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Religión FILÓSOFOS GRIEGOS

Filósofos malditos
Ateísmo y materialismo en la Antigüedad
A LO LARGO DE LA HISTORIA, LA FILOSOFÍA
SÓCRATES. IDEALISTA —SURGIDA CON PLATÓN— HA
TRATADO DE DESPEDAZAR A LA FILOSOFÍA
MATERIALISTA, IMPULSADA POR EL ATOMISTA
DEMÓCRITO. AQUELLOS FILÓSOFOS QUE, COMO
ÉL, RECHAZARON A LOS DIOSES Y EXPLICARON
LOS FENÓMENOS DE LA NATURALEZA POR LA VÍA
RACIONAL FUERON PROSCRITOS, OLVIDADOS Y
MUCHOS DE SUS HERÉTICOS TEXTOS DESTRUIDOS.
HOY, EN LAS FACULTADES DE FILOSOFÍA SOLO
SE HABLA DE IDEALISMO, NO DE MATERIALISMO.
AQUELLOS FILÓSOFOS MATERIALISTAS, CON
CUYAS IDEAS FLORECIÓ EL ATEÍSMO, NO
INTERESAN. VEAMOS QUIÉNES FUERON LOS
FILÓSOFOS MALDITOS...
POR MOISÉS GARRIDO VÁZQUEZ

A RELIGIÓN FUE LA PRIMERA TEN-

"L
TATIVA DE NUESTRA ESPECIE PARA
EXPLICAR LA REALIDAD. Era a lo
máximo que llegaba la Humanidad
en una época en que no teníamos la
menor noción de física, química, bio-
logía o medicina. No éramos cons-
cientes de vivir en un planeta esférico,
y menos al borde de un Universo de magnitud inconcebible que
se estaba alejando de una fuente original de energía"DGXMRHOƓ-
lósofo Christopher Hitchens, autor de Dios no es bueno (2007).
Efectivamente, el hombre prehistórico interpretaba des-
de un enfoque estrictamente animista —el animismo es la
FUHHQFLD GH TXH WRGR HVW£ DQLPDGR \ YLYLƓFDGRŋ ORV
misteriosos fenómenos de la naturaleza (truenos,
tornados, eclipses, terremotos...), así como los
sueños y las visiones. Era la única forma que
tenía de "racionalizar" todo aquello que no
comprendía. Aún hoy, las religiones son
herederas de aquella visión mítica de nues-
WURV DQFHVWURV (O DQLPLVPR HQ GHƓQLFLµQ
de Gonzalo Puente Ojea, "es una concep-
ción primaria del mundo que constituye el
cimiento roqueño y tenaz de la visión dua-
lista alma-cuerpo que sigue funcionando

