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-
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- - - , ,
-==

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rrº º rº cº -

-
-

C R ONI C A
D E S A N LU I S,
R E Y DE FRANCIA,
NIETO DEL REY D. ALONSO EL VIII
DE CA S T I L LA,
COMPUEST A EN FRANCES

POR EL SEÑOR DE JOINVILLE,


TRADUCIDA AL CASTELLANo,
Y DIRIGIDA A LA MAGESTAD

DE LA REYNA DO NA ISA B EL,


MUGER DEL SEÑOR D. FELIPE II.
P O R. J. A. C Q U E S L E DE L ,
su vasallo y criado, impresa en Toledo por Francisco de
Guzman, en el año de 1567, y ahora nuevamente publicada
con un Discurso Preliminar y varias Notas y Apéndices,
que contribuyen á ilustrar la vida de
dicho Santo,

P O R.

DON JOSEF CORNIDE DE SAAVEDRA,


REGIDOR DE SANTIAGO , DEL NUMERO DE LA
REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.

E N MA D R I D
EN LA I M P R ENTA DE SA N C H. A.
A ÑO DE M D C CXC IV.
--

-
S U B S C R. IP T O R E S

A LA CR oNICA
D E s AN LU 1 s
RE Y DE FR A N C I A.
--- . . . . . . . . . . .

Don Agustin Bernal y Vargas.


D. Angel Antonio Enrique. -
El Doctor D. Antonio Josef Navarro.
D. Antonio María Iluminati. , , -

D. Antonio Marti de Lago. -

D. Bartolomé Manuel Caro, por 4 exemplares.


Los Señores Berad Blanchar, y Compañía, por
4 exemplares. ..", ".
- - -

El R.P. M. D. Blas de Linares.


D. Cárlos Posada. -

El Exmo. Señor Conde de Castillejo.


D. Dámaso Royo.
D.Domingo de Elizalde. -

D. Felipe Antonio Fernandez.


D. Francisco Encinas Lago.
D. Francisco Navarro.
El Exmo. Señor Duque de Hijar.
D. Josef Baamonde.
D. Josef Berad, por 4 exemplares.
(Z 2 D.
D. Josef Mata Linares. . . . .
D. Josef de Vargas Machuca.
D. Josef Saenz de Sepulveda, , , ,
D. Juan Antonio Fernandez, Archivero de la
Orden de Santiago. ,
D. Juan Fernando de Arnal.
D. Juan Guerra. . .. .. ..
D. Luis Durón y Bastero. s".
Fr. Luis Santa María, de la Orden de San Ber
nardo.
D. Manuel Merino.
D. Manuel Monge.
D. Manuel Gonzalez Aguado.
D. Manuel de Quixano. .
Doña María Josefa de Aguilar. -

D. Nicolás Garcia de Luna.


D. Nicolás de Gamaza.
D. Pedro Arnal.
D. Ramon de Arquellada.
D. Ramon Fernandez de la Barca.
El Ilmo. Señor Obispo de Sigüenza.
D. Tomás Alvarez de Acevedo.
D. Ventura Taxonera. -
D. Vicente Gutierrez.

DIs.
y . . .. Cr. j

DIS CURs o PR EL IMINAR


D EL E D y T o R. *

L. Cronica de San Luis que vamos á reim


primir, no es una de aquellas historias conce
bidas por una imaginacion debilitada por las
austeridades de una vida solitaria, oprimida de
temores, á veces poco conformes con las espe
ranzas que nos ofrece la bondad del Ser Supre
mo, y dispuesta a recibir sin crítica, y sin dis
cernimiento, quanto le parece milagroso, y ca
paz de dar á conocer los admirables efectos de
la gracia. s.
La vida de nuestro Héroe, es obra de otro
héroe, aunque de inferior gerarquía; está escri
ta á su lado en el tumulto de la campaña, y
entre las ocupaciones de la Corte, y entrete
xida con sucesos interesantes para la historia de
su tiempo, y para el conocimiento de la Tácti
ca que se usaba en el siglo XIII.
Juan, Señor de Joinville, Senescal de la
provincia de Champaña, fué el que recogió las
memorias para la vida de nuestro Santo, sir
viendo á su lado en la conquista de Tierra San
ta, y siendo testigo de sus gloriosas acciones,
de su constancia, y de su piedad, y el que des
pues
72
- º
D r s c v R s o

pues de retirado á su casa de Joinville, las re


duxo á un cuerpo de historia, de cuyo manus
crito se han conservado algunos exemplares en
Francia, habiendose impreso por la primera
vez en 4." en la Ciudad de Poitiers en 1547
por las diligencias de Antonio Pedro de Rieux,
que la dedicó á Francisco I, de quien habia ob
tenido privilegio para la impresion en 1545.
Como la traducion castellana que reprodu
cimos, está impresa en Toledo en 1567, infe
rimos que el original por donde fué hecha, no
pudo ser otro que el publicado por Antonio
Pedro de Rieux, y por consiguiente nos parece
que no será desagradable á nuestros lectores el
que les instruyamos de la legitimidad de esta
obra, y del juicio que los literatos Franceses
han formado, no solo de ella, sino de las va
rias ediciones que de la historia del Señor de
Joinville se han impreso en un pais que tiene
tanto interes en disfrutarla en toda su pureza, y
que procede con la mayor exáctitud, para que
los monumentos de sus antigüedades lleguen
hasta nosotros en la mayor perfeccion.
Asi lo han acreditado los Señores de la Bi
blioteca Real de Francia, á quienes debemos
las noticias que nos servirán de guia, y que se
han recogido en una magnifica impresion pu
blicada en 1761 en Paris por el Señor Caper
ronier, que reuniendo sus trabajos á los ante
. 11Or
P R E L. I. M I N. A R. ji?

riormente hechos por los Señores Melop y Sa


lier, á quienes la muerte arrebató antes de dar
les la última mano, ha cuidado de esta hermo
sa edicion, que impresa en la Imprenta Real,
disfruta el público por su diligencia.
En el prólogo de ella nos dice el Editor,
ue hallandose Antonio Pedro de Rieux en el
pueblo de Beaufort en Valés, en el pais de An
jou, visitó (segun él mismo asegura) algunos vie
jos registros manuscritos del Rey Renato de Sici.
lia, con la esperanza de descubrir algunas anti
güedades, á cuyo estudio era aficionado, y ha
biendo encontrado entre ellos la Crónica del Rey
S. Luis, viendo que no estaba muy bien ordena
da, y que se hallaba escrita en un lenguage bas.
tantemente grosero, procuró reconocerla lo
mejor que le fué posible, y habiendola ordena
do y pulido, la publicó para que se llegasen á
conocer las grandes y virtuosas hazañas de la
Christianísima casa de Francia; de cuyas ex
presiones deduce el moderno Editor, que el an
tiguo tenia la vanidad de haber hecho un ser
vicio al público mudando el lenguage de Join
ville, y variando el plan y orden de su narra
cion, y observa que el descubrimiento de este
, manuscrito hubiera sido interesante y precioso
, para la Francia, en cuya historia y literatura
, hubiera formado época, si el Editor hubiese si.
, do mas fiel en seguir la historia original, pues
- 2, CIl
fc0 D I S , C U. R., S O

,, entonces hubiera parecido mas auténtica, y


, de su descubrimiento hubiera resultado ma
, yor utilidad. Porque los aficionados á las an
, tigüedades de su lengua, desean verá un mis
, mo tiempo en las obras de los diversos si
, glos, no solo los progresos que aquella va ha
, ciendo, sino el modo con que se va forman
,, do. Que si esta obra de Joinville hubiese caido
,, en manos de un literato Francés sin mezcla al
, guna, y tan pura como salió de las del autor,
, se hubiera empleado en considerar en su cu
, na la lengua francesa, que no se ha de bus
, car en las obras de los Poetas, sino en la de
, los historiadores y escritores prosaicos, en las
,, quales se halla con mayor pureza. Que obser
,, vandola de este modo, se conoceria como es
, ta lengua se iba aumentando y mejorando, y
, como habia llegado al alto punto á que la han
,, elevado de un siglo á esta parte tantos escrito
,, res célebres. Que por el contrario omitidasó al
, teradas las antiguas expresiones, y substituidas
,, en su lugar otras nuevas, quedaba privada la
, Nacion de los fundamentos que hubiera halla.
, do en ellas para conocer los principios que ha
, bia tenido, y los pasos que habia dado su len
, gua: que de estas alteraciones resultaba otroin.
,, conveniente, y era el de privar aquella del co
, nocimiento del estilo y adornos de que era sus.
, ceptible una lengua formada ya por reglas de
r , gra
JP R. E L. I. M. M. N. A Re v

, gramática, mayormente quando Joinville ha


, bia sabido unir en su historia la sencillezá la ele.
, gancia, escribiendola con mucha naturalidad
, y sin afectacion; y en fin, que siendo tan di
, ferente el texido de la narracion de Pedro An
, tonio de Rieux de su original, y confesando
, él mismo que habia suprimido algunos he
,, chos, y añadido otros, podrian los lectores
, dudar de la verdad del editor, y no conceder
», le aquella entera confianza que merecia su
,, narracion.“
No obstante que estas observaciones del
moderno editor las hallamos muy esenciales
para su nacion; no nos sucede lo mismo quan
to á la nuestra, á la qual ninguna utilidad po
dria haber traido el conocimiento de la lengua
que se usaba en el siglo XIII entre los france
ses, y solo le conviene mucho poseer una his
toria verdadera que contenga los principales
hechos de un Monarca tan completo como lo
fué San Luis, y á quien como hijo de una Prin
cesa Española, debemos mirar como un héroe
de nuestra nacion, y proponerlo á sus Príncipes
y descendientes, como un modélo digno de ser
imitado, . . . . ... - - - - ---- º * - ----- ---- º *-- º -

En efecto esto es lo que se propuso Antonio


Pedro de Rieux; que teniendo presentes las me
morias recogidas por el Señor de Joinville, las
dió una forma mas regular, reduciendolas á una
b his
-

U. JD S C U. R. S O

historia ó vida continuada, y acomodando opor


tunamente, é introduciendo á donde convenian
los pasages de que el Señor de Joinville hizo
mencion, segun se le iban presentando á su me
moria, é interpolando (1) algunos otros, que
aunque omitidos por este respetable autor, se
habian conservado entre otros escritores de la
vida y hechos del Santo, de que daremos no
ticia despues que brevemente instruyamos al
público de las varias ediciones del original, cu
ya traduccion publicamos, siguiendo como has
ta aqui, las Memorias del Señor Caperronier,
y las que con profusion (segun su costumbre)
han recogido los PP. Antuerpienses.
Dice aquel editor, que la segunda edicion
, de la Historia de Joinville fué publicada en
, 4.º en 1617 por Claudio Mesnard, Teniente
, en la Prebostía de Angers: que en la misma
, provincia de Anjou, á donde Antonio Pedro
, de Rieux habia hallado el original que habia
, tenido presente para su historia, habia descu
, bierto otro en una coleccion de algunos pa
, peles antiguos que se habian salvado de los
, , TOº

(1) El Señor de la Bastida en su Disertacion sobre la historia


de Joinville, que se halla en el tomo 15 de las Memorias de la
Academia de Inscripciones y Bellas Letras, expresamente asegura
que Pedro de Rieux tuvo presente los Anales de Guillermo de
Nangis. . - - - -
P R E L. I. M I N A. R. vii

, robos que los protestantes habian hecho en al


, gunos monasterios de aquella provincia; y que
, luego que Mesnard tuvo en su poder estos fo
, lletos (que asi les llama) los comparó con la
,, edicion de Rieux, y conoció la gran diferencia
,, que habia entre el estilo de esta y el de la Cró
, nica antigua de Joinville que tenia presente;
, que consultado su manuscrito con algunos
, amigos juiciosos, y con su parecer lo publicó
, de nuevo, acompañandole con una crítica
, muy severa sobre el trabajo de Antonio Pedro
, de Rieux, cuyas alteraciones en el estilo de
, de Joinville trata de atentado, asegurando al
, mismo tiempo que la obra que iba á publicar
, de nuevo, era la historia escrita por Joinville
,, en su primitivo estado, y muy diferente de
, la del primer editor; “lo que no le pasa el
Señor Caperronier, pues añade, que dexando
, en su buena opinion la palabra de Mesnard,
, y no dudando de su buena fé y fidelidad, no
, dexan de ocurrirle algunas dudas sobre el ma
, nuscrito que habia tenido presente, y de que
, se habia servido, pues bien exáminado, se co
, nocia que habia sido alterado y corrompido
, antes que llegase á sus manos, y que bien lejos
, de que en él se pudiese descubrir el antiguo
, lenguage del Señor de Joinville, aun se podia
, creer que habia sido escrito modernamente,
, concluyendo con que aunque este manuscri
- b 2 , tO
rviii. y D r s c v. R. s o , º

, to no era tal qual debia desearlo un editor


, para poderlo publicar sin desconfianza, no
, obstante que el público era deudor á Mon
, sieur Mesnard de haberle dado á conocer en
, su edicion algunos antiguos monumentos muy
, importantes para la historia de San Luis, de
, que antes no se tenia noticia, y entre estos la
, primera idea, ó plan de la genealogía del Se
, ñor de Joinville, la vida del Santo escrita por
, Jofre de Beaulieu, y las Actas de su canoni
, zacion publicadas por este Autor para satis
, faccion del Orbe. Christiano. “ . . . . . ...,
Despues de Claudio Mesnard, y en el año
de 1668, publicó en folio una tercera edicion
de la historia del Señor de Joinville, el célebre
Carlos Du Fresne, Señor De Cange, aprove
chandose para ella, no solo de las luces de va
rios sabios, sino de los tesoros históricos de la
Cámara de Comptos que le franqueó el Señor
D" Herouval con los quales la enriqueció de pre
ciosos documentos originales que le facilitaron
muchos conocimientos, proporcionandole los
medios de ilustrar infinitos puntos relativos al
siglo de San Luis. -

Aunque esto era suficiente para desempeñar


en gran parte el plan que se habia propuesto el
Señor De Cange, todavia faltaba lo principal,
esto es, descubrir el manuscrito original de la
historia del Señor de Joinville escrita en una len
es - - gua
P R E L. I. M I N A R, iar

gua de la qual no quedase la menor duda de


que era la de aquel tiempo, y la misma en que
el Autor habia escrito sus memorias; pero el Sr.
De Cange no pudo en esta parte satisfacer ni su
deseo, ni su curiosidad, pues sabiendo que en otro
tiempo el Sr. La Croix Du Maine habia publica.
do que poseia un original de ella, persuadido que
en las diversas Bibliotecas de Francia no po
drian dexar de existir varios otros, no escusó
diligencia ni solicitud para adquirir alguno, y
aunque entre los varios sugetos á quien con
sultó fué el uno Mr. Du Puig, Bibliotecario
del Rey; todas sus diligencias salieron infruc
tuosas, y en tales circunstancias, se vió al fin
reducido á servirse de las dos solas obras im
presas que corrian en su tiempo, aprovechan
dose para su edicion de aquellas congeturas que
le parecieron mas verosimiles, y del texto que
creyó mas ó menos conforme con el estilo del
Señor de Joinville, sirviendose indistintamen
te, ya de la edicion de Antonio Pedro de Rieux,
ya de la de Mesnard.
Consideradas las observaciones de este últi
mo sobre la edicion de Rieux, y las de du Cange
sobre la de Mesnard, ó por mejor decir aten
didas las alteraciones de los dos primeros edi
tores, llama el moderno la atencion de los lec
tores sobre la gran diferencia que resultará entre
el verdadero texto de Joinville, y el publicado
por
U D I S C U R S O

por du Cange, y observa que asi como á me


dida que las aguas se alejan de su origen, ad
quieren qualidades diferentes, segun los varios
terrenos por donde corren, asi le sucedia al di
cho texto. -

Este era el estado en que se hallaba la Cro


nica de San Luis escrita por Joinville, y casi se
habia perdido ya la esperanza de disfrutarla en
el lenguage puro de su tiempo, y tal qual ha
bia salido de las manos de su autor, y solo se
apelaba á que alguna feliz casualidad descubrie
se algun manuscrito que fuese de aquella edad,
asi como Joinville lo habia sido de la de San
Luis; quando Mr. La Curne de Saint Palaye,
ilustre literato, que hace algunos años habia via
jado por la Italia, traxo de aquel pais un nue
vo manuscrito de nuestra historia, descubierto
en Luca en casa de cierto Particular (2), y ad
quirido por la Biblioteca del Rey de Francia;
desde luego con este descubrimiento se renova.
ron las esperanzas de que al fin se podria leer
la historia escrita por Joinville en el mismo
Joinville, y que dentro de breve tiempo llega
rian á ver los curiosos cumplidos los deseos que
tanto tiempo hacia tenian de leer esta obra en
SUl

(2) Este Particular, dice el Señor de la Bastida en su Adicion


á la Disertacion ya citada, que era el Senador Florentini.
º
P R er r Mr r N. A R. xi

su original, pero presto quedaron aquellos re


ducidos á una ilusion muy pasagera, pues al
primer reconocimiento que se hizo del nuevo
manuscrito , se desvanecieron las esperanzas
que se habian concebido. En efecto dice Mr.
Caperronier, que si se ha de hacer juicio de su
antigüedad por la letra, y por el estilo con que
está escrito, no se puede atrasar mas allá del
siglo XVI, añadiendo que por otra parte su len
guage es muy conforme al de dicho siglo, esto
es, al del tiempo de Francisco I; pues á cada
paso ocurren términos de aquella edad, subs
tituidos en lugar de otros de los corrientes en
la de San Luis, por cuya razon decide que ni
el manuscrito de Luca merece particular apre
cio, ni con él quedan satisfechos los deseos de
los literatos. Añadiendo á lo dicho la siguiente
reflexion, que sin decidir enteramente sobre lo
moderno del manuscrito, fortifica mucho las
que acaba de hacer para probar que no puede
ser antiguo. , Por las armas que se hallan en
, este exemplar (dice) se viene en conocimien
, to de que ha pertenecido á Antoneta de Bor
, bon, hija de Francisco de Borbon, Conde de
, Vandoma, que casó con Claudio de Lorena,
, primer Conde de Guisa en 1513, y que mu
, rió, segun consta del libro de los primeros
, Oficiales de la Corona, en 1583 en su Casti
, llo de Joinville, en donde fué enterrada, y es
- 3» muy
3rii .. º ID I S Q U º R. S. O

, muy verosimil que deseando esta Princesa


, leer la Historia de San Luis, de quien era des
, cendiente, hubiese procurado que el antiguo
, lenguage de Joinville se acomodase al que es
, taba en uso en su tiempo, que era el de Fran
, cisco I.“
Pasa luego Mr. Caperronier á tratar del ma
nuscrito ultimamente adquirido tambien por la
Biblioteca del Rey, que es el que ha dado moti
vo á la edicion que dignamente le ha ocupado,
y que habemos dicho se publicó en 1763; y
añade que parece que al siglo de Luis XV, tan
glorioso y tan feliz para las letras, para las cien
cias, y para las artes, estaba reservado el for
mar una época memorable para los iteratos
con el descubrimiento del manuscrito de Join
ville, pues volviendonos á dar uno de los mas
preciosos y antiguos monumentos de la historia
de Francia, se cumplan plenamente los deseos
de aquellos nacionales, que gustan de ocupar
dignamente sus luces. Este manuscrito, pues,
es el de que vamos tratando, y el que ha ser
vido á la edicion de Mr. de Caperronier, y que
compone, segun él mismo, un pequeño códice
en 4.º escrito en pergamino, y en dos colum
nas, y contiene 391 paginas, añadiendo, que
aunque á primera vista se conoce que está es
crito en la letra y estilo que se usaba á princi
pios del siglo XIV, y que aunque de la com
es pa
P R E L F. M. I N A R. xiii.

paracion que se podria hacer de aquella con la


de otros muchos manuscritos reconocidos in
dubitablemente por del mismo siglo, se podria
sacar una nueva prueba de la antigüedad que
se le atribuye, le parece que la mas poderosa
seria el remitir á los que duden de esta verdad,
á la lectura de dicho manuscrito, á lo que fi-.
nalmente apela, añadiendo que siendo el len
guage y la ortografía las reglas mas seguras pa
ra reconocer á que tiempo pertenece una obra
de esta clase, ofrece al público el principio y
fin de la que publíca, en los mismos términos
de que se ha servido Joinville, porque cree que
estos dos solos pasages serán suficientes para fi
xar claramente su data, y darán todas las luces
que se puedan desear. -”...

P R I N' O I P / O D E a Mr A N vs c R x ro.
- vv.

A son bon Seigneur A su buen Señor


Looys, filz du Roy de Luis, hijo del Rey de
France par la grace Francia por la gracia
de Dieu, Roy de Na de Dios, Rey de Na
varre, de Champaigne, varra y de Champaña,
et de Brie, Comte Pa y de Bria, Conde Pa
letin, Jehan Sire de latino, Juan Señor de
Joinville, son Seneschal. Joinville, su Senescal
de Champaigne, salut de Champaña, salud y
et amour, et honneur, amor, y honor, y su
r ef y o C SC1
xi U. D I S C U R S O

efson servisé apparei- servicio aparejado. Ca


llé. Chier Sire, je vous aro Señor, os hago sa- .
oiz a savoir que mada-, ber que Madama la
me la Royne vostre ma- Reyna, vuestra madre,
re, qui moult mi amoit, que mucho me amaba,
d cui Dieu bonne merci áquien Dios haga bue
face, me pria si á cer-rna gracia, me pidió,
tes comme elle pot que je con quanta eficacia pu
lifeisse faire un libre do, que yo la hiciese
de saintes paroles, et, hacer un libro de las
des bons faiz nostre Roy santas palabras, y de
Sant Looys, etje les, y los buenos hechos de
oi en convenant, et d lº nuestro Rey San Luis,
aide de Dieu le livre est y la he obedecido con
assouvi en deux par- viniendo en ello, y con
ties. la ayuda de Dios el li
bro está desempeñado
en dos partes.
La premiere partie La primera parte
si devise comment il se contiene como el Rey
gouberna tout son tens se gobernó durante to
selonc Dieu, et selonc lº da su vida, segun Dios
Eglise, et au profit de y segun la Iglesia, y
son Regne. La seconde en provecho de su Rey
partie du livre si parle no. La segunda parte
de ses grandz faiz dar del libro habla de sus
mes, Sire pour ce qu” il grandes caballerías, y
est escript :fai premier de sus grandes haza
«e quil. afiertº á Dieu, ñas en las armas. Se
- Y. ef s", ñor
P R E. L. I. M. I N A. R. a L.

etil te adrescerá tou ñor, el objeto con que


tes ces autres besoig está escrito es, en pri
nes; # escrire cé mer lugar, en lo que,
qu” il afiert aus trois pertenece á Dios, y es
choses de sus dites c'est te os dirigirá en todos
d savoir ce qu” il afiert los otros menesteres;
au profit des ames et des yo hice escribir lo que
cors, et ce quid fiertau pertenece á las tres cos
gouvernement du peu sas sobredichas, es á
ple. - , .saber: lo que pertene
ce al provecho de las
co; p - f. almas, al de los cuer
- . . . . . . . pos, y lo que perteñe
r º , c. 2 go, t, ce al gobierno del pue
---º - - blo. - ..., o e.

, , , Fr N D = zo Mr. A Nip s c R.r To. r 2


o, o bi- º o r> rio.
Ie faiz d savoir d Hago saberá todos
touz que f ay ceans mis que gran parte de los
grant partie des faise hechos de nuestro.
mostre Saint Roy devant y San Luis antes dicho,
dit, que jelai veu etoy los he visto yo mismo,
et grant partie de ses y que otra gran parte
faiz que f" ay trouvez los he hallado en una
qui sont en un romant, memoria, los qualeshé.
les quier jº aifet escri- chos hice yo escribir
re en cº-est livre, Et ces- en este libro, lo queros
choses vous ramentois- recuerdo para que los
fé, C 2 que
avi ..- ID I S. C. - U. R. S. O. S.

je , pour ce que cil qui que tengan este libro


orront ce, livre croient crean firmemente en
fermement en ce que le lo que él dice, y que
liare dit, que jaivrai yo los he visto y oido
rement veus et oyes, ce verdaderamente. Esto
qui fu escript lº an de fué escrito en el año de
grace mil ccc. et IX, au Gracia de 13o9 en el
mois d Octovre. mes de Octubre (3).
, º“ c. - S º a as, , , , , ,

Del prólogo de esta ultima parte de la his


toria de Joinville saca Mr. Caperronier mate
riales para responderá dos qüestiones que re
sultan de dicha historia, siendo la primera :
¿A quál de los primeros sucesores de San
Luis dedica el autor la vida que ha compuesto
de este Santo ?
Segunda. ¿En qué año compuso el Señor de
Joinville esta obra, y quién era el Rey que en
tonces reynaba? =
Para satisfacer plenamente á estas preguntas:
para saber á qual de los sucesores de San Luis
dirige el Señor de Joinville su obra, y en una
palabra, para tener el título tal qual lo exigen
los hechos ciertos de la historia, dice Mr. Ca
perronier, que es preciso que concurran todas
las siguientes circunstancias: que el Príncipe, cu *

- , , , , , , yo
(3) se ha procurado acomodar la traduccion al lenguage del
original de Joinville. . - - *º,

-
- -
P R. E, L. I. M. I' N A. R. acepii

yo nombre se quiere averiguar, haya sobre


vivido á su madre: que haya gozado en Fran
cia el título de Rey en un tiempo en que no
era Rey de Francia; y en fin, que la muerte de
la madre y el reyno del hijo se puedan colocar
antes de la muerte de Felipe el Hermoso, su
cedida en el año de 1314, cuyos tres datos con.
cluye, son los que se deben tener presentes pa
ra resolver el problema histórico contenido en
las dos preguntas que lleva referidas, y se ex
plica en los siguientes términos,..., Por la com
, binacion de todos estos datos resulta que el
,, Rey, á quien dirigió Joinville su Qronica, fué
, Luis Hutin (4) reconocido en vida de su padre
,, por Rey de Navarra : que la Reyna que se la
, mandó escribir, fué la Reyna Juana, muger
, de Felipe el Hermoso, y, madre de dicho
s, Luis Hutin, y que el año en que se la presen
, tó á este Rey, fué el de 13o9 ó el de 131o.“
Por fin concluye el Señor Caperronier di
ciendo que despues de haber explicado la anti
güedad del nuevo manuscrito de la Biblioteca
-

del

(4) Dn Cange en su Glosario V. Hutin, dice que algunos


ereen que este nombre se dió áLuis X porque en su niñez era
muy inquieto, armando á cada paso pendencias con los niños de
su edad en este concepto entre los varios equivalentes que de es
ta palabra de la antigua lengua francesa traen Menage y otros
autores de su nacion, y las correspondencias que se hallan en los
castellanos, he preferido la de Pendenciero.
*
3:ºviii . D. M. S. C. U. R. S. O -

del Rey, y determinado las circunstancias del


tiempo en que ha sido completo, no puede ni
debe pcultar, que á la magnificencia de S. M.
y al ilustrado zelo de su Ministro, es el público
deudor de este precioso monumento de la his
toria de Francia, asegurando con toda confian
za, que ahora es quando por la primera vez
sale al público, puro y sin mezcla, el de la
de San Luis escrita por el Señor de Joinville,
y que ya no será permitido desde aqui en
adelante el usarle, como lo han hecho los pri
meros editores, ni el construirlo ni arreglar
lo por congeturas verosimiles, añadiendo que
despues de la historia de Constantinopla, es
crita por Ville Hardouin , es el primero el
Señor de Joinville, que haya dexado una his
toria en prosa y en francés; y que aunque á la
verdad solo abraza el espacio de seis años, la
pintura que presenta en ella de la vida de San
Luis, es suficiente para llenar las miras que se
propongan los que la lean: Que en ella ten
drán las personas de los estados mas opuestos
quanto puede interesarlas; pues los militares ha
llarán —muchas ilustres acciones propias de su
carrera, y particularmente estupendas hazañas
durante la Cruzada : los políticos descubrirán
las máximas y las leyes que seguia y publicaba
San Luis, las que nunca ha perdido de vista pa
ra el gobierno de su Reyno: que la religion le
1C
P R E L. I. M T. N. A. R. aria:

reconocerá como un protector constante, y un


defensor, zeloso: que los literatos, descubrirán
en esta historia quales eran en Francia los usos,
quales las costumbres en aquellos antiguos tiem
pos, y qual el caracter de la lengua francesa,
y en el discurso de la vida de un personage
del mas distinguido nacimiento, quales los ador
nos sencillos, pero nobles, de esta lengua, que
estos son los conocimientos ciertos que se pue
den disfrutar en el texto de la historia de Join
ville, en el estado que la presenta al público,
que es el de su primitiva pureza; que este ha si
do su designio, y que asi siempre que ha halla
do en ella algunas faltas, aun de aquellas que
son efecto de la negligencia, ó poca atención
de los copiantes, las ha conservado en el texto,
prefiriendo mas bien corregirlas en una nota
marginal en la impresion, que alterar en la me
nor parte sus palabras, sujetandose á esta escru
pulosa exáctitud en la confianza de que seme
jante fidelidad hará digna esta nueva edicion
de la del público. ... -

Disfruta este de algun tiempo á esta parte


otra no menos importante por las adiciones
con que se halla ilustrada, gracias á la diligencia
de varios literatos franceses, que en la coleccion
universal de memorias particulares relativas á
la historia de su pais, han empezado por su pu
blicacion, dandonosla en los tres primeros to
- , ..." 101OS
'17", JD I S C U. R. S. O

mos que suenan impresos en Londres en 1785,


sirviendose para texto de dicha edicion, de la
que en 1768 publicó Carlos Dufresne, Señor
de Cange, y dando por razon de haberla pre
ferido, el que lo hacian con el fin de evitar el
fastidio que en estos tiempos causaria la lectura
de esta obra en la forma que ha sido escrita por
el Señor de Joinville, y publicada por el Señor
Caperronier.
No obstante que esta alteracion puede ser
desagradable para algunos lectores; para otros
han proporcionado los editores una util recom
pensa, añadiendo al texto, no solo la genealo
gía y memorias de la Casa de Joinville, escri
ta por el ya dicho de Cange, sino las observa
ciones y disertaciones con que este erudito ha
procurado aclarar los lugares obscuros, y los
pasages mas importantes que se contienen en
esta Cronica, y de unas y de otras nos servire
mos en gracia de los que quieran leerla.
Para que estos tengan igualmente noticia
de las diversas vidas que despues de la muerte
de nuestro Santo se han publicado en su pais,
como una conseqüencia de la grande fama y ce
lebridad á que habian llegado sus heroycas ac
ciones, y sublimes virtudes, extractaremos lo
que sobre el asunto nos dicen los PP. Antuer
pienses en el tomo 5. del mes de Agosto de
su grande obra del Acta Sanctorum.
- Des
P R E L. I. M I N A. R. acai

Despues de habernos dado estos PP. en el


dia 25 de dicho mes la vida de nuestro Santo,
formada segun su costumbre, de los o mejores
Documentos que se habian descubierto hasta
el tiempo de su publicacion, que fué en el año
de 1741, imprimieron entre dichas vidas, la
compuesta por el Señor de Joinville, traducida
á la lengua latina por la diligencia del P. Stil
tingio, que con los PP. Cupero y Pinio, cuida
ban en aquel tiempo de la edicion de su exce
lente obra. .
En el Comentario que precede á dichas vi
das, y empieza en la pag. 275 del predicho to.
mo 5. no solo dan noticia de los autores de las
impresas en su obra, sino de otros que expresa
mente, ó por incidencia, hicieron memoria del
Santo: entre aquellos fué el primero Gaufrido
de Beaulieu , su compañero, confesor. y agoni
zante en la expedicion de Tunez, que empren
dió el recoger y dar noticia de sus hechos, por
encargo del Papa Gregorio Decimo, á quien
dirigió su obra con tanta inmediacion á la muer
te de San Luis, como que habiendo muerto es:
te en el año de 127o, la carta con que Gaufri
do satisface el encargo del Sumo Pontífice, es
del año de 1272. A esta circunstancia, y á las
qualidades que concurrian, y que recomiendan
la persona de Gaufrido, se pueden añadir los
testimonios de Guillermo Carnotense, su con
d tCIIl
acacii D I S C, U. R. S. O .

temporaneo, que hablando de él, dice que


era varon de santa vida, y de Jacobo Echard,
que mencionandole entre los escritores de
su Orden, observa que para que se conocie
se quales eran sus grandes qüalidades, basta
ba considerar que un santo como San Luis
le habia elegido para director de su concien
cia, en cuyo concepto se abstuvo de mezclar
en la relacion de los hechos de su penitente,
otras circunstancias que las que pertenecian
á la vida privada, y santísima de aquel Prín
cipe. .

Despues de Gaufrido de Beaulieu, ó de Be


llo Loco (como se suele escribir en latin) tra
tan los referidos PP. del ya citado Guillermo
Carnotense, religioso (como el primero) de la
Orden de Predicadores, Capellan del Rey, su
compañero en la primera expedicion, y en los
trabajos de su cautiverio, y despues de su re
greso á Francia, Canonigo Tesorero en una
iglesia de aquel Reyno, cuya dignidad renun
ció para hacerse religioso, en cuyo estado le
acompañó en la segunda expedicion, auxilian
dole como el antecedente, en sus agonias; cir.
cunstancias que reunidas, hacen verosimil quan-
to este autor refiere de nuestro Santo, como
olvidado ú omitido por su compañero Gaufri
do, siendo este el motivo que tuvo para reco
ger estas Memorias publicadas antes de ahora
- . por
P R E L. I. M I N A. R. acaciii

por Mesnard (5) y Duchesne (6), y reproduci


das por los autores á quienes extractamos, co
mo un apendice de la vida antecedente. ... se
Publicaron despues dichos autores la que es
cribió Guillermo de Nangiaco, ó de Nangis,
como él se intitula en el proemio, y á la que
dió el nombre de Anales del Reynado de San
Luis, con cuyo tiempo coincidió mucha parte
de su vida, pues parece que no la concluyó
hasta principios del año de 13o I. -

Era Guillermo de Nangis Monge de la ce


lebre Abadía de San Dionisio, de la qual fué
cronista, aunque parece no muy literato, pues
hablando de sí mismo, dice con mucha humil
dad, que aunque no era sugeto de carrera, si
no un pobre y mediano estudiante, se habia
determinado (a imitacion de aquella muger dig
na de memoria, llamada Ruth) á ir recogien
do las especies de que no habían hecho caso
los escritores antecedentes, formando un peque
ño ramillete de los hechos dignos de santa me
moria, y feliz recordacion del glorioso Luis
Rey de Francia, cuya ínclita vida existia en la
iglesia, y servia de exemplo para él, y para
los que le sucediesen; pues aunque Gil de Reims,
d2 :, Mon

(5) En su edicion de 1617.


(6) En la Coleccion de escritores de la historia de Francia.
a
-
acativ JD I S C U. R. S. O
A

Monge de su mismo Monasterio, la habia em


pezado, no habia podido concluirla por haber
se muerto; que Gaufrido de Beaulieu solo ha
bia tratado de las costumbres y vida santísima,
sin hablar (prudente y religiosamente) de sus
guerras y negocios políticos, y que aunque otros
varios habian escrito algunas cosas, como no
habian llegado á la noticia de todos, las había
recogido y reducido á un cuerpo, para que no
pereciesen en el olvido. Los precitados edi
tores observan que Guillermo de Nangis tu
vo presente para su historia, no solo al ya ci
tado Gaufrido de Beaulieu, y á Vicente Be
llovacense, tambien familiar del Santo, sino
muchas cartas conservadas en varias partes de
Francia, en que se refieren sucesos de la expe
dicion; por lo que advierten que no solo Nan
gis se valió de los instrumentos mas propios pa
ra formar bien su historia, sino que fué muy
sincéro y fiel en referir los hechos, como resul
ta de la confrontacion de su historia con los
instrumentos auténticos que subsisten.
El Señor Caperronier ha creido hacer un
servicio á su nacion publicando con la Croni
ca de Joinville los Anales de Guillermo de Nan
gis en la lengua en que tambien cree fueron es
critos, que es la francesa, de la qual dice que
sin duda fueron traducidos á la latina quando
se publicaron por la primera vez en la colec
C1OIl
P R E L. I. M I N A. R. A.UU

cion de Andres Duchesne. Aquel editor obser


va que en todos estos anales nunca se le dá al
Rey Luis Nono el tratamiento de Santo, y sien
do asi que su canonizacion se verificó en 1298,
saca por conseqüencia que dichos Anales fueron
escritos antes de este año, y que precedieron
á la Cronica del Señor de Joinville, añadien
do que aun la forma y letra del manuscrito re
presenta mas antigüedad que la de dicha Cro
nica, y que el lenguage en que se halla escrito,
es el que se usaba en el siglo XIII, circunstan
cias todas, que suponiendo dichos Anales es
critos en los tiempos mas inmediatos á la muer
te de nuestro Santo, dan un gran realce á la
verdad de su contenido.
Despues de la obra de Guillermo de Nan
gis, imprimieron los PP. Antuerpienses otra
vida escrita por el Confesor de la Reyna Mar
garita, muger de San Luis, advirtiendo que en
su tiempo aun se mantenia manuscrita, aunque
de ella ya habian hecho uso varios escritores
Franceses, y principalmente el P. de la Chay
ze para la historia que compuso del Santo. Se
ignora absolutamente el nombre de este escri
tor, pero fundados los Antuerpienses en una
pintura que se halla al frente de la obra manus,
crita de que se sirvieron, en la que está re
tratado el autor en habito de frayle Francisca
no, y en que en su prologo expresa haber de
- - po
a avi D I S Q U R S O

positado los documentos que le sirvieron para


escribir aquella vida en el Convento de Reli
giosos de dicha Orden de Paris, infieren que pu
do haber sido individuo de aquella Religion.
Quien quiera que fuese el dicho autor, se sabe
que entró de confesor de la Reyna Margarita en
el año 1277, y que lo continuó hasta el de 1295,
siendolo al mismo tiempo de su hija la Reyna
Doña Blanca, viuda de D. Fernando de la Cer
da, despues de cuya muerte se habia retirado con
su madre al Convento de Clarisas del Arrabal
de San Marcelo de Paris, y que por encargo de
aquella Princesa emprendió esta obra, para la
qual tuvo presente las Actas de la canoniza
cion, como lo refiere el mismo autor.
El Señor Caperronier dió igualmente lugar
á esta obra en su coleccion, sirviendose de un
manuscrito diferente del que hizo imprimir Mes.
nard al fin de la Crónica del Señor de Joinvi
lle, por el qual hicieron su traduccion latina
los autores del Acta Sanctorum, y de ella dice
que le parece será agradable á sus lectores, por
que el honor de la religion y de la piedad, se
interesan en que no se mantenga oculta por
mas tiempo la narracion de unos hechos que su
autor ha querido publicar como un modelo dig
no de ser imitado, no solo por los Soberanos,
sino aun por los mismos particulares, pues asi
como la historia escrita por el Señor de Joinvi
- lle
P R E L Y M I N. A R. ara vii

lle hace ver que los intereses de la Religion y


de la justicia eran siempre los que en San Luis
dirigian su extraordinario valor y su firmeza con.
tra los mayores obstáculos, asi en este anónimo
se vé á este Príncipe quando retirado en lo inte.
rior y en lo secreto de su palacio, se sujetaba á
las mas sencillas prácticas de la piedad christia
na, y al exercicio de las virtudes del mas austé.
ro solitario, haciendo conocer su vida secreta y
apartada de la brillantez que rodea el trono,
mucho mejor que ninguna otra cosa, el carac
ter de San Luis; á lo que añade que siendo la
primera parte de esta obra la relacion de las vir
tudes del Santo, contiene la segunda la historia
de las averiguaciones hechas para su canoniza
C1OIl. - - , o
La tercera vida que publicaron los Antuer
pienses, fué la que dá motivo á estas previas
advertencias, esto es, la Cronica del Señor Join-
ville, de que ya habemos hablado. En seguida
de ella dan los dichos PP. noticia de otras va
rias vidas, quales son la que publicó Duches
ne desde la pag. 395 del tomo 5 de los escrito
res de la historia de Francia, como escrita por
un anónimo Monge de San Dionisio de Paris,
y la suponen poco posterior á la canonizacion
del Santo, de quien creen que quando no fue
se coetaneo el autor, á lo menos pudo haber
vivido en tiempo muy próximo á los en que
floreció. Tam
aca viii JD I S C U R S O.

Tambien hablan de otra de un anónimo


que dicen les habia comunicado manuscrita el
P. Estevan Souciet, y de la qual añaden que
ya hizo mencion Jacobo le Long en su Biblio
teca, diciendo tenia por título Sancta Vita et
praeclara gesta Domini Sancti Ludovici, Ga
lliae Regis: advirtiendo que habia sido impre
sa en Paris en 1566, que en ella se hallan cir
cunstancias que no se refieren en otra parte, y
que aunque al citado Souciet le parece que su
lenguage es antiquado; ellos juzgan que es muy
distinto del estilo y ortografia de Joinville, y
que por consiguiente no solo no la creen escri
ta en tiempos tan inmediatos al de San Luis,
sino que la tienen por de un siglo posterior. En
el citado le Long, pag. 359, hay noticia de
otros varios escritores de vidas del Santo, es
critas en el siglo XVI y XVII, y entre ellas de
una que Luis Lasere imprimió en lengua fran
cesa en 1541 por la primera vez, y en 1548
por la segunda, unida con otra de San Geróni
mo, escrita por el mismo Lasere (7). Esta vi
da fué publicada seis años antes de la edicion de
Pedro de Rieux, y extractada de un manuscri
to de la Cronica de Joinville, que le prestó An
- to
- -

(7) Luis Lasere era Canonigo de la Iglesia de San Martin de


Tours, y Provisor del Colegio de Navarra,
- - 1 - ---º
JP R E L. I. M I N A. R. avia

toneta de Borbon, Duquesa de Guisa, como


él mismo lo expresa en la carta dedicatoria, di
rigida á Luisa de Borbon, Abadesa de Fonte
vrault, hermana de aquella Duquesa. -

Entre otras varias vidas de nuestro Santo, es.


critas en el siglo XVII, dicen los referidos PP.
Antuerpienses que las que estan escritas con mas
exàctitud y elegancia, son las que publicaron
Don Julian de la Chaize y Don Francisco Ti
moleon de Choize. Que el primero para la su
ya se ha valido de varios documentos diligente
mente recogidos por Tillemont para escribir la
historia de nuestro Rey, y que la interpoló con
la noticia de los sucesos de aquel tiempo, pero
omitidos todos los que pertenecian á las virtu
des y vida privada del Santo, y que la publicó
en 1688. Por el contrario observan que el se
gundo, esto es, Timoleon de Choize imprimió
la suya dos años despues, y que principalmen
te tuvo por objeto referir solo las virtudes y ac
ciones religiosas de aquel Príncipe, no detenien
dose en la exàctitud de las políticas y militares.
Despues de dar noticia los autores á quienes
vamos extractando, de todas las ya dichas vi
das de San Luis escritas ex profeso, pasan á exá
minar el mérito y autoridad de varios escritores
coetaneos que hablaron del Santo, y de cuyos
escritos se han servido para la composicion de
su obra. . . . . v. . . . ... º r <*
-
-- - -º *

6. En
V.T.V? - JD I S C U. R. S. O

Entre estos es el primero un Monge ó Ca


nonigo Reglar, llamado Alberico de Tresfuen
tes, que escribió un Cronicon desde el princi
pio del mundo hasta el año de 1241, y de quien
juzga el Baron de Leibnitz (que lo publicó en
Hannover en 1298) que fué coetaneo á lo me
nos por mucho tiempo de nuestro Santo, y por
cuya razon no dudan los Antuerpienses de dar
le igual crédito que á qualquiera de los antece
dentes.
El segundo es Vicente Bellovacense, Reli
gioso del Orden de Predicadores, igualmente
coetaneo del Santo, y su familiar y muy queri
do, como se infiere de la carta consolatoria que
le escribió quando se le murió su hijo Luis: la
noticia de este autor fenece segun conjetura
Echard, hácia el año de 1264, y por consiguien
te debe ser creido en las cosas de nuestro Santo,
como qualquier otro contemporaneo, y en es
te concepto, y en el de un autor piadoso y sincé
ro, se aprovechó de sus noticias Guillermo de
Nangis para la composicion de sus Anales.
Aunque Mateo de Paris, Monge Benedicti
no, florecia en tiempo del Santo, y en su histo
ria introduxo muchas noticias de su vida, ob
servan los Antuerpienses que se deben leer con
cautela, por la variedad é inconstancia con que
habla de sus virtudes, resentido de que el Rey
hubiese preferido en la donacion del Condado
- l - de
P R E L I M I N A R. a avi

de Poitiers á su hermano Alfonso, sin atender al


Rey de Inglaterra, ó á su hermano Ricardo, á
. quien dice que no solo le pertenecia por dere
cho, sino por los grandes servicios que habia
dispensado á los Francos en la Tierra Santa: y
añaden aquellos PP. que del genio desconten
tadizo y murmurador de Mateo de Paris, todo
se podia esperar, pues no solo tachaba las ac
ciones del Santo, sino las de otros Príncipes y
Sumos Pontifices, con tan poca consideracion,
que para disculparle su paisano Juan Pitseo en
su Biblioteca Inglesa, da á entender que las
obras de este escritor pudieron haber sido inter
poladas; concluyendo que la conducta observa
da por San Luis en la donacion del Condado
de Poitiers se halla bien defendida por varios au
tores de su nacion que tomaron este empeño.
Tampoco le faltaron al Santo entre sus va
sallos poetas que celebrasen en verso la memo
ria de sus heroycos hechos, é ilustres virtudes :
los autores á quienes seguimos, nos conservan
la de dos coetaneos, llamados el uno Felipe
Mouches y el otro Guillermo Guyart, que en
las historias generales que escribieron , no pa
saron en silencio muchas acciones del Santo:
la obra del primero dicen que se conservaba
manuscrita en la Biblioteca Real de Paris, y que
de ella solo publicó parte de Cange á continua
cion de la conquista de Constantinopla por Vi.
/ 6 2 lle
v.
a vaii JD I S C U. R. S O

lleharduin, que empieza en el robo de Helena,


y que llega hasta el año de 1242; y de la segun
da añaden que solo publicó el mismo de Cange.
la parte que trata de la vida de nuestro Santo,
como un apéndice de la de Joinville, que era el
objeto de su edicion, y que ájuicio de este sabio
habia sido concluida por su autor en el año de
13o7, en el qual hay noticia de que aun vivia,
por cuya razon no hallan repugnancia en que
tambien hubiese sido contemporaneo de San
Luis á lo menos por algunos años. *

Terminan los PP. Antuerpienses su comen


tario previo, advirtiendo que ademas de los au
tores coevos, é inmediatos al tiempo del Santo,
que refieren algunas de sus acciones, aun exis
ten muchos instrumentos auténticos que las com
prueban, como son la Bula de canonizacion en
que se halla compendiada su vida, y varias car
tas escritas ya por el Santo Rey desde el Orien
te, dando cuenta de su desgracia, ya por el Pa
pa Inocencio IV encargando oraciones por su
libertad, y por el alivio de tantos infelices co
mo habian sido comprehendidos en su tragedia,
de cuyos documentos dicen se han servido para
componer la vida que ofrecen al público, y á
la que remitimos (como á la mas circunstancia
da y crítica) á los que quieran instruirse con
mas extension en las virtudes, gloriosas accio
nes, y milagros de nuestro Santo, sin que por
- CSO
P R E L I M I N A. R. aca viii

eso omitamos el publicar en varios apéndices la


ya citada Bula de canonizacion en la forma que
lo hicieron los dichos PP., y las cartas de San
Luis y del Papa, y segun se hallan en el tom. 5
de la coleccion de los escritores de la historia
de Francia, publicados por Andres Duchesne.
No obstante, los que solo quieran tomar
una breve noticia de la vida de San Luis, sin
entrar en el por menor de sus acciones y via
ges, en los Santorales de Villegas y Rivadeneyra,
hallarán quanto es suficiente para saciar su cu
riosidad: el primero, aunque escribió en Tole
do, y despues de haberse publicado la traduc
cion de Jacques Ledel, parece no la habia vis
to, pues no hace mencion de ella, y solo cita
el Martyrologio de Surio, y los autores de que
este se habia valido; por el contrario Rivade
neyra ya se hace cargo de la Cronica de Join
ville, y aun infiero que ha tenido presente la
dicha traduccion, pues incide en igual error que
el que la hizo, diciendo que San Luis era nieto
de Alonso el Onceno.
Nosotros en la traduccion que ofrecemos
al público, habemos tenido por objeto el que
disfrutase de todas las noticias y circunstancias
que pueden instruirle á fondo en la vida públi
ca y privada de nuestro Santo; y al efecto nos
habemos valido de la de Jacques Ledel, que aun
que asegura haber á veces mudado el orden y el
CS
aac viv D I S C U R S O ,

estilo del original, con el fin de hacer menos fas.


tidiosa y mas inteligible su lectura, nada por eso
ha perdido de su mérito en quanto á lo sustan
cial de los hechos, como por la confrontacion
con los exemplares que tuvimos presente, lo
habemos verificado, facilitandonos su cotejo la
inteligencia de algunos pasages obscuros, la cor
reccion de algunos lugares mal entendidos por
el traductor, y aun la extension de algunas cir
cunstancias que contribuyen á que se conozca
mejor el espíritu de nuestro Santo y el candor y
hombria de bien de su Cronista: quando sea fa
cil introducir estos pasages en la traduccion, lo
practicaremos sin desfigurar su sentido y estilo;
pero quando no lo permitan las circunstancias,
lo supliremos con notas que colocaremos al fin
de la obra. Acompañandolas con otras muy
conducentes para el conocimiento de varios dis
tinguidos personages que siguieron á nuestro
Héroe en sus expediciones, y dieron relevantes
pruebas de su valor y sufrimiento; y no falta
rán las que conduzcan á tener una noticia exác
ta de los paises que fueron teatro de tan glorio
sas acciones; de las naciones que los ocupaban
al tiempo de la expedicion de nuestro Santo, y
de sus usos y costumbres, aprovechandonos de
las luces, diligencia y esmero con que el sabio
de Cange ha enriquecido su edicion, de la qual
nos valdremos al efecto, sin olvidar por eso, en
- quan
P R E L I M I N A. R. Arvº)

quanto pueda conducir á nuestro intento, la ex.


celente historia de las Cruzadas, escrita en fran
cés por el P. Mainbourg, las observaciones de
los sabios continuadores del Acta Sanctorum,
que tantas veces habemos citado, y las noticias
recogidas por los Señores Caperronier, y la
Bastida. -

A imitacion del Señor de Cange precederá


á la Crónica de nuestro Santo la vida de su au
tor el Señor de Joinville, extractada y recopila
da de la genealogía que de su casa escribió aquel
sabio, y entre los apéndices se hallará la lista
de los Caballeros que siguieron á San Luis en su
ultima expedicion, que fué la de Tunez, tradu
cida de la publicada en la edicion de 1761 , é
ilustrada con algunas notas para su mejor inte
ligencia. -

Finalmente , en continuacion de dichos


apéndices se hallará la traduccion de un extrac
to de varios manuscritos árabes que confirman
el contenido de nuestra Crónica refiriendo con
mucha individualidad las acciones del Santo Rey
en Egypto, habiendonos servido para texto de
dicha traduccion la francesa, hecha por Mr. de
Cardona, intérprete del Rey de Francia y de
su Real Biblioteca, que es la de que se ha vali
do (con mucho elogio) para su edicion el Señor
Caperronier, siendo el motivo que habemos
tenido para que la nuestra acompañe á la Cró
111
atacarvi JD I S. C U R S O

nica no solo el nuevo realce que recibe por la


conformidad de estos manuscritos, sino porque
su lectura nos sirva de exemplo y estímulo para
traducir á nuestra lengua tantos preciosos docu
mentos como poseemos de la arábiga, que bien
explicados, derramarán copiosas luces sobre va
rios puntos obscuros de nuestra historia.

COM
aavvii

-
, , , - -

- -

s EÑo R DE Jo INv ILLE,


Senescal de la Provincia de Champaña,
Autor de la Historia de San Luis, ex
tractada de la Genealogía de su casa,
que escribió en francés Carlos Dufresne,
Señor de Cange, Consejero y Tesorero del
Rey de Francia en la Generalidad
- , , , , "n s - .
-
de. -

J. .. Y
* --, º
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Paris. º rº ruir a:
- -

o a... . . . .
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- - -

- -
-
-
-
- -
-
- - . . . . . . .

La familia de Joinville es una de las mas ilus


tres de la provincia de Champaña, y ha ocupa
do en todos tiempos los primeros empleos de
la Corte de sus Condes. Estos Señores han te
nido con ella particular consideracion, por .
antigüedad de su origen; y por la nobleza de
sus enlaces, y no son menós célebres en la his
toría los grandes personages que ha próducido
por su valor, que por las Dignidades y gran
des Estados que han Poseido , tanto en Francia
... ... º" f * - co
acaca viit V I D A.

como en los Reynos de Napoles é Inglaterra.


El nombre de Joinville lo ha tomado del
de una pequeña ciudad de la misma provincia,
situada á la margen del Rio Marne, entre Chau
mont y San Disier, y su etimología (segun el
Sabio Sirmondo) proviene de haberse llama
do antiguamente Jovis-Villa, como lo confir
man algunos instrumentos antiguos, ya sea por
que durante el Paganismo hubiese esta ciudad
estado consagrada al Dios Jupiter, ó ya por
ques en ella hubiese tenido algun templo.
Despues de una larga série de héroes, salió
de esta familia nuestro Juan de Joinville, que
fué el octavo Señor de su Estado, y Senescal
de Champaña: siendo sus padres. Simon de
Joinville, y Beatriz de Borgoña, su segunda mu
ger, de cuyo matrimonio fué el primogénito.
Casóse durante la vida de aquellos, con
Alix de Grandpré, hija de Henrique, Conde
de Grandpré, y de María Garlanda, y se cele
braron las capítulaciones en el mes de Julio de
1231, en presencia de Theobaldo, Conde de
Champaña , siendo las condiciones principa
les, que la Condesa y Henrique su hijo, seña
lasen á la Novía la renta de 3oo libras, mo
neda de Paris, en bienes raices, con tal que re
nunciase las legítimas paterna y materna. Es
tipulóse igualmente, que el padre del Novio
-
haria las diligencias para que su hijo Jofre de
Join
D E y o r N y rr I. E. a caria:

Joinville aprobase y ratificase la sentencia de


separacion, pronunciada por el Arzobispo de
Reims en la disputa que tenia con la Condesa
de Grandpré, de lo que podemos conjeturar
que este casamiento tenia por objeto poner fin
á las diferencias que habia entre estas dos casas,
con motivo del divorcio de Jofre de Joinville
con la ya dicha Condesa, que no solo firmó
estas capitulaciones, por hallarse ausente su hi
jo Henrique, sino que tambien salió por fiador
de este el Conde de Champaña, obligandose
á que tendrian el debido cumplimiento; pero
no obstante tan solemne fiador, no se verificó
ni se celebró el matrimonio, hasta despues del
año de 1239, en el qual sabemos que aun se
mantenia soltero Juan, Señor de Joinville, que
ya habia sucedido á su padre en este Estado,
y en la Senescalía de Champaña, pues en di
cho año ofreció á Theobaldo, Conde de Cham
paña, y Rey de Navarra, que no se aliaria con
el Conde de Bar, ni se casaria con su hija, ha
ciendo igual promesa en nombre de su hijo, la
Condesa Beatriz, viuda de Simon ; tambien
nos consta que no pudo retardarse mucho el
expresado matrimonio, pues tratandose en un
Instrumento del año de 1 24o á la Señora de
Joinville de hermana de Henrique Conde de
Grandpré, se infiere que ya se hallaba casada
con el Senescal. -

f2 La
A/ , v. ro A. ... a

La causa de esta detencion habria proveni


do de la corta edad de este, pues en el tratado
celebrado en el año de 1243 entre el Rey San
Luis, y el Conde de la Marche, dice de sí mis
mo que aun no habia vestido la Coraza, esto
es, que aun no habia sido armado Caballe
ro(1), ni recibido el orden de tal, sabiendose por
otra parte que quando se cruzó para pasará la
Tierra Santa, y emprendió este viage en com
pañia del Rey San Luis, era todaviajóven; en
tonces fué quando la primera vez dió pruebas
de su valor, queriendo dexar á todo el mundo
un testimonio de que en su corazon en nada ha
bia degenerado el espíritu de sus antepasados:
entonces fué quando á imitacion de estos que se
habian distinguido en tantas ilustres conquistas,
se resolvióq*
á pasará ultramar con aquel gran
, , , ,, , , , Rey
- .. . . .
--
”. - r - • -» - º -
, y. - -

º El Orden de Caballería no tenia tiempo determinado para


recibirse, y en ella no podia entrar el que no fuese hidalgo y
noble. Se daba con grandes ceremonias, y era tan estimada, que
segun nuestra Ley de Partida, los antiguos la encarecieron tanto,
que no debian los Emperadores ni los Reyes ser coronados has
'ta que fuesen armados Caballeros. Por el Usage 8. del Principa
do de Cataluña, estaba prevenido que los hijos de los Caballeros
Catalanes de espuela dorada, debiesen armarse Caballeros antes
de cumplir los 3o años , y en Aragon no podian los tales sentar
se á la mesa de su padre, hasta que pasasen por esta ceremo
ñía; mientras los hijos de los Caballeros no recibian el Orden de
s tales, se llamaban Donceles, é Infanzones, y Escuderos. Vease
el tratado de la Nobleza dé la Corona de Aragon por Don Marias
no Madramany, eapitulos io y 12. - - - - -

-
JD E J O I N V I L Z E, acli

Rey que ya habia recibido la Cruz con la Rey


na su esposa, con los Príncipes sus hijos y her
manos, y con los principales Señores del Rey
no, vistiendo por la primera vez las armas, y
señalando su hombro con las insignias de nues
tra redencion, para llevar la guerra á los mis
mos Estados de los infieles, y sacar de sus ma
nos la tierra que habia regado con su preciosa
sangre nuestro Redentor.
Como esta empresa era peligrosa, y acaso
de larga duracion, quiso el Señor de Joinville
antes de partir, no solo disponer de sus bienes,
sino dexar satisfechos de su conducta y hombria
de bien á sus vasallos y vecinos, pareciendole
que esta disposicion era la mas propia para con
seguir los frutos é indulgencias que por las gra
cias de los Sumos Pontifices estaban concedidas
á estas Cruzadas. , , , , ,, ,, ,, , ,
Convocó á el efecto á unos y á otros, y les
expuso que si alguno tenia el menor motivo de
queja contra él, ó se hallaba ofendido en algu
na cosa, estaba pronto á darle la satisfaccion que
exigiese de su persona. Por otra parte, como
aun vivia la Condesa Beatriz su madre, que go
zaba de la mayor parte de sus bienes por razon
de su viudedad; para ocurrir á los gastos y dis
pendios de un tan largo viage y de una empresa
tan considerable, se vió obligado á empeñar la
mejor parte de la hacienda que le habia queda
do,
alii V y D A

do, y que apenas le llegaba á producir como


unas 12oo libras de renta. Tomadas estas pru
dentes disposiciones, salió por fin el Señor de
Joinville de su casa, despues de la Pasqua del año
de 1248, llevando en su compañia y á su lado,
diez Caballeros, entre los quales habia tres lla
mados Banneretes (2), que eran Hugo de Lan
dricourt, Hugo de Fil-Chatel, Señor de Cons
tans, y Pedro de Pontmolain; y luego hizo
compañia con Juan y Gosberto de Aspremort
y sus hermanos, que eran primos suyos, y con
el Conde de Sarrebruch, todos cruzados como
él. Embarcaronse juntos en Marsella, desde
donde pasaron á Chipre, en cuya isla hallaron
ya á San Luis, que habia llegado poco antes.
Aqui fué donde por la primera vez entró el Se
ñor de Joinville en el servicio y sueldo de este
gran Rey, cuya gracia y afecto llegó á adquirir
de tal modo, que nunca este Príncipe le permi
tia se separase de su Persona, empleandole en
las negociaciones mas dificiles, y conservando
- - - le

(2) Du Cange en la Disertacion nona hace alguna distincion


entre estos Caballeros Bannerets, y los Barones que poseian y
llevaban en feudo grandes estados de la Corona, y se confirma
con lo que expresa el texto; pues Joinville, que con respecto al
Conde de Champaña, no era sino un Caballero Banneret, lle
vaba consigo otros Caballeros del mismo nombre, y esto supo
ne que con respecto á ellos, era considerado como un Baron
que poseia un gran feudo del Condado de Champaña. Vease
en los Apéndices la disertacion I. . . .
a lº
ID E J O I N. V. I L L E. ºcliii

le á su lado como uno de los mas fieles y prin


cipales consejeros, de suerte que desde el dia que
entró á servirle hasta su muerte, casi nunca se
apartó del Santo, manteniendose en su Corte
por espacio de 22 años.
Aunque esta parecia la ocasion mas oportu
na de contar las aventuras, los combates, los
viages, las enfermedades, la prision y la vuelta
á Francia del Señor de Joinville, como esto se
halla referido é interpolado en la Crónica del
Rey que vamos á publicar, hemos tenido por
conveniente omitirlo, y ceñirnos solo á algunas
otras noticias de las principales acciones de su
vida, de que en la Crónica no se habla, ó de que
solo se hace una breve mencion, y tal es la de
que restituido á Francia el Rey San Luis, y en
su compañia el Señor de Joinville, le pidió este
licencia para retirarse á su casa, y habiendola
obtenido, quiso visitar en su viage á la Delfina
del Vienés, su parienta, al Conde de Chalon
su tio, y al de Borgoña su primo hermano. Lle
gando finalmente al descanso de su casa, y á la
compañia de su amada familia, se mantuvo con
ella algun tiempo, y luego creyendo que lo era
ya de pasar á rendir sus respectos al Rey, que
á la sazon se hallaba en la Ciudad de Soisons,
emprendió este nuevo viage: recibióle aquel
Príncipe con tales demostraciones de amistad
cariño, que no solo quedaron sorprendidos los
-- . COI
aliv y r D A

cortesanos, sino que llegaron á tener no pocos


zelos. Hácia este tiempo fué quando Theobaldo,
segundo Rey de Navarra, y Conde de Cham
paña, le dió la comision de pedir al Rey le con
cediese para esposa á su hija la Infanta Isabel,
en cuyo encargo se conduxo Joinville con tan
ta política y destreza, que no obstante las difi
cultades ocurridas, se concluyó felizmente el
tratado en el año de 1265, y se celebró la bo
da en Melun con toda la magnificencia que el
Rey San Luis sabia emplear en semejantes oca
siones, mereciendo Joinville por este servicio
de tal suerte el afecto del Rey de Navarra, que
uniendolo á las otras que antes le habia conce
dido, le colmó de gracias, siendo una de ellas la
donacion de todos los derechos que tenia en la
Villa de Germay,para que sirviesen de aumen
to al feudo libre que ya llevaba de este Prínci
pe. Aunque en el siguiente año hallamos una
subscripcion con el nombre al testamento de
Ebles de Ginebra, hijo de Humberto, Conde de
aquella Ciudad, como por otra parte no usa en
ella de título que califique su persona, dudamos
que el Juan Joinville, ó de Genville (como suena)
de quien se habla en aquel Instrumento, sea nues.
tro Senescal de Champaña. Siguió este en ade
lante casi siempre la Corte del Rey de Navarra,
de quien era vasallo, y con él se hallaba en el año
de 1267, en el qual aquel Príncipe prestó jura
IIl CIl
D E J 0 I N V I L L. E. aclv.

mento de homenage ó fidelidad al Obispo de


Langres por las Ciudades de Bar-Sur-Aube,
y Bar, Sur, Seine, y algunas otras plazas de
pendientes de su Iglesia en presencia de Gui
llermo, Señor de Grancey, de Renato Vitardo.
re, y de Eustaquio de Conflans, Mariscales, y
de otros Señores de Champaña. Habiendo el
Rey San Luis con motivo de una nueva Cruza
da, convocado á todos sus Barones para que
concurriesen á Cortes, avisó igualmente al Se
ñor de Joinville, que no obstante de que á la
sazon se hallaba molestado de una incómoda
quartana, no por eso dexó de concurrir á Paris,
en donde se hallaban los Reyes de Francia y de
Navarra, que le propusieron, y aun le estrecha
ron para que tomase, como ellos, la Cruz, y
emprehendiese en su compañia el nuevo viage;
pero nuestro Joinville se escusó modestamente
dando por razon la pobreza y escasez en que
se hallaban sus vasallos, á quienes los Admi
nistradores del Rey de Francia habian sacado,
durante la pasada ausencia, tales contribucio
nes, que se veian muy menesterosos de alivio,
é imposibilitados de que se les gravase de nue
vo, lo que fué suficiente para que convencidos
de su razon los Reyes, no le estrechasen mas,
y pudiese quedarse en su casa, 12 ºro
En el año de 1271 hallamos á huestro Joinº
ville comisionado para asistir á las Cortes de
- g Tro
alvi ... ... y V I , Dº. A

Troyes, llamadas los Grandes dias, en las qua


les presidió como la persona de mayor digni
dad que habia concurrido á ellas. . . .. . .
Durante, el viage que el Rey Felipe el
Atrevidó hizo á Aragon en el año de 1283,
fué nombrado Gobernador y Guarda del Con
dado de Champaña, de cuya Condesa, la Rey
na. Juana de Navarra, hija única del Rey Hen
rique, era Tutor aquel Príncipe, y como tal
le confió este encargo, habiendo posteriormen
te tenido el de asistir á las Cortes del mismo
Condado, que se celebraron en los años de
1291 y 1296.; pero desde aqui en adelante cesa
por algun tiempo la memoria de nuestro Senes
cal, pues no hay mas noticia de sus acciones,
ni instrumento en que de él se haga mencion,
hasta el año de 13o3, en que suena en compa
ñía de Juan de Joinville, Señor de Ancerville,
Ansardo de Joinville, y otros grandes Señores
de Francia, y de Champaña, en una convoca
toria que les dirigió el Rey Felipe el Hermoso,
para que en 5 de Agosto concurriesen á la Ciu
dad de Arras, á fin de emprender desde alli la
guerra contra los Flamencos. Tambien se ha
lla noticia de que el Señor de Joinville fué uno
de los Señores y Barones de Champaña que
entraron en la liga formada en 1314 centra es
tei mismo Rey, con el fin de oponerse á las
contribuciones que queria exigir de los nobles
-o '). -,
cº,
de
D E J O I N. V. I L L E. altii

de su Reyno; liga que al fin no tuvo efecto,


pues desistiendo el Monarca de su empeño, se
compuso esta diferencia, mandando Luis Hiu
tin, que por medio de algunos comisionados, se
hiciese averiguacion de los privilegios que dis
frutaban y alegaban los Nobles, y expidiendo
para ello las convenientes ordenes en el Sitio
de Vincenas á 17 de Mayo de 1315. -

Convocó el Rey poco despues á los Nobles


de su Reyno para que en el mes de Agos:
to concurriesen á la Ciudad de Arras, á fin de
continuar la guerra contra los Flamencos, y
como ya la anterior diferencia estaba felizmen
te compuesta, fué uno de ellos el Señor de
Joinville, que con este motivo recibió una or
den particular del Rey para que pasase áAu
thia á mediados de Junio, de lo que se escu
só escribiendo al Rey sobre ello, y dando por
motivo que le era muy corto el tiempo que
mediaba para poder formar su equipage y ar
reglar sus preparativos; pero ofreciendo no
obstante que lo mas presto que pudiese con
curriria al llamamiento; y se hallaria en el exér
cito, como en efecto lo cumplió, pues en
la lista de los sugetos que componian la com
pañia del Conde de Potiers, y fueron recibidos
en Arras y en otras partes por sus Mariscales,
los Señores Renato de Lor, y el Tuerto de Ce
ris, se halla mencionado el Señor de Joinville
g2 con
aclviii . TV I ID º A , , , ,

con un Caballero y seis escuderos (3).


u. Debia aquel contar en este año de 1315
á lo menos de 9o á92, pues habiendose capi
tulado para casarse en el de 1231, y habien
do celebrado su matrimonio en el de 124o,
debemos suponer qué no podria tener en dicho
año menos de 2o; y esta es la razon porque un
autor moderno asegura que vivió mas de cien
to; y aun él mismo en una donacion de ciertos
prados y bosques hecha al Abad y Monges de
San Urbano cerca de Joinville, dice que no
obstante haber corrido tanto por los paises de
los Infieles, en donde habia estado seis años
con el Rey San Luis, como por otras partes,
Dios con su misericordia le habia conservado,
y aun le conservaba en salud de cuerpo y alma
hasta una edad, á la qual ninguno de sus prede
cesores habia llegado. El Señor de Cange dice
que aunque no habia visto instrumento alguno
que fixase precisamente su muerte, era preciso
inferir que esta se habria verificado hácia el año
de 1318, pues en él ya se hallaba Ansaldo su
hijo en posesion de la hacienda de Joinville, y
del empleo de Senescal de Champaña como
mas adelante lo haria ver (4), añadiendo que
- -
. . .. . . . . . . . . al

(3) Acerca de la distincion que habia en Francia entre Ca


balcros y Escuderos vease la Disertacion I. -

(4) Pag. 99 de la Genealogía en el tom. 1 de la Coleccion


universal de Memorias para la Historia de Francia.
a
JD E J. O I N. V. I L L E. aclix

algunos Ministros y dependientes de dicha ha


cienda, entre quienes se conservaba en su tiem,
po, la tradicion, le habian dicho que su Señor
era de alta y extraordinaria estatura, de cuerpo
muy robusto, y que su cabeza era tan grande
como dos veces la de los hombres de su tiem:
po, como lo indicaba su calavera, que aun se
conservaba en aquella Ciudad, y esto concuer
da con lo mismo que él escribe de su tempera
mento, y de las calidades de su cuerpo, asegu
rando que tenia la cabeza grande y el estoma
go frio, y que por esta razon, le habian acon
sejado los médicos que para darle vigor bebie
se siempre el vino puro. Quanto á las qualida
des de su alma, basta decir que el mismo Join
ville asegura de sí, que era de entendimiento
sutil, y repetir lo que ya hemos referido, esto
es, que el gran Rey San Luis le mantuvo siem.
pre á su lado como á uno de sus principales
Consejeros y Ministros de Estado... . . . . .»
Aunque en tiempo del Señor de Ca ge
era dificil determinar el preciso tiempo en que
compuso la historia de nuestro Santo, como
lo asegura aquel erudito, ya no lo es en el
dia, por el feliz descubrimiento que los Señor
res, Melot, Salier y Caperronier, hicierón del
manuscrito original: asi dexando aparte las
investigaciones de dicho Señor de Cange, deci
mos que por dicho manuscrito resulta
-
s IO
l V I D A

Crónica fué dirigida á Luis Hutin (por la gracia


de Dios) Rey de Navarra , de Champaña y de
Briá, Conde Palatino, y que la compuso á rue
go de la Reyna Madre de Luis, á quien dice que
Dios perdone, y que esta Reyna Madre era la
Reyna «Juana, muger de Felipe el Hermoso,
y madre de dicho Luis Hutin, que murió en
13o4, cuya Princesa era Señora propietaria del
Reyno de Navarra, del qual tomó posesion
su hijo Luis Hutin en 13o.7 por disposicion de
su padre Felipe el Hermoso, á quien no suc
cedió en el Reyno de Francia hasta el año de
1314, y por consiguiente el Príncipe á quien
Joinville dedicó su Cronica, no podia ser otro
que el predicho Luis Hutin en quien se verifica
ba la circunstancia de ser Rey de Navarra,
Champaña y Briá, y de no serlo de Francia
desde el año de 13o7 hasta 1314, en cuyo pe
riodo debió haberse concluido y presentado di
cha historia, que pudo muy bien haber empe
zado su autor antes del año de 13o.4 en que mu
rió la Reyna Juana, á cuyo ruego la escribió, y
á cuya alma pedia á Dios que perdonase: pero
quando esta no fuese suficiente, aun tenemos
otra prueba mas decisiva del preciso año en que
su autor acabó dicha Crónica, y es la de que
al fin de ella, y en el manuscrito de los Se
ñores Melot, Salier, y Caperronier, expresa
mente dice haberla concluido en el año de Gra.
o - cia
D E J o r N y r L L E. li

cia de 13o 9, por lo que no hay repugnancia en


que la hubiese presentado á Luis Hutin en el .
siguiente de 131o. , , , , , , , 2 ..
Esta Crónica se conoce por lo mismo que se
expresa en dicho manuscrito, que la hacia es
cribir por algun secretario ó amanuénse, y es
verosimil que la fuese extractando de algunas
memorias ó apuntamientos formados durante
su expedicion y viage, con lo que se salva en
parte la dificultad que ha ocurrido á algunos, de
cómo pudo haber hecho Joinville este trabajo
en edad tan avanzada, que por mucho que quie.
ra disminuirse, no puede ser menos que la de
8o años, á lo que se responde, que el autor,
como ya se ha dicho, era de una constitucion
extraordinaria, de temperamento robusto, de
entendimiento vivo y perspicaz; y sobre todo
de gran cabeza, cuyas particulares circunstan.
cias reunidas á las antecedentes, destruyen qual
uiera duda que pueda ocurrir contra la legitimi
dad de dicha historia y contra la verdad de los
hechos fundada solo en la debilídad de su ºme
moria. . . . . . . . . . . . . . 3: ol, c,
Fué el Señor de Joinville casado dos veces,
la primera (como ya queda advertido al princí
plo de su vida) coñ Alix de Grahdpré dela quál
tenia dos hijos, en el añó de 1348, en que emo
prendió su viage de ultramar con el Rey San
Luis, como él mismo lo expresa, y aunque
- Sd
lii . .. Y V I D. A ,

sabemos que el uno se llamaba Juan, como su


padre, y que le tocó en partija el Señorío de
Ancerville, á una legua de San Dizier; del otro
ignoramos enteramente el nombre, y aun si
era hija, ó si acaso seria un Jofre de Joinville,
Señor de Brequenay, que se intitula hijo del Se
ñor de Joinville en un instrumento del año de
1273, y que murió sin hijos en 1294.
Su segunda muger se llamó tambien Alix,
y su apellido era el de Risnel, como hija y he
redera de Gualterio, Señor de Risnel, y con
ella vivia en el año de 1262, en el qual el pa
dre de esta Señora era ya difunto, habiendole
sucedido lo mismo á la hija en el de 1268, y
por consiguiente en este año volvió á quedar
viudo nuestro Joinville.
De este segundo matrimonio nació otro hi
jo llamado Juan que se llevó el Señorío de Ris
nel por muerte de su madre, y que tambien mu
rió sin sucesion en el año de 13oo antes que su
padre, continuando la linea y pasando con este
suceso la posesion del Señorío de Risnel áAnsal
do de Joinville, segundo hijo de este matrimo
nio, del qual es lo mas probable haber nacido
Alix de Joinville, casada con Juan, Señor de
Arces, ó de Arcia - Sur-Aube, no obstante
que algunos la hacen hija del primer matrimo
nio, como mejor se puede ver en la ya citada ge
nealogía escrita por el Señor de Cange, de que
1OS
ZD E J O I N. V. I L L E. liii

nos hemos servido para componer esta Vida (5).


Los autores Franceses que han escrito so
bre la Crónica del Señor de Joinville, no se
detienen en una circunstancia que debe excitar
las investigaciones de un Español que por mu
chas razones debe aprovechar, siempre que le
ocurra la oportunidad de dará conocer la de
voeion que en todos los paises de Europa, y en
todos tiempos se ha tenido con nuestro glorio
so patron el Apostol Santiago.
Al referirnos el Señor de Joinville que en la
vigilia de su fiesta fué quando el Rey San Luis
determinó continuar sus expediciones en la
Tierra Santa, á pesar de la repugnancia que te
nian de acompañarle la mayor parte de los cor.
tesanos, y aun sus propios hermanos; añade
hablando de sí mismo, que era particularmen
te devoto de dicho Santo, y que era, ó habia si.
do su peregrino, y aunque no podamos deter
minar qual de las dos cosas debemos creer,
pues en la Crónica publicada por du Cange
se expresa el tiempo pasado, y en el manus
crito nuevamente descubierto, el presente, de
qualquier modo que sea, debemos persuadirnos
que el Señor de Joinville niº
estado durante
- s/ 3 º r , , ,, , su

( 5) En la Coleccion universal de Memorias particulares, re.


lativas á la Historia de Francia pag.96, tom. 1 4 -

•- . . . .»
li v y r D A

su vida á visitar el cuerpo del Santo Apostol,


que piadosamente se cree existe en la Santa
Iglesia Metropolitana de su nombre, porque la
expresion de que era peregrino de Santiago, su
pone haber hecho el viage, del qual acostum
braban á conservar las insignias por toda la
vida, los que una vez habian estado en su
santa casa , y en este supuesto se intitulaba
Peregrino el Señor de Joinville : no es facil
determinar el tiempo en que hizo este via
ge: lo mas verosimil es que fuese despues del
año de 1254 en que se retiró de la Tierra
Santa, y que lo hubiese puesto en práctica en
cumplimiento de algun voto hecho en algu
no de los muchos apuros en que se habia
visto en aquel pais. Tambien es verosimil,
segun la piedad que demuestra en todas sus
acciones que no hubiese dilatado mucho su
cumplimiento, y segun el respeto que tenia
á sus Reyes, y la freqüencia con que estos le
solian convocar para todas las ocurrencias del
-Estado, que se hubiese aprovechado del tiem
po, en que, San Luis emprendió su segunda
Cruzada contra el Reyno de Tunez, la qual
á la salida de Francia se creia debia ser de mas
larga duracion que la que efectivamente tu
vo: por lo dicho creemos que el viage áCom
postela pudo haberlo emprendido entre los
años de 1268 y 127o. . . . . . . . . . . . .
- - Cor
D E J O I N. V. I L L E. lU

Corrobora nuestra conjetura la nota que


el mismo Señor de Joinville nos ha conserva
do, de que habia hecho otros viages distintos
del de Tierra Santa, dando gracias al Señor
por el subceso que habia tenido en ellos; y sien
do asi que ni en la Crónica, ni en las memorias
que ha recogido el Señor de Cange para su vi
da, hay mencion especifica de estos viages fue
ra de Francia: me parece que en ellos pudo ha
ber sido comprehendido el de Compostela que
en aquel tiempo no era tan facil como al pre
sente, porque los paises intermedios estaban ex.
puestos, no solo á las freqüentes correrias de
los Moros, sino á los robos é insultos de ladro
nes y facinerosos, que ponian á los pasageros
en muchos riesgos y peligros, y por cuya ra
zon nuestros Reyes se vieron en la necesidad
de fundar varios establecimientos para su al
vergue y defensa. Quedese no obstante todo lo
dicho en el estado de una pura conjetura mien.
tras que algun documento que de nuevo se des.
cubra, no confirme nuestra ocurrencia.

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C R O N I C A

D E SAN LU I S,
RE Y DE FRANCIA,
P O R.

EL SEÑOR DE JOINVILLE,
TRADUCIDA AL CASTELLANO

P O R JA C Q U E S L E DE L.,
CRIADO DE LA REYNA

DONA ISABEL DE BORBON,


A ÑO DE 1567.
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C. R. M.
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DEL TRADUCTOR

J A C Q U E s L E DE L.

- - vº - -

N, tuviera yo atrevimiento para dirigir a


V. M. esta Crónica, si fuera obra mia, ni tam
poco la traduccion, si la materia fuera diferen
te, mas tratando del glorioso Rey Sant Luys,
antecesor de V. M. cuyas virtudes y santidad
fueron tan extremadas, quanto por el discurso
de la historia se podrá ver, y no me pareció jus
to dexar de comunicar á la nacion Española las
particularidades de su vida, y famosos hechos,
mayormente siendo él procreado en la casa de
Castilla : y habiendo sido instruido en toda per
feccion de la Christianisima Reyna Doña Blan
ca, su madre; y aunque en lo general todas las
724 -
la:

naciones estan llenas de la fama deste gran Prín


cipe, todavia por las causas arriba dichas, tie
me la nuestra particular obligacion de tener no
ticia del. Lo qual tambien me movió á tomar es
ta empresa. Suplico á V. M. la reciba y ampa
re con su acostumbrada benignidad, pues tiene
tanta obligacion, asi por su parte, como por la
del Católico Rey Felipe, su felicisimo consorte,
siendo tambien este Santo Rey su predecesor, cu
ya vida y estado conserve y acreciente nuestro
Señor con perpetua felicidad.

Vasallo y criado de V. M. que sus Reales M. B.


Jacques Ledel,
- -
- ixi

JA C Q U E S L E DEL
. , " " " ,, , , , ,,, , º º

A L L E C T OR.

C, gran razon fuera yo culpado, piisimo lec


tor, en haber hecho esta traduccion en Español,
siendo extrangero, si el pensar servir en esto á
la Reyna nuestra Señora no me disculpara , y
viendo demas de esto que en España los Españo
les, ó por no entender la dificultad de la lengua,
ó por no querer ocuparse en ello, han derado de
comunicar esta obra a su nacion, con desearse
mucho en ella, me movi á hacer esta traduccion,
porque los Españoles tambien tuviessen muy par
ticular noticia de las cosas deste Santo Rey, que
tan dignas son de favorecerse, y cierto que con
esta determinacion busqué entre las Cronicas
Francesas otra que mas copiosamente tratase la
vida del Rey Sant Luys: y no hallé otra algu
ma que con esta pudiesse compararse, por haber
sido este Caballero criado del Rey, y halladose
con él siempre, y escrebir como testigo de vista
muy particular, lo que alli passaria. Esto mis
mo le hizo al auctor contar muchas cosas de sí
mismo, y algunas tan menudas que no convienen
para historia tan grave: destas yo quité muchas
en mi traduccion, y he querido aqui avisar, assi
porque quien leyere lo que está escripto en Fran
---, 2. t Cºs,
irii

ces, no la tenga por dificultosa: en este cuidado


en todo lo demas de mi trabajo, verán los Espa
ñoles el desseo que tuve de darles esta obra con to
do buen gusto. Y por esto mereceré con ellos per
don de algunas faltas, que como extrangero po
dré tener en la lengua.

-
larii:

A D V E R TE N C I A.
, , , y

El retrato de San Luis que ofrecemos al pú


blico al frente de esta obra, está copiado del
que imprimieron en la Vida de aquel Santo los .
PP. Antuerpienses, que lo tomaron del que Ja- .
cobo de la Bie publicó en la obra que tiene por
título Verae effigies Galliae Regum, y al qual
aseguran dichos PP. que le han dado la prefe
rencia sobre los publicados por du Cange y
Mesnard, porque habiendolo hecho copiar Ja
cobo de Bie del que existe en el Real Gabinete
de Pinturas de los Reyes de Francia, le han te
nido por el mas parecido á la persona del
Santo.
Para satisfaccion de nuestros lectores
mayor comprobacion de lo que llevamos di
cho, les ofrecemos las expresiones originales
de dichos PP. tomadas de la página 52 I del to
mo 5 del mes de Agosto de su Acta Sanctorum,
y son las siguientes.
Effigiem LUDovrcr dedit Cangius initio ope
ris: verum cilm illa aeri incisa sit secundum sta
tuam auream jussu Philippi Pulchri factam,
minus idonea videtur ad formam Sancti recte
exhibendam. Alteram operi suo praefixit Menar
dus: at non exponit unde accepta sit, nec qudm
sit similis LUDovaco. Hisce igitur
i 2
¿dam
lacjrw

dam puto (a) effigiem, quam exhibet Jacobus de


IBie in ópere cui titulus Veræ effigies Galliæ Re
gum recuso, elogiisque aucto, amno 1636: hancr
ènim pag. 225 testatur desumptam ex regia Pi.
macotheca ; ita ut credibile sit ad formam Sancti
IRegis proximè accedere. Itaque accipe illam jus- -

su nostro adumbratam. • I . . • . • .•
• • • •, , , • ' • • •
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DEL REr SANTLU rS
DE FRANCIA.

cAPITULO PRIMERo.
Quien fue el Rey Sant Luys, de su buena vida,
= S = s. virtudes y costumbres.

º AL Rey Sant Luys, la vida del qual aqui


queremos escrebir. Fue tan valeroso,
Jzá excellente, y cumplido en virtudes, que
ºssi en heroicos hechos como en libe
- "ºralidades, gentileza de persona, llevó
(de comun consentimiento) ventaja á todos los Prín
cipes del mundo. Fue tan buena y santa su conversa
cion, que no tan solamente sus amigos, pero tambien
sus enemigos, y los mismos Turcos e infieles tenian
- A SUl
2 CH R O N ICA DE L REY

su nombre, y persona en grande reverencia y acata


miento, y muchos dellos por la buena vida deste san
to Rey tomando en ella exemplo recibieron la fe de
Christo por su grande prudencia. Ordenó de tal ma
nera el estado y regimiento de su reyno, que hizo :
que sus vasallos que de antes estaban opprimidos, tu
viessen reposo y sosiego. Fué tan amigo de justicia,
que nadie se la pidió que no le diesse derecho, por sus
buenas leyes. Proveyó tambien al desorden, y dila
ciones de los pleytos, quitando muchos abusos, frau
des, y engaños que sus jueces y justicias cometian,
que el Reyno de Francia que antes de su coronacion
estaba estragado , y, corrompido con malas y depra- .
vadas costumbres, se podia despues (con justa razon)
nombrar reformado en justicia. Este buen Rey fué
tan amigo de verdad, que nunca cosa alguna fué par
te para que faltasse su palabra, á quien una vez la te
nia dada. Y los mismos Turcos, á quien muchas ve
ces prometia cumplir grandes cosas, no tuvieron oc
casion de arguille de lo prometido. Su liberalidad y
largueza fué tal, que ponia grande admiracion á to
dos, y mucho mas su gran regla. Porque nunca pidió
manjares escogidos ni delicados, solo se contentaba
de lo que le servian á la mesa. Fué tan cortés, suave,
y bien criado en hablar, que jamás salió de su boca
palabra mala ni fea. Fué tan animoso y magnanimo,
que assi en guerra como en paz alcanzó nombre im
mortal sobre todos los otros Príncipes de su tiempo.
Nunca adversidad que le sucediesse en la guerra, fué
parte que saliesse de los límites de la razon, mas siem
pre daba de todo gracias y alabanzas á Dios. Y aun
"- que
SANT L U YS DE FRANCIA, 3

que estuviesse su exército en peligro, como valeroso


capitan jamás se apartaba del, en qualquier riesgo
que estuviesse su persona, queriendo siempre esperar
la postrer aventura. Con estas partes y virtudes vi
vió este santo Rey: el qual despues de su muerte, fué
canonizado, y puesto en el número de los Santos
Confesores. Murió este buen Rey cruzado en la Ciu
dad de Cartagó, por rescatar la Tierra Santa de po
der de los Turcos, como mas largo se verá por el dis
curso de su chronica. -

C A P I T UL O , II.

