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Independencia de México

La Independencia de México fue la consecuencia de un proceso político y social resuelto por la vía de las armas, que
puso fin al dominio español en los territorios de Nueva España. La guerra por la independencia mexicana tuvo su
antecedente en la invasión de Francia a España en 1808 y se extendió desde el Grito de Dolores, el 16 de
septiembre de 1810, hasta la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, el 27 de septiembre de 1821.
El movimiento independentista mexicano tiene como marco la Ilustración y las revoluciones liberales de la última parte
del siglo XVIII. Por esa época la élite ilustrada comenzaba a reflexionar acerca de las relaciones deEspaña con sus
colonias. Los cambios en la estructura social y política derivados de las reformas borbónicas, a los que se sumó una
profunda crisis económica en Nueva España, también generaron un malestar entre algunos segmentos de la población.
La ocupación francesa de la metrópoli en 1808 desencadenó en Nueva España una crisis política que desembocó en el
movimiento armado. En ese año, el rey Carlos IV y Fernando VII abdicaron sucesivamente en favor de Napoleón
Bonaparte, que dejó la corona de España a su hermano José Bonaparte. Como respuesta, el ayuntamiento de México —
con apoyo del virrey José de Iturrigaray— reclamó la soberanía en ausencia del rey legítimo; la reacción condujo a un golpe
de Estado contra el virrey y llevó a la cárcel a los cabecillas del movimiento.
A pesar de la derrota de los criollos en la Ciudad de México en 1808, en otras ciudades de Nueva España se reunieron
pequeños grupos de conjurados que pretendieron seguir los pasos del ayuntamiento de México. Tal fue el caso de
la conjura de Valladolid, descubierta en 1809 y cuyos participantes fueron puestos en prisión. En1810, los conspiradores
de Querétaro estuvieron a punto de correr la misma suerte pero, al verse descubiertos, optaron por tomar las armas el 16
de septiembre en compañía de los habitantes indígenas y campesinos del pueblo de Dolores (Guanajuato), convocados
por el cura Miguel Hidalgo y Costilla.
A partir de 1810, el movimiento independentista pasó por varias etapas, pues los sucesivos líderes fueron puestos en
prisión o ejecutados por las fuerzas leales a España. Al principio se reivindicaba la soberanía deFernando VII sobre España
y sus colonias, pero los líderes asumieron después posturas más radicales, incluyendo cuestiones de orden social como
la abolición de la esclavitud. José María Morelos y Pavón convocó a las provincias independentistas a conformar
el Congreso de Anáhuac, que dotó al movimiento insurgente de un marco legal propio. Tras la derrota de Morelos, el
movimiento se redujo a una guerra de guerrillas. Hacia 1820, sólo quedaban algunos núcleos rebeldes, sobre todo en
la sierra Madre del Sur y en Veracruz.
La rehabilitación de la Constitución de Cádiz en 1820 alentó el cambio de postura de las élites novohispanas, que hasta
ahí habían respaldado el dominio español. Al ver afectados sus intereses, los criollos monarquistas decidieron apoyar la
independencia de Nueva España, para lo cual buscaron aliarse con la resistencia insurgente. Agustín de Iturbide dirigió el
brazo militar de los conspiradores, y a principios de 1821 pudo encontrarse con Vicente Guerrero. Ambos proclamaron
el Plan de Iguala, que convocó a la unión de todas las facciones insurgentes y contó con el apoyo de la aristocracia y el
clero de Nueva España. Finalmente, la independencia de México se consumó el 27 de septiembre de 1821.
Tras esto, Nueva España se convirtió en el Imperio Mexicano, una efímera monarquía católica que dio paso a una república
federal en 1823, entre conflictos internos y la separación de América Central.
Después de algunos intentos de reconquista, incluyendo la expedición de Isidro Barradas en 1829, España reconoció la
independencia de México en 1836, tras el fallecimiento del monarca Fernando VII.
Situación económica y social del virreinato de Nueva España