56 CLÍO
INGIMAGE
ESCUELA
FILOSÓFICA DE
ATENAS.

FRPR HO PRWRU GH WRGDV ODV ƓORVRI¯DV


espiritualistas que alimentan las innu-
merables formas de la fe religiosa de
nuestro mundo".
Durante milenios, la idea animista ha
estado anclada en la psique humana.
Creer en el más allá, en dioses y en fuer-
zas invisibles ha formado parte intrínse-
ca de la vida cotidiana. Esa visión dua-
lista de la realidad —un mundo físico y
otro espiritual— se ha perpetuado hasta
nuestros días. Tanto es así que recientes
investigaciones neurobiológicas han
determinado que nuestro cerebro está
programado para creer en un dios. Es
un mecanismo que hemos heredado a
través de la evolución para mitigar el te-
mor a la muerte. Por tanto, la fe religiosa
formaría parte de la evolución cognitiva,
como el lenguaje o la música. Sería un
instinto heredado genéticamente que
se transmite de una generación a otra.
"Si la especie humana está 'programada'
para creer en un mundo espiritual, esto de explicar el mundo sin apelar a lo so- deraban que sus dioses eran falsos). En
sugeriría que Dios no existe como un ser brenatural. La existencia de los dioses QXPHURVDVRFDVLRQHVHUDFDOLƓFDGRGH
que está en el más allá y que es indepen- IXHFXHVWLRQDGDSRUƓOµVRIRVDWRPLVWDV ateo aquel que tuviera una teoría sobre
diente de nosotros, sino que realmente como Leucipo y Demócrito, que inter- los dioses que difería de la fe religiosa,
es el producto de una percepción here- pretaron los fenómenos naturales sin FRPR IXH HO FDVR GHO ƓOµVRIR Epicuro
dada, la manifestación de una adapta- necesidad de recurrir a una intervención (ver CLÍO nº 198), que no negó la exis-
ción evolutiva que existe exclusivamente divina. Consideraban que el mundo está tencia de los dioses, pero sí cuestionó su
dentro del cerebro humano. De ser así, formado por átomos de naturaleza eter- intervención en el mundo. En su particu-
podemos concluir que no existe una na, por tanto, no necesitan haber sido ODU VLVWHPD ƓORVµƓFR PHGLDQWH HO FXDO
realidad espiritual, un dios o dioses, un creados. En esa concepción, encontra- percibió la realidad desde una óptica
alma, ni una vida después de la muerte. mos las bases del inmanentismo, según FLHQW¯ƓFDQRKDE¯DQHFHVLGDGGHUHFXUULU
Bajo esta perspectiva, estos conceptos el cual, la naturaleza se basta a sí misma a dioses que viven despreocupados de
espirituales solo existen como manifes- para explicar las cosas sin que haga falta las mezquindades humanas.
taciones del modo tan particular en que acudir a postulados trascendentes. Todo Aun así, podemos hablar de cierto
nuestra especie ha sido 'programada' es materia. "El materialismo es la con- DWH¯VPR HQ OD ƓJXUD GHO ƓOµVRIR Pro-
para percibir la realidad. Por lo tanto, cepción estrictamente inmanentista del tágoras, que vivió en el siglo V a.C. Al
la Humanidad no puede considerarse principio último de las cosas. Es a la vez menos, los historiadores no tienen duda
como un producto de Dios, sino que al una ontología, porque concibe el ser de en considerar que fue uno de los pri-
contrario, Dios debe considerarse como cada cosa como algo completamente in- PHURVDWHRVHQWUHORVƓOµVRIRVJULHJRV
un producto de la cognición humana", dependiente, es decir, sin añadidura ex- Sin embargo, cuando leemos escritos
explica el profesor de Historia Matthew terior; y una gnoseología, en la medida suyos pensamos que fue más agnóstico
Alper, autor de Dios está en el cerebro en que hace de lo real la fuente de toda que ateo: "Sobre los dioses soy incapaz
(2008). racionalidad" VH³DOD HO ƓOµVRIR Pascal de describir si existen o no y qué forman
Charbonnat. adoptan. Muchos son los factores que
ORÍGENES DEL ATEÍSMO De todos modos, el concepto que se obstaculizan nuestro conocimiento en
Pero si estamos predispuestos genética- tenía del ateísmo en la Antigüedad no este punto, por ejemplo, lo oscuro del
mente a creer en una realidad espiritual, es exactamente el mismo que tenemos tema y la brevedad de la vida humana".
¿cómo y por qué surge el ateísmo? Ten- ahora (incluso los cristianos usaban el 3RUVHPHMDQWHDƓUPDFLµQIXHH[SXOVDGR
dríamos que remontarnos a la antigua término 'ateo' para referirse despecti- de Atenas. No obstante, quizá evolucio-
Grecia para hallar los primeros indicios vamente a los paganos, ya que consi- nó hacia el ateísmo más tarde y carece-