Del nacimiento del Rey Sant Luys, y en que dia fué


consagrado y coronado, y de la buena doctrina que
deprendió en su juventud, por diligencia de la
Reyna Blanca su madre.
Nació el Rey Sant Luys el dia de Sant Marcos des
pues de Pasqua florida (1), y aquel mismo dia por
todo el Reyno de Francia se vieron muchas proces
siones, y traian en ellas unas cruces negras (2), que
parecia significar que el Rey algun dia se habia de
cruzar con otros muchos Príncipes y grandes señores,
para ir allende el mar á rescatar la Tierra Santa del
poder de los Turcos, donde murieron muchos Prín
0, cipes christianos, é infinito número de otra gente, co
mo mas largo aqui se contará. El doceno año de su
edad, despues de muerto el Rey Luys segundo (3) su
padre, fué consagrado y coronado Rey en la Iglesia
Mayor de la Villa de Reyms, por el Obispo de Soys
-
A 2 SOn,
4. CH R O N ICA DE L REY

son, porque el Arzobispo de Reyms poco habia era


muerto, y aun no habian proveido de perlado en la
dicha iglesia. A su Coronacion assistieron todos los
Príncipes y Grandes de Francia, los quales le hicieron
aquella honra que á un tal Príncipe pertenecia. Lo
qual passó el primero dia de Deciembre, año de mil
y docientos y veinte y seis (4). Y aquel dia comenzó
la missa por estas palabras. Ad te leva vi animam meam:
El buen Rey que de su niñez se habia criado en san
ta vida, oyendo cantar á la iglesia en su nombre
aquel verso, en aquel instante comenzó á seguirle di
ciendo: señor Dios, yo he levantado mi alma y co
razon á vos, y en vos he puesto toda mi esperanza.
Y esto decia considerando el cargo que habia recebi
do tomando la gobernacion de tan gran reyno, que
no puede con sola la prudencia del hombre ser bien
administrado sin particular favor de Dios. La Reyna
Blanca su madre, que por testamento del Rey Luys
su marido, habia quedado por gobernadora del Rey
no, como buena madre procuró con todas sus fuer
zas de hacerle doctrinar en su juventud en la ley de
Dios. Y por el grande deseo que tenia de aventajará
su hijo en sciencias y buenas costumbres, puso en su
compañia los mayores letrados y varones de mayor
doctrina que halló en el reyno, especialmente reli
giosos, á los quales hacia predicar el Evangelio to
dos los domingos y fiestas del año delante del, dan
dole á entender en que manera el Príncipe á quien
es cometido el cargo y gobierno de un reyno se ha de
conservar con sus subditos y vasallos (5). Era tanto
el desseo que la buena Reyna Blanca tenia que el
- ) º . Rey
SA NT LU YS DE FRANCIA, 5

Rey Sant Luys su hijo fuesse virtuoso, y de buena


vida, que muchas veces le decia: mucho mas quer
ria, caro y amado hijo, veros morir delante de mis
ojos, que veros cometer un solo pecado mortal, de
que Dios es tan offendido. Esta divina doctrina hizo
tanta impresion en el Rey Sant Luys, que en dias de
su vida jamas se le olvidó, esforzandose todo quanto
le fué possible por guardarla. Y de tal manera se ins
truyó en la ley de Christo, por la maravillosa solici
tud de su madre, y su buena inclinacion, que no hu
vo en su tiempo hombre mas devoto y religioso. De
manera que él era exemplo y verdadero espejo de vir
tud á los Príncipes Christianos,
C. A P I T U L O II .

Como el Conde de Tolosa fomó la Villa de Castel


Sarracin cerca de Tolosa, y como la Reyna
Blanca para resistirle envió exército.

- Luego despues de la Coronacion del Rey, la Rey


na Blanca su madre, tuvo aviso como el Conde de
Tolosa habia con gran exército puesto cerco sobre
la Villa de Castel Sarracin q”e es cerca de la Villa
de Tolosa, y que finalmente le habia tomado por
composicion, y echado despues los Franceses que es
taban dentro por la defensa del. Por lo qual determi
no remediarlo con diligencia, y atajar esta nueva
subita guerra , y dar el debido castigo al Conde
por su sobrado atrevimiento, y para ello envió con
tra él un caballero muy principal, no menos valero
SO
6 CH R ONICA DE L REY

so que astuto en la guerra, llamado Umberto, acom


pañado de buen exército. El qual llegado á Tolosa
cercó la Villa de todas partes, batiendola con tanta
pujanza, que en breve espacio estorbóá los enemi
gos poderla fortificar y bastecer ni menos remediar á
su necesidad. Por otra parte gastó y destruyó toda la
tierra comarcana. De manera que en poco tiempo
subjetó las villas que estaban cerca de Tolosa. Lo qual
viendo los de Tolosa, escarmentando en sus vecinos,
quisieron mas probar la misericordia del Rey, que la
fortuna de la guerra, y ansi entregaron la Villa. Con
siderando y viendo el Conde que fortuna le desfavo
recia, pues por la industria de una muger habia sido
vencido, habiendo sido siempre invencible, fué for
zado á hacer paz (que era su postrera esperanza) con
la Reyna Blanca, y aceptar el partido que ella le of
freció, que fué este. El Conde tenia una sola hija lla
mada Joana de edad de nueve años, la qual casó con
Alfonso, hermano del Rey Sant Luys, y fué acor
dado que en tanto que el Conde viviesse, posseyesse
el Condado de Tolosa, y despues de su muerte Alfon
so su yerno. Desta manera tuvo fin esta guerra, por
el buen consejo de la Reyna Blanca.

CA
SANT L U YS DE FRANCIA. 7.

cA PIT UL o IV.
De lo que el Conde de Boloña, hizo por quitar la
gobernacion del Reyno de Francia á la Reyna Blanca,
y del buen cuidado que ella tuvo en resistir
la injusta pretension del Conde.
Estas cosas assi allanadas, fortuna envidiosa del des
canso de los hombres, tramo al Rey y á la Reyna
Blanca su madre, otro nuevo desabrimiento, y fué
que Filippo Conde de Boloña, y tio del Rey, el qual
no era poco el enojo que tenia, porque no le habian
dado la gobernacion del Reyno, prefiriendole una
muger extrangera, no lo pudiendo dissimular, fué
parte que en la corte se hicieron grandes murmura
ciones, y concilios contra el Rey, entre el Conde y
la mayor parte de los Grandes de Francia: á los qua
les dió cautelosamente á entender, el grande agravio
que se hacia, assi á él como á ellos, en que el Rey
no fuesse gobernado por una muger extrangera, per
suadiendoles que diessen favor y ayuda, para quitar
le la gobernacion, la qual todos le prometieron á
una, y desde aquella hora le alzaron por caudillo.
Viendo el Conde que de su parte tenia á todos los
Grandes de Francia, y quan desproveida estaba la
Reyna de amigos para poderse favorecer, y que el
Rey aun era muy mozo, deliberó de executar su der
terminacion, y con parte de los tesoros que del Rey
Filippo Augusto su padre le habian quedado, y de
los del Rey Luys su hermano (muerto poco habia)
- - -º hi
8 CH R ON ICA DEL REY

hizo fortificar y cercar de muros la Villa de Calés,


porque veia ser lugar mas conveniente, y á proposi
to para mantener la guerra principalmente por la
mar, y que desde alli podria facilmente, y con bre
vedad passarse en Inglaterra, si por caso la necesidad
le forzasse á ello. La Reyna Blanca teniendo aviso
como el Conde de Boloña fortificaba á Calés temiose
no fuesse por algun mal designo, mas el Conde trata
ba su negocio con tanto secreto, que no se hallaba
occasion por donde poderle acusar de traicion delan
te del Rey. Porque como dicho es, tenia de su par
te casi todos los Grandes de Francia que le favore
cian. Lo qual viendo la Reyna Blanca, hizo saber al
Rey Don Fernando de España, su sobrino, Prínci
pe poderoso ansi en tesoros como en gente, la nece
sidad que tenia de su favor contra el Conde de Bolo
ña, mas el Rey Don Fernando estaba acá tan ocupa
do en la guerra de los Moros de Andalucia, que no
udo acudir á la requesta de su tia como quisiera. El
Conde dende en adelante perdió la autoridad y crédi
to que tenia con los Franceses, por lo que contra la
Reyna habia conspirado. La qual por augmentar mas
sus fuerzas, procuró por ruegos y offrecimientos de
atraer assi al Conde Thibau de Champaña, el qual
por parte de su padre descendia de la Casa Real de
Francia, y de parte de su madre era Español. Este
Conde tenia el partido y favorecia al Conde de Bolo
ña, y tambien el Duque de Bretaña, y su hermano
Roberto, Conde de Ereus (Evreux), los quales tam
bien pretendian la gobernacion del Reyno, y no po
dian sossegar viendose desposeidos della, que fué occa
• S1OIl
SANT L U YS DE FRANCIA. 9

sion para que hiciessen la conjuracion susodicha contra


el Rey Sant Luys, y la Reyna Blanca su madre, con
proposito de quitarle la gobernacion del Reyno, y
tomar el Rey á su cargo. La causa que en parte mo
vió á algunos Señores del Reyno de dar favor al Con
de de Boloña contra la Reyna Blanca fué, que des
pues de muerto el Rey Luys Octavo su marido. Ellos
le pidieron en pago y satisfaccion de algunos servi
cios que le habian hecho, ciertas tierras que eran del
patrimonio del Rey. Y viendo la Reyna que no se
podia hacer sin grande riesgo, no les quiso hacer mer
ced dellas. Y ansi por vengarse de la Reyna se jun
taron todos con el Conde de Boloña en un lugar lla
mado Corbell, donde tractaron y concluyeron lo que
habian de hacer, sobre lo que habian conspirado
contra la Reyna, prometiendo al Conde de favore
cerle con todas sus fuerzas, como despues lo hicieron
quando el Rey armó exército contra el Conde. Adon
de ellos como sus vasallos siendo llamados fueron for
zados hallarse, pero no con el número de gente que
eran obligados, solamente llevó cada uno dos hom
bres. Y esto hicieron ellos para que mas facilmente
fuesse vencido el Rey del Conde, como despues se
contará. -. - . . . ... - -

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r B CA
O. C H R ON ICA DE L REY

C A P I TU L O V.

Como la conspiracion que el Conde de Boloña y sus


consortes habian hecho contra el Rey Sant
Luys no huvo afecto, y quien
fué causa de ello.
El Conde de Boloña y sus consortes, en el princi
pio de la guerra que contra el Rey Sant Luys, co
menzaron como arriba diximos. Tomaron por fuerza
dos fuertes castillos que están en la tierra de Albige
si, llamados Santiago de Buron y Belesina. Por la
presa destos dos castillos, fué la traicion del Conde
de Boloña claramente manifiesta, que fué causa que
él y sus allegados fueron delante el Rey publicamen
te declarados por traidores y alevosos, por consejo
de la Reyna Blanca. Y el Rey los envió á desafiar co
mo á sus capitales enemigos. Y luego determinó de
juntar un buen exército de gente de guerra para ir
contra ellos á darles el castigo que juntamente mere
cian por la traicion que contra él habian cometido.
El Gonde de Champaña que solia de antes favorecer
los como arriba contamos, entonces estaba con el
Rey, al qual viendo tan ayrado y enojado contra el
Conde de Boloña, y los suyos, conociendo claramen
te que sus fuerzas no eran sufficientes para resistir á
las del Rey. Se quiso poner de por medio, y aplacar la
ira del Rey, diciendole que antes que contra el Con
de de Boloña fuesse, primero habia de llamar á él, y
á sus consortes que viniessen delante su Real Perso
... º ) -
- Ild,
S ANT LU YS DE FRANCIA. II

na, y declarassen la causa que les movió á hacer se


mejante novedad tan fuera de razon. El Rey, que
siempre fué amigo della, approbó y aceptó el con
sejo del Conde de Champaña, y envió á decir á sus
contrarios que viniesen luego á dar descargo, y des
culparse del gran yerro que contra él habian cometi
do, donde no que estuviessen ciertos tendrian en bre
ve la guerra. Los adversarios del Rey, entendida su
embaxada, respondieron que de buena voluntad irian
á dar su desculpa, supplicandole fuesse servido man
dar señalar el dia y lugar donde se habian de hacer.
El qual les fué señalado en un lugar llamado Chino ,
mas ellos no vinieron el dia señalado. Y siendo se
gunda vez llamados de parte del Rey, prometieron de
ir á la Villa de Vandoma á lo arriba dicho. El Rey,
pensando que decian verdad, partió de Paris para ir
á Vandoma. De lo qual teniendo sus contrarios avi
so, no contentos aun de lo que habian hecho, se avi
saron de otra mayor traicion, y se resolvieron enton
ces de prender al Rey, y que ansi le tendrian en su
poder y cargo fuera del de su madre, y para que mas
facilmente pudiessen salir con su intencion, hicieron
una emboscada de gente de guerra cerca de la Villa de
Estampas, por donde el Rey habia de passar, para pren
delle al tiempo que passasse; llegado el Rey á una Vi
lla llamada Monlery, fué advertido por parte del Con
de de Champaña de lo que sus enemigos contra él ha
bian determinado. Este aviso fué parte que el Rey se
quedasse en Monlery, no atreviendose á passar mas
adelante, por ir poco acompañado, y tambien porque
le dixeron que todos sus enemigos se habian juntado
B 2 Cn
2 C H R O N I C Á D EL REY

en un lugar llamado Corbell, para con todas sus fuer


zas hacelle todo el daño que pudiessen, de manera
que menos se atrevió á volverse á Paris. Y aunque es
to le causó grandissimo enojo, por entonces lo dissi
muló, haciendo saber á la Reyna Blanca, su madre,
la necessidad que tenia de socorro, la qual como lo
supo procuró con brevedad de enviarsele. Y para esto
mando que los de Paris se pusiessen en armas para ir
á socorrer al Rey. Al mandado de la Reyna se juntó
gran compañia de gente bien armada, y fueron dere
chos á Monlery donde el Rey estaba, de lo qual sien
do sus enemigos advertidos, se retiraron secretamen
te, y el Rey se volvió á Paris. Todos los caminos
desde Monlery hasta Paris, estaban llenos de gente de
guerra que para favorecer al Rey habia venido, para
si acaso sus enemigos se le atreviessen, y al passar le
echaban mil bendiciones diciendo que Dios le guar
dasse del poder de sus enemigos.
c A P I TU L o vI.
Como los enemigos del Rey, por diversos medios,
º procuraron de sobornar, y atraer assi al Conde Thibau
de Champaña, que con el Rey estaba, ó por lo
menos ponerle en desgracia suya.

Viendo los enemigos del Rey su pretension no ha


ber habido el successo que ellos esperaban, y que su
traicion era á todos clara, y manifiesta: habiendo sido
dello causa el Conde Thibau (Teobaldo) de Champaña,
fueron contra él muy indignados, de suerte que por
º - Vell
SANT L U YS DE FRANCIA, I3

vengarse del determinaron desposeerle de su Condado,


y para esto acordaron de enviar por la Reyna de Chi
pre, á quien de derecho y succession pertenecia el
Condado de Champaña, como despues se dirá. Pero
como algunos de entre ellos no viniessen en ello, de
xaron esta determinacion por tomar otra, y fué de
procurar hacer paz entre el Duque de Bretaña y el
Conde de Champaña, que mucho tiempo habia eran
enemigos, pretendiendo por este medio atraer assí al
Conde, y hacerle enemigo del Rey. Por otra parte
tenian pensado que si acaso el Conde de Champaña á
esto no quisiesse condescender, de ponerle en desgra
cia del Rey. Y para poner esto en efecto buscaron to
dos los medios de los quales valerse pudieron, y tan
to fué hablado, assi de una parte como de otra, que
finalmente se concluyó casamiento del hijo del Con
de de Champaña, con una hija del Duque de Breta
ña, y fué acordado que los trairian entrambos á un
lugar llamado Vauserra (Valserra), cerca del Xateo
tierci (Chateautierri), y alli los velarian (6). El Du
que se partió acompañado de una gran parte de los
Grandes de Francia que con él tenian deudo, y llevó
á su hija al lugar señalado donde llegando envió á de
cir al Conde de Champaña que viniesse, y truxesse á
su hijo, para que se concluyesse el casamiento del ,
con su hija: como entre ellos habian acordado. El
Conde recibido el recaudo del Duque, determinó lue
go irse para él, y cumplir aquello que habia prome
tido, mas al tiempo que se aparejaba para la partida,
llegó á él un Caballero llamado Joffre de la Capella,
que le truxo una carta del Rey por la qual le escrebia
* . . CO
I4 C H R ONICA DEL REY

como él habia entendido la reconciliacion, y amis


tad hecha entre él, y el Duque de Bretaña su capital
enemigo, y assi mesmo el casamiento entre ellos con
cluido de su hijo con la hija del Duque, el qual desde
su proveimiento á la corona habia siempre procura
do de hacerle todo el daño posible. Por tanto expres
samente le deffendia (prohibia), sopena de caer en
desgracia suya, y perder todo quanto en Francia te
nia no cumpliese lo que al Duque tenia prometido.
El Conde de Champaña despues de leidas las cartas
del Rey, informado de su voluntad, quiso cumplir lo
que por ellas le enviaba á mandar, y por tanto envió
á decir al Duque de Bretaña que se volviesse, y no
le esperasse mas, porque ciertos negocios importan
tes que le habian succedido, ponian impedimento á
su ida, y que por entonces no se podria efectuar lo
que entre ellos estaba acordado.
C A P I T UL o vII.
Como el Duque de Bretaña y sus consortes, viendo que
no podian venir al cabo de lo que pretendian, enviaron
por la Reyna de Chipre, para hacer guerra
contra el Conde de Champaña.
Viendos el Duque de Bretaña y los Grandes de
Francia que con él estaban, estorbados de su inten
cion, tomaron mortal enemistad con el Conde, y por
grande despecho enviaron por la Reyna de Chipre,
y le prometieron ayuda y favor para cobrar el Con
dado de Champaña, del qual ella era verdadera he
a 1e

Y
SA NT L U YS DE FRANCIAs I5

redera, y que sin razon se lo tenia el Conde usurpa


do. Estos ofrecimientos movieron á la Reyna á ve
nir donde ellos estaban. Pero antes de passar adelante,
será razon declarar qué derecho tenia la Reyna de
Chipre en el Condado de Champaña.

c A P I T UL o VIII.
Se trata del derecho que la Reyna de Chipre tenia en el
Condado de Champaña, y de algunos hechos del Rey
Y
Luys, yviage
del Rey Richardoallende
que hicieron de Inglaterra,
el mar. en el
-
.

En Champaña hubo un Conde llamado Henrique


el Franco, el qual casó con María, hermana del Re
de Francia, de la qual tuvo dos hijos, el uno llamado
Henrique, y el otro Thibau. Este Henrique se fué
cruzado en la Tierra Santa en compañia de Filippo
Rey de Francia, y Richardo Rey de Inglaterra, donde
hicieron grandes y señalados hechos, y tomaron por
fuerza la Ciudad de Acria (Acre). Despues de lo qual
el Rey Filippo se volvió en Francia quedando el Rey
Richardo, y el Henrique allende el mar, donde hi
cieron tantos y tan señalados hechos contra infieles,
que sus historias no hacen mencion de otra cosa. Es
te Rey Richardo era tan valiente y esforzado, que por
su valor y esfuerzo fué de los infieles mas temido que
ningun otro Príncipe Christiano. Y era temido hasta
de los niños, porque quando lloraban, tenian sus ma
dres por remedio para hacerles callar nombrarles el
Rey Richardo, el qual oyendo callaban luego. Ansi
º mis
I6 CH R ON ICA DEL REY

mismo los Turcos si alguna vez sus caballos se espan


taban de alguna sombra, picandoles les decian, pien
sas por ventura que aquello es el Rey Richardo. Es
te, Rey de Inglaterra fué parte que Henrique de
Champaña se casase con la Reyna de Hierusalen, que
era legítima heredera de aquel Reyno, deste matri
monio hubo dos hijas. La primera fué Reyna de Chi
pre. Y la otra casó con el Conde Heyrato de Briana,
del qual procedió gran linage, assi en Francia como
en Champaña. Esta Reyna de Chipre, de quien al
presente tractamos, era como habeis entendido, ver
dadera Condesa de Champaña, solamente era el Con
de mayor de edad. r
C A P I T UL o IX.
Como la Reyna de Chipre llegó, donde la estaba
esperando el Duque de Bretaña, y lo que fué hecho,
asi por parte de los que tenian su partido,
- como por parte del Conde de Thibau
de Champaña.

Lean ya la Reyna de Chipre, donde la estaba el


Duque de Bretaña, y su gente esperando, fué de to
dos honradamente recebida. El Duque le declaró su
pretension, la qual la Reyna approbó ser buena. Y
luego hizo juntar y poner en orden su gente de guer
ra para ir contra el Conde Thibau. Pero antes que par
tiessen procuraron tener de su parte al Duque de Bor
goña, el qual era casado con hija del Conde Roberto
de Drus (Dreux), que les prometió su favor y ayuda, y
-2 que
SANT L U YS DE FRANCIA. 17

que talaria y destruiria la tierra del Conde de Cham


paña para disminuir quanto pudiesse sus fuerzas, y
que despues se juntaria con el Duque de Bretaña un
dia señalado delante de la Villa de Troya, que es en
Champaña, con determinacion de tomalla de sobre
salto. El Duque de Borgoña partió con su gente de
su tierra, y entrando en la del Conde de Champa
ña comenzó á gastar y talar todo lo que en el ca
mino encontraba. Por otra parte los otros Caballeros
contrarios del Conde, entraron en tierra de Briana
por la parte de Francia, haciendo grande daño por
las partes donde passaban , quemando todas las vi
llas, y fortalezas del Conde. El qual viendose cerca
do por tantas partes, determinó con brevedad pro
veer á su necesidad, y resistir con todas sus fuerzas
á las de sus enemigos, y no se hallando poderoso,
acordó dar parte al Rey dello: suplicandole fuesse
servido remediar tal necesidad con su favor. Lo qual
el Rey de buena, voluntad hizo , y con brevedad
juntó un muy buen exército, y él mismo fué en per
sona á socorrer al Conde, el qual en este medio que
mó y destruyó muchas villas, y fortalezas de su pro
pria tierra de Champaña, como Aspemay (Espar
mai), Vertan (Vertu), Cedaña (Sezanne), y otras.
La razon fué, porque si aquellas villas por caso fues
sen tomadas de sus enemigos, no hallassen en ellas
bastimentos ni acogimiento alguno donde pudiessen
estar, ni menos fortificarse. El Duque de Borgoña
llegó sobre la Villa de Troya, el dia señalado, y as
sentó su campo en un valle, ó pradería donde otro
dia habian de llegar los otros Caballeros contrarios
* -
, , C del
I8 CH R O N I CA DE L REY

del Conde. Y viendo los ricos hombres de Troya


no ser socorridos del Conde Thibau su señor, me hi
cieron luego saber el peligro en que estaban, pidien
dome les fuesse á socorrer (7). Lo que yo luego puse
por obra. Y aquel mesmo dia que llegaron los ene
migos, antes que el alba pareciesse entré en la Villa
de Troya. Habiendo ya todos los enemigos del Con
de llegado, comenzaron furiosamente á batir la villa,
pensando tomalla de asalto, y hubo mucho conflicto
assi de una parte como de otra, mas la villa fué tam
bien defendida por mi parte y por la de los vecinos
della, que los enemigos (dexando el asalto) fueron
forzados retirarse y juntarse con el Duque de Borgo
ña. Dende á poco llegó el Rey con su exército, y
siendo advertido que sus enemigos estaban en el lla
no, determinó de acometerlos, y luego arremetió á
ellos con grandissima furia. Lo qual viendo los ca
balleros contrarios del Conde, y que el Rey en per
sona estaba en la batalla, se retiraron, y no quisie
ron pelear contra él, enviandole á suplicar fuesse ser
vido de no se hallar en la batalla, y que ellos de bue
na voluntad pelearian contra el Conde de Champa
ña, y Duque de Lorena, que estaba en su compañia
con trescientos hombres de armas menos de los que
el Duque y Conde tenian. El Rey les respondió que
él no habia puesto su gente en campo para pelear sin
su persona, y que él queria tentar la fortuna, puesto
caso que era por un su amigo, en cuyo socorro ha
bia venido. Desta respuesta fueron los varones espan
tados, de manera que no sabian lo que habian de ha
cer, porque ellos no querian tomar armas contra el
Rey,
SANT LU Y S DE FRANCI A. I9

Rey, ni menos darle enojo. Lo qual fue parte que


otra vez le enviasen á decir que de buena voluntad
tractarian de hacer paz, entre la Reyna de Chipre, y
el Conde Thibau de Champaña, si el Conde de su
parte quisiesse entender en ella. Mas el Rey les res
pondió que de ninguna manera haria paz, ni me
nos consentiria que el Conde la acordase, si primero
no se fuessen y saliessen de sus tierras. Entendiendo
los Grandes y Caballeros la intencion y voluntad del
Rey, alzaron luego su real y fueron aquella noche
alojará Yllas, lugar no muy lejos de alli, de donde
los echó el Rey, forzandoles ir mas abaxo á otro lu
gar llamado Julli, yendo de contino el Rey en su se
guimiento, lo qual viendo ellos, y la mucha diligen
cia que el Rey ponia en echarlos fuera de las tier
ras del Conde, se retiraron en la Villa de Langres, que
es en el Condado de Nevers que de su parte tenian.
Desta manera echó el Rey los enemigos del Conde,
de todas sus tierras de Champaña, con harta confu
sion y vergüenza.
C A P I TU L O X.

Como el Rey Sant Luys tractó la paz de entre la


Reyna de Chipre, y el Conde Thibau
de Champaña.
Eando (como he dicho) el Duque de Bretaña, y
los de su bando, en la Villa de Langres: procuraron
en todas maneras que el trato de paz entre la Reyna
de Chipre y el Conde Thibau de Champaña pasase
C 2 ade
2O C H R ONICA DE L REY

adelante, y con tanto calor fué tractado el negocio y

assi de una parte como de otra, que finalmente fué la


paz por el Rey concluida y acordada. Que el Con
de de Champaña daria á la Reyna de Chipre por el
derecho que ella pretendia en el Condado de Cham
paña, dos mil libras cada año de renta sobre ciertas
tierras del Condado, y quarenta mil de contado, es
tas por respecto de lo que habia gastado en hacer la
guerra, las quales despues pagó el Rey Sant Luys á
la Reyna de Chipre, á trueco de los Condados de Bles
y Xatres, y del Vizcondado de Xateodum , que el
Conde le vendió, aunque algunos despues quisieron
decir que no, y que solamente los empeñó al Rey
por aquella suma. Las tierras sobre las quales dió el
Conde aquella renta á la Reyna de Chipre, posee
hoy dia el Conde de Briena, y ansi mismo el Conda
do de Jony, porque la abuela del Conde de Briena
era hija de la Reyna de Chipre, y muger del Conde
Gautier de quien tratamos, y porque viene aproposi
to, quiero contar como pertenecian al Conde de
Champaña las tierras y señorios que vendió al Rey.
El Conde Thibau el grande, que está sepultado en
la Villa de Lany, tuvo tres hijos. El primero se lla
mó Henrique, el segundo Thibau, y el otro Esteban:
Henrique, que era el mayor, fué despues Conde de
Champaña y Brian (Briene). Y por la grande liberali
dad que usaba con todos, era llamado el largo. Entre
otras larguezas que hizo, fué una digna de memoria.
En la Villa de Troya, que es en el Condado de Cham
paña, habia un rico hombre llamado Arnalto, á quien
el Conde daba mas crédito que á ningun otro de su
COIl
SANT. LU YS DE FRANCIAe 2

consejo. Supóse valer este tambien en servicio del


Conde, que con lo que en él ganó hizo un muy rico
y fuerte castillo, que hoy dia se llama Royan Lartau,
yendo el Conde un dia de Pasqua de Espiritu Sancto á
oir missa á la Iglesia de Sant Esteban de Troya, vino
á él un pobre gentil hombre teniendo por las manos
dos hijas suyas doncellas, el qual se hincó de rodillas
ante él, y mostrandole sus hijas le suplicó le ayudas.
se con alguna cosa para su casamiento... Arnaltó de
Royan (Artal de Nogerot) que tras el Conde venia,
sin esperar que respondiesse dixo al pobre gentil hom.
bre, que no tenia razon de pedir dineros al Conde,
y que era tanto lo que habia dado que ya no tenia
que dar, lo qual oyendo el Conde, se volvió áAr
nalto, y le dixo: vos mentis falsamente como villa
no, en decir que yo no tengo mas que dar; que sí
tengo, y aun á vos mismo á quien alopresente daré,
y asido del, dixo al gentil hombre, toma amigo es
te hombre que yo os lo doy y haré bueno. El pobre
gentil hombre no espantandose de nada, echó mano
del, y tuvolo muy fuertemente y nunca lo quiso
soltar hasta que le dió quimientos francos para casar
sus dos hijas. El segundo hermano deste Henrique el
largo, se llamaba Thibau , que fué Conde de Blés, y
el tercero Esteban, que fué Conde de Saucerra, y es
tos dos hermanos, muerto el mayor, gozaron y pos
seyeron el Condado y herencia de sus hermano, y
despues dellos sus herederos hasta el Conde Thibau
que las vendió, como dicho es, al Rey Sant Luys.

º - . .. . . . . .. o ( . . . .. .
-
-

CA
22 , º CHRONICA DE L REY.

lo a... to r , r , ,, , , , , . . . . . . . .»
o: , ri CAP I T, U, LO, XI. .
.., ; . . .. . . . . . 2: i. -

De la guerra que hizo el Rey en Bretaña,


y el fin que tuvo.
s 1 2., 1 o', 1. - - - - - - .

Deus. que el Rey dió fin á esta jornada, se vol


vió á París con determinacion de ir contra el Duque
de Bretaña, que todavia andaba en armas contra él,
pero antes que partiese por parecer de la Reyna su
madre, y para diminuir las fuerzas del Duque. Tra
tó amistad con el Conde Roberto de Ebruz. El qual
llegando donde estaba el Rey, le suplicó le perdonasse
la ofensa que le habia hecho en dar favor á sus contra
rios. Lo que de buena voluntad le otorgó el Rey, por
que en aquel tiempo procuraba mas por todas partes
grangear amigos que no hacer guerra con armas. Vien
do el Duque de Bretaña que el Conde de Ebruz (Evre
ux) su hermano, le habia desamparado, fué forzado ir
á buscar socorro fuera de su tierra. Y fuesse en Ingla
terra á pedir al Rey socorro contra el Rey Sant Luys.
El qual se lo prometió, y que se embarcaria con mu
cha gente la primavera siguiente, y se juntaria con
el Duque. Este concierto se hizo al principio del in
vierno, de lo qual siendo el Rey advertido, determi
nó proveer con diligencia á sus negocios, y no que
riendo esperar que el Duque se fortificasse, quiso ir
le á acometer, y en medio del invierno junto gran
exército, y fué derecho á la Villa de Angiers, que el
Rey Luys su padre habia cobrado de los Ingleses, y
dada en guarda al Duque de Bretaña. A la venida del
- ". Rey,
SANT LUYS DE FRANCIA. 23

Rey, los Angevines se le rindieron, y le entregaron


las llaves de la Villa, al partir de alli fué á tomar
otras muchas villas comarcanas de Angers, las qua
les tenia el Duque de Bretaña en sujeccion de los Ree
yes de Francia, y queriendo passar mas adelante, y
entrar en la tierra de Bretaña. El Duque viendo no
poderle resistir, quiso mas probar su clemencia,
que no tentar la fortuna, y assi se fué para él á pedi
lle perdon de su ofensa, la qual el Rey á ruego de
Roberto su hermano, le perdonó. Y desde entonce
prometió hacer omenage al Rey de todo el Ducado
de Bretaña, y ansi lo juró delante de todos los Prín
cipes de Francia, de lo qual no pesó poco á los Bre
tones. Yassi feneció esta guerra de Bretaña por el
grande valor y esfuerzo del Rey Sant Luys, , , , , y
-

-
-

. . . . .. . . . .. . . . . . . )

CAP I T UL O XII.
- 2 - , , , , , . . . . . . .
Como estando el Rey Sant Luys en paz, dió el Condado
de Potiers á su hermano Alfonso, que fué causa que
Hugo, Conde de la Marcha, y su muger y otros,
concibieron enemistad, que fué causa de , , , ,
, t. ,
una gran guerra o a a l
- orto º azi, p
Endo el Rey en paz, y sossiego, viendose señor
de todos sus enemigos, tuvo voluntad de ir á visitar
su Reyno, y luego lo puso por obra eligiendo mu
chos Condes y Duques. Al Condado de Potiers, hizo
Ducado, y lo dió luego á su hermano Alfonso, man
dando á todos los señores de aquella tierra recibiessen
por señor al nuevo Duque. Desta manera Hugo, Con
--. de
24 , ACHR ONICA DE L. R. EY

de de la Marcha era obligado á reconocer por señor


al Duque Alfonso, porque su Condado de la Marcha
era subjecto al Ducado de Potiers. Lo qual su muger
nunca quiso consentir, diciendole que no era razon
que siendo él padre de un Rey se subjectase, y fues
se vassallo del Duque Alfonso, y allende desto que
ella era tambien madre de Rey, y habia sido casada
con el Rey de Inglaterra, y que todavia la llamaban
Reyna. Por lo qual decia no ser conveniente ni justo,
se hiciesse cosa tan fuera del razon, ni menosque la
prefiriesse la Duquesa Juana, muger de Alfonso. Y de
más desto persuadió al Conde de Lusignan, no obe
deciesse al Duque Alfoñso como superior, trayen
dole á la memoria como habia tenido dos hermanos
Reyes, el uno de Hieríasalem, y el otro de Chipre,
y que parecería de aquella suerte mal, que la casa de
Lusignan que procedia de sangre Real, fuesse sub
jecta á la de Potiers. Esta persuasion fué parte que el
Conde de Lusignan quebrase la fé, y amistad que con
el Rey tenia, deliberando de no reconocer por su
perior al Duque su hermano, y de favorecer al Con
de de la Marcha, el qual por resistir al Rey Sant
Luys, daba ya orden de juntar gente, si por caso le
quisiesse forzará hacer omenage, y reconocer por su
perior al Duque de Potiers, al qual el Rey para mas
honrar, le hizo cortes en la Villa de Saumur, que
fueron maravillosas, por el grande aparejo de todas
cosas que en ellas hubo. A la mesa del Rey comieron
aquel dia el Duque de Potiers, su hermano, que po
co antes por mano del Rey había recebido la Orden
de Caballeria, y el Duque de Bretaña, y los Condes de
- - Ebruz,
S ANT L U YS D, E, F. R. A NC I A. 25:

Ebruz, y de la Marcha: en otra mesa mas adelante


de la del Rey estaba assentado el Rey de Navarra muy
ricamente vestido, porque la capa y el sayo que traia
era de brocado, y el sombrero, cinto, y talabarte
de oro fino. Delante del Rey servian de trinchantes
el Conde de Artois, y su hermano el buen Conde de
Soissons. Por guarda de la mesa del Rey, estaban.
puestos el Señor Imberto de Belbuy, que fué despues
Condestable de Francia, y el Señor Honorato de Co
sy, y el Señor Archibalto de Borbon. Detras destos
Señores estaban treinta de sus Caballeros vestidos de
muy ricos vestidos. Y tras ellos grande número de
Reyes de armas, Uxeres de sala del Duque de Potiers,
vestidos de ricas cotas. El Rey, Sant Luys estaba
aquel dia tan ricamente vestido, que cierto seria cosa
larga de contar los bordados y recamados de oro, y
plata que en sus vestidos traia. Nunca se vieron tan»
tos vestidos de oro y brocado como aquel dia en
aquella fiesta, despues de la qual, al cabo de algun
tiempo, el Rey se partió de Saumur, y llevó á su
hermano á tomar possession del Ducado de Potiers.
Donde despues de llegado le vino luego nueva como
el Conde de la Marcha, que habia comido á su mesa
en las cortes de Saumur, habia juntado mucha gente
de guerra y estaban todos en armas en Lusignan, lo
qual entendiendo el Rey, temióse mucho de alguna
traicion. Y cierto, él quisiera en aquelitiempo estar
dentro en Paris, Y estuvo quince dias en la Villa de
Potiers, sin osar salir della, temiendo que el Conde
de la Marcha no le hiciesse algun desacato. Y por sa
lir desta duda, fué forzado enviarleá hablar, y ansi,
-2, 9 D II162S
26 C H R O NI CA DEL REY º

mesmo á la Reyna de Inglaterra su muger, y fué en


tre ellos hecha tregua que duró muy poco. Como des
pues aqui se verá.
- - - - y

CAP I T UL O XIII.

De la guerra que hizo el Rey Sant Luys, contra los


Condes de la Marcha, y Lusignan: y como el Rey de
Inglaterra les vino á favorecer, y de las cautelas que
la Condesa de la Marcha armó contra el Rey,
y del successo de aquella guerra.
Hech, la tregua, el Rey partió luego de Potiers,
para volverse en Francia. De donde poco tiempo des
pues salió con grande exército, y entró en el Con
dado de la Marcha, y llegando á la Villa de Montrul,
cercóla de todas partes eon tanta fuerza, que en bre
ve la tomó de asalto, y ansi mismo á la Villa de Ber
ma, y dexando en ellas muy buena guarnicion, fué
á cercar un castillo llamado Montay, dentro del qual
estaba Jofre, Conde de Lusignan. Y despues de habe
lle tenido algunos dias cercado, lo tomó de asalto, y
entró dentro. Poniendo el Rey fin victoriosamente á
todas estas cosas, fué acometido por una parte de la
qual menos se temia, y fué que la Condessa de la
Marcha usañdo de la malicia de algunas malas muge
res, determinó hacer morir al Rey con ponzoña. Y
por salir con su intencion tractólo con algunos priva
dos del Rey á quien hizo muchos presentes, y ellos
le prometieron de matar al Rey con ponzoña. Y dan
dosela la Condessa fueron donde el Rey estaba, y
- 2 ..." que
SANT L UYS DE FRANCIA. 27

queriendo executar su dañada malicia, fueron hallados


poniendo ciertos polvos ponzoñosos sobre su comida,
y confesada la verdad de su maleficio, fueron luego
ahorcados. Viendo la Condessa que su maldad era des
cubierta, y que no habia sucedido como pretendia,
hubo tanto enojo, y pesar: que faltó poco que no se
diesse con sus propias manos la muerte, y lo hiciera
si algunos de su casa no la impidieran. Mas no por
esso dexó de proseguir su dañada intencion, la qual
no pudo ser tan occulta, que dexasse de venir á no
ticia del Rey. El qual entendiendo que la Condessa
tenia puestas ciertas espias para matarle. Desde alli
adelante tuvo cerca de su persona muy buena guar
dia, y no hablaba con él hombre que no fuesse co
nocido, si primero por los de la guardia no era bien
visitado, si traia algunas armas. En este mismo tiem
po envió la Condessa de la Marcha en Inglaterra
ciertos predicadores, los quales en lugar de predicar
la palabra de Dios, incitaban los Ingleses á tomar ar
mas contra los Franceses. Diciendo que el Rey Sant
Luys molestaba con guerra toda la Nobleza, y prin
cipalmente la que descendia de la Casa de Inglaterra,
y que habia determinado destruirla del todo. Y aun
mas decian, que sin razon ninguna habia echado los
Ingleses de la tierra de Normandía, y que con todas
sus fuerzas procuraba de ocupar el Ducado de Aqui
tania, habiendo ya desposeido, al Conde de Lusignan
de todas sus tierras, y no contento con esto, queria
al presente echar al Conde de la Marcha de las suyas,
y desheredará sus hijos, que eran hermanos del Rey,
de su verdadera herencia, sin tener respecto á sus
- D 2 po
28 CH R ONICA DEL REY.

pocos años, ni menos á la nobleza donde descendia,


de manera que hacer guerra contra el Rey Sant Luys,
seria mas justo que contra moros, é infieles. Estos
sermones se predicaban á los Ingleses por intercesion
de la Condessa de la Marcha, que fué causa que el
Rey de Inglaterra, tomó tan grande odio y enemis
tad con el Rey Sant Luys, que despues de habelle
enviado á desafiar, pasó en Francia con grande exér
cito de gente. Donde despues conoció el hierro que
habia hecho, habiendolo con un Rey, no menos sa
bio que poderoso. Antes que el Ingles decendiesse
en Francia, el Rey fué á poner cerco sobre un lugar
y castillo llamado Fontane, el qual por los que esta
ban dentro fué muy bien defendido, y no les podia
hacer el Rey daño alguno. Por lo qual mandó hacer
una muy alta torre de madera, de donde facilmente
se podia ver lo que dentro el lugar passaba, y hacian
mucho daño con las muchas piedras, y flechas que
de contino tiraban desde la torre al castillo. Viendo
los que dentro estaban el daño. que recebian , tiraron
contra la torre tánto fuego artificial, que bastó á que
malla, y de aquella vez fué el Duque de Potiers he
rido en un pie. De lo qual recibió el Rey tanto eno
jo, que mandó dar el assalto con mayor furia que de
antes. De manera que en breve fué tomado el lugar,
y puesto á fuego y á sangre, y no quedó salvo las
iglesias. Dentro del castillo fué hallado el hijo del
Conde de la Marcha, y fué llevado en prision. Des
pues tomó; y asoló el Rey otro castillo llamado Vi
liers, que era de un Caballero llamado Guy de Ro
chefore , porque tenía el partido del Inglés el qual
y

o po
SANT LU Y S DE FRANCIA. 26

poco á poco se acercaba para venirse á juntar su exér


cito con el del Conde de la Marcha, y assi se junta?
ron cerca de un lugar llamado Talleborc, por don
de passa un rio llamado Xaranta, donde para pasarlo
no habia sino solamente una puente muy pequeña y
angosta. Teniendo el Rey aviso como sus enemigos
estaban en Talleborc, fué luego allá, ordenados an
tes sus esquadrones desta manera, El Conde de Po
tiers venia en el avanguardia, y el Rey en la retro
guardia. Viendo Ricardo, hermano del Rey de In
glaterra, que tenia cargo de defender el puente, y
passo del rio que el Conde de Potiers, venia en el
avanguardia, y que el Rey estaba aún lejos del, ten
dió el brazo desarmado contra el Duque de Potiers,
haciendo señas que queria hablar. Lo qual viendo el
Duque, y que era contra toda disciplina militar, no
quiso (mayormente sin licencia del Rey) hablar con
él. Desde á poco llegó el Rey á la orilla del rió, y
en su llegada hubo grande encuentro assi de una par
te como de otra, los unos por ganar el puente, los
otros por defendello. Aquesta yez. no llevaron los
Eranceses la mejor parte, porque los Ingleses tenian
de la suya el castillo de Talleborç. Lo quial viendo el
Rey, se puso en la avanguardia, y por ganar el puen.
te, hizo hechos tan señalados en armas, que á pesar
de sus enemigos, se hizo señar della, y passó de la
otra parte. Pero por ser el paso muy estrecho, fué se
guido de muy poca gente. De manera que llegando
el Rey de Inglaterra á la batalla, el Rey Sant Luys
estuvo en grande peligro, porque por cada hombre
que él tenia, el Inglés tenia ciento. En tanto que el
» Rey
3o ... º CH R ON ICA DEL REY

Rey estaba en aquel aprieto, pasaba su gente poco á


poco algunos por el puente, y otros sobre unas bar
cas, habiendo ya todos pasado, acometieron á los In
gleses con tanta furia, que comenzaron á volver atras,
y se desbarataron. El Rey de Inglaterra con todas sus
fuerzas los animaba, diciendo que les seria grande
afrenta si se dexassen vencer de los Franceses. Pero
todo esto aprovechó poco, porque en fin fueron for
zados por salvar las vidas, á retirarse, no pudiendo
suffrir el esfuerzo de los Franceses. Y volviendo las
espaldas, se fueron huyendo hácia la Villa de Sayntes.
Y fueron con tanta furia seguidos de la gente del Rey,
que se cree: si él no mandara tomar á merced, los
que á ella se quisiessen poner, pocos dellos se salva
ran. Y fué el alcance tan bravo, y con tanto calor que
muchos Franceses antes que se conociessen entraron
en Sayntes á vueltas de los Ingleses. En esta batalla,
murieren grande número de Ingleses, sin los presos,
que fueron mas de quatro mil. Aquella misma noche
que el Rey de Inglaterra se retiró á Sayntes, envió á
llamar al Conde de la Marcha, con el qual riñó ma
lamente, diciendo que él habia sido causa de que él
passasse en Francia, con todo su exército para venir
le á socorrer, y que muy mal habia cumplido con el
la promesa que le hizo diciendo que algunos Señores
Franceses con todas sus fuerzas le favorecian, lo qual
habia succedido al contrario. La noche siguiente man
dó armár, y poner en orden la gente que le habia
quedado, y fingiendo que querian acometer los Fran
ceses, mandó abrir las puertas. Pero como no tenia
tal intencion, desvió el camino, y tomó el de Blaya,
,,5 de
SANT LU YS DE FRANCIA. 31

de donde antes habia partido. Salido el Inglés de


la Villa de Sayntes, luego se rindió al Rey; el qual de
muy buena voluntad recibió los vecinos della. El
Conde de la Marcha viendose solo, y desamparado de
todos, determinó de no dar mas credito á las vanas,
y locas palabras de su muger. La qual tomando jun
tamente con sus hijos, se fué á poner á la merced del
Rey, pidiendole perdon de su maleficio. El Rey á
ruego de algunos Señores, y Grandes, y por amor
de sus hijos le perdonó, con condicion que todas las
plazas, y castillos que habia ganado del en la guerra
passada, quedassen en poder del Conde de Potiers, por
amor de quien habia tomado principió la guerra. Y
que allende desto el Conde soltasse al Rey diez mil
libras Parisis, que le daba de renta cada un año, y
solamente quedarian por suyas las Villas de Mefin,
Cretoya, y Estarde: las quales tendria como vasallo
del Duque de Potiers. Todo lo qual juró, y prometió
cumplir. o -

º 1, , , - -
- , , , -
* r. CA
32 ... C H R O N ICA. D. E. L RE Y a 2

, , , C AP I T, U Lo XIV.
.. . . . . .. . . . . . . . .. - -- -

a , ... , , --

De la diferencia, y dissension que hubo entre los Condes


de Tolosa, y Provencia, que fué causa que ni el uno
ni el otro se hallaron con el Conde de la Marcha en el
encuentro de Talleborc. Y de los casamientos que hizo
el Conde de Provencia con los Reyes de Francia,
o é Inglaterra, y de la guerra y paz fecha o
- con el Conde de Besiers.

Comain l. paz, entre el Rey Sant Luys , y el


Conde de la Marcha. El Rey de Inglaterra, que ya
se habia retirado en Bordeos, envió sus embaxadores
al Rey Sant Luys para pedirle tregua, la qual le fué
otorgada por causa de la Reyna Blanca su tia. Al Con
de de Tolosa no se le habia aun quitado el enojo, por
diaber perdido parte del dominio, que tenia sobre su
Condado por lo arriba dicho. Y no se halló en favo
recer al Conde de la Marcha como habia determina
do, porque la fortuna le llamó á otros negocios mas
importantes. Los Provenzales viendose mal tratados
de su Conde Ramon, muchas veces se quejaron al
Conde de Tolosa, del mal tratamiento que les hacia,
y como no se quisiesse enmendar, le echaron de su
Villa de Marsella, con resolucion de desposeerlo de
toda su tierra de Provencia, y recebir por Señor de
lla al Conde de Tolosa, como pariente mas cercano
del Conde Ramon; sobre si lo harian ó no , hubo
entre los Provenzales grandes discordias, y diferen
cias, porque los unos querian por Señor al Conde de
-”.» To
SANT L U YS DE FRANCI A. 33

Tolosa, y los otros al Conde Ramon su Señor verda


dero. De suerte que se formó una guerra entre los dos
Condes, que fué causa que no se pudieron hallar en
la batalla que tuvo el Rey de Francia contra el de
Inglaterra, y Conde de la Marcha. Como despues se
hizo paz entre estos dos Reyes, el Conde de Proven
cia trató casamiento con ellos, el qual se concluyó,
y casó el Rey Sant Luys con la hija mayor del Con
de, llamada Margarita. Y el Rey de Inglaterra con
la segunda, llamada Leonor, y con la tercera casó
Ricardo, hermano del Rey de Inglaterra, y á la me
nor, que se llamaba Beatriz, no quiso casar por en
tonces el Conde su padre. Estos casamientos fueron,
causa que el Conde de Provencia tornasse á poner en
su obediencia la Villa de Marsella, en la qual en to
da su vida quiso entrar por la injuria que habia re
cebido de sus vasallos, quando le echaron de ella, y
passó todo lo mas de su vida en compañía del Con
de de Saboya, que era casado con hermana suya.
Desta manera no tuvo el Rey Sant Luys mas enemi
gos, sino solo al Conde de Besiers, el qual tenia cer
cada la Villa de Carcasona, y tomados ya los arra
bales, desde donde hacia grande daño á la Villa. De
lo qual siendo el Rey advertido, fué allá para hacer
alzar el cerco, lo qual viendo el Conde, y que sus
fuerzas no eran bastantes para resistir contra las del
Rey, le fué á pedir perdon. El qual el Rey, que no
tuvo igual en clemencia, le otorgó. Y ansi quedó pa
cifico en su Reyno, sin enemigo alguno, , , , , ,
34 c H R o N I c A DE L REY

C A P I T ULO XV.
, , , , - " , º

Del impedimento que fué hecho para que el Conde de


Tolosa, mo casas se con Beatriz, hija menor del Conde
de Provencia, con la qual despues de muerto su padre,
casó Carlos, hermano del Rey Sant Luys, y
como los Provenzales le recibieron por
. su Conde, y Señor.

Y, habeis entendido como al Conde de Provencia


le quedaba una hija por casar, con la qual el Conde
de Tolosa desseaba casarse, y su padre della acepta
ra el casamiento, sino lo impidiera el deudo que es
taba de por medio. Y necessariamente hubieron de
enviará Roma por la despensacion, la qual el Papa
no les quiso dar, porque favorecia al Rey Sant Luys,
y á Alfonso su hermano, que por parte de su muger
habia de succeder en el Condado de Tolosa, mien
tras que el negocio se tractaba en Roma, el Conde
de Provencia murió, y casó despues Beatriz su hija,
por orden y consentimiento del Conde de Saboya,
con Carlos hermano del Rey Sant Luys. Desta ma
quatro hijas del Conde de Proven
nera se casaron las
cia, las dos con Reyes, y las otras dos, tambien des
pues fueron llamadas Reynas, como veremos por el
discurso de la historia. Por la muerte del Conde de
Prdvencia quedaron algun tiempo los Provenzales sin
Señor, lo qual les causó tanta libertad, que ya las
villas principales de Provencia, estaban en discordia
unas con otras. Y fué necessario que Carlos, herma
*
*- , *º 11O
SANT , LU IS DE FRANCIA. 35

no del Rey passasse allá, el qual con favor del Rey,


las reduxo y puso en su obediencia, y, por estar casa
do con la hija menor del Conde de Provencia como,
diximos. Los Provenzales le recibieron por su Con
de y Señor, y ansi mismo le dió el Rey su herma-,
no, los Condados de Ango (Anjou), y de Mayne,
y á su hermano menor dió el Condado de Arras. --
c A P I T U L o XVI.
Lo que hacia el Rey Sant Luys, despues de haber
acabado las guerras arriba dichas. De las buenas leyes
que puso en su Reyno. De sus virtudes, y vida, y del
viage que hicieron el Duque de Bretaña, y el Conde.
de Champaña en Asia. Y como el Rey de * -

Inglaterra passó en Africa,


Tod. estas cosas por el Rey Sant Luys desta ma
nera ordenadas, viendose ya en mas reposo y sossie
go que despues que reynaba se habia visto. Determi
no de todo punto applicarse al público bien de su
Reyno, y trazar una orden de vivir á sus vasallos.
En lo que á su persona tocaba, totalmente la dirigió
al servicio de la Iglesia. Haciendo por otra parte mu
chas santas, y justas leyes, por las quales extirpó gran
de número de vicios, y fraudes que se cometian en el
Reyno de Francia. Y entre otras cosas desterró de su
Reyno todos los chocarreros, y truhanes, quitan
do todos los juegos que podian incitar su pueblo á vi
cios desordenados y deshonestos. En este tiempo (co
mo algunas veces acontece nunca venir un mal solo
E 2 S1Il
36 CH R O N ICA DE L REY

sin llamar á otro) el Reyno de Francia que poco an


tes habia sido oprimido por guerra, lo fué entonces
de pestilencia, y hambre. Y como el Rey buscasse to
dos los medios possibles entre los hombres, por evitar
todos estos males, quiso tambien acudir á Dios, pi
diendole su ayuda. Y ansi despues de haber hecho
muchas processiones, él mismo ayuno, y hizo absti
nencia, y penitencia con grandissimo cilicio, disci
plinandose con unos mimbres secretamente. Como
despues se supo por algunos sus privados, cossa dig
na de muy grande admiracion, que un Rey por la
salud de su pueblo quisiesse suffrir tanto trabajo como
suffrió el Rey Sant Luys. Que por ser tan justo y ca
bal en todas las cosas, era de todos tenido y reputado
por hombre sancto. El pueblo comun le llamaba pa
dre verdadero, la nobleza justo Príncipe, y conser
vador de las leyes. La Francia Rey verdadero, la
Iglesia tutor, y defensor suyo. A los extrangeros era
humilde, y pacifico, á los suyos liberal. Y no es de
maravillar, si tenia vida tan santa atento que al prin
cipio de su juventud fué con tanto cuidado instrui
do por la Reyna Blanca su madre. Tambien se tenia
por cierto que el Rey Luys Octavo su padre (que
reynó en un tiempo felice, y lleno de contenta
miento) vivió con tanta castidad, que nunca se di
xo hubiesse llegado carnalmente á otra muger alguna,
sino fué á la suya. Por tanto era cosa justa y razona
ble, que de tal padre saliesse hijo tan perfecto como
era el Rey Sant Luys en todo. Los que antes le fue
ron contrarios empleando sus fuerzas contra él, por
una manera de arrepentimiento las empleaban de alli
ie ade
s ANT LU y s DE FRANCI A. 37.
adelante contra los enemigos de la fé Christiana, por
que el Conde de Champaña, y el Duque de Breta
ña, passaron en Asia, y muchos Caballeros France
ses, con el Rey de Inglaterra, passaron en África
por haber guerra contra los Africanos, que no cesa
ban de molestar á España, saqueando y robandola
cada dia. El Rey de Inglaterra juntó su exército con
el del Rey de Aragon, y los Franceses que con él
venian, y despues dieron batalla á los Affricanos que
estaban en España, y tenian occupada quasi la mitad
de ella. Contra los quales quedaron victoriosos, tor
nandoles á ganar á Valencia, que ellos antes habían
ganado, en aquella batalla se señalaron mucho los
Franceses, por lo qual merecieron ser muy preciados
del Rey de Aragon, que les hizo muchos, y ricos
presentes, con los quales, y con los demás que ha
bian ganado sobre los Africanos , se volvieron en
Francia. r . . . . . -

C A P I TU L O - XVII.

De una grande enfermedad que tuvo el Rey Sant Luys,


y como prometió ir allende el mar, contra los enemigos
de la fé, y quien fueron aquellos que tomaron la
Cruzada, y fueron con él, y como se embarcó
º en el puerto de Marsella. -

* - , , , (, , , - -

En el capítulo passado, se declaró como el buen


Rey Sant Luys se habia totalmente ofrecido al ser
vicio de Dios, y por otra parte á la gobernacion de
su pueblo, para tenerlo en paz y concordia. Y vien
- do
38 c H R o N I C.A.; D EL REY

dose en la flor de su edad (porque aun no habia rey


nado mas de veinte años) y tan dichoso assi en ma
dre como en muger, hijos, y hermanos. Abundante
en riquezas, y que su fama era derramada, y volaba
por todo el mundo, considerando que muchos Prín
cipes Christianos habian ido los unos en Syria, los
otros en Egypto, ápelear contra los enemigos de
nuestra Santa fé, parecióle ser cosa injusta quedar él
solo en sosiego, y no hacer servicio tan agradable á
Dios. Por lo qual determinó de hacer la santa Ro
mería de allende el mar, é ya que estaba en punto
de hacer el voto con otros Príncipes, estando en Pa
ris cayó en una muy grande enfermedad que le pu
so en lo último de su vida, y fué un dia tan oppri
mido y fatigado de su dolencia, que de todo punto
perdió la habla, y no se veia ni conocia en él, mo
vimiento, ni sentimiento alguno, de manera que lo
tenian por muerto, y una de las damas que lo guar
daban, quiso cubrirle el rostro pensando que habia
espirado, lo qual otra no quiso consentir, diciendo
que aun respiraba, y no estaba del todo muerto. Es
tando las dos damas en aquellas contienda, nuestro
Señor fué servido volvelle la habla; y la primera pa
labra que dixo fué, que le truxessen la Cruz, la qual
incontinente la truxo el Obispo de Paris, y el Rey
la recibió y adoró muy devotamente, despues se cru
zó haciendo voto solemne de ir contra los infie
les (8). Si por una parte la Reyna Blanca su madre,
recibió contentamiento viendo que su hijo habia co
brado la habla, por otra le peso viendo que habia he
cho yoto de Passar allende el mar. Con el Rey se
-oi, CIll
SANT LU Y S DE FRANCI A. 39

cruzaron sus tres hermanos, el Duque de Potiers,


Carlos Duque de Angio, Roberto Conde de Artois,
Hugo Duque de Borgoña (o), el Conde Giñeino
de Flandes (1 o), Guyon de Flandes su hermáó, que
murió en Compiena, fué tambien el esforzado Hu
go de Sant Pablo (11), y el Señor Gautier su sobri
no (12), que hizo grandes valentias allende el mar.
Y si la muerte tan temprano no le arrebatara, hubie2
ra sido Caballero de grande valor y esfuerzo, fue tam
bien el Conde de la Marcha, el Señor Hugo el Bru
no (13), y su hijo; el Conde de Salabruxa, y el Se
ñor Galberto de Asprarnorte (r4), y sus hermanos,
éyo. Estando el Rey en punto de partirse, mandó
llamar todos los Grandes, Señores, y Caballeros de
Francia que vinieron en Paris, donde llegando des
pues de habelles hecho muchas demostraciones, les
tomó juramento que tendriah lealtad á sus hijos, si
alguna cosa siniestra aconteciesse á supersona en el
santo viage de allende el mar, hecho esto eñcargó el
Rey á la Reyna Blanca su madre, dexandola por go
bernadora del, y en su compañía muchos Señores,
de los quales tenia mucha confianza, la Reyna Blan
ca recibió la gobernacion del Reyno sin impedimen
to de nadie, porque quando al principio la tuvo, cla
ramente se conoció su grande prudencia. Y con ra
zon entonces estando de mayor edad, estaba claro
que seria de mayor aviso y consejo, que no quando
estaba en su mocedad. El Rey tenia determinado de
dexar la Reyna su muger en Francia, pero ella nun
ca le quiso dexar, diciendo que ella le habia de acom
pañar en qualquier parte que fuesse. Otro tanto de
º cian
4o CH R ON ICA DE L RE Y

cian las Condesas de Potiers y de Angió, á sus maridos.


El Rey partió de Paris acompañado de su madre, y
de la Reyna su muger, y fué derecho á Marsella, y
de camino fué á hacer reverencia al Papa, y tomar
su bendicion, el qual entonces estaba en Leon, don
de residia por miedo del Emperador Federico. Alli
hizo el Papa un Legado, el qual envió en Egypto
con el Rey. Llegando el Rey á Marsella se embarcó
á los siete dias del mes de Agosto, año de mil y do
cientos y cincuenta y quatro (1 5). Y en aquel mis
mo dia se suele celebrar la fiesta del Rey Sant Luys,
desde el dia que su cuerpo fué canonizado. Ido el
Rey, la Reyna su madre se volvió en Francia: don
de despues de algun tiempo murió sin tornar mas á
ver su hijo. El Conde de Potiers no partió quando el
Rey , porque la muerte del Conde Ramon de Tolo
sa su suegro, retardó la partida. Habiendose ya el
Rey embarcado en el puerto de Marsella, mando ha
cer vela para la Isla de Chipre, y dexarlo hemos na
vegando, por decir lo que me aconteció á mí, y á
mis compañeros.

-
SANT LU YS DE FRANCIA. 4I

C A. P I T U L O XVIII.

En el qual se cuenta las cosas que hizo el auctor, sobre


la deliberacion de su partida allende el mar, y lo que le
aconteció en el camino : desde Champaña hasta
Marsella, y desde Marsella hasta Chipre en
* donde halló al Rey Sant Luys.

Eando en punto de partir, despues de haber da


do orden de las cosas de mi casa. Envié á llamar al
Abbad de Cheminon, que era el mas antiguo de la
Orden Blanca, para reconciliarme con él. Y habien
do ya ordenado mis cosas, como era obligado (16).
El buen Abbad me puso la esclavina, y el bordon
en la mano. Y despues me despedí de mi muger, y
hijos: los quales dexé acompañados de harta tristeza.
El Conde de Salebruxa y yo, fuimos á comer aquel
dia á la fuente del Arzobispo, cerca de Donjuz. Don
de el Abbad de Sant Urbin nos vino á ver, y nos
dió muy ricas joyas. Partiendo de alli fuimos en Au
sona, donde nos metimos en el rio de la Sona, ha
ciendo traer nuestros caballos del diestro por tierra,
hasta Leon, y alli entramos en el rio del Rosne, pa
ra ir á Ales el Blanco, donde hallamos un castillo lla
mado la Roca Gluy, que está en la orilla del rio
asolado, que el Rey passando por alli lo mando aso
lar, porque el señor del castillo, llamado Rogier,
era hombre de mala vida, que salteaba los mercade
res y romeros que passaban por alli. Llegados á la pe
ña de Marsella, nos embarcamos, y con nosotros gran
r F de
42 CH R ONICA DEL REY

de compañía de romeros, y estando todos dentro de


la nao, el Maestre de ella hizo subir todos los cleri
gos que venían en la compañía, en la cubierta del na
vio, haciendoles cantar: Veni creator Spiritus. Y en
esto hicieron los marineros vela en el mar, de mane
ra que en breve perdimos de vista el puerto, nave
gando siempre con buen viento hasta cerca de Ber
beria, donde llegamos un dia á la hora de visperas,
y pasamos cerca de una muy alta y grande montaña,
que estaba en frente de Berberia, la qual despues de
haber passado, navegamos toda la noche sin parar, y
en la mañana pensando haber andado sesenta leguas,
nos hallamos aun delante de aquella montaña. De lo
qual no fuimos poco espantados por no entender la
calisa que nos impedia el passar adelante, y navega
mos otro dia como de antes, hasta la noche que nos
aconteció como la passada, porque nos hallamos en
esclareciendo el dia, cerca de aquella montaña, y lo
mismo nos aconteció la tercera noche, de lo qual fui
mos mucho mas espantados que de antes, y pensamos
de cierto ser todos muertos, porque decian los Ma
rineros que en breve vernian los Moros de Berberia
á matarnos. Y no sabiamos que consejo tomar. Quan
do un buen hombre llamado el Dean de Mauru, nos
dixo: señores, yo me acuerdo, que estando en mi Par
roquia, quando teniamos falta de agua, o demasiada
abundancia della, haciamos tres procesiones, por tres
Sabados, y nunca el postrero Sabado se passaba sin
que Dios nos enviase su gracia, por tanto (decia el
buen hombre) yo sería de parecer que devotamente
hiciessemos processiones á nuestro Señor, rogandole
- 1OS
SANT LU YS DE FRANCIA. 43

nos quiera librar deste peligro. Este consejo fué de


todos approbado. Y en el instante que era un Sabado,
comenzamos á hacer la procession al derredor de los
masteles de la nao, la qual acabada, comenzó á mo
verse la nao, y navegamos sin impedimento alguno
hasta Chipre. Donde llegamos el tercero Sabado, des
pues que se acabó de hacer la tercera procession. , , ,
º 2 v.

c A P I T U L o XIX,
De la mucha provision de bastimentos que tenia el Rey
Sant Luys en la Isla de Chipre, y de la diferencia
que tuvieron los dos Arzobispos de aquella Isla, el uno
de nacion Griego, y el otro Latino: la causa porque se
detuvo tanto el Rey en la Isla, de la embaxada que le
envió el Rey de Tartaria, y la respuesta que le hizo,
y de las nuevas que tuvo de Syria, y de las que
le envió el Maestre de los Templarios. º ,
-
º,

Partiendo el Rey (como habeis entendido) del puer.


to de Marsella, á veinte dias del mes de Septiembre
despues, llegóá Chipre. Advertido el Rey de Chipre de
su venida, le salió muy honradamente á recebir, dffre
ciendole todos sus bienes. Poco despues llegamos no
sotros á Chipre. Donde hallamos que el Rey habia
mandado hacer grande provission de bastimentos y
en tanta abundancia, que era cosa espantosa de ver.
Porque en muchas partes del campo habia tantos to
neles de vino unos sobre otros, que parecian de lejos
muy altas casas. Y los montones del trigo, cebada, y
otros granos, eran tan altos que verdaderamente de
-> F 2 le
44. c H R o N Ic A DE L RE y
lejos parecian montañas, porque como habia llovido
encima los granos, habia sobre ellos crecido la yerba,
detal mañera que no se parecia otra cosa, y al tiempo
que los quisieron llevar de alli para Egypto, quitaron
la corteza, é yerba que estaba encima, y debaxo fue
ron hallados los trigos tan hermosos como si enton
ces los sacáran de las eras. En Chipre vivian dos Ar
zobispos, uno de nacion Griego , y el otro Latino,
el qual quería preceder, y usar de autoridad sobre el
Griego, el qual no lo queriendo consentir, fué for
zado irse en Grecia, y luego el Arzobispo Latino pu
so entredicho en el servicio divino, á todos los Obis
pos Griegos sufraganeos del Arzobispo Griego, de
clarando por hereticos á la mayor parte de la nobleza
de aquella tierra, la qual estaba toda revuelta quando el
Rey llegó en ella, porque algunos tuvieron mala opi
nion de su fé, mas el Legado del Papa procuró con to
das sus fuerzas de tornarla á apaciguar, y mandó llamar
al Arzobispo Griego, y quitar el entredicho hacien
do celebrar el officio divino por toda la Isla como de
antes. El Rey procuraba de contino de salir de alli,
por executar su desseo, que era de irse en Egypto, y
lo hiciera con aquella poca compañía de gente que
tenia, si los de su consejo no se lo impidieran, di
ciendo no ser cosa conveniente partir con tan poca
gente, y que primero debia de esperar que acabasse
de llegar, por evitar muchos inconvenientes que le
podrian succeder. Pero succedióles uno harto grande,
porque mientras estaban en Chipre, dió pestilencia
en el campo, de tal suerte que forzó al Rey á que re
partiesse su armada, y la enviasse en guarnicion, por
- . - tQ
SANT LU Y S DE FRANCI A, 45

todas las villas de Chipre, esperando que aquella en


fermedad acabasse de hacer su operacion. En aquel
tiempo vinieron al Rey los embaxadores del Rey de
Tartaria (17), con cartas de su Rey escriptas en len
gua arabiga, en las quales le enviaba á decir como
hasta alli él habia sido idólatra, y que agora se habia
hecho christiano, y habia recebido el agua del sancto
baptismo, por tanto offrecia al Rey todo su poderio
para ayudalle á conquistar la Tierra Sancta. Esta em
baxada, fué del Rey con grandissimo contentamien
to recebida, entendiendo que un tal Príncipe se ha
bia vuelto christiano, por lo qual le envió sus emba
xadores con cartas. Diciendo que él habia recebido
mucho placer, y contentamiento, entendiendo que
él habia salido del error pagano, rogandole mucho
estuviesse siempre firme en la fé cathólica, augmen
tandola con buena vida. De mas desto le envió una
rica tienda de fina grana, hecha á manera de oratorio
y una imagen de plata de la Anunciacion de nuestra
Señora, y otras muchas que representaban los artícu
los de la fé, todo lo qual le envió por dos frayles
franciscos, que hablaban la lengua arabiga, encargan
doles predicassen por toda la tierra de Tartaria la pa-,
labra de Dios, y el Evangelio. Estos frayles tardaron
mucho tiempo despues á volver, y el Papa Innocen
cio tambien envió allá grande número de gente reli
giosa á predicar el Evangelio, los quales lo hicieron
muy bien, y atraxeron el pueblo de Tartaria á la fé
Evangelica, predicandoles del Papa, diciendoles que
era Vicario de Dios aca en la tierra. El Rey de Tarta
ria acordó de enviar al Papa Innocencio sus embaxa
- do
46 CH R ON ICA DEL REY

dores, por saber si aquello que su gente de religion le


habia predicado era verdad , los quales impidieron su
ida, de miedo que tenian, que si los embaxadores
fuessen en Francia no viessen vivir la gente de otra
manera que ellos les habian predicado, que podria ser
causa de hacerlos tornar á caer en su primero error.
dLos embaxadores que el Rey Sant Luys envió al Rey
de Tartaria, estuvieron dos años á volver. Muy lar
ga cosa seria contar el recebimiento que en Tartaria
les hicieron, donde vieron cosas maravillosas. Los
embaxadores del Rey Tartaro prometieron al Rey
Sant Luys, que sin falta estaria su Rey el verano si
guiente en Asia con todo su poderio, por hacer guer
ra á los enemigos del Rey, que ocupaban la Tierra
Sancta, lo que despues no cumplió. Y creese fué ver
dadero lo que algunos dixeron al tiempo que los em
baxadores Tartaros llegaron á dar su embaxada al
Rey: que su venida haria mayor daño á su nueva ley
que bien y provecho á los Christianos, viendo los
vicios que entre ellos se cometian, que les seria oca
sion de dar muy mala cuenta y nueva dellos á su Prín
cipe el Rey de Tartaria. Estando el Rey Sant Luys
en Chipre, recibió cartas del Maestre de los Tem
plarios que estaba en Syria, haciendole saber como
el Soldan de Egypto habia enviado á él uno de sus
Almirantes, por tractar de hacer paz entre el Rey y
el Soldan, si el Rey de su parte quisiesse entender en
ella, y como el Rey lo quisiesse comunicar con su con
sejo. El Rey de Chipre, hombre muy cuerdó, y que
conocia bien al Maestre de los Templarios, le dixo
que él estaba certificado que el Maestre habria pri
- , 1162
SANT LU YS DE FRANCIA, 47
mero enviado al Soldan, y que por su causa aquel
Almirante habia venido, cosa que era digna de repre
hension, porque si el Rey concedia la paz al Soldan,
seria darle ocasion de ensoberbecerse, y no convenia
al provecho del Rey. El qual expresamente defendió
al Maestre de los Templarios, de no recebir de alli
adelante ningun embaxador del Soldan, ni tratarse
de paz con algun Almirante de qualquiera manera
que fuesse. Desta manera se mantuvo el Rey durante
el tiempo que estuvo en la Isla de Chipre, hasta el
mes de Marzo que deliberó de partirse para ir en
Egypto, pero antes de passar mas adelante, contare
mos del poderio y estado que tienen algunos Prínci
pes de allende el mar. º
C A P I T UL o XX.
Del estado y poderio que tiene el Soldan de Comua, y
del de Babilonia, y de otros Príncipes de -

allende el mar. -

El Soldan de Comua (18) es tenido por el mas pode.


roso y rico Rey de toda paganía. Este por mostrar un
dia su grande haber, hizo una cosa maravillosa. El
hizo fundir una parte de su tesoro, del qual despues
hizo hacer unos grandíssimos vasos de hechura de
grandes cantaras de tierra, en las quales en allende el
mar se usa tener el vino. Eran tan grandes, que en
cada una dellas podian caber veinte de las otras can
taras de vino, y mandó hacer seis dellas, y despues
las mandó quebrar y poner los pedazos en un cas.
- t1
48 º CH R O N ICA DE L REY

tillo suyo, en parte donde todos los que entraban y


salian, las podian facilmente ver y tocar, y el mismo
Soldan se deleytaba muchas veces tocandolos y miran
dolos, sin usar dellos de otra suerte su riqueza, allen
de de esto pareció no ser poca, por un rico pavellon
que el Rey de Armenia envió al Rey Sant Luys, es
tando en Chipre, el valor del qual era preciado en cin
co mil ducados (19). Y decia el Rey de Armenia que
uno de los Ferrais del Soldan de Comua se lo habia da
do: hase de advertir que este Ferrais tenia encargo los
pavellones del Soldan y de hacer limpiar cada dia sus
aposentos, y salas. Este Rey de Armenia era vasallo
de aquel Soldan, el qual le tenia en grande subjection,
por salir de la qual el Rey de Armenia, se fué en el
Reyno de Tartaria, y prometió al Rey ser su vasallo,
si le quisiesse ayudar, y favorecer contra el Soldan.
Entendido el Rey de Tartaria su demanda le dió mu
cha gente para ir contra su enemigo, el qual venció,
y despues se volvió victorioso á su tierra. En la bata
lla del Rey de Armenia contra el Soldan, se hallaron
mucha gente del Rey Sant Luys, pero ninguno de los
que fueron volvió. El Soldan de Babilonia era otro
Príncipe no menos poderoso que el Soldan de Comua,
el qual por pensar que el Rey Sant Luys habia venido
para hacer guerra contra el Soldan de Hamau, su an
tiguo y capital enemigo, tenia determinado de juntar
se con él, venida la primavera. Pero entendido despues
la intencion del Rey ser contraria á la suya, y que no
venia para este efecto, sino á poner cerco sobre la
Ciudad de Hamau, donde estaba el Soldan, que vien
dose cercado estuvo muy suspenso, de suerte que no
S3l
SANT LU Y S DE FRANC I A. 49

sabia que remedio tener para salvarse, porque clara


mente veia su perdicion, si el Soldan de Babilonia vi
via, y reynaba mucho tiempo. Por lo qual tuvo aviso
de hacerle morir con ponzoña, y tractólo con uno
de sus camareros, el qual por cobdicia de algunos pre
sentes que el Soldan de Hamau le prometió, le offre
ció de poner en execucion su desseo hallando occa
sion. El Soldan de Babilonia muchas veces en el vera
no despues de haber jugado al axedrez, tenia costum
bre de echarse sobre unas esteras, que estaban puestas
en los pies de su cama, para reposar la siesta. Y el ca
marero que se llamaba en su officio Ferrais, siendo
apercebido de la costumbre del Soldan, derramo un
dia cierta ponzoña sobre las esteras, aconteció aquel
mismo dia irse el Soldan cansado del juego, en pier
nas á echarse sobre ellas, y como tuviesse una llaga
en una dellas, queriendola revolver, puso la pierna
llagada sobre la estera emponzoñada, y luego se le
metió en la llaga, y por todo el cuerpo la ponzoña,
de suerte que quedó tollido de aquella pierna, y al
gunas veces subiendole en el corazon, le causaba una
passion tan grande, que de todo punto le quitaba la
habla, y estaba dos dias sin ella, lo qual viendo los
suyos, le llevaron en Egypto. Desta manera quedó
el Soldan de Hamau en paz y sossiego.
5o C H R ONICA DE L REY

C A P I TU L O XXI.

Como el Rey se partió de Chipre para ir en Egypto, y


como llegó delante la Villa de Damiata, y de las
fortunas que su exército tuvo sobre el mar,
y como tomó la Villa de Damiata.
Tomado el Rey Sant Luys que estaba en Chipre,
venido el mes de Marzo, mandó bastecer sus navios,
y que estuviessen á punto para la partida, quando
fuesse su voluntad, lo qual luego fué puesto por obra,
aunque despues no partió el Rey en toda aquella pri
mavera, porque quiso esperar que acabasse de llegar
su armada, la qual por habelle succedido en la mar
muchas tormentas , no habia del todo llegado. Des
pues de llegada y juntada el armada del Rey, él se em
barcó el Jueves antes de Pasqua de Espiritu Santo. Y
mandó á pregonar que todos estuviessen otro dia por
la mañana á punto para la partida en Egypto. Otro
dia sabado vispera de Pasqua, toda la armada estuvo
en orden, y la gente embarcada en los navios, que
eran en número mil y ochocientos, assi grandes co
mo chicos. Cosa maravillosa era ver tanto número de
velas por el ayre, y mas que todo aquello que del mar
con la vista se podia alcanzar, parecia ser cubierto de
lienzos blancos. El dia de Pasqua aportó parte de la
armada junto á una punta llamada la punta de Lyme
son (2 3), alli tomó el Rey tierra para oir missa, y
esperar algunos navios de su armada que no habian
aun llegado. Estando en esto le vinieron nuevas co
IT1O
SANT L U YS DE FRANCIA. 5I

mo habian tenido viento contrario, y que la tormen


tales habia echado en Acria, y en otras partes, co
sa que causó al Rey no poco pesar, por pensar se hu
biessen perdido todos los que venian en los navios,
que no eran pocos, porque de mil y ochocientos que
venian con el Rey, no se hallaron entonces, sino so
lamente setecientos, y no los tornó á ver juntos mu
cho tiempo despues. Otro dia despues de Pasqua, el
Rey y su compaña se tornaron á embarcar, y hicie
ron vela derecho en Egypto, y encontraron al Prín
cipe de la Morea (24), y con él el Duque de Bor
goña (2 5), que habia estado todo el invierno con él.
Estos llevaban toda su gente, y navios muy bien or
denados, y aderezados de todo aquello que era me
nester, los quales juntandose con el Rey, navegaron
sin impedimento alguno, hasta el Jueves siguien
te que llegaron al puerto de Damiata, donde halla
ron todo el poder del Soldan, que habia traido alli
por la defensa de aquella villa, y por impedir que
no tomassen alli los Christianos tierra; á la vista pa
recian ser linda gente, y proveida de todo aquello
que era necessario para pelear. El Soldan mismo es
taba alli armado de unas armas de oro fino, de las
quales, como daba el sol en ellas, salia grandíssimo
resplandor; viendo, pues, los Turcos y Moros, los
Christianos haber ya llegado en el puerto. Comenza
ron á tañer sus cornetas y trompas, haciendo un tan
grande y extraño ruido, que dello estuvieron los
Franceses muy espantados, por no ser acostumbrados
de oir tal música. El Rey mandó llamar todos los
mas principales Señores, de los quales solia tomar
o, G 2 COIl
52 C II R. O N ICA DEL REY

consejo para que se lo diessen sobre lo que habia de


hacer, los quales fueron de parecer no tomase por en
tonces tierra, por causa de la poca gente que tenia,
y que debia esperar á que acabasse de Ilegar su arma
da. No quiso aprobar el Rey este parecer, diciendo
que los enemigos de su naturaleza eran presumptuo
sos, y que viendo ser ellos temerosos en semejante
tiempo, tomarian esfuerzo y ánimo, y demás desto
que no habia alli cerca puerto alguno donde segura
mente pudiesse aguardar su gente, y que assi estan
do mucho en la mar, se podria levantar alguna terri
ble tormenta, bastante á desbaratar y apartar su ar
mada, como poco habia aconteció á la partida de
Chipre, por lo qual él determinaba de no tardar mas
á tomar tierra, y pelear valerosamente contra sus
enemigos, si delante se le presentassen. Todos los que
con él estaban, viendole tan determinado, se con
formaron con su parecer, acordando que el Viernes
antes de la Trinidad tomarian todos tierra, y darian
batalla á los Moros que estaban en la costa de la mar.
El Rey mandó aquel dia al Señor Juan Briemont (26),
diesse una galeota al Señor Ayrart de Briena (27) y
á mí, para que saltassemos en tierra con nuestra gen
te de guerra. Porque las naos grandes no podian lle
gar bien al puerto, lo qual el Rey nos habia prome
tido. El dia que habiamos de partir despues de arma
dos fuimos á ver al Rey, y pedille nos hiciesse dar
la galeota que nos habia mandado. La qual el Señor
de Briemont no nos quiso dar, aunque el Rey por
entonces lo dissimuló, porque no era poco el traba
jo que tenia para entretener su gente en paz.
- , ,, º -
vº, O
SANT L U YS DE FRANCIA. 53

do nosotros aquello, buscamos otro remedio, y qui


so Dios que en aquel tiempo llegó una galeota mia,
la qual yo verdaderamente pensaba ser perdida, con
toda mi recamara que dentro venia. Viendo la gen
te de guerra que con nosotros habia de ir, que salia
mos de con el Rey, sin haber podido recavar galeo
ta alguna, se lanzaron con toda la priesa del mun
do en la mia, que acavaba de llegar, y por la mucha
gente que en ella entró, no pudiendo sufrir carga tan
grande, poco á poco se iba á fondo, lo qual vien
do los marineros, y el peligro grande en que estaban
saltaron de la galeota en una Nao. Y preguntandoles
la causa del peligro, dixeron que por ser cargada la
galeota de diez y ocho personas mas de las que po
dia sufrir, lo qual viendo yo, los mandé salir, y
entrar en otra nao donde estaba mi gente. Y revol
viendose mas de lo que era menester un Caballe
ro de la compañía del Señor Ayrart de Briena, lla
mado Blonquet, cayó en la mar, y se ahogó, de lo
qual pesó á todos. En otra de mis galeotas aconteció
un caso extraño: en ella venian dos valientes solda
dos, el uno llamado Vilans de Darsy, y el otro Gui
llermo de Domartin, los quales estaban enemistados,
y muchas veces entre ellos habian reñido, y nunca
habia sido nadie parte de hacerlos amigos, pero al
tiempo que la galeota partió para llevarlos en tierra,
á la hora los dos, sin mas palabras, se abrazaron con
grande amor pidiendose con lágrimas perdon uno á
otro de su ofensa. De do se colige que el temor y
peligro de la muerte es bastante para que qualquier
hombre eche de sí qualquiera enemistad, y mal que
ICIl
54. C H R ONICA DE L REY

rencia. El Rey y su gente por otra parte se apareja


ban, y ponian en orden para saltar en tierra. Y en
trado el Rey, en su nao, todos comenzaron á nave
gar. La bandera de Sant Dionis (*) iba delante, lle
gando cerca de tierra, viendo que yo me adelantaba
mucho, me llamaron para que me fuesse á juntar con
la bandera, pero dissimulando yo no lo haber oido,
me dí tanta priessa que con mi gente salté en tierra,
y llegué cerca de un grande esquadron de Moros,
que eran mas de diez mil hombres de á caballo, los
quales luego que nos vieron dieron de espuelas, y cor
rieron contra nosotros, que viendolos llegar hincamos
las lanzas en tierra, poniendo las puntas contra ellos
para recebillos mas fuertemente, lo qual viendo ellos,
y que los demas poco á poco tomaban tierra, nos
volvieron las espaldas sin darnos otro asalto, en cuyo
seguimiento yo fuera si tuviera bastante compañía ,
y es cierto que poco despues que hube llegado en
tierra, me hallé sin ninguno de los que habia traido
conmigo, que fué causa que no me atrevíá seguir
aquel grande esquadron de Turcos que delante de mí
estaban. Y en este instante un Caballero llamado Mi
zer, Balduin de Rens, tomó tierra, y me envió un
escudero suyo, rogandome le esperasse, lo que de
grado hice porque era Caballero de mucho valor y
merecimiento, y me lo agradeció mucho despues, y
assi tardó poco en llegar donde yo estaba acompaña
do de mas de mil Caballeros por otro lado hácia la
- s", ma

-- (*) Sobre la Bandera de San Dionisio vease la Disertacion IV.


