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!LA M\llNIEIRJA
COlLONllAIL
Salvador Álvarez

El oro y la plata son materiales sumamente escasos en oro. Dado que prácticamente ese metal no se oxida,
nuestro planeta: auténticas rarezas, podría decirse. Sin cuando una veta aurífera se encuentra a flor de tierra, ex-
embargo, los desplazamientos de las grandes placas con- puesta a la erosión, poco a poco el metal es arrancado a
tinentales, aunados a numerosos ciclos de erupciones pedazos de la piedra que lo aprisiona. Transportados por
volcánicas, determinaron que en algunas regiones el agua, a lo largo de siglos y milenios, pequeños y
del mundo la concentración de estos mate- grandes fragmentos de oro van acumulán -
riales fuera mucho más grande que en dose en las arenas de los recodos de
otras. Tales son los casos, en México, los ríos, o en los bajíos de los arro-
del Eje Neovolcánico, de la Sierra yos: estos depósitos son los llama-
Madre Occidental y de la del Sur, dos "placeres". Los fragmentos de
así como de algunas de las serra-
nías que atraviesan el altiplano sep - Arriba derecha: La concentración de plata
tentrional. en México ha sido mucho más
En las zonas donde son abundan- grande que en otras regiones.
Corazón de plata cincelado y repujado;
tes, ambos metales pueden encontrar-
arriba: La búsqueda del oro en los placeres
se en su estado puro, aunque ello es se servía del trabajo de esclavos;
mucho más frecuente en el caso del abajo: La metalurgia prehispánica estaba
orientada a la producción de piezas
de ornato de gran refinamiento.
G RA N H I ST O R IA D E M ÉXICO I LUSTRAD A

L A M I NERÍA C OLO N IA L

LA MAYOR PARTE DEL ORO EMPLEADO POR LAS GRANDI


CIVILIZACIONES ALTIPLÁNICAS PROVINO DE PLACERES
oro que llegan a aparecer en ellos, son de diferentes ta- Los INICIOS DE LA EXPLOTACIÓN MINERA EN <re~~4r:Rf=.,.....""""':~
maños; algunos pueden medir varios centímetros y pesar AMÉRICA COLONIAL: LOS LAVADEROS DE ORO ! ,.. __..,._., ___ ~.,
= l h-.l..o~1r.'illU=?iE~
diez, veinte o más gramos: éstas son las llamadas "pepitas La búsqueda de oro y plata en América por parte de los
de oro". Sin embargo, por lo general, se trata de frag- españoles se inició prácticamente con la ocupación de las
mentos de unos pocos milímetros de longitud y son lla- islas del Caribe. A partir de los últimos años del siglo xr
mados "pajillas" por los gambusinos, otros fragmentos las Antillas vivieron un periodo de actividad económica
son tan pequeños que individualmente apenas se per- relativamente intensa: objetos diversos de hierro, corda-
ciben a simple vista y forman el llamado "polvo de oro". jes, armas, ropa, aperos agrícolas, alimentos e implemen-
La gran abundancia de metales preciosos con que la tos para la construcción de barcos, entre otros, llegaron
naturaleza dotó a vastas regiones americanas, no pudo desde muy temprano a las Antillas, a cambio del oro así
pasar desapercibida para los antiguos habitantes del con- recolectado.
tinente. A la llegada de los europeos, el uso de los metales Una vez sobre el continente, al comenzar a escasear
preciosos, en especial oro, plata y cobre y, excepcional- los tesoros metálicos de los indígenas, los conquistado-
mente, el platino, así como algunas aleaciones de los mis- res intentaron abrir explotaciones auríferas por doquier,
mos, había alcanzado en todo el continente un notable incluso en los alrededores de la ciudad de México, pero
desarrollo técnico y artístico. Sin embargo, aquélla era los pequeños placeres del altiplano central se agotaron
una metalurgia dedicada principalmente a la producción muy rápidamente. No obstante, muy tempranamente
de piezas de ornato, notables más por su belleza y gran Cortés hizo fundar una serie de emplazamientos sobra la
refinamiento que por su número: las civilizaciones ame- costa occidental de Nueva España, a partir de los cuales
ricanas nunca emprendieron una extracción a gran escala esperaba poder conducir la exploración de los confines
de metales preciosos. asiáticos.
Hoy sabemos que la mayor parte
del oro empleado por las grandes
civilizaciones altiplánicas provino
de placeres situados en las zonas
de rocas ígneas y metamórficas de
las tierras bajas de los actuales
estados de Oaxaca, Guerrero y Mi-
choacán, principalmente. Pronto,
los españoles explotaron ellos tam-
bién esa clase de depósitos; poco a
A la llegada de los europeos el uso
poco los pobladores y encomende-
metales preciosos había alcan::ac
ros de lugares como Zacatula y Tu- notable desarrollo técnico y anÍl
tutepec, se extendieron por la zona Orfebres indígenas.
de Tehuantepec, en donde abrie-
ron grandes lavaderos de oro y lo
mismo hicieron los primeros po-
bladores de Colima en su zona de
influencia. De esa manera, la ver-
tiente del Pacífico sur se convirtió
en la primera gran región produc-
tora de metales preciosos de la na-
La búsqueda de oro y plata en América se inició con la ocupación de las islas caribeñas. ciente Nueva España.

2
En Nueva España
miles de hombres
y mujeres fueron
encontrado el sitio, se usaban bateas de madera y se esperaban largas y agotadoras horas para obtener unos gramos de oro.
capturados por los
zón, los placeres de oro han sido llamados los Fue así como se inició lo que se ha llamado el "ciclo del españoles y enviados
le los pobres", ya que no se necesita sino de oro novohispano". Hasta la década de 1530, el oro fue , y a los grandes
experiencia y de unos cuantos instrumentos con mucho, el principal de los cargamentos que llegaban
os para explotarlos. Una vez localizado un a Sevilla con las Ilotas de Indias. Durante algunos años, lavaderos de oro.
cio, todo es muy simple: una batea de madera aquellos yacimientos vírgenes rindieron grandes dividen-
oras de esfuerzos agotadores pueden bastar dos, pero el auge fue de corta duración y hacia mediados
• poco a poco de unos buenos gramos de oro. de la década de 15 30 ya casi todos los conocidos se
1 de oro de placer, no necesitando, pues, de habían agotado. Otro factor determinante para el aban-
1to especial ni de organización ni disciplinas dono de esas explotaciones lo fue sin duda el enorme
le trabajo , era una actividad ideal para ser descenso de la población indígena, que se verificó en las
por medio de trabajadores forzados, en este costas hacia mediados del siglo XVI , aunado al hecho de
)S indios. Tal como había sucedido ya en las que muchos de esos territorios se convirtieron en zona El oro fue el cargamento principal que
llegaba a Sevilla desde Nueva España
1ronto en Nueva España, cientos, miles de de guerra para los españoles.
mjeres fueron capturados por los españoles y
os grandes lavaderos de oro de la costa del Los INICIOS DE LA
fue casual, que entre los principales "empre- EXPLOTACIÓN MINERA
;ta actividad estuviera el poderoso Hernán EN AMÉRICA COLONIAL:
1, como gran capitán de guerra que era, con- LAS PRIMERAS MINAS
merosos esclavos y hacía igualmente enviar DE PLATA
luctos agrícolas de sus numerosas encomien- Ante el agotamiento de los placeres
oacán, México o el valle de Oaxaca, para el auríferos, y de los indios, los espa-
o de sus "lavaderos". ñoles tornaron su mirada hacia el pa-
eza mortífera del trabajo en los placeres ha riente pobre del metal amarillo: la
la en innumerables ocasiones por los histo- plata. Ello significó, por fuerza , cam-
s cautivos llegaban por tandas, atados los bios significativos en lo concernien-
ros para ser distribuidos, bateas en mano, a te a la organización del trabajo de
JS ríos. A partir de ese momento la tarea se extracción del metal. Cierto, en oca-
nple, como extenuante: con el agua hasta la siones se halló plata nativa cercana a
madrugada a la caída de la noche, los cau- la superficie, pero no olvidemos que
:rgían para sacar arena del lecho del río, se- ésta es una verdadera rareza; la ob-
las pepitas y pajillas de oro, volviéndose a tención de ese metal en cantidades
la y otra vez sin parar. Los rigores de este suficientes para su uso práctico su-
dos a las epidemias, fruto del choque mi - pone necesariamente la explotación
~ caracterizó los primeros contactos entre de vetas subterráneas en donde el
europeos, terminaron por convertir estas mineral se halla con frecuencia en
1 en auténticos mataderos. asociación química con otros ele-

