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DERECHO DE OBLIGACIONES

ÍNDICE
I. INTRODUCCIÓN: ___________________________________________________ 2
II. OBJETIVOS: _______________________________________________________ 2
2.1. GENERAL: ___________________________________________________________ 2
2.2. ESPECÍFICO: _________________________________________________________ 2
III. DESARROLLO: _____________________________________________________ 3
3.1. CAPITULO I __________________________________________________________ 3
3.1.1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA TRANSMISIÓN DE LAS OBLIGACIONES ___________ 3
3.1.2. LA TRANSMISIÓN INTER VIVOS DE LAS OBLIGACIONES __________________________ 3
3.1.3. LA TRANSMISIÓN DE LAS OBLIGACIONES EN NUESTRA CODIFICACIÓN CIVIL _________ 4

3.2. CAPITULO II _________________________________________________________ 5


3.2.1. LA CESIÓN DE DERECHOS __________________________________________________ 5
3.2.2. ANTECEDENTES HISTÓRICOS _______________________________________________ 5
3.2.3. DELIMITACIÓN CONCEPTUAL _______________________________________________ 6
3.2.4. FORMALIDAD DE LA CESIÓN ARTÍCULO 1207 C.C. _______________________________ 7
3.2.5. CESIÓN DE DERECHOS EN CONTROVERSIA ARTÍCULO 1208 C.C. ___________________ 8
3.2.6. CESIÓN DEL DERECHO A PARTICIPAR EN PATRIMONIO HEREDITARIO ARTÍCULO 1209
C.C. 10
3.2.7. INEFICACIA DE LA CESIÓN ARTÍCULO 1210 C.C. ________________________________ 11
3.2.8. EXTENSIÓN DE LA CESIÓN ARTÍCULO 1211 C.C. _______________________________ 13
3.2.9. GARANTÍA DEL DERECHO CEDIDO ARTÍCULO 1212 C.C. _________________________ 14
3.2.10. GARANTÍA DE LA SOLVENCIA DEL DEUDOR ARTÍCULO 1213 C.C. __________________ 15
3.2.11. CESIÓN LEGAL ARTÍCULO 1214 C.C. _________________________________________ 16
3.2.12. INICIO DE LOS EFECTOS DE LA CESIÓN ARTÍCULO 1215 C.C. ______________________ 16
3.2.13. EXCEPCIÓN A LA LIBERACIÓN DEL DEUDOR POR CUMPLIMIENTO DE LA PRESTACIÓN
ARTÍCULO 1216. C.C. ______________________________________________________________ 17
3.2.14. PRELACIÓN EN LA CONCURRENCIA DE CESIONARIOS ARTÍCULO 1217 C.C. __________ 17

IV. CONCLUSIONES: __________________________________________________ 18


V. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS: ______________________________________ 19

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I. INTRODUCCIÓN:
En el presente trabajo se nos ha dado la responsabilidad de desarrollar el tema de
“Transmisión de las obligaciones”, la misma que contiene a la “Cesión de Derechos”, que
en las siguientes líneas vamos a dar una visión panorámica del tema antes mencionado.

El termino transmisión proviene del latín transmissio, que quiere decir aquello que pasa
de un lado a otro, dentro del aspecto jurídico de las obligaciones, no es otra cosa que el
traslado de la obligación de un sujeto a otro.

Para entender de la mejor manera debemos empezar sabiendo que la transmisión de las
obligaciones se ocasiona con la sustitución de determinados sujetos de una relación
jurídica. Este suceso es de naturaleza de cualquier relación jurídica. En el ámbito de las
obligaciones la transmisión tiene que ver con una sucesión en donde una persona tiene la
calidad de acreedor o de deudor; de esta manera la relación se mantiene sin modificación
alguna.

Además, debemos saber que, en la cesión de Derechos, el cedente no está obligado a


transferir la prestación a cargo de su deudor. Éste cede el derecho a exigir la prestación;
la misma que está conforme con la naturaleza jurídica del acto de disposición. De la
misma manera no se exige que la cesión deba darse a título oneroso, esto se debe a que el
título para la transferencia se desarrolla por la relación contractual o extracontractual que
produce la obligación de transferir el derecho.

Para complementar las ideas ya mencionadas, hemos llegado a determinar que la cesión
de derechos es un acto jurídico típico y nominado a través del cual se hace la transmisión
de un determinado derecho producido por título diferente; es decir, por un acto jurídico
anterior al acto jurídico por el que se hace cesión del derecho. Por ende, podemos deducir
que, por vía de la cesión se transmiten los derechos que han sido adquiridos o transferidos
en virtud de título distinto, ya sea contractual (una compraventa), extracontractual (la
herencia) o cuando la ley lo señale.

Luego de las líneas precedentes en donde nos hemos dedicado a dar una noción del tema
que vamos a desarrollar en este trabajo. A continuación, pasamos a desarrollar en tema
en su totalidad, avocándonos a tratar el tema con los ítems adecuados en virtud a la
doctrina y a la jurisprudencia que está a nuestro alcance.

