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Prólogo

L a pedagoga Angela María Porras nos regala en este libro el fruto de una experiencia realizada durante ocho años, directamente en el aula

de clase, con niños de edades entre 3 y 0 años y de sus estudios hechos en la Universidad de San Bue- naventura de Bogotá y la Universidad de Bologna en Italia, donde hizo una especialización.

Esta obra está dirigida al maestro, como guía, donde le indica qué debe trasmitir, cómo hacerlo y a dónde se pretende llegar. Se basa en el método científico:

observación, formulación de preguntas, generación de hipótesis, comparación de datos, verificación y conclusión o teoría. La novedad de este libro, es que el mismo niño a través del juego experimenta de una forma agradable y muy autónoma el descu- brimiento de su «propia teoría», particularmente en lo que hace referencia a las matemáticas y ciencias naturales.

Los grandes pedagogos de la historia, como Mon- tessori, Pestalozzi, Froebel, afirmaban que el mejor aprendizaje se daba a través de la misma acción, y el pedagogo norteamericano John Holt decía que si enseñáramos a los niño a hablar y a caminar de la misma forma que se les instruye en las escuelas,

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probablemente nunca aprenderían porque el saber debe fluir como el río que es la vida.

Angela María sigue también la huella de Piaget, quien hace énfasis sobre el desarrollo evolutivo del niño, muy propio de cada edad y de otros grandes maestros, quienes tienen muy en cuenta el aspecto trascendente como parte integral en la formación del hombre. Puede suceder que el presente libro realice el milagro que Albert Einstein anhelaba: que la curiosidad sobreviva a lo que entendemos por educación formal.

P. Alberto Gómez Gómez

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Introducción

C on este libro pretendo aportarle a los educado- res para preparar a los niños en la conquista de sus propias habilidades, potenciar su in-

telecto y su creatividad, resaltar las características de su personalidad que le permitan realizar cada cosa de una manera conciente, dar orden al pensamiento y a la vez, trasmitirlo a los demás en forma autónoma, obteniendo con esto lo que se conoce como razona- miento lógico.

Propongo un proyecto para niños que se encuentran entre las edades de 3 a 7 años. No quiere decir que los niños de 2 años (párvulos) y antes, no tengan la importancia que merece pero tendría que dedicar otro libro para esta etapa, importante en todo ser humano y que requiere de otras atenciones espe- ciales. En el punto de partida del desarrollo, según Piaget, el recién nacido lo refiere todo a sí mismo o más concretamente a su propio cuerpo.

Debemos tener claro el concepto de individualidad pero como parte de un todo, ya que cada niño es un ser único e indivisible, lo que hace que la manera de llegar a uno, puede no funcionar en otro; es decir, aceptar el hecho que son personas heterogéneas, precisamente por ser seres humanos, con unas ca- racterísticas, una identidad, un mundo diferente.

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Se inicia la búsqueda, la forma de llegar al niño. Es ahí, en ese momento cuando comienza la labor educativa. Se ha comprobado que entre mayor sea el estímulo que se proporciona al niño, incluso antes de su nacimiento, más exitoso será su desenvolvimiento en el mundo que lo rodea. Motivar significa dar un motivo, una razón que convenza. El niño busca entender las cosas a través de sí mismo y sí mismo a través de las cosas con el fin de dominar el mundo que lo rodea. Decía Maria Montessori en el libro Ideas generales, “para aprender no hay más que estar dispuestos a hacerlo y para encon- trarse dispuesto debe haber un interés que se obtiene a través de estímulos, cuya graduación debe ser creciente”.

Al principio debe lograrse un acercamiento sin forzar la situación, identificando pistas y señales que permitan concentrar su interés en algo que lo motive. Uno de los medios para el acercamiento puede ser resaltando las habilidades del niño, detectar cómo recibe el mensaje, factor determinante en la comprensión y resolución del problema. Debe además observar permanentemente al niño hasta saber que el comportamiento se ha modificado, no por resignación o sometimiento sino que se le ve satisfecho con la nueva experiencia que está viviendo.

John Dewey considera necesario realizar una reestructuración a los contenidos que aparecen en los programas, estableciendo unidades de trabajo que permitan mantener una estrecha relación con la vida social e individual de los alumnos, idea que concibe la corriente cons- tructivista social infundiendo dinamismo a los recursos didácticos, como lo expresan Froebel y Montessori cuando proponen el juego como el medio más eficaz para fortalecer en los niños sus destrezas, beneficiando de este modo el intelecto, o cuando Piaget afirma que para él, en matemáticas, la palabra no sirve de nada, el dibujo no es suficiente, es necesaria la acción.