3
GRAN H ISTORIA DE MÉX ICO 1 LUSTRADA
LA M I NERÍA CO L ONIAL

EL PASO DEL LAVADO DE ARE!'\.~


AURÍFERAS A LA EXPLOTACIÓN I
MINAS DE PLATA EN NUEVA ESP1
DEBE FECHARSE HACIA PRINCIPI<
DE LA DÉCADA DE 1530
No es casual en etec:o _-e , uC: - e las ;:i
minas de piara se d
sobre la vertienre occiden- ·-- .:> _-- -
especialmen te en la iem _ = ~

más intensivamente los yacimie;;-


ello son Zumpango del Río al

entre 1531y1532. Esta zona se conYirrió 2,.' -=-


la primera gran región platera de 1\ ue-.a Es =-"=
cipios de la década 1540 aparecieron allí ~~
rales, como los de Zacualpa, Tejupilco y T. -
La razón de esta primitiva distribución eoe ' - -
Vista y corte de una mina, acuarela de Gaspar Sabugo. hecho muy simple: se trataba de aprovechcr 1 : :
de acopio de mano de obra forzada que habí=~

mentas, en particular bajo la forma de sulfatos o cloruros,


y acompañado por compuestos de otros metales, como el
plomo, el zinc, el estaño o el cobre. Nochitepeque Coatlán
El paso del lavado de arenas auríferas a la explotación Cicapuzalco
Teticpaque
Tenango Acuitlapan
de minas de plata, a partir de una época tan temprana
Alahuistlán Azala Á .) .. Acamistla
como la tercera década del siglo XVI, puede hasta cierto lzcateupa
' X~ Tamagazapa
punto estimarse como "natural", si considera la abundan- Ostuma 1axco
Hueystaca Tasmalaca
cia de filones de plata que los españoles encontraron en Coatepeque
el territorio de lo que fue Nueva España. Una simple Huizuco
Tepecu! cuilco
mirada a la carta donde se nos representa la distribución Cuitlasuchitan
Zacang
de los "criaderos" argentíferos en el México actual, nos da Mayanala
Acuaucingo
cuenta del enorme número de los mismos, así como de lo Cue~ala Cocula Zacuantla Comala

homogéneo de su distribución tanto a lo largo y ancho de Apastla Atenango


Tecuacuilco Acaqllli.:
la Sierra Madre Occidental, como en la del Sur, en el Eje Te tlaco
Neovolcánico, y en numerosas de las cadenas montaño- Tete la

sas que atraviesan el gran altiplano septentrional.


El inicio de la explotación en forma de este tipo de
Tlacotepeque
yacimientos en Nueva España debe fecharse hacia princi-
pios de la década de 1530 y es interesante constatar Utatlan

cómo existió, en realidad, una correlación bastante es-


trecha entre la explotación de placeres auríferos y la aper-
tura de las primeras minas de plata en Nueva España. Minas de Taxco. FUENTE: Peter Gerhard, Síntesis e índice de los mandamientos virreinales .

4
o
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S~nora~ Motepore , .

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ºili«i:mmuu~,r;i--~=:~ca~ekªa~¡~º¡T¡rin¡;d¡,d¡¡~;¡¡¡~
1

p,mJ ...
Cosihuiriáchic nos un pequeño grado de especiali-
Alama
zación. Una vez localizada la veta,
UriqueBatopda..,_ _ SanJoaquínde
era necesario, por principio de cuen -
los Arrieros
G..ranaceví_ _ _ _ _ _ __ __
tas, dirigir los trabajos de modo que
los barreteros encargados de arran-
Siá nori
Tabahueto car directamente el mineral apren-
Basis
Guapixuxc-...
Cuarisamey
dieran a distinguir y seguir los fi -
\\ap1mí
Cuencamé
San Diego
lones más ricos y a seleccionar las
del Río
Rosari _ _ _ _ _ _ _ __ _ Catorce
_ . , .. . mejores piedras. Es por ello que ,
J- - - - - - - : S o m b reret _ __ _ _ _ _ _ _ __ __
desde un principio, el de barretero
"=illooo-Ramos--.. Ojo Cal iente fue conformándose como una suerte
r .
~
X
ora
S1erra de
Pinos
Bolaños~
Yesca orrotes
de oficio especial dentro del trabajo
Hostoticpac
Durante las décadas minero, y algunos de ellos llegaron a
ser muy apreciados por su habilidad
ducción elevada - Producción baja de 1530y 1540 y experiencia. Para el resto de las
Bonanzas de la plata de las minas del norte novohispano.
FUENTE: Peter Gerhard, TheNo rth Frontier of New Spain.
la mayor parte operaciones, como el transporte del
mineral desde la mina hasta el lugar
de la mano de obra de su refinado, el molido del mismo,
:onces para la explotación de placeres. Sabemos en las minas el corte de leña o la preparación de
1ente que numerosos esclavos e indios de enco- carbón, eran empleadas otras cuadri-
fue esclava.
que habían sido reducidos en los lavaderos a una llas de trabajadores, menos especia-
davitud) fueron empleados para la apertura de lizados.
primeras minas de plata. De hecho, durante las Sin embargo, muy pronto los mi-
de 1530 y 1540, la mayor parte de la mano de neros se dieron cuenta de que no to-
as minas de Taxco, Sultepec y otros reales de la dos los metales eran igualmente dó-
esclava. Una vez localizada la veta, ciles para el proceso de fundición .
los barreteros estaban encargados de conseguir
:e los primeros tiempos, la extracción de los Conforme los minerales superficia-
las mejores piedras. Trabajo en minas , grabado en cobre de
; de plata no significó demasiadas complicacio- Teodoro de Bry, Frankfurt, 1602, 19 x 15 cm. Colección Particular. les se agotaban, los trabajos mineros
'. el punto de vista técnico. Al ser abundantes las
enes, la explotación se realizaba de manera más
extensiva; se preferían los minerales blandos,
compuestos de plata (en particular argentita y
a) y fuertemente oxidados de la superficie.
:n alguna veta esta clase de minerales comenza-
ear, lo más simple era abandonar la mina y abrir
!íl lugar cercano para recomenzar el proceso.

le la relativa facilidad con que eran arrancados,


erales superficiales tenían la ventaja de ser fácil -
>Cesables por medio de fun dición. Para este pro-
ineral era lavado para ser separado de su ganga,
1 mano o con la ayuda de ruedas de molino),

1ués ser introducido en pequeños hornos ali-


por fuelles de cuero.
puede verse, con todo y su abundancia, la ob-
e plata era, ya de entrada, una tarea harto más
que la explotación de los placeres de oro y su-
ie un principio, la organización de equipos de
dos de una cierta disciplina y de cuando me-
GRA N H ISTORIA DE MÉX ICO ILUS TRADA

L A MI NE R ÍA COLONIAL

se hacían más profundos y se aleja- llegaban a resolverse los pro


tÍa.°VkQí'JZ..dP.f"~- ligados al abasto de mano d1
ban, por lo tanto, de las zonas de
fuerte oxidación. Aparecían enton-
-

