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Alteridades

ISSN: 0188-7017
alte@xanum.uam.mx
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Iztapalapa
México

GARCÍA CANCLINI, NÉSTOR


Introducción. Público-privado: la ciudad desdibujada
Alteridades, vol. 6, núm. 11, 1996, pp. 5-10
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa
Distrito Federal, México

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=74711339001

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ALTERIDADES, 1996
6 (11): Págs. 5-10

Introducción

Público-privado: la ciudad desdibujada

NÉSTOR GARCÍA CANCLINI*

1. transnacionales, combinadas con los viejos saberes


locales. La articulación entre el complejo público-
¿Se acuerdan de que hubo épocas en que lo público privado y el Estado-nación ha sido erosionada por la
era un espacio? Esa noción creció con las ciudades, y globalización de las tecnologías comunicacionales, de
se pensaba que había partes de ellas identificables la organización económica y financiera de las empre-
como públicas y otras como privadas. En la Grecia sas, y por la reestructuración transnacionalizada de
clásica lo público ocurría en la plaza, en el ágora, las “comunidades” de ciudadanos y consumidores.
donde los ciudadanos debatían los asuntos comunes. Luego, los ciudadanos no pueden seguir concibién-
El iluminismo, sin abandonar las plazas (aunque ya dose como actores sólo dentro de una esfera pública
no eran las mismas), situó lo público en otros escena- que correspondería a un territorio custodiado por la
rios urbanos: salones, cafés y clubes fueron los lugares soberanía del Estado-nación.
en que los burgueses, los habitantes del burgo, elabo- Entonces, quienes pretenden seguir hablando de
raban la argumentación racional de los derechos co- espacio público haciéndose cargo de estas nuevas
lectivos, la opinión ilustrada que aspiraba ya a trascen- condiciones —como en el libro coordinado por Jean-
der los territorios de minorías y emancipar a todos. Marc Ferry— deben hablar de un nuevo espacio pú-
Es un lugar común de la bibliografía (Habermas, blico, y aún así escribirlo entre comillas, introducir
Ferry, Wolton) asociar la desorganización de estas dos advertencias aclaratorias y dar a la noción giros atrac-
maneras clásicas de distinguir lo publico y lo privado tivos, pero que hacen dudar de que valga la pena in-
—la griega y la iluminista— con el advenimiento de las sistir en los mismos términos. Por ejemplo: “El ‘es-
democracias masivas. Del espacio público pasamos a pacio público’, que con mucho desborda el campo de
hablar de una opinión pública, o más bien de muchas, interacción definido por la comunicación política, es
que pueden estar por cualquier parte. ¿Quién sería —en sentido lato— el marco mediático gracias al cual
capaz de trazar el mapa de cómo y dónde forman el el dispositivo institucional y tecnológico propio de las
sentido de lo público y lo privado la radio, la televisión sociedades posindustriales es capaz de presentar a un
y las redes aún más deslocalizadas de Internet? Las ‘público’ los múltiples aspectos de la vida social”. Lo
encuestas construyen simulacros cartográficos ais- público se sobrepone al público, que ya no será deli-
lando un “público” llamado nación ante la urgencia de mitable como el cuerpo electoral de una nación, sino
averiguar cómo se van a comportar los votantes en las que abarca a “todos los que son capaces de percibir y
próximas elecciones, pero ya sabemos que las opinio- comprender los mensajes difundidos en el mundo”
nes de los electores se mueven al vaivén de ráfagas (Ferry: 19-20).
Con esta ampliación y diseminación no sólo es di-
fícil seguir hablando de lo público como un espacio;
* Profesor-investigador, Departamento de Antropología, también hay que preguntarse si tiene sentido seguir
Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. oponiéndolo tajantemente a lo privado. En verdad, hoy
Introducción. Publico-privado: la ciudad desdibujada