Compartiendo con el constructivismo Piagetiano, para quienes el pensamiento se construye de acuerdo con las etapas psicológicas evolutivas de los niños, conocidas con el nombre de Epistemología Evolutiva, cada proyecto en este libro desarrolla las unidades te- niendo en cuenta las siguientes fases:

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Fase proyectiva; esta fase debe considerarse como prioritaria, surge a partir de una pregunta formulada sobre el argumento que ha sido propuesto. La pregunta propicia el punto de parti- da del pensamiento, desencadenando razonamientos hacia la construcción de hipótesis y la intuición de conjeturas, incenti- vando los procesos de verificación y demostración. Descartes nos aportó este principio produciéndose un cambio de enfoque en el proceso de la enseñanza. Su doctrina constituyó una au- téntica revolución, conduciendo a la sociedad a la necesidad de hacer una investigación científica organizada, empleando el procedimiento de la duda. Por esto, no debemos interrumpir este proceso desde el primer momento que inicia el recorrido por la vida: conducir al niño de manera muy natural al descubrimiento del método científico; que desarrollen una actitud crítica, una capacidad reflexiva, de observación; hacer preguntas, relacionar hechos con los fenómenos observados, realizar hipótesis expli- cativas, expresar juicios, identificar los errores, ser respetuosos con el medio ambiente, proponer soluciones.

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Fase ejecutiva u operativa; es decir, de acción directa sobre las co- sas. El alumno usa hechos conocidos, encuentra propiedades y relaciones, ejemplifica para explicar los hechos. Las actividades que se ofrecen deben dar espacio de libertad para ejecutar, per- mitiendo adquirir autonomía y espíritu de iniciativa. Durante la ejecución el profesor estará cerca, esperando que el alumno llegue al conocimiento abstracto a través del contacto directo con las cosas, enfocado como una experiencia de juego. Incluir actividades extraescolares o paseos didácticos que amplían el patrimonio cognitivo y sirven como enriquecimiento al proyec- to. Se consideran como instrumentos importantes y necesarios el material casual y construido. Dienes, hace una observación muy importante, dar uso del material sin estancarse en éste para no correr el riesgo de mecanizar el aprendizaje. Montes- sori afirma que el trabajo táctil es esencial para el desarrollo del pensamiento del niño.

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Fase enunciativa, representación a través del lenguaje, (fase con un alto nivel de abstracción). El niño expone sus ideas, da a conocer el punto al cual ha llegado cuando ha conceptuado.

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Piaget la denomina etapa del inicio de la lógica, en donde el punto de partida del pensamiento es la aparición del lenguaje, ya que al permitir al sujeto explicar sus acciones, le facilita simultáneamente el poder reconstruir el pasado, y por tanto de evocar en su ausencia los objetos hacia los que se han diri- gido las conductas anteriores y anticipar las acciones futuras aún no ejecutadas hasta sustituirlas a veces por la palabra, sin llevarlas a cabo. Esta fase no necesariamente debe respetar este orden, ya que expresar con el habla ocurre durante toda la actividad, pero es conveniente orientar al niño a describir sus experiencias de manera breve y clara, haciendo uso de un lenguaje determinado.

4) Fase representativa; requiere un buen grado de abstracción. El alumno describe a nivel gráfico todo aquello que ha precisado. Encuentra patrones que le sirven para expresar un código o un lenguaje común para interactuar en la sociedad. Aristóteles expresó que ciertas formas del pensamiento dotaban al ser humano de aquello que él llamaba “la ley de la asociación “, o “contigüidad”, la cual lo conducía a la verdad, a través de un razonamiento lógico. Según él, la forma analítica trabaja en forma deductiva a partir de principios que descansan so- bre la experiencia y la observación precisa. El contructivismo humano, siguiendo el pensamiento de Ausbel, sostiene que sólo habrá aprendizaje revelador cuando lo que se trata de aprender se logra relacionar de forma real y no absurda con lo que ya conoce. Piaget, por su parte, llama abstracción reflexiva cuando la memoria y la inteligencia permiten simultáneamente reconstruir su estado inmediatamente anterior y anticipar sus próximas transformaciones, convirtiendo al sujeto en dueño de los acontecimientos más lejanos tanto en el espacio como en el tiempo.