- -
- --
SANT L U YS DE FRANCIA, 55

mano izquierda venia el Conde de Jafe (28) que era


hermano del Conde de Monbelial, y descendia del
linage de Jonvila; este salió en tierra con mas noble
za y triunfo que ningun otro Señor de toda la arma
da. La galera en que venia era muy curiosa, porque
estaba pintada, assi por de dentro como por de fue
ra, de unos escudos con unas cruces azules en el
campo de oro, que eran sus propias armas, y le daba
un estremado lustre, y parecer; en ella venian tres
cientos marineros escogidos, trayendo cada uno sen
dos escudos á manera de tablaginas, en las quales es
taban las mismas armas pintadas. Estaba tambien, y
de tal manera proveida esta galera, que quando na
vegaba no parecia sino que propiamente volaba, tan
ta era la diligencia que aquellos marineros ponian en
el remar; era tanto el ruido de los atambores y trom
petas, y el de las veletas y banderas que el impetuo
so ayre de una parte y de otra banvoleaba, que pro
piamente parecia hundirse el mar. Estando el Con
de de Jafa y toda su gente en tierra, se vino á juntar
con migo, mandando que le armasen sus pavellones
y tiendas, viendonos assi los Turcos, se juntaron
una grande compañía por tornarnos á acometer, pero
viendonos estar quedos, sin movernos ni espantar
nos de nada, volvieron las riendas hacia donde ve
nian, á un tiro de ballesta de nosotros, hácia mano
derecha, habia llegado ya la galera donde venia la
bandera de Sant Dionis, y casi que habia llegado á
tierra quando vino un Moro corriendo con mucha
furia contra los de la galera, que ya se aparejaban pa
ra saltar en tierra, no sabiendo nosotros la causa que
º
3.
56 CH R ON ICA DE L REY ,

á ello le movia, ora fuesse que él lo hizo por pensar


de ser de su gente socorrido, o por no poder dete
ner el caballo, de qualquier manera á él en poco tiem
po le hicieron pedazos. Advertido el Rey como la
bandera de Sant Dionis habia ya llegado á tierra, por
el gran deseo que tenia de pelear contra los Turcos,
se lanzó del bergantin en que venia, que ya estaba
cerca de tierra en el agua, metiendose en ella hasta
los hombros, sin que el Legado que venia en su com
pañía fuesse parte para estorbarselo, aunque con to
das sus fuerzas lo procurase (29). Salido el Rey de
la agua, teniendo su escudo al cuello colgado, y la es
pada en la mano, quiso arremeter contra los Moros,
si algunos de los suyos no le detuvieran, y assi se lo
impidieron hasta que toda su gente fué puesta en or
den de batalla. Viendo los Moros el Rey con toda
su armada haber ya tomado tierra, lo hicieron saber
al Soldan, una y dos, y tres veces, pero el Rey no
les envió respuesta alguna; lo que viendo los suyos,
pensando ser el Soldan muerto, salieron de la Ciudad
de Damiata (3o), y se fueron huyendo, lo qual en
tendiendo el Rey envió á saber si era verdad. El que
fué no tardó mucho en dar vuelta, y dio razon al
Rey de todo lo que passaba, y que el Soldan era
muerto (3 1), porque él habia llegado hasta dentro
en Damiata, donde no habia hallado ningun Moro.
Oida el Rey tan buena nueva, envió luego á llamar
al Legado, y á todos los demas Prelados que en el
armada venian, á los quales mando hacer una proces
sion, y cantar el Te Deum laudamus : despues desto
tomó el Rey su caballo, y se fué con toda su gente
- A"
- 2.
SANT LU YS DE FRANCIA, 57

á alojar cerca de Damiata, donde entrando despues,


hallaron aun las puentes enteras, las quales habian
los Moros poco habia hecho de nuevo, y no habian
tenido aviso á la partida de romperlas, que causara
harto daño á los Christianos si lo hicieran, aunque
por otra parte no fué poco el que hicieron antes que
de la ciudad saliessen, porque pegaron fuego á las par
tes donde tenian sus riquezas, joyas, y mercadurias,
para que dello ningun Christiano se pudiesse apro
vechar. Desta manera quedó Damiata en poder del
Rey, y entramos todos dentro, en que claramente
se conoció que Dios nos era favorable, y peleaba
por nosotros, porque al principio, quando tomamos
tierra, fué sin ser de ninguno de nuestros enemigos
impedido, que nos pudieran hacer harto daño, y ma
tar á muchos al tiempo que tomaban tierra, y por
otra parte viendo que se fueron huyendo de la Villa
de Damiata, siendo inexpugnable, porque no se po
dia tomar sino por hambre. Ningun bien mayor pue
de recebir ningun capitan en la guerra, que es tener
victoria contra sus enemigos sin herida, y sin derra
mamiento de sangre de ninguno de los suyos, pero
como los Christianos reconociessen mal aquella gran
merced que Dios les hizo, como aqui despues se con
tará. El todo poderoso, Señor se enojó contra ellos,
como contra los hijos de Israel, que le olvidaron des
pues de les haber dado la possession de la tierra de
promission. r, º ,, , , ,
58 C H R O N ICA DEL REY

C A P I T U L O XXII.

De lo que se hizo en la Villa de Damiata en el tiempo


que el Rey en ella estuvo.
FLiendo todos los Christianos, como en el capí
tulo passado está dicho; entrado en la Villa de Da
miata, el Rey mandó que todos los Señores Gran
des, y Perlados que con él habian venido se juntas
sen, porque él queria tomar consejo dellos sobre lo
que habia de hacer de los bienes, y riquezas que se
habian hallado en Damiata, y como los repartiria ;
un Patriarca (32) que alli presente estaba, entendien
do la voluntad del Rey le habló desta manera. Se
ñor, á mí me parece que seria bueno y provechoso,
que todo aquel trigo, cebada, arroz, y otros basti
mentos que aqui se han hallado, fuesse todo tomado
por vuestro mandado, y repartido á cada uno con
forme á razon y uso de guerra, y de manera que no
quede la villa desproveida de bastimentos, y en lo
que toca á los muebles, que se deben llevar en casa
del Legado, forzando á todos los que algo en su po
der, tuvieren, so pena de excomunion, lo hayan de
restituir. Este consejo fué del Rey, y de los mas que
alli assistian aprobado por bueno, y mandado que in
continente fuesse puesto por obra, y fueron llevados
todos los bienes muebles en casa del Legado, los qua
les fueron preciados en seis mil ducados, despues en
vió el Rey á llamar un hombre muy honrado llama
do Micer Juan de Valeri, al qual dió parte de lo que
- ha
SANT L U YS DE FRANCIA. 59

habia passado, diciendo que por parecer de su conse


jo, el Legado le libraria seis mil ducados, que era el
valor de los muebles que le habian entregado, los
quales repartiria entre aquellos que mas menester lo
hubiessen conforme á razon. A lo qual respondió el
hombre honrado. Señor, muchas gracias os doy por
la honra que sois servido hacerme en darme semejan
te cargo, pero al presente no es en mi mano podello
aceptar, sin poner mi honra en grande riesgo, por
que yo no quiero hacer cosa que sea contra las loa
bles y antiguas costumbres que siempre nuestros an
tecessores han guardado, en el tiempo que en esta
Tierra Santa estaban, como al presente estamos no
sotros, las quales son estas. Habiendo nuestros pre
decessores tomado de sus enemigos alguna fuerza, ó
otra alguna buena presa , de todos los bienes, ansi
muebles como otros que eran hallados dentro , el
Príncipe, ó conductor de la armada, no tomaba de
llo mas de la tercia parte, y las otras dos partes se re
partian entre los pobres romeros. Esta costumbre fué
muy bien guardada del Rey Don Juan, en el tiempo
que tomó la Villa de Damiata, como al presente vos
habeis hecho, y muchas veces he oido decir á mis an
tepassados, que el Rey de Hierusalen que reynaba
antes que el Rey Don Juan, guardo tambien aquella
costumbre sin faltar un solo punto. Y assi, sivos Se
ñor sois servido mandarme dar de las tres partes las
dos de los granos y otros bienes que en la Villa de
Damiata se han hallado, yo de buena voluntad los
repartiré entre los pobres romeros por amor de Dios.
Entendiendo el Rey su respuesta, no la tuvo por
H 2 bue
6o CH R O N ICA DEL REY

buena, y no fué parte de hacer que condescendiesse


á ninguna cosa de lo que le consejó,y quedó por en
tonces el negocio en el estado que estaba, sin tener
otro successo; algunos estuvieron mal contentos del
Rey porque no quiso guardar tan buenas y antiguas
costumbres, de aquella manera comenzó el Rey á ol
vidar la gracia que nuestro Señor le habia hecho en
darle victoria sobre sus enemigos. Estando, pues, to
da la gente del Rey aposentada en la Villa de Da
miata, viendose estar á su contento, comenzaron á
mal vivir, cometiendo inormes vicios, hurtos y ro
bos contra los pobres mercaderes que con el armada
venian. De suerte que tenian tomado y ocupado to
dos los lugares y plazas de la villa, y despues los ar
rendaban á los mercaderes y vivanderos para armar
sus tiendas, llevandoles por ello mucho mas de lo que
era justo, de manera que no lo pudiendo mas sufrir,
comenzaron á quejarse mucho de tan malas inven
ciones. Las quales de mano en mano se vinieron á
derramar por toda aquella tierra. De suerte que los
mercaderes, vivanderos, y otras personas que solian
proveer el campo, dexaron de hacello, de lo qual se
siguió en el campo grande daño por la falta que de
llos hubo, y padecieron muchos arto trabajo; algu
nos Señores, Grandes, y Caballeros de la armada que
con grandissimo concierto y regla habian de gastar,
y despender su hacienda para no tener despues neces
sidad, comenzaronla á gastar mal en banquetes que
se hacian unos á otros, y en otros passatiempos, pla
ceres, y deleytes: de suerte que en poco tiempo gas
taron sus dineros, y despues comenzaron á tiranizar
- ), - y
SANT L U YS DE FRANCIA. 6I

y opprimir el pueblo comun. Otras cosas hacian dig


nas de mayor reprehension, porque no habia muger ni
doncella que no forzassen y avergonzassen. Los bur
deles estaban derramados por todo el campo, de suerte
que el mismo Rey halló muchas ramerias públicas que
sus criados tenian bien cerca de su pavellon, á los
quales despidió, y echó de su casa. Otros infinitos ma
les se cometian en el campo, que seria cosa muy fea
contarlos, finalmente vivian todos tan mal, que me
recieron que Dios les diesse su pago, como despues,
se dirá. -

C A P I TU L o XXIII.

Como el Soldan con mucho número de Turcos, fué á a


acometer á los Christianos, y de lo que se hizo en
tanto que los dos campos estaban cerca ,.
unos de otros. :

En tanto que en nuestro campo se vivia con este vi


cio, y deleyte, el Soldan de todas partes juntaba gen
te de guerra para venir sobre nosotros, habiendo ya
juntado un grande exército, nos vino animosamente
á acometer por tierra. Lo qual viendo el Rey se hi
zo de presto armar, y mandó poner su gente de guer
ra en orden para pelear y defender que los Turcos no
se metiessen en nuestros alojamientos. Estando el
Rey armado, y otros muchos Caballeros con él, yo
le fuí á suplicar me diesse licencia para acometer con
mi gente de los primeros. Pero entendiendo el Señor
Juan de Belmont lo que pedia, sin esperar que el
r Rey
62 CH R O N ICA DE L REY

Rey me respondiesse, me defendió de su parte no


fuesse tan atrevido que saliesse fuera de mi aloja
miento hasta que el Rey me lo mandasse. Ha se de
advertir que el Rey tenia ordinariamente en su com
pañia, ocho esforzados y valientes Caballeros los qua
les muchas veces por su grande esfuerzo y valor ha
bian ganado el precio en hecho de armas, assi allende
el mar, como en otras partes, y comunmente eran
llamados los buenos Caballeros del Rey. Entre los
quales eran los Señores Jofre de Sergines, Mahon de
Marby, Felippe de Nantuel, Imberto de Beobiu Con
destable de Francia. Aconteció aquel dia no estar nin
guno dellos con el Rey, porque habian ido á reco
nocer el campo de los Turcos en compañía del Capi
tan de los Ballesteros, y assimismo para impedir que
no se allegasen mucho al nuestro, y por esperar el
Rey á estos Caballeros no habia aun salido de su
tienda, en este medio un Caballero llamado Gautier
de Entrache, con toda la priessa possible se hizo ar
mar, y cavalgó en su caballo, al qual muy reciamen
te dió de espuelas, y fuesse para los Turcos sin ser de
nadie seguido sino fué de un solo criado suyo llama
do Castillon, pero no le sucedió bien, porque su ca
ballo le derribó en el suelo, de donde por la gran
caida que dió no se pudo levantar. Sintiendose el ca
ballo libre de su carga, se fué huyendo derecho á unas
yeguas en las quales venian algunos Turcos. Los qua
v.
les viendo caer al Señor de Entrache, corrieron qua
tro de ellos sobre él, que aun no estaba levantado del
suelo, y le dieron muchos golpes con unas mazas ace
radas, de manera que le dexaron medio magullado,
y
S AN Tº LU Y S DE FRANCI A. 63

y sucedierale peor si el Condestable de Francia con


otros muchos Caballeros no le socorrieran. Y en aquel
estado, habiendo ya perdido la habla por los muchos
golpes que recibiera, fué llevado en brazos hasta su
tienda, donde luego fué visitado de medicos y ciru
janos, los quales porque les pareció no estar en peli
gro de muerte, le mandaron luego sangrar del bra
zo, sucedióle tan mal con la sangria, que aquella mis
ma tarde espiró. Cuya muerte fué harto sentida, por
que era Caballero no menos valeroso y valiente, que
diestro en armas: y sabiendola el Rey dixo que él
se tenia la culpa, y que no holgara de tener en su
compaña muchos Caballeros como el Señor de Entra
che, por ser tanto sobre sí, que dexaba de obedecer
su mandado. Passaron se algunos dias en escaramuzas
que se hicieron asi de una parte como de otra, y en
tanto el Soldan hizo pregonar por todo su campo que
daria un pesante de oro por cada cabeza de Christia
no que le truxessen. Que fué causa que muchos de
aquellos traidores Turcos, codiciosos de ganar el pre
cio, entraban de noche en nuestro campo, y corta
ban las cabezas á todos los que hallaban durmiendo.
De lo qual se apercibieron algunos, porque una no
che mataron al centinela del Señor de Corsene, y cor
tandole la cabeza, dexaron el cuerpo tendido sobre
una tabla; la industria y manera que tenian para en
trar en el campo era por la razon que ciertas de sus
espias les habian dado, de como, y porque orden se
hacia la guardia, que se hacia á caballo, la qual en
el mismo punto que habia passado entraban los Tur
cos en el campo, donde hacian infinitos males. Sien
- do
64 C HR ON ICA DEL REY

do desto el Rey advertido, mandó que de alli ade


lante se hiciesse la guardia á pie, y estuvo el campo
de tal suerte cerrado, que no se hallara en él plaza al
guna vacía, y temiendose que los Turcos no entras
sen á caballo, hizole todo al derredor cercar de hon
dos y anchos fosos, sobre los quales estaban puestos
en muy buena orden, grande número de ballesteros,
y otra gente para hacer guardia, y centinela toda la
noche. Desta manera estuvieron mucho tiempo los
dos campos sobre Damiata, sin que por parte del Rey
se intentase novedad alguna, por parecer de su con
sejo, hasta haber llegado el Conde de Potiers su her
- mano, á quien como se ha dicho la tormenta habia
echado en Acria, el qual traia en su compañía toda la
flor de la caballería de Francia; passose la fiesta de
Sant Dionis (33) antes que el Rey supiesse del nue
va alguna, de lo qual no era poco su desasossiego, y
de todos los de su exército, temiendo no fuesse muer
to por ser su tardanza tan larga. Y estando todos en
aquella pena, acaso me acordé yo de aquel buen Dean
de Mauru, de quien arriba hice mencion, por lo qual
acordé de contar al Legado como por tres procesio
nes que el Dean hizo hacer en la mar, Dios nos ha
bia librado de un grande peligro, y fortuna que tu
vimos, y assi luego lo puse por obra, y fui donde es
taba el Legado, incitandole mandasse hacer otro tan
to, pareciendole bien al Legado mi consejo, mandó
duegó apregonar por todo el campo, se hiciessen tres
processiones por tres Sabados. La primera procession
que se hizo, salió de casa del Legado, y fué á parar
á la iglesia mayor, que antes solia ser la mezquita de
C, los
SANT LU YS DE FRANCIA, 65
los Moros, la qual poco antes habia consagrado y de
dicado á nuestra Señora. En todas las procesiones
que se hicieron, se hallo el Rey presente, y todos los
Señores y Grandes á los quales el Legado predicaba,
animandolos para que procurasen traerá fin aquella
tan alta, y justa empresa que habian comenzado. Qui
so el todo poderoso Dios que el Conde de Potiers
llegasse con toda su gente. De lo qual no fué poco el
contentamiento que por todo el campo se recibió. A
los dos primeros Sabados se levantó tan grande tor
menta en la mar junto al puerto de Damiata, que
pensaban verdaderamente que todo habia de perecer,
y mas de ciento y quarenta baxeles, assi grandes co
mo chicos, se hicieron pedazos, y perdieron con to
da la gente que los guardaba; grandíssima merced hi
zo Dios al Conde de Potiers en que no llegasse du
rante la tormenta, porque si aquella sazon llegara no
fuera sin ser muerto, ó perdido.

C, A P I T U L O XXIV.

Como despues que el Conde de Potiers hubo llegado á


Damiata, el Rey por parecer de su consejo, determinó
irse á Babilonia, y de lo que les aconteció
en el camino.
- -
--r

Lisado el Conde de Potiers en el campo, el Rey


envió á llamar á todos los Señores de su Consejo pa
ra tratar lo que habia de hacer, si habia de ir en Ale
xandria, ó en Babilonia. El Duque de Bretaña, y mu
chos otros fueron de parecer que fuesse en Alexan
- I dria,
66. CH R O N ICA DE L , R EY

dria, porque decia que en aquella villa habia un buen


puerto donde seguramente los navios podrian apor
tar, y proveerse todo el campo de bastimentos. El
Conde de Artois no fué de aquella opinion, porque
decia ser mejor fuessen á cercar á Babilonia, y para
esto daba una razon muy buena , diciendo ser Babi
lonia villa principal de todo el Reyno de Egypto, la
qual si reciamente se batia, podria ser tomalla de ab
salto. Y no seria poco el daño que desto el Soldan
recibiria; finalmente ganada la Villa de Babilonia,
todas las demas se rindirian á la merced del Rey, sin
hacer otra guerra. Decia mas ser cosa muy approba
da que para matar bien una culebra, o sierpe, era ne
cessario herilla primero en la cabeza, por ser la par
te donde tiene su mayor fuerza, y para que despues
lo demás de su cuerpo fuesse de menor resistencia. Y
que de aquella manera convenia se hiciesse del Rey
no de Egypto. El Rey tuvo este consejo por mejor
que no el del Duque de Bretaña, por lo qual acordó
de seguirlo, y luego mandó poner toda su gente en
orden. Y partimos de Damiata al principio del mes de
Diciembre. No hubimos andado mucho que topamos
un gran rio que iba á dar en el mar, el qual era muy
difficultoso á passar por lo mucho que habia crecido.
Lo qual viendo el Rey, no queriendo poner su gen
te en aventura, fué forzado esperar alli un dia ente
ro, hasta que el rio menguasse, y entanto que esta
ba alli, el Soldah por otra parte ordenaba cautelosa
empresa por impedir que el Rey con su exército no
passase adelante, y fué desta manera. Envió al Rey
quinientos Caballeros Turcos, los mejores y mas bien
Or
SANT LUYS - DE FRANCIA. 67
ordenados que en su campo pudo escoger, los quales
llegados ante el Rey le dixeron como ellos habian
dexado al Soldan por estar del descontentos, y que ve
nian en su socorro. El Rey los recibió de buena vo
luntad, sin hacer otro semblante, aunque claramen
te sabia la causa de su venida. Ellos persuadian mu
cho al Rey que no fuesse á Babilonia, porque decian
que todo el poder del Soldan estaba allá, y que lo
mas acertado era dalle batalla en la parte donde esta
ba. El Rey sin hacer caso de sus palabras, mandó que
su exército passasse adelante, y fué un dia de Sant
Nicolás, assimismo mandó y defendió á todas las per
sonas de su exército, so pena de ser declarados por
rebeldes, ninguno fuese osado de poner mano en los
Turcos que del exército del Soldan habian venido,
de lo qual despues se arrepintió. Porque quando ellos
vieron que el exército se partia, y que el Rey habia
mandado no se les hiciesse ningun daño. Arremetie
ron muy animosamente contra un esquadron de Tem
plarios que iba en el avanguardia, y uno de los Tur
cos, que era el que iba delante, hirió de un golpe á
un Caballero del Templo, de manera que lo derribó
en tierra delante del Mariscal del Templo, que de lo
ver estuvo muy enojado, diciendo á grandes voces á
los suyos, que fuessen tras los Turcos, y que los ma
tassen á todos, y él mismo fué de los primeros, y lue
go todos los suyos tras él; viendose los Turcos cer
cados de todas partes, pensaron que por huir escapa
rian, pero succedióles al reves por estarilos caballos
de sus enemigos mas descansados y holgados que los
suyos, de manera que todos perdieron alli la vida sin
y I 2 que
68, ... º CHRONICA DEL 1R EY , ,

que solo uno se escapasse. Nuestro campo no dexó


por esto de passar adelante, y fué aquella noche á alo
jar entre el rio de Damiata, y el Rio del Rezy. An
tes que passemos mas adelante en la historia, será bien
contar de aquel grande y caudaloso rio llamado Ni
lo, para que se entienda mejor lo que aqui se dirá
despues. - «.

... . . , ; C.A.P.I.T.U. L O., XXV.


- - r

En el qual se declaran cosas maravillosas del rio


llamado Nilo. , ,
* --

Ene. - - ; (º . . . . . .
Ll rio llamado Nilo, corre por Egypto, y segun se -

dice, viene del Paraiso Terrenal, es muy hondo, y


de grande anchura, y algo espacioso (34). Es muy
diferente de los otros rios, porque corre siempre de
una manera, y nunca mengua ni crece aunque en él
entran ciertas aguas. Quando llega en Egypto se re
parte en siete brazos, que son siete grandes rios que
riegan toda aquella tierra, y en el principio del mes
de Octubre, hácia la fiesta de Sant Remigio, aque
llos siete rios se derraman por toda ella, de manera
que todos los campos están llenos de agua, y ansi se
estan algun tiempo quedos, y despues se retiran y
vuelven en su lugar como de antes. Entonces los la
bradores de aquella tierra cultivan, y labran la tier
ra con unos artificios hechos á manera de carros sin
ruedas, y siembran todas suertes de scimientes que
nacen despues, y crecen tan hermosas que no pueden
ser mas. El crecimiento de aquellas aguas no se pue
-> - de
SA NT L U Y S D E FRANCI A. 69
de saber de donde procede, sino que Dios es dello ser
vido, y tienese por averiguado que si aquellos rios que
salen del Nilo no regassen de aquella manera la tierra
de Egypto, ningun fructo creceria ni se criaria en ella.
Porque no llueve sino de tarde en tarde, y el calor es
tan grande, que todo se secaria; al tiempo del creci
miento de las aguas van gentes de todas partes de aque
lla tierra á coger della para beber, y por ser muy tur
bia, asi de su naturaleza como del huello de aquella
multitud de gente que la van á coger , no es possible
bebella luego, el remedio que tienen para clarificarla
es, que ponen dentro quatro almendras, Ó habas max
cadas, y luego otro dia está tan clara y dulce, que se
puede beber. Assimismo estando los rios en aquel es
tado, suelen venir por la tarde cierta gente que tie
nen por costumbre echar redes en el agua, como acá
hacen los pescadores. Las quales sacan despues por la
mañana, y hallanse dentro muchas maneras de espe
cería que por acá se vende al peso como es canela,
gengibre, ruibarbo, linaloe, y muchos otros. Y se
gun dicen algunos de aquella tierra, todas aquellas
cosas vienen del Paraiso Terrenal, las quales el ayre
derriba de los árboles que alli estan, como acá podria.
hacer las frutas de los árboles secos, y como cae to-,
do en el rio Nilo, el agua lo lleva hasta ponello, en
las redes. Tambien dicen que el Soldan de Babilonia
desseando un dia saber de donde procedia aquel rio,
envió ciertos, hombres propios para este efecto, los
quales proveidos de lo necessario anduvieron siguien
do el curso de aquel rio, hasta llegar al pie de una
sierra, d peña muy alta, al parecer de piedra corta-.
e* -
- da,
7o CH R O N ICA DEL REY

da, y era imposible poder subir en ella, de la qual


dixeron al Soldan que procedia aquel rio, parecien
doles que á la cumbre della habia mucha quantidad
de árboles, y que vieron baxar por ella muchas bes
tias salvages de diversas y extrañas maneras, diferen
tes unas de otras. Como leones, elefantes, serpientes
y otras. Y desde la orilla del rio los miraban. El un
brazo del Nilo passa por Alexandria, otro á Thu
des, otro á Rezy, otro á Damiata.

CAP I T UL o XXVI.
Como estando el campo del Rey alojado entre el rio de
Rezy, y el que passa por Damiata, encontró con el
- exército del Soldan que le impidió el :
passo del rio. - -r

Viviene al Rey Sant Luys, y á su exército, que


como dicho es, vino á alojar entre aquel brazo que
passa por Rezy, y el que passa por Damiata. De la
otra parte del rio del Rezy, estaba todo el poder del
Soldan, determinado de impedilles el passo del rio,
lo qual facilmente hicieron por no haber en él va
do alguno, y no se podia passar sino era nadando, por
lo qual fueron forzados á detenerse alli. Lo qual vien
do el Rey, mandó hacer una calzada, o puente, al
traves del rio, porque su gente pudiesse passar de lar
go, y para guardar que los Turcos que estaban de la
otra parte no ofendiessen á los que hacían la calza
da, mandó hacer dos ingenios llamados gatos caste
lles (35), y una casilla como gabion tras cada inge
...) nio,
SANT L U YS DE FRANCI A. 7r

nio, para recebir los tiros que los Turcos contra no


sotros disparaban con otros ingenios que habian he
cho. Los quales habian puesto hácia arriba, y tiraban
con ellos piedras maravillosamente gruesas, con que
nos hicieron arto daño; queriendolo remediar el Rey,
mandó á un ingeniero suyo llamado Joselin de Cor
nao, hiciesse otros ingenios, el qual hizo diez y ocho
dellos, con los que les tiramos despues contra los
Turcos. Desta manera tuvimos lugar de comenzar la
calzada una semana antes de Navidad. El Conde de
Potiers tenia cargo de guardar de dia los ingenios lla
mados gatos, y de noche los guardaban algunos Va
rones mis compañeros, y yo: aunque no fuimos par
te de impedir que los Turcos no viniessen al cabo de
su pretension, que era impedir que no hiciessemos
la calzada, y ansi todo lo que haciamos nos deshacian
ellos por otra parte, por causa de unas minas que de
baxo de tierra hicieron, y como el agua volvia hácia
atras por amor de la calzada, se venian á henchir des
pues aquellas minas della, de lo qual procedia que lo
que nosotros habiamos hecho en tres semanas, o un
mes, los Turcos lo hundian todo en un dia, matan
do á flechazos á los que traian tierra para hacer la cal
zada.
º4 - -

- - - - - y , , ,

o - º * - CA
72 C H R ONICA DEL REY.

C A P I T U L O XXVII.

Como despues de muerto el Soldan de Babilonia, los


Turcos eligieron por su Capitan á Szedun, y de
lo que se hizo, assi de una parte como
de otra.

Hase de advertir que muriendo el Soldan de Babi


lonia de aquella enfermedad que le sucedió sobre el
cerco de la Villa de Hamau, como arriba contamos.
Los Turcos eligieron por su Gobernador y Capitan ,
un Turco llamado Szedun (36), hijo de Seyc, que en
su lengua quiere decir viejo, el qual era tenido de to
dos por uno de los mejores y esforzados Caballeros de
toda Turquía. Este Capitan traia en su bandera las
armas de un Emperador (37) que le habia armado
Caballero. Su bandera era desta manera, toda barrea
da de bandas, en la una banda traia las armas del Sol
dan de Halapia, y en la otra banda las del Soldan de
Babilonia. Por ser esperimentado en el arte militar,
pensó como podria acometernos por dos partes. Y pa
ra executallo fingió enviar parte de su gente á una vi
lleta llamada Sormesac, que está sobre el rio del Re
zy, y no muy lejos del campo del Rey. Donde lle
garon el propio dia de Navidad, y comenzaron á es
caramuzar animosamente con nuestra gente, y to
mando á muchos descuidados, que no pensando lo
que habia, estaban derramados por la campaña, nin
guno dellos quedó sin ser muerto, ó preso. En aquel
tiempo yo, y otro Caballero amigo mio, llamado Pe
- . dro
sANT LU Ys DE PR AN CIA. 73

dro de Abalon, nos queriamos sentará comer, pe


ro viendo los Turcos cerca de nosotros nos armamos
de presto, y con nuestra gente fuimos donde estaban
peleando, y hallamos que habian ya derribado en tier
ra, por los muchos golpes que le dieron, al Señor del
Peron, y al Señor del Valler su hermano, que no
menos que los otros estaban descuidados en la cam
paña, é, ya llevaban á los dos juntos presos, y atados,
quando por nosotros fueron socorridos y puestos en
salvo, fuera del poder de los Turcos. Los Caballeros
del Templo que habian sentido el ruido de la escara
muza, acudieron de presto allá, haciendo hechos tala
señalados, que no obstante qualquier resistencia que
contra ellos hicieron los Turcos, en fin ) fueron for
zados á retirarse. Cada dia despues venian á dar una
arma á nuestro campo, á lo qual remedió el Rey,
porque hizo cerrar el campo por la parte de Damia
ta (que era por donde entraban los Turcos) de fosos
que se hacian desde el rio que viene de Damiata, has
ta el rio del Rezy. El Rey fué en aquel tiempo ad
vertido por sus espias, como Szedun se habia jatado
que antes del dia de Sant Sebastian próximo, come
ria en la tienda del Rey. Por lo qual acordó de guar
dar su persona con mucho cuidado. Y mando reco
ger toda su gente de guerra, dando Órden en todas las
otras cosas, como veia ser necessario. Al Conde de
Artois su hermano, dió cargo de guardar los ingenios
de guerra, y con el otro hermano que era el Conde
de Angio, determinó guardar el campo por parte de
Babilonia. Y para guardarlo de parte de Damiata fue
ron señalados el Conde de Potiers é yo. Despues que
--- / ... i K .. . .. . . . - CIl
74 CH R ONICA DEL REY

en todas aquellas cosas se dió orden, Szedum hizo


passar toda su gente en la Isla donde el exército del
Rey estaba, y despues repartió el suyo, ordenando
sus batallas y esquadrones, que llegaban desde el uno
de los rios hasta el otro. El Conde de Angio, que te
nia toda su gente puesta á vista de los Turcos, fué el
primero que arremetió contra ellos con tanta furia y
ánimo, que en poco tiempo les hizo huir, dando á
muchos la muerte, y queriendola algunos evitar, se
ahogaron en el rio huyendo. Otro esquadron de Tur
cos estaba en la isla, al qual nuestra gente no se osó
llegar mucho, por causa de la mucha quantidad de
ingenios que tenian, de los quales recebian grandis
simo daño. Con el Conde de Angio en aquel rencuen
tro estaba el Conde de Ferrois, el qual en armas hi
zo maravillosos hechos, y él con el favor y ayuda de
sus Caballeros, rompieó el primero esquadron de los
Turcos, y llegó hasta el segundo, donde tambien se
señalaron mucho, pero en fin fué el Conde de Fer
rais derribado en tierra, y de la caida se quebró una
pierna, y dos de sus Caballeros le llevaron fuera de
la batalla. De la qual con mucha difficultad sacaron
despues al Conde de Angio los suyos, tan desseoso
estaba de pelear contra los Turcos, y muchas veces
por su demasiado ánimo y esfuerzo, puso en gran pe
ligro su vida. En la parte donde el Conde de Potiers
tenia su esquadron, llegó otro de Turcos, y le aco
metieron animosamente, pero el Conde les hizo tan
buen recebimiento que fueron forzados volverse el
camino que habian venido con mucha pérdida de su
gente, que los del Conde le mataron. Retirandose
despues sin pérdida ninguna. CA
*- sANT LuY s DE FRANCIA. 75

C. A. P I T U L O XXVIII.

De un ingenio que los Moros llaman Perriera, y del


fuego griego que tiraban con él contra los gatos castelles
del Rey. Y como fueron quemados, y otros tornados
á hacer de nuevo, los quales tambien
... despues fueron quemados.
Acontras un dia traer los Moros en su campo un
ingenio muy extraño que ellos llamaban Perriera, del
qual recebimos arto daño. Este ingenio fué puesto de
frente á los gatos castelles del Rey, de los quales ar
riba tractamos. Viendo el Señor Gautier de Curel, é
yo, que para guardia de ellos estabamos diputados,
aquel tan espantoso ingenio, no fuimos poco turba
dos, y mas quando los Turcos comenzaron á tirar
con él fuego griego (38) contra nosotros en tanta
quantidad, que fué cosa no menos espantosa que da
ñosa, y comenzamos todos á decir á altas voces, que
eramos muertos si Dios por su misericordia no nos
ayudaba. Porque si los Moros quemaban nuestros in
genios, no nos era possible escapar sin ser abrasados;
por otra parte deciamos, si dexamos nuestra guardia
y nos retiramos todos, despues nos tendrán por Ca
balleros cobardes, y viviremos affrentados todo el
tiempo que nos quedare de vida, por lo qualmas nos
vale morir virtuosamente como buenos Caballeros,
que no vivir deshonrados, y porque solo Dios es bas
tante á guarecernos deste tan grande peligro, será bien
que todas las veces que nos lanzaren aquel fuego grie
X 2 89»
76 ... º CHRON I CA DEL REY .

go, nos postremos en tierra, y pidamos perdon á


nuestro Señor, en manos de quien está todo el po
der, para que nos libre deste peligro en que estamos.
Y ansi todas las veces que contra nosotros lanzaban
aquel fuego, nos postrabamos en tierra, y caia aquel
fuego entre los dos ingenios, en una placeta donde
estaba un hombre para solo matarlo en cayendo. Es
te fuego griego al tiempo que le lanzaban parecia por
delante gruesso como un tonel, y venia diminuyen
do por detras, haciendo una cola de mas de vara y
media de largo, que parecia dragon. Al caer hacia un
estruendo tan grande que parecia caer rayo del cielo.
Era tanto el resplandor que de la llama del salia, que
todo el exército se veia de noche tan claro como de
dia. Con aquel ingenio llamado Perriera, tiraron los
Turcos tres veces aquella noche el fuego contra no
sotros, y cada vez que el buen Rey Sant Luys le veia
caer, se postraba en el suelo, y juntas las manos, la
cara alzada al cielo, decia á voces altas acompañadas
de infinitas lágrimas : Señor Dios, suplicote seas ser
vido guardar á mí, y á toda mi gente, deste tamgran
de peligro en que estamos. Y ciertamente creyeron al
gunos que los ruegos del Rey fuessen parte para li
brarnos de aquel fuego. Y en cayendo el dicho fuego,
luego enviaba uno de su cámara á saber si su gente ha
bia recebido algun daño. Acertó una vez á caer aquel
fuego junto á la orilla del rio, cerca de unos ingenios
que guardaba la gente del Señor de Corzene (Corte
may) en médio de los quales corria ardiendo, lo qual
viendo uno de sus Caballeros, fué corriendo donde
el Señor Gautier del Curel, é yo estabamos pidiendo
e"--.
*
-

---
la I1OS
S AN T L U YS D E FRANCI A. 77

nos á voces socorro diciendo: ay, señores, favore


cednos porque de otra manera estamos todos quema
dos, los Turcos han lanzado contra nuestros ingenios
una grandíssima haya de fuego griego, y estamos to
dos en gran peligro. Lo qual oyendo nosotros, fui
mos corriendo hácia aquella parte, y con harta diffi
cultad matamos el fuego, porque por otra parte nos
tiraban los Turcos muchas flechas y alcancias, de las
quales estabamos todos cubiertos. El Duque de An
gio (que como dicho es) guardaba de dia los gatos
castelles, mando á unos Ballesteros que tirasen con
tra los Turcos gran cantidad de saetas, los quales en
poco tiempo se dieron tan buena maña, que casi rom
pieron y desbarataron parte de los ingenios, y otros
instrumentos defensivos que contra nosotros tenian.
Y para hacernos mayor daño, truxeron de dia el di
cho ingenio llamado Perriera, con el qual comenza
ron á tirar fuego griego encima de la calzada, y con
tra nuestros ingenios en tanta cantidad, que desde
ahí adelante ninguno de los nuestros osó parecer cer
ca de los ingenios. Y finalmente los quemaron, de lo
qual el Conde de Angio, en cuya guardia estaba, re
cibió tanto enojo, que poco estuvo que no se echas
se en el fuego pensando de apagallo. Y si los suyos
no se lo impidieran se cree que lo hiciera. Todos di
mos gracias á Dios por habernos acontecido aquella
desgracia de dia, que si nos acaeciera de noche nos
hubieramos casi todos abrasado; viendose el Rey en
tal extremo y peligro de perdernos todos, quisolo re
mediar mandando hacer otros ingenios, y porque alli
no se halló harta madera para ellos, mandó traer to
º " , dos
78 C H R ONICA DEL REY

todos los aderezos de los navios, galeras, y galeotas


que en la mar tenia, para que de ellos se hiciessen los
ingenios, lo qual en el instante fué puesto por obra,
y fué preciado todo lo que se traxo en diez mil li
bras. Acabado de hacer el ingenio, el Rey no quiso
que se pusiesse hasta el dia que el Conde de Angio,
su hermano, fuesse de guardia, mandando despues se
pusiesse en el mismo lugar donde los otros solian es
tar, lo qual hizo el Rey pensando que su hermano
tornaria á cobrar lo que habia perdido al tiempo que
los otros ingenios fueron quemados, en cuya guardia
(como dicho es) estaba. Puesto el ingenio, en vien
dole los Turcos juntaron todos los suyos, que eran
diez y seis, con los quales dispararon fuego y piedras
contra el del Rey, con tanta furia, que todos comen
zamos á temer mucho. Y ninguno se osaba llegar al
ingenio por temor de las muy muchas piedras que los
Turcos contra él tiraban, los quales conociendo que
comenzabamos á temer, nos pusieron su Perriera ca
ra á cara de nuestro ingenio, lanzando despues fuego
contra él, en tanta quantidad, que en muy poco es
pacio fué como los demas quemado.

-
SANT L U YS DE FRANCIA. 79

C A P I TUI LO XXIX.
- , ,, , , , , , , -

Como un hombre Beduy enseñó á los Christianos un


vado para pasar el rio. Y como el Conde de Artois
despues de haber desbaratado, y puesto en huida los
Turcos que guardaban el vado, siguiendoles hasta dentro
una Villa llamada Massora, fué muerto passando por
ella. Y de la cruel batalla que el Rey les dió, el qual º
alojó aquella noche su campo donde los Turcos
solian tener el suyo. -

- * - º *

No se puede encarecer el pesar grande que tuvo el


Rey, y toda su gente, viendo que los Turcos habian
quemado su ingenio, mandó llamar los Señores de
su Consejo para saber dellos lo que habia de hacer,
los quales estando juntos delante del, no supieron que
consejo le darian, porque claramente veian serles im
posible hacer calzada, ó puente para passar de la otra
parte del rio, donde los Turcos estaban, que les des
hacian y hundian tanta calzada quanta ellos podian
hacer. Estando en esto vino el Señor Imberto de Vio
bieu , Condestable de Francia, el qual dixo al Rey
como un hombre Beduy habia venido á él, y le ha
bia dicho, que si le daban quinientos pesantes de oro,
les enseñaria un vado por el qual á caballo podrian
facilmente passar el rio, los quales él de buena gana
le habia prometido, con tal que cumpliesse su pala
bra. El Rey estuvo dello contento, y mandó que le
truxessen aquel hombre, pero nunca quiso enseñar
el vado, hasta que primero le diessen los quinientos
r, a pe
8o C H R ONICA DE L REY

pesantes, y fué concluido que el dia de carnestollen


das aquel hombre Beduy les enseñasse el vado. En
tanto ordenó el Rey que el Duque de Borgoña con
los Señores de allende el mar, guardassen el campo,
porque se temia que los Turcos no le hiciessen algun
salto, y que él con sus tres hermanos acompañados
de toda la caballería, irian á ver y probar el vado que
aquel Beduy les habia de enseñar. El mismo dia de
carnestollendas, el Rey con toda su gente, se pusie
ron en orden de guerra, y fueron derechos al vado,
siguiendo el passo del hombre, algunos se acercaban
mas de lo que era menester á la orilla del rio, y co
mo la tierra por debaxo estaba llena de agua, aunque
por encima no se parecia, se ahogaron, y entre ellos
un valiente Caballero Alferez de acaballo, llamado
Juan de Orliens, que traia la bandera Real. En lle
gando al vado vimos de la otra parte del rio mas de
trecientos Turcos á caballo que habian alli venido
por impedirnos el passo, á los quales estimando no
sotros muy poco, á su pesar entramos en el rio don
de los caballos hallaron razonable vado, por el qual
anduvieron hasta llegar á la otra parte, sin que nos
sucediesse peligro alguno. Lo qual viendo aquellos
Turcos que determinaban guardar el passo, volvien
donos las espaldas se fueron huyendo, en cuyo se
guimiento fué el Conde de Artois, ganando por la
mano á los Caballeros del Templo que estaban en la
delantera. De lo qual fueron muy enojados contra el
Conde, por el agravio que les hacia en passallos de
lante, diciendole que no tenia razon. Pero el Conde
haciendo semblante de no les oir, pasó de largo.
-". Tras
SANT LU YS DE FRANCIA, 8I

Tras el qual fueron despues ellos dando caza á los


Turcos hasta ponellos fuera de la Villa de Massora,
donde ellos no se pudieron recoger por la mucha
priessa que el Conde les daba que no les dexó hasta
ponellos camino de Babilonia. El qual para volverse
despues donde habia dexado al Rey, hubo de pas
sar por medio de la Villa de Massora, y como las
calles eran muy angostas, los Turcos que en ella vi
vian, desde lo alto de las casas le tiraron en tanta
quantidad de piedras y flechas, que mataron al Con
de de Artois, y al Señor Raol Cozy, y mas de otros
trescientos Caballeros, sin los del Templo, que mu
rieron mas de otros ciento y quarenta Caballeros y
hombres de armas (39). En la parte donde yo con
mi gente estabamos, llegó un grande esquadron de
Turcos que habian salido del campo por ir en socor
ro de los otros. Los quales forzamos á retirarse has
ta dentro en sus propios alojamientos, donde acaso
vi un Turco muy grande de cuerpo, el qual queria
cavalgar sobre un caballo que le tenia un caballero
- suyo, y al tiempo que aquel Turco fué á poner las
manos en la silla para subir en el caballo, le dí con
todas mis fuerzas tan gran golpe en las costillas con
mi espada, que del cayó luego muerto en tierra, y
queriendole vengar el Caballero Turco que le tenia
el caballo, me asechó, y me dió sin pensallo yo, á la
vuelta tan grandissimo golpe con su espada por de
tras, que me hizo caer sobre el pescuezo de mi ca
ballo, dandome despues tanta priessa, que no tuve
lugar de sacar la espada que al lado traia ceñida, lo
qual viendo, acordé de aprovecharme de otra que
- - - L del
82 CH R ONICA DEL REY

del arzon de la silla de mi caballo traia colgada. Que


en semejante tiempo me fué bien necessaria, viendo
me el Turco con mi espada en la mano, tiró hacia
sí la suya muy recio, la qual yo le tenia muy fuerte
mente asida, arrancandola de mis manos, y se fué
huyendo quanto pudo. Al tiempo que yo con mi gen
te me queria retirar del campo de los Turcos, topé
con un esquadron de mas de seis mil dellos que esta
ban en la compaña fuera de sus alojamientos, de los
quales habian salido por dar sobre algunos Christia
nos que veian andar desmandados fuera de sus es
quadrones, á los quales tractaron muy mal, y mata
ron al Señor Hugo de Trichetel, Señor de Conflans,
que era Alferez de una compañía, y prendieron al
Señor Raol de Ubernon, el qual llevaban al tiempo
que yo y los mios llegamos. Y conociendole, con to
da la presteza possible le fui á socorrer, librandole del
poder y manos de los Turcos, ya se comenzaban á
juntar algunos Christianos conmigo, quando sobre
nosotros con grandissima furia vino una compañía de
Turcos, los quales á su llegada nos dieron tan gran
des golpes, que hicieron arrodillar mi caballo dos Ó
tres veces, hasta que en fin no pudiendo sufrir tan
gran peso dió conmigo en tierra, donde me quitaran
los Turcos la vida, si el Señor Arnalte de Comenge,
Vizconde de Cocerans no me socorriera. Este era un
Caballero no menos valiente que virtuoso, y tan af
ficionado al Conde de Potiers, que por ir aquel dia
en su compañía habia dexado una compañía de ba
llestros que conducia, de la compañía del Duque de
Borgoña. Y por cossa que le succediesse nunca des
Inna I11
SANT LU YS DE FRANCIA, 83
mamparó al Conde. Viendome socorrido por el Viz
conde de Cocerans, fuimos los dos juntos á esperar al
Rey junto de una casa arruinada, donde tuve lugar de
cobrar otro caballo. Porque quando los Turcos me der
ribaron en tierra habia perdido el mio, y aun no habia
acabado de subir en él, quando vinieron contra noso
tros otra gran compañía de Turcos, los quales por ser
seguidos de otra de Christianos, no tuvieron lugar de
pararse á hacernos daño, solamente al passar encontran
do conmigo, me tornaron á derribar en el suelo, y en
poco estuve que no perdiesse entonces la vida por los
muchos caballos que encima de mí passaron que me
dexaron medio muerto. El Vizconde de Cocerans pro
curó con todas sus fuerzas de vengarme (4o), el qual
volvió despues donde me habia dexado, y ayudando
me á levantar nos fuimos á poner detras de aquel mu
ro ruinado, donde desde alli á poco vinieron á juntar.
se con nosotros los Señores Hugo de Escocia, Ferrais
de Lopey, y Manao de Menoncor, con otros muchos.
En esto fuimos acometidos por todas partes de los
Turcos, con mayor fuerza que nunca habiamos sido,
y algunos dellos se mezclaron entre nosotros, y pe
leando despues mano á mano, con toda la dificultad
possible nos defendiamos dellos, por la mucha ven
taja que nos tenian; alli fué malamente herido el Se
ñor Hugo de Escocia, de tres grandes heridas en la
cara, y en otras partes del cuerpo. Al Señor Raol, y
al Señor Ferrais hirieron tambien en las espaldas de
muy grandes heridas, de las quales salia sangre en
grandíssima quantidad (41). El Señor Corray de Me
rey fué herido en el rostro de una herida que le cor
L 2 ta
84 CH R ON ICA DEL REY

taron las narices que le caian sobre la boca. El Señor


Arnalto de Comenge fué herido en dos partes de su
cuerpo, en las espaldas y en un brazo. Estando en
aquel conflicto, el Señor Herrart me habló desta ma
nera. Señor, si yo no tuviesse entendido que de mí no
tuviessedes tan mala oppinion de pensar que por evi
tar, y huir deste peligro en que al presente estamos,
busco por donde dexar y desmamparar vuestra com
pañia, yo fuera á llamar al Conde de Angio que alli
adelante veo para que nos viniesse á socorrer, yo le
respondí: Señor Herrart, si socorro nos vais á buscar
grande bien y honra nos hareis, siquiera para que
salvemos nuestras vidas, y la vuestra que está en har
ta aventura, y peligro de perderse. En lo qual no
mentia porque poco despues murió de aquella herida,
todos los demas fueron de oppinion que el Señor Her
rart fuesse á buscar socorro, el qual con mucha dili
gencia fué á donde el Conde de Angio estaba, sup
plicandole nos viniesse á socorrer, porque estaba
mos en grandissimo peligro, lo qual quiso impedir
un Caballero que estaba con el Conde, allegando
ciertas razones que no fueron bastantes para que el
buen Conde dexasse de nos venir á favorecer, segui
do de mucha de su gente, lo qual viendo los Moros
nos dexaron en paz, y se fueron huyendo. Llevando
preso al Señor Raol de Ubanon, que subito fué del
Conde socorrido, y vuelto á salvo, aunque herido en
muchas partes, cerca de aquel lugar donde esto habia
passado, llegó despues el Rey acompañado de mucha
gente de guerra. Era tanto el estruendo y ruido que
hacian que parecia juntarse el cielo con la tierra, por
el
SANT LU YS DE FRANCIA. 85
el grandissimo son de las trompetas, cuernos, y cla
rines que tañian. El Rey mandó detener alli toda su
gente cerca de un camino alto, y despues comenzó
de caminar, y exhortalles para que lo hiciessen bien.
Traia puesto en la cabeza un yelmo dorado, y en la
mano una espada desnuda Alemana, de muy gran
valor, parecia tambien á caballo, que digo no haber
visto en los dias de mi vida hombre mas bien puesto
á caballo, ni mas gentil hombre que el Rey. Porque
de los hombros arriba parecia sobre todos los demas.
Cosa dificultosa seria creer quan grande era el esfuer
zo que todos los suyos tomaban viendo al Rey en
aquel estado, y hubo muchos de sus Caballeros que
sin esperar á mas, se mezclaron con los Turcos, tras
los quales fué despues el Rey, y comenzó de nuevo
una tan furiosa y cruel batalla con ellos, que era una
estrañissima cosa de ver por las señaladas cosas, que
assi de una parte como de otra se hicieron, que nun
ca otras tales acontecieron allende el mar. Alli no se
offendian con flechas ni con otro ningun género de
tiros, solo peleaban mano á mano unos con otros
mezclados, dandose grandissimas cuchilladas y ma
zadas. Mucho de mal se nos hacia á todos nosotros,
por no podernos hallar de los primeros en la bata
1la, aunque teniamos hartas heridas, y algunos es
taban á pie. En esto volvió un escudero mio que so
lia traer mi bandera, el qual viendonos poco antes
estar en tan gran peligro, se habia ido huyendo con
la bandera, trayendome un caballo flamenco, sobre
el qual subí, y con toda la presteza del mundo, fui
á donde estaba el Rey, al qual animosamente hallé
pe
86 C H. R. ON ICA DE L REY

peleando, y muchas veces se pusiera en lo mas fuer


te de la batalla, si aquel valeroso Señor Juan de Va
leri no se lo impidiera, que con todas sus fuerzas pro
curaba sacalle della, consejandole se retirase hácia ma
no derecha, cerca del rio, porque si alguna cosa le
succediesse, pudiesse ser socorrido del Duque de Bor
goña, que como dicho es, habia quedado alli cerca
para guardar el campo, y assi mismo para que su gen
te se refrescasse y bebiesse, porque el calor que hacia
era en extremo grande. El Rey mandó llamar sus
Caballeros y Consejeros, á los quales pidió parecer so
bre lo que debia hacer, y muchos aprobaron por bue
no el que le habia dado el Señor Juan de Valeri, y
que lo acertaria en hacello, y assi el Rey lo puso por
obra, y se retiró de sa parte del rio, donde desde alli
á poco el Señor Imberto de Beoviu, Condestable de
Francia, le fué á decir como el Conde de Artois su
hermano, estaba en grandissimo peligro dentro una
casa de la Villa de Massora, fuertemente acometido de
los Turcos. Contra los quales valerosamente se defen
dia, y que no era poca la necessidad que tenia de ser
socorrido, supplicandole enviasse socorro. El Rey le
dixo que picasse adelante que él iria tras él, lo qual
viendo yo, me aparejé para tenelle compañia, y el
Condestable me lo agradeció mucho. Para ir á la Vi
lla de Massora, forzadamente habiamos de passar por
medio del exército de los Turcos, los quales facilmen
te por ser tantos, y nosotros tan pocos (que en todos
no eramos si solamente seis de compañia) nos impi
dieron el passo, forzandonos á apartar unos de otros,
y el mismo Rey que tras nosotros venia, fué por los
Tur
SA NT LU YS DE FRANCIA. 87
Turcos detenido, y puesto en grande extremo y peli
gro, fué dello advertido el Condestable, por un sar
gento, que de tales nuevas no recibió menos pesar que
nosotros, por ver quan dificultosamente podia el Rey
ser socorrido, que estaba cercado de mas de mil Tur
cos, viendo nosotros ser impossible romper (siendo
tan pocos) á tantos Turcos, para socorrer al Rey de
terminamos rodearles lo que luego fué puesto por
obra, y fuimos corriendo orillas de un grande fosso,
que estaba entre los Turcos y nosotros, los quales si
nos vieran sin duda ninguna nos mataran, que por
otra parte estaban tan atentos, de procurar defender
se del Rey, y mirar como podrian offender su perso
na, que no tenian lugar de acordarse de otra cosa.
Llegando despues donde peleaba el Rey, hallamos
que á pesar de los Turcos, se habia vuelto donde an
tes habia dexado á su gente. Los Turcos poco á poco
juntaban sus esquadrones, para arremeter contra los
del Rey, que estaban de la otra parte del rio, lo qual
hicieron con tanta furia, que no pudieron los nues
tros, por ser en menos quantidad que los contrarios,
escusar de passarse donde el Duque de Borgoña con
su exército estaba, aunque les fué impossible, por
que como habian de passar un rio muy recio y hon
do que estaba en medio de los dos exércitos, y el
agua era muy crecida, sus caballos muy fatigados, as
si por su pesada carga, como por el grande calor que
hacia, muchos dellos se perdieron y ahogaron. El rio
estaba todo cubierto de picas, lanzas, escudos, gen
te, y caballos, y casi que no se parecia el agua. Vien
do yo una tan estraña y desdichada suerte, dixe al
Con
88 CH R ON ICA DEL REY

Condestable, que por evitar otro mayor daño nos


convenia guardar una pequeñuela puente temiendo
que por ella no passassen los Turcos donde estaba el
Rey, al qual si passaran podian hacer harto daño,
acometiendo su gente por dos partes. El Condestable
aprobó mi parecer, y los dos juntos determinamos
guardar el passo de aquella puente. Yo vi aquel dia
hacer al Rey hechos tan señalados contra sus enemi
gos, que nunca otros tales vi, en quantas batallas en
mi vida me hallé, y tuvose por cierto, y se dixo fe
necida la batalla, que si no fuera por su persona, las
de los suyos se hubieran perdido; era de tan crecido
valor y esfuerzo, que quanto en mayor peligro veia
su gente, tanto mayor era su ánimo, y en aquel tiem
po parecía que de todo punto se le doblaban las fuer
zas, porque se metia en las partes de la batalla don
de veia estar los suyos en peligro de perder la vida.
Del qual los sacaba á pesar de sus enemigos, tratan
doles de tal manera, que les forzaba desviarsele por
evitar los poderosos golpes que agora con espada,
agora con una acerada maza les daba, y no osaban
allegarse á él. Hubo seis de entre ellos de los mas es
forzados, que se le allegaron, y tomando las riendas
de su caballo, procuraban de llevarlo. Y viendose el
valeroso Rey en aquel peligro, tomó tanto esfuerzo,
y dió tantos y tan grandes golpes de una parte y de
otra, sobre los Turcos, que no los pudieron sufrir,
fueron forzados soltar la presa, y ansi quedó libre,
y fuera de su poder. Habiendo estado el Condestable
é yo, guardando el passo de la puente, llegó á noso
tros el Conde Pedro de Bretaña, que volvia de la Vi
lla
SANT LU YS DE FRANCIA. 89
Villa de Massora malamente herido en la cara, y le
salia mucha sangre por la boca. Habianle herido los
Turcos en la refriega de Massora, quando mataron al
Conde de Artois. Muchos dellos venian en su segui
miento, y el buen Caballero, por evitar que no le
alcanzassen los Turcos, apresuraba quanto podia á su
caballo. El qual por tener rotas las riendas, con am
bos brazos tenia fuertemente asido del pescuezo. Y
para dará entender á los Turcos en quan poco los te
nia, se volvia á veces á ellos, y les decia palabras de
burla. Tambien llegaron á nosotros despues, el Con
de Juan de Soissons, y el Señor Pedro de Novila,
aunque con dificultad, por ser cada passo impedidos
de los Turcos, y en effecto les atajaran el passo si por
caso no nos vieran , y temiendo no los fuessemos á
socorrer los dexaron passar. Estos dos Caballeros, por
señalarse aquel dia en la batalla, suffrieron muchos y
grandes golpes que los Turcos les dieron, y muchos
no se alabaron dello. Llegados á la puente, yo dixe
al Conde de Soissons, que era primo hermano mio,
que se quedasse con nosotros á guardar el passo de la
puente, para impedir que los Turcos no passassen
donde estaba el Rey, á quien si passassen podrian ha
cer gran daño. El me preguntó, que si él quedaba, si
quedaria yo tambien, é yo le dixe que sí: lo que
oyendo el Condestable nos dixo que acertariemos en
ello, mientras que él nos iba á buscar socorro. Estan
do en esto un Turco passó á desora, muy apressura
do, en medio de nosotros, el qual venia de donde
estaba el exército del Rey, y al passar me dió, sin
que dello me recatase, tan grandissimo encuentro,
M que
9o CH R O N ICA DE L REY

que me hizo caer sobre el pescuezo de mi caballo, y


passando despues de largo se fué huyendo para los su
yos; esto hizo pensando que nosotros por ir en su
seguimiento desmamparariemos la puente, y les de
xariemos el passo libre. El qual ellos despues espera
ban ganar, pero viendo que les succedia al reves de
lo que pensaban, determinaron de atravessar, un ar
royo, y passar á una isleta que entre el rio y aquel
arroyo estaba, lo qual viendo nosotros, les salimos
al camino con determinacion de arremeter á ellos, si
por caso á nosotros se acercaran. Cerca de alli estaban
dos Reyes de Armas del Rey, el uno llamado Guiller
mo de Brun, y el otro Juan de Guimaches, los qua
les de los Turcos que habian passado á la isleta, fue
ron reciamente acometidos, y de otros Turcos rusti
cos, naturales de aquella tierra, que con ellos venian,
que sin descansar les tiraban grandes pedradas. El ma
yor daño que recebian era de uno de entre ellos, que
les lanzaba muchas alcancias llenas de fuego griego,
que de tal manera se pegó á la ropa de el uno de aque
llos Reyes de Armas, que si con presteza no le apa
gara, se abrasara sin duda todo el cuerpo. Fueron
tantas las alcancias, flechas, y piedras, que assi con
tra ellos como contra nosotros tiraron, que estaba
mos todos dellas cubiertos, y no me aprovechó poco
una adarga (42) que alli cerca hallé, que algun Tur
co habia perdido, pues con ella salvé mi vida. Con
todo esso no pude escusar cinco heridas que me die
ron, y á mi caballo quince. Estando en aquel estado,
llegó alli uno de mis vassallos, el qual me truxo una
espada, que en aquel tiempo habia mucho menester,
o º y
SANT LU YS DE FRANCIA. 91

y aderezandome lo mejor que pude, arremetí segui


do de mis compañeros contra aquellos Turcos, los
quales como nos vieron venir con tanta furia, no se
atrevieron de esperarnos, y volviendo las espaldas se
fueron huyendo. Hácia la tarde, un poco antes que el
sol se pusiesse, llegó alli el Condestable acompaña
do de los ballesteros del Rey, los quales se pusieron
en hilera delante de nosotros, que apeandonos de
nuestros caballos, nos pusimos á la sombra de los ba
llesteros, lo qual viendo una compañía de Turcos que
contra nosotros venian, y que estabamos hechos un
cuerpo de guarda con aquella orden tan concertada ,
no se atrevieron de acometernos, y sin hacer otro
efecto, se volvieron dexandonos en paz. En esto me
dixo el Condestable, muy contento de ver con quan
to cuidado habiamos guardado la puente, que con
venia fuesse yo donde estaba el Rey, encargando
me por ninguna ocasion lo desamparasse hasta po
nerlo dentro en su tienda, lo que luego puse por
obra. Y llegado donde estaba el Rey hallé que el
Señor Juan de Valeri, que en la misma hora ha
bia llegado, le decia como el Señor de Castillon le
pedia de merced, le mandasse dar la retroguarda, lo
que el Rey le otorgó, el qual poco á poco se iba re
trayendo para sus tiendas, por el grandíssimo calor
que hacia, queriendo tomar un poco el ayre, se des
lazó el yelmo, y me lo dió para que lo llevasse. En
esto llegó un frayle llamado Fray Henrique, Prior del
hospital de Ronay, el qual despues que hubo besado
la mano al Rey, ansi armada como la tenia, le pre
guntó si sabia algunas nuevas del Conde de Artois su
M 2 her
92 CH R ONICA DEL REY

hermano. El Rey le respondió que sí, y que él sa


bia de cierto que estaba en la otra vida. En esto co
menzó el fray le de consolarle por la muerte de su her
mano. Diciendole, valeroso Señor, hoy en este dia
habeis ganado por vuestro grande valor y esfuerzo,
mas honra que nunca ganó ningun otro Rey de Fran
cia, porque por animosamente haber peleado contra
vuestros enemigos, habeis con todo vuestro exército
passado un peligrosissimo rio, y demás de haberlos
vencido habeis ganado sus ingenios, echandoles á
ellos de sus proprios alvergues á su gran confusion.
El buen Rey le respondió que de todo aquello que le
habia sucedido, fuesse Dios siempre alabado. Esto di
Xo con infinitas lágrimas, que bastaron para que to
dos los que estaban presentes llorassen de lástima,
alabando el nombre de Dios. Ya que llegabamos cer
ca de nuestros alojamientos, hallamos un rebaño de
Moros á pie, que con todas sus fuerzas procuraban de
impedir que algunos de los nuestros no acabassen de
armar una tienda que querian armar, lo qual viendo
el Maestre de los Templarios (43), que guiaba la aban
guardia, fué contra aquellos Moros, é yo en su com
pañía, los quales como nos vieron venir se fueron
huyendo. Ansi fueron socorridos los que querian ar
mar la tienda. Vencidos los Turcos, y perdido los in
genios con que nos solian ofender, vinieron en sus
alojamientos grande quantidad de una gente rustica,
que suelen vivir entre los Turcos, y llamanse Beduys,
á tomar y coger lo que pudieron hallar de los despo
jos. De lo qual algunos de los nuestros no fueron po
co espantados, porque sabian que estos Beduys eran
tr1
S ANT. L U YS DE FRANCIA. 93.

tributarios de los Turcos, á los quales en lugar de


favorecer al tiempo de su mayor necessidad, les ro
baban las haciendas, de lo qual entre ellos se alaba
ban, diciendo ser contrarios de los vencidos, como
los perros, porque el perro tiene por costumbre de
favorecer al vencedor, y ser contrario del vencido.
Y porque al presente se ofrece ocasion de tratar de
estos Beduys, será bueno contar que gente son, de
su ley, condicion, y manera de vivir.
C A P I T U L O XXX.

Quien son los Beduys, de su ley, habitacion, y


manera de vivir.

Lo. Beduys es una nacion y gente rustica y grose


ra, algunos viven entre los Turcos y Moros, aunque
la ley de los Beduys es diferente de la suya. Porque
los Beduys no viven en la ley y Alcoran de Maho
ma, creen y viven en la ley de Hely, que segun ellos
dicen, era tio de Mahoma (44). Suelen vivir en las
mas asperas y arriscadas montañas y desiertos, y tie
nen una supersticion grande, tienen por cosa cierta
y averiguada, que muriendose uno dellos, por alguna
buena ocasion, su alma passa en otro cuerpo de ma
yor perficion que no el primero, donde con mayor
felicidad y descanso reside, y ansi no hacen caso de
la muerte. Guardan infalible la ley de sus antiguos
antepassados, que son que de ninguna suerte puedan
vivir ni habitar en ciudad, villa, ni otro pueblo nin
guno, y ansi de su proprio no tienen ningun genero
de
94 CH R ON ICA DEL REY

de casas ni otra habitacion alguna; viven siempre en


los desiertos, tienen por costumbre en haciendo mal
tiempo, plantar y fixar en tierra una cierta manera de
chozas, hechas de unos cercos y ramos grandes, bien
entretexidos, y atados unos con otros, y son de he
chura de azufradores. Sobre aquel as chozas, quando
llueve, ponen unas pieles de carneros que consigo de
contino traen, y llaman las pieles de Somas, y assi
mismo de noche por amor del sereno, y por la ma
ñana las quitan, y si por ventura estan mojadas , las
ponen á secar al sol. Despues de bien enxutas las es
triegan de suerte que no parece haber servido de na
da. Los que professan el arte militar, comunmente
andan á caballo, de noche se acuestan cabe sus caval
gaduras, las quales se sustentan de solo la yerba que
en algunos prados pascen. Nunca pelean armados,
porque creen, y dicen ser imposible, que ninguno de
ellos muera, si no es en un cierto dia que les es pre
destinado; quando quieren maldecir á alguno, le di
cen, maldito seas como aquel que por miedo de la
muerte se arma. Quando van á la guerra no llevan
otras armas, si solo un cuchillazo á manera de alfan
ge, van vestidos de vestiduras de lienzo blanco, de
hechura de sobrepelices. Es gente fea, muy espanto
sa, y de mala catadura, traen los cabellos de la ca
beza y barba muy crecidos, y negros como una pez.
Sustentanse de solo la leche de unas cabras que entre
ellos crian, en grandíssima abundancia, son ellos tan
tos que es cosa difficultosa poderlos nombrar, porque
en el Reyno de Egypto viven muchos dellos, y assi
mesmo en Hierusalen, y por todas las tierras, pro
* V1n
SA NT L U YS DE FRANCIA. 95

vincias y señorios de los Turcos y Moros, á quien


ellos cada un año pagan grandíssimos tributos (45).
cA P I T UL o XXXI.
De las diligencias que hicieron los Turcos por tornar á
ganar los ingenios que los Christianos habian ganado,
y de lo que hizo un Capellan del Señor de
Jonvila auctor.

Volviendo nuestra gente de aquella tan aspera y


sangrienta batalla como arriba contamos, se aposen
taron en la parte donde los Turcos solian tener sus
alojamientos. Por estar fatigados assi de las muchas
heridas que recibieron en la batalla, como del traba
jo del pelear, quiso, aquella noche cada uno reposar ,
y curar de sí. Pero sus enemigos que al contrario an
daban muy solícitos, viendo coyuntura propia para
executar sus desseos que eran de tornará ganar sus
ingenios que nosotros habiamos ganado, lo quisieron
hacer, pero al tiempo que lo querian poner por obra
fueron de algunos de los nuestros sentidos, por lo
qual en nuestro campo se levantó un ruido muy gran
de, y tocaron al arma. Muy espantado estuve yo de
un no tan pensado ruido, y por saber la causa dello
envié un camarero mio, que no tardó en volver muy
alterado, y me dixo que me levantasse y armasse de
presto, porque los Turcos estaban cerca de alli y ha
bian hecho grandíssimo estrago en el campo, y muer
to á la mayor parte de la gente que guardaban lós in
genios que de ellos habiemos ganado; oyendo esto
- COIl
96 CH R ONICA DE L REY

con toda la priessa del mundo me levanté, y vestido


un, coselete, y puesto un casco en la cabeza, junté
todos los mas que pude de mi gente, assi heridos co
mo estaban, y fuimos aquella parte donde los Tur
cos estaban peleando, á los quales no solamente re
sistimos, pero tambien los echamos del campo, im
pidiendo no llevassen los ingenios que ya casi habian
ganado. Muchas veces procuraron de tornarlos á ga
nar, y cierto los ganaran, si el Rey no enviara al Se
ñor Gautier de Chatillon, que me vino á socorrer
con mucha de su gente, y no fué poco bien para la
mia, porque por estar mal herida y desarmada, con
dificultad podian resistir contra los Turcos, que vien
dose frustrados de su pretension, por el mucho socor
ro que me vino, se retiraron juntandose despues con
un esquadron de su gente de acaballo, que estaban
puestos en hilera, cara á cara de nuestro campo, y
esto hicieron de miedo que no les hiciesemos de no
che algun salto. Y por temerse del daño que los ba
ilesteros del Rey les podian hacer, hicieron unos in
genios de piedra cortada, á manera de gabiones, los
quales acabados de hacer, comenzaron los Turcos á
disparar contra nosotros grande quantidad de flechas,
y no fué poco el daño que nos hicieron, lo que vien
do yo, y lo mucho que á todos nos importaba reme
diarlo, determiné venida la noche, ir con toda mi
gente á desbaratar aquellos ingenios, y llevarnos la
piedra. Uno de mis Capellanes, llamado Juan de Uba
cy, entendiendo mi determinacion, nos quiso ganar
por la mano, y al anochecer, sin dar dello parte á
nadie, tomó su espada, y se fué derecho á los inge
y nios
SANT L U YS DE FRANCIA. 97

nios de los Turcos, y sin ser de ellos sentido, por


que estaban harto descuidados de su venida. Puso el
Abad mano á su espada, y dió de una parte y de otra
tantas cuchilladas á los Turcos que halló desaperce
bidos, que no les dió lugar de defenderse, y muchos
dellos se fueron huyendo, lo qual viendo algunos
de entre ellos, y que solo un hombre lo causaba, ca
valgaron en sus caballos, y arremetieron contra el
Abad, el qual como los vido venir con tanta furia,
se volvió huyendo para mi gente, que ya se apare
jaba para ir contra las Turcos, los quales no se atre
viendo de esperarlos, volvieron las espaldas, y con
toda la priessa possible se fueron huyendo, yendo
en su seguimiento los mios, uno de entre ellos vien
do no poderlos alcanzar, sacó una daga muy aguda
que traia, y la tiró contra uno de ellos con tanta
fuerza, que se la metió toda en el cuerpo, que fué
parte que los demás escarmentassen, de suerte que de
alli adelante no se atrevieron de venirnos á enojar.
Ansi sin impedimento alguno llevamos toda la pie
dra de sus ingenios. La hazaña que aquella noche hi
zo mi Capellan, se divulgó por todo el campo de
mano en mano, y desde alli adelante fué de todos
bien conocido.

-º r - . - - ,
98 CH R ONICA DE L REY

la C A P I T ULO XXXII.
- . . . . .. . - º

De lo que aconteció en una batalla que se dió entre los


Christianos y Turcos. De la orden que se tuvo assi
de nuestra parte, como de la de nuestros
- - . .. - . . enemigos.
Todo aquello que en el capítulo passado contamos,
acaeció el primer dia de quaresma. Aquel mismo dia
eligieron los Turcos por su Caudillo, y Capitan, un
Caballero Turco dotado de mucha fuerza y valor,
porque el otro su Capitan, que se llamaba Scedun,
murió el dia de carnestollendas en el propio lugar
donde mataron al buen Conde de Artois, hermano
del Rey. Este nuevo Capitan hizo con grandissimo
cuidado enterrar á los que murieron en la batalla, y
curar á los que estaban heridos; por caso entre los
muertos fué hallado el cuerpo del buen Conde vesti
do de unas riquissimas armas, especialmente la cota,
la qual aquel Capitan le mandó quitar, mostrandola
despues á su gente para mas animarles, diciendo que
aquella era la cota del Rey su enemigo, que era muer
to en la batalla, y que se esforzasen para que con
menos difficultad pudiessen vencer á sus enemigos, á
los quales era escusado poder resistir contra sus fuer
zas, pues habian ya perdido á su Rey, y como el
cuerpo sin cabeza es de poca virtud, assi el exército
que carece de Señor y Capitan, es de muy poco effec
to, concluyendo con decir que era de opinion que el
Viernes siguiente estuviessen todos á punto para ir
Y - COIlº
SANT LU YS DE FRANCIA. 99

contra nosotros, y tratarnos de suerte que nunca mas


tuviessemos ocasion de venir á correr y destruir sus
tierras. Tambien les supo animar aquel Capitan, que
todos á una le prometieron de hacer todo aquello que
sus fuerzas alcanzassen. De todo esto tuvo el Rey
aviso, por las espias que siempre tenia en el campo
de los Turcos, que fué causa de mandar juntar todos
los Capitanes de su exército, á los quales mando hi
ciessen poner á punto, y en armas toda su gente de
guerra, y los apercibiessen para la media noche, que
él les mandaria lo que habian de hacer; los Capita
nes pusieron luego por obra aquello que el Rey les
habia mandado, haciendo en nuestro campo la mis
ma diligencia que los Turcos hacian en el suyo. El
Viernes siguiente, un poco antes que el sol se pusie
se, llegó aquel Capitan Turco con quatro mil Caba
lleros bien armados, los quales puso á vista del cam
po del Rey, que estaba junto á aquel rio que va des
de Babilonia á Rezy, y luego despues por la infan
tería, y era en tanta quantidad, que casi tenia cerca
do nuestro campo, sin la que él habia dexado en par
te donde si la necessidad le forzara, pudiesse ser de
ella socorrido : y finalmente hizo despues venir alli
todo el poder del Soldan de Babilonia. Despues que
hubo dado orden á todas estas cosas, vino á recono
cer nuestro campo, y ver la orden que en él se guar
daba en el repartimiento de los esquadrones. Despues
de esto fué á proveer á los suyos como vió ser neces
sario; cerca donde el Duque de Borgoña tenia su
compañía, que era entre aquellos dos rios que arriba
contamos, mandó passar mas de tres mil Beduys, y
N 2 hi
IO O CH R O N ICA DEL REY

hizolo pensando aquella parte ser la menos fuerte de


todo nuestro campo, y assimismo por impedir no
fuesse por aquella parte el Rey socorrido. Casi era me
dia noche antes que á todas estas cosas se hubiesse da
do orden. Estando todo á punto, mando tocar sus
cheremias, trompetas, atambores, y otros instrumen
tos de guerra que entre ellos usan, donde resultó un
tan grandissimo ruido, que era cosa espantosa de oir,
mayormente á algunos de los nuestros, que no lo ha
bian acostumbrado, y luego despues comenzaron los
dos exércitos á acercarse uno de otro. El esquadron
del Conde de Angio que venia en la avanguardia, fué
el primero que arremetió á los Turcos que contra él
venian á manera de un juego de Agredez, la infante
ria y gente de apie que venia en delantera, fué la que
primero arremetió contra aquella del Conde, y no
fué poco el daño que recibió de la mucha quantidad
del fuego griego que con unos ingenios les lanzaron;
por otra parte llegó la gente de acaballo con tan es
pantoso estruendo y furia, que no fué possible á la
gente del Conde la sufrir, y assi en breve fué venci
da, de lo qual recibió el Conde enojo tan grande,
que casi pusiera su vida en riesgo si el Rey no lo re
mediara, el qual teniendo aviso dello, determinó con
toda brevedad ir en socorro de su hermano, y sin es
perar mas, teniendo su espada desnuda en la mano,
arremetió al caballo, y no paró hasta llegar aquella
parte donde los Turcos le tenian cercado, á los qua
les les dió tan grandes golpes de una parte y otra, que
á pesar suyo sacó á su hermano del peligro donde es
taba, aunque no sin trabajo por los muchos Turcos
que
SANT L U YS DE FRANCIA. IO I

que contra él lanzaron grande quantidad de fuego


griego, el qual en ninguna suerte le pudo empecer.
Tras el esquadron del Conde de Angio venia otro guia
do por el Señor Gautier de Chatillon, y en su com
pañía muchos valerosos y esforzados Caballeros (46).
Este esquadron fué muy fuertemente de los Turcos
acometido, y tan animosamente de los nuestros de
fendido, que despues de haber muerto á muchos de
sus enemigos, quedaron en fin victoriosos con muy
poca pérdida. El tercero esquadron guiaba Frey Gui
llermo Sonnac Maestre del Templo, el qual traia
muy poca gente, porque la mayor parte della murió
en la batalla que se dió el dia de carnestollendas, que
fué causa se fortificase, haciendo un ingenio de aque
lla piedra que de los Turcos habian ganado, los qua
les en poco tiempo, con fuego griego le quemaron,
arremetiendo despues con tanta furia, contra los Tem
plarios, sin que la llama del fuego que ellos mismos
habian lanzado contra el ingenio (que aun no estaba
apagado) fuesse bastante de ponerles miedo, y ansi
no obstante la mucha resistencia que hicieron los
Templarios contra los Turcos, fueron en fin venci
dos. Todo el campo estaba cubierto de alcancias, lan
zas, y flechas, que los Turcos contra ellos habian ti
rado, de suerte que no se parecia otra cosa. El Maes
tre y Capitan de los Templarios en la batalla que se
dió el dia de carnestollendas, perdió un ojo, y en
este otro rencuentro, perdió el otro, y juntamente la
vida como valeroso y esforzado Caballero. Desde un
esquadron que guiaba el Señor Guyon de Malvecin,
hasta otro que guiaba el Conde Guillermo de Flan
des,
1O2 CH R ON ICA DEL REY

des, venian en hilera tan gran número de Turcos,


que cercaban el esquadron que yo traia, el qual venia
tras estos dos, y se extendian hasta orillas del rio,
donde el Señor Guyon de Malvezin estaba con el su
yo; viendo los Turcos el esquadron del Conde de
Flandes puesto cara á cara dellos con una orden tan
concertada , no se atrevieron de arremeter contra el
mio, aunque bien cerca dellos estuviesse, de lo qual
no me holgué poco, porque la mayor parte de mi
gente estaba tan fatigada, por las muchas heridas que
habian recebido en las refriegas passadas, que ningu
no podia traer armas. El esquadron del Conde de
Flandes arremetió animosamente contra los Turcos, y
hizo el Conde señalados hechos, llevandoles siempre
por su grande esfuerzo, y valor, grandissima ventaja.
Viendo yo quan valerosamente lo hacian, mandé á mis
ballesteros disparassen contra los Turcos de á caballo,
que viendo el daño que ellos y sus caballos recebian,
desampararon su gente de ápie, y se fueron huyen
do, lo qual viendo el Conde, arremetió con mayor
furia que de antes contra los Turcos de á pie, y ma
tó la mayor parte dellos. Tras aquel esquadron venia
otro debaxo del gobierno del Conde de Potiers, los
quales por venir la mayor parte dellos á pie, y mal ar
mados, fueron de los Turcos de á caballo desbaratados,
y el Conde preso, el qual sin duda ninguna llevaran,
si los mercaderes, vivanderos, y otras gentes que
vendian y compraban en nuestro campo, no lo im
pidieran , los quales viendo que los Turcos llevaban
ansi al Conde, alzaron una grita extraña, corriendo
todos despues contra ellos, y sacando de su poder al
Con
SANT L U YS DE FRANCIA. I o3

Conde, les dieron despues caza hasta echarles fuera


de nuestro campo. En este encuentro se señaló mucho
el Señor Arnao de Comenge, Vizconde de Cocerans.
El qual decendia de España, y traia por armas y bla
son, una banda de gules en campo de oro, las quales
el Rey Carlo Magno, dió á sus antepassados, por los
buenos y leales servicios que en otros tiempos le hi
cieron, peleando contra los Moros que tenian usur
pada á España, y assimismo la provincia de Comen
ge, la qual reduxeron en la obediencia del Rey Car
lo; tras el esquadron del Conde de Potiers venia otro
guiado por el Señor Joceran de Bracamon, y era todo
de infantería, y no habia en todo ello un hombre de
á caballo, si solamente el Joceran, y Henrrique su hi
jo. Este esquadron fué furiosamente acometido de los
Turcos, contra los quales, los nuestros por ser pocos
difficultosamente pudieron resistir. Hicieron tantas
armas el Joceran y su hijo, contra sus enemigos, dan
doles grandes y poderosos golpes con sus espadas, que
les forzaron apartarse de su gente, contra la qual es
taban de tal suerte encarnizados los Turcos, que sin
duda ninguna la vencieran, si el Señor Henrrique de
Coba, Caballero no menos valeroso que prudente,
que en aquel tiempo estaba con el Duque de Borgo
ña, no les enviara socorro, y él mismo fué en perso
na, con una compañia de ballesteros, á los quales
mandó tirar contra los Turcos, los quales viendose en
peligro de muerte, por el venido socorro, fueron for
zados retraerse, dexando al Señor Joceran la vida,
que si un poco mas tardara el socorro le quitaran,
aunque despues la perdió por los infinitos y grandes
- gol
I O4 CH R ONICA DE L REY

golpes que recibió de los Turcos en aquella batalla,


la qual fenecida, mando el Rey llamar todos los Va
rones y Caballeros de su exercito, y dandoles ánimo
y consuelo, les habló desta suerte: señores y amigos
mios, ya vosotros claramente podeis conocer las cre
cidas mercedes, gracias, y favores que nos hace Dios
cada dia, dandonos victoria contra nuestros enemi
gos, ya sabeis como el Martes passado, que era dia
de carnestollendas, triunfamos de ellos con victoria,
echandoles fuera de sus propios alojamientos donde
agora tenemos los nuestros. Assimesmo el Viernes des
pues, en la refriega que con ellos tuvimos, peleamos
assi á pie como á caballo, tan valerosamente, que ga
namos mucha honra, perdiendo ellos la vida. Todas
estas victorias nos ha nuestro Señor dado, en cuyas ma
nos estan, y no en la de los hombres. Y pues que
del tanto bien nos ha venido, á todos en general os
ruego, le demos infinitas gracias, suplicandole nos
quiera mirar con ojos piadosos, dandonos gracia que
le podamos servir contra los enemigos de su santa fé,
y Evangelio. Tened por cierto, Señores, que si ansi
lo haceis, el todo Poderoso Señor no nos olvidará.
De aquella suerte animaba el buen Rey á su gente,
que todos en aquel instante prometieron cada uno
por sí, de hacer aquello que era obligado. Antes que
passemos en la historia mas adelante, será bueno con
tar la orden que el Soldan de Babilonia tiene en la
guerra, y de la gente que en ella le sirve.

CA
SANT LUYS DE FRANCIA. Io 5

C A P I T U L O XXXIII.

De que suerte de gente se suele el Soldan de Babilonia


servir en la guerra; la orden que tiene en el pelear,
y que remuneracion y pago les dá.
Hee de advertir que la mayor parte de la caballe
ría del Soldan son extrangeros, hijos de esclavos, que
los mercaderes que tratan allende el mar venden á
los de Egypto, que por mandado del Soldan los com
pran, y suelen los traer de Oriente, y esta es la ra
zon. Quando alguno de los Reyes de Oriente vence
en batalla á otro, el vencedor toma y prende toda la
gente del vencido que puede alcanzar, y vendela des
pues á estos mercaderes que diximos, los quales los
van á vender en Egypto. Los hijos que de estos es
clavos descienden, los hace criar y guardar el Soldan
eon grandissimo cuidado; comenzandoles de apuntar
la barba, los hace enseñar, y exercitar en tirar el ar
co, y aquello es todo su passatiempo, y exercicio, y
ansi cada dia los hace tirar delante del, y á los que
van enreciando les manda dar otros arcos mas fuertes
y recios, conforme á sus fuerzas. Estos tales son llama
dos Baboris. Estando para recebir la orden de Caballe
ría, el Soldan los arma Caballeros, y traen la misma
devisa y armas del Soldan, de oro fino, excepto que
por diferenciarlas algun tanto, ponen en ellas unas
bandas coloradas, algunos en lugar dellas ponen ro
sas, aves, sierpes, griffos, y otras especies de ani
males, que á ellos les da gusto. Estos son los llama
- -
-º O dos
1 o6 CH R O N ICA DE L REY.

dos en la guerra los Caballeros de la Halcqua como


aca diriemos, Archeros de la guarda del Rey, porque
tienen siempre cargo de guardar la persona del Soldan
que aun tiene mas cerca de sí otras guardas, que sir
ven unos de porteros, otros de menestriles, los qua
les en amaneciendo tocan sus instrumentos, y des
pues al levantar del Soldan, y ansi mismo á la noche
quando se quiere acostar, con un ruido tan grande,
que si por caso aquellos que estan alli presentes, ha
blan unos con otros, es escusado poderse entender.
No se permite á estos menestriles tañer sus instrumen
tos, hasta que el Maestre del Halcqua se lo manda.
Al son de los quales toda la gente de guerra del Sol
dan, se junta y allega delante de su posada, donde
por el Maestre de Halcqua, les es la voluntad del
Soldan declarada, el qual de su autoridad manda que la
cumplan. Quando va el Soldan en persona á la guer
ra, y el Caballero del Halcqua pelea animosamente
en ella, el Soldan le hace su Almirante, ó Capitan de
Infantería, conforme á su merecimiento. De suerte
que aquel que mejor lo hace lleva mayor gualardon,
que es causa que cada qual procura, y se esfuerza de
hacer mas de lo que puede. Aunque con algunos usa
despues el Soldan de una grandissima crueldad y tira
nía, porque si acaso por su valor y merecimiento
vienen á tener tanta pujanza y riqueza, que puedan
passar sin el Soldan, él de miedo que no le quiten la
vida, ó se alcen con su estado, los hace secretamente
prender, y poner en prisiones, donde miserablemen
te mueren: tomandoles despues todos sus bienes, sin
-
tener respecto á sus hijos y mugeres. En el tiempo
v. que
SA NT L U YS DE FRANCI As 1o.7

que el Rey Sant Luys estaba allende el mar, usó con


algunos de sus vasallos, de la mayor crueldad del
mundo, porque en lugar que les habia de dar premio
por haber valerosamente peleado en una batalla don
de prendieron á los Condes de Monfor, y Barn (47),
los hizo morir mala muerte. Lo mismo hizo á otros
vasallos suyos llamados Bodendars, los quales des
pues que hubieron vencido al Rey de Armenia, ene
migo del Soldan, fueron á darle las nuevas de su
victoria, y hallaronle cazando, y despues de haberle
hecho su acatamiento, les respondió que en mal ho
ra viniessen, y que no les agradecia su venida, pues
con ella le habian estorbado la caza, finalmente, le
hizo despues cortar las cabezas. -

C A P I T U L O XXXIV.

Como despues de muerto el Soldan de Babilonia,


le sucedió su hijo, y de lo que hizo en º
el principio de su reynado, que fué
causa de su muerte.

