.
y yo para el. Voz gustosa, y dulce palabra. Sin du
da no es èsta voz de murmuracion, sino que es voz
de tòrtola. Y no digas: ¿Cómo cantaremos el cdntico Psal. 136,
del Señor en la tierra agena? No se reputarà agena
ya, diciendo de ella el Esposo: La voz de la tórto Cant. a,
l2•
la se hd oido en nuestra tierra. Habia pues oido que Cant. 2e
decia: Cogednos las zorras pequeñas ; y por eso aca
so prorrumpió en la voz de gozo, diciendo: Mi ama El amor
do es para mi , y yo para el. Sin duda voz de tòrto de Dios
la, que, con una castidad: singular, persevera para para con
su consorte asi vivo, como muerto, para que asi ni los hom
la muerte, ni la vida la sepàre de la caridad de Chris. bres, que
constäte,
to. Mira pues si hubo algo que pudiese apartar al y fuerte.
amado de la amada , para que no perseveräse para
ella, aun pecando , y estando a partada de èl. Porfia
ban envueltas èntre si las nubes en ofuscar los rayos,
para que separasen nuestras iniquidades èntre nosotros
y Dios: pero desplegó su fervor el sol, y lo disipò
todo. De otra suerte , ¿quändo hubieras tu vuelto á èl,
si èl no hubiera perseverado para ti, si èl no hubie Cant, 6,
ra clamado: Vuelvete, vuelvete, Sunamite, vuelvete, I2.
vuel
312 SERMoN DE S. BERNARDo ABAD.
vuelvete, para que te miremos Se pues tu tambien
no menos perseverante, de modo que por ningunos cas
tigos, por ningunos trabajos te apartes.
16 Lucha con el Angel, para que no seas venci
do: porque el reyno de los Cielos padece fuerza, y
los valerosos le arrebatan. ¿Por ventura no es lucha:
Cant. 3,
Mi amado es para mi , y yo para el? Hizo El MA
6.
Math.
NIF IEsto su amor; experimente tambien el tuyo. En
muchas cosas pues te tienta el Señor Dios tuyo. Se
desvia muchas veces, aparta su rostro; pero no en su
ira. Esto es prueba, no reprobacion. Te sufrió el ama
do, sufre tu al amado, sostèn al Señor, obra varonil
mente. No LE v1. NcIERon à èl tus pecados : a ti tam
bien no te superen sus castigos, y alcanzaras la ben
dicion. Mas ¿quàndo? Al tiempo de la aurora, quan
do ya esclarezca el dia, quando estableciere á Jeru
Gen. 32. salen la alabanza en la tierra. Ve abi, dice, que un
2 5º varon luchaba con 3acob hasta la mañana. Haced
que sea oida de mi en la mañana vuestra misericor
dia, porque en vos, Señor, hè esperado. No callarè,
ni os darè silencio hasta la mañana : ojalà que ni
tampoco ayuno. Ciertamente Señor, os dígnàis tam
bien ser alimentado; pero èntre las azucenas. Mi ama
Cant. 2. do es para mi, y yo para el, que se alimenta entre
16.
las azucenas. Ya arriba si te acuerdas, se expresó
Cant. 2.
a 1. evidentemente en el mismo cantico, que la aparicion
de las flores acompaña el oido de la voz de la tórto
la. Pero atiende que parece indicar el sítio , no el
sustento: y no explica de que cosas se alimenta, si
no éntre que cosas. Acaso pues no se alimenta con el
manjar, sino con la compañia de las azucenas: ni co
me azucenas, sino que anda èntre ellas. Sin duda mas
bien por el olor, que por el sabor agradan las azu
cenas; y son mas aproposito para la vista que para
la comida.
17 Asi pues se alimenta èntre las azucenas, has
ra que esclarezca el dia, y á la belleza de las flores
Se
EN LA NATIvrDAD DE LA VIRGEN MARIA. 313
se siga la abundancia de los frutos. Porque ahora es
tiempo de flores, no de frutos, pues tenemos aqui
sola la esperanza y no lo que esperamos: y caminan
do por la fè no por la vista clara, nos congratulamos
mas en la expectacion que en la experiencia. Consi
dera ultimamente la delicadeza de la flor, y acuer
date de las palabras que dice el Apòstol, que te 2. Cor, 4
nemos este tesoro en vasos de barro. ¿Quäntos peli 7.