Para entender desde el punto de vista evolutivo cómo un niño llega a organizar mentalmente el pensamiento, se hizo una división por etapas de aprendizaje.

Se le da el nombre de Momentos de independencia al proyecto para realizar con el niño de 3 a 4 años por las características que muestra. Posee una disposición natural por “hacer”: esto le perfecciona las

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capacidades perceptivas, motrices y alimenta la vida mental. Los instrumentos que usa para explorar el mundo son la mente y los sentidos, por esto es útil proponer actividades que estimulen su capacidad de observación y de percepción a través de los órganos de los sentidos (el tacto, el oído, el olfato, el gusto, la vista). Deben evidenciar las sensaciones que producen; resaltar las propiedades de los objetos a través de la discriminación del material del cual están hechos (el vidrio, el plástico, el papel, el aluminio, etc.); evidenciar sus semejanzas y diferencias; observar los fenómenos atmosféricos (el viento, la lluvia, etc.); notar cómo el hombre se defiende de ellos, y la gran influencia que ejercen en la naturaleza y las consecuencias de comportamientos incorrectos. Es natural encontrar en este niño una deficiencia en los movimientos que implica la discriminación manual, es decir, que al realizar trabajos gráficos sus movimientos se muestran mal coordinados y lentos, lo que ocasiona que se fatigue rápidamente. Hay que comenzar a proponerle actividades que le ayuden a perfeccionar los movimientos motrices con el fin de evitar que más adelante pueda llegar a presentar trastornos en la direccio- nalidad, adquiera una mala postura al escribir, dañe o ensucie sus elaborados escritos, se le caiga involuntariamente las cosas, arrastre los pies cuando camine, etc. Para esto se proponen actividades que requieran una cierta habilidad manual como recortar, coser, escri- bir. Es normal observar “sincinensias” (movimientos involuntarios como morderse los labios, sacar la lengua), que acompañan a los movimientos finos los cuales irán desapareciendo a medida que el niño va madurando. En el campo afectivo siente ser parte indivi- dual de la sociedad, surgiendo la necesidad de ayudarlo, para que afiance el sentido de pertenencia al mundo, de responsabilidad de sus propias acciones, de su comportamiento, de su voluntad, que lo conducirá a actuar apropiadamente en las diversas circunstancias que se le presente en la vida.

Al proyecto del niño de 4 a 5 años se le da el nombre de “Interactúo con el mundo” puesto que una de las características de esta edad es el deseo de querer hacer voluntad en contraste con obligaciones que le exigen la aceptación de actitudes adversas al deseo de querer hacer su voluntad. Al mismo tiempo, su inteligencia le exige saber por qué, –conocer las causas–, pero todavía carece de experiencia por lo que se limita a conectar los fenómenos. Pronto se dará cuenta que lo que sucede en sus quehaceres, sucede también en el medio que lo

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rodea. Aprende que es necesario respetar cierto orden, puesto que no tiene sentido colocarse primero el saco y después la camisa. Serán sus primeras experiencias las que lo ayudarán a realizar las asociaciones entre las cosas, que más adelante lo conducirán a concluir que existe un antes y un después. Esto le ocasionará por lo tanto un abrumador trabajo en la búsqueda del sentido hacia el asociar. Según Piaget, el niño se encuentra en le etapa Pre-lógica en donde la intuición atesti- gua, pero no demuestra. Este inicio de intuición es el primer paso a la reversibilidad, ya que a través de ésta se anuncian las operaciones. La reversibilidad del pensamiento es simplemente el encaje de las partes en el todo, y viceversa. La percepción es un proceso que se fundamen-

ta en la capacidad del sistema nervioso central de analizar, sintetizar

e integrar las sensaciones. Entre mayor sea su desarrollo perceptivo,

mayor capacidad de abstracción tendrá y logrará adquirir la reversi- bilidad de pensamiento, por lo tanto su aprendizaje será más rápido

y sin ansiedad.

