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Currícula de la

Universidad Cristiana Libre


PSICOLOGÍA Y NATURALEZA HUMANA
Psicosociología de las relaciones humanas

REFLEXIONES BÍBLICAS
SOBRE LAS DIFERENCIAS
ENTRE LA ALABANZA Y LA
ADULACIÓN
El problema de la mayoría de las personas es que preferimos ser
arruinados por la falsa adulación de gente lisonjera, que ser salvados por
la crítica de nuestra mala conducta y la alabanza de nuestras buenas
obras.

Armando H. Toledo, L.Psic


Coordinador general de la UCLi
(a.h.toledo@hotmail.com)

I. INTRODUCCIÓN

A. ¿Cuántas veces nos han dicho: “¡Qué bonita ropa usas!”, “hoy te ves muy guapo”,
“¡cocinas mejor que nadie!”, “estar contigo me hace sentir muy bien”, o alguna otra frase
parecida?

B. Cuando nos hablan así, ¿nos están alabando o nos están adulando? ¿Son estos halagos
realmente sinceros y auténticos, o fueron dichos con una segunda intención? ¿Cómo saber
si un halago es una alabanza o una adulación? En todo caso, ¿existe diferencia entre
ambos conceptos? ¿Realmente debiera importarnos?

C. Reflexionar sobre estas preguntas nos permitirá tener mayor discernimiento y utilizar
nuestra habla de un modo que honre a nuestros semejantes y a Dios.

II. DEFINICIONES DE ALABANZA Y ADULACIÓN

A. La alabanza.

1. Según el Diccionario de Construcción y Régimen de la Lengua Castellana, la


alabanza es la acción de declarar con expresiones de aprecio el buen concepto que
se tiene de otra persona. También puede referirse al homenaje o acción de gracias
ofrecido a Dios.

2. La alabanza a Dios es una parte esencial de la adoración verdadera, pues el salmista


exhorta a “alabar a Jehová, porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; porque
suave y hermosa es la alabanza” (Salmos 147:1).

3. Como veremos, lo anterior no significa que está mal alabar a los seres humanos. Se
puede hacer expresando elogios, aprobación o una simple opinión favorable.
Ejemplo: cuando un amo alaba a su siervo (Mateo 25:21).
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B. La adulación.

1. Se define como la acción de alabar a alguien, pero de manera exagerada e insincera,


generalmente por el interés de obtener un beneficio de ello.

2. Siempre se adula o lisonjea a alguien para obtener su favor o un beneficio material


o para que se sienta comprometido con el adulador. En otras palabras, lo que motiva
a los aduladores es el interés egoísta. Según Judas, este tipo de individuos “habla
cosas infladas, adulando a las personas para sacarles provecho” (Judas 16).

III. UN PUNTO DE VISTA BÍBLICO SOBRE LA ALABANZA

A. La persona alabada por Dios mismo.

1. 1ª Corintios 4:5: ¿De quién recibirá cada uno, según el apóstol Pablo, su alabanza
cuando regrese el Señor Jesucristo?

2. 2ª Pedro 1:7: ¿Cómo deseaba el apóstol Pedro que fuese hallada nuestra fe al
regreso del Señor Jesucristo?

B. La persona alabada por las autoridades gubernamentales.

1. Romanos 13:3: ¿Cómo se puede tener alabanza de las autoridades en vez de temor?

2. 1ª Pedro 2:14: ¿Quién alaba a los que hacen el bien?

C. Alabados por personas sinceras.

1. Proverbios 27:2: ¿Quién pudiera alabarnos en vez de nosotros mismos?

2. 2ª Corintios 8:18: ¿De quién podemos esperar recibir alabanza?

IV. LA ADULACIÓN COMO TRAMPA

A. Características de los aduladores.

1. El adulador no es sincero:

a. “Cuidado con el lisonjero: te está alimentando con una cuchara.” ―Cosino


DeGregrio.

b. Proverbios 23:6,7: ¿Qué diferencia hay entre lo que piensa y lo que dice el
adulador?

2. El adulador no es honrado.

Salmos 12:3,4: ¿Qué personas reciben la desaprobación de Dios?

