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Prólogo

L
a pedagoga Angela María Porras nos regala en
este libro el fruto de una experiencia realizada
durante ocho años, directamente en el aula
de clase, con niños de edades entre 3 y 10 años y de
sus estudios hechos en la Universidad de San Bue-
naventura de Bogotá y la Universidad de Bologna
en Italia, donde hizo una especialización.

Esta obra está dirigida al maestro, como guía, donde


le indica qué debe trasmitir, cómo hacerlo y a dónde
se pretende llegar. Se basa en el método científico:
observación, formulación de preguntas, generación
de hipótesis, comparación de datos, verificación y
conclusión o teoría. La novedad de este libro, es
que el mismo niño a través del juego experimenta
de una forma agradable y muy autónoma el descu-
brimiento de su «propia teoría», particularmente en
lo que hace referencia a las matemáticas y ciencias
naturales.

Los grandes pedagogos de la historia, como Mon-


tessori, Pestalozzi, Froebel, afirmaban que el mejor
aprendizaje se daba a través de la misma acción, y
el pedagogo norteamericano John Holt decía que
si enseñáramos a los niño a hablar y a caminar de
la misma forma que se les instruye en las escuelas,


Ángela María Porras R.

probablemente nunca aprenderían porque el saber debe fluir como


el río que es la vida.

Angela María sigue también la huella de Piaget, quien hace énfasis


sobre el desarrollo evolutivo del niño, muy propio de cada edad y
de otros grandes maestros, quienes tienen muy en cuenta el aspecto
trascendente como parte integral en la formación del hombre. Puede
suceder que el presente libro realice el milagro que Albert Einstein
anhelaba: que la curiosidad sobreviva a lo que entendemos por
educación formal.

P. Alberto Gómez Gómez

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Introducción

C
on este libro pretendo aportarle a los educado-
res para preparar a los niños en la conquista
de sus propias habilidades, potenciar su in-
telecto y su creatividad, resaltar las características de
su personalidad que le permitan realizar cada cosa de
una manera conciente, dar orden al pensamiento y a
la vez, trasmitirlo a los demás en forma autónoma,
obteniendo con esto lo que se conoce como razona-
miento lógico.

Propongo un proyecto para niños que se encuentran


entre las edades de 3 a 7 años. No quiere decir que
los niños de 2 años (párvulos) y antes, no tengan la
importancia que merece pero tendría que dedicar
otro libro para esta etapa, importante en todo ser
humano y que requiere de otras atenciones espe-
ciales. En el punto de partida del desarrollo, según
Piaget, el recién nacido lo refiere todo a sí mismo o
más concretamente a su propio cuerpo.

Debemos tener claro el concepto de individualidad


pero como parte de un todo, ya que cada niño es un
ser único e indivisible, lo que hace que la manera de
llegar a uno, puede no funcionar en otro; es decir,
aceptar el hecho que son personas heterogéneas,
precisamente por ser seres humanos, con unas ca-
racterísticas, una identidad, un mundo diferente.

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Ángela María Porras R.

Se inicia la búsqueda, la forma de llegar al niño. Es ahí, en ese


momento cuando comienza la labor educativa. Se ha comprobado
que entre mayor sea el estímulo que se proporciona al niño, incluso
antes de su nacimiento, más exitoso será su desenvolvimiento en
el mundo que lo rodea. Motivar significa dar un motivo, una razón
que convenza. El niño busca entender las cosas a través de sí mismo
y sí mismo a través de las cosas con el fin de dominar el mundo que
lo rodea. Decía Maria Montessori en el libro Ideas generales, “para
aprender no hay más que estar dispuestos a hacerlo y para encon-
trarse dispuesto debe haber un interés que se obtiene a través de
estímulos, cuya graduación debe ser creciente”.

