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1. EXT. PARADA DE AUTOBúS. ANOCHECER.

KARLA (24), una mujer de estatura mediana, aspecto sencillo y bien


arreglada, estudiante de economía. Camina sobre una calle
transitada hacia una parada de autobuses en un barrio lindo. Se
detiene en la parada a esperar, recarga su hombro en el anuncio de
la parada, nota suciedad en el poste y se aleja. Incómoda mira la
calle buscando si se acerca el autobús, sólo ve coches. Detrás de
ella pasan dos amigos que charlan vanalidades, ella los mira de
reojo, y al notar que la miran de vuelta regresa su mirada a la
avenida. Toma su celular, la batería está por agotarse, lo
devuelve a su cartera. impaciente mira de nuevo la avenida, se
acerca un Taxi. Abre la cartera y toma el monedero, con solo
sentirlo sabe que no tiene dinero, lo devuelve a la cartera.
Espera. Recarga su hombro de nuevo en el poste de la parada. Mira
a su alrededor y lo que era una calle transitada se ha convertido
en una vereda cada vez más oscura y sola. Mira hacia la calle,
afila su vista pero no hay señales del autobús. Hacia el otro lado
una vereda iluminada le espera. Revisa el monedero, efectivamente
lleva muy poco dinero, comienza a caminar.

3. EXT. CALLE SOLITARIA. NOCHE.


Karla llega a la esquina de una calle solitaria. Su celular
comienza a sonar y se queda detenida mientras lo busca en su
bolso. Encuentra el aparato, mira precavida a su alrededor,
contesta con prisa su celular.

KARLA
Má, aún no estoy en casa. Te llamo en 5, besos.

Mira la pantalla de su celular, las 8:29, bloquea el aparato y lo


guarda en la solapa de su campera. Los negocios que dan a la calle
están la mayoría cerrados, sus cortinas de metal están descuidadas
y sus anuncios mal pintados. Karla camina con paso acelerado por
la banqueta que está sucia de grasa, tapa su nariz pues el lugar
huele a sangre y putrefacción. Se escuchan las moscas volando a su
alrededor. Pisa un charco de agua bastante sucia y amarillenta, su
botita de charol se ensucia, ella se limita a hacer un gesto de
frustración y asco, abre la boca para poder respirar, la cierra,
pone el nudillo nudillo de su dedo índice en la nariz. Mientras
comienza a oscurecer su camino se ve iluminado solo por las luces
individuales de las puertas de los negocios, fragmentos de la
calle están en completa oscuridad, ella los atraviesa con rapidez.
Pasa a un lado de un montón de huesos apilados rodeados por
moscas, un par de perros salen de la oscuridad, la asustan, ellos
se quedan distraídos por los huesos mientras ella se aleja más
rápidamente notoriamente alterada. Camina por una pequeña vereda
en la que apenas cabrían 2 personas caminando muy juntas. A lo
lejos Karla observa una figura robusta y tambaleante que se apoya
frente a un contenedor de basura que restringe aún más el paso, la
banqueta queda bloqueada. Ella se ve obligada a cambiar de
banqueta, no aparta la mirada del que parece ser un hombre
borracho, pues lleva un botellón en su gorda mano. Karla al pasar
sobre una alcantarilla patea inesperadamente un gran hueso viejo
que estaba a mitad de la calle. Karla emite un quejido extraño
llamando la atención de los perros detrás de ella, le ladran.
Caminando la otra acera se acerca exponencialmente al hombre, pasa
sobre tres alcantarillas que crujen bajo sus pies. Ella no mira
más al hombre, mantiene rígidamente su mirada hacia delante, la
esquina siguiente está totalmente iluminada, hay un pequeño
negocio abierto, ella se apresura a llegar al menos ahí. Al pasar
al lado del hombre gordo no puede evitar mirarlo, un hombre de
gran papada, y aspecto enfermo, su tez blanca y amarillenta, sus
ojos están enmarcados por grandes ojeras moradas, sus labios
resecos, él también la mira, respira hondamente un par de veces,
no aparta la vista de Karla. Ella, perturbada, dirige su mirada
que se enfoca en el negocio iluminado. Logra pasar de largo al
señor y está a punto de llegar a la esquina, intentando evitar
regresar a la vereda del hombre camina diagonalmente hacia la
esquina del negocio su postura se relaja, pero mantiene la
velocidad. Ya casi ha llegado al local. Da un gran paso hacia
adelante, pisa un pedazo de madera que cruje y se rompe bajo sus
pies, abriendo una alcantarilla en la que la mujer cae
estrepitosamente.

3. Int. Alcantarilla. Noche.

Dentro de la alcantarilla no ve demasiado, la luz no logra entrar


en aquel agujero más que tímidamente por el agujero varios metros
encima de la cabeza de Karla. Ella, entre sollozos y asco, intenta
incorporarse y no lo logra, cae de vuelta en un agua espesa y
maloliente que le cubre, así tumbada, los tobillos y parte de las
nalgas. Se limpia con el dorso de la mano la cara y descubre que
le escurre sangre de algún lado, mira a su alrededor y nota más
destellos carmesí alrededor de ella, intenta descubrir de qué
parte de su cuerpo está brotando la sangre. Imágenes de los huesos
en la calle, de puercos y carnicerías se le vienen a la mente, se
asquea aún más, respira por la boca, está muy alterada, se le
escapan las lágrimas. Se revisa la solapa del abrigo en busca de
su celular y lo descubre totalmente roto, activa la patalla del
celular y este se enciende iluminando su cara que escurre grasa y
sangre, y su maquillaje totalmente arruinado. Intenta desesperada
desbloquear el celular pero se le resbala de las manos y cae al
agua sucia, lo busca instantaneamente metiendo su mano en el agua.
Toca el suelo del la cloaca y siente un objeto pasará rápidamente
a través de sus dedos. Grita. Mira de nuevo sobre su cabeza. Grita
desesperadamente por ayuda, intenta incorporarse de nuevo y
fracasa lastimándose algún más, suelta un alarido y llora
incontrolablemente. Sigue gritando. Percibe el sonido de una
cortina de metal cerrándose, la luz que entra se vuelve aún más
difusa. Grita con mayor desesperación. Escucha un metal siendo
arrastrado en el pavimento por encima de su cabeza. Karla entre
sollozos y arcadas grita por su ayuda. Escucha bastante cerca del
agujero la grave tos de un hombre.
KARLA (CONT’D)
Sí, sí. Estoy acá abajo. Por favor. Ayúdeme.
El hombre emite una especie de gruñido y un eructo.
HOMBRE.
Shhh.
Karla mira como una luna comienza a formarse sobre su cabeza,
entiende que está cerrando la coladera. Grita horrorizada, su
grito parece ser cada vez más y más estridente, se revuelve entre
el agua, agita sus brazos de arriba a abajo, el asco la invade
cada vez más, sus gritos son terribles. El agujero queda
totalmente cubierto.

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