gros pues se ven amenazar à las flores? ¿Quán facil


mente con los aguijones de las espinas es traspasada
la azucena? Con razon por tanto canta el amado: Co. Cant. 2. z.
mo la azucena entre las espinas, asi es mi Amiga
entre las bijas. ¿Acaso no era azucena èntre espinas
el que decia: Con los que aborrecen la paz, era yo Ps. r 96.
La singu
pacifico? Sin embargo, aunque el justo florece como la ridad
la azucena , no se alimenta el esposo en la azucena, desagra
ni tiene su complacència en la singularidad. Escucha da àChris
to.
en fin al que mora èntre las azucenas: En donde dos
Math. 18
o tres, dice, fueren congregados en mi nombre, alli de
estoy yo en medio de ellos. Ama siempre lo que es
tà en medio Jesus, los lugares apartados los reprue
ba siempre el hijo del hombre, siendo el mediador
de Dios y de los hombres. Mi amado es para mi, y
yo para el. Procuremos tener azucenas, Hermanos, dè
monos priesa à arrancar de rayz las espinas y los
abrojos, y à sembrar azucenas: por si alguna vez
acaso se digna el amado descender à apacentarnos
tambien à nosotros.
18 En Maria sin duda se alimentaba, y mas abun
dantemente por la multitud de azucenas. ¿No son aca
so azucenas el decòro de la virginidad, la inslgnia
de la humildad, la sobreeminencia de la caridad? Tam
bien nosotros tendremos azucenas, aunque muy infe-.
- riores; pero ni aun èntre èstas se desdeñarà de ali
mentarse el espóso: con tal que à estas acciones de
grácias, de que hemos hablado antes, dè lüstre la
alegria de la devocion, ar la oracion de candor la
-- R - pu
—r

314 - Slamos DE S. BERNARDo AB ap.


pureza de intencion, y la misericordia de bancura à
saíº, º la confesion, como esta escrito: Si fueren vuestros
pecados como la es carlata se volveran blancos como
la nieve; y si fueren rojos como el carme si, seran blan
cos como la lana. Pero sea lo que quiera aquello que
¿ dispones ofrecer, acuèrdate de encomendario a Ma
¿¿- ria, para que vuelva la grácia por la misma madre
cer a D- por donde corrió, al Dador de la gràcia. Ni le fal
os enco- taba a Dios poder para infundir la gracia, aun sin
ºndalo este Aqüeducto, como èl quisiera: pero quise proveer
*º a tu bien este conducto. Acaso tus manos estaban, o
llenas de sangre, ó manchadas con dádivas, porque
no las habias sacudido de todo don. Por eso aquello
poco que deseas ofrecer, procura entregarlo a aque
llas graciosísimas, y dignisimas de todo, aprècio ma
nos de María para que sea ofrecido, sino quieres su
frir repulsa. Sin duda candidísimas azucenas son, ni
se quejarà aquel amante de las azucenas de no haber
encontrado entre azucenas, todo lo que él hallâre èn
tre las manos de María. A men.

ge e»<-e-º-e--><e-oe-e-e-º-e-4-e-º)
29 de, -
EN LA FIESTA DE SAN MIGUEL.
Se ptiem

º" sERMoN PRIMERO.