Al principio debe lograrse un acercamiento sin forzar la situación,


identificando pistas y señales que permitan concentrar su interés
en algo que lo motive. Uno de los medios para el acercamiento
puede ser resaltando las habilidades del niño, detectar cómo recibe
el mensaje, factor determinante en la comprensión y resolución del
problema. Debe además observar permanentemente al niño hasta
saber que el comportamiento se ha modificado, no por resignación
o sometimiento sino que se le ve satisfecho con la nueva experiencia
que está viviendo.

John Dewey considera necesario realizar una reestructuración a los


contenidos que aparecen en los programas, estableciendo unidades
de trabajo que permitan mantener una estrecha relación con la vida
social e individual de los alumnos, idea que concibe la corriente cons-
tructivista social infundiendo dinamismo a los recursos didácticos,
como lo expresan Froebel y Montessori cuando proponen el juego
como el medio más eficaz para fortalecer en los niños sus destrezas,
beneficiando de este modo el intelecto, o cuando Piaget afirma que
para él, en matemáticas, la palabra no sirve de nada, el dibujo no es
suficiente, es necesaria la acción.

Compartiendo con el constructivismo Piagetiano, para quienes el


pensamiento se construye de acuerdo con las etapas psicológicas
evolutivas de los niños, conocidas con el nombre de Epistemología
Evolutiva, cada proyecto en este libro desarrolla las unidades te-
niendo en cuenta las siguientes fases:

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Cómo potenciar el intelecto

1) Fase proyectiva; esta fase debe considerarse como prioritaria,


surge a partir de una pregunta formulada sobre el argumento
que ha sido propuesto. La pregunta propicia el punto de parti-
da del pensamiento, desencadenando razonamientos hacia la
construcción de hipótesis y la intuición de conjeturas, incenti-
vando los procesos de verificación y demostración. Descartes
nos aportó este principio produciéndose un cambio de enfoque
en el proceso de la enseñanza. Su doctrina constituyó una au-
téntica revolución, conduciendo a la sociedad a la necesidad
de hacer una investigación científica organizada, empleando el
procedimiento de la duda. Por esto, no debemos interrumpir este
proceso desde el primer momento que inicia el recorrido por la
vida: conducir al niño de manera muy natural al descubrimiento
del método científico; que desarrollen una actitud crítica, una
capacidad reflexiva, de observación; hacer preguntas, relacionar
hechos con los fenómenos observados, realizar hipótesis expli-
cativas, expresar juicios, identificar los errores, ser respetuosos
con el medio ambiente, proponer soluciones.

2) Fase ejecutiva u operativa; es decir, de acción directa sobre las co-


sas. El alumno usa hechos conocidos, encuentra propiedades y
relaciones, ejemplifica para explicar los hechos. Las actividades
que se ofrecen deben dar espacio de libertad para ejecutar, per-
mitiendo adquirir autonomía y espíritu de iniciativa. Durante
la ejecución el profesor estará cerca, esperando que el alumno
llegue al conocimiento abstracto a través del contacto directo
con las cosas, enfocado como una experiencia de juego. Incluir
actividades extraescolares o paseos didácticos que amplían el
patrimonio cognitivo y sirven como enriquecimiento al proyec-
to. Se consideran como instrumentos importantes y necesarios
el material casual y construido. Dienes, hace una observación
muy importante, dar uso del material sin estancarse en éste
para no correr el riesgo de mecanizar el aprendizaje. Montes-
sori afirma que el trabajo táctil es esencial para el desarrollo
del pensamiento del niño.

3) Fase enunciativa, representación a través del lenguaje, (fase con


un alto nivel de abstracción). El niño expone sus ideas, da a
conocer el punto al cual ha llegado cuando ha conceptuado.

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Ángela María Porras R.

Piaget la denomina etapa del inicio de la lógica, en donde el


punto de partida del pensamiento es la aparición del lenguaje,
ya que al permitir al sujeto explicar sus acciones, le facilita
simultáneamente el poder reconstruir el pasado, y por tanto
de evocar en su ausencia los objetos hacia los que se han diri-
gido las conductas anteriores y anticipar las acciones futuras
aún no ejecutadas hasta sustituirlas a veces por la palabra, sin
llevarlas a cabo. Esta fase no necesariamente debe respetar
este orden, ya que expresar con el habla ocurre durante toda
la actividad, pero es conveniente orientar al niño a describir
sus experiencias de manera breve y clara, haciendo uso de un
lenguaje determinado.