~
~f
'1 alimentos e insumos mineros.
ces minerales cada vez más duros y do en una región las vetas ví
pobres y era necesario gastar mucha y superficiales comenzaban .
más leña o carbón vegetal, e incor- sear, la alternativas para los rr
porar fuertes cantidades de funden-
te, generalmente plomo o litargirio
\ eran claras. La más sencilla e
: arse a la búsqueda de una
(óxido de plomo), para obtener \'eta rica y fácil de explorar
plata pura. Todo ello significaba rá- ries o de no descubrir nada
pidos aumentos en las necesidades que lo que ya e ·enía y •
de mano de obra e implementos pa- gcción ce - ::.-:cona :o - e
ra los mineros.
El abasto de implementos y, so-
bre todo, de mano de obra, se con-
virtió, desde un principio, en uno de
los elementos primordiales para el
éxito de cualquier explotación mi-
nera. Poco a poco, la actividad se fue
extendiendo hacia zonas un tanto tantes conrin en es e~ -=-
más alejadas de las regiones de los y, desde luego, de ::._o~
lavaderos de oro y los traslados de de insumos.
mano de obra forzada de unos a En no pocas oca ion : ~
otros se hicieron más complejos. A cesidad de establecer ci ~
principios de 1540 se abrieron, por acopio de insumos y mano ~
ejemplo, las ricas minas de Ixmi- para grandes centros mineI' _
quilpan, cercanas a otro mineral que tir de zonas relativameme 1
pronto se haría famoso, que fue el de Un ejemplo temprano de ello
Pachuca, cuya explotación se inició ofrecen las minas de Taxco y
formalmente en 1552. Sin embargo, el éxito y la per- Muchos mineros prefirieron ahondar pee ya mencionadas. El fulminante descenso de
las minas ya en uso.
manencia de estos dos centros mineros, en particular el blación indígena obligó a los mineros de estos
segundo, no hubiera sido posible de no haberse encon- (entre los que se contaban Hernán Cortés y sus e
trado en pleno centro de una región densamente pobla- dientes) a organizar, desde la década de 1540, rr.
da, lo cual permitió que fueran abastecidos de mano de periódicos de indios de encomienda desde la pn
obra y alimentos, con recursos de los pueblos aledaños de Michoacán para sostener la explotación de esas
de encomienda y repartimiento. Este fue un sistema de
abasto que si bien con el tiempo perdió una parte de su LA DIFUSIÓN DE LA MINERÍA
importancia, tuvo una larga vida; se sabe, por ejemplo,
Los grandes centros DE PLATA HACIA NUEVAS REGIONES:
que todavía a principios del siglo XVII se enviaban a mineros novohispanos LA NUEVA GALICIA, EL ALTIPLANO
Pachuca tandas de 650 tributarios y se recogían para ese SEPTENTRIONAL, NUEVA VIZCAYA
atrajeron, en ocasiones,
real 2,500 fanegas de maíz anuales de tributos de pueblos Pese a que con frecuencia se ha descrito a la r
de indios. grandes contingentes + como el "motor" de la apertura y poblamiento de
Muchos de los grandes centros mineros novohispanos de personas. regiones, esta es una idea a la que es necesario añc.c.
vivieron, en sus primeros años, periodos de bonanza que tiples matices. La naturaleza relativamente coc
atrajeron, en ocasiones, grandes contingentes de per- sobre todo tan demandante en términos de mano :
sonas. Empero, no todo el éxito de una región minera se e insumos, que caracterizó siempre a la minerí::.:
basaba tan sólo en la magnitud y riqueza de sus yacimien - ta a gran escala, hace que difícilmente puede. --
tos, sino muy especialmente también, en forma en que de ella como de una actividad propia de re~· -~

6
_ : en el sentido estricto del término. La existía allí un asentamiento de relativa importancia con
35 mineros poseedores de casas y cuadrillas de trabaja-
-~ c. exi tencia previa en los lugares de ex- dores en total, a los que se sumaban otros 25 vecinos que
alrededores, de sociedades agrícolas poseían casas, mas no minas y 100 pobladores espa -
·eer la gente, los materiales y alimentos. ñoles más, allegados a los primeros. Había en total 72
: que los insumos mineros de uso más inten- moradas de españoles, 235 casas para esclavos indios y
o provenían de explotaciones rurales: cuero, 80 ingenios para metales. Cuatro años después , en
1554, se contaban ya 300 españoles y unos 1,500 in-
=- : onas, en cambio, en donde este soporte dios de servicio en las minas. A partir de entonces, Za-
o era escaso y difícil de obtener, la minería no catecas viviría un largo periodo de estabilidad en cuan-
irollarse sino a costa de enormes e ingentes es - to a población, situándose su número de vecinos en
n ejemplo de ello es el de la Nueva Galicia. A alrededor de 300, con una población española flotante
la década de 1530, esta provincia fue teatro de cuando menos igualmente importante y con un par de
; guerras contra los indios locales, y en seme- miles de indios de servicio de planta; todo ello hizo
·xto la minería no pudo realmente florecer: ni de Zacatecas, y de lejos, el asentamiento más poblado de
La extracción de plata en Zacatecas
1plazamiento minero de importancia fue crea- creció conforme la importancia la Nueva Galicia. Por su parte, la extracción de plata en
provincia durante ese periodo. No fue sino a de su poblamiento Zacatecas creció acorde a la importancia de su pobla-
tS pri meros años de la década de 1540, cuando, miento. Hacia 1559, que es el primer año del que se
la provincia, un vasto y complejo sistema de cuenta con cifras fidedignas , la producción local totali -
s fue establecido y gracias a ello comenzaron zaba los 84,695 marcos (recordemos que un marco era
los primeros asentamientos mineros dignos de igual a 8 125 pesos) para ubicarse al año siguiente en los
·e en esa provincia: Guachinango primero, 103 ,006 marcos y alcanzar su punto culminante en 1573,
a y Jaltepec enseguida y finalmente Zacatecas, cuando llegó a los 165,910 marcos, esto es 1'348,018 pe-
bre de todos ellos, por mencionar sólo los más sos, con seis tomines.
s. Sin empargo, el secreto del auge y rápido éxito de Za-
.ción del real de Zacatecas en 1547 es, sin lu - catecas se encuentra en los grandes traslados de gente e
, uno de los eventos más importantes en la his- insumos de todo tipo que llegaron hasta esas minas, de la
toria de la minería novohispana. A Nueva Galicia, principalmente, pero también de la propia
pesar de su lej anía de los grandes Nueva España. Puede decirse que Zacatecas fue lo más
centros de población, en 1550 ya cercano al Potosí, que se dio en Nueva España. Así como
la existencia del famoso "cerro rico", no hubiera podido
explicarse sin la prodigiosa organización de la mita pe-
ruana, tampoco el surgimiento y rápido auge de Zaca-
tecas hubieran sido posibles si de la Nueva Galicia no
hubieran llegado personajes como Diego de !barra, Cris-
tóbal de Oñate, Juanes de Tolosa, Diego Fernández Pro-
año, Hernando Marte!, Vicente de Saldívar y otros más,
todos ellos importantes encomenderos de la Nueva Ga-
licia, quienes proveyeron a las minas de gente y alimen -
tos en abundancia, durante los críticos primeros años de su
existencia. Llegaron también grandes personajes de Nue-
va España, llevando consigo aperos y numerosas cua-
drillas de indios mineros ya con experiencia que sirvie-
ron para consolidar el poblamiento de la zona y echar a
andar la producción.

Catedral de Zacatecas.

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G RAN H ISTORIA DE M ÉXICO I LUS T RADA
L A MINERÍA CO L ONIAL

EN EL CENTRO DE NUEVA ESPAÑA SE HALLAE


EN PLENO FUNCIONAMIENTO UNA SERIE DE
IMPORTANTES CENTROS MINEROS
LA GEOGRAFÍA DE LA PI
--------------------------------------1'1~- NOVOHISPANA A FINAU
- DEL SIGLO XVI
Puede decirse que, a finales de
XVI, una primera geografía de f¡
se había ya con figurado para J
España en sus rasgos esenci2..1
el centro de ueva España e;-
bernación del mismo no :"e
liaba en pleno funcio c.-: =;- -
serie de impo es ce-

Producción de piara en Zacac= 1-ro-1 _o_


FUENTE: Pecer Ba ewell .\!ir.tría y sood.i1"' i .. ~::.
Zacatecas, 1546- 1700.

Durante los años siguientes, el auge de Zacatecas con-


tribuyó a impulsar el poblamiento de otras zonas del
norte, todavía más alejadas que aquellas minas, en donde
se encontraron también yacimientos de plata. En 1554 de la al ipl211iae sep:e-.....; -=
fueron encontrados, por ejemplo, minerales como los de renecían b1én ::. =::_r-
Saín, Aviño, Sombrerete y San Martín, algunos de los de 'ueva E paña: Guc..- =._--:o:
cuales alcanzarían, posteriormente, gran notoriedad. Más to en ¡ --o. y an Lur ~o:- ·
tarde, en 1565, Francisco de !barra fundó , en la vertiente poblamiento ori -nal se 1-
occidental de la Sierra Madre Occidental, una nueva villa 1592. Eran todos ésms los ..,_e -
de españoles, llamada Chiametla, cerca de la cual se abrie- ban en ese momen o e cc-
ron, en 1568, las minas de Copala, Pánuco y Cacalotán, minero del virreinato : e;-=. - -
así como la villa de San Sebastián. Esta provincia, poco co-
nocida para la historiografía, había quedado, desde 1533, mi nas norteñas, inclui -- ::.:: :.
fuera del control de los conquistadores hasta que, a raíz catecas y las del res-o ·~
de su reconquista por Francisco de !barra, se verificó allí, Galicia y ueva i:.c.cv::._
durante las décadas de 1570 y 1580, un gran auge mi-
nero. A mediados de esta última década, en efecto, Chia-
metla llegó a tener 105 vecinos mineros y la extracción
local podía calcularse en alrededor de 45,000 marcos de
plata, esto es, poco más o menos un tercio de lo que Za-
catecas producía por aquellos mismos años. Ese fue, sin
duda , el mayor auge minero en Nueva Vizcaya del si - p ºilO anó
glo XVI. U- - ix'i--=:. 1- _;