cuesta encontrar acuerdos ampliamente compartidos Luego, Keane acepta que no hay una sola esfera o
acerca de lo que cada uno de estos términos incluye, vida pública, sino “un mosaico complejo de esferas
y por lo tanto cómo se confrontan. Seguimos viendo públicas de diferentes tamaños, sobrepuestas e in-
que se usa el modelo económico liberal, distinguien- terconectadas”. Propone distinguirlas y pensar sus
do lo público como la administración estatal y lo pri- conexiones en tres escalas. Por una parte, esferas
vado como la economía de mercado. Pero también micropúblicas, casi siempre correlativas a espacios
persiste el enfoque de la virtud republicana que con- locales, en los que decenas, centenares o miles de
sidera el dominio de lo público en términos de comu- participantes interactúan. Los movimientos sociales
nidad política y ciudadanía, en oposición al Estado: son ejemplos de este nivel de acción, que suele desa-
así se viene usando en las reivindicaciones de la so- rrollarse dentro de una ciudad o región. También
ciedad civil que buscan la recuperación de lo público pueden serlo la reunión de vecinos, una iglesia, una
ante el despotismo estatal, por ejemplo cuando se clínica, y hasta menciona el caso de un grupo de niños
enfrentó el absolutismo de las monarquías europeas y que disputa la utilización de videojuegos.
más recientemente al cuestionar a las dictaduras la- En segundo lugar, considera las esferas mesopú-
tinoamericanas. blicas, que comprenden millones de personas interac-
Otra variante, que invierte la diferenciación liberal tuando al nivel del Estado-nación. Estas interacciones
clásica, es la de algunas tendencias de la historia eco- suelen ser mediadas por diarios (New York Times, Le
nómica y del feminismo, según las cuales lo público se Monde), y por medios electrónicos (BBC, CBS y NBC),
identificaría con la economía de mercado en tanto lo cuya difusión puede desbordar el ámbito nacional.
privado sería el ámbito de la familia. La incorporación En América Latina, encontramos ejemplos semejan-
de la mujer a la vida pública consistiría en lograr si- tes en los diarios, radios y canales de televisión de al-
tuarse en el mercado de trabajo y no quedar cautiva en cance nacional, y en países como Argentina, Brasil y
lo doméstico. México en el cine, cuyo papel en la integración de otras
Podríamos seguir recorriendo otras reconceptua- sociedades fue varias veces destacado (CEPAL, Martín
lizaciones de la pareja público-privado. Su diversidad Barbero, Monsiváis).
manifiesta una fragmentación de lo social, como se Por último, hallamos las esferas macropúblicas,
vuelve patente en un último ejemplo: leo en un estu- que ponen en relación a centenares de millones y aun
dio sobre los adolescentes colombianos, que para ellos billones de personas involucradas en disputas de
“descubrir el mundo sin los adultos es el espacio pú- poder de alcance supranacional y global (Reuter, Time-
blico”. La descripción de tales descubrimientos nos Warner, coproducciones multinacionales de pelícu-
coloca ante la paradoja de que la calle, los centros co- las y telenovelas, audiencias mundiales que se infor-
merciales o las playas se vuelven para los adolescen- man y opinan sobre enfrentamientos en la plaza de
tes espacios públicos cuando pueden apropiarlos di- Tiananmen, las guerras de las Malvinas y del golfo
ferenciadamente, y en cierto modo privatizarlos (Cas- pérsico, o el conflicto en Chiapas). Como ilustración
tañeda). del crecimiento de estas “audiencias mundiales” más
o menos imaginadas, que trascienden las fronteras
nacionales, Keane analiza a los usuarios de Internet:
2. algunos de los que navegan por estas redes las em-
plean como ciudadanos copresentes que realizan con-
Uno de los intentos más consistentes que conozco de troversias dentro de una comunidad internacional.
organizar estas conceptualizaciones diversificadas De acuerdo con la escritura inglesa del término ciu-
de lo público-privado es el que viene desplegando en dadano, sugiere el neologismo “netizens” para desig-
sus últimos textos John Keane. Según este autor “una nar esta modalidad globalizada de desempeño pú-
esfera pública es un tipo particular de relación espacial blico que enlaza “privacidades”.
entre dos o más personas, usualmente conectada por Cabe agregar que estas tres esferas de lo público in-
ciertos medios de comunicación (televisión, radio, sa- teractúan entre sí y con los ámbitos privados, a los que
télite, fax, teléfono, etcétera), en la cual irrumpen con- vuelven muy porosos. Cada vez hay menos áreas de in-
troversias no violentas, por un período de tiempo breve formación particular que logren sustraerse a los con-
o más extendido, referidas a relaciones de poder que flictos de poder: la vida familiar de los políticos, los se-
operan dentro de su medio de interacción y/o dentro cretos de la corrupción nacional, son develados en jui-
de medios más amplios de estructuras sociales y po- cios que no sólo se gestionan en dominios públicos sino
líticas en las cuales los disputantes están situados” que se hacen a veces en otro país (funcionarios y empre-
(Keane, 8). sarios latinoamericanos juzgados en Estados Unidos).

