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AL JUZGADO DE PRIMERA INSTANCIA DE MADRID

IGNACIO AGUILAR FERNÁNDEZ, procurador de los tribunales, en


nombre del AYUNTAMIENTO DE SANTIAGO DE COMPOSTELA (A Coruña),
con domicilio en Praza do Obradoiro nº 1 de dicha ciudad, cuya representación
acredito por medio de copia del poder judicial que se otorgó a mi favor
–documento nº 1- y con la asistencia del letrado XOAQUÍN ENRIQUE
MONTEAGUDO ROMERO, director de la Asesoría jurídica de la citada
Corporación y letrado del Colegio Provincial de Abogados de A Coruña (nº
543), en cumplimiento del acuerdo adoptado por la Junta de Gobierno Local
adoptado en sesión de 27 de octubre de 2017 -de que adjunto certificación
como documento nº 2-, comparezo ante el juzgado y expongo:

Que interpongo demanda de juicio ordinario contra Da. Mª CARMEN


FRANCO Y POLO, mayor de edad y con domicilio en la calle Hermanos
Bécquer nº 8 de esta ciudad de Madrid.

El proceso versa sobre acción reivindicatoria con relación a dos


esculturas románicas atribuidas al Maestro Mateo y su cuantía es, a nuestro
juicio, indeterminada.

Basamos la demanda en los siguientes hechos y fundamentos jurídicos:

HECHOS

PRIMERO. OBJETO DE REIVINDICACIÓN Y TÍTULO DE DOMINIO

1. El Ayuntamiento de Santiago de Compostela adquirió el 4 de junio de


1948, por medio de contrato de compraventa que se formalizó en escritura
pública otorgada ante el notario de dicha ciudad Sr. Rey Feijoo y Raviña y con
el nº 435 de su protocolo, dos estatuas que aparecen descritas del siguiente
modo:

“… la otras dos, sedentes, del Maestro Mateo, figurando dos personajes del Antiguo
Testamento, las cuales debieron estar adosadas en el pórtico exterior de la Catedral y, al
alzarse la nueva fábrica de la misma, fueron retiradas dichas estatuas.”

Las esculturas se adquirieron de D. Santiago Puga Sarmiento, conde de


Ximonde, “para el Patrimonio Artístico de esta Ciudad” y por ellas, junto a otra
tercera objeto del mismo contrato, el Ayuntamiento abonó el precio de sesenta

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mil pesetas. Véanse las cláusulas primera y segunda de la parte dispositiva de
la compraventa.

La cláusula tercera del contrato contiene una condición impuesta por el


vendedor que es del siguiente tenor:

“Tercera. Condiciona D. Santiago Puga Sarmiento la venta expresada a que las


estatuas que son objeto de la misma permanezcan indefinidamente en el patrimonio del
Excmo. Ayuntamiento de Santiago de Compostela, de manera que si por cualquiera
circunstancia dichas estatuas salieran del patrimonio municipal, ya sea por enajenación,
donación, concesión de depósito o cualquiera otra posible manera, la Corporación Municipal
deberá indemnizar la cantidad de cuatrocientas mil pesetas, que deberá abonar al propio D.
Santiago Puga Sarmiento, en su defecto, a los hijos y nietos del mismo, por derecho de
representación y, a falta de unos y otros, a las Instituciones Benéficas, por partes iguales, que
entonces existan en Santiago, teniendo personalidad para hacer las reclamaciones oportunas,
que procedan, los representantes de dichas Instituciones y la Comisión municipal de
Beneficiencia.”

Acompaño copia notarial de la citada escritura como documento nº 3.

2. El contrato de compraventa fue precedido del correspondiente


expediente administrativo en que se decidió la adquisición, del que se
acompaña copia como documento nº 4. Este expediente se inició con los
acuerdos del Pleno de la Corporación del Ayuntamiento de Santiago de
Compostela adoptados en sesiones de los días 30 y 31 de mayo, y 2 y 3 de
junio de 1947 en los que se puede leer:

“Por el Sr. Alcalde Presidente se propone la adquisición de dos estatuas que forman
parte de un lote en el que figuran algunas procedentes del antiguo Pórtico de la Gloria y,
según informes, el actual propietario facilitaría dos estatuas al municipio en la cantidad de
30.000 pesetas. Se condiciona esta propuesta a que una Comisión nombrada por el Excmo.
Ayuntamiento y con los asesoramientos que estime necesarios estudie y decida la
conveniencia de adquirirlas con motivo de ornamentación, con destino a una plaza, un paseo o
algún otro lugar estratégico de la ciudad. El Pleno presta su aprobación a la propuesta de la
Alcaldía nombrando para constituir la Comisión al 1º teniente de alcalde D. Juan Miguel
Daporta González y al gestor D. Antonio Asorey González y se invita a formar parte de la
misma al conocido arqueólogo de esta ciudad D. Jesús Carro García, quedando firme el
acuerdo de adquirir las dos estatuas en la cantidad máxima de 30.000 pesetas, siempre que el
informe de la Comisión sea favorable.”