3. El adulador no ama: se ama (es egoísta)

a. “La alabanza tanto es buena cuanto es bueno el que la dice, y tanto es mala cuanto es
vicioso y malo el que alaba.” ―Miguel de Cervantes

b. Salmos 12:5: ¿Ha usado esta gente su lengua para edificar al prójimo?

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B. El adulador y los halagos.

1. Proverbios 29:5: ¿Cuál es el propósito último del lisonjero adulador?

2. Leer Mateo 22:15-22.

a. ¿Qué consultaron los fariseos entre sí? (v. 15)

b. Una lista de las lisonjas que le expresaron a Jesús. (v. 16)

c. ¿Cuál fue la pregunta tramposa? (v. 17)

d. ¿En qué radicaba la trampa? (v. 17)

e. ¿Qué sabía Jesús de ellos de antemano? (v. 18)

f. ¿Por qué sabía esto Jesús? (Ver Juan 2:24-25)

3. Leer Hechos 12:20-23.

a. ¿Qué contestó el pueblo después del discurso del rey Herodes? (v. 22)

b. Según lo que hemos visto, ¿lo alababan o lo adulaban?

c. ¿Por qué? (v. 20)

d. ¿Rechazó Herodes la adulación? (v. 23)

e. ¿Cómo pagó el no remitir la gloria a Dios? (v. 23)

4. Leer Proverbios 7.

a. ¿Cómo dice la Biblia que sedujo una mujer casada a un joven inexperto? (v. 5)

b. ¿Cómo logró rendirlo? (v. 21)

c. ¿Cómo lo convenció de cometer inmoralidad sexual? (v. 21)

d. ¿Cayó en la trampa? (v. 21-23)


[Nota: Dado que a los seres humanos caídos nos gustan mucho los cumplidos y que
se hable bien de nosotros, el habla melosa de los labios aduladores puede debilitar la
resistencia que incluso los cristianos oponemos a la conducta impropia.]

e. ¿Qué debiéramos hacer con esta clase de habla? (v. 25, 26)

f. ¿Qué debiéramos hacer en una situación semejante? (1ª Corintios 6:18)

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V. PROTEGIÉNDONOS DE LA TRAMPA DE LA ADULACIÓN

A. La adulación satisface el amor propio y la vanidad del adulado. Tiende a darle una imagen
exagerada de su propia valía, haciéndole sentirse de algún modo superior a los demás.
Pero, ¿qué nos recomienda el apóstol Pablo con respecto a nuestro autoconcepto? (ver
Romanos 12:3)

B. Por nuestro propio bienestar espiritual no deberíamos prestar oídos a las personas que nos
halagan el oído con un habla aduladora que nos recuerde todo el tiempo lo “agradables y
maravillosos que somos”.

Leer: 1ª Tesalonicenses 2.

1. ¿Cómo procuraba hablar Pablo? (v. 4)

2. ¿De qué era Dios testigo? (v. 5)

3. ¿Por qué no hacía uso de lisonjas? (v. 6)

C. La alabanza puede fomentar sentimientos de superioridad y de orgullo, y así llevar a la


ruina a la persona. Pero también puede revelar su modestia y humildad si reconoce que
cualquier cosa loable que haya hecho se la debe solo a Dios. Por ejemplo, ¿Qué nos
muestra Proverbios 27:21 con respecto a la alabanza ajena?

D. Como cristianos, nunca querremos recurrir a la adulación por ningún motivo, y querremos
decir junto con el fiel Eliú: “No favoreceré a nadie ni halagaré a ninguno; yo no sé adular
a nadie; si lo hiciere mi creador me castigaría” (Job 32:21-22).

VI. CONCLUSIÓN

A. La alabanza sincera por conducta o logros que la merecen edifica tanto al que la da como
al que la recibe, hace que aumente el afecto mutuo, anima al individuo a ponerse metas
dignas de encomio. La alabanza merecida estimula a la persona a esforzarse más. También
puede ayudar a moldear la personalidad de acuerdo con los valores que alguien se ha
puesto delante.

B. Debemos evitar la adulación, tanto para darla como para recibirla. Debemos ser humildes
cuando se nos alabe. Debemos alabar a Dios de todo corazón y con regularidad en nuestra
adoración; y también al prójimo, aunque con expresiones sinceras de encomio y
agradecimiento.

“Por una fe inteligente…”

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