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LA REVISTA BLANCA

Esta Revista se publica cumpliendo los requisitos que marca la ley de


imprenta y los que ha impuesto el actual gobierno, y el hecho de haber
pasado por la censura, la exime, según propias declaraciones del actual
Presidente del Ministerio, de ser denunciada, secuestrada ni retenida

bajos, Lastra de Cuéllar, Martín Muñoz de


La Novela Ideal Tas Posadas, Miguel ."Vñez, Mozoncillo, Nava
de la Asunción, Nava de Manzano, Navares
Se ha publicado el volumen XXXI de La de Knmedio, Navas de San Antonio, Nieva,
Novela Ideal, conteniendo una hermosa n<>- Olombrada, Potero de Herreros, Pedraza de
vejita que, cun el título Pigmalión, ha escrito la -Sierfa, Pradeña, San García, San Ildefonso,
la joven v va notable escritora Carlota O'Neill, Santiuste de San Juan Bautista, Santo Tomé
hija de Regina Lamo, ilustre conferenciante y del Pie del Puerto, Turégano, Urueñas, Valse-
redactora de nuestro estihiudo colega El ^ i - ca, Valle de Tabladillo, Valleruela de Pedraza,
luvio. Valverde el Mojano, Vegas de Monte, Villa-
Pigmalión presenta a una mujei de baja castín, Zarzuela del Monte.
condición moral que se regenera a sí misma
sólo por ser digna del hombre que con su
nobleza supo hacerla sentir un verdadero amor,
dándose el caso, en la mencionada novela, que
ése que por su nobleza inspira amores que
Nuestras reformas
regeneran, es perseguido por la sociedad a cau- En el próximo número inauguraremos las
sa de sus ideas, que se estiman inmorales. reforrfias que tenemos anunciadas y que, en
Pigmalión está escrita con gran soltura > la parte material, consistirán en el aumento
las escenas habidas entre la rnujer moralmente de ocho páginas de la contracubierta ; en po-
caída y el hombre por su belleza moral per- nerle nueva portada y publicar el sumario en
seguido, son de una intensidad verdaderamente ella, en lugar de hacerlo, como ahora, dentro
emocionante. del texto.
» » » La parte moral se mejorará con la colabora-
La próxima novelita se titulará Peregrino ción fija de Max Nettlau, Rodolfo Ttock;er, Han
de amor y estará escrita por Federico Urales. Ryner, Pablo Gille, Luigi Fabbri, Jean Grave,
» » •
Carlos Malato, Diego Abad de Santillán y
Enrique Malatesta, de quien aun no hemos
Necesitamos al¿una dirección de los siguien-
recibido contestación a nuestro ofrecimiento,
tes pueblos para introducir en ellos La Novela pero de quien no esperamos recibir una ne-
Ideal: gativa.
Provincia de Afila. — Arenas de San Pedro, Ya hemos indicado, en números anteriores,
Arévalo, Ávila, Barco de Avila, Cebreros, Pie- la misión que cada uno de los nombrados ha
drahita, Adanero, Arenal, Barranco, Becedas de desempeñar en estas columnas y que con-
y Palacios, Cardeñosa, Casas Viejas, Casillas, tinuarán prestándonos el valioso concurso de
Cuevas del Valle, Fontiberos, Fresno Meri- sus plumas Rodolfo Sharfenstein (Berlín), -Jacr
no, Hovo Casero, Hoyo de Pinares, Hoyos del
ques Descleuze (París), Arthur Douglas Smith
Espino,' Horcajada, Madrigal, Maello, Mija-
(Londres), Augusto de Moneada (Madrid) y
res, Mingorría, MomBeltrán, Muñana, Nava
Un Profesor de la Normal.
- de Cruz, Navalonguilla, Navalosa,. Nava Re-
donda y su ajeno Barajas, Navarrevisca, Na- En las ocho nuevas páginas se publicarán
vas del" Marqués, Padiernos, Navataltordo, i'e- »-las obras más importantes del pensamiento
dro Bernardo, Piedralaves, Poyales del Hoyo< contemporáneo, nacional y extranjero, empe-
; San Esteban del Valle, San Juan de la b n c - zando por La Reacción y la Revolución, de
Francisco Pi y Margall, publicado en 1854 y
í nilla, San Miguel de Serreduela, Santa Maria no reimpreso desde entonces.
i^ del Berroncal, Sotillo de la Adrada, Tiemplo, Cuando la abundancia de original inaplaza-
,>- Villafíanca de la Sierra, Villanueva del Cam-
ble nos lo exija, se publicará en las dichas
pillo. ViUárejo del VaHe. .
ocho páginas, suprimiéndose, entonces, las de
Provintia de Segovia. — Segovia, >'"*"^'^'
la obra por aquel número.
Riare, Santa María de Nieva, Sepúlveda, Aba-
Téngase en ¿uenta que las páginas de las
» des Aguilafuente, Aldea del Rey, Aillón, Ber-
obras irán sueltas, pjero encajadas d.'ntro de
^ nardos, Cabezuela, Cantalejo, Cart>onero €*
t- Mayor, Chañe, Escalona, Espinar, Fuente de las otras.
\ $ a a U Cruz, FuentepeÍByp, Fuenterrebollo, La- Estas mejocas r<J>ce sen tan «m conaidcMbie
LA REVlStA BLAKCA

¡luni-ento en el presupuesto de L^ 1ÍI;\ISTA Esperaba que, al igual que del colectivismo,


l-{l.AN( A y rt)gani(js a la Prensa afín tue vea del comunismo ^xiste toda una estructura y
con ai^radu la prosperidad de esta publicación, todo un sistema diferente, con el individu.i-
a>udfn a sostem'rla piibücandu i;i f^aci'tilla lismo ; demostrarais que, eii efecto, no es
C|U<' 1»;» enviaremos dentro de cada número. sólo, como afirma Grave, y el que escribe tam-
l-A periódico que no la publicara, a pesar de bién, una cuestión de frases, sino que existe
luieslro ruejju, entenderíamos que no le inte- algo fundamental que los separa.
resaba, poco ni mucho, ja vida, el projjreso La misma concepción de la anarquía y el
ni la lectura de LA RKVISTA BLANCA. anarquismo que expone Grave, es idéntica a
la defendida en roda su vida por Kropotkin.
Y, sin embargo, vosotros no debéis ignorar
''La reacción y que éste fué siempre admirador del individua-
lismo de Ibsen.
*f
la revolución f^n un documento publicado por el suple-
mento de La Protesta, de Buerfos Aires, docu-
En el próximo número empezaremos a pu- mento que fué contestación a una pregunta
blicar este hermoso libro de Pi y Margall, edi- qje le hiciera Max Netlau sobre la convenien-
tado en 1854 y agotado muchos años ha. cia de fusionar el anarquismo con las corrien-
Abrirá esta nueva edición de La Reacción y tes que se notaban del individualismo, Kro-
la Revolución unas líneas de nuestra estimada potkin, al igual que Grave, se muestra tan
compañera de Redacción, Federica Montseny. individualista como todos los que a todo tra-
pOi y pegue o no pegue, meten la palabra "in-
Al reimprimir el libro del grande hombre
dividualista». Este documento deberéis cono-
* creemos hacer un acto de reparadora justicia
cerlo, y no insisto sobre él.
a favor de uno de los talentos más preciar s
que iia tenido España, honrar debidamente es- Termino pidiendo por favor me aclaréis esas
tas columnas 3- presentar ante las presentes ge- diferencias que expongo, pues yo, a pesar de
neraciones, las bellas páginas que sujetos ma- atormentarme y a pesar de esforzar mi pobre
lignos han querido enterrar en el olvido junto capacidad, nunca he acertado a distinguirlas.
con su autor. Ya veis que no habéis escrito en balde, sino
que alguien se interesaba y siente con toda su
alma el desenlace tan inesperado a la contro-
Reminiscencias de versia entre Grave y Urales.
Perdón por lo_ largo de esta carta.
una polémica Fraternalmente,
JOSÉ VÁZQUEZ
Camaradas de LA REVISTA BLANCA, salud. Barcelona, 15-4.1926.
El motivo de dirigirme a vosotros es para • » »
deciros que, según mi modo de ver, no es- Nos place esta carta como nos placen cuan-
táis acertados en calificar al cantarada Grave tas se nos envían haciéndonos observaciones
en la forma que lo hacéis. dignas de ser tenidas en consideración. Lo
Este último número lo esperaba con verda- único que tememos ahora es que, en vista de
dera ansiedad, y cuál no sería mi sorpresa al nuestra actitud para con algunas misivas, se
ver que, lejos de contestarle a Grave, se le nos inunde de ellas, con el único propósito de
menosprecia diciéndole que no se puede dis- verlas publicadas.
cutir con él por no sé yo cuántos motivos. Cuando nos permitimos la libertad de ad-
En verdad, no creo yo que la anarquía sea vertir al camarada Grave que no estaba bien
inseparable del comunismo; pero eso es el que calificara a todos los individualistas cual
mismo Grave quien lo reconoce en todos sus pudieran merecer algunos, por sus actos, no
artículos. «> nos propusimos plantear polémica alguna so-
P e r o h a y también u n detalle q u e , a m i jui- bre individualismo ni sobre comunismo. Bas-
cio, e s u n a cuestión fundamental, y q u e vos- taba que Grave hubiese reconocido la razón
otros p a s á i s desapercibido e n c u a n t o s artícu- de nuestra advertencia para que nosotros no
los ha escrito Grave. hubiésemos insistido sobre ella; pero nuestro
Con toda claridad ha dicho él : "El indivi- amigo, el antiguo director de Les Temps Nou-
dualismo no modifica en nada ni el conte- veaux, lejos de replicar reconociendo que po-
nido ni en substancia el concepto de la anar- día haber y había individualistas tan honra-
quía, y como /no hay en los individualistas dos como los comunistas, contestó que él no
má« que un cambio de palabra, ¿para qué va- los conocía, dando, además, a entender que
riarla por las que siempre hemos empleado?» no existían, criterio que ha sostenido hasta
Y era eso, camarada Urales, lo que yo y última hora con más o menos claridad.
.Este es «1 «rigen de^la porfía y éste ha sido
LA REVISTA BLANCA

el resultado, niás pobre de lo que era de es- no extendía su visión política m á s allá del fede-
perar- . -j 1 ralismo. B a k u n i n ya concretaba, c u a n d o ,se
L a cuestión de si hay o no motivos ideales dirigía contra el E s t a d o , pero su concepción
p a r a dejar de llamarnos comunistas y adoptar de la sociedad era a ú n autoritaria.
la palabra «individualistas», carece de impor- L a misma idealidad de Kropotkin, con ser
tan diferente a la de B a k u n i n , diferente en su
tancia, como he dicho otras veces ; pero desde
conceix-ión social, no es el a n a r q u i s m o de nues-
el m o m e n t o que hav quien se e m p e ñ a en lla-
tro tiempo, aun siendo todo ideal de v a n g u a r -
m a r s e comunista, c o m o antes había quien se
dia propio del tiempo en que se p r o p a g a . V lo
empeñaba en llamarse colectivista, bien puede
que les ocurre a nuestras ideas les pasa a to-
haber quien tenga interés en que se le diga
das. El absolutista de hoy es m á s liberal y
individualista.
tolerante que el conservador de ayer, y el con-
El .error y la confusión consisten, según nos-
servador de nuestros días es m á s avanzado q u e
otros opinamos, en llamarse o t r a cosa que
el liberal v hasta quizá que el republicano de
a n a r q u i s t a s , v nuestro c a m a r a d a Grave, que
antes de ía república española. Aunque t e n g a n
d u r a n t e la controversia reconoció que «ahora,
igual n o m b r e , las ideas se han ido modifi-
con m á s experiencia que a n t e s , estimaba que
cando con el tiempo, porque se h a ido modifi-
la palabra «anarquía» no necesitaba adjetivos»,
cando el individuo.
cuando vio que n'osqtros celebrábamos y pon-
.\ntes, no mucho antes, se concebían y dis-
derábamos su clara y lógica afirmación, volvió
cutían las ideas desde el p u n t o de vista de la
sobre su c o r d u r a , diciendo que puesto que co-
sociedad. Ahora se conciben y discuten desde
m u n i s t a se había llamado h a s t a entonces y
como a comunista se le conocía, fuerza e r a el punto de vista de la Naturaleza. H a c a m -
continuar llamándoselo, como si regateara lo biado la orientación y el p a n o r a m a de la vida,
que nosotros, lejos de dar como un triunfo porque desde el punto de vista de la N a t u r a -
propio, p r e s e n t á b a m o s como u n a nueva fuerza leza se ve otro anarquismo que desde el p u n t o
a la unidad libertaria. de vista de la sociedad. Desde ésta los proble-
Y a dijimos, en el transcurso de la discusión m a s m á s salientes son los mecánicos y econó-
con el i>ensador francés, que no era nueva, en micos, porque .son el sostén de ella, y q u i e r a s
nosotros, esta vi.sión p u r a m e n t e anarquista de que no, la sociedad te impone sus m a n e r a s y
la sociedad futura, sino que era de toda nues- sus factores.
tra vida, y «Ir otro día, ojeando la colección de Desdo la Naturaleza vemos m á s elementos
El Corsario, periódico que se publicaba en L a morales y físicos. L a m a q u i n a r i a , la produc-
C o r u ñ a por los años 1893.95, vimos u n a serie ción, la vida fácil, nos importan m e n o s que
de artículos nuestros defendiendo' el criterio de la salud. Sobre todo vemos al individuo m á s
que la palabra^«anarquíai) no necesitaba que independiente, m á s dueño de sí, física y m o -
se le acompañaste con otras. D e suerte que, ralmente, m á s capaz de vivir de sus propias
p a r a nosotros, t a n equivocados están los que fuerzas, m á s fuerte y rico de e n e r g í a s . El
se e m p e ñ a n en llamarse individualistas, como a n a r q u i s m o , visto de.sde la sociedad, no puede
los q u e se a í e r r a n al a n t i g u o criterio comu- prescindir de la estadística, de la producción
• nista. ni de la m a q u i n a r i a que ha inventado el capi-
L o que ocurre es que n u e s t r a visión de la talismo p a r a producir mucho y b a r a t o y no
sociedad futura, siempre d e n t r o de un estado p a r a hacer m á s agradable y «ana la vida de
social sin poderes políticos ni económicos, los hombres.
. p u e d e ser m á s o menos de vida en común, El a n a r q u i s m o en la Naturaleza ve la vida
de ayuda m u t u a , de c o o p e r a c i ó n ; p e r o ' s i n que en cualquier p a r t e y se siente capaz de go-
ello equivalga a tener un criterio distinto de la zarla, propagarla y reproducirla en cualquier
libertad, que es lo único i m p o r t a n t e p a r a los parte también. El a n a r q u i s m o , en ¡a N a t u -
libertarios y que debería serlo p a r a todos los raleza, es la abundancia en positivos modos, de
hombres. existenfia, los de la tierra ; es la reducción de
Pero, a u n admitiendo un a n a r q u i s m o único la química, de la mineralogía y de la mecáni-
en cuanto al concepto de libertad, la idea no ca a lo e s t r i c t a m e n t e indispensable a la dicha
deja de evolucionar c o n s t a n t e m e n t e , y, pt"" h u m a n a , si es que la dicha h u m a n a , que h á
tanto, no deja do ser diferente. El a n a r q u i s m o de ser salud y libertad, .las necesita p a r a algo.
de P r o u d h o n no fué el de B a k u n i n , como el No hace falta averiguar, en n u e s t r o a n a r -
de B a k u n i n no fué el ée K r o p o t k i n . L o ha ido quismo de a h o r a , c u á n t a s h o r a s de trabajo
modificando la depuración de la idea de liber- serán precisas p a r a dejar bien sentada n u e s t r a
tad, la c u l t u r a , los conocimientos, sobre todo buena fe* de productores, teniendo en c u e n t a
los que se refieren a las ciencias morales y los medios de producción de que se disponga.
psíquicas, la higiene, el concepto dé la digni- H e m o s de trabajar lo que nos plazca y c u a n d o
dad individual... nos acomode, lo m á s posiblemente desligados
C u a n d o P r o u d h o n hablaba de a n a r q u i s m o , de toda producción ajena, que t r a b a j a n d o con
LA REVISTA BLANCA

gusto y para todos, el trabajo, más que carga que desde Madrid unas \eces nos enfría y
que hay cue medir para soltarla pronto, será otras nos "calienta :
arte, será goce, será la vida misma. «Para que no haya más guerras se necesi-
A esta visión de la. vida futura, alguien le taría el enorme valor de suprimir sus causas.
ha llamado individualismo ; nosotros la hemos La Socjedad no lo tiene, y prefiere aconsejar
llamado siempre vida libre. Y si alguien que nada más, aconsejar a los pueblos que se es.
no sea llevando en su voluntad toda la moral ten en sus casas, quietecitos, sosegados, pru-
y toda la actividad pródiga y abnegada de la dentes. Pero, ¿cómo será esto posible, si los
Naturaleza, se ha llamado individualista, ha hay que están .sentados en sillones de rosas
sido mejor para desligar su persona de toda y los hay tendidos en lechos de espinas? Es
moral y de todo deber, que para contribuir, como si en una aldea hubiese habido una gran
con su trabajo individual, con su abnegación rebatiña, y al final, cuando los más forzudos,
individual, con ^u grandeza individual, al bien listos o afortunados tendrían en su poder la
de todos, que quien procure la satisfacción de mayor parte de bienes y riquezas, mandasen
sus deseos, de sus caprichos o de sus vicios llamar al notario para que levantase acta de
antes que las necesidades ajenas, jamás po- la nueva distribución y en adelante todos los
seerá la moral que le será menester a todo vecinos permaneciesen tranquilos, gozando le-
anarquista para ver dichosa la vida propia y galmente, a perpetuidad,- del botín adquirido.
la ajena, aunque no le sea menester para adi- Es indudable que los saqueados o descalabrado»
vinar que si en la Naturaleza hav vida parh no sabrían resignarse a una tan curiosa clase
todos los hombres, en cada hombre hay es- de legalidad»
fuerzo para cien vidas. ¡ Que es precisamente lo que ha ocurrido y
En fin, que nosotros tenemos tanta confian- ocurre en la sociedad, señor Gasiel; sólo que
za en nosotros mismos y en los demás, que hay. escritores que aun viéndolo no tienen el
para ver dicha no necesitamos más qué ver valor de decirlo, porque, como algunas nacio-
libertad. nes, están sentados en sillones de rosas.
• » •
Escritas las líneas anteriores, hemos recibi- UN COLMO
do unas cuartillas del estimado camarada Jean
Grave, que tienen por objeto, no tanto -repli- Se lo brindamos al famoso Antonio Rodrí-
car lo que nosotros decíamos en el suelto que guez, madrileño él, autor dramático, curial,
hace referencia el anrigo Vázqiíez, como, ha- creador, de colmos y de chistes y buena per-
cer frente a las repercusiones que nuestra .por- sona, a pesar de ser autor dramático y curial.
fía con Grave ha tenido en Francia. Copiamos del Impero de Roma. Llega a Trí-
El escrito del autor de La Sociedad Futura poli el Señor...
se publicará en el próximo número, quitando «El enviado del rey de Italia parecía surgir
de él cuanto se refiere a lo que se ha dicho, y , a caballo del mar como un fatídico guerrero
no por nosotros, en otras publicaciones, oue celestial. ^
no queremos, porque no está bien, que en LA Los bereberes, los negros y los beduinos lo
REVISTA BLANCA se resuciten viejas y enojosas
vieron así entrar en la ciudad con la majestad
querellas habidas en la prensa de la vecina re- de un condotiero auténticp sobre su fogoso ca-
ballo de combate.
pública. Además, ambos adversarios tienen
prensa propia' rtri Francia y en ella pueden Leímos en los rostros de los áscaris, de los
dirimir sus cuestiones, caso de que no lo estu- Kspahis», el propósito decidido de obedecer al
viesen ya más que suficiente. gran jefe... Fué ésta, verdaderamente, la pri-
mera jornada del imperio colonial italiano...
Había en los ojos del «duce» una visión del
porvenir, de tal manera intensa y. visible, que
Comentarios cuando contemplamos sus pupilas sentimos el
vértigo de la altura delirante que debemos
LÓGICA AVASALLADORA prepararnos a alcanzar.»
Hay Sociedad de Naciones que no puede de- Este será, amigo Rodríguez, el colmo de
cir a los pueblos las causas "Be las guerras pa- las palizas.
trióticas. No se lo pueden decir por falta de
valor, pero hay hombres que no pueden decir
a sus semejantes las causas de las guerras
sociales por falta de valor también, *y uno de Si deja '« recibir esta Revista alguno de
«tos hombres es «Gaziel». sos corresponsales, se eotenderá qae se le
Dicho escritor, que. sabe mucho y tiene más ha sospelidido el envío por falta de pago.
talento que Largo Caballero, que ya es tener, En ese caso los lectores podrin entenderse
lia escrito las siguiente» verdades «n El Sel dfaectamente CM esta Adnünistraaióa.
La Revista Blanca SOCIOLOGÍA, CIENCIA Y A R T E

AÑO I V . - NÚMERO 72 Admlnittnción


Barcelona, 15 de mayo de 1926
SEGUNDA ÉPOCA Calle de Ut Oliveras, 30 (Onlnardó)

I .jji l u . a r l o : El Hombre y la Tierra (continuación) : Elíseo Reclus. — Cartas de Miguel Bakú-


nin (Borradores inéditos ; continuación). — Las dos grandes unidades del porvenir : Federico Urales. —
Los grandes problemas del alma humana (III y último) : Abate Viollet y Han Ryner (trad. de Elizalde).
La vida en Parts : Ch. Malato. — La mujer nueva : Federica Montseny. — Efemérides del pueblo : So-
ledad Gustavo — La literatura española : Augusto de Moneada. — Divergencia entre eruditos : M. Nett-
lau — Para el Museo Kropotkine : J. Grave. — £1 Caballero de La Barre, novela histórica (continua-
ción) : Miguel Zevaco (trad. de S. Gustavo). v . , r . t í
EN LAS CONTRACUBIERTAS : «La f/ovela Ideal». — ^uestras reformas. — uLa reacción y la
revolución». — Reminiscencias de una polémica. — Comentarios. — La vida en Londres : V. García.—
Deudores. — Suscripción pro-presos. — Notas administrativas.