El trabajo propuesto para los niños de esta edad, además de continuar realizando actividades que estimulen su capacidad de observación y de percepción, es el de realizar actividades con las primeras orienta- ciones espaciales, especialmente la direccionalidad. Es evidente que el dibujo en esta edad es casual y poco organizado, las imágenes se hacen más bien como juego que como representación propiamente dicha. El círculo viene interpretado como un sol, el triángulo como una montaña, etc., sin embargo no aparece ninguna organización espacial. Suele realizar los dibujos de una manera indiscriminada, por ejemplo representa la casa en la parte alta de la hoja y el sol en la parte de abajo. La representación mental de las acciones y de los movimientos, conocida con el nombre de organización temporal, muestra su dificultad lógica por su parte abstracta. El desarrollo espacial se constituye por lo tanto en la parte fundamental para que el niño comprenda la organización temporal, ya que esta se lleva a cabo a través de un criterio espacial y las acciones se siguen entre ellas según un orden consecutivo. Un instrumento indicado para esto es el lenguaje como guía de observación de los fenómenos naturales, por esto es que se realizan las narraciones de historias, fá- bulas, etc., ya que éstas llevan un orden secuencial, una congruencia, pues siempre hay un antes y un después. En la esfera afectiva los términos bueno o malo son solamente un valor acomodado. Bueno es lo que le sirve para satisfacer un deseo y proporcionarle placer.

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Malo es lo que no le sirve o no le provoca placer. Es decir, si al jugar con un objeto se golpea, el objeto se vuelve el protagonista malo de

la experiencia. Por esto hay que ayudarle a encontrar el verdadero

sentido a los hechos.

A medida que el niño crece, va siendo más evidente el progreso en

su desarrollo. En un niño de 5 a 6 años, el punto de partida para todo

su aprendizaje sigue siendo la percepción que tiene de sí mismo, incluyendo la identidad corpórea. Se involucra también el respeto por las normas de educación cívica para una buena convivencia social, considerando apropiado llamar al proyecto “Hacer amigos”.

Se podrá perfeccionar la orientación dentro de espacios conocidos

y desconocidos, puesto que la persona logra ponerse en el lugar

del otro, es decir, supera su propio egocentrismo en la medida que se vuelve capaz de cambiar su propio punto de vista con el de los demás. Piaget lo llama reversibilidad socializada, conocida como pensamiento objetivo. Esto a través del concepto Yo con respecto a Otro, Yo con respecto al objeto y el objeto mismo con respecto al espacio.

Madura la lateralidad, entendida como el dominio y uso de una de las partes del cuerpo con respecto al otro, que a nivel neurológico se entiende como la adquisición del dominio de uno de los dos hemis- ferios cerebrales y por lo tanto de una de las dos mitades del cuerpo con respecto a la otra. Esta maduración se adquiere entre los 5 a 7 años de vida. Entra entonces la concientización de la lateralización, de gran importancia para el aprendizaje de la lecto–escritura y de los conceptos matemáticos entre otros. Se ha visto que disgrafía y dislexia se presentan generalmente en niños que no tienen conciencia de la lateralidad en su cuerpo. Es necesario proporcionarles activi- dades que faciliten la toma de conciencia, puesto que se puede dar el caso en que la lateralidad sea indefinida (cuando siendo diestros o zurdos, no utilizan la mano “dominante” de una manera constante, es decir, el niño usa para algunas situaciones la mano dominante y para otras la otra mano). Conviene ayudar al niño a adquirir las no- ciones espaciales, favoreciendo una lateralidad. Cuando se encuentra

el caso de un niño zurdo (aquel que espontáneamente maneja con

mayor precisión, mayor fuerza y habilidad su hemi-cuerpo izquier- do, mano-pie-ojo-oído, a causa del dominio cerebral del hemisferio derecho), su capacidad intelectual, en los últimos estudios se ha

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establecido, es inclusive más ágil debido a la cantidad de destre- zas que tiene que desarrollar en un mundo, donde los objetos, las construcciones, la ropa, están diseñados para diestros. Pero durante la infancia su aspecto emotivo se ve muchas veces afectado ya que

nadie le explica por qué, al ubicarse toma como punto de referencia un enfoque diferente al diestro, pues en lugar de seguir la dirección izquierda/derecha, espontáneamente sus movimientos tienden hacia la derecha/ izquierda, produciéndose la llamada escritura a espejo. En los trabajos de papel y lápiz se cansa más rápido, va despacio en las actividades gráficas, la lecto-escritura se ve afectada debido

a la estructuración espacial por lo que se producen anomalías de

codificación y decodificación en la parte lingüística (omisiones, inversiones) ya que la escritura les supone mayor esfuerzo. Se debe tener cautela al definir el caso de un ambidiestro (quienes pueden manejar una y otra mano indistintamente). Cuando la lateralidad es contrariada o cruzada (aquellas personas que aun con dominio cerebral derecho, son zurdos en la mano, realiza movimientos con el pie derecho o con el ojo contrario, y viceversa), se someten a un gasto de energía por el esfuerzo mental que requiere, produciéndose una tensión emocional que los hace inseguros, ansiosos, inhibidos.