Véase la certificación del citado acuerdo de 4 de junio de 1947 que


figura en la página nº 7 del citado expediente administrativo.

En cumplimiento de dicha resolución, la Comisión prevista en el anterior


acuerdo plenario propuso, con fecha 23 de julio de 1947, lo siguiente:
“…examinadas por esta Comisión las dos estatuas de que se tiene conocimiento y que
pueden adquirirse en condiciones ventajosas para el erario municipal y otra más que el mismo
propietario estaría dispuesto a ceder, después de haber puntualizado la cantidad en que tal
compra podría llevarse a efecto, propone a esa Alcaldía la adquisición de tres estatuas de

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marcado mérito en la cantidad de sesenta mil pesetas… bien entendido que tal proposición de
venta la hace condicionándola a que nunca habrán de salir de esta ciudad, pues tal venta la
hace con objeto de enriquecer con las referidas estatuas el patrimonio municipal de Santiago
de Compostela…”

Véase esa propuesta en la página nº 9 del expediente administrativo.

En una sesión posterior de 15 de noviembre de 1947 el Pleno de la


Corporación decide solicitar el informe de varios técnicos para “una vez
conocido por la Corporación, adoptar la resolución que se estime más
conveniente”. Véase la diligencia que consta en el reverso de la página nº 9 del
expediente administrativo.

A continuación se solicitó el informe del conocido escultor compostelano


D. Francisco Asorey González y del Comisario de la Zona del Patrimonio
Artístico Nacional en Santiago D. Manuel Chamoso Lamas (páginas nº 10 y 11
del expediente administrativo).

El Sr. Asorey dictaminó con fecha 19 de febrero de 1948:


“… Que las (estatuas) sedentes son dos personajes del Antiguo Testamento que
debieron estar adosadas el el pórtico exterior… que al alzarse la nueva fachada fueron
retiradas…

Son del Maestro Mateo porque la medida de sus proporciones obedece a las que se
requieren para dicho lugar por la comparación con las existentes; hay en el Pórtico las
características de factura escultórica obedecen en sus rostros, manos, pies y ropajes a las
actuales que antes cito y para completar mi afirmación solo les falta el policromado que sería
complemento de todo lo dicho…

Celebraría que dichas estatuas quedasen en esta Ciudad para la admiración de todos
los amantes de las bellas artes y felicitando al Excmo. Ayuntamiento por tan meritoria labor que
así se hace grandes a los pueblos.”

Por su parte el Sr. Chamoso Lamas señala con fecha 20 de febrero de


1948:
“…Las dos primeras esculturas mencionadas, que representan personajes bíblicos
envueltos en holgados ropajes forman parte de una misma obra y, por su disposición, puede
asegurarse pertenecen a una portada o pórtico de varios tramos. En cuanto a su factura y
calidad artística, permite clasificarlas como valiosísimas obras del mejor período de la escultura
románica en España, es decir, mediados los años del último tercio del siglo XII…

No es difícil adivinar su procedencia de origen fijando no solo la obra a que perteneció


sino también la intervención de la mano que les dio forma. Son obra del Maestro Mateo y, con
cuatro más, alguna fragmentada, que se conservan en el Museo Diocesano de Santiago,
pertenecieron al Pórtico de la Gloria y de él a la parte que constituía la responsión al frente
actual y que fue desmontada el año 1738, cuando comenzaron las obras para la erección de la
actual fachada del Obradoiro bajo la dirección del Maestro Fernando de Casas y Novoa.

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Tratándose pues con absoluta certeza de obras de tan elevada calidad artística, que
permite juzgarlas como de primerísima categoría, y vistas las tasaciones oficiales, siempre
parcas, en esta clase de obras, y sobre todo teniendo en cuenta que su situación en Santiago,
precisamente al lado de la maravillosa obra del Maestro Mateo, las hace bajar de apreciación,
así como por su estado actual consecuencia de siglos pasados a la intemperie, pues en otras
plazas como piezas únicas sería indudable la alza de su valor, puede señalárselle a cada una
el precio de sesenta mil pesetas, puesto que por la importancia y estado de ambas no cabe
diferenciarlas en su tasación, suponiendo por tanto un total de ciento veinte mil pesetas…

… en el caso que nos ocupa se trata de obras de primera categoría de resonancia


universal en la Historia del Arte, difícilmente pueden vacilar en la apreciación de su valor…”.

Véanse eses informes en las páginas nº 12 a 14 del expediente


administrativo de que venimos hablando.