4) Fase representativa; requiere un buen grado de abstracción. El


alumno describe a nivel gráfico todo aquello que ha precisado.
Encuentra patrones que le sirven para expresar un código o
un lenguaje común para interactuar en la sociedad. Aristóteles
expresó que ciertas formas del pensamiento dotaban al ser
humano de aquello que él llamaba “la ley de la asociación “,
o “contigüidad”, la cual lo conducía a la verdad, a través de
un razonamiento lógico. Según él, la forma analítica trabaja
en forma deductiva a partir de principios que descansan so-
bre la experiencia y la observación precisa. El contructivismo
humano, siguiendo el pensamiento de Ausbel, sostiene que
sólo habrá aprendizaje revelador cuando lo que se trata de
aprender se logra relacionar de forma real y no absurda con lo
que ya conoce. Piaget, por su parte, llama abstracción reflexiva
cuando la memoria y la inteligencia permiten simultáneamente
reconstruir su estado inmediatamente anterior y anticipar sus
próximas transformaciones, convirtiendo al sujeto en dueño
de los acontecimientos más lejanos tanto en el espacio como
en el tiempo.

Para entender desde el punto de vista evolutivo cómo un niño llega


a organizar mentalmente el pensamiento, se hizo una división por
etapas de aprendizaje.

Se le da el nombre de Momentos de independencia al proyecto para


realizar con el niño de 3 a 4 años por las características que muestra.
Posee una disposición natural por “hacer”: esto le perfecciona las

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Cómo potenciar el intelecto

capacidades perceptivas, motrices y alimenta la vida mental. Los


instrumentos que usa para explorar el mundo son la mente y los
sentidos, por esto es útil proponer actividades que estimulen su
capacidad de observación y de percepción a través de los órganos
de los sentidos (el tacto, el oído, el olfato, el gusto, la vista). Deben
evidenciar las sensaciones que producen; resaltar las propiedades de
los objetos a través de la discriminación del material del cual están
hechos (el vidrio, el plástico, el papel, el aluminio, etc.); evidenciar
sus semejanzas y diferencias; observar los fenómenos atmosféricos
(el viento, la lluvia, etc.); notar cómo el hombre se defiende de ellos,
y la gran influencia que ejercen en la naturaleza y las consecuencias
de comportamientos incorrectos. Es natural encontrar en este niño
una deficiencia en los movimientos que implica la discriminación
manual, es decir, que al realizar trabajos gráficos sus movimientos se
muestran mal coordinados y lentos, lo que ocasiona que se fatigue
rápidamente. Hay que comenzar a proponerle actividades que le
ayuden a perfeccionar los movimientos motrices con el fin de evitar
que más adelante pueda llegar a presentar trastornos en la direccio-
nalidad, adquiera una mala postura al escribir, dañe o ensucie sus
elaborados escritos, se le caiga involuntariamente las cosas, arrastre
los pies cuando camine, etc. Para esto se proponen actividades que
requieran una cierta habilidad manual como recortar, coser, escri-
bir. Es normal observar “sincinensias” (movimientos involuntarios
como morderse los labios, sacar la lengua), que acompañan a los
movimientos finos los cuales irán desapareciendo a medida que el
niño va madurando. En el campo afectivo siente ser parte indivi-
dual de la sociedad, surgiendo la necesidad de ayudarlo, para que
afiance el sentido de pertenencia al mundo, de responsabilidad de
sus propias acciones, de su comportamiento, de su voluntad, que lo
conducirá a actuar apropiadamente en las diversas circunstancias
que se le presente en la vida.