Volviendo á nuestro proposito, arriba contamos


como despues de tomada Damiata, el Soldan de Ba
bilonia murió. El qual dexó un hijo de edad de vein
te y cinco años, no menos discreto que diestro en el
arte militar. Al qual su padre, teniendo miedo no le
desposeyesse y quitasse el estado, habia enviado en
Oriente, proveyendole alli de un Reyno que era su
yo. Despues de muerto el Soldan su padre, los Almi
rantes de Babilonia le enviaron á llamar y en llegan
- - O 2 do
º
1 o8 CH R ON ICA DE L REY

do le eligieron luego por Soldan, como verdadero suc


cesor del padre. Como él se vió Señor y Soldan de
Babilonia, quitó al Condestable, Almirantes, y otros
Gobernadores, los cargos y oficios que tenian en vi
da del Soldan su padre, proveyendo dellos á ciertos
Caballeros que consigo truxo de Oriente. De lo qual
se agraviaron tanto los otros, que desde aquella hora
(temiendo no les mandasse tambien despues quitar las
vidas como habia hecho su padre á otros) conspiraron
en su muerte, y para que hubiesse effecto, procuraron
de ganar la voluntad de los Caballeros del Halcqua,
que como contamos, tenian cargo de guardar siempre
la persona del Soldan. Los quales les prometieron
que en hallando ocasion propia, le quitarian sin fal
ta la vida.

CA PIT UL o XXXV.
Como los cuerpos de las personas que murieron en las
dos precedentes batallas, que fueron echados en el rio,
poco tiempo despues salieron sobre el agua, y como ansi
por esta ocasion como por otras, hubo por todo el
campo del Rey Sant Luys, grandissima pestilencia, y
enfermedad contagiosa, y como fué destruido por
hambre, y como el Rey se passó con el
Duque de Borgoña. -

Despues de fenecidas aquellas dos batallas que arri


ba contamos, que fueron á maravilla grandes y crue
quales assi de una parte como de otra
lissimas, las
murieron grandíssimo número de gente. Sucedió en
- - Y. Inll CS
SANT LUYS DE FRANCIA, Io.9

nuestro campo un grandissimo mal y desastre, por


que al cabo de diez dias despues de la postrera bata
lla, los cuerpos de todos aquellos que murieron en
ella, que fueron echados en el rio que passaba entre
los dos exércitos, tornaron sobre el aguá , causolo el
haberseles podrido la hiel. Como estos cuerpos iban
por el rio abaxo, fueron detenidos en la puente, por
estar á la sazon el agua muy crecida, y ellos ser en
tan grandissima quantidad. De manera que desde la
una orilla del rio hasta la otra no se parecia otra cosa.
Lo qual venido á noticia del Rey , mandó ir á la
puente cien peones, para que apartassen los cuerpos
de los Christianos de entre aquellos de los Moros, y
para solo aquello estuvieron aquellos cien peones ocho
dias que no entendieron en otra cosa. A los cuerpos de
los Christianos enterraban dentro un grandíssimo fo- ,
so, unos sobre otros, que de verlo era la mayor com
passion del mundo. Y á los cuerpos de los Turcos ha
cian por fuerza passar debaxo la puente para que fues
sen el rio abaxo hasta dar en el mar. Era tan gran
díssimo el mal olor que de ellos salia, que era cosa
impossible poderlo sufrir; y ansi todos los que alli
estuvieron mirandolo, por amor de aquel mal olor
murieron todos de peste. En toda aquella quaresma
no se comió en nuestro campo otro pescado, si sola
mente unos peces de aquel rio llamados Barbotas,
que comunmente suelen comer cuerpos muertos, y
cosas hediondas. Y ansi esto, como haber mucho tiem
po que en toda aquella tierra no llovia, fué causa que
en todo nuestro campo dió grandíssima pestilencia y
grave enfermedad, de la qual murieron la mayor par
- te
I IO C H R ON ICA DE L REY.

te de nuestra gente. A todos aquellos que de ella es


taban heridos, se les secaba la carne de las piernas de
suerte, que no se parecia si solo el huesso. Y el cuero
que se les paraba leonado negro, y lleno de tierra.
De manera que parecian botas viejas, las quales por
haber mucho tiempo estado de tras de algun cofre, es
tan muy arrugadas y llenas de moho. De mas de esto
se les hacia, entre los dientes y encias, unas llagas,
y mal tan grande, que despues se les venia á cance
rar, de lo qual procedia un mal olor de boca tan
grande, que no era posible poderlo suffrir ni llegarse
unos á otros. Pocas gentes escaparon de aquella en
fermedad, sin muerte, y la mas evidente señal que
daban quando querian morir, era que les salia sangre
de las narices, y luego despues morian. Teniendo los
.Turcos aviso de la enfermedad que habia dado por
todo nuestro campo, procuraron de molestarnos por
otra parte. De esta suerte, las personas que solian
proveer y abastecer el campo, solian traer los basti
mentos por la parte de Damiata, y como los Tur
cos lo entendieron. Desde alli en adelante les cogie
ron tan sutilmente con todo lo que traian que no se
pudo saber en nuestro campo de donde nos procedia
tanto daño, y falta que teniamos de bastimentos,
porque ya de aquella parte no nos venia ningunos, y
nunca se supiera si por ventura no escapara de sus
manos una nao del Conde de Flandes, que dixo co
mo las galeras del Soldan estaban esperando las nues
tras que traian bastimentos de la Villa de Damiata á
nuestro campo, y que ya habian tomado y destroza
do mas de ochenta galeras y naos de las nuestras, y
Imller
SANT LUYS DE FRANCIA, 1 Ir

muerto á todos los que en ellas venian. Por lo qual


en todo el campo hubo grandissima falta de bastimen
tos, y valia una vaca ochenta libras, y un carnero
treinta, y un puerco otro tanto. El barril del vino
valia diez libras, y un huevo valia doce dineros.
Viendo el Rey haberse todas las cosas de aquella suer
te encarecido, y el poco remedio que en ello habia,
determinó de juntar su exército con el del Duque de
Borgoña, y para que su gente pudiesse con menos di
ficultad passar en él, sin ser impedidos de sus enemi
gos, mandó hacer una barbacana junta aquella puen
tecilla de la qual arriba tratamos, y estaba de arte
que de ambas partes podian entrar por ella á caballo,
acabada la barbacana. Todos los nuestros se armaron
y comenzaron de passar, pero los Turcos que dello
fueron avisados, esperaron que comenzassen á passar
y despues fueron á dar furiosamente en la retroguarda
del exército, y prendieron al Señor Herrar de Valeri,
que muy presto fué de su hermano socorrido, lo qual
viendo el Rey no quiso partirse del campo hasta que
todo el bagage fuesse passado, y despues él passó
acompañado de algunos Caballeros. El Señor Gautier
de Chatillon que guiaba la retroguárda, queriendo
passar, fué impedido de los Turcos, y puesto en har
ta necessidad, porque los que estaban á caballo les ti
raban por una parte grande número de flechas, y
otros que estaban á pie, por otra parte les tiraban
muchas pedradas, y peor les succediera, si el Conde
de Anjou no los fuera á socorrer, el qual los puso
todos en salvo.
- -
- -

- º - , . . .. . .

CA
I I2 CH R ON ICA DE L REY

C A P I TU L o XXXVI.
De la muerte del Señor Hugo de Landricor, y lo que
aconteció á seis Caballeros, y de la enfermedad del
Señor de Jonvila, auctor desta Chronica.
- e * - -

Acanció en aquel tiempo una cosa que yo no he


querido dexar de poner aqui, y es: que en nuestro
campo murió un muy valiente y animoso Caballero
llamado Hugo de Landricor, el qual fué enterrado en
una capilla mia. Estando el cuerpo en la capilla, al
tiempo que se hacia el officio de la Missa, seis Caballe
ros amigos del muerto, estaban cerca de alli, arrima
dos á unos costales de avena, riendo y parlando muy
recio, de suerte que estorbaban al Capellan que decia
la Missa , y fué necessario que yo saliesse á decirles
que callassen que era muy mala crianza reir y hablar
mientras se decia la Missa, á esto me respondieron
ellos, que aquello que estaban tratando era de tornar
á casar la muger de aquel Caballero muerto. De lo
qual les reprendí mucho, diciendoles como habian tan
presto olvidado la amistad que con aquel Caballero
muerto tenian. Pero Dios despues les dió el pago que
merecian, porque despues todos murieron en una ba
talla que hubimos contra los Turcos, y quedaron en
aquel campo porque no hubo quien los enterrase. E
yo certifico que ví despues á sus mugeres que se ha
bian tornado á casar. De manera que muchas veces
acontece que aquellos que hacen burla de otros, se
hallan ellos mismos burlados. En lo que particular
n16ºn
SANT L.U YS DE FRANCIA. 1 13

mente á mí toca, certifico que de mas de las heridas


que recibí en la batalla que se dió el dia de carnesto
llendas, estuve tan malo de aquella enfermedad que
por todo el campo reynaba, que se me pararon las
piernas, y boca como á los demas, y allende desto
tenia una quartana doble (de la qual nos guarde Dios)
que no se me quitó mucho tiempo despues, aconte
ciónme un dia que estando oyendo missa, el Capellan
que la decia, que estaba tocado de la misma enfer
medad, se desmayó, y ansi como yo le vi caer en el
suelo, me levante de la cama assi malo como estaba,
y tomandole en brazos le hice volver en sí, de ma
nera que acabó su missa, la qual acabada, se murió
luego en la hora. . .. . . . . .
C A P I T UL o XXXVII.
Del trato de paz que se hizo entre el Rey Sant Luys
y el Soldan, que no tuvo efecto, y de la miserable suerte
de aquella enfermedad pestilencial, que de mas en
mas continuaba en el campo.
, , , , , , ,, ,
Entre los del Consejo del Rey, y los del Consejo
del Soldan, se hizo un cierto trato de paz. Y fué se
ñalado un dia cierto para tratar de ella, y alegar an
si de una parte como de la otra las razones, y ofre
cimientos convenientes para la conclusion de ella.
Llegado el dia fué acordado lo que se sigue. Luego el
Rey volveria al Soldan la Villa de Damiata, y el Sol
dan volveria al Rey la Ciudad de Hierusalem, y que
le guardaria todos los enfermos y municiones que es
- / P ta
I 14 CH R O N ICA DE L. RE Y º

taban en Damiata, los quales le volveria despues con


los ingenios que habia ganado todas las veces que él
enviasse por ellos. Venido el tiempo que para todas
estas cosas se habia de tomar seguridad, para que es
tuviessen mas firmes. El Rey de su parte quiso dará
los Turcos en rehenes al Conde de Potiers, ó el Con
de de Artois sus hermanos, de que compliria lo pro
metido. Pero el Soldan no los quiso recebir, porque
queria á la persona del mismo Rey. Lo que viendo
el buen Caballero Jofre de Sergines, respondió á los
Turcos, que por ninguna cosa tal se haria, y que an
tes recebirian todos muerte, y assi por entonces no
se efectuó el negocio, y en esto se augmentaba de
mas en mas la enfermedad, en el campo. De manera
que los zurujanos eran forzados, cortar la carne á raiz
de las encias de los pobres enfermos, porque se les pu
dria de suerte, que no podian comer bocado, lastimo
sa cosa era oir los alaridos y quexas que los pobres en
fermos hacian al tiempo que les quitaban aquella car
ne superflua.

C A P I T UL o XXXVIII. •,
.., 2 . r , , , - o, er - -

Del aparejo que el Rey Sant Luys hizo para


volverse á Damiata, y de lo que
le - aconteció.
2 - º -

Vendo el Rey Sant Luys aquella tan contagiosa


y miserable enfermedad , de mas en mas augmentar
se, levantando su rostro al cielo, y juntas las manos
comenzó á dar gracias á Dios, de todo lo que le en
V12 -
SANT L U YS DE FRANCIA. II 5

viaba, y viendo que mucho tiempo no podia estar


alli sin perecer él con toda su gente, ordenó que to
dos se partiessen para Damiata, el Martes despues de
Casimodo, y mandó á los marineros que tuviessen á
punto los navios, y que acogiessen en ellos todos los
enfermos. Assimismo mandó el Rey á un Caballero
llamado Joselin de Corvant, y á los maestros de obras
é ingenieros, que cortassen las cuerdas que sostenian
la puente que entre nuestro exército y el de los Tur
cos estaba, lo qual no hicieron, de donde nos vino
harto daño. Los marineros del Rey (para que se ca
llentasen los enfermos) encendieron grandes hogue
ras, aguardando que llegassen los navios y galeras
que esperaban, y estando en esto vino contra ellos
una compañia de Turcos, los quales les hicieron taxa
das, y algunos marineros que se escaparon, saltaron
de presto en sus navios, y cortando las cuerdas, co
menzaron á navegar por el rio abaxo. Y viendo el
Rey que cada qual procuraba de salvarse, y él quedaba
solo, mandólos llamar á todos, y para que volviessen
les hacia tirar muchos garrotes, mandandoles que no
se fuessen hasta que él mandase otra cosa. Al manda
do del Rey obedecieron los marineros, y se detuvie
ron, donde los dexarémos por contar como el Rey
Sant Luys fué preso de los Turcos.
-
-- º , , -. - - . -
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1 16 C H R O N ICA DE L REY. 2
«.
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- C A P I T UL o XXXIX.
-
* * - - - -
. . . . . . . . . . . . . .. . .. . ... , f , ,, , , , o " " (),

Como el Rey fué preso de los Turcos.

Eando el exército del Rey en punto de partirse,


hizo el Rey una cosa que no debiera, porque dexó
su esquadron, y passóse en el del Señor Gautier de
Chatillon, que conducia la retroguarda, iba caval
gando en un caballo medianó. Viendo los Turcos que
casi todo nuestro exército era partido, vinieron fu
riosamente sobre la retroguarda, la qual sin dificultad
desbarataron. El Rey se señaló tanto en el encuen
tro, haciendo hechos tan valerosos, que no solamen
te parecia que no estaba malo, pero que sus fuerzas
eran mas que humanas, y metióse tan adelante, en
tre sus enemigos, que fué de su gente desamparado,
aunque no del Señor Jofre de Sergines, que nunca lo
dexó: antes le defendió muy valerosamente, dando á
sus enemigos tan poderosos golpes que no parecia si
no que cada rato se le iban doblando las fuerzas, y co
mo veia que los Turcos descargaban sobre el Rey, él
con grandissima presteza recebia los golpes, arreme
tiendo despues contra ellos como un bravosíssimo
leon, dandoles tan grandes cuchilladas, que les hacia
retirar, hizo tantas armas aquel dia, que á pesar de
los Turcos sacó al Rey de entre todos ellos, y lo lle
vó á una villeta que alli cerca estaba, llamada Cazel,
y alli le apeó y puso en el regazo de una muger que
era natural de Paris, donde se desmayó el Rey, y
pensaron todos que verdaderamente era muerto, assi
-”. ” s - por
SA NT , LU Y S DE FRANCIA. 1 17

por razon de la grande enfermedad que tenia, como


por el mucho trabajo que habia passado, en fin alli
lo prendieron los Turces. Pero antes que esso fuesse,
llegó á él un Caballero llamado Felippe de Monfor,
que le dixo como él venia de ver el Almirante del
Soldan, con quien otras veces habia tratado de hacer
treguas, y que si él era servido que él tornaria á tra
tar dello. El Rey le respondió que sí, y que las ha
ria de la manera que los Turcos quisiessen, con esto
se volvió el Señor Felipe de Monfor donde estaba el
Almirante, y otros que por parte del Soldan habian
ya acordadas las treguas, y por seguridad dellas qui
taron sus turbantes y tocados, y assimismo dió de su
parte el Señor de Monfor, en señal de seguridad, su
anillo al Almirante, y como ansi de una parte como
de otra, se concluian estas cosas. Un traidor de Uxel,
del Rey Sant Luys, llamado Marcelo, con voces al
tas comenzó á pregonar, Señores Caballeros: el Rey
manda que os rindais al enemigo, y no querais ser
causa de su muerte. De oir tal pregon estuvieron to
dos muy suspensos, y extrañamente espantados, y
pensando que el Rey ansi lo mandaba, queriendo cum
plir su voluntad, entregaron todos sus armas y per
sonas á la merced de los Turcos. Lo qual viendo el
Almirante dixo al Señor Felippe de Monfor, que no
le asseguraba la tregua, pues veia todos los nuestros ya
en poder de los Turcos. De lo qual estuvo el Señor
Felippe de Monfor no menos suspenso que turbado,
porque bien sabia que aunque él era mensagero dipu
tado para tratar las treguas, que no le harian mejor
tratamiento que á los demás. Porque en Egypto es
- COS
I I8 C H R ON ICA DE L REY º

costumbre que quando entre los Príncipes de aque


lla tierra son enviados algunos embaxadores para tra
tar de paz, o tregua, si durante aquel tiempo por di
cha se muere alguno dellos en tiempo que la tregua
d paz no se haya concluido, los tales embaxadores
son detenidos como prisioneros, y para libertarse han
de dar muy buen rescate.
C A P I T U L O X L.

En el qual se declara como el auctor, y los demás que


se habian embarcado pensando salvarse en Damiata,
fueron por los Turcos presos, y del tratamiento
que despues les hicieron.
Pensando evitar nosotros lo que los demás de nues.
tros compañeros no habian podido, determinamos de
embarcarnos, y salvarnos en la Villa de Damiata, pe
ro sucedionos como á ellos, porque fuimos todos pre
sos, como aqui despues vereis. Al tiempo que esta
bamos navegando, se levantó un tan terrible viento
contra nosotros, que nos cogió el filo del agua, de
manera que no podiamos passar adelante, y assi nos
fué forzado volver atras, hácia donde los Turcos es
taban, y llegamos quando amanecia, donde estaban
las galeras del Soldan puestas para esperar los que bas
tecian y proveian nuestro campo, en el instante que
dellos fuimos descubiertos, comenzaron á vocear y
lanzar contra nosotros grandíssima quantidad de al
cancias llenas de fuego griego, tanto que parecian
caerse las estrellas del cielo sobre nosotros; los pri
- 1162
º

SANT LU YS DE FRANCIA. 1 19

meros que encontraron fueron unos Caballeros que


el Rey habia espresamente dexado para guardar los
enfermos que se iban á Damiata, pero, volvió ále
vantarse el viento con mas furia que de antes, que
nos apartó unos de otros, y despues á todos nos echó
en la orilla del rio, de la otra parte del qual estaban
ciertas naos de Christianos que nuestros enemigos ha
bian tomado, á los quales no osamos allegar, por ser
ellos muchos, y por ver que mataban á todos los
Christianos que estaban en las naos, y despues los
echaban en el rio; viendo los Turcos que les tenia
mos miedo, y que no osabamos llegar, tiraron con
tra nosotros muchas flechas. Viendo yo esto, me hi
ce de presto armar para resistir contra la furia de los
golpes, y en esto algunos de los mios que estaban en
la punta de la nao, me llamaron á grandes voces, di
ciendo que mis marineros de miedo que tenian no
les matassen los Turcos á flechazos, querian tomar
tierra, donde llegando nos passarian todos á cuchillo.
Entonces yo, por impedir que los marineros no lo
hiciessen, puse mano á mi espada, y les amenacé de
muerte, si mas adelante passaban, y ellos me respon
dieron que no les era possible ni aun volver atras, si
no era ir aquella parte, o echar alli el ancora, lo que
luego á la hora se hizo, y no se acertó mal en ello.
Desde alli á poco llegaron á nosotros quatro galeras
de Turcos, y eran cerca de diez mil, yo llamé á mis
Caballeros para que me diessen consejo de lo que se
habia de hacer, si nos habiamos de rendir á ellos, o
á los que estaban en tierra. Y todos me aconsejaron
Il OS ¿ á los de las galeras, porque nos ten

- drian
2O CH R ONICA DEL REY

drian juntos, y no nos apartarian unos de otros. Alli


estaba un Clerigo que decia que en ninguna suerte lo
hiciessemos, y que antes habiamos de morir, porque
nuestras almas irian derechas á la gloria. Ninguno de
los otros fueron dessa opinion, porque otra les daba el
deseo que tenian de vivir. Como yo vi que nos era
forzado rendirnos, tomé un cofrecillo donde estaban
todas mis muy preciosas joyas y reliquias, el qual eché
en el rio. Entonces me dixo uno de mis marineros, que
sino permitia dixesse que era primo del Rey, los Tur
cos nos matarian á todos. Yo le respondí que dixesse
lo que él quisiesse, y en esto llegó á nos la mas delan
tera de las quatro galeras, y juntandose con nuestra
nao, le echaron garfios. En aquella hora me envió Dios
un renegado que era natural de la tierra del Emperador
Federico, el qual venia desnudo, solamente traia cal
zados unos zaragüelles de lienzo. Este vino nadando
hasta donde yo estaba, y me dixo: Señor, mucho os
cumple creer y hacer lo que yo os dixere, sino sabed
que teneis la vida en grande peligro; salid de presto
de vuestra nao, y echaos de presto en el agua, é yo
os pondré á salvo, sin que los Turcos os vean, por
que se ocuparán á destrozar vuestra nao. En esto hi
zo echar desde su galera hasta mi nao una cuerda
para que mas á salvo passasse, yo dando credito á lo
que aquel renegado me decia, me eché en el agua,
y él me recogió y llevó siempre asido, porque de
otra manera me ahogara segun estaba de flaco por la
grande enfermedad que tenia. Desta manera me lle
vó hasta su galera, donde hallamos mas de ochenta
Turcos, sin los que habían ido á saquear mi nao,
los
SANT L U YS DE FRANCIA. 2

los quales tardaron poco de saltar con toda la presa


en tierra, y entonces pensé perder la vida, si aquel
renegado no resistiera contra los que me la querian
quitar. Pero su resistencia aprovechara poco, si él no
dixera ser yo hermano del Rey, aun con todo eso me
parecia tener de contino el cuchillo en la garganta, y
ansi pensando haber llegado la última hora de mi vi
da estuve muy grande rato echado las rodillas en
tierra aguardando la muerte, de la qual Dios por su
santa gracia me libró, con el ayuda de aquel pobre re
negado, que me llevó á un castillo cerca de alli, donde
hallamos unos Caballeros Turcos, los quales viendome
en el estado en que estaba, tuvieron de mí alguna lás
tima, y quitandome las armas, me echaron despues so
bre una manta de fina grana aforrada en seda verde (48),
que mi madre me dió quando partí de Francia; uno
dentre ellos me truxo una caperuza que puse en mi ca
beza. Desde alliá poco me tomaron unos grandíssimos
temblores y calosfrios, que procedian, ansi del miedo
de la muerte, como de las congoxas que me causaba
la enfermedad. En esto pedí un jarro de agua que en
aquel instante me fué traido, y queriendo probar de
tragarla no me fué posible, porque se me habia he
cho una apostema en la boca, donde poniendo el
agua luego la tornaba á echar por las narices. Vien
dome en tal estado, y que aquella apostema me iba
poco á poco ahogando, envié á llamar algunos de los
mios, á los quales dixe como me finaba, los quales
comenzaron todos á llorar. El Turco que me habia
salvado les preguntó porque lloraban, y ellos le res
pondieron, que porque yo memoria, y que aquella
Q. - apos
I 22 C H R O N ICA DE L REY

apostema me ahogaba, y él consolandoles dixo que


no tuviessen pena, porque en breve me daria á be
ber cosa con que sanaria della antes de dos dias; an
si fué Dios dello servido, con ayuda de aquel Turco.
C A P I T U L O XLI.

Como estando el auctor preso, uno de los Almirantes


del Soldan le hizo ciertas preguntas, de lo que á ellas
respondió. Del tratamiento que los Turcos hicieron á los
pobres presos Christianos que estaban malos, y como el
Almirante llevó el auctor donde estaba el Rey,
y otros muchos Señores.

Emde yo ya con alguna mejoría. El Almirante


del Soldan envió por mí, y me preguntó si era yo
hermano del Rey, como se habia dicho, é yo le res
pondí que no, y que por cónsejo de uno de mis ma
rineros, y por temor de la muerte, lo habia dicho.
El Almirante me dixo que no habia sido mal acon
sejado, porque de otra manera nos hubieran á todos
muerto. Preguntome tambien si conocia al Empera
dor Ferry (Federico) de Alemaña, y si era deudo
suyo, é yo le respondí que sí, porque mi madre era
prima hermana del Emperador. El Almirante me di
xo que por solo esso me queria mucho mas que de
antes. Y un dia, estando yo comiendo, envió á lla
mar un hombre rico que era natural de Paris, el qual
me dixo muy espantado: ¿pues como, Señor, hoy
viernes estais comiendo carne ? lo qual me peso en
extremo, aunque veia haber sido hierro, y ansi puse
y , ¿ de
SA NT L U YS DE FRANCIA. 1 23

de presto la escudilla en que comia en tierra; pre


guntandome el Almirante que porque causa hacia
aquello, yo le respondí que los Christianos tienen
costumbre de no comer carne los viernes, dixome el
Almirante que no tuviesse pena, que pues habia si
do descuido, no me culparia Dios dello. El Domin
go siguiente mandó el Almirante baxar del castillo
todos los Christianos que tenia presos, y luego los
hizo embarcar en una nao, y entre ellos sacaron á un
pobre Capellan mio, que (por estar muy malo) assi
como le dió el ayre se desmayó. Viendo aquello los
Turcos le acabaron de quitar la vida, y despues le
echaron en el rio, y aun á todos los que estaban do
lientes. Como yo vi tan gran crueldad, les dixe por
lengua de mi Turco, que en hacer aquello hacian la
mayor inhumanidad del mundo, y contra la ley de
Saladino el Pagano, que prohibe ninguno dé muerte
al que una vez ha comido de su pan y sal. A esto
respondieron los Turcos que aquellos á quien ellos la
habian dado, eran personas de poco valor y efecto,
porque estando ansitan malos no podian ser de pro
vecho. Desde á poco truxeron los Turcos delante de
mí todos mis marineros, diciendo que ya todos ha
bian renegado, lo que yo les dixe que no creyessen,
y que si por ventura alguna cosa habían hecho, ha
bia sido por miedo de la muerte, pero que estando
en su libertad volverian á la fe de Christo. El Almi
rante me dixo que en aquello tenia mucha razon, por
que segun dice Saladino el Pagano, raras veces, y ca
si ningunas, se hace de un Christiano un buen Mo
ro, y por conseqüente, de un Moro un buen Chris
.

... - Q 2 t13l
I 24 cH R o N ICA DE L REY

tiano. Y en esto cavalgó el Almirante en un caballo,


y á mí me hizo cavalgar en un palafren que por su
mandado me fué dado, y fuimos juntos donde estaba
el Rey Sant Luys preso, y á la entrada de una tien
da hallamos un Escribano Turco que por mandado
del Soldan assentaba los nombres de todos los pre
sos; alli fué el mio asentado como el de los demás,
y aquel Turco que como he contado me salvó des
pues de Dios la vida, se despidió de mí, diciendome
que le perdonasse porque no le era possible tenerme
mas larga compañía, y sobre todo me encomendó tu
viesse cuenta con un muchacho que conmigo venia,
y que siempre le llevasse de la mano, porque de otra
manera los Turcos le matarian. El muchacho se lla
maba Bartolomé de Monfaucon , hijo de un Caballe
ro Señor de Monfaucon y de Bar: como hubieron
assentado mi nombre, el Almirante me llevó en otra
tienda donde estaban todos los Varones de Francia,
y mas de otros mil (49) presos con ellos. No fué po
co el contento que todos recibieron de verme, por
que verdaderamente me tenian por muerto.
C A P I T U L O XLII.

En el qual ampliamente se declara lo que se trató sobre


el rescate del Rey, assi por parte de los Christianos,
como por parte de los Turcos, y otras cosás
harto lastimosas de oir.

Eande el Rey Sant Luys con todos sus Caballe


ros en aquella tienda presos, vino alli un Turco que
1re
SA NT LU YS DE FRANCIA. 125

representaba ser hombre de mucha autoridad, que nos


mando passar en otra tienda, que fué harto contra
nuestra voluntad, por vernos apartados del Rey. Cer
ca de aquella tienda estaba un corral cercado de altas
tapias, y en él encerrados infinitos Caballeros y otros
presos Christianos, los quales los Turcos sacaban uno
á uno del corral, preguntandoles si se querian volver
Turcos, y renegar la fe de Jesu-Christo, los que de
cian que si, ponian á una banda, y á los que no cor
taban las cabezas. Dende á poco nos envió el Soldan
algunos sus privados, y llegando preguntaron que á
quien darian la embaxada que de parte del Soldan
traian. Todos fueron de opinion que la diessen al Con
de Pedro de Bretaña. Entonces un intérprete que
aquellos Turcos traian, que entendia y hablaba la
lengua Francesa, comenzó á hablarles desta manera.
Señores, por mandado del Soldan somos venidos aqui
para saber de vosotros lo que determinais hacer so
bre vuestra libertad, y lo que pensais dar por vuestro
rescate. A esto respondió el Conde de Bretaña, que
la libertad deseaban todos como la vida, y que á true
co de ella darian por su rescate todo lo que justo fues
se. Preguntaronle despues si darian por su rescate
ciertas plazas y castillos que pertenecian á algunos Se
ñores Christianos que estaban allende el mar. El Con
de respondió que no, porque aquellas plazas y casti
llos eran del Emperador de Alemaña, que jamas con
sentiria tuviesse el Soldan dominio sobre sus tierras.
Tornaronle á preguntar, si daria uno de los dos cas
tillos, el del Templo, ó el del Hospital de Rodas (5o).
Fuele respondido que no, porque seria quebrantar, si
tal
1 26 C H R ON ICA DE L REY

tal hiciessen, el juramento que hacen aquellos á quien


se entrega y comete la gobernacion dellos, que es que
por rescate de nadie, ó de otra qualquier suerte, no
se dé ni entregue alguna plaza ó castillo destos. Oyen
do los Turcos esta respuesta, le dixeron que bien se
parecia quan poca era la gana que tenian de librarse,
pero que en breve tiempo les serian enviados ciertos
maestros esgrimidores, que les harian el mismo jue
go que habian hecho á muchos otros, y con esto se
volvieron donde el Soldan los estaba esperando. Des
de á poco vino alli otro Turco viejo, el qual repre
sentaba no menos autoridad que el passado, acompa
ñado de muchos Turcos mancebos muy bien dispues
tos, los quales traian las espadas desnudas en sus ma
nos. Yo os dexo pensar si en aquel, tiempo tuvimos
esperanza de vivir mas, viendo aquella multitud de
gente venir en semejante estado. Aquel Turco viejo
nos hizo preguntar por su intérprete, que si era ver
dad que creiamos en un solo Dios verdadero que re
cibió muerte y passion por nosotros, á lo qual res
pondimos todos que sí por cierto. Pues, dixo el in
térprete, que Dios sufrió tanto por vosotros, no es
mucho que vosotros sufrais muerte por él, y conso
laos, que pues vuestro Dios pudo tanto que se resu
citasse, podrá ser al presente favoreceros á todos. Aca
bada el intérprete su plática, el Turco viejo con to
da aquella gente, se fué sin hacer mas efecto, que no
fué poco el contento que delio recebimos, porque
cierto pensabamos que no habian venido á mas de á
cortarnos á todos las cabezas. Desde á poco tornaron
los Turcos que habian venido primero, y nos dixe
-- . ITOIl
SA NT L U YS DE FRANCIA. 127

ron que el Soldan tenia voluntad de libertar al Rey


y á todos nosotros, y que convenia que quatro de
entre nosotros fuesse donde estaba el Soldan, para sa
ber y entender el trato de nuestra libertad. Para ello
fueron cometidos, los Señores Juan de Valeri, Felip
pe de Monfor, Baldoin de Ebelin Senescal de Chi
pre, y Guyon de Belun su hermano, Condestable de
Chipre, Caballero dotado de muchas y buenas par
tes, y era muy amigo de los Franceses, los quales
despues volvieron con la resolucion de nuestra liber
tad, como adelante se declarará. Hase de advertir que
antes que el Soldan nos enviasse sus Embaxadores,
los envió al Rey pidiendole lo mismo que á nosotros,
y él les hizo la misma respuesta, lo que viendo los
Turcos, y la poca voluntad que el Rey tenia de acor
dar á sus demandas , usaron con él de grandíssimas
amenazas : diciendo que le pondrian en los bernicu
los, que de todos los generos de tormentos que ellos
suelen usar, es el mas bravo, porque son dos grandes
maderos que se junta uno con otro; sobre el madero
que está por la parte de abaxo, echan de lado al que
quieren dar tormento, y hacen que ponga las pier
nas atravesadas en otros maderos que estan fixados
en ellos, y despues dexan caer el madero de arriba
sobre el de abaxo, y por el gran peso que tiene aquel
madero, descoyunta y quebranta todos los huessos del
que está echado en medio, y por hacerle mas pade
cer, le dan de tres en tres dias el mismo tormento, del
qual hizo el Rey poco caso, respondiendoles que pues
estaban en sus prisiones, podian executar en su perso
na todos los tormentos que les pareciesse. Como vie
- - TOn
I 28 , º CH R ONICA DEL REY

ron los Turcos que con amenazas no podian vencer


al Rey, se fueron de alli, donde dende á poco vol
vieron y le preguntaron qué es lo que daria por su
rescate de demas de devolverá Damiata. Y el Rey res
pondió que si el Soldan queria tomar rescate que no
excediesse de justo precio, que él escribiria á la Rey
na su muger que se lo enviasse, y el de toda su gen
te. Los Turcos le dixeron si por fuerza habia de dar
dello parte á su muger, y él les dixo que sí: por ser
ella todo su bien y cara compañía. Volvieron los Tur
cos á saber del Soldan quanto pedirian al Rey por su
rescate, el qual pidió docientos mil pesantes de oro,
que en aquel tiempo valian quinientas mil libras (51).
Con esto fueron los Turcos al Rey, y le dixeron co
mo el Soldan pedia aquella summa por el rescate su
yo y toda su gente, y que si la Reyna no le envia
ba de contado era impossible poderse libertar. El Rey
le dixo que si la Reyna le enviaba el rescate, si el
Soldan les pondria despues libertad, lo qual fueron á
saber del, que juró y prometió de hacerlo asi, y ansi
lo juraron ellos de su parte delante del Rey, y él de
la suya juró que les pagaria las quinientas mil libras
por rescate de su gente, y por el suyo volveria á Da
miata, porque no queria ni entendia redemir su per
sona por precio de dinero. Entendiendo el Soldan la
voluntad, franqueza , y liberalidad del Rey Sant
Luys, dixo: yo juro por mi ley, que es el Frances,
el mas franco y liberal que nunca vi, porque no ha
querido regatear sobre una suma de dineros tan gran
de, como le he enviado á pedir por su rescate, la qual
luego ha prometido pagar. Pues idle á decir que le
suel
SANT LU YS DE FRANCIA. I29

suelto de su rescate cien mil libras, y que no quiero.


que pague mas de las quatrocientas mil.
C A P I T U L O XLIII.

Como el Rey Sant Luys, y todos los otros presos


Christianos se embarcaron para irse á Damiata, y
como pararon en una rica tienda que el Soldan
habia mandado armar cerca la orilla
del rio.

Acera de entre el Rey Sant Luys y el Soldan lo


que por su rescate, y de toda su gente le habia de dar.
El Soldan hizo embarcar el Rey con todos los mas
principales de sus Caballeros, en quatro galeras, pa
ra llevarlos á Damiata, y navegando llegaron junto
donde el Soldan habia mandado armar una rica tien
da, y alli nos mandó á todos desembarcar. Aquella
tienda era de sutil invencion, toda de lienzo pintado
de las indias, y de redes sutilmente hecha. En la de
lantera estaba levantado un alto torreon, y en la en
trada principal estaba armada otra tienda mas peque
ña, donde los Almirantes del Soldan suelen dexar
sus armas quando quieren ir á negociar con él. Mas
adelante estaba una portada muy rica que daba entra
da á una hermosa y espaciosa sala donde el Soldan co
mia. De un lado de aquella sala estaba otro torreon
como el primero, del qual se subia por un caracolá
la cámara del Soldan, que caia sobre un verde praº
do, enmedio del qual estaba una, torre mas alta que
ninguno de los torreones, en la qual subia el Soldan
... R. quan
I3o C H R O N ICA DEL REY

quando queria ver toda la tierra de al rededor. Desde


aquella torre hasta el rio, habia un corredor por don
de podia ir encubierto, hasta otra tienda que en la
orilla del estaba armada, y en ella se solia desnudar
el Soldan, quando salia á bañarse. Llegamos en aque
lla tienda el dia de nuestra Señora de Agosto (52).
* . , , v. . . . .»

C A P I T UL o XLIv.
En el qual se declara la muerte del Soldan, que le
dieron los del Halcqua por persuasion de
sus Almirantes. . . .

Eumo un dia todas las cosas puestas á punto pa


ra la partida en Damiata, uno de los Almirantes que
solia ser del Soldan viejo, acordandose del agravio
que este Soldan les habia hecho en su eleccion, qui
tandoles sus estados como ya se dixo; determinó con
consentimiento de los otros, de vengarse del, y te
niendo tiempo y lugar á proposito, quisieron execu--
tar su determinacion, y no aguardar que el Soldan se
fortificase, porque tenian por muy cierto que en lle
gando á Damiata les haria á todos morir mala muerte,
y ansi lo fueron á tratar con los Caballeros del Halc
qua, los quales despues que de los Almirantes hubieron
recebido muchos offrecimientos, les dieron la palabra
de matar al Soldan antes que fuesse á Damiata. El pro
pio dia que el Soldan habia de partirse para Damia
ta, convidó á comer todos los Caballeros del Halc
qua, y despues de comer como el Soldan se quiso re
tirar en su cámara despedido de sus Almirantes. Uno
---, de
SANT LU YS DE FRANCIA. 131

de los Caballeros del Halcqua que detras le llevaba


la espada, le hirió con ella malamente en la mano,
de manera que se la partió hasta la muñeca, lo que
viendo, el Soldan se volvió muy turbado á los Almi
rantes, que habian conjurado su muerte, sin que él
lo supiesse, á los quales dixo: á vosotros me quexo
de los del Halcqua, porque me han querido matar , ,
como podeis ver en mi mano. Los. Almirantes le,
respondieron, que para todos ellos era muy util y
provechoso que él muriesse, porque no los mandasse
á ellos matar, como pensaban tenia determinado, en
llegando á Damiata. En esto mandaron los Almiran
tes tocar las trompetas del Soldan, al son de las qua
les se juntó toda su gente para saber su voluntad, y
los Almirantes les hicieron cautelosamente entender
que todos se embarcassen, y fuessen á Damiata don
de él en persona habia ido , porque tenia entendido
que estaba ya ganada, y mandaba que fuessen tras
él, lo que luego pusieron por obra, y fueronse para
Damiata, que nos puso á todos en grande cuidado.
Esto hicieron los Almirantes para poder mas facilmen
te venir al cabo de su pretension. Conociendo el Sol
dan la grande traicion que contra él habian conspira
do, se fué huyendo derecho á la torre, y subió en lo
mas alto della, pensando estar alli mas seguro. Pero
tres de sus Obispos que aquel dia habian comido con
él en su mesa, con grandes voces le dixeron que baxas.
se, lo que de grado prometió de hacer si se le asegura
ba la vida, y ellos sin hacer otro semblante, le dixe
ron que si no baxaba de grado, que le harian baxar
por fuerza, y que no pensasse que estaba en Damia
- -" . R. 2 ta,
132 C.H R ONICA DEL REY º

ta, y en diciendo esto, echaron contra la torre gran


de quantidad de fuego griego, que como era de ta
blas de pino la mayor parte della de lienzo, fué en
poco tiempo quemada. Viendose el Soldan del fuego
apressurado, se fué corriendo por el corredor hasta
llegar al rio, donde le alcanzó uno de los del Halc
qua, y le hirió en las costillas con un agudo estoque,
con todo esso, se metió el Soldan dentro en el rio,
pensando todavia salvarse, lo qual no le fué possible,
porque nueve ó diez Caballeros del Halcqua, que ve
nian en su seguimiento, le acabaron de quitar alli la
vida, bien cerca de una galera donde estabamos no
sotros, y despues uno de entre ellos llamado Fara
catait, con un puñal le abrió el lado del corazon, el
qual le sacó, y despues fué donde estaba el Rey Sant
Luys, diciendole ¿qué me darás pues he muerto á tu
enemigo que te hiciera morir mala muerte, si vivie
ra? á lo qual no respondió el Rey nada.
c A P I T UL o XLv.
Del tratamiento que los Almirantes nos hicieron
despues de muerto el Soldan, y como quebrantaron
las convenencias que hizo con el Rey Sant
Luys, y como las tornaron á hacer
- de muervo.

Dere de muerto el Soldan, treinta Turcos en


traron en la galera donde la mayor parte de los Va
rones, y yo estabamos. Estos Turcos traian desnudos
sus alfanges en las manos, y venian murmurando en
. Sll
SANT. L U YS DE FRANCIA. 133

su lengua; desseoso de saber yo que era aquello que


iban diciendo, pregunté á un Caballero que entendia
la lengua turquesca, que decian aquellos Turcos, el
qual me respondió que decian que nos venian á cor
tará todos las cabezas. Yo vi en aquel tiempo muchos
de mis compañeros que se confessaban con unos fray
les de la Trinidad. Algunos estaban tan turbados que
no se les acordaba de confessarse, porque (como des
pues les oí decir) en aquel tiempo no se acordaban
de sus pecados, por verse tan vecinos de la muerte.
De la qual no pensando yo escapar, estuve gran ra
to hincado de rodillas, delante de uno destos Turcos,
tendiendole el pescuezo, y diciendo estas palabras :
ansi murió Santa Ines. Junto á mi estaban tambien
hincados de rodillas el Condestable de Francia, y el
Señor Guyon de Ebelin (53) gobernador de Chipre,
que con no menos devocion que yo, estaban espe
rando la muerte. Despues que los Turcos nos hubie
ron amedrentado de aquella manera, nos tomaron á
todos, y nos echaron boca abaxo en la sota de la ga
lera, teniendonos toda la noche de aquella suerte, y
cierto pensabamos que hacian aquello por sacarnos
despues uno á uno, á cortar las cabezas. Otro dia por
la mañana nos sacaron de alli, y los Almirantes nos
enviaron á decir que fuessemos á renovar las conve
nencias, que antes se habian hecho con el Soldan, los
que tuvieron fuerza para caminar, las fueron á con
firmar; los Almirantes les prometieron que entregan
doles á Damiata, libertarian al Rey, y á los Señores
que estaban con él, diciendo que si el Soldan viviera,
hubiera mandado cortar la cabeza al Rey, y á todos
-- ellos,
I 34 c H R o NI cA DE L REY

ellos, y que ya (contra las convenencias que había


hechas con el Rey) habia mandado llevar muchos
Caballeros y Señores Ghristianos en Babilonia.
C A P I T UL o XLVI.
De la forma y manera de las convenencias y juramentos
que se hicieron, assi por parte del Rey, como por parte
de los Almirantes, y en que estuvo que el Rey
Sant Luys no fuesse elegido Soldan
de Babilonia. -

Por el pacto, y convenencia que assi por parte del


Rey como por parte de los Almirantes, se hizo: fué
acordado que antes que el Rey de alli saliesse les da
ria docientas mil libras de contado, y las docientas
mil pagaria en la Villa de Acria, y por seguridad que
darian en poder de los Turcos, los enfermos que esta
ban en Damiata, con todas las armas, ingenios, y
bastimentos, hasta que el Rey enviasse las docientas
mil libras, o las pagasse en Acria, todo lo qual pro
metieron los Almirantes enviarle despues sin faltarle
un solo punto, y juraron que en caso que no cum
pliesen lo contenido en sus convenencias, querian ser
deshonrados, como aquel que por haber cometido al
gun pecado va en romería al sepulcro de Mahoma, la
cabeza descubierta, y como aquel que una vez repu
diada su muger torna á hacer vida con ella, y que V
querian ser deshonrados como el Moro que come to
cino. Estos tres juramentos recibió el Rey de los Al
mirantes, que (segun le dixo un hombre llamado
sºv, lº Ni
SANT LU YS DE FRANCIA. I 35

Nicolao de Acria, el qual sabia bien su manera de


vivir) eran los mayores que podían hacer; despues
de hechos aquellos juramentos, los Almirantes hi
cieron poner por escripto los que querian que el
Rey hiciesse de su parte, y despues se los enviaron
y fueron ordenados por algunos renegados, y eran ta
les los juramentos que el Rey habia de hacer, que en
caso que no cumpliesse lo prometido, queria ser apar
tado de Dios, y de su Santa Madre; de los doce
Apostoles y de todos los Santos y Santas de la Corte
Celestial, este primero juramento acordó el Rey. El
segundo era, que fuesse tenido y reputado perjuro,
como el Christiano que ha renegado la fé Christiana,
su baptismo y ley, y ha escupido, y pisado la cruz.
Este tal juramento no quiso el Rey hacer, de lo qual
siendo dello los Almirantes advertidos, le enviaron á
decir con el Nicolao de Acria, como estaban descon
tentos porque no habia querido jurar, y que les pesa
ba mucho de haber jurado todo quanto él habia que
rido, pues veian que él no queria jurar lo que ellos
querian. Este Nicolao de Acria dixo al Rey que si no
juraba, los Almirantes le mandarian cortar la cabeza,
y á toda su gente. De lo qual hizo el Rey poco caso:
diciendo que hiciessen lo que quisiessen, porque él
antes queria morir como buen Christiano que no vi
vir con haber dicho cosa que tuviesse algun resabio
de offensa de Jesu-Christo, y su Santa Madre, ó pa
reciesse que se ponia el Rey en peligro desto. Hase
de advertir que en aquel tiempo estaba con el Rey
un hombre muy viejo Patriarca de Hierusalem, el
qual en vida del Soldan, habia venido con salvo con
) duc
136 CH R ON ICA DEL REY

ducto para tratar con él la libertad del Rey, y como


los Almirantes hubieron muerto al Soldan, le detu
vieron preso como á los demas Christianos, porque
era tal su costumbre, como de suso contamos. Vien
do los Almirantes que el Rey tenia en tan poco sus
amenazas, uno dellos dixo que aquel Patriarca viejo
lo causaba, porque aconsejaba al Rey que no jurasse,
y que si los otros le querian creer, que le harian ju
rar cortando la cabeza al Patriarca, y presentarla des
pues al Rey; los otros Almirantes no vinieron á ello,
pero mandaron amarrar muy fuertemente á un poste
aquel buen viejo delante del Rey, y atarle las manos
por detras apretandoselas despues de una tan extraña
suerte, que se hincharon, y pararon en poco tiempo
mayores que la cabeza de un hombre, y salia la san
gre viva por muchas partes dellas; del dolor grande
que sentia, daba grandissimas voces, diciendo al Rey.
Ay Señor, jura como los Almirantes quieren, que
yo tomo el juramento sobre mi alma, porque tengo
por cierto que como Christianissimo Rey cumplireis
vuestra palabra. Al fin andando los conciertos, los
Almirantes se tuvieron por contentos del Rey. Hase
de advertir que muerto el Soldan de Babilonia, los
Almirantes entraron en consulta, y determinaron de
elegir al Rey Sant Luys por Soldan de Babilonia, pe
ro uno de ellos no vino á ello, diciendo no ser con
venible, por ser Christiano, y tan firme en su ley
que nuncajamas se convertiría á la suya. Aquello de
cian, porque todas las veces que el Rey salia de su
posada, se persignaba dos o tres veces: y mas decian,
si Mahoma nos dexara padecer la mitad del mal que
* - . . .»
el
-- N.

SANT L U YS DE FRANCIA. 137

el Rey y los suyos han padecido, nunca mas creye


ramos en él, y si algun Turco con tan buena devo
cion y firme voluntad sirviesse á nuestro Mahoma,
como el Rey sirve á su Dios, el tal no podia vivir,
porque de miedo no se volviesse en fin Christiano el
Soldan le mandaria luego cortar la cabeza.

c A P I T U L o XLvII.
Como el Rey y todos los otros presos llegaron al puerto
de Damiata, y como la entregó á los Turcos, y de
lo que en ella hicieron. 2.
- lo
Hernos los juramentos assi de una parte como de
otra, fué concluida la libertad del Rey, y que él vol
veria la Villa de Damiata á los Almirantes. El mismo
dia que se habia de poner por obra, llegaron nuestras
galeras en el puerto de Damiata, donde el Rey tomó
tierra, y fué llevado á una tienda que cerca á la puen
te de Damiata le habian armado. Otro dia antes que
el sol saliesse, el Señor Joffre de Sergines fué á la vi
lla, para dar orden que se entregasse á los Almirantes
que como la tuvieron en su poder pusieron luego en
los muros las armas y banderas del Soldan, y comen
zaron á beber todos de aquel vino que hallaron, con
tanto desconcierto, que muchos dellos se emborracha
ron de suerte que casi perdieron el sentido; uno de
llos vino en la una de nuestras galeras, y echando
mano á su espada, hirió de una parte y otra los que
estaban dentro, y despues mostrando á otros la espa
da toda ensangrentada, se alabó que habia muerto á
S SC1S
138 C.H. R. O N ICA DE L REY

seis Christianos, que fué una crueldad y baxeza muy


grande. Antes que á los Almirantes se entregase la
Villa de Damiata, la Reyna con toda su gente salió
della, y se passó en nuestras galeras y no quedó en
Damiata, sino solamente los enfermos, los quales ha
bian de guardar los Turcos, conforme á las convenen
cias y conciertos que con el Rey habian hecho, que
(como fementidos y traidores) quebrantaron, porque
á todos aquellos pobres enfermos quitaron las vidas :
juntando despues todos los ingenios y otras cosas (que
habian prometido volver al Rey) y haciendo de todo
ello un monton, y en medio de una plaza lo quemaron
despues todo, y duró el fuego tres dias y tres noches.
C A P I T U L O XLVIII.

Como despues que los Turcos tuvieron en su poder á la


Villa de Damiata, hicieron poco caso de cumplir lo que
habian prometido al Rey, y de la diferencia que hubo
entre los Almirantes, sobre si le matarian,
ó si le libertarian.

Derus que los Turcos hubieron quemado todos


los ingenios que estaban en la Villa de Damiata con
tra el juramento que hicieron de volverlos al Rey,
los Almirantes entraron en consulta sobre si matarian
al Rey, ó si le darian libertad. En aquel interin, nos
dexaron sin darnos un solo bocado de comer, todo
aquel dia aguardando que nos libertassen, de lo qual
perdimos la esperanza, porque uno de los Almiran
tes era de opinion que nos matassen á todos, dicien
º - do
SANT LUYS DE FRANCIAe I 39

do á los otros: Señores, si vosotros quereis creer mi


consejo, no dexaremos de quitar la vida al Rey y á
todos los Señores y Varones que con él están. El mie
do que dellos se tome venganza, no ha de ser parte
que lo dexemos de executar, porque aun sus hijos es
tán muy pequeños, y nosotros tenemos de nuestra
parte á Damiata. Otro Almirante llamado Szebrezi,
natural de Mauritania asintía al contrario: dando á en
tenderá sus compañeros, que si daban muerte al Rey,
como la habian dado al Soldan su Señor, serian de to
dos sus vecinos tenidos y reputados por los mas crue
les y tiranos del mundo. A esto replicaba el otro di
ciendo, que cierto en haber muerto al Soldan su Se
ñor, habian cometido grande crueldad, y quebranta
do la ley de Mahoma, que manda guarden el juramen
to que hacen de ser leales, y guardar á su Señor, co
mo á la niña de los ojos: la qual ley mostraba á los
otros Almirantes, rogandoles escuchasen otro manda
miento de Mahoma, y vuelta la hoja del libro don
de venia escripta, diciendo que mandaba (para que
su ley y Alcoran estuviesse mas segura) matasen el
enemigo della, concluia despues con decir: Señores,
si nosotros hicimos yerro, y fuimos contra la ley de
Mahoma matando á nuestro Soldan, mayor será el
que haremos dexando vivir al Rey Sant Luys, que es
el mayor enemigo que nunca ella tuvo. A poco tuvo
que las malignas palabras de aquel Almirante no fues
sen parte que los demas consintiessen á la muerte del
Rey, persuadiendose tenerlos ya vencidos, fué cor
riendo á la orilla del rio, y quitandose la toca de la
cabeza, comenzó á dar grandes voces, diciendo á los
º S 2 Tur
I4o CH R ONICA DEL REY

Turcos que conducian nuestras galeras, por señas que


con el tocado les hacia, que nos llevassen en Babilo
nia, y que en ello no hubiesse falta, los quales en el
instante alzaron las ancoras, y comenzaron á tomar
la derrota de Babilonia. Lo que viendo nosotros co
menzamos de hacer grandissimo llanto, porque ver
daderamente pensabamos todos en breve tiempo mo
rir. Pero nuestro Señor Dios, mirandonos con ojos
piadosos, nos quiso de aquella vez enviar su favor, y
fué que antes que el sol se pusiesse, del consentimien
to de todos los Almirantes, fué la libertad del Rey, y
de todos nosotros concluida, y mandaron á los ma
rineros, que ya nos llevaban á Babilonia, que nos
volviessen á Damiata, y llegando al puerto rogamos
á los Turcos nos echassen en tierra, lo qual no qui
sieron hacer hasta que hubiessemos comido, porque
les seria (segun decian) grande afrenta echarnos fuera
de sus prisiones, sin darnos primero de comer. Des
de á poco nos truxeron para que comiessemos unos
buñuelos hechos con queso, los quales habian tostado
al sol, por amor de los gusanos, y huevos durissimos
cocidos quatro ó cinco dias habla, los quales pensan
do hacernos honra habian pintado por defuera de
muchas colores. -

- - CA
SANT LU YS DE FRANCIA. I4 I

CA P I T ULO XLIX. o

En el qual se declara, como libertaron los


Almirantes al Rey Sant Luys, y á
toda su gente.
Aatando de comer de aquello que los Turcos nos
truxeron, fuimos llevados en tierra donde estaba el
Rey, que ya ellos habian sacado de la tienda, donde
habia estado todo el tiempo que aquellas cosas se ha
bian tratado, el qual llevaban la vuelta del rio, donde
llegando halló en el puerto una galera de Genoveses,
en la qual no parecia mas de un truan, que viendo ve
nir al Rey de aquella manera, dió dos ó tres silvos, á
los quales salieron mas de ochenta soldados balleste
ros con sus ballestas armadas, quando los Turcos que
acompañaban al Rey los vieron, volvieron las espal
das huyendo, como las ovejas delante del lobo, y no
quedaron con él si solo tres ó quatro. Los Genoveses
echaron de su galera una puentecilla en la orilla, y
acogieron el Rey y al Conde de Angió su hermano,
los Señores Joffre de Sergines, y Felippe de Nemors
el Mariscal de Francia, el Maestre de la Trinidad, é
yo. Por rehenes quedó en poder de los Turcos, el
Conde de Potiers, hasta que el Rey su hermano les
enviasse las docientas mil libras que les habia prome
tido pagar antes que del puerto saliesse. Estando el
Rey libre con toda su gente, el Conde de Flandes, el
Conde de Soisons, y otros muchos Varones, se fueron
otro dia á despedir del que les rogó mucho que espe
... T2S
I.42 CH R ON ICA DE L REY

rassen hasta que el Conde de Potiers fuesse libertado,


lo que no quisieron hacer, diciendo serles imposible
por estar ya sus galeras en punto de partirse, y ansi se
partieron para Francia, y con ellos el Conde de Bre
taña, el qual por estar oprimido de una muy grave
enfermedad, murió tres semanas despues de embar
cados.

c A P I T UL o L.
Como el Rey mandó librar á los Almirantes los dineros
que les quedaban por pagar, y como el Conde de Potiers
con toda su gente fueron libertados; de la
franqueza del Rey sobre la paga.
Como el Rey no tuviesse otro desseo, sino de cum
plir con los Almirantes, y libertar al Conde de Potiers
su hermano. Mandó á sus tesoreros les pagasen las do
cientas mil libras que les quedaba debiendo. Los qua
les aquel mismo dia comenzaron la paga que duro has
ta otro dia en la tarde que era Domingo; por no pa
rarse á contar la moneda la daban á peso, y cada pe
so valía dos mil libras, para cumplimiento de la pa
ga les faltó treinta mil libras. Sabiendolo el Rey le
pesó grandemente por no saber en aquel tiempo á
quien las podia pedir prestadas, lo qual viendo yo, le
dixe que los pidiesse al Comendador mayor del Tem
plo, el qual se enojó mucho conmigo porque conse
jaba al Rey que le pidiesse dineros, y me dixo: bien
sabeis vos, Señor de Jonvila, que quando á nosotros
se nos dan las encomiendas, es debaxo de juramento
de
SANT L U YS DE FRANCIA, I.43

de no dar las rentas y frutos dellas á otra persona algu


na, sino fuere al que nos toma el tal juramento. El
Marechal del Templo pensando contentar al Rey, con
buenas palabras le decia: no hagais caso, Señor, de
las palabras del Señor de Jonvila, porque sabed que
os aconseja muy mal, de lo que á mí me pesa, y mas
porque no puede nuestro Comendador daros los dine
ros que habeis menester para el cumplimiento de vues
tra paga, los quales si por fuerza tomais como él os
aconseja nos hareis muy grande agravio, y no podré
mos dexar de desagraviarnos en las rentas que teneis
en Acria. Como yo vi que el Marechal del Templo usa
ba con el Rey de amenazas, le dixe, que si él queria,
yo iria á buscar dineros, y él me mandó que fuesse:
yo incontinente salté en una de las naos del Templo, y
tomando un cofre donde tenian la moneda, con una
hacha le quise hacer pedazos, porque no me querian
dar las llaves para abrirle. Viendo aquello el Marechal,
mandó que me diessen las Ilaves, las quales teniendo
en mi poder saque de los cofres el dinero que me pare
ció, y llevé despues al Rey, que recibió dello grande
contento, porque con él acabó de pagar las docientas
mil libras á los Almirantes. Algunos fueron de parecer
que antes que los acabasse de pagar, les habia de pe
dir que le enviassen al Conde de Potiers, porque se te
mian que despues no lo harian. Pero el Rey les respon
dio: que él queria cnmplir lo que habia prometido á
los Almirantes, antes que eso fuesse. El Señor Feli
pe de Monfor, en cuya presencia se pagaron las do
cientas mil libras á los Almirantes, vino donde estaba
el Rey, y le dixo como sus pagadores habian engaña
do
144 CH R ON ICA DEL REY

do á los Turcos en la cuenta, y se quedaban con diez


mil libras, de lo qual se enojó grandemente el Rey, y
mandó al Señor de Monfor, que por la fé y obedien
cia que le debia, fuesse á dar orden que se pagassen
luego á los Almirantes las diez mil libras que faltaban
protestando que hasta que cumpliessen cof, ellos no se
iria de alli, lo que viendo los Varones que con él es
taban, y que su persona estaba en riesgo, por estar
tan cerca de los Turcos, le aconsejaron que se retiras
se en una galera que en alta mar le esperaba donde
estaria mas á salvo, lo qual hizo con grande dificul
tad, y al tiempo que salia del rio por entrar en la mar
dixo á su gente, que en aquello que tocaba á su per
sona no pensaba haber un solo punto faltado su pala
bra á los Almirantes, antes tenia entendido que ha
bia cumplido con ellos todo lo que les prometió, y
que no entendia que los frustassen de las diez mil li
bras, sino que luego á la hora se las pagassen. En di
ciendo esto comenzamos á navegar, y anduvimos bien
una legua sin hablarnos palabra unos á otros, de tris
teza que quedasse el Conde de Potiers en poder de los
Turcos, la qual nos duró muy poco, porque el Señor
Felippe de Monfor, que habia quedado atras, llegó
y dixo al Rey que esperasse al Conde de Potiers,
su hermano, que en una galera cerca de alli venia.
Esta nueva dió al Rey tanto contento, que mandó á
todos hiciessen por ella alegrias, y regocijos: sobre-.
vino alli un pobre pescador, el qual dixo á la Con
dessa de Potiers como él habia sido causa que el Con
de su marido se era librado del poder de los Turcos,
lo que ella muy bien le gratificó. Estando el Rey y
el
SA NT LU YS DE FRANCIA, I45

el Conde su hermano juntos, navegaron derecho en


Acria. Antes de llegar allá será bueno contar algunas
cosas que acontecieron en el tiempo que estuvimos
en Egypto.
C A P I T U L O LI.
-

-
-

Donde se declaran ciertas cosas que acontecieron, assi


en Egypto como en otras partes : en el tiempo que el
Rey Sant Luys estuvo en Egypto, y como
llegaron en la Ciudad de Acria, --
s;

Primeramente diremos aqui del Señor Gautier de


Chatillon, cuya virtud y esfuerzo fué tan grande,
que segun dixo otro Caballero de mucho credito, que
le vió en una calle de una villeta llamada Casel (don
de fué el Rey preso) hacer tan valerosos hechos, que
era impossible á ningun hombre mortal hacer otro
tanto. El solo con su espada en la mano guardo aque
lla calle contra una grande multitud de Turcos, aco
metiendoles con tanta destreza y ánimo, que muchas
veces les hacia retirar con grande confusion, y aun
que tiraron contra él por todas partes tanta quanti
dad de alcancias llenas de fuego griego, que no se pa
recia sobre él otra cosa, no por eso perdió su mag
nanimidad, antes le creció de tal manera el ánimo, que
apesar de sus enemigos apagaba el fuego que muchas
partes de su persona le quemaba, y despues arreme
tia contra ellos con mayor furia que de antes. De
aquella suerte estuvo mucho tiempo combatiendo, sin
ser de nadie socorrido, hasta que como valeroso y
* T CS
*.
146 c H R o N I C A DE L REY

esforzado Caballero feneció alli su vida, despues de


haberla quitado á muchos de sus enemigos. -

En nuestro campo estaba otro hombre de gran


dissimo esfuerzo, llamado Jacques de Chastel (54),
y era Obispo de Soissons, el qual en la postrera ba
talla que tuvimos contra los Turcos, viendo la ven
taja que nos llevaban, y que algunos de los nuestros
determinaban salvarse en Damiata, y todos en gene
ral desseaban volverse en Francia, dixo que antes que
ria morir alli peleando por amor de Dios, que no
volverse á su tierra, finalmente arremetió con un áni
mo y furia extraña, contra los Turcos, los quales en
poco tiempo le quitaron la vida.
Si el Rey con toda su gente, estando en Egypto
padecieron trabajos, y persecuciones, la Reyna su
muger, por otra parte no dexó de padecerlas como
otra qualquier pobre muger pudiera hacer. Porque al
tiempo, que le vinieron las nuevas que el Rey su ma
rido era preso, estaba de parto, y recibió de tan
amargas nuevas tanta tristeza en su corazon, que ca
si fué bastante á sacarla de su juicio, porque dando
lugar á sus llantos, olvidó desde alli adelante todo
género de sossiego, pareciendole á la contina estar su
cámara llena de Turcos que expressamente alli habían
venido para matalla, como lo daban á entender las
infinitas voces que daba, pidiendo que la viniessen á
socorrer contra los Turcos que la querian quitar la
vida, no habiendo alli sino solo un Caballero muy
anciano criado suyo, el qual de miedo no pere
ciesse el fructo que tenia en el cuerpo, estaba ve
lando toda la noche junto á la cama de la Reyna,
- y
SANT LU YS DE FRANCIA. I47

y al tiempo que daba aquellas voces, la consolaba él


con muy dulces palabras, diciendole: Señora, no ten
gais pena ninguna, ni miedo de los Turcos. La mis
ma noche que le vino la nueva, mandó quando se
quiso retirar, salir á todos los que estaban en su
cámara, y no quedó en ella sino solamente aquel
Caballero: delante del qual se hincó de rodillas pi
diendole por merced, que si por caso los Turcos to
maban la Villa de Damiata, la cortasse luego la ca
beza, lo que el Caballero la prometió de hacer. Tres
dias despues de aquella triste nueva, parió la Reyna
un niño, que fué llamado Juan Tristan (55) por nacer
en tiempo acompañado de tanta tristeza. Aquel mis
mo dia le dixeron algunos como el pueblo comun de
aquellas partes de Pisa y Genova, que estaban pues
tos por guarnicion en Damiata, se querian ir y des
ampararla, lo que oyendo la Reyna los mandó llamar,
y venir delante della, donde estando, les habló desta
manera. Señores, por reverencia de Dios, os suplico,
que no desampareis la villa, porque si tal haceis sin
duda ninguna se perderá el Rey con toda su gente. Al
contrario si procurais de defender y guardarla , como
sois obligados. Nuestros enemigos con menos dificul.
tad determinarán la paz que ya han comenzado á tra
tar. Y si por caso la necesidad en la qual el Rey mi
Señor al presente está, no os moviere á ello, mue
vaos el lastimero estado en el qual veis metida aquella
desdichada y captiva muger, que en esta cama está
echada, y siquiera esperad que della esté levantada.
Todo esto decia con grandes sollozos, acompañados
de infinitas lágrimas, que no fueron bastantes á des
T 2. viar
-

1 48 C H R O N ICA DE L , R EY

viar aquella gente de su determinado proposito, y


respondieron á la Reyna que les era imposible poder
estar alli mas, porque se moririan de hambre: á esto
les replicó la Reyna, que no tuviessen pena, y que
si en la villa querian quedar, ella los mandaria pro
veer de bastimentos. Y ansi mando comprar todas las
vituallas que en la villa se hallaron, y las hizo repar
tir entre toda aquella gente, que desde alli adelante
sustentó á costa del Rey, que no fué poca, porque se
gastaron en pocos dias solo en ella trecientas y sessen
ta mil libras para ir á esperar el Rey en Acria. Des
pues que fué libertado, hubo la Reyna de levantarse
de la cama antes de tiempo, y salir de la Villa de
Damiata, para que se entregasse á los Almirantes. Por
donde claramente se vé que los grandes Príncipes, y
Princesas, muchas veces padecen grandissimos traba
jos y desasossiegos, especialmente quando la fortuna, /
enemiga del sossiego de los hombres, les desfavorece,
y vuelve las espaldas, quitandoles su auctoridad, po
derío, y estado.
Hase de advertir, que estando el Rey libertado,
al tiempo que entró en la galera que arriba contamos,
no halló en ella ni ropa que vestirse, ni cama donde
echarse, ni otro refrigerio alguno, todos los vestidos
que en aquel tiempo el Rey tenia, eran solamente
dos ropas de Sami negro aforradas en ricos pellejos,
con muchos botones de oro, que el Soldan de Babi
lonia le dió quando le tuvo preso. Seis noches durmió
el Rey sobre un colchoncillo , sin sabanas algunas, has
ta que llegó en Acria. Por todo el camino estuvo el
Rey acompañado de grande tristeza, por la muerte del
r, y Con
SANT L U YS DE FRANCIAs I49

Conde de Artois su hermano, y estaba quejoso de


sus otros dos hermanos, los Condes de Potiers y An
gió, porque le habian dexado ir solo contra los Tur
cos del Cazel, pues siempre habian estado juntos. El
Rey preguntó un dia á uno de sus Caballeros por el
Conde de Angió, y el Caballero le respondió, que
estaba jugando á las tablas con otro Caballero llamado
Gautier de Nemors, de lo qual peso grandemente al
Rey, y assi se levantó de la cama donde estaba echa
do, y fuesse (medio cayendo, porque por la enfer
medad grande que habia tenido, no se podia aun bien
tener en pie) donde estaban jugando, y arrebatando
las tablas y dados, las echó en la mar riñiendo des
pues mucho con el Conde, porque tan presto tenia
olvidada la muerte del Conde de Artois su hermano,
y los grandes peligros, de los quales les habia Dios
librado. El otro Caballero no libró mejor que el Con
de, porque el Rey tomó los dineros que en la mesa
tenia puestos, y los echó en la mar, como á lo
demas.
Tanto navegó el Rey Sant Luys con toda su com
pañía, que algunos dias despues de embarcado llegó en
la Ciudad de Acria, donde fué de todos los ciudadanos,
con mucha honra recebido, y le llevaron desde el
puerto hasta la ciudad con muchas processiones, fies
tas y regocijos, de los quales no me fué posible go
zar por hallarme á la sazon muy necessitado de salud,
criados, vestidos, y dineros, por haberlo todo perdi
do al tiempo que me cautivaron los Turcos, y no fué
poca la necesidad que algunos dias padecí en Acria,
la qual venida á noticia del Rey, la mandó re
IIl C
I 5o CH R ONICA DEL REY

mediar que no fué poco bien y merced para mí.

.
c A P I T U L o XXXII.
Lº . -

Como el Rey tuvo Consejo, sobre si se volveria en


Francia, ó volveria contra los Turcos, y de las diferentes
opiniones que tuvieron los de su Consejo, y de la buena
- voluntad que les mostró el Rey.
Habiendo estado algun tiempo el Rey Sant Luys
en la Ciudad de Acria, llamó un dia á sus hermanos,
y á todos los otros Señores y Varones, que en aque
lla sazon estaban con él, y estando todos juntos, les
habló desta manera. Amigos mios, el desseo que ten
go de daros parte de las nuevas que he recebido de
Francia, ha sido causa de llamaros á todos. Sabed que
la Reyna mi Señora y madre, me envia á mandar,
que con toda la brevedad y diligencia que me fuere
posible me vaya, por remediar el peligro, en el qual
si mas tardo, se podrá ver mi Reyno, porque el Rey
de Inglaterra con quien yo tengo poca paz, hace mu
cha diligencia en juntar gente para passar en Francia,
mientras, yo estoy acá, yo no sé lo que tengo de ha
cer, porque la gente desta tierra con grande instan
cia me persuaden que me quede en ella, diciendo que
en yendome yo, toda se perderá luego, y no podrán
dexar de irse tras mí. Por lo qual os ruego que dentro
de ocho dias, os determineis de darme consejo, sobre
lo que en este caso tengo de hacer, porque conforme
á vuestro parecer, me determine yo sobre ello. El
dia assignado fueron todos delante del Rey, para dar
le
•,

SA NT LU YS DE FRANCIA • I5 1

le resolucion del parecer que les habia pedido. El Se


ñor Guyon de Malvesin, Caballero no menos pru
dente que virtuoso, fué nombrado de todos para de
clararlo al Rey. El qual habló de esta manera. Señor,
vuestros hermanos, y los otros Señores que están
aqui presentes, queriendo satisfacer á lo que les habeis
mandado, han procurado con todo el cuidado pos
sible, mirar aquello que mas os conviene, y habien
dolo todo bien considerado, han hallado ser necessa
rio, que sin dilacion salgais de esta tierra, y os vol
vais en Francia, y que estar mas en ella allende de
no seros menos lícito que provechoso, se puede ga
nar muy poca honra, y convertirse el provecho de
vuestro Reyno en grandissima pérdida, visto que no
teneis aqui gente bastante para poder hacer guerra
contra los Turcos, y sin embargo de esto. De dos mil
y ochocientos Señores, que en vuestro favor vinieron
á esta tierra, no han quedado mas de ciento. De los
quales la mayor parte están malos, desproveidos de
gente y dinero para poderos servir, y assimismo no
teneis en esta tierra lugar propio donde poderos reco
ger vos y vuestra gente. Todo lo qual bien considera
do, os dan todos por consejo, que os debeis de volver
en Francia, donde os podreis proveer de gente y dine
ros, y despues volverá tomar venganza sobre los ene
migos de Dios, y de su santa ley.
No satisfaciendo nada al Rey este parecer, lo
quiso él mismo tomar particularmente de cada uno,
y primero tomó el de sus hermanos, y despues de
todos los otros Señores que fueron de la opinion del
Señor Guyon de Malvesin, y no quedaba mas del
Con
I 52 C H R ON ICA DEL REY.

Conde de Jafa é yo, el qual dixo al Rey, que si es


peraba algunos dias en aquella tierra, ganaria mucho
mas honra, que no volviendose ansi vencido en la
suya. Aquello dixo el Conde, por razon que tenia
ciertos castillos allende el mar, despues me preguntó
á mí el Rey que me parecia de la opinion del Conde,
é yo le respondi que muy bien, y la razon porque, á
todos estaba muy claro, que él no habia empleado en
la guerra passada contra los Turcos, ningunos dineros
de su tesoro, y que aquello que habia gastado, era
solamente de sus rentas, y decimas de los beneficios,
y en lo que tocaba á la poca gente que tenia para po
der hacer guerra, podia facilmente remediarlo, con
enviar que se juntasse toda la que fuesse posible, por
todas las tierras de la Morea y allende el mar, con la
qual podria juntar un poderoso exército, y despues
volverá pelear contra los Turcos, si quiera para li
bertar los Christianos, que en su servicio cautivaron,
los quales perpetuamente no saldrian de cautiverio,
si una vez se iba de aquella tierra sin poner mas or
den de lo puesto, mi opinion fué aprobada por el
Conde Guillermo de Belmonte, á la qual conformó
la suya. Despues que todos particularmente hubieron
dado sus pareceres al Rey, estuvo algun tanto suspen
so, por la diversidad de ellos, que fué causa que no se
determinasse nada por entonces, pidiendo el Rey
otros ocho dias de término, para determinarse sobre
la declaracion de su voluntad en aquel negocio. La
mayor parte de los Señores que assistieron en aquel
consejo no gustaron del que yo habia dado al Rey, y
ansi concibieron una secreta enemistad y envidia
a- - COIl
... º SA NT L.U YS DE FRANCI A. a 53

contra mí, la qual no supieron tanto dissimular que


en fin no viniesse á ser conocida, porque desde á un
rato quanto mas descuidado estaba dello, me dixeron
algunos dellos. Cierto Señor de Jonvila, el Rey per
derá muy mucho, si dexa de seguir vuestra opinion
y buen consejo que le habeis dado dexando y no apro
bando el nuestro y de todos los demas Señores de su
Consejo. Pero yo por no trabar palabras, ni formar una
quistion entre ellos é yo, hice semblante de no les
haber oido. En esto se assentó el Rey á comer, el qual
tenia por costumbre de hacer comer en su mesa algu
nos Señores de su Corte, del número de los quales era
yo, mayormente en ausencia de sus hermanos, pero
aquel dia, no solamente me quiso mirar, quanto mas
mandarme sentar á su mesa, por donde imaginé esta-,
ba desgustado de lo que habia dicho de su tesoro. En
acabando de comer el Rey, entré en su cámara y re
costandome sobre una ventana que junto á su cama-es
taba, estuve ansi algun tanto pensativo determinando
entre mí, que si el Rey determinaba de volverse en
Francia, de nunca mas le servir, y de irme á la Cor
te del Príncipe de Austria (57) que era deudo mio.
Estando en esto llegó el Rey muy quedo á mí, por
detras: y me tomó con ambas manos la cabeza, de
suerte que no la podia menear, ni volver á una par
te ni á otra, yo pensando que era un Caballero lla
mado Felipe de Nemors, uno de los que antes me
habian reprehendido por el Consejo dado, le dixe con
enojo que me dexasse en paz. El Rey entonces, me
passó una de sus manos delante de mi cara, por don
de le vine á conocer, por un anillo, que traia ; en el
V qual
I 54 CH R O N ICA DEL REY

qual estaba engastada una rica esmeralda, y volvien


dome de presto á él, quise disculparme, pensando
habia sido demasiadamente atrevido en aquello que
antes habia dicho. Pero el Rey ataxandome dixo: ¿có
mo fuisteis, Señor de Jonvila, tan atrevido aconsejar
me contra la opinion de los mayores de todo mi Con
sejo en tan tierna edad? Señor, respondi yo, si mi con
sejo no os parece bueno, no sois obligado de creer
lo, á lo menos yo os lo he dado conforme á lo que
la razon me obligaba, y no movido de interés, apas
sionado como otros muchos. Dicho esto, el Rey me
preguntó si yo quedaria con él en aquella tierra, si
por caso él se quedase. E yo le respondí, que de muy
buena voluntad, aunque fuesse á mi propia costa, lo
que mucho me agradeció diciendo: vuestro consejo,
Señor de Jonvila, me ha parecido muy bien, y por
él me pienso gobernar, y desto no dareis á nadie par
te. Fué tanto el contento que desto recibió mi cora
zon, que casi no se puede explicar, y de alli adelan
te se me dió muy poco de lo que mis contrarios de
cian en ausencia de mí, motejandome de rudo, rus
tico y grosero, pues habia consejado al Rey quedas
se entre los rusticos de aquella tierra, que se dicen
allá potros, y ansi me llamaban á mí el potro, de lo
qual me avisó un primo hermano mio, pero yo le
respondia que mas valia ser potro recio, y animoso,
que rocin cobarde y de poco efecto, como lo eran
todos aquellos que me llamaban potro. Espirado el
plazo que el Rey habia puesto, para determinarse si
se quedaria o no, como diximos arriba, todos los Se
ñores se presentaron ante él, el qual despues de ha
, ber
s ANT LU y s DE FRAN c1 A. I 5.5

berse persignado, como su madre la Reyna Doña


Blanca le habia instruido desde niño, queriendo em
prender qualquier cosa, é invocado el Espiritu San
to para que le alumbrasse, les habló á todos desta ma
nera. Señores y amigos mios, mucho me pesa de ver .
ser vuestras opiniones contrarias, sobre la determi
nacion de aquel negocio que los dias pasados os co
muniqué, y Dios me es testigo si yo no quisiera mas
veros á todos uniformes, para que á gusto de todos,
yo me determinasse de lo que tengo de hacer. Pero
pues yo os veo tan disconformes, yo me determino
tomar de dos vias la una, agradeciendoos á todos las
buenas voluntades que teneis de acertar en consejar
me lo que conviene, á los que me consejan me vuel
va en Francia, y tambien á los que son de parecer
me quede en esta tierra, donde yo por agora deter
mino quedarme por ciertos respectos que me mueven
á ello, mayormente, pues la Reyna mi Señora y
madre, en cuya gobernacion queda mi Reyno, está
buena y le gobierna con toda la paz y quietud del
mundo, con el favor de Dios, y de los principales y
discretos varones que con ella quedaron, cuyo valor
es suficiente para proveer á qualquier inconveniente
que pueda suceder en él, como si yo mesmo estuvie
se en persona, por otra parte no me parece seria acer
tado volverme assi vencido á mi tierra, sin tomar ven
ganza de mis enemigos, de quien he recebido tanto
daño, y evitar el que cada dia sucede, y el que des
pues de yo ido, podria suceder en todo el Reyno de
Hierusalem, segun me han dicho algunos Caballeros
desta tierra, que ninguno quedaria en ella despues de
V 2 yo
1 56 CH R O N ICA DE L REY

yo ido. Solo el intento y motivo de mi venida fué


por guardar y defenderla de los enemigos de nuestra
fé, y lo que yo he conquistado della determino de no
tornarlo á perder si posible me fuere. Por tanto, ami
gos mios, os ruego que los que se quisieren volverá su
tierra me lo digan, y los que se quisieren quedar aca
tambien, á los quales prometo satisfacer y remunerar
de suerte que no tendrán ocasion de quejarse, ni es
tar descontentos de mí, mayormente á los que lo hi
cieren bien, hasta darles la propia copa en que be
bo. Fenecido este razonamiento, á algunos les peso
mucho de entender, que el Rey determinaba de no
volverse tan presto, de lo qual hicieron grandissimo
sentimiento. .

C A P I T UL o LIII.
En el qual se cuenta el orden que dió el Rey para juntar
gentes de todas partes, y hacer de nueva
un buen exército.

Y, que estuvo el Rey Sant Luys determinado de


quedarse en aquella tierra, dió licencia á sus herma
nos para que se volviessen en Francia, no se sabe si
ello fué de su propio motivo, ó si ellos se la pidieron.
De qualquier manera que fuesse desde alliá poco tiem
po se partieron para volverse, que fué un poco antes de
la fiesta de Sant Juan Baptista. Despues de su partida
quiso saber el Rey la diligencia que algunos Varones
ponian en hacer, y juntar gente de guerra, como él
se lo habia encargado antes. Y un dia de Santiago des
-
- - pues
sANT LU y s DE FRANCIA. 1 57

pues que hubo oido missa se retiró en su cámara, don


de mandó venir á los mas principales de su Consejo:
á los quales llegados preguntó si habian puesto por
obra lo que les habia mandado, y si habian juntado
mucha gente de guerra, para de nuevo tornará ha
cer un exército, y esto les preguntó medio enojado,
porque veia que se descuidaban mas de lo que conve
nia. Uno dentre ellos llamado Pedro Chambelano (58)
le respondió por todos los demas desta manera: si has
ta aqui no se ha juntado gente de guerra, no ha sido,
Señor, por falta nuestra, que con harto cuidado lo
hemos procurado, y habemos hallado que todos se
encarecen tanto, y piden tanto sueldo, que no nos
atrevemos de prometer lo que piden. ¿Quiénes son,
dixo el Rey, aquellos que piden tanto? El Señor de
Jonvila, respondieron todos á una (de pura invidia
que me tenian, porque no se quiere contentar sino
es dandole grande summa de dinero. El Rey me man
do á la hora llamar, y llegando delante del, me hin
qué de rodillas) pero él mandó luego que me levan
tasse, y despues me dixo: pues ¿cómo, Señor de Jon
vila, sabiendo vos lo mucho que os he querido y
quiero , de suerte que muchas veces os he confiado
1nis mas particulares negocios, al tiempo que os ha
biades de mostrar mas favorable en mis servicios que
ningun otro, estais tan aspero y duro que no hay
quien os pueda contentar? Decidme, pues, lo que en
ello hay, porque deseo mucho saber, si es verdad
lo que me han dicho o nó; sabe Dios si yo estuve
turbado oyendo hablar dessa manera al Rey, al qual
respondí. Yo estoy muy espantado, Señor, que de mí
-” y OS
1 58 CH R ON ICA DE L REY

os haya dicho semejante cosa, personas á quien yo


no pienso en mi vida haber dado ocasion para ello;
si han querido glosar sobre lo que dixe, pidiendo lo
que era justo y razonable, no debo ser dello culpado,
porque mal puedo yo, Señor, entretener gente de
guerra en vuestro servicio á mi costa, sino me dais fa
vor para ello, pues yo no tengo posibilidad, porque á
todos es manifiesto que quando fui preso de los Tur
cos perdí toda mi hacienda, y no quedó mas de sola
mi persona, con la qual lealmente os serviré todos los
dias de mi vida. Entonces me preguntó el Rey, qué
era lo que yo demandaba para sustentar mi gente,
hasta Pasqua de Resurreccion proxima, que se cum
plian dos tercios, é yo le pedí dos mil libras. Ahora
decidme, me dixo el Rey, habeis hallado algunos Ca
balleros : yo le respondí que habia ya apercebido al
Señor Pedro de la Puente Mollan, y á otros dos, á
cada uno de los quales daba quatrocientas libras. Des
ta suerte, dixo el Rey, justo es lo que me pide, Se
ñores, porque lo demas que me queda, dixe yo, será
necessario para proveerme de armas y caballos, y sus
tentar algunos criados. Razon es, dixo el Rey enton
ces, que se os détodo lo que habeis pedido, pues no
excede de lo justo. - -
SANT LU YS DE FRANCIA, I 59

C A P I TU L O L IV.

De la embaxada que envió el Emperador Federico de


Alemaña, al Soldan de Babilonia y lo que pasó
entre el Rey Sant Luys y el embarcador.
A mismo tiempo que el Rey Sant Luys entendia
en juntar gente de guerra, de una parte y otra para
tornar á hacer de nuevo otro exército, llegó un em
baxador con cartas de credito, de parte del Empera
dor Federico de Alemaña, por las quales le avisaba
como por otras que él escribia al Soldan de Babilo
nia, ignorando su muerte, le enviaba á decir que sin
hacer falta, libertasse luego al Rey con toda su gen
te, y esto supo porque el embaxador se lo afirmó, el
qual por no querer mostrar al Rey la carta que traia
para el Soldan, diciendo ser de crédito: dió á enten
der ser todo fingido, y que antes iba para impedir la
libertad del Rey, que no para procurarla: y no quisie
ra haber estado el Rey en poder de los Turcos, á la
sazon que llegó aquel embaxador, el qual sin passar
adelante se volvió en Alemaña. - - r -

- . . . . . . .. . . . . . .. . . . . .. .
1 6o C H R O N I CA DE L , R E Y

C A P I TU L O L. V.