Una representación de mestizos en una "Pintura de Castas" de la era colonial. "De español e india produce mestizo".
La sociedad novohispana estaba dividida en varios estratos, cuya posición estaba condicionada por cuestiones de orden
económico, cultural y político. Una de ellas era su papel respecto a la posesión de los bienes económicos. Había un grupo
muy pequeño de personas que controlaban la mayor parte de la riqueza, mientras que la gran parte de la población era
pobre. Los pueblos indígenas debían pagar un tributo al gobierno y estaban sujetos a un régimen de autoridad que, por
ambiguo, provocaba numerosos enfrentamientos entre españoles peninsulares, criollos y mestizos. Muchos de estos
enfrentamientos tenían relación con cuestiones agrarias, como por ejemplo la tenencia de la tierra y el control del agua. 1 A
lo largo de los tres siglos de dominio español hubo varios estallidos sociales en la Nueva España, entre ellos la rebelión de
los pericúes de 1734 a 1737 en Vieja California,2 la rebelión de 1761 de los mayas, encabezada por Jacinto Canek3 y las
rebeliones de los seris y los pimas en Sonora a lo largo de todo el siglo XVIII.4
Como un corolario de los múltiples orígenes de la población de Nueva España surgió el sistema de "castas". Estos grupos
estaban caracterizados por el origen racial de sus integrantes, encontrándose en la cúspide los españoles, y entre ellos,
los europeos. La combinación entre españoles, indígenas y africanos dio como resultado un número de grupos cuya
posición estaba determinada por la cantidad de sangre española que poseían. El sistema aspiraba a mantener
la supremacía de la sangre española, y aunque nunca tuvo base legal, no siendo más que una nomenclatura aceptada,
reflejó la división y la exclusión existente en la Nueva España, donde los grupos no españoles ocupaban un lugar marginal
en el sistema social.5
El pilar de la economía colonial de Nueva España era la minería, particularmente la explotación de oro y plata. Durante el
siglo XVIII la producción minera vivió una de sus mejores épocas. Como resultado, la producción de oro y plata se triplicó
en el período de 1740 a 1803.6 La bonanza era tan grande, que la mina llamadaLa Valenciana, en el estado de Guanajuato,
llegó a ser considerada la operación minera de plata más importante del mundo. Al finalizar el siglo XVIII, Nueva España
producía más de 2 500 000 de marcos de plata, y sus principales regiones mineras eran Guanajuato, Zacatecas y el norte
de la intendencia de México.7La importancia de la minería para la economía novohispana era tal que Carlos III reconoció
al Cuerpo de Minería de Nueva España en 1776; un poco más tarde, permitió el establecimiento del Real Tribunal de
Minería, así como también del Colegio de Minería.
El apogeo de la explotación minera favoreció el desarrollo de otras actividades económicas, particularmente el comercio y
la agricultura. Por ejemplo, la creciente importancia de Guadalajara y El Bajío se debía a su relación con los minerales de
Zacatecas y Guanajuato. Dado que la exportación de plata y oro constituía el nodo de la economía novohispana, en torno
a esta actividad creció un complejo sistema que consolidó al grupo de comerciantes peninsulares, pero que también
permitió la ascensión de un poderoso grupo criollo. Este grupo estaba concentrado en los consulados de México y
Guadalajara, que constituyeron la pieza fundamental en la circulación de capitales en el territorio novohispano. El poder
económico de los consulados respaldaba su capacidad de representación política, gestión y cabildeo. 8
La economía novohispana entró en crisis a final del siglo XVIII, período que coincide con las reformas
borbónicas adoptadas por la Corona. Las reformas tenían por objeto modernizar la administración de las colonias y hacer
más rentable la explotación de sus recursos, porque en Nueva España había una escasez de capitales en circulación
debida al monopolio sobre la plata ejercido por los comerciantes y por la propia política financiera de la metrópoli. 9 Una
parte importante de las rentas derivadas de la explotación de las colonias no llegaba a las arcas reales, repartiéndose entre
distintas corporaciones de acuerdo con los arreglos antiguos entre la Corona y estos grupos.10 Ciertamente, la reforma
afectó los intereses de las clases más privilegiadas. Al establecerse además el libre comercio entre las colonias, creció el
poder económico y político de los criollos y los mestizos que comenzaron a ocupar también más espacios en la
administración colonial.11
En las últimas décadas del siglo XVIII, Nueva España estaba en bancarrota a causa de la expoliación de sus finanzas por
parte de la metrópoli.12 Paradójicamente, fueron los miembros de la élite económica —muy golpeada por la política
económica de la monarquía— los que apoyaron el golpe de Estado contra el virrey José de Iturrigaray en 1808, cuando el
Ayuntamiento de México intentó ejercer la soberanía en ausencia del rey de España. 13