CLÍO 57
Religión FILÓSOFOS GRIEGOS

que expuso en su ensayo Sobre el ateís-


mo. No podemos olvidar citar a Diágo-
ras de Melos, discípulo de Demócrito,
quien llegó a preguntarse: "Si la inmora-
lidad puede permanecer impune, ¿de
qué sirve creer en dioses que velan la vir-
tud humana?"6HJDQµHOFDOLƓFDWLYRGH
"ateo", por su inquebrantable conven-
cimiento a la hora de negar la existen-
FLD GH ORV GLRVHV \ SRU GHVPLWLƓFDU ORV
misterios eleusinos. Asimismo, el gran
Sócrates fue descrito por los atenien-
VHVFRPRXQƓOµVRIRTXHVHQHJDEDD
ARISTÓTELES. reconocer a los dioses de la ciudad. Fue
condenado a muerte acusado de ateís-
mo, a pesar de defender un enfoque te-
leológico de la naturaleza. "Aún queda
por resolver muchas preguntas en torno
al juicio de Sócrates, pero de lo que no
cabe duda alguna es de que muchos
atenienses consideraban que Sócrates
defendía posturas demasiado cercanas
a las de aquellos que ponían en entredi-
PRV GH UHJLVWURV ELEOLRJU£ƓFRV TXH OR cho a los dioses tradicionales", escribe el
PREGUNTAS atestigüen. Solo podemos añadir que historiador Jan N. Bremmer.
FILOSÓFICAS tanto Sexto Empírico como Diógenes
de Enoanda no dudaron en considerar
Alguien que ha realizado una gran
labor a la hora de rescatar del olvido
DWHRDOUHSXWDGRVRƓVWD4XLHQV¯SDUH- D ORV ƓOµVRIRV DWHRV \ SUHFXUVRUHV GHO
ΗWŽƌƋƵĞĞƐĞŵŝĞĚŽLJĞƐĂƐƟŶŝĞďůĂƐĚĞů cía tenerlo más claro fue Pródico, otro PDWHULDOLVPRKDVLGRHOƓOµVRIRIUDQF«V
ĞƐƉşƌŝƚƵĞƐŵĞŶĞƐƚĞƌƋƵĞůŽƐĚĞƐƉĞũĞŶ ƓOµVRIRVRƓVWDGHOD«SRFD"Los dioses Michel Onfray. En el primer volumen
ŶŽůŽƐƌĂLJŽƐĚĞůƐŽůŶŝůŽƐĚĂƌĚŽƐ en los que cree el populacho no existen GHVXPDJQ¯ƓFDContrahistoria de la Filo-
ůƵŵŝŶŽƐŽƐĚĞůĚşĂ͕ƐŝŶŽůĂĐŽŶƚĞŵƉůĂĐŝſŶ ni tienen conoci- sofía, que lleva por
LJĚŽĐƚƌŝŶĂĚĞůĂŶĂƚƵƌĂůĞnjĂ͘ůĐŽŵŝĞŶnjŽ miento". Critias título Las sabidurías