EL HOMBRE Y LA TIERRA
ELÍSEO RECLUS
(Continuación)

Según el cuadro etnográfico sumario que re- claramente que los Judíos consideraban al pa-
producen los anales de los Hebreos en el dé- dre de su raza, no como rey de una ciudad
cimo capítulo del Génesis, casi toda la pobla- caldea, sino como un jefe de pastores, errante
ción del litoral sería de procedencia khamítica, con sus rebaños en las soledades de la Cis-
es decir, habría pertenecido a aquella raza mis- Eufrátida. Los pastos que se dicen haber sido
teriosa, distinta de Sem y de Jafet, y que los recorridos por sus abuelos, comienzan inme-
Judíos parece que inventaron sencillamente pa- diatamente al Sud del país de Harán, la tierra
r a clasificar en ella a sus enemigos y hacerla patrimonial donde Abraham había vivido, don-
maldecir en globo. Sin embargo, parece que de su hijo Isaac y su nieto Jacob habían to-
en el conjunto los habitantes de la Siria eran mado mujer. El burgo de Harán, que todavía
del mismo origen que los Hebreos,, y que pue- existe sobre el Nahr-Belik, riachuelo tributario
<le clasificárseles entre los Semitas. Los len- del alto Eufrates, ocupa probablemente el cen-
guajes y los tipos se parecen de Norte a Sud, tro de esta antigua patria de los Semitas he-
y hay motivos para creer que la cuna común braicos.
de la raza se halla poco alejada sobre las El Harán, que rodea al Este la extensa cur-
estribaciones del Turus armenio. De allí par- va del gran río a su salida de las montañas,
tirían durante la sucesión de las edades, en- está situado en la base de las estribaciones
jambres de emigrantes, dejando sus valles de- de los montes de Armenia, allí donde los úl-
masiado estrechos por otras patrias más exten- timos relieves del suelo van a perderse en la
sas, de un lado el país de los ríos, del otro el llanura. Es, pues, un lugar de etapa por ex-
litoral marino. celencia para los habitantes de los altos va-
Una leyenda judía recogida por el Génesis, lles, pero está además sobre la gran vía histó-
dice que Abraham, el antecesor mítico de los rica trazada por la Naturaleza entre los gra-
Hebreos, residió mudho tiempo en el país de dos exteriores de la meseta del Irán y la.*
Harán o Carán. Es verdad que, a consecuen- puertas de Cilicia. Harán se halla colocado «n
cia de una confusión evidente ée tradiciones, el punto de divergencia de dos líneas de co-
el mismo Abraham no se distinguía del «Pa- mercio y de emigración, la principal de lat
dre Orkam» de Ur, en Caldea ; pero todo *• cuales, dirigida hacia el Sudeste, toma el curso
contexto y el conjunto de la narración rela- del Tigris, y por ramificación el del bajo Eu-
tiva a la vida del patriarca hebreo muestra frates, en tanto que la otra, inclinándose ha>
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cía el Sud y el Sudoeste, se destaca del alto d«l cráneo afeitado (391); la nariz sobresalía
Eufrates en su recodo occidental extremo y se notablemente entre dos pómulos prominentes,
prolonga por el reverso interior de las monfa- pareciendo tanto más aguda cuanto que la
ñas de Siria para dirigise al mar Rujo v la barba imberbe y la frente eran muy inclina-
península del Sinaí por el valle del jDidá... das hacia atrás. Sobre las rocas de Ibsambul,
Harán es también un centro estratégico del que refieren la victoria, verdadera o supuesta
más alto valor, y fué muy frecuentemente, so- de Sesostris, los Hititas vencidos son figura-
bre todo durante las guerras perso-romanas, el dos de corta estatura y rechonchos, indicando
lugar del choque de los ejércitos. un pueblo hermano de los Tártaros del Norte
Las condiciones geográficas por cuya causa de Asia (392).
el país de Harán adquirió en la historia un pa- Como quiera que sea, se ignora a conse-
pel de gran importancia, difieren poco de las cuencia de qué acontecimientos se establecie-
que posee al Oeste el espacio cuadrangular ron en esta región aquellas poblaciones no
limitado por el mar y el Eufrates, el Taurus semíticas. A juzgar por algunos detalles de
y el desierto, y cuya ciudad central es en el su traje, la forma de las botas con el pulgar
día la ciudad de Haleb. Si los hombres vivie- la punta y la de los guantes con el pulgar
ran en paz, si ciertos privilegios por su pro- aislado, los Hititas habían hecho una larga
pia manera de ser no suscitaran las guerras estancia en la Capadocia, donde, según Wil-
y la devastación, todas las ventajas se halla- son, todavía se hallan trogloditas del mismo
rían reunidas en esta comarca : los valles de tipo que el de los Hititas de Ibsambul. Las
las estribaciones suficientemente regados, bien habitaciones subterráneas que fueron cavadas
expuestos al sol del mediodía, pueden sumi- hace decenas de miles de años en las colinas
nistrar en abundancia todos los productos úti- cónicas, los taludes y los acantilados de Toba,
les al hombre; en parte alguna son mayores que ocupan una vasta extensión de terreno
las facilidades del comercio por tierra, puesto al Oeste del monte Argeo, se consideran co-
que allí se encuentra el punto de unión, la en- mo obra de los Hititas : a lo menos 3600
crucijada de las vías que irradian hacia el años antes de nuestros días ha de remontar-
Asia, Europa y África. Pero el lugar de paso se la construcción de esos admirables hipo-
necesario para los traficantes era también aquel geos, que forman un laberinto sin fin en el
donde ocurría el encuentro de los ejércitos ene- país de Urgub. Para representar el sentido
migos, y precisamente allí mismo los caminos de las ideas «país» y «rey» (393), el lenguaje
convergentes se unen en un estrecho paso jeroglífico de los Hititas f^ura unas «qui-
donde las multitudes en movimiento han de llas», es decir, el tipo mismo de las vivien-
precipitarse con fuerza como las aguas de un das de esta región.
río empujadas por un canal único. Por lo mis- Desde las altas tierras de la Capadbcia,
mo no ha podido constituirse por largo pe- si es cierto que residieron allí mucho tiempo
ríodo una sociedad tranquila en esta región los Hititas, bajarían hacia el recodo del Eu-
tan favorecida en tantos conceptos. ^ Cuán- frates y el golfo de Cilicia, pero se ext*^-
tas veces se bosquejaron e intentaron vivir derían en todo el vasto rectángulo del Asia
Estados en esta parte del Asia anterior, y Menor, puesto que allí se encuentran por to-
cuántas veces sucumbieron d^pspués de una das partes monumentos hititas con la curiosa
duración breve bajo la formidable presión del inscripción en relieve, todavía indescifrada,
exterior! que se dirige alternativamente de derecha a
En los tiempos protohistóricos referidos por izquierda y de izquierda a derecha. El su-
la leyenda y la historia de esas comarcas, es puesto Sesostris, cuyos estelios, mencionados
decir, hace 3500 años, las proximidades orien- por Herodoto (394), se ven todavía en las
tales de las Puertas Cilicias, el valle del Eu- montañas del Asia Menor helénica, entre Efe-
frates y la Siria, estaban ocupados (X)r los so y Smirna, era un guerrero hitita, y el
Hititas, Héteos o Hetianos, los Khetas de águila de dos cabezas representada sobre las
los Egipcios, nación muy diferente de los Se- rocas de Euyuk era el blasón del pueblo de
mitas, que pueblan en nuestros días la Siria Heth o de sus soberanos ; este símbolo de la
septentrional. Los monumentos egipcios re- ferocidad siempre dispuesta a devorar y a
presentan a los Hititas con rasgos que se destruir, excitó tan vivamente la imaginación
asemejan, según Sayce (390) a los de los Mon- de los caballeros cruzados para la conquista
goles de nuestros d í a s : tenían la piel ama-
rillenta, los ojos negros, lo mismo que la ca-
bellera, que llevaban dispuesta en tres largas (391) Wilson, Palestine Exploratíon Fund.,
trenzas o reducida a un penacho en medio enero de 1884.
(392) Wright, The Empire of the Hittites;
Couder, Heth and Moab, p. 22.
(390) A. H. Sayce, The Hittites. trad. de (393) S. Globus, 23 enero 1902.
J. Ménant. (394) Histoires, lib. H, 106.
LA REVISTA feLANCA

del santo sepulcro, que las dos más p<idero- por debilitarles : la toma de Karkemich puso
sas casas imperiales de Europa tomaron ese término a su existencia nacional. Por la po-
repugnante relieve por modelo de su escudo sición misma que ocupaban inteiTumpieron to-
de armas. do comercio natural entre los Semitas de la
Las ruinas descubiertas al Norte del Halys, Mesopotamia y los de la costa siria : las co-
en Euyuk y en Bojjhazkoi, atestiguan una ci- municaciones no podían tener lugar sino pwr
vilización importante ; son palacios concebi- los penosos caminos del desierto, trazados mu-
dos bajo un vasto plan, que presentan to- cho más al Sud, hacia Tadmor y Damasco.
davía muros de perfil atrevido ; es el santua- También los soberanos de Assur hubieron de
rio tallado en el flanco rocoso de las colinas tener por ambición principal abrir nuevamente
que rodean a Bogha?<koi, y cuyas pareck^ en su provecho la gran vía histórica del alto
ostentan largas comitivas de personajes es- Eufrates (396). Veintiséis siglos antes de nues-
culpidos ; es un templo recientemente exhu- tros días, los Hititas fueron definitivamente
mado por unos exploradores alemanes y al rechazados y sojuzgados : su poder quedó roto
que atribuyen más de 4,000 años. El trabajo para siempre y los fragmentos de la nación
relativamente pulido de los edificios capado- se sometieron o se dispersaron a lo lejos ; ya
cios hace pensar que la fecha de esas cons- anteriormente unos héteos habían ido a bus-
trucciones hititas es posterior a la de las es- car refugio al Sud del país de los Amorreos y
culturas que el mismo pueblo ha dejado en se establecieron en las inmediaciones de He-
Siria. brón. Después entraron en relaciones con los
Los Hititas habían establecido la sede prin- Boni-Lsrael, y, sin duda, bien cambiados por
cipal de su dominio en Siria hacia la época su estancia en la Judea y por su mezcla con
en que los Judíos penetraban en el país de ¡as poblaciones indígenas, se semitizaron cada
Canaán. Según los balanceos de la historia, vez más y tomaron parte con los Hebreos en
la capital, quizá la metrópoli de tribus con- la fundación de Jerusalén.
federadas y de naciones sometidas, cambia- Las inscripciones hititas no han entregado
ba de lugar entre el Eufrates y el Medite- aún el secreto de su raza : las tentativas de in-
rráneo. Una de éstas estuvo situada sobre la terpretación no se consideran todavía como
orilla derecha del gran río, bajo el nombre de habiendo llegado a un resultado cierto; pero,
Karkemich, en uno de los puntos donde se a lo menos, se sabe que en ese lugar privile-
hacía el trayecto más aproximado al mar ; giado donde se ramifica la gran vía del Asia
pero la «fortaleza de Kemich» fué arrasada entre el Oriente y el Occidente, había podido
hace veintiséis siglos, sus restos han desapa- constituirse un gran imperio en la encrucijada
recido bajo las arenas, y todo el territorio de de las naciones, tan dispuesto a extender su
la ciudad ha podido ser adquirido por el pre- acción de un lado sobre los países del Eufra-
cio de una vaca (395). El principal lugar de tes, como del otro sobre las costas de la Siria
paso se ha adelantado algunos kilómetros ha- y los valles interiores que les son paralelos, lo
cia el Norte. Hacia el Sudoeste se fundaron mismo que sobre las comarcas del Asia Me-
otras ciudades importantes, más cerca del nor. Desde el punto de vista estratégico no ha-
mar, en ese adfnirable valle del Oronte (Oron- bía posición más fuerte ; por consecuencia, ha-
tes) que nace en el fondo de la baja Siria, bía de ser atacada con furor por las grandes
entre las dos cadenas paralelas del Líbano y potencias rivales. De ahí esas guerras crueles
del Anti-Líbano ; entre ellas Hamah (Hamath), que dejaron el país tanto tiempo desolado. Se
donde, desde 1812, Burckhardt descubrió sobre necesitaron siglos antes que la Siria septen-
bloques de basalto preciosas inscripciones (lla- trional viese madurar una nueva floración d*
madas primeramente hamáteas, actualmente hombres destinada a nuevas matanzas.
clasificadas entre los monumentos hititas), co- Al sud de las comarcas que fueron el imperio
mo Kadech, cuyas ruinas se buscan en las de los Héteos y que después vieron florecer
inmediaciones de un gran depósito de riego Antioquía, la capital del imperio de los Seleu-
convertido en lago pintoresco ; allí, según cier- cidas, se sucedieron, a lo largo de las monta-
tos autores, hace treinta y dos siglos y medio, ñas limítrofes, puntos vitales donde los movi-
entre los ejércitos egipcios y las fuerzas hititas mientos históricos habían de concentrarse con
se libró la terrible batalla representada sobre una intensidad particular. Estos puntos vitales
el Ramesseum de Tebas y referida por el escri- están indicados de antemano por las brechas
ba Pentaur. que se abren de distancia en distancia a tra-
Después de haber sufrido el empuje de los vés de las cadenas del litoral y que sirven d«
Egipcios, los Hititas, quebrantados ya en su paso a los hombres, a las mercancías y a toda
situación preponderante en Siria, recibieron el la ola de la civilización entre el Eufrates y el
asalto de sus terribles vecinos, los Asirlos, y Mediterráneo.
f\ transcurso de siglos de resistencia acabaron {Continuará)

(395) Saturday Revieux, febrero 26, i88g. (396) Sayce, Patrtarchal Palestine, p. 251.
LA REVISTA BLANCA

Cartas de Miguel Bakunín


Sobre la Alianza Y la Internacional en España en 1872
{Continuación)

Mas para poder comenzar esta práctica de con la dictadura de Marx, se vería conver-
la fraternidad entre nosotros, es preciso des- tida, según evidente aspiración de la cama-
de luego que sepamos elegir y no aceptemos rilla marxista, en un instrumento compla-
individuos que por una u otra razón sean ciente para la realización de proyectos am-
incapaces. N o debemos engañarnos más y biciosos y, f)or consiguiente, contrarios a
para no cometer nuevos errores en la elec- la emancipación real de las masas popula-
ción de hombres muy difíciles, muy raros, res. Pero la Internacional y la Alianza, mien-
acaso imposibles de hallar, preciso es que tras aspiran al mismo objeto final, persi-
adoptemos la ley de la elección por unani- guen al propio tiempo diferentes fines. La
midad. Es evidente que este método hace una llene por misión reunir las masas obre-
el reclutamiento muy difícil y 'a extensión ras, los millones de trabajadores, a través
de la Alianza muy lenta, pero asegura la de las diferencias de naciones y países, a
solidez, la seguridad, el carácter serio—es través de las fronteras de todos los Esta-
decir, las tres condiciones sin las cuales no dos, en un solo cuerpo inmenso y compac-
seria más que una insulsa y peligrosa chan- to ; la otra, la Alianza, tiene por misión dar
za. Además, como no queremos más que una a estas masas una dirección realmente re-
revolución popular, una revolución por y pa- volucionaria. Los programas de una y otra,
ra el pueblo, éste ha de ser exclusivamente sin ser nunca opuestos, son diferentes por
nuestro ejército y sólo tenemos necesidad de el grado mismo de su desarrollo respectivo.
un Estado Mayor que pueda ayudarle a or- El de la Internacional, si se le toma en se-
ganizarse. N o buscaremos, pues, el gran rio, contiene en germen, pero solamente en
námero, sino la buena calidad de los herma- germen, todo el programa de la Alianza. El
nos y la solidez y sinceridad de su alianza prt^rama de la Alianza es la explicación úl-
fraternal. tima del de la Internacional.
Ayudándoles a echar los primeros funda- Si los fundadores de la Internacional hu-
mentos tanto de la Internacional como de biesen dado a esta Asociación enorme una
la Alianza en 7896 (en España), Christophe doctrina política, socialista, filosófica, deter-
(Fanelli) cometió una falta de organización minada y positiva, habrían cometido una
de que sienten ahora los efectos. Confundió muy pequeña asociación, una secta, no el
la Internacional con la Alianza y por esto campo atrincherado del proletariado del mun-
mismo ha provocado a los amigos 3521 (de do entero contra las clases dominantes y
Madrid) a fundar la Internacional con el explotadoras. ¿Qué idea socialista, política
programa de la Alianza. A primera vista ha y filosófica sería hoy capaz de reunir bajo
podido fwrecer esto un triunfo ; en realidad, su bandera los millones de proletarios de
e s una causa de confusión y de mala orga- todos los países? Con una doctrina positiva
nización tanto para una como para otra. se llegaría todo lo más a reunir unos cuan-
La Internacional y la Alianza no son de tos miles. Mazzini había dicho: los intere-
ningún modo enemigas como quisiera ha- ses dividen, las ideas unen. Es perfecta-
cer creer a todo el mundo la sinagoga mar- mente exacto que los intereses dividen a los
xista de Londres. Al contrario, la Alianza burgueses, pero no es verdad que las ideas
e s el complemento necesario de la Interna- los unan mucho. En cuanto al proletariado,
cional, sin el cual ésta, transformada en ¡os intereses o más bien el interés único del
una especie de Estado internacional, mons- [)an y de la emancipación, interés idéntico
truoso, con un gobierno muy autoritario, en todos los países y en todos los grados
LA REVISTA 6LANCA

d e civilización y desenvolvimiento intelec- más en el cielo. Las masas proletarias r.o


tual y moral, es solamente capaz de unirle son, pues, realmente religiosas, pero se ima-
en una masa compacta. Las ideas, como ta- ginan serlo y el ateísmo explicitamente for-
les ideas, es decir, en el sentido de su des- mulado asusta su imaginación. Igual puede
arrollo teórico, debemos reconocer que, sal- afirmarse de las ideas políticas y sociales
vo en contados momentos de la Historia, [el manuscrito dice : socialistas] reacciona-
en que las masas arrebatadas por la ebulli- rias que dominan todavía en la imaginación
ción de las pasiones revolucionarias se al- popular. El proletariado detesta por i-istin-
zaron hasta ellas, en la vida de cada día, to la autoridad y el Estado en todas sus
bajo el peso de las privaciones, del trabajo manifestaciones—pero atacad la Iglesia y
forzado y de los cuidados cotidianos que las el Estado, no os comprenderá y tal vez se
aplastan', las ideas, repito, son absoluta- alce contra vosotros— ; por rutina, se atiene
mente indiferentes para las masas, cuando a ideas que son contrarias a sus propios ins-
no despiertan su hostilidad. No se les debe tintos. El pueblo tiene la costumbre de la
hacer un reproche por e l l o : están mante- autoridad, sea de la Iglesia, sea del Estado,
nidas en una crasa ignorancia, cultivada autoridad de la que siempre es víctima, i)eto
sistemáticamente por todos los gobiernos en que él ama, como en muchos matrimonios
provecho de las clases privilegiadas. S e la mujer ama los golpes que le prodiga su
sienten a g o t a d a s por un trabajo embrute- m a r i d o ; es una costumbre de esclavo, y,
cedor y por el hambre—y yo pienso que esta desgraciadamente, las masas conservan to-
indiferencia profunda que ellas muestran davía muchos vestigios de esta costumbre
hoy por las ideas t a n t o políticas como filo- deplorable. P a r a acabar con esto, no hay
sóficas y su preocupación exclusiva de lo más que un solo medio : la revolución social,
que los idealistas burgueses, con su vientre el verdadero desencadenamiento d e las mn-
siempre lleno y su cuerpo amorosamente sas. Estas comprenderán entonces todas las
cuidado, llaman los viles intereses inatena- ideas cuyos gérmenes maduran en sus ins-
les—yo pienso, repito, que esta indiferencia tintos, y abrazarán al fin, como la expresión
y esta preocupación hoy dominantes en las fiel de sus propias aspiraciones, todo el pro-
masas, lejos de poder serle reprochadas, de- g r a m a de la Alianza a la Internacional, y
ben considerarse al contrario como prueba la Internacional no contará ya en su seno,
d e su instinto justo y d e su buen sentido na- en toda Europa, más que dos o tres mil
tural. Porque, en efecto, la emancipación miembros. Serán, es verdad, miembros se-
material o económica es la base firme, la lectos, los más inteligentes, enérgicos y sin-
base única y primordial de todas las demás ceros revolucionarios socialistas de Europa.
emancipaciones. Pero, ^:qué son tres mil hombres ante el p o -
der unido de las clases ricas y del E s t a d o ,
El gran mérito de los fundadores de la
de todos los Estados? Una absoluta impo-
Internacional y del Congreso de Ginebra
tencia. Esta coalición formidable de la reac-
(septiembre 1866) fué haber comprendido y
ción y de la explotación no puede ser rota
haber hecho la base d e nuestra Asociación.
más que por el poder organizado de las ma-
Si se hubiese puesto en este p r o g r a m a el
sas, de todos los millones de proletarios—y
ateísmo, eí materialismo, ciertamente se ha-
ciertamente estos millones no aceptarán hoy
bría excluido de la Internacional a millones
el p r o g r a m a socialista y filosófico de la
de trabajadores muy serios, es decir, muy
.Alianza.
a g o t a d o s , muy miserables. No es que el
pueblo sea realmente religioso; compruebo No aceptarán tampoco el p r o g r a m a mar-
al contrario con satisfacción que lo es cada xista, que, a más de su carácter científico
día menos en todos los países ; lo que llama y abstracto, ofrece aún el terrible inconve-
o cree ser su religión, es de un lado el pro- niente d e aspirar a la fundación de nuevos
ducto de una tradición maquinal y rutinaria, Estados populares, es decir, nuevas prisio-
una mala costumbre de su espíritu colecti- nes y nuevos tutores para el proletariado,
v o ; más aun, es una protesta instintiva, t a n t o m á s opresivos cuanto que obrarán en
enérgica, exclusivamente práctica contra las nombre de la voluntad soberana d d pueblo.
estrecheces y miserias de su existencia ac- Este p r o g r a m a del Comunismo autorita-
tual. Que la revolución s o d a l le abra un rio, esta idea d e la emancipación de las m a -
v a s t o horizonte sobre la tierra y no pensará sas y de la organización de la justicia y d e
lO LA REVISTA BLANCA

la igualdad por el Estado, parece ser jxx;o despierto que sea y por imbuido que esté de
m á s o menos aceptada hoy por los ingleses, prejuicios políticos y religiosos, que n o pue-
por los americanos, por los alemanes sobre da, que n o deba comprenderlo y aceptarlo
todo porque ella lisonjea mucho sus aspi- con la mayor pasión. Todo proletario, a me-
raciones pangermanistas. Por el contrario, nos que no sea uno de esos obreros-burgue-
es enérgicamente rechazada por el instinto ses que a todo trance quieren elevarse sobre
revolucionario de los pueblos latinos, france- la masa, sea por su trabajo, sea por la po-
ses, belgas, españoles, italianos, como tam- lítica, para convertirse a su vez en domi-
bién fjor todos los pueblos eslavos, que pa- nador y explotador, todo proletario serio,
recen haber encontrado en el hecho revolu- repito, debe maldecir las condiciones de su
cionario de la Commune de París su ban- existencia y debe aspirar a su emancipación.
dera común... ¿ Q u é hacer entonces? ¿ E s t a - Debe odiar a los explotadores y a los opre-
blecer dos Internacionales, una Germánica sores ; si no manifiesta aquella aspiración
y otra Latino-Eslava? E s t o sería una g r a n y este odio, es que se cree impotente para
desgracia y un triunfo cierto para los bur- realizar la una y satisfacer el otro. Ense-
gueses de todas las razas y de todos los ñadle que, .solidarizándose con todos sus
paises. E s t o sería la desorganización del comf>añeros de escla>'itud y miseria, puede
proletariado, ¡a introducción de la g u e r r a adquirir un g r a n poder, y él se lanzará con
civil en su seno, todo en provecho de la bur- pasión a esta lucha económica que la Inter-
g-uesia. ¿ Hay posibilidad de conciliar el pro- nacional tiene precisamente por misión úni-
g r a m a marxista con el nuestro? No, porque ca organizar. V, "n efecto, según sus es-
ellos se excluyen. La conciliación es, pues, tatutos generales, a nadie pregomta cuál es
imposible. ¿ S e r á preciso para la obra d e la su religión y su política, y sólo demanda
paz y p a r a salvar la unidad de la Interna- a cada cual lo s i g u i e n t e : ¿Quiere compro-
cional, sacrificar uno de estos p r c ^ r a m a s meterse a observar en todas sus consecuen-
al o t r o ? Y como son los alemanes los que cias la solidaridad de la lacha económica de
tienden a la dominación, no los latinos ni los trabajadores contra sus explotadores?
los eslavos, ¿ h a b r á que sufrir el y u g o de Si dice que si, queda hecho miembro de la
las ideas germánicas, un y u g o que n o p o - Internacional, que, lo repito, no tiene o t r a
.dría tener otro resultado que la caducidad misión que la de organizar esta lucha, fe-
y la servidumbre de las razas latina y es- deralizando y solidarizando, a través de las
lava, o bien una g u e r r a de razas terrible? diferencias de oficios y las fronteras d e los
Basta enunciar la p r e g u n t a , para que la E s t a d o s , las cajas de resistencia y las huel-
contestemos en sentido ccimpletamente nega- gas.
tivo. 1 al eS el lado serio, positivo, el único ver-
Así, pues, ni conciliación, porque es im- daderamente obligatorio d e la Internacio-
posible, ni sumisión, f)orque es irritante y nal ; todo lo demás, todas e.'ias cuestiones
m o r t a l ; ni división, [wrque es preciso sal- de la organización social y política del por-
var la unidad de la Internacional, condición venir que se discuten en sus Congresos, ta-
suprema del triunfo del proletariado en su les como la instrucción integral, la abolición
lucha contra la burguesía. ¿ Q u é hacer en- de los Estados o la emancipación del prole-
tonces? H a y que buscar esta unidad donde tariado por el Estado, la emancipación de
se halla y no donde no puede encontrarse. la mujer, la propiedad colectiva, la aboli-
H a y que buscarla n o en las teorías políticas ción del derecho de herencia, el ateísmo, el
o filosóficas, sino en las aspiraciones soli- materialismo o el deísmo — todo esto cons-
d a r í a s del proletariado de todos los paises, tituye sin duda temas muy interesantes y su
en la emancipación material o económica, discusión es muy útil p a r a el desenvolvi-
sobre el terreno de la lucha económica, prác- miento intelectual y moral del proletaria-
tica, diaria, del trabajo explotado por el ca- do,—f)ero ningTÍn Congreso puede resolver-
pital. los de una manera absoluta, ni tampoco pue-
N u n c a m e c a n s a r é de repetirlo : h e aquí d e imponer s u s resoluciones como artículos
el objeto, el único objeto de la organización de un p r o g r a m a obligatorio p a r a las seccio-
y el p r o g r a m a único de la Internacional. nes o para los individuos ; n o pueden, ni d e -
E s t e p r o g r a m a es positivo, talmente posi- ben hacerlo, porque, si lo hicieran, procla-
tivo y simple que no hay proletario por poco marían verdades absolutas, lo cual es u a
LA REVISTA bLANCA II