Factores internos y externos de la Independencia de México Causas Internas

Son aquéllas que se originaron en el interior de la sociedad hispanoamericana como resultado de su propio desarrollo
histórico, y se caracterizan por destacar algunos aspectos negativos de la acción colonizadora española.
En México, también el bajo clero, como muestra la destacada participación de los sacerdotes Miguel Hidalgo y José María
Morelos, colaboró con los revolucionarios y tuvo una participación destacada en la independencia. Otras posibles causas
aducidas reiteradamente, como la crueldad y el despotismo con que eran tratados los indígenas y las restricciones
culturales impuestas por las autoridades españolas, están en abierta contradicción con algunos datos de la realidad.
Los criollos se sentían relegados a un segundo plano por los peninsulares, y fueron aquéllos los que dirigieron la revolución;
los mestizos no eran tomados en cuenta debido a que en su gran mayoría eran fruto de relaciones ilegítimas; las castas
se encontraban en condiciones inferiores por su propio estado natural y en general el descontento era unánime.
España había considerado siempre a América como parte de ella misma, y por ende había dejado en pie un sistema de
monopolios, estancos y barreras que tendían a impedir el libre comercio exterior. Los impuestos eran muy elevados y
España estaba en decadencia.

Causas Externas:

La Revolución Industrial que había triunfado en Inglaterra a fines del siglo XVII imponiendo el sistema maquinista sobre el
artesanal y creando, además, una nueva clase social que fue la burguesía capitalista, la cual tuvo que hacer frente a los
problemas del proletariado. Las potencias industrializadas tuvieron que competir por los mercados, al luchar por el
abastecimiento de las materias primas.

El liberalismo en general, con sus movimientos libertarios establecidos en sociedades secretas, completaron este
panorama de inquietudes.
Son aquéllas que se originaron en el interior de la sociedad hispanoamericana como resultado de su propio desarrollo
histórico, y se caracterizan por destacar algunos aspectos negativos de la acción colonizadora española.
En México, también el bajo clero, como muestra la destacada participación de los sacerdotes Miguel Hidalgo y José María
Morelos, colaboró con los revolucionarios y tuvo una participación destacada en la independencia. Otras posibles causas
aducidas reiteradamente, como la crueldad y el despotismo con que eran tratados los indígenas y las restricciones
culturales impuestas por las autoridades españolas, están en abierta contradicción con algunos datos de la realidad.
Los criollos se sentían relegados a un segundo plano por los peninsulares, y fueron aquéllos los que dirigieron la revolución;
los mestizos no eran tomados en cuenta debido a que en su gran mayoría eran fruto de relaciones ilegítimas; las castas
se encontraban en condiciones inferiores por su propio estado natural y en general el descontento era unánime.
España había considerado siempre a América como parte de ella misma, y por ende había dejado en pie un sistema de
monopolios, estancos y barreras que tendían a impedir el libre comercio exterior. Los impuestos eran muy elevados y
España estaba en decadencia.

Causas Externas: La Revolución Industrial que había triunfado en Inglaterra a fines del siglo XVII imponiendo el sistema
maquinista sobre el artesanal y creando, además, una nueva clase social que fue la burguesía capitalista, la cual tuvo que
hacer frente a los problemas del proletariado. Las potencias industrializadas tuvieron que competir por los mercados, al
luchar por el abastecimiento de las materias primas.
El liberalismo en general, con sus movimientos libertarios establecidos en sociedades secretas, completaron este
panorama de inquietudes.