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Néstor García Canclini

Me parecen útiles la definición y la clasificación de


Keane para ordenar los múltiples circuitos y flujos
de comunicación no dependientes de espacios territo-
riales, así como sus diseños y formatos flexibles para
acomodarse a la circulación entre lo local, lo nacional
y lo global. Pero toda su argumentación, en la que no
puedo extenderme aquí, se refiere a una visión dema-
siado formal de la democracia, que simplifica lo públi-
co al identificarlo con la resolución no violenta de las
controversias. Además, no trata —entre otras cues-
tiones— el papel decisivo del mercado y su pretensión
absolutista de asumir la totalidad de la esfera pública
y de la sociedad civil.

3.

Quizá una manera de avanzar en este trabajo sea


examinar las transformaciones actuales de lo público-
privado en contextos específicos, sin perder el hori-
zonte macrosocial y transnacional en el que discuten
el asunto los principales teóricos contemporáneos,
desde Habermas hasta Keane. Uno de esos contextos
particulares, pero habitados por lo transnacional y lo
global puede ser la ciudad. Sobre todo, las megaciu-
dades. El desdibujamiento que ellas experimentan en tienen fábricas en Hong Kong, El Salvador, México,
relación con su territorio originario tiene analogías España, o una parte del mismo producto se hace en
con las incertidumbres de lo público-privado, y en- varios de estos lugares. Los acuerdos de libre comer-
cuentra en la recomposición de esta pareja una de sus cio facilitan la circulación de esos bienes por todos
escenas más expresivas. los continentes. Pero aun las formas de exhibición, los
Los trabajos reunidos en este volumen, expuestos estilos de publicidad, homogeneizan a ciudades con
en el simposio LO PÚBLICO Y LO PRIVADO EN CIUDADES MUL- historias diversas. En ciudades francesas, en la de
TICULTURALES, que se efectuó en la ciudad de México en México y en Los Angeles, observa Jérôme Monnet,
mayo de 1996, organizado por el Programa de Estudios las tiendas de departamentos y los hipermercados
sobre Cultura Urbana de la UAM y con apoyo de la reordenan los vínculos entre consumo y vida urbana,
Fundación Rockefeller, indican algunas líneas en las entre centro y periferia. No obstante, subsisten en di-
que podemos elaborar esa correspondencia entre chas sociedades modos de articular lo público-privado
ambas cuestiones. Cuatro textos, los de Sevilla, Ver- que las diferencian. Este autor encuentra que un con-
gara, Ballent y Giglia, derivan de los estudios realiza- flicto importante en México sigue siendo el que ocurre
dos por ellos como investigadores visitantes de dicho entre las modalidades socioétnicas de ocupación del
Programa. Los otros dos, escritos por Monnet y Sig- espacio urbano (los vendedores ambulantes, por ejem-
norelli, representan algunas de las perspectivas ori- plo) y la organización moderna del comercio. En tanto,
ginales aportadas por los especialistas invitados a en Los Angeles “no hay espacio público”, “hay espacios
dicha reunión. Si bien los seis autores tienen afilia- colectivos de flujo (las autopistas urbanas) y espa-
ciones disciplinarias diversas, creo que sus contri- cios ‘comunitarios’ de identificación”. Los datos que
buciones ofrecen miradas novedosas en la medida en anticipa Monnet sobre esta investigación comparativa
que no hablan sólo desde la geografía, la antropología que tiene en curso impulsan a repensar de qué mane-
o el urbanismo, pues arman sus textos combinando ras el mercado, además de reestructurar la privati-
varios enfoques, ejercitando la transdisciplinariedad. zación de los servicios, reformula el sentido de lo pú-
La internacionalización de lo público-privado apa- blico en variadas competencias con las historias y
rece con particular evidencia en el reordenamiento del tradiciones de cada sociedad.
comercio. Los bienes se producen en forma desloca- Una misma sociedad puede contener tradiciones
lizada: empresas de origen norteamericano o francés distintas sobre estos asuntos, según lo analiza Amalia