Al proyecto del niño de 4 a 5 años se le da el nombre de “Interactúo


con el mundo” puesto que una de las características de esta edad
es el deseo de querer hacer voluntad en contraste con obligaciones
que le exigen la aceptación de actitudes adversas al deseo de querer
hacer su voluntad. Al mismo tiempo, su inteligencia le exige saber
por qué, –conocer las causas–, pero todavía carece de experiencia por
lo que se limita a conectar los fenómenos. Pronto se dará cuenta que
lo que sucede en sus quehaceres, sucede también en el medio que lo

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Ángela María Porras R.

rodea. Aprende que es necesario respetar cierto orden, puesto que no


tiene sentido colocarse primero el saco y después la camisa. Serán sus
primeras experiencias las que lo ayudarán a realizar las asociaciones
entre las cosas, que más adelante lo conducirán a concluir que existe
un antes y un después. Esto le ocasionará por lo tanto un abrumador
trabajo en la búsqueda del sentido hacia el asociar. Según Piaget, el
niño se encuentra en le etapa Pre-lógica en donde la intuición atesti-
gua, pero no demuestra. Este inicio de intuición es el primer paso a la
reversibilidad, ya que a través de ésta se anuncian las operaciones. La
reversibilidad del pensamiento es simplemente el encaje de las partes
en el todo, y viceversa. La percepción es un proceso que se fundamen-
ta en la capacidad del sistema nervioso central de analizar, sintetizar
e integrar las sensaciones. Entre mayor sea su desarrollo perceptivo,
mayor capacidad de abstracción tendrá y logrará adquirir la reversi-
bilidad de pensamiento, por lo tanto su aprendizaje será más rápido
y sin ansiedad.

El trabajo propuesto para los niños de esta edad, además de continuar


realizando actividades que estimulen su capacidad de observación y
de percepción, es el de realizar actividades con las primeras orienta-
ciones espaciales, especialmente la direccionalidad. Es evidente que
el dibujo en esta edad es casual y poco organizado, las imágenes se
hacen más bien como juego que como representación propiamente
dicha. El círculo viene interpretado como un sol, el triángulo como
una montaña, etc., sin embargo no aparece ninguna organización
espacial. Suele realizar los dibujos de una manera indiscriminada,
por ejemplo representa la casa en la parte alta de la hoja y el sol en
la parte de abajo. La representación mental de las acciones y de los
movimientos, conocida con el nombre de organización temporal,
muestra su dificultad lógica por su parte abstracta. El desarrollo
espacial se constituye por lo tanto en la parte fundamental para
que el niño comprenda la organización temporal, ya que esta se
lleva a cabo a través de un criterio espacial y las acciones se siguen
entre ellas según un orden consecutivo. Un instrumento indicado
para esto es el lenguaje como guía de observación de los fenómenos
naturales, por esto es que se realizan las narraciones de historias, fá-
bulas, etc., ya que éstas llevan un orden secuencial, una congruencia,
pues siempre hay un antes y un después. En la esfera afectiva los
términos bueno o malo son solamente un valor acomodado. Bueno
es lo que le sirve para satisfacer un deseo y proporcionarle placer.

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Cómo potenciar el intelecto

Malo es lo que no le sirve o no le provoca placer. Es decir, si al jugar


con un objeto se golpea, el objeto se vuelve el protagonista malo de
la experiencia. Por esto hay que ayudarle a encontrar el verdadero
sentido a los hechos.

A medida que el niño crece, va siendo más evidente el progreso en


su desarrollo. En un niño de 5 a 6 años, el punto de partida para todo
su aprendizaje sigue siendo la percepción que tiene de sí mismo,
incluyendo la identidad corpórea. Se involucra también el respeto
por las normas de educación cívica para una buena convivencia
social, considerando apropiado llamar al proyecto “Hacer amigos”.
Se podrá perfeccionar la orientación dentro de espacios conocidos
y desconocidos, puesto que la persona logra ponerse en el lugar
del otro, es decir, supera su propio egocentrismo en la medida que
se vuelve capaz de cambiar su propio punto de vista con el de los
demás. Piaget lo llama reversibilidad socializada, conocida como
pensamiento objetivo. Esto a través del concepto Yo con respecto
a Otro, Yo con respecto al objeto y el objeto mismo con respecto al
espacio.