A continuación, el Pleno de la Corporación, en sesión de 3 de abril de


1948, decide por unanimidad la adquisición de las dos estatuas (y una tercera)
facultando a la Comisión Permanente del Ayuntamiento para que determine el
sitio en donde han de ser colocadas. Véase en este sentido la diligencia del
secretario de la Corporación de 7 de abril de 1947 en la página nº 14 (y su
reverso) del expediente administrativo.

En resumen, el Ayuntamiento de Santiago de Compostela adquirió el


dominio y entró en posesión de las dos esculturas citadas en la citada fecha de
4 de junio de 1948, y éstas quedaron instaladas en una escalinata de acceso a
las plantas superiores del Palacio de Rajoy, Casa consistorial o sede de la
Corporación, situado en la propia Praza do Obradoiro s/n, frente a la Catedral.

En definitiva, las dos citadas esculturas que, como vimos, eran parte
integrante del patrimonio histórico-artístico nacional, pasaron al patrimonio del
Ayuntamiento de Santiago de Compostela con la naturaleza de bienes de
dominio público e incorporadas al edificio de la Casa Consistorial.
Acompañamos nota informativa del Registro de la Propiedad y certificación
catastral -documentos nº 5 y 6- con relación a la titularidad dominical por parte
del Ayuntamiento del Palacio de Rajoy, que –como es notorio- constituye la
sede de la Casa Consistorial de la Corporación desde hace más de doscientos
años.

SEGUNDO. DETENTACIÓN ILEGÍTIMA DE LAS ESCULTURAS POR


LOS PADRES DE LA DEMANDADA Y POR ESTA ÚLTIMA

1. En los archivos de la Corporación no constan trazas de acuerdo,


resolución o negocio jurídico alguno en virtud del que las obras de arte que nos
ocupan pasaron a manos de los padres y causantes de la demandada, los
fallecidos cónyuges D. Francisco Franco Bahamonde y su esposa Da. Carmen
Polo y Martínez-Valdés.

4
Acompañamos para acreditar esta circunstancia el informe elaborado
por el doctor en Historia Contemporánea y especialista en movimientos
sociales, historia de las instituciones y represión en Galicia durante el
franquismo D. Ricardo Gurriarán Rodríguez -documento nº 7.

2. Dicho informe explica como las informaciones por vía oral obtenidas
por el citado investigador refieren que el 25 de julio de 1954, con motivo de la
celebración del Año Santo Jacobeo, D. Francisco Franco Bahamonde –que,
como es notorio, ejerció el cargo de Jefe del Estado desde la guerra civil hasta
su fallecimiento en 1975- acudió a la ciudad de Santiago, acompañado de su
esposa, para la tradicional ofrenda al Apóstol que se celebra en la Catedral en
ese día e inaugurar el Parador de Santiago en el Hostal de los Reyes Católicos,
que había sido objeto de rehabilitación. Este evento aparece recogido en la
prensa gallega, por ejemplo en La Voz de Galicia de 27.07.1954, de cuya
edición acompañamos dos noticias de que adjuntamos copia –documentos nº 8
y 9- que obtuvimos de la sede digital de dicho periódico
https://quiosco.lavozdegalicia.es/historico.htm?fechaNavegacion=27-07-
1954&publicacion=La%20Voz%20de%20Galicia&edicion=A%20CORU%C3%9
1A

bajo el título “El Caudillo presentó la Ofrenda Nacional al Apóstol” y “La medalla
de honor entregada a S.E.” (en la primera página) y bajo los subtítulos
“Llegada al Ayuntamiento” y “Condecoraciones al Caudillo y su esposa” en la
página cuatro.

Entre los actos protocolarios de ese día, a lo largo de la mañana los


Sres. Franco y Polo fueron recibidos por la Corporación en el Palacio de Rajoy,
en cuyo salón de sesiones les entregó a él la Gran Medalla de Oro de la
Ciudad y a ella el título de Dama de Honor. El evento tuvo lugar en la primera
planta o planta noble de la Casa Consistorial y la Sra. Polo centró su atención
en las dos estatuas del Maestro Mateo, mostrando un interés muy insistente
por ellas al alcalde D. Enrique Otero Aenlle –que desempeñó el cargo de 1949
a 1957- y sugiriéndole de forma inequívoca su deseo de poseerlas.

A los pocos días, el alcalde, movido por el deseo de complacer a la


esposa del Jefe del Estado e impelido a ello por los miembros de su séquito,
por vía de hecho, sin adoptar ningún tipo de acuerdo ni guardar formalidad
alguna (que, por otra parte, como veremos, serían radicalmente ilegales),
decide complacer a la Sra. Polo y envía las esculturas al Pazo de Meirás (en
Sada, cercanías de A Coruña), residencia de verano del matrimonio, donde al
parecer estuvieron algunos años hasta que posteriormente pasaron a la
denominada Casa Cornide, palacio urbano del siglo XVIII situado en el centro
de A Coruña, que al parecer es propiedad de la familia Franco-Polo en virtud
de obsequio que les hizo D. Pedro Barrié de la Maza, Conde de Fenosa.