contrasentido e impondrían por el voto ar- revolución. En segundo lugar, da al prole-


tificial de una mayoría ficticia y necesaria- tariado, por la práctica de la acción y de la
mente variable una verdad oficial, cosa lucha colectivas, el sentimiento y la idea de
monstruosa. La organización de la lucha in- su fuerza ; una etlucación y una instrucción
ternacional, económica, práctica, diaria del socialistas no vertidas sobre él en pequeñas
trabajo contra el capital : tal t s el solo ob- dosis desde lo alto, sino desarrolladas am-
jeto explícito, la única ley ohliíratoria, su- plia y espontáneamente en el seno mismo
prema de la Internacional. Quit-n no quiera de las masas, iluminadas por la pasión y
someterse a todas las consecuencias prácti- por el pensamiento colectivos ; fortalece en
cas de la solidaridad en esta lucha, debe sa- él, por una práctica diaria, la idea de la
lir o ser expulsado de la Internacional. Pero justicia, de la igualdad y de la libertad po-
quien las acepta y las observa, es miembro de pular, incompatible con la autoridad de toda
ella por derecho propio. Esta solidaridad es clase de doctores y tutores farisaicos. He
por completo indejiendiente de las distmtas aquí, pues, lo que hace nuestra grande aso-
corrientes políticas y filosóficas seguidas i)or ciación : prepara el terreno para la revolu-
las masas obreras en los diferentes países. ción internacional y social.
Si los obreros de ."Memania, por ejemplo, es- Sobre este terreno tan amplio, todas las
tán en huelga, si luchan contra los burgue- ideas, todas las doctrinas deben tener la
ses explotadores, no iréis a preguntarles si plena libertad de producirse : las teorías au-
creen o no creen en Dios, si están a favor toritarias de Marx, como nuestras teorías
o en contra del Estado, sino que les ayuda- anárquicas, con tal que ninguna tenga la
réis en la medida de vuestras fuerzas por- loca y odiosa pretensión de imponerse como
que son trabajadores sublevados contra verdad oficial, ni perturbe en lo más míni-
quienes les explotan. Que los obreros ale- mo esta solidaridad práctica del proletariado
manes hagan lo mismo por vosotros, sin de los diferentes países en la lucha econó-
preguntaros vuestro credo político o religio- mica ; esto es lo que nosotros, hombres de
so, y la unidad de la Internacional quedará la Alianza, hemos siempre reclamado y to-
establecida, porque ella está fundada única- davía reclamamos hoy, contra las preten-
mente .sobre la solidaridad económica—no siones autoritarias, oficiales, dictatoriales
política ni filosófica—de los trabajadores de del Consejo General de Londres cada vez
todos los países. más dominado por la camarilla marxista.
A los que me observen que disminuyo la Sobreí este terreno de la Internacional,
importancia de la Internacional, limitando con nuestro p r o g r a m a revolucionario explí-
su p r o g r a m a obligatorio y su objeto a la or- cito, organizamos la revolución. No impo-
ganización de Ta lucha exclusivamente eco- nemos nuestro p r o g r a m a a nadie, pero lo
nómica, contestaré que si se intenta intro- propagamos libremente , seguros de que es
ducir en ella una doctrina política, socialista el único que puede realizar la completa eman-
o filosófica uniforme y obligatoria para to- cipación, t a n t o económica como ¡)olít¡ca >
dos, se la destruye, se la mata. Porque les social, del proletariado. Además, como sa-
desafío a formular una doctrina explícita bemos que la organización del poder popu-
cualquiera que pueda reunir bajo su bandera lar no puede hacerse por la propaganda teó-
millones, ¿ q u é d i g o ? , solamente decenas de rica solamente, sino que reclama la alianza
miles de trabajadores. Y a menos de impo- y organización de los caracteres y volunta-
ner las creencias de una secta a todas las des revolucionarias constituidos en una es-
demás, se llegará a la creación de una mul- pecie de Estado mayor revolucionario, he-
titud de sectas, es decir, a la organización mos formado en el seno mismo de la Inter-
de una verdadera anarquía en el seno del nacional nuestra Alianza secreta. La confe-
proletariado para el mayor triunfo de las rencia de I^ondres (septiembre 1871), pre-
clases explotadoras... parada y dirigida por Marx, ha fulminado
¿ Y creéis que seria poca cosa la solidari- un anatema contra las sociedades secretas.
zación de las masas en la lucha económica? Es un a n a t e m a hipócrita. Los marxistas sa-
E s t a solidaridad produce ya a esta hora re- ben tan bien como nosotros que la Interna-
sultados inmensos. Desde luego abre un cional pública, la Internacional propiamente
abismo entre la burguesía y el proletariado, dicha es excelente sin duda para agitar, para
y por esto mismo lleva al proletariado a la revolucionar las masas ; pero que por si s o -
13 LA REVISTA BLANCA

la es incapaz de organizar el poder popular y los recuerdos comunes de 1848-49 lo que


—última instancia en todas las luchas so- les unía. Otros, en apariencia amigos de
ciales—^y que, f)or esto, es necesaria una Marx, estaban, sin embargo, muy separa-
organización secreta. Pero como ellos si- dos de él o le eran hostiles ; tales Lassalle,
guen unos principios y persiguen un objeto J. Ph. Becker, M. Hess.
directamente opuestos a los nuestros, quie- Pero si Bakounine se equivocó sobre e s -
ren en la Internacional una sociedad secreta tos hechos poco aclarados en su tiempo, es-
opuesta a la nuestra y cuya dirección quede tuvo en lo firme al apreciar el espíritu de la
únicamente en sus manos. Esta sociedad acción de Marx. Precisamente en enero de
existe desde 1847 y sobre todo desde 1848 : 1926 se ha publicado en Rusia el facsímil de
es la de los Comunistas alemanes, fundada un documento muy curioso : el acta de cons-
por Marx y Engels, que no ha cesado nunca titución de la Sociedad universal de comu-
de ejercer su propaganda oculta en la In- nistas revolucionarios, redactada en francés
ternacional. y firmada por / . Vidil y Adam (dos blan-
quistas de la proscripción francesa en Lon-
(Aquí el ntanuscriío se interrumpe, pero dres) ; August Wilhch, Karl Marx, F. En-
el asunto abordado hacia su fin se continúa gels (de la sociedad secreta de los comunis-
en el fragmento II que se leerá después.) tas alemanes) y G. Julián Hamey (cartista
socialista inglés, amigo de Marx). Este do-
NOTA.—En la última parle de este bos- cumento es d€ 1850 y su primer artículo di-
quejo de carta, como en el que seguirá, ve- ce : o El objeto de la asociación es la cadu-
mos a Bakounine convencido de que la an- cidad de todas las clases privilegiadas, que
tigua sociedad secreta de los Comunistas serán puestas bajo la dictadura del proleta-
alemanes, Bund der Kommunisten, existia riado, manteniendo la revolución en perma-
aún en tiempos de la Internacional. Estaba nencia hasta la realización del comunismo,
mal informado, como igualmente lo estuvo que debe ser la última forma de constitución
Marx respecto a la Alianza de Bakounine. de la familia humana.»
Pudo éste conocer la sociedad alemana a He aquí la humanidad condenada al co-
fines de 1847 en Bruselas y sobre todo en munismo eterno, su última forma de cons-
agosto de 1848 en Berlín; Marx, a quien titución... por Marx aliado a los blanquistas
encontró entonces, le habló d e ella y le dijo en 1850, como luego en 1872, en el tiempo
que estaba enteramente bajo su influencia. de las cartas de Bakounine, fué de nuevo el
Vinieron luego la prisión y el destierro de aliado de los blanquistas en el Consejo Ge-
Bakounine, 1849 a 1861, y asi no pudo ser neral de la Internacional.
testigo de múltiples detalles publicados so- M. N .
bre esta sociedad, ya disuelta a principios
de 1850. Ignoró igualmente la corresponden-
cia intima de Marx, Engels, Lassalle y otros,
publicada ahora en gran parte, y que mues-
La vida del hombre seria intolerable si
tra el aislamiento de Marx en 1850 y aun
después; sólo tenía contados amigos y co- le revelasen lo que ha de sucederle. Al des-
laboradores y no pensaba ya en la sociedad cubrir los males futuros le harían podecer
comunista secreta, pero llamaba Die Partei por anticipado y no podría gozar las felici-
(el partido) a los que coincidían con él. Es- dades presentes si no desconociera su pró-
tos iKxnbres se agruparon en torno suyo en
ximo fin. La igfiorancia es condición in-
el Consejo General, entre ellos Eccarins,
Pfaender, Lessner, Lochuer; otros como dispensable para la dicha de los hombres y
W . LieWinecht, Dr. Kugelmann, estaban li- es preciso reconocer que solemos tenerla
g^ados con él en Alemania ; otros, como W e - completa. Ignoramos casi todo lo nuestro y
ydemeyer, Sorgie, en América ; aun puede ci- todo lo de los otros ; nuestra ignorancia nos
tarse a Borchkeim en Londres, a Schily en
permite vivir tranquilamente; la mentira
París, etc. Pero nada prueba que estuvieran
lig^ados por ti lazo de una sociedad secreta ; nos procura la felicidad.
era el prestigio y la personalidad de Marx ANATOLE FRANGE
LA REVISTA BLANCA 13

Los escritores de izquierda dentro del cir- |)or ahora, .le la marcha «le los hombres ha-
culo intelectual y literario que |)odcmos lla- cia mejores estados de alma y de cuerpo.
mar burtrués (se lo |K>demos llamar porque Para Mr. Wells, la uni<lad moral de la raza
no acaba de ser socialisti), discuten, actual- huiuana, no sólo es justa, sino que, además,
mente, las teorías que el célebre y universal es inevitable ; pn'o al mismo tiempo que se-
escritor infries H. G. Wells h;i expuesto en ñala esa inevitabilida<l y aquella justicia,
su hermosa obra «Esquema de la Historia». rehusa indicar los medios de que hemos de
H. i;. Wells sostiene, en su discutido e valemos los infelices moi tales para no tener
interesante libro, que los nacionalismos y las enemigos entre nuestros semejantes. Se ve
patrias desaparecerán para dar lugar a la que el ilustre escritor inglés no es un hombre
lormación de una patria universal y de un de acción en el sentido de" dar a la causa
hombre quo s o í t c u l r á ideas universales, que uno defiende algo más que literatura.
también. \ ' ello estaría perfectamente' bien si los
P a r a producir tal resultado o para que la hombres no necesitaran de otros medios pa-
idea de patria y de nación desaparezca y ra escalar las alturas morales por haber pa-
con ellas las puerras, la historia, según si'.do de la tragedia hosca, cual es el reina-
Wells, no ha de estar escrita por los autores do de la fuerza que aun padece el habitante
«le un país determinado con el propósito de de la tierra, a la comedia plácida, cual puede
presentarlo más grande y heroico que otros, ser la vida de' otro tiempo.
sino que b^n de escribirla hombres que no Naturalmente que el reinado de la fuerza
tengan ideas particulares ni locales en cuan- \ a desapareciendo v con ella la tragedia
to a la superficie de la tierra ni en cuanto social que hace necesarios recursos más tan-
a las razas humanas ; y dando preferencia, gibles y convincentes que la literatura ;
t n la narración de sucesos, a los héroes del jiero conviene continuar dando a nuestros
trabajo y de la ciencia sobre los de las gue- iiicales y al mejoramiento de1 mundo, parte
rras y l:is liríMiias, que son los que, preci- de nuestra vida v de nuestra sangre, por-
samente, representan el atraso moral de la que las injusticias que están representadas
esjjecie. en los Poderes v en los privilegios, ampara-
¿Se producirá esa unidad moral de la raza dores de todos ios Icícalismos y de todos los
humana que \\'ells vislumbra v defiende en (xüos de patria v de clase, se reirían de nues-
su o b r a ? t ' o s libros v de nuestras cuartillas.
Para nosotros es indudable, pero el autor Para nosotros no sólo es indudable que
de «Esquema de la Historia» no señala cla- las razas que pueblan la tierra tienden a uni-
ramente los procedimientos «¡ue hay que se- ficarse y a solidarizarse, sino que, además,
guir para legrarlo, a no reducirlos a la li- van constituvendo, tiem|K? mediante, la uni-
teratura humanista. dad fisiológica. La faciTuIad de las comuni-
Wells no presenta más factores que la caciones, la libertad en las relaciones sexua-
evolución simple que puede f^alir de las lec- les, la desaparición de los prejuicios de raza,
turas y ello supone tener del mundo un con- las ideas universales sobre la vida y los de-
cepto fatalista y creer que los hombres es- rechos del hombre, cx>nstituirán, no importa
tán dotados de una predisjxjsicicin a los gran- ;.-uando, un tipo único terráqueo.
des destinos, lo cual es impropio de (|uien Porque las razas humanas son un produc-
arroja tanta luz, con sus obras, sobre nues- to local como las ideas. Constituyen la for-
t i a pobre humanidad. mación de un tipo que vive siempre en un
Nosotros opinamos que el esfuerzo y el mismo sitio. \'ive el individuo en un mismo
sacrificio personal no se pueden descartar, sitio siempre, sometido al mismo clima y al
M LA REVISTA BLANCA

mismo trato, porque al otro lado de lo que de un esfuerzo, de una voluntad y de un sa-
estima su casíi, su tierra, su patria, está el crificio que el hombre pone en sus empresas
etiemifjo, que habla de diferente manera, y aspiraciones y que es el único animal de
que como extianjero le trata y que contra la tierra que las pone.
él está armado. De lo que podemos deducir que no con-
Cuando se establezca el idioma universal, viene entregarnos demasiado confiados a la
que se establecerá ; cuando desaparezcan las obra fatal, esf>ontánea e inevitable de la Na-
patrias metidas entre dos ríos o entre dos turaleza, a lo menos mientras entre los hom-
cordilleras de montañas, que desaparece- bres haya quien mande y quien obedezca y
rán ; cuando los hombres tengan de la vida quien tenga mucho y quien nada tenga. Esto
y del derecho un concepto ig'ual para todos es, mientras haya una fuerza contraria a 'a
y puedan ir libres y desarmados de un punto fuerza espontánea de la evolución. Porque
a o t r o de la tierra con la misma facilidad los que mandan y los que tengan, por este
y rapidez con que ahora nos trasladamos a atavismo que se puede justificar, en último
los pueblos vecinos del en que vivimos ; término, con el atraso del hombre, atraso
cuando las criaturas h u m a n a s habiten sin (jue no seria más que una consecuencia del
distinción de color ni de clase todas las la- atraso de la tierra, querrán mantener sus
titudes de la Tierra, se irá formando el tipo privilegios con argumentos contra los cuales
único del hombre terráqueo de que antes puede poco la literatura, la emoción y el de-
hemos hablado. jar hacer al destino.
(¡Pero basta la acción del tiemjx» y de la Claro qur; hay que contar y cx)n ello con-
literatura para realizar obra tan digna de un tamos los que queremos establecer una so-
ser que se fístima el mf-jor de los seres ? ciedad de hombres libres e iguales, con la
Nosotros creemos, que, hoy f)or hoy, no predisjxisicióri que nuestro bello género hu-
bastan los j)rocedimientos que señala Wells m a n o tiene a dejarse convencer por el sen-
V que son los que él utiliza para hacer de la timiento de lo bello y de lo justo ; pero mien-
tierra la patria de todos y para unirlos a t r a s exista una fuerza donde puedan am-
todos en el respeto y en la paz mutuos. Es pararse privilegios y sinrazones, la literatu-
como si dijéramos a un individuo : «Sé bue- ra y la razón no bastarán a descencadenar
no», pero sin facilitarle elementos sociales a la humanidad de los hierros morales y ma-
p a r a poderlo ser. teriales que la sujetan.
La transformación y la evolución infinitas Nosotros y con nosotros cuantos como
de la tierra, siempre en sentido de ofrecer al nosotros piensan, somos los menos amigos
hombre mejor estancia en ella, puede tener del triunfo de la idea por la fuerza, porque
cx»mo consecuencia la evolución infinita del entendemos que mientras haya fuerza n o
hombre, siempre en sentido d e ofrecerse, habrá libertad ; mas no dejamos de recono-
a sí mismo, mejor trato moral y material ; ce! que, desgraciadamente, los privilegiados
p e r o no conviene entregarnos demasiado injustamente, y todo privilegio es ya injus-
confiados ni demasiado pronto a este des- ticia, no están aún preparados para avenir-
tino más o menos fatal de la Naturaleza. se a m á s razones que las letras de molde
P o r de pronto, tendríamos el d a t o importan- que algunos desconocen y otros no entien-
te de que la acción puramente evolutiva de den por ceguera o conveniencia.
la tierra, sólo se ejercería sobre una sola Asi, pues, la igualdad moral del hombre,
especie animal y no, como parece It^jico, la fraternidad de todas las criaturas que' pue-
sobre todas las especies que pueblan nuestro blan la tierra, n o podrá dejarse a la emo-
planeta habitación. ción literaria únicamente, con ser la cultura
¿A qué se debería la diferencia? ¿A qué moral de g r a n importancia, porque aquella
se debería ese mejor t r a t o que la N a t u r a - fraternidad y aquella unidad no se podrán
leza g u a r d a r í a para con el hombre si tuvie- establecer mientras haya en el mundo inte-
r a , como parece fuera de duda, ciegas sus reses opuestos y mientras haya quienes
fuerzas? Se debería, únicamente, a que si crean que han de trabajar [>or los demás
son ciegas las fuerzas de la Naturaleza, no o bien que los demás han de trabajar por
lo son las del hombre, ya que con su inte- ellos.
ligencia, guia, encauza y aprovecha las ener- He aquí el aspecto del problema que el
g í a s naturales. Lo cual supone la existencia genial autor de «Esquema de la Historia»
LA REVISTA BLANCA >5

descuida, quizá porque, en su pafs se estima do mejorar a los individuos sangre y sacri-
que la evolución puede funcionar libremente, íkio ; (|ue no vea que al par que las perso-
estando los hombres en completa desipunl- nas ha de modificarse el medio, no llegará
dad de condiciones ante la vida. P o r acá las a la entraña del asunto, seguramente por-
cosas ocurren de otra suerte y hasta supo- ([ue la suya se quedará sobre la escritura.
nemos que por allá también, aunque fun- Además, no es propio de hombres guías,
cionen un poco más aderezadas que aquí. substraerse ni g u a r d a r s e a las luchas del
mundo. Si tal cosa hicieran los colosos del
pensamiento, ¿qué papel nos quedaría a los
pobres de espíritu?
Aparte lo expuesto, no basta querer la l'or otra parte, si regateamos esfuerzo
unidad moral desde el punto de vista litera- moral al mundo mejor que hemos concebido,
rio para conseguirla : hace falta, además, no haremos otra cosa que regatear la rique-
la unidad ideal. za que poseemos cuantos escribimos, con
En algunos núcleos socialistas se habla de más o menos sinceridad, lo que pensamos
hi idea única como medio de combate ; pero y lo que sentimos. E s una riqueza que nos
de lo que aquí hemos de tratar es de la idea legaron nuestros antepasados, en mayor
única en relación con la patria única. cantidad en unos que en otros, como se le-
La idea única, en nuestra mente, no con- gan las riquezas materiales.
siste en que todos los hombres piensen y La juventud es la época de las generosi-
obren de' igual manera, sino en que piensen dades, pero la juventud moral, como la
de la misma forma en el ejercicio de la li- física, es m á s larga en unos q u e en otros
bertad de cada uno ; en que todo el mundo por herencia y hasta hay quien es generoso
tenga igual libertad e igual derecho para y entusiasta mientras tiene uso d e razón.
practicar la vida, o, mejor, para gastar su Y lo mismo q u e al hombre, les pasa a los
\i<la. árboles, a las plantas. Los hay que ofrecen
Asi, por ejemplo, la idc:i única consistirá más tiempo su fruto, su verdor, sus perfu-
en tener de la libertad igual concepto para mes, sus colores, que es juventud.
uno que para los demás, pero no igual prác- Si por cierta picardía de la vida escamo-
tica, porque la práctica ha de salir del tem- teamos esfuerzo y sacrificio a la causa que
peramento y el concepto de la idea. decimos defender, resulta que nosotros mis-
La idea única y que con ser única es infi- mos nos quitamos el derecho d e poder d e -
nita, nadie hi representa mejor que las pa- cir a los que viven de las injusticias huma-
Ifbras de Rabelais : «Haz lo que quieras.» r.as, que no substraigan esfuerzos de cual-
La variedad, única es la unidad infinita del quier orden q u e sean, a la justicia de los
temperamento y del sentimiento humano. hombres. Nosotros tampoco se los daríamos
Las dos unidades del porvenir serán : La todos si creyéramos cumplir con nuestro de-
unidad de patria ; la Tierra. La unidad del ber de escritores con .sentimiento y pensa-
p e n s a m i e n t o ; la Libertad. rriiento, si nos g u a r d á r a m o s la libertad y el
La Tierra para todos y para todos, tam- bienestar personal t r a s la evolución pura en
bién, la libertad. un período d e la historia en que aquella evo-
La unidad moral h a d e existir en lo que lución no es jx)sible y no lo será en tanto
se refiere a las luchas y a los odios de pa- en el mundo no se hayan establecido las dos
tria, pero también en las luchas y en los in- u n i d a d e s : Toda la Tierra para todos los
tereses sociales, que si el hombre ha oe ser hombres y toda la Libertad para todos los
hermano del hombre, no basta que la Tierra hombres también, que la unidad moral n o
sea su patria ; ha de ser, además, su pa- puede desligarse de la unidad material.
trimonio, sin distinción de razas, ni de cla-
ses, que n o h a de haberlas. FEDERICO URALES
Y unidad moral que n o se fundamente en
aquellas dos unidades, e s engañosa, ya que
no un engaño.
Es imposible esclavizar a un pueblo cuan-
Y hombre o bien escritor que sólo se pre-
do éste ha tomado la firme resolución de ser
ocupe del aspecto moral, emotivo y literario
libre. — Miss WRIGHT.
del problema ; q u e no ponga en el empeño
i6 LA REVISTA BLANCA