Etapas de la Independencia de México

1a.- Iniciación. Etapa de Hidalgo.- Septiembre 1810 - Julio 1811.


Se caracteriza por la improvisación, desorganización y la carencia de objetivos claros
de la lucha revolucionaria, situación manifiesta en el contenido del breve discurso
pronunciado por Hidalgo la madrugada del 16 de Septiembre de 1810, donde el
propósito fundamental de la lucha que se iniciaba en ese momento, era poner fin al mal
gobierno de los españoles, pero se lanzaron vivas a Fernando VII. Concluye con la
muerte de Hidalgo (30 de julio de 1811) y otros importantes líderes del movimiento.

2a.- Organización y Definición. Etapa de Morelos.- Julio1811 - Diciembre 1815.


En ella se definen con claridad los propósitos del movimiento de Independencia. El
documento que mejor refleja el ideario social y político de Morelos es el conocido con
el título de Sentimientos de la Nación (14 de septiembre de 1813) donde por primera
vez se plantea la independencia de la América Mexicana del dominio español. Contiene
además dicho documento indicaciones sobre la necesidad de moderar la opulencia y
la desigualdad, así como la necesidad de transmitir la soberanía al pueblo. Esta etapa
concluye con la muerte de Morelos el 22 de diciembre de 1815.

3a.- Resistencia. Etapa de Guerrero y Francisco Javier Mina. Diciembre 1815 -


Febrero 1821.
Diezmadas y desorganizadas las fuerzas insurgentes, la lucha se reduce al sur del
país donde Vicente Guerrero mantiene vivo el espíritu de la independencia, aunque
dadas las circunstancias con muy pocas oportunidades de triunfo. En esta etapa
sobresale la participación de Francisco Javier Mina, liberal español que luchó y murió
por la causa insurgente en 1817.

4a.- Consumación. Etapa de Guerrero e Iturbide. Febrero 24 de 1821, Firma del Plan
de Iguala - Septiembre 28 de 1821. Lectura del Acta de Independencia.
La causa insurgente se verá apoyada en 1821 por un grupo de peninsulares y criollos
que antes se opusieron a ella. El motivo, separar a la Nueva España del Imperio
Español evitando así la aplicación de la Constitución Liberal de 1812 recién jurada por
Fernando VII, que debería aplicarse en España y sus colonias. Con la Independencia
el clero y la aristocracia mantenían sin cambios el sistema colonial amenazado ahora
por los principios establecidos en la Constitución liberal de Cádiz. El instrumento para
lograr este propósito, el Coronel Agustín de Iturbide, que en un primer momento trató
de someter a Guerrero, pero ante la tenaz resistencia del caudillo suriano y la premura
del tiempo, decidió pactar con él. De este acuerdo nace el Plan de Iguala que daría
origen al ejército trigarante o de las tres garantías: Religión, Independencia y Unión,
que en poco tiempo dominaría a las fuerzas realistas logrando así la Independencia
proclamada en acta solemne el 28 de septiembre de 1821 en la ciudad de México.