Como estando el Rey Sant Luys en Acria, llegó otra


embaxada de parte del Soldan de Damasco, y de
la respuesta que el Rey le hizo.
Poco impo despues que el Rey hubo recebido la
embaxada del Emperador Federico, llegó otra del
Soldan de Damasco, el qual se quejaba mucho de los
Almirantes de Egyto, porque tan alevosamente, y á
traicion, habían muerto á su Soldan, prometiendole
si le daba favor para vengar su muerte, de darle pa
cífico á todo el Reyno de Hierusalem que ellos á la
sazon posseian. Entendiendo el Rey la embaxada y
offrecimiento del Soldan, dixo á los embaxadores que
se fuessen á descansar, y que en breve él les daria res
puesta: como:fueron idos los embaxadores, el Rey
mando llamará todos los de su Consejo, para tomar
parecer sobre la respuesta que les habia de hacer, los
quales fueron de opinion, que el Rey no les haria nin
guna respuesta, pero que debia de enviar al Soldan
un embaxador de su parte, para responder á lo que
le habia enviado á decir. Fué cometido el cargo de
llevar la embaxada al Soldan á un religioso de la Or
den de Santo Domingo, llamado Fray Ibo el Breton,
porque entendia y hablaba muy bien la lengua Tur
quesca. El qual habiendo dado orden á sus negocios,
se partió con los embaxadores del Soldan de Damas
co. La suma de lo que el Rey enviaba á decir al Sol
dan, era: que en quanto á darle favor para vengar la
IIllIC1 -
SA NT L U YS DE FRANCI A. I6 r

muerte del Soldan de Babilonia, que los Almirantes


de Egypto habian muerto, que él de buena voluntad
lo hiciera, si no lo impidiera las treguas que con ellos
tenia, las quales pensaba no durarian segun los indi
cios que dello daban cada dia. Estando el Rey en
Acria llegó tambien otra embaxada del Príncipe de
los Beduys, que se llamaba el Viejo de la Montaña, y
llegando los dos embaxadores que la traian delante
del Rey; el mas antiguo, que era un Almirante, co
menzó la plática, preguntando al Rey si conocia al
Príncipe (59) de la Montaña su Señor, el qual res
pondió que no, porque nunca le habia visto, pero
que le habia oido decir. El embaxador le dixo, si de
mi Señor has tenido noticia, mucho me espanto que
no te has ofrecido á él, para hacerle tu amigo, como
han hecho el Emperador de Alemaña, y el Rey de
Hungria, el Soldan de Babilonia, y otros muchos
Reyes y Príncipes que cada año le envian riquissimos
presentes, porque bien saben no poder vivir mas tiem
po del que él quisiere. Y sabete que él nos ha envia
do aqui para decirte que le hagas la misma obediencia
que los demas Príncipes hacen, ó por lo menos que
le hagas soltar el subsidio, y renta que cada un año
paga al Maestre del Templo, y al Hospital, si quieres
que quede muy contento de tí, aunque muy facilmen
te podria hacer matar al Maestre, si él quisiesse, y no
pagarle renta ninguna. Pero considerando que hacien
dolo ansi, no por esso dexaria de haber otro en su lu
gar, no quiere poner su gente en aventura de perder
se por cosa de la qual resultaria muy poco provecho.
Fenecida su plática, el Rey, que muy atento ha
- X bia
1 62 C H R O N ICA DE L REY

bia estado en oirla, le respondió que él avisaria lo


que habia de responder á su demanda, y lo comuni
caria á su Consejo, y que en la tarde volviessen que
él les daria respuesta. Volviendo en la tarde por ella
como les habia dicho el Rey, hallaron con él á los
Maestres del Templo, y Hospital. Y el Rey les dixo
que otra vez tornassen á declarar su embaxada, y ellos
le respondieron que no eran obligados de hacerlo. Pe
ro los Maestres les dixeron que bien podian , lo que
despues de alguna importunacion hizo el Almirante,
el qual aun no habia bien acabado, quando el Maes
tre del Templo le dixo que fuesse á él otro dia por la
mañana que él les diria lo que habían de decir á su
Príncipe de parte del Rey Sant Luys. Yendo otro dia
de mañana por la respuesta, los Maestres les dixeron
que su Príncipe habia usado de demasiada presuncion
y atrevimiento, enviando á decir al Rey Sant Luys
de Francia, palabras tan descomedidas, y que si no
fuera por respecto del Rey, y que ellos eran mensa
geros, les hubieran mandado echar en la mar, y que
luego en la hora se volviessen donde estaba su Prínci
pe, del qual dentro de quince dias, truxessen al Rey
cartas de disculpa y satisfaccion por el yerro cometi
do. Antes de espirado el término, volvieron los em
baxadores, los quales llegando delante del Rey, le ha
blaron desta manera. Poderoso Señor, por mandado
de nuestro Príncipe somos vueltos aqui para deciros
de su parte, que solo vos sois el Príncipe del mundo,
á quien él mas quiere y dessea servir, y como la ca
misa es la vestidura, que mas allegada es al cuerpo,
assi por prueba de lo dicho, os envia la suya, y jun
ta
SA NT L U Y S DE FRANCIA. I63
tamente un anillo de oro fino y puro, en el qual es
tá esculpido su nombre, para que desde aqui adelante
entre los dos haya tanta conformidad, como la hay,
entre los dedos de la mano. Tambien le envió aquel
Príncipe un elefante de muy fino y claro cristal, un
juego de agedrez de lo mismo, cuyos trebejos estaban
muy sutilmente labrados. El tablero estaba labrado
de florecillas de ambar fino, engastadas en cristal, en
las orillas y remates del tablero estaban sacadas unas
cepillas de oro esmaltadas de muchas y diversas colo
res. Todo esto venia dentro de una caxa de la qual,
en abriendola salia un olor tan suave que no pareció
sino que por toda la sala del Rey habian derramado
todos los perfumes del mundo. El qual queriendo gra
tificar al Príncipe de la Montaña este presente, le en
vió con un frayle llamado Ibo Breton, mucha quan
tidad de vestidos de fina grana, copas y otras vasijas
de oro y plata. Llegando el frayle donde estaba el Prín
cipe de la Montaña, fué del muy bien recebido, y
despues de haber pasado con él algunas pláticas, el
frayle le preguntó de su ley, y fué informado que no
vivia en la de Mahoma, sino en la ley de Hely su tio,
el qual segun ellos decian, quiso tanto á Mahoma,
que le puso en la cumbre de toda la honra, que él en
esta vida tuvo. El qual despues por pago de un favor
y merced tan grande: viendose querido y temido de
todo el pueblo, comenzó á menospreciar y apartarse
de Hely, que como vido un tan ruin hecho y que
Mahoma poco á poco le sonsacaba, y ganaba la vo
luntad del pueblo, juntó todo el que le fué possible,
y lo llevó á vivir entre las mas asperas montañas y
- X 2 de
164 CH R O N ICA DEL REY.

desiertos de todo Egypto, y alli los enseñó y dió otra


ley diferente á la de antes. A los que viven en la ley
de Mahoma llaman ellos infieles y hereges: otro tan
to hacen los otros á ellos, porque viven en la ley de
Hely, y cierto ellos tienen todos muy gran razon,
pues de todo punto lo son, y mas que perros here
ges. Vuelto ya Fray Ibo, contó al Rey Sant Luys, co
mo estando un dia en la cámara de aquel Príncipe, ha
lló un librillo sobre la cabecera de su cama, donde es.
taban escriptas muchas palabras santas, que nuestro
Señor dixo un tiempo al bienaventurado Sant Pedro,
antes de su sagrada muerte y passion, y habiendo
las leido dice que le dixo. Ay Señor, que provecho
sacariades si muchas veces leyessedes en este librillo,
y que el Príncipe le respondió que ansi lo hacia él, y
que tenia fmucha confianza en el Señor Sant Pedro.
Pero por otra parte decia, que al principio del mun
do quando Abel murió por mano de su hermano Cain,
su alma passó en el cuerpo de Noé, y el alma de Noé,
despues de muerto, passó en el cuerpo de Abraham,
y que despues de muerto Abraham su alma passó en el
cuerpo de Sant Pedro, dentro del qual creia y afirma
ba, todavia residia en la tierra. De tal supersticion le
reprehendió mucho el frayle, trayendole muchos
exemplos y dichos de la Escriptura Sagrada, pero
nunca el Príncipe infiel los quiso escuchar. Mas dixo
aquel frayle: que quando aquel Príncipe va cavalgan
do por el campo, lleva siempre un hombre delante de
sí, que le lleva una hacha de armas, cuya punta es de
plata fina, encima de la qual están puestos y sacados
unos cuchillos que cortan mas que navajas. Este hom
-", .. - «. bre
SANT LU YS DE FRANCIA. 165
bre va pregonando con voces altas, desta manera.
Volveos todos atras, y huid de delante aquel que en
sus manos traie la muerte de los Reyes. . . . . . .
º , ,

C A P I T UL O L. VI.

Como un Caballero del Rey Sant Luys, llamado Juan


de Valenciana , fué enviado en Egypto, donde los
Almirantes estaban, y de lo que passó con ellos, y
como el Rey tornó á cercar de nuevo de fuertes
muros á la Villa de Cesarea.

Depus de todo esto, el Rey Sant Luys envió en


Egypto uno de sus Caballeros llamado Juan de Va
lenciana, para que requiriese á los Almirantes le dies
sen satisfaccion y desagraviassen de las injurias y da
ños que dellos habia recebido, despues de hechas las
treguas, lo que prometieron harian sin falta, al gusto
y contento del Rey, y ansi se lo enviaron á decir con
sus embaxadores, con tal que los favoreciesse contra
el Soldan de Damasco, y para grangear la voluntad
del Rey, libertaron á todos, los Caballeros Christia
nos que en sus prisiones tenian, y se los enviaron jun
tamente con los huessos del Conde Gautier de Briana,
y otra mucha quantidad de pueblo comun. Los qua
les llegando en Acria, Madama de Seta (6o), prima
hermana del difuncto Conde de Briana, tomó sus hues
sos, y los hizo enterrar en la capilla del Hospital de
Acria, con toda la honra y solemnidad possible. El
Rey Sant Luys ofreció aquel dia á la Missa un cirio
y un pesante de oro, y despues todos los cata:OIIC
I66 CH R ONICA DE L. R. EY

ofrecieron. Lo que se ofreció fué á costa de Madama


de Seta, de lo qual algunos no se espantaron poco, por
ver ofrecer el Rey dineros agenos, el qual lo quiso ha
cer aquella vez por mostrar su grande humildad (61).
Llegados los embaxadores de los Almirantes en Acria,
pidieron de su parte al Rey alargasse las treguas que
con ellos tenia, porque el término de ellas, ya casi
estaba espirado, el qual les respondid que en ninguna
manera lo haria si primero los Almirantes no le envia
ban todas las cabezas de los Christianos que los Tur
cos habian muerto, las quales tenian puestas sobre
las murallas del Gran Cairo, en el tiempo que los
Condes de Bar, y de Monforte estuvieron presos, y
ansi mismo los hijos de los Christianos, los quales por
ser aun niños quando captivaron, habian por fuerza
renegado de la fé de Jesu-Christo, y si no le soltaban
las docientas mil libras que les quedaba debiendo, to
do esto, torno á tratar el Caballero que antes habia
ido con los Almirantes por ser Caballero de mucha
discrecion y valor. No tardó despues mucho el Rey
de partirse de Acria, para irse á una villa doce leguas
de alli, llamada Cesarea, que es sobre el camino de
Hierusalem, cuyas murallas habian los Turcos derriba
do, las quales el Rey mandó de nuevo hacer y repa
rar con toda la diligencia posible, y despues proveer
y fortificar, de suerte que se tuvo por maravilla como
en tan poco tiempo lo pudo hacer.
SANT LU YS DE FRANCIA. 167

c A P I TU L O LVII.
• re

Como dos Frayles Dominicos que el Rey Sant Luys


habia enviado al Rey de Tartaria volvieron, y como le
contaron admirables cosas que allá vieron , y de la
primera habitacion de los Tartaros, y de su subjeccion y
tributos, y quien fué su primer Rey, de sus leyes,
batallas, y victorias.

Aria contamos como á la sazon que el Rey Sant


Luys estaba en Chipre llegaron los embaxadores del
Rey de Tartaria, con los quales al tiempo que se fue
ron, envió dos notables frayles de la Orden de San
to Domingo, para enseñar y predicar el Santo Evan
gelio á los Tartaros. Estos dos frayles volvieron un
poco despues que el Rey llegó áCesarea, al qual con
taron todo el suceso de su peregrinacion, y como á
la ida habian desembarcado en el puerto de Antio
quía, con determinacion de ir por tierra hasta donde
estaba el Rey de los Tartaros, y anduvieron bien un
año entero, con andar diez leguas al dia, antes de lle
gar donde estaba, caminando siempre por sus tierras,
donde en muchas partes hallaron unos montes de hues
sos de hombres muertos, tan altissimos que no pare
cian sino que eran montañas, y no menos espantados
de ver cosa tan admirable, que desseosos de saber lo
que era aquello, fueron de ellos informados, ser aque
llos los huessos de la gente que murió sobre la con
quista de Tartaria. Maravillados los frayles de oir tal
cosa, les preguntaron como les habia sido posible ven
CCT
I 68 CH R ON ICA DE L REY

cer tanta gente y ganar tanta tierra. A los quales res


pondieron los Tartaros contando desde su origen, co
mo casi hácia la fin del mundo estaba un peñasco de
tan admirable altura que parecia con su cumbre llegar
hasta las nubes, de suerte que nunca se supo que hom
bre viviente se hubiesse atrevido de subir en él, y que
entre este peñasco, y otros que estaban hácia la parte
de Oriente, estaba encerrado aquel pueblo llamado Go
dos y Magos, (Gog y Magog) que afirmaban vendrian
en la fin del mundo en compañía del Antechristo, y que
de la otra parte de aquel peñasco estaba un arenal (don
de ningun género de planta y fruta se criaba á causa
de la mucha arena) en el qual otros tiempos solian vi
vir los Tartaros. Parte de ellos, en subjecion del Pres
te Juan de las Indias, y parte de ellos en subjecion del
Rey de Persía, á los quales pagaban grandes tributos
cada un año, por solo el pasto de sus ganados, y este
Rey de Persia, y Preste Juan, les tenian en tan po
co, y menospreciaban de suerte, que quando les ve
nian á pagar la renta de sus tributos, se desdeñaban
de solo mirarlos, y les volvian las espaldas sin querer
les hablar: que fué causa que un dia un hombre de en
tre ellos muy anciano, y de mucha cordura y go
bierno, anduvo por todos los lugares de aquella tier
ra , tratando con los mas preeminentes vecinos de
ellos, de la subjecion grande en que vivian, rogando
les mirassen si les seria possible hallar remedio para
salir de ella. Tantas veces se lo persuadió, que un dia
los vino á juntar todos en un lugar cerca de la tierra
del Preste Juan, donde les hizo tantas demostraciones,
que en fin le prometieron todos de ser obedientes á su
*". IIld Il
SA NT LU YS DE FRANCIA. 1 69
mandado, si él queria encargarse de los sacar de tan
gran subjecion. Lo qual viendo aquel hombre, les di
xo que era necesario antes de lo intentar criassen un
Rey o Señor, cuyos mandos obedeciessen, y para que
les gobernasse y regiesse, de lo qual fueron ellos muy
contentos, y luego determinaron de elegir un Rey
desta manera. Entre todos ellos eran cincuenta y dos
generaciones, y ordenaron que todas las personas de
cada generacion trairian una saeta con las señas, nom
bre y armas de cada uno. Juntadas las saetas de todas
las generaciones, fueron puestas delante de un niño
de cinco años, para que las distribuyesse entre todos,
Acordando que alzarian por su Rey aquel cuya fuesse
la primer saeta que sacaria mezcladas y revueltas las sae
tas unas con otras. El niño acertó á sacar la saeta de
aquel buen hombre. El qual no estando aun bien sa
tisfecho de aquello, mandó juntar cincuenta y dos
hombres los mas cuerdos y virtuosos que en su gene
racion pudo escoger. A los quales hizo dar de nuevo
otras saetas con sus nombres escriptos en cada una de
ellas, y mezclando despues de haber puesto la suya
entre ellas, todas las saetas las dió al niño para que las
distribuyesse, que otra vez acertó á sacar la primera
aquella de aquel hombre anciano, el qual con gran con
tentamiento de todos fué alzado por Rey, y goberna
dor de todos ellos: pero antes que aceptase el cargo, les
hablóá todos en general desta manera. Amigos míos, si
vosotros quereis que yo sea vuestro Rey y Señor, pri
mero habeis de jurar aqui, por aquel que el cielo y la
tierra hizo y formó, que guardareis mis leyes, y cum
plireis mis mandamientos, lo que juraron y prometie
, Y TOIl
17 o C H R ON ICA DE L REY

ron cumplirian y guardarian. Despues que este hombre


fué alzado por Rey de los Tartaros, hizo y ordenó mu
chas buenas leyes para que todos sus pueblos viviessen
en paz y quietud. Y un dia les hizo una demostracion
sobre los enemigos y contrarios que tenian diciendo
ser el Preste Juan de las Indias, el mayor y mas anti
guo de ellos, y de quien habian recebido mayores da
ños, por lo qual (les dixo) yo os mando, y encargo
mucho á todos, que luego otro dia esteis aparejados
para ir contra él, y si por caso la fortuna nos es tan
contraria que seamos vencidos (lo que no me puedo
persuadir) ninguno de los que quedaren desmaye ni
muestre flaqueza, sino resista animosamente contra el
enemigo, procurando de vencerle, pues en ello va la
libertad de todos nosotros. Por otra parte si la fortuna
nos es tan favorable que salgamos vencedores, os man
do que os aprovecheis de la victoria hasta que no que
de ningun enemigo con la vida ó libertad. Y sobre
todo ninguno sea atrevido de alzarse con los despo
jos del vencido hasta en fin de la victoria, la qual si
Dios nos da, os prometo repartirlos entre todos con
tanta razon y justicia, que nadie tendrá ocasion de
estar descontento. Todo lo qual prometieron todos
que harian como él lo mandaba. Y ansi luego otro dia
estuvieron todos en orden, delante de su Rey como
él se lo habia mandado, y despues con gran furia fue
ron á correr y destruir las tierras del Preste Juan, que
á la sazon estaba de ello harto descuidado, y passaron
á cuchillo todos aquellos que procuraron resistirles.
De suerte que en breve tiempo se hicieron Señores de
toda la tierra del Preste Juan, porque la gente comun
:, - . de
S.A.NT L U YS DE FRANCIA. . 17 1

de ella, siendo de poca defensa, y viendo la cruel ma


tanza que hacian en los que procuraban defenderse se
rindieron todos á la merced de sus enemigos. Acaba
da la victoria, acaeció un caso maravilloso á un gran
Señor Tartaro, el qual fatigado del trabajo que reci
bió en la batalla se apartó del exército para irse á des
cansar, y estando reposando, le pareció entre sueños,
que estaba en una muy alta sierra, donde veia gran
multitud de gente la mas hermosa, y bienaventurada
que nunca en su vida habia visto, en medio de la
qual estaba sentado en un alto y riquissimo escaño de
finissimo, y reluciente oro, un Rey el mas hermoso
y mas bien vestido de todos los demás, y que hácia
al lado derecho estaban seis Reyes con riquissimas co
ronas de oro, y piedras preciosas, y otros tantos en
el lado izquierdo, y que delante de aquel hermoso
Rey hácia el lado derecho, estaba hincada de rodillas
una hermosissima Reyna que le suplicaba se apiadasse
de su pueblo, y que hácia la mano izquierda estaba
tambien un mancebo muy hermoso de rostro, que te
nia dos riquissimas alas, de las quales salia grandissi
mo resplandor, y al rededor de él otros muchos tam
bien con alas. Este Rey le pareció que le llamó, y le
preguntó si venia del exército de los Tartaros, y que
él le respondió que sí, y que entonces le dixo aquel
Rey, volverte has luego á él, y en llegando dirás al
Rey de los Tartaros como me has visto, porque te
hago saber que yo soy el gran Rey y Señor del cielo
y de la tierra, y que me de gracias por la victoria que
hoy le he dado contra el Preste Juan de las Indias, y
la misma le daré contra sus enemigos. Y él le dixo en-
"...? Y 2 º - .. 2 ton
172 CHRON ICA DE L REY

tonces qué señas daria para que le diesen crédito. Por


señas, dixo el Rey, que tu te ofreces de ir acometer to
do el poder del Emperador de Persia, con solos tre
cientos hombres, contra el qual, con mi favor y ayu
da, tendrás victoria y venceras á mas de trecientos
mil hombres, pero antes que vayas dirás á tu Rey que
te de á todos los Clerigos Religiosos, y otra gente co
mun que prendió en la batalla passada, á los quales
darás gran crédito, haciendo y cumpliendo todo lo
que te dixeren, porque te hago saber que todos aque
llos son mis siervos. Parecióle despues que él decia
á aquel Rey, impossible me será, Señor, acertar á
volver donde dexé el exército, si alguno no me guia,
y que el Rey, mandaba al mancebo de las alas que se
fuesse con él, y no le dexasse hasta ponerlo á salvo.
Esta vision contó al pie de la letra el Tartaro como
le habia acaecido, al Rey, al qual pidió despues á los
Religiosos Clerigos, y otra gente, como se lo habia
mandado aquel poderoso Rey de la sierra, lo qual le
fué por el Rey Tartaro concedido. Desde aquella ho
ra comenzaron aquellos Religiosos, y Clerigos á en
señar la fé y ley de Dios á los Tartaros, y tanto hi
cieron, que mediante su favor el Rey y todos los de
mas se volvieron Christianos. Despues de esto tomó
aquel Tartaro trecientos hombres, y fué contra el Em
perador de Persia, al qual vencieron, y echaron fue
ra de sus tierras, forzandole ir huyendo en el Reyno
de Hierusalem, donde despues venció la gente del Rey
Sant Luys, y prendió al buen Conde Gautier de
Briena , como delante diremos, esto fué el cuento
que los Tartaros hicieron á los fray les embaxadores
del Rey Sant Luys. r CA
s ANT LUYs DE FRANcr A. 173

C A P I T UL O . LVIII. a
2r ( , Tx. ( ; ... , , )

Como un Caballero llamado Clenardo de Senningan ,


natural del Reyno de Nerona, vino con mucha gente á
ofrecerse al servicio del Rey Sant Luys, y
la orden que tienen yendo á caza ..
. . . ... 2 de leones. , , , , , , , , , ,,,
- -

Mientre que el Rey Sant Luys estaba en Cesarea


entendiendo en su reparacion, llegó alli un Caballero
muy bien acompañado, el qual se llamaba Clenardo
de Senningan, y venia del Reyno de Nerona (62) que
está en los confines del Oriente con propósito de dar
favor y ayuda al Rey contra los infieles; súpose como
por venir este Caballero donde estabamos , se embar
có en una poderosa nao, la qual llegando en alta mar,
tuvo los vientos tan contrarios , que fueron forzados
rodear mucho mas de lo que hicieran, y passaron por
el mar de España, y por los estrechos de Mallorca,
que no fué sin padecer hartos trabajos, por los grandes
peligros que muchas veces se les ofrecieron. Este Ca
ballero contó al Rey Sant Luys muchas particularida
des de su tierra, y entre otras, dixo que allá eran las
noches tan cortas, especialmente en el verano, que
casi no se echaba de ver, porque.á la una de la noche
habia ya amanecido el dia-Con mucha cortesia fué re
cebido del Rey este Caballero, el quälentendiendó
que en la tierra de Cesarea se criaban muchos leones,
y otras muchas fieras, acostumbró tantas veces á irá
caza que mató infinitos dellos, no sin muchas veces
- po
174 CH R ON ICA DE L. R. E Y

ponerse en riesgo de perderse él y su gente. La indus


tria que tenian para matar los leones, era esta. Ellos
cavalgaban en los mas corredores y ligeros caballos
que se hallaban, en los quales iban quando salianá caza,
y en topando á un leon le tiraban con una ballesta una
saetada, o le herian con una lanza, y despues huian.
El leon sintiendose herido corria tras ellos, y viendo
que el leon les estaba ya cerca, dexaban caer un grande
pedazo de paño para que en él descargasse el leon su
furia. Al qual, mientras se paraba á despedazar aquel
paño, tenian ellos lugar de herirle de suerte que le
mataban. - • e

o y r;

, a c A P I T U L o Lix.
Como un Caballero llamado Cozy, vino á ofrecer su
servicio al Rey Sant Luys, y las cosas que le diaco del
, Emperador de Constantinopla, y del Rey
- de los Comanos.

Oro muy ilustre Caballero llegó estando el Rey


en Cesarea, el qual segun decian, decendia del lina
ge de los de Cozy (63) del qual tambien descendia
por parte del padre del Rey Sant Luys, porque una
hermana del Rey Filippo su padre casó con el Em
perador de Constantinopla, y de estos decendia aquel
Caballero, que por: esta razon venia á ser muy cerca
no pariente del Rey. El qualle recibió en su servicio,
con aquella voluntad que solia á todos los que se le
ofrecian. Platicando un dia este Caballero con el Rey,
le contó como el Emperador de Constantinopla, te
- nien
S ANT LU Y S DE FRANC I A. I 75

niendo necessidad del favor del Rey de los Comanos


para conquistar el Imperio de Grecia, hizo confe
deracion con él, ofreciendole su amistad, la qual de
buena voluntad aceptó aquel Rey haciendo otro tan
to de su parte, y para confirmacion de ella. Estando
el Rey un dia con el Emperador, le dixo, que con
venia que se sangrassen los dos, y se sacassen alguna
quantidad de sangre, que despues se había de beber
entre ellos, bebiendo el uno la sangre del otro, y lo
mismo habian de hacer todos los suyos, lo qual de
buena voluntad le concedió el Emperador, y luego
lo puso por obra. Ansi ni mas ni menos, dixo aquel
Caballero al Rey Sant Luys, conviene hagamos los
dos, y todos los nuestros, y el Rey se lo concedió, y
despues que todos se hubieron sacado sangre, toma
ron los unos la de los otros, y mezclandola con vino
se la bebieron, llamandose despues hermanos de san
gre, otra prueba hicieron. Estando todos en el cam
po, puestos en hilera unos de una parte y otros de
otra, hicieron despues passar por el medio un perro
dandole al pasar con sus espadas grandes cuchilladas,
diciendose unos á otros, que assi muriessen hechos ta-º
jadas como aquel perro, si jamas se faltassen al tiem
po de la necessidad. Otra cosa maravillosa contó aquel
Caballero al Rey, del Rey de Comanos; dixo que en
su Corte se murió un Príncipe Christiano muy pode
roso, al qual mandó hiciessen debaxo de tierra una
muy grande y ancha sepultura, y despues mandaron
vestir muy ricamente él difunto, y sentarle en una
silla muy bien aderezada, y despues le mandó de
aquella manera meter en la sepultura, y con él otro
- º, Ca
176 C H R ON ICA DEL REY

Caballero vivo de los mas ilustres y mas preeminentes


de su corte, Caballero en su caballo, el qual antes que
entrase en la sepultura se despidió del Rey, y de to
dos los demas Caballeros de su Corte, y el Rey le
mandó dar grande quantidad de joyas y dineros, y
ponerselo todo al cuello, con juramento que tomó
del Caballero, se lo volveria todo estando en el otro
mundo. Despues de esto le dió cartas para el otro
Rey su predecessor muerto, por las quales le avisaba
de la bondad y valor de aquel Caballero, suplicando
le por los buenos y leales servicios que de él habia re
cebido, le favoreciesse y recompensasse. Hecho aques
to, mandó cubrir la sepultura con unas vigas gran
des, clavadas una con otra muy fuertemente, y des
pues por encima echar grande quantidad de tierra, y
piedra.

. . C A P I T UL O LX. .
De la justicia que el Rey Sant Luys mandó hacer
de algunos malhechores, estando
en Cesarea.
-- -

- ,º , . - , , - º

Enae el Rey Sant Luys en Cesarea, mandó ha


cer justicia de algunos malhechores, la primera fué
de un Caballero, que fué hallado en una rameria pú
blica, el qual fué condenado por su deshonestidad en
perdimiento de sus armas y caballo, y despues dester
rado del exército, y Corte del Rey, porque no quiso
suffrir otra pena vergonzosa que el Rey le mandaba
dar. La segunda justicia que se hizo, fué de unos Ca
-
* -- -º
Y ba
SANT L UYS DE FRANCIA. 177
balleros Comendadores del Templo, los quales á trai
cion hirieron á ciertos Caballeros de mi compañía, vi
niendo de caza, de lo qual quejandome al Maestre, los
condenó comiessen un dia entero sobre sus mantos en
lugar de manteles, que era la mayor afrenta que les
podian hacer y castigo que se usaba en aquella tierra,
mayormente, estando presentes los agraviados, los
quales en fin rogaron mucho al Maestre que les per
donasse y no mandasse executar la sentencia; pero
nunca lo pudieron acabar con él, lo que viendo ellos
se assentaron á comer con los Comendadores, los qua
les despues de haber comido dieron sus mantos, ó há
bitos á los agraviados, porque assi era uso y costum
bre que fuessen suyos de derecho. Tambien se hizo
justicia de un archero del Rey, porque habia agra
viado á cierto Caballero de su casa, por lo qual fué
condenado fuesse en camisa y descalzo, trayendo
una espada desnuda en la mano, hasta la posada del
Caballero agraviado, al qual hincado de rodillas ha
bia de pedir perdon, y ofrecer la espada, para que
con ella si su voluntad fuesse, le cortasse una mano,
lo qual no hizo el Caballero, antes le perdonó la in
juria que contra él habia cometido. -
178 CH R O N ICA DE L REY

C A P I T U L O LXI.

Como el Rey Sant Luys concertó con los Almirantes de


Egypto que se hallaria en Jafa para tratar de nuevo
las treguas, y lo que fué causa que los Almirantes no
las puaieron efectuar, y las cosas que el Rey
hizo en Jafa.
Anita contamos como el Rey Sant Luys envió un
Caballero á los Almirantes de Egypto, para que le
desagraviassen de las injurias passadas, si querian que
alargasse las treguas. El qual llegado donde estaban los
Almirantes les dixo lo que el Rey pretendia, lo qual
entendiendo ellos, determinaron de darle toda la sa
tisfacion que él quisiesse, y le enviaron á decir que
fuesse en la Villa de Jafa donde ellos tambien irian
para tratar de ello, y jurarian solemnemente de en
tregarle todo el Reyno de Hierusalem, si él les qui
siesse favorecer contra el Soldan de Damasco, el qual
como supo esta determinacion, deliberó de impedirá
que no hubiesse effecto, y para ello envió veinte mil
Turcos muy bien armados para guardar el passo. De
lo qual advertido el Rey no por esso dexó de ir á Ja
fa , donde fué del Conde muy bien recebido, y lue
go mandó hacer muchas casas al derredor del castillo
de Jafa, las quales despues mandó cercar, para que
con mas seguridad fuesse aposentada su gente, porque
no podia caber toda en el castillo. Como los Almiran
tes supieron que el Soldan de Damasco, por impedir
les el passo, habia enviado gente, no se atrevieron de
- - 11
sAN T L U Ys DE FRANCIA. 179

ir á Jafa, pero enviaron al Rey Sant Luis las cabezas


de los Christianos que estaban colgadas en las mura
llas del Gran Cairo, y los hijos de los Christianos que
captivaron, los quales por fuerza habian renegado la
fé de Christo; tambien le enviaron un elefante, el
qual luego envió en Francia. Estando el Rey Sant
Luys con toda su gente en Jafa, supo como un Al
mirante del Soldan de Damasco, con una compañía
de gente, estaba tres leguas de alli en un lugar lla
mado Cazel (63), gastando y estragando todos los
panes, frutos, y tierras de al rededor, por lo qual el
mismo Rey fué allá en persona con una compañía de
gente de á caballo para remediarlo. Pero como el Almi
rante del Soldan lo supo, se fué huyendo, y la caba
lleria del Rey fué en su seguimiento; á caso un Ca
ballero que iba algun trecho delante de los otros, dió
una lanzada á un Turco de la qual le derribó del ca
ballo muerto en el suelo, sin quebrar la lanza. Vien
do aquel golpe el Almirante del Soldan, arremetió
contra el Caballero, el qual á su llegada le dió una
cuchillada en la cabeza, volviendose despues donde
estaba su gente.
18o CH R ONICA DEL REY

C A P I T U L O LXII.

Como los Almirantes de Egypto prometieron al Rey


que le irian á hablar en Jafa, y como el Príncipe de
Antioquia vino donde estaba el Rey Sant Luys
y del Conde de Jafa y de sus virtudes.
Siendo los Almirantes de Egypto que el Rey Sant
Luys, con toda su gente estaba en Jafa, donde ellos
no habian podido llegar el dia concertado, enviaron
á decir al Rey les aplazase otro día para que fuessen
á concluir sus negocios, lo qual hizo el Rey luego.
En este medio llegó en Jafa el Conde de Dan (64),
y venia en su compañía un Caballero de mucho valor
llamado Arnol de Guymena, y dos hermanos suyos.
El Conde por ser aun muy mozo no habia recebido
la orden de Caballería, la qual luego recibió por mano
del Rey Sant Luys. Casi en el mismo tiempo llegaron
tambien en Jafa, el Príncipe de Antioquia (65), y su
madre, y era entonces el Príncipe de edad de diez y
seis años, y el mas sabio, discreto, y virtuoso Caba
llero que se podia dessear. Este Príncipe suplicó al Rey
le diesse audiencia, porque le queria declarar cierta
cosa en presencia de su madre, y el Rey se la conce
dió, y él entonces comenzo á hablar de esta manera.
Señor, á muchos es muy clara y manifiesta la subjecion
grande en la qual me tiene mi madre, porque en acha
que de que soy menor de edad, possee todas mis tier
ras, sin dexarme gozar de la renta dellas en ninguna
suerte, y lo peor es, que cada dia van disminuyendo
- CIl
SA NT L U YS DE FRANCIA. 18 I

en todo lo que ella no habia de permitir, antes de de


recho las habia de aumentar. En mi ciudad de Antio
quia se puede claramente ver ser verdad lo que yo di
go, lo qual por falta suya está casi arruinada y perdi
da. Por lo qual, Señor, os suplico se lo digais de ma
nera, que de aqui adelante me provea de lo que fue
re necessario para mi entretenimiento, y al presente
de dineros y gente, para ir en socorro de mi Ciudad
de Antioquia, que está cercada de mis enemigos, los
quales la tienen en grandissimo aprieto. Habiendo
atentamente el Rey entendido al Príncipe de An
tioquia, viendo quanta razon tenia en lo que pedia á
su madre, hizo tanto con ella que en fin le proveyó
de dineros y gente, con la qual despues se fué á des
cercar su Ciudad, haciendo por su persona, en armas
tan señalados hechos, que no solamente echó á sus
enemigos de todas sus tierras, pero de alli adelante
las aumentó, á su daño. Desde entonces por la buena
obra que el Rey Sant Luys le hizo, añadió en sus ar
mas las de Francia. Cosa injusta me parece seria de
xar de contar algunas cosas del buen Conde de Jafa,
llamado Gautier de Briena, cuyas virtudes, grande
valor y esfuerzo, fueron tales, que merecieron y me
recen ser imitadas, y que en ellas se tome exemplo.
Todo el tiempo que este Conde tuvo la fuerza y cas
tillo de Jafa, los Egypcios le hicieron grandissima
guerra, los quales pretendian, y procuraban de se la
quitar, pero él la supo defender dellos tan á su cos
ta que para siempre habrá dello memoria. Para en
tretenimiento del, y de su gente de guerra, no te
nia otra renta sino solo lo que ganaba de los Turcos

e
I82 CH R ONICA DEL REY

é infieles en las salidas que ordinariamente contra ellos


hacia; una vez entre otras ganó mucha quantidad de
paños de sedas de muchas y differentes maneras, los
quales repartió luego entre sus Caballeros, sin reser
var para sí cosa ninguna de todo ello. Entreteniendo
los de aquella suerte, con toda la paz, amor, y quie
tud del mundo. La mejor propiedad de muchas que
tenia, era esta. Quando de noche de sus Caballeros se
apartaba, tenia siempre por costumbre de entrarse en
su oratorio, donde estaba un gran rato, haciendo muy
devotamente oracion, y despues se iba acostar con su
muger, que era una muy valerosa y notable Señora ,
hermana del Rey de Chipre.
C A P I T UL O LXIII.

Como Barbacana, Emperador de Persia, despues que


de los Tartaros fué vencido, vino á Hierusalen donde
hizo grandissimos daños, y del exército que fué contra
él, y como en una batalla que le dieron, prendió al
Conde de Jafa, y otros muchos Caballeros Christianos.
Como el Soldan de Camella venció despues al
Barbacana, y le prendió, y de la muerte
del Conde de Jafa.
Aria contamos el discurso que los embaxadores
del Rey de Tartaria hicieron á los frayles que el Rey
Sant Luys envió allá para predicar el Santo Evange
lio á los Tartaros, de su origen, y lo que habia suce
dido á un gran Señor dellos, el qual venció al Empe
rador de Persia, que se llamaba Barbacana (66), for
ZalIl
SA NT L U YS DE FRANCI As 183
zandole se retirasse en Hierusalem. Llegando este Em
perador en el Reyno de Hierusalem, hizo en él los ma
yores daños del mundo, passando á cuchillo todos los
Christianos y romeros que halló fuera de Acria y Ja
fa, y tomó un castillo que era de un Caballero de
aquella tierra, llamado Eude de Mombeliar (67) ha
ciendo otro tanto á todos los que halló dentro, reti
randose despues hácia Babilonia, teniendo entendido
que el Soldan se juntaria con él, y los dos irian des
pues con sus exércitos contra los Christianos que vi
vian en toda aquella tierra, y Reyno de Hierusalem,
donde despues volvió este Emperador con poderoso
exército, y presupuesto de totalmente destruirlo. Pe
ro los Christianos con el favor y ayuda del Conde de
Jafa, y del Soldan de Camella, que era uno de los mas
leales y mejores Caballeros de toda Turquia, valero
samente le resistieron, y le dieron dos batallas, en la
primera fué preso el Conde de Jafa, despues de haber
animosamente peleado, al qual sabiendolo el Empe
rador, mandó llevar junto á su castillo de Jafa, y
colgar de los pies en una muy alta horca de manera
que pudiesse ser visto de los suyos, pensando de aque
lla suerte, le entregarian la fuerza por libertará su Se
ñor. El qual temiendo no lo hiciessen ansi á grandes
voces les dixo que aunque le viessen padecer qualquier
tormento mayor no se rindiessen á sus enemigos, por
que á todos les passarian despues á cuchillo, lo que
viendo el Emperador, y lo poco que aprovechaba
teniendo al Conde en tal tormento, mandó que le
quitassen del, y que trecientos de sus Caballeros lo
llevassen á él, y al Maestre del Templo, y á otros
- - IIlul
184 CH R ON ICA DE L REY

muchos Caballeros Christianos que tambien fueron


presos en la batalla, en Babilonia, y los presentassen
al Soldan. A la segunda batalla que se dió, murió to
da la gente del Emperador, y no fué poca la dicha que
tuvieron aquellos trecientos Caballeros que llevaban
al Conde de Jafa, y otros en Babilonia, en no hallar
se en ella porque no les fuera mejor que á los demás.
En llegando á Babilonia entregaron al Conde, y á los
demás presos al Soldan. Advertidos los mercaderes de
Babilonia que el Conde de Jafa su capital enemigo,
estaba preso, y en poder del Soldan, fueron todos á
suplicarle mandasse hacer luego justicia del, visto los
grandissimos daños y males que les habia hecho, to
mandoles todas sus mercadurias. El Soldan queriendo
cumplir con ellos, mando que les entregassen al Con
de para que del tomassen la venganza que les pare
ciesse. Ellos entonces como perros rabiosos entraron
en la carcel donde el Conde estaba, al qual despues de
haberle hecho padecer infinitos géneros de tormentos,
le dieron la mas cruel muerte que se puede imaginar,
desmenuzando, y haciendo pedazos su cuerpo, de
suerte que el mayor pedazo era menor que una nuez.
Ansi feneció el buen Conde de Jafa que fué harta pér
dida para muchos.

CA
SANT L UYS DE FRANCIAa 185

C A P I T UL o LXIV.
De la guerra que el Soldan de Damasco hizo º
contra los Almirantes de Egypto, y de
lo que sucedió.
Voirano. pues al Soldan de Damasco, que para
vengarse de los Almirantes de Egypto, por la muer
te que hicieron dar al Soldan de Babilonia como tene
mos dicho, habia juntado toda la gente de guerra que
habia podido, en un lugar llamado Gadres (68), con
presupuesto de ir contra ellos, los quales siendo de ello
avisados, apercibieron toda su gente, y le fueron al
encuentro, y topandose se dieron dos batallas, la pri
mera perdieron los Almirantes, y la otra el Soldan,
que fué forzado retirarse mal herido en la cabeza, en
Gadres con mucha pérdida, por lo qual pidió treguas
á los Almirantes, que de grado le fueron otorgadas.
De aquella manera se quedó el Rey Sant Luys burla
do, porque de alli adelante, ni con el Soldan, ni con
los Almirantes tuvo paz ni treguas y lo peor era que
no tenia, con toda su gente, sí solamente dos mil y
quatrocientos hombres de guerra.
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186 c H R o N I cA DE L REY

C A P I TU L O L XV.

Como el Capitan de los Ballesteros del Rey Sant Luys,


con mil y trecientos de su gente, fueron cercados
de un grande exército de Turcos, y como
fueron socorridos.
s . . . . . .. ) -

E dia de San Juan Evangelista, tercer fiesta de Na


vidad. Estando el Rey Sant Luys oyendo el sermon,
el Capitan de sus pertrechos le fué á decir como un
grande exército de Turcos tenia cercado al Ca
pitan de sus ballesteros, y le tenia puesto en grande
extremo, lo qual entendiendo el Rey me mandó que
luego con quatrocientos (69) hombres le fuesse á so
correr. Sabido esto por los Turcos que le tenian cer
cado, se acogieron en un alto que cerca de alli estaba
juntandose con la gente de un Almirante que les es
taba esperando, los ballesteros viendose socorridos,
fueron en su seguimiento, y llegandose cerca unos de
otros, trabaron una muy mala refriega, de la qual no
sotros no sacaramos la mejor parte, por ser los Tur
cos en mas quantidad que nosotros, y porque cada
rato se iban mas reforzando con nuevo socorro, si el
Rey no nos mandara retirar, y muchos se espantaron
como fué con tan poca pérdida, que cierto fuera ma
yor, si los caballos de nuestros enemigos no estuvie
ran tan cansados y flacos como estaban, los quales tu
vieron cerca de un año en Gadres, sin darles de co
mer sino muy poco, y casi nada, por la mucha falta
de bastimentos que tuvieron.
CA
SA NT L U YS DE FRANCI As 187

C A P I T U: L O LXVI.

Como los Turcos cercaron á la Villa de Acria, y como


queriendo atalar y destruir las huertas que estaban
fuera de la villa fueron impedidos, y se volvieron
sin hacer efecto, y de lo que acaeció á un
e - Caballero Christiano.

Lo. Turcos que antes se habian hallado en las bata


llas que cerca de Jafa se dieron, habiendose de nue
vo tornado ajuntar, fueron sobre la Villa de Acria,
y enviaron á decir al Señor de Asur (7o), Condes
table de Hierusalem, que estaba dentro por Gober
nador, que les enviasse cincuenta mil pesantes de
oro, donde no tuviesse por cierto que ellos destrui
rian todos los huertos y frutos que estaban fuera de
la villa. Viendo el Señor de Asur la poca razon que
tenian sobre una tan injusta demanda, como hombre
valeroso y discreto, conforme á ella les envió la res
puesta. Lo que viendo los Turcos, ordenaron sus es
quadrones poniendose á un tiro de ballesta de la vi
lla, lo qual sabido por el Señor Asur, salió con una
compañía de gente de acaballo, y se fué á poner so
bre un lugar donde estaba enterrado el cuerpo de Se
ñor Sant Nicolás (71), porque desde alli descubria
todos los huertos, y podria facilmente impedir que
los Turcos no les hiciesen daño, los quales como se
iban allegando hácia ellos, fueron acometidos de una
compañía de gente de apie, todos ballesteros, que con
sus saetas les hicieron harto daño. Temiendo el Señor
AA 2 . .. . . de
I88 CH R ON ICA DE L REY.

de Asur no revolviesen sobre ellos los Turcos, y les


hiciessen daño, por ser en poca quantidad, envió á
un Caballero Genoves, para hacerlos retirar, y en el
camino topó con un Turco, el qual con grandissimo
ánimo le dixo, caballero, si tu placer fuesse, de grado
justaria contigo. El Genoves no menos animoso que
el Turco, le dixo que fuesse en buen hora, y apartan
dose para despues arremeter el uno contra el otro,
acaso el Caballero Genoves descubrió ocho Turcos,
que por ver el sucesso del encuentro, se habian me
tido en un lugar encubierto, pensando no serian des
cubiertos de nadie, y sospechando el Genoves haber
sido por otra cosa, fingiendo no haberlos visto, en
lugar de correr contra el Turco solo, arremetió con
tra los ocho, y al primero que topó pasó de parte á
parte con su lanza, cayendo luego muerto en el sue
lo, y quiriendose despues retirar donde estaba su gen
te, y los Turcos vengará su compañero, arremetieron
contra él, y el uno le alcanzó con una maza un gol
pe, el qual en la hora fué vengado, porque el Geno
ves le dió una cuchillada que le abrió todo el turban
te hasta los cascos; otro Turco al tiempo que iba á
descargar sobre él con su alfange una grandissima cu
chillada, él como era diestro se desvió, y cayó el gol
pe en vago sin hacerle daño, lo que no acaeció ansi
al Turco, el qual como tornaba alzar el brazo para
descargar otro golpe, el Genoves ganandole por la
mano, le dió un altibaxo sobre él con tanta fuerza ,
que le hizo caer el alfange de la mano, retirandose
despues hácia la gente de á pie, la qual á pesar de los
Turcos, hizo retirar dentro en la villa, sin que reci
biessen daño. CA

-
S.A.N.T. LU YS DE FRANCIA. 189

CAP I T UL O LXVII.

Como los Turcos entraron en la Villa de Sayeta, y como


la saquearon, y lo que impidió que el Rey no fué
en romeria á Hierusalem. --- - -

Vendo los Turcos lo poco que sobre la Villa de


Acria podian ganar, determinaron de ir sobre la Vi
lla de Sayeta, la qual á la sazon era de poca defensa,
assi de edificio como de gente de guerra, y el Rey
como lo supo quiso irá favorecerla, pero como por
otra parte entendió las fuerzas del enemigo ser mayo
res que las suyas, acordó de retirarse dentro de el
castillo, y fuerza de la misma villa, que por ser (aun
que fuerte) muy pequeña, fué impossible caber en
ella toda su gente, que fué forzada quedarse en la vi
lla, donde en llegando los Turcos mataron á mas de
dos mil de ellos, y saqueando y robando despuesto
do lo que en ella pudieron hallar, se fueron á Da
masco. Grandemente pesó al Rey por no haber podi
do favorecer á Sayeta, y mucho mas como supo des
pues el estrago que en ella habian hecho. Lo que nó
hizo tanto á algunos Caballeros de aquella tierra, por
que aquello impidió que el Rey no fuesse á fortificar
un lugar cinco leguas de la mar, que estaba sobre el
camino que va de Jafa á Hierusalem, llamado Tala ,
donde en el tiempo de los Macabeos solía haber un
castillo, y la razon que los suyos le daban al Rey pa
ra estorbarselo era, ser aquel castillo en parte y lugar
apartado de otros, para poder ser socorrido, assi
de
1 9o CH R O N ICA DEL REY

de gente como de bastimentos y municiones, y muy


amano de los Turcos que alli cerca tenian sus mayo
res fuerzas, y ser mas justo y necesario fuesse de nue
vo á fortificar y reparar á la Villa de Sayeta, que no
hacer nuevos edificios de los quales resultaria despues
mas daño que provecho, y ansi se lo aconsejaron al
Rey, al qual estando en Jafa dixeron algunos que sin
dificultad podria ir á Hierusalem sin que el Soldan de
Damasco le impidiesse el passo, lo que de grado hi
ciera el Rey, si su Consejo lo permitiera, que no fué
de opinion fuesse, por ver la poca gente de guerra
que tenia, que no era suficiente poderlo ganar de los
Turcos, en cuyo poder estaba, por ser en mas quan
tidad que nosotros, en fin seria forzado dexarla, que
seria grande confusion. Trayendole por comparacion
aquello que sucedió al Rey Ricardo de Inglaterra, el
qual estando en Acria con el Duque de Borgoña, des
pues que el Rey Filippo de Francia se volvió á su tier
ra, le dixeron como facilmente, si él quisiesse, con el
ayuda del Duque podria ir á ganar la Ciudad de Hie
rusalem, por estará la sazon desproveida de gente de
guerra, porque casi que toda habia ido en socorro del
Soldan de Damasco, que hacia guerra contra el Sol
dan de Massa (72). Por lo qual determinaron de ir
los dos con toda su gente, la qual estando ya cerca
de Hierusalem, repartieron en dos esquadrones, el
primero era del Rey de Inglaterra, y el segundo del
Duque de Borgoña, á quien el Rey Filippo de Fran
cia habia dexado quando se fué casi toda su gente. Y
queriendo el Rey Ricardo dar asalto á la ciudad, le
fueron á decir como el Duque de Borgoña se volvia,
“... 2 I1O
sA NT LU Y s D E FRANCIA. I 9 1.

no mas de porque no se alabasse despues el Rey de


Inglaterra que solo él habia ganado la Ciudad de Hie
rusalem, y esto hacia el Duque por envidia que te
nia del Rey de Inglaterra, el qual como entendió
aquello, y lo que uno de sus Caballeros le vino á de
cir, que fué que mirasse los soberbios edificios de la
Ciudad de Hierusalem, para que tuviesse mayor des
seo de ganarla de los infieles, puso delante de su ros
tro la cota de armas por no verla. Diciendo con in
finitas lágrimas, ay mi Dios, suplíco á tu Divina
Magestad no permitas que yo vea á tu Ciudad de Hie
rusalem, pues no la puedo librar del poder de tus
enemigos. Este exemplo truxeron al Rey Sant Luys
para divertirle no fuesse, siendo el mas poderoso Rey
de todos los Christianos, á vistas de Hierusalem, si
no determinaba de librarla del poder de los infieles,
y porque los Reyes que despues de él sucediesen, no
tomassen exemplo en él, contentandose con solo ver
como romeros, visitando la Casa Santa de Hierusa
lem, sin procurar de cobrarla de los Turcos.
-

C A P I T UL o LXVIII.
Como el Rey Sant Luys reparó y. fortificó á Jafa 9.y

como determinando de ir sobre un lugar llamado


Nápoles, fué impedido.
Eando el Rey Sant Luys en Jafa, se dió tan bue
na maña en fortificarlo, que en poco tiempo cercó to
do el arrabal de una fuerte muralla, con veinte y qua
tro torrejones, assi pequeños como grandes, donde
gas
192 CH R O N ICA DE L REY º

gastó infinito dinero. Acabado de fortificar á Jafa, tu


vo grandissimo deseo de ir á hacer lo mismo á la Vi
lla de Sayeta antes que los Turcos la tornassen á des
truir. Y un dia de Sant Pedro y Sant Pablo partió de
Jafa con todo su exército, y fué á un lugar llamado
de Asur, donde llegando pidió parecer á todos los de
su Consejo, sobre si iria á cercar una ciudad de Tur
cos llamada Nápoles, por otro nombre en el Testa
mento Viejo dicha Samaria, y todos le dixeron que
acertaria en ello, con tal que él mismo no fuesse en
persona, porque temian no le sucediesse como quan
do le prendieron los Turcos en Egypto, que seria cau
sa de la total pérdida y ruina de toda la Tierra Santa.
Como el parecer del Rey ño se conformasse al de los
de su Consejo, no puso entonces en efecto su deter
minacion, y partiendo del lugar de Asur fuimos aquel
dia á hacer noche en la Ciudad de Acria, donde otro
dia por la mañana llegaron gran multitud de Arme
nios, los quales teniendo entendido que era yo pro
pinco deudo del Rey Sant Luys, me rogaron mucho
que se lo mostrasse, lo que yo de grado hice, y vie
ron el Rey aquellos Armenios con la mayor reveren
cia que se pudo imaginar, y despues se fueron en Hie
rusalem donde iban en romeria. , , ,

* . CA
SA NT LU YS DE FRANCIAs I93

C A P I T U L O LXIX.

Como el Rey Sant Luys fué en la Villa de Belinas, y de


donde nace el Rio Jordan.

Partiendo el Rey Sant Luys de Jafa, fué en la Ciu


dad de Asur, por otra parte llamada en la Biblia Thi
ry. Desde alli determinó el Rey de ir á poner cerco
sobre otra ciudad no lejos de alli, llamada Beli
nas (73), y queriendo él mismo ir en persona, fué
impedido por los Señores y Caballeros de su Consejo,
que no fué sin grande dificultad. Aquella tarde fué or
denado que los Señores Felippe de Monforte, de Afur,
Condestable de Francia, y el Señor Pedro Chambe
llano, con los Maestres del Templo, y Hospital, es
tarian á punto al anochecer, para lo qual fué puesto
por obra, y antes que amaneciesse, llegamos en un
muy hermoso llano, en el qual estaba situada la ciu
dad, junto á una muy hermosa y grande fuente, lla
mada Jorno. En aquel llano, antes de llegará la ciu
dad, estaba otra fuente llamada Dayn, de aquellas dos
fuentes salen dos grandes arroyos, los quales á algun
trecho de la ciudad se vienen á juntar y hacerse un
rio caudalosisimo, que es llamado Jordan, en el qual
nuestro Redentor fué bautizado. Alli por los Maes
tres del Templo, y Hospital (74), y otros Señores
Christianos de aquellas partes, fué ordenado que yo
con mis quarenta Caballeros, y otros muchos del Rey
Sant Luys, nos fuessemos á poner entre una fortale
za y la ciudad, y que los Caballeros del Templo se
- BB pon
1 94 C H R ONICA DE L REY

pondrian hácia la parte derecha della, y los del Hos


pital hácia la otra. Hecho y ordenado todo esto, yo y
los de mi esquadron determinamos de luego ir á poner
lo por obra, y lo mismo hicieron los otros, y por
que el camino por donde habiamos de ir era muy fra
goso, aspero, y cuesta arriba, y habiemos de passar
por tres fuertes fuerzas, para llegará un llano sobre
el qual estaba un esquadron de Turcos para impedir
nos el passo, fuimos forzados apearnos de nuestros
caballos, porque era impossible andar por aquel ca
mino caballeros, y llevandolos de la rienda, anduvi
mos por él hasta llegar en el llano, donde hallamos
algunos Christianos passageros y romeros que aque
llos Turcos habian muerto, los quales como nos vie
ron, desmampararon el lugar, y se fueron huyendo,
lo mismo hicieron todos los que estaban dentro en la
ciudad, sin hacer la menor resistencia del mundo,
retirandose á un fuerte castillo que estaba cerca de
alli, llamado Subberbo, situado sobre una montaña
llamada Liban, por la qual subian los Turcos con una
priessa y destreza tan grande que á todos nos ponia
admiracion, por ser el camino mas aspero y pedre
goso del mundo, y queriendo unos Alemanes que en
mi compañía venian, contra mi voluntad ir en su se
guimiento, no les fué possible, por lo qual determi
naron volverse, y al tiempo que se volvian, como el
camino estaba cuesta abaxo, revolvieron los Turcos
sobre ellos, y les daban por detras con unas mazas
aceradas grandisimos golpes : como yo vi aquello su
pitamente apeandome del caballo con una compañía de
gente de apie los fui á socorrer, y no nos vimos des
pues
SA NT LU YS DE FRANCIAe I 95

pues en menor peligro que ellos, por los muchos Tur


cos que cargaron de nosotros, y lo peor era que no
podiamos ir adelante, ni menos volver atras. Como
un Caballero llamado Juan de Valenciana vido el pe
ligro en que estabamos, fué á pedir socorro á los Se
ñores Olivero de Termes, y Arnol de Comenge, y
á otros Capitanes que luego en la hora acudieron, y
no pudiendo subir donde estabamos, dió orden el
Señor Olivero de Tormes, de hacernos baxar por un
caminillo que estaba hácia la parte de Damasco, no
tan dificultoso como el otro, de aquella suerte nos
salvamos todos, y despues de saqueada la ciudad, y
quemadas todas las parvas de trigos y otros granos que
hallamos fuera de ella, nos volvimos á la Villa de Sa
yeta, donde hallamos al Rey haciendo enterrar los
Christianos que murieron en ella, quando los Turcos
la saquearon, y él mismo les ayudaba á llevar en la
sepultura, y algunos por el mal olor que salia de los
cuerpos, no lo pudiendo sufrir, se atapaban las nari
ces, lo que nunca hizo el Rey, el qual por otra par
te nos habia á todos los que fuimos contra los Turcos
de Belinas, mandado aparejar posadas, y en ello to
do lo necessario, para que todos mas á nuestro gusto
descansasemos.

nº 2 - CA
196 CH R ONICA DE L REY

C, AP I T U L O LXX.

Como el Rey de Tartaria tomó á la Villa de Bandaco


y prendió al Califo de ella, y la industria que para
ello tuvo; de la fin y muerte
del Califo.
Eandº el Rey Sant Luys en Sayeta, supo de algu
nos mercaderes como el Rey de Tartaria habia toma
do á la Villa de Bandaco, y preso al Califo de ella,
con industria y cautela, porque no pudiendole ven
cer por armas, le envió á decir que queria hacer paz
con él, y tratar casamiento de sus hijos con los del
Califo, y que para tratarlo con él, convenia que el
Califo le enviasse quarenta personas las mas principa
les y preminentes de su Consejo. El qual, creyendo
ser verdad lo que el Rey Tartaro le enviaba á decir,
le envió los quarenta hombres que pedia, á los quales
en llegando mandó poner á buen recaudo. Tornado
despues á enviar al Califo, le enviasse otros quarenta
porque los otros no bastaban, y que fuessen de los
mas caudalosos y ricos, para que con mas firmeza se
tratasse el negocio, y el Califo se los envió, y luego
los mando el Tartaro poner con los demas, y assimis
mo á los quarenta que tercera vez le tornó á enviar,
de manera que el Tartaro viendo que tenia en su po
der los mas principales, ricos, y valerosos hombres
de toda la corte del Califo, teniendo entendido los
demas ser gente de poca defensa, les mandó á todos
cortar las cabezas, dando despues un tan recio asalto º
Y . 3l
SANT LU YS DE FRANCIAs y 97

á la villa, que en poco tiempo la ganó, y prendió al


Califo, al qual mando encerrar en una jaula de hier
ro, donde estuvo algunos dias sin comer bocado, y
no pudiendo mas sufrir la hambre pidió de comer;
como el Rey de Tartaria lo supo, le envió una gran
dissima fuente de oro, llena de sus propias joyas y
piedras preciosas, preguntandole si las conocia, y el
Califo le respondió que sí, porque solian otro tiem
po ser suyas. Pues que tanto las quisiste, replicó el
Rey, toma y apaga con ellas tu hambre; no puede
ser, dixo el Califo, porque aquellas cosas no son de
comer. Alli veras tu cobdicia quan grande es, dixo
el Rey, porque si al tiempo que de estas joyas te po
dias aprovechar, y de lo demás de tu tesoro que tan
guardado y caro tenias, lo hicieras, distribuyendolo
entre tu gente de guerra, no te vieras vencido como
al presente te ves, y en estado de no poderte aprove
char de lo que quisiste tanto un tiempo (75).
C A P I T UL o LXXI.
Del viage, que el autor hizo á muestra Señora de
Tortosa, y de una maravillosa piedra
que le fué presentada.
Teniendo yo mucho desseo de ir en romeria á nues
tra Señora de Tortosa (76). Estando un dia con el
Rey, le supliqué me diesse licencia para ir, lo que de
grado hizo, porque el lugar es devotissimo, asi por
las muchas reliquias que hay en él, como por la mu
cha gente que ordinariamente va alli en rdmeria, y
tam
2O O CH R ON ICA DE L REY -

las honras y obsequias de la Reyna Doña Blanca su


madre, que fueron las mas principales que nunca se
hicieron en aquellas partes, y despues envió á mu
chas Iglesias de su Reyno de Francia, á cada una, una
azemila cargada de ricas joyas y preciosas piedras, pa
ra que rogassen á Dios por el anima de su madre.
Tambien la Reyna hizo muy gran llanto por su sue
gra. Porque aunque no habia estado bien con ella en
la muerte forzada por las grandes virtudes de su sue
gra, y por el amor de su marido mostró aquel senti
miento (78). - -

C A P I TU L o LXXIII.
\. , , , , , ,, º -

Como el Rey Sant Luys se determinó de volverse en


JFrancia, y como el autor por su mandado acompañó á
la Reyna y sus hijos desde Acria hasta Asur, y
como despues se embarcaron todos para
volverse en Francia.

Dere que el Rey hubo acabado de hacer las ob


sequias, y honras de la Reyna su madre, determinó
de volverse en Francia, pero primero que pusiesse en
efecto su determinacion, envió á llamar al Legado,
para que mandasse hacer muchas processiones y ple
garias á nuestro Señor suplicando á su Divina Mages
tad fuesse servido, de hacerle conocer si su voluntad
era que se volviesse en su Reyno de Francia, ó se
quedasse en aquella tierra, lo que el Legado puso
luego por obra. Despues me mandó el Rey llamar
para que yo con todos mis Caballeros, nos fuessemos
3.
SANT. LU YS DE FRANCIA. 2O I

á armar, y estando todos á punto volvimos á saber su


voluntad, que era fuesse á acompañará la Reyna su
muger, y sus tres hijos hasta la Villa de Asur, que
estaba á siete leguas de Acria, lo que luego hicimos,
y llegamos aquel mismo dia en la Villa de Asur sin
ser impedidos de los enemigos, lo que grandemente
temiamos, porque en aquel tiempo no tenia el Rey
paz, ni tregua con los Almirantes de Egypto, ni con
el Soldan de Damasco, y forzadamente hubimos de
passar por sus tierras. Viendo los Patriarcas, Señores,
y Caballeros Christianos que vivian en algunas par
tes de aquella tierra, los quales desde que el Rey vi
no en ella le habian acompañado, que estaba deter
minado de volverse en Francia, se vinieron á despe
dir del", dandole infinitas gracias por los bienes y
mercedes que les habia hecho, fortificando y reparan
do, sus villas, castillos y lugares, que sus enemigos
habian destruido. Poco tiempo despues se partió el
Rey de la Villa de Sayeta, para ir á la Villa de Asur
donde le estaba la Reyna esperando. Y habiendo es
tado alli algunos dias, se partieron todos para la Ciu
dad de Acria, donde estuvo toda una quaresma ha
ciendo preparar y poner en orden sus naos, que eran
por todas catorce, y estando á punto, el Rey y la
Reyna con toda su gente se embarcaron la vispera de
Sant, Marcos despues de Pasqua, aquel mismo dia me
llamó el Rey despues de embarcado, y me dixo co
mo en tal dia habia él nacido, y le respondí que con
mucha razon lo podia decir, pues tal dia como nació
salia de las tierras sano y salvo de sus enemigos, los
quales á todos les habian hecho padecer infinitos ma
les. CC CA
2O2 CH R ONICA DE L REY

CA PIT UL o LXXIV. -
. . . . .. . . . . . . -

De las fortunas que el Rey Sant Luys y toda su gente


tuvieron todo el tiempo que navegaron desde
Acria hasta Marsella.
Despues que algun tiempo, con felice y prospero
viento hubimos navegado, aportamos en la Isla de
Chipre, pero primero llegamos junto á una grande y
alta montaña llamada la montaña de la Cruz, desde
la qual se parecia la Isla. Al tiempo que con mucho
contentamiento la estabamos todos mirando, se le
vantó una borrasca y nublado tan grande, que de to
do punto nos hizo perder de vista no solamente la
isla, pero tambien la montaña, y pensando todos los
pilotos y marineros estar mas apartados de la isla de
lo que estabamos, comenzaron con todas sus fuerzas
á navegar entendiendo llegar mas presto á la isla, pe
ro sucedió al reves de lo que ellos pensaban, porque
por desastre fuimos á dar en un arenal, donde todas
las naos quedaron encalladas y detenidas, y por el
grande encuentro que dieron pensamos todos que se
habian abierto, pero la fortuna nos fué mas favora
ble, porque á no aportar alli nuestras naos, sin dub
da iban á dar contra unos peñascos que cerca de alli
estaban escondidos debaxo del agua, de manera que
no se parecian, y cierto si assi fuera todos ibamos per
didos, porque las naos no podian excusar de quebrar
y abrirse. Alli hubo un marinero que echó el plomo
en la mar, y halló que la nao del Rey no estaba en
C3l
SANT LU YS DE FRANCIA. 2 o3

callada, de lo qual estuvimos todos muy alegres, y


para certificarse bien el Rey de ello envió otro dia á
llamará todos los pilotos y maestres de sus naos, los
quales le truxeron quatro hombres, los mejores y mas
diestros nadadores que supieron escoger entre to
dos los marineros que en ellas venian, los quales se
echaron en la mar, y pasaron por debaxo de la nao;
salidos despues della, los pilotos les tomaron á cada
uno particularmente sus dichos, que fueron todos
conformes, y dixeron que no estaba la nao encalla
da, pero que del grande encuentro que dió en el are
na, se habia quebrado el madero que la sustenta
ba (79) lo qual oyendo los marineros, aconsejaron al
Rey que se passasse en otra naó, porque la suya es
taba quebrada, y no lo quiso hacer el Rey hasta co
municarlo primero á su Consejo , el qual aprobó el
que le habian dado los marineros, los quales el Rey
otra vez mandó llamar, y les preguntó por la fe y
lealtad que le debian le dixesen, si la nao fuesse suya
y llena de ricas mercadurias, si por salvar sus perso
nas la desampararian, y ellos le dixeron que no, y
que antes pondrian sus personas en aventura, que no
dexar perder una tal nao, que por lo menos valia imas
de cincuenta mil libras. ¿Y por qué me aconsejais vo
sotros, dixo el Rey, que salga de ella? porque, Se
ñor, respondieron ellos, de vuestra persona á la nues.
tra hay mucha diferencia, y no hay en todo el mun
do oro, plata, ni otras riquezas algunas que á vues
tra persona se hayan de igualar, ni á la de la Reyna
vuestra muger, y de vuestros tres hijos, por lo qual,
Señor, os tornamos á consejar que no os pongais en
- CC 2 tan
2 o 4. . C. H. R. O N ICA DEL R.E Y

tanto peligro. Si yo salgo de esta nao, dixo el Rey,


forzadamente quatrocientas o quinientas personas que
en ella vienen, por no poner sus vidas en riesgo, no
las teniendo en menos que yo puedo hacer la mia,
se habrán de quedar, por no tener donde ir, en la
Isla de Chipre, y viendome ir sin ellos, totalmente
perderán esperanza de jamas volver á sus tierras, por
lo qualyo os digo cierto, que quiero mas poner mi
persona y la de mi muger y hijos en aventura , y en .
la mano de Dios, que no sufrir que á toda esta gen
te se haga tan mala obra. Nuestro Señor fué servido
que saliendo de este peligro, llegassemos sanos en la
Isla de Chipre, de la qual partiendo despues, y estan
do bien alejados de ella, entramos en otro mayor pe
ligro, porque se levantó un tan terrible y bravo vien
to, el qual á pesar de todos los cómitres, pilotos, y
marineros, nos tornó á, echar en la Isla de Chipre,
donde aum, no pararamos, si ellos no echaran de presto
cinco ancoras en la nao delantera, que era la capita
na, y abaxaran de presto las velas, y descolgaran el
cordage, hasta los paramentos de la cámara del Rey,
que por estar en lo alto de la nao, era impossible que
nadie estuviesse dentro de miedo, que el, soberbio
viento no le echasse en la mar, y el Rey fue forzado
salirse de ella con todos los demás que estaban con él
escepto el Condestable é yo, que fuimos forzados
echarnos en el suelo, porque jamas nos fué possible
estar en pie. Desde á un poco llegó la Reyna, aun
que con grande dificultad, en la cámara del Rey, al
qual suplicó hiciesse algunos votos á Dios y á sus
santos, para que les quisiesse librar de aquella tan fu
- 1 , , , r1O
SANT , LUYS DE FRANCIAs 2o5
riosa tormenta, la qual, segun le habian dicho los ma
rineros, se iba de mas en mas aumentando, y que es
taban todos en grandissimo peligro. Yo le dixe, Se
ñora, pues que no habeis hallado aquial Rey, haced
vos voto solemne que si Dios nos saca deste peligro
en que estamos, poniendo por intercessor, al Señor
Sant Nicolás, que ireis llegando á Francia en rome
ria á visitar su santa casa que tiene en Verengevilla,
yo espero en él, que por su intercession de su santo
nombre nos sacará deste peligro en que estamos, y
nos llevará lá todos en salvo á Francia. La Reynal
me respondió que no se atrevia á hacerlo , temiendo,
que el Rey no lo permitiesse porque por ventura dos
quenria él solo hacer en persona; á lo menos, Seño
ra, dixeyo, ya que esso ho sea, prometedle que si
nos saca á salvo, que llegando á Francia le ofrecereis
una nao de plata de hasta cinco marcos, por vos y
yuestros tres hijos. Yo de mi parte le prometo, que.
en llegando á mi casa de Jonvila iréápie y descalao
á visitar su santa casa. La Reyna, se lo prometió co=
mo yo se lo dixe, y me rogó saliesse por su fiador,
lo qual hice. Llegando despues la Reyna en Francia,
mandó hacer la nao de plata, con los retratos deb
Rey, suyo, y de sus tres hijos, y de los marineros ya
remeros, todo muy al natural. Despues de acabadame
envió para que la llevasse á la iglesia de Sant Nicolás,
que está en Verengevilla. Nuestro Señor fué servido
de escaparnos de este segundo peligro. El Rey me ene
vió á llamar, y medixo: no veis, Señor de Jonvila,
quan grande es el poder del Omnipotente Dids mues
tro, quando solo el uno de sus quatro vientos ha si
-. do
2o6 CH R ONICA DEL REY

do bastante á casi anegarnos á todos. Y pues de ello


nos ha librado demosle infinitas gracias. Muchas ve
ces despues oitratar al Rey de estos dos peligros en
que nos vimos. Estando otra vuelta en la Isla de Chi
pre, antes que de ella saliessemos nos proveimos de
agua dulce, y otras cosas necessarias, y despues nos
tornamos á embarcar desde á pocos dias llegamos en
otra Isla llamada de Lampiosa (8o), donde para re
frescarnos tomamos tierra, y matamos, mucha caza:
Andando el Rey con algunos de los suyos por la is
la, á caso llegaron á una muy antigua hermita que
estaba entre dos grandes peñas, y enmedio de un her
noso vergel muy poblado de árboles y frutales, co
mo olivos, higueras, y viñas, por el qual corria un
pequeño arroyo que manaba de una clara fuente. Ca
si en el cabo del vergel hallamos un oratorio hecho
todo de bóveda, y á la entrada estaba una cruz muy
alta hecha de tierra colorada. Entrando en la capilla,
vimos dos cuerpos muertos tendidos en tierra, las ma
nos cruzadas, y no parecia de ellos si solamente los
huessos estaban echados hácia la parte del oriente,
como es costumbre enterrar los muertos. Despues que
el Rey hubo andado toda la isla, se vólvió con toda
su gente á embarcar, y al tiempo que querian alzar
las ancoras, el maestro marinerd echó menos uno de
sus marineros, y como muchos que le conocian sos
pecharon que se habia quedado en la hermita por aca
bar en ella lo que le quedaba de vida sirvienedo á
Dios, y haciendo penitencia. Mando el Rey dexar
en la isla tres sacos llenos de vizcocho para que en
hallandolos se aprovechasse de ello, y despues hacer
o", Ve
SANT" LU YS DE FRANCIA. 2 o7
vela en alta mar, donde descubrimos otra isla llama
da Pantanela (81), en la qual habitaban y vivian mo
ros, algunos de ellos eran vasallos del Rey de Sicilia,
y otros del Rey de Tunez. La Reyna rogó mucho al
Rey enviasse tres de sus naos en aquella isla para que
truxessen alguna provision para sus hijos, lo que el
Rey hizo luego, mandando á los que fueron hiciessen
toda la diligencia possible, de suerte que los hallase de
vuelta al puerto de la Isla al tiempo que llegasse. Pe
ro no fué como él pensaba, porque llegando con to
da su gente al puerto, no halló las tres naos que ha.
bia enviado, y preguntando á sus marineros que les
parecia de aquello: le respondieron, que sin duda tel
nian por cierto que los Moros las habian tomado, y
que eran de parecer que el Rey no los esperasse, por.
que por estar tan cerca de los Reynos de Sicilia y Tu
nez, estaban en peligro, á causa que los Reyes de
ellos eran sus enemigos, y que si él quissiesse, se obli
gaban, de aquella misma noche sacarlo fuera de sus
estrechos. Y esto nunca el Rey quiso permitir, antes
mandó que parassen en el puerto, donde estuvimos
ocho dias esperando á la gente que estaba en la isla
donde se habian quedado para glotonear. Llegando
despues aquella gente donde la estabamos esperando,
tornamos á navegar como de antes aconteció, que es
tando un dia acostado en su cama el Señor de Argo
nis, que era uno de los mayores Señores de toda la
Provencia, el sol que por unos resquicios de su apo
sento entraba, le venia á dar en los ojos, por lo qual
mandó á un camarero suyo lo fuesse á remediar; el
qual al tiempo que iba á cerrar los resquicios por don
de
2 o8 CH R ON ICA DE L REY -

de el sol entraba, poniendose en el borde de la nao,


por desastre se le deslizaron los pies, y cayó en la
mar, sin poder ser socorrido de nadie, por la priessa
que llevaba la nao, y quedando ansi sobre el agua,
hasta que llegaron otras naos que detras venian, y los
que venian en ellas, que le vieron caer, pensaban era
otra cosa como no lo vieron menear, ni ayudarse de
ninguna suerte. Pero estando una que era la delante
ra junto á él fué conocido de algunos que venian den
tro que luego á la hora le recogieron. Espantados co
mo se habia ansi quedado sobre el agua, le pregunta
ron porque al tiempo que cayó no habia llamado á
los de su nao para que le socorriessen, y porque no
se habia él mismo ayudado, respondió que no habia
sido menester, porque invocó en aquel mismo tiem
po á nuestra Señora de Valverde, para que le favore
ciesse, y que ella le habia ansi tenido sobre el agua,
sin peligro hasta que ellos llegaron.

C, AP I T, U, L O LXXV.
ni º - , , , ,, , . .. ... , , , , , , , , ,
Como el Rey Sant Luys desembarcó con toda su gente
en el puerto de Yeras, y de las cosas que passaron entre
él y el Abad de Cluny, y como quiso oir predicar un
- famoso predicador que á la sazon estaba enerº -
--, A. o i,2 o aquellas partes. 32 - , , , , ,
: , , , , , , , ,º a º, of 2 23 . . .
Si, semanas despues que el Rey Sant Luys con toda
su gente se hubo embarcado en el puerto de Acria, co
mo arriba contamos, vino á desembarcar en el puer
to de la villaide Yeras que está en la partes de Proven
º , C1a.»
S.A. NT L U YS DE FRANCIA. 2 o9

cia, junto á un castillo que era del Duque de Angio


su hermano (82), donde de su grado no desembar
cara hasta llegar en el puerto de Aguas muertas (83),
si los Señores de su Consejo no se lo importunaran,
porque decia que aquel puerto no era suyo, á la Rey
na no le pesó dello porque venia cansada. Estando
el Rey en el castillo de Yeras esperando que le tru
xessen sus caballos. El Abad de Cluny, le envió dos
hermosos palafrenes, el uno para su persona, y el
otro para la Reyna su muger, los quales fueron apre
ciados valer cada uno quinientas libras. El Abad vi
no despues á ver al Rey con el qual mucho tiempo
estuvo parlando, sin que de escucharle recibiesse pe
sadumbre alguna. Despues de ido el Abad, allegan
dome yo al Rey, le dixe si me diria cierta cosa que
le queria preguntar, y él me dixo que sí. Entonces
yo le pregunté si era verdad que él habia escucha
do y oido tanto tiempo sin cansarse, al Abad de Clu
ny, por amor de los dos palafrenes que le habia pre
sentado, y el me respondió que si por cierto. Esto os
he yo, Señor, querido preguntar, le dixe, porque veais
quan necesario seria que mandassedes á los de vues
tros Consejos, no recibiessen ninguna cosa de las per
sonas que con ellos fueren á negociar, porque está
claro que si ellos reciben presentes, de mejor gana da
rán audiencia y oirán á quien se los diere, como al
presente vos, Señor, habeis hecho al Abad de Cluny.
El Rey se holgó mucho de aquello que yo le dixe,
y llamando á los Señores de su Consejo, se lo, coñtó ,
los quales le dixeron que yo tenia mucha razon. Es:
tando el Rey en el castillo de Yeras, le dixeron al»
C, Do, lir ecº-litº o agus
2Io -CH R ONICA DE L REY ,

gunos de aquella tierra como en ella estaba un fray


le de la orden de San Francisco, gran predicador,
hombre docto y de muy santa vida. Teniendo gran
dissimo desseo, el Rey de oirle predicar, fué enviado
á llamar, y llegando á la Villa de Yeras, muchos Ca
balleros, y otra gente principal, le salieron á recebir,
y le acompañaron hasta donde estaba el Rey, el qual
luego en llegando le mando predicar: casi todo su ser
mon fué de la gente de religion, culpañdo mucho á
los que vivian fuera de sus iglesias y monasterios. Di
ciendo ser tan impossible que un religioso pueda, vi
vir bien fuera de su monasterio, como los peces fue
ra del agua, y esto se entendió, que dixo por los mu
chos eclesiásticos y religiosos que venian en la Corte
del Rey Sant Luys, al qual en la fin de su sermon
dió muchos preceptos buenos entre otros, que si que
ria tener su pueblo en paz y quietud, convenia fues
se muy amigo de hacer justicia, porque muchas ve
ces acontece, trocarse los Reynos y Señorios de unos
Señores á otros, por falta de administrar ellos justicia
á sus subditos y vasallos, que por el mismo caso les
vienen á quitar sus estados, y passarlos º en otros.
Acabado el sermon, el Rey le envió á rogar muchas
veces, se quedasse en su compañia, á lo menos todo
el tiempo que en aquella tierra estuviesse, pero nun
ca el frayle lo quiso hacer, diciendo que jamas estaria
en compañia de reyes, y que antes queria ir en parte
donde Dios del fuesse mejor servido, que no estar en
la Corte , y ansi no estuvo allimas de solo un dia.
Muriendo despues este bendito frayle fué enterrado
en la Villa de Marsella, donde dicen que hizo su
cuerpo muchos milagros. CA
S ANT LU YS DE FRANCIA, 2 II

C A P I T UL O LXXVI.
, -

Como llegando el Rey Sant Luys en Francia, el autor


se despidió del para irse en su casa de Jonvila, y como
despues volvió donde estaba el Rey, y de las cosas que
en aquel tiempo se trataban en su Corte, y como
, , el Rey de Navarra casó con una hija .
del Rey Sant Luys.
Hsiendo el Rey Sant Luys estado algunos dias en
el castillo de Yeras, se partió para la Villa de Ayx en
Provencia, con presupuesto de ir á visitar la Santa
Magdalena que está á una jornada de alli, lo qual hi
zo muy devotamente, y ansimismo visitó el Santo
Balsamo, que es el propio lugar donde la bendita Santa
hizo tanto tiempo penitencia, el qual está sobre una
muy alta y desierta peña. Partiendose el Rey de Ayx,
se fué derecho á su Villa de Beoquero (Beaucaire), y alli
le pedi licencia para irme á mi casa de Jonvila, donde
habiendo estado algunos dias, vine á la Villa de Soys
sons donde á la sazon estaba el Rey, que despues partió
de alli para irse en su Ciudad de Paris, para concertar
al Rey de Navarra y al Conde Tibau de Champaña,
sobre ciertas diferencias que entre ellos habia, porque
el Rey, de Navarra pretendia derecho en el Condado
de Champaña, y estando en Paris trató el Rey del
concierto, y juntamente del casamiento del mismo
Rey de Navarra, con la Infanta Doña Isabel de Fran
cia su hija, el qual despues se efectuó en la Villa de
Melun, donde se hicieron grandissimas fiestas y rego
DD 2 C1
2 I 2 º CH R ON ICA DE L REY

cijos. El Rey de Navarra y su muger, partieron des


pues de Melun para irse á su tierra y Reyno de Na
varra, donde con muchas fiestas, y triunfos fueron
recebidos. º -

cA PIT UL o LXXVII.
-

De que suerte se mantenia el Rey Sant Luys, despues


que fué vuelto en su Reyno de Francia, y de
su vestir y comer. --- -

E este capitulo
Lun . . . . --
me parece bien contar como se man --- .

tuvo el Rey Sant Luys, despues que volvió de allen


de el mar, fué de suerte que nunca mas truxo vesti
dos de color, guarniciones, jaezes, ni espuelas dora
das, ni pidió para comer cosas delicadas, ni diferen
tes manjares; con aquello que le servian se contenta
ba, bebia el vino templadissimo, siempre en una
misma copa. Nunca comia sin tener muchos pobres
en su compañia, á los quales cumplidamente mandaba
dar de comer, y despues distribuia entre ellos de los
dineros que tenia con mucha liberalidad. Siempre en
acabando de comer, le decian sus limosneros y cape
llanes gracias, y despues se empleaba en exercicios
virtuosos y honestos, y era el mas enemigo del mun
do de oir- chocarrerias, palabras feas y deshonestas.
Era el Rey Sant Luys hombre de grandissima auto
ridad, cordura y discrecion, y ninguno de todos los
de su Consejo, con tanta prudencia y brevedad pro
veia y expedia qualquier negocio, como él. Si algun
negocio de importancia se le ofrecia, y era tal que
* ,, - - 162
SANT LU YS DE FRANCIAs 2 13

requeriesse celeridad y breve expedicion, él mismo


sin esperar que su Consejo lo hiciesse lo concluia y
despachaba, o , n. o o o
, lº, a tra 2 a .. .
cAP I T UL o LXXVIII. a
En quanto aborrecimiento tenia el Rey Sant Luys á
. .. . . los blasfemos, y el castigo que mandaba dar o
á los blasfemadores. o o po,
-
-
-
Y, certifico en verdad que en veínte y dos años
que estuve en la Corte y servicio del Rey Sant Luys,
por enojado que estuviesse nunca le oíjurar á Dios ni
á sus Santos. Quando queria afirmar alguna cosa, de
cia verdaderamente ello passa ansi, ó no passa ansi,
y bien lo mostró estando preso en Egypto, quando
el Soldan quiso que jurasse á Dios, en caso que no
cumpliesse con él lo que le habia prometido, lo que
nunca el buen Rey quiso hacer temiendo que podia
parecer blasfemia, y que él se metia en riesgo de de
cirla como arriba contamos. A todos los blasfemado
res o renegadores hacia muy gravemente castigar. Es
tando en Cesarea mandó hacer justicia de un platero,
porque blasfemó de esta manera. A él le mandó des
nudar en camisa, y despues subir sobre una muy alta
escalera, de manera que pudiesse ser visto de todos,
y no era poca la afrenta que de todos en general reci
bia. Estando en Paris algunos dias despues de vuelto,
mandó quemar con un hierro ardiendo las narices y
labios, á otro hombre porque habia tambien blasfe
mado. Muchas veces le oí decir que de buena gana su
- frie
2 I4 ... ¿C H R ONICA DEL REY

friera que con cauterio y hierro ardiendo le quemassen


las uñas de los dedos de sus manos, á trueque de qui
tar que en todo su Reyno no se jurasse, óblasfemasse.
Nunca en su vida mentó en su boca el demonio (84)
sino era leyendo algun libro de la Escriptura Sagrada,
o por dar algun exemplo. Virtud muy grande, y dig
na de ser loada, mayormente en un Rey o Príncipe
que plugiera á Dios que todos en aquello le imitáran,
porque cierto el día de hoy no se puede hablar tres
palabras sin entretexer el demonio en ellas.