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III Y II.TIMO

REPLICA DEL SEÑOR ABATE VIOLI.ET ber : que cuando se tr.i'a de expresar a Dios,
jamás las palabras pueden responder a la r<'a-
Señoras, señores : lidail, porque Dios es la realidad infinita y
Lamento la conclusión df mi honorable ron- nosotros estamos en el infinito. Por consiguien-
tradictor, la cual tiende a declarar que un hom- te, cuando empleamos a projji'isito de la Trini-
bre que cree en Dios, y especialmente un dad la ))alabra «personasn, constatann>s sim-
católico, es un hombre de moralidad inferior. plemente que nuestro pobre lenguaje humano
Estimo que cuando uno se esfuerza con todas ni) tiene de mejores, pero ello no quiere decir
sus potencias en buscar una solución al |)ro- que la Trinidad contradiga un re>ul;ado de las
blema angustioso de la existencia del mundo, ciencias matemáticas. He aquí lo que San
de la justicia \ de la consciencia, no hace obra .Agustín ha querido decir, y no v<-o que las
pequeña ni miserable. Las disposiciones de es- en.-^'ñanzas de ia Iglesia ni<]ezcan ser tratadas
píritu (le mi honroso contradicíor no consis- con semejante s<-veridad, debería decir, tun s<'-
ten en buscar con respeto las grandes criusris mejante ligereza. <¿ue me dis])ense el señor
de la vida religiosa en el mundo, sino a la Han K>ner. Reducir la enseñanza relativa a
hipótesis «Dios», para llegar a una pobre y la Trinidad a una contradicción matemática,
simple negación, lo que, confesadlo, es una es una tontería. La Iglesia emplea la palabra
manera muy cóiiioda de pasar por encima de irires» y la palabra «Lno» porqu<- no puede
estos problemas. líespués de haber oído al se- encontrar otra palabra para e.xplicar la riqueza
ñor Han Ryner, os lo pregunto a todos : ¿Te- de vida del Dios vivo. En el curso de mi exi)ü-
néis en el espíritu un poco más de luz, aunque sición me he aplicado a colocar a Dios encima
«ea muv poca cosa? Han Ryner no imagina, de nuestra humanidad, de nuestra ra/ón \ de
según pienso, que, aunque católico practicante, nuestra sabiduría. Mi honorable contradictor
he reflexionado también largamente sobre las se ha aplicado a rebajarlo mezclándolo a todas
cuestiones que él nos ha presentado. He retle- las disputas de la humanidad. Haciéndolo no
xionado tal vez un poco más asiiluamente que ha hecho adelantar un paso al problema que
él sobre la cuestión de la Trinidad. Pero no tratamos de resolver, pues ha confundido el
me he hipnotizado sobre un problema matemá- problema de Dios con el de las reJigiones. Si
tico. He mirado a la Trinidad con mi alma el .señor Han Ryner consiente en ello, podre-
religiosa. Cuando la Iglesia me ha dicho : «Dios mos un día discutir el valor de las religiones,
es creador del mundo y nada ha píxlido ser pero hoy, para responder a las difirullades le-
creado sin un Dios omniprtente», no he en- xantadas, me será suficiente relevar algunos
contrado nada de esto ni absurdo ni loco. errores relativos a la religión judía. Es ver-
Cuando la Iglesia ha añadido que este Dios dad que el pueblo judío pone a cargo de Dios
creador del mundo quería la salud de los hom- todos los crímenes y todas las abominaciones
bres, incluso de los mismos pecadores, porque
posibles. A las citaciones de Han Ryner po-
su amor es un amor sin arre[)entimiento, y que,
dría añadir mucíias más. Podría mostraros
por consiguiente, el Dios creador era al mismo
al Dios de los judíos mandando matar a to-
tiempo el Dios Salvador, no he encontrado que
«lio fuese contrario a mi ideal religioso. Cuan- dos los hombres y mujeres de una ciudad ene-
do la Iglesia añade que después de haber creí- miga, de no dejar en ella ningún alma vi-
do en un Dios todopoderoso y creador, en el viente. Son numerosos los casos en la Biblia
Dios salvador y redentor que me curará de mis que se cargan en cuenta a Dios muchos crí-
pecados, me es preciso creer en el Dios luz de menes. Podría igualmente en la historia del
mi consciencia, v fuente de mi fe y de mi cristianismo y del catolicismo encontrar for-
amor, no observo que me haga creer cosas ab- mas de obrar condenables, imputadas también
surdas y miserables. a Dios. ¿Qué prueba esto sino que los hom-
bres cont>cen muy mal a su Dios y lo hacefl
Cuando San Agustín ha pronunciado la fra- muy a menudo a su imagen?
se que acabáis de citar, ha querido expresar El pueblo destinado a recibir la revelación
simplemente esta gran verdad rilosíifica, a sa- empieza por no ser más que una minúscula
LA REVISTA 6LANCA «7

tribu salvaje cuyos miembros piensan y obran blemas ('ifíciles de resolvvr, no me pareoe
c o m o se pensaba y se obraba en aquella época. sutiriente para recb;izar a una doctrina que
Ksta pone, pues, sobre su Uios los crímenes <'ch;i. ade'iiás, un.i luz resi>laiuleeiente sobre
que ella comete, de la m i s m a m a n e r a que la el ccnjuntv de" problema. N'uestras obj^ecio-
tribu vecina ponía sobre el suyo los que come- nes no resuelven nada v no v<'0 que liay;iis
tí.i ella. El milaf^ro consiste en que voy a ver hecho avanzar un soK) paso la soltuiíiii del
nacer de este l)arro h u m a n o , de tsl.i m e n t a - jiroblema que ni's (Hiip.i. Habéis d i c h o ; ,iNo
lidad salvaje, una luz de Uios que irá cre- qui<'ro conocer el problema». Esta es una ac-
ciendo, purificándo.se y transform/mdose todos titud ciimoda, pero que no suprime" la cues-
los días para lUj^ar, en fin, al Dios del Hvan- lii'>n. Por mi ¡¡arte, estiiv deeiditlo a mirar las
i;,-;¡() y de la Trinidad, del que os exponía dificultades de frente y a buscar céimo con-
hace un m o m e n t o los titributos. .Así, bajo la ciliar mi nociéin de Dios con las objeciones
influencia del Espíritu Santo, el pueblo judío que me habéis presentado. O s habéis desem-
descarga a Dios de todos los ]xcados y de barazado alegremente del dogma de! pecado
todos los crímenes con los que al principio original simplificándolo de una m a n e r a un pil-
co excesiva. ¿ Q u e r é i s que volvamos a él? H e
le había cargado. ¡ Ah ! No mezclemos, si os
aquí la enseñanza de la Iglesia sobre el dog-
place, a Dios con n u e s t r a s infamias ; su san-
m a del pecado original. Este dogma empieza
tidad está por encima de todas nuestras mi-
por afirmar la siilidaridad de los hombres en-
serias. Ks con toda seguridad la m á s C'*'"';'''
tre sí. Podría im.iginarse una vida en la que
creencia de la Iglesia la de afirmar que el sitio
cada uno estuviese encerrado en su yo, sin
de Dios está muy por encimti de nu< stros pen-
la menor comunicaciéin con el m u n d o <'xte-
samientos y de n u e s t r a s controversias.
rior y aun m e n o s con los otros hombres. ¿ O s
.Me acuerdo que, c u a n d o era niño, el cate- parece envidiable semejante concepci()n de la
cismo me e n s e ñ a b a que está prohibido decir : vida? ¿ E s ella la m á s capaz de cautivar nues-
« F u l a n o está en el cielo, Z u t a n o al purgatorio, tros deseos V de seducir nuestro corazón? Me
M e n g a n o al infiernoi) ; por medio de esto se figuro que no. I-^n todo caso no tiene n a d a de
me enseñaba que el juicio de Dios no puece común con la que nosotros profesamos.
de n i n g u n a m a n e r a comparar.se con el d«' los
hombres. El uno es c o n s t a n t e m e n t e falible ; el Dejemos allí al desgr.iciado condenado al ca-
otro, siempre infalible. labozo que sería necesario inventar p a r a que
Tal es la enseñanza de la Iglesia sobre Dios. sus actos no tuvieran repercusión a l g u n a so-
.Son estas nociones las que e n s e ñ a m o s a los bre el m u n d o . Y a t e n g á m o n o s al hombre tal
pequeñuelos, es lo que me han e n s e ñ a d o a mí como e s , a u n q u e sus lazos con otros puedan
m i s m o , y no sería un verdadero creyente si llegar a ser la causa de cierto n ú m e r o de m i -
colocaba sobre Dios todas las miserias y las serias comunes. De hecho no h;iy individuos
aisl.idos de los tUimás. Habéis nacido de vues-
infamias de la h u m a n i d a d . Dios está por en-
tro padre v de vuestra m a d r e , mal que os
cima de mi juicio personal, y es de este Dios
I)ese. Ahora' bi«Mi ; los padres y las m a d r e s nos
soberano que Ue querido hablar entonces, en
t r a n s m i t e n todo lo que tienen, el bien y el
la primera parte de esta conferencia. Y a h o r a
mal, incluso, ¡ a v ! . cuando las tienen, sus e n -
volvamos a este pobre m u n d o que el señor
fermedades. Esto es un hecho. Esto d e m u e s -
H a n Rvner condena sin remisión. No nos pa-
tra, pues, que somos solidarios los unos de los
rece concluyeme recelar de la omnipotencia
otros. L a Iglesia declara que esta solidaridad
V de la sabiduría porque t e n g a m o s diticultad n o debió ser en el p e n s a m i e n t o de Dios m á s
en digerir, a pesar de la longitud do nuestros que u n a solidaridad de a m o r . L o s h o m b r e s
intestinos y a causa tal vez de los inconve- no han sido creados para nada m á s que p a r a
nientes que nos produce el intestino grueso. a m a r s e . ¡ A y ! L a experiencia d e m u e s t r a que
E s cierto que podemos i m a g i n a r un sistema han c a m b i a d o muv a m e n u d o en egoísmo la
digestivo gracias al cual todo podría ser dige- ley de a m o r que Dios había g r a b a d o en su
rido sin necesidad de expeler n a d a . F t r o ¿es corazón. D e este egoísmo Adán e s el p r i m e r
preciso deducir de ello que los ó r g a n o s de la responsable, ptTO luego cada uno de nosotros
digestión, tal cual los poseemos prueban la ha venido a a ñ a d i r en él su p a r t e . ¿ C u á l de
inexistencia de Dios? Eso e s , quizá, confe- efítre nosotros se atrevería a afirmar q u e h a
sadlo, ir " " poco lejos. empleado todas sus potencias a a m a r a s u s
U n o puede presentarse toda cla.se de pro- h e r m a n o s sin el menor desfallecimiento, y h a
blemas sobre la forma en que Dios hubiera renunciado a sí m i s m o h a s t a el p u n t o de n o
podido o debido crear al m u n d o . Vo pienso, cometer n u n c a la menor falta c o n t r a la fra-
señor H a n R y n e r , que con vuestra inteligen- t e r n i d a d ? ¡ A v ! E s suficiente e n t r a r d e n t r o d e
cia y vuestra ciencia habríais podido hacer un sí m i s m o p a r a c o n s t a t a r que no es así. L a
m u n d o mejor organizado q u e el que tenemos Iglesia se contenta con c o n s t a t a r q u e los h o m -
a n t e los ojos. Pero p e r m i t i d m e que os diga bres n o h a n seguido su c a m i n o , y q u e c a d a
q u e el hecho de e n c o n t r a r en el m u n d o pro-
i8 LA REVISTA bLANCA

día cometen el mal. Nos muestra los actos de reflexión. Esta absorción del macho por la
egoísmo multiplicados en los individuos y en hembra, ¿no nos hace remontar a los más
las sociedades, a través de los tiempos y de altos grados de la vida? ¿No viene acaso a
las edades, y deduce de ello que el mundo no ser el mismo fenómeno el de la mujer que,
es ya aquel que salió de las manos de Dios. para poner un niño al mundo, está obligada
El espíritu que domina al mundo es un espí- a dar su sangre? Es muy posible que esto sea
ritu de egoísmo y de orgullo que ha destruido para él el supremo goce. Gozar no implica
en parte la obra de la creación. conservar la vida para sí. Parece, al contra-
Afortunadamente, para recordarnos la obra rio, que el verdadero placer se confunde con
de Dios, encontramos, aun hoy, almas genero- el don total de su personalidad. El verdadero
sas que introducen un poco de orden en este goce consiste en darse y fundirse en el ser
desorden. El santo, aquel que no vive más amado. Podemos, pues, muy bien concebir un
que por amor, como, por ejemplo, San Fran- mundo en el cual los seres inferiores sirvan
cisco de Asís, logran, gracias al amor que les para el desarrollo de los seres superiores.
anima, llegar a ser los amos de la materia Volvamos al sufrimiento del mundo. .Se pre-
inerte y a prevenir el mal. Pero los santos son senta éste bajo dos aspectos diferentes, que
muy raros y el resto del mundo continúa vi- son tal vez complementarios. Por una parte,
viendo de egoísmo. Imaginad un instante que el sufrimiento creado por el pecado de los
todos los hombres sean puros de alma, tengan hombres; por otra, el sufrimiento redentor,
la voluntad de justicia y de amor, y quizá les fuente de su perfeccionamiento y de su amor
veríamos fuertes contra el mal, contra las ca- mutuo. O, si lo preferís, el sufrimiento sus-
tástrofes y capaces de dominar las fuerzas de ceptible de transformarse en placer, con la
la naturaleza. No estamos, no, ¡ay!, en un condición de que se vuelva instrumento de
mundo normal. Si Dios estuviera presente en amor y de creación. De hecho, la mujer que
nuestras vidas, en la de todos, el mundo no pare se encuentra bien en aquel estado. ¿ Es
que le ha pesado nunca a alguna mujer haber
sería lo que hace un momento habéis cons-
pasado por los dolores del parto? Estamos,
tatado. Estamos frente a un mundo que los
pues, ante problemas de una extrema comple-
mismos creyentes declaran que está deterio-
jidad. He querido con eso demostrar solamen-
rado y abismado tal como vos decís. Pero esto te que no se debe creer que un hombre que
no prueba que Dios no existe. cree en Dios no se preocupa de ellos y no se
Reconozco que hay luchas espantosas en el da la pena de examinarlos. Sino que el cre-
mundo. No hablo solamente de las luchas en- yente estima que no representa ninguna solu-
tre hombres que podrían ser evitadas, sino de ción filosófica el decir : «Hay dificultades para
aquellas luchas entre animales de las que vos comprender a Dios; así, pues, lo suprimoD.
no habéis hablado, por las cuales unos anima- La verdadera solución es la de mirar el pro-
les sirven para alimentar a otros. El estudio blema de frente, aunque subsistan algunas di-
de la naturaleza nos muestra que estos anima- ficultades que nuestra pobre razón no puede
les han sido creados para servir de alimento solucionar.
a otros. No es solamente el tigre feroz que
se echa sobre el hombre para devorarlo ; son (Aplausos prolongados.)
a millares los animales que dan muerte a
otros para alimentarse ellos. Las observacio-
nes de Fabre son sobre este asunto de una REPLICA DEL S E S O R HAN RYNER
importancia capital. No creáis que, en presen-
cia de semejante problema, el creyente no se Suprimir a Dios, nos ha dicho el abate
sienta obligado a reflexionar y a buscar una Viollet, es suprimir el problema. Me parece,
solución jjerfectamente adecuada. Pero porque al contrario, que es dejarlo abierto. Pero es la
queden algunas obscuridades en el mundo ¿voy afirmación de Dios, y de un Dios tan defi-
a creerme con el derecho de suprimir a Dios? nido como el de la Iglesia católica, lo que su-
Esto sería verdaderamente demasiado simple. prime el problema. Se suprime el problema
Sin pretender poseer la solución total, he aquí cuando se le ha dado una solución. Si esta
algunas reflexiones que pueden ayudar a la solución es verdadera, la supresión es legíti-
solución del problema. Para hacerme com- ma ; si esta solución es falsa, contraria a nues-
prender mejor—y os pido por ello perdón,— tra experiencia, la supresión es ilegítima. Aho-
voy a tomar una comparación de la brutal ra bien ; la solución del problema por la exis-
realidad. Es el mismo Fabre quien me la ha tencia de Dios no explica de ninguna manera
sugerido, y es demasiado brutal para que la los hechos que os he expuesto y algunos má»
pase por alto. Fabre cuenta que cuando el es- que el abate Viollet ha tenido la amabilidad
corpión se ha unido a la hembra para la re- de añadir a los míos. Pretender que este mun-
producción, ésta empieza a devorarlo durante do injusto, violento y miserable es obra de un
el acto generador. He aquí lo que obliga a la amor infinito y omnipotente, no es resolver H
L.\ REVISTA bLANCA 19

problema ; es volverlo insoluble. El abate Vio- admitir que el pecado original explica el mal.
llet cree explicar todo el problema del m,il por El mal es anterior a la falta del hombre. Cua-
el pecado original. Me parece que su forma de lesquiera que sean las faltas del hombre, sólo
comprender el pecado original no es exacta- han llevado males nuevos, desordenes desco-
mente la misma que la de la Iglesia ; me nocidos, pero ellas han sido determinadas por
parece que ha dicho cosas demasiado genera- los males que las precedieron y por un desor-
les, demasiado vagas y demasiado prudentes. den anterior. Es debido a que el hombre vino
La Iglesia es mucho más decidida y más pre- en un mundo de guerra, en un mundo en el
cisa. En el catecismo de la diócesis de l'aris que todos los seres se despedazaban, que ha
encuentro : «El pecado de Adán se ha comu- sido él también un miserable guerrero, un mi-
nicado a todos sus descendientes, de fcnnia que serable cazado. Ha matado a su voz porque se
nacen culpables del pecado de su primer jia- mataba. ¡ .Ah ! Si no hubiese hecho más cue
dre V sujetos a las mismas miserias que él». desobedecer a la prohibición de comer una
La palabra culp;ible creo que vos la habéis manzana, no habría en ello nada grave, y no
evitado, pero la Iglesia no la evita. ¿Ignora podemos imaginarnos un Dios deinencial que
ella, pues, que no puede haber culpabilidad sin lo habría desordenado todo por t;.n poco.
mala intención? ¿O ignora que no se puede Las faltas humanas son mucho más consi-
tener mala intención cuando aún no se e.xiste. derables. Sí, hemos perturbado la naturaleza
Ahí, como muy a menudo, los términos del y hemos hecho el mal ; pero lo hemos hecho
dogma se contradicen y se anulan unos con en un medio que era ya malo, y cuando nos
otros. Nos afirman que hemos tenido mala acordamos de predicar la vuelta a la natura-
intención a la época en que no podíanlos te- leza, no lo hacemos como una cosa definitiva.
ner ninguna clase de intención. Pero esta difi- La naturaleza es una encrucijada y un punto
cultad lógica me parece menos importante que de partida. Nos hemos extraviado de ella en
las dificultades de hecho, ü e hecho, el pecado una mala dirección ; volvemos hacia ella para
original no puede explicar la presencia del alejarnos otra vez, después de haber tomado
mal en el mundo por varias razones. una buena dirección.
En primer lugar, este Dios que por una Por grande que sea nuestra ignorancia, cua-
desobediencia de dos seres habría trastornado lesquiera que sean nuestros retrocesos ante el
el mundo, me parece aun peor, aun más odio- problema que sabemos es insoluble para nos-
so y, como que no quiero odiar, más digno de otros y para los demás, y del que rehusamos
ser negado que el Dios que hiciera el mal por las soluciones demasiado fáciles que nos da la
indiferencia. Seguidamentíe, el pecado origi- Iglesia, hay, no obstante, cosas que nosotros
nal no puede explicar la venida del mal en el sabemos y que Jesús no sabía. Jesús: ¿tu
mundo, porque la venida del mal ha prece- Padre celeste lo era ya durante la pre-histo-
dido a la del pecado original. Antes de que el ria? ¿Había una voluntad amorosa en la muer-
hombre apareciese sobre la tierra, después en te de cada pterodáctilo y de cada plesiosauro?
épocas milenarias, los animales se entredevo- ¿Acaso los pelos del hombre primitivo esta-
raban, se mataban entre ellos, se hacían su- ban contados? ¿Medía Dios el frío glacial en
su pobre piel temblorosa? ¿.Amaba mucho a
frir. El problema del mal no es un problema
su hijo dejándolo sin pan, sin fuego, sin te-
estrechamente humano y no es precisamente
cho? Este hijo levantaba hacia el cielo sus
el hombre quien ha creado el mal. El •""' " *
manos desesperadas, y esto era la religión.
precedido al hombre. Especies enteras habían O bien se inclinaba hacia no sé qué ceremo-
desaparecido antes de que el hombre pasease nias que le sometían las fuerzas, y aquello
por la tierra ya dolorosa su silueta vertical. era ya la magia. Pero he aquí que, separado
El mal antecede al hombre, no solamente en de la somnolencia religiosa y de la fantasma-
el espacio, sino en el tiempo, en lo que me goría mágica, estudiaba directamente los he-
atreveré a llamar—con un término demasiado chos, se esforzaba en comprenderlos y en mo-
fuerte, lo sé—la eternidad anterior al hombre. dificarlos útilmente. Es él, no el Padre ce-
No fué en un paraíso en donde se cometieron leste, quien ha creado el fuego y el hogar;
las primeras faltas humanas, entre la dulzura es él y no el Padre celeste quien ha fabricado
de los leones, la sumisión de los tigres, ja la casa. Este Padre celeste les había dado no
leal terneza de las serpientes. Sino que lo sé qué pobre hierba, la cual nuestros antepa-
fué en un mundo de guerra en donde era pre- sados han convertido en la magnífica riqueza
ciso matar para no ser devorado. Este mundo del trigo. El Padre celeste había dejado dis-
de guerra que ha precedido a todas las faltas persos los elementos que era preciso aproximar
humanas, ¿de qué forma podrían éstas ex- ingeniosamente para que la vida fuese más
plicarlos? Es que Dios, porque se prometía fácil, fuese posible. ¡ Ay! Si por lo menos
más tarde un culpable, ¿se vengaba ya sobre este Padre celeste hubiese puesto en nosotros
desdichados y sobre inocentes? No podemos el amor... Si nos amásemos unos a otros, ¡cuan
admitir tal tesis ; no podemos, por lo tanto.
20 LA REVISTA BLANCA

u n á n i m e m e n t e útiles serían nuestras conquis- el porvenir, en el futuro, y añadían : <iLa per-