De los oficios de los Angeles para con nosotros, y
de muestra reverencia para con ellos.
. ... - - -

Tres mo- 1 TT A memòria de los Angeles se celebra hoy,


L, y exigís el Sermon debido º por tanta so"
Angeles lemnidad. Pero que hablaran de los espíritus ange
¿n de licos unos viles gusanos? Creemos ciertamente y te
nosotros, nemos una fè indubitable de que bienaventurados en
la divina presencia y vistaa de Dios se alegran sin Cl
fin
EN LA FIESTA DE SAN MIGUEL. 3r 5
,
en los bienes del Señor, que ni el ojo vió , ni el oido
oyó, ni subieron al corazon del hombre. ¿Què habla Excelen
rà pues un hombre á los hombres de unas cosas, que cia de los
ni èl mismo es suficiente para pensarlas, ni ellos tam Angeles
poco para oirla s? A la verdad, si de la abundáncia del
Caridad
corazon habla la boca, es preciso igualmente que cà
y digna
lle la lengua por la escasez de pensamientos. Sin em cion que
bargo, si es mucho para nosotros el hablar de aquella uSan COn.
claridad y glòria por la qual en si mismos, mas bien, nOSOtrOSs.
en su Dios sôbre exceden enteramente los Angeles
Santos a nuestros corazones: hablèmos de aquella grà
cia y caridad que muestran con nosotros. Porque en ->
los Espíritus soberanos no solo se halla una dignidad
admirable, sino tambien una dignacion amable. Es
justo pues , Hermanos, que no comprendiendo noso
tros su glòria , tanto mas estimemos la misericórdia,
de que es constante que no menos abundan los domès
ticos de Dios, los ciudadanos del Cielo, los prínci
pes del Paraiso. Testifica en fin el mismo. Apòstol,
que arrebatado al tercer Cielo, mereció entrar en
aquella bienaventurada Corte, y saber sus secretos:
Que todos son espiritus destinados al ministerio, y Hebr. II.
enviados d el por aquellos que perciben la herencia de I 4e
la salud.
2 Ni esto parezca à alguno increible: supuesto que
el mismo Criador y Rey de los Angeles vino no à
ser servido, sino à ministrar, y dar su vida por mu
chos. ¿Por què pues despreciarà alguno el ministèrio
de los Angeles, en el qual les precede aquel Señor,
à quien en las alturas con todo anhelo y felicidad mi
nistran ellos? Si tambien dudas de esto, ciertamente
quien lo vió, dió testimônio diciendo: Millares de Dan.7, ro
millares le servian, y diez veces cien mil millares
le asistian. Otro Propheta tambien hablando al Pa
dre de el Hijo dice: Le minordsteis algo respecto de Psal, 8.6.
los Angeles. Asi ciertamente, asi es decente que ven
za tambien en la humildad, el que vencia en la su
-- Rr 2 bli
316 SERMoN I. DE S. BERNARDe ABAD.
Christo, blimidad; y que sea tanto menor que los Angeles,
y los An quanto inferior es el ministèrio à que se dedicó: sien
geles vi do èl mismo tanto mas excelente , quanto mas diferen
nieron à
ministrar temente, respecto de ellos heredó el nombre de Hijo de
¿pero en Dios. ¿Mas acaso preguntaràs en què parece inferior
què està á los Angeles, quando vino à ministrar , supuesto que
la diferé
cia de su
(como dijimos mas arriba) ellos tambien son enviados
ministe
al ministerio? Sin duda en que no solo ministrò, sino
rio? que fuè ministrado, y era uno solo el mismo que mi
nistraba, y que era ministrado. Justamente por tanto
la Esposa en los cânticos de los cânticos: He abi, di
Cant. 2.8 ce, que viene este saltando en los montes , y sòbre
pasando las colinas. Pues ministrando salta èntre los
Angeles; pero ministrado sobrepasa a los mismos. Mi.
nistran los Angeles, pero de lo ageno, ofreciendo à
Dios las obras buenas, no suyas sino nuestras, y con
duciendonos sus gràcias á nosotros. Por lo qual dicien
SApoc8.4 do la Escritura : Que subió el humo de las aromas
en la presencia del Señor de mano del Angel; dijo
cuidadosamente antes, que le babian sido dados mu
chos inciensos. Porque nuestros sudores, no los suyos,
nuestras lägrimas, no las suyas ofrecen à Dios; à no
sotros tambien nos vuelven los dones de Dios, no los
suyos. -

