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Pontificia Universidad Católica de Chile

Facultad de Artes
Instituto de Música
Curso: Conciencia Corporal para Músicos
Alumno: Luis Alberto Gostín Krämer

Reflexión personal en torno a la lectura del libro “Introducción a la Técnica Alexander”,


por Michael J. Gelb.

Quisiera partir mencionando que creo que me será más fácil reflexionar en torno a mi
experiencia de vida, más que como músico propiamente tal. Hoy en día estamos en una sociedad
“mecanizada” donde a veces nos es inevitable formar parte de la “masa” y hacer cosas que no
queremos hacer y las terminamos haciendo porque estamos insertos dentro del sistema y no
queda otra. Planteo esta situación porque una de las primeras cosas que me llamó la atención a
medida que leía el libro fue cuando menciona que nosotros como seres humanos debemos ser
capaces de elegir qué hacer o qué no hacer. “Si es así, sí verdaderamente somos capaces de
decidir cómo utilizarnos, no podemos permitir que tal posibilidad de elección se malogre por
nuestra negligencia. Hemos de descubrir cómo cambiar; hemos de volvernos conscientes de
cómo nos estamos utilizando y, además, averiguar cómo debemos utilizarnos. De lo contrario,
ter-minaremos viviendo como meros esclavos del hábito y peones del azar”. Es decir, tal como lo
expone y demuestra Alexander en su –diría yo- enseñanza de vida, el cambio de nuestros malos
hábitos parte por nosotros mismos.

Creo que, si llevara esto a mi experiencia de vida, producto de nacer prematuro con una
condición física distinta, he estado en constante conocimiento de mí mismo y he desarrollado
una capacidad de adaptación bastante amplia. Esto me ha ayudado a conocer cuáles son mis
puntos de tensión, dado que, necesito compensar el déficit muscular que tengo en las piernas con
otros músculos del cuerpo, (en mi caso, con el tren superior, principalmente hombros y cuello).

Otro aspecto que me llamó la atención, es la dualidad mente-cuerpo. En este sentido me refiero a
que muchas veces, nuestra mente ejerce un control “no deseado” de nuestro cuerpo de manera
inconsciente que luego se manifestará físicamente de alguna manera, afectando nuestro
funcionamiento normal. Obviamente el darse cuenta de esto, no es fácil y requiere de tiempo. Por
el contrario, podemos lograr dominar nuestro cuerpo en el sentido contrario, es decir cambiar
nuestro “switch mental”, para eliminar ese síntoma o dolencia de nuestro cuerpo. Un ejemplo de
esto es cuando se menciona que la técnica Alexander no enseñará a curar una depresión, sino
más bien enseñará una manera de usarse a sí mismo para no deprimirse.

Me llama la atención también el punto en que habla de la inhibición. “Detente, mira y escucha”.
Es necesario detenerse, (no es pararse en un punto, ni dejar de ser espontáneo, sino negarse a
responder de la manera en que todos responden para que se manifieste la “verdadera
espontaneidad”. En este sentido, como mencioné anteriormente, he tenido que aprender a
adaptarme bastante a lo largo de mi vida. Hasta el día de hoy conocidos y no conocidos se
impactan de la espontaneidad con que logro sobrepasar “obstáculos” que eran difíciles para ellos
y a veces incluso, los supero de manera más fácil que ellos. Quizá, ahora que lo pienso, esto lo
he logrado porque antes de pensar en el objetivo, trato de pensar en cómo lograr ese objetivo.

Finalmente, creo que la técnica Alexander es un proceso complejo, donde se necesita tiempo para
poder lograr resultados. El curso me ha servido además para seguir conociéndome a mí mismo
de cosas que antes no estaba consciente y que espero seguir desarrollando en lo que queda del
curso.