C A P I T UL O LXXIX.
. . .. . . . . . . . . . .. . . . .. . * - -

- De la caridad grande de la qual usaba el Rey Sant :


Luys con los pobres, y de otras cosas
- acerca de ello. -

En un caritativo el buen Rey con todos los po


bres, que todes estaban admirados de ello. En qual
quier parte de su Reyno que fuesse. Tenia siem
pre por costumbre de ir á visitar las iglesias y mo
nasterios pobres, las enfermerias y hospitales , in
formandose si en los pueblos donde estaba habia
algunos hidalgos pobres, mugeres viudas necesita
das, ó doncellas huerfanas por casar ; en teniendo
de ello noticia lo mandaba luego remediar, de suerte
que de alli adelante tenian bastantemente con que se
poder sustentar: Tenia de ordinario cada dia en su
casa ciento y veinte pobres, á los quales mandaba dar
de comer. Al tiempo de la quaresma tenia docientos
y quarenta, y no solamente les mandaba dará comer
- de
SANT LU YS DE FRANCIA, 2I5

de lo mismo que él comia, pero tambien los servia y


daba él mismo de comer, especialmente todas las fies
tas señaladas del año. Antes que él comiesse bocado, y
despues por limosna les daba á cada uno cierta quan
tidad de dinero. Era tan grande limosnero, largo y
liberal con los pobres, que algunos de sus privados
pesandoles de ello, murmuraban porque se alargaba
tantó en las limosnas, y sabiendolo el Rey les culpa
ba mucho, diciendo que mucho mas queria despen
der y gastar largamente con los pobres, que no en
pompas y vanidades mundanas. Pero aunque mas lar,
goles diesse, no por esso dexaba de ser el gasto de su
casa tal como pertenecia á casa de un tan grande Prín
cipe, y quando llamaba á cortes todos los grandes de
su Reyno, los mandaba con mas sumptuosidad ser
vir, que ninguno de los otros Reyes sus predecesso
res habia hecho. Estando yo, un dia con él, me pre
guntó, si de buena gana lavaria los pies á los pobres
el dia del Jueves Santo, yo le respondi que lo ha
ria de muy mala gana, porque no me parecia ser
aquello muy honesto. Entonces me dixon el buen
Rey, ha Señor de Jonvila, no os habeis vos de des,
deñar de hacer lo que nuestro Dios hizo, por dar.
nos exemplo, quando lavó los pies á todos sus Apos
toles, siendo el Señor y Maestro de ellos, y sin com
paracion mejor que no ellos. Bien tengo entendido
que hariades vos mal lo que hace el buen Rey de In
glaterra, que al presente es, el qual todos los jueves de
la cena lava los pies no digo á doce pobres, pero á do
ce leprosos muy llagados, y despues de lavados se los
besa.
- Y CA
2 16 C H R ON ICA DE L REY

,, ,
C. A. P. I T - U., L O LXXX.
Como el Rey Sant Luys fundó muchas iglesias y
monasterios, y la orden que tenia en
e proveer los oficios.
-Nr ,, , 2 - * -- -

E Rey Sant Luys hizo y fundó muchas iglesias y


monasterios, porque él mandó hacer el monasterio
de Raomonte, el Abadia de Sant Antonio, que está
cerca de Paris, el Abadia de Malborson (85), y otros
muchos monasterios de la orden de Santo Domingo
y de Sant Francisco, tambien fundó el hospital de la
Villa de Pontoesa, el de la Villa de Vernol, y el de
los trecientos ciegos de la Ciudad de Paris; el Abadia
de Sant Cló. En los beneficios que él proveia, tenia
esta orden , quando vacaba un beneficio, y alguno
se lo venia á pedir, antes que se lo diesse se informa
ba muy bien de su vida, condicion, virtudes y letras:
y si era persona de capacidad le daba el beneficio, y
no de otra manera. Tampoco los proveia en personas
de mucha renta, sino á los que medianamente tenian
lo que habian menester, y sobre todo con consejo de
personas principales y de grande conciencia.
e . - .. . .
S.A. NT L UYS DE FRANCIA. 2 17

c A P I T UL o LXXXI.
De la buena justicia que el Rey Sant Luys hacia
administrar á todos en general, y de la buena ley y
prematica que mandó publicar por todo su Reyno,
y del gran bien y provecho que de ello
, resultó por todo él. -
º

Era el Rey Sant Luys Príncipe tan amigo de hacer


justicia, que en su vida dexó de administrarla á to
dos aquellos que se la pidieron. Uno de los grandes
cuidados que él tenia, era en poner limite y regla
entre sus jueces y justicias, quitando de todo punto
todos los fraudes y engaños que en los pleytos ordina
riamente se pueden hacer. Sobre el regimiento y go
bernacion de las personas que tenian oficios , y care
gos en todo su Reyno, hizo una ordenanza y preg
mática, la qual me pareció bien poner aqui para que
todos los Reyes y Príncipes Christianos tomen en ella
exemplo. - -

. . . . . . . .»
PR EG MArrc A DEL REYs A NT Lvrs.
-

- — .
Nos Luys por la gracia de Dios Rey de Francia,
Mandamos que todos los Gobernadores, Regidores ;
Jueces, Receptores, y otros oficiales de qualquier suer
te, qualidad y condicion que sean, de todas las ciu
dades, villas y lugares de este nuestro Reyno, cada
qual de ellos particularmente, desde aqui adelante
EE ha
2 18 CH R ON ICA DE L. R. EY

harán juramento, pleyto y homenage á Dios, que en


tiempo que sirvieren y gozaren de sus oficios y car
gos, harán y administraran justicia á cada uno, sin
hacer excepcion de personas, assi á los pobres como
á los ricos, al extrangero como al natural, y á todos
en general, y que guardarán los usos y costumbres que
fueren buenas y de derecho aprobadas. Y si por ven
tura alguno de ellos quebrantare el juramento, que
remos, y expressamente mandamos sean castigados en
sus personas y bienes, conforme á derecho y justicia,
y como el caso lo requiere, reservando para nos y
nuestro Real Consejo el conocimiento del castigo que
se hubiere de dar, á los dichos nuestros Gobernado
res, Regidores, Jueces, y otras Justicias: y para
ellos el de sus inferiores y subditos. Tambien entende
mos y queremos que nuestros Tesoreros, Contadores
y Receptores, factores y otros oficiales que tienen á
cargo nuestras rentas, dineros, y hacienda, hagan el
mismo juramento, y pleyto homenage, que guarda
rán bien, leal y fielmente, nuestras dichas rentas, di
neros y hacienda, y qualesquier otros nuestros dere
chos, preminencias, prerogativas y libertades, sin
distraer ni permitir que se distraiga ni diminuya cosa
alguna, y demas desso que no tornarán ni recibirán,
ni menos consentirán ni permitirán tomar ni recebir,
assi ellos como sus mugeres, hijos, parientes, tenien
tes, substitutos, factores y criados, presentes ni dadi
vas algunas, de ningunas personas que con ellos hu
bieren de negociar, y si por caso supiere que alguno
de ellos los hubiere tomado, o recebido, es nuestra
voluntad que sin dilacion se lo hagan volver y resti
- , tuir.
SANT LU S DE FRANCIA. 2 I9

tuir. Ansímismo que ninguno de ellos en favor suyo


y para pretenderlo de algun superior no hará presen
tes, ni ofrecimientos algunos. Y mas jurarán, que en
caso que supieren y conocieren algunos escribanos,
alguaciles, y otros miembros de justicia, que en el
exercicio de sus oficios fueren tiranos, engañadores y
recatones, que luego los denunciarán, y no los en
eubrirán, ni por favores, dádivas ni de otra qual
quier suerte, y que antes los castigarán, ó harán cas
tigar conforme á su delito, y segun derecho y justi
cia, sin passion , enojo, y enemistad alguna. Quere
mos y es nuestra voluntad, que sin embargo, que es
tos dichos juramentos, se hayan hecho en nuestra pre
sencia. Tambien sean publicados delante de todos los
Perlados, Señores, Caballeros, y gente plebeya, para
que venido á noticia de todos con mas firmeza se
guarde, temiendo de incurrir en la pena de perjuro y
fementido, y no solamente por miedo del nuestro
castigo, y vergüenza de la gente, pero tambien por
el castigo y punicion divina. Mandamos y defende
mos á todos los susodichos, Gobernadores, Regidores,
jueces, justicias, y otros oficiales que no blasfemen
y juren á Dios, ni digan alguna palabra contra él ni
su Santa Madre, ni contra sus benditos Santos y San
tas, ni sean jugadores de dados ni jamas entren en
tabernas ni otras partes suspectas y deshonestas sino
fuere para exercitar, so pena de privacion de oficio,
y punicion corporal. Tambien mandamos y es nues
tra voluntad, que todas las mugeres enamoradas sean
echadas fuera de las casas particulares, y apartadas de
entre la gente de buen vivir, y que ninguno sea osa
EE 2 do
22 O cir R o N 1 cA DE L REY
do de alquilar, ni arrendar casas ni habitacion qual
quiera, para que en ella se ofenda Dios con deshones
tidad. Y assimismo es nuestra voluntad, que ninguno
de los díchos nuestros Gobernadores, Regidores, Jueces,
y otras Justicias, compren, ó adquieran para sí ni para
los suyos tierras, posesiones y heredades, en las par
tes y lúgares donde tuvieren mando, y fuere su juris
dicion, sin nuestra licencia, y permision, so pena de
perdicion de las dichas tierras, posesiones y hereda
des, las quales serán aplicadas para nos, y puestas en
nuestras manos para de ellas hacer lo que nos parecie
re, y que en el interin, que estuvieren en nuestro ser
vicio, y gozaren los dichos cargos y oficios, no ca
sen sus hijos, hijas , sobrinos, y parientes, en los lu
gares, y partes donde tuvieren su Gobernacion y
mando, sin nuestra especial licencia y mandato. Y
en lo que toca á estas compras y casamientos, no en

tendemos, que toquen ni alcancen á nuestras justicias,


y otros oficiales inferiores, porque los tales lo podrán
hacer libremente y á su voluntad. Tambien es nuestra
voluntad que los dichos nuestros Gobernadores, Re
gidores, Jueces, y otras Justicias, no tengan en su
gobernacion y jurisdicion tan excesivo número de
alguaciles, que de ello resulte daño y agravio al pue
blo comun. Y que despues de dexados los cargos, ofi
cios de gobernacion, y cumplido el término de ella,
residan y esten, en los lugares donde tuvieron el man
do, ó procuradores por ellos, para dar razon de sus
personas, á las que en su lugar vinieren á servir los
dichos oficios y cargos, y tomarles residencia.
- Otras muchas cosas mandó el buen Rey Sant Lu
o, ys ,
SANT L UYS DE FRANCIA, 22I

ys, por su pregmática, por las quales quitó muchos


males que se cometian en muchas partes de su Reyno.
entre sus vasallos, que de alli adelante vivieron en l
mucha paz y sossiego. a ºr
C A P I T UL O LXXXII.

... De la buena doctrina que daba el Rey Sant Luys


- á suss hijos. e 2 o o
Mela, veces antes que el buen Rey Sant Luys se
fuesse á costar, mandaba venir delante del sus hijos,
á los quales contaba muchas sentencias de sabíos filo-,
sofos, dichos de algunos Santos, y hechos de valero
sos Reyes y Príncipes, amonestandoles que los imi
tassen, y tomassen de ellos exemplo. Assimismo les
contaba las tiranias y maldades que hicieron un tiem
po algunas perversas y abominables personas, las qua
les vinieron á perder por ellas unos las vidas, y otros.
las haciendas, para, que detestassen y aborreciessen se
mejantes abominaciones y malos hechos, y no les
acaeciesse como á ellos.
y
º.

C A P I T UL o LXXXIII.
como el Roy Sant Luys hizo paz con el Rey
... de Inglaterra, y la causa que á ello
le movió. , i

En el mismo tiempo que el Rey Sant Luys tenia


aquella vida tan santa y buena, procuró de reconci
liar
222 C.H. R. ONICA DEL REY

liarse con el Rey de Inglaterra su antiguo enemigo,


y tratar paz con él, contra la opinion de todos los Se
ñores de su Consejo, que no fueron parte para estor
varselo, y para que en ella hubiesse efeto. Truxo en
Francia al Rey de Inglaterra y á su muger y hijos, y
hizo paz con él, volviendole muchas tierras que otros
Reyes sus predecessores habian con justa guerra gana
do del, y no porque fuesse obligado á ello, sino para
que entre ellos fuesse la paz inmortal. Reprehendien
dole de ello su Consejo, respondió: no penseis que
acierto mal en hacer paz con el Rey de Inglaterra
porque de mi enemigo mortal, le hago mi grande ami
go, obligandole á serme de aqui adelante sujeto, lo
que de antes no era.
C A P I T UL o LXXXIv.
Como el Rey Sant Luys procuraba de tener siempre
paz, ansi con los Príncipes y Grandes de su Reyno ,
como con los que tenia por vecinos, y de la respuesta
que daba á los de su Consejo, quando procuraban
de impedir que no lo hiciesse.
El Rey Sant Luys era el Príncipe del mundo mas
amigo de paz, y de sosegar y tener en ella á todos los
Príncipes, y Grandes de su Reyno, y ansimismo á
sus vecinos. De lo qual muchas veces le reprehendian
los de su Consejo, por el trabajo que tomaba en ave
riguar los pleytos, y apaciguar las quistiones y pen
dencias que estaban entre los Príncipes extrangeros,
pues de ello no sacaba el provecho ninguno, y que
, an
SANT LU YS DE FRANCIA. 223

antes los debia dexar que se lo hubiessen alla entre


ellos, porque de aquella suerte, con menos dificultad
vendrian, despues de bien porfiado,á hacer entre ellos
las amistades. El buen Rey les respondia que tenian
razon, porque decia él, á no hacer yo una cosa tan
lícita y loable, que es poner paz y sossiego entre los
Príncipes mis vecinos, seria darles ocasion de pensar
que me huelgo, y gusto de ver que están enemista
dos, y en discordia, que podria despues ser causa, que
los unos y los otros viniessen á concebir enemistad
contra mí, á costa de mi Reyno, y demas de esto
podria por ello incurrir en la ira y saña de Dios. El
qual dixo, que aquel era bienaventurado que ponia
paz y concordia entre las personas que estaban dis
conformes. Es cierto que todos los Flamencos, Bor
goñones, y de Lorena, conociendo las grandes vir
tudes, y buena justicia del Rey Sant Luys, le querian
y obedecian tanto como si fuera su verdadero Prínci
pe y Señor. De manera que aunque no fuessen sus va
sallos y subjetos á sus leyes venian á difinir y deter
minar sus pleytos y causas delante del.
. .... . ..."
224 CH R ONICA DE L REY

C A P I T U L o LXXXV.
Como Don Carlos Duque de Angio, hermano del Rey
Sant Luys, mediante el favor de los Papas Urbano y
Clemente, vino á ser elegido por Rey de Sicilia, y
1, como en una batalla que dió al Monfroe (Manfredo)
su enemigo, le venció y mató.
En el mismo tiempo que el Rey Sant Luys trataba
estas cosas el Papa Urbano le envió con sus embaxado
res á decir, que le enviasse á D. Carlos Duque de An
gio su hermano, á quien él pretendia investir del Rey
no de Sicilia, el qual Monfroe, hijo bastardo del Em
perador Federico de Alemaña, posseia y usurpaba con
tra su voluntad. Entendiendo el Rey la voluntad del
Papa, con deliberacion y parecer de su Consejo, jun
tó un poderoso exército de gente de guerra, y le dió
al Duque de Angio su hermano, el qual luego despues
se embarcó con toda su gente en el puerto de Marse
lla para passar en Roma, donde fué con mucha hon
ra recebido del Papa Clemente, sucessor de Urbano,
el qual poco tiempo habia era muerto, y despues que
le hubo coronado por Rey de Sicilia, con condicion
que pagaria cada año á la Sede Apostólica quarenta
mil ducados, se partió de Roma con todo su exérci
to, y se fué contra su enemigo Monfroe, al qual dió
una muy brava batalla, donde murió mucha gente ,
quedando en fin vencedor el Duque, y su enemigo
Monfroe vencido y muerto. Mucho tiempo despues
posseyó el Duque el Reyno de Sicilia, no sin mu
-AX chas
S ANT L U YS DE FRANCIA. 22 5

chas guerras que le convino hacer en la tierra de


Apulia, contra algunos que le querian impedir la
possession de su Reyno de Sicilia, como mas largo
cuenta su chronica. -

C A PIT UL O LXXXVI. , ,
De la buena vida que tenia el Rey Sant Luys, y
quantos hijos tuvo en la Reyna Margarita su
muger, y quan bien los proveyó
á todos.

De tal manera perseveraba el buen Rey Sant Luys


en su sancta vida, que su fama vino á volar y exten
derse por todo el mundo, de suerte que no habia Mo
narca, Rey, ni príncipe, que no deseasse ser su ami
go. Tenia puesto tal orden entre sus vasallos y suje
tos, que todos vivian con grandissima paz, sossiego,
y conformidad. Los mismos Turcos, y Moros enten
diendo sus santas obras y grandes virtudes, le tenian
por Santo. Gobernando de aquella manera el buen
Rey su Reyno, no solamente permitia Dios que flo
º
reciesse en virtudes, pero que toda su casa fuesse di
chosissima. En la Reyna Margarita su muger, tuvo
cinco hijos varones. El primero se llamó Felipe, que
le sucedió en el Reyno. El segundo Pedro, que fué
Conde de Alanzon; el tercero Roberto, que fué Conde
de Claramonte, que es en la provincia de Beovezino
(Beauvoisis); el quarto se llamó Juan Tristan, que na
ció en Damiata, como de suso contamos, y fué Conde
de Nevers; y el quinto Luys que murió siendo muy ni
FF Il O.
226 CH R ONICA DEL REY

ño. Tuvo tambien en ella quatro hijas, la primera se


llamó Doña Blanca, que casó con el Rey de Castilla,
la segunda Doña Isabel, que fué casada con el Rey
de Navarra; la tercera Doña Margarita, que casó con
el Conde de Brabante; y la quarta Doña Ana con el
Duque de Borgoña.
C A P I T U L O LXXXVII.

Como el Rey Sant Iuys recebió una embaxada de parte


de los Señores y Patriarcas que vivian en la Tierra
Santa, donde otra vez determinó passar, y como
mandó llamar á todos los Caballeros y Grandes de su
Reyno, y quien fueron aquellos que determinaron
de ir con él, y de las cosas que hizo
antes que partiesse.

Teniendo el Rey Sant Luys su Reyno en toda la


paz y felicidad del mundo, como ya el tiempo de su
muerte se le allegasse, recibió un dia una embaxada de
los Señores y Patriarcas de la Tierra Santa, y ansimis
mo del Papa, los quales le pedian fuesse á socorrer
otra vez á los pobres Cristianos que vivian en ella,
que estaban muy oprimidos de los Turcos é infieles.
El buen Rey que siempre desseaba hacerles guerra, res
pondió á los embaxadores que con brevedad passaria
otra vez el mar con poderoso exército, para irlos á so
correr. Algun tiempo despues que hubo despachado á
los embaxadores, desseando cumplir lo que les habia
prometido, mando llamar á todos los Grandes de su
Reyno, y á mí, que á la sazon estaba en mi casa de
Jon
S ANT L U YS DE FRANC I A. 227

Jonvila, y pensandome escusar de no ir, diciendo que


era quartanario, no me fué possible, porque el Rey
expresamente me tornó otra vez á mandar que fues
se, porque si estaba malo, en su Corte tenia Médicos
que me curarian, que fué causa que no pude hacer
menos de lo que me mandaba, inorando lo que me
queria. Aqui quiero contar lo que me acaeció una
vispera de nuestra Señora de Marzo, poco tiempo
despues que el Rey me hubo enviado á llamar. Estan
do en maytines, vencido del sueño, me dormi, y es
tando durmiendo me pareció que veia al Rey Sant
Luys arrodillado delante de un altar, vestida una ca
sulla de raxa colorada, la qual muchos Perlados que
al rededor del estaban le acababan de vestir. En des
pertando llamé á un Capellan mio, al qual conté lo
que habia soñado, preguntandole me declarasse lo
que sinificaba, y él como hombre cuerdo y leido, me
respondió que sin dubda sinificaba que el Rey Sant
Luys tornaria á hacer voto, y se cruzaria como hizo
la otra vez quando fué allende el mar, y que seria
luego otro dia: yo le torné á preguntar que como lo
sabia, y él me dixo, que por lo que yo habia soña
do, porque la casulla que el Rey traia vestida, sig
nificaba el voto que hacia sobre la cruz, quando
se cruzaria, y por la raxa se entendia que como
ella dura poco, que ansimismo seria aquella cruzada
de poco efeto, como despues contaremos. De la ma
nera que aquel Capellan me dixo ansi acaeció, porque
luego otro dia el Rey Sant Luys, y sus tres hijos, Don
Felippe, Don Juan, y Don Pedro, y el Rey de Na
varra, hicieron el voto y se cruzaron, y con ellos
FF 2 ImUl
228 C H R O N ICA DEL REY

muchos Príncipes y Caballeros. A mí me persuadió


mucho el Rey que hiciesse el voto como los demas,
de lo qual me escusé lo mejor que supe, diciendole
que todo el tiempo que en su servicio, la primera vez
que fué allende el mar habia estado, los oficiales que
en mi estado habia dexado para la Gobernacion del
habian de tal suerte oprimido mis vasallos, que dello
habian venido á mucha pobreza, y que si al presente
me tornaba á ir se acabaria totalmente de destruir y
perder. Algunos dixeron que aquellos que aconsejaron
al Rey fuesse, no lo acertaron bien, porque despues
de ido todos sus subjetos y vasallos, que antes vi
vian conformes, pacificos, y quietos, se comenzaron
á motinar y mal vivir, y demas de esso el Rey estaba
de edad de setenta años, tan flaco y debilitado, que
ya no podia llevar vestidas ningun género de armas,
ni estar mucho tiempo acaballo. Despues de haber he
cho el voto y cruzada, fué determinado por delibera
cion de su Consejo, que todos irian la vuelta de Tu
nez, porque el Rey de alli habia antes enviado á de
cir al Rey Sant Luys , con sus embaxadores que te
nia mucho desseo de volverse Christiano, y conocer
la fé de Jesu-Christo, si por alguna via pudiesse ser.
Por lo qual el Rey Sant Luys tenia grande esperanza,
que llegando á Tunez persuadiria de suerte al Rey que
le haria volver Christiano, y creer en la fé de Jesu
Christo. Estando todos sus navios á punto en el puer
to de Marsella. Despues que hubo el buen Rey Sant
Luys hecho su testamento, y dexado por Gobernado
res de su Reyno á tres valerosos varones, los quales
eran el Señor Symon de Nesla, El Conde de Vando
ma,
SANT LU YS DE FRANCIA, 229

ma, y el Abad de Sant Dionis, se embarcó con sus


tres hijos, el primer dia del mes de Mayo, año de mil
y docientos y sesenta y nueve. ,
2 r
- -

CA PIT UL o LXXXVIII.
Como llegando el Rey Sant Luys en el puerto de
Cartago, puso cerco sobre la Ciudad, y la tomó de
asalto, y como estando despues dentro con todo su
exército la peste dió por todo él, y de la enfermedad
del Rey, y de los buenos preceptos que
dió á D. Felippe su hijo mayor,
y de su muerte. -

D. lo que sucedió al Rey Sant Luys esta postre


ra vez en el camino desde el puerto de Marsella has
ta que desembarcó en el de Cartago, no haré aqui men
cion, porque no fui con él, solo diré lo que entendí
de algunas personas de crédito, que fueron con el Rey,
como llegando con todo su exército, en el puerto de
Cartago, despues de haber desembarcado, fué á poner
cerco sobre la ciudad, la qual tomó de asalto, y en
tró dentro, donde determinó de esperar á su herma
no el Rey de Sicilia, que habia de venir con exérci
to. En este medio dió tan grandissima enfermedad de
peste en la ciudad, y por todo el campo del Rey Sant
Luys, que infinitas personas murieron de ella, entre
las quales murieron el Señor Juan Tristan Conde de
Nevers hijo menor del Rey, y el Legado del Papa. El
Rey tambien cayó malo de camaras que en poco tiem
po le pusieron al ultimo, lo que él viendo, conociendo
ha
23 o C H R o N I C A DE L RE Y

haber ya llcgado su fin llamó á su hijo mayor que


tambien estaba malo de quartanas, como él, que le
habia de suceder en el Reyno, al qual dió muchos, y
buenos preceptos. Y por el buen exemplo y doctrina
que todos los Príncipes Christianos pueden tomar de
ellos, he querido ponerlos aqui.

PREcEPTos QUE EL REY sANT LUYs DIó ANTEs DE


su muerte á Pelippo su hijo mayor.

Hijo mio muy amado, una de las principales co


sas que te mando es, que de todo tu corazon ames
á Dios, porque los que no aman á Dios en ningu
na manera pueden salvarse, y mira mucho no hagas
cosa de la qual él pueda ser ofendido. Sufre qualquier
trabajo, tormento, y afrenta, antes que cometer un
solo pecado mortal. Si Dios te enviare alguna adver
sidad, recibela con paciencia, dandole por ello infini
tas gracias, y piensa que de ello eres merecedor. Si te
enviare prosperidad harás lo mismo, y no te ensober
becerás por ello. Confiessate muy amenudo. Elige y
escoge confessor que sea hombre de buena vida, vir
tudes y letras, para que te pueda mejor decir y enseñar
las cosas que fueren mas necessarias para el aprovecha
miento de tu alma y conciencia, y de aquellas de las
quales te hubieres de guardar. Y mira que seas de tal
condicion, que tus confessores, parientes y privados,
puedan sin escrupulo reprehender tus faltas, decir lo
que conviniere para tu provecho. Con grandissima aten
cion y devocion oirás el Oficio Divino mayormente
el de la Missa, y mira que te guardes, despues de he
* cha
SANTº LU YS DE FRANCIA. 23 r

cha la consagracion de reir, burlar, ni hablar con na


die. Serás piadoso con los pobres necessitados, los
quales favorecerás de todo lo que pudieres. Guarda las
buenas leyes y antiguas costumbres de tu Reyno, abor
rece, desecha, y corrige los malos. No seas avaro ni
cobdicioso. No oprimas con demasiadas rentas y subsi
dios é impusiciones á tus vasallos, sino fuere á una gran
dissima necesidad; si tuvieres algun descontento en tu
corazon no lo declares sino fuere á tu confessor o otra
persona de quien mucho te fies, porque por el con
suelo que te dieren con menos pesadumbre, lo puedas
sufrir. Siempre tendrás en tu compañia hombres de
buena vida y limpia conversacion, que no sean cob
diciosos, maliciosos, ni chocarreros, y los mas sean
gente de religion. Se virtuoso y amigo de la honra.
No permitas que nadie se atreva á decirte palabra fea
ni deshonesta que sea causa de hacerte pecar. No su
fras que te digan chocarrerias, mentiras y lisonjas,
ni palabras contra Dios ni Santa María su madre, ni
de sus Santos, siempre serás amigo de justicia, admi
nistrandola, assi al pobre como al rico, con tus cria
dos serás grave, y liberal, lo uno para que como á
Señor te teman, lo otro para que te amen y con cui
dado te sirvan. Tendrás mucho cuidado de saber como
viven tus vasallos, especialmente los que residieren en
las mas principales villas y ciudades de tu Reyno, guar
darles has sus privilegios, fueros, usos, costumbres,
y libertades, como han hecho sus antecesores Reyes
y Príncipes: porque por la fuerza caudal y poderio
de tus ciudades y villas, tus enemigos no se atrevan
á acometerlas. Ama con aficion, y honra mucho á la
gen
232 C H R O N I CA DE L REY º

gente de religion, y eclesiástica, y mira que no se les


quite las rentas y limosnas que tus predecessores les de.
xaron y dieron. No hagas guerra contra ningun Prín
cipe Christiano, sino fuere con justa ocasion y con
parecer de todo tu Consejo. Si entre algunos Señores
tus vasallos se levantare alguna qüestion, si por caso
viniere á tu noticia, procura de apaciguarla lo mas
presto que pudieres. Mira como viven los Goberna
dores, Jueces y Justicias de tus villas y ciudades, in
formandote como gobiernan y administran justicia, y
en caso que en ella hagan descuido, lo remediarás y
castigarás. No permitas que en tu Reyno se cometan
pecados feos, mayormente blasfemias y heregías, sin
que luego á la hora los mandes castigar. El gasto de tu
casa sea limitado. Y sobre todo, caro y amado hijo, te
ruego que despues de yo muerto te acuerdes de mí y
de mi pobre alma, socorriendola con missas, ruegos,
oraciones, y limosnas participandome de todas las bue
nas obras, hechos y desseos que hicieres, y tuvieres, y
con esto te doy, hijo mio, toda aquella bendicion que
jamas padre pudo dar á hijo, suplicando á la Santissi
ma Trinidad del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo,
te guarde y defienda de todos males, y de morir en
pecado mortal, para que despues de esta mortal vida
estemos juntos delante de Dios, dandole infinitas gra
cias y alabanzas, y gozando para siempre jamas de la
bienaventuranza del Cielo. Amen. -

Despues que el Rey Sant Luys hubo acabado de


dar estos tan buenos preceptos al Príncipe Felipe su
hijo, la enfermedad que tenia, en la misma hora le
comenzó mucho á aquejar, y luego pidió que le tru
XCS
SANT LU YS DE FRANCIAs 233

xessen el Santissimo Sacramento, y despues que lo


hubo recebido la uncion, todo lo qual le fué adminis
trado estando en su buen juicio, y bien se parecio, por
que al tiempo que el Sacerdote que le dió la Extrema
uncion rezaba los siete Psalmos penitenciales, el buen
Rey le respondia como hacian todos los demas. Y sin
tiendose despues muy próximo de la muerte, con gran-.
dissimo ánimo comenzó á llamar é invocar todos los,
Santos y Santas del cielo que le favoreciessen y ayudas-,
sen, particularmente llamaba á Sr. Santiago, rezando
devotamente su oracion, que comienza. Esto Domine.
A Sr. Sant Dionis, rezando tambien su oracion, dicien
do: Señor Dios omnipotente, hacedme merced de no
permitir que en el passo en que estoy me acuerde de
las prosperidades que tuve en este mundo profano:
invocaba tambien á la bienaventurada Señora Sancta
Genovieva. Despues de haberse encomendado á Dios
y á todos sus Sanctos muy devotamente, pidió que le
pusiessen sobre un monton de ceniza, y estando so
bre ella, puestos sus brazos en cruz encima el pecho
mirando en el cielo, rindió el alma, á Dios á hora de
nona (86), dexando á toda su gente muy triste, y con
grandissimo llanto, y con justa razon, porque per
dieron uno de los mejores Príncipes que habia en el
mundo, el qual en su vida gobernó á todo su pueblo
con toda la conformidad, paz y sossiego que se pudo
imaginar. Y, ni mas ni menos que un excelente pintor
d iluminador que ilumina un libro de mucho valor ,
procura de esmerar mucho la obra, adornandola de
diversidad de colores vivas, y finos esmaltes, para que
dé mas gusto y contento á lavista del que la mira
- GG. TC,
234 CH R ON ICA DEL REY

re, assi el Rey Sant Luys, viviendo por sus grandes


virtudes buena vida y exemplo, esmeró mucho su Rey
no, adornandole de muchas iglesias, monasterios, aba
dias, y hospitales, que en él hizo y fundó, donde
aun hoy en dia, es nuestro Señor Dios servido y ala
bado. El cuerpo del buen Rey Sant Luys fué traido
en la Ciudad de Paris desde Cartago, y de alli lleva
do hasta Sant Dionis con muchas processiones, don
de fué enterrado en la misma sepultura que él estan-s
do en vida habia elegido. Por intercession suya ha
hecho despues acá nuestro Señor muchos milagros
como aqui adelante diremos.
-- . . . . . . . . -

C: A P I TU L. O LXXXIX. r

De muchas cosas dignas de memoria, hechas y dichas


por el buen Rey Sant Luys, en su vida, assi
vio, estando en la Tierra Santa como en su
º Reyno de Francia.
Ea la vida del Rey Sant Luys tan sancta y bue
na, que por ella mereció ser llamado sancto bienaven
turado. Todos los viernes de la semana se confessaba
y desciplinaba con cinco cadenillas de hierro que
siempre traia dentro una caxuela, traia á raiz de la
carne ceñida una soga hecha de cabellos de cabron,
cada dia oia dos Missas, una cantada y otra rezada;
y de ordinario despues que habia reposado la siesta,
rezaba las horas de los finados, con uno de sus Cape
llanes, y despues Visperas, y todas las tardes Comple
tas. Muchas veces le oi decir que tomar mal toma
«. do
SANT LU YS DE FRANCIA. 235

do de nadie alguna cosa, era la peor cosa del mundo,


porque el restituir era tan azedo y aspero, que solo el
mentarlo desollaba la boca. Un dia me envio á llamar,
para que le fuesse á hablar, y llegando delante del me
dixo, y preguntó, estando los dos solos, que le di
xesse que cosa era Dios, á lo qual respondi, que Dios
era una infinita bondad, de tan subido precio y qui
lates, que ninguna cosa de las criadas se le puede igua
lar. Cierto, me respondió él, vos teneis muy grande
razon; pero yo querria preguntaros agora, que quer
riades vos mas, ó ser enfermo de lepra, o cometer un
pecado mortal, yo entonces con flaqueza y miseria de
hombre pecador le respondi. Yo Señor, mas quisiera
cometer treinta pecados mortales, que no tener aque
lla tan contagiosa y mala enfermedad. Ha loco! dixo
el Rey, como estais muy engañado, porque os hago
saber que no hay lepra, peste, ni otra enfermedad
que tan peligrosa y fea sea como es un pecado mor
tal. Y el alma contaminada por pecados mortales, es
semejante al demonio. Cosa es certissima que todas las
enfermedades corporales por contagiosas que sean, se
acaban y fenecen con la muerte, pero si el hombre
muere en pecado mortal, perpetuamente padece su
alma por ello. Por lo qual os ruego por amor de Dios
y de mí, que de aqui adelante no tengais en vuestro
corazon tal pensamiento, y que antes desseeis y que
rais sea vuestro cuerpo atormentado de lepra, y otra
qualquiera enfermedad por grave que sea, que —no
que esté vuestra alma contaminada con solo un pe
cado mortal, pues cien veces es peor y mas contagio
so que lepra. - º *

GG 2 Es
236 CH R O N ICA DEL REY

Estando en su Ciudad de Paris aconteció muchas


veces despues de haber oido missa, irse en un bos
que llamado Vincenas, que es á una legua de la Ciu
dad, y sentandose al pie de un árbol, con algunos sus
privados, oia alli á todas las personas que con él te
nian negocios, y despues preguntaba si habia algunos
que se opusiessen á lo que otros habian propuesto, si
por caso algunos se presentaban los oia, y despues
pronunciaba su sentencia conforme á justicia y razon.
Estando su santo cuerpo enterrado en el lugar de
San Dionis de Francia, por voluntad y permision Di
vina hacia cada dia grandes milagros, de lo qual sien
do advertido el Papa Bonifacio Octavo, envió en Pa
ris al Arzobispo de Rohan, y con él un Obispo pa
ra informar y certificarse bien de ello, los quales fue
ron á San Dionis de Francia, donde algunos dias es
tuvieron haciendo informacion de la vida y milagros
del Rey San Luys, y tomaron mi dicho, y despues de
cerrada y sellada su informacion, la llevaron á Ro
ma y presentaron al Papa, el qual como la hubo vis
to, canonizó el Sancto Rey, y lo puso en el núme
ro de los Sanctos Confesores, de lo qual todos los de
su linage recibieron perpetua honra, y todo su pue
blo grandissimo contentamiento y placer.

D E vN A VIs ro N Q U E s E LE APARECIó A L
Señor de Jonvila, autor desta Coronica.

Dere de muerto el buen Rey Sant Luys, estan


do yo algun tiempo en mi casa de Jonvila, y rezan
o una tarde en un oratorio, acaso me dormí, y me
. .) - pa
sANT LU y s DE FRAN cr A. 237
pareció que veia delante de mí al Rey Sant Luys, al
qual con mucho contentamiento decia y rogaba que
se quedasse en aquel lugar, diciendo que si no le con
tentaba que yo le llevaria en otro mio llamado Che
villon, donde tenia otra casa tan buena ó mejor co
mo la de Jonvila, y que entonces me respondia el
buen Rey: Señor de Jonvila, ya que estoy en este
lugar, determino de no ir en otro, antes pienso de
quedarme en él. En despertando estuve muy gran ra
to pensando lo que aquella vision podía sinificar. En
fin imaginé que Dios era servido que yo aposentasse
al buen Rey Sant Luys en mi capilla, donde mandé
hacer despues un altar en honor de Dios y suyo,
mandando que perpetuamente todos los dias del mun
do se le dixesse una missa. - -

A todos los lectores de esta Chronica ruego me


perdonen si en alguna cosa he sido prolixo, certifi
candoles ser verdad todo lo contenido en ella, y an
si lo afirmo como testigo de vista. , .
- - " ,, , , r -

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238.

A D V E. R. T. E. N C I A

D E L E ID ITO R.

La edicion de Pedro de Rieux concluye la vida y


acciones de San Luis con el capítulo 89 ; pero en la
de Mesnard, de que se ha servido du Cange, añade
el Señor de Joinville, que de orden de su Santidad el
Arzobispo de Rohan, y otro Obispo en su compa
ñía (87), pasaron á Paris, y al Monasterio de San
Dionisio, en donde se mantuvieron largo tiempo pa
ra averiguar la vida del buen Rey San Luis: que ha
biendole enviado á buscar para tomarle declaracion so
bre lo que sabia de ella, se mantuvo en aquel Monas
terio dos dias: que quando tuvieron concluido y bien
averiguado todo lo que querian saber, llevaron á Ro
ma la Informacion, la qual bien y legalmente vista y
reconocida, fué colocado el Rey en el número de los
Confesores, de lo qual resultó y debe resultar grande
alegria á todo el Reyno de Francia, y muy grande ho
nor á toda su familia, esto es, á todos los que quieran
imitarle; asi como gran deshonor á los que no quie
ran seguirle, que serán señalados con el dedo.
Que luego que estas buenas noticias fueron reci
bidas en Francia, el Rey dió orden para la exhuma
cion del Santo Cuerpo (88), en la que intervinieron
el Arzobispo que á la sazon era de Reims, y el Se
ñor Henrique de Villiers, Arzobispo de Leon, que
en aquel tiempo se hallaba en Paris: que estos ocu
pa
239
paban los dos primeros lugares del féretro, siguiendo
en los demas muchos otros Arzobispos y Obispos, cu
yos nombres ignoraba: que luego que fué exhumado
el Santo Cuerpo, hizo una plática á todos los que se
hallaban presentes Fr. Juan de Semours (89), dete
niendose particularmente en alabar, entre otros de
sus grandes hechos, uno que él mismo le habia con
tado, y era la gran inviolabilidad de sus promesas,
añadiendo, que como atras lo dexa dicho, quando ha
bia prometido alguna cosa por su sola y simple pala
bra, ya no pensaba en otro arbitrio sino en cumplir
la, como se verificó con los Sarracenos en el viage
de ultramar, que por la pérdida de 1 o o 0 libras no
hubiera querido faltar á su promesa, que igualmente
predicó Fr. Juan de Semours toda su vida, como la
dexa atras escrita; y que luego que se concluyó el
Sermon, el Rey y sus hermanos volvieron á conducir
su cuerpo á la dicha Iglesia de San Dionisio con ayu
da de los de su familia, para honrar al que tanto ho
nor les habia dado.
Du Cange dice que las entrañas del Santo fueron
depositadas en un sepulcro de mármol en la Iglesia
de la Abadía de Monreal del Orden de San Benito,
cerca de Salerno en el Reyno de Napoles, y que se
le puso esta inscripcion : Hic condita sunt viscera
Sancti Ludovici Regis Francorum, pero que Guiller
mo de Guyart asegura que fueron primero conduci
das á Palermo en Sicilia, y que esta diferencia pue
de consistir en haber confundido Salerno con Paler
mo. Pero la opinion de Guyart está apoyada con la
de Guillermo de Nangis, que expresamente dice que
, CS
24o
este Monasterio de Monreal era Iglesia Catedral, y
estaba en Sicilia; y siendo los puertos de esta Isla
los primeros á donde arribaron los dos Reyes, alli
parece mas verosimil que se hubiesen depositado los
despojos, que ápesar de los aromas y balsamos, no po
dian mantenerse por mucho tiempo incorruptos.

- l. : º ,

ADI
24

A D I CI o N
D E L E ID I T O R.

Como el Señor de Joinville concluye su historia con


la muerte del Santo Rey, cuyos hechos solo se habia
propuesto escribir, para que el público disfrute algu
na noticia del fin que tuvo la expedicion de Tunez en
que el Santo se hallaba, trasladaremos las que nos han
conservado los PP. Antuerpienses en el cap. 87 de su
vida, segun las hallaron en los autores contempora
neos, y otros que por incidencia trataron de esta ex
pedicion.
Era grande el dolor que había causado al exército
christiano la inopinada muerte del Rey, y aun tam
bien habia infundido en las tropas algun miedo y tur
bacion; pero en breve se vieron recobradas y restable
cidas sus esperanzas con la oportuna llegada de Carlos,
Duque de Anjou, Rey de Sicilia, que con un poderoso
exército venia al socorro de su hermano, segun lo ha
bian acordado antes de salir este de Francia. Pedro Con
deto (9o) asegura que el arribo de aquel Rey fué en el
mismo instante en que el de Francia acababa de mo
rir, y que quando llegó á su tienda, ya le halló di
funto, y no pudo hablarle ni una sola palabra, con
tentandose solo con arrojarse á sus pies, los que besó
lleno de amargura, y de lágrimas, y que luego hecha
oracion , exclamó diciendo: ¿Señor mio? ¿ hermano
mio? Pero aunque Condeto apoya su relacion con
HH per
242

personas que se hallaron presentes, Nangis que tam


bien lo estaba, advierte que el cuerpo del Rey aunque
exänime, aun conservaba los espíritus vitales quando
llegó junto á él el Rey de Sicilia ; y el Carnotense al
num. 32 escribe que el Santo Cuerpo conservó su co
lor natural, como si estuviese vivo, hasta el tiempo
en que se separaron los huesos de la carne; convinien
do en lo mismo una carta de un obispo de Tunez,
escrita á Teobaldo, Rey de Navarra, publicada por
Martene en el tom. 6 de su gran coleccion al año
12 17, en la que dice su autor que el cadaver estaba
tan hermoso y con tanta apariencia de vivo, que no
solo parecia gozar de la mas completa salud, sino que
muchos llegaron á creer que se reia.
Al segundo dia de la muerte se dividió el cuerpo,
segun la costumbre de aquellos tiempos, y se puso á
cocer para que se separasen las carnes de los huesos:
aquellas mandó el Rey de Sicilia que se embalsama
sen con varios aromas exquisitos. Guillermo de Nan
gis escribe esta operacion en la forma siguiente: , el
, cuerpo del Rey fué dividido en partes por los Pala
, ciegos y Ministros, á quienes correspondia hacer
,, este oficio, y luego cocido en agua mezclada con
, vino , hasta que los huesos quedaron puros, blan
, cos, y separados de la carne, la qual, como igual
, mente los intestinos, pidió Cárlos Rey de Sicilia, á
, su sobrino el Rey Felipe, y recibidas estas santas
, reliquias, las hizo conducirá su Reyno, mandando
, depositarlas en una noble Iglesia Catedral del Orden
, de San Benito, llamada Monreal, lo que fué prac
, ticado con una muy solemne y devota procesion
l. , de
243
, de todo el Clero y pueblo del país. Despues de la
,, vados los huesos con la mayor limpieza, fueron en
,, vueltos en paños de seda con varios aromas, y colo
, cados en un lucillo en la Iglesia de S. Dionisio Areo
, pagita, cerca de Paris, en donde descansaban los
, de los antiguos Reyes de Francia, porque asi lo
, habia dexado mandado el Rey con preferencia á
, otras iglesias.“. - :

Despues de la muerte del Padre fué proclamado


por Rey, Felipe llamado el atrevido, que á la sazon
tenia 25 años y 4 meses, y despues tambien de haber
recibido el juramento de fidelidad del exército, conti
nuó la guerra contra los Sarracenos, ayudado de su
tio Cárlos, Rey de Sicilia, que disponiendo una apa
rente fuga para apartarlos de su campo, les mató se
gun unos, hasta 30, y segun otros hasta 50 hom
bres, arrojandolos finalmente de sus Reales, con pe
queña pérdida de los Christianos. No obstante, como
las enfermedades se iban agravando en uno y otro
exército, por ambas partes se deseaba la paz, que pe
dida finalmente por el Rey de Tunez, le fué conce
dida por el de Francia por mediacion de su tio el de
Sicilia, accion que no dexaron de murmurar muchos
que deseaban la ruina de Tunez, cuya toma no les
parecia dificil. El ya referido. Pedro Condeto, en su
citada carta refiere las condiciones de esta paz, que se
reducen á permitir el Rey de Tunez que los Chris
tianos pudiesen vivir y poseer haciendas , y todo ge
nero de bienes en las principales ciudades y villas de
su Reyno, gozandolas libre y pacificamente sin otro
tributo ni servidumbre que el cánon y pension de
- - HH 2 bi
24.4

bido al Rey por dichas posesiones: que pudiesen edi


ficar iglesias y predicar en ellas solemnemente: que
el Rey, de Tunez pagase al Rey de Francia y á sus
Barones, por los gastos de la expedicion 2 1 o 0 libras
de oro, de las quales cada una valia 5 o sueldos turo
nenses, y de cuya suma pagó inmediatamente la mi
tad, y la otra se obligóá satisfacerla quando fuesen
cumplidos dos años de la fiesta de Todos Santos.
Igualmente juró el Rey de Tunez que por espacio de
15 años pagaria al Rey de Sicilia 12 onzas de oro en
cada uno: pero que teniendo ya de antiguo esta
obligacion, lo haria de 24 onzas en cada año, empe
zando desde el dia de Todos Santos hasta completar
lo que debia, por cuenta de lo qual satisfizo de lue
go á luego, esto es al tiempo de firmar el contrato,
el importe de cinco años, que ascendia á 6o onzas :
tambien se obligaron los Reyes á restituirse recipro
camente todos los prisioneros que se habian hecho
de una y otra parte. 2 - - -

Por estas condiciones de paz observan los An


tuerpienses que la expedicion no fué absolutamente
inutil; bien que tambien confiesan que por otra par
te fué muy desgraciada, pues prescindiendo de la
muerte de San Luis, y de los otros azares padecidos
que á ella se siguieron, resultaron varias desgracias á
los exércitos Christianos á la vuelta á su pais.,
Ajustada y firmada la paz, arribó á, Tunez Ricar
do, Príncipe de Inglaterra, que cumpliendo con lo
que habia ofrecido á San Luis antes de salir de Fran
cia, traia para ayudarle un poderoso exército; que
viendo se restituian sus tropas á Francia, conduxo á
- 4 la
24.5
la Palestina, para continuar en ella la guerra contra
los infieles.
Las tropas Francesas y Sicilianas salieron el Mar.
tes 18 de Noviembre de la costa de Africa, en don
de se quedó por algun tiempo el Rey de Sicilia para
recoger los pobres enfermos. Fueron señalados por
puertos de reunion los de Trápani y Palermo, á don
de llegaron con viento favorable los Reyes, y casi
todos los mas Señores que desembarcaron en el pri
mero; pero no sucedió asi á toda la armada, que su
frió una violenta tempestad en que perecieron mu
chas naves, y muchos mas hombres, de los quales
Condeto en la ya dicha carta, hace subir á cerca de
40 los anegados, y á otros mil los que aunque se sal
varon del primer peligro, perecieron despues de do
lores y fatigas.
En Trápani celebraron Consejo de guerra los Re
yes y Príncipes, y no creyendo haber enteramente
satisfecho al voto que habian hecho para la sagrada
expedicion , repitieron un nuevo juramento de que
dentro de tres años concurririan todos al puerto que
se señalase, para pasar desde él á la Siria, á menos
que á juicio del Rey de Francia se hallasen con legí
timo impedimento para no verificarlo. . . .
Detuvose el Rey Felipe todavia algun tiempo en
Trápani, por la enfermedad de su cuñado el Rey de
Navarra Teobaldo, que al cabo murió en aquella
Ciudad, el Jueves antes del dia de San Nicolás, su
cediendo lo mismo á muchos otros Señores, y que
dandose otros muchos enfermos. Perdió igualmente
el Rey á la Reyna, que habiendo malparido de re
- sul
246
sulta de haber caido de un caballo, á poco tiempo
murió en Cosenza, ciudad de la Calabria: á estas des
gracias se pueden agregar las de Alfonso, Conde de
Poitiers, hermano de San Luis, y la de la Condesa su
muger, que obligados por sus males á quedarse en la
Toscana, concluyeron sus dias en Corneto, pueblo de
aquel pais.
Acosado de tantos disgustos, dexó finalmente el
Rey de Francia la Sicilia, llevandose consigo los hue
sos de su padre, y parte de su exército, y enviando
la otra á su Reyno; y despues de 1 5 dias de nave
gacion, volvió á entrar en el puerto de Mesina, en
donde se detuvo algun tiempo, y atravesando su es
trecho, pasó á la Calabria, y por la Pulla, tierra de
Labor, y campaña de Roma, entró en aquella gran
Ciudad, en donde se detuvo algunos dias para visi
tar los cuerpos de los Santos Apóstoles (91).
Desde Roma pasó á Viterbo, en donde á la sa
zon se hallaba junto el Sacro Colegio, para dar una
Cabeza á la Iglesia, que estaba bastante agitada por la
discordia de los Cardenales, á quienes particularmen
te visitó y cumplimentó el Rey, persuadiendoles á
la mas perfecta union, y á que eligiesen un Pastor
idóneo, capaz de poner fin á tantas turbaciones, y
segun la voluntad del Señor. Pero no se cumplieron
sus deseos hasta el mes de Setiembre siguiente, en
que ya se hallaba en Francia, á donde se dirigió des
de Viterbo por la Toscana, Lombardía, Milanesa
do, Saboya, y Valles de Moriena, hasta la Ciudad
de Leon, desde la qual atravesando la Borgoña, y
pasando por las Ciudades de Chalons y Macon, y por
- la
247

la célebre Abadia de Cluni, entró en la Champaña,


y puso fin á su largo viage en 2 1 de Abril, entrando
en Paris en medio de un numeroso pueblo que le acom
pañó hasta la Iglesia de San Dionisio, en donde de
positó el precioso tesoro que habia traido en su com
pañía, y en donde continuaron por toda la noche los
concurrentes con cirios encendidos entonando cánti
cos é himnos con que expresaban su júbilo, y daban
muestras de su tierna devocion al Santo Rey, que ya
preveian no tardaria en ser colocado en los altares :
tal era el concepto que tenian de su santidad (92).
, , ,

NO
248

N O T A S

JD E L E D I T' O R.

A LA CR ON ICA.

(1) El Señor de Joinville no expresa el año del nacimiento de


San Luis: pero el Señor du Cange en la nota primera de la
segunda parte de la Crónica, asegura que fué en el 12 15, y
en el sitio de Poissy, en cuya Iglesia Colegial, y en la ca
pilla llamada de San Luis, aun se conservaba en su tiempo
un gran vaso de piedra colocado sobre una repisa, el qual
decian que era la pila en que habia sido bautizado el Santo:
en el lugar que tuvo la honra de haber sido patria de seme
jante hijo, convienen todos los autores; pero no sucede lo
mismo en quanto al de su nacimiento. Los PP. Antuerpien
ses adelantan un año el nacimiento del Santo, fundados en
la autoridad del Cronicon Turonense, que se cree escrito por
un Canónigo de aquella Iglesia d continuado hasta el año
de 1227, que asegura que parte de lo que escribia, ólo ha
bia visto, ólo sabia por relacion cierta del Confesor de la
Reyna Margarita, que tuvo presentes las actas de canoniza
cion; y en la de Bernardo Guido del Orden de Predicado
res, y Obispo de Lodeve, que murió en el año de 1331 de
edad de 7o años, y que en una historia que escribió de los
Monasterios de Monjois de su Orden, al hablar del de Pois
sy fundado en el año de 1297 á honra de San Luis, hace un
breve compendio cronológico de su vida, en la siguiente
forma.
Monasterium de Pyssiaco propè Parisios, quod incipie
fundari in honore gloriosis simi Confessoris B. Ludovici Re
gis piissimi quondam Regis Francorum a Domino Rege
Philippo, tan insigniter quam regaliter et potenter anno Do
mini MCCXCVII. ¿? canonizatione S. Ludovi, i piis
simi Regis Francorum, quondam avi sui, qui apud Pys
siacum natus est in hoc mundo, et sacrum Baptisma sus
cepit. Natus est verò in festo B. Marci Evangelistae anno
Do
249
Domini MCCXIV. Coronatus autem in Regem Dominica
prima Adventus, anno Domini MCCXXVI, aetatis verò
sue anno XIII, quem completurus erat in sequenti festo S.
Marci Evangelistae. Crucem autemassumpsit pro primo
passagio transmarino anno Domini MCCXLIV, aetatis
verò sua anno trigessimo jam completo. Transfraetavit
autem prima vice anno Domini MCCXLVIII, cum jam
XXXIV annum attigisset aetatis. Rediit autem inde exac
to jam septenio inter nioras anno Domini MCCLIV. Trans
fretavitautem secunda vice anno Domini MCCLXX. ubi
et pertransiit mare praesentis saeculi inexércitu Domini in
Castris apud Tunicium VIII Kalendas Septembris anno
Domini praetaxato, aetatis verð suae anno LVII. Fuit au
tem canonizatus, et sanctorum confessorum catálogo anno
tatus per Bonifacium Papam VIII. III idus Augusti dicto
die in Urbe veteri, pontificatus sui anno secundo, anno Do
mini MCCXCVII. , , , ,,, o l
Esta noticia escrita por un sugeto, de cuya opinion hacen
los Antuerpienses el mayor elogio, y de quien se sabe que
ha vivido en un tiempo tan próximo al de nuestro Santo,
apoyada en los otros dos autores libres de toda excepcion,
de quien habemos dado noticia, no nos dexa la ¿
en que el año del nacimiento de este glorioso Rey, no se pue
de remover del de 1214, mayormente quando por otra par
te el Cronista de su vida, cuya obra publicamos, nada nos
dice en contrario, *- º - º *

(2) Durando en el Rationarium divinor oficior, lib. 6. cap.


292, observa que á esta procesion que se hace el dia de San
Marcos, y que en la Iglesia se conoce con el nombre de Le
tania mayor, y fué instituida por San Gregorio Papa para
aplacar la ira Divina con motivo de la gran peste acaecida en
su tiempo en Roma, se le dá el nombre de Cruces negras,
porque en semejante dia se cubrian los altares y las cruces de
negro, y las gentes se vestian del mismo color, como en señal
del sentimiento que en la Iglesia Católica habia causado la
mortandad que habia producido dicha peste nuestra Iglesia
de España en tales dias usa del color morado, como en las
Ferias, -

El Señor de Joinville dice bien, que en algunas parte de


Erancia se conocia el dia de San Marcos por el dia de Cruces
2 2 In6
25 o
negras, porque en estilo de aquel tiempo se daba el nombre de
Cruces á las procesiones. En algunas provincias de España
aun se observa este uso, pues á las procesiones de Rogativas
y Letanias que concurren á ciertos y determinados Santua
rois desde las parroquias del contorno, se les llama las Cruces
de tal y tal parte. En el Luxemburgo continúa igual costum
bre aun en el dia.

(3). El Padre de San Luis, no era Luis II. sino Luis VIII.
(4) La coronacion de San Luis no fué en el dia primero de Di
ciembre como asegura nuestro Traductor, pues constando
por el manuscrito de que se sirvió du Cange, y por otros au
tores, que se celebró en la primera Dominica de Adviento, y
sabiendose por los cómputos eclesiásticos que esta Dominica
en el año 1226 cayó en 29 de Noviembre, como observan
los Antuerpienses, á este dia y no á aquel debemos reducirla,
lo que confirma el descubrimiento hecho por du Cange en un
mazo de papeles de la Cámara de Comptos, en el qual dice
(en la nota tercera de su edicion) que encontró una cuenta
de los gastos hechos para esta coronacion, en la qual se expre
saba haberseverificado en dicho mes de Noviembre del año de
1226, y que los dichos gastos habian ascendido á 40333 li
—, bras y 14 sueldos.
Guillermo Guyart en la noticia que en su Historia general
nos ha conservado de las acciones de nuestro Santo, confirma
la especie de que le coronó el Obispo de Soissons por hallarse
vacante el Arzobispado de Reims; pero Felipe de Mouskes,
coetaneo de dicho Guyart, que describe muy á ló largo esta
coronacion, y nos ha conservado los nombres de los que asis
tieron á ella, atribuye este acto al Arzobispo de Seims.
(5). No es de extrañar que algunos autores Franceses hayan lleva
do la opinion de que Doña Blanca de Castilla, ¿ de San
Luis, era la hija mayor de Don Alonso VIII quando nuestro
célebre Juan de Mariana aseguró lo mismo, diciendo que asi
como habia sido la mayor en edad, asi tambien habia sido la
mas feliz en su enlace: aquellos citan algunas cartas escri
tas por los Grandes de Castilla en que lo aseguraban, y que
se atribuyen á los Condes de Lara, émulos de Doña Beren
guela, en venganza de haber sido excluidos de la Corte por
-.
-. Sul S
25 1.
sus excesos; pero de Mariana no sabemos qué fundamento ha
ya tenido, á no ser que haya seguido á Don Rodrigo San
chez, Obispo de Palencia, quien en su historia trae esta espe
cie, que sin duda fué introducida por algun malévolo, como
lo juzga el Maestro Florez; pero aun quando Rodrigo San
chez hubiese sido de esta opinion, debiera preponderar con
tra ella no solo la de Don Rodrigo de Rada, Arzobispo de
Toledo, y la de Don Lucas de Tuy, Canonigo de San Isidro
de Leon, que vivieron en aquel tiempo, sino la del Monge de
Tres Fuentes, que como Francés no querria privar de la pri
mogenitura á la madre de uno de sus Reyes. El Editor Va
lenciano de la Historia de Mariana advierte en una nota esta
equivocacion, y cita los apéndices recogidos por Don Fran
cisco Cerdá y Rico en la Crónica de Don Alonso el VIII, por
que con ellos se demuestra claramente la equivocacion en
ellos y en el tomo primero de las vidas de las Reynas Católi
cas del ya citado Maestro Florez, desde la pagina 39o, halla
rán los curiosos quantas noticias quieran adquirir sobre esta im
y
portante qüestion; pues nosotros nos contentamos con repro
ducir el testimonio de la Crónica general, mandada ordenar
or el Rey Don Alonso el Sabio, biznieto de Don Alonso el
III, padre de Doña Berenguela y de Doña Blanca, y por
consiguiente testigo libre de toda excepcion. La dicha Cróni
ca dice al fol. 39o, col. segunda hablando del ya dicho Don
-

Alonso VIII y de su muger.- -


,, Empos este Don Sancho ovieron otra fija que ovo nom
bre Doña Urraca, et esta fué casada con Don Alonso Rey
de Portugal. Empos esta Doña Urraca ovieron otra fija Do
ña Blanca, et segun cuenta la Estoria era mucho apuesta, et
sobre todo era de buen donaire: et era muy nobre en sí, co
mo quier que la dicha Doña Urraca su hermana llevaba la
¿ E esta Doña Blanca fue casada con el Rey Don Luis de
rancia. E este Rey D. Luis de Francia oyo decir de estas fijas
que el Rey Don Alonso de Castilla avie, et envió demandar
la una de ellas; et el Rey su padre se la otorgó. Los France
ses han por costumbre de ver primero por vista aquella que
han de casar con su Rey antes que se ficiese el casamiento, et
por esta razon el Rey Don Alonso á este escogimiento de
ellos mandó parar amas sus fijas Doña Urraca y Doña Blanca
ante los Mensageros, ca la otra Doña Berenguela la mayor
casada era con Don Alonso Rey de Leon, et pos que vieron
II 2 las
252
las doncellas amas así, et vieron el apostamiento de cada una,
et sopieron su nombre, diz la Estoria que pusieron amos los
- apostamientos igualmente, dando á la una mejoria al aposta
miento del nombre: ca sin falla, mejoria llevaba del parecer
- Doña Urraca, ya quanto mas porque del su nombre no se tu
-r vieron tan pagados segun el consonamiento del su lenguage,
escogieron esta Enfanta Doña Blanca de quien se pagaron mu
cho por el nombre, ca segun el consonamiento de los nombres
tuvieronla por muy noble et por muy apuesta ademas, como
..., quier que otrosi en el su parescer no le podian reprender nin
-, "guna cosa. Eel Rey Don Alfonso dió esta Doña Blanca su fi
a ja la menor de estas tres fijas á los Mensageros, et envióla con
aquellos Mensageros, et con los otros homes honrados de su
Reyno con muy grande honra, et con esta fué casado el Rey
Don Luis de Francia, et fué ella Reyna de este mismo Rey
no. “Crónica general fol. 39o. col. 2. , , , , , , ,
(6) En la edicion de du Cange dice Joinville , que el casamien
-, to se trató para el Conde Teobaldo, y no para su hijo co
mo aqui se supone.
(7) No fué él sino su padre Simon.

(8) Du Cange en la nota 33 á la segunda parte de las Memorias


de Joinville dice: que Kicher, Monge Senonense, en el cap. 1
- de su Crónica refiere que el Rey tomó la cruz en conseqüen
cia de una vision que tuvo durante su enfermedad, la que re
fiere así: Rea. Francorum gravi detentus infirmitate usque
ad mortem aegrotavit cui apparuit visio. Videbat se in
- transmarinis partibus es se constitutum, ibienim mostri Chris
a tiani, et Sarracen: ad pugnam parati erant,et congredientes
acrius inter se pugnabant et postquam diu pugnatum est,
- Sarraceni mostros viceriunt, et omnes aut. interficiebant, aut
captivos ad terram suam deducebant, ita quod de tanta
multitudine nostrorum vix quindecim milites de bello fugien
tes remansisse dicerentur: ¿ Rex Franciae videret
valde indoluit : cuifertur dictum fuisse Rex Franciae hoc
, , , irrecuperabile damnum vindica. Rea auten ab hac visione
º reversus vovit se ad terram sanctam post duos annos prope
raturum, et statim sibi crucem dari praecipiens, invita
- matre domina Blanchia Cruce signatus est. Pugna quip
. . . pe
253
pe ab ipso Rege intuita accidit in festo S. Andreae, et
sicut viderat verum fuit. Y añade que Sanudo lib. 3 pag. 12
cap. 1 refiere muy á la larga que el Rey recibió la cruz de
manos del Obispo de Paris durante la enfermedad que le so
brevino hácia la fiesta de San Andres, y que Mateo de Paris
y Mateo de Westminster pag. 318 y 319 cuentan otras mu
chas circunstancias de esta enfermedad.

(9) Hugo, Duque de Borgoña, era el IV de este nombre.


tro,
(1o) Guillermo Conde de Flandes de la casa de Dampierre.,
-
ierre.
•- - - - - -

(11) Hugo, Conde de Sampaul, Señor de Chatillon, hijo segundo


- de Gualterio III Señor de Chatíllon, y de Isabel Condesa de
Sampaul, murió en Chipre. -

(2) mano
Gualterio su sobrino fue hijo de Guido de Chatillon, her
mayor del Conde Hugo, y de Inés de Donzi. «
( 3) Hugo Le Brun y su hijo : sobra la conjuncion y, pues Hugo
Le Brun era hijo del Conde de la Marcha, y tenia el mismo
nombre que su padre. Veanse las adiciones áMateo de Paris
pag. 1o9. y , ""
* -
- - - - . . . . . - . º , , u
(14) Galberto de Aspramont era hijo de Gosberto, y nieto de
Jofre, Señores de Aspramont; su madre se llamaba Jaliana,
y era hija segunda de Rogerio, Señor de Rosoy y de Alix
de Avesnes. Vease la nota 39 de du Cange en las observacio
nes de la segunda parte, en donde se da noticia de su genea
ºrilogía y descendencia. sº: , , , º " º ">
•e (, os , , , , , , , , oto
(15) El Editor se equivoca en el año, en el dia, y en el puerto
del embarco de San Luis, pues segun Guillermo de Nangis,
el Santo no se embarcó en Marsella, sino en Aguasmuertas
en un Martes 25 de Agosto de 1248, en el qua cumplia los
r, 34 de su edad, pues habia nacido en el de 1214 El segun
ne do Cronicon Barcinonense, publicado en el tomo 28 de la
-, o España Sagrada, pone este embarco en el año de 1 249 : la
Y , equivocacion padecida por el Editor, puede consistir en ha
-aber tomado el dia del arribo del Santo á Marsella desples de
expedicion de Tierra Santa, por el de su embarcó para
ella. Los
254
(16) Los que se habían cruzado y se preparaban para estos lar
gos y molestos viages que hacian á la Tierra Santa, tenian
la loable costumbre de disponer sus cosas, y de hacer sus testa
mentos, y las partijas entre sus hijos, y como la vuelta era
tan incierta, ya por las dificultades de los caminos, ya por
las contingencias y peligros de la guerra (cuyos sucesos son
siempre tan dudosos) se disponian del mismo modo que los
ue se preparan para la muerte, restituyendo para descargo
¿ sus conciencias los bienes usurpados á las iglesias ó á los par
ticulares. Du Cange asegura en esta nota, que es la 41, que los
Archivos de Francia están llenos de Instrumentos por los qua
les constan tales restituciones hechas á las iglesias por los Ca
balleros de aquel pais, antes de salir para la Tierra Santa; y
en los nuestros no faltan exemplares de lo mismo. Du Cange
dice que aunque el Señor de Joinville no se tenia por reo de se
mejantes ¿ no obstante, para satisfacer en cier
to modo con as obligaciones de su conciencia, quiso antes de
su salida dar una prueba de su delicadeza, ofreciendose á sa
tisfacer á sus vecinos qualquiera queja que tuviesen contra él
Por otra parte era tal la devocion de estos primeros conquista
dores de la Tierra Santa, que unida á su valor y al deseo de
adquirir gloria y reputacion en semejantes guerras, no solo no
ponian la menor dificultad en abandonar sus familias y su pais,
sino que tampoco la tenían en empeñar, y aun en vender las
o mejores posesiones de sus Estados. En la nota 42 del ya citado
du Cange se pueden leer varios exemplos de lo dicho.
(17) Este Rey de los Tártaros no era el Gran Kan de Tartaria, si
- no un gran Príncipe de aquel pais llamado Ercatay, segun
Guillermo de Nangis, y segun su misma carta escrita á S. Luis,
que trae Vincencio Bellovacense lib. 32, cap. 9o, 91, y 93.
a reel Obispo de Tusculo en una carta que se halla en el tóm. 7
del Spicilegio pag. 2 16 le llama Erchalchay.
º 1 , ,, ,,, -

(18). El Soldan de Comua es mala inteligencia del traductor: la


— º edicion de Mesnard le llama Sultan de Conia, y es el Sultan
. , de Iconio, ciudad antigua de la Cilicia ó Caramania, á quien
los Turcos llaman en el dia Coni. Este Sultan, segun Leuncla
vio, se llamaba Azatines, y segun Nicephoro Gregoras, y
Phrances, fué Christiano. En los Anales de Oderico Reynal
*, do en el año 1235 se halla una carta de este Príncipe asi
-- 2.
255
al Papa Gregorio IX, que pretendía persuadirle que abrazase
la Religion Christiana: en esta carta se le da el nombre de
Alatinus, y en ella toma los títulos de Magnus Soldanus Ico
mij, &c. ¿ omnium terrarum per Orientem septen
trionalem plagam existentium et magna Cappadociae. El ya
referido Bellovacense refiere muy á la larga el poder de este
Príncipe y la riqueza de sus tesoros. -

(19) El Editor Frances dice que esta tienda de Campaña valia 5oo
libras, y el traductor castellano pone por equivalente cinco mil
ducados, y añade que era muy rica. Quinientas libras tornesas
no era precio digno de ponderacion ni aun de memoria, y por
consiguiente debemos suponer que no eran libras comunes
del valor que ahora tienen, y que asi lo entendíó el traductor
castellano, pues las dá el valor de 50 ducados. El ducado cas
tellano en tiempo de Carlos V, y aun en el de su hijo D. Fe
lipe II, en el que hizo su traduccion Jacques Ledel, valia
1ó reales vellon y asi los 50 ducados valdrian 8o0 reales que
hacen 40 pesos ¿ y por consiguiente el valor de cada
una de las 5oo libras segun la estimacion de Jacques Ledel,
era el de ocho onzas de plata que es el valor que Guillermo
Budeo da á la libra que llama regia ó de marco, como ade
Disertacion sobre el rescate de San Luis.
lante se verá en la

(2o) Este Rey de Armenia se llamaba Hayton, y segun Vicente


Bellovacense solicitó la alianza del Tártaro para ponerse á cu
bierto de las correrias de los Turcos.

(21). Este Soldan de Babilonia se llamaba, segun la Crónica Arabe


publicada por Abraam Echellense, Saleh Nagem Eddin Aijub:
era hijo del Rey Alcamet Mahomet, que Vincencio Bello
vacense llama Saldanus Kiemel, y que du Cange cree ser el
Chemel de quien hace mencion Guillermo de Tiro, y el Me
leh Eguemel de Sanudo. En una carta que este Sultan escri
bióá Inocencio IV y que trae Oderico Reynaldo en el año
- 1246 de sus Anales, se llama Saleh Belfet Aiob Soldani Re
gis Hadel Robeze filij Aiob. Mateo de Paris da noticia igual
mente de su nombre y dignidades.
(22) El Soldan de Hamau, es el Sultande Haman,Señor de Halapase
- -s
gun el Monge Ayton y Vicente Bellovacense, que refiere
guer
la
256
¿ entre estos dos Sultanes de quien tambien da cuenta el
gado en su carta al Papa Inocencio IV como se puede ver
en el tom. 7 del Spicilegio. Este Sultan era dueño de la Ciudad
de Halapa, llamada antiguamente Chalybo, y de las de Cha
mela y Haman ; por cuya razon el Señor de Joinville y los
otros autores le llaman indistintamente Sultan de Halapa y de
Chamela; su nombre segun Aython, era el de Meleh Nazer.
El traductor se equivoca en decir que el Rey Luis fué á cer
cará este Soldan, pues quien le puso sitio fué el de Babilonia,
del qual dice Joinville en la edicion de Mesnard, que viendo
que no venia San Luis hácia él, se partió y fué á sitiará su
enemigo delante de la misma Ciudad de Haman.
(23) La punta ó cabo de Limeson ha tomado el nombre de la Ciu
dad de Lemisa, Limone, ó Nemosia, llamada antiguamente
- Neapolis, que está en dicho cabo,
(2) El Príncipe de la Morea era Guillermo de ville Hardouin,
Príncipe de Achaya y de la Morea, Senescal de Romanía.
(25) El Duque de Borgoña habia (segun Vincencio Bellovacense)
pasado el invierno en la Morea, y segunjuzga du Cangevol
... via entonces de Constantinopla, á donde habia pasado para
cumplir la palabra dada al Emperador Balduino desde el año
1238 de socorrerle, segun lo refiere Alberico.
(26) Juan de Biamon en la edicion de Mesnard se llama Juan de
Belmon, y era Camarero del Rey segun instrumento del año
1235: este es aquel General, que segun Guillermo de Nan
gis, envió San Luis contra los Albigenses.
(27) Ayrart ó Ayrad de Briena, era hijo de otro del mismo nom
bre, Señor de Ramerco y de Phelipa de Champaña.
(28) El Conde de Jafa era el que habia sucedido al Conde Gualte
rio de Briena, que fué hecho prisionero por el Sultan de Per
sia hácia el año de 1244: llamabase Juan de Ibelin, y era
Señor de Baruk por su padre Balian de Ibelin: su madre se
llamaba Eschiva de Mombeliart.

(9) Este Legado era Odon, Obispo de Túsculo, que ha es:


-
2 57
una relacion de parte de este viage, publicada por Don Lucas
D' Achery en el tom. 7 del Spicilegio. Vincencio Bellova
cense lib. 32, cap. 79 y 91 y Oderico Reynaldo año de 1248
hacen mencion de este Legado. -

(3o) Hallase situada la Ciudad de Damiata un poco mas arriba de


una de las bocas del Nilo, que en Schatnouf, Ciudad mas
abaxo del Cayro, se divide en dos grandes brazos, de los
quales el occidental corre hácia Roseta, mas abaxo de la qual
entra en la mar; y el oriental que se subdivide en otros dos
brazos luego que llega á Djewdjer, Ciudad pequeña situa
da casi enfrente de Masora; el mas oriental de estos dos bra
zos corre por Ache-Moun Tanah, y de alli va á entrar en
el lago de Tinis que comunica con el mar; el otro que se
puede llamar occidental con respecto al precedente, corre
entre Damiata, y lo que llaman el Gizé de Damiata, ter
reno situado en la orilla occidental, cuyo nombre en árabe
significa lo misino que extremidad , ángulo, costa, ó ribera,
quedando, segun esta descripcion, Damiata entre estos dos úl
timos brazos del Nilo.
Fué tomada esta Ciudad muchas veces antes de la ex
pedicion de San Luis; habianse apoderado de ella los Em
peradores Griegos en el año 12 1 de la Egira, que corres
pondió al de 728 de J. C. en el 238 de la misma Egira,
(852 de J. C.) y en el de 55o de la Egira, (1155 de J. C.)
Ocupóla el hijo de Rugero Rey de Sicilia. En el 565 de la
Egira, (1169 de J. C.) en que reynaba Salah Uddin, ó Sa
ladino, la tuvieron cercada los Príncipes Cruzados por es
pacio de 55 dias, sin que al cabo pudiesen s de ella,
no obstante que su armada (segun Makcrisi) ascendia á 12oo
velas. En fin en el año de la Egira de 615, (de J. C. 12 18)
treinta antes de la llegada de San Luis al Egypto, durante el
Reynado del Sultan Melikul Adil, padre de Nedjm Eddin,
¿ Damiata, un nuevo sitio que la volvieron á poner los
Príncipes Cruzados constaba su exército (segun el mismo
Makcrisi) de 7o.0 hombres de caballeria, y 4.oo) de infante
ría: desembarcaron en frente de la plaza, en el terreno lla
mado el Gizé, esto es, en el mismo parage en que 3o años
mas adelante hizo su desembarco. San Luis, como lo prueba
el que el Santo tomó tierra en la misma playa en que se ha
llaba acampado el Emir Fakreddin, que era aquella parte del
- K.K. Del
258
Delta, denominada Gizé de Damiata, de la qual se apoderó
el Santo despues de haberse retirado el General Egypcio.
Luego que los Cruzados desembarcaron, rodearon su campo
con un profundo foso, resguardado con una fuerte estacada;
y como la boca del Nilo se hallase defendida con dos torres,
una por cada banda con numerosa guarnicion, y entre las
quales se tendia una gruesa cadena de fierro que impedia la en
trada del rio, pusieron los Cruzados sitio á la que estaba de la
banda de su campo, esto es, á la torre occidental, hicieron
se dueños de ella, y rompieron la cadena. -* -

Hizo el hijo del Sultan, que estaba campado cerca de Damia


ta, construir un puente en la embocadura del Nilo, para im
pedir la entrada de los navios, pero se lo rompieron los Chris
sianos: resolvió entonces cerrar dicha embocadura, y al efec
to echó á fondo muchos gruesos barcos, por cuyo medio lo
gró poner impracticable la entrada : en fin, despues de mu
chos y varios sucesos, los Francos se apoderaron por asalto
de la plaza en el año de la Egira de 616, (de J.C. 12 19 )
cuyo año fué fatal para los Musulmanes, pues por una parte
los Francos, y por otra Djenghiskhan, les mataron infinita
gente, y les cogieron un número nada inferior de prisione
ros. Tres años y quatro meses despues, recobró el Sultan por
composicioná ¿ , y esta plaza se conservó en poder de
los ¿ hasta que San Luis se volvió á apoderar de ella
en la Egira 647 (año de J. C. 1249).
Habiendose esparcido la voz dos años despues de la partida
de San Luis de que los Franceses amenazaban segunda vez al
Egypto, resolvió el Sultan que entonces reynaba, destruirá
Damiata: en efecto asi se practicó, no dexando en pie otro
edificio que la Mezquita principal. Era este Sultan de la Di
nastia de los Mamelucos, Baharitas, ó Turcos. No les pareció
á los Egypcios que aun estaban seguros con la destruccion de
Damiata, y once años despues, baxo el reynado de Bibars El
bon Duk Dari, cegaron enteramente la embocadura del Nilo,
á fin de que las esquadras de los Francos no pudiesen subir
por este rio; y así desde este tiempo ya los buques se ven obli
gados á anclará lo largo y fuera de la embocadura, á donde
cargan y descargan las mercadurias por medio debarcos cha
- tos, cuya construccion se ha introducido á este efecto.
La Ciudad de Damiata que hoy subsiste, fué edificada
despues de la ruina de la antigua, mas arriba de la qual y del
y mis
259
mismo lado tiene su asiento, habiendo llegado con el tiempo á
ser por su comercio una de las mas ¿ del Egypto,
y freqüentada de navios de todas las naciones: su situacion es
á los 49 grados y 35 minutos de longitud, y á los 31 grados y
21 minutos de latitud : la ciudad antigua pudo haber estado
situada dos grados mas al norte que la moderna.
(31) La Crónica Oriental dice que el Sultan de Babilonia no habia
muerto aun quando San Luis tomó á Damiata y que no murió
hasta el dia en que el Rey salió de esta Ciudad para irá acam
pará Masora, cuyo dia fué el 25 de Noviembre, y esto son
viene con lo que el mismo Rey dice en la carta en que dió
cuenta de su prision. Intelleximus autem in Ipso itinere Sol
danum Babiloniae de novo vitam miseram finivisse, &rc.
Lo mismo dice Vicente Bellovacense lib. 32. cap. 48.
(32) Este Patriarca era el de Jerusalen, que segun el Señor de
Joinville, ya tenia 8o años quando emprendió este viage :
llamabase Guido, y era originario de la Pulla , y Obispo de
Nantes en Bretaña, quando el Papa Gregorio IX. por muer
te del Patriarca Giroldo Alberico, le promovió á esta digni
dad en el año 1236.
(33) Debe decir la fiesta de San Remigio, y no la de San Dionisio,
que no cae en el tiempo en que el Santo hizo su desembarco.
Vicente Bellovacense en el lib. 32. cap. 89 y 98 dice que
Alfonso, Conde de Potiers, se habia quedado en Francia con
Blanca, madre del Rey, para gobernar el Reyno en su au
sencia : que hácia el dia de San Juan del año 1249, se puso
en camino con un poderoso exército, y que habiendose em
barcado en Aguas muertas al dia siguiente de la fiesta de San
Bartolomé, llegó á Damiata el Domingo antes de la fiesta de
San Simon y Judas: lo mismo refiere Guillermo de Nangis.
(34) Joinville habla del Nilo segun la opinion de su tiempo, y se
gun lo que contarian las gentes del pais: en el dia ya se sabe
que el Nilo nace en la Abisinia, y que sus grandes crecidas pro
vienen de las lluvias que á ciertos tiempos caen en aquel pais.
La peña á donde llegaron los exploradores del Soldan , y de
donde le hicieron creer que nacia el rio, es la por donde se
despeña este rio formando las cataratas bien conocidas, no
KK 2 C
26o

de los modernos sino de los antiguos: el brazo á que nuestro


Autor da el nombre de Thunes, es el de Thenes ó Tenes que
vaá entrar en el mar Roxo, el qual conocieron los antiguos con
el nombre de Pelusiaco, asi como al de Resci, que es el que ba
xa á Roseta, con el de Canopico,

(35) A estos ingenios llamados en la traduccion Española Ga


tos Castelles, llama el original Frances Bafraiz ó Gatos Cha
tellz; pero du ¿ hace distincion entre estos nombres que
aplica á istintas. El Bafraiz dice que era una torre
de madera de varios estados que se acercaba á la muralla sobre
ruedas para combatirla é incomodar á los sitiados los sitiado
res con sus ballestas y saetas; y que estaban revestidos con cue
ros de bueyes, frescos ó mojados para que el fuego griego no
pegase en las maderas.
Los Gatos Chatelles eran unas galerias cubiertas de madera,y
forradas del mismo modo que se aplicaban á los muros, para
que á favor de ellas los zapadores pudiesen socavarlos. Estas
máquinas conocidas entre los antiguos con el nombre de Tes
tudines, se llamaban entre nosotros Mantas: á decir verdad
estas máquinas no eran tan necesarias en la situacion en que se
hallaba San Luis, como las primeras, y asi creo que aqui Join
ville solo habla de aquellas, y que con propiedad les da el
nombre de Chats Castelles, pues ellas eran como unos castillos
movibles.

(36) Este Szedun ó Scecedun, hijo de Seic, segun la Crónica


Oriental, se llamaba Fachr Addin: segun Nangis y la carta del
Santo Rey, Farchardin: segun Guillermo Guyart Farchar
din; segun Vicente Bellovacense, Sacredin, que es el nom
bre que mas se acerca á Scecedum, y no era Sultan, sino Ge
neral de las tropas que mandaba como Tutor del hijo de
n Eddin: veanse los extractos Arabes al fin de esta
OOT2,

(37) Este Emperador fué Federico II, y si Scecedun ó Facred


in, fué armado Caballero por él, solo pudo serlo durante la
tregua que aquel Emperador tuvo con los Sarracenos: esto es,
quando en 12 29 Federico se hizo coronar Rey de Jerusalen.
lou Cange nota Ioo.
El
26r

(38) El fuego griego no solo se llamó así por haber sido inventado
en esta Nacion en tiempo del Emperador Constantino el Barba
do, por un Arquitecto llamado Callinico, natural de Eliopolis,
Ciudad de Siria; sino tambien porque los Griegos fueron por
largo tiempo los únicos que se sirvieron de él, comunidañdora
ras veces el modo de componerlo, y esto solo á sus aliados. La
Princesa Ana Comnena, dice que se componia de pez y otras
gomas sacadas de varios árboles, mezcladas con azufre, y
pisado todo junto. Albon en el tom. 1 de las guerras de Paris
añade que tambien se le echaba cera y aceyte, y que todo se
derretia á fuego violento para incorporarlo. -- ,

, Procopio en el lib. 4 cap. 11 de la guerra de los Godos da á


entender que se llama aceyte de Media, que se cree era la
Napta, y de su exposicion resulta que esta sustancia, el azu
fre, y el betun, eran las principales materias de que se com
ponia este terrible fuego.
Vanoccio Veringuccio en el lib. 1o cap. 9 de su Pyrotech
nia da noticia de todas las materias que entraban en la com
posicion de los fuegos artificiales de que se servian los Grie
gos para quemar los navios enemigos, ya arrojandolospor me
dio de ciertos tubos de cobre, á manera de nuestros cañones,
ya guarneciendo con ellos algunos barcos que llevaban en sus
esquadras para introducir en las de los enemigos, como nues
tros brulotes, Teofanes da á este fuego un nombre griego
equivalente al de fuego de mar, y fuego liquido, y á los bru
lotes el de navios de fuego. -

Aunque algunos autores dicen que este fuego, una vez que
hubiese ¿ á prender, era inextinguible; no obstante, se
gun varios otros autores, se lograba el sofocarlo arrojandole
arena y vinagre, en el qual empapaban, lienzos con que cu—
brian los navios expuestos á su voracidad. - -

(39) La edicion de Mesnard dice catorce veces veinte, cantidad


que compone doble numero.
(4o) El Señor de Joinville, segun el original de que se sirvió Pe
o de Rieux, atribuye el socorro que recibió en esta ocasion
al Vizconde de Coucerans; pero en la edicion de Mesnard se
da esta gloria á Erardo de Esmeray. Du Cange en la nota 1 11
sospecha que como Pedro de Rieux era de Languedoc, pudo
haber atribuido á su paisano, que era de la Casa de Comin
3CS»
262

ges, una gloria que no habia ganado, y que introduxo esta


especie en la Historia del Señor de Joinville; y añade ser
constante que Arnaldo, Vizconde de Coucerans, usaba del
- ¿ de España, que era hijo de Rogerio de Comenge,
izconde de Coucerans, y descendiente de Bernardo, Conde
de ¿ , y de Cecilia de Fox, y que igualmente fué
3l
Conde de Pallás en España.
(41) Errat D'Esmeray.
(43) El original Frances pone Gauwison, á cuya palabra no cor
responde el castellano Adarga de que usa Jacques Ledel: el
Gauwison era una especie de justillo ó cota de malla de tela
colchada, como los escaupiles de que se sirvió Cortés en la
nueva España para defenderá sus soldados contra las flechas
de los Indios: se colchaba con algodon ó lana, y el de que se
sirvió (segun el mismo dice) estaba relleno de estopa. Vease
la nota 1 15 de du Cange,
(43) La edicion de Mersnard añade que estos Caballeros eran de
los de ultramar, esto es, de los de Tierra Santa, que los man
daban los Señores Guido Velins, y su hermano Balduino.
J

(44) Hely no era tio de Mahoma, sino su primo y su yerno, pues


se habia casado con Fatima su hija. Guillermo de Tiro lib. 1
cap. 4 lib. 19 cap. 2o. Jacobo Vitry lib. 1 cap. 8 y los
Historiadores Mahometanos, refieren muy á la larga la dife
rencia de la religion establecida por Mahoma, y la que intro
duxo Hely, que fué la que abrazaron los Califas de Egypto,
o Fatimitas del nombre de la muger de su Patriarca
ely.
(45) La edicion de Mesnard, reimpresa por losColectores de las Me
morias particulares para la Historia de Francia pag. 1 16 del
primer tomo, añade lo siguiente:,, con este motivo de los Be
duinos quiero contar que he visto á mi vuelta de ultramará
algunos, que llevando el nombre de Christianos, siguen la ley
de los Beduinos, y estos son los que dicen que nadie puede
morir sino en un dia determinado, y sin falta alguna; lo que
es una cosa falsa, pues yo miro la tal creencia como si quisie
sen decir que Dios no tenia poder para hacernos bien ni mal,
y
2 63
y para acortarnos y alargarnos la vida, lo que es una cosa he
retica ; y así digo todo al contrario, que debemos creer que
el Todopoderoso, que tiene poder de hacer todo lo que quie
re? de enviarnos la muerte tarde ó temprano, segun su volun

tad, que es lo contrario de la creencia de los Beduinos, que


dicen que el dia de su muerte está determinado sin ¿
ta, y sin que pueda ser alargada ni acortada.“
-, o , or º s - r: , ... - ,,
(46). Entre estos Caballeros se ¿ Balduino de Ibe
lin su hermano hijos de Juan, Señor de Ibelin, y de Baruth
que el primero fué Condestable, y el segundo Senescal del
Reyno de Chipre á las quales por equivocacion da la edicion
de du Cange el apellido de Guivelin, y la de Poitiers el de
Gremesins.
º . " º "... , , 12, r , o ro , , ,, , , , , , ,,,
(47). Los Condes de Monfort y de Bar fueron derrotados, y he
chos prisioneros por los de Gaza en 1239. Vease Guillermo
de Nangis en la Vida de San Luis, &c. . . . ..
- - - - y - s -

(48) Menuvert de que se sirve Joinville para señalar el forro de la


Colcha de Escarlata, no es seda verde, sino un forro de pie
', les finas llamadas Veros en castellano, y Petit ver, ó Me
nu ver en francés... . . . . . . . ... . . . . . . . .»
, . .. . . . . .. .
(49) La edicion de Mesnard dice roo. -
- -

(5o) Hospital de Rhodas es interpolacion, debe decir Hospital


de San Juan, cuyos Caballeros no se establecieron en Rodas
hasta despues de haberse perdido la Tierra Santa. . . . .
--, - - ?- , , o :;, r: 2 - ", "..
(51) Vease la Disertacion VIII. sobre el rescate de San Luis.
-
(52) La edicion de Mesnard dice que fué el Jueves antes de la
, Ascension del Señor; asi corresponde si se observa el progre
soide la historia. . . ..., o ec.... 2 gol coco, i
f : .
(53) La edieion de Mesnard no habla del Condestable de Francia.
r.