Suelen mostrar síntomas similares a los zurdos, surgen alteraciones en la lecto–escritura, retraso en la adquisición de las nociones espa- ciales y sincinensias en la mano dominante al realizar praxis con la otra mano. Es necesario conocer estos aspectos para poder orientar

y ayudar a desarrollar las habilidades de cada niño. A través del

siguiente medidor de “Hildreth” se puede calcular el coeficiente de

lateralidad:

Cálculo: (ejercicios con la mano derecha - ejercicios con la mano iz- quierda) X00= total de ejercicios realizados.

Valores de la tabla de Hildreth para la lateralidad Lateralidad completamente diestra, índice entre 00 y 46 Lateralidad completamente zurda, índice entre menos 00 y menos 46 Lateralidad débil a la derecha, índice entre 45 y 26 Lateralidad débil a la izquierda, índice entre menos 45 y menos 26 Ambidiestro 25 / -25

Es necesario reforzar los conceptos espaciales y temporales, pues el niño aún se encuentra en la etapa egocéntrica donde las personas

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perciben los objetos sólo con relación a su propio cuerpo. Son amis- tosos y comienzan a aceptar en su grupo a niños del sexo opuesto, de la misma manera que se ocupan de investigaciones personales o en grupos pequeños. Se conduce a representar la sucesión espacial “antes/ después” para desarrollar la direccionalidad horizontal (izquierda-derecha) y/o la direccionalidad vertical (arriba-abajo) puesto que la escritura, la apertura de un libro, la lectura de un escri- to, respetan esta direccionalidad: un hecho típico de nuestra cultura, ya que para otras es diferente. Poco a poco se ha ido mostrando el progreso que ha ido logrando el niño y se puede decir que en esta edad culmina una etapa de desarrollo para el ser humano llamada primera infancia, preparándolo para enfrentar el nuevo reto de la etapa escolar.

Yo soy es el proyecto para los niños entre los 6 y 7 años de edad, cuando es evidente la toma de conciencia de sí mismo, y comienzan a querer relacionarse con los demás. Demuestran cada vez más la capacidad de gobernarse a sí mismo y como consecuencia, su pen- samiento crítico les permite reconocer diferentes puntos de vista, toman la iniciativa, adquieren mayor confianza de sus capacidades. Se encuentran en la capacidad de comprender que los demás pue- den llegar a tener las mismas necesidades, por lo que es necesario establecer unos acuerdos para lograr una amable convivencia. Dis- frutan haciendo las cosas porque le encuentran una razón de ser y su coordinación viso–motriz es mayor, aunque son impacientes y sensibles a la crítica. Comienza a adquirir el sentido de responsa- bilidad, pues son capaces de identificar las acciones conectas. Su pensamiento se hace analítico, por esto es importante detenernos en el concepto “objetos analizados”. Para conocer los objetos, es necesario descomponerlos y volverlos a componer.

En conceptos topológicos (punto de partida para el estudio de la geometría que estudia las transformaciones), ofrecer a los niños expe- rimentar las deformaciones de las líneas y de las figuras, combinación de líneas que en el momento en que éstas se unen dan origen a formas o figuras, nuevas regiones, las cuales se encuentran separadas de las otras por límites a los cuales llamaremos frontera o línea de confín, actividades que preparan para entender el concepto de perímetro. Reconocer en el mundo que lo rodea y en el dibujo algunas de las principales formas geométricas del plano y del espacio (el triángulo,