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Dado el prolongado plazo de tiempo transcurrido desde aquellas fechas
–más de 60 años- nos es imposible ofrecer prueba testifical directa de los
hechos que acabamos de relatar.

Lo que se puede afirmar con plena certeza es que en la Exposición


Internacional de Arte Románico que tuvo lugar en Santiago de Compostela en
1961, en el Palacio de Gelmírez, las piezas reivindicadas aparecen expuestas
con los números 1674 y 1675 del catálogo con sendos carteles en los que pone
“Propiedad de Su Excelencia el Jefe del Estado”, como veremos más abajo.

3. En cualquier caso, lo jurídicamente relevante es que los esposos


Franco Bahamonde y Polo Martínez-Valdés primero y después la demandada,
como heredera de los mismos, detentaron y detentan las citadas estatuas de
forma ilegítima y sin ningún título para ello, hasta el punto de que la propia
entrega de las mismas constituyó, sin lugar a dudas, un delito de malversación.

4. Como es fácil colegir, en vida del padre de la demandada, por su


condición de jefe del Estado de un régimen autoritario y dictatorial, era
impensable e imposible que la Corporación municipal de Santiago de
Compostela requiriese la devolución de las esculturas, dada su absoluta
subordinación política y jurídica a aquella autoridad.

5. Los hechos relatados pueden ser objeto de interpretaciones jurídicas


alternativas:

a) O el alcalde de Santiago de Compostela cedió temporalmente el uso


de las esculturas a los padres de la demandada en atención a la singular
condición de jefe del Estado de D. Francisco Franco y, una vez fallecido éste y
perdido aquel cargo, la demandada debe proceder a su devolución.

b) O el alcalde de Santiago de Compostela “regaló” las esculturas al


entonces jefe del Estado y su esposa.

Evidentemente, no consta el presunto “animus donandi” por ninguna


parte pero, por otro lado, por mucho desconocimiento del derecho que se le
pueda atribuir al entonces alcalde D. Enrique Otero Aenlle –que era catedrático
de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Santiago por aquellos tiempos
y más tarde fue gobernador civil de las provincias de Lugo (1957-1961) y de
Salamanca (1961-1968), aparte de Oficial de Farmacia Militar-, éste tenía que
ser consciente de la radical ilegalidad de una posible donación o “regalo” –sin
expediente ni acuerdo previo alguno-, por lo que sería perfectamente posible
interpretar su acto como una simple cesión de uso temporal de las esculturas a
la persona que desempeñaba la Jefatura del Estado. Por otra parte, la propia
Jefatura del Estado debía conocer la naturaleza ilegal del regalo o donación.

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Véase el perfil biográfico del Sr. Otero Aenlle –documento nº 10-
obtenido de la sede digital de la Real Academia Nacional de Farmacia
www.ranf.com/académicos/académicos-de-número/anteriores/1121-excmo-sr-
d-enrique-otero-aenlle.html

En cualquiera de los casos, se tratase de una cesión de uso o de una


entrega a título de “regalo”, entendemos que la demandada carece de título
legítimo para detentar las citadas esculturas y está obligada a devolverlas al
Ayuntamiento de Santiago de Compostela.

TERCERO. IDENTIFICACIÓN DE LAS ESTATUAS OBJETO DE


REIVINDICACIÓN

La identificación de las dos estatuas románicas que detentaron los


causantes de la demandada y en la actualidad ella misma con las que adquirió
el Ayuntamiento de Santiago de Compostela en 1948, y se incorporaron como
bienes de dominio público al patrimonio municipal, se acredita por medio de
informe pericial elaborado por el catedrático de Historia del Arte de la
Universidad de A Coruña, D. Ramón Yzquierdo Perrín, que se adjunta como
documento nº 11.

El Sr. Yzquierdo Perrín es un investigador de reconocido prestigio con


especial dedicación al Arte Medieval y, en particular, a la Catedral de Santiago
de Compostela, con relación a la que realizó numerosos estudios.
Acompañamos para acreditarlo el resumen de su curriculum publicado por la
Real Academia Gallega de Bellas Artes de la que es miembro –documento nº
12-, obtenida en la sede digital de dicha Institución
http://www.academiagallegabellasartes.org/gestor/archivos/CURRICULUMDER
AMONYZQUIERDOPERRIN_esp.pdf

Del informe del Sr. Yzquierdo Perrín interesa destacar los siguientes
párrafos:
“Donde hoy se levanta la fachada del Obradoiro hubo otra medieval que formaba parte del
conjunto del Pórtico de la Gloria, tanto por su organización arquitectónica como por el
programa iconográfico desarrollado en sus puertas. Esta fachada, en particular sus portadas,
permanecieron hasta que en los comienzos del siglo XVI el cabildo acuerda cerrarlas con unas
hojas de madera… Las obras que se realizaron modificaron la antigua portada y entonces
debieron de retirarse las estatuas-columna que estaban colocadas en ella.