tas científicas ! ¡ C ó m o veríamos ;il h o m b r e fección no está al principio». .\ nosotros, p u e s ,
salvarse por sí m i s m o , sin es^perar una ayuda nos toca crear la perfección. L a divinidad n o
e x t e r i o r ! No hay ningún poder sobrenatural puede existir m á s que en n u e s t r a s a l m a s v en
que venga a construirnos la casa que necesi- nuestros deseos. Creemos la divinidad, cree-
t a m o s o el navio que nos es preciso. C u a n d o mos a Dios y si, deipiiés de X'finte reencar-
el herido s a n g r a sobre la fría tierra, no hay naciones ()), nos encíjntramos aquí, que el
n i n g ú n poder sobrenatural que vaya a curar- abate Viollet y \ o p o d a m o s por iin decir :
lo. Sólo nosotros podemos y debemos hacerlo. «Dios ya existen.
Si el a m o r , apoderándose, en fin, de nos- Por el m o m e n t o , la enseñanza de la exis-
otros, logra q u e seamos u n a fraternidad, ¡ oh, tencia actual y e t e r n a de un Dios no me pa-
c u a n poco m e importan los medios del a m o r ! rece, vista la impotencia material de la Igle-
T o d o el q u e t e n g a necesidad de creer en Dios sia, un g r a n peligro. P o r lo tanto, prefiero
p a r a a m a r a sus h e r m a n o s , que crea. Pero que se miren las cosas frente a frente, m e
los q u e m i r a n fríamente los hechos, los que g u s t a que se distingan cuáles son las verda-
i n t e r r o g a n fríamente a la n a t u r a l e z a , ven m u y deras fuerzas, cuáles son los verdaderos dio-
bien q u e Dios n o existe ni en el p a s a d o ni en ses y que p r o g r e s i v a m e n t e h a g a m o s de todos,
el p r e s e n t e , y q u e nos es preciso crearlo por de este g r a n Dios q u e se llama electricidad,
e n t e r o . No s o m o s h e r m a n o s porque descende- nuestros servidores. Pero, sobre todo, no olvi-
m o s de u n m i s m o p a d r e , de un m i s m o coito, d e m o s que al lado de estos dioses que son
los blancos, los n e g r o s , los amarillos y los fuerzas exteriores, hay otros dioses que no
rojos ; n o somos h e r m a n o s porque tenemos u n son m á s que a m o r e s . .\ éstos es a quienes nos
m i s m o P a d r e c o m ú n en los cielos. .Si tuvié- es preciso servir, y ellos sólo se e n c u e n t r a n en
semos un P a d r e en los cielos haría m u c h o nosotros.
t i e m p o q u e las g u e r r a s h a b r í a n t e r m i n a d o , o, El abate Viollet h a — g e n e r o s a m e n t e heréti-
mejor dicho, no habría habido n u n c a g u e r r a s . co—rechazado al Dios bíblico y considerado a
S o m o s h e r m a n o s p o r q u e q u e r e m o s serlo. Yo la Biblia c o m o un libro ordinario y que no
soy vuestro h e r m a n o porque, por poco fra- está, a u n q u e la Iglesia lo p r e t e n d a , inspirado
t e r n a l e s que seáis, os a m o como h e r m a n o . El en todas sus p a r t e s . Pero el Dios creador y
señor a b a t e Viollet es nuestro h e r m a n o porque, r e m u n e r a d o r , exterior a nosotros y único, q u e
p o r alejados que e s t e m o s unos de otros por él conserva, lo rechazamos también porque que-
n u e s t r a s concepciones filosóficas, nos a m a , remos la belleza ética, que ejecuta el m á s her-
a u n q u e tal vez la Iglesia no se lo p e r m i t a moso gesto sin p e n s a r en recibir por él nin-
t a n t o como él piensa creer... g u n a .sanción. O t a m b i é n , p o r q u e , aplicados
ABATE V I O L L E T . — T a n t o como quiero. al perfeccionamiento h u m a n o , b u s c a m o s los
H A N R Y N E R . — . . . o p o r lo m e n o s no le per- secretos de la naturaleza.
m i t e a m a r n o s en el p l a n o en d o n d e e s t a m o s Antes os he citado u n a frase de Vigny. Aca-
nosotros, de a m a r n o s p a r a t r a t a r de compren- baré aún otra vez por unos versos de este g r a n
d e r n o s . Ella exige que nos convierta, que nos poeta, a n t e el sueño de un Dios objetivo :
conduzca hacia n o sé qué salud p a r a m á s allá iiEl justo opondrá el desprecio a la ausencia
de esta vida. E s en esta vida q u e debemos y no responderá m á s que por un frío silencio
a m a r n o s . P o r medio de un a m o r q u e no con- al silencio eterno de la Divinidad.»
dene n i n g u n a opinión y que tampoco la im-
p o n g a , crearemos el verdadero sentimiento re- (Aplausos m u y prolongados.)
ligioso, c r e a r e m o s al Dios futuro. Y a q u e el
Dios q u e n o existió n u n c a , el Dios del que
cito todas las desgracias y todos los c r í m e - .\BATK V I O L L E T . — E l muy elocuente final del
nes, n o puede existir, el Dios existirá si nos- señor H a n R y n e r m e ha emocionado profun-
otros lo q u e r e m o s . H a b r á quizá a ú n a l g u n o s d a m e n t e . Escuchándolo, m e decía que, e n
d e s g r a c i a d o s , pero n o h a b r á ya m á s críme- conjunto, no hacía m á s que confirmar mi de-
nes ; y los m i s m o s desgraciados, sostenidos y mostración. Esto es, q u e Dios n o ha querido,
a m a d o s , .se regocijarán de que cada u n a de en efecto, crear un m u n d o p a s i v o ; ha queri-
s u s m i s e r i a s llame m á s a m o r , m á s socorro y do q u e el m u n d o sea activo, q u e busque él
ternura. m i s m o su propio desenvolvimiento. H e a q u í
T e n í a n razón los pitagóricos c u a n d o decían, por q u é el hombre perfecto no será n u n c a aquel
c o m o nos diría de m u y buen g r a d o el a b a t e q u e se conforma con ser lo que e s , sino que
V i o l l e t : (clmita a Dios». P e r o él nos aconse- b u s c a r á y p r o c u r a r á identificarse cada día m á s
j a r í a , m á s bien de acuerdo con J e s ú s : (cSed con el Dios en el cual cree y del que declara-
perfectos c o m o lo es el P a d r e celestial». L o s
pitagórico* sabfan q u e n o hay n i n g ú n P a d r e (i) L a ironía con q u e pronunció esta frase
oelestial, sabían q u e D i o s n o e s t á m á s q u e e n provocó a l g u n a s r i s a s .
LA REVISTA BLANCA 21

mos que es perfecto, infinitamente bueno e pide la colaboración de los hombres. Un Di"»
infinitamente justo. p:s este Dios al que nos- que no tiene la onmi]U)lene¡a, un Dios qiiC
otros conocemos, o m á s bien, al que busca- cómbale en <•! m u n d o como la sabiduría com-
bate en cada uno de n<'sotr. s, un Dios que
mos, V es hacia este Dios que estamos invi-
a n i m a ;d m u n d o para t r a t a r di' b.-ucrlo subir
tados a dirifíirnos con todas nuestras fuerzas.
hacia la perf<-cción, pero que lucha contra
(.Aplausos.)
t)bstáculos, un Dios que <'s doloroso como nos-
» • •» otros m i s m o s , a éste no le queríamos, no po-
HAN KVNIÍK.—Ya que el abate Viollet lo de- demos .amarlo. V no es al Padre, sino al Hijo
a quien a m a m o s ; a éste que es Nuestro Hijo.
s<'aba, hemos colaborado, JKTO p a r a el porve-
Es el hijo del h o m b r e , v) ei^n'i^ora, que he-
nir. Kn la historia del pasado y la explicación
mos empezado lan mal, que debemos conti-
del presente, nuestro desacuerdo jx'rsislirá.
n u a r cada día mejor.
H e m o s colaborado porque hemos llegado a
declarar uno y otro que la perfección no está (.Aplau.sos prolongados.)
m á s que en el porvenir, que es hacia el por-
venir donde debemos volvernos.
.Ahora bien ; si hubiera un Dios omnipoten-
te, armonioso y todo bondad, es hacia el pa- A. LoHVi.oT.—.Antes de sejiar.irnos. me pla-
sado que sería preciso volver para hacer la ce d a r las gracias a los oradores, señores aba-
vida m á s bella. Si hubiese un Dios que fuese te Viollet y H a n Ryner. i)or el precioso con-
IKrfecto, todo bondad, t(,do amor, y que al curso que nos han proporcionado, heliclto
m i s m o tiempo fuese omnipotente, el m u n d o también y dov las gracias a todos los audito-
sería bueno. Adorar a un Dios omnipotente res, por la c a l m a y tolerancia que han demos-
e s , q u e r a m o s o no, a d o r a r lo h e c h o ; es, por t r a d o po.seer en el curso de esta controveí sia.
consiguiente, a d o r a r las crueldades v los crí- L a reunión ha t e r m i n a d o .
m e n e s que hay en el m u n d o . Vuestro Dios,
señor abate Viollet, no es omnipotente, ya que (Traducción de Klizalde).

Orleáns-Gamelle "' — Guisa, sucesor


P a r í s h a s a b i d o , sin ¡a m e n o r e m o c i ó n , s i g u i ó a I n g l a t e r r a a su p a d r e , el c o n d e d e
ciuc el d u q u e d e O r l e á n s , p r e t e n d i e n t e ^al T a r i s , a l c a n z a d o p o r la ley q u e p r o h i b i a la
e s t a n c i a en t e r r i t o r i o f r a n c é s a los jefes d e
utrono» de Francia, acaba de morir en r a -
las familias que hablan reinado y a sus here-
lermo.
d e r o s d i r e c t o s . L a r a m a m a y o r , la d e la m o -
l i s t e i m i i v i d u o , b í p e d o d e lo m á s v u l g a r ,
n a r q u í a l e g í t i m a , del d e r e c h o d i v i n o y d e la
al q u e los r e d a c t o r e s d e La 4cción France-
b a n d e r a b l a n c a , se e x t i n g u i ó en la p e r s o n a
sa 11 u ñ a b a n en s e r i o « M o n s e ñ o r » , n o d e j a -
del c o n d e d e C h a m b o r d , l l a m a d o p o r s u s fie-
rá j ^ r a n n o m b r e en la H i s t o r i a ni o t r o s e n t i -
les p a r t i d a r i o s E n r i q u e \ ' . L o s O r l e á n s , d e
m i e n t o (lue la m á s p e r f e c t a I n d i f e r e n c i a en
apariencia m á s moderna y espíritu m á s hi-
el c o r a z ó n d e l a s m a s a s .
i x x r i t a , e r a n la m o n a r q u í a de la b a n d e r a
N a c i d o e n i8Gg, el f u t u r o d u q u e d e O r -
t r i c o l o r y d e la c a j a de c a u d a l e s ; p l u t o c r a -
l e á n s , c u a n d o se h a l l a b a en la a d o l e s c e n c i a ,
cia sin e n t r a ñ a s q u e , t o d a v í a h o y , cx>ntinúa
su r e i n a d o b a j o la e t i í j u e t a d e la t e r c e r a r e -
(i) Se e m p l e a a q u i la p a l a b r a gamclle pública.
c o n la m i s m a s i g n i f i c a c i ó n q u e e n t r e n o s - El c o n d e d e P a r í s , c o n v e r t i d o en ú n i c o
o t r o s t i e n e la p a l a b r a « r a n c h o » c u a n d o s e r e p r e s e n t a n t e d e la m o n a r q u í a t r a d i c i o n a l ,
a p l i c a al q u e se s i r v e en l o s c u a r t e l e s . (Xota i n s t a l ó s e en I n g l a t e r r a , e n la c o n f o r t a b l e s i -
del Autor.) t u a c i ó n del d e s t e r r a d o m i l l o n a r i o , p r e t e n -
22 LA REVISTA BLANCA

diente platónico e ín partibus, que se abste- poder, quiere mantenerse en él, y el que !io
nía de arriesgar su preciosa persona en al- estando quiere, a su vez, ocuparlo.»
guna aventura a lo Bonaparte. Su hijo qui- La frase tiene una verdad relativa. N o
so, al menos, llegado a su mayoría de edad, tiene en cuenta el esfuerzo desinteresado de
afirmar por una manifestación teatral y sin aquellos que, sin codiciar para sí mismos el
peligro sus derechos futuros a vivir a costa poder, intentan guiar las masas humanas
del pueblo francés. El joven [¡rincipe volvió hacia un porvenir mejor.
a París y se presentó en la oficina de reclu- La ola del fascir.mo, que ha inundado a
tamiento pidiendo hacer su servicio militar Italia, conduciéndola de nuevo a los tiempos
como todo buen francés y compartir patrió- del rey «Bomba», ha despertado en Francia
ticamente el rancho del soldado. las esperanzas de los reaccionarios. No tan-
Fué un gesto puramente cómico, que le to aspiran éstos a coronar a un amo como
valió una corta detención en Clairvaux y el a derribar la república, destruyendo las con-
apodo irónico d e «Gamelle», que le acompa- cesiones que le ha arrancado el empuje de
ñó hasta el fin de sus días. los proletarios.
E s t o pasaba en 1890. La guerra formidable que convulsionó el
Después el joven fué madurando como un mundo durante cuatro años, multiplicando
melón. Contrajo matrimonio con una archi- las ruinas y los lutos, rompió al menos los
duquesa austriaca y corrió fáciles aventuras cuadros f)olíticos de la vieja Europa. Pero,
con mujeres de teatro cxjsmopolilas, mien- hasta ahora, es la Iglesia quien ha sacado
t r a s sus partidarios clamaban « ¡ F r a n c i a el mayor provecho. Teniendo hábilmente un
para los franceses !», fulminando invectivas pie en cada uno de los dos campos enemigos
contra la corrupción republicana. (en realidad de todo corazón con los Impe-
Regla general : los pretendientes de hoy, rios Centrales, a los que favorecía con sus
quieren, sobre todo, llevar una vida feliz, intrigas), estaba segura de encontrarse en-
exenta de toda clase de riesgos. La suerte tre los vencedores, cualesquiera que ellos
d e Luis X V I , Maximiliano de Austria, fuesen.
Humberto de Saboya, Carlos de Braganza y Se ha apoderado de las cenizas de la mis-
algunos otros, les ha hecho reflexionar pru- ma J u a n a de Arco, a la cual hizo quemar
dentemente. A compás del prosaísmo de hace cinco siglos y hoy santifica hipócrita-
nuestra época, enriquecidos casi al nivel de mente, con el fin de tener un pretexto para
los tocineros de Chicago, no se muestran en manifestaciones patriótico - clericales. Ha
ningún momento seducidos por la aureola hecho de la catól ica Alsacia un campo de
de martirio. Son sus partidarios, ávidos de maniobras contra el espíritu laico d e F r a n -
enriquecerse a su vez en un nuevo régimen, cia. Favorece el reclutamiento de las fuer-
quienes les invitan a venir, p a r a reencarnar zas reaccionarias, formadas en organizacio-
por su cuenta y riesgo, el principio anticua- nes de combate, como la liga que tiene por
d o del derecho divino. jefe al general Castclnau, célebre, sobre
Orleáns-Gamelle acaba de morir como un todo por su derrota en Morhange.
hombre ordinario. V es un ilustre descono- D u r a n t e este tiempo, la Acción Francesa,
cido, el duque de Guisa, quien se proclama ó r g a n o del frenético León Daudet, bate el
cómicamente heredero de los derechos del record de la invectiva y de la calumnia. El
difunto para hacer — n o de un modo g r a - diputado Taittinger, que se proclama ene-
tuito— la felicidad de los franceses. migo del parlamentarismo (¿por qué enton-
ces Se sienta en la Cámara ?) asume la direc-
ción de las Juventudes Patrióticas, y Geor-
El fascismo francés ges V'alois funda, al mismo tiempo que el
periódico «El Nuevo Siglo», un ecfascio» co-
Si la fe monárquica es, en Francia, cosa piado del de Mussolini. La única diferencia
m u e r t a —todo lo más un tema de opere- entre las dos bandas terroristas es que la
t a s — la república, aunque burguesa, no francesa ha adoptado como uniforme una
deja de ser combatida vivamente |X>r los que camisa azul, mientras que la italiana usa la
n o son sus beneficiarios. camisa n e g r a . P o r lo demás las dos están
«En política—se ha dicho — sólo hay e i a r m a d a s de modo parecido y gozan de una
realidad dos partidos : el que, estando en el mentalidad semejante.
LA REVISTA bLANCA 23

otra de las Juventudes Patrióticas frente al


Las tribulaciones
ministerio del Interior, a los gritos de
de un ministro «¡Abajo Herriot ! ¡Muera Malvy!» En esta
última, el estudiante Mauricio Ridard, que
La vuelta de Malvy al ministerio del In-
llevaba una bandera tricolor, fué golpeado
terior, en el gabinete Briand, ha sido el pre-
por un policía desconocido y a causa de ello
texto para desencadenar las violencias fas-
sobrevino una hemorragia Uiterna que le
cistas y patrioteras.
causó la muerte.
Malvy quiso al principio de la guerra
T r á g i c o suceso que, como la muerte del
practicar una política de aplacamiento social
duque de Orlcáns, no afectó a la gran masa
y creyó prudente oponerse al arresto de al-
parisiense. Es mucha la gente que muere, y
gunos militantes revolucionarios. Fué un cri-
estos dos hombres, pretendiente el uno, fu-
men que los reaccionarios no le han perdo-
turo oficial el otro, no pertenecían al mundo
nado. Este político poco feroz, acusado de
del trabajo o del pensamiento.
alta traición, compareció ante el Tribunal
Pero, naturalmente, los fascistas france-
Supremo, que hubo de reconocer su inocen-
ses se exasperaron y produjeron una inter-
cia respecto a la acusación principal, pero
pelación en la Cámara. Que la policía mal-
por una cuestión subsidiaria halló el medio
trate a los obreros en huelga, que algunos
d e condenarle a cinco años de destierro.
de éstos pierdan la vida, son cosas perfec-
Más tarde, de vuelta en Francia y amnistia-
tas y que están en el orden. Mas que se ol-
do, no sintió nauseas y reingresó en la cié-
vide su misión h a s t a el punto de hacer lo
n a g a parlamentaria. Bien es verdad que de
mismo con los hijos de los burgueses, ¿no
g u s t o s no hay nada escrito.
es intolerable?
Violentamente atacado por una parte de
la Cámara, donde un grotesco energúmeno,
el general Saint-Just, cultiva desaforada- La crisis financiera
mente la injuria personal, el desgraciado
En medio de estos conflictos políticos, la
Malvy se ha defendido con calor patético y,
situación financiera sigue siendo angustiosa
en el esfuerzo hecho para hacer frente a los
para el gobierno. Inglaterra, y más aún los
insultadores, [¡erdió el conocimiento. Crisis Estados Unidos, acreedores del E s t a d o
patológica que ha evitado una crisis minis- francés, quieren ser pagados, mientras Ale-
terial. Este desmayo causó impresión en la mania, condenada por el tratado de Versa-
Cámara y logró impedir la calda del g o - lles a satisfacer a Francia una indemniza-
bierno. ción de guerra formidable, sólo ha efectua-
En el monjento en que escribo estas li- do pagos relativamente insignificantes. El
neas, Malvy, disgustado de las «alegrías.. abismo del déficit que, a fines del siglo x v í n ,
<iel poder, ha hecho dimisión de su cartera. se t r a g ó a la antigua monarquía francesa,
permanece abierto ante la república bur-
U n a elección antifascista guesa.
Sin duda se le podría colmar apretando
y sus consecuencias los tornillos a los que medraron con la gue-
Poco después, los parisienses del segun- rra y a los especuladores de la post-guerra,
do distrito significaban su repugnancia al imponiéndose a los privilegiados de la fortu-
fascismo votando en un balloiage de elec- na. Pero, a pesar de su etiqueta republica-
ción legislativa por los dos candidatos co- na, la Cámara del Cartel de las izquierdas
munistas. Duelos y Fournicr, contra los dos no se atreve a tomar esas medidas y es ex-
candidatos fascistas De Kérillis y Reynaud. primiendo cada día más a los desdichados
Sin adherirse por esto a un principio de dic- contribuyentes como trata de evitar la ban-
t a d u r a bolchevista, republicanos, radicales carrota.
y socialistas han votado en bloque con los ¿Será esta bancarrota a la vez la del E s
comunistas para contener el movimiento tado con sus ruedas opresivas y la del régi-
fascista, muy amenazador. men capitalista? ¿ S e r á ella seguida, des-
Al atardecer hubo dos manifestaciones : pués de las oscilaciones y sacudidas más o
una de los vencedores ante el periódico «La menos violentas, por el advenimiento del
Humanidad., con canto de la Internacional ; proletariado bajo una forma de federación
^4 LA REVISTA BLANCA

económica, verdadera república social y li- ra de tapicerías «Los Gobelinos» y deja en-
bertada del trabajo manumitido? L'n por- tre otros, dos libros que merecen puesto
venir verosímilmente muy próximo nos lo de honor t n las bibliotecas : El aprendiz y
dir.i. El preso.
Entretanto, el precio del pan experimenta El aprendiz es un cuadro documentado
ima nueva subida a i '90 francos el kilo, y de la vida obrera y de la gran colmena de
p i o n t o será preciso ser millonario para to- Belleville, donde, al final de! segundo Impe-
n;ar el café azucarado. El franco valia ayer rio y bajo la Coriimnne, latió con ritmo ace-
17 céntimos. ¿Dúnút: se dctendr;! su desva- lerado el corazón de la revolución. El Pre-
lorizaci<Mi I-" ¿\' qué pasar;i cuando llegue a so es una admirable monografía de Blanqui,
cero? filósofo y conspirador, luchador eterno ixxi
la pluma y con el fusil, que purgó con ',1^
Desaparición de un años de prisión su ardiente amor al pueblo
y a ¡a justicia.
notabie escritor F u é Blanqui quien lanzó la fórmula «Ni
Gustavo Geííroy acaba de morir. Era a la Dios ni amo» y proclamó un día : «La Anar-
vez un carácter firme —uno ile esos repu- quía es el piorvenir de la Humanidad».
blicanos de a n t a ñ o que creían en la repúbli-
ca—, escritor [)rofundo y artista delicado. CH. MALATO
E r a administrador de la célebre manufactu- París, mayo 1926.

Ocxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx?Q

La historia ha registrado varias épocas Necesitamos tranquilizarnos nosotras, si,


<le transición. Es esta é¡K»ca nuestra una ya que de las mujeres se t r a t a . Necesitamos
de ellas. Lo es en las artes, eti la política, afirmarnos en nosotras mismas, y oponer,
en todas las manifestaciones de la vida so- al menoscabo moral que una parte d e nues-
cial. t r o sexo nos inflige colectivamente, las razo-
Periodo de transición entre dos mundos : nes ju.-itificativas y la confianza en el porve-
el viejo y el nuevo ; entre las viejas leyes nir nuestro.
morales y religiosas del pasado, y los nue-
Período de' transición entre un mundo que
vos conceptos sobre la vida y la dignidad
nace y otro que .iiuere, con-.o he dicho, nues-
h u m a n a del futuro.
tra época semeja sufrir los trastornos que
Las transiciones históricas a veces se-
preceden al cambio de edades en la vida
mejan desequilibrios. Se cae en la exagera-
humana. La mujer, englobando la colectivi-
ción al intentar ensayos ; las nuevas r u t a s
dad en la palabra, pasa per dos jjeríodos de
!>e inician con pasos vacilantes. Después sur-
g e el equilibrio, el camino definitivo sobre transición histórica. El uno lo pasa como
el cual marchar con seguro paso. .ser h u m a n o ; el otro como fémina. Es de-
La épHJca de transición se manifiesta en cir, dentro de la especie y dentro del sexo
todo. Desde las especulaciones científicas y a que pertenece.
filosóficas y los sobresaltos sociales, a la ín- Como ser humano sufre sobre si la inquie-
fima intianscendcncia de la moda. tud y la duda del mundo sin norte, perdido
Pero en algo se manifiesta más decidida- el camino o tan sólo con vacilación iniciado.
m e n t e que en otro. E n algo adquiere carac- Como mujer, sale de la esclavitud moral
teres m á s a g u d o s , que nos exigen reflexión y religiosa e inicia por si misma una nueva
y nos hacen recurrir al serio y un jioco in- e i a : la del derecho y la libertad iguales p a r a
quieto examen para tranquilizarnos a nos- los dos sexos, para la vida toda.
o t r o s — o mejor—a n o s o t r a s mismas. La inicia, j pero con cuántos errores y
LA REVISTA BLANCA 2C

cuílnla inconsciencia de su ti anscendente de idias v de pelo, el cabello aphistado so-


acto ! bre las sienes a fuerza de i-osmético, shmo-
Ld inicia casi sin comprenderlo o mal Uini,'- inip'rabí", (_ ÍL,''ai'rillo en lH)ca y baston-
comprendiéndolo. Infantil en el terreno del cillo en ristre.
dominio de los ikstinos propios, se lanza liste horioioso tipo que la moda—intrans-
'.:ieí,'a v atrv)|Klladanunte por el camino. Se cendincia ap.nenie, pero que marca las ca-
emancipa esclavizándose ; adquiere perscma- racterísticas (le las épocas—ha creado para
lidad y la pieide ; deja de ser mujer débil detener e' asance de las rei\ indicaciones fe-
y sujeta al hombre y se sitúa en un plano meninas, es nuiestra de un lamentable des-
moral más bajo. Kn vez de afirmarse en su equilibrio— manifestado en no pocas miije-
í-exo, de ennoblecerlo y diíjnificarlo, renieg-a les y que amenaza extenderse a todo el se-
de él y se acoj,H\ sin mirar la estética ni xo— propio de la é'poca de' transición en que
las leyes naturales, bajo las costumbres y vivimos y que desaparecerá tan pronto las
los errores del otro sexo. ideas se encaucen \ losare iniciarse la \ er-
Preciso ser;i que nosotras, conscientes de dadera ruta del s e \ o , colectiva e individual-
nuestros derechos v deberes, mujeres que mente considerado.
nos se'ntimos contentas y orf^'^ullosas de nues- Fintonces se aprovechar;in ios elementos
tro sexo, haí,'^amos sonar, aunque sea esté- buenos de la materia bruta que es la mujer
rilmente, la \oz de la serenidad y del equi- de nuestros días, y con ellos se forjar;! el
tipo ideal de la mujer futura,
librio.
l ' n a mujer-mujer, no mujer-hombre ni
mujer iiembra. L'na mujer-mujer, no criatu-
ra sin personalidad ni sexo. Una mujer or-
Masculinizarse no es ni puede ser elevar- g-ullosa y scf^ura iU: sí misma, con plena
se, libertarse ni dif,'n¡ficarse. Debemos tener conciencia de (pie en ella están los destinos
de nosotras un concepto más superior y mas y el |)or\enir de la raza humana. Una mu-
altivíj. Y en nosotras ha de haber una as- jer creadora de hombres y no imitadora ;
piración más alta que esa menguada aspi- una mujer que sepa representar al sexo y
ración a emular e imitar al otro sexo. a la especie ; (jue posea un;i individualidad
No debemos contentarnos con iodos los fuerte y propia, una .Lfran fuerza moral, bija
derechos que tiene el hombre. Debemos as- del concepto sct^uro y tranquilo que de sí
|)irar, con \oluntad indomable, a todos los misma teng-a y de la confianza que su ca-
derechos que habría Je tener. pacidad, su serenidad, su dif^nidad inspiren
.•\spirar a ellos colectivamente, luchar IK>I| individual y colectivamente.
una libertad y, un f,'eneral derecho : he aquí Una mujer que en su equilibrio, en su sa-
la obra fecunda, la obra que se realizara lud, madre de la belleza moral y física, en
cuanrlo la senda se sif^a con sej^uro paso. su inteliíjencia, en su voluntad, en su vida,
\ es necesario combatir en sus raices esa residan todos los equilibrios, toda la salud
desdichada desfeminización que, de exten- y belleza, todas las intelifíencias, todas las
derse, nos hará caer en el mortal abismo voluntades, todas las \ i d a s de la especie.
del ridiculo y es un ultraje contra la este- Una mujt'r que viva su vida de mujer, de
tica y contr? la Naturaleza. amante y de madre con plena seguridad y
Debemos aspirar a la libertad absoluta, con plena conciencia ; que sepa ser ella
a la igualdad absoluta, al absoluto derecho. siempre, con sello inconfundible, con vigo-
rosa vida individual y libre, pictórica de
Debemos aspirar a ellos como mujeres y
energías morales, de armonía física.
como seres humanos. Y la libertad, la igual-
dad y el derecho no están en los pantalones En ella, en esta mujer nueva, desc-onocida
ni en las cabezas peladas. aún o sólo esbozada, reside el mañana. De
La mujer del mañana no será una Mónica ella, de su vida generosa y ubérrima, rica
Lhorbier ni la Mome Moincau proclamada y sana, saldrán los hombres del porvenir :
prototipo de la mujer moderna. La mujer saldrán los hombres como dioses que subs-
del |)orvenir no será ni una machona, ni una tituirán a los hombres como bestias del pa-
viña pera. La mujer del porvenir no sera sado y del presente.
un entecillo andr<>g-ino, con la cabeza ayuna FEDERICA MONTSKNY
26 LA REVISTA BLANCA

