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¡Auxilio, Roberto, que necesito menos palabras y más argumentos!

¡Auxilio, Roberto!

Muchísimas palabras, pocas propuestas, cero argumentos

El 7 de noviembre la fórmula presidencial del Partido Vamos — conformada por el empresario y


agrónomo Josué Alvarado, candidato a presidente, y el activista social Roberto Rivera Ocampo,
candidato a vicepresidente — participó en los conversatorios presidenciales organizados por la
Vicerrectoría de Proyección Social de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”. El
evento se llevó a cabo en el Auditorio Ignacio Ellacuría, el cual parecía estar repleto, similar a los
demás conversatorios, pero no de simpatizantes fanáticos que vitorearan cada una de las
participaciones de los candidatos, sino que se trató de un grupo de oyentes más pasivo, expectante a
lo que Josué y Roberto tuvieran que decir en respuesta a las preguntas que les fueron planteadas por
parte de académicos y académicas, relacionadas con distintas temáticas: fortalecimiento democrático
(Álvaro Artiga), educación (Mauricio Trejo), seguridad (Manuel Escalante), medio ambiente (Sandra
Gutiérrez) y economía (Saira Barrera).
Durante todo el conversatorio Josué y Roberto trataron de enfatizar que son una alternativa diferente
a la oferta política a la que salvadoreñas y salvadoreños están acostumbrados. Roberto incluso señaló
en su primera intervención que no les gusta ser catalogados como un partido político, y que no se
consideran a sí mismo como políticos, sino más bien ciudadanos activos. Sin embargo, desde el
principio, antes de que los académicos de la UCA iniciaran con sus preguntas, ambos evidenciaron
que en realidad no distan mucho de los estereotipos con los que suele identificarse a los funcionarios
públicos en El Salvador: individuos poco inteligentes que carecen de pensamiento crítico, y que solo
hacen promesas que luego no cumplen, ya sea por falta de voluntad o por lo utópico de las mismas.
En los 10 minutos que se supone estaban destinados para que presentaran los ejes estratégicos de su
plan de gobierno, utilizaron muchas palabras para describir la situación de precariedad e injusticia
social que vive el país, pero fueron pocas las soluciones planteadas para las problemáticas
identificadas, similar a lo hecho por sus homólogos en contienda, en sus respectivos conversatorios.
Tras este inicio tan poco alentador, Álvaro Artiga preguntó sobre cual sería la primera acción que
realizarían, en caso de ganar las elecciones, en materia de transparencia institucional. Josué Alvarado,
haciendo caso omiso del eslogan de su partido, decidió divagar y atacar a ARENA y al FMLN, y
aludió al dilatado proceso de elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia para
“explicar” cuál sería su estrategia para que el Estado salvadoreño recuperara su credibilidad ante la
ciudadanía. Después de mucho “blah, blah, blah” y pocas propuestas concretas, le pasó la “papa
caliente” a Roberto Rivera Ocampo, técnica a la que acudiría en reiteradas ocasiones durante el
conversatorio. Fue aquí donde intervino nuevamente Álvaro Artiga, y cuestionó al candidato a la
vicepresidencia sobre cómo harían para negociar con la asamblea legislativa y llegar a acuerdos que
les permitiesen echar a andar sus propuestas, tomando en cuenta que el Partido Vamos no tiene
representación alguna en el órgano legislativo. Roberto aseveró que la mejor manera de “negociar”
sería de la mano del pueblo, a través de la presión que este sería capaz de ejercer… Algo muy utópico
para una ciudadanía que no se inmutó durante los cuatro meses en los que no tuvo órgano judicial.
Llegó el momento de Mauricio Trejo, quien además de hacer preguntas, evidenció el poco
conocimiento que tiene la fórmula presidencial del Partido Vamos en lo que respecta a educación.
Luego de aclarar que las últimas reformas en el sistema educativo ocurrieron en los 90’s y en 2008,
y no hace 40 años, como twittearon los candidatos, les cuestionó sobre cuáles serían las áreas
prioritarias de la “reforma” que ellos habían prometido en redes sociales. El primero en responder fue
Rivera Ocampo. Incluyó dentro de la “reforma” la implementación de guarderías para niños y niñas