Las estatuas-columna procedentes de la antigua portada que se conocen representan a los


reyes bíblicos David y Salomón, posteriormente colocadas en el pretil de la fachada del
Obradoiro,… Además de estas dos figuras se conocen otras cinco y la cabeza de una sexta,
así como la de un posible rey que, en mi opinión, no se encontraba en la fachada occidental
medieval catedralicia…. las dos restantes son objeto de este informe.

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La primera noticia sobre estas figuras se debe a Fermín Bouza Brey, quien las localizó en el
pazo de Ximonde, propiedad de don Santiago Puga Sarmiento, sito en el municipio de Vedra,
-A Coruña-. A ellas les dedicó el artículo: “Dúas obras escultóricas do Mestre Mateu”, publicado
en el “Boletín de la Real Academia Gallega”, Año XXVIII, número 247 de 1º de abril de 1933,
páginas 149-153. En la 150 y 151 se ven las primeras fotografías de estas piezas. Son dos
estatuas sedentes, con largas barbas, que sostienen sendas cartelas desplegadas y visten el
manto y túnica habituales en las figuras medievales. Una, la que Bouza identifica como “fig. 2ª”,
presenta una fractura que la divide en dos fragmentos. Especula el autor de este artículo que
ambas fueran trasladadas al pazo de Ximonde en el último tercio del siglo XVIII y aunque duda
sobre su identificación cree que representan a dos personajes del Antiguo Testamento y hace
una atinada descripción. Sus medidas básicas son similares a las de los reyes David y
Salomón antes citados. Hasta 1947, año en el que se iniciaron los trámites para su venta, nada
más se sabe de estas esculturas que permanecieron en el mencionado pazo y en poder de su
propietario.”

A continuación el Sr. Yzquierdo Perrín relata el proceso de adquisición


de las esculturas en los años 1947 y 1948 a que hicimos referencia en el hecho
primero anterior. Y continúa:

“No consta la fecha en la que las esculturas se incorporaron al patrimonio municipal que,
presumiblemente, debió de ser inmediato, ni tampoco he localizado el documento en el que se
determina el destino que se les dio al incorporarse a él. Tengo, no obstante, la noticia verbal de
personas de edad en 1986-1987, cuando estudié este proceso, que se colocaron en una
escalera de la sede del Ayuntamiento, en el palacio de Raxoi. En este lugar debieron de
permanecer hasta una fecha ignorada pero anterior a la exposición “El Arte Románico”,
organizada por el Gobierno Español bajo los auspicios del Consejo de Europa que tuvo lugar,
simultáneamente, en Barcelona y Santiago de Compostela en 1961.

En el catálogo de esta exposición se mencionan sendas fotografías de tales esculturas


expuestas en la planta baja del Palacio de Gelmírez con los números 1674 y 1675, página 490
del citado catálogo. La 1674 figura como: “Profeta o Apóstol”, granito, de igual módulo que las
dos anteriores. Lleva la cartela en el lado derecho: Propiedad de Su Excelencia el Jefe del
Estado. Pazo de Meirás (La Coruña). De la 1675 dice: “Profeta o Apóstol”, granito, forma pareja
con el anterior. Lleva la cartela en el lado izquierdo: Propiedad de Su Excelencia el Jefe del
Estado. Pazo de Meirás (La Coruña). Parece, pues, que entre 1948 y 1961, en momento y por
razón imprecisa, al menos para el autor de este informe, las dos figuras adquiridas por el
Ayuntamiento de Santiago al conde de Gimonde que pertenecieron a la fachada medieval de la
catedral pasaron al entonces Jefe del Estado.

Con posterioridad a este dato ambas figuras fueron trasladadas a la Casa de Cornide, en la
ciudad de A Coruña también perteneciente a los herederos del general Francisco Franco, en
donde las conserva adecuadamente la mencionada Excma. Sra. Dña. Carmen Franco Polo,
quien las ha cedido en reiteradas ocasiones, en préstamo temporal, para ser exhibidas en
diferentes exposiciones, siendo la última la que se exhibió, con gran asistencia de visitantes, en
el Museo del Prado, de Madrid, entre finales de 2016 e inicios de 2017 y, actualmente, en la
misma exposición en el salón superior del Palacio de Gelmírez de Santiago de Compostela.”