II. OBJETIVOS:
2.1. GENERAL:
 Conocer los alcances más importantes de la transmisión de las obligaciones, según
la doctrina y la jurisprudencia, para una adecuaba comprensión.

2.2. ESPECÍFICO:
 Brindar una idea bastante amplia del tema “Transmisión de las obligaciones”, la
misma que contiene subtemas muy importantes en el actual código civil de nuestro
país.

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 Conocer la importancia de la cesión de derechos dentro del ámbito de la
transmisión de las obligaciones.

III. DESARROLLO:
3.1. CAPITULO I

3.1.1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA


TRANSMISIÓN DE LAS OBLIGACIONES
En el Derecho Romano antiguo, la transmisibilidad de las obligaciones no se lo otorgo un
determinado reconocimiento. La obligatio producía un vínculo que sujetaba de manera
indesligable a la persona del deudor a su acreedor y era el deudor, con su persona, el que
respondía por sus obligaciones. Si el deudor no cumplía el acreedor podía someterlo a las
penas corporales más rudas, a su mutilación y hasta a reducirlo a la esclavitud. (Ramírez,
2007, pp. 19-20) (Ramírez, 2007, págs. 19-20)

La obligatio daba origen de un derecho sobre la persona del deudor, un ius in personam
que, a su vez, generaba una actio in personam, siendo este el origen de la denominación
de derecho personal o de acción personal, términos que fueron acogidos por la
codificación civil. Lo antes mencionado fue cambiado debido a la responsabilidad
generada por las obligaciones, de manera moderada dejo de ser una responsabilidad
personal para devenir en una responsabilidad patrimonial, según la cual el deudor ya no
respondía con su persona sino solo con su patrimonio. Fue la responsabilidad patrimonial
el resultado de una progresiva y constante suavización de la condición del obligatus, cuya
persona fue dejando de ser el objeto de la ejecución como consecuencia del
incumplimiento de la obligación. (Ramírez, 2007, p. 20)

El Derecho Pretoriano, con estos antecedentes, llegó a despersonalizar la obligación y a


reconocer la posibilidad de su transmisión, distinguiendo en la relación obligacional el
objeto activo, esto es, el derecho personal o crédito, y el objeto pasivo, esto es, la
obligación. Tanto el ius in personam como el creditum podían ser materia de transmisión,
tanto por acto mortis causa como por acto ínter vivos. Con la aparición de la recepción
del Derecho Romano, las figuras jurídicas que fueron apareciendo en Roma, en relación
a la transmisión de los derechos y de las obligaciones, se fueron perfilando en el tiempo
hasta recibir el tratamiento de la codificación civil a partir de ese hito gravitante que
significó el Código Francés de 1804 que reafirmó la responsabilidad patrimonial del
deudor, pero mantuvo el nomen inris de derecho personal y de acción personal. (Ramírez,
2007, p. 20)

3.1.2. LA TRANSMISIÓN INTER VIVOS DE LAS


OBLIGACIONES
El termino transmisión proviene del latín transmissio, indicativa de lo que pasa de un lado
a otro, en el ámbito jurídico de las obligaciones viene hacer el traslado de la obligación
de un sujeto a otro. El Código Civil usa el termino transmisión, indistintamente como
indicativa de una transmisión mortis causa o de una transmisión ínter vivos. Sin embargo,
esta debe ser utilizada solo como indicativa de la transmisión ínter vivos en

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contraposición al vocablo sucesión, que es la indicativa de una transmisión mortis causa.
Por otro la transmisión ínter vivos de las obligaciones solo debe ser entendida, como es
obvio, a título singular y para que ella opere no debe tratarse de obligaciones intuito
personae. (Ramírez, 2007, p. 21)

La transmisión de las obligaciones opera ordenada y sin dificultad cuando es a título


sucesorio, tanto en lo activo como en lo pasivo, pero la transmisión entre vivos no ha sido
adecuadamente ordenada sino desde el punto de vista activo. La obligación, como se sabe,
es la contrapartida del denominado derecho personal, pero que debe mejor entenderse
como crediticio, pues le viene a ser correlativa, en razón de que en los extremos de la
relación jurídico-obligacional se ubican el acreedor y el deudor, respectivamente. Ambos
son, uno respecto del otro, personas ciertas y determinadas que en caso de sustituirse no
alterarán la relación obligacional, pues los sustituyentes continuarán en la misma relación,
uno como parti creditoris y el otro como parti debitoris. (Ramírez, 2007, pp. 20-21)