ĚĞĞůůŽĂƌƌĂŶĐĂƌĄ͕ƐĞŐƷŶŶŽƐŽƚƌŽƐ͕ĚĞ también abrigó ERA CALIFICADO DE de la antigüedad
ůŽƐŝŐƵŝĞŶƚĞ͗ΖYƵĞŶŽŚĂLJĐŽƐĂƋƵĞƐĞ ciertas formas de ATEO aquel que tuviera (2007), rompe con
ĞŶŐĞŶĚƌĞĂƉĂƌƟƌĚĞŶĂĚĂƉŽƌŽďƌĂ ateísmo, según se una teoría sobre los el hábito de la his-
ĚŝǀŝŶĂũĂŵĄƐΖ͘zĞƐƋƵĞĂƚŽĚŽƐůŽƐ deduce de algu- toriografía institu-
ŵŽƌƚĂůĞƐůŽƐĞŶǀƵĞůǀĞĞůŵŝĞĚŽĞƐĞĚĞ nos de sus textos. dioses que difería de la cional de seguir la
ƋƵĞǀĞŶƋƵĞĞŶůĂƟĞƌƌĂLJĞŶĞůĐŝĞůŽƐĞ Lo mismo que Ta- fe religiosa, como fue el senda platónica y
ƉƌŽĚƵĐĞŶŵƵĐŚĂƐĐŽƐĂƐƐŝŶƋƵĞƉƵĞĚĂŶ les de Mileto, que caso del filósofo Epicuro, decide adentrarse
ĞůůŽƐĚĞŶŝŶŐƵŶĂŵĂŶĞƌĂĂĐĞƌƚĂƌĂ desechaba todo por otros derrote-
ǀĞƌůĂƐĐĂƵƐĂƐĚĞƚĂůĞƐĂĐĐŝŽŶĞƐ͕LJ postulado mítico- que no negó la existencia ros alternativos: "La
ƉŝĞŶƐĂŶƋƵĞƐƵĐĞĚĞŶƉŽƌŐƌĂĐŝĂĚŝǀŝŶĂ͘ religioso y busca- de los dioses, pero sí ƓORVRI¯D HQ VX SH-
WŽƌĞƐŽ͕ĐƵĂŶĚŽŚĂLJĂŵŽƐǀŝƐƚŽƋƵĞ ba explicaciones cuestionó su intervención ríodo griego, pero
ŶŽŚĂLJĐŽƐĂƋƵĞƉƵĞĚĂŽƌŝŐŝŶĂƌƐĞĂ racionales para los también después,
ƉĂƌƟƌĚĞŶĂĚĂ͕ĂƌƌĂŶĐĂŶĚŽĞŶƚŽŶĐĞƐ fenómenos natu- en el mundo. ha presentado
ĚĞĂŚşĐŽŶƚĞŵƉůĂƌĞŵŽƐLJĂĐŽŶŵĄƐ rales. Carnéades siempre un doble
ĂĐŝĞƌƚŽůŽƋƵĞĞƐƚĂŵŽƐƉĞƌƐŝŐƵŝĞŶĚŽ͗ de Cirene, por su parte, consideraba rostro, del que se muestra y se privilegia
ĚĞĚſŶĚĞĐĂďĞƋƵĞƐĞŽƌŝŐŝŶĞĐĂĚĂ absurdo creer en dioses, mientras que XQVRORODGR  /DKLVWRULDGHODƓORVRI¯D
ĐŽƐĂLJĚĞƋƵĠŵŽĚŽĐĂĚĂƵŶĂƐĞ Jenófanes de Colofón, sostenía que tal como aparece en las enciclopedias y
ƉƌŽĚƵĐĞƐŝŶůĂĂĐƚƵĂĐŝſŶĚĞůŽƐĚŝŽƐĞƐΗ los dioses eran una invención humana. los manuales, como se la enseña y se la
(Lucrecio,ĞƌĞƌƵŵŶĂƚƵƌĂ, Libro I, vv. Clitómaco, discípulo de Carnéades, trabaja en la universidad, como se la edi-
146). también fue ateo, a tenor de las ideas ta, se la difunde y se la promueve, se con-