Y concluye finalmente:
“CONCLUSIÓN: A mi juicio, después de los estudios que he dedicado a estas dos estatuas,
así como a otras que formaron parte de la desaparecida fachada medieval de la catedral de
Santiago de Compostela, objeto de artículos publicados en 1988 y 2013 en revistas científicas,

8
son las cedidas por la Excma. Sra. Dña. Carmen Franco Polo para la exposición dedicada al
“Maestro Mateo”, que adquirió en 1948 el Ayuntamiento de Santiago de Compostela al conde
de Gimonde”.

En informe pericial aludido adjunta como anexo las fotografías de las dos
estatuas que son las que aparecen con los títulos “Abraham (Atr.)” e “Isaac
(Atr.)” en el Dossier informativo de la Exposición temporal del Maestro Mateo
actualmente abierta en el Pazo de Xelmírez de la Catedral de Santiago de
Compostela y que se obtuvo en su sede digital – de que se acompaña copia
parcial como documento nº 13
http://catedraldesantiago.es/wp-content/uploads/2017/08/Dossier-para-prensa-
Expo-Mateo-Xelmi%CC%81rez-2017.pdf

CUARTO. REQUERIMIENTO PREVIO A LA DEMANDADA

Con carácter previo a la interposición de esta demanda, el alcalde de


Santiago de Compostela requirió a la demandada para que devolviese las
esculturas objeto de reivindicación sin obtener contestación alguna. Véase
copia del citado requerimiento y del justificante de su recepción –documento nº
14.

QUINTO. RELEVANCIA PÚBLICA DE LA CUESTIÓN OBJETO DE


LITIGIO

La reclamación del Ayuntamiento de Santiago de Compostela sobre la


devolución de las dos estatuas románicas del Maestro Mateo ha sido objeto de
múltiples apoyos por parte de colectivos y asociaciones privadas, así como de
instituciones públicas (entre ellos innumerables ayuntamientos de Galicia) de
las que podemos citar el Parlamento de Galicia y el Congreso de Diputados
–que adoptaron sendos acuerdos por unanimidad-, lo que constituye buena
prueba de la relevancia de la cuestión objeto de debate. Adjuntamos copias de
los acuerdos parlamentarios citados como documentos nº 15 y 16, que
obtuvimos de las sedes digitales
http://www.es.parlamentodegalicia.es/sitios/web/BibliotecaBoletinsOficiais/B100
209.pdf
y
http://www.congreso.es/public_oficiales/L12/CONG/BOCG/D/BOCG-12-D-
242.PDF

Finalmente, el Pleno de la Corporación del propio Ayuntamiento de


Santiago de Compostela, en la sesión celebrada el día 21 de septiembre de
2017, acordó por unanimidad que se promoviese el procedimiento oportuno

9
para recuperar las dos estatuas de las que venimos hablando. Acompaño
certificación de dicho acuerdo como documento nº 17.

FUNDAMENTOS JURÍDICOS

La acción reivindicatoria que se ejercita es competencia de la jurisdicción


civil, de conformidad con los arts. 9.2 y 21 de la Ley orgánica del poder judicial,
en relación con el 3.a) de la Ley reguladora de la jurisdicción contencioso-
adminsitrativa. Y el conocimiento del asunto corresponde a los juzgados de
primera instancia de Madrid, conforme a los arts. 45 y 50 de la Ley de
enjuiciamiento civil (en adelante, LEC).

II
El proceso se tramitará como juicio ordinario de acuerdo con el art. 249.2
de la LEC.

III
El Ayuntamiento de Santiago de Compostela tiene capacidad para ser
parte en virtud de lo dispuesto por los arts. 6 y 7 de la LEC, en relación con el
art. 5 de la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las bases de régimen local
(en adelante, LBRL).

También tiene legitimación activa para el ejercicio de la acción como


dueño de las esculturas litigiosas (art. 10 de la LEC) y la demandada está
legitimada pasivamente por ser la persona que detenta dichos bienes sin título
legítimo para ello.

IV

El art. 348.2 del Código civil dispone


“El propietario tiene acción contra el tenedor y el poseedor de la cosa para
reivindicarla.”

Y la doctrina jurisprudencial del TS (por todas, STS 25.06.1998) ha


definido esa acción reivindicatoria como

“La acción que puede ejercitar el propietario que no posee contra el poseedor que
frente al propietario no puede alegar un título jurídico que justifique su posesión”

10
Y precisado (por todas, STS 28.03.1996)

“La acción reivindicatoria exige, como es sabido, acreditar el título de dominio,


identificar la cosa reclamada y demostrar que ésta es poseída por el demandado sin título o
con título de inferior categoría al que ostenta la parte actora.”

El Ayuntamiento de Santiago de Compostela es dueño en pleno dominio


de las esculturas reivindicadas en virtud del contrato de compraventa otorgado
en escritura pública de 4 de junio de 1948. Y dichas esculturas se incorporaron
al patrimonio municipal en calidad de bienes de dominio público por estar
afectas al servicio público –pasaron a ser parte integrante de la Casa
Consistorial-, sin perjuicio –como veremos- de su carácter de bienes del
patrimonio histórico-artístico nacional.

