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El teatro se ha transformado a lo largo de la historia, ha sufrido innovaciones, retrocesos y


estancamientos, pero hay un precepto que no se debe olvidar; la representación teatral
según Jerzy Grotowski: “Aquello que tiene lugar entre el espectador y el actor”.1

Vanguardias históricas

Se conoce como vanguardia, a todo aquello que está adelantado a su tiempo. En el mundo
teatral surgieron las vanguardias como un grito desesperado de expresión, debido a los
acontecimientos sociales, políticos e ideológicos que marcaron diferentes épocas. Desde la
Primera Guerra Mundial hasta la Segunda. Las dos características primordiales de dichas
vanguardias fueron: eran una reacción totalmente anti- naturalista y anti-realista, puesto que
rompían con todas las reglas del teatro clásico y el modelo aristotélico, otra característica
no menos importante es que había un gran rechazo a la sociedad burguesa.

El simbolismo con su creación de atmósferas y la búsqueda de la estilización, el


expresionismo, que surge en Alemania debido a la post-guerra, muestra a un ser humano
perturbado y perdido entre las masas; el dadaísmo, el cual no buscaba decir algo pero lo
decía todo, el surrealismo, siempre buscando liberar al inconsciente, el teatro épico de
Brecht tratando de realizar una especie de “educación” del pueblo, dándole este origen
didáctico al teatro y la utilización del “distanciamiento” entre actor/ espectador, Artaud con
el teatro de la crueldad y su visión de las representaciones como rituales donde el hombre
tiene que regresar a sus raíces para poder surgir; y por último el teatro del absurdo,
mostrando a un ser humano que ha perdido la fe y esperanza después de la Segunda Guerra
Mundial y ha quedado hundido en la trivialidad y la monotonía de su vida debido a una
falta de comunicación interior y exterior. Todas estas son vanguardias históricas, llamadas
así porque han trascendido a lo largo de la historia y fueron las precursoras de las
vanguardias teatrales.

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Grotowski, J. Hacia un teatro pobre.
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Vanguardias teatrales

Años 60’s -70’s, siguen los estragos de la Segunda Guerra Mundial, y las consecuencias de
la Guerra Fría. A pesar de que empieza a vislumbrarse una estabilidad social, debido a la
creación de la OTAN, el Pacto de Varsovia y el Plan Marshall, la población había quedado
con resentimientos y se había creado un carácter “endurecido”.

Los hijos de los sobrevivientes de la guerra, se rebelaron contra cualquier tipo de figura con
autoridad, dígase padres, gobierno, entre otros. De aquí nace la cultura “hippie”, jóvenes
que buscaban una liberación y realizaban movimientos pacifistas, ideología proveniente de
la filosofía oriental. Esta rebelión social, sexual, política, ideológica, se debe a un vacío
espiritual presente en estos jóvenes que buscaban liberarse de la opresión.

Estas ideologías se vieron de igual forma aplicadas al Arte Teatral, esto fue dando forma y
camino a las vanguardias teatrales.

Se tenía una idealización de aplicar lo primitivo en el teatro, viendo cómo repercute la


ideología de Artaud, mencionado anteriormente, pues al igual que él, se pretendía regresar a
modelos y materiales arcaicos, por ejemplo los mitos. Como en los jóvenes, había un
rechazo a lo racional en la visión del mundo, en lo teatral no se aceptaba la organización
social y todo aquello que fuera “material”, esto remonta un poco al rechazo a la burguesía.
El teatro era visto como un laboratorio, con el fin de explorar como era la naturaleza de éste
y la relación entre actor-espectador, para este fin se creía que las formas rituales eran
esenciales para lograr dicha relación. Como en el teatro del absurdo, donde se creía inútil la
utilización de la palabra, en este tiempo existía una desconfianza a ésta, por lo que el teatro
se convirtió en algo más corporal y sonoro. Debido al rechazo de las convenciones
artísticas, los espacios no teatrales fueron muy comunes para las representaciones.

Grotowsky, de quien se hablará en este ensayo, con su Teatro Pobre, Eugenio Barba y su
Antropología Teatral, Peter Brook con el “Espacio vacío” Tadeuzs Kantor y Pina Bausch,
son los exponentes primordiales de las vanguardias teatrales. Todos ellos han dejado huella
en el presente y tienen su origen en las vanguardias históricas.
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Jerzy Grotowsky

Nació en Rzeszów, Polonia el 11 de agosto de 1933. Obtuvo una formación tradicional


teatral (sistema de Stanislavsky). Egresó de la escuela superior de teatro en Cracovia,
Polonia. Se especializó en dirección escénica en el Instituto Estatal de Arte Teatral en
Rusia. En Opole, crea “El teatro de las 13 filas” y en 1960 funda el Teatro Laboratorio, para
experimentar la base fundamental de la comunicación teatral y explorar la relación actor-
espectador. Se dice que su teatro es experimental, pues fue innovador y vanguardista para
su tiempo.

La teoría teatral de Grotowski, a la cual definió como teatro pobre, proclamaba la


eliminación de todos los elementos del teatro, como la iluminación, el vestuario,
maquillaje, etc., no lo creía necesario pues concibió el teatro como una comunión entre
actor-espectador. Estaba en contra de la total dependencia del actor hacia el texto, pues
creía que lo mejor era una mayor participación del público en las representaciones. A pesar
de esto, la mayoría de sus obras estaban basadas en textos clásicos; Fausto (1936), Hamlet
(1964), El príncipe constante (1965), entre otras.

Falleció el 14 de septiembre de 1999, en Italia.