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funde con la de los vencedores. Nada de
piedad para los vencidos, a quienes se
desprecia, se olvida, se desdeña, o, lo
que es peor aún, se desacredita median-
te la caricatura".

ATOMISMO Y ÉTICA HEDONISTA


Las teorías atomistas parten de Leuci-
po‹OIXHHODUW¯ƓFHGHXQHQIRTXHSX-
ramente materialista del mundo, donde
los átomos que se organizan en el vacío
lo rigen todo y no hay lugar para las pre-
tensiones metafísicas. No existen otros
mundos, según Leucipo. No hay un
alma inmaterial. No hay dioses etéreos.
En todo caso, si existen, son físicos, per-
tenecen a la realidad material, puesto
que no hay una dimensión espiritual. En DETALLE DE
"LA MUERTE DE
el sistema de Leucipo, todo se funda- SÓCRATES",
PINTURA DE
menta en lo inmanente, en la materia. :Yh^ͳ>Kh/^
(Q GHƓQLWLYD OD YHUGDG HVW£ SUHVHQWH DAVID.
en el mundo, no hay que buscarla fue-
ra de él. Esta corriente de pensamiento,
tan novedosa como radical a la hora de
sugerir una concepción estrictamente
mecánica del Universo, se propaga en
LOS "PELIGROSOS" ATEOS
medio de una cultura helénica reple-
ta de dioses y de ideas supersticiosas. ES OBVIO QUE EL ATEÍSMO JAMÁS HA GOZADO DE LA POPULARIDAD
"En Grecia se trató, antes que nada, de Y LA ACEPTACIÓN QUE SÍ HA TENIDO SU ADVERSARIO IDEOLÓGICO:
disipar las nubes de lo maravilloso y de LA FE.ŶůĂŶƟŐƺĞĚĂĚ͕ĐƵĂůƋƵŝĞƌǀŽnjĚŝƐĐƌĞƉĂŶƚĞƋƵĞƐĂůŝĞƌĂĞŶĚĞĨĞŶƐĂĚĞů
libertar el estudio del universo del caos ateísmo y en contra de la religión o de la creencia en Dios, era silenciada ipso
mitológico de las ideas religiosas y po- ĨĂĐƚŽ, muchas veces llegándose al extremo de la tortura o del asesinato. Por
líticas, a la vez que penetrar en el terre- desgracia, no es cosa del pasado. Esto sucede en pleno siglo XXI. Recordemos,
no de la razón y la observación severas; ƉŽƌĞũĞŵƉůŽ͕ĞůďƌƵƚĂůĐƌŝŵĞŶĂŵĂĐŚĞƚĂnjŽƐĚĞůďůŽŐƵĞƌŽĂƚĞŽĚĞĂŶŐůĂĚĞƐŚ
esto no podía realizarse más que con el Ananta Das Bijoy, de 31 años. El hecho tuvo lugar en mayo de 2015. Unos
auxilio del método materialista", escribe meses antes, otro colega suyo, también ateo militante, de nombre Avijit Roy,
Federico A. Lange, en su voluminosa era asesinado a puñaladas, mientras que su mujer fue herida de gravedad. En
Historia del materialismo (1903). la misma capital india, otro bloguero ateo, Ahmed Rajib Haider, fue asesinado
El atomismo implica, por tanto, la ne- en febrero de 2013. Se supo que ciertos grupos extremistas islámicos estaban
cesidad de liberarnos de todo aquello detrás de tales crímenes. No es ninguna novedad. A lo largo de la Historia,
que produce turbación, temor, dolor... el fundamentalismo religioso siempre se ha destacado por perseguir y dar
como la creencia en los dioses, impla- muerte a todo aquel que se proclamara ateo. Se ha considerado como una
cables a la hora de juzgar las acciones terrible ofensa contra Dios dudar de su existencia. Las religiones, que tanto
KXPDQDV$OƓQDOHVDVHQGDDWRP¯VWLFD ƐĞũĂĐƚĂŶĚĞƉƌĞŐŽŶĂƌƉĂnj͕ĂŵŽƌLJƉĞƌĚſŶ͕ƐĞĐĂƌĂĐƚĞƌŝnjĂŶ͕ƐŝŶĞŵďĂƌŐŽ͕ƉŽƌ
condujo inevitablemente a una ética he- mostrar una tremenda intolerancia contra quienes no siguen sus preceptos
GRQLVWD7RGRHVWHFRUSXVƓORVµƓFRIXH ŽĐƵĞƐƟŽŶĂŶůĂĞdžŝƐƚĞŶĐŝĂĚĞƵŶƐĞƌƐƵƉƌĞŵŽ͘Ŷ͘hh͕͘ůŽƐĂƚĞŽƐƐŽŶůĂƐ
sistematizado, puesto al día y explicado ƉĞƌƐŽŶĂƐŵĄƐĚŝƐĐƌŝŵŝŶĂĚĂƐLJŽĚŝĂĚĂƐĚĞůĂƐŽĐŝĞĚĂĚ͘ZĞĐŝďĞŶĂŵĞŶĂnjĂƐ
al detalle por Demócrito, tan maltrata- de muerte y han de ocultar que son increyentes, para no ser señalados
do por la Historia, pese a haber dedi- con el dedo ni sufrir posibles represalias. ΗŶŵƵĐŚĂƐƐŽĐŝĞĚĂĚĞƐ͕ƐĞƌΖĂƚĞŽΖ
FDGR WRGD VX YLGD DO HVWXGLR FLHQW¯ƓFR ĞƐƟŐŵĂƟnjĂ͘/ŶĐůƵƐŽƋƵŝĞŶĞƐĂĮƌŵĂŶĞdžƉůşĐŝƚĂŵĞŶƚĞƋƵĞŶŽĐƌĞĞŶĞŶŝŽƐ͕
/D ƓORVRI¯D DWRPLVWD FRPSLWLµ D WRGDV ƉƌŽĐƵƌĂŶŶŽĂƵƚŽĚĞŶŽŵŝŶĂƌƐĞΖĂƚĞŽƐΖΗ͕ĂĮƌŵĂĞůƐŽĐŝſůŽŐŽ Phil Zuckerman.
OXFHVFRQODƓORVRI¯DLGHDOLVWDGHPlatón,
quien no lo soportó y en un arranque