Así se consumaba la independencia con propósitos distintos a los establecidos


por Morelos, situación que daría origen a muchos de los conflictos que viviría la
nueva nación entre 1821 y 1876.
Égloga
La égloga es un subgénero de la poesía lírica que se dialoga a veces como una pequeña pieza teatral en un acto. De tema
amoroso, uno o varios pastores lo desarrollan contándolo en un ambiente campesino donde la naturaleza es paradisíaca
y tiene un gran protagonismo la música. Como subgénero lírico se desarrolla a veces mediante un monólogo pastoril o,
más frecuentemente, con un diálogo.
La égloga es una composición en la que el poeta, encarnado en uno o varios pastores, expresa su amor en un marco
idealizado, lleno de belleza y amor.
Las primeras églogas fueron los Idilios (en griego, "poemitas" o "pequeños cantos") de Teócrito; luego los
escribieron Mosco, Bión de Esmirna y otros autores bajo su influencia. El escritor latino Virgilio (siglo I a. C.) con
sus Églogas (en griego, "selecciones") o Bucólicas añadió elementos autobiográficos, haciendo de cada pastor un
personaje imaginario que encubría a un personaje real: Cayo Cilnio Mecenas, Augusto, etc. Algunas de ellas llegaron a
escenificarse en Roma. Otros autores latinos escribieron también églogas, como Nemesiano, Calpurnio Sículo o Ausonio.
Esta innovación pasó a la bucólica posterior, de forma que algunas veces los personajes de las églogas representaban
personajes reales. A través de Giovanni Boccaccio y con el Renacimiento y la Arcadia de Jacopo Sannazaro el género se
volvió a recuperar mezclándose las composiciones en verso en un marco narrativo en prosa, y se difundió por todo el
mundo occidental, bien en verso, bien como églogas intercaladas en una novela pastoril cualquiera. En la literatura
castellana, escribieron églogas Juan del Encina, Lucas Fernández, Garcilaso de la Vega, Juan Boscán, Lope de
Vega, Pedro Soto de Rojas, Bernardo de Balbuenay Juan Meléndez Valdés.

Égloga. Garcilaso de la Vega

Pastor rodeado de ninfas


El dulce lamentar de dos pastores,

Salicio juntamente y Nemoroso,

he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso

estaban muy atentas, los amores,

de pacer olvidadas, escuchando.

Tú, que ganaste obrando

un nombre en todo el mundo,

y un grado sin segundo,

agora estés atento, solo y dado

al ínclito gobierno del Estado,

Albano; agora vuelto a la otra parte,
resplandeciente, armado,
representando en tierra el fiero Marte;
Garcilaso de la Vega (1501-1536), Égloga I (fragmento)

Tragedia
La tragedia es una forma o género dramático o teatral cuyos personajes protagónicos son ilustres y se ven enfrentados
de manera misteriosa, invencible e inevitable contra el destino fatal o los dioses, generando un conflicto cuyo final es
irremediablemente triste: la destrucción del héroe, en forma de muerte o locura de este.

La Tragedia de Romeo y Julieta

Para hacer teatro leído:

ACTO II
ESCENA SEGUNDA

(El jardín de Capuleto, Romeo abajo y Julieta desde una ventana.)


ROMEO.— Señora, juro por esa luna bendita que corona de plata las copas de estos árboles frutales...
JULIETA.— No jures por la luna, por la inconstante luna que cambia cada mes al girar en su órbita, no sea que tu amor
resulte tan variable.
ROMEO.— Y entonces, ¿por qué juro?
JULIETA.— ¡No jures en modo alguno o jura por tu encantadora persona, que es el dios de mi idolatría y así te creeré!
ROMEO.— Pero, el profundo amor de mi pecho...
JULIETA.— Bien; no jures. Aunque eres mi alegría, no me alegra el pacto de esta noche, es demasiado brusco,
demasiado temerario, demasiado repentino, demasiado parecido al relámpago, que se extingue antes de que podamos
decir: "¡El relámpago!..." ¡Cariño, buenas noches! Este capullo de amor madurado por el hálito ardiente del verano tal vez
se haya convertido en flor primorosa cuando volvamos a vernos. ¡Buenas noches! ¡Buenas noches! ¡Que un sueño y una
calma tan dulces como ¡os que alientan mi pecho te alcancen también!
ROMEO.— No me dejes así tan vacío...
JULIETA.— ¿Qué más puedo darte?
ROMEO.— Un juramento de amor constante.
JULIETA.— Ya te juré en silencio y quisiera anularlo.
ROMEO.— ¿Me lo querrías quitar? Y, ¿por qué, amor mío?
JULIETA.— Nada más que para mostrarme generosa y volver a jurártelo. Mi desinterés y mi veneración son tan
ilimitados y profundos como el mar. Cuanto más te entrego, más me queda, porque mi amor y mi devoción son infinitos.
¡Oigo ruido adentro! ¡Adiós, querido, adiós!

(Fragmento de la tragedia Romeo y Julieta, de William Shakespeare, traducción de Olga Drennen)

La copla es una forma poética que sirve para la letra de canciones populares. Su nombre proviene de la voz latina copula,
"lazlo", "Guilly".