La Ley de bases de régimen local de 17 de julio de 1945 (BOE nº 199,


de 18.07.1945) –vigente cuando se adquirieron las estatuas- establecía en su
base 19:

“Los bienes municipales se clasifican en bienes de dominio público y patrimoniales. Los


bienes de dominio público son de uso y de servicio público; los patrimoniales son de propios y
comunales.
Son bienes de uso público los caminos, plazas, calles, paseos, aguas fuentes y obras
públicas de servicio general cuya conservación y policía sean de competencia del Municipio.
Son bienes de servicio público los que el Municipio destina al cumplimiento de fines de
interés público, como mataderos, escuelas, mercados, lonjas, casas consistoriales y otros…
Los bienes de dominio público, mientras conserven este carácter, y los comunales son
inalienables, imprescriptibles e inembargables. …”.

Estas disposiciones se reproducen de forma prácticamente literal en los


arts. 182 a 185 de la Ley de administración local de 16 de diciembre de 1950
(BOE nº 363, de 29.12.1950) y en el Texto refundido de la Ley de régimen local
aprobado por Decreto de 24 de junio de 1955, esta última vigente -en los que
nos atañe- hasta que se aprobó la actual LBRL de 1985.

En concreto, los arts. 185 y 188 de la Ley de administración local de 16


de diciembre de 1950 y del Texto Refundido de 1955 reiteraban:

“Artículo 185. Son bienes de servicio público los que el municipio destine al
cumplimiento de fines de interés público como Casa Consistoriales, Mataderos, Mercados,
Lonjas, Escuelas y otros análogos.”

“Artículo 188. Los bienes de dominio público, mientras conserven este carácter, y los
comunales, serán inalienables, imprescriptibles, e inembargables, y no estarán sujetos a
tributación del Estado.”

11
Estas disposiciones también se recogen en los arts. 80 de la LBRL, 74
del Texto refundido de régimen local (Real Decreto Legislativo 781/1986, de 18
de abril), 6 de la Ley 33/2003, de 3 de noviembre, de patrimonio de las
Administraciones públicas, y 4 y 5 del Reglamento de bienes de las entidades
locales (Real Decreto 1372/1985, de 13 de junio).

Las esculturas adquiridas por el Ayuntamiento de Santiago de


Compostela son bienes de dominio público afectas al servicio público de la
casa consistorial y como tales son inalienables, imprescriptibles e
inembargables y están fuera del comercio.

En el mismo sentido, el art. 132.1 de la Constitución Española dispone:

“1. La ley regulará el régimen jurídico de los bienes de dominio público y de los
comunales, inspirándose en los principios de inalienabilidad, imprescriptibilidad e
inembargabilidad, así como su desafectación.”

VI
La imprescriptibilidad se enuncia como la calidad del bien de dominio
público de no ser susceptible de prescripción, entendiendo ésta como acción y
efecto de adquirir un derecho real sobre el bien. Y ello por misma razón que la
inalienabilidad o condición de “res extra commercium” que se concluye de la
regulación civil por interpretación “a contrario” del art. 1936 del Código civil

“Son susceptibles de prescripción todas las cosas que están en el comercio de los
hombres.”

Y como el dominio público está excluído de ese comercio, los bienes


demaniales no pueden ser objeto de prescripción ni de posesión apta para
usucapir.

La usucapión constituye una garantía o protección jurídica del dominio


público frente a la posesión a título de dueño por particulares, supuesto este de
posesión que la nota de la imprescriptibilidad excluye de forma absoluta. Por
ello aunque estos bienes, de facto, pueden verse afectados por una ocupación,
estos supuestos constituyen en rigor simples casos de posesión de hecho
ilegítima, es decir, auténticas usurpaciones o detentaciones, situaciones que
carecen en absoluto de efectos adquisitivos.

En definitiva, es irrelevante si los padres de la demandada y ella misma


poseyeron y poseen las dos esculturas en virtud de una cesión de uso temporal
que se hizo originariamente en atención a la cualidad de jefe del Estado de su
causante o si desde un principio o con posterioridad se quieren atribuir el
dominio de las mismas porque se trata de bienes de dominio público que no

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son susceptibles de posesión privada idónea para usucapir por estar fuera del
comercio.

Con mucha más razón no se podría hablar de posesión apta para


usucapir al menos mientras el padre de la demandada ostentó la Jefatura del
Estado porque, como dijimos, era imposible que las autoridades municipales de
Santiago de Compostela pudiesen requerir la devolución de las esculturas por
su absoluta subordinación política y jurídica con relación a él: en otras
palabras, carecían de libertad para el ejercicio de cualquier acción tendente al
reconocimiento del derecho de la Corporación.

