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La Constitución Política como medio para acabar con la violencia estructural

Laura Melissa Ortiz Bustamante


María Andrea Mendoza
Linda Correa Gonzales
Cristina Pérez Tobón
Santiago Vázquez
Jesús Serrano
Luz Darys del Valle
Gisella Gómez
Ly Carolina Sandoval
Harlinton Castilla
Breiner Bravo

En el presente ensayo se |que se han vivido en Colombia en sus últimos 60 años y como

estos temas han afectado al país en diversas formas que han dejado daños muy difíciles de

reparar. Se intentará entender por qué fue vital para Colombia la creación de una nueva

constitución y si efectivamente la creación de una nueva Carta no solo para el Estado

colombiano, si no para el resto de los países, es el mecanismo para la terminación de la

violencia estructural.

Colombia, es uno de los países que más violencia ha vivido en sus últimos años, dejando

esto, según datos del ministerio del interior más de 260.000 muertos, casi 7 millones de

desplazados, entre otras tragedias. La violencia estructural según el concepto introducido

por Galtung (1969) la define “como aquella que no es cometida por un actor, y se expresa

en una distribución desigual de poder, recursos materiales y, en consecuencia, de

oportunidades de vida” esto quiere decir esta se alimenta de la desigualdad y de la injusticia


social y en base a esto se sustenta y se magnifica cada vez más. Por otra parte, se define el

conflicto como:

“Una incompatibilidad entre conductas, percepciones, objetivos, y/o afectos entre

individuos y grupos, que definen sus metas como mutuamente incompatibles. Puede

existir o no una expresión agresiva de esta incompatibilidad social. Dos o más

partes perciben que en todo o en parte tienen intereses divergentes y así lo

expresan” Marinés Suarez (1996) (p.2)

En el caso de Colombia, se puede percibir, que posee los dos tipos de conflictos, y que si

bien, los conflictos son necesarios en una sociedad y es una manifestación natural del ser

humano, este deja de ser necesario y racional cuando los medios para su fin son la

violencia, física, psicológica, entre otras. De esto surge la pregunta, ¿Qué hacer para acabar

el conflicto? El conflicto, como ya se mencionó, es una manifestación natural del ser

humano, para demostrar inconformidad, entre diferencias de ideales, y de esta manera se

entiende, que el conflicto no se va a acabar y que debe dejar de verse como algo que

simplemente conlleva a la violencia; por otra parte, la violencia si debe tener un fin, y como

esta se debe eliminar, se intenta buscar los medios para dar solución a esta problemática

que ha marcado a Colombia como un país violento con ríos de sangre a lo largo de su

historia. Pero ¿Qué se necesita? ¿se necesita crear más derechos? ¿se necesita penas más

fuertes? ¿un cambio de constitución? La verdad es que, si bien, todas son suplementos de

otras, siempre se tiene la concepción de que el problema es algo ajeno a cada individuo y

que solo lo viven las otras personas, por eso son las otras personas quienes deben

solucionar sus conflictos, y en el caso de la nación colombiana, se deja caer todo el peso

sobre el Estado, volviendo así a este el absoluto responsable y por ende el único actor
pertinente y capaz de acabar con la violencia. En Colombia, se tiene la concepción errada

de que con más y más leyes se van a solucionar los problemas , pero la verdad es que esto

no es así, pues no son las leyes las responsables de la ineficacia de estas, son las

autoridades competentes, quienes no aplican de manera severa sus condenas, y no solo eso,

si no que en un país como Colombia, en donde la corrupción es el pan de cada día e incluso

ya se es posible convivir con ella, la injusticia y la violación de la ley son casi que reglas

del diario vivir de la nación.