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Introducción. Publico-privado: la ciudad desdibujada

Signorelli en el sabroso texto donde ella —represen- y otros sujetos que constituyen y negocian en las ven-
tando la concepción moderna de la igualdad de derechos tanillas y oficinas, secretarías y recepciones, donde los
entre los ciudadanos— se enfrenta a quienes ignoran italianos pasan las horas equivalentes a veinte días la-
la fila y se hacen atender primero, usando sus uni- borales cada año.
formes de guardias urbanos, para resolver un asunto La incorporación de las masas a lo público en las
personal. La “antropología de la ventanilla” en la grandes ciudades ocurre a través de muchas prácticas
propia ciudad de la antropóloga, Nápoles, conduce a materiales y simbólicas de consumo. En el Programa
reflexiones que trascienden la escena local y mues- de Cultura Urbana de la UAM estudiamos de qué
tran con qué metodología el especialista en lo micro modo se constituye y ejerce la ciudadanía al leer dia-
(como tantas veces se considera al antropólogo) puede rios, escuchar radio y televisión, mirar fotos y pe-
iluminar las transformaciones de lo macropúblico en lículas que narran lo que acontece en la ciudad (García
las sociedades de masas. Comunicarse por teléfono, Canclini-Castellanos-Mantecón). La megalópolis que
viajar al extranjero o tener una cuenta bancaria son todavía llamamos México D.F. es una vasta zona me-
situaciones examinadas a menudo como manifesta- tropolitana, cuyos 17 millones de habitantes se dis-
ciones del alejamiento entre lo público (el Estado, los persan en los 27 municipios conurbados al Distrito
partidos) y las conductas cotidianas de los ciudada- Federal en pocas décadas. Esta aglomeración dise-
nos. Pero los extremos de los circuitos nacionales y minada fue perdiendo las imágenes de conjunto y
transnacionales se tocan con los ciudadanos en situa- desalentando el uso de espacios públicos. Mientras la
ciones como las de ventanilla, las instituciones más población disminuye su asistencia a cines, teatros y
despersonalizadas interactúan en muchos puntos conciertos, y muchas salas fueron cerrando, la radio,
concretos con los grupos primarios, el ethos familiar y la televisión y el video llevan a toda la ciudad, a todos
otras microestructuras de pertenencia. Los complejos los hogares, entretenimiento e información. ¿Qué re-
y múltiples modos de incorporación de las masas a la composiciones ocurren entre lo público y lo privado
vida pública, explica Signorelli, no se dejan reducir al cuando la desconexión entre los habitantes de la me-
vínculo abstracto, “weberiano”, entre las entidades gaciudad es “compensada” mediante la reinvención
formales que representan lo público y lo privado. La imaginaria de los lazos socioculturales que hacen los
distancia teórica y empírica que va de uno a otro es medios masivos?
ocupada por funcionarios, empleados, consumidores Se ha estudiado en otras grandes ciudades (Arantes;
Catalán y Sunkel; Landi, Vacchieri y Quevedo), y en el
Programa sobre México de la UAM (García Canclini,
1995), cómo la distribución inequitativa de las insti-
tuciones culturales en el espacio urbano y de los cir-
cuitos mediáticos según los niveles económicos y
educativos provoca nuevas formas de desigualdad en
el acceso: por una parte, entre quienes asisten a es-
pectáculos públicos y quienes se repliegan en el con-
sumo doméstico; por otra, advertimos que se acentúa
la distancia entre quienes se relacionan con la oferta
tecnológica gratuita (radio, canales abiertos de tele-
visión) y los que utilizan los servicios por cable, antena
parabólica y otros sistemas más selectivos de infor-
mación (fax, computadora, correo electrónico). La
reorganización del espacio urbano generada por la
industrialización, y la transfiguración de las comu-
nicaciones y las interacciones provocada por las in-
dustrias culturales, suscitan así nuevas formas de
multiculturalidad, nuevas modalidades de articula-
ción entre lo público y lo privado.
En este volumen, investigaciones recientes sobre la
capital mexicana describen estos procesos de segmen-
tación y reagrupamientos a propósito de la música,
los salones de baile y las formas de habitar. Amparo
Sevilla indaga los cambios de sentido que suceden

