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Adán, Cristo, y La Justificación, Parte 4

By John Piper August 20, 2000

Romanos 5:12-21

Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el
pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron;
13 pues antes de la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputa cuando
no hay ley. 14 Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que
no habían pecado con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que
había de venir. 15 Pero no sucede con la dádiva como con la transgresión. Porque si por
la transgresión de uno murieron los muchos, mucho más, la gracia de Dios y el don por
la gracia de un hombre, Jesucristo, abundaron para los muchos. 16 Tampoco sucede con
el don como con lo que vino por medio de aquel que pecó; porque ciertamente el juicio
surgió a causa de una transgresión, resultando en condenación; pero la dádiva surgió a
causa de muchas transgresiones resultando en justificación. 17 Porque si por la
transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de
uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. 18
Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres,
así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los
hombres. 19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron
constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán
constituidos justos.

Dos Páginas En El Periódico De Ayer

Sería útil relacionar el mensaje de Romanos 5:12-19 con el periódico de ayer. Nos
damos cuenta que los asesinatos y muertes son comunes – demasiado comunes en
nuestro mundo y en nuestra ciudad. En ocasiones los asesinos se multiplican tan rápido
que nos sentimos abrumados por la maldad. Ese fue el efecto que produjo en mí la
sección Metro (Metropolitana) ayer en el StarTribune.

 Se continuaba hablando de la historia del asesinato de Katie Poirer.


 Se hablaba del posible asesinato de Otto Kinsey, de 24 años, en relación con el
éxtasis de la droga.
 Se hablaba Steve Temple, de 17 años, quien asesinado el miércoles en Lakeville,
y de los tres hombres que habían sido arrestados.
 Se hablaba de la sentencia a Ezekiel Caliguiri debido a un asesinato en mayo.
 Se hablaba de otro hombre, desconocido, quien murió el viernes después de
haber sido empujado de un ómnibus en el centro a principios de esta semana.
 Se hablaba de Kimberly Harmon, quien fue apuñaleada hasta morir el miércoles
en la mañana.

Y esos son solo los que hicieron noticias –dos páginas de noticias de un día.
Estas trágicas historias de la vida real hacen que nos demos cuenta de manera
terriblemente dolorosa que hay pecado en el mundo y que hay muerte. El asesinato es la
obra cumbre del pecado en el corazón humano. Y el resultado es muerte. Uno mata, el
otro muere.

Esta verdad permanece firme ante nuestros ojos en el periódico, o la televisión cada día:
la muerte y el pecado, la muerte y el pecado. Me recuerda uno de los proverbios que me
impactó en las vacaciones: “La sabiduría clama en la calle, en las plazas alza su voz”
(Proverbios 1:20). La sabiduría clama en la calle ¿Qué dice? Dice ‘cuenten sus días, oh
personas de las Twin Cities,1 y obtengan un corazón sabio. Algún día morirán, y será
repentino ¿estarán listos? Prepárense. Alístense’. Dice: ‘Dejen el odio, el resentimiento,
la codicia, y el asesinato. Dejen el pecado y teman a Dios. Mía es la venganza; yo
pagaré. Confíen en mí, siga mis enseñanzas. Oh no sigan siendo necios’. Eso es lo que
dice la sabiduría.

¿Cómo clama en las calles? Solo lean el periódico. Escuchen las noticias. Y piensen,
saquen sus conclusiones. Sigan la ira hasta el final y verá a dónde le lleva. Sigan la
codicia y la adicción hasta el final y vean a dónde le lleva. Mire detenidamente en los
pálidos rostros de los adolescentes muertos y sigan sus almas hacia el cielo o el infierno.
La sabiduría clama en las calles –desde los periódicos y los televisores: ‘¿Por cuánto
tiempo seguirán siendo necios? ¿Por cuánto tiempo se cubrirán los ojos y dirán « ¡el
pecado es mejor, el pecado es mejor!»?’ La sabiduría clama en las calles ¿Estás
escuchando?

¿Qué Tiene Que Ver Esto Con Romanos?

¿Cuál es entonces, la conexión con Romanos 5:12-19? ¡Hay muchas, en todas las
formas posibles! Mencionaremos dos:

Primero, cuando una persona mata, y conoce en el fondo de su corazón que está bajo la
condenación de Dios (aun cuando nunca es atrapada en la tierra; vea Romanos 1:32),
¿qué podemos hacer para silenciar su conciencia maldita y justificarle ante Dios, para
que sea librado del infierno y se sea otorgado el gozo eterno? ¿Es siquiera imaginable
que un asesino sea declarado inocente por la corte suprema del universo, donde Dios se
sienta como juez, y que sea constituido justo, y sea amado con vida eterna? De eso es de
lo que trata este texto.