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el cuadrado, el rectángulo y el círculo). Con la simetría, conducirlo al concepto de doble y de mitad y en años siguientes, al concepto de fracción y de potencia. Es necesario establecer la medida del objeto con un patrón común, ya que el valor puede variar de acuerdo con el instrumento que se mide. Identificar situaciones problemáticas cotidianas utilizando un lenguaje concreto para trasformarlas en si- tuaciones problema de tipo matemático de manera simple. Se tratará el argumento desde el punto de vista de experiencia directa, puesto que el niño se encuentra con problemas en actividades escolares y fuera de ellas, a los que necesita encontrarles una solución. Para llegar a este momento, el niño primero representa gráficamente las situaciones y con el tiempo llega a la necesidad de representarlas con el lenguaje de los números, hasta llegar a establecer una termino- logía y un esquema que pueda facilitar la interpretación a todos. El concepto de cantidad se encuentra en la base de todo pensamiento lógico–matemático. Efectivamente, Piaget explicaba que “el número en su aspecto cardinal es una relación de equivalencia, (en un con- junto la cantidad de elementos se describe a través de un número cardinal); y en su aspecto ordinal, es una relación de orden (describe la posición de un elemento en un conjunto)”.

Viene espontáneo hablar de cantidades que en este momento son aún no definidas, es decir: “muchos”, “poco”, “uno”, “ninguno”, entre los objetos de un mismo conjunto. Se relaciona luego, uno a uno, los objetos entre dos conjuntos para definir la cantidad de “ igualdad “ que será representada con el símbolo matemático (=). En los primeros momentos puede ser expresada con el término “ hay tantos como “. Ejemplo, hay tantos conejos en el conjunto “B” como huesos en el conjunto “H”. Es aconsejable realizar varias de estas relaciones de equivalencia para lograr establecer con eficacia las relaciones de cantidades “mayor que”, “menor que” o “son más que”, o “menos que “, conceptos que ayudan a desarrollar el proceso de “reversibilidad” descrito como “conservación de la cantidad”, es decir, que independientemente de la posición en que se muevan o se coloquen los objetos, conservan el mismo monto. Esto es muy importante para el pensamiento lógico según Piaget, basándose en sus estudios y reafirmado por algunos de sus discí-

GIOVANNI GAETA, Idea Guida, ed. 984.

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pulos en escuelas experimentales. La conservación de materia será dominada a la edad de 7 años, la de peso se adquiere hacia los 9 a 0 años y la de volumen hacia los 2 años, siempre y cuando estos niños hayan sido bien estimulados. Los conceptos como la suma, la resta, la multiplicación y la división requieren de un manejo claro de estos conceptos para entenderlos sin dificultad. Recuerde que el mundo de las matemáticas está formado de conceptos abstractos, es decir, en cada operación del pensamiento se lleva a cabo una plena reversibilidad. Para Piaget, el progreso del pensamiento está en adquirir por completo la capacidad de desmontar y montar el propio objeto, es decir, efectuar tales operaciones posibles sobre los elementos, volviendo al punto de partida.

Se trabajarán los conjuntos, porque a través de estos se puede llegar más fácil y con mayor comprensión al concepto de número, por medio de operaciones lógicas de clasificación y seriación. El hecho de clasificar objetos conlleva a la construcción de conjuntos, que permiten comparar objetos no sólo a través de cualidades entre ellos por color, forma, material, uso, etc., sino por la cantidad que se establece entre ellos. Cuenta Piaget que dos de sus colaboradores realizaron una experiencia educativa en Montreal con unos alumnos de primaria. Se les propuso durante la primera mitad del año es- colar ejercicios exclusivamente de clasificación, de seriación y otras operaciones cualitativas, en donde el número propiamente dicho se introdujo sólo en la segunda mitad del año. Al culminar el año, los resultados en aritmética fueron mucho mayores en esta clase, que en donde el número natural había sido introducido desde el principio. “Pestalozzi” decía que todo proceso mental proviene de la interacción de ideas simples; considero conveniente que el niño de esta edad domine operativamente los números naturales hasta el 20, consiga habilidades para el cálculo y se encuentre en grado de aplicar la suma y la resta. Es decir, centrar la atención de los alumnos en contextos elementales, antes de ampliarlos.

