Está en la página 1de 4

CLÉRIGOS DE SAN VIATOR

CELEBRACIÓN PENITENCIAL

Monición:

En estos días de encuentro más íntimo con Dios, queremos celebrar la fiesta del perdón. El
amor de Dios sale a buscarnos y nos invita a la alegría: Su perdón nos devuelve la alegría.
Pero nosotros, a menudo, merodeamos buscando alegrías efímeras y nos cuesta aceptar
que necesitamos cambiar, que hay otro modo de vivir más satisfactorio y feliz. Quizás hoy
mismo, nos falte valor, atrevimiento. Por eso, hermano , sintiendo el inmenso amor de un
Dios que sale a nuestro encuentro, “atrévete a cambiar” y celebra con gozo el abrazo del
Padre, festeja y goza los pequeños frutos y descubrirás que Dios cuenta contigo para
involucrarte en su misión de llenar el mundo del Evangelio de la alegría.

Canto de entrada

1. RITOS INICIALES

Saludo del Presidente: La gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre, que nos invita a
la conversión, y de Jesucristo, nuestro Salvador, a quien queremos seguir con fidelidad,
estén con ustedes.

Oremos

Dios omnipotente y misericordioso,


que nos has reunido en nombre de tu hijo para llamarnos a la conversión
y así alcanzar tu misericordia y tu perdón, y encontrar gracia que nos auxilie.
Abre nuestros ojos, para que descubramos con sinceridad y verdad
qué nos pides en este momento
y en qué no somos generosos en nuestra respuesta.
Mueve nuestro corazón para que, con sinceridad, nos convirtamos a ti.
Que cada uno de nosotros tome la iniciativa
de poner en el centro de nuestra vida el amor a ti
y el servicio a la misión viatoriana, especialmente a los jóvenes y necesitados.
Que tu fuerza nos sane y robustezca
a quienes estamos debilitados por la inercia y la rutina.
Que tu Espíritu mueva nuestras voluntades
para vivir de forma nueva la entrega a nuestra vocación
y así ser testigos de la radicalidad evangélica
viviendo en trabajo y templanza
en el seguimiento de Cristo, el Señor.
Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.

Todos: Amén.
2. LITURGIA DE LA PALABRA

Monición:

Jesús nos invita a vivir unidos a él: es la única manera de dar fruto y de ser felices. El
pecado rompe esta unión. Aclamemos la Palabra.

Lectura: Jn 15, 1--‐11

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:

—Yo soy la vid verdadera y mi Padre el viñador. Él corta todos los sarmientos
que no dan fruto en mí, y limpia los que dan fruto para que den más.

Ustedes están ya limpios por la palabra que les he dicho. Sigan unidos a mí,
que yo lo seguiré estando con ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí
mismo si no está unido a la vid, así tampoco ustedes si no están unidos a mí.

Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece unido a mí y yo en él,


da mucho fruto; porque sin mí no pueden hacer nada. Al que no está unido a mí se le
echa fuera, como a los sarmientos, que se amontonan, se secan y se les prende
fuego para que se quemen.

Si están unidos a mí y mis enseñanzas permanecen en ustedes, pidan todo lo que


quieran y se les concederá.

Mi Padre es glorificado si dan mucho fruto y son mis discípulos.

Respuesta cantada:

Homilía

Breves momentos de silencio

De las confesiones de San Agustín

«Durante nueve años -desde los diecinueve a los veintiocho- fui a la vez seducido y
seductor, engañado y engañador (...). Me comportaba como un soberbio en mi
actividad y como un supersticioso en lo religioso, y siempre como un hombre vacío
(...). Perseguía la popularidad, los aplausos en el teatro, el éxito en los certámenes
poéticos, la rivalidad por alcanzar una corona de heno, el montaje de espectáculos y
el desenfreno de la concupiscencia (...).

Al volver y pasar por una de las calles de Milán, me fijé en un pobre mendigo que,
despreocupado de todo -eso me pareció-, reía feliz. Yo entonces interiormente lloré.
Me acompañaban unos amigos y les dije que era nuestra ambición la que nos hacía
sufrir y nos torturaba, porque todos nuestros esfuerzos, como ese deseo de triunfar
que me atormentaba, no hacía más que aumentar la pesada carga de nuestra
infidelidad. Que era nuestra sensualidad la que nos hacía arrastrar esa pesada carga
de amargura».

(Confesiones, L. IV, 1; L. VI, 6. cf L. VIII, 3).--

Monición

Examinar nuestra vida es simplemente situarnos como sarmientos de esta vid


y analizar en qué medida estamos verdes, secos, damos más o menos fruto,
somos conscientes de estar recibiendo la savia de la raíz que es Cristo, y qué camino
concreto tenemos que hacer para reinjertarnos en Cristo, revitalizar nuestra entrega y
nuestro seguimiento a Él. (música de fondo).

3. PETICIÓN COMÚN DE PERDÓN

Presidente:

Pidamos a Dios misericordioso que purifique los corazones de quienes nos confesamos
pecadores y pedimos el perdón de nuestras culpas y debilidades.

Lector:

Que nos concedas la gracia de una auténtica conversión,


Que nos veamos libres de todo miedo al compromiso,
SEÑOR, TEN PIEDAD
Que tengas misericordia de nuestros pecados,
Que nos sintamos enraizados en ti, que eres la Vid,
CRISTO, TEN PIEDAD
Que actuemos movidos por la fuerza de tu gracia,
Que tu perdón nos haga auténticos testigos de tu amor,
Que perseveremos fieles hasta la vida eterna,
SEÑOR, TEN PIEDAD

Presidente:

Con las palabras que Cristo nos enseñó, pidamos al Padre que perdone nuestros
pecados y nos libre de todo mal: PADRE NUESTRO…

Presidente:

Tras haber pedido comunitariamente perdón por nuestras faltas, nos


preparamos para recibir individualmente el perdón de Dios a través del sacramento
de la Reconciliación. Que el Espíritu de Dios nos conceda sus dones para renovar
nuestro corazón con la penitencia.
(Tiempo para la confesión individual) Música suave.

4. ACCIÓN DE GRACIAS

Monición:

Concluimos cantando como acción de gracias por las maravillas que Dios hace en
nosotros y su continua misericordia, la oración de Maria, el Magnificat:

Presidente: Oremos

Dios y Padre nuestro,


que nos has predestinado a ser tus hijos adoptivos
para que fuésemos santos en tu presencia
y viviésemos con gozo en tu casa,
recíbenos y consérvanos en tu amor,
para que vivamos con alegría y caridad en tu santa Iglesia. Por JNS

5. BENDICIÓN

Canto final