8
#

Ciertamente, Zacatecas y su distrito aparecían en ese


momento como la zona minera más importante de Nueva
España, pero, como hemos visto, el peso mayor de la pro-
ducción recaía sobre el conglomerado de pequeños y
medianos reales mineros fundados en Nueva España cen-
tral. Era igualmente en esa zona donde se hallaba el ma-
yor número de haciendas tanto de minas como de be-
neficio: había en la gobernación de Nueva España 341 ,
contra 175 en la zona de Zacatecas y 64 en Nueva Ga-
licia, mientras que Nueva Vizcaya venía en último lugar
_$ En Nueva España con tan sólo 24. La Nueva Galicia, como puede verse, se
-::· f
había conservado como una provincia de mediana impor-
,, la minería de plata tancia en el ámbito minero, mientras que el norte, esto es,
era ya, afinales Nueva Vizcaya, aún aparecía como una zona completa-
'vi' ,
mente marginal en este aspecto.
del siglo XVI y Existían ciertamente minas en esa provincia, tales co-
principios del XVII, mo las de Santa Bárbara, lndé, Mapimí, Guanaceví y Ta-
pia, por nombrar sólo algunas de las principales, pero
una actividad
fuera de un corto auge (en tiempo y en producción),
consolidada. ocurrido en este último real, el resto eran minas suma-
•m ...., San Co..~t«•7!.t: .
mente pequeñas y apenas explotadas, en razón de la es-
casez de mano de obra e insumos. Esta situación no co-
ación minera en San Luis Potosí, dibuj o anónimo. menzaría a cambiar un poco, sino tres décadas después,
con la apertura de las minas del Parral.
En el resto de Nueva España, la minería de plata era ya,
irme preparado por los oficiales reales no- a finales del siglo XVI y principios del XVII, una actividad
en 1597 nos da muy bien cuenta de esta plenamente consolidada, y que además le había dado lus-
Se registraron ese año tre y prestigio en el mundo entero.
marcos de plata para el Se estima, por ejemplo, que entre
el virreinato, de los cuales 1521 y 1560 salieron de Nueva Es -
;ro es, casi el 60 por cien- paña 26'597,570 pesos por concepto
1! provenía de las minas
iban en la jurisdicción gu-
.e Nueva España. El resto
r
~- ~---~

Sapién
I de derechos reales de plata y el equi-
valente a 5'692,570 pesos en oro, es
decir, un total de 32'290, 140 pesos .
1cción se dividía entre las Si consideramos que para estas épo-
~nec ientes a la goberna- cas la relación de valor entre el oro y
ueva Galicia, las cuales la plata era de 1 a 1Oo de 1 a 11 (a
143 ,650 marcos , que era favor del oro, desde luego), pode-
el 9 por ciento del total, mos ver el enorme salto que a par-
1dia na, es decir, Nueva tir de la década de 1530 había da-
ue totalizaban tan sólo do la producción de plata en Nueva
cos o el 2 por ciento del España
ie Zacatecas y su distri-
rere, Fresnillo, San Mar-
i!, etc ), que sumaban
lfcos, alcanzando así el Área minera de Parral en la época colonial.
D del total novohispano, FUENTE: Peter Cerhard, The North Frontier
ndas. of New Spain.

9
GR AN HI ST O R IA D E MÉ XI C O I LUST R ADA

LA MI N ERÍA COLONIA L

LA PRODUCCIÓN MINERA NOVOHISPANA:


ADECUACIONES TÉCNICAS Y TENDENCIAS EN. LA TRADICIÓN JURÍDICA
A LA CONCENTRACIÓN DE LA PROPIEDAD
La búsqueda y descubrimiento de yacimientos metalífe-
ros era, sin lugar a dudas, la parte más atractiva y estimu-
HISPÁNICA LOS PRODUCTO
lante del trabajo minero. Al paso de generaciones, los
buscadores de minas americanos llegaron a convertir este DEL SUBSUELO ERAN
tipo de prospección en un saber complejo y fascinante.
Para el europeo de este tiempo, el de los minerales era un
mundo vivo y en constante transformación; lejos de ser
PATRIMONIO EXCLUSIVO
materias inertes, los metales eran vistos como cuerpos
que nacían, crecían y maduraban, y se pensaba que cada DE LA CORONA
metal prefería algunos tipos particulares de rocas para cadores, y todo minero que se preciara de serlo
crecer. Por ello era muy importante para los mineros aprender a diferenciar los seis sabores principal<
aprender a reconocer qué tipos de piedras albergaban, o delataban la presencia de minerales: salado nirros
"criaban" metales, así como los signos o trazas que éstos minoso, vitriolinoso, bituminoso y ulfuroso. Este ú
dejaban sobre las rocas. por ejemplo indicaba la presencia de <L"'U fre: er.: l
Dado que lo más común era encontrar la plata bajo los m' dos porla a·.nidad que se
forma de compuestos, para descubri rla el minero recurría ere la pla en .
de manera primordial a sus sentidos, en especial a la vista,
el olfato y el gusto. El buscador de minas debía entonces
conocer qué tipo de rocas criaban metales y, una vez Rutas comerciales y principales destinos
localizadas éstas, aprender a distin- mineros en la América española.
guir los colores típicos de sus com-
puestos. Como decía Álvaro Alonso
Barba, una de las grandes autori-
dades en la materia, con frecuencia oék.IG--
ATtl:NT1co
los metales daban a las piedras co- emitir un conjun o e o
loraciones oscuras, un "aherrumbra- las que se establecían
do" típico, producto de la oxidación, las fonnas que debería ad .
y a lo cual los mineros llamaban "el propiedad minera. Como es b-
cocimiento" de los metales sobre las bido, en la trad ición jurídic
piedras: ésa era una primera señal. pánica los productos del
Enseguida, se recurría al sentido del eran patrimonio exclusivo de
Pernambuco
olfato, si bien se decía que como me- (Recife) •..:;; rona, y en el caso de las mi1
tal "noble" que era, la plata despe- Salvador . -
--------- OctANO (Bahía) -
había dispuesto que el rey
día de por sí olores agradables , se ~ PACÍFICO conceder su usufructo a los sú~
sabía que un marcado olor de azufre a cambio de un beneficio, que
o alumbre, proveniente de alguna caso de la minería novohisp.::
hendidura de la tierra, era señal de fijó en un principio en el _
que se hallaba cerca de una veta muy ciento del producto obtenido
rica. es, el llamado "quinto real". L
Pero el método que tenía repu- denanzas fijaban también las e
tación de ser el más seguro y directo de adquisición de fundos m11
para identificar metales era el de lle- sus límites en extensión, las e
varse las piedras directamente a la ciones de venta y traspaso -·
boca y probarlas. Ésta era una de las de establecerse registros de-
prácticas más empleadas por los bus- de los mineros en activo.

10
=.ivos de los autores de las ordenanzas pocos mineros tenían recursos para
luchar.
-~gentes que fuera posible y de manera Igual o más demandante incluso
e que se dispuso también que para con- que las labores de las minas, en
o de una mina era obligatorio mantener- cuanto a recursos materiales y mano
de obra, era el refinado de los me-
í o que una propiedad minera unitaria tales. Si ya de por sí el procesado
- rectángulo de unos 100 metros por 45 me- por fundición resultaba oneroso, la
1en e concedía al minero el derecho de nom - situación llegaba a convertirse en
pañeros" que denunciaran fundos aledaños, el desesperante cuando, debido a su
e las propiedades siguió resultando pequeño. baja ley y dureza, los minerales ya
ema ciertamente estimulaba la búsqueda y aper- no resultaban aptos para ese proce-
uevas minas, pero al mismo tiempo le daba a su dimiento. Sabedor de ello, en 1555,
:ión un carácter un tanto caótico y poco eficaz, un minero práctico de Pachuca lla-
punto de vista técnico. Con frecuencia , en los mado Bartolomé de Medina presen -
tcos, gran cantidad de mineros explotaban, sin tó a las autoridades virreinales un
En las ordenanzas también se indicaban las
1rden o planeación, las mismas vetas o vetas veci- sistema mediante el cual era posible procesar en grandes medidas que debían tener las minas.
endo tajos a cielo abierto que sólo muy poco a cantidades ese tipo de minerales: se trataba de la amalga-
'.ron ganando en profundidad. ma por mercurio. Ésta consistía en moler el mineral al
nbargo, aquélla era una situación que no podía máximo para luego juntarlo en grandes montones a los
~masi ado. Explotados una y otra vez , los ya - que se añadía mercurio, además de sal, y reactivos como
J más conocidos y accesibles terminaron por el magistral (calcopirita tostada) Luego se ponía agua
is minerales ricos y superficiales. Los pequeños para formar una gran torta, la cual se dejaba reposar por
incapaces de reunir la gente y los recursos nece- un tiempo que podía ir de semanas hasta meses, hasta que
tra ir en busca de nuevas vetas o para organizar se realizara la amalgama.
excavaciones, se vieron así paulatinamente con- En un principio se usaron bateas de madera para poner
a ceder su lugar a los más poderosos. Era iluso- el mineral en reposo, pero desde principios del siglo XVII
tr que simples gambusinos que no poseían gente se introdujo la práctica de colocarlo en patios abiertos, de El "método de patio" consistía en colocar el
:io ni haciendas, con el solo hecho de encontrar mineral en patios abiertos.

en filó n hubieran sido capaces de acumular lo su-


Jara transformarse en grandes mineros: los enri- ,\_,·- ~. - -.