CLÍO 59
Religión FILÓSOFOS GRIEGOS

de ira propuso quemar las obras de poema rezuma atomismo, inmanentis-


͏^1^Yh͘͘͘ Demócrito, considerado uno de los ma- mo, ciencia... Para Lucrecio, no hay ne-
yores intelectuales de su época. Lo dice cesidad de especulaciones religiosas y
͘͘͘ĞůƷŶŝĐŽĐŽŵƉĞŶĚŝŽĂŶƟŐƵŽƐŽďƌĞ Aristoxeno, en sus Memorias históricas. metafísicas que no conducen a nada,
ůĂƚƌĂĚŝĐŝſŶĚĞůĂƐĞƐĐƵĞůĂƐĮůŽƐſĮĐĂƐ Si no llevó a cabo su deseo, fue gracias solo a turbar la serenidad y a distraernos
griegas nos ha llegado a través de a que los pitagóricos Amiclas y Clinias de la belleza que la naturaleza nos brin-
sŝĚĂƐLJŽƉŝŶŝŽŶĞƐĚĞůŽƐĮůſƐŽĨŽƐŵĄƐ le convencieron del error de hacer algo da. "Cuando la Humanidad atemoriza-
ilustres, obra escrita por Diógenes DV¯1RORKL]RƓQDOPHQWHSHURLJQRUµ da bajo el peso de la religión, buscaba
Laercio en la primera mitad del por completo a Demócrito y jamás le auxilio en el Olimpo, Epicuro se atrevió
siglo III? Aunque dicho autor se citó en sus obras (Aristóteles sí le cita, el primero a levantar los ojos al cielo sin
despreocupa de exponer a fondo pero para atacar sus ideas). He aquí un asustarse de su aspecto. Ni la historia
ůŽƐĚŝƐƟŶƚŽƐƐŝƐƚĞŵĂƐĮůŽƐſĮĐŽƐ͕ claro ejemplo de lo difícil que lo tuvie- de los dioses, ni los rayos ni los truenos
ƉƌĞĮƌŝĞŶĚŽĚĞƐƚĂĐĂƌůĂƐǀŝǀĞŶĐŝĂƐLJ URQ ORV ƓOµVRIRV DWRPLVWDV QR \D VROR pudieron apartarle de su deseo de abrir
ĂŶĠĐĚŽƚĂƐĚĞůŽƐĂŶƟŐƵŽƐĮůſƐŽĨŽƐ͕ entre la casta religiosa, sino incluso en- las puertas del arcano de la naturaleza.
ello no desmerece el indudable WUHPXFKRVƓOµVRIRVTXHGHVDSUREDEDQ 6XDOPDDWUDYHVµORVFRQƓQHVGHOPXQ-
valor histórico y literario de dicho sus ideas, como Platón o Sócrates. do, y con la mente y el espíritu examinó
ĞŶƐĂLJŽ͕ĚŝǀŝĚŝĚŽĞŶĚŝĞnjůŝďƌŽƐ͘ Con Epicuro, el último representante el Universo para decirnos lo que puede
WŽƌƐƵƐƉĄŐŝŶĂƐ͕ĚĞƐĮůĂŶĮůſƐŽĨŽƐ GHODƓORVRI¯DJULHJDPDWHULDOLVWDHODWR- ser y lo que nunca será; lo que es cada
como >ĞƵĐŝƉŽ͕ƌŝƐƟƉŽ͕ĞŵſĐƌŝƚŽ͕ mismo siguió más vivo que nunca. Lo cosa y de dónde no puede pasar", es-
Epicuro, Jenófanes, Parménides, propaga a la misma vez que combate cribió Lucrecio. Acepta el alma, pero
Anaxarco, Zenón, Platón, Aristóteles, ODVLGHDVPLWROµJLFDV6XYLVLµQFLHQW¯ƓFD como producto de la materia, conside-
ĞƚĐ͘ŶŽƉŝŶŝſŶĚĞůĮůſůŽŐŽCarlos del mundo va unida a la búsqueda de rando que muere a la vez que el cuer-
García Gual, que deja en un segundo la felicidad, aquí y ahora, no en lejanos po. Nosotros somos dueños de nuestro
ƉůĂŶŽůŽƐƉŽƐŝďůĞƐĨĂůůŽƐLJƚŽƌƉĞnjĂƐĚĞ mundos metafísicos, cuya existencia es destino. No hay predestinación. No hay
Diógenes Laercio (como por ejemplo, cuestionable. No hay nada más allá del un sentido trascendente de la vida. La