Porque 3 No así aquel Ministro mas sublime que todos,


estàn soli pero igualmente mas humilde que todos, que se ofre
citos por ció à si mismo en sacrificio de alabanza; y que ofre
In OSOtIOS
ciendo al Padre su vida, nos ministra à nosotros has
los Ange
les. ta hoy su carne. Por causa pues de este tan grande
Ministro no es maravilla ninguna, que con buena vo
luntad, y -aun gustosamente nos ministren à nosotros
los Angeles Santos; Pues ellos nos aman à tosotros,
porque Christo nos amò, Dícese ciertamente en un
adàgio vulgar: Quien bien quiere al amo, bien quie
re à su perro. Nosotros, ô bienaventurados Angeles,
cachorrillos somos de aquel Señor que amäis vosotros
"con tanto afecto: cachorrillos, repito, que deseamos
Se
EN LA FIESTA DE SAN MIGUEL. 31
ser saciados de las miajas que caen de la mesa de
nuestros Señores , que sois vosotros. Y esto hè dicho,
Hermanos , para que en lo adelante tengais mucho ma
yor confianza con los Angeles bienaventurados, y por
conseqüencia con mas familiaridad invoquèis su auxi
lio en todas vuestras necesidades: y tambien para que
procurèis vivir en su presència mas dignamente, y con
ciliaros mas y mas su gràcia , captar su benevolència,
é implorar su clemència. Por esto juzgo necesario ex
poner tambien à vuestra caridad otras causas, las qua
les igualmente hacen cuidadosos de nuestra flaqueza a
los mismos Angeles bienaventurados: sin congoja su
ya à la verdad, pero no sin utilidad nuestra; ni pa
ra detrimento de su felicidad, sino para aumento de
nuestra salud. -