:ntos milagrosos no existieron en realidad, sino
iginación de los propios mineros y en la de al -
storiadores.
, los pequeños mineros podían formar "com-
unir sus recursos, pero estas asociaciones nunca
competir con los grandes hacendados. Aven-
construir una mina profunda era una empresa
ida; conforme los túneles cobraban profundidad,
;ario planear pilares labrados con la propia pie-
mi na para sostener techos y muros, aun si con
a acrificarse mineral rico; también se construían
-a de madera con ese fin. Llegaba después el
> de abrir pozos para ventilar el interior y sacar
_ Eran necesarios gente, materiales y herra-
r gran cantidad, sin contar con los problemas
e las fi ltraciones de humedad que llegaban a
~en auténticas inundaciones y contra las cuales
G RAN H ISTOR I A DE M ÉXICO I LUSTRADA
L A MINERÍA COLONIAL

(.)"fúmpn2'"~ '4·t!
0 /iuñcu,.
das de beneficio debían contar con numerosos aL
nes, patios, corrales y algunas de el las con complej1
temas de conducción de agua destinados a provf
fuerza hidráulica a molinos y machacadoras. A
de ello, este procedimiento se difundió muy rápida1
por todas las colonias españolas de América, debid
senci lla razón de que permitía salvar el que ap
como principal e insalvable obstáculo al progreso
fs1111::,1.-.. "J! t."- ..tfr
t)U.!HOC.. actividad: el empobrecimiento de los metales. Gra
la difusión de la amalgama, la producción de placa
ricana logró mantenerse en niveles elevados a lo lari
periodo colonial, pero siempre al precio de una cm
La minería fue complejidad y mayores costos de producción.
una actividad Salvo en lugares alejados o poco explotados, en e
fii~. ) todavía era posible encontrar vetas vírgenes y riG
que terminó los centros mineros viejos y bien establecidos la m
_¡,'J·~ •• ~
. :_.; siendo dominada dejó de ser muy pronto tarea de pequeños gamba
'7' Cualquiera, al cabo de una bonanza, y tras real· --
completamente por pequeña excavación, seguida de un simple trámite
grandes hacendados. convertirse en poseedor de una mina y llamarse"
Hornos para la mina de Tlalchiapa.
nero", pero de allí a tener la plata en sus manos e
era demasiado largo. En sus épocas de madure: la~
donde su nombre "método de patio". Los indios que tra- fue una actividad que se caracterizó por una muy
bajaban allí manipulaban el peligroso mercurio sin pro- da y generalizada tendencia a la concentración de ·
tección alguna; entraban descalzos y con las piernas des- piedad, y que terminó siendo dominada comple-,
nudas dentro de la torta, para caminar en ella y agitarla por grandes hacendados que eran lo únicos ·e- -
con los pies para acelerar la incorporación del mercurio mente capaces de controlar la roralidad el ..,
al mineral. Cuando esta especie de masa estaba ya en su de la extracción del mineral has
punto, se le vertía en una gran tina donde era lavada con Vista interior de la hacienda quiera de los métodos conocidos
de San Miguel Regla.
agua. Desaparecidas las impurezas, quedaba la amalgama
~
11
propiamente dicha, la llamada "pel1a , la cual era coloca-
da y exprimida en costales para eliminar el exceso de
. ' ·-.
mercurio. El paso final era el "tostado" del mineral , que
.
'
consistía en ponerlo en grandes planchas donde era ca-
lentado hasta que todo el mercurio se evaporaba. Que- . .- - · -~~-

daban así bloques de plata pura y formas caprichosas que


los mineros llamaban "piñas". Una variante de este pro -
cedimiento, muy usada en Nueva España en el siglo XVIII,
fue el método de "cazo" o de amalgama caliente, inventa-
do en el siglo XVII por Álvaro Alonso Barba, en donde,
para acelerar la incorporación del azogue al mineral de
plata, las tortas se introducían en grandes calderos o
cazos de cobre (de allí su nombre), que eran luego calen-
tados por medio de leña: era más caro y menos eficaz,
pero más rápido.
El de la amalgama era, en suma, un procedimiento cos -
toso y complejo. Con el tiempo se hizo necesario el de-
sarrollo de grandes instalaciones; las principales hacien-

12
: PRIMERA ÉPOCA jos, que se habían convertido en un inmenso polo de
DE LA EXPLOTACIÓN atracción de esos metales. La causa de este desfase entre
EVA ESPAÑA las cifras oficiales españolas y las de otros orígenes se
,,.; r estadoun idense debía, como lo había señalado John Lynch en su momen -
1có en su libro El to, a que el sistema fiscal del imperio español se hallaba
ya en ese momento completamente superado por la so-
ciedad a la que intentaba controlar.
Ya desde finales del siglo XVI se había hecho clara para
la corona la existencia de un constante fraude en el pago
de los derechos reales por parte de mineros y comer-
ciantes de plata en el conjunto de las regiones mineras
americanas, situación que nunca fue posible corregir del
es de pesos, los embarques en todo. Recordemos que la corona había hecho reducir
jenden hasta los 30 millones de para los mineros novohispanos los derechos sobre la
:1 quinquenio 1616-1620 (nivel seme- plata del 20 por ciento (el llamado "quinto real"), al 10
:anzado durante el quinquenio 1576-1580), por ciento (llamado diezmo), con el propósito de esti-
Los embarques de metales preciosos fueron
nuar descendiendo hasta colocarse por debajo en aumento. Reales de plata. mular el pago de los derechos reales. Sin embargo, esta
millones de pesos en el quinquenio 1631 -1635 disposición sólo era válida para los mineros que trataran
u caída libre hasta el quinquenio 1656-1660, directamente con la plata producida por ellos mismos,
colocan por debajo del nivel de los 4 millones mientras que toda transacción con plata realizada por
es decir, el mismo alcanzado poco más de un alguien que no poseyera minas, debía pagar el "quinto" o
20 por ciento.
11ejante testimonio, al cual se aunaron los tra- Al pagarse el diezmo, la plata era fundida y reducida a
mos historiadores, entre ellos, por ejemplo, lingotes de ley uniforme, y se esperaba entonces que ,
Borah, durante mucho tiempo se aceptó la a cambio de recibir esta certificación de pureza, los mi·
Platos elaborados en plata.
de una profunda crisis en la vida económica y
Siglo XVIII.
o en la producción minera americana del siglo
tarde, sin embargo, esta visión debió de ser
ir entero. Ya en 1960, autores como Ruggiero
imaban la atención acerca de la existencia de
J S de contrabando de metales preciosos

rica y Europa; y en 1969, Michel


demostraba finalmente cómo en
; embarques de metales preciosos
las colonias españolas ameri ·
1ida Nueva España, lejos de caer
siglo XVII, habían aumentado res -
iglo anterior. El problema hasta en-
·a sido el uso de un solo tipo de fuentes:
; oficiales de la corona española. Si bien en
'da en las llegadas metálicas aparecía
clara, a partir de fuentes externas e
ntes, los resultados eran por completo
: n este caso, Morineau empleó las ga -
:adas en Amsterdam durante el siglo
, a las cuales demostró cómo gran parte
a plata americanos, lejos de quedarse en
1 desviados masivamente hacia los Países Ba-
GR A N H I STOR IA D E MÉ XICO I LU STR ADA

L A MINER ÍA C OLO N IA L

neros prefirieran pagar sus derechos reales, lo que en


principio les evitaba tener que afrontar las mermas y
reducciones en precio con que se castigaba a la plata no
ensayada. Pero se trataba de un proyecto poco realista,
pues razones no faltaban para defraudar a la corona.
Necesitados constantemente de avío y cargados muchas
veces de deudas, los hacendados mineros casi nunca du-
daban en entregar plata sin registro, y por lo tanto sin
diezmar ni ensayar a sus mercaderes y acreedores. A
pesar de las mermas en el precio de la plata que les re-
sultaban de estas prácticas, no siempre los mineros salían
perdiendo, pues además de evitar el pago del 1Opor cien-
to de los derechos reales, que era de por sí bastante alto
para ellos (más el 1 por ciento adicional que se cobraba
por concepto de "señoreaje" y otro 1 por ciento corres-
pondiente al ensayador), se ahorraban los gastos deriva-
Escudo real rodeado de objetos mineros , grabado en cobre de J. Joaquín Fabregat según dibujo de D. -
dos de enviar su plata a las Cajas Reales, en ocasiones sobre un diseño de Maella en las Reales Ordenanzas ... de la minería deNueva España
sumamente alejadas de sus haciendas mineras. Madrid, 1783, México, 1793 , 14 x 17 cm, Colección Particular.