Segundo, cuando una persona es asesinada, cuando una persona muere, ¿qué sucede con
ella? ¿Después solo hay nada? ¿Queda la inconsciencia e inexistencia para siempre? ¿Es
el ser humano (creado a la imagen de Dios con voluntad, conciencia y razón) como una
hoja o un trozo de palo? ¿Acaso solo morimos, nos descomponemos, nos volvemos
polvo, y eso es todo? ¿O hay un ajuste de cuentas? ¿Hay una condenación o una
salvación que esperar? ¿Hay una reunión con nuestro Hacedor y Juez de todos? ¿Existe
la posibilidad de la vida eterna después de una muerte terrible? Si usted fuera asesinado
esta noche ¿estaría al día siguiente, vivo y feliz en la presencia de Jesucristo? De eso es
de lo que trata este texto la maravillosa frase del verso 18: “justificación de vida.”

Este púlpito no es la calle. Pero este texto es la voz de la sabiduría. La sabiduría divina.
Y nos está gritando a todos al oído: ‘Vengan todos ustedes asesinos, ladrones,
mentirosos, fornicarios, adúlteros, codiciosos y blasfemos; vengan y escuchen cómo
podrán estar a bien con el Señor, cómo podrá ser removida su culpabilidad y limpiada
su conciencia. Vengan todos los que un día morirán, vengan y escuchen cómo
prepararse para ese momento, vengan para encontrarse con su Juez y Hacedor si temor.
Hay un gran himno con ese verso. Lo cantaremos al final.

Recordando Después De Seis Semanas - Resumen

Han pasado seis domingos desde que nos detuvimos al final de Romanos 5:17. Así que
sería bueno decir algunas palabras resumen acerca de lo que hemos visto hasta ahora en
este pasaje, y entonces lidiar hoy solo con los versos 18 y 19.

El punto principal de este pasaje es que lo que Cristo ha hecho por todos los que están
en él por la fe es mucho más de lo que Adán hizo por todos los que están en él por
naturaleza. La desobediencia de Adán llevó a todos los que estaban en él (1ra a los
Corintios 15:22, “en Adán todos mueren”) hacia la condenación y la muerte. Y la
obediencia de Cristo llevó a todos los que están en él (2da a los Corintios 5:2) hacia la
justificación y la vida.

Durante cinco capítulos Pablo ha estado trabajando para dejar bien claro y convincente
para nosotros la verdad de que los pecadores son justificados con Dios no sobre la base
de alguna justicia inherente en nosotros, sino sobre la base de la justicia de Cristo
recibida solo por fe. Ahora, en este pasaje, Pablo nos lleva a la comprender la profunda
razón por la que Dios nos salva de esta manera.

Dios nos salva así, a través de Cristo, porque así se corresponde con la forma en que
fuimos condenados a través de Adán. La justificación para vida se corresponde con la
condenación para muerte. Y nuestra condenación, en su raíz más profunda, viene no por
lo que hicimos individualmente, sino por lo que Adán hizo como nuestro representante.
Y así nuestra justificación, en su forma más profunda, viene no por lo que hacemos,
sino por lo que Cristo hizo. La razón para hacer esta comparación entre Adán y Cristo,
es dejar bien en claro que el motivo de nuestra justificación es la justicia de Cristo – la
obediencia de Cristo- de la misma manera en que el motivo de nuestra condenación fue
el pecado de Adán –la desobediencia de Adán.

Y creo que la razón por la que Dios estaba dispuesto a llevarnos a los límites de nuestro
entendimiento al revelarnos esta difícil doctrina del pecado original, es que tenemos una
tendencia demasiado fuerte a pensar que podemos y debemos justificarnos ante Dios por
medio de obras de justicia, en lugar de echarnos como pecadores indefensos en sus
brazos de misericordia y depender solo de la justicia de Cristo como la base de nuestra
justificación ante Dios. Y por eso Pablo dice en este pasaje: No, no es “por obras de
justicia que nosotros hubiéramos hecho” (Tito 3:5), más bien...