4. Consta sin duda, que como dotadas de razon,


y capaces de bienaventuranza las almas humanas (si
nos atrevemos á decirlo) son parientas de la naturale
za angèlica : ni es decente á vosotros, ó bienaventura
dos espíritus desdeñar contra el precepto de la ley
à vuestra espècie, la qual debeis visitar, aunque ella
(como vos mismo lo veís) haya caido en mucha vi
leza. Pero ni pensamos que vosotros, ciudadanos celes.
tiales, os deley tèis en la desolacion de vuestra ciudad,
y en la ruina de los muros que mirais medio caidos
vosotros mismos. Si deseàis su instauracion, (como es
razon) repetid con freqüencia, os ruego, ante el tro
no de la glória las palabras de súplica, diciendo : Ha
ced benignamente, Señor, en vuestra buena voluntad
con Sion , para que sean edificados los muros de 3e
rusalen. Si amáis la hermosura de la casa de LDios,
mas bien, porque la amäis verdaderamente, experi
menten vuestro zelo las vivas y racionales piedras, las
quales solas pueden coedificarse con vosotros para su
instauracion. Esta es, Amantisimos, la triplicada cuer
eda, con la qual desde la excelsa habitacion de los
Cie
318 SERMon 1. DE S. Ben NAR po Ae AD.
Cielos es traida para consolarnos, para visitarnos, pa
ra ayudarnos la sóbreeminente caridad de los Ange
les, por nosotros, por Dios, por si mismos. Por Dios
ciertamente , cuyas entrañas tan grandes de misericor
dia para con nosotros ellos mismos (como es justo) imi
tan tambien. Por nosotros, en quienes sin duda tienen
compasion de su própia semejanza. Por si mismos, cu
yas ordenes aguardan con todo el deseo, que seràn
instaurados de nosotros. Pues en la boca de los pär
vulos, que ahora se alimentan de leche, y no de só
lido manjar todavia, se hà de perficionar aquella ala
banza de la magestad divina, cuyas primícias tenièn
dolas ya los espíritus angèlicos, gozan ciertamente de
la deleytacion bienaventurada: pero tanto mas ansio
samente nos aguardan, quanto son estimulados de la
expectacion y deseo de la consumacion de ella.
Con quá 5 Siendo esto asi, pensad quanta solicitud nece
to escrü
pulo de
sitamos tener tambien nosotros, Amantísimos, para ex
bem o s hibirnos dignos de la compañia y visita de los Ange
guardar les; y de tal modo vivamos en su presencia, que no
nos de ha ofendamos jamàs sus santos ojos. Porque ay de no
Cer COSa.
sotros, si alguna vez provocados por nuestros peca
que pue
da ofen. dos y negligèncias nos juzgáren indignos de su pre
der à los sencia y de su visita, y tuvieremos ya necesidad de
Angeles. llorar tambien, y de decir con el Propheta : Mis ami
Ps.37.12. gos , y mis allegados se acercaron , y estuvieron con
tra mi, y los que estaban junto á mi, se pusieron le
jos , y hacian fuerza los aus buscaban mi alma; ale
jados aquellos, cuya presencia podia ampararnos, y
arrojar al enemigo. Pues si nos es tan necesària la fa
miliaridad que se dignan tener con nosotros los An
Que vir geles, nos debemos guardar de ofenderlos, y debemos
tudes, y exercitarnos en aquellas cosas, en que sabemos que
ocupacio.
nes só en
tienen ellos gusto. Hay muchisimas cosas que les agra
n. O SOtrOS
dan, y les da gusto encontrarlas en nosotros : como
a grada es la sobriedad, la castidad, la pobreza voluntaria, los
bles à los freqüentes gemidos al Cielo, y las oraciones con lá
Angeles. gri
EN LA FIESTA DE SAN MIGUE L. 3l 9
grimas, y atencion del corazon. Pero sobre todas es
tas cosas la union y la paz exigen de nosotros los La union
Angeles de la paz. ¿Què mucho que principalmente y la Paz,
se deleyten en estas cosas, pues ellas representan una ¿
cierta forma de la ciudad suya en nosotros , para que ¿
admiren ellos una nueva Jerusalen en la tierra? Digo Ps, 1 a 1.3.
pues, que asi como las partes todas de aquella Ciu
dad tienen èntre sí la mas perfecta union, asi nosotros
igualmente sintamos una misma cosa, una misma co- La discor
sa digamos todos, y no haya cismas èntre nosotros: dº, y ºs:
sino mas bien todos juntamente seamos un cuerpo en ¿
Christo, y cada uno los miembros de otro mutua- ¿n.
II162Inte. -

6 Pero por el contrário nada les ofende tanto, y


les provoca á indignacion , como las disensiones y
escàndalos, si acaso llegan á encontrarse en nosotros.
Oigamos pues què habla á los de, Corintho San Pa
blo: ; Habiendo entre vosotros envidia, y contencion, 1. Cor. 3.
no es claro que sois carnales, y que vuestra conduc- 3.
ta muestra bien que sois hombres? En la carta tam
bien del Apòstol San Judas lee mos así: Estos son los Judae. 1.
que asi mismos se apartan, animales, que no tienen º"
espiritu. Es ver como el ahma del hombre vivifica
todos los miembros unidos entre si. Separa pues qual
quiera de ellos de la union de los demàs, y vè si en
adelante le darà vida. Asi es todo aquel que dice Ana 1. Cor. ra
tema a Jesus: lo qual ninguno lo dice en el , espiritu -4-
de Dios, porque Anatema es separacion. Asi es, di
go, todo aquel que se aparta de la union; ni dudes
- que se aparta de èl el espiritu de la vida. Justamen
te pues à los contenciosos, y que se separan à sí mis
mos , los llaman los Apòstoles carnales, y animales,
que no tienen espiritu. Asi dicen aquellos Santos , y
bienaventurados Espiritus, luego que encuentran escàn. ..
dalos y disensiones: ¿Què tenemos nosotros con esta ge
neracion que no tiene espíritu? Porque si en ella estu- -
viera el espíritu, por el sin duda se difundiria la ca
-. T1 « y
32o Sermon I. De S. BERNARno ABAD.
ridad, y no se romperia la union. No permanecere
mos con estos hombres para siempre, porque son car
ne. Porque què concordia puede haber entre la luz
y las tinieblas? Nosotros del reyno de la paz y de la
union somos, y esperabamos que estos hombres habian
de venir à esta misma union y paz. ¿Mas ahora en
que modo convendràn con nosotros, los que discuer
dan entre si mismos? Bien veis que congruente es à es
ta solemnidad la leccion evangèlica, que tanto terror
infunde sôbre el escàndalo de los pàrvulos, supuesto
que en gran manera disgustan á los Angeles los escàn
Math. 18. dalos: El que escandalizdre d uno de estos pequeñue
6.
los: duro es lo que se sigue. Pero ya pasa de la ho
ra; y tenemos que ir à celebrar las Misas. Pidoos que
no tengais por molesta la dilacion, la qual podrà no
ser inútil, si proseguimos con mas diligencia el pre
sente capitulo en otro Sermon.