(54) La edicion de Mesnard le llama Jacques de chatel; y An


dres Duchesne en la historia de la Casa de Chatillon, lib. 1 1.
, ,
cap. 6, y los que han compuesto el Catalogo de lo obr: e
-
264
de Soissons, le llaman Guido, y dicen que era hijo de Raoul
cº (Rodolfo) de Chateauponcean, y de Inés Bazoches. Vicen
o te de Beauvais lib. 32 , cap. 96, hace mencion de él, y de
su viage de ultramar, nota 16 de du Cange en el tom. 2. de
la Coleccion Universal de las Memorias particulares de la His
toria de Francia. - - - - -

(55) Este Príncipe fué igualmente conocido con el nombre de


Juan de Damiata, por haber nacido en aquella Ciudad,
asi se halla ¿en el Cartulario del Obispado de Paris
de Mr. Du Pui, en el año 1266 Joannes dictus de Damie
te fillius illustrissimi Regis D. Ludovici. Y su vida no fué
muy larga, pues murió en el sitio de Tunez.
(56)Uno de los artículos de la ordenanza establecida sobre la dis
o ciplina que se debia observar en los viages de ultramar, era
otrº que no se pudiese jugar á los dados. -

Statutum est etiam ut nullus enormiter juret, et quodl


mullus aed aleas ad decios ludat. Segun Guillermo de Neu
bourgo lib. 3 cap. 23 nota 19 de du Cange.
º -

,
-

- ( ...,

(57) La edicion de Mesnard le llama Principe de Antioquia, y du


Cange en la nota 23 dice que se llamaba Boemundo V Prínci
pe de Antioquia y Conde de Tripoli, y que murió en 1261.
(58) Du Cange en la nota 27 dice que este Pedro se llamaba Pedro
de Nemours, ó de Villebeon, Chambelan ó Camarero de
º, Francia en tiempo de San Luis, á quien acompañó en el via
ge de Tunez, en donde murió, y que fué enterrado en la
Abadia de San Dionisio á los pies del Santo, y cita á Gui
llermo de Nangis, y la Historia de la Casa de Dreux pag.
I35. - - - -

(59) Aqui, como en toda la Crónica, confunde Joinville á los Be


duinos con los Asesinos de quienes era Príncipe el viejo de la
Montaña. - -

Todos los autores que escribieron de las guerras santas, es


tán de acuerdo en que el Viejo de la Montaña, á quien dan el
nombre de Vetulus óSenea de Montanis, era el xefe de los Ase
sinos, que habitaban en las montañas de Fenieia entre Dumas
º co, Antioquia, y Alepo, en cuyas cimas tenian varios castillos
- -
que
265.
que algunos hacen llegar hasta 6o, y entre ellos varios pa
-
lacios guarnecidos --de fuertesº muros. - . . . . . . . .
* - -

(6o) Madama de Selta, ó de Sayeta, era Margarita, Señora y


Princesa de Sidon ó de Sayeta, muger de Valian, Príncipe
de Sayeta, y Sobrina de Juan de Briemá, Rey de Jerusalem,
y como tal prima hermana de Gualterio, hijo de otro del mis
mo nombre, hermano menor del referido Rey: por lo qual
debemos creer que Margarita era hija de Guillermo, hermano
de Gualterio y de Juan, que segun Vigner en su Historia de
Luxemburgo, murió en 12oo dexando varios hijos que no
nombra. º - - ,
Las monedas de Madama de Seyta, que el Rey ofreció en
su nombre, podian ser de su cuño particular, porque los Varo
nes del Reyno de Jerusalem tenian este ¿ entre otros,
y entre dichos Varones, era uno el Señor de Sayeta ó de
Sidon. Veanse las notas 34 y 35 de du Cange.
..

(6) La edicion de Mesnard dice cortesia,


(62) Aunque du Cange dice que no se acuerda de haber leido co
sa alguna de este Reyno, nos parece por el viage que hizo
este Caballero, y por la semejanza del nombre, que Nero
na, ó Norona, es el Reyno de Noruega, cuyo Rey ya ha
º
bia tratado con San Luis de acompañarle en la expedicion.
" - y

(6) Du Cange en la nota 49 dice que se debia llamar Toici , y


que su nombre era Felipe de Toici, Bayle, ó Regente del Im
perio de Constantinopla, durante la ausencia de Balduino II.
y que este Señor era ¿ de Narot de Toici, que obtuvo el
mismo empleo, y de la hija de Teodoro Brunas, gran Señor
Griego, que se habia casado con Inés, hermana del Rey Fe
lipe el Augusto, y á la sazon viuda del Emperador An
dronico. - * -º * - -

(63) Du Cange en la nota 56 dice que Cazel, ó Caret, como trae


la edicion de Mesnard no es nombre de pueblo determina
do, sino que significa campo de forma quadrada, en que se
sembraba el trigo. " --

(64) Du Cange en la nota 57 dice que debe llamarse Dº Eu, y


L.L. que
2ó6.
, que no puede ser otro que Juan, hijo de Alonso y de Ma
ria Condesa D” Eu, hijar de Rodolfo II, y de Jolanda de
Dreux,
Luissuensegunda
1252. muger, el2-2
qual
º r San e , ,fué armado Caballero pory
: , ,
(65) Era el Conde Boemondo IV, hijo de Boemondo V, y de
- Lucia hija del Conde Paulo de Roma. Nota 6o de du
Cange. :
o r -º o s 3 es, .... , o a: - -

(66) Du Cange en la nota 65 dice, que entre los Reyes de Persia


, no halla nombrado por algun autor á este Barbacana : pero
que cree que como en Persia á mas del Califa habia un Sul
tan á quién estaba encomendado el mando de los exércitos, y
el gobierno de los negocios del Estado, pues al Califa solo
pertenecian los de la Religion; este Barbacana, ó Barbacuan,
- podia ser el que exercia dicho empleo de Sultan; pues el Ca
lifa muerto por Magno, Gran Can de los Tartaros, se llamaba
segun la Crónica Oriental, Almostaafami Billa: y añade que
es dudoso el año en que los Tartaros se hicieron dueños de
la Persia, ó del Chorazan, pues segun el Señor de Joinville
da á entender, parece que antes que San Luis saliese de la
Tierra Santa, Pablo Beneto reduce la toma de Bagdach y la
prision del Califa al año de 12 5o; pero. Aitoma, cap. 25, y
el mismo Sanudo lib. 3. part. 13.cap. 7. dicen formalmente
que esta se verificó en el año de 1258, con lo que concuer
dan la Cronica Oriental y Leon Africano ; por lo que con
cluye que el Sultan pudo haber sido echado de la Persia an
tes que el Califa. -

El Soldan de Chamela es el mismo que el de Halapa y de


Aman. Algunos autores creen que Chamela era la Ciudad de
Emisa, ó Mesa, y otros segun Ortorio la de Gamala. Nota 68.
(67) Este Eudo de Mombeliard era hijo de Gualterio de Mombe
liard, Regente y Bayle del Reyno de Chipre, y poseia el Prin
cipado de Tabaria, por su muger hija de Rodolfo, y nieta
, de Guillermo de Bures, Príncipe de Tabaria. Nota 66.
(68) Gadres Ciudad situada en la Comarca, á quien se daba el
2.

nombre de Capolis, y á quien los autores latinos llaman Ga


dara.

La
2.67
(69) La edicion de Mesnard dice 5oo.
(7o) Assur, Arsuf, Arsopha, y Arsupha en la Crónica Oriental,
y en la Historia de los Arabes de Jorge Elmacino pag. 364 es
e una Ciudad marítima cerca de Jafa, llamada por los antiguos
belin.
nº , la qual en aquel tiempo pertenecia á la Casa de
-

(71) La edicion de Mesmard no dice que estuviese alli enterrado


el cuerpo de San Nicolas, y solo llama á aquel sitio el Cimen
terio de San Nicolas.
- - ,a , , , , ,, , ,a , , , » ,
(72) La edicion de Mesnard le llama Nesa, y du Cange dice que
Plinio sitúa una ciudad de este nombre en la Arabia Fe
liz, en el Pais de los Amateos, y que Agatarchides en sus
libros sobre el Mar Erithreo, habla tambien de ella. Nota 74.
(73) Es la antigua Paneas, y por otro nombre Cesarea de Filipo.
Noradino la habia tomado áOnofre de Toron en 1 177.
(74) La edicion de Mesnard menciona entre los Caballeros que se
hallaron en esta accion al Conde de Anjou.
, , , ,º 2 f. C. 2 , , , , , ,, , º

(75). Todo este cap. 7o falta en la edición de Mesnard, y aun


que du Cange duda si será parte de la Crónica del Señor de
Joinville, ó interpolacion, al fin conviene en que su conte
nido es conforme con lo que dice Ayton en los capitulos
25 y 26. Nota 87.
(76) Aunque en las Historias de las guerras de Tierra Santa no se
hace mencion de este Santuario, no hay duda que Vicente de
Beauvais, y Jacobo de Vitrí, hablan de él como muy fre
qüentado ¿ los Christianos, que tenian gran devocion á
esta Santa Imagen. Y Guillermo de Olbeburgo, en su Itine
rario de la Tierra Santa, publicado por el sabio Alacio en
sus Miscelaneas, asegura que en su tiempo estaba en gran
veneracion , aun entre los mismos infieles, añadiendo que
e y esta Iglesia habia sido edificada con sus propias manos, y
de piedras toscas por los Apostoles S. Pedro y S. Pablo, por
orden del Señor quando iban á Antioquia que la dedicaron á la
Virgen, y que fué la primera erigida en honor suyo. Nota88.
LL 2 Boe
268

(77) Boemondo VI Príncipe de Antioquia, Conde de Tripoli, y


Señor de Tortosa. Nota 89. -
- - º

(78), Jaques Ledel calla en su traduccion los motivos de desave


nencia que habia entre la Reyna Blanca y su nuera, que trae
por menor la edicion de Poitiers, y se refieren en la nota 92
de du Cange.

(79) El original frances dice trois toises du tison, esto es, tres
toesas ó brazas de la quilla. . . . - -- ,

-
- -

(8o) Es la Isla de Lampadosa, conocida por Ptolomeo con el nom


bre de Lampadura, distante de Malta como unas 1oo millas.
(81) Esta Isla era conocida entre los Geografos con el nombre de
Pantalaria, y está situada entre Sicilia y Africa, no lejos de
Susa, Ciudad del Reyno de Tunez, pertenece al Reyno de
. Sicilia,
blan el yArabigo,
sus habitantes,
y vistenaunque son Católicos Romanos, ha
á la morisca. •

(82) Como Conde de Provenza.


(83) La Ciudad de Aguas muertas no ha sido conocida antes
del Reynado de San Luis, que hizo edificar en este sitio la
torre que al presente se ve en él , que es conocida entre las
- gentes con el nombre de Torre de Constancia, y que servia
de fanal para los navios; andando el tiempo cercó el lugar de
muralla, ya para poblarlo de habitantes, ya para ponerlo al
abrigo de las incursiones de los piratas, segun todo consta de
la carta 26o del Papa Clemente IV, citada por el Señor Ca
tel en sus Memorias de Languedoc. Este era el único puerto
que tenian los Reyes de Francia en el Mediterraneo, porque
la Provenza y el Languedoc estaban baxo el dominio de Se
ñores particulares; al presente en Aguas muertas ya no entran
navios, pues la mar se retiró á mas de media legua de distan
cia, como ha sucedido en otras partes.
(84) Los primeros Christianos tenian tal horror al Diablo, como
enemigo del género humano y de las buenas almas que sirven
á Dios, que hacian escrupulo de nombrarle: por eso leemos
que los PP. de la Iglesia afectaban siempre el calificarlo con
InOIIl
269
nombre de malo, como se púede ver en Tertuliano, en S. Ci
prian y S. Paulino. Por esto algunos creen que quando en el Pa
dre nuestro se dice sed libera nos d malo, se debe entender
que se habla del Diablo, á lo menos asi lo piensa S. Juan Chri
» , sóstomo, Euthimio,Theophilato, y Orígines hablando de esta
oracion. Los poetas Franceses le llaman casi siempre Maufez,
porque hace el mal, y es el autor de él, ó porque es disfor
me ó mal hecho.

(85) La edicion de Mesnard añade la Abadia Lis.


(86) El dia de la muerte del Santo fué el 25 de Agosto del año de
127o, segun Juan Villani, y Guillermo de Nangis.
(87) El Obispo, cuyo nombre calla Joinville, era Erardo, Obis
po de Auxerre, que igualmente que Rolando de Palma, Obis
po de ¿ fueron comisionados con Odon Riguad , Ar
zobispo de Roan, por su Santidad para la averiguacion de los
milagros de San Luis, en la qual emplearon 12 años.
(88) El cuerpo de San Luis fué sacado de su ¿º , que esta
ba en la Iglesia de San Dionisio, y transferido á la Santa
Capilla de Paris en 25 de Agosto del año de 1298; y el Pa
pa Bonifacio VIII, concedió Indulgencia á todos los que
asistiesen á esta ceremonia, por su Bula dada en Roma en 1.
de Junio del año quarto de su Pontificado.
(89) Du Cange en la nota 1¿? dice que este Religioso podia ser
Juan de Samois, del Orden de los Menores O servantes, que
es el que se halla nombrado entre los Testamentarios de Pe
dro de Francia, Conde de Alenzon.

(9o) Pedro Condeto en una Carta que trae D'Acheri en el tom. 3


del Spicilegio 667.
(91) En la Biblioteca maxima veterum Patrum de la impresion
de Leiden del año de 1677, tom. 25 pag.949 se ha publica
do un Cronicon inedito con el título de Annales ab anno sa
lutis MLX ad MCCCIII escrito por Ptolomeo de Luca
Obispo Torcelense, y sobre el año 127o refiere esta expedi
cion de Túnez en los términos siguientes:
Eo
27o
• Eodem anno in memse Julii, ac, sede Petri vacante, Rex:
JFranciae , Dominus Ludovicus cum filiis suis , ac etiam cum
IRege.Navarræ, et Domino Abdoardo fecit passagium ver
.*:^susTunitium , cum multitudine magna, et posuerunt castra
in loco qui dicitur Cercacarme, et post eum sequutus est
• Rex Carolus , ibique infirmitas invasit exercitum ; ita quod
IRex Franciæ ibidem mortuus est, et filius ejus qui vocaba
tur Joannes Tristani.
AMortuus est etiam ibidem Reae Navarræ, et uxor ejus in
via, et multi nobiles , et in exercitu et in via redeundo ; um
de epidemia coegit eos recedere. Facta igitur compositione
cum Rege Tumitii, et accepta ab eo magna summa pecumiae
recesit pacificè exercitus, et rediit in Siciliam ad portum
Deprami , ubi tempestas Gallicos invasit ; unde et multæ
naves ibidem perierunt ; quod videntes alij applicuerunt ubi
potuerunt per terram , unde Rex Philippus %î,
Ludovici
transiit per Florentiam.
JEodem amno Lucenses fecerunt pacem cum Pisanis ante
transitum Regis Caroli versus Tunitium, et ipso mandan
te , et tunc fuit Potestas Lucensis Comes Taddeus de Ur
bimo, sive de Montefeltro.
El Cronicon primero Barcinonense, publicado en el tomo
28 de la Espafia Sagrada , refiere esta expedicion del Santo
en los términos siguientes : Sub ammo MccL Rex Franciæ re
cessit de Aquis mortuis, et deinde obsedit Tumitium , si
mul cum Rege Navarræ , et Odoardo Rege Carolo , ubi
ipse Rex Franciæ decessit.

(92) En efecto no tardó mucho tiempo en verificarse la esperanza


de los Parisienes, pues en una Donacion hecha por Felipe
el Hermoso, nieto del Santo , al Monasterio de Grandimon
te , junto â Tudela de Navarra , impone â sus Monges la
obligacion de erigir un altar â su abuelo San Luis , y aun hoy
permanece en csta Iglesia de San Marcial , extramuros de
aquella Ciudad, y en su Presbiterio, à la parte del Evange
lio, un altar de piedra de fabrica antigua , y en él pintada la
estatua del Santo : Esta Escritura de donacion se guarda en
el Archivo de la Catedral de Tudela, á cuyo Cabildo fué
adjudicado en el afio 1 5 2o quanto poseyeron los expresa
dos Monges traidos de Francia â Tudéla por D. Theobaldo II
en el de 1268 en que fundaron el dicho Monasterio, üni
CO
271
co de su instituto en España. El P. Alesson en los Escolios
y Adiciones al tomo 3 de los Anales de Navarra del P. Mo
ret, en los años 1268 y 1271, dice que los Religiosos Pre
mostratenses del Monasterio de Grandimonte en Francia,
fundaron un Convento en Tudela, confundiendo asi una Or
den con otra, y haciendo de las dos una sola. Por ignorar
tambien lo referido el P. Bonani, y otros que han escrito so
bre este asunto, y entre ellos el autor del Diccionario Caste
llano de las Ordenes Militares y Religiosas, ultimamente pu
blicado, asientan que esta de Grandimonte no se extendió á
nuestra España, ni salió de Francia, siendo así que consta
lo contrario por la referida Donacion, cuya copia posee D.
Juan Antonio Fernandez, Archivero general del Orden de
Santiago, sugeto muy versado en los conocimientos Diplomá
ticos, á cuya amistad debo el que me hubiese comunicado
la antecedente noticia.
. Otra memoria no menos apreciable para nuestra España
he merecido á la del Señor Don Felipe Vallejo, Canoni
go Maestre Escuela de la Santa Igletia de Toledo, y es
la de una carta de nuestro San Luis dirigida á aquella San
ta Iglesia, remitiendole una Espina de la Corona del Se
ñor, y varias otras reliquias, que se conservan, como la
dicha carta original sellada con un sello de oro , en su pre
cioso Reliquario. La noticia de este regalo, y la copia de
la carta , se pueden ver en la descripcion de la Santa Igle
sia de Toledo, publicada por su Canonigo Blas Ortíz en
el año de 1549.

APEN
272

A P E N D I C E. T.

Aqui se hallan los Caballeros que debieron ir con el


Rey San Luis á ultramar, y las avenencias que
hicieron con él; año de 1279 (1).
Mario, de Valery debe pasar á ultramar con 29 Ca
balleros; y el Rey le debe dar 80 mil libras tornesas, y
debe pagarle el Rey el transporte de ida y vuelta de sus
caballos, segun su costumbre. Pero no tendrá mesa, y se
mantendrán él y sus gentes un año, que empezará tan pres
to como hayan ¿ tierra, y si sucediese que por con
vencion, ó por tormenta de mar, conviniese el detenerse
en alguna isla en donde el Rey se detuviese, por cuya ra
zon les quedase á la espalda alguna porcion de mar, en es
te caso el año empezará desde el dia en que llegasen al pa
rage á donde se hayan detenido; y es á saber, que de lo
que ofrece á sus Caballeros, les debe pagar la mitad el
dia que empiece el año, y la otra mitad, quando la pri
mera mitad del primer medio año haya pasado ; y tam
bien se ha de saber que ácada Caballero Banneret (2) se
le abonan dos caballos, y al que no lo fuese, un solo ca
ballo, y que con los caballos van comprehendidos los mo
zos que los cuidan, y que cada Caballero Banneret debe
llevar seis caballos.
El

(1) Se ha procurado conservar en la traduccion el mismo estilo natu


ral y sencillo de la antigua lengua francesa.
(2) Banneret. Estos Caballeros Bannerets corresponden á los que en
Aragon se llamaban Ricos-hombres de Señera, y en Castilla, de Pendon
y Caldera, denominandose todos por aquella primera insignia, llamada en
frances Banniere, en Aragon Señera, y en Castilla Pendon, y era el distin-
tivo de su mando militar. Vease el tratado de la nobleza de Aragon com
parado con la de Castilla, escrito por Don Mariano Madramani, publica
do en Valencia en 1788. Vease la Disertacion I.
A P E IN D.IC E I. 273

El Condestable irá tambien con 14 Caballeros, con las


mismas condiciones que el Señor de Valery, pero solo re
cibirá del Rey 40 libras tornesas. - ( ,
Monseñor Florencio de Varanes, el Almirante , irá
tambien con las mismas condiciones con II Caballeros y
recibirá del Rey 32oo libras tornesas.
Monseñor Raul (3) D’ Estrees, Mariscal, irá tambien
baxo las mismas condiciones con 5 Caballeros, y tendrá
16oo libras tornesas. y. -

Monseñor Lanzeloto de Sant Marcos, Mariscal, irá con


las mismas condiciones, y con 4 Caballeros, y tendrá
14oo libras tornesas:
Monseñor Pedro de Moleines irá con 4 Caballeros y
las mismas condiciones, salvo que él y su compañero co
merán en Corte, y tendrán del Rey 14oo libras tornesas
y 4oo libras de gratificacion, "... y
El Señor Collart (4) de Moleines, su hermano, irá
con iguales condiciones, y de la misma manera que va el
Señor Pedro su hermano.
El Señor Gil de la Turnelle irá con 3 Caballeros,
y con las mismas condiciones, y tendrá 12oo libras, y co
merá en Corte. . .. . . .
El Señor Mahí (5) de Roye irá con 7 Caballeros, y
con las mismas condiciones, y comerán en Corte, y ten
drán 23) libras, y 2oo libras de particular gratificacion.
El Señor Girardo de Morbeye irá con 9 Caballeros,
y 30 libras tornesas, l
El Señor Raoul de Neele, con 14 Caballeros, y 42
libras tornesas, y comerán en su casa.
Monseñor Amauri (6) de Meulanc, con 14 Caballe
MM. rOS,

? ¿¿¿
(6) Amauri, sº,
óAmarinus, ?.
es San Damorin martirizado en Volwik,
en Albernia, en compañia de San Prix: celebrase su fiesta el 25 de Ene
ro. Vease Gil Menage en su Diccionario Etimologico de la lengua
Francesa.
274 A P E IN D., I C , E. I,

ros, tendrá 40 libras tornesas, y comerán en su posada.


El Señor Ansont (7) de Offemont, con 15 Caballeros,
26oo libras tornesas, y comerán en la posada del Rey.
- El Señor Raul el Flamenco, con 5 Caballeros y 15oo
libras, y comerán en la posada del Rey.
El Señor Balduino de Longuebal, con 3 Caballeros y
I Ioo libras
El Señor Luis de Beauyeu, con 9 Caballeros 26oo li
bras, y comerán en el palacio del Rey. -

. El Señor Juan D”Ville, con 3 Caballeros, 12oo li


bras, y comerán en el palacio del ¿ -

El Señor Mahí de la Turnelle, con 3 Caballeros, 12oo


libras, y comerán en el palacio del Rey.
e. El Arzobispo de Rheins 43) libras.) , les fietará -

El Obispo de Langres 40 libras. 9º se les fietara una


Para los dos 3o Caballeros., nave. -

El Señor Guillermo de Curtenai, con 9 Caballeros,


12oo libras, y comerán en el palacio del Rey.
El Señor Guillermo de Patay por sí, y su hermano,
4oo libras, y comerán en el palacio del Rey.
El Señor Pedro de Sans, por sí solo, 8 veces 2o libras,
y comerá en el palacio del Rey.
El Señor Roberto de Boix Gencelin, por sí solo, 8 ve
ces 2o libras, y comerá en el palacio del Rey.
El Señor, Estevan Granch, por sí solo, 8 veces 2o li
bras, y comerá en el palacio del Rey.
El Señor Maci Deloue, por sí solo, 8 veces 2o libras,
y comerá en el palacio del Rey. -

El Señor Gil de Mailly, con 9 Caballeros; 39 libras,


y el transporte de ida y vuelta de los caballos, y comerá
en Corte.
---------

- - El
(7). El Señor Ansilio. Menage dice que Ansilió es lo mismo que An
sillon, de cuyo nombre hay un Santo monge del monasterio de Lag, y que
se celebra á 11 de Octubre.
A P E N D I C E r. 275

El Señor Itier (8) de Moignac, con 4 Caballeros, 12oo


libras, pasage y retorno de los caballos, y comerá en Corte.
El Furriel de Vernuel, con 3 Caballeros, 12oo li
bras, y comerá en el palacio del Rey. r º r

Monseñor Guillermo de Fresne, con 9 Caballeros,


comerá en el palacio del Rey, 26oo libras. - º * ---

El Conde de Guimes, con 9 Caballeros, comerá en el


palacio del Rey, con 26oo libras. -

El Conde de Sant Pol, con 29 Caballeros, para el


¿ y vuelta de los caballos, para comer, y para todas
las demas cosas 123) libras y 22) libras de gratificacion.
El Señor Lamberto Dersbimons, con 9 Caballeros, á
sueldo del Rey, es á saber, cada uno á razon de 1o suel
dos por dia, y no comerán en la Corte, suma el todo
Io2825 libras. - -

El Señor Girardo de Campadu, con 14 al sueldo del


Rey, y no comerán en Corte como Monseur Lembert,
27oo libras y dos sueldos torneses. -

Monseñor Raymundo Aban, con 14 Caballeros al suel


do del Rey, 912 libras con 1 o sueldos torneses. Ҽ
El Señor Juan de Debelves, con 9 Caballeros, come
rá en Corte, y tendrá 30 libras. ,

El Mariscal de Champaña, con 9 Caballeros, y no


tendrá nada del Rey. - - -

El Señor Gaillart Darte, con 14 al sueldo del Rey,


912 libras con 1 o sueldos torneses. " º "
El Señor Guillermo de Flandes, con 19, 60 libras,
pagado el transporte de ida y vuelta de sus caballos, y
comerá en Corte. * -

El Señor Auberto de Longueval con 14, 1 19o libras,


llevados y traidos sus caballos, y comerá en Corte.

MM 2 Aqui .
(8) El Señor Emeterio, segun Menage. º" º "
276 A º E N D I C E I,

Aqui estan los Caballeros del Palacio del Rey para


, , , , el viage de Tunez. -

Monsieur de Valleri.
El Botiller. . ... -

El Condestable. .
Monsieur Guillermo de Flandes *

Señor de Neele. , , ,
El Señor de Montmoranci.
El Señor de Herecourt.
Mosen Juan su hijo.
Mosen Balduino de Longueval. o,
Mosen Lancelot, el Mariscal.
Mosen Guillermo de Courtenay.
Mosen Florencio de Varannes.
Mosen Amaubri de Melanc.
Mosen Jean de Ville el Estons.
Mosen Guillermo de Prunay. ,
Mosen Raoul d'Estres. ro
Mosen Simon de Contes. . . . .
El Comandante de los Ballesteros.
Mosen Guillermo Eugnes.
Mosen Regnault de Mormant.
Mosen Guy de Libas , , , ,- .
-

Mosen Guillermo de Guimeri. A y

Mosen Juan de Chaumes.


Mosen Landry de Bonnay.
Mosen Gil de Brienon. - -

Mosen Pedro de Bayli, , , , , , , , , , º


Mosen Mase de Lions , , , , , , , ,,, , ,
Mosen Norverto de Mediógne. -

Mosen Nicolas Routier.


Mosen Pedro Dautoil.
Mosen Gualterio Descots. - - - -

Mosen Nicolas de Molaines.


- -
i. o a sº O
-
A PE N-D I C E , 277

Mosen Mahin de Roye.


Mosen Juan de Varennes. - º * -- - . .
Mosen Simon de Falloel. , o i , , , ,". ".
Mosen Gil de la Turnelle. , , , ,
Mosen Jofre de Rinel ó de Clemon.
Mosen Mauricio de Creon.
El Conde de San Pol. - -

El Conde de Pontiz. . . . . . . . . . . .
Mosen Juan de Nelle. o es s: " . a
Mosen Raoul de Neele. . . . . . . . . ... . . . 34
Mosen Guillermo de Minieles.
El Mariscal de Champaña. .
El Conde de Soxons.
Mosen Bomiables. y - o tra - ol
Mosen Guillermo de Fresnes, , ,, , , , ,, , ,,
El Conde de Dreux. .
Mosen Juan Malec.
Mosen Guillermo de Pacoy. - -

Mosen Roberto de Giroles. - 1 -


Mosen Gualterio el Camarero. ,, ,, , ,, ,, ,
Mosen Felipo de Nemous. . . .
Mosen Guillermo de Centenonvile. -

Mosen Juan Pagneuaire.


Mosen Felipe de Auteil. - - -

Mosen Hue Guagenarz (9). a o ,, , , , si


Mosen Regnault Comparians. o . ,, ; 2,
Mosen Henrique Pibacles.
Mosen Matheo de Rom. -

Mosen Juan de Rochefort.


Mosen Raoul Flamens.
Mosen Alberto Chenarz. , , , ,, , , ,
Mosen Roberto de Box Josselin.
Mosen Juan de Rinelon. "D

(9) Hue ó Houe es Hotildis, segun Menage.,


278 A PEN D I C E r.

Mosen Simon de Menon.


Mosen Hue de Villiers. -
Mosen Juan de Breie. º -2
Mosen Reynaldo de San Meart. -

Mosen Pedro de Vileneuve.


Mosen Jofre de Boismenart.
Mosen Roberto de Bois Gualter. - - -

Mosen Juan d'Anion.


Mosen Hector de Dorillac. - .
Mosen Lemberto de Limons. º re
Mosen Roberto Sansavoir. -

Mosen Reynaldo Daunoy.


Mosen Ansont de Femont.
Mosen Juan de Clery.
Mosen Amari de San Cleer. -

Mosen Juan Damsirs.


El Mariscal de Mirepois.
Mosen Guillermo de Coardon.
Mosen Henrique de Gaudonvilliers.
Mosen Goceran de Lams.
Mosen Nerberto de Mediogne.
Mosen Juan de Chambli.
El Senescal de Champaña.
Mosen Enguerrant de Bailloil.
Mosen Juan de Soins.
Mosen Pedro de Saom.
Mosen Otes de Tonec.
Mosen Guillermo de Chasteau Nou.
Mosen Juan Malet. -

Monsieur Guillermo de Sandreville. -

Mosen Girardo de Campandu. Nº º - ? , ,


Monsieur Pedro Rembart. s" º
El Apostólico Clemente (Io). ,

(1o) Era el Nuncio de su Santidad.


A P E N D I C E I, 279
Mosen Flastre de Chenecuercus.
Mosen Juan de Chastenoi.
Mosen Pedro de Blemus.
Mosen Estevan Glancher. - - - -

Mosen Guillermo Glancher. º


Mosen Juan de Soilli.
Mosen Guilo de Tornebu.
Mosen Enfant, Caballero del Condestable.
Mosen Pregent de Breton (11),...,
Mosen Pedro de Sens. -" - - -

Mosen Juan de Baumont.


Mosen Gualterio Le Pouwreom. -

Mosen Alfredo de Monfort. -

Mosen Gil de Boissanesme.


Mosen Balduino de Baudieres. -
Mosen Gil de Mailli... . . . - -

Mosen Juan Britani.


Mosen Galerans de Ibri.
Mosen Redolfo de Jupiles. -

Mosen Gualterio su hijo.


Mosen Rogerio de Mortaigne. o
Mosen Enguerran de Jorni.
Mosen Guillermo de Precigni.
Mosen Pedro de Baucoi.
Mosen Simon de Baugenci. .

Mosen Estevan de Jaunoi. -

Mosen Vorez. º - ..
El Furriel de Bermoil.
El Bruno su hijo.
Mosen Raul de Baudires.
APEN
r - - . • - -

(1) Pregent es San Prajectus Obispo de Clermon, martirizado en


25 de Enero de 674. En Francia se conoce por todos los siguientes nom
bres, San Prets, San Priest, San Preils. Menage.
A P E N D I C E II.
Epistola Ludovici Regis, de captione et deliberatio
In C Sl12.

Apud Acta Sanctorum die xxv Augusti, tom. 5.


§. 55. pag. 429. miim. 692. .

Laoria, Dei gratia, Francorum Rex, dilectis et fideli


bus suis prælatis, baronibus, militibus, cívibus, burgensi
bus suis, et aliis universis in Regno Franciæ constitutis, ad
quos præsentes litteræ pervénerint, salutem. Ad decus et glo
riam Dómini nóminis, crucis prósequi cupientes negotium,
totis afféctibus universitati vestræ dóximus intimándum ;
quod post captionem Damiatæ, quam DominusJesusChris
tus, per ineffabilem suam misericordiam, quasi miraculosè
præter vires humanas Christianæ tradiderat potestati, sicut
vos crédimus non latere, delibato communi consilio, de Da
miata recéssimus , vicesima die mensis, Novembris proxi
mò præteriti; j?££? tam navali exércitu , quam ter
restri, procedentes adversus Sarracenorum exércitum ; con
gregatum et castrametatum in loco, qui vulgariter Mas
soria appellatur. .

In ipso quidem itinere sustinúimus aliquos Sarraceno


rum insultus, in quibus assiduè detrimefitum suorum non
módicum receperunt, quadam die nonnullis eorum , qui
de exércitu Ægyptiorum nostris occurrerant, interfectis.
Intelléximus autem in ipso itinere Soldanum Babylo
niæ de novo vitam miseram finisse ; qui, sicut publicè di
cebatur, miserat ad filium suum morantem in, partibus
Orientis, ut in Ægyptüm veniret ; et eidem à cunctis sui
exércitus majoribus fidelitatis fieri fécerat juramenta : re
licta totius suæ terræ exercitùs custodiâ cuidam admirato
SllO,
.A P E N D I C E. I I. 281.

suo, nomine Farchardino. Haec quidem in accessu nostro


ad locum prædictum invenimus vera esse, , • *i, y* * * * ;
1 : Accedentes igitur ad locum prædictum die Martis ante
festum Nativitatis Dominicæ, (id est xxi Decembris) in
primis accessum habere nequimus, ad Sarracenos eosdem ,
propter quemdam fluvium inter utrumque exércitum de
fluentem, qui fluvius Thaneos dicitur, et in, illo: à mag
no flumine derivatur. Inter utrumque fluvium , posúimus
castra nostra. protendentia à majori fluvio ad minorem
ubi aliquanto conflictu habito cum Sarracenis, multi ceci
derunt ex ipsis nostrorum gladiis interfecti ;, maxima, insu
per eorum multitudine submersa in aquis válidis et profun
dis. Sanè quia memoratus fluvius Thaneos non, erat vada
bilis propter profunditatem aquarum iet, riparum altitudi
nem, coepimus fácere super eum calciatam (*), ut per eam
pateret transitus exercitui Christiano, ad hoc multis diebus
cum immensis laboribus, periculis, et sumptibus insisten
tes. Sarraceni autem, è contra totis resistentes conatibus,
machinis nostris, quas erexeramus ibidem, machinas oppo
suerunt quamplures, quibus castella nostra lignea, quæ
super passum collocari feceramus eumdem, conquassata la
pidibus et confracta, combuxerunt(1) totaliter igne Græco.
Quo facto, fere omni spe et spectatione frustrata per
calciatam illam taliter transeundi, tamdem per quemdam
Sarracenum venientem ab Ægyptiorum exércitu, datum
fuit nobis intelligi , locum esse vadabilem aliquántulùm
inferiùs, quo póterat exércitus Christianus fluvium trans
meare. Inde , communicato consilio baronum et aliorum
majorum de exércitu,.die Lunæ ante Cineres , fuit con
corditer ordinatum, quòd in crástino, die videlicet Carni
privii (2), sumimo manè conveniremus
-' '-... • NN .
ad locum praedic • - .

+
- -
• • • •! • • • I t

* (•) Iâ est aggerem dúcere.”


(1) Combusserunt. - - ' . . , ' ;?
- (2) : El Martes, de. Carnestolendas. :*. — 2: … *;, . , ;t. , :
282 A P E N D I C E * I I.

tum, fluvium transituri, quadam parte exércitus ad castro


rum custodiam ordinata. i * *■'^^ 'i ', , , , , , , , ut
Die itaque crástina, ordinatis aciebus , venientes ad
locum, transivimus fluvium' non tamen sine gravi pericu
lo. Nam profundior et periculosior erat locus, quàm no
bis fuerat intimatum ; ita quòd ibi oportuit natare equos
nostros: et propter altas et lutosas ripas periculosus erat
exitus fluminis , antedicti..* ■ * …:i! i .1 • .• i ., ...… . . . .
Transacto itaque flumine, ventum est ad locum, ubi
erant : Sarracenorum machinæ, juxta calciatam prædictam.
Et habito cum Sarracenis aggressu, nostri , qui præcede
bant, multos ex ipsis trucidarunt gladiis, non parcentes
sexui vel-ætati. Inter quos capitaneum eorumdem, et quos
dam alios admiratos interfecerunt ibidem. .* . ', '

*"*-Deinde, vero ; dispersis aciebus nostris, quidam nostro.


rum per castra hostium discurrentes, venerunt usque ad
villam, quæ Massora dicitur, quotquot hostium occurre
bant gladiis occidentes. Sed tandem Sarraceni , cognito eo
rumi inconsultu processu, resumptis viribus irruentes in eos,
et circumvallantes undique, oppresserunt eosdem ; ubi facta
est nostrorum strages non modica baronum et militum ,
tam religiosorum, quàm aliorum , de qua non immeritò
doluimus quàmplurimùm et dolemus. Ibi etiam illum præ
cordialem et præclarum fratrem nostrum , recolendae me
moriæ Atrebatensem comitem , temporaliter , amisimus ;
quod cum cordis amaritudine recolimus et dolore , licet
de ipso gaudendum sit potiùs quàm dolendum, quoniam
pro certo credimus et speramus eum corona martyrii ad
cælestem evolasse patriam, et ibi , cum SS. martyribus
perenniter congaudere. . . . . . • * 1 -

Itaque die illa, Sarracenis super nos irruentibus un


dique, ac imbrem emittentibus sagittarum, graves insul
tus sustinuimus eorumdem usque circiter horam nonam,
deficiente nobis omnino balistarum subsidio, et tandem ,
multis ibidem vulneratis ex nostris, et equis nostris i5?
majori parte diversis sauciatis vulneribus aut occisis,
mi
. A P E N . D. I VC : E 'I IAI. 283
mino auxiliante , campum retinuimus, nostrorum viribus
recollectis : et ibi, juxta Sarracenorum machinas, quas ad
quisivimus eadem die castra nostra posúimus : ubi curn
paucis moram fécimus die illo , facto ibi priùs ponte de
Iignis, per quem possent illi ad nos, qui erant ultra fiuvium,
transmeare. ' ' ' '* : » · · · · · · · · · ·· · ·· ··
In crástino verò plures è nostris de mandato nostro
fluvium transeuntes , castrametati sunt juxta nos: et tunc,
destructis Sarracenorum machinis, licias fecimus ad pon
tes navales , per quos nostri de uno exércitu ad alium
transire liberè póterant et securè, fi * * * * .• ' ' ' '».
Sequenti autem die Veneris, filii perditionis, congre
gatis ex omni parte viribus suis, Christianum exercitum
omnino perdere intendentes, in fortitudine maxima , et in
multitudine infinita convenerunt ad licias nostras , ex omni
parte exercitus tantos tamque terribiles facientes insultus,
quantos, sicut à pluribüs dicebatur, in eis marinis parti
bus numquam viderant facere Sarracenos, Quibus tamen,
divina prævalente potentia, ordinata ex omni parte exer
citus nostrorum copia restitimus et impetus repulimus eo
rundem, maxima eorum multitudine nostrorum gladiis in
cumbente.. . - ., .J^ . } . . . ,. •*** 7 *^ ;. . .
Postmodum , autem elapsis aliquot diebus adven
tavit apud Massoram Soldani filius, veniens de parti
bus Orientis : in cujus adventu tympanizantes , et læ
tantes Ægyptii , receperunt eum ad dominum ; et, ex
hoc augmentata est eorum non modicum fortitudo. Un
de apud nos postmodum , nescimus quo Dei ' judicio,
omnia nostris desideriis in contrarium successerunt ; in
olente diversarum ægritudinum peste , et mortalitatis etiam
generalis tam in hominibus quàm t in equiis : ita quòd
vix, erant in exercitu aliqui, qui mortuos suos non
plangerent , aut ægrotantes ad mortem. Unde pro mag
na párteTdfiiiinütüsTerat exércitus Christianus,Tet coii
sumptus. - .

Tantus erat defectus vitualium , quòd plures inediâ


NN 2 de
• 284 .A P E N r IX {I C E * II.

deficiebant et fame. Non enim vasella (*) navalia de Da


miata ad exercitum, transire póterant, impedientibus Sar
racenorum galeis et vasis (3) piraticis, quæ per terram in
flumine collocaverant ante dicto., Sicque compluribus va
sis nostris priùs captis ab eis in flumine, tandem duas suc
cessivè caravanzs (4), victualia et multa alia bona ad
exercitum deferentes, cæsa marinariorum et aliorum multi
tudine, ceperunt, in totius exercitus detrimentum. Unde
deficiente omnino victualium, et annonæ equorum suffra
gio, coeperunt in exercitu deficere fere omnes , in deso
lationem et terrorem non modicum incidentes.. . . ;
His igitur arctatos incommodis, tam propter ciborum
carentiam et equorum annonæ, quàm propter casus supe
riùs, annotatos , inevitabilis necessitas nos induxit à loco
prædicto recedere, et ad partes Damiatæ, redire si Dominus
providisset. . , g … '.', . . r'. ' ' * ' • • ' . ,
-'* Sed , cum viæ hominis non sint in eo, sed potiùs in
illo, qui quorumque gressus dirigit et disponit juxta suæ
placita voluntatis : dum essemus in itinere revertendi ,
quinto scilicet die mensis Aprilis, et Sarraceni totis suis
viribus congregatis in unum , cum multitudine infinita
aggressi sunt exercitum Christianum; et sicut accidit, per
missione divina, peccatis nos exigentibus, in manus ini
micorum incidimus : nobis, et charissimis fratribus nos
tris, A. Pictavensi, et K. Andegavensi comitibus, et cæte
ris, qui nobiscum revertebantur per terram, nemine pe
nitus, evadente, captis è carceribus mancipatis, non sine
maxima strage nostrorum, et effusione non modica sangui
nis christiani: majori parte illorum, qui revertebantur per
fluvium, similiter capta, aut gladio interfecta; vasellis na
valibus, ut plurimùm, incendio dissipatis , in quibus in
• ' •. · · · · iii :. , , '■ • * •it CCRl
- * • - - - - --- -- * * • , • • ••
, ** … , I, t, • . . ^* , ° . ° ^ • • •' : '•! - * - - - -

* (*) Naviculae. – – – – – – .. …' . i. - '. • • • • t- .'

(3) Id est navibus.


(4) Fortè Carabellas.. * * * ** * *
A P E N D I c E I I. 285
cendii flamma combuxit ægrotantium multitudinem dolo
IOSam.

Sanè post captionem nostram , per dies aliquot jam dic


tus Soldanus requiri nos fecit de treugis faciendis, petens
instanter non sine minis et austeritate verborum, quòd sub
lato moræ dispendio, faceremus sibi restitui Damiatam ,
cum omnibus rebus ibidem inventis, et resarciremus om
nia
illuddamna
à die,, qua
et expensas,
receperantquas fecerat Christiani.
Damiatam usque ad tempus i

Tandem post multos tractatus treugas inivimus usque


ad decennium, sub hac forma videlicet, quòd idem Sol
danus nos et omnes, qui capti fuerant à Sarracenis, post
quam venimus in Ægyptum , Christianos captivos, nec
non et omnes alios, de quibuscumque partibus oriundos,
qui capti fuerant à tempore, quo Soldanus Kyemel (5),
avus ejusdem Soldani Caym (6), cum Imperatore treügas
inierat , et carcere liberaret, et liberos abire permittere,
ubi vellent : et quod terras, quas Christiani in regno Je
rosolymitano tenebant in adventu nostro, cum omnibus
pertinentiis in earum pace tenerent. Nos autem tenebamur
ei reddere Damiatam, et octingenta millia bisantiorum Sar
racenorum pro liberatione captivorum, et damnis, et expen
sis prædictis, de quibus jam solvimus quadringentos, et
liberare omnes Sarracenos captos in Ægypto à Christianis,
postquam illuc venimus : necnon et eos, qui capti fuerant
in regno Jerosolymitano , à tempore treugarum olim fac
tarum inter Imperatorem et Soldanum prædictum.
Adjecto, quod omnia bona nostra mobilia, et omnium
aliorum apud Damiatam remanentia, post recessum nos
trum salva forent, et sub custodia et defensione ejusdem
Soldani, portanda ad terram Christianorum, quandocum
que opportunitas haberetur. Omnes etiam Christiani
* * . - — * - - -
i.
r

(5) - Aliar Camel.


(6) Alias Moaddham.
286 .A . P E N D « I C E I I.

firmi, et alii, qui pro vendendis rebus suis, quas ibi habe
bant, in Damiata moram traherent, tuti similiter essent,
recessuri per terram vel per mare, quando vellent, sine
impedimento vel contradictione quacumque. Et omnibus
illis, qui per terram vellent recederent, tenebatur idem Sol
danus usque ad terram Christianorum securum præstare
comductum. - - • *

... , Unde cum hujusmodi treugæ inter nos et Soldanum


prædictum, præstitis juramentis, hinc inde firmatæ fuissent:
et jam idem Soldanus esset cum suo exércitu in itinere ve
niendi(7)adversus prope Damiatam pro complendis omni
bus supradictis : accidit divino judicio, quod quidam mi
lites Sarraceni, non sine conniventia vel majoris partis exer
citus, irruentes in Soldanum prædictum, surgentem in ma
ne de mensa, post prandium, ipsum immaniter vulnera
verunt; et de suo tentorio exeuntem, ut posset fugæ be
neficio liberari, videntibus fere omnibus Admiralis, et alio
rum Sarracenorum multitudine, frustatim gladiis truci
darunt,
Quo perpetrato statim multi Sarraceni armati, in illo
furoris calore, venerunt ad nostrum tentorium, ac si ve
llent, ut timebatur à multis, in nos et alios Christia
nos desævire : sed divina clementia eorum furiam. miti
gante, super firmandis treugis præhabitis cum Soldano,
et civitate Damiatæ liberatione festina , nos requisive
runt instanter. Cum quibus, præmissis tamen ab eis ver
borum et comminationum tonitruis, tandem sicut Domi
no placuit, qui tamquam Pater misericordiarum, et pius
in tribulationibus consolator, gemitus compeditorum ex
audit, firmavimus cum juramentis treugas, quas feceramus
antea cum Soldano ; et ab omnibus et singulis eorum rece
pimus juramenta, juxta legem eorundem super treugis nos
tris observandis : determinatis certis temporibus, infra quæ
•-- • - - - - - - _ - - - - - - - -- - - - - - - -
cap

(7) Fortè advectus.


A P E N D I C E I I. 287
captivi liberarentur hinc inde, et Damiatæ civitas redde
retur: In cujus redditione, et tunc cum Admiralis eisdem,
et ante cum Soldano ea de causa non sine difficultate con
venimus : quia spes nulla erat de retinenda civitate jam
dicta, sicut certissimè per illos intelleximus, qui ad nos
de Damiata venerant , 'veritatem nullatenus, ignorantes:
propter quos de consilio baronum Franciæ, et quam plu
rium aliorum , potius elegimus christianitati fore consul
tius, nos et captivos alios pro treugis hujusmodi liberari,
quàm civitatem taliter amittere cum residuo populi Chris
tiani existentis in illa, quam (8) nos et alios sub tantis pe
riculis in carcere remanere. - - -

Die igitur statuta receperunt Admirali prædicti civita


tem eamdem : quæ recepta, liberaverunt nos, et fratres
nostros, necnon comites Britanniae , et Flandriæ, et Sues
sion, et multos alios barones, milites de regno Franciæ,
Jerosolymorum , et Cypri. Et tunc spem firmam habui
mus, ex quo nos liberaverunt et alios supradictos, quòd
de reddendis et liberandis omnibus, aliis Christianis jura
menta sua firmiter observarent,secundum continentiam treu
garum.
His itaque peractis, à partibus, AEgypti recessimus,
certos nuntios dimittentes ibidem ad recipiendum capti
vos à Sarracenis, et ad custodiam rerum , quas ibidem di
missimus: et (9) quòd non habebamus navigia, quæ suffi
cerent ad portandum. Postmodum autem, venientes in actu
de rehabendis captivis, quod multum insidet cordi nostro,
solicitè cogitantes, remissimus alios solemnes nuntios et
navigia in AEgyptum ad. reducendum captiyos, et res
»

alias, quas dimisseramus ibidem : scilicet, machinas nostras,


arma , tentoria, quandam quantitatem equorum , et alia
multa bona. Sed Admirali prædicti, nuntios nostros, cum
•i■ . . _ ** 1nS

(8) Legendum videtur, &c. ' . -

(9) Redundat illud, &c.. . . ) ; •*!• . . . ! .j . * *


288 A P E N D I C E . I I,

instantia postulantes reddi sibi captivos juxta formam treu


garum, et alia supradicta, detinuerunt diutiùs in Babylo
nia, sub spe reddendi omnia, quæ petebant. Tandem ve
rò post expectationem diuturnam de captivis omnibus,
quos reddere tenebantur, qui sunt, ut firmiter dicitur,
fiumero plus quàm duodecim millia, inter antiquos et no
vos, non liberaverunt nuntiis nostris nisi tantummodo qua
dringentos ; de quibus pars quædam exivit de carcere pecu
nia mediante. IDe cæteris verò rebus nihil omnino reddere
voluerunt. - - ' , ,, *' •

Imò, quod est detestabilius, post treugas initas et ju


ratas, sicut intelleximus per nuntios nostros, et per capti
vos quosdam fide dignos de illis partibus redeuntes, elec
tos juvenes de Christianis captivis, ducendo ad victimam
tamquam oves, quantum in eis erat, compellebant aposta
tare à fide catholica ; appositis gladiis super eorum cervici
bus, et clamare legem sceleratissimi Mahometi, quorum
multi imbecilles et fragiles exorbitaverunt à fide, legem
illam detestabilem profitendo. Caeteri verò, tamquam ath
letæ fortissimi, in fide radicati , et in firmo proposito cons
tantissimè persistentes, minis vel flagellis hostium superari
nullatenus potuerunt: sed certantes Ê, coronas mar
tyrii receperunt sanguine rubricatas : quorum sanguis, ut
pro certo tenemus, clamabit ad Dominum pro Tpopulo
çhristiano, et advocati nostri erunt coram summo judice
in cælesti curia, in causa, quam agimus contra fidei inimi
cos, utiliores: nobis in illa patria, quàm si nobis cum con
versarentur in terris. Multos etiam Christianos, qui apud
Damiatam remanserunt ægrotantes, gladiis trucidarunt. Nec
de liberandis captivis Christianis, nec de rerum restitu
tione nostrarum, aliquam certitudinem habebamus, quam
vis , plenè servaverimus. conditiones , et pacta, quæ cum
eis habuerimus, et parati fuerimus observare.
Ad hoc cùm post treugas initas et liberationem nos
tram, firmam haberemus fiduciam, quòd, liberatis capti
vis, terra transmarina , quam Christiani tenebant, in statu
pa
.A P E. N D I C. E. • I I. 289
pacifico permaneret, usque ad tempus in treugis diffinitum,
voluntatem et propositum habuimus ad partes regni Fran
ciæ revertendi et jâm disponi feceram de navigio, et aliis,
quæ ad nostrum passagium necessaria videbantur. Sed aper
tè videntes per ea, quæ superiùs sunt expresa, quod Admi
rali prædicti apertè contra treugas veniebant, et contra pro
pria juramenta, nobis et Christianis, illudere non verentes,
requisivimus consilia baronum Franciæ, prælatorum domo
rum Templi, Hospitalium sancti Joannis, et sanctæ Mariæ
Teutonicorum, et baronum regni Jerosolymitani : et com
municatum quidem esset nobis ineuntibus hujusmodi fa
ciendum : quorum major pars concorditer asserebat, quòd
si nos recederet, contingeret: his diebus, prædictam terram
dimitteremus omnino in amissionis periculo constitutam;
et noster recessus non esset aliud nisi eam totaliter expo
nere Sarracenis : maximè cùm in statu tam debili, et tam
miserabili his diebus esset, i proh dolor! constituta.
Captivi etiam Christiani, qui ab infidelibus detinen
tur, post recessum nostrum poterant pro perditis reputári,
pmni spe, de liberatione ipsorum sublata. Si autem contin
geret nos morari , sperabatur quod ex mora nostra posset
aliquod bonum evenire : ex quo etiam liberatio captivo
rum, et castrorum et villarum regni Jerosolymitani reten
tio, et quædam alia toti Christianitati: utilia possent, auc
tore Domino, provenire : maximè gum inter Soldanum
Halapiæ et Babyloniæ gravis discordia sit exorta. Qui Sol
danus, congregatis suis exercitibus, jam cepit Damascum,
et quædam castra sub dominio Babyloniæ constituta : pro
cessurus, ut à multis asseritur, in Ægyptum ad vindican*
dum mortem interfecti Soldani, et ad terram illam, quan
tùm, póterit, occupandam. His igitur consideratis attentè,
Prædictæ Terræ sanctæ compatientes: miseriis et pressuris,
qui ad ejus subsidium veneramus, ac captivorum nostro
rum captivitatibus, et, doloribus condolentes, licèt nobis
dissuaderetur à multis morari in partibus transmarinis ; ma
luimus;famem, adhuc differrę passagium, et morari per tem;
1:i;.… OO pus
29o A P E N D I C E I I.

pus aliquod in regno Siriae , quàm negotium Christi tota


liter relinquere desperatum, et captivos nostros in tantis
periculis constitutos. Charissimos autem fratres nostros A.
Pictaviensem et K. Andegavensem comites, ad charissimæ
dominæ ac matris nostræ, necnon et totius regni conso
lationem in Franciam duximus remittendos,
, Cum igitur omnes, qui in nomine christiano censentur,
zelum habere debeant ad negotium memoratum, et vos præ
cipuè, clerici , qui de illorum sanguine descendistis, quos
Dominus ad Terram sanctam acquirendam, tamquam po
pulum peculiárem elegit , quam acquisitionis titulo pro
priam reputare debetis, universitatem vestram ad illud ser
vitium invitamus , qui nobis in cruce servivit , et pro re
demptione vestra sanguinem proprium effundendo , extitit,
itaquòd corda vestra nova sint in Christo Jesu. Gens enim
illa sceleratissima, in contumeliam Creatoris, præter blas
phemias, quas dicebant in conspectu populi christiani, cru
cem flagellis cædebant, spuebant in eam , et deinde viliter
pedibus conculcabant in opprobrium fidei christianæ.
' Eja ergo, milites Christi, peculiaris Papæ Dei vivi ,
accingimini et estote viri potentes ad vindicandas injurias,
et opprobria supradicta ; actus vestros ad antecessorum ves
trorum exempla reducite , qui specialiter inter cæteras na
tiones fuerunt in fidei exaltatione devoti, et sinceritatis af
fectu dominis suis temporaliter obsequentes, totum ori
bem gestis insignibus impleverunt. Præcessimus vos in ob
sequium Dei assequimini nos pro Deo, tandem nobiscum,
licèt tardiùs deveneritis, recepturi, Domino largiente, mer
cedem quam evangelicus Pater-familias primis donavit vi
meæ suæ operariis, et extremis. Insuper, præter indul
gentiam generalem cruce signatis indultam,vel venientes,
vel competens subsidium,transmittentes, in nostrorum sub
sidium immò potiùs Terræ sanctæ , dum ibi præsentes
fuerimus, apud Deum , et homines multum sibi favoris ,
et honoris acquirent. Expedite autem negotium; ut illi, qui
bus virtus Altissimi inspirabit venire, vel mittere in subsi
^t, ; v• * dium
A P E N D I C E I I. 29 r

dium memoratum, præparent se venturos vel missuros in


passagio instantis ménsis Maij vel Aprilis : ipsi autem qui
parati esse non poterunt ad transmittendum in illo passa
gio, $altem in secundo sequenti passagio sancti, Joannis
transfretare procurent in subsidium "memoratum. Accelera
tione enim opus est, et mora dispendiosa videtur, juxta
negotii qualitatem. -

Vos autem prælati, et alii Christi fideles, pro nobis et


memorato negotio Terræ sanctæ specialiter orationum ins
tantiâ interpellare velitis Altissimum, ac in locis vobis sub
jectis faciatis specialiter exorari, ut quod nostra peccata
præpediunt, divinæ suæ propitiationis annuente clementia,
vestrarum, aliorumque bonorum orationum suffragiis va
leat. Actum Acon, anno Domini MCCL , mense Augusto.
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A PE ND I C E
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-
III.
º,

Epistola INNoCENTII confortativa et consolativa Regi


Francia, cum captus fuit ultrā mare cum suis.
a Apud Duchesnium tomo 5. Historie Francorum
-- o Scriptorum pag. 413, e
- - , - a
Gana plurimum, charissime fili, de amaritudinis cálice,
quem christiano populo in sinistra indignationis pavendum
et mirandum dispositionis divinae, mysterium propinavit,
quem et nos tecum hausimius pleno hausto in dolore cordis,
in angustia spíritus, in tribulatione mentis nimia, et in mul
to profluvio lachrymarum, dolemus quidem, etutinam non
inconsolabiliter, sed in infirmiorem hominem tristissimum
casum illum, qui crucis Christi vexilla ferentes humilia
vitante oculos hostium nominis Christiani. Sed anxiamur
vehementius audentes discutere consilii divini majestatem,
ex qua videlicet causa indicii ejus justitia, et dispositionis
infalibilis rectitudo permiserit in bello suo arcum fortium
superari, perire arma bellica, etcedere alienigenis trium
phum victoria christiana. Liceat, quaeso, Domine Jesu ser
vorum tuorum servisciscitari paulisper quod tam aspere
purgandum fuit in Christo tuo Christianissimo Principum
tibi se suos et sua in tanto fervore fidei exponente?aut quid
duxisti tam severè plectendum, in devotissimo populorum
populo ducem suum promptitudine in praeceptum tuorum
laboribus subsequente. Ostende, clemens pater, ostende ne
fidelium tuorum devotio ruat in scandalo, tibique cedant
severius judicandi. Si puniri voluisti zelo animadversionis
congrue peccatores, aut probare justorum patientiam, glo
riosius coronandam. Si enim decrevisti eos ideo tanto tribu
lationis igne purgandos, utfierent parato ipsis inenarrabilis
mercedis, quae merita súpplicum et vota praecellit preº
AP E N Dy I C E - III. 293

digniores, tibilaus, tibi actio gratiarum, qui per hoc dig


natus es praerogare laborantibus fructum quem eis spem pro
ductior edidisset. Si autem punire tam ácriter, se tempora
liter noluisti tuorum vel ingratitudinem, vel peccatum mi
serícorditer cum illis dispensans ne perpetuó damnarentur,
quis dixerit tuum hoc quantúmlibet durum in hominibus
iniquum esse judicium, quiterrenum habent et sordidum
fundamentum in coinquinatione inevitabili domos líteas,
habitantes cum luna non sit munda in conspectu tuo , et in
stellis repereris pravitatem. Intende, Rex inclyte, Dei por
tentiam Damietam AEgypti januam, quae vix humanis la
boribus obtineri multo tempore potuisset, miraculosa faci
litate in mánibus tuis dedit, in quo fortè tibi et his quos
tecum disposuit de hostium futura decipula eruendos be
nigna miseratione providit, utliberandis opportunum re
demptionis proemium non deesset. Sed quis scit, si quis.
quam congratulantium successibus, vel aliorum fidelium
animis exhoc in jactantiam erectus humanam homini ali
quatenus, etnon totaliter nomini Domini gloriam arro
aret. Cepemus igitur à curiositate inquisitionis hujus quae
orsitam venia opus habet, et confiteamurin humilitate spi
rituum Domino Deo nostro benedicentes nomen ipsius ex
cellentissima potestatis, et cantemus ei in consolationis ube
re, in gaudio spiritus, et dicamus omnia quae fecisti nobis
Domine, in vero judicio fecisti, qui vincis per incommu
tabilem tua justitiae veritatem, cum à superba calcitatis
ignorantia de injustitia judicaris, Assume hinc, quasumus,
constantiam, fili, quin imó eam omni erga Deum pietate
custodi, cüm eam te habere credamus sicut sublimem prin
cipem, et invictissimum Regem decet, cui et à progenitori
bus singularis et eximia claritatis, et ab institutione propria
comperitánimus inclytus et erectus, quem serena, celsius
erigere nequeant, aut nubila inclinare, quot de tui pecto
rís firmitate subdititui et carteri nilominus in quos commur
ne christianitatis cadit opprobrium in animos suos igneize.
li possinthaurire vigorem. Exigitsiquidem in te regallis
- CX
294 A' P E N D i I ' C E III.

excellefitia mentem quadam coelestis habitus conformitate


divinam interritam periculis, inter adversa felicem, in tem
pestatibus placidam, omnia talia ut minora calcantem, et
tänquam infirmiora ridentem. Talis itaque mens existit ex
tra jus ditionemque fortunæ, secunda temperans, adversa
comminuens, aliis ponenda contemnens, Vulgus autem, cu
jus non est lucidum cum ratione discrimen, illum dunta
Xat. magnum et parentem extimat virum qui plures in alios
vires potest expendere, facultatis non, sed magnus, severius
qui potest ánimo violentiores exterioris insultus impetus to
lerare. Oportet itaque ut insuperabilis virtutis constantia
vincas adversa, qui circunspectionis prudentia nosti prospe
ra moderari: quia non magnum est in tranquilitate non con
cuti ubi quivis constat intrepidus: sed illud magnificum est
atque mirificum ibi altius præminere ubi cæteri deprimun
tur, et ibi non dejici ubi alii consternantur, quia felicitas
suffertur facili animo, calamitas verò forti. Sed vis scire,
clarissime regum, quos irruens adversitas frangit non cre
dimus tuam latere prudentiam illos esse præcipuè qui feli
citati suæ, ac si nulli alterationi subjaceant innituntur.
:Quid autem natura eorum à periculo mutationis eripi? non
terram quæ præ cæteris sensibilibus perstat immota, non
Š? conditione corporeæ corruptionis exemptum, non
hanc visibilium machinam, quæ quamvis Deo agente du
cantur non tamen semper hunc felicem sui cursus ordinem
obtinebit, et ab illo eam aliquando dejiciet dies una ad ex
terminationem speciei est in secreto præscientiæ divinæ con
silio assignata. Exulet igitur meror omnis ab animo, et spera
uberem de gravi tentatione proventum, cum quo quidem
obveniet, quia quod acerbum fuit perpeti adhuc erit retu
lisse jucundum, cum naturale sit quemlibet mali sui finé
gaudere: fortis nempe vir in ipsis difficultatibus succrescen
te sibi animo constitutus, et in arduam spem melioris sor
tis secuturae subjectus sine consolatore homine sibi blandi
tur, et dicit, forsan et hæc olim meminisse juvabit. Susti
nenda est igitur animoso pectoris objectu quævis adversi
* - * taS:
A P E N. • D. I, C . E III, 295

tas : quia sicut perniciosior est fugientibus hostis instantia,


sic fugientes et adversos omne fortuitum incommodum ma
gis præmit. Porro si qua justi doloris est causa illa, fortè
videbitur in tam multo fidelium excidio attendenda, quo
rum ab impiis gloriosus fusus est sanguis in sacrificium Deo
patri super sanguinem unigeniti filij ejus, quem ei, hon
impar hostilium manum impietas immolavit. Sed quis super
illis dolendum acriter censeat, qui ratione fidei suadente in
meliorem per modica dispendia emissi sunt vitam? Lucidius
quidem quam inter hæc humanæ labilitatis incommoda;
Itaque tranquillius inter divina mansuri. Nam etsi visi sunt
oculis insipientium mori, illi autem prætiosè in conspectu
Domini mortis compendio sunt in pace , ubi non erit am
plius neque luctus, neque clamor, nec etiam ullus dolor,
quoniam priora velut in profundum oblivionis obrupta
transierunt. Desiisse quidem nobis ad tempus non periisse
dolendi sunt, quorum vita interrupta est quodammodo non
perempta, et citò qui venturus est vcniet ipsorum dies re
positurus in lucem : propter 'quod æquanimiter ferendüm
est illos felicius reditüro$ exi$$e. Nori autem regali exce
llentiæ idcirco hæc duximus suggerenda, quia in tribula
tionibus per quas Dominus non ad reprobationis, sed ad
probationis indicium tuam voluit patientiam ad majus me
ritum experiri credamus te regij animi magnificentiam non
tenere, sed ut de presenti exhortatione, quia penes te insis
timus, valde necessariam nobis in amarltudine multa, quàm
ut deceret expurgare non póssumus, consolationis alicujus
dulcedinem capiamus , cum minor compatientem ex ahiimo
afligat molestia, qui proprios dolores et gemitus communi
catTpatienti. Rogamus denique serenitatem tuam Christia
nissime Rex, attente deposcimus, et per Deurii*obsecramus
quatenus terram Hierosolymitanam, quæ nunc præsertim
sub tui nominis umbra respirat respicias oculo pietatis, pro
videns sicut expedire cognoveris ne res tam caro totiens emp
ta pretio alienari valeat à cultu Christi Domini Dei
tui, et cum periculo fidelium in exteriorum redigi potes
- tá
296. A. P. E.N.D I C.E III.

tatem. Nos enim in hoc cooperatores tui esse volumus jux


taposse, et prout nobis tua beneplacitum voluntatis innue
rit, parati sumus quidquid defensioni ejusdem terra opor
tunum judicaveris pro viribus pérsequi diligenter. Demum
majestatis divina clementiam imploramus utte in die tribu
lationis exaudiens mittattibi auxilium de sancto, et de Sion
tueatur te, carissime nobisin Domino fili, ac singularis pro
pugnator fideichristiana. Casterum dilecte fili... ... ad celsi
tudinemtuam duximus trasmittendos, à quibus audireve
lis etattendere benignitatis tuar clementia consuetum, qua
per eos tibi proponenda providimus viva voce, Datu
Lugd ijId. August. anno octavo. -

-, - . - -

. Item Epistola INNocENTIr directa Archiepiscopo,


º Rothomagensi, ut ipse, et sui subditi orent pro
2 .. Rege Francia, et suis captis per
Sarracenos.

Perman nuper ab oriente dira amaritudinis calicem


cum lachrymis haurientes in amara nimis et tristitia pro
rumpere cogimur, et potissimum quem graviter sentimus
intrinsecus insinuare dolorem, quia ubimoestitudine tanta
deprimimur, quo possumus sermonem lugubrem non pro
ferre, licet forte hujus pagina cursum praecurrentis fama:
celerior gressus praecesserit, et jam rumore prarloquente
noveritisquid nostrarum lingua loquitur literarum. Sarpe
quidem illa orientalis regio absinthij poculo examarica
vit Ecclesiam, sape pavitipsam esca fellis et dura tribula
tionis punctura confodie, sed nunc ei amarissimam, intulit
potionem, nunc eam immense tristitia ferculo saturavit, et
sui furoris gladio acerrimè pupugit, quin imo ad ejus inr
teriora usque pertinxit. Illato itaque adversitatis inopinata
calici superfundimus Ecclesia fietum, et potuitam acerbo
uberem lachrymarum pluviam immiscemus. Liquet nam
que omnibus quod carissimus in Christo filius noster Fran:
* , C1 l
.A P E N D I C. E III. 297

ciæ Rex illustris pro deliberatione Terræ sanctæ, quam in


contemptum Christi et fidelium ejus opprobrium occu
patam detinent Agareni, Crucis olim suscepit signaculum,
et cum, copiosa Comitum, Baronum, Nobilium et aliorum
multitudine tamquam ultionis injuriarum Domini anxius
illuc ferventi desiderio transfretavit, sub cujus studioso du
catu sic prospere ipsius terræ negotium dirigere coepit Al
' tissimus, quod Rex ipse civitatem Damietam in interitu
sicut fertur Ægypti tamquam seram difficilem fortemque
clavim multo robore stabilitam , quam dudum Populus
Christianus non absque magna sui sanguinis effusione ob
tinuit et tandem eventu sinistro perdidit mox, ut ad ipsam
applicuit divino adjutorio : profligatis exinde fidei hostibus
conquisivit, de quo ingenti concepto gaudio in laudis su
pernae canticum surrexit Ecclesia, et universi Christicolæ
hujus communis letitiæ participio pariter exultarunt, quia
dragma quæ longo fuerat tempore perdita coelesti erat mu
nere reinventa, et ovis quæ diu per desertum gentilitatis
erraverat ad gregem revocata Dominicum jam cum aliis
pascuis salutaribus pascebatur. ;Sed proh dolor! cessavit
nunc tantum gaudium et in merorem nimium est conversum,
ipsaquemet civitas, quæ grandis causam alacritatis attulerat
magni facta materia est lamenti. Nam cùm postmodum idem
Rex contra Soldanum Damasci et Babyloniæ suo exercitu
comitante processerit, tandem claræ memoriæ R. Comite
Attrebatensi germano Regis ejusdem, et Magistro et fratri
bus dictum miilitem Templi Hierosolymitani, ac aliis quam
múltis commilitonibus validum cum Sarracenis committen
tibus bellum, et post non modicum Sarracenorum ipsorum
excidium in bello ipso, non absque salutaris triumpho mar
tirij, paucis evadentibus intentatis, præfatus Rex cùm exer
citui constanter insisteret furorem irruentium sustinuit pa
ganorum, qui sic illico terræ ac fluminis transitus arctave
runt quod idem exercitus defectum victualium patiebatur
extremum, propter cujus intolerabilem tolerantiam, et præ
suorum multitudine infirmorum vehementer obstupuit,nec
PP po
298 A P E N D I C E III.

potuit non vereri, quoniam urgentibus undique incommo


dis premebatur. Cumque mutuis congressibus fieret hinc
inde ruina maxima pugnatorum, demum innumerabilitate
hostium pravalente Christiana militiae agmina fere penitus
corruere, dictusque Rex cum hijs qui secum supererant
hostilium populorum circunstantium vallo cinctus, etcoan
gustatus minium, coactus est restituere ad ultimum Da
mietam, eteo postea ingresso navigium ad recessum, non
nullos de suis qui in civitate ipsa in lectis agritudinis de
cumbebant, et aliis qui navali caruere prasidio indifferen
ter manus inimica peremit, non adfuit illis defensionis bra
chium nec pro eis locus refugii est inventus. ¡Ah Domine
Deus! ¿ubi sunt inclyti athleta tui? ¿ubi robusti pugiles?
¿ubi propugnatores electi, qui fide fulgentes , ferventes
devotione, et experientia praecipui ad tuum praclium con
tratuiblasphemos nominis salvifica crucis armis insignibus
se accinxerant praliandum. ¡Ah Deus ubiest populus tuus
egregius, gens illustris, et strenua multitudo, qui prote
relíctis suis omnibus tam longa terrarum et marium spatia
transierunt contra fidei amulos christiana intrepidè pugna
turi! Ah Domine quomodo viri belligeri sic potuere à tali
bus debellari? quomodo fortes tuitam graviter in praelio
ceciderunt. Ecce inebriatus est justorum sanguine, ac satu
ratus eorum carnibus gladius impiorum, in turbam illam,
quam ejusdem Regis ardens devotio ad tuum tam accepta
bile obsequium accenderat, voravit mucro feritatis Sarra
cenica fere totam. Madent agri tuorum effuso pro te cruo
re fidelium, terra rutilantis eorum sanguinis aspersione co
ruscat. Jacent tuorum corpora martyrum inhumata in es
cam coeli volatilibus, et terra bestiis derelicta. Heu quàm
funereus hic conflictus, qui tot et tantorum Christianorum
vitam debachante in eos infidelium mucrone finivit! heu
quām delenda strages, in qua tantum tuorum occubuit co
llegium bellatorum. Sed nequaquam ambigimus quin his
feliciter concluserint dies suos, quin tu Domine pro quo
dormitionem acceperunt, in vitam eos transtuleris absque
ter
A P E N D I C E III. 299

termino duraturam. Non mirum ergo si de tan adverso suc


cessu tota gemit Ecclesia, cum vixei casus contingere gra
vior potuisset, propter quod exarcebatum estnimium cor
ipsius, et suas prae angustia spiritus assiduis fletibus rigat
genas quia non ei dolor similis sicutiste; plorat quippe
multorum interitum filiorum licet non extimandi sintilli
mortui, sed ad vitam renati potius meliorem. Suspiratetiam
de omissione tot sumptuum et laborum, qui sic steriles
abiere cum sit probrosè perditum quod per ipsos fueratho
norifice acquisitum. Durè insuper ingemiscit de illorum jac
tura ethnicorum, qui forsan de hujusmodi temporali jactu
ra fidelium gloriantes insultantipsis, improperant dicendo
¿Ubi est Deus eorum? ubi est ipsorum adjutor, de cujus
auxilio confidebant; lugent etiam omnes Ecclesia filii, ac in
plateis et viis publicis voces communiter dant moeroris,
nullius facies jocunda cernitur, unusquisque interram ocu
los prae pudore declinat, alter cum altero condolet, et con
ceptam moestitiam mutua de tan flebili eventu relatione re
censent, vixque de ore alicujus, verbum percipitur nisi tris
te, necestaliquis qui alium consoletur. Ofallax Oriens, quam
serenus in principio illuxisti Regi Francorum illustri, et
claro exercitui christiano, quam amicabilis eis in ingressu
AEgypti, et quâm favorabilis adfuisti. Novissimè autem
quam toryum ostendisti te illis et turbidum, et quam inhu
manum, 1psi quamquam contrarium te senserunt, venerant
enim utte quasi desertum incultum excolerent, à saluta
ribus plantariis consitum agro dominico sociarent, sed illo
rum, va tibi, consortium repulisti, visitationis tua tempo
ra non agnocens. O nimis infelix tenebrarum AEgypte, cur
illum inclytum Deo caro virorum illustrium coetum, per
quem tibiad effugandam ignorantiae tua caliginem lumen
clara fidei offulsisset, à tua exclusisti cohabitatione, ac tam
exprobabiliter devitasti, quem profecto velut indicem via:
vita debueras libentius invitare; in hujus quidem propul
sione repulisti. Heu tibi, sprevisti et distulisti Christum
filium unicum summi Patris. O dilecta Jerusalem Regis su
PP 2. per
3oo A P E N D I C E III.

perni civitas : quod ad te pro subventione tua misit hucus


que mater Ecclesia bellatores, quot hactenus Crucis armavit
signaculo, ut à diro te jugo eriperet servitutis, et quot in
hoc obsequio captivati sunt, mutilati, cæsi et aliis innume
meris tribulationibus cruciati?Quot etiam in hujus persecu
tione servitij vitæ suæ spatium finierant? O Jerusalem Jeru
salem, pro cujus liberatione occissi sunt innumeri ad te mis
si ; quando speratam refundes jocunditatem Ecclesiæ, cui
tandiu acris tristitiæ materiam infudisti. O utinam suscipiat
aliquando Ecclesia ipsa de tua optata recuperatione lætitiam,
pro qua infinitas amaritudines jam gustavit. Porro nec ex
parte ipsius Ecclesiæ, nec ex parte regia in præmisso nego
tio commissam fuisse credimus negligentiam vel defectum,
cum et eadem Ecclesia omnem quam potuit ad illius profec
tum diligentiam et solicitudinem adhibuerit, et grandia in
super impendia ministrarit, et prædictus Rex sic ex animo
negotium ipsum assumpserit, quod pro eo suo pretioso,
magnifico, et famoso regno relicto ad partes illas cum fra
tribus suis, cæterisque ipsius regni Magnatibus ardenti af
fectione processerit, quin imo propriis illud præferens com
modis se ipsum et sua eidem totaliter deputarit. Unde aliqua
fortè peccata populi divinæ Majestatis oculos graviter of
fenderunt, propter quæ provocatus Dominus casum istum
ad corectionem suorum, quos salvare desiderat evenire per
misit, non enim odit quos corripit, nec salutem illorum
negligit quos fiagellat, quin imo eum percutit quem dili
git, tunc ostendit, quia filio quem diligit assidue parat vir
gam, nec restringit in ira misericordiam , nec cum indig
natur est immemor pietatis, si post illata verbera sentitur
continuo propitius consolator. Quare sibi et in prosperis,
et adversis gratiarum reddendæ sunt actiones, et benedicen
dum in omnibus nomen suum, ut in nullu eventu, nullo
in tempore suorum lingua taceat laudem ejus, et sub ipsius
potenti dextera humiliari debent magni communiter et pu
silli ut mereantur necessitatis tempore suæ clementiæ bene
ficio exaltari, quoniam hic est Dominus qui humiliat, et
4 . S\l
A P E N D I C E III, 3o 1

sublimat qui mites benignè respicit, et de longè intuetur


excelsos, qui vulnerat et medetur, et post tristitiam exul
tationem inducit. Quamobrem firmiter est sperandum quod
hujusmodi percussionis dolorem consolationisopportuna me
delam misericorditer adhibebit. Verum quia pernecessa
ria sunt in hiis deprecationes fidelium cum devotè oratio
nes et crebró aures divina pietatis inclinent, et ipsarum in
terventione illius propitiatio facilius impetretur, providi
mus fore apud Deum in hujusmodi necessitatis articulis at
tentis et sedulis supplicationibus insistendum, quoniam
multum valent assidua justorum praccamina penes ipsum,
et si fortè sit foetore peccatorum offensus, orationum odo
re non abnuit complacari, sed cito devotis lenitur precibus
ubi culparum est enormitate commotus. Ideoque univera
sitatem vestram monemus , rogamus et hortamur attente
mandantes quatenus hoc universale discrimen pia modera
tione pensantes erigatis toto afectu ad Dominum corda
vestra, et in conspectu ejus orationes continuas effundatis,
et faciatis per vestras civitates et dioeceses à clero et popu
lo generaliter supplicari, ut Ecclesiam suam tanto conso
lari dispendio non retardet, et memorato Francorum Re
gi Christianissimo utique Principi liberum iter pra-beat
et securum, ipsumque cum suis omnibus, à quolibet no
cumento custodiat, et ad sui gloriam et totius christianitatis
honorem incolumitate ac prosperitate praeservet, sibique
vires augeat, et corroboret contra paganicas nationes, et
ad Jerosolymitanum negotium clementer prospiciat, eique
celeriter subvenire dignetur terramillam quam sua sanctifi
cavit praesentia de infidelium manibus eruendo, speramus
etenim dictum negotium posse hujus precum subsidiis effi
caciter adjuvari et non minus ipsum per hac spiritualia
quam pertemporalia suffragia promoveri, quoniam oratio
nes etsi non apertè, utilius tamen pugnant. Unde cum cer
tabat legifer ille precibus mox Israel in praelio superabat,
et per illius occultum agonem manifestam ipse victoriam
obtinebat, ut autem haec adjutoria frequentius et devo
tluS
3o2 A P E N D. I , C E III.

tius praebeantur, praecipimus ut qualibet hebdomada ser


monem admonitionis et exhortationis Christi fidelibus pro
pomatis pervos vel per alios in vestris Ecclesiis et in aliis
eorumdem civitatum et dioecesum et per ipsarum pracla
tos vel rectores proponi similiter faciatis, ut super his ef
fectuosè ac sine intermissione Dominum deprecentur et
nihilominus ad prafata terra succursum eo celerius et for
tius se studeant properare quo festinantiori et potiori con-.
silio et auxilio illa modo noscitur indigere, nec pro hac
adversitate à tam pij, necessarijet salubris negotij prosecu
tione torpescant, quin imo ex hujusmodi casu tanquam fir
mi et stabiles animo, quos tribulationis tentatio non ever
tit exurgantad illius subsidium fortiores, quia nihil grave,
nihilque adversum debet ipsos retrahere à tam digno et pla
cido servitio Jesu-Christi mandatum nostrum taliter im
pleturi quod practer grande proemium quod exinde à Do
mino consequimini nostras et Apostolica sedis gratiam ob
tineatis pleniüs, et favorem.
, , ,, - - a .
4.

* APEN.
3o3

A P E N D I C E IV.
BULLA CAN o N IzATION Is
Edita jam fuit ha cbulla è variis, quam ex Menardo
à pag. 162 subjiciam : in illa nihil mutavi, nisi
duo menda, qua plana erantac manifesta, ac ty
potheta verosimiliter errore unius littera mutatio
ne irrepserant.

Apud Acta Sanctorum tom 3. Augusti ,


die xxv , pag. 528
-

. . . . ,
,
Baia Episcopus servus servorum Dei venerabilibus
fratribus, universis archiepiscopis et episcopis, exemptis et
non exemptis per regnum Francia constitutis, salutem et
Apostolicam benedictionem. Gloria, laus, et honor Patri
luminum (à quo est omne datum optimum, et omne do
num perfectum) à cunctis fidei orthodoxa cultoribus, quo
rum spes tendit ad sſiperos, summis, sédulis devotionis et
reverentiae studiis referantur. Ipse namque in misericordia
copiosus, liberalis in gratiis, et in retributione munificus,
de supremis coelorum ad ima mundi oculos, sua majestatis
inflectens, et benigna consideratione discutiens beati Ludo
vici quondam Regis Francia inclyti, suique gloriosissimi
confessoris mérita grandia, operaque mirifica, quibus ipse
constitutus in saculo, ceu lucerna luminosa, resplenduit :
eaque veluti justus Judex, et retributor laudabilis dignan
ter intendens condignis recompensare muneribus, cum
tamquam eméritum retributione dignissimum, post vitae
presentis ergastulum, et laboriosa mundi certámina (qua
fervens in divinis obsequiis potenter et patenter exercuit)
a thereis sédibus collocavit, ut sedeat cum principibus, et
SO
304 A P E N D 1 c E Iv.

solium gloria teneat, foelicitatis aterna dulzoribus poti


turus. . . . . . . . . . . * .