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Néstor García Canclini

cuando lugares públicos como los salones de baile confort y de la distinción en los hogares que incorporan
ganan reconocimiento social en la medida en que o- las innovaciones tecnológicas creadas para la vida do-
frecen un ambiente privado y familiar. Algo semejante, méstica. Las familias comienzan a asignar espacios
sabemos, puede decirse de los grandes centros co- privados para cada miembro, separan las funciones
merciales y otros lugares que prometen seguridad al (dormir, comer, estudiar, recibir visitas) en sectores
privatizar ámbitos colectivos. Hay que construir no- distintos de la casa. De las nuevas viviendas unifa-
ciones intermedias, por ejemplo las de semipúblico y miliares a los condominios de interés social, de las po-
semiprivado, para nombrar las oscilaciones entre los líticas de apoyo masivo a la privatización inmobiliaria
extremos de esta pareja inestable. Sevilla relata el neoliberal, se desenvuelve uno de los campos centra-
modo en que dichos salones aparecen en la capital les de las transformaciones en la segunda mitad de
mexicana conjuntando la urbanización, la seculari- este siglo.
zación y la internacionalización de la cultura. Son La privatización intensiva del espacio en las déca-
también sitios en que se configuran las relaciones de das recientes encuentra algunos contrapesos en las
género y la legitimización pública de los lazos íntimos redes de solidaridad. ¿Qué pueden lograr quienes se
entre los sexos. El baile en los salones es mucho más organizan para construir unidades habitacionales sin
que un hecho recreativo; sirve como escena de inte- interés lucrativo? Angela Giglia investiga esta cuestión
racción entre los cuerpos y las reglamentaciones del en dos condominios de la ciudad de México edificados
poder público que buscan disciplinarlos, tiene algo de por una asociación de vecinos, nacida de las tareas de
recurso “terapéutico” frente a las tensiones urbanas reconstrucción luego del sismo de 1985, y por un sin-
y de reconocimiento cómplice opuesto al anonimato. dicato independiente. Tanto el proceso de organiza-
Los múltiples usos de la música en la ciudad van ción para construir como las reglas y costumbres de
desde la transmisión en lugares abiertos y en comu- convivencia dan información sobre aspectos poco do-
nicaciones mediáticas hasta la intimidad del coche y cumentados de la cultura ciudadana. ¿Cómo entien-
el aislamiento del walkman. Para averiguar cómo lo den grupos con identidades sociopolíticas diferentes,
público y lo privado se imbrican en estas prácticas, distintos niveles educativos y económicos, los rasgos
César Abilio Vergara Figueroa interrogó los textos de necesarios para la “buena convivencia”, el respeto y la
las canciones que imaginan la ciudad, los espacios y tolerancia? Lo que este trabajo revela acerca de lo que
rituales asociados. “Las canciones se hacen para un puede surgir de ejercicios democráticos a nivel micro-
público”, recuerda el autor, pero ¿qué significa que la social —de acuerdo entre declaraciones cooperativas
caracterización mercadotécnica de este término se y prácticas agresivas u oportunistas, las laboriosas
aleje cada vez más de lo público en el sentido de lo co- búsquedas de acuerdos, reticencias a responsabili-
lectivo, lo que se refiere al interés común? ¿Cómo se zarse por la gestión común— ayuda a entender mejor
produce la intromisión de los objetivos privados de las dificultades conocidas en la participación macro-
los empresarios del disco, la radio y la televisión en la social de los ciudadanos. El enfoque antropológico
vida privada de los oyentes? También en este caso el aplicado a dos procesos micropúblicos, pero con la
análisis socioantropológico de los comportamientos mirada en el horizonte más extenso al que remiten
musicales abre hacia el conocimiento de lógicas más muchas conductas cotidianas, esclarece las enreda-
amplias de articulación entre lo privado y lo público. das articulaciones de lo privado doméstico o local con
Revela modos urbanos de segregar y distinguir, per- la privatización de la vida pública general.
mite mirar las letras que tematizan la corrupción, las
exclusiones y las desilusiones políticas como síntomas
del reordenamiento de la ciudad. 4.
La modernización del habitar en la ciudad de Mé-
xico se realizó al industrializarse la producción de vi- Este conjunto de trabajos abre varias ventanas. A
viendas y mediante las políticas públicas desarrolla- través de ellas es posible mirar hacia dentro de la
das en este campo a partir de los años cuarenta. Como ciudad y comprender ciertas escenas clave; se puede
describe Anahí Ballent en su riguroso e imaginativo también mirar hacia lo que está más allá de la me-
análisis de diarios, revistas femeninas, de decoración galópolis, seguir los circuitos y flujos que la vinculan
y arquitectura, y por supuesto tomando en cuenta los con lo meso y lo macropúblico.
testimonios de urbanistas, los ámbitos domésticos Los dispositivos de inclusión y exclusión que or-
alcanzan resonancia pública cuando la publicidad ganizan estos circuitos no operan, en muchos casos,
busca promover los nuevos diseños. Cambia lo que se bajo una organización espacial. Como los ejemplos
entiende por “vivir bien”, se discuten las imágenes del que recorrimos, otros proliferantes en años recientes