de los 0 a 3 años… propuesta para nada novedosa ni reformista si se toma en cuenta que en junio del
presente año entró en vigencia la Ley especial para la regulación e instalación de salas cunas para los
hijos de los trabajadores, donde se contempla que además de cuidar a los menores, deben proveerse
servicios de educación temprana. Por su parte, Josué aportó poco o nada a las ideas del candidato a
la vicepresidencia.
Roberto Rivera Ocampo tuvo que ceder el protagonismo tras la intervención de Manuel Escalante,
pues como lo explicó el Doctor en Derecho Constitucional, por motivos constitucionales el alto
mando tanto de la Policía Nacional Civil como de la Fuerza Armada de El Salvador recae en el
presidente en turno. La primera pregunta iba dirigida a conocer la visión que Josué Alvarado tiene
sobre la problemática de la violencia: Si la percibe como producto de la exclusión social, o más bien
como el resultado de fallos de parte de las instituciones encargadas de garantizar la seguridad pública.
Sin el auxilio de Roberto, Josué cayó en una gran contradicción: Reconoce que la violencia social, en
específico la pandilleril, brota en aquellos sectores de la población donde impera la exclusión social,
sin embargo, su primera “solución” no es propiciar la inclusión social a nivel nacional, sino “recuperar
los territorios” a través de la represión policial.
Rivera Ocampo recuperó la batuta del conversatorio cuando Sandra Gutiérrez preguntó sobre las
propuestas del Partido Vamos en lo que concierne al eje de medio ambiento. Una vez más se evidenció
la brecha entre ambos candidatos. Roberto aprovechó para explicar la que podría ser una buena
propuesta: La instalación de paneles solares en terrenos de la zona oriental del país que son infértiles
para la agricultura, con el propósito de generar energía eco-amigable y reducir así la dependencia que
El Salvador tiene en la quema de combustibles fósiles para la producción de energía. Por su parte,
Josué Alvarado, cuando se le pidió su opinión sobre la necesidad de una ley para regular el uso del
agua, luego de un exhaustivo y profundo análisis, afirmó — entre balbuceos y tartamudeos, emulando
al funcionario público que aspira sustituir — que “como gobierno debemos proveerles agua”… Difícil
conocer si su postura es a favor o en contra de dicha ley, con una argumentación tan bien elaborada…
Por último, Saira Barrera inquirió sobre los cambios que serían necesarios, y como se lograrían los
mismos, para que las propuestas del Partido Vamos se concreticen. De nuevo, Josué Alvarado con
muchísimas palabras, pero con poca coherencia en relación con lo que se le preguntó, respondió que
se debe combatir la corrupción e invertir en el Centro Nacional de Registros para agilar el proceso de
registro de una empresa o marca. Saira Barrera se vio obligada a reformular la pregunta. En esta
ocasión Roberto Rivera Ocampo retomó la palabra y dio una respuesta que, sin dejar de ser un tanto
vaga, fue más y mejor elaborada que la de su compañero de fórmula: Propuso hacer una revisión
exhaustiva del presupuesto general de la nación con el objetivo de identificar las partidas
gubernamentales donde haya despilfarro, y así poder reorientar dichos fondos hacia las prioridades
que el partido propone en su plan de gobierno.
Para muchos podría resultar evidente que el Partido Vamos estaría mejor parado en esta contienda
electoral si quienes conforman la fórmula intercambiaran entre sí el puesto al que aspiran, pero parece
que esta nueva “alternativa” política, el partido sin pasado para construir el futuro, repite esas viejas
prácticas tan habituales en la política salvadoreña, que cumplen con el dicho “El que paga la música
escoge la canción”… Deja mucho en que pensar… por un lado es cuestionable la incapacidad del
fundador del partido para reconocer que hay personas más preparadas que él, con las aptitudes y
conocimientos necesarios para hacer realidad los cambios que tanto pregona… por otro, también es
cuestionable, si es que en verdad es tan capaz y competente como parece serlo, que Roberto Rivera
Ocampo acceda a supeditarse a las decisiones tomadas por Josué Alvarado… Deja mucho en que
pensar…

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