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La prostitución como oportunidad laboral

Mayerli Andrea Velandia León

El tema del siguiente texto es la aceptación de la prostitución en Colombia. El


propósito será considerar la siguiente pregunta. ¿Se debería legalizar la prostitución en
Colombia cómo una oportunidad laboral? La respuesta a la pregunta anteriormente planteada
es afirmativa. Se debe fomentar la aceptación absoluta del fenómeno de la prostitución, y la
protección de las personas que a ella se dedican, en lo que atañe a sus derechos laborales y
de seguridad social.

De igual manera, para corroborar lo anteriormente mencionado se presentará una serie


de argumentos que manifiestan el alcance y relevancia del derecho laboral en el contexto de
la prostitución actual en Colombia. Al declarar el trabajo sexual como una actividad
capitalista, en la cual se ve reflejada algunos derechos estipulados en la Constitución política
de Colombia. Y aparte de eso, la importancia de garantizar una protección social y cultural,
la cual actualmente no se evidencia al ser negada las garantías laborales de quienes ejercen
está actividad, y que, por consiguiente, genera un incremento de la clandestinidad.

En primer lugar, la “Prostitución”. es un término que se le atribuye a la prestación de


servicios sexuales a cambio de algo, generalmente dinero. Por otro lado, el estado
colombiano no sanciona el ejercicio de la prostitución, sin embargo, esté no brinda las
garantías laborales a las personas quienes desempeñan dicha actividad. Tales garantías como
contratos, jornadas laborales, horas extras, garantías de seguridad y salud, prestaciones
sociales, incapacidades, pensiones, entre otras.

El sistema económico colombiano esta basado en el capitalismo, que tiene como


factor fundamental el trabajo. Esté ultimo concepto según la Teoría Valor-Trabajo (TVT),
del sociólogo Marx, en su obra El capital, presenta una doble utilidad: satisfacer una
necesidad y crear valor. Asimismo, establece la acción de trabajar como una relación entre
el valor de uso y valor de cambio:

“…una mercancía cuyo valor de uso posea la peregrina cualidad de ser fuente de valor,
cuyo consumo real sea por sí mismo objetivación de trabajo y, por tanto, creación de
valor…el poseedor de dinero encuentra esta mercancía específica en el mercado: la
capacidad de trabajo o la fuerza de trabajo”. (1932. Marx, K.).

Es decir, el trabajo es el intercambio de valor entre dos o más integrantes. Y el estado


colombiano tiene la obligación de asegurar las condiciones dignas a todos los ciudadanos
quienes ejerzan una labor capitalista, al estar estipulado en el artículo 25 de la Constitución
Política de Colombia “El trabajo es un derecho y una obligación social y goza, en todas sus
modalidades, de la especial protección del Estado. Toda persona tiene derecho a un trabajo en
condiciones dignas y justas”. (1991, Constitución Política de Colombia). De igual manera, se
debe respetar e implementar las garantías esenciales de un trabajador expuestas en el artículo
53 de la Constitución:

“…Igualdad de oportunidades para los trabajadores; remuneración mínima vital y


móvil, proporcional a la cantidad y calidad de trabajo; estabilidad en el empleo;
irrenunciabilidad a los beneficios mínimos establecidos en normas laborales……
garantía a la seguridad social, la capacitación, el adiestramiento y el descanso
necesario; protección especial a la mujer, a la maternidad y al trabajador menor de
edad.... los contratos, los acuerdos y convenios de trabajo, no pueden menoscabar la
libertad, la dignidad humana ni los derechos de los trabajadores.” (1991,
Constitución Política de Colombia).

Y las cuales se ven actualmente implementadas en actividades capitalistas desde


comerciantes e ingenieros hasta peluqueros y panaderos. Por consiguiente, la prostitución se
debería valorar como una actividad laboral. Puesto que, como sucede regularmente en las
actividades del sistema capitalista, se intercambia dinero por un servicio, “Una persona
ofrece algo a otra persona que paga por ello”. De igual manera, en dicha actividad se ve
reflejada la libertad y autonomía tanto de los trabajadores como de los consumidores. Por un
lado, los trabajadores pueden realizar cualquier labor dentro de sus capacidades. Y, por otro
lado, los consumidores tienen la libertad de elegir lo que desean adquirir, buscando que el
servicio se encuentre al alcance y cumpla con sus necesidades, en este caso el deseo sexual.