Hacia un teatro pobre

En el teatro se puede prescindir de todo, menos del actor.

La intención de Grotowski no fue crear un método, si no el enseñar diversas técnicas que


ayuden al actor a eliminar todo aquello que le impida su auto transgresión, la cual se
requiere para poder un acto de comunión total.

Cabe aclarar que dentro del Teatro Laboratorio, no existe ningún método ni técnica, y el
mismo Grotowski lo afirmaba. La contribución principal de este director, fue el trabajo del
actor y su cuerpo; este siempre fue el punto clave en el trabajo de investigación del Teatro
Laboratorio, como se mencionó en el contexto, hay un rechazo a la palabra y una
importancia al cuerpo; este debe ser capaz de lograr estados físicos extremos.
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Training actoral

Para Grotowski, no hay método, es un entrenamiento psicofísico el que deben llevar a cabo
los actores, y nunca se termina. También conocido como el training de”la vía negativa”; ya
que lo que buscaba era eliminar la resistencia del organismo del actor. Se busca la
eliminación de bloques de tipo muscular que impiden la reacción creativa y libre del actor.
En general es un proceso espiritual, como aquello que buscaban los jóvenes de los años
60’s -70’s. Grotowski siempre trató de encontrar la relación actor/espectador apropiada
para cada obra que representaba.

Grotowski siempre buscó las intervenciones del actor en el área del espectador, o al revés
para así acortar la distancia física y psíquica y así se pudiera alcanzar la comunión que él
tanto buscaba.

Su relación con Artaud

A pesar de que Grotowski leyera “El teatro y su doble” hasta 1964, cuando ya estaban sus
ideas bien cimentadas, no se puede negar la relación que hay entre ambos. Los dos estaban
fascinados con la cultura oriental y el uso de máscaras del teatro balinés, los dos ggustaban
de representar. Para Grotowski y Artaud el espacio escénico es un lugar sagrado, donde se
realiza una comunión. En general veían a la puesta en escena como un ritual, donde el
hombre regresaba a sus raíces primitivas. Artaud estaba más enfocado a un “trance
cósmico”, mientras Grotowski hablaba de una “transluminación”; la trascendencia de sí
mismo, que tal vez empezaba como un proceso voluntario pero terminaba siendo orgánico.

Conclusiones

“Nos dimos cuenta de que cuando eliminamos ciertos bloques y obstáculos, lo que queda es
lo más elemental y simple, lo que existe entre los seres humanos cuando tienen cierta
confianza en cada uno, y cuando buscan una comprensión que va más allá de la
comprensión por medio de palabras… precisamente en ese punto uno deja de actuar.”2

2
Kumiega, J. “El teatro laboratorio de Grotowski”. En Braun, E. El director y la escena. p. 248.
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El crecimiento físico y espiritual de un actor, es lo que Grotowski dejó como legado, y


devolverle al actor y al espectador la importancia que tiene esa relación que debe haber
entre ellos, no dejarlo en la superficialidad de un espectáculo lindo o vistoso, sino poder
llegar a la psique del actor para que pueda transmitirle todo al espectador.

Grotowski no dejó su teatro en el laboratorio, sino que lo llevó hasta ser un tipo de
“terapia”, una especie de teatro sanador.

Hasta el día de hoy se sigue leyendo, analizando y estudiando la teoría y viendo la práctica
de Grotowski. Sirvió de base para otros, por ejemplo Eugenio Barba, Alejandro
Jodorowsky, Peter Brook, entre otros, que tal vez no hubieran llegado a ciertos puntos si
Grotowski no hubiera adelantado algo de sus conocimientos e investigaciones.

Grotowski con su teatro, no solo representa a una época de revolución espiritual, sexual e
ideológica, donde lo que precisamente se necesitaba era una comunión entre los afectados y
los opresores, que todos se quitaran sus máscaras y fueran ellos mismos. Hacia un teatro
pobre es una visión de lo que se vivía en ese momento, ¿de qué servía la “estabilidad”
económica, social y política que había después de la guerra, si la mentalidad, y la gente
seguía siendo exactamente la misma? En cualquier momento puede haber otra guerra,
puesto que la humanidad seguía siendo pobre espiritualmente, porque aunque se tiene a sí
mismo el hombre no se acepta y no acepta lo que le rodea.

Grotowski, un hombre que no se olvidó de los dos grandes bloques del teatro, el que lo
actúa y el testigo que ve lo que le pasa al que actúa, pero ¿Por qué no intercambiar
papeles?, vivir el momento los dos y llegar a una catarsis y a un reencuentro consigo mismo
y mejor aún un conocimiento, el teatro visto desde un punto terapéutico, no banal, como en
la actualidad es visto el teatro. Es hora de retomar ese camino del teatro.
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Bibliografía

Grotowski, J. (1989). Hacia un teatro pobre. México: S. XXI.

Grotowski, J. (1990). Teatro Laboratorio. Barcelona: Cuadernos ínfimos.

Innes, C. (1992). “Religiones seculares, comunión y mitos. Jerzy Grotowski”. En


Christopher Innes. El teatro sagrado. El ritual y la vanguardia. México: FCE. Pp. 175-193.

Kumiega, J. (1986). “El teatro laboratorio de Grotowski”. En Braun, E. El director y la


escena. Buenos Aires: Galerna. Pp. 239-249.

Sarmiento, S. (Dir. Ed.). (1995). “Grotowski, Jerzy”. En Enciclopedia Hispánica. (Vol. 7)


EUA: Encyclopedia Britannica Publishers Inc.