EpemÉRlDES DEIi PUEBLO

15 mayo de 1888. — Muere Carlos Irmin- modificó para dar entrada en ella a los ele-
j^tr, marino dinamarqués, que se dedicó a mentos morales que aquél, en su rigidez es-
estudios hidrográficos y geográficos, que le colástica, había desdeñado. Malón llamó a
dieron mucha nombradla, principalmente los su sistema socialismo integral.
que hizo sobre el brazo del Gulf-Stream, que Su fe en el progreso humano se funda en
se encuentra entre Islandia y Groenlandia, el valor preponderante que atribuye a la li-
recibiendo en 1872 el nombre de corriente bertad del individuo. La evolución—dice—
de Irminger. no es tan simplista como pretenden los mar-
xistas, sus factores no son solamente eco-
10 mayo de 1911. — Muere Juan Jackson, nómicos, sino políticos, estéticos, afectivos,
ilustre cirujano inglés, conocido principal- etcétera. En realidad, las grandes revolu-
mente por sus notables trabajos sobre el sis- ciones, obedecen más bien que a causas eco-
tema nervioso. F u é médico del Hospital g e - nómicas, a razones morales, religiosas y fi-
neral de Londres y del especial de epilép- losóficas. El progreso ha de ser i n t e g r a l ;
ticos y paralíticos. H a y una variedad o for- no consiste en una simple mejora de los
m a clínica de la epilepsia, titulada epilepsia medios de vida, sino en un perfeccionamien-
de Jackson, en que las convulsiones apa- to intelectual y sobre todo social. La nueva
recen localizadas ya en una mitad del cuer- moral no será ni teológica ni metafísica ni
po, ya en un miembro o segmento de un naturalista, sino social.
miembro. El enfermo conserva con frecuen- E s t a es, en síntesis, la teoría social de
cia durante el ataque su lucidez y g u a r d a Benito Malón.
un recuerdo completo del mismo. Se rela-
ciona, por lo mismo, con lesiones irritati- 18 mayo de 1845. — Inaugúrase en F r a n -
v a s localizadas del encéfalo (esquirlas, pro- cia, entre París y Rouen, la primera linea
yectil) y a veces puede curar por interven- telegráfica eléctrica.
ción quirúrgica.
19 mayo de 1873. — Celébrase en Barce-
17 mayo de 1841. — Nace Benito Malón, lona el segundo Congreso de los trabaja-
escritor socialista francés. dores del campo. Acordaron por unanimidad
Hijo de unos pobres jornaleros, vióse adherirse a la Asociación Internacional de
obligado, desde la edad de siete años, a de- los Trabajadores.
dicarse a las labores del campo p a r a aten- El Congreso de la Unión de los trabaja-
der a su subsistencia. A los veinte años dores del campo protestó contra la medida
aprendió a leer y con el fin de instruirse, que sobre la propiedal del suelo pensaba to-
se trasladó a P a r í s , donde trabajó como jor- m a r el gobierno de la República, a titulo d e
nalero. En contacto con los trabajadores y reforma social. La medida constla en ven-
trabajador él, conoció de cerca sus necesi- der trozos de terrenos de bienes del E s t a d o
dades y se propuso remediarlas. Ingresó en y comunalep^ y aquellos campesinos, como
la Internacional, al fundarse, siendo uno de convencidos colectivistas, consideraban que
los delegados al Congreso de Ginebra en con la tal reforma sólo se alcanzaría aumen-
1866. En el Congreso de Basilea en 1868 tar el número de propietarios individuales,
representó a la Federación francesa de las empeorando la situación de los obreros.
•Sociedades obreras. F o r m ó parte de la Cotn-
mune y, vencida ésta, pudo refugiarse rn 20 mayo de 1873. — Suspende su publi-
Ginebra. cación jior orden del gobierno republicano,
P r o p a g a n d i s t a de la doctrina de M a r x , la el periódico socialista, d«ífensor de la Aso-
LA REVISTA BLANCA V

elación internacional de los Trabajadores, Lo verdaderamente originario es el pensa-


que .se publicaba en Barcelona, titulado La miento. Las fuerzas hechas — dice Jaia —
Federación. constituyen el dominio fenomenológico del
pensamiento, propio de las ciencias especia-
%»»%»%^^
21 mayo de 1840. — Nace Paula Mink, les y la fuerza que se hace es el nuevo mun-
publicista y revolucionaria francesa, aunque do de la metafísica mental, la tierra prome-
de origen polaco. Fué una mujer tan intré- tida, cuyo Moisés ha sido Kant ; esta fuerza
pida, que lo mismo empuñaba la pluma que que se hace es la única realidad concreta,
el fusil, en defensa siempre de la causa po- el yo, o el espíritu, de la cual la sensación
pular. Hablaba con tanta fogosidad en los sin conciencia o la conciencia sin sensación
clubs femeninos de la Comwune, que al es- son dos meras abstracciones. Las ideas de
cucharla, parecía que se oyese la voz de los Jaia han sido desarrolladas por el ncohege-
convencionales de la Gran Revolución, ex- lianismo italiano contemporáneo.
citando al pueblo a marchar a la batalla en
defensa de la libertad. A la caída de la Com- 24 mayo de 1924. — .Mucre Adolfo Jala-
mune consiguió refugiarse en Suiza. Asistió guier, médico y cirujano francés. Fué uno
al Congreso de Lausana cuando la amnistía, de los primeros en Francia en estudiar y
donde tomó parte activa en muchos con- <iperar la apendicitis y ya en 1S97 publicó
gresos obreros. una Memoria muy documentada sobre esta
Paula Mink vino a España a tomar parte materia, y en 1900, eti el Congreso Inter-
en el Congreso Librejjensador que se cele- nacional de Medicina, presentó un informe
bró en Madrid el año 1892. Colaboró en va- en el que establecía claramente las indica-
rios periódicos de París como la Cocarde, ciones del tratamiento operatorio de la apen-
la Pettt Kefjiihlique, L'Aurore, etc. Xo pasó dicitis.
del socialismo revolucionario.
25 mayo de 1540. — Mue-.e Luis Vives,
22 mayo de 1708. — Muere Juan Van célebre sabio español. Por su claro ingenio,
Kesse!, pintor flamenco, célebre por la ver- su vasta erudición en todo género de litera-
dad y admirable' perfección con que sorpren- turas, su profundo conocimiento en las len-
dió no pocx)S secretos de la naturaleza. En g u a s latina y griega, y más que todo por
sus lienzos revolotean los pájaros, parece su buen juicio, severa e imparcial crítica,
se le calificó de restaurador de las Letras.
que se oye el zumbido de los insectos, los
F'ué, además, el filósofo español más renom-
reptiles se deslizan, y se abren las flores
brado del siglo XVI. Se ha repetido mucho
cautivando a la vista con sus más vivos co-
la frase de que Budeo, Erasmo y Vives te-
lores e invitándonos a aspirar su perfurne.
nían la re[)utación de ser los hombres m á s
Kessel modelaba los objetos y en seguida
sabios de su siglo, los triunviros de la repú-
los pintaba ; componía con inteligencia ; di-
blica de las Letras, correspondiendo a Bu-
bujaba con precisión ; distribuía con el ma-
deo el ingenio, a E r a s m o la palabra y a
yor gusto los colores, y asi no es extraño
\'ivcs el juicio.
que sus obras se paguen todavía hoy muy
Luis Vives fué uno de los precursores
caras.
in.'is ilustres de la pedagogía moderna.
23 mayo de 1914. — Muere Donato Jaia,
filósofo italiano. Jaia se projiuso, en lo que 26 mayo de I9I0. — Muere Guillermo Ja-
él llama la investigación espe';ulativa, llegar mes, liiósofo norteamericano.
a un nuevo idealismo y una nueva metafí- j a m e s es un empírico ladical, enemigo d e
sica, pero estima erróneo el camino de Ui- toda exploración de la realidad e x t r a ñ a a
desti, Rosmini y Mamiani. Combatió la co- la experiencia. Su explicación genética del
rriente entonces pujante en Italia del posi- conocimiento es el perccpcionismo y su re-
tivismo, a cuyos partidarios llama los jaco- presentación del Universo es pluralista. El
binos de la filosofía. Sostiene frente a éstos pluralismo implica la idea de que las diferen-
que la sensación supone, además del esti- tes partes de la realidad pueden tener entre
mulo, la facultad de sentir, no como un an- si relaciones puramente exteriores ; toda con-
tecedente temporal, sino como principio cepción del mundo que suprime su carácter
ideal del acto vivo y concreto del setitir. de exterioridad es inadecuado. El realismo
28 LA REVISTA BLANCA

es una tesis solidaria d d pluralismo. Cree- mada semana sangrienta. El feroz Thiers,
mos firmemente que la existencia es ante- a quien la clase obrera designó con el nom-
rior al conocimiento y que el conocimiento bre de Hiena del Proletariado y que se
en nada altera la naturaleza ele la cosa, ya vanagloriaba con el titulo de republicano,
que las relaciones entre los seres pueden s<'>lo pudo vencer a ia Commune, cuando ya
cambiar sin que los seres cambien. Una re- no quedaban m;ls defensores, cuando habían
presentación unitaria del mundo es imp<i- quedado fuera de combate ¡ treinta mil tra-
sible ; hay una representación lógica, otra bajadores !, cuando, en fin, París era un
religiosa y otra geométrica de concebir el vastísimo cementerio.
m u n d o y aun todas ellas \ a r í a n según los Aquella defensa fué grandiosa, digna de
individuos. P a r a James la filosofía de la li- titanes. ; fíloria imperecedera a los heroic-os
bertad conduce a una moral meliorista fun- defensores de la Conimune ríe París !
dada en la doble base de un devenir del
mundo y de una tendencia a la bondad y a 29 mayo de 1444. — Nace Antonio Mar-
la perfección ; pero esta perfección con.'^iste, tínez de Jarava, célebre gramático español
n o en suprimir el mal, sino en triunfar sobre conocido por el nonibre de Lchrija por haber
él. La influencia de James, de procedencia nacido en el pueblo de' este nombre, provin-
puritana, en el pensamiento contemporáneo, cia de Sevilla.
es difusa ; no constituyó una verdadera es- .Muchas son las obras debidas a la pluma
cuela, sólo influyó en un círculo de escrito- de este docto humanista ; pero las que le
res y profesores de filosofía. dieron reputación universal, que ha pasado
a la posteridad, son las gramaticales. En
27 mayo de 1871, — En la mañana de este vida del sabio Lebrija se introdujo la Inqui-
día fué j)reso en la plaza del Luxemburgo sición en España, la cual m a t ó el pensa-
e! ciudadano .Milliere, individuo de la Com- miento español que tan brillantemente lucía
niune de París, después de una vigorosa re- al alborear el Renacimiento. A Lebrija se
sistencia, en (|ue disparó sobre sus perse- deben las palabras que siguen, dirigidas a
guidores los seis tiros de su revólver. la Inquisición: « ¡ Q u é esclavitud es é s t a !
Conduciflo ;¡l cuartel del general Cissey, ¡ Qué dominación tan inicua la que, a fuer-
éste le dirigió algunas p r e g u n t a s , a las que za de violencia, prohibe decir lo que se
Miüiere respondió con la mayor sangre fría. siente, aunque se deje salva la religión ! Y
Su sentencia estaba pronunciada. ¿qué es decir? Ni aun escribir a solas entre
Llegado al Pantheon, en el centro del cuatro paredes se permite.»
quinto distrito, .Milliere subió las g r a d a s con
la mayor firmeza y se colocó frente a los 30 mayo de 1859. — Nace Pedro Janet,
soldados encargados tic su ejecución. Esta- médico y psicólogo francés. Desde? sus pri-
ba en pie. El oficial que mandaba el pelotón meros trabajos se orientó hacia el examen
le obligó a hincar la rodilla. Milliere descu- de las diversas anomalías que se producen
brió su pecho y levantando el brazo dere- en las funciones psicológicas por la influen-
cho, g r i t ó : ¡ Viva ¡a Hunií'nidad ! Una des- cia de perturbaciones cerebrales. En 1898
c a r g a cortó en su g a r g a n t a o t r o grito, y comenzó a publicar la serie de los estudios
Milliere cayó sobre el costado izquierdo. del Laboratorio de psicología de la Salpe-
Milliere fué gerente del (leriódico de Rn- triére en los que trataba experimentalmetite
chefort, La Marsellesa, y el proceso de Pe- la abulia, amnesia, anestesia, falta de aten-
d r o Bonnparte pwr la muerte de \'íctor Noir ción y delirios ambulatorios, indicando al
le conquistó gran celebridad ; su fácil pa- mismo tiemjx) una terapéutica d e los estados
labra y sus eleNüdas ideas hicieron que P a - histéricos basada en' una educación y una
rís le enviara como su representante a la gimnasia dirigida no sólo hacia el movi-
Asamblea nacional. miento, sino también a la sensibilidad, la
Amante del pueblo y sostenedor de sus memoria y la atención. En o t r a serie t r a t a
deiechos, fué elegido miembro de la Com- de las ideas de f)bsesión, impulsiones, ma-
mune, que tuvo en Milliere el m á s joven y nías mentales, locuras de la duda, tics, agi-
ur>o de sus mejores representantes. taciones, fobias, delirios del contacto, etc.
Como se ve, estas observaciones tienen t a n -
28 mayo de 1871. — Ultimo día de la lla- to interés desde el p u n t o de vista patológ-ico
LA REVISTA bLANCA ^9

como en su aspecto psicológico y han dado les casos a decir al verdugo : Haz tu oficio.
justa íama a su autor. J u a n a fué entregada, pues, al verdugo y lle-
vada por éste a un cadalso de gran altura,
31 mayo de 1431. — Juana de Arco es en el que en un cartel en gruesos caracteres
quemada viva en Rouen y sus cenizas son se leía : «Juana, que se hace llamar la Don-
arrojadas al Sena. No nos interesa conocer cella, embustera, perniciosa, que abusó del
la vida de Juana de Arco, llamada la donce- pueblo, adivina supersticiosa, blasfema de
lla de Orleans, ni si venció a los ingleses, Dios, malcreyente de la fe de Jesucristo,
ni si salvó al rey d e Francia Carlos V I I , jactanciosa, idólatra, cruel, disoluta, invo-
librándole de sus enemigos. Lo único que cadora de los diablos, cismática y herética.»
nos interesa, es hacer constar el caso estu- La doncella llevaba ceñida a la cabeza una
pendo que se da con esa infeliz alucmada. mitra en la que se leía : «Herética, relapsa,
Acusada por un inquisidor, fué juzgada por apóstata, idólatra.»
el Tribuna! de la fe, cuyos jueces, en su Pues bien ; esta infeliz que la Iglesia con-
sentencia definitiva, decían : «Te declaramos denó a ser quemada viva por hereje y por
relapsa y herética, expulsada y excluida de blasfema de Dios, y que la expulsó y ex-
la Iglesia y te entregamos al poder secular cluyó de su seno, ahora la canoniza y la
logándole que modere su juicio en tu favor, coloca e n t r e sus santos y mártires. Q u e
evitando la muerte y la mutilación de los h a g a los comentarios el que leyere.
miembros.» Tal era la fórmula. El brazo se-
cular, es decir, el bailio, se limitaba en ta- SOLEDAD GUSTAVO

La literatura española
DESDE AVADRI»

tes. Será también el contradictorio y un po-


EL GRAN TORBELLINO DEL MUNDO
co espectacul.ir en su salvajismo dilettante.
En «El Gran Torbellino del Mundo», Ba-
O t r o libro de Baroja. Nuevo y exótico
roja, iconoclasta, proclama, entre otros
como todo lo que de la pluma del literato
odios, el odio que experimenta hacia Ana-
vasco sale. Nuevo en sus juicios, en su for-
tole France. Este odio sólo se explica eti la
ma, en su visión algo arbitraria del mundo.
diferencia de temperamentos y en la distinta
Sin e m b a r g o , una característica semejan-
apreciación literaria. T r a t a de' lujurioso al
te hermana las obras y los pensamientos
autor de «Thais» porque por las obras d e
de Baroja. Baroja es nuevo en la literatura France flota continuamente la amable o b -
y viejo va en si mismo. N o hay una dife- sesión femenina. Mientras Baroja es un mi-
rencia m'uy g r a n d e , una g r a n diversidad de sántropo, Anatole F r a n c e fué un epicurista,
matices, de una a o t r a obra del autor de un verdadero sibarita. Lo califica de a m a -
«La leyenda de Jaun de Álzate». Y ese cos- nerado porque cuidó el arte del bien decir,
mopolitismo literario puesto en voga, que porque fué un elegante en la literatura, qui-
convierte a los escritores en viajantes de li- zá algo amanerado, como juzga Baroja, pero
t e r a t u r a s , uniforma el fondo, aunque mul- jamás cursi.
ticolore las formas, de toda esta producción
Y, por otra parte, no hay una g r a n dife-
que tiene algo de Baedecker.
rencia de Monsieur Bergeret a Joef L a r r a -
Pero Baroja será siempre Baroja. Será
ftaga, el protagonista de este «Gran Torbe-
siempre d narrador, el dialoguista y el rá-
llino del Mundo». La misma manía retórica,
pido fotógrafo de las « E s t a m p a s ilumina-
la misma critica subjetiva y a veces intem-
das» y las glosas certeras y relampaguean-
30 LA REVISTA ISLANCA

pestiva se manifiesta en el uno que en el berbia, la cólera. Esta suma de sentimien-


o t r o . Sólo que Joe L a r r a ñ a g a es más in- tos hace el anarquista.»
quieto materialmente y Bergeret io es más ¿ E s posible visión m á s mezquina, m á s
espiritualmente. L a r r a ñ a g a viaja pti/ el bajo y pobre concepto de los hombres y la
mundo con su cuerpo y somete las visiones vida? ¿ E s [X>sible disolvencia m á s inútil y
a la crítica demoledora de su juicio de viejo estéril, misantropía moral más absoluta? Y,
solterón, sólo amado por la pobre Nelly, la sin e m b a r g o , L a r r a ñ a g a es Baroja, un Ba-
joven alemana rubia y dulce que pone una roja atormentado, en contradicción perenne,
pincelada de emoción en la árida prosa ba- hosco y misérrimo en medio de un mundo
rojiana. Y Bergeret, ciudadano empederni- más interesante que el que refleja en s u s
d o , bajo el olmo del paseo y en la trastienda libros.
de la librería, pasea su espíritu por el mun- Pero Baroja es Baroja. Iconoclasta y sal-
do, abarca los tiempos pasados y futuros, vajista literario, viajante de literatura o
contempla las cosas con su fina e irónica tradicionalista vasco, misántropo o i n t e m a -
mirada de filósofo y con su indulgencia d e cionalista , L a r r a ñ a g a o Aviraneta, Baroja
marido «cocu», pero libertado de los estú- siempre es Baroja. Con él no puede rezar la
pidos prejuicios del sucio honor que impone crítica. Se le h a de aceptar, con su descuido
la moral presente. genial y sus contradicciones superficiales o
Y del mismo modo que F r a n c e pone en profundas, su ligereza y su hermetismo, su
cada obra su yo desdoblado, que es Berge- aridez y su emoción involuntaria, o ha de
rechazársele. P o r mi parte, no me g u s t a y
ret, y Coignard, y Bonnard, y Brotteaux,
leo siempre con creciente deleite y con re-
Baroja es los múltiples misántrof>os, los de-
novada afición sus obras. E s como esas mu-
moledores impenitentes que destruyen sin
jeres que odiamos y que nos atraeti. Y, a
construir, semejantes a los yos francianos
pesar de la semejanza que une esta obra a
en su incurable manía de juzgarlo todo, de
las o t r a s suyas, encuentro un rejuveneci-
convertirse en existencias sentadas también
miento de Baroja en este «Gran Torbellino
en el umbral del mundo, contemplando el
del Mundo». L a s lineas colocadas a mane-
juego de la vida ron igual desprecio.
ra de motivo antes de cada capitulo, nove-
P e r o F r a n c e idealmente fué m á s lejos. dad literaria, inaugurarán una nueva forma
T u v o del m a ñ a n a una visión m á s amplia y novelística original y delicada. En esas rá-
m á s generosa, y al no cultivar con t a n t o pidas fotografías escritas, es donde mejor
empeño el ansia de originalidad, pudo ser se ve el genio, discutible, pero innegable, de
i r á s comprensivo y más sincero. Se contra- Pío Baroja.
dijo, aún contradiciéndose, menos que Ba-
Y en el capítulo de la muerte de Nelly,
roja. Este, unas veces aparece como un ver-
emocionante en su misma falta d e emoción,
d a d e r o escritor de vanguardia ; o t r a s , su
en su sobriedad d e s g a r r a d o r a , vemos un
pluma escribe párrafos como el que a con-
Baroja nuevo, un poco íntimo y cordial, in-
tinuación r e p r o d u z c o ; puestos en boca del voluntariamente conmovido y humano.
L a r r a ñ a g a , protagonista d e «El Gran T o r -
Alemania, Holanda, P a r í s , D i n a m a r c a ;
bellino del Mundo» : «Yo, fx>r lo que he vis-
visiones de la post-guerra ; rusos inquietan-
t o y jjor lo que he leído, he creído notar
tes ; mujeres enigmáticas ; vidas e x t r a ñ a s ;
c o m o dos posiciones e x t r e m a s a n t e la vida, existencias vertiginosas : h e aquí «El Gran
sobre todo ante la vida social : una, de ad- Torbellino del Mundo», la g r a n vorágine hu-
miración por lo rico, por lo poderoso, por mana internacionalmente c-ontemplada. Y
lo fuerte ; otra, de repulsión por k) rico, por por encima de todo, dominándolo todo en
lo poderoso, por lo fuerte. Son como dos nuestra mente ¡wr su misma insignifican-
polos opuestos. El primer impulso produce cia, por la amable pequenez y dolorosa me-
el sentimiento de la aristocracia ; el segun- lancolía de su vida, Nelly, rubia y muerta...
d o , el de la protesta. Con el primero se ve Nelly, la pobre muchachita que tuvo «una
q u e se unen la adulación, la vileza, el des- idea ridicula y absurda d e L a r r a ñ a g a . Le
dén por la justicia y por la equidad. E s t a consideraban—ella y don Cosme—como un
s u m a d e condiciones forma el cortesano. hombre todopoderoso, joven, audaz, capaz
Con el segundo, con el sentimiento de pro- d e hacer lo que s e propusiera». En estas
t e s t a , se unen la envidia, el rencor, la so- p a l a b r a s , reproducidas d e «El Gran Torbe-
LA REVISTA BLANCA 3»

llino del Mundo», se refleja toda la misan- Vo, a lo menos, contemplo asi el problema
tropía de Baroja, destructor, empequeñecc- de esta e x t r a v a g a n t e mujer—tipo de hoy,
dor, negador indiferente y despiadado de sí masculinizada y desvertebrada, que ha que-
mismo. rido glosar y rectificar, sometiéndola a un
análisis psicológico y minucioso, que recuer-
da algo a Dostoyevvski, este distinguido lite-
SANTA M U J E R NUEVA
rato q u e se llama Antonio Porras. Recuerda
Con este título sugestivo, ha escrito An- a Dostoyewski sin evocarlo, como recuerda
tonio P o t r a s una novela que hubiera podido a Baroja, creador de toda una desdichada
ser transcendente e interesante. escuela literaria ; desdichada porque, como
Sin embargo, su empeño se ha visto ma- dije en otra ocasión, lo que en el creador
logrado en el fondo y en la forma. Ni está es genial y nuevo, en los imitadores es sólo
logrado el argumento, ni os nueva la mu- lepetición, servilismo y desvertebramiento.
jer ouyo tipo nos brinda. Es decir, lejos de He aquí el principal defecto de «Santa
crear una personalidad, de ser un anuncia- Mujer Nueva» : obra inconexa y desverte-
miento, recebe el confuso e inconexo conglo- brada, semeja un ensayo, como ensayos de
merado de influencias que han h'ecHo de la mujeres futuras son estas desconcertantes
mujer de hoy un raro ente, quizá tipo mter- mujeres de hoy.
medio entre la timorata mujer de ayer y la AUGUSTO DE MONCADA
serena y verdadera mujer nueva de mañana. Madrid, mayo 1926.