ALGUNAS NOCIONES SOBRE UNIDADES


A su llegada a tierras americanas, los conquistadores llevaron consigo no
su sistema de pesos y medidas, sino sus sistemas de pesos y medidas,
en plural. Como sucedía y sigue sucediendo en todas las economías de tipo
dad en peso de metal fino que contenían (ya fuera plata u oro ; _
tanto, las unidades de peso eran las mismas para los metales a O"
los no amonedados. Echemos un vistazo entonces al sistema _
antiguo, en cada región de los dominios de la corona de Castilla se habían Castilla a principios del siglo XVI, que fue el que sirvió en Amén
desarrollado diferentes equivalencias para las unidades de peso más conoci- los tres siglos del mundo colonial, e incluso mucho más tarde e
das y de uso común en los diferentes reinos y cada región poseía también rencia para el tratamiento de los metales preciosos.'
sus unidades propias. Así, por ejemplo, la libra ponderal (esto es, distinta a
libra ponderal 2marcos 16 onzas 460
la libra monetaria) podía pesar en España 8, 12 o 16 onzas, dependiendo de
Marco 8onzas 64 ochavas 230
la región, siendo esta última la más usual y cuya equivalencia era de dos mar-
Onza 8ochavas 16 adarmes 28.75
cos, es decir, 460 gramos.
Ochavo 2adormes 18 quilates 3.6
Sin embargo, en el caso de las unidades de peso aplicadas a los metales,
Adarme 9quilates 36 granos 1.8
existía una mucho mayor uniformidad. Tal y como lo indicaba la tradición
Quilate 4granos .2
jurídica occidental, la emisión de monedas de curso corriente era privilegio
Grano .OS
exclusivo de los monarcas, por lo que les pertenecía igualmente fijar las
equivalencias de peso entre las distintas unidades monetarias, y era de su Siendo el castellano un sistema monetario bimetálico, esto _
exclusiva competencia modificarlas según su propia utilidad. mismo tiempo en el oro y la plata, existió la necesidad
Ello derivó en que en cada uno de los reinos occidentales y de el punto de vista contable, las variaciones~ 0 - _
en el caso que nos ocupa, Castilla, se fijaran para el caso de nes de valor entre los dos metales: éstas -- -
los metales sistemas de unidades de peso bastante a finales del siglo XV (a favor del o
fijos, especialmente tratándose de unidades peque- 1: 15.51 en el ocaso del periodo e
ñas, esto es, inferiores al marco. No olvidemos que simplicidad en los cálculos, la co: - 0

en las economías anteriores al desarrollo de la mo- tó como principio mantener ie::::-=


neda fiduciaria propiamente dicha, el valor de las lativo de la plata, modificando -
monedas se fijaba fundamentalmente por la canti- permitió el empleo de una m

14
~d el único mecanismo con ya para entonces una sociedad demasiado
:: :a corona en este tiempo para compleja y diversificada, como para pensar
~ un poco el fraude, fue el derivado que su abasto en productos de importación
: distribución del mercurio, la cual pudiera sostenerse sólo a través del sistema
:1empre en manos de la corona. En de flotas , o como para creer que la plata se
- leció que se vendería mercurio enfilara toda, por sí sola, en dirección de las
año a los mineros, y sólo por la can- arcas reales. Ante la falta casi absoluta de
eran capaces de consumir en un !ap- moneda menuda que existió hasta práctica-
ara determinar esto se obligaba a los mente el final del periodo colonial y, en gene-
esentar la plata refinada el año anterior y ral, ante la escasez crónica de moneda incluso de
1 que por cada 100 marcos (o hasta 120 mar- alta denominación , se desarrollaron en Nueva España y
diendo de las regiones), se había consumido el resto de las posesiones españolas de América sutiles
de azogue, y era esa cantidad la que se les y complejos sistemas de trueque, en donde la plata parti-
Moneda acuñada en plata Ocho reales.
Jnces: este fue el sistema llamado del "con- cipaba, preferentemente en el ámbito de las grandes
transacciones, y bajo muy diferentes formas: lingotes,
ugo, como lo muestran las cifras publicadas barretones, piñas, e incluso en "pasta", con los cuales se
on, a la larga incluso el "consumido" se reve- comerciaba estrictamente al peso y, desde luego, sin
z de desalentar el fraude. La novohispana era pagar derecho alguno al fisco real.

lz4uierda: El valor de las monedas


se fijaba por la cantidad de metal
D EMPLEADAS EN MINERÍA fino que contenían.

rrar los valores relativos de las monedas y de las piezas no amonedadas de ambos meta- 11
~ el maravedí. Así, por ejemplo, la moneda llamada medio excelente entero, cuya acuña-
ó en 1497, valía o pesaba 480 maravedíes, mientras que a mediados del siglo XVII , un mar-
1:1.e ley de 12 dineros y 288 granos valía, o "pesaba", como se prefiera, 2,376 maravedíes.
icios de la colonización de las Indias, cuando la moneda castellana prácticamente no
1mpoco se acuñaba localmente, para facilitar sus cálculos, los colonos adoptaron como
· cuenta para todo tipo de intercambio, el maravedí y el castellano de oro, una mone-
e acuñaba ya, pero que se consideraba como equivalente a 450 maravedíes. Sin embar-
tiempo el término castellano, se usaba también para designar al ducado o excelente de
ue pesaba 480 maravedíes, de manera que, para evitar confusiones con esa moneda
alor, los colonos de las Indias comenzaron a emplear el término peso, en lugar del de
e una pieza de metal no amonedado se decía, por ejemplo, que equivalía, en metal
terminado número no ya de castellanos, sino de pesos de 450 maravedíes. Las cos-
·en leyes, y con el tiempo las primeras monedas acuñadas en las Indias, y en particular
spaña, llevarían también el nombre de pesos. Tal fue el caso cuando, a partir de 1526,
on a acuñar piezas de plata de alta ley (22.5 quilates) y que tenían un peso de 450 ma-
o es, igual al del castellano antiguo y que para evitar confusiones fueron bautizadas
de plata ensayada. Al mismo tiempo, se acuñaron también monedas de más baja ley, a
xtensión, se llamó igualmente pesos, sólo que esta vez se especificaba que eran de oro
·o, como se comenzó a decir un poco más tarde de oro común, y tenían un valor asig-
maravedíes. A partir de entonces, todas las monedas acuñadas en la América colonial
!amarían también pesos.
-
go Muñoz, Sumaria noción de las monedas de Castilla en el siglo XVI, Anuario de Estudios Americanos XI, Sevilla,
Céspedes del Castillo, Las cecas indianas en 1536-1825, Madrid, Museo Casa de la Moneda, 1996.