Madura la lateralidad, entendida como el dominio y uso de una de


las partes del cuerpo con respecto al otro, que a nivel neurológico se
entiende como la adquisición del dominio de uno de los dos hemis-
ferios cerebrales y por lo tanto de una de las dos mitades del cuerpo
con respecto a la otra. Esta maduración se adquiere entre los 5 a 7
años de vida. Entra entonces la concientización de la lateralización,
de gran importancia para el aprendizaje de la lecto–escritura y de
los conceptos matemáticos entre otros. Se ha visto que disgrafía y
dislexia se presentan generalmente en niños que no tienen conciencia
de la lateralidad en su cuerpo. Es necesario proporcionarles activi-
dades que faciliten la toma de conciencia, puesto que se puede dar
el caso en que la lateralidad sea indefinida (cuando siendo diestros o
zurdos, no utilizan la mano “dominante” de una manera constante,
es decir, el niño usa para algunas situaciones la mano dominante y
para otras la otra mano). Conviene ayudar al niño a adquirir las no-
ciones espaciales, favoreciendo una lateralidad. Cuando se encuentra
el caso de un niño zurdo (aquel que espontáneamente maneja con
mayor precisión, mayor fuerza y habilidad su hemi-cuerpo izquier-
do, mano-pie-ojo-oído, a causa del dominio cerebral del hemisferio
derecho), su capacidad intelectual, en los últimos estudios se ha

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Ángela María Porras R.

establecido, es inclusive más ágil debido a la cantidad de destre-


zas que tiene que desarrollar en un mundo, donde los objetos, las
construcciones, la ropa, están diseñados para diestros. Pero durante
la infancia su aspecto emotivo se ve muchas veces afectado ya que
nadie le explica por qué, al ubicarse toma como punto de referencia
un enfoque diferente al diestro, pues en lugar de seguir la dirección
izquierda/derecha, espontáneamente sus movimientos tienden hacia
la derecha/ izquierda, produciéndose la llamada escritura a espejo.
En los trabajos de papel y lápiz se cansa más rápido, va despacio
en las actividades gráficas, la lecto-escritura se ve afectada debido
a la estructuración espacial por lo que se producen anomalías de
codificación y decodificación en la parte lingüística (omisiones,
inversiones) ya que la escritura les supone mayor esfuerzo. Se debe
tener cautela al definir el caso de un ambidiestro (quienes pueden
manejar una y otra mano indistintamente). Cuando la lateralidad
es contrariada o cruzada (aquellas personas que aun con dominio
cerebral derecho, son zurdos en la mano, realiza movimientos con
el pie derecho o con el ojo contrario, y viceversa), se someten a un
gasto de energía por el esfuerzo mental que requiere, produciéndose
una tensión emocional que los hace inseguros, ansiosos, inhibidos.
Suelen mostrar síntomas similares a los zurdos, surgen alteraciones
en la lecto–escritura, retraso en la adquisición de las nociones espa-
ciales y sincinensias en la mano dominante al realizar praxis con la
otra mano. Es necesario conocer estos aspectos para poder orientar
y ayudar a desarrollar las habilidades de cada niño. A través del
siguiente medidor de “Hildreth” se puede calcular el coeficiente de
lateralidad:

Cálculo: (ejercicios con la mano derecha - ejercicios con la mano iz-


quierda) X100= total de ejercicios realizados.