3.1.3. LA TRANSMISIÓN DE LAS OBLIGACIONES EN


NUESTRA CODIFICACIÓN CIVIL
Sabida es la influencia que los textos napoleónicos ejercieron sobre el codificador de 1852
y que esa influencia llevó a que se silenciara la transmisión de las obligaciones en nuestro
ordenamiento civil del siglo XIX que, como su modelo napoleónico, ignoró la transmisión
de las obligaciones por acto entre vivos y solo la legisló por causa de muerte. El
codificador de 1936, que utilizó entre sus fuentes al Código Civil alemán vigente desde
1900 y que, conjuntamente con la cesión de créditos, legisló también sobre la cesión de
obligaciones bajo el epígrafe de Asunción de Deudas (arts. 414 y siguientes.), no fue
sensible a su influencia pues no asumió una posición en contrario a la de su Código
antecedente de 1852. Según lo ha dejado expuesto Olaechea se consideró la necesidad de
consagrar la transmisión de las obligaciones como principio, pero la mantuvo solo mortis
causa. Lo que ocurrió fue que el Código Civil de 1936 no pudo eludir la influencia
francesa ni desconocer el entroncamiento en esta materia con el Código de 1852.
(Ramírez, 2007, p. 22)

En efecto, el art. 1232 declaró que La obligación, cuando no es inherente a la persona, se


trasmite a los herederos, limitando la transmisibilidad de las obligaciones a solo por causa
de muerte, lo que confirmó León Barandiarán en su comentario exegético. El acotado art.
1232 del derogado Código Civil es el antecedente del art. 1218 del Código vigente que,
como el anterior, no está ubicado en el título relativo a la transmisión de las obligaciones
sino previsto como efecto de las obligaciones, aunque con un texto de mayor amplitud
que el de su antecedente: "La obligación se transmite a los herederos, salvo cuando es
inherente a la persona, lo prohíbe la ley o se ha pactado en contrario". (Ramírez, 2007, p.
23)

Como puede apreciarse, el vigente Código Civil se limita también a la transmisibilidad


mortis causa y así lo explica la Exposición de Motivos redactada por Felipe Osterling
Parodi con la colaboración de Carlos Cárdenas Quirós. La doctrina nacional, con el
importante aporte de Felipe Osterling Parodi y Mario Castillo Freyre, confirma la

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transmisibilidad de las obligaciones solo por causa de muerte y así lo ha hecho constar
Manuel Muro Rojo en su comentario al acotado art. 1218. En el mismo sentido se ha
pronunciado Luis Romero Zavala. Puede concluirse, entonces que, en definitiva, nuestra
codificación civil se ha abstenido de normar la transmisión de obligaciones de manera
especial y por acto ínter vivos. Sin embargo, creemos nosotros que ello no obsta para que,
mediante un acto jurídico innominado, el deudor, con el asentimiento de su acreedor,
pueda transmitir la obligación a un tercero que, como consecuencia de esta cesión, pasa
a constituirse en el deudor por la misma obligación, esto es, por la obligación primitiva,
respecto de la cual mantiene su posición en la relación jurídico obligacional el mismo
acreedor. (Ramírez, 2007, pp. 23-24)
Nos hemos referido a un acto jurídico innominado como posibilidad única de transmitir
obligaciones por acto ínter vivos, pues este modo de transmisión se caracterizaría por
dejar subsistente la obligación originaría. La subsistencia de la obligación originaría es,
precisamente, la que traza la diferencia conceptual con la figura de la novación subjetiva
pasiva (arts. 1281 y 1182, respectivamente), pues en esta la obligación originaria se
extingue para dar lugar a una nueva obligación, alterándose, de este modo, la relación
jurídico-obligacional no solo por el cambio de deudor sino también de la obligación.
(Ramírez, 2007, p. 24)

Debemos referimos, sin embargo, a otras figuras en las que puede haber transmisión de
obligaciones por acto ínter vivos, como es el caso de la cesión de posición contractual y
en virtud de la cual, el cesionario, conjuntamente con los derechos, asume también las
obligaciones del cedente. Por lo que dejamos expuesto, no obstante, estimamos que debe
modificarse el art. 1218 y dar cabida a la transmisión de obligaciones por acto ínter vivos
e instalarse en el Título VIII de la Sección Primera del Libro de las Obligaciones, para
que no continúe siendo un título vacuo. (Ramírez, 2007, p. 24)

3.2. CAPITULO II
3.2.1. LA CESIÓN DE DERECHOS
La innovación introducida por el Código Civil de 1984 al ubicar la cesión de derechos en
el Libro de las Obligaciones no debe verse como simplemente sistemática, pues la misma,
como cesión de créditos, también estuvo legislada en el Libro de las Obligaciones y
Contratos del Código Civil de 1936, pero como un contrato nominado, que es el
tratamiento que ya no le dispensa el ordenamiento vigente. La innovación radica,
entonces, en la atribución de una naturaleza jurídica diferente. Si bien los contratos son
una modalidad de los actos jurídicos, la cesión de derechos es un acto jurídico típico y
nominado mediante el cual se hace la traslación de un derecho generado por título distinto,
esto es, por un acto jurídico anterior al acto jurídico por el que se hace cesión del derecho.
(Ramírez, 2007, p. 25)

3.2.2. ANTECEDENTES HISTÓRICOS


Los antecedentes históricos inmediatos los hemos referido ya al ocupamos de la cesión
de créditos en el Código