Se realizará una valoración constante, no para sancionar al alumno sino para medir el grado de aprendizaje al cual ha llegado y refor- zar aquellos conceptos que aún deben madurar, esto con el fin de no dejar lagunas en sus etapas de desarrollo que impiden su buen desenvolvimiento durante el proceso de maduración. Es conveniente realizar una evaluación inicial en las cuales se pretende valorar el

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modo como concibe el niño la experiencia vivida y la trasmite en el espacio y en el tiempo, y el grado de desarrollo del pensamiento lógico al cual ha llegado en ese momento. Realizar una planilla de categorías para tener una visión general e individual de los niños manteniendo el mismo esquema y el mismo promedio de valora- ción para todas. Pueden ser evaluados durante varios momentos en el transcurso del año escolar. Ejemplo: en el caso que se deban valorar 2 indicadores de un determinado pensamiento, 2 es el 00%. Cuando un niño logra realizar uno solo de modo satisfactorio, se realiza la siguiente regla de tres: x00/2 y se obtiene el valor en porcentaje del concepto adquirido por el niño. Esto quiere decir que este niño ha adquirido el 50% del concepto. Los parámetros de me- dición sirven para determinar si se ha cumplido por completo, sólo una parte, o por lo contrario aún no ha logrado adquirir el grado de madurez requerido. Si se encuentra preparado (S), el porcentaje está comprendido entre el 80% y 00%. Si es sólo una parte (P), los valores se encuentran entre 50% y 79%. En el caso que sea no (N), están entre 0% a 49%.Se aconseja realizar cada uno de los estándares en una tabla diferente que incorpora las competencias o habilidades adquiridas. Pero recuerde que las pruebas que se realizan no deben hacerse con el fin de “condenar” al alumno que muestra no haber adquirido la madurez esperada, sino para que el maestro pueda determinar cuál es el área donde se le debe ofrecer actividades para continuar estimulando su pensamiento lógico.

El siguiente cuadro de desarrollo psico-motriz permite observar al niño en sus diferentes etapas de una manera global.

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3/4 años de edad

4/5 años de edad

5/6 años de edad

 

6/7 años de edad

Se relaciona de manera individual.

Amplía sus relaciones interpersonales.

Se siente solidario con los coetáneos o, con un grupo de ellos.

Conoce las reglas en

la

convivencia y la

   

organización grupal.

Dependiente del adulto.

Su relación con el adulto se basa en el deseo de hacerlo feliz para pasar en un segundo momento a desafiarlo.

No solicita la ayuda del adulto a no ser en caso de necesidad.

Se relaciona fácilmente con el adulto, acepta sugerencias.

Toma posesión de los objetos que encuentra.

Reconoce la posición de su cuerpo respecto a otro o a algo.

Reconoce la posición de los objetos entre ellos.

Localiza objetos en el espacio tomando como punto de referencia otros y los objetos entre sí.

Le cuesta trabajo centrar la atención en algo.

El tiempo de concentración es aún muy limitado. Casi siempre no lleva a término el trabajo que comienza.

Lleva a cabo todo aquello que comienza.

Organiza la propia acti- vidad ya sea individual

o

en grupo, mostrando

 

una cierta autonomía.

Copia un círculo, aun- que los trazos cuando repasa sobre el mismo, no llegan más allá de medio giro.

Es capaz de copiar un cuadrado aunque los ángulos son irregulares.

Copia las figuras simples que se le propone.

Es capaz de copiar figuras más complejas.

Obedece a tres preposiciones:

Obedece a cinco preposi- ciones.

Obedece a más de cinco preposiciones.

Participa en las conversaciones.

Pon este color “encima” de Ahora ponlo “debajo” de Y este ponlo “en

Conoce el significado de hasta 11 verbos.

Conoce al menos 13 ver- bos: dime qué es volar, reír llorar, correr, golpear, etc.

Domina hasta 20 verbos.

Conoce más de 20 verbos de acción.

Repite 6 sílabas, ejem:

Repite 9 sílabas.

Repite 12 sílabas.

Se expresa en forma clara. Hace preguntas congruentes.

– Mira ese niño.

– La campana suena.

– El mar es muy grande.

– Hoy quiero leer.

 

– Juega conmigo.

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Sólo espero que quienes tengan la oportunidad de conocer este traba-

jo, puedan beneficiarse y a la vez compartirlo con otros sin egoísmo, porque es de este modo como el mundo se equilibra. Los juegos

y actividades que se sugieren no han sido todos de mi invención.

Muchos de estos han sido transmitidos de generación en generación

y los encuentro válidos para el desarrollo del pensamiento lógico.

Desconozco sus autores por lo que me queda muy difícil citar sus

nombres pero a quienes agradezco, porque han dejado un buen apor-

te para quienes hemos tenido la oportunidad de divertirnos con ellos,

y han sido aplicados en los niños demostrándose su eficacia como

instrumento de aprendizaje, de evaluación y de entretención.

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