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Divergencia entre eruditos


Wien, IX/2 Lazarettigasse 32 III,'22. manes y garibaldinos, se burlaba en el m á s
alto grado.
13 abril 1926 ¿Quién e r a , pues, G.—republicano—resi-
Querida Compañera Soledad Gustavo : dente 3 meses en Ginebra—secretario de la
Por haberse traspapelado entre otros pe- sección de la Alianza? Por estos detalles
riódicos el n ú m e r o de L A REVISTA BLANCA
bien exactos él mismo se nombra : todo esto
correspondiente al 15 de enero, no he jK)- se aplica a Celso Gomis, al cual encuentro
dido leerlo hasta hoy y en él acabo de hallar desde luego en Le Reveil, diario de Deles-
su respuesta referente a / . Fh. Becker. N o cluze (París) donde el 4 de noviembre firma :
crea usted que la importuno inútilmente, pe- «Celso Gomis, representante de la provincia
ro aun debo contestar a su cortés explica- de Barcelona en la Asamblea republicana de
ción que demuestra ha fundado sus juicios Lérida.» En diciembre muchos refugiados
en los datos que' tenia a la vista. Si ellos españoles se vieron obligados a salir de P a -
n o a g o t a n la cuestión, la reducen por lo rís y esto sin duda le llevó a Ginebra donde
menos, a probar que Becker dio una ense- —segTÍn las actas que yo conozco—se pre-
ñanza socialisla útil al joven G. que era senta el 13 enero 1870 ante el Comité para
ante todo republicano cuando llegó a Gine- ser admitido en la sección de la Alianza. Se
bra. Sin duda Becker tenia mil cosas que le recibió como miembro en la Asamblea
decirle respecto a socta/íímo—luchas de cla- general del 23 enero ; el mismo día se eli-
ses, revolución social entrevista y aspira- gió también el comité de los 9, al cual per-
d a - l p e r o todo esto no tenia nada que ver teneció ; el 28 enero fué elegido secretario.
con la anarquía, la cual para Becker no El i 8 mareo el comité propuso a Joukowki
existia o e r a una cosa de la que el viejo como secretario, habiendo ya partido Gomis
autoritario, jefe de los cuerpos francos, ale- en esa fecha. P a s ó , pues, dos meses en e s t a
32 LA REVISTA BLANCA

sección, y en mayo era ya secretario de la ta de la sección y del periódico La Solida-


comisión de propag-anda de la sección de ridad. Seria preciso haber visto este perió-
Madrid (hallo este detalle en !a Solidaridad dico para saber si, verdaderamente, estos
de Neuchátel del 21 mayo 1870) ; su nombre artículos fueron decisivos, Ptro si Gomis no
se encuentra de nuevo en la Emancipación se informó de la anarquía en el programa
(Madrid) del 27 noviembre 1871, no sé a de la Alianza, por Bakounine, no fué cier-
punto fijo con qué motivo ; pero, en gfeneral, tamente Becker quien pudo darle esta ense-
ya no figura más su nombre en tiempos de ñanza.
la Internacional en relaciones internaciona- Se sabe |)or la descripción detallada de
les ni en cuestiones españolas — esta gran Bakounine (obras, val. VI) hasta qué punto
polémica Lafargve—Alianza, en 1 8 7 2 — y la propaganda tal como él la quería (anar-
Bakounine nunca habló de él. quista) fué descuidada después de su partida
Todo esto había despertado siempre mi de Ginebra en esta sección, durante el in-
curiosidad respecto a su persona. Encontré vierno 1869-70; se sabe igualmente cómo
su nombre alg'unos años antes de 1914 como Becker, con motivo de una revisión del pro-
autor de publicaciones educativas raciona- grama, se esforzó en eliminar todo lo más
listas o de libre pensamiento ; incluso le es- querido a Bakounine ; se conoce la carta
cribí entonces, sin haber tenido respuesta. amistosa que Bakounine, sin desconfiar de
Por la noticia sobre Becker en Acracia nada, le escribió aquel otoño desde Locarno,
que ha tenido usted la idea feliz de repro- y se conoce también una carta de Becker a
ducir, estas cosas se explican. Ella se en- Jxtng, secretario por Suiza en el Consejo g e -
cuentra en el número 13 de esta Revista, de neral de Londres, en la cual Becker explica
la cual nunca he podido consultar una coleo- que él se había puesto una máscara (de
ción completa ; la mía contiene los números amistad) en sus relaciones con Bakounine,
3, 8, 14 a 22, 24, 26, 29, 30 (junio 1888), para poder conocer mejor y contrarrestar
pero no el 13 donde habría podido ver a su sus maquinaciones secretas. Y en plena
tiempo este recuerdo sobre Becker. asamblea de la sección, el 26 de marzo,
El joven socialista republicano fué, pues, Becker pide que, en lugar de las palabras
iniciado por Becker en el verdadero socia- expresivas de la idea de Bakounine : que
lismo que no hace el juego de los políticos tcdos los Estados políticos y autoritarios
republicanos que aspiran al poder ; esta en- actualmente existentes... (deben desapare-
señanza, lo repito, Becker pudo dársela a cer...), se ponga : todos los gobiernos -. «el
maravilla, siendo gran conocedor de la po- dualismo entre Estado y sociedad debe des-
lítica local suiza. En virtud de estos conse- aparecer ; la Sociedad y el Estado no serán
jos, Gomis se dedicó en .Madrid a destruir más que uno». La proposición de Becker fué
las ilusiones sobre el partido republicano que aceptada y joukowki, que defendió la idea
aun existían entre los internacionales, ya de Bakounine, sólo reunió dos votos. Toda-
que más o menos provenían todos de las fi- \ í a es preciso conocer la carta de Becker
las de los republicanos avanzados y debían a Sorge en New York (3 y 5 mayo 1870)
todos desilusionarse de estas simpatías po- después de la ruptura en Suiza, en la cual
líticas, reconociendo que, como burgueses insulta a Bakounine groseramente, espar-
no socialistas o antisocialistas, estos repu- ciendo sobre él chismes y calumnias, apro-
blicanos no podían hacer nada por el pueblo vechándose de que en América no se le po-
en materia social. día juzgar con conocimiento de causa, mien-
tras que Becker gozaba allí de cierto renom-
Hablando sólo de Madrid, pues en Bar-
bre desde 184S entre los emigrados alema-
celona Fargfa Pellicer y Sentifíón estaban en
nes. En esta carta dice también : «Pasado
relación directa con Bakounine y le conocían
mañana asistiré a una reunión obrera en V e -
desde agosto-septiembre 1869, puede decir-
vey, donde probablemente nos veremos Ba-
s e esto : que ausentado Fanelli y visto el as-
kounine y yo.» Bakounine ni siquiera estaba
cendiente de los republicanos en 1869-70, la
entonces en Ginebra, pero Guillaume (Ja-
sección acaso no estaba todavía bastante fir-
mes), que fué a Vevey, ha escrito (La In-
me en la separación neta de los republica-
ternacranal, II, p á ^ 3 7 ) : «...el patiriarca.
nos, y que Gomis, con sus artículos, dio
J. Ph. Becker, d d cual recibí este día, por
tul empujón que él consideró importan-
última vez, el abrazo habitual...» Becker
te, para fortificar el sentimiento socialis-
LA REVISTA BLANCA 3.1

abrazó, pues, a Guillaume, dos días después Gomis, sea \>or sí solo, sea en el medio de
de iiabcr escrito esta carta ignominiosa con- Madrid (la sección), se desprendió de esta
tra liakounine... intUicncia, aunque nada de fijo sepamos so-
Desde ¡lacc pocos años se conoce toda la bre esto.
correspondencia entre Lassalle y Marx res- No vale la pena, querida compañera, de
pecto a Becker—y en noviembre 1925 se ha hablar de todo esto en la REVISTA, pero quizá
publicado por primera vez una carta de las podría usted decir en pocas palabras que G.
más características d e Engels donde habla es segfuramente (romis y que su recuerdo
de Becker (8 mayo 1872) ;—hay, además, en 1887 explica muy bien su papel en la sec-
o t r a s muchas cartas y todos los escritos de ción de Ginebra ; que Becker le explicó el
Becker y sobre Becker, que vienen a demos- socialismo revolucionario, pero no podía en-
t r a r (jue este hombre jamás tuvo el menor señarle el anarquismo—idea que Gomis ad-
sentimiento libertario ; fué un demócrata au- quirió dej programa de la Alianza, de una
toritario, socialiita convencido, pero perso- parte de sus miembros y de la sección de
nalmente hombre de doble o ti iple fondo, Madrid — y que él tiene probablemente el
iistuto y maligno, en un buen natural y un mérito de haber aceptado d e Becker el so-
patriarcalismo seductores, pero falsos. cialismo, pero no el autoritarismo. Dispense
Xo me extraña, pues, que Becker impre- que haya sido larg-o ; no se acabaría de ha-
sionas.: grandemente al joven Gomis, el cual, blar sobre J. Ph. Becker ; es muy txinocido
sin embargo, durante su corta estancia, no en detalle, pero nunca fué de los nuestros.
piído conocerle bien a fondo. Valiéndose de Afectuosos saludos.
Gomis, tal vez esperaba Becker tomar pie
M. NETTLAU
en España, dcsalojanck> a Bakounine, pero

Para el Museo Kropotkíne


Una carta de Sofía Kropotkine, la viuda ne, como también las traducciones de s u s
d e nuestro amipo, nos hace saber que, al nn, obras que hayan sido publicadas en las di-
las 74 cajas que contienen la biblioteca de versas lenguas.
Kro|K>tkine han lleg^ado a Moscou. Se han Y como el Musco no es rico, ni goza de
podido arreglar ocho piezas, donde están ninguna subvención, me permito añadir que
expuestas la vida y la obra del que consagró la ayuda financiera no será superfina.
su existencia a la exposición de nuestras J. GRAVS
ideas y de las reivindicaciones del ser hu- Dirección de los envíos. — Mme. S. G.
mano. Kropotkine-Dmitroff — Gobierno de Mos-
Como el museo está abierto a todos para
cou. (Rusia).
que en él puedan trabajar ; como allí se pue-
den consultar los volúmenes que comprende Se ruega que los envíos vayan certifica-
la biblioteca, donde está representada la lite- dos.
ratura anarquista internacional, es un ver-
dadero centro de propagfanda que merece Llamamos la atención de los lectores de
ser sostenido sobre todo en un país que t a n L A REVISTA BLANCA y de cuantos intelec-
fuertes t r a b a s opone a la exposición de ideas tuales u obreros se preocupan de la historia
contrarias a la autoridad de los g^obiernos. del movimiento obrero y de la cuestión so-
Sofía Kropotkine hace un caluroso llama- cial, lean con atención los documentos que
miento p a t a que se le ayude a completar su de Miguel Bakunin estamos publicando, re-
o b r a enviándole todas las publicaciones, re- copilados por nuestro colaborador y sabia
t í a l o s , g r a b a d o s , concernientes a Kropotki- amigo Max Nettlau.
34 LA REVISTA BLANCA

miGUEb ZEUflGO

El GabalIeFo de ba BaPFe
= = o Los QMsíeríos de la Snquislción
Grao Dooela blstórlea, trodocida por
= = S O b E D í i D GU5TRU0 =
(Continuación}

—j Ah !—exclamó sordamente.—También —Salvó a nuestro hijo—añadió la Ger-


yo reconozco a usted. Usted es la hermana mana.
que sabia el nombre del prisionero. Le oí —Pues bien, sí. Hizo usted bien. Ese
pronunciar aquel nombre... y me apresuré hombre era inocente ante Dios. En cuanto
a informar al gobernador. Fué una mala ac^ a los hombres, no les había hecho más que
ción... Tal vez es eso lo que ahora expia- bien... Son ustedes buenos, puesto que se
mos... Y tal vez también va usted a ven- han expuesto ustedes a la miseria, a la cár-
garse... ¡ Ah ! estamos malditos... cel y tal vez a más todavía...
—Les he dicho—repitió la carmelita con Germán se estremeció.
infinita dulzura—que nada tienen que temer ¡ Sí ! De eso me percaté en seguida. Te-
de mi...
níamos unos parientes en las cercanías de
—Así, ¿no nos denunciará usted? Amiens. La noche en que se hizo la cosa
—Se lo prometo con todo mi corazón. nos refugiamos en su casa. Permanecimos
—Oh ! Verdaderamente es usted una mu- ocultos en un sótano dos meses. Pero un
jer digna—dijo Germán, respirando.—Si su- día aquellas gentes..., aunque eran parien-
piera usted la terrible existencia que llevo tes... nos hicieron comprender que tenían
desde aquel día...
miedo... Hubimos, pues, de marchar... Nos
—¿Pero qué ha hecho usted? ¿Qué de- pusimos en camino una nfx;he y llegamos
nuncia teme, pues?
aquí... Esta cabana estaba habitada por un
Germán vacilaba... carbonero... Teníamos algunas economías.
—Cuéntalo—dijo Germana.—Dilo todo... El carbonero era miserable. Me vendió la
—Pues bien—dijo entonces bruscamente cabana con el jardiniUo y nos instalamos
el antiguo carcelero,—a ese prisionero que aquí. Pensaba que íbamos a ser felices o po-
fué usted a ver... ¡ yo le hice evadir ! O más co menos... Pero pronto comprendí que la
bien, fué mi mujer la que lo preparó todo situación iba a ser más terrible.. No no»
para la evasión... Yo no hice más que con- atrevíamos a dar un paso fuera de la caba-
sentir... na. Nos parecía que las gentes de la aldea
—^¿Evadido? — exclamó la hermana, le- nos miraban con desconfianza y que alguien
vantándose.—¿Dice usted la verdad? acabaría por saber quiénes éramos. Temía
—j Ah ! ¡ Demasiado que lo es ! presentarme en las granjas para pedir tra-
—¿Se arrepiente usted, pues? bajo. Nuestras economías se fueron poco a
—¡ Hay momentos !... Cuando veo sufrir poco... El hambre l l ^ ó . Y con eUa, la en-
a mí mujer y a mi hijo me arrepiento. Pero fermedad de nuestro pobre pequeño... Dice
hay otros momentos en que una voz me dice usted que hemos hecho una buena obra. ¡ Ya
que hice bien. ¡ Aquel hombre era inocente ! ve usted, hermana, que no nos ha aportado
—¿Qué sabe usted?—preguntó la herma- la felicidad !
na, profundamente conmovida. —i Valor 1 Tal vez se engañan... Tal vez
—Era inocente, lo juraría por Cristo. Un el bien que han hecho les será devuelto cen-
hombre tan bueno, tan cariñoso... salvó a tuplicado...
Olí mujer...
El hombre meneó tristemente la cabeza...
LA REVISTA feLANCA 35

— ¿ P e r o qué se ha hecho del prisionero?— — ¿ N o sois vos quien le ha enviado a ha-


preguntó la hermana. cer esa averiguación?
—Le acompañé hasta una puertecilla se- —Cierto es...
creta que le abrí—respondió Germán—y des- — E s un buen servidor ese Belleval.
apareció en 'dirección de Amiens. Después —¿Quién te dice que sea mi servidor?...
no hemos vuelto a oir hablar de él jamás. —dijo con viveza Gerfaut.—Es un a m i g o . . .
La carmelita estaba agitada y trataba de nada más.
ocultar su emoción bajo un rostro impasible. — \ o no he querido decir vuestro servi-
—Escuchen—dijo ella de repente,—no re- dor...
pitan nunca lo que acaban de decirme... Con- Gerfaut miró al monstruo, cuya boca de-
tinúen ocultos lo más posible... Si por ca- notaba malicia.
sualidad vienen por aqui dos frailes, sean P e r o Spavento había tomado su expresión
ustedes prudentes... Los reconoceréis fácil- ing-enua.
mente : uno es alto y d e l g a d o ; el otro es —¡ E s raro !—gruñó el arcipreste.—Hay
bajo y muy gordo... Sobre todo, si el ar- momentos en que me figfuro que sabes m á s
cipreste de Abbeville, el señor Gerfaut, pa- de lo que te está permitido saber...
sara por esta cabana, que no se les escape
— L o poco que sé, maestro, lo debo a vues-
una palabra que pueda hacerle sospechar
tra generosidad.
quiénes son ustedes.
Una vez más hubo tal ironía en la entona-
— ¡ A h ! ¡ E s t a m o s , pues, a m e n a z a d o s !
ción del monstruo, que Gerfaut se estreme-
— N o . Por lo menos así lo espero... Pero ció.
es conveniente que tomen ustedes precau-
ciones... ¡Valor y e s p e r a n z a ! H a s t a nueva Después, encog-iéndose de hombros, el cu-
ra continuó, vuelto a su idea :
orden, yo me e n c a r g a r é de suministrarles
provisiones. - - ¿ Q u é hace, pues, Belleval?... Hubiera
debido volver ayer... ¡ m e hace t a n t a fal-
Y, recogiendo su cesta vacía, la carmelita
ta!...
se retiró apresuradamente.
— ¿ P a r a saber lo que ocurre en Francie-
Cuando estuvo cerca del convento mode-
res?—preguntó Spavento con acento mor-
ró su marcha, y, en el momento de fran-
daz. — ¡ Caramba ! la perindola en cuestión
quear la puerta, m u r m u r ó :
os hace languidecer, maestro, y si estuviera
Es tiempo de obrar... -, Puesto que el
yo en vuestro lugar...
padre está en salvo, es preciso que salve a
Gerfaut esta vez palideció. Es decir, s e
la hija !... puso un poco más amarillo.
— ¿ Q u é quieres insinuar, monstruo estú-
XXIV pido?—exclamó^
— N o insinúo, afirmo.
— ¡ Q u é ! Explícate claramente... O, ¡ p o r
Hl criado y el amo
Dios !, que te echo y te entregfo a la irrisión
del pueblo...
Transportémonos a la tierra de Saint-vul-
Gerfaut, mordido en el corazióti, había
fran en donde se encontraba la habitación
apretado los puños.
de Gerfaut. En ella encontramos al arci-
Spavento se contentó con replicar :
preste en compañía de su criado y secreta-
—Voy a explicarme, puesto que lo orde-
rio Spavento, aquella enigmática figiira que
náis, maestro. Quiero decir que amáis... que
nuestros lectores han entrevisto.
adoráis a la pequeña Flor de Mayo...
Según su costumbre, el secretario fami-
— ¿ Q u é m á s ? . . . Bien sabía yo que habíais
liar de la casa estaba acurrucado en una bu-
adivinado mi espantoso secreto, miserable...
taca, examinando a Gerfaut, quien, con las
— ¿ Q u é m á s ? Pues b i e n ; la habéis r a p -
manos en la espalda, se paseaba lentamente.
t a d o con ayuda de ese excelente servidor
— ¿ N o ha venido Belleval?—preguntó de
que se llama el conde de Belleval...
pronto el cura. — ¿ C ó m o lo sabes, t ú ? . . .
— N o , maestro. — S e necesitaría estar ciego. L o he visto
¡ Hace cuatro días que se ha marcha- todo desde aquí. H e asistido a toda esa e s -
do ! Me haría mucha falta en estos momen- cena de amor, más bella, seguramente, q u e
tos.
36 LA REVISTA BLANCA

ninguna de las escenas de Shakespeare, Ro- esa suave niña... Con sus .nanecitas, que no
meo y Julieta. romperían un tallo de rosa, os obligaría a
—¿Qué más? postraros en el polvo...
—Después habéis llevado a la jaula al bo- — ¡ O h , demonio!... ¡Qué demonio de
nito pájaro. El convento de Franciéres re- iglesia eres I—gimió Gerfaut.—¡ Qué bien
cibió a vuestra cautiva y esa querida señora jjosees la maldita ciencia de leer en los cora-
Ana de Beuvre se encarg-ó de duloifícar el zones !...
carácter un poco salvaje de la bella... —Ya veis... ; lo confesáis. Ese es el prin-
—¿Cómo sabes esos detalles?—exclamó cipio de la sabiduría. Pero no es eso todo,
Gerfaut, confundido.—Habla, miserable ex- maestro. Hay además una cosa que os de-
cremento de fa naturaleza, habla o te es- tiene, cuando, anhelante de amor, tomáis al
trello... fin la resolución de arrojaros sobre ella..., y
Fuera de si, el cura avanzaba, en efecto, después retrocedéis como un jovencillo...
sobre Spavento. —¿Qué cosa es ella?—dijo Gerfaut, es-
Este le contuvo con una j.alabra. tremeciéndose.
—¡ Pero si no lo he dicho todo ! Escuche El monstruo alzó sus rodillas, rodeándo-
un poco todavía y después me pegaréis. Te- las con sus brazos, y puso en ellas su bar-
mlstocles no lo hubiera dicho mejor, me pa- billa.
rece. Parecía meditar sobre si respondería a la
•—¡Venga! ¿Qué más tienes que decir- pregunta del cura.
me? De repente levantó la cabeza.
—Esto, amo ; que sois harto candido si —¿Qué sp ha hecho del hombre que el
esperáis que la pequeña se os entregue. Hay otro día amenazaba en el pórtico? — pwe-
que emplear la fuerza. guntó.
—¡ Cállate, cállate ! — dijo Gerfaut, que —¡ Ha desaparecido !—respondió el cura,
retrocedió anhelante. estremeciéndose de terror.
—¡ Por la fuerza ! He aquí, a fe mía, un —¡ Es lástima !
huen motivo de reflexión... Hay que traer —¿Qué queréis decir?
aqui a esa relamida, que pone la boca chi- —Me hubiera gustado saberlo preso;
quita. Hay que servirle arciprestes a esa pero ni vos le pescasteis en la hostería del
cualquiera... Rey de Bohemia, ni ese imbécil de Jamao le
—¡ Cállate ! — balbuceó el cura. acertó con su puñal durante la noche...
—Verdad es que es bonita hasta el pun- Gerfaut quedó mudo de espanto.
to de tentar a un santo. Y no comprendo — ¿ O s asombra—exclamó el secretario—
•que hayáis podido resistir tanto tiempo rl que me encuentre tan bien informado? ¡Ah,
deseo de estrecharla en vuestros brazos... ah ! También y o tengo mi polida...
¡ Vamos, pues ! ¿Qué os detiene?... —^¡ Miserable ! — exclamó Gerfaut, enfu-
—Mis votos de castidad. recido.—¿Te atreverías a espiarme?
El monstruo soltó la carcajada. —Si lo hiciera seria para serviros mejor,
—¡ Vuestros votos ! Ibais a vacilar ante .^sí, mirad, por ejemplo : yo he sabido quién
un obstáculo que solamente existe en vues- es Flor de Mayo. Voy a decíroslo, por si no
tra imaginación... lo sabéis...
—¡ Tengo miedo al infierno !—murmuró Gerfaut se pasó una mano por la frente.
Gerfaut. Sus dientes castañeteaban.
— ¡ V o p ! . . . Querido maestro, me tomáis Se preguntaba si no iba a estrangular a
por otro... No, no temáis el quebrantar una Spavento.
regla de castidad que habéis roto hace El monstruo le seguía con los ojos, y no
años... pei-dia uno solo de sus movimientos.
—¡ Mientes !—rugió el cura. —¿ Queréis—añadió—que os diga el nom-
— N o ; no teméis d infierno, puesto que bre del hombre a quien habéis dejado ton-
n o creéis en él... tamente escapar? ¿Queréis que os diga d¿
—¡ Mientes, miserable ! quién es hija Flor de Mayo?
— L o que teméis, tonto, son los ojos de (Continuará)

