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Un barco de ricos para pobres

Por esa extraña ley de la atracción, apareció el barco, en un puerto granadino. Allí
el empresario Livio Lo Mónaco (sí amigos, el de los colchones que
anunciaban María Teresa Campos o Constantino Romero en los 90, y con los
que ganó el dinero suficiente como para comprarse un barco) tenía un velero que
usaba poco.

Un velero no es el mejor barco para ir al Mediterráneo a hacer rescates. Y menos


cuando te das cuenta que su estado es el de un Corsa de tercera mano. Pero
como tampoco es tan fácil que te cedan un barco, y las ganas pueden con todo, el
proyecto tiró para delante. Necesitó una inversión cercana a 300.000 euros
gracias a donaciones de gente anónima que no soporta que el Mediterráneo se
haya convertido en la fosa común de personas que huyen del horror y de la
miseria, y que podríamos ser cualquiera de nosotros, aunque no nos lo acabemos
de creer.

Solo faltaba una tripulación de primera, que viene a ser como formar una banda
de rock. Andreu, patrón de salvamento marítimo, se convirtió en el capitán y se
rodeó de sus marineros de confianza: Marco y Savvas. Dos socorristas
profesionales, Iñaki y Joaquín, a cargo de las
zodiacs. Guillermo y Rafa, médicos de urgencias con muchas horas de vuelo,
para atender a los refugiados. Y Fernando, patrón de barco que a la vez le daba
de comer muy bien a sus amigos, se convirtió en el cocinero.

RÉCORD DE RESCATES

La primera madrugada que el 'Astral' -así se llama la criatura- llegó a la costa libia
se batió el récord de personas rescatadas en el Mediterráneo: 4.500. La tripulación
del 'Astral' atendió a más de 600 y subió a su cubierta a 130. Cuando vi la
cubierta llena de africanos que llevaban lo puesto, y una mirada cargada
de cansancio, tristeza, docilidad, y algo de esperanza, pensé en la cantidad de
gintónics y martinis que se habrían servido en esa cubierta, la de bronceado que
se habría untado, los negocios que se habrían fraguado. El velero de ricos se
había transformado en un barco para pobres, una pequeña metáfora de lo que
podría ser la redistribución de la riqueza.

Ojalá sepamos transmitir en las horas que tenemos grabadas un diez por ciento
de lo vivido, de lo que nos han enseñado esas miradas, de las lecciones de una
tripulación entregada, de la constatación de que con muy poco se puede hacer
mucho.

Un barco de ricos para pobres

Es una columna de opinión que excede las 400 palabras, el autor de la columna
expone la situación que sufren las personas del Mediterráneo a causa del horror y
de la miseria, es una publicación que excede su extensión pero dentro del límite
para poder realizarse su publicación en línea y características de texto para una
página web debido a su esquema. Está ubicado en la sección de opinión, el
nombre de la columna se llama AL CONTRATAQUE de Jordi Évole personaje
reconocido en el periodismo español, es alguien con una trayectoria profesional
excepcional y se ha destacado y ganado numerosos premios entre los cuales
están Premios Turia (2008), Antena de Oro (2010), Premio Internacional de
Periodismo Manuel Vázquez Montalbán (2013) entre otros.

El autor busca hacer consciencia, sensibilizar y llegar a la empatía de los lectores


ya que podríamos ser cualquiera de nosotros el que podría sufrir esta situación
que está sufriendo el Mediterráneo a causa de la guerra plasma el mismo, la
intención de llevar la noticia cumple los parámetros ya que se aborda de manera
humanista y toma una problemática de interés a nivel mundial.

Cuando leí el titulo un barco de ricos para pobres me imagine que se trataba de
una persona que había dejado todas sus riquezas para hacer una obra de caridad
para las personas necesitadas. Pero al leer la nota me impacto mucho que como
un pequeño velero y con personas dedicadas a ayudar a refugiados me hace
pensar que todavía queda un poco de humanidad en el mundo.
Sabemos que la guerra ahora está a la orden del día por así decirlo como
podemos observar los conflictos bélicos entre los distintos países y continentes
como Europa, Asia, África y América Latina muestra podemos analizar que el
sueño por la paz mundial no existe en la actualidad.

Lo que más me gusto del texto es el humanismo que tiene ese grupo de
tripulantes por navegar los mares del mediterráneo para la búsqueda de personas
que sufren a causa de la guerra ya que como destaca el autor el mediterráneo se
ha vuelto en una fosa humana y lo que menos me gusto es que se expone la
situación que viven esas personas, pero es una realidad que no se puede tapar
con un dedo.

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