IS
G RAN H I ST OR IA DE M ÉXICO I LUSTRADA
L A MINERÍA CO LONIAL

EL CONTRABANDO SE GENERALIZÓ Nueva España. Señalemos aquí, a manera de sim1


ferencia sobre este tema que merecería un estudio <
cómo el oidor Francisco Calderón y Romero cal
COMO UNA EXTENSIÓN DEL que casi toda la plata que el rey hubiera debido
por concepto de diezmos en la época en que escri
COMERCIO ILEGAL DE METALES "parecer", terminaba pagando géneros de contraba
Si bien es verdad que quejas como las que ei
QUE IMPERABA EN NUEVA ESPAÑA Calderón y Romero nos hablan de un imperio q1
menzaba a desagregarse políticamente (lo cual <
Como lo señalaba en 1663 el oidor Francisco Calderón mucho lo que preocupaba al oidor), son igualmen
y Romero, en un parecer enviado a la corona sobre el presión de una sociedad, en este caso la novohispan
"extravío" de plata, para esas fechas el comercio con plata entraba en un estado de una cierta madurez en lo se
fraudulenta se había desarrollado tanto en Nueva España, en lo económico y dentro de la cual la minería de
que con frecuencia los mineros, endeudados y necesita- jugaba un papel no despreciable en lo absoluto. [
dos, se veían en la obligación de entregarla sin registro a de la percepción que los mineros del siglo XVII
los mercaderes, incluso a costa de quedarse sin mercurio acerca de los obstáculos a que se enfrentaban par.
al no poder presentar nada para el "consumido". No fal- ducir plata, uno de los temas más aludidos era el d<
taron tampoco los fraudes y el comercio ilícito con el petuo endeudamiento a que muchos de ello e<i
mercurio; muchos quintales de ese metal terminaban en sometidos: la consecuencia más gravosa de este e
manos de comerciantes, quienes "hacen gran feria de damiento, decían, era que se perpetuaba el desabal
ellos y los venden a los mineros a excesivos precios; las explotaciones.
estancan y rescatan la plata haciendo granjería de ella, No parece haber existido, sin embargo, emre le
daños que son públicos y que necesariamente se siguen neros de ese tiempo, la idea de que, en el ámbi o
de no guardarse ni observarse las ordenanzas", como producción, estuvieran viviendo una crisis insupera
añadía el mismo oidor. mucho menos. Para gente como el oidor Calderó
Otra vía de salida y comercialización, que se hizo mero, la minería novohispana de su tiempo m'-
sumamente importante en el siglo XVII para la plata novo- crisis, se hallaba frenada en su desarrollo por
hispana, fue el contrabando, que se generalizó como una de avío, y en este caso muy especialmeme de - --
A lo largo del siglo XVII la minería
novohispana conservó una fuerte vitalidad. extensión del comercio ilegal de metales que imperaba en mercurio. De resolverse ese punto, decía • ; =
nanza podría producirse en ueva Españ3.: -;
avío de azogue bastante; que lo serán cinco ;ni.
se sacarán en toda Nueva España por azogues : ~
en toda esta Nueva España en cada un a.io ~~
!Iones", de marcos, obviamente .
Quizás no le faltaba razón; a lo largo del -= o
minería novohispana conservó una fuerte \i
pulsada también por la aparición de nuevas y
mineras, de entre las cuales destaca la del p,~
va Vizcaya, cuyas minas fueron abiertas er. :::
1
,¡--- a este nuevo real , por ejemplo, las ·~~~~~
por concepto de diezmos de piara cr: •
en 1624 habían sido de salame :~ 7= -
saltaron por encima de los 1
después en niveles de 100 ~

reales de minas en inalo::. =- ~


tendiéndose así las posi i
torio novohispano.

16
RAFÍA DE LA PLATA EN EL OCASO
E COLONIAL: GRANDES
OS MINEROS, GRANDES Y
f REALES DE MINAS
f¡ siglo XVIII, la minería novohispana había
1 ' il cierto grado de madurez que la coloca·
de las actividades básicas y permanentes en
·rreinato. La geografía de la plata se había
acia nuevos horizontes y aun con altibajos,
mantes centros mineros fundados en los si·
;es no sólo seguían en pie, sino que poco a

ía desarrollado en ellos una importante in·


: se encontraban en construcción grandes ti·
nes y las haciendas de minas eran ya mucho
Vista general de la mina
;amaño y, desde luego, en capacidad de pro· Otros centros mineros como Real del Monte, Zaca·
La Valenciana, Guanajuato.
fo ello era el resultado de generaciones de tecas, Sombrerete y algunos más, habían experimentado
1mulados. crecimientos semejantes a los de Guanajuato. En el pri·
jemplo, en la segunda mitad del siglo XVIII, mero de ellos, por ejemplo, el Conde de Regla poseía la
1parecía, y con mucho, como el mayor cen· famosa Veta Vizcaína, cuyos tiros habían alcanzado hacia
e fueva España, para el periodo 1761-1767, 1790 una profundidad de 314 metros y poseía un túnel de
la Caja Real instalada en esa ciudad aportó desagüe de 1,914 metros de largo. Para beneficiar el mi·
tás de una quinta parte del total de la plata
La existencia de neral de ésta, Romero de Terreros hizo construir una gran
ira el conjunto de Nueva España. A finales grandes minas y hacienda de beneficio que le costó medio millón de pesos
se consumían en Nueva España alrededor haciendas de beneficio y que poseía, entre otras cosas, un complicado sistema de
Jintales de mercurio, de los cuales, Guana· conducción de agua, por medio del cual se movían nu-
ba alrededor de 4,000 Del mismo modo, las nos habla del gran merosas ruedas para el molido del mineral.
real fueron haciéndose cada vez más pro· poder, tanto político La sola existencia de estas grandes minas y haciendas
1plejas. A finales de ese siglo, en La Valen· de beneficio nos habla igualmente del gran.poder, tanto
~mplo, laboraba más de un millar de opera·
como económico, político como económico, que habían acumulado sus
l princi pal había alcanzado los 532 metros que habían acumulado propietarios. En un trabajo reciente, Bernd Hausberger
ad por 27 de circunferencia. En consecuen- nos muestra a través de un análisis de las cuentas de las
sus propietarios.
caron a emplear, en ésta, como en otras mi· Cajas Reales novohispanas de los años 1761-1767, la
:enses, grandes malacates para subir material muy fuerte concentración que se había operado en la so·
e operados por mulas; los de la Valenciana ciedad novohispana de ese tiempo, tanto en el ámbito de
cargas diarias cada uno, de 875 libras de mi· la propiedad minera, como en el del comercio relaciona-
rga. do con esta actividad. El citado Conde de Regla, presen -
tó en esos años, él solo, el 6.53 por ciento de lo manifes-
tado en toda Nueva España. Mucha de esa plata provenía
de sus propias haciendas, pero una buena parte también
de gente con la cual tenía negocios y cuyos metales ter·
minaron en sus manos, ya sea por préstamos y avíos, o
por medio de pagos de mineros que le habían dado a be-
neficiar sus metales: toda gran hacienda de beneficio, re·
finaba , en efecto, minerales de distintos dueños.

Otros centros mineros crecieron de manera similar a los


de Guanajuato. Hornos mineros en Hidalgo.

17
G RAN H ISTOR IA DE M ÉXICO I LU STRAD A

LA MINERÍA COLONIAL

Con todo y su apariencia espectacular, las


instalaciones mineras y de beneficio eran, en lo 1
similares a las que era posible encontrar un siglo
Nueva España en cuanto a sus cánones técn ic
organización del trabajo. Su crecimiento había
gran medida, una respuesta al eterno problema d1
plotaciones mineras: la lucha contra los rendimie'
crecientes en la ley de los minerales, tal era el 1
creto de la minería novohispana del siglo XVIII. Es
punto que vislumbró con gran agudeza, por eje1
barón Alejandro de Humboldt, quien notaba o
Guanajuato se estaban explotando minerales de 1
cuatro onzas de plata por quintal, en promedio, l
pobres si se les comparaba con los que se extraían<
des minas europeas contemporáneas, como las o
melsfürst en Sajonia, que contenían cuando mern
onzas de plata por quintal. Y, sin embargo añadía
tífico alemán , los beneficios netos que arrojaba La
ciana eran mucho mayores que los de su conrrap.i
La evolución de los grandes centros mineros americanos fue fruto mana y concluía que más que en la riqueza imrin
de un largo proceso de equipamiento.
sus minerales, la gran ventaja de las minas no\'O
sobre las europeas se hallaba en el hecho de .
La especulación y el acaparamiento de plata ajena por primeras salían mucho mayores volúmenes de 1
la vía del comercio era igualmente un elemento inherente menores costos, merced a una gran disponibilida
a la estructura de la propiedad minera. De acuerdo con los no de obra barata.
datos del mismo autor, durante el periodo estudiado por La gran ventaja de las
él, catorce personas solamente manifestaron el 35.65 por
ciento del total de la producción minera novohispana.
minas novohispanas NUEVA
sobre las europeas se 'TEÓRICA Y PRÁCTICA
La talla y complejidad de operación a que habían lle-
DEL BENEFICIO DE LOS ~!ETA.LES
gado las grandes haciendas mineras y de beneficio del si- hallaba en el hecho de DE ORO Y PLATA
glo XVIII dio como resultado esta simbiosis entre los gran-
des mineros y sus aviadores. Por ello es necesario recalcar
que de las primeras POR FUNDICION - \' AMALGAMACTO ••
QUB
que la evolución de los grandes centros mineros ameri- salían mucho mayores DE ÓRDEN DEL REY ~'UESTR.O SE.. 0
canos fue fruto de un largo proceso de equipamiento y de
maduración de los sistemas de abasto de mano de obra e
volúmenes de metal a J()OlV' CAJR..X.OS QU.ttB.I

insumos para la minería, iniciado desde el siglo XVII, y menores costos. (QUE DIOS GUARDE)
HA .ESCRITO Y DA AL PUBUCO
domi nado siempre por los grandes propietarios. Si bien la DON 'JOSEPH GARCES T EGú7A.
minería era desde ese punto de vista una actividad suma- .Abogado di! las Reates ..Audiencias de urG.J :"
.Alumno deJ Ilustre y Ret1I Cofeg1o ie Aboga k
mente dinámica, se hallaba al mismo tiempo muy ancla - co 1 Períto facultativo de Minas y Primari~ ¿
cios de la Minería de Zacatecas, titulado y s..;
da en la tradición, tanto desde el punto de vista técnico, el Real Tribunal General del Impqrtanu C1
Mi11erla de Nuet•n Espaiia.
como en cuanto a los patrones sociales que predomina-
ban en ella. Fuera de un uso más intensivo de la pólvora,
bombas de vacío y de malacates (elementos todos cono-
cidos desde mucho tiempo atrás), y de una mejor pla- CON SUPERIOR LJCE.'\O
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neación ingenieril y arquitectónica en minas y haciendas, MEXICO: En la Ofidtu de D. Mariaoo -do • .n
calle del Espíritu Suito. Afio C.. 1 =-, ·
no se introdujeron, a lo largo del siglo XVIII, innovaciones
tecnológicas significativas en lo concerniente a la extrac- Durante el si_ o '.\\111 no se m
ción o procesado de los minerales. 1ecnol ' e en ~ ;ier.-