VII

Pero además, las esculturas forman parte integrante del patrimonio


histórico-artístico nacional.

En efecto, la Ley de 13 de mayo de 1933 del patrimonio artístico


nacional (publicada en la Gaceta de Madrid nº 145, de 25.05.1933), vigente en
su casi totalidad hasta 1985, dispone en su art. 1º:

“Están sujetos a esta Ley, que cumplimenta lo dispuesto por el artículo 45 de la


Constitución y el artículo 18 de la Ley de 10 de diciembre de 1931, cuantos inmuebles y objeto
muebles de interés artístico, arqueológico, paleontológico o histórico haya en España de
antigüedad no menor de un siglo; también aquéllos que sin esta antigüedad tengan un
valor artístico o histórico indiscutible, exceptuando naturalmente las obras de autores
contemporáneos; los inmuebles y muebles así definidos constituyen el Patrimonio
histórico-artístico nacional.”

El título III de esta Ley se ocupa “De los objetos muebles que forman
parte del patrimonio histórico-artístico” y en su art. 41 establece:
“Los objetos muebles definidos en el artículo 1º que sean propiedad del Estado o de los
organismos regionales provinciales o locales, o que estén en posesión de la Iglesia en
cualquiera de sus establecimientos o dependencias, o que pertenezcan a personas jurídicas,
no se podrán ceder por cambio, venta o donación a particulares ni a entidades
mercantiles.”

Por su parte, La Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico


Español –que deroga la Ley anterior (véase su disposición derogatoria)-
reproduce la norma anterior en su art. 28.2:

“2. Los bienes muebles que forman parte del Patrimonio Histórico Español no podrán
ser enajenados por las Administraciones públicas salvo las transmisiones que entre sí mismas
éstas efectúen y lo dispuesto en los artículos 29 y 34 de esta Ley.”

Como consecuencia lógica, en su apartado 3 esta Ley aclara:


·”3. Los bienes a que se refiere esta Ley serán imprescriptibles. En ningún caso se
aplicará a estos bienes lo dispuesto en el artículo 1.955 del Código civil.”

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La doctrina más autorizada sostenía que ya la Ley de 1933 atribuía a los
bienes integrantes del patrimonio histórico nacional los caracteres de
inalienabilidad e imprescriptibilidad de forma que su régimen jurídico se
asimilaba a la demanialidad (véase “El Patrimonio histótico españo: aspectos
de su régimen jurídico” de Martín Bassols Coma en Revista de Administración
Pública nº 114; y “El dominio público de las cosas de arte uy científicas” de
Álvarez Gendín en “Homenaje a S. Royo-Villanova”, Madrid, 1977).

La catedral de Santiago de Compostela –de la que las dos esculturas


formaron parte- fué declarada bien de interés cultural por Ley de 22.08.1896,
publicada en la Gaceta de Madrid 238, de 25.08.21896 (véanse documentos nº
18 y 19 y la ciudad histórica como bien cultural Patrimonio de la Humanidad en
1985 por la Unesco. Véase documento nº 20 obtenido de la sede digital
http://whc.unesco.org/es/list/347

En resumen, de acuerdo con la normativa sectorial reguladora del


patrimonio histórico-artístico, las dos esculturas adquiridas por el Ayuntamiento
de Santiago de Compostela en 1948 tampoco podrían ser objeto de
transmisión a los padres de la demandada ni de posesión apta para usucapir
por parte de ellos ni de esta última.

En coherencia con lo aquí expuesto, se hace constar formalmente que


es intención del Ayuntamiento de Santiago de Compostela que las esculturas
discutidas sean objeto de exhibición permanente en el Museo de la Catedral de
la ciudad.

VIII
En definitiva, la demandada carece de título –sea con carácter de dueña
o con cualquier otra cualidad- que legitime la detentación por su parte de las
dos esculturas románicas pertenecientes al Ayuntamiento de Santiago de
Compostela sin que sea lícito alegar una presunta cesión o transmisión del
dominio de las mismas por el Ayuntamiento de Santiago de Compostela a favor
de sus padres y causantes porque ese negocio jurídico sería radicalmente nulo
y las citadas esculturas no pueden ser objeto de posesión apta para usucapir
por ningún particular.

IX

En cuanto a las costas, el art. 394 de la LEC.

Por lo expuesto,

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SOLICITO AL JUZGADO

que admita esta demanda con los documentos unidos, la tramite y en su


día dicte sentencia por la que declare que las dos esculturas románicas
referidas en el hecho primero de esta demanda pertenecen al Ayuntamiento de
Santiago de Compostela y que se condene a la demandada Da. Mª Carmen
Franco y Polo a que las devuelva a dicha Corporación. Todo ello con
imposición de costas a la demandada.

MADRID, 20 de noviembre de 2017.

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