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DON VICENTINO

De mirada cansada, caminada pesada y aquejado por el mal de párkinson que no lo


deja tener seguridad en sus labores diarias; encontramos a Don Vicentino de 83 años, que por
vivir en una ciudad de clima muy frío se aqueja de dolores articulares, lamentablemente, por
su condición se siente como una carga para su familia, deseando ayudar en los quehaceres de
la casa pero limitado por su avanzada edad, solo se dedica a velar por su nieto, a quien le
cuenta historias, cuentos, que de antaño fueron fuente de enseñanza para los niños y jóvenes.

En el día se distrae arreglando los periódicos que compra la familia, rellena los
crucigramas y pupiletras porque le han dicho que ese trabajo activa su cerebro e impide que
pierda la memoria y además que lo distrae de sus dolencias y limitaciones.

Lamentablemente, no es bien visto por quien dedicó muchos años de su juventud y su


trabajo para darle lo necesario para que no crezca en el abandono, sino en un lugar seguro, es
decir su único hijo; su hijo quien recibió la casa paterna como herencia, tiene a su padre por
muchos años, pero por los continuos tropiezos de su padre debido a su enfermedad y los
cuidados que necesita, debido al frio, es que su hijo se ha cansado de tenerlo en casa y desea
que se marche, a pesar que la esposa de su hijo sí acepta al octogenario patriarca y tiene la
complicidad y el apoyo de su nieto quien lo quiere incluso más que a su padre.

A estas alturas de su vida, se han hecho realidad sus temores de ya no ser útil, sino un
estorbo para sus cercanos, por lo que intenta seguir vistiendo su terno aunque viejo, le hace
revivir su juventud y madurez, cuando era un notable profesional y autosuficiente; sus camisas
blancas y planchadas ha tenido que cambiarlo por camisas que no necesitan plancharse y su
corbata ha sido reemplazado por una chalina que lo protege del frío.

Iván Moreno Maldonado


Facultad de Derecho
Cod: 07760493