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CONTRATO DE COMISIÓN MERCANTIL:

Regulación específica:

- Artículo 237 al 296 del Código de Comercio.

Complementariamente le son aplicables:

- Código civil en materia de acto jurídico, obligaciones y la parte general de contratos.

Derechos y obligaciones del comitente

• El comitente debe proveer de fondos necesarios al comisionista oportunamente, salvo que


otra cosa se haya establecido.

• El comitente pagará al comisionista por sus servicios, a menos que se hubiere convenido la
gratuidad de ellos, y también debe reembolsarle los gastos efectuados, así como los intereses
pactados, o en su defecto, los intereses legales.

• El comitente tiene libertad de revocar la comisión cualquier momento, pero tal revocación
surtirá efectos frente a terceros una vez que les sea comunicada.

Derechos y obligaciones del comisionista

• La sola realización por parte del comisionista de cualquier acto que pueda entenderse como
desempeño de la comisión lo obliga a cumplirla en los términos establecidos.

• El comisionista puede suspender su actuación mientras no reciba los fondos necesarios de los
que deba proveerlo el comitente o un tercero, si fuera el caso.

• De no establecerse nada sobre el particular, puede el comisionista actuar en nombre propio o


del comitente. De actuar a nombre propio, a él le corresponderá asumir los derechos y
obligaciones frente a terceros.

• Salvo autorización expresa del comitente, el comisionista no podrá contratar consigo mismo.
Es decir, existe la prohibición de comprar para sí mismo, los bienes entregados en comisión.

Requisitos para que la comisión esté gravada con IGV

Para que una comisión se encuentre gravada con IGV, se debe tener en cuenta los siguientes
requisitos:

• Según el artículo 3° del TUO de la Ley del IGV para que un servicio esté gravado con IGV, el
ingreso que percibe el sujeto que presta el servicio deberá calificar como renta de tercera
categoría.

• Por otro lado, el inciso a) del artículo 17° del Reglamento de la Ley del Impuesto a la Renta,
señala que son rentas de tercera categoría los ingresos que reciba un “comisionista mercantil”.

De manera general, teniendo en cuenta las disposiciones del Código Civil respecto a lo que debe
entenderse por mandato, y a lo señalado por el Código de Comercio respecto a los alcances de
la comisión mercantil, puede afirmarse que a fi n de determinar si se está ante un servicio de
comisión mercantil sujeto al SPOT, deberá verificarse si existe un mandato en virtud del cual una
de las partes (mandatario o comisionista) se obliga a realizar uno o más actos jurídicos de
contenido comercial o mercantil, sea en nombre propio o en el de su comitente, por cuenta y
en interés de este último.

CONTRATO DE CESIÓN DE DERECHOS

- Artículo 1206 al 1216 del Código civil.

Cesión de derechos Artículo 1206º.- La cesión es el acto de disposición en virtud del cual el
cedente trasmite al cesionario el derecho a exigir la prestación a cargo de su deudor, que se ha
obligado a transferir por un título distinto.

La cesión puede hacerse aun sin el asentimiento del deudor.

Sobre el tema ha señalado VILLANUEVA VIDAL cuando señala que: “La cesión de derechos es el
acto jurídico de disposición en virtud del cual el cedente transmite al cesionario el derecho a
exigir la prestación a cargo del deudor.

En la cesión de derechos no es necesario que la relación entre deudor y acreedor conste en


instrumentos de contenido crediticio, bastaría sólo con el contrato suscrito entre ambos para
que opere la cesión.

Análisis del contrato de cesión de créditos:

Al efectuar una revisión del artículo 1206º del Código Civil de 1984 se define a la cesión de
derechos como “(...) el acto de disposición en virtud del cual el cedente transmite al cesionario
el derecho a exigir la prestación a cargo de su deudor, que se ha obligado a transferir por un
título distinto”.

Para la legislación peruana, la cesión de derechos es considerada como un acto jurídico de tipo
convencional (ello involucra de manera necesaria que intervenga la voluntad de las partes), pese
a ello también existen supuestos en los cuales la voluntad del titular del crédito en las cesiones
de crédito resulta irrelevante. De manera previa debe existir un acuerdo (relación jurídica) entre
un deudor y un acreedor, en donde este último en ejercicio de su capacidad de disposición
pueda lograr transmitir un derecho (su acreencia) a otra persona, tomando como base un
acuerdo o un mandato de ley.