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—cierres de calles y parques, o los citados shopping COMISIÓN ECONÓMICA PARA AMÉRICA LATINA (CEPAL),
1994 La industria cultural en la dinámica del de-
centers— evidencian las ambigüedades que desdibu-
sarrollo y la modernidad: nuevas lecturas para
jan lo público y lo privado, y así recomponen las es- América Latina y el Caribe, LC/G. 1823, 14 de
tructuras urbanas tradicionales. Confirmamos la junio.
recomendación de John Keane de que no conviene
COHEN, JEAN L. Y ANDREW ARATO
reificar lo público ni lo privado como esferas o espa- 1994 Civil and Political Theory, Cambridge,
cios discretos, sino más bien concebirlos como siste- Massachusetts y Londres, MIT Press.
mas modulares de redes que se superponen.
FERRY, JEAN-MARC, DOMINIQUE WOLTON Y OTROS
Como se apreciará en los textos que siguen, la 1992 El nuevo espacio público, Barcelona, Gedisa.
complejización actual del arco público-privado, de las
tensiones que entrelazan ambos términos, vuelve ina- GARCÍA CANCLINI, NÉSTOR
1995 Consumidores y ciudadanos. Conflictos multi-
decuados los enfoques binarios que los oponen abrup-
culturales de la globalización, México, Grijalbo.
tamente. Necesitamos teorizaciones capaces de perci-
bir las interrelaciones multidireccionales entre ellos. GARCÍA CANCLINI, NÉSTOR Y OTROS

Consecuentemente, se trata también de elaborar es- 1996 La ciudad de los viajeros. Travesías e imagi-
narios urbanos: México, 1940-2000, México,
trategias metodológicas flexibles que logren captar los Grijalbo-UAM.
deslizamientos de lo que era público y se privatiza, de
lo privado que no logra preservarse de la publicitación, HABERMAS, JÜRGEN
1992 “L’espace public, 30 ans aprés”, en Quaderni,
de lo que hemos propuesto designar como semipú- núm. 18, París, otoño.
blico y semiprivado. Trabajar en medio de estas am-
bigüedades e incertidumbres puede ser, como ocurre KEANE, JOHN
1995 “Structural Transformations of the Public
en los autores presentes en estas páginas, un estímulo
Sphere”, en The Communication Review, vol. 1,
más para renovar la investigación. núm. 1, San Diego.

LANDI, OSCAR, A. VACCHIERI Y L.A. QUEVEDO


199O Públicos y consumos culturales en Buenos Aires,
Buenos Aires, CEDES.
Bibliografía
MARTÍN BARBERO, JESÚS
ARANTES, ANTONIO AUGUSTO 1987 De los medios a las mediaciones, México, G.
s/f Horas furtadas. Dois ensaios sobre consumo e Gilli.
lazer, inédito.
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CASTAÑEDA, ELSA 1984 “Notas sobre el Estado, la cultura nacional y
1996 “Los adolescentes y la escuela de final de siglo”, las culturas populares”, en Cuadernos Políticos,
en Nómadas, núm. 4, Bogotá, marzo. núm. 30, México.

CATALÁN, CARLOS Y GUILLERMO SUNKEL SASSEN, SASKIA


1990 Consumo cultural en Chile: la élite, lo masivo y 1991 The Global City.New York, London, Tokyo,
lo popular, Santiago, FLACSO. Princeton University Press.

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