Aunque la palabra se ha utilizado para designar diversas formas estróficas cultas (como las coplas de pie quebrado, la
copla de arte mayor, la copla mixta y la copla real), en la actualidad la palabra se utiliza sobre todo para designar un tipo
de estrofa de tradición popular compuesta por tres o cuatro versos de arte menor, generalmente octosílabos, 1 dispuestos
en forma decuarteta de romance o tirana (8- 8a 8- 8a), de seguidilla (7- 5a 7- 5a) o de redondilla (8a 8b 8b 8a), con rima
asonante o consonante.Que hace tocando?
Aunque esta forma es característica de la tradición popular anónima, ha sido cultivada también por escritores cultos
como Antonio Machado, Rafael Alberti, y Federico García Lorca. La influencia entre la corriente anónima de la copla y sus
cultivadores cultos ha sido mutua: los poetas se han inspirado en el modelo popular para construir coplas que, a su vez, a
menudo han sido recogidas por la tradición e incorporadas a su caudal, con olvido de su autor. Como escribe Manuel
Machado,
coplas de amor:

1.- Anoche soñando estaba que dos negros me mataban y eran tus hermosos ojos que enojados me miraban.

2.- Los ojos de mi morena tienen una mirada extraña que matan en una hora como la muerte en un año.

Una historieta o cómic es una serie de dibujos que constituyen un relato, con o sin texto,1 así como al medio de
comunicación en su conjunto.2

Partiendo de la concepción de Will Eisner de esta narrativa gráfica como un arte secuencial, Scott McCloud llega a la
siguiente definición: ‘Ilustraciones yuxtapuestas y otras imágenes en secuencia deliberada con el propósito de transmitir
información u obtener una respuesta estética del lector’.3 Sin embargo, no todos los teóricos están de acuerdo con esta
definición, la más popular en la actualidad, dado que permite la inclusión de la fotonovela4 y, en cambio, ignora el
denominado humor gráfico.5

El interés por la historieta «puede tener muy variadas motivaciones, desde el interés estético al sociológico, de la nostalgia
al oportunismo».6Durante buena parte de su historia fue considerado incluso un subproducto cultural, 7 apenas digno de
otro análisis que no fuera el sociológico, hasta que en la década de 1960 se asiste a su reivindicación artística, de tal forma
que Morris8 y luego Francis Lacassin9 han propuesto considerarlo como el noveno arte, aunque en realidad sea anterior a
aquellas disciplinas a las que habitualmente se les atribuyen las condiciones de octavo (fotografía, de 1825)
y séptimo (cine, de 1886). Seguramente, sean este último medio y la literatura los que más la hayan influido, pero no hay
que olvidar tampoco que «su particular estética ha salido de las viñetas para alcanzar a la publicidad, el diseño, la moda y,
no digamos, el cine».10

Las historietas suelen realizarse sobre papel, o en forma digital (e-comic, webcómics y similares), pudiendo constituir una
simple tira en la prensa, una página completa, una revista o un libro (álbum, novela gráfica o tankōbon). Han sido cultivadas
en casi todos los países y abordan multitud degéneros. Al profesional o aficionado que las guioniza, dibuja, rotula o colorea
se le conoce como historietista.
Un cuento (del latín compŭtus, cuenta1 ) es una narración breve creada por uno o varios autores, basada en hechos reales
o ficticios, cuya trama es protagonizada por un grupo reducido de personajes y con un argumento relativamente sencillo.

El cuento es compartido tanto por vía oral como escrita; aunque en un principio, lo más común era por tradición oral.
Además, puede dar cuenta de hechos reales o fantásticos pero siempre partiendo de la base de ser un acto de ficción, o
mezcla de ficción con hechos reales y personajes reales. Suele contener pocos personajes que participan en una sola
acción central, y hay quienes opinan que un final impactante es requisito indispensable de este género. Su objetivo es
despertar una reacción emocional impactante en el lector. Aunque puede ser escrito en verso, total o parcialmente, de
forma general se da en prosa. Se realiza mediante la intervención de un narrador, y con preponderancia de la narración
sobre el monólogo, el diálogo, o la descripción.