Valores de la tabla de Hildreth para la lateralidad


Lateralidad completamente diestra, índice entre 100 y 46
Lateralidad completamente zurda, índice entre menos 100 y menos 46
Lateralidad débil a la derecha, índice entre 45 y 26
Lateralidad débil a la izquierda, índice entre menos 45 y menos 26
Ambidiestro 25 / -25

Es necesario reforzar los conceptos espaciales y temporales, pues el


niño aún se encuentra en la etapa egocéntrica donde las personas

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Cómo potenciar el intelecto

perciben los objetos sólo con relación a su propio cuerpo. Son amis-
tosos y comienzan a aceptar en su grupo a niños del sexo opuesto,
de la misma manera que se ocupan de investigaciones personales o
en grupos pequeños. Se conduce a representar la sucesión espacial
“antes/ después” para desarrollar la direccionalidad horizontal
(izquierda-derecha) y/o la direccionalidad vertical (arriba-abajo)
puesto que la escritura, la apertura de un libro, la lectura de un escri-
to, respetan esta direccionalidad: un hecho típico de nuestra cultura,
ya que para otras es diferente. Poco a poco se ha ido mostrando el
progreso que ha ido logrando el niño y se puede decir que en esta
edad culmina una etapa de desarrollo para el ser humano llamada
primera infancia, preparándolo para enfrentar el nuevo reto de la
etapa escolar.

Yo soy es el proyecto para los niños entre los 6 y 7 años de edad,


cuando es evidente la toma de conciencia de sí mismo, y comienzan
a querer relacionarse con los demás. Demuestran cada vez más la
capacidad de gobernarse a sí mismo y como consecuencia, su pen-
samiento crítico les permite reconocer diferentes puntos de vista,
toman la iniciativa, adquieren mayor confianza de sus capacidades.
Se encuentran en la capacidad de comprender que los demás pue-
den llegar a tener las mismas necesidades, por lo que es necesario
establecer unos acuerdos para lograr una amable convivencia. Dis-
frutan haciendo las cosas porque le encuentran una razón de ser y
su coordinación viso–motriz es mayor, aunque son impacientes y
sensibles a la crítica. Comienza a adquirir el sentido de responsa-
bilidad, pues son capaces de identificar las acciones conectas. Su
pensamiento se hace analítico, por esto es importante detenernos
en el concepto “objetos analizados”. Para conocer los objetos, es
necesario descomponerlos y volverlos a componer.

En conceptos topológicos (punto de partida para el estudio de la


geometría que estudia las transformaciones), ofrecer a los niños expe-
rimentar las deformaciones de las líneas y de las figuras, combinación
de líneas que en el momento en que éstas se unen dan origen a formas
o figuras, nuevas regiones, las cuales se encuentran separadas de las
otras por límites a los cuales llamaremos frontera o línea de confín,
actividades que preparan para entender el concepto de perímetro.
Reconocer en el mundo que lo rodea y en el dibujo algunas de las
principales formas geométricas del plano y del espacio (el triángulo,

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Ángela María Porras R.

el cuadrado, el rectángulo y el círculo). Con la simetría, conducirlo


al concepto de doble y de mitad y en años siguientes, al concepto de
fracción y de potencia. Es necesario establecer la medida del objeto
con un patrón común, ya que el valor puede variar de acuerdo con
el instrumento que se mide. Identificar situaciones problemáticas
cotidianas utilizando un lenguaje concreto para trasformarlas en si-
tuaciones problema de tipo matemático de manera simple. Se tratará
el argumento desde el punto de vista de experiencia directa, puesto
que el niño se encuentra con problemas en actividades escolares y
fuera de ellas, a los que necesita encontrarles una solución. Para
llegar a este momento, el niño primero representa gráficamente las
situaciones y con el tiempo llega a la necesidad de representarlas con
el lenguaje de los números, hasta llegar a establecer una termino-
logía y un esquema que pueda facilitar la interpretación a todos. El
concepto de cantidad se encuentra en la base de todo pensamiento
lógico–matemático. Efectivamente, Piaget explicaba que “el número
en su aspecto cardinal es una relación de equivalencia, (en un con-
junto la cantidad de elementos se describe a través de un número
cardinal); y en su aspecto ordinal, es una relación de orden (describe
la posición de un elemento en un conjunto)”.1