Si bien, en Colombia hubo un gran cambio político y social con la creación de la

constitución de 1991, con puntos a favor como lo son convertirse en un Estado Social de

Derecho, en donde ahora el poder reside únicamente en el pueblo, volverse un Estado

descentralizado, incluir los derechos fundamentales de las personas, las libertades de culto,

la inclusión del pluralismo jurídico en normas y sobre todo la protección especial de la paz

como bien lo dice el artículo 22 de la Carta Magna, que decreta “la paz es un derecho y un

deber de obligatorio cumplimiento” (p.3) este último es muestra de que la creación de

nuevas constituciones si pueden amparar en términos legales la protección en cuanto a la

violencia, del mismo en que esta ampara en su constitución en artículo 51 que todos los

colombianos tienen el derecho a una vivienda digna, en su artículo 67 el derecho a una

educación de calidad y en donde se dice que la educación es deber del Estado y esta debe

ser gratuita, son muestra de que en muchos casos, la creación de una constitución es

fundamental para cada tiempo y para el avance de la sociedad,

Juancho………………………………………………………………., nos da a entender con

esto, que evidentemente no nos pueden gobernar, leyes de personas que ya no viven en el

contexto actual, del mismo modo que las leyes actuales no deberían gobernar a las
generaciones de los próximos 100 años, pero, aunque esto sea cierto, Johan Galtuny (s.f)

dice que “la violencia estructural es la exclusión de un grupo social de los beneficios que

supone el Estado debe garantizar” (p.4) y con esto tenemos la otra cara de la moneda en

donde, si bien la constitución ampara, todos estos beneficios que se supone son derecho

legítimo de los nacionales colombianos, ¿por qué este no los garantiza? Pues bien, llegado a

este punto, se quiere mostrar, que la creación de constituciones constantes, la renovación de

las leyes cada que exista el mínimo conflicto, no son el factor más adecuado para resolver

hasta el mínimo conflicto, más bien se debe de tener en cuenta, que la eficacia de una

norma y de la constitución como norma de normas según establece el artículo 4 de la Carta

colombiana, se debe a la eficacia que tengan las autoridades competentes para hacer valer

estas normas y por sobre todo, la no indiferencia del pueblo colombiano ante los atropellos

que se cometen contra ellos, porque si bien la ignorancia de la norma, los convierte en

blancos fáciles de manipulación y sometimiento, el simple hecho de mirar alrededor, mirar

las condiciones sociales, económicas, de salud, de educación, del prójimo, son motivos

suficientes para despertar la solidaridad humana y de esta manera la no conformidad con

los atropellos sociales por parte de las autoridades y del Estado, más no de la constitución y

de las normas que de ella derivan.

Concluyendo así, se entiende que las constituciones son necesarias para que la sociedad

progrese y de esta manera cada vez se incluyan las garantías para los derechos pertinentes

en cada generación de acuerdo a sus necesidades, pero que más que esto se debe de tener

muy claro, que la constitución y sus normas y leyes derivadas, no son el único fin para

acabar con la violencia estructural que en su esencia es corrupción, sino que se necesita más

que eso, se necesita apoyo del pueblo, se necesita un pueblo activo, un pueblo educado, un
pueblo que no se conforme ante las injusticias de sus gobernantes para con sus gobernados,

un pueblo inquieto, no fácil de domar, un pueblo solidario, en donde se preocupe por un

bien colectivo y no un bien individual y en donde se entienda, que no todo los conflictos

conllevan a la violencia y que de esta misma manera, no todos son malos para los progresos

de la sociedad, y con esto, la frase de Estanislao Zuleta (s.f) en su texto Sobre la guerra dice

“que solo un pueblo escéptico sobre la fiesta de la guerra, maduro para el conflicto, es un

pueblo maduro para la paz.” (p.5)


Bibliografia

1. http://www.redalyc.org/pdf/595/59552649011.pdf

2. http://dspace.unia.es/bitstream/handle/10334/3593/0719_Leon.pdf?sequence=3

3. Constitución Política de Colombia 1991

4. Clase Sociedad y Conflicto, universidad del Sinú, profesor Ramón

5. Constitución política de Colombia

6. Texto Sobre la Guerra por Estanislao Zuleta