TALUBB* oBAnooa COSTA: ASALTO, 45. TitirOMO 3753 — BAKCBUMA


LA REVISTA BLANCA 37

luego, yo había previsto esto y de antemano lo


La vida en Londres dije en la prensa.
La ofensiva fué general on América como en
Preguntamos a nuestro antiguo amigo I i- P'uropa ; porque la burguesía e s toda igual, la
cente García, que reside en Londres hace va- vieja como la moderna.
rios aí)os, si se atrevería a enviarnos mensual- Yo he observíido este fenómeno psicológico
mente unas cuartillas hablando de lo más sa- cuando he hablado con obreros llegados a bur-
liente que en política, literatura, arte y movi- gueses ; he notado sus dos mentalidades dife-
miento obrero y social ocurriese en Inglaterra- rentes, diametralmente opuestas, y lo chocante
Vicente Garda nos contestó que no era un pro- es que, en la generalidad de los casos, han
fesional de la pluma ni tenía la cultura nece- creído no haber evolucionado.
saria para salir con bien del empeño en <J"< '''
queríamos meter, puesto que toda la vida se II
había dedicado a construir toneles, emborro.
nafido cuartillas solamente por afición y du- Se dirá que no se trata de esto, puesto que,
rante los ratos que podía robar al descanso. on concreto, nada digo del conflicto carboní-
Comprendiendo, y aun esperando las razones fero, que debe empezar el sábado próximo.
de nuestro amigo, insistimos en nuestro em- Yo entiendo que lo dicho es necesario, v sólo
peño, aunque advirticndole que podía dejar de por atenerme al espacio omito ciertas cosas que
transmitirnos noticias sobre arte en general y aclararían más la cuestión.
haciéndale notar que. precisamente, en aquel Mi opinión personal e s qvt/e se llegará al con-
momento habla en Inglaterra una noticia im- flicto, que no se resolverá antes del i." de ma-
portante que transmitirnos, cuál era la causa yo, pero casi aseguro que los obreros dejarán
de la anunciada huelga minera, y ^'ícente Oar- algtinos jirones en las garras de los amos.
cia cogió la pluma y nos envió las cuarltlta-^ Si el Gobierno les garantiza nuevamente un
que a continuación publicamos, cuartillas q'"" beneficio, o los patronos se conforman en se-
llegaron tarde a nuestro poder para conservar guir con los mismos salarios y horario, cosa
el mérito de la actualidad, pues publicadas en esta última bien dudosa, .será sin duda por
el número anterior hubieran caído »>•">' wf". temor a los bolcheviquis, que por el feudalis-
pero en éste las noíicias que ellas''transmiten mo inglés y la castración obrera de los líderes
son ya viejas, de lo cual, naturalmente, el autor labor,istas y tradeunionistas, que son l*s mis-
no tiene la culpa, ni nosotros tampoco. 1-as pu- mos, van adquiriendo fuerzas v demuestran una
blicamos, no obstante, porque, aun siendo pa- actividad admirable, puedan llegar a una ca..
sadas, conservan todavía algún interés y tie- tástrofe para todos.
nen la condición de no ser largas. Los obreros carboníferos ingleses ganan del
Asi, que nuestro amigo nos enviará cuarttltas 15 al 20 por 100 menos, comparativamente al
desde Londres con- la buena voluntad qu^ '^ coste de la vida, que en 1914.
caracterita, tratando de lo que buenamente pue- H e aquí lo que ganan y lo que los patronos
da y lo mejor 'que pueda, que los lectores de quieren rebajarles (1) : -
LA RKVISTA BLANCA las leerán con la simpali-i
que inspira todo lo sincero y modesto. GANAN QUIEREN REBAJ.

CheL Pen. Chcl. Pm.


Escoceses . . . . . lO 1
Northumberland. . . 9 4
La lucha que, de no mediar arreglo, debe Durham 10 9
empezar dentro cinco días, no es una lucha Sud de Gales. .' . 10 10
entre obreros y patronos ingleses. Digo esto, Vorks, Notts, Derby,
que a algunos extrañará, porque el presente Leics, Cannock,
conflicto no e s m á s que un'acto del drama *n- Wartvick y Sud
tre obreros v explotadores. El terror que la Derby
revolución rusa causó a la burguesía interna- Lañes, Norte Staffs
cional hfíola más humana y de 1918 a 192" Cbersiera . . . 10 7
concedió, sin grande resistencia,- mejoras apre- Norte de Gales. . 9 2 8
ciabies. P«ro en i 9 3 i , . c u a n d o los nuevos tira- 8
Salop S 7
nos rusos se dedicaron a tirar de los faldones TO
Cümberland . . . 7 7
de las levitas d« los diplomáticos para q"'' ' ° * 8 II
Forest de Dean. . 3
reconocieran como «rbuenos muchachos» y
«camantes del orden», la burguesía internacional
se repuso y acometió con los obreros y preten- (1) Advertimos que estos datos llegaron a
dió rebajarles los salarios, lo que consiguió, nuestro poder" cuatro días antes que los publi-
y aumentarles l a í horas de la jornada. Desde cara El Sol, firmados por César Falcón.
38 LA REVISTA BLANCA

La rebaja es una iniquidad ; pero el aumen- correspondencia — The Daily Chronicle, mar-
to de las horas no lo sería menos, ya que mu- zo, 10, 1926—que idos Estadgs Unidos, con
chos mineros carecen de trabajo. 115.000,000 de habitantes (117. I35,(KKJ en el úl-
Pero los carboneros, como otros obreros in- timo censo), poseían Un capital de. sesenta y
gleses, tienen con ellos sus enemigos, enemi- cuatro mil millones de libras, cuatro veces quo
gos que ellos pagan para servirles. Inglaterra». Luego, Inglaterra posee diez y seis
.Asi los marinos, que han tenido, hace algún mil millones de libras.
tiempo, una huelga para oponerse a la rebaja Vamos a ver cómo está repartid" :
de una libra mensual, resultó que su líder, Una novena parte, unos cinco millones, po-
Havelock Wilson, presidente o secretario, no seen entre ellos más de la mitad de todos los
recuerdo cuál de los dos cargos, propuso él beneficios de la nación.
mismo a los patronos la rebaja. Ocho novenas partes, 40 millones, reciben
J. H. Thomas, secretario político de los ferro- menos de la mitad de esos beneficios.
viarios, con mil libras anuales, que se cree El c)8 por loo de los ingleses no poseen tie-
dimitirá, para aceptar uno de dos cargos que rra y el 92 por 100 poseen menos capital "to-
un ministro le propone, más ventajosos, acep- davía.
tó y firmó una rebaja de salario sin consultar 2,250 personas tienen más de la mitad de las
a los miembros, y en este conflicto carbonero, tierras. Los miembros de la Cámara de los Lo-
el ex ministro minero Frank Hodges, para el res poseen un tercio de la tierra.
que ilegalmente han fabricado una secretaría Doce familias poseen la cuarta parte de la
internacional, ha declarado <(que pt)dían admi- tierra de Escocia.
tir el aumento de horas». En términos generales, 26 personas dejan
ellas solas más de lo que poseen 600,000 per-
III sonas muertas en un año.
.Si se excluyeran del impuesto los capitales
Los patronos mineros consideran su negocio menores de mil libras, el <)5 i)or 100 de los
como ruinoso. En realidad venden carbón a ingleses no pagarían impuestos.
bajo precio del coste, cosa que parece incon- 190 personas reciben anualmente más de cien
cebible, pero que no lo es. La industria inglesa mil libras.
que no tiene garantido un beneficio, tiene el 700 personas reciben más de 50,000 libras.
carbón más bkrato que el coste de extracción. Y 3,000 personas recibt-n más de 20,000 li-
Pero se explicará si se hace saber que los amos bras.
de esa industria son lus mismos amos mineros. Y por hoy, bastante.
. El presidente de la Federación de patronos V. (¡ARCÍA
mineros es presidente de otras cuatro federa- Londres, 25 abril de 1926. r
ciones patronales y miembro de los comités de
otras catorce federaciones patronales.
El secretario general de los obreros carbone-
ros, A. J. Cook, ha publicado los beneficios de
Notas bibliográficas
los patronos carboneros de los últimos trece ETICA
años y los gastos por derechos reales. Así se titula la mejor y más completa obra
Descontando 1922, que tuvieron una pérdida de Pedro Kropotkine. En ella está, no sólo
de un millón ochocientas mil libras, los otros el pensamiento fundamental del sabio autor,
doce años marcan un beneficio de 2(x> millones sino el resumen de todas las ciencias morales
novecientas mil libras en junto. y sotiales aplicadas a la vida del hombre.
Además de los beneficios, fueron pagados : Etica es un grandísimo foco de- luz que
alumbra los entendimientos humanos p<}r en-
A la Iglesia. . . . 370,000 libras anuales. tre las dudas y las confusiones de la vida.
Al marqués de Bute . 115,772 » » Su precio es el de seis pesetas en rústica y
Duque de Hamilton. 113,793 )i ,« siete en pasta. A los corresponsales cl 26 por
Lord Tredegar. . . 83,827 » » 100 de descuento.
Duque de Northum-
VULCANO
berland 82
Lord Dunraven . . 64,370 » » Hemos recibido el primer gúmero de este
Earl Elsmere . . . 43,497 >> » periódico de doctrina y combate que se pu-
Earl Durham . . . 40,522 n » blica en Cienfuegos (Cuba).
Muy bien orientado, publica originales de
IV gran mérito y promete realizar una sana labor
dentro del campo obrero v libertario.
Un gran economista, sir Leo Chioiza Mo- Larga y próspera vida le deseamos.
ney, que acaba de hacer un viaje de estudios Dirección, San Fernando, 40, Cienfuegos
por los Estados Unidos, decía en la primera (Cuba).
LA REVISTA BLANCA
39

SnliscrpíiQ ioternacíoiial a-favor lelos con dichas pesetas y que no se nos h a g a per-
der el tiempo ni ocupar espacio en estas cosas,

presos por cnestloQenocíales ^Ui' bastantes ocu))ac!ones j)esan sobre nos-


otros.
IVsetas .Si dentro de quince días no se nos ha dicho
c¡ué hemos de hacer con las 10 p t a s . , las in-
Stitiia ' aiileritir . . <i,27ij'2() gresaremos a la suscripción a favor de loi pre-
K<-|);ii-t¡(ias sof^ún his li>tas ile los sos por cuestiones sociales.
núincrns pulilicailns S,()<H)'()O

Sobrante . . . . 37i)'jy Advertencia a nues-


ll<Miios t-ntrff^aild 50 ptas., 25 a r a d a
uno, a (los jtR'sos m á s en la l á r - tros corresponsales
«'I (Je Barcflona ; en lotal, 79 pr*'-
sos. A cuatro presos áv la cárcel Desde el próximo n ú m e r o no se a d m i t i r á la
de Valencia, loo pesetas ; a IKIIO devolución de ningún ejemplar que no lleve en-
presos de la cárcel de Zaraj^oza, cajadas las páginas de IM Reaeción y la Re-
200 i>tas. Total i5o"oo volución, que es como los recibirán.

.1 repartir. . .
Premia de D a í / . — G r u p o C u l t u r a Lli-
2y'2<)
Deudores
bertaria li'oo H e aquí el n o m b r e de los que obstaculizan
¡taena. — Pablo Medianero, i pta. ; la obra de los abnegados :
C a r m e n Pavón, i ; Francisco ü a - Ptas.
lirteo, I ; Manuel V a r g a s , 1 ; José
L u c e n a , o ' s o ; Francisco Alarcón, Marcelino García.—Buenos .Mres (.Ave-
o ' S o ; José D a m i á n , 0*50; E s t a n i s -
llaneda Piñeiro) 287*90
lao Pérez, o'so. Total 6'üO
Juan /-anie/a.—Puerto Real 25*00
Vitoria.—V>c unos c o m p a ñ e r o s . . . 90*50 José Pedro Bordes.—Den\a 26*50
Ribas del Fresser—Amadeo Triadu. i'"<' Eduardo Gijón García.—Huelva . . . 59*35
Matará.—]. P ¡ , J. Vidal y J. C o m a s . 11'o" Juan Hallester.—yiarceWa 2o'o<i
.Arroyomolinos de León Sociedad de
Francisco R. Alvarez. — Darragueira
Obreros Agrícolas 25 Vx)
(Argentina) 69*00
Gerona.—Daniel Loríente . . . . 5'OÜ
y. Ramón Cornejo.—Tampico Tamps. 32*00
(•(ídiz.—Enviado por el Coniité pro-
lUblioteca de Le Lihertaire.—Paris. . 6o'oo
presos 2<K)'00
Ltureo O c e o n o . - - L i s b o a 25*00
Harcelona. — U n metalúrgico 2 pe- Antonio Asencio Elche 40*00
setas ; Un m o n t a ñ é s , 2 ; Lo que
Luis Ferndndes.—Valladolid 162*50
quieras, i. 'Cotal 5'oo
José Coífa.—Sabadell i75'oo
/t/e»íi. -Recaudado por Novell . . . 49'**S José F u e n / c i . — H o s p i t a l e t de Llobregat. 83*00
Augusto Garc/a.—Sestao 75'oo
Total. . . 433'í>4

• » •

Probablemente antes de aparecer el próximo


n ú m e r o h a b r e m o s enviado ya las 25 p t a s . a
Notas administrativas
Vitoria, F . V. Recibidas 110 p t a s . ; que dis-
cada preso s<K-¡al de la cárcel de Bilbao. tribuyo como indicas.—i'aníiago de Composte-
• • » la, J. Rk ídem 27 p t a s . p a r a Novela Ideal.—
Madrid, M. R. í d e m 25 ptas. Envié el a u m e n -
H e m o s recibido de Isaac P u e n t e , de Vitoria,
to de a m b o s paquetes y las colecciones.—Car-
la cantidad de 18*75 p t a s . , destinadas a los
let. Asensi. í d e m 5 p t a s . E n v i é los libros.—
presos de V e r a .
Alforja, C. S. í d e m 4 ptas.—Segorbe, Q a r n e r .
• • •
í d e m 23*50 p t a s . A u m e n t é p a q u e t e de la No-
De la Colonia Penitenciaria del Dueso se nos vela Ideal, envié los n ú m e r o s p a r a coleccione»
h a n remitido diez p t a s . ; cinco el preso José y Sembrando Flores en tela.—Bayona, V . B.
Aracil y cinco F . Bové. í d e m 25 p t a s . Envié las Novelas pedidas y li-
Di^cen q u e se las h a n enviado un g r u p o lla- b r o s . — V e n i s s e u x , M. H . í d e m 15 pta$. p a r a
m a d o «Emancipación», no. sabemos de dónde, los núms. 28 y 29 de la Novela Ideal.—Pam-
y q u e n o las quieren, a u n q u e agradecen la in- plona. Ú n i c o . í d e m 21*50 p t a s . , q u e a n o t o co-
tención. m o indicas.—Fí/ossar de Dalí, Baronet. í d e m
R o g a m o s se nos diga q u é t e n e m o s que hacer 56 p t a s . Envié l i b r o s ; los que no iban n o los
40 LA REVISTA BLANCA

teníamos.—Atnalcóllsr, S a n s Galupo. Ídem 14 var, G. M. ídem 39 p t a s . Envié las colecciones


pesetas. Escribí a Bernal.—Esparraguera, E. de la Sovela Ideal.—Torrijos, Delgado. í d e m
C. í d e m 17-25 p t a s . — Almazara, Claromonlt. 3 ptas. Servida la suscripción trimestre p a g a d o .
ídem 9*30 p t a s . Envío los n ú m e r o s donde y a Santander, .\. M. í d e m 28 p t a s . Servidos los
quien indicaste.—^iíidai del Fresser, .\. T . í d e m Sembrando Flores v colecciones Sovela Ideal.
17 p t a s . E n t r e g o 2*25 p t a s . a Editorial «Vér- Escribí.—Bañólas, Koset. Ídem 15 ptas. Envié
tice». — Baena, P. .M. í d e m 27*50 p t a s . ; de las Soiielas a t r a s a d a s . — L y o n , J. D. .M. Envié
• ellas, 1*50 p a r a «Vértice» y 6 p a r a presos. ¿ S e los ocho n ú m e r o s a t r a s a d o s . -Su importe es de
recibió todo?—Valdefuentes, O l m o s . Id. 10 pe- 4 ptas. Nos a l e g r a m o s saber de vosotros. - -
setas. Envié paquete de 100 Novela Ideal a S. Dearborn .\lich, P. P. Recibidas 250 p t a s . Re-
M. y c a r t a a ti.—Rubí, Rossell. í d e m 40 p t a s . petimos 100 ejemplares del n ú m . 27 de la So-
Borras, C a n o . í d e m 24*50 p t a s . A u m e n t é a m - vela Ideal, c o m o a s i m i s m o los de los n ú m e -
bos p a q u e t e s y envié los libros. Ahora se pue- ros 15 y 16, que ya habíamos enviado certifica-
den servir ejemplares de Etica.—Arroyomoli- dos. Si al recibir ésta no habéis recibido n ú m e -
nos de León, L. O . í d e m 30 p t a s . , 25 p a r a ros duplicados, avisad, que reclamaremos. Los
presos.—Valencia, F . F í d e m 50 p t a s . Envié paquetes, c u a n t o mejor envueltos van, peor es,
las colecciones pedidas.—Alicante, F . A. í d e m porque los r o m p e n a la salida de aquí.—.Mie-
40 p t a s . ¿ S e recibe bien a h o r a ? — L a Coruña, res, B. H . Supongo e n ' t u poder todo lo pedido.
J . R. í d e m 40 p t a s . Escribo.—Las Palmas, Palma del Rio, J . S. C. Supongo en tu poder
J . G . í d e m 10 p t a s . Sirvo las suscripciones.— los libros.—B»í6ao.-La Peña, J. P. Supongo en
Córdoba, Ruiz. Idem^ 12 ptas.—Calella, R . C. tu poder el l i b r o . — F » " í n o , G. C. A u m e n t é el
í d e m 32 p t a s . — Vendrell, F o n t a n a . Id. 5*50 pe- p a q u e t e de la Sovela Ideal. Envié las colec-
setas. — Granollers, G u r g u í . í d e m 26*55 p ' a s . ciones, los Sembrando Flores, los Hijos del
Envié los a t r a s a d o s de Sovela pedidos.—.4íct- Amor y Etica.—Blanes, J. B . A su tiempo se
ra, J. M. í d e m 25 p t a s . Envié los Ultimo Qui- recibieron los sellos. Envié el libro. No fué
jote y d e m á s . — L a g u n a de Tenerife, A. G . í d e m a n t e s por n o tener en tela como pedía.—Nueva
13 p t a s . C o n t i n ú o enviando las 100 Novelas York, « C u l t u r a O b r e r a » . Al envío faltan los
h a s t a q u e avises. Envié los Sembrando Flores dos ejemplares de Trabajo, q u e ya irán. —
y los Ultimo Quijote pedidos.^Manzanares, S. Barcelona, «El Productor». J . C , de Alm.i-
C . í d e m 15*55 p t a s . Envié lo pedido.—Pica- zora, dice que esjjera los 10 ejemplares de Pro-
moixons, J. C. í d e m 13 p t a s . Envié las colec- letariado Militante o u n aviso respecto a ello.—
ciones pedidas.—Sabadell, M. G> í d e m 56 p t a s . Canet de Mar, J . F . Pueden devolverse y des-
Envié los Ultimo Quijote, los Renacer, lo» contarse.—/¿uaia<ia, .\. O. í d e m 5S'io p t a s . ;
Sembrando Flores, los Hijos del Amor, Etica de ellas, 3*60 p a r a Vida Sindical. Envié los li-
y Palabras de un rebelde, tal como indicaste, bros.—-Wodrid, M. R. í d e m 40 p t a s . Envié los
junto con las Novela Ideal a t r a s a d a s . — S a b a - libros y d e m á s . — L a yana, R o m e o . í d e m 8 pe-
dell, P o s a s . í d e m 81 p t a s . p o r giro telegráfico. s e t a s . — S o p u n t o , Pellicer. í d e m 50*10 p t a s . E n -
¿ S o n las de la c u e n t a de J. A . ? Indicarlo.— vié lo pedido.-^Colo/ayud, A. S. í d e m 7*65 pe-
Sorbonne, Pontí. ídem 3*75 ptas.—Bruxelles, setas. Servido, y gracias por todo. — Borras,
G. Arte. ídem 11 p t á s . Repetí el p a q u e t e del C a n o . í d e m 30*65 p t a s . Envié libros.—Priego
núm. 69, que debic} extraviarse.—Madrid. T . de de Córdoba, Antúnez. í d e m i8'6o p t a s . E s t á
la Ll. ídem 50 p t a s . ¿"Para q u é ? — P u e r t o l l a n o , b i e n . — 5 a n t o ñ a , Bové. í d e m 5 ptas.—Espiuga
S. G. í d e m 10 ptas.—Falces, ]. P. Id. 40 p t a s . de Francolí, Rull. ídem 3 p t a s . P a g a d o trimes-
Envié los libros.—Petrel, Planells. Id. i j p t a s . tre.—.Wonío/íu de Lérida, J. T . í d e m i8'6o pe-
Envié libro.—Arcos de la Frontera, Saborido. setas. Servidas suscripciones q u e indica.—5on
í d e m 4*30 ptas. — Fernán-Núñet, J. D . ídem Sadurni, Prades. ídem 2 ptas. para Novela
14*75 ptas. Envié lo pedido.—Vimbodf, C a s a - Ideal.—Espluga de FratuoU, Bonet. Id. 3 pe-
novás. Ídem 10*25 ?**••—Zuera, S e g u r a . í d e m setas. P a g a d o trimestre. — Pamplotuí, Único,
31*70 ptas.—Puerto de la Luz, RiveA). Id«m í d e m 16*65 p t a s . Servido.— Villajoyosa, Sego-
.30 ptas. Envié las colecciones.—Lyon, C. de via. Í d e m 22 p t a s . — T o r t o s a , í d e m 12 p t a s . ;
E . S. ídem 24 p t a s . — L a c k a w a n n a , J. R. P. ¿ d e q u i é n ? — U a n e s , Segovia. Ídem 18*50 ptas.
Ídem 6*67 ptas. Servida la suscripción que in- Liria, García. í d e m 7*80 p t a s . Servidos' libros
d&e* ', pero si e s la Revista, un a ñ o cuesta 12 p e . al S. U . de T.~Miners Milis. C. M. M. ídem
fletas.—Biarriit, Florestán. í d e m 5 ptas.—Nar- 28 ptas^ <p^ anoto como indicáis.—Youngs-
hoftne, R. P. Ídem 3*75 ptas.—La Coruja, S. tovm. Peregrino. Ídem i dólar. Aumenté lo»
A. Ídem 90*35 ptas. Algunos de los libro» <]ue paquetes.—Titaguas, J. V . S. Recibida» 7*80
pides han de recibirse de Madrid. Envié lo» pesetas en sello». Pagado 78 Revista y 3 * No-
flameros de la Novela Ideal ique te faltaban.— vela.—Borriol, L. M. Ídem 4 ptas. en sellos.
Sa*, P. C h . ídem 25 ptá».—Alsasua, Gorospe. Pagado trimestre de ambas.—Viüunueva y GeC
Idañi 10 p t a s . — N e n a , B. C . í d e m 80 ptas. irú, Ferrer. ídem 44*85 ptas.
Envié todo lo pedido, sin faltar nada.—Mono'