Viene espontáneo hablar de cantidades que en este momento son


aún no definidas, es decir: “muchos”, “poco”, “uno”, “ninguno”,
entre los objetos de un mismo conjunto. Se relaciona luego, uno a
uno, los objetos entre dos conjuntos para definir la cantidad de “
igualdad “ que será representada con el símbolo matemático (=).
En los primeros momentos puede ser expresada con el término “
hay tantos como “. Ejemplo, hay tantos conejos en el conjunto “B”
como huesos en el conjunto “H”. Es aconsejable realizar varias de
estas relaciones de equivalencia para lograr establecer con eficacia
las relaciones de cantidades “mayor que”, “menor que” o “son
más que”, o “menos que “, conceptos que ayudan a desarrollar
el proceso de “reversibilidad” descrito como “conservación de la
cantidad”, es decir, que independientemente de la posición en que
se muevan o se coloquen los objetos, conservan el mismo monto.
Esto es muy importante para el pensamiento lógico según Piaget,
basándose en sus estudios y reafirmado por algunos de sus discí-
____________

1 GIOVANNI GAETA, Idea Guida, ed. 1984.

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Cómo potenciar el intelecto

pulos en escuelas experimentales. La conservación de materia será


dominada a la edad de 7 años, la de peso se adquiere hacia los 9 a
10 años y la de volumen hacia los 12 años, siempre y cuando estos
niños hayan sido bien estimulados. Los conceptos como la suma, la
resta, la multiplicación y la división requieren de un manejo claro
de estos conceptos para entenderlos sin dificultad. Recuerde que el
mundo de las matemáticas está formado de conceptos abstractos,
es decir, en cada operación del pensamiento se lleva a cabo una
plena reversibilidad. Para Piaget, el progreso del pensamiento está
en adquirir por completo la capacidad de desmontar y montar el
propio objeto, es decir, efectuar tales operaciones posibles sobre los
elementos, volviendo al punto de partida.

Se trabajarán los conjuntos, porque a través de estos se puede llegar


más fácil y con mayor comprensión al concepto de número, por
medio de operaciones lógicas de clasificación y seriación. El hecho
de clasificar objetos conlleva a la construcción de conjuntos, que
permiten comparar objetos no sólo a través de cualidades entre
ellos por color, forma, material, uso, etc., sino por la cantidad que
se establece entre ellos. Cuenta Piaget que dos de sus colaboradores
realizaron una experiencia educativa en Montreal con unos alumnos
de primaria. Se les propuso durante la primera mitad del año es-
colar ejercicios exclusivamente de clasificación, de seriación y otras
operaciones cualitativas, en donde el número propiamente dicho
se introdujo sólo en la segunda mitad del año. Al culminar el año,
los resultados en aritmética fueron mucho mayores en esta clase,
que en donde el número natural había sido introducido desde el
principio. “Pestalozzi” decía que todo proceso mental proviene de
la interacción de ideas simples; considero conveniente que el niño
de esta edad domine operativamente los números naturales hasta
el 20, consiga habilidades para el cálculo y se encuentre en grado de
aplicar la suma y la resta. Es decir, centrar la atención de los alumnos
en contextos elementales, antes de ampliarlos.

Se realizará una valoración constante, no para sancionar al alumno


sino para medir el grado de aprendizaje al cual ha llegado y refor-
zar aquellos conceptos que aún deben madurar, esto con el fin de
no dejar lagunas en sus etapas de desarrollo que impiden su buen
desenvolvimiento durante el proceso de maduración. Es conveniente
realizar una evaluación inicial en las cuales se pretende valorar el

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Ángela María Porras R.

