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Violencia de género: mujeres y niñas.

Según la web de feminicidio.net, y atendiendo únicamente a los feminicidios íntimos oficiales


(es decir, asesinatos de mujeres por sus parejas o ex parejas y que han sido reconocidos
oficialmente), en 2018 en España se cometieron 46 asesinatos de mujeres hasta el 25 de
noviembre. De estas 46 mujeres, 21 de ellas tenían hijas y/o hijos, y 17 de ellas hijas y/o hijos
menores de edad. De estos 46 asesinatos, sólo en uno de ellos resultó dañada físicamente una
hija, de 20 años, al ser atropellada por el asesino, aunque no murió. Del resto de asesinatos, en
al menos 6 de ellos las hijas/os de la mujer estaban en la vivienda en el momento del crimen o
lo presenciaron.

En esta misma web, atendiendo a los datos de asesinatos infantiles (oficiales y no oficiales) y
hasta la misma fecha, en 2018 se han cometido 6 asesinatos de niñas a manos de sus padres o
de la pareja de su madre (en uno de los casos el padre también asesinó a la madre, además de
las dos hijas de 3 y 5 años). Otras tres niñas han sido asesinadas este año a manos de su
abuelo, un vecino y un amigo de la familia, respectivamente. Al mismo tiempo, ha habido dos
niños varones asesinados por sus padres.

Aparte, hay otros 26 asesinatos de mujeres a manos de hombres, lo que nos muestra que,
efectivamente, las víctimas reales de la violencia de género son las mujeres. Incluso en el caso
de los hijos e hijas, son más las niñas asesinadas que los niños.

Sin embargo, el daño hacia las hijas e hijos tiene características propias que necesitan de unas
medidas diferentes para protegerles. Muchas veces las niñas y niños son utilizadas como
herramientas de daño y presión hacia la madre (Violencia de género y menores: las
consecuencias del maltrato sobre niños y niñas), y, aunque no reciban daños físicos es
innegable que las consecuencias de observar y aprender este modelo de relación a través de la
violencia hacia la mujer tiene sus consecuencias a largo plazo (Ser testigo y víctima de una
relación tóxica pasa factura a los hijos) y sirve como mecanismo de perpetuación de la
misoginia y la violencia. De hecho, según la fundación IRES, el 48% de los niños que vive en
hogares con padres violentos reproduce esa violencia en sus relaciones (Sobrevivir a un padre
maltratador).

Así, parece claro que las y los menores deberían contar con una protección legislativa. De
hecho el comité CEDAW de Naciones Unidas hizo cinco recomendaciones clave a España. Las
primeras tres iban encaminadas a que España se comprometiera a dar formación obligatoria a
operadores en materia de violencia de género y estereotipos; que tomara medidas para que la
violencia sea tenida en cuenta a la hora de determinar visitas y custodias y que se reforzara el
marco legal para asegurar que todas las actuaciones se hacen con la diligencia debida.
Medidas que no se han tenido en cuenta (El Estado sigue sin proteger a los menores que
conviven con sus padres maltratadores).

Por último, me parece importante este artículo de la ONU Mujeres donde explica los costos y
consecuencias de la violencia hacia mujeres y niñas en un nivel social y comunitario (Costos y
consecuencias).