El cuento, dice Julio Cortázar, como en el boxeo, gana por knock out, mientras que la novela gana por puntos. El cuento
recrea situaciones. La novela recrea mundos y personajes (su psicología y sus caracteres). 2 3 4

En resumen, un cuento es una obra de ficción que se desarrolla con ciertos seres y acontecimientos. Además, un narrador
es quien presenta a los personajes, los puntos de vista, los conflictos y el desenlace.

Básicamente, un cuento se caracteriza por su corta extensión pues por cierto debe ser más corto que una novela, y además,
suele tener una estructura cerrada donde desarrolla una historia, y solamente podrá reconocerse un clímax. En la novela,
y aun en lo que se llama novela corta, la trama desarrolla conflictos secundarios, lo que generalmente no acontece con el
cuento, ya que este sobre todo debe ser conciso.

UNA JAURÍA DE GÓTICOS

Una noche mientras buscaba en mi mente alguna idea que escribir para una muestra de cuento fantástico, y al no encontrar
nada útil. Me decidí a salir a dar un pequeño paseo por las húmedas calles de la ciudad.
Al pasar por un viejo cementerio, me di cuenta de que a lo lejos unos jóvenes jugaban entre las tumbas. Curioso me
acerqué para mirarlos mejor. Eran góticos en alguna clase de aquelarre, tenían calderas en fogatas, y todos cantaban
alrededor de la más grande. De pronto todos se agacharon y comenzaron a aullar. Yo los miraba desde una distancia
considerable, escondido entre unos abetos. Comenzaron a pelearse entre ellos, cual si fueran lobos auténticos. Al ver esas
escenas decidí sacar mi nuevo celular y grabar toda esa fantástica comedia. Pero uno de ellos se dio cuenta de mi
presencia y corrió hacia mí, yo comencé a reírme por lo cómico que me pareció un muchacho a gatas mordisqueando las
valencianas de mi pantalón. Pero una mordida paró mi risa, instintivamente le di una patada, mandándolo a volar. Los
aullidos del chavo, llamaron la atención de la manada, quienes prestos acudieron a su auxilio. Ninguno hablaba, solo lo
lamían del rostro. Luego todas las miradas se tornaron hacía mí.

Yo traté de dialogar con ellos pero ninguno hablaba solo se comportaban como animales. De pronto una mujer que llevaba
una negra y peluda piel en el cuello, dio un agudísimo aullido. Tras el cual todos comenzaron a perseguirme en cuatro
patas. Yo corrí con todas mis fuerzas hacía el bosque que estaba al norte del cementerio. Al voltear para ver si me seguían,
me di cuenta de que una autentica manada de lobos me perseguía. Al parecer se habían acabado de transformar en
animales, yo no alcanzaba a entender cómo. Las décadas de estudio me impedían creer en algo fuera de la lógica. Tal vez
la magia si existía, o tal vez los súper poderes y ellos los controlaban, o habían tomado alguna clase de droga mutagénica.

Con las pocas fuerzas que me quedaban me trepé a un árbol. En la copa no me pudieron atrapar. Allí me quedé toda la
noche, viendo a los lobos saltar una y otra vez para morderme y tirarme. Al alba me comencé a quedar dormido, cuando
termino de salir el sol y ya no escuché movimientos, aullidos o ladridos me decidí a bajar. A los pies del árbol estaban
varios jovencitos vestidos de negro, con sus ropas rasgadas y manchadas por el barro, el pasto y la sangre de unos y
otros. En la boca de uno de ellos, un trozo de mi pantalón.

Sigilosamente los pasé, al pasar junto al enterrador este me miro divertido y me dijo que nunca olvidase no meterme en lo
que no me importaba, ya que la curiosidad si podía matarme. Yo regrese a casa, y lo primero que hice fue contarles todo
a mis familiares, pero ellos solo me tildaron de ebrio y me echaron hasta la noche, cuando pude escribir esto.

Autor: Cristina Clemenceau F.

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