modo como concibe el niño la experiencia vivida y la trasmite en


el espacio y en el tiempo, y el grado de desarrollo del pensamiento
lógico al cual ha llegado en ese momento. Realizar una planilla de
categorías para tener una visión general e individual de los niños
manteniendo el mismo esquema y el mismo promedio de valora-
ción para todas. Pueden ser evaluados durante varios momentos
en el transcurso del año escolar. Ejemplo: en el caso que se deban
valorar 2 indicadores de un determinado pensamiento, 2 es el 100%.
Cuando un niño logra realizar uno solo de modo satisfactorio, se
realiza la siguiente regla de tres: 1x100/2 y se obtiene el valor en
porcentaje del concepto adquirido por el niño. Esto quiere decir que
este niño ha adquirido el 50% del concepto. Los parámetros de me-
dición sirven para determinar si se ha cumplido por completo, sólo
una parte, o por lo contrario aún no ha logrado adquirir el grado
de madurez requerido. Si se encuentra preparado (S), el porcentaje
está comprendido entre el 80% y 100%. Si es sólo una parte (P), los
valores se encuentran entre 50% y 79%. En el caso que sea no (N),
están entre 0% a 49%.Se aconseja realizar cada uno de los estándares
en una tabla diferente que incorpora las competencias o habilidades
adquiridas. Pero recuerde que las pruebas que se realizan no deben
hacerse con el fin de “condenar” al alumno que muestra no haber
adquirido la madurez esperada, sino para que el maestro pueda
determinar cuál es el área donde se le debe ofrecer actividades para
continuar estimulando su pensamiento lógico.

El siguiente cuadro de desarrollo psico-motriz permite observar al


niño en sus diferentes etapas de una manera global.

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Cómo potenciar el intelecto

3/4 años de edad 4/5 años de edad 5/6 años de edad 6/7 años de edad

Se relaciona de manera Amplía sus relaciones Se siente solidario con Conoce las reglas en
individual. interpersonales. los coetáneos o, con la convivencia y la
un grupo de ellos. organización grupal.

Dependiente del adulto. Su relación con el adulto No solicita la ayuda Se relaciona fácilmente
se basa en el deseo de del adulto a no ser en con el adulto, acepta
hacerlo feliz para pasar en caso de necesidad. sugerencias.
un segundo momento a
desafiarlo.

Toma posesión de los Reconoce la posición de Reconoce la posición Localiza objetos en el


objetos que encuentra. su cuerpo respecto a otro de los objetos entre espacio tomando como
o a algo. ellos. punto de referencia
otros y los objetos
entre sí.

Le cuesta trabajo El tiempo de concentración Lleva a cabo todo Organiza la propia acti-
centrar la atención es aún muy limitado. aquello que comienza. vidad ya sea individual
en algo. Casi siempre no lleva a o en grupo, mostrando
término el trabajo que una cierta autonomía.
comienza.

Copia un círculo, aun- Es capaz de copiar Copia las figuras Es capaz de copiar
que los trazos cuando un cuadrado aunque los simples que se le figuras más complejas.
repasa sobre el mismo, ángulos son irregulares. propone.
no llegan más allá de
medio giro.

Obedece a tres Obedece a cinco preposi- Obedece a más de Participa en las


preposiciones: ciones. cinco preposiciones. conversaciones.
Pon este color “encima” de...
Ahora ponlo “debajo” de...
Y este ponlo “en...

Conoce el significado Conoce al menos 13 ver- Domina hasta 20 Conoce más de


de hasta 11 verbos. bos: dime qué es volar, reír verbos. 20 verbos de acción.
llorar, correr, golpear, etc.

Repite 6 sílabas, ejem: Repite 9 sílabas. Repite 12 sílabas. Se expresa en forma


– Mira ese niño. clara.
– La campana suena. Hace preguntas
– El mar es muy grande. congruentes.
– Hoy quiero leer.
– Juega conmigo.

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Ángela María Porras R.

Sólo espero que quienes tengan la oportunidad de conocer este traba-


jo, puedan beneficiarse y a la vez compartirlo con otros sin egoísmo,
porque es de este modo como el mundo se equilibra. Los juegos
y actividades que se sugieren no han sido todos de mi invención.
Muchos de estos han sido transmitidos de generación en generación
y los encuentro válidos para el desarrollo del pensamiento lógico.
Desconozco sus autores por lo que me queda muy difícil citar sus
nombres pero a quienes agradezco, porque han dejado un buen apor-
te para quienes hemos tenido la oportunidad de divertirnos con ellos,
y han sido aplicados en los niños demostrándose su eficacia como
instrumento de aprendizaje, de evaluación y de entretención.

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