Por otro lado, la prostitución es un ejemplo del cumplimiento del Derecho al libre
desarrollo de la personalidad. Pues bien, establecido en el artículo 16 de la Constitución
política de Colombia “Todas las personas tienen derecho al libre desarrollo de su personalidad
sin más limitaciones que las que imponen los derechos de los demás y el orden jurídico”. (1991,
Constitución Política de Colombia). El cual busca proteger la potestad del individuo para
autodeterminarse, y se ve involucrado el derecho a la propia imagen y la libertad sexual.

Del mismo modo, la prostitución es una forma de expresar la libertad corporal de la


que dispone la persona. Por tal razón, está puede decidir si dispone, o no de su cuerpo como
medio para ejercer el trabajo sexual. Igualmente, el Estado frente a su responsabilidad como
garante de la protección de los derechos fundamentales, está obligado a proporcionar la
protección adecuada a los miembros de la sociedad, prohibir cualquier tipo de discriminación
de los rasgos propios de su identidad como etnicidad, sexo, religión o filiación política o
ideológica, y tiene la obligación de promocionar la igualdad de trato, orientado a superar la
desigualdad social colombiana. Por consiguiente, los trabajadores sexuales deberían recibir
derechos sociales, culturales y económicos.

Por otra parte, el prejuicio general de la sociedad colombiana acerca de la prostitución


es la asociación de esta práctica con otros problemas sociales como la droga, el alcohol, la
violencia y el crimen. Lo cual es un argumento invalido generalizar una relación de la
prostitución con dichas problemáticas mencionadas, considerando la prostitución un trabajo
independiente.

Sin embargo, penalizar el trabajo sexual y limitar la protección por parte del Estado
a las personas que ejercen la prostitución, causa la clandestinidad de esta actividad. Y, por
consiguiente, el aumento de las violaciones a derechos humanos que sufren las trabajadoras
sexuales. En otro orden de ideas, se refleja la necesidad de establecer condiciones que
permitan salvaguardar a los trabajadores sexuales contra el abuso y la enfermedad,
concibiendo como predilecto los derechos humanos.

Igualmente, la valoración moral generalizada de la sociedad no tiene el suficiente


valor para determinar si la prostitución debe ser legalizada en Colombia. En este punto cabe
resaltar la Teoría del Poder, del filósofo Foucault, en su obra Espacios del poder. Afirma
que, los sistemas de creencias adquieren poder cuando un mayor numero de ciudadanos
acepta las ideas asociadas a dicha creencia, imponiéndolas como correctas o incorrectas y
definiendo una particularidad de ver el mundo, estableciendo lo “normal”. Por ende, el
trabajo de la prostitución al tratarse de una actividad establecida moralmente censurada se es
omitida y evadida, dejando de lado la protección de las personas que a ella se dedican, en lo
que atañe a sus derechos laborales y de seguridad social, entre otros.

Para concluir, La prostitución es un tema censurado por la mayoría de la sociedad


colombiana, al involucrarlos con temas de violencia o por posturas morales establecidas. No
obstante, la legalización de la prostitución en el contexto laboral y todas las garantías y
protecciones que se le atribuyen, es un derecho que deberían tener quienes ejercen las
actividades sexuales. Pues bien, al incluir el libre desarrollo de la personalidad y al no limitar
los derechos de las otras personas, la prostitución es simplemente una actividad capitalista, y
es necesario reconocerla como tal.

LISTA DE REFERENCIAS:
 Tirado, M. (2011). El debate entre prostitución y trabajo sexual: Una mirada desde lo
socio-jurídico y la política pública. SciElo Editorial.
 Laverde, C. (2015). Prostitución y trabajo: Condiciones laborales y sociales de
mujeres trabajadoras sexuales en la ciudad de Bogotá. Milla Ltda. Editorial
 Constitución Política (1991). Constitución Política de la República de Colombia.
 M. Foucault. Espacios de poder. Ediciones La Piqueta. España 1991.
 Marx, K. (1932). El capital. Tomo 1. Fondo de cultura Económica. Edición en
español de 1959. Reimpresión de 1995