Tomemos ahora el texto donde lo dejamos hace seis semanas, en el verso 18:

Así que [este es el resumen], como por la transgresión de uno [el primer pecado de
Adán] vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de
uno [de Cristo] vino a todos los hombres la justificación de vida. 19 Porque así como
por la desobediencia de un hombre [Adán] los muchos fueron constituidos pecadores,
así también por la obediencia de uno [Cristo], los muchos serán constituidos justos.
Justificados Ante Dios

Así que ustedes pueden ver que aquí está el mensaje principal. El propósito fundamental
no es solo enseñar la doctrina del pecado original –que en Adán todos caímos y
pecamos, y nos volvimos pecadores. Eso es cierto. Pero el propósito para revelarnos
esta verdad –y llevarnos hasta los límites del razonamiento humano- es que ella
demuestra cómo somos justificados ante Dios. Este es el propósito. Por tanto, antes de
que tropiecen con la doctrina del pecado original, asegúrense de escuchar por qué Dios
nos la revela. Permita que primero que ella produzca algún efecto sobre usted. Antes de
comenzar a juzgar el método por el que Dios nos condena, asegúrense de ver la gloria
del método de Dios para justificarnos.

Volveremos en la próxima semana para hablar más completamente acerca de la doctrina


del pecado original, pero hoy asegurémonos de enfatizar cuál es el señalamiento
principal, es decir: cómo somos justificados ante Dios; cómo los asesinos, ladrones,
mentirosos, fornicarios, adúlteros, codiciosos, y blasfemos pueden ser declarados
inocentes, justificados ante Dios, escapar de la condenación, y recibir la vida eterna.

Miren cuidadosamente a cada uno de estos versos, 18 y 19. Verso 18: “Así pues, tal
como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por
un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres”. Dentro de un
instante hablaré algo acerca de la palabra “todos”, pero por ahora, fíjense en el mensaje
principal acerca de la justificación. Todos los que están en Cristo son justificados de la
misma manera en que todos los que están en Adán están condenados. ¿Cómo es eso?
Adán actuó en pecado, y como estamos conectados con él, estamos condenados en él.
Cristo actuó en justicia y como estamos conectados en Cristo, somos justificados en
Cristo. El pecado de Adán es contado como si fuera el nuestro. La justicia de Cristo es
contada como si fuera la nuestra.

Un Acto de Justicia

Creo que cuando Pablo dice que “un acto de justicia” resultó en nuestra justificación, se
está refiriendo probablemente a toda la vida y ministerio de Jesús como un todo –como
a un gran acto de justicia, y no a un acto específico que Jesús haya hecho en vida. ¿Qué
acto escogería usted? Si usted dice que su muerte, ¿se refiere a su obediencia en
Getsemaní, o a la obediencia cuando la turba le apresó, o a la obediencia cuando fue
interrogado, o a la obediencia cuando fue clavado en la cruz, o a la obediencia cuando
habló palabras de amor a sus enemigos, o a la obediencia cuando ofreció su Espíritu al
Padre? Así que puede ver; aun si dice que el “acto de justicia” es su muerte, que se está
refiriendo a todo un grupo de actos de justicia. Está tratando a muchos actos de justicia
como a uno solo: la muerte.

Creo que lo mismo debió haber sido hecho con toda su vida, porque cualquier acto de
injusticia le hubiera descalificado en la justicia, porque en Mateo 3:15, en su bautismo,
Jesús dijo a Juan Bautista: “porque es conveniente que cumplamos así toda justicia”; no
“muchos actos de justicia”, sino “toda justicia”, como si hubiera un todo. Así que desde
el comienzo hasta el final de su ministerio, Jesús estaba cumpliendo un gran
“requerimiento de justicia” (que es lo que dikaioma significa en Romanos 5:18).
De esa justicia, dice Pablo en el verso 18, “resultó la justificación de vida para todos los
hombres”. Esa justicia de Jesús se convirtió en la base de nuestra aceptación ante
nuestro Hacedor y Juez. La justicia de Cristo es contada como si fuera nuestra justicia
porque estamos conectados con él. Estamos en él (vea 2da a los Corintios 5:21). Eso es
lo que significa justificación.

El verso 19 apoya lo que decimos al expresarlo de otra forma para garantizar que
captemos el mensaje principal: “Porque así como por la desobediencia de un hombre los
muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos
serán constituidos justos”. La diferencia que tiene el verso 19 con el verso 18 es que la
palabra “obediencia” es utilizada en lugar de las palabras “acto de justicia”, para
mostrar que la naturaleza de la justicia de que hablamos en el verso 18 es la
conformidad con la voluntad de Dios. Adán no estuvo conforme y nosotros somos
constituidos o declarados pecadores en él. Cristo si estuvo conforme con la voluntad de
su Padre, y nosotros somos constituidos justos (obedientes) en él.