(e-9 «»«» é» e»e»«»«»see»e»«»«»«» e» e») .


EN LA FIESTA DE SAN MIGUEL.

SERMON SEGUNDO.
Sôbre las palabras del Evangelio: El que escan
dalizdre á uno de estos pequeñuelos que creen
en mi, &c.

1 TTAbeis oido, Hermanos carlsimos, resonar


la leccion evangèlica bastante terriblemen
te contra aquellos, que escandalizan a los párvulos. La
verdad à ninguno lisongea, à ninguno adula, à nin
Math. 18. guno engaña, denunciando abiertamente , que Ay del
7. hombre por quien viene el escandalo. Bueno era para
Math. 16. el, si este bombre no hubiera nacido. Si a la verdad
2.4. no hubiera nuevamente nacido, sino hubiera nacido
º a pa
EN LA FIEsTA DE SAN MIGUEL. 32 r
para la vida, sino hubiera nacido del espiritu, aquel
que despues acaba en la carne. Le conviene (si hay
alguno) al que suscita escàndalos en esta casa, en es
ta congregacion santa, y agradable à Dios, y muy
Los Re
grata a sus Angeles y por ellos freqüientada, que sea
-colgada una piedra de las que hace mover un asno, ligiosos
que exci
à su cuello, y en vez del suave yugo, y carga lige tan escàn
ra del Salvador puesta la pesada piedra de los deseos dalos en
terrenos en sus hombros, sea sumergido en lo profun los Mo
nasterios
do de este mar grande y espacioso, el qual sin du
que peca
da es el siglo perverso. Porque MENos con DENAcron do t a n
TENDRIA en perecer en el siglo , que en el Monas en O rme
terio. Preciso es que perezca el hombre que no tie COneten a
ne caridad, aunque llegue à entregar su cuerpo de
suerte que arda. Y esto hè dicho yo, Hermanos, no
porque sienta menos bien de vosotros, ô porque se
vea reynar en vosotros este malísimo vicio; sino pa
ra que en aquella misma caridad, unanimidad , y paz
en que os manteneis en el Señor, procureis cuidado La union
samente perseverar, y abundar mas."Porque quál es y unani
midad es
mi esperanza, mi gozo, y corona de gloria? ¿Por ven la gloria
tura no es la unidad y unanimidad vuestra, en la que de los Re"
me gozo de veros á vosotros amantes de la fraterni ligiososa
dad , y sòbre todas cosas que y teneis en vosotros mis
mos una reciproca caridad, la quai es el vinculo de
la perfeccion Por tanto, ruegoos, Carlsimos, man
teneos asi en el Señor. Porque en esto conocerán los
hombres, y aun tambien los Angeles de Dios, que 4
-

sois