manejar de forma arbitraria y algo PXQGRSHUFHSWLEOHDƓUPDED(QVXHV- naturaleza se basta a sí misma. El univer-
desordenada los datos), se trata de cuela, ubicada en un jardín a las afueras VRHVLQƓQLWRSHURQXHVWUDYLGDHVƓQLWD
ůĂƷŶŝĐĂŶĂƌƌĂĐŝſŶĞdžƚĞŶƐĂLJĂŶƟŐƵĂ de Atenas, se difundía el conocimiento no poseemos un alma inmortal y eterna.
ĚĞůĂŚŝƐƚŽƌŝĂĚĞůĂĮůŽƐŽİĂĂŶƟŐƵĂ \ ODV DUWHV /RV ƓFWLFLRV GLRVHV TXHGD- El origen de las cosas depende de un
que ha llegado hasta nosotros. "No EDQDOPDUJHQGHODVGLVTXLVLFLRQHVƓ- proceso inmanente.
ĞƌĂƵŶĮůſƐŽĨŽƉƌŽĨĞƐŝŽŶĂů͕ĚĞƐĚĞ ORVµƓFDVHQWUH(SLFXUR\VXVGLVF¯SXORV
ůƵĞŐŽ͕ŶŝĞƐĐƌŝďşĂƉĂƌĂƉƌŽĨĞƐŝŽŶĂůĞƐ "Platón produce una mitología útil para IDEAS AGITADORAS
ĚĞůĂĮůŽƐŽİĂ;͘͘͘Ϳ͘^ƵĂĐƟƚƵĚƉĞƌƐŽŶĂů mantener a los hombres en el temor. Es- No es fácil reconstruir los orígenes del
ƌĞƐƵůƚĂŵĄƐĮůŽůſŐŝĐĂLJĂŶƟĐƵĂƌŝĂ tos temores y temblores proporcionan materialismo en la Antigüedad. Esca-
LJŶŽƟĞŶĞĂĨĄŶĐƌşƟĐŽĂůĞdžƉŽŶĞƌ una Humanidad maleable, miedosa, fá- sean las obras. Están perdidas o des-
ůĂƐŝĚĞĂƐĚĞůŽƐĮůſƐŽĨŽƐĂŶƟŐƵŽƐΗ, cil de conducir... Epicuro no quiere ese truidas para siempre. Hay fragmentos,
ƉƵŶƚƵĂůŝnjĂ͘ tipo de hombres; él quiere hombres au- trozos que a modo de puzle hemos de
tónomos, curados de las supersticiones, ensamblar para poder extraer la esencia
liberados", aclara Onfray. de aquel pensamiento innovador que
(O ƓOµVRIR \ SRHWD URPDQR Lucrecio, VRORXQRVSRFRVƓOµVRIRVVHDWUHYLHURQ
por su parte, a través de su bello poema a acoger, defender y difundir. "Hay que
De rerum natura (Sobre la naturaleza de conformarse, pues con simples hipóte-
las cosas), inmortaliza el pensamiento sis que no tienen la seguridad sistemá-
atomista heredado de Leucipo, Demó- tica de períodos más documentados.
FULWR\(SLFXUR/DVƓFFLRQHV\ORVPLWRV Solamente podemos postular y propo-
quedan desenmascarados. Los átomos ner ideas generales, deducidas a partir
ocupan su lugar. La realidad pura y dura, de índices dispersos, que no permiten
VLQ DUWLƓFLRV FRQYHUWLGD HQ SRHV¯D HQ UHDOL]DU XQD YHULƓFDFLµQ FRPSOHWD VLQR
vitalismo, en un canto a la razón y a la solamente percibir un principio de con-
alegría. Cita a divinidades, como Venus, ƓUPDFLµQ, reconoce Charbonnat. No
pero de modo alegórico. El didáctico obstante, se aprecia la importancia de
ese arsena. Se palpa la solidez de unas
ideas que se opusieron a las que preva-
lecían por doquier. El atomismo supuso
una revolución. Y no digamos negar la
existencia de los dioses y del mundo
espiritual. Aunque hay que reconocer
que, a veces, la herencia mítica seguía
impregnando los nuevos principios
materialistas. Heráclito, por ejemplo,
atribuía al fuego el origen de todo. En
este elemento, como primera causa,
radicaba el origen del Universo. Pero al
ƓQDOWHUPLQDRWRUJ£QGROHDWULEXWRVGL-
YLQRVPLWLƓF£QGROR$OJRSDUHFLGRKL]R
Pitágoras con los números.