Ustedes pueden ver el mensaje principal: nuestra justicia ante Dios, nuestra
justificación, no está basada sobre lo que hemos hecho, sino en lo que Cristo ha hecho.
Su acto de justicia, su obediencia es contada como si fuera la nuestra. Somos hechos,
constituidos, o declarados justos en él. Esta es una justicia real, y es verdaderamente
nuestra, pero es nuestra solo por imputación –o, para usar el lenguaje que Pablo utiliza
al principio de la carta: nosotros somos “constituidos justos.”

¿Quién es nosotros?

Ahora, una palabra de conclusión acerca a quién me refiero con nosotros. Y en este
punto del mensaje ustedes debieran preguntar: ¿Estoy incluido en esta justificación? En
el verso 19 los que son “constituidos justos” son llamados “los muchos”: “así también
por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos”. En el verso 18 los que
tienen la “justificación de vida” son “todos los hombres”. “Por un acto de justicia
resultó la justificación de vida para todos los hombres”. ¿A quién se refiere con “todos
los hombres”? ¿Significa que cada ser humano en Adán será justificado de manera que
nadie se perderá y no hay tal cosa como el castigo eterno para alguien? Esto es
Universalismo.

No lo creo, por muchas razones.

1) El verso 17 habla de recibir el don de la justicia como si algunos lo recibieran y otros


no. Verso 17: “Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más
reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia
y del don de la justicia”. Eso no suena como si todos lo recibieran.

2) En Romanos 5:18 “Justificación de vida para todos los hombres”, no significa que
todos los hombres son justificados, porque Pablo enseña claramente en este mismo
libro, y en otros lugares (2da a Tesalonicenses 1:9), que existe un castigo eterno y que
todos los humanos no son justificados. Por ejemplo, en Romanos 2:5 dice: “Mas por
causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el
día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios”, y luego, en el verso 7 y 8
contrasta esta ira con la “vida eterna” para mostrar que es ira eterna, no ira temporal. Así
que habrá algunos que no serán justificados pero caerán bajo la ira de Dios para siempre
y habrá otros que tendrán vida eterna.

3) En Romanos 5:18, “justificación de vida para todos los hombres” no significa que
todos los hombres son justificados, porque a todo lo largo de Romanos, hasta ahora, la
justificación no es automática como si todo ser humano la recibiera, sino que es “por
fe”. Romanos 5:1: “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe...”. Romanos 3:28:
“Por tanto, habiendo sido justificados por la fe aparte de las obras de la ley.”

Así que este es el mensaje para nosotros en esta mañana: Los asesinos, ladrones,
mentirosos, fornicarios, adúlteros, codiciosos, y blasfemos, es decir, todos los seres
humanos, no importa lo que hayan hecho, pueden ser justificados ante Dios, no sobre la
base de sus propios actos de justicia, sino sobre la base del acto de justicia de Cristo; no
sobre la base de su propia obediencia, sino sobre la base de la obediencia de Cristo; y no
porque sean humanos, sino por creer.

Así que les animo, les ruego, mientras todavía hay tiempo en este mundo incierto de
asesinatos y muertes: confíen en Cristo por todo lo que Dios es para ustedes en él;
confíen en él para su justificación. Y si se preguntan si pueden confiar en él durante toda
su vida, confíen que él lo hará posible. Y entonces, no importa lo que hayan hecho,
podrán “ver a su Juez y Hacedor sin temor.”

Esas son las palabras del segundo verso de “Venimos Oh Cristo a ti”, y me gustaría que
fuera nuestra canción de fe para cerrar. Si está confiando ahora en Cristo, cante como
testimonio. Entonces háblele a otros de su fe en esta semana.

Tú eres el Camino de Dios, tu sangre nuestro rescate pagó;


En ti, vemos a nuestro Juez y Hacedor sin temor.
Ante el trono somos absueltos,
Tu amor ha satisfecho la demanda de tu ley.

E. Margaret Clarkson

1
Se refiere a Saint Paul y Minneapolis, conocidas como las Twin Citties [Ciudades
Gemelas] debido a que están situadas al Este y Oeste del río Mississippi,
respectivamente, en Estados Unidos. En Minneapolis se encuentra la Bethlehem Baptist
Church del pastor Piper.

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