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El puente más largo de Colombia está en Bogotá

Carlos Andrés Espejo O.

La imagen de los monumentales trancones de las Avenidas Suba, Boyacá y N.Q.S.,


sumada a la incomodidad de los miles de peatones y conductores que a diario transitan
por allí, serán cosa del pasado tras la entrada en operación de las últimas obras del
sistema de transporte masivo Transmilenio.

Y aunque la construcción de la fase II de Transmilenio, que prácticamente recorre la


ciudad de sur a norte, estará lista a finales de este año, algunos tramos ya han sido
habilitados al tránsito vehicular y comenzaron a cambiarle la cara y la movilidad a Bogotá.

Detrás de las polisombras –telas verdes que cubren las áreas en intervención–, ya es
posible advertir la magnitud de la mayoría de las construcciones. De hecho, en los
habituales trancones más de un conductor, pasajero o transeúnte ha cambiado su mal
genio por admiración al observar el avance en las megaestructuras.

Es el caso de la intersección de la Avenida Boyacá por Suba, un enorme complejo


conformado por seis puentes, que sin estar listo se perfila desde ya como la estructura de
tránsito vehicular más grande del país. La construcción, incluso, es tres veces y media
más grande que el cruce de la calle 94 por Autopista Norte, otra de las megaobras de la
capital.

Ingenio colombiano

Y no es para menos, pues la distancia de los seis puentes sumada se acerca a los 1.870
metros, sólo en estructuras elevadas. Cuando esté terminada el área total de la
construcción superará los 3.200 metros, y conectará el tráfico vehicular que circula por las
Avenidas Boyacá y Suba en todas las direcciones sin alterar la movilidad.

“Cuando se comenzó a estudiar la obra, uno de los aspectos más complejos fue el manejo
del tránsito que circula por el sector. Para una construcción de esta magnitud era
necesario alquilar unas grúas gigantescas, y como no estaban en el presupuesto
diseñamos un sistema conocido como dobelas para ensamblar la estructura por pedazos.
Algo así como ponerle alpargatas a la tecnología de punta”, sostuvo Gregorio Rentería,
ingeniero encargado del proyecto y los cálculos estructurales de la obra.

Con este sistema, que cuenta con una serie de tarimas corredizas sobre las que descansan
los materiales, cada cinco días de obra los puentes crecen 7 metros. “Cada dobela es
fundida a la estructura y así sucesivamente se va avanzando en las obras”, anotó
Rentería.

Roca sólida

Pero los problemas de la construcción fueron mucho más allá del manejo del caos
vehicular. La ingeniería del proyecto también tuvo que sortear complicaciones como la
reubicación de redes y el estudio pormenorizado de los suelos que soportan la estructura.

“Desde el punto de vista sísmico, el diseño es bastante complejo, pues los puentes están
localizados en la transición entre la zona de suelos blandos de la ciudad en la punta sur y
la roca sólida en la punta norte”, apuntó Carlos Iván Gutiérrez, director del Instituto de
Desarrollo Urbano, IDU.

Así las cosas, una vez construidos, los seis puentes serán literalmente enhebrados por
gruesos cables que serán tensionados para preforzar la estructura y hacerla
sismorresistente. “Es como tener un puente con memoria, diseñado para soportar pesos
atípicos y condiciones adversas como temblores”, dijo el ingeniero Gregorio Rentería.

Y aunque los puentes de la intersección estarán en operación en septiembre de este año,


en febrero serán habilitados los dos primeros –los de Transmilenio– para que el tráfico
mixto circule mientras las obras avanzan.

Para Carlos Iván Gutiérrez será como cuando una mariposa sale de su crisálida y
comienza a mostrar su belleza por partes. “La ciudad además se verá beneficiada porque
tendrá una segunda línea completa de transporte masivo de sur a norte, desde Bosa hasta
Suba”.

Las obras, a cargo del Consorcio AIA Styma, avanzan a toda marcha. Esa es la meta de
los 300 obreros que trabajan en la megaestructura, durante 24 horas, para que el puente
más largo del país sea una realidad.

Las otras obras

– La Fase II de Transmilenio es un conjunto de grandes obras como la del canal de El


Campín, por ejemplo, que fue revestido en concreto.

– El intercambiador de la calle 13 con N.Q.S. tendrá un túnel peatonal y una plazoleta.


También está el Patio de la Hoja, en la 19 con N.Q.S., que desde el aire se ve como una
gran hoja.

– Adicional a estas obras, se completará la Avenida Ciudad de Cali en el tapón del barrio
Japón, se arreglará la salida a Villavicencio y se continuará la ampliación de la carrera 11
en la calle 100.

– El IDU construirá ciclorrutas en los barrios para conectarlas con la alameda El Porvenir,
y puntos de transferencia en Transmilenio para generar una intermodalidad entre estos
dos sistemas de transporte.