Pero conforme avanza el conocimien-
to, y las ciencias van progresando, las
LGHDVPDWHULDOLVWDVHQƓORVRI¯DYDQFDODQ-
do más hasta lograr emanciparse de la
interpretación sobrenatural del mundo. EL CONOCIDO
La idea del átomo erradica toda con- FILÓSOFO GRIEGO
PLATÓN.
cepción mítica de la realidad. Las cosas
están formadas por partículas indivisi-
EOHVLQƓQLWDV\HWHUQDV$K¯HQORV£WR-
mos en permanente movimiento, está
el origen del inmanentismo, que niega es evidente que hemos abandonado
una voluntad divina en la creación del los límites de la ciencia de la naturaleza
HASTA EL SIGLO IV los
8QLYHUVR1RKD\SULQFLSLRQLƓQ7RGRHV y hemos caído en la mitología", asevera discípulos de Epicuro
eterno. Por tanto, no es necesario acudir Epicuro, en su Carta a Pitocles. Vemos, siguieron transmitiendo
a explicaciones míticas o religiosas. La SXHV TXH SDUD ORV ƓOµVRIRV PDWHULDOLV-
mecánica atomística excluye esas viejas tas, las explicaciones solo hay que bus-
la filosofía materialista.
ideas supersticiosas potenciadas por la carlas dentro de nuestro mundo, no fue- La herencia cultural de
imaginación y el miedo. Los eclipses, los ra de él, a diferencia de lo que propone Leucipo y Demócrito se
relámpagos, los rayos... Todo tiene una OD UHOLJLµQ LQYRFDQGR D ƓFWLFLDV SRWHQ-
causa natural. "Cuando se acepta una cias invisibles del mundo celeste para
mantuvo intacta durante
explicación y se rehúsa otra que está de tratar de explicar lo existente. siete siglos.
acuerdo con la experiencia, entonces Hasta el siglo IV de nuestra era, los
discípulos de Epicuro siguieron transmi-
WLHQGRODƓORVRI¯DPDWHULDOLVWD/DKHUHQ- fundamentado en la razón y no en la
EL DATO cia cultural de Leucipo y Demócrito se fe, había que hacerlo desaparecer ipso
DemócritoĨƵĞƵŶƉƌŽůşĮĐŽĂƵƚŽƌ͕ĚĞũĂŶĚŽ mantuvo más o menos intacta durante facto para dar paso a un nuevo régimen
ŽďƌĂƐĚĞĞŶŽƌŵĞǀĂůŽƌĐŝĞŶơĮĐŽĐŽŵŽ͗ siete siglos. Pero la atroz persecución teocrático que restaurase la visión míti-
hƌĂŶŽŐƌĂİĂ, ĞƐĐƌŝƉĐŝſŶĚĞůŽƐƌĂLJŽƐ que ejerció el cristianismo contra las ca y dualista del mundo y tutelase a las
ůƵŵŝŶŽƐŽƐ͕ĞůŽƐĚŝĨĞƌĞŶƚĞƐƌŝƚŵŽƐ obras que consideró heréticas (tras un muchedumbres. "Todo trazo de la vieja
ĂƚſŵŝĐŽƐ͕>ŽƐƉůĂŶĞƚĂƐ͕'ƌĂŶƐŝƐƚĞŵĂĚĞů decreto formulado por el emperador ƓORVRI¯D \ OLWHUDWXUD GHO PXQGR DQWLJXR
ŵƵŶĚŽ͘͘͘ Teodosio I el Grande en el año 391), se ha desvanecido de la faz de la tierra",
provocó que muchos textos redactados declaró con júbilo el arzobispo de Cons-
SRU HVWRV EULOODQWHV ƓOµVRIRV DWRPLVWDV tantinopla Juan Crisóstomo, nacido en
y por sus discípulos desaparecieran el año 347, igual que Teodosio. Llegaba
devorados por el fuego. El saber anti- así la Edad Media y sus terribles conse-
JXRVXUJLGRGHODƓORVRI¯DPDWHULDOLVWD cuencias...

CLÍO 61