Exultetigitur mater Ecclesia, ac solemnia festiva con


célebret gaudiorum: quod tantum et talem filium genuit,
produxit natum , educavit alumnum, jañn inter Regum coe
lestium gloriosa ágmina rutilantem. La tetur, inquam, et
júbilet, ac in laudes Altissimi voces promat: quöd sobolis
tam pracelsa, tam celebris illustrata fulgóribus insignis de
corata conspicitur. Qua sonoris attollendo praeconiis, sum
marque venerationis exhibitione colenda, enucleatius ápe
rit, evidentius explicat: illos ad perennis beatitudinis gau
dia, et hereditatis acterna participationem admittendos, qui
pradictam Ecclesiam, matrem fidelium, sponsam Christi
claris fidei et operis testimoniis profitentur, nullosque in
superna patria gloriam, nisis per ejus, ut pote coelorum
clavigera , ministerium virtuosum, ostiis reseratis altissi
mis, introire. Gaudeant incolarum turba coelestium , de
tam sublimis, tam lucidi habitatoris adventu; quöd ipsis
expertus probatusque fidei christiana colonus cultorque
praccipuus aggregatur. Personet latitiae jubilum , civium
gloriosa nobilitas supernorum: quöd tantitalisque concivis
suscepisse dinóscitur adjectivum: ac venerabilis Sanctorum
coetus gaudio et exultatione refloreat, de nova dignissimi
adhibitione consortis.
Exurge itaque concio numerosa fidelium, exurgite fidei
zelatores: et una cum eadem Ecclesia laudis úberis hym
num concinite. Perfundantur imbre copioso latitia ves
tra praccórdia; et foecundo rore dulcédinis arcana pectoris re
pleantur, de tanta tam potentis et egregii Príncipis exalta
tione terreni; spei tutissima plenitudine praeconcepta, quod
nobis de indigena terrenorum, compatriota coelestium jam
efecto, apud acterni Patris Filium efficax Patronus accre
vit; qui pro salutis nostra profectibus, jam in ejus prasen
tia positus, solertis exercet officium Oratoris. Porrò quis
posset amplo famine praepotens, quis disertus quantumli
bet, aut eloquiinitore coruscans, suficienter exprimere
prae
A P E N D I C E IV. 3o 5

pracelsa sanctitatis insignia, et multiplicium excellentiam


meritorum, quibus beatus Ludovicus pradictus in terris
constitutus effulsit? Cum eó plura de ipsius laudabilibus
actibus referenda se offerant, quó plura calamus exprimit,
pandunt labia, lingua pangit. Sedne ipsorum actuum clá
ritas sub nubilo lateat, ténebris obducatur; dignum dúxi
mus, ut de illis aliqua sermo noster aperiat, et deducat in
públicam notionem.
Hic profectó clarissimus génere, sublimis potentia, fa
cultatibus opulentus, ¿ virtútibus, moribus ele
gans, conspicuus éxtitit honestate; inhonestis et turpibus à
se penitus relegatis. Nam sic pudicitia adha sit operibus,
sic carnis studuit evitare contagia; quöd, sicut habet certa
credúlitas plurimorum, nisi einexus accessisset uxorius,
candore virgineo rutilasset. Longi quippe spatio temporis
Pradicti regni regímini prafuit, ejusque gubernácula ple
na curis próvida circunspectione direxit; nulli noxius, non
injuriosus alícui, némini violentus. Justitia límites summo
pere servavit et coluit, arquitatis trámitem non relinquens,
perversorum conatus nefarios poena debita mucrone com
pescuit: malorum molímina cónterens, pravorum illicitos
ausus frenans. Pacis zelator eximius, férvidus amator con
cordia, promotor sollícitus éxtitit unitatis: dissidia fugiens,
vitans scandala, dissensiones abhorrens. Propter quod sui
felicis regíminis tempore, sedatis undique flúctibus, sub
ductis noxiis, turbinibus profugatis, regni ejusdem íncolis
aurora dulcifluas ¿ illuxit, la taque serenitas
votiva prosperitatis arrisit.
Etut de vita ipsius aliqua referamus, licetilla quó ma
jori expositione discútitur, examine indagatur, eô referen
tis áfferat gustui plus dulzoris, mentesque delectet obni
xius auditorum. Ab ineuntis actatis primordiis Dei Filium
ténera mentis affectione dilexit; nec diligere desiit, studia
continuando salubria, dum vita sibi commoditas affuit:
temporalis: sed quanto majori profecit atate, ac in tempo
ra prolixiora prosiliit, tanto in QQ
ejus exarsit amorem fervorCIl
3o6 .A P E N b 1 c E I v.

rem spiritus ampliore. Hic equidem cùm esset annorum


duódecim , paterno destitutus auxilio , sub claræ memoriæ
.Elanchæreginæ Franciæ matris suæ custodia et gubernatio
ne remansit: quæ circa divina obsequia ferventer intenta ,
eum prudenter dirigere, ac diligenter instruere satagebat ;
ut ad præfati regni regimen, quod suæ directionis expete
re providentiam noscebatur, dignus et sufficiens fieret, ido
neus haberetur. - -

Cumque per incrementa temporum, idem Rex ætatis


annum quaftumi decimum attigisset : prædicta regina sibi
magistrum proprium deputavit;qui eum scientia litterarum
imbueret, ac bonis moribus informare. Ipseque Rex sub ejus
dem magistri ferula positus, sic ei obediens et reverens exis
tebat, sicque illius recipiebat humiliter disciplinam, quòd
supernâ præventus gratiâ, profecit laudabiliter in utrisque:
circa divina sic intentus officia, ut nequaquam ipsorum
auditione contentus existeret, nisi ea, quæ coram se die
noctuque à suis faciebat cléricis solemniter celebrare, ab
jpso cum eorum aliquo attentiùs dicerentur.
Demum succesu temporis in anno vicessimo (*) cons
titutus, et quadam sibi ægritudine superveniente gravatus,
è Parisiensi, et Meldensi episcopis, asistentibus tunc eidem;
vivificæ crucis signaculum in Terræ sanctæ subsidium sibi
cum multa instantia petiit exhiberi. Et licet hoc ei ratio
nabili causâ moti, præfati dissuaderent episcopi: ipse ta
men, utpote fervens spiritu erga Deum, eique votis arden
tibus famulari desiderans, illorum, salúbriter dissuasioni
bus non admisis, signum hujusmodi de manu præfati Pari
siensis episcopi cum multa lætitia, et exultatione recepit,
prælatis , nobilibus et multis plúrimis signum ipsum assu
iiientibus cum eodem. Et tandem amplo præparato navigio,
factisque apparatibus aliis, qui in talibus requiruntur, êüm
tricesimum quartum annum attigisset ætatis, in prædictum
- sub

*' (°) * Legefricauimo, qui erat completus. - .

ft ,.*. £• •
A P E N D I C E IV, 3o7

subsidium transfretavit, consortes ei, Robertum Attreba


tensem, Alphonsum Pictaviensem, et clara memoria Ca
rolum Regem Sicilia , tunc Andegavia comites, fratres
suos, dum adhuc viverent, secum ducens, multa, gravia
que pericula, quae solent aquorei fluctus ingérere, sus
tinendo. -

Cumque ad partes illas ingenti circumfultus potentia


pervenisset, et habito de civitatis Damiata captione trium
pho, processisset ulterius : generali quasi totius ejusdem
exercitus, sicut Domino placuit, agritudine subsequuta,
et aliis adversis urgentibus, prafatus Rex cum toto ferè
exercitu supradicto in Soldani, et Sarracenorum manus ac
potentiam íncidit: multa opprobria , multasque injurias,
quae inferentium foeda conditio adaugebat, patienter et
humiliter tolerandó; prafato Roberto comite, pro fide Chris
ti, ab illis immaniter interempto. Postmodum autem ha
bito cum Soldano tunc vivente tractatu de jam dicto Re
ge ac exercitu liberando, maxima interveniente pecuniac
quantitate, ipsoque Soldano occasione hujusmodi á vasallis
propriis interfecto; Sarraceni, quí ejus dominium usurpa
runt, ad pecuniam anhelantes, eamdem cum multa instan
tia postulabant, utin conventionibus ordinatis concorditer
inter partes jurejurando firmandis penitus adderetur, quðd
nisi ipsi pacta servarent, omnino Machometum, quem co
lunt (ut dicitur) denegarent, acidem Rex in suo adjice
ret juramento, quod et ipse Dei negaret Filium, ac extra
fidem ejus existeret; si conventiones praedicta ab eo minimè
SCrVarentllr. -

Quod praefatus Rex abominans, id efficere constantissi


me recusavit: quin potius quadam indignatione commotus
patenter asseruit, quod talia tamnefanda suis labiis aliqua
tenus non proferret; neque in tam vesanam, et reprobam pro
rumperet negativam : quamquam id ei jam dicti Pictavia
etAndegavia cómites, aliique tunc plurimicircunstantes ins
tantissimè suaderent, cum exinde sibicacterisque Christicolis
mortis periculum, verisimiliter imminere conspicerentipra
QQ 2 SCr
3o8 A P E N D I CE IV,

sertim clim hoc ageretur cum illis, qui, sicut praemittitur,


Soldanum praedictum occiderant, ejus sibi dominium usur
pantes, ipsique Regi apertius diceretur, quòd nisi in ac
tum produceret quod petebant, ipsum et suos crucifigere
non diferrent : ipsius Regis ad hacintrepida firmaque res
ponsio est secuta. Quod si Sarraceni pradicti ejus corpus
occiderent, ipsius tamen animam non haberent.
Sanè cum jam dicti passagii tempore post conflictus di
versos et varios, valida famis inediam, graves penurias,
diraque vúlnera, qua fideles Christi pertúlerant, eodem
Rege tunc temporis fluxum ventris et agritudines alias pa
tiente, Christianus reverteretur exercitus Damiatam : Rex
ipse nolens illum omnino desérere, sed ejus potiüs clemen
ter intendens comunicare laboribus, et participare periculis,
quae tunc ex verisimilibus póterant consecturis timeri,
illuc rediit cum eodem : contra Sarracenorum rabiem tru
culentam, insultusque nefarios, sibi éfficax defensionis im
pendendo praesidium, ut ab hujusmodi hostium scéleris in
sidiis servaretur. Ettandem, cum Sarracenorum ipsorum
astuta nequitia et dolosa, tam grandi bellantium copia
Christianum circumdedisset exercitum, válida tunc, sicut
pramittitur, infirmitate detentum, ipsumque tam graviter
invasisset, quðd Regem et exércitum supradictos opor
tuit se praefatis réddere Sarracenis; acidem Rex, nisi facto
voluntatis libitum obstitisset, per navis tunc prompta
potuisset evasisset sufragium; sibique hoc plúrimi mag
nique, praesentes inibi, suaderent ; ipse tamen propter ni
mia charitatis ardorem, quo vehementius astuabat, volens
potius periculis corpus expónere, ut Christianus pópulus
servareturilla sus ; licet Sarracenorum notitiam ipsius de
bilitas non lateret exércitus; nec Sarracenorum existeret
ignota potentia Christianis; evadere noluit, remanentibus
caeteris vinculo captionis astrictis; apertius asserendo, quod
militiam, quam secum dúxerat, secum, si posset, redúce
se intendebat; vel capi seu mori pariter cum eadem.
Cümque inter Regem et Christianos ac Sarracenos
C
A P E N D I C. E.- IV, 309

dictos, de ipsorum et Christianorum , sicut superius est


expressum, liberatione tractatus hábitus et conventionum
subsecuta ordinatio extitisset : Sarraceni, pro quadam par
te precii redemptionis hujusmodi quae solvenda restabat,
securitatem habere plenariam intendentes, in electionem
ipsius Regis totaliter posuerunt : ut, vel ipse liberaretur à.
cárcere, remanentibus cateris Christianis in vinculis, do
nec hujusmodi solutio perfecta succéderet; vel quòd idem,
in cárcere remaneret, Christianis ipsis omnimodè libera
tis; praefatus Rex super hoc promptum nec dilatum res
ponsum pracbuit, quod ipse, quousque solutionis hujus
modi perveniret intégritas, remanere in cárcere intendebat,
Christianis aliis libertati prístina restitutis: quamquam pra
fati Alphonsus et Cárolus, ac alii viri nobiles, tuncas
tantes, expresè dícerent et profiterentur apertius, quod in
hoc nullátenus consentirent: súpplici adjicientes instantia
uöd potius Rex ipse recéderet, aliis minimè absolutis,
¿ ipso firmisisimè replicante contrarium, nec assentien
te sermonibus eorundem. -

Et tandem Rege et casteris captivis eisdem plenae red


ditis libertati, dictoque Alphonso pro ejusdem solutionis
perfectione facienda obside dimisso; prafatus Rex de ga
lea, in qua erat, égredi noluit, donec ipsius solutionis de
fectus extitit im. , dictusque Alphonsus ad ejus prae
sentiam rediit; ac omnes etiam christiani, quos in propin
quo cárcere detinebant inclusos, quosque in Babyloniam
manus inimica non tráxerat, liberati á vinculis; acilli etiam,
qui tunc in Damiata similiter tenebantur, fueruntin navi
bus collocati. Demum praefectus Rex, cum eodem libera
tus exercitu, ad civitatem rediens Acconensem; moramque
inibi fermè per quinquennium contrahens, tamquam fér-,
vidus salutis humana amator, multorum Agarenorum men
tes, duras quamtümlibet, non solum salubris eloquii sua
delis, sed etiam exemplo vitar laudabilis convertitad Do
minum: ipsos faciens, ad laudem divini nóminis, et exal
tationem catholica fídei, honorificè baptizari: eos donis pro
SC
31 o A P E. N D I C, E IV.

sequendo largífluis, etgratiosis favóribus confovendo: mul


tosque milites, et alios christianos redimi faciens, eis de
munificencia regiatam vestes quâm cartera necessaria victui,
prout singulorum suadebat conditio, ministrabat Muros
quoque seu moenia civitatum et castrorum quām plurimo
rum; quae in illis partibus à fidelibus tenebantur, fecit re
parari solemniter; eaque firmiter muniri et integre, prout
necessitas exigebat, -

- Verum pradictus Rex processu témporis, intellecto,


quòd matrem ejus mors amara subtraxerat, et eidem regno
grave periculum immineret, de procerum suorum consilio,
ad regnum Francia remeavit: nunc sanctitatis insistens
opéribus, nunc monasteria et hospitia pauperum, nunc do
mos aliis divinis obsequiis dedicandas, quae longum esset
enarrare per singula, construi faciendo, eis de bonis pro
priis amplis dótibus deputatis: nunc etiam infirmos et dé
biles in diversis monasteriis etxenodochiis decumbentes per
sonaliter vísitans, ipsos verbis consolatoriis confovebat, eis
manibus propriis flexu genu potus et cibaria ministrando.
- Cumque in monasterio Regalis Montis Belvacensis dioe
cesis, quod idem Rex opere ¿ sumptuoso constru
xit, ac dotibus decoravit eximiis, monachus quidam, Leo
degarius nomine, moraretur, quem adeo lepra morbus in
vaserat, quöd abominabilis et despectus quamplurimum
manebat segregatus ab aliis, in quadam camera pósitus mo
nasterii memorati: cujusque oculi ob gravis infirmitatis pon
dus seu malitiam jam consumpti, nihil omnino videbat,
eorum foraminibus, sive locis rubeis et horridis, jam effec
tis ; quique nasum perdíderat; ejus tumefactis non módi
cum labiis et profunda fissura destructis: ac idem, Rex, eum,
prasente duntaxat abbate monasterii supradicti, personali
ter visitaret, ipsumque sumentem cibum ut poterat inve
nisset: praefatus Rex praemisso benigne salutationis allo
quio, flexit genua coram ipso, et ¿ manibus propriis
carnes eidem appositas, bolos in os ejus studiosissime inmi
tebat: et hujusmodinon contentus obsequio, allatis ejus
- ..., º us
A p E. Nº D I CE IV, 31 1

jussione dapibus regalibus, de ipsis eidem monacho minis


trabat, loci aut agri qualitatem horribilem non evitans; eo
dem abbate vehementi stupore concusso, quòd tantisubli
mitas Principistalibus
studiis, quantumcumque
ac servitiis póterat occupari. salubribus
--- y
involvi
,

Praeterea cum dictus Rex hospitale Compendiense in


ressus, ad impendendum humanitatis obsequium infirmis
inillo degentibus; etjam fessus non modicum ex labore,
infirmum quendam juxta se positum conspexisset, mor
bum, qui Sancti Eligii dicitur, patientem, etflexis geni
bus coram ipso, morsellum (*) piri, remoto cortice, po
neret in os ejus, sanies, de illius naribus defluens foedavit
turpitèr manus Regis: qui piè benignèque id tolerans, nee
in aliquo exinde inmutatus, lotis illico suis manibus, salu
bre, quod inchoaverat, obsequium diligentef est prosecu.
tus. Hic circa servos Christiac pauperes atque miserabiles
et dejectas personas valde compatiens, se ipsis in elemosi
narum largione munificum exhibebat.
Virginibus insuper, quibus inopia effectum maritalis co
pula denegabat, ne illas in carnis lubricum labi continge
ret, de dotibus congruis providebat illis de bonis regali
bus: laudabiliter et salubriter, expensum réputans, quod
in eleemosinas et alios pios usus converti pro tempore nos
cebatur. Hic praedicationibus, et aliis propositionibus, Ver
bi Dei, attentum accomodabat auditum; non auditor obli
viosus factus, sed factor operis studiosus. Abhorrebat he
retica pravitatis macula infectos; ne fidei christianae culto.
res labe hujusmodi contagionis inficerent, de regni pradic.
ti finibus efficacibus studiis expellendo; ac alias, circa sta
tum ejus providendo solicite, ut ab ipso fermentis tálibus
prorsus exclusis, in eo fídei praedicta sinceritas rutilaret. -
Cúm vero alíquibus partibus dicti Regni, ob sterilita
. . . . . .. . . . . . . . . . . y. • ", º ... tCIm.
-

(*) Id est. frustum.


312 A P E N D CE - IV,

tem seu malitiam temporis victualium caristia (º) inmine


bat: statim de ipsa rumoribus intelectis, certam illuc sum
mam pecunia, prout ipsarum exigebat qualitas partium,
per fidelemmittebat nuncium, inter pauperes dividendam.
Hic profecto humilitate sublimis, sublimitate humilis, in
apparatu et vestibus, quas frequenter paupéribus eroga
bat, post primum potissimè de ultramarinis pártibus redi
tum summa humilitatis insignia demonstravit, Nec enim
aureis vel argenteis ornamentis, non regálibus véstibus,
non variis vel griseis, sed aliis humilibus péllibus usus fuits
sacularibus pompis à se penitus abdicatis.
Etne fervorem spiritus socia carnis ardor extíngueret,
sed mortificatione ad repressione illum potius accendi con
tingeret altiusque sustolli; carnem ipsam quasi assidui aspe
ritate cilicii, prout asseritur, edomans, effrena, ipsius libitum
arcta abstinentia freno coercuit, ejusque nexibus alligavits
ut non voti proprii ducta libidine, non sui desiderii directa
remigio; sed salubri moderámine spiritus tutèad licita pér
geret, próvidè abillicitis abstineret. Districtis étenim corpus
atterebatjejuniis, priscorum observantiae à sanctis Patribus
ordinata novorum austeritatem adjiciens, sibimotu propria
voluntatis indictam. Nam per totum quadragesimale tem
pus, et quadraginta dies festum Natalis Dómini pracceden
tes, et omnium festivitatum vigilias, nec non et quatuor
tempora, qua cathólica indicit Ecclesia, in jejuniis et ora
tionibus existebat; deliciosis et curiosis cibariis usui pro
pio penitus interdictis. In festivitatum verð Virginis glo
riosa, et Natalis Domini memorati vigiliis, et sextà ferià
majoris Hebdomada, jejunium observabat, panis et aquae
duntaxat módica sustentatione contentus. Quolibet etiam
die Veneris Quadragesima supradicta, actotius Adven
tus, ab esu piscium abstinebat. ir
Multis practerea vigiliis se óccupans, ne aliqua sibi hora
tem

(*) Id est penuria.


A P E N D I C E IV, 313

témporis inutiliter pertransiret, post ejus réditum supradic


tum non in pluma vel paleis jacuit; sed super ligneum lec
tum portatilem, mataratio (*) símplici superjecto, stramine
nullo supposito decumbebat. Hic insuper vita puritate prae
lucidus, sincerus veritatis amicus extitit, hostisque durissi
mus falsitatis. Cuncta quoque ipsius eloquia, salutis aug
mentum, operaque salubria hortabantur; demulcebantau
ditorum praecordia, et in eorum a dificationem multiplici
ter redundabant. - -

Cumque ad incrementa catholica fídei, et liberationem


celerem Terra sancta votis ardentibus anhelaret; in ipsius
Terra subsidium assumpsit denuo signum Crucis. Et dein
de potentiac valido congregato navigio, copiosa et strenua
comitiva suffultus, cum ipso Pictavio comite, suisque li
beris, et clara memoria regina Navarra ipsius regis filia,
quae in reditu debitum natura persolvit, ad partes rursum
se tránstulit transmarinas, Cárolo, qui tunc moram in par-
tibus Italia contrahebat, Regis memorati vestigia subse
quente. Actandem ad partes Tunitii felici gressu perve
niens, inibi de magnatum suorum consilio castra fixit; et
adversus Sarracenorum incursus exercens potentiae sua vi
res, gravissimas ob labores innumeros, quibus premebatur
assiduè, infirmitates incurrit. Qui diebus lapsis aliquibus,
infirmitatum ipsarum violentia superatus, sacramenta eccle
siastica cum, summa devotione recepit: ac instante sibi ve
risimiliter hora mortis, oratione pro exercitu christiano
pramissa, suam Domino devotis precibus ánimam reco
mendans, ac literaliter exprimens verba sequentia : videli
cet, PATER, IN MANUS TUAS COMMENDO SPI
RITUM MEUM, feliciter migravitad Christum, super
nis deliciis fruiturus. -> s
o, Verum, cum vita hujus functus curriculis, verius vi
veret, quam vixisset, noluit Altissimi Filius, quem iden
-- - RR -- - - to
-

--- - — -
— - ----

(*) Id est Culcita.


-
fuerzo r
314 A P E N D I C E IV.

tota mentis afectione dilexerat, tam devoti Principis, tan


tique propugnatoris fidei orthodoxa, mundo supprimi sanc.
titatem : ut quemadmodum meritorum pluralitate prae
fulserat, sic miraculorum diversitate claresceret, et qui
eum plenissima devotione coluerat, tam secum in coelesti
palatio collocatus venerabiliter coleretur. Nam contractis
artuum extensione subvenit: curvis, terram ferme tangen
tibus facie, plenam restituit, eorum sursum erectis vülti
bus, sanitatem ; strumosis beneficium liberationis impen
dit. Mulierem quamdam, cujus brachium áridum et om
nino ímpotens existebat, ab infirmitate hujusmodi libera
vit. Quidan quoque, cujus velut emortuum pendebat bra
chium, per ejusdem Sancti virtutem, gratiam curationis
obtinuit: compluribus paralytico morbo percussis, et aliis,
qui diversis languoribus tenebantur, plena reddita sospi
tate caesisque visu, surdis auditu, claudis gressu, illius
invocato nomine, restitutis. His et compluribus aliis San
ctus ipse coruscavit miraculis gloriosus: quorum seriem
prasentibus non duximus inserendam.
Gaudeat itaque domus inclyta Francia, quae talem ac
tantum Principem genuit, per cujus mérita sublimiter
illustratur. La tetur devotissimus Francia pópulus, quðd
tam electum, tam virtuosum Dominum meruit obtinere.
Exultent praelatorum et cleri pracordia, quòd praefatum
regnum tam claris miraculorum ipsius Regis insigniis pro
pensius decoratur. Jocundentur et prócerum, magnatum,
nobilium, et militum péctora, quòd per sanctissima ópera
dicti Regis, ejusdem regni státus honoris multíplicis prae
rogativa sustollitur, et quasi solis radiis elucescit.
- Caeterum, quia quos superni Regis clementia coronà
gloria in coelo magnificat, devote à fidélibus in hacter
restri patria convenit venerari: nos de sanctitate vita ac
miraculorum veritate ipsius beatissimi Ludovici, curiosas
ac solemnis inquisitionis diligentia, et districti examinis dis
cussione pramissa, plenariam certitudinem obtinentes: ip
sum de communi fratrum nostrorum et praelatorum omnium,
tllIl C
A P E N D I C E IV, 315
tuncapud sedem apostolicam existentium, consilio et assen
su die Domínica, tertio Idus Augusti Sanctorum catálogo
dúximus adscribendum. Ideoque universitatem vestram mo
nemus et hortamur attentèr, vobisper Apostolica scripta
mandantes; quatenus in crastino-beati Bartholomari apos
toli, cum foelix ipsius ánima tunc de carnis eruta vinculis,
astra petens, coelestem aulam adíverit, acternis gaudiis po
titura; festum ipsius sancti devotè ac solemniter celebretis,
et faciatis per vestras civitates et dioeceses à Christi fide
libus veneratione congrua celebrari: ut ejus intervenienti
tus précibus, et hic imminentibus possitis liberari perí
culis; et in futuro salutis perpetua proemium obtinere.
Ut autem ad venerabile sepulchrum ipsius ferventiins
et copiosius fidelium cónfluat multitudo, ac celebriüs ejus
dem solemnitas peragatur; omnibus verè poenitentibus et
confessis, qui reverenter illuc in eodem festo annuatim ac
cesserint, ejus suffragia petituri, de omnipotentis Dei mise
ricordia, et beatorum Petri et Pauli apostolorum ejus au
thoritate confisi, unum omnium et quadraginta dies; acce
dentibus verò annis singulis ad praedictum sepulchrum in
fra ejusdem festi octavas, quadraginta dies de injunctis eis
poenitentiis misericorditer relaxamus, Datum apud Urbem
véterem , tertio Idus Augusti pontificatus nostri anno
tCIt10,

RR 2 - - APEN
.
316 -

A P E N D I C E V. 2.

EXTR A CT O I.

Del manuscrito Arabe intitulado Essuluk Maarfet, el


Daulet, el Meluk; esto es, Camino para el conocimien
to de los Reynos de los Reyes, que viene á ser la his
toria de los Sultanes Curdos Ayubitas, descendientes
de Saladino, y la de las dos Dinastias que han reyna
do en Egypto; la una de los esclavos Turcos conocidos
con el nombre de Mamelucos-Baharitas, y la otra de
los Circasianos, cuya obra fué compuesta por un histo
riador llamado Makrisi, que nació en el año de 76 9 de
la Egira, esto es, 122 años despues de la expedicicn
de San Luis. Traducidos al Francés por Mr. de Car
done, Intérprete de Lenguas Orientales en la Biblioteca
del Rey de Francia, y al Castellano por
el Editor.

El Sultan Melek el Kamel, murió en Damasco en 2 r


de la Luna de Ragheb año 635 de la Egira (1), y uno de
sus hijos llamado Melek el Aadel Seifeddin, fué proclama
do al dia siguiente en la misma Ciudad por Sultan de la Si
ria y del Egypto, siendo el septimo Rey de la familia de
los Ayubitas, que descendian de Saladino. El 17 de la Lu
na de Ramadan llegó á Damasco un Embaxador del Califa
de Bagdad que conducia un estandarte y una rica ropa pa
ra el Sultan, débiles restos de la extensa autoridad que los
Ca

(1) Año de J. C. 1238, á 1o de Marzo.


AP EN D I C. E. V", 317

Califas succesores de Mahoma (2) habian gozado en otro


tiempo, y de la qual los Sultanes no tuvieron por con
veniente despojarles. -
Apenas Melek el Aadel se vió en el trono, quando en
vez de aplicarse á los negocios del gobierno, se entregó á
todo genero de desordenes. Fueron desterrados y separados
de su Corte con varios pretextos los Grandes que podian
reprenderle de la disipacion en que vivia, y en su lugar en
traron otros Ministros mas complacientes. Y creyendo que
nada tenia que temer teniendo las tropas de su parte, pro
curó ganarlas por medio de varios regalos y profusiones,
que unidas á las que consumian sus placeres, llegaron á ago
tar enteramente los tesoros que su padre habia juntado con
tanto trabajo. -

Una conducta tan impropia de un Soberano, le hizo


despreciable á los ojos de sus pueblos, que pedian al Señor
que su hermano Neghem Eddin le arrancase la corona de
las sienes; pero aunque este Príncipe lo deseaba, temia
confiar la execucion de un proyecto de esta naturaleza á un
pueblo inconstante. Mascansadas al fin todas las clases del
Estado de las tiranias de Melek el Aadel, llamaron al trono
á Neghem Eddin su hermano, que hizo su entrada en el
Cayro en 9 de la Luna de Scheval del año de 637 (3) y fué
- pro
º

(2) Los Califas sucesores de Mahoma, eran en otro tiempo due


ños del Egypto, de la Syria, y generalmente de todas las conquistas
hechas por los Mahometanos. Corrompidos por el luxo la molicie,
se dexaron despojar por los Fatimas de Egypto, y de la Syria; y al
tiempo de la expedicion de San Luis, solo poseian el Irak-Arabe, con
servando cierta apariencia de autoridad sobre las otras provincias de
que habian sido despojados los Sultanes de Egypto no obstante se su-,
jetaban á recibir de su mano cierta investidura , que consistia en una ro.
pa que los Califas les enviaban; uso que aun no está enteramente abo
lido, pues el Gran Señor enviaba semejante ropa al Khan de Crimea
antes que conquistase la Rusia este pais, y la envia á los Hospodares
de Valaquia y Moldavia, quando los nombra para este Piincipado.
(3) El 3 de Marzo del año de J. C. 124o.
3 18 ASP. E. N, P C, E V.

proclamado Sultan de Syria y de Egypto, habiendo sido re


ducido á una prision Melk el Aadel, despues de haber rey
nado dos años y 18 dias.
Al subir al trono Neghem Eddin, solo halló en el teso
ro público una moneda de oro y mil dragmas de plata; pe
ro habiendo convocado los Grandes, y particularmente los
que habian tenido parte en la administracion de las rentas
durante el reynado de su hermano, les preguntó ¿qué razon
habian tenido para deponerle? y habiendole respondido que
porque era insensato; dirigiendose entonces el Sultan á sus
letrados, les preguntó si un insensato podia disponer de las
rentas del Estado, y habiendole estos respondido que seme
jante conducta era contra el tenor de las leyes, mandó que
todos los que hubiesen recibido algunas sumas de su herma
no, las restituyesen al instante á la tesoreria, asegurando
que sino obedecian, les haria cortar la cabeza; y asi reco
bró por medio de esta disposicion, setecientas cincuenta y
ocho mil monedas de oro, y dos millones y trescientas mil
dragmas de plata.
En el año de 638 (4) Shaley Aamad Eddin, que ha
bia sorprendido á Damasco baxo el Reyno de Melek el Aa
del, llegó á temer que el nuevo Sultan le arrancase de las
manos Su injusta conquista, ¿ para conservarla hizo una li
ofensiva y defensiva con los Francos de Siria, cediendo
es para empeñarles á sostenerle, las Ciudades de Safet (5),
y Schakif(6), con su territorio, la mitad de la Ciudad de
. - - Se y

(4) Año 124o. -

(5) Safet es una Ciudad mediana de Palestina, con una fortaleza


que domina sobre el lago de Tiberiadis hallase situada á 57 grados
y 3 minutos de longitud , y 32 grados y 3o minutos de latitud, se
gun Abulfeda.
(6) * Abulfeda dá noticia de dos fortalezas con el nombre de Scha
kif; la una Schakit Arnoum, y la otra Schakif Tiroum; la primera cor
tada casi enteramente en una peña, se halla sobre el camino que va
de Seyda á Damasco; pero esta no es la de que aqui se trata, sino la
de
A P E N D I C E v. 3 I9

Seyda (7), parte del pais de Tiberiadis (8), á que añadió


la montaña de Aamilek (9), y otros varios pueblos en la cos
ta, y permitiendoles al mismo tiempo que pudiesen irá Da
masco y comprar armas en aquella Ciudad. Disgustó mu
cho esta alianza á los Musulmanes, á quienes irritaba la li
cencia concedida á los Francos para comprar en una ciudad
Mahometana las armas que algun dia podrian volver con
tra los mismos que se las habian vendido. º
Shaley Aamad Eddin resolvió hacer la guerra al Egyp
to, y habiendo juntado sus tropas, se le unieron las de los
Francos. Tuvo noticia de estos movimientos el Sultan de
Egypto y envió otro cuerpo de tropas hasta Acre, en donde
se encontraron los dos exércitos; pero habiendo sobornado
los Egypcios los soldados Musulmanes de Damasco, se re
tiraron al acercarse el enemigo, secretamente lo hi
bian pactado, y abandonaron á los Francos el cuidado del
combate que sostuvieron débilmente , pereciendo en él
una gran parte, y el resto fué hecho prisionero, y condu
cido al Cayro cargado de cadenas. - - r ,
- - (, 1 o2 y, ca cr toc: ro ,
- - -
s --

de Schakif Tiroum, que se halla hácia la mar , con respecto á Safet.


SchakifArnoum está igualmente distante de la mar, sobre una altura
del Libano. . ... ,

, (z). Seyda ó Sidon, es una pequeña Ciudad de Syria en la costa


del Mediterraneo; hallase en 58 grados, y 55 minutos de longitud,
y en 35 minutos de latitud. Segun Abulfeda, rq : - r -
(8) Se ha dado el nombre de Tiberiadis á una comarca de la Pa
lestina, por el de una ciudad, edificada en la falda de una montaña,
y cerca del lago de su nombre. Este lago tiene 12 millas de largo y
seis de ancho, y se halla rodeado de montañas. Fué famosa en otro
tiempo esta Ciudad; pero habiendola tomado á los Francos Saladino,
la destruyó. Recibió el nombre de Tiberiadis por honrar la memoria
del Emperador Tiberio habia en ella fuentes de agua caliente , que
eran célebres para la curacion de muchas enfermedades, solo, dista 6
del pozo en que fué Josef encerrado por sus hermanos. Abul
(9). Aamilek es una montaña famosa de la Syria, que se extien
de hícia el oriente y mediodia de la costa del mar hasta Tiro, sobre
•sta montaña habia un castillo. 2 ... . . . . . . ... , , , , ,
32 o A P E N D I C.E V.

El año de la Egira de 64o en un Viernes que era el dia


4 de la Luna de Ghemadi el Auel, sorprendieron los Fran
cos la Ciudad de Napolousa, y despues de haber robado
quanto tenían, y cometido toda suerte de crueldades, se lle
varon esclavos los habitantes.
Todo el año de 641 (1o) se empleó en negociaciones
entre Salih-Imad Eddin, y Nedim Eddim, consintió este ul
timo en dexar á aquel el señorio de Damasco con la condi
cion que aquella Ciudad dependiese del Egypto, y que la
moneda se acuñase en nombre del Soberano de aquella pro
vincia; pero no habiendo podido acordarse sobre las condi
ciones del tratado, Imad Eddin hizo otro nuevo con los
Francos y por él les cedió la Ciudad de Jerusalen, con
todo el pais de Tiberiadis y Ascalon (II). Tomaron pose
sion los Francos de sus nuevas conquistas, fortificaron pron
tamente los castillos de las cercanias de Tiberiadis y Asca
lon, y despojaron á los Musulmanes de la de la mezquita Ak
sa (12) y la qual convirtieron en iglesia, colgando en ella
campanas. -, o , . . . .. . . . . .»
Neghem Eddin por su parte se alió con los Karesmi
tas (13); y habiendo salido este pueblo, que solo respira
- ba

(1o) Año de J. C. 1243. -

( ) , Ascalon es una Ciudad de la Palestina, situada en la costa


del Mediterraneo, á seis leguas de Gaza: hallase edificada sobre un
peñasco: no tiene puerto, y carece de agua dulce. Fué tomada por los
Francos el año 548 de la Egira, 1 r; de J. C. Haltase situada á los
latitud, n
56 grados y 1oAbulfeda.
minutos de longitud
3 ,y
y á los 3
32 y ss minutos de -

(12) Mezquita Aksa : asi se llamaba la mezquita que los Maho


metanos fabricaron despues de la toma de Jerusalen sobre los anti
guos cimientos del templo de Salomon, y sobre la piedra, desde la
qual decian que Jacob habia hablado al Señor, y que aseguran es la
que aquel Patriarca despues de la vision que tuvo en ella, llamó Puer
ta del Cielo. Luego que los christianos tomaron á Jerusalen, colo
caron una cruz colorada sobre la parte mas alta de esta mezquita; pero
habiendo vuelto á caer Jerusalen baxo el poder de Saladino, la hizo
quitar. Herbelot Biblioteca Oriental. -- - -

(13) Los Karesmitas son unos pueblos de el Kharesm, pais situado


A P E N D I C E V. 32 I.

ba guerra y robos de las partes Orientales, pasó el Eufrates


en número de Io? hombres mandados por tres Generales,
dividiendose en dos cuerpos de ellos se arrojó el uno
sobre Balbek, y llegó el otro hasta las puertas de Damasco,
arruinandole y poniendolo todo á fuego y sangre; mientras
que encerrado Salih-Imad Eddin en Damasco no se atre
via á contener el torrente que inundaba sus estados, que
destruidos por estos Bárbaros se presentaron delante de Jeru
salen, la tomaron por asalto, pasaron al filo de la espada á
losº ¿ habiendo hecho sufrirá sus mugeres é hijas
toda la brutalidad de que son capaces los soldados desen
frenados, las cargaron de cadenas: destruyeron la Iglesia del
Sepulcro de J. C.; y no encontrando modo de saciar su rabia
entre los vivos, abrieron las sepulturas de los Christianos,
sacaron de ellas sus cadáveres, y por fin los quemaron con
impiedad. Despues de esta expedicion llegaron hasta Gaza,
desde donde enviaron algunos de sus principales Oficiales
á Neghem Eddin que les obsequió mucho, haciendoles ves
tir con ricas ropas, y regalandoles caballos y telas de gran
valor; pidióles que hiciesen detener sus tropas en Gaza,
pues allí se unirian los dos exércitos, y que desde allí los
conduciria juntos á Damasco. Bien presto se hallaron las tro
pas del Sultan en estado de marchar, y en efecto lo executa
ron baxo la conducta del Emir Ruck Neddin Bibars, uno
de sus esclavos favoritos, en quien tenia toda su confian
za, el qual se unió en Gaza (14) con los Karesmitas.
SS Imad

á la banda de acá del Gion, ú Oxus, del lado del Corasan, y en par
te mas allá; y que confina al Oriente con el Mawalnahar, ó ¿
na; al Occidente y Septentrion con el Turquestan , y con el Corasan
al medio dia: dista cinco ó seis jornadas de la embocadura del Oxus,
y en toda esta distancia no hay ciudad alguna : hallase rodeado de
grandes desiertos, y su clima es muy frio. Despues de varias revolu
ciones han venido á caer estas provincias baxo el dominio de los Tár
taros Usbeks, de cuyos Estados al presente hacen parte Herbelot, y
Abulfeda.
(14) Gaza es una Ciudad de la Palestina cerca de la costa ¿ C
322 A P E N D (I C E I.

Imad Eddin por su parte levantó tropas en Damasco,


y las confió al mando de Melek Manshur Príncipe de He
messa (15), y hallandose igualmente prontos los Francos
para salirá campaña, se encontraron los dos exércitos en
Acre, y de ambos se formó uno solo, agregandoseles algu
nas otras tropas que enviaron al Príncipe de Damasco Nas
her Daiiiid, Príncipe de Karak (16), y Zair hijo de Songur.
Esta fué la primer vez que se vieron tremolar unidas
con los estandartes Musulmanes las banderas Christianas,
en las quales se veia pintada la figura de la Cruz. Llevaban
los Francos la ala derecha; las tropas de Nasher Daiiüd la
izquierda, y el Emir Manshur formaba en el centro con sus
Syros. Encontraronse los exércitos cerca de Gaza; atacó pri
mero el de los Karesmitas: hicieron poca resistencia los Sy
ros, é inmediatamente se pusieron en fuga: fué hecho pri
sionero Zair que mandaba la izquierda, y por consiguiente
quedaron solos los Francos que se defendieron algun tiem
po; pero oprimidos por la multitud de los Karesmitas, pe
recieron la mayor parte de ellos en esta ocasion, teniendo
la fortuna de salvarse solo un corto número. Hicieron los
Karesmitas ochocientos prisioneros, y quedaron en el cam
po de batalla mas de 3o? Christianos, y Syros Musulma
nes. Manshur se retiró á Damasco con corto número de tro
pas, y los Karemistas recogieron un inmenso botin. Lle


Mediterraneo, de terreno muy fértil, especialmente en Palmas. Halla
se á los 56 grados y 1o minutos de longitud y á los 32 de latitud,
segun Abulfeda.
(15), Hemessa, ó Hems, antigua Ciudad de Syria y una de las mas
principales de su distrito, se halla situada en una llanura distante una
sola milla del río Orontes, en un terreno el mas fértil de aquella
provincia, á los 6o grados y 2 o minutos de longitud, y á los 34 gra
dos y 12 minutos de latitud, segun Abulfeda. -

(16) Kerek, ó Karak, es una Ciudad célebre de la Syria, situa


da en el confin de esta provincia con la Arabia Petrea. En otro tiem
po tenia una fortaleza inconquistable, que era por esta parte la llave
de la Syria. Hallase á los 56 grados y 5 minutos de longitud y á los
3o grados y 3o minutos de latitud, segun Abulfeda.
- --
A P E N D I C E V, 323

gó la noticia de una tan completa victoria al Cayro el 15


de la Luna de Gemadielauel, año de la Egira de 642 (17),
y lleno de alegria Neghem Eddin, mando se hiciesen rego
cijos públicos, los que se anunciaron al son de trompetas y
tambores, iluminaronse durante muchas noches la ciudad y
el castillo del Sultan (18): se recibieron en el Cayro las ca
bezas de los enemigos que habian¿ en la accion, y
fueron expuestas sobre las puertas de la ciudad; llegaron al
mismo tiempo los Francos prisioneros montados en came
llos; bien que á los mas principales se les habia provisto de
caballos, y despues de todos cerraban la marcha Zair Ben
Songur, uno de los Generales Syros, y los otros Oficiales
del exército de esta nacion, que después de haber atravesa
do en pompa la Ciudad, fueron encerrados en varias car
celes, , , , , , , , , , , , , ,
- Dió orden el Sultan al Emir Bibars, y al Emir Abu Aa
li, para que pusiesen sitio á la Ciudad de Ascalon; pero co
mo esta plaza era muy fuerte para ser tomada en poco tiem
po, se quedó delante de ella Bibars; y Abu Aali se fué á
presentar delante de Napolousa; los otros Generales de
Neghem , Eddin se apoderaron de Gaza, Jerusalen, Ca.
halil, Beit-Dejebril (19), y Gaur (2o), de suerte que
Nasher Daiiiid perdió todos sus estados, pues solo le que
daron las fortalezas de Kerek, Balka (21), Esalib (22),
y Adgeloum.
-----------ss º —- —---Ha
º (17) Año de 44, 9 de Octubre. . . ... =
(18) El castillo del Sultan es un castillo del Cayro mandado edi.
ficar por el Sultan Saladino con la piedra que sacó de muchas pe
queñas piramides que habia cerca de la antigua Memphis, frente del
Cayro Viejo, en donde aun hoy subsisten algunas grandes. En este eas
tillo
denciaque está situado
ordinaria al pieGobernadores
los Pachas de la montañadede Joseph,
¿? hacen
32, . . v.
su ; resi.
--

(19) "Beit Dejebril es una Ciudad pequeña entre Jerusalen y Gaza.


* (6) Gaur es un barranco 6 valle profundo, por donde corre el
Jordan desde el lago de Tiberiadis hasta el mar Muerto.
" ( ) Belka ó Albelkaa, es un distrito de la otra parte del Jordan.
(22) Essalib, 6 segun otros autores Essolet, es un castillo situado
á
324 A P E N D 1 c E v.
Habia prometido á los Karesmitas Neghem Eddin, que
los llevaria delante de Damasco pues en nada apreciaba la
ultima victoria, sino recobraba aquella Ciudad; y asi re
solvió en persona una tan importante conquista: siguieron
le con gusto los Karesmitas, y en fin, puso sitio á Damas
co, y armó sus arietes y pedreros contra las murallas pa
ra incomodar á los sitiados que se defendian con vigor;
al cabo de 6 meses la plaza se mantenia intacta, no obstah
te que empezaban á escasearlos víveres, y entonces fué
quando Manshur, Príncipe de Edesa, se avocó con Berket,
uno de los xefes de los Karesmitas, para tratar de la rendi
cion de la plaza, que al cabo se entregó al Sultan, baxo la
condicion de que á Imad Eddin, Mansour, y á otros xefes
Syros se les permitiria el que se retirasen á donde quisiesen
con sus riquezas: que al primero se le cederia la Ciudad de
Balbek (2 3) con todo su territorio, y al segundo Hemessa
y Palmira. -

Desesperados los Karesmitas del engaño que se les ha


bia hecho por este tratado, que les privaba del saqueo de
Damasco, en que habían consentido, se indispusieron con
el Sultan; y al año ¿ se aliaron con Manshur y otros
oficiales Syros, y volvieron á sitiar de nuevo á Damasco,
cuyos habitantes reducidos al ultimo extremo por la fal
ta de víveres, despues de haber consumido los alimen
tOS

á la otra parte del Jordan, y en sus inmediaciones, como le sucede


á Adjeolun. . - -

(2 3) Balbek, ó Heliopolis, Ciudad de Syria, famosa por los anti


guos monumentos que ann se descubren en ella; su territorio es uno
º ¿¿ ¿ los 6o #.
-do, los, mºs fértiles
de longitud y á lo
rados y 5o minutos de latitud, segun Abul
feda. ¿ v¿ &# ¿ la pag 2 15
º

del tomo 2, la descripcion de las ruinas de Balbek, y el Plano del fa


moso Templo del Sol. En los dos tomos de ¿vº: hay noticias
muy interesantes sobre el Egypto y la Siria, que pueden conducir pa
ra la inteligencia de esta obra, como igualmente sobre Palmira, el Ni
lo, y el Delta, los Beduinos, los Mamelucos, &c., o, )
A P E IN D (I C E IVa. 325
tos mas viles, no tuvieron horror, á trueque de sostener la
vida, de mantenerse de los cadáveres que cada dia arrebata
ba la muerte, Volvió en fin á presentarse en Syria el Sul,
tan¿ Eddin, que se habia retirado al Egypto, y cón
un poderoso exército atacóá los Karesmitas que derrotó
completamente en dos batallas. o , b
El año de 644 (24) el Emir Fakre-Eddin tomó á los
Francos el castillo de Tiberiadis, y la Ciudad de Ascalon, y
mándó arrasar uño y otro: este año fué fatal para los Fran
cos por las discordias que se suscitaron entre ellos, Jcos
- El año de 645 (23) volvió el Sultan al Egypto pasan
do por Ramlé (26) sobrevinole un acceso que degeneró en
una fístula, pero no obstante este accidente continuó su ca
mino, y llegó al Cayro, desde donde le volvieron á llamar
á la Syria nuevas alteraciones sobrevenidas en aquella prer
vincia. Llegóá Damasco (27) y tuyo allí la noticia que los
Francos se preparaban para venirá atacar el Egypto, pero
- -

prefiriendo al cuidado de su salud el de defender en persona


sus estados, á pesar de los violentos dolores que sufria, se
puso en marcha , en una litera, y llegóá, Achmun, Tar
nak (28), al principio del año de 647 (29), y como no tur
. . . . ... o “I - ºe o en rior co/ vie
(4) , Año de J. C. 6. TUET
(25) Año de J. C-2247... . . . . . . . .. . . . -

-- (26). Ramlé, ó Raml, significa arena, Ramla es una Ciudad dis


tante algunas leguas de Jafa ó Joppe, en el camino de Jerusalen.
---C27). El historiador Makrisi en su descripcion del Egypto, refiere
-que en el año de la Egira de 64z, que corresponde al de ¿? de
cenvió el Emperador un Emóador al sultan Neghen Edi
que á la sazon se hallaba enfermo en Damasco, y que este Embaxado
que venia disfrazado en trage de mercader, dió cuenta al Sultan de
los preparativos que hacia el Rey de Francia contra el Egypto: el
texto dice: Imperador el Alemane: Emperador de los Alemanes, pe
ro añade que residia en la Isla de Sicilia , , ,, , , , ,
(28), Ache mougn Tanak, Qiudad situada sobre la margen del Nir
lo, capital de una de sus provincias, llamada Dabkalie, á los 5 gra.
dos de longitud y á los 31 grados y 54 minutos de latitúd, segun Ábul
feda. - º - º, -

(9) Año de J. c. 1349 en Abril. . . . . .


326 A / P É N D (I C E º V,

viese duda en que la primera ciudad que los Francos ata


carian seria la de Damiata, procuró ponerla en estado de
defensa, juntando en ella cantidad de víveres, armas y mu
niciones de todas especies , dando orden al Emir Fakreddin
para que marchase á aquella Ciudad, á fin de impedir el
desembarco de los enemigos, y en efecto asi lo practicó el
Emir, situandose en el Gizé y dexando el Nilo entre la
Ciudad y su campo. y s:
- .
- -

Como la enfermedad del Sultan iba cada dia á peor, hi


zo publicar
viese
este Príncipe
º repetir un bando para que si alguno tu
contra su persona, recurriese á su Tesore
ria en la que seria pagado (3o). -

A las dos de la madrugada del Viernes 21 de la Luna


de Shafar del año de la Egira 647 (31), se dexó ver sobre
la costa la armada Francesa cargada de una multitud imnu.
merable de tropas mandada por Luis, hijo de Luis Rey de
Francia, á la que se habian unido los Señores Francos que
tenian estados en Svria , y habiendo echado el ancla delante
del campo de Fakreddin, antes de cometer hostilidad algu
na, envió el Rey de Francia un Heraldo al Sultan Neghem
Eddin, con una carta del tenor siguiente. -
,, Vos n ¿¿? soy el Príncipe de los que si
,, guen la Religion de J. C. asi como vos lo sois de los que
, obedecen la ley de Mahoma; ningun terror me, causa
• r vues
"... . . . . . :- — o ,
=---— —-

º" (3o) Es un punto esencial de la ley de Mahoma el que sus se


quaces dexen pagadas sus deudas antes de morirse y asi los Rigoris.
fas nuncan dexan de verificarlo. *

(31) Año de J. C. 1249 el Viernes 4 de Junio.


No hallandose conformes los Cronologistas sobre el preciso año de
Christo que corresponde al de la Egira, no es mucho que Joinvite
y. Makrisi tampoco lo esten. Sobre el año de la expedicion de S. Luis,
el primero la señala en el de 1254 de J. C. y el segundo en el de
la Egira 647, que segun las tablas de Gravio que sigue el Editor, cor
responde al de 1 a 49 de J. C. El Escritor del compendio de su vida
en la noticia de los monasterios de Monjas Dominicas, la señala el
año de 1 248 que se acerca mas á la data de Makrisi. ( ,
A P E N D I C. E. V. 327

, vuestro poder, ¿y cómo es posible que se lo, causase al


, que hace temblar á los Musulmanes que ocupan la Espa
, ña, y á los quales, lleva delante de sí como un pastor un
,, rebaño de carneros? Yo hice morir sus mas valerosos sola
, dados: yo reduxe al cautiverio sus hijós y sus mugeres,
, y todos procuran aplacar mi ira, y apartar de sus tierras
s, mis armas á fuerza, de regalos, los soldados, que militan
, baxo mis banderas, cubren las llanuras, y mi caballeria
, no es menos de temer; si quereis, pues, conjurar la tem
, pestad que osamenaza, no hay otro remedio que admitir
, sacerdotes que os enseñen la Religion Católica, abrazarla,
, y adorar la Cruz; de otra suerte os, perseguiré por todas
, partes, y Dios decidirá quien ha de ser dueño del Egyp
» to". ... - 2 - o . . . ... .
... Al recibir Neghem Eddin esta carta, no pudo contener,
las lágrimas, é hizo extender su respuesta por el Cadí Ba
haeddin su Secretario, en la siguiente forma. , , , , , , ,
, En nombre de Dios todo Poderoso y misericordioso,
s, la salud sea sobre nuestro Profeta, y sobre nuestros amir.
y, gos. He recibido vuestra carta ella se halla llena de ame-,
s, mazas, y vos baceis ostentacion del gran número de yues
, tros soldados: ¿ignórais, acasó vos, que nosotros sabe
, mos manejar las armas, y que habemos heredado el va
, lor de nuestros antepasados? Nunca persona alguna se ha,
, atrevido á atacarnos que no haya experimentado nuestra
, superioridad. Acordaos de las conquistas que habemos he
, cho sobre los Christiános: les habemos arrojado de los pai
, ses que poseian, y sus mas fuertes ciudades han caido baxo
;, de nuestro dominio. Acordaos de aquel pasage del Alcoran
, que dice: Que los que combatiesen injustamente perece
, rán; y de otro que expresa: quantas veces exércitos nu
y, merosos han sido derrotados por un puñado de soldados?
, Dios favorece la justicia, y asi no dudamos que protexa
, la nuestra, y que confunda vuestros orgullosos designios.“
El Sabado los Franceses hicieron su desembarco en la
misma playa en donde tenia su campo Fakreddin, y arma
1Ol
328. A P E N D I C. E. V. .

ron una tienda encarnada para su Rey. Los Musulmanes hi


cieron algunas evoluciones para impedirles el saltar en tier
ra, y en estas escaramuzas fueron muertos los Emíres, Neg
hem Eddin, y Saim Eddin. -oi o 23 a 2, . .
2. A la entrada de la noche levantó su campo el Emir Fa
kreddin, y pasó el Nilo por el puente que conduce al mar
en orieftal, en donde está situada Damiata, y tomó el ca:
mino de Achemoun-Tanak; dexando por este movimiento á
los Franceses dueños de la orilla occidental del rio. . . . . .
º Nada es capaz de dar idea de la desolacion en que que
daron los habitantes de Damiata quando vieron que el Emir
Fakreddin se alejaba de su Ciudad, abandonandoles al fu
ror de los Christianos, y no atreviendose á esperar al ene
migo, desampararon la plaza durante la noche. La conducta
del General Musulman era tanto menos escusable, quanto la
guarnicion era numerosa y compuesta de los soldados mas
valientes de la Tribu de Beni-Konane, y que Damiata se
hallaba en mejor estado para resistir qualquier insulto, que
quando habia sido sitiada por los Francos baxo el reynado
del Sultan Melek el Kamel, en cuya ocasion, aunque la
ciudad se hallaba afligida por la peste y por el hambre, no
habian podido rendirla sino despues de seis meses de sitio.
- El Domingo por la mañana se presentaron los Franceses
delante de la Ciudad, y admirados de que no pareciese per
sona alguna, temieron de luego á luego que hubiese alguna
zelada; pero instruidos bien presto de la fuga de los habi
tantes, se hicieron dueños sin sacar la espada, de esta im
portante plaza y de las municiones que se hallaban en ella.
Fue general la consternacion en el Cayro luego que lle
ó la noticia de la toma de Damiata por los Franceses: se
¿ representaba con dolor quanto debia en estos aumentar
sus fuerzas y su espíritu la toma de semejante plaza, y la
retirada del exército Musulman que habian visto huir co
bardemente abandonandoles innumerable cantidad de armas
de toda especie, de municiones de guerra y boca. Cada dia
se hacia mas considerable la enfermedad del Sultan que le
1IIl
A P E N D I C E V. 329

impedia de obrar, y tales circunstancias ponian el colmo á


la desesperacion de los Egypcios; de suerte que nadie du
daba ya que su Reyno fuese despojo de los Christianos.
Indignado el Sultan de la cobardia de la guarnicion,
mandó que fuesen sufocados cincuenta de los principales Ofi
ciales, sin que les valiese el alegar en su defensa la retirada
de Fakreddin, pues el Sultan les dixo que merecia la muer
te por haber abandonado á Damiata sin sus ordenes: entre
los oficiales condenados habia uno que lo estaba con su hi
jo, que era un joven de particular hermosura, y habiendo
pedido la gracia de que se le quitase á él primero la vida
que á dicho joven, no pudo obtenerla del Sultan, y sufrió
el dolor de ver perecer á su hijo á su propia presencia. Des.
pues de este castigo se volvió el Sultan al Emir Fakreddin
con un ayre irritado y le dixo ¿qué resistencia es la que tu
has hecho? ¿qué combate tuviste con los enemigos? ¿cómo
no has podido mantenerte delante de los Francos? Mas fir
meza y valor debieras haber tenido. Al oir estas expresiones
los Oficiales del exército, temiendo que la cólera del Sultan
descargase sobre Fakreddin, le dieron á entender por señas
que se hallaban prontos á sacrificar su Soberano; pero Fa
kreddin no quiso consentir en ello, y luego les dixo que el
Sultan eran pocos los dias que podia vivir, y que si adver
tian que trataba de incomodarlos, les seria muy facil desha
cerse de él. -

No obstante el triste estado en que se hallaba Neghem


Eddin determinó su partida para Masora, y embarcandose
en su chalupa de guerra (32) llego allí el Miercoles 25 de
la Luna de Shafar (33): procuró luego fortificar esta plaza
TT CIIl

(32) El nombre Arabe significa propiamente barco de artificio. Los


Sarracenos se servian de tales barcos para llevar en ellos los fuegos
griegos y arrojarlos á las naves enemigas. Makrisi en la historia del
primer sitio de Damiata habla mucho de tales brulotes, y dice que los
Musulmanes los empleaban contra los Christianos con el objeto arri
ba dicho.
(33) El 9 de Junio de 1249.
33o AP E N D I C E “V.

empleando en los trabajos todo el exército: llegaron luego


los barcos que habia dexado prevenidos á su partida carga
dos de soldados y municiones de toda especie: quantas per
sonas habia capaces de tomar las armas, venian á alistarse
en sus banderas, y de los Arabes principalmente llegó un
gran número. - - -

Al mismo tiempo que el Sultan hacia estos preparativos


en Masora, los Franceses aumentaban las fortificaciones de
Damiata, en cuya plaza pusieron una numerosa guarnicion.
* El Lunes, que fué el ultimo dia de la Luna de Rabiaa
el-awel (34), se conduxeron treinta y seis prisioneros Chris
tianos de los que guardaban el campo contra las correrias de
los Arabes, y entre ellos habia dos soldados de caballeria.
º. El cinco de la misma Luna ya se habian conducido 37;
el 7, 22, y el 16 (35).45, entre los quales habia otros tres
soldados de caballeria. Como varios Príncipes Christianos
que tenian estados en la costa de Syria, habian acompañado
á los Franceses, y por consiguiente sus plazas se hallaban
desguarnecidas, se aprovecharon los habitantes de Damasco
de estas circunstancias, y pusieron sitio á la de Seida, que
habiendo hecho alguna resistencia, fué al cabo obligada á
rendirse. Llegó al Cayro la noticia de esta conquista, y cau
só tan extraordinaria alegria, que parece consolaba ¿
blo de la pérdida de Damiata. Casi todos los dias se hacian
prisioneros á los Franceses, y el 18 de la Luna de Ghema
di-el-avel, se conduxeron cincuenta al campo del Sultan.
Ibase empeorando mas y mas cada dia la enfermedad de
este, y los médicos ya desesperaban de su cura: no solo pa
decia una fístula, sino una úlcera en el pulmon, y estos ma
les acabaron con él la noche del Lunes 15 de la Luna de
Schaaban (36), despues de haber señalado por su succesor
á su hijo Turan Schah.
- - . Ha

(34) Año de J.C. 1249 fué el Lunes 12 de Julio.


(35) 2o, 22, y 3o de Junio. - -

(36) 29 de Agosto de 1249. º *, s-,


A P E N D I C E V, 331

Hallabase Neghem Eddin en edad de 44 años, de los


quales habia reynado I o; á él se le debe la formacion de la
milicia de los Esclavos ó Mamelucos Baharitas (37), lla
- , , TT 2 . , , , , , ma
- , . . . .. . o; l

(37) Melek Shaley Neghem Eddin, hijo de Melek el Kamel, pe


núltimo Príncipe de la Dinastia de los Ayubitas, allanó, por decirlo
asi, el camino del trono á estos esclavos: sitiaba este Príncipe á, Na
polousa: abandonaronle cobardemente sus tropas, pero sostenida la ac
cion por los Baharitas, y rechazados los enemigos, tuvo tiempo Neghem
Eddin para salvar la vida, y desde entonces fué quando les concedió to
da su confianza: llamado poco tiempo despues por los Egypcios para su
cederá su hermano Melek el Aadel Seif Eddin en la dignidad de Sul
tan, les colmó de beneficios y los elevó á los primeros puestos del Esta
do: dexó el castillo en que hacian su ordinaria residencia los Sulta
nes , y se transfirió al que, habia mandado fabricar en una pequeña
isla llamada Raoudah, en frente del Cayro Viejo, confiando la guardia
de ella á los Baharitas, nombre que vale lo mismo que Maritimos, por
que los Arabes dan el nombre de mar á los grandes rios , como lo
es el Nilo. El historiador Makrisi dice que estos Esclavos ó Mame
lucos Baharitas, componian el número de 8oo al tiempo de la expe
dicion de San Luis; y que ellos fueron los que en la accion de Ma.
sora rechazaron á aque Príncipe que ya se habia adelantado hasta
el palacio del Sultan y los que contribuyeron mucho á la victo
ria ganada ultimamente por los Egypcios contra el, Santo: por lo que
observa que despues de estas dos últimas batallas, su fama y su po
der se aumentaron sobremanera. Poco tiempo despues asesinaron á
Turan Schah, último Príncipe de la Dinastía de los Ayubitas, y se
apoderaron del trono, siendo el primero que le ocupó Aaz Eddin
Aibeojh de nacion Turcomano , que tomó el nombre de Melek el
Maaz; pero asesinado por orden de su muger Schager, Eddar, le suc
cedió su hijo, que solo tenia 12 años de edad , y que solo rey
nó otros dos ; succedióle Kathaz , y á este Bibars Elbondukari, el
mismo que á la cabeza de todos los Mamelucos Baharitas atacó con
tanta furia la caballeria Francesa en la accion de Masora, obligan
dola á abandonar la plaza. Entró este Sultan á reynar en el año de
658 de la Egira, que corresponde al de 126o de J.C. y tomó el
nombre de Melek el Tzaher. Despues de haber gobernado glorio
samente por espacio de 17 años su reyno, murió en Damasco. La
Dinastia de los Mamelucos ocupó el Egypto por espacio de 136 años,
y tuvo 27 Soberanos: eran estos Mamelucos Baharitas, de nacion Tur
cos, y fueron vendidos al Sultan Neghem Eddin por los mercaderes Sy
ros. Destronaronles finalmente los esclavos Circasianos, ocupando el tro
1O
332 A P E N D C E V,

mados así porque tenian su alojamiento en el castillo que


este Príncipe habia mandado fabricar en la Isla de Raudah,
enfrente del Cayro Viejo. Esta milicia fué la que andando
el tiempo, se apoderó del Trono de Egypto.
Luego que espiró el Sultan, llamó la Sultana Scaager
Eddar su esposa, al General Fakreddin, y al Eunuco Die
Maleddin, y dandoles cuenta de la muerte de su esposo, les
pidió que tuviesen á bien ayudarla á soportar el peso del
gobierno en un tiempo tan crítico. Acordaron en conseqüen
cia todos tres de ocultar la muerte del Sultan, obrando
baxo su nombre como si estuviese vivo, y de no publicar
la hasta que llegase su hijo Turan Schah, á quien se le des
pacharon repetidos correos. -

No obstante estas precauciones, tuvieron noticia los


Franceses de la muerte del Sultan, é inmediatamente aban
donaron las llanuras de Damiata, y vinieron á poner su
campo en Fariskur, Ciudad situada en la margen oriental
del Nilo á 13 millas mas arriba de Damiata, á donde con
servaban la abundancia de quanto necesitaban por medio de
varios barcos que cargados de municiones de guerra y boca,
subian por aquel rio.
El Emir Fakreddin avisó al Cayro que los Franceses se
acercaban, exhortando á los habitantes á que sacrificasen sus
bienes y vidas en defensa de la patria.
Al oir leer su carta en el púlpito de la Mezquita (38)
principal, solo respondió el pueblo con gemidos y sollo
zos; ya no se veia en la Ciudad sino alboroto y confusion,
acabando de consternarla la sospecha de la muerte del Sul
tan,

no de Egypto en el año de la Egira 784, que correspondió al de J.C.


de 1382 , y dieron principio á una nueva Dinastia, que se mantuvo
en él hasta que le conquistó el Sultan Selim, Emperador de los Tur
cos, en el año de la Egira 923 y de J. C., 1517.
(38) Desde el tiempo de Mahoma habia la costumbre de convo
cará las mezquitas á los Musulmanes para comunicarles qualquiera su
ceso de importancia, y sus succesores continuaban practicandolo asi.
A P E IN D I C E Va 333

tan, que creian todos efectiva. Los mas cobardes solo pen
saban en abandonarla, porque no la juzgaban en estado de
resistir á los Franceses; pero por el contrario los mas valien
tes se encaminaban á Masora para juntarse al exército Mu
sulman.
El Martes 1 de la Luna de Ramadan (39) hubo unas
ligeras escaramuzas entre los dos exércitos, pero esto no im
pidió que el Frances fuese á acampará Scharmesak (4o),
y el Lunes siguiente 7 de la misma Luna (41) á Bér
mun (42).
El Domingo 13 de la misma Luna (43) se presentó el
exército Christiano delante de la Ciudad de Masora (44),
hallandose solo separado del de los Egypcios por el brazo
del Nilo llamado Achemoun; en cuya margen estaba acam
pado Nasher Daüiid, Príncipe de Karak con algunas tro
pas. Rodearon los Franceses su campo con un profundo foso
revestido de una estacada: armaron luego sus máquinas para
arrojar piedras al exército de los Egypcios, y habiendo lle
gado al mismo tiempo su armada, empezaron á pelear tanto
por tierra como por agua.
El

(39) Año de J. C., 1 249 Martes 7 de Diciembre.


(4o) Es una Ciudad situada en la margen oriental del Nilo á 43
millas de Damiata.
(41) 13 de Diciembre del año de J. C. I 249.
(41) Ciudad pequeña situada entre Damiata y Masora, 12 millas
distante de esta última.
(43) El 19 de Diciembre.
(44) Ciudad de Egypto situada á la orilla del Nilo, casi en fren
te de Gheuger en el punto en que el brazo oriental del Nilo se sub
divide en dos , que el uno pasa al occidente de Damiata, y el otro
por Achenoun Hizo edificar esta ciudad que está entre el Cayro y
Damiata , el Sultan Melek el Kamel, despues de la toma de esta
última por los Cruzados en el año de la Egira 616 y de J. C. 12 19
con el fin de contener á los Francos paraque no hiciesen mas progresos
en el Egypto. Hallase á los 53 grados y 3 minutos de longitud, y
3o grados y 35 minutos de latitud, segun Makrisi y Abulfeda.
334. A P E N D I C E Vs

El Miercoles, que era el dia 15 de la misma Luna (45),


se pasaron seis desertores al campo de los Musulmanes, y
dieron noticia de que en el exército Frances empezaban á
escasear los víveres. -

El dia del Bairan (46) fué hecho prisionero un Señor


pariente del Rey de Francia, y raro era el en que no hubie
se algunos reencuentros entre los dos partidos, siendo varias
las resultas. Procuraban sobre todo los Musulmanes hacer
algunos prisioneros para saber por ellos el estado en que se
hallaba el exército enemigo, y al efecto usaban todas las es
tratagemas imaginables: entre estas merece referirse la de
un soldado del Cayro, que habiendo sacado las tripas á una
sandia, se la encajó en la cabeza, y nadando en esta dispo
sicion se acercó al campo de los Franceses: no percibió la
estratagema un Soldado Christiano, y asi que vió flotar so
bre las aguas la sandia, se echó al Nilo para cogerla; pero
el Egypcio, que era gran nadador, se arrojó sobre él; le
prendió y le conduxo á su General (47),
El Miercoles 7 de la Luna de Scheiial (48), se hicieron
dueños los Musulmanes de un gran barco en que habia cien
hombres mandados por un Oficial de consideracion.
El Jueves siguiente, 15 de la misma Luna (49), salie
ron los Franceses de su campo: toda su caballeria hizo un
movimiento, y desfilando algunas tropas, hubo una peque
ña escaramuza, en la qual quedaron en la arena quarenta
Franceses con sus caballos. - -

El Viernes (5o) fueron conducidos al Cayro sesenta y


siete prisioneros, entre los quales habia tres Señores de dis
- t1Il

(45). Miercoles 21 de Diciembre.,


(46) El dia del Gran Bairan, es el 1 de la Luna de Schetial, y
correspondió este año al Jueves 8 de Eñero de 125o.
(47) Los Egypcios aun hoy son grandes nadadores, y se les ven
hacer cosas muy extraordinarias en esta linea.
(48) Corresponde al Miercoles 12 de Enero de 125o.
(49) Viernes 14 de Enero.
(5o). Jueves 27 de Enero.,
A P E N D I C E V", 3.35

tincion. El Jueves 22 de la misma Luna se prendió fuego


en un gran barco de los Franceses, cuyo suceso miraron los
Musulmanes como un feliz agüero. -

. Habiendo unos traidores dado noticia á los Franceses


de un vado en el canal de Achmoun (51), le pasaron estos
en número de 14oo hombres de caballeria atacando de im
proviso el campo de los Musulmanes en un Martes, que
fué el 15 de la Luna de Zilkaadé (52), con un cuerpo de
tropas mandado por el hermano del Rey de Francia. Halla
base Neghem Eddin Fakreddin á la sazon en el baño, y ha
biendo salido con precipitacion y montado en un caballo sin
freno y sin silla, fué seguido solamente de algunos Esclavos,
que viendole cercado por todas partes de los enemigos, le
abandonaron cobardemente, dexandole solo entre los Fran
ceses, de quienes no fué capaz de defenderse, y al cabo pe
reció lleno de heridas. * -

Despues de su muerte se retiraron los Franceses á Ghe


dile, y su caballería pasó luego á presentarse delante de Ma
sora, en cuya Ciudad entró despues de haber derribado una
puerta ; huyeron los Musulmanes por una y otra parte; y
habiendo el Rey de Francia penetrado hasta el palacio del
Sultan, parece que la victoria se habia declarado á su fa
vor. Quando sobreviniendo los Esclavos Baharitas conduci
dos por Bibars, se la arrancaron de las manos, pues atacan
dole con furor, le obligaron á retirarse. Habiase al mismo
tiempo adelantado la infanteria Francesa para pasar el puen
te, y si hubiese podido unirse con su caballería, hubiera
sido inevitable la derrota del exército Egypcio, y la pérdi
da de la Ciudad de Masora. - -

Por fin la noche separó los dos exércitos retirandose los


Franceses desordenados á Ghedile, despues de haber dexa
do 15oo muertos en el campo: rodearon este con una mu
- - - ra

(51) Vease la nota de Damiata entre las de la Crónica.


(52) Martes 8 de Febrero del año de J. C. 125o, º - -.. =
336 A P E N D I C E V,

ralla y un foso, con lo que quedó su exército dividido en


dos cuerpos (53), de los quales el menos considerable esta
ba acampado sobre el brazo de Achemoun, y el mas nume
roso sobre el otro brazo del Nilo que baxa á Damiata, y
es el mas caudaloso.
En el instante que los Franceses sorprendieron el cam
po de Fakreddin, soltaron los Egypcios, una paloma (54)
con una carta atada debaxo de un ala, avisando con ella á los
habitantes del Cayro su desgracia. Causó esta triste noticia
gran consternacion en aquella Ciudad, y la aumentaron los
fugitivos que llegaban á cada paso, y para recibir los qua
les, estuvieron abiertas las puertas toda la noche; pero ha
biendo llegado tambien una nueva paloma con la noticia de
la victoria ganada á los Franceses, se restableció la tranqui
lidad en el pueblo y la tristeza se convirtió en alegria: los ha
bitantes se felicitaban mutuamente del próspero suceso, y
este se celebró con fiestas públicas.
Luego que Turan Schah recibió la noticia de la muerte
de su padre Neghem Eddin, determinó partir de Huns Kei
fa (55), y en ¿ lo verificó el 15 de la Luna de Rama
dan, acompañado solo de cincuenta de á caballo, y llegó á
Damasco hácia el fin de la misma Luna. Despues de haber
recibido el juramento de fidelidad de todos los Gobernado
res de las ciudades de Syria, salió de aquella Ciudad el
Miercoles 27 de la Luna de Schetial, y se dirigió hácia
el Egypto en donde luego que se supo la noticia de su lle
gada, volvieron los Musulmanes á recobrar su valor. Aun
I1O.

(53), Joinville habla de un cuerpo distinto y separado del del Rey.


y mandado por el Conde de Borgoña.
(54). Esta costumbre de comunicar los avisos por medio de palo
mas, era muy antigua en el Oriente, y no hace 4o años que aun sub
sistia en Alepo, á cuya ciudad comunicaban su arribo los de las naves
que llegaban á Alexandreta por este medio que ya en el dia está en
teramente abolido.
(55) Huns Keifa, ó Husn Keifa es una Ciudad del Diarbekir,
situada á la orilla del Tigris en la península Sbnomar, ó Miaferi-Kein
A P E N; D ICE - V, 337

no se habia declarado en público la muerte de Neghem


Eddin, y el servicio del Sultan se hacia en la forma ordina
ria: sus Oficiales preparaban y servian su mesa como si él
estuviese vivo, y las ordenes salian en su nombre. Goberna
ba la Sultana el Estado, y con su gran talento hallaba recur
sos para todo: luego que supo la llegada de Turan Schah, á
Salck, se transfirió á aquella Ciudad, y despojandose del po
der Soberano, lo entregó en sus manos. Determinó Turan
Schah ponerse al frente de sus tropas, y tomó el camino de
Masora, á donde llego el 15 de la Luna de Zilkaadé (56).
Los Franceses conducian á su campo todo género de provi
siones, y mantenian en él la abundancia por medio de va
rios barcos que despachaban de Damiata. Hallabase enton
ces el Nilo en su mayor altura (57), y aproyechandose de
esta circunstancia, hizo Turan Schah construir muchos bar
cos que divididos en piezas mandó conducir en camellos á
la margen del canal de Mehalé (58), adonde los hizo echar
al agua, y cargados de tropa mandó que se mantuviesen
emboscados. -

Luego que la esquadrilla de los Franceses se dexó ver


delante del canal de Mehalé, salieron los Musulmanes
de su emboscada y se dexaron caer sobre ellos. Al mismo
tiempo que las dos esquadras combatian, sobrevinieron
otros muchos barcos que habian salido de Masora cargados
de soldados Egypcios, y atacaron igualmente á los France
ceses que en vano intentaron evitar este aprieto por medio
- yV de

(56) 8 de Febrero del año de Christo 1 , 5o.


(57) No es posible atinar porque Makrisi dice, que el Nilo esta
ba en su mayor altura, siendo asi que esto era en el dia 8 de Fe.
brero, y que el rio no está en semejante estado hasta el mes de Se
tiembre lo cierto es que la data es cierta, y que Makrisi se halla
conforme con Joinville , que cita el mismo suceso en el Martes de
Carnabal. - -

(58). Es una Ciudad de las principales del Delta, situada á poca


distancia, del gran brazo oriental del Nilo, entre cuyo rio y Mehalé
hay nmuchos canales. -- - .
338 A P E CN (D I C E V.

de la fuga, pues perecieron en la accion Iooo Christianos


entre muertos y prisioneros. , , , , , , , , , º

lº, Las cerseqüelicias de esta victoria fueron haber perdid


-cincuenta y dos barcos cargados de provisiones, quedar in
terceptada la comunicacion por el Nilo entre el campo y
Damiata, y por consiguiente experimentarse en el exército
una escasez de las mas terribles, y como los Musulmanes les
rodeaban por tedas partes, no podian ir adelante ni volver
atras. es e . . .. . . . . . . . . .
º El 1 de la Luna de Zi-l-highet , sorprendieron los
Franceses siete barcos, pero las tropas que conducian, tu
vieron la fortuna de escaparse. No obstante la superioridad
de losEgypcios en el Nilo, intentaron los Franceses hacer
venir un nuevo convoy desde Damiata; pero tambien ca
yó en manos de aquellos, que se apoderaron de treinta
dos de sus barcos, y los conduxeron á Masora el 9 de
a misma Luna. Esta nueva pérdida puso el colmo á los
males de los Franceses, que se vieron en la precision de
proponer al Sultan una tregua : para tratar de la qual
le enviaron Embaxadores. -

Fueron nombrados por parte de aquel Príncipe para


las conferencias, el Emir-Zeineddin, y el Cadi Bedreddin.
Ofrecieron los Franceses entregar á Damiata baxo la con
dicion de que se les cediese en cambio la Ciudad de Je
rusalen y algunas otras de la Syria, pero esta proposi
cion no fué admitida y se cortaron las conferencias.
El Viernes 27 de la Luna de Zi-l-highet (59), que
maron los Franceses todas sus máquinas, y maderas, y
destruyeron casi todos los barcos que tenian en el Nilo
de modo que no pudiesen navegar.
El año 648 de la Egira, en la noche del Martes 3
de la Luna de Mojarrem (6o), decampó todo el exér
- , , , C1

(59) El Viernes 1 de Abril del año de J. C. 12 5o. -

(6o) Joinville dice que este suceso acaeció el Martes despues de la


octava de Pasqua á la tarde. ---
A P E N D I C E V. 339

cito Frances por el camino de Damiata, baxando al mis


mo tiempo por el Nilo algunos barcos que aun habia
conservado. , .. o - «, l
El Miercoles al amanecer (61) advirtieron los Mu
sulmanes la retirada de los Franceses, á los que persi
guieron y atacaron siendo lo mas fuerte del combate en
Faris-Kur, y habiendoles derrotado y puesto en fuga, de
xaron en el campo de batalla Io?) hombres, número que
algunos aumentaron hasta 3o3); y mas de cien mil Escla
vos entre caballería, infantería y vivanderos.
Fué inmenso el botin de caballos, mulos, tiendas, y
otras riquezas que hicieron los Musulmanes, que solo tu
vieron Ioo hombres muertos en esta accion , en la qual
los Esclavos Baharitas mandados por Bibars Elbondok
dari, dieron pruebas de su valor. Retirado el Rey de Fran
cia, seguido de algunos Señores, á una pequeña altura,
se entregó al Eunuco Ghemal Eddin Musun Shalei, ba
xo la ¿
de conservarle la vida; cargaronle con una
cadena de hierro y (62) le conduxeron en este estado á
Masora , en donde fué encerrado en la casa de Ibrahin
Ben Lokman, Secretario del Sultan, y puesto baxo la
guardia del Eunuco Sahil tambien se hizo prisionero en
la misma accion al hermano del Rey, á quien condu
xeron á la misma casa que á su hermano, y el Sultan
mandó se les asistiese con todo lo necesario. *

Incomodaba mucho el gran número de esclavos, y el


Sultan mandó á Seifeddin Josef Ben Iardi, que los hicie
se matar. Todas las noches este cruel ministro de las ven
ganzas de su amo, hacia sacar 3oo á 4oo de las carce
les, y despues de haberlos hecho cortar las cabezas, man
- , o r , o 2 , vv. 2 , , ,, , , da
—. - —i= —-— —- —------ —º -

... 6) . Corresponde al Martes despues de Quasimodo, que fué el 5 de


Abril del año de J. C. 125o.
(62) Joinville no habla de que hubiesen los Sarracenos cargado ál
Rey de cadenas, y solo dice que le amenazaron con el tormentó de los
. Bernicolos que era una especie de cepo. . . . . ... o , - , , , , ..
tº.
N

34o -A P'EN D. I , C E V.

daba arrojar sus cuerpos en el Nilo, en el que perecieron


cien mil Franceses. . . . . . . .
Partió el Sultan de Masora, y fué á Faris-Kur, en
donde hizo armar una soberbia tienda, y construir una
torre de madera sobre el Nilo, y viendose ya desemba
razado de esta molesta guerra, se entregó á todo género
de excesos. - - .

Era demasiado brillante la victoria que acababa de


conseguir para que dexase de comunicarla á todos los pue
blos que vivian baxo de su dominio, y asi escribió al
Emir Ghemal Eddin Ben-Iagmur, Gobernador de Da
masco, una carta de su propio puño concebida en los
siguientes términos.,
, Gràcias sean dadas al Todopoderoso, pues él es el
-, que ha convertido muestra tristeza en alegria : á él solo
, es á quien debemos la victoria: son innumerables los fa
, vores con que se ha dignado colmarnos, y el último
, es el mas estimable: hareis entender al pueblo de Da
, masco, ó mas bien á todos los Musulmanes, que Dios
, nos ha dado una completa victoria sobre los Christia
, nos al mismo tiempo que estos intentaban nuestra per
, dicion. El Lunes primer dia de este año habemos abier
, to nuestro tesoro ..., y distribuido nuestras riquezas á
, nuestros fieles soldados, habiendoles dado armas: habe
, mos llamado á muestro socorro las tribus Arabes, y una
, multitud innumerable de soldados se han alistado en
, nuestras banderas. La noche del Martes al Miercoles,
, los enemigos han abandonado su campo con todo su
, bagaje, dirigiendose hácia Damiata; á pesar de la obs
,, curidad. le habemos perseguido, y treinta mil de ellos
, quedaron en el campo, sin contar con los que se pre
,, cipitaron en el Nilo, en el qual mandamos arrojar los
, innumerables cautivos que habiamos hecho despues de
, haberlos mandado matar: su Rey que se habia retirado
, á Minieck, ha implorado nuestra clemencia, le habemos
, concedido la vida, y mandado hacer los honores corres
, pon
A P E N D I C E V. 34 r

, pondientes á su calidad; y Damiata se ha recobrado. “


Envió el Sultan con esta carta la gorra del Rey, que
se le habia caido durante la accion: era de escarlata y guar
necida de pieles ; pusosela el Gobernador de Damasco
en la cabeza para leer en público la carta, y un poeta
hizo con esta ocasion los siguientes versos. - -

La gorra del Frances con su blancura


Al papel igualaba y el sable fuerte
- Del enemigo con la cruel muerte.
Tiñó con sangre roxa su hermosura. - -

Estaban irritados los espíritus con la vida obscura y re


tirada que hacia el Sultan en Faris-Kur; pues solo se
confiaba de un cierto número de favoritos que habia trai
do consigo de Huns-Keifa, á los quales habia conferido
los principales empleos del Estado, de que habia despo
jado á los antiguos oficiales de su padre. º"
Mostraba sobre todo un implacable odio contra los
Esclavos Baharitas, no obstante lo mucho que habian cón
tribuido á la última victoria. Sus desordenes consumian
las rentas, y para subvenir á la falta de estas, obligóá
la Sultana Schager Eddar, á que le diese cuenta de las
riquezas de Néghem Eddin su padre. Aturdida la Sulta
na con semejante orden , imploró la proteccion de los
Esclavos Baharitas: les hizo presentes los servicios que
habia hecho al Estado en tiempo tan peligroso, y la in
gratitud de Turan Schah que la debia la corona que te
nia sobre su cabeza.
Los Baharitas que ya se hallaban irritados contra Tu
ran Schah, no dudaron en abrazar el partido de la Sul
tana, y resolvieron asesinará aquel Principe, aprovechan
dose para la execucion de este proyecto, del tiempo en
ue estuviese á la- mesa. Bibars Elbondukdari le tiró la
primer cuchillada, que recibida en una mano, pero que solo
le cortó los dedos: huyó al instante el Sultan á guarecerse
en la torre que habia hecho fabricar á la orilla del Nilo,
que distaba poco de su tienda: siguieronle los son: OS,
342 A P E N D I C E V.

dos, y viendo que habia cerrado la puerta, la pusieron


fuego, y aunque todo el exército estaba presente, co
mo este Príncipe era aborrecido generalmente de todos,
nadie salió á su defensa. En vano gritaba de lo alto de
la torre, que abdicaria el trono, y que se retiraria á Husn
Keifa; pero sus asesinos se mantuvieron inflexibles. Fue
ronse apoderando las llamas de la torre, y al cabo se
vió precisado á arrojarse al Nilo; pero habiendosele en
ganchado la ropa al tiempo de caer, quedó suspendi
do por un breve rato , durante el qual recibió algunos
sablazos, y al fin vino á precipitarse en el Nilo, en ¿
dió el último aliento; verificandose asi que el fuego, el
fierro, y el agua, contribuyeron á quitarle la vida. Man
túvose tres dias su cuerpo tendido sobre la arena, sin que
hubiese, persona alguna que se determinase á darle sepul
tura hasta que él Embaxador del Califa de Bagdad ob
tuvo la gracia de hacerle enterrar.
Habia este Príncipe cruel hecho sufocar al subir al
Trono, á su propio hermano llamado Aadel Schah, por
medio de quatro Esclavos Baharitas, y estos mismos qua
tro fueron los mas encarnizados en dar la muerte al Fra
tricida, en quien feneció la Dinastía de los Ayubitas que
habian poseido el Egypto ochenta años baxo el dominio
de ocho diferentes Reyes.
Despues de la muerte de Turan Schah, fué declarada
Soberana del Egypto la Sultana Schager Eddar, siendo la
primera Esclava que ha reynado en este pais. Esta Prin
cesa era (segun algunos) de nacion Turca, y segun otros,
Armenia. Habiala comprado el Sultan Neghem Eddin,
la amaba con tanto extremo que la llevaba consigo á
a guerra, y no la separaba nunca de su lado. Tuvo de
ella un hijo, á quien dieron el nombre de Kalil, pero se
le murió de tierna edad. El Emir Aaz Eddin Aibegh,
Turcoman de nacion, fué nombrado General de las tro
pas; y se acuñó moneda con el nombre de la Sultana.
Eué nombrado aquel para tratar, con el Rey de Fran
. . . .» Cld
A PE N B I C E. v. 343

cia sobre su rescate y rendicion de Damiata, y despues


de varias conferencias y contestaciones, se convinieron en
que los Franceses evacuasen aquella plaza, y que al Rey
y á todos los prisioneros que habia en Egypto , se les da
ria la libertad baxo la condicion de pagar contante la mitad
de la suma en que se conviniesen por su rescate. Man
dó el Rey de Francia al Gobernador de Damiata, que
entregase esta plaza; rehusólo al principio, y fué preciso
expedirle nuevas ordenes. En fin, esta Ciudad despues de
haber estado once meses en poder de los enemigos, vol
vió á entrar baxo el de los Musulmanes. Pagó el Rey
4oo?) monedas de oro, tanto por su rescate como por el
de la Reyna, de su hermano, y de los otros Señores que
estaban con él, y fueron puestos en libertad todos los Fran
ceses que habian sido hechos prisioneros baxo los reyna
dos de los Musulmanes Aadel Ckamil, ShalejNeghem
Eddin, y Turan Schah, que componian el número de 12 Ioo
hombres, y 2o mugeres. - - º * - º *

Pasó el Rey con todos los Franceses á la ribera oc


cidental del Nilo, y se embarcó el Sabado para Acre (63).
El poeta Saaib Ghemal Eddin Ben Matreb, hizo con mó
tivo de la partida de este Principe los siguientes ver
SOS 2

Llevad al Rey Frances si acaso un dia


Le viereis, las palabras de un zeloso º,
De la verdad amante, que esto dice.
Toda la recompensa, el premio todo º
Que el gran Dios os ha dado, fué la muerte,
La confusion, la ruina y el destrozo
De los fieles creyentes del Mesias.
Llegasteis del Egypto al arenoso "- º º
Suelo con lisongeras esperanzas º
- o sº" . . . . . . . . De

(63) Corresponde al Sabado 7 de Mayo del año de J. C. de 12 5o.


Joinville señala el embarco en el Sabado despues de la Ascension. -
344. A P EN D I C E V.

De conquistarlo; ¿pensasteis eran pocos


Sus pobladores débiles y flacos?
, Faciles á vencer: ¡O que orgullosos!
La última destruccion de nuestro Imperio.
Creisteis habia llegado, y que el Trono
Musulman abatido se veria,
Y esta vana esperanza allanó todo.
Vuestra conducta errada en las llanuras
Del Egypto, produxo tal trastorno
En la milicia, que la muerte horrenda
A cada paso les abria los fosos.
¿Qué se han hecho setenta mil soldados?
Estan muertos, heridos, ó bien prófugos.
Oxála Dios inspire en vuestros pechos
Tal designio como este, y que sea pronto
Para la ¿ del Christianismo,
Y auge mayor de Egypto ya dichoso.
En las sacras y varias predicciones
De vuestros Sacerdotes que piadosos
La victoria anunciaban confiabais,
Falsas salieron: id y buscad otros.
Si acaso por vengaros algun dia,
Quereis volver á Egypto, solo os pongo
Delante de la vista que la casa
De Lokman, las cadenas, calabozos,
Y fuertes grillos, se hallan preparados, -

Y el Eunuco Saib muy cuidadoso. -

Con motivo de la rendicion de Damiata se hicieron gran


des fiestas en el Cayro y en todo el Egypto. El exér
cito dexó su campo, y se retiró á la Capital. La Sul
tana regaló explendidamente á sus Oficiales; y sus libe
ralidades se extendieron hasta al menor soldado. , -
Despues de haberse librado el Rey de Francia (64)
fe

(64) Los Egypcios se arrepintieron de haber dexado escapar de entre


sus manos al Rey de Francia; pues corrió muchas veces la voz de
que
A P E N D (I C E «Va 34.5-- a

felizmente de las manos de los Egypcios, resolvió hacer


la guerra al Reyno de Tunez, y para ello se aprove
chó del tiempo en que el Africa se hallaba desolada
por una hambre terrible. Envió un Embaxador al Papa que
los Christianos miran como el Vicario del Mesias, y el Pa
pa le permitió que tomase para esta guerra los bienes de
las Iglesias. Envió igualmente Embaxadores á todos los
Príncipes de la Chr