Sobre el tema resulta interesante revisar la opinión de MESEGUER GUICH quien indica que “En
la cesión de derechos intervienen dos partes el cedente (el que cede), quien cuenta con
capacidad para disponer, que transmite un derecho (un crédito) al cesionario (adquirente del
crédito) quien adquiere la nueva titularidad del mismo convirtiéndose en el nuevo acreedor.

El deudor primario (el cedido) no interviene en este acuerdo de voluntades salvo pacto distinto
como lo señala el párrafo final del citado artículo (se refiere al artículo 1206º del Código Civil) es
por eso que la cesión puede llevarse a cabo incluso si éste no se encontrara de acuerdo”.

A efectos de evitar alguna contingencia, se debe tener presente que el contrato de cesión de
derechos debe constar por escrito bajo sanción de nulidad, ello en cumplimiento de lo dispuesto
por el artículo 1207º del Código Civil.
La cesión de créditos y sus implicancias en el Impuesto General a las Ventas - IGV

Las operaciones que se encuentran gravadas con el IGV se encuentran reguladas en el artículo
1º del TUO de la Ley del Impuesto General a las Ventas, aprobado mediante Decreto Supremo
Nº 055-99-EF y normas modificatorias. Dichas operaciones se mencionan a continuación:

a) Venta en el país de bienes muebles.

b) La prestación o utilización de los servicios en el país.

c) Los contratos de construcción.

d) La primera venta de inmuebles que realicen los constructores de los mismos, y,

e) La importación de bienes. Cabe mencionar que al analizar la transferencia de créditos o de


acreencias esta únicamente podría encontrarse inmersa como una venta de bienes muebles o
en todo caso como una prestación de servicios; pues a todas luces resulta que no calificaría como
las operaciones descritas en los incisos c), d) y e) del referido artículo.

¿La transferencia de créditos califica como venta de bienes o como una prestación de
servicios?

La respuesta a la interrogante planteada en el presente acápite la encontramos al revisar el texto


del artículo 75° de la propia Ley del Impuesto General a las Ventas, el cual consigna que “(...) la
transferencia de créditos no constituye venta de bienes ni prestación de servicios; siempre que
el factor esté facultado para actuar como tal, de acuerdo a lo dispuesto en las normas vigentes
sobre la materia”.

El mencionado supuesto (que se encuentra normado en el primer párrafo del artículo 75º)
corresponde a los Contratos de Factoring, en donde el factor que adquiere créditos del cliente
asume el riesgo crediticio de deudor de dichos créditos, prestando, en algunos casos, servicios
adicionales a cambio de una retribución, los cuales se encuentran gravados con el impuesto.

¿Cuándo la operación sí se encontraría gravada con el IGV?

Para que proceda a considerarse una operación gravada con el IGV ello implica que se debe
presentar la figura de un contrato de factoring y exista una persona calificada como factor que
adquiera los créditos del cliente, asumiendo él mismo el riesgo crediticio del deudor de dichos
créditos, presentando en algunos casos, servicios adicionales a cambio de una retribución, los
cuales se encuentran gravados con el IGV (conforme lo determina el primer párrafo del artículo
75° de la Ley del IGV e ISC).

RTF Nº 04964-4-2002

Para mayor información citaremos uno de los considerandos de la RTF Nº 04964-4-2002 emitida
por el Tribunal Fiscal, la cual precisa sobre el contrato de cesión de derechos, como parte de sus
argumentos lo siguiente:

“(…) el inciso e) de la Primera Disposición Transitoria y Final del Decreto Supremo Nº 064-2000-
EF, al señalar que lo dispuesto en la Quinta Disposición Complementaria, Transitoria y Final del
Decreto, que precisó que “las operaciones de factoring tienen el carácter de prestación de
servicios financieros a cambio de las cuales el factor recibe una comisión y la transferencia en
propiedad de facturas (…)”, solo resultaba aplicable a las operaciones de transferencia de
créditos en las que el adquirente no asumía el riesgo crediticio del deudor, indicándose además
que las operaciones de transferencia de créditos en las que el adquirente asumía dicho riesgo,
sólo estaban gravadas por los servicios adicionales que pudieran presentarse”.