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peligros, desde respirar constante-
mente polvos mineralizados, causa
común de silicosis, hasta un derrum-
be que los matara o dejara lisiados.
No obstante, el suyo era un trabajo
relativamente ligero comparado con
el de otra categoría de "operarios"
de minas, mucho menos afortunada:
la de los tenateros, esto es, los aca-
rreadores de mineral. Ellos estaban En las grandes haciendas de finales
obligados a recorrer una y otra vez aquellas húmedas, de la colonia se llegaron a usar
calurosas y resbaladizas galerías, tan pequeñas que mu- machacadoras para moler el mineral.
chas veces debían andar encorvados y otras casi arras-
trándose , llevando sobre sus espaldas cargamentos de
varias decenas de kilogramos de ásperas piedras, aco-
Alejandro de Humboldt. modadas en toscos sacos de cuero: los "tenates". Nunca se
sabrá cuán numerosos fueron los que terminaron muertos
o lisiados, aplastados por bolsas de mineral, derrumbes o
il!!Ún tiempo se ha insistido en describir a los víctimas de caídas. Tanto en los barreteros como en los
; de las grandes minas novohispanas del siglo tenateros eran también frecuentes las afecciones respira-
una suerte de "aristocracia" laboral de ese torias provocadas por los enfriamientos súbitos que su-
'.ITO, la pericia y experiencia de un buen ba- frían , sobre todo en invierno, al salir de los calientes
re todo los que trabajaban en minas grandes y tiros y respirar el aire frío del exterior.
rueron siempre apreciadas y gozaban de cier- No menos penoso resultaba con frecuencia el tra-
sobre los demás, entre ellas la llamada "pepe- bajo en las haciendas de beneficio. Si bien en las
nsistía en que, una vez terminada su cuota o grandes haciendas de finales de la época
irios, podían sacar mineral por su cuenta, el colonial se llegó a moler mineral con
'.ncontraran, para "venderlo" al propio dueño machacadoras, este trabajo fue du-
J negociarlo en alguna parte. Sin embargo, no rante mucho tiempo y en diversos lu-
idar que este mecanismo favorecía también a gares realizado a mano. El trabajo del
ríos de minas, pues sus barreteros trabajaban mortero era tan duro, que en el norte, cri-
mpo y con mayor intensidad. Además, ob- minales e indios rebeldes recibían como
'.ral seleccionado con esmero, y todo eso a condenas largos periodos de trabajos for-
ropa, comida o aguardiente, vendidos a pre- zados en el mortero, donde morían al poco
rantes, pues raro era el hacendado que no tiempo. Estaba también el contacto con el
1pia tienda o no estaba "asociado" con algún mercurio; que ya sea manipulando las "tor-
1 muchos lugares, los barreteros (y en oca- tas", o caminando descalzos encima de las
bién los tenateros ) terminaron trabajando amalgamas, los indios operarios estaban so-
1re por la pura "pepena", e incluso llegaron a metidos a un lento pero inexorable envene-
rorestas y motines, cuando algún minero de- namiento, que se expresaba en una enfer-
iicioso y obtuso como para entender que era medad conocida como "engrasado", llamada
a quien más convenía la "pepena", intentaba así porque se pensaba que el mercurio "en-
ese ''derecho". gordaba" la sangre. Cuando los síntomas del "en-
1 y la "pepena", las condiciones de trabajo de grasado" comenzaban a aparecer, todo el mundo
Algunos dueños de minas
.: no eran nada envidiables. Encerrados en el sabía que se acercaba el fin: temblor generalizado, se beneficiaban de la
~:.;.do de la mina durante larguísimas joma- adormecimiento e hinchazón de los miembros, ma- extracción de minerales
. ;:o a un trabajo pesado y tedioso, estos reos, vómitos, pérdida de los sentidos eran sus sín- que los trabajadores
obtenían por su propia
se exponían cotidianamente a toda clase de tomas que terminaban en la muerte. cuenta. José de la Borda.

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G RAN H ISTORIA DE M ÉXICO 1 LUSTRADA
L A MINERÍA COLONIAL

Tales eran, en general, las condi- chú, Guachinango, Avino


_,,;,...
ciones de los trabajadores de los pe- nuco, Canelas, Mapimí, P-
queños y grandes centros mineros ro, Sayula, Zapotlán, Coner
novohispanos. Terminemos por men- clova, Tenamachi y Mezqu
cionar que los grandes distritos mencionar sólo algunos, s<
mineros no lo eran todo en Nueva trabajando con técnicas mm
España . Hasta hoy, han sido las sencillas que las imperanre
grandes minas y haciendas de be - grandes minas y en condici
neficio las que han atraído prefe- les que pocos se atreverían
rentemente la atención de los his- de "aristocracias" laboral1
toriadores y de las mismas se ha esos lugares. Sin embargo t
aprendido mucho. Sin embargo, no conjunto, aportaban más p
eran La Valenciana, ni Rayas, ni la las minas de los podero e
Veta Vizcaína, Pabellón, Veta Ne- mosos "empresarios" mim
gra, El Catorce, Quebradilla ni todo Guanajuato, Zacatecas y ~
el conjunto de las grandes minas do- Plano de Real de Catorce y Matehuala, Monte.
tadas de complejas instalaciones y numerosos operarios, en San Luis Potosí. Por otro lado, la pequeña minería no fue nunc
las que proveían, en realidad, lo esencial de la riqueza siva de las fronteras ni de las regiones alejadas «
minera novohispana. Durante la década de 1760, el 60.7 dad, mucha de la plata que se manifestaba en lo
por ciento de la plata manifestada en el virreinato pro- distritos mineros del tipo de Guanajuato o ZA.
venía de reales de minas que mani festaron menos de un ser sede de Cajas Reales, centros de refinado de
millón de pesos anuales. Se trataba de pequeños y me- y lugar de residencia de grandes negociantes y -
dianos centros mineros, tan dispersos a lo largo y ancho concentraban minerales producidos en mulriru
del territorio, que puede decirse que no existió, en reali- queños centros mineros periféricos, poco conoa
El Catorce, una de las grandes minas
dad, un núcleo regional localizable que pudiera ser lla- todavía, como Sultepec, Chutla, Jacala, an Lu
novohispanas
mado la "Nueva España minera". Paz, Cuautla, San Miguel el 1
De acuerdo con Hausberger, un Tehuilotepec, Chonralpa Z
tercio de esa riqueza provenía en ese San José del Oro y muchos
tiempo de Nueva Vizcaya, donde las secreto de estas zona de
mayores minas se hallaban en cen - ción, tanto las del norte co
tros como Santa Eulalia, San Fran- centro, consistía muchas
cisco de Cuéllar o Parral (para ese que allí se explotaban mi er.
entonces en decadencia), pero nin- en ocasio nes conrenían leJ
guno de ellos competía, ni con mu- importantes que las de las '
cho, en instalaciones con lugares co- profundas minas de los cer.
mo Guanajuato, Zacatecas, Real del neros más conocidos . . ·o -
Monte o Taxco. Algunas de las mi- traño descubrir que mue
nas de esa región, como las de la grandes varones de la mi
jurisdicción de la Nueva Galicia hispana sostuvieron sus i -
(quitando a Zacatecas y su distrito, plotaciones gracias a esos -
desde luego), eran conocidas desde
el siglo XVI, otras surgieron a lo largo
de los siglos XVII y XVIII; sin embar-
go, su característica en común es que novohispana su ca, ¿ :.::.:. -

nunca desarrollaron muy grandes tación a toda clase ~


instalaciones. En lugares como Ro- las coyunturas,
sario, Álamos, Santa Bárbara, Pinos, externas, a lo 1
Guanaceví, Real del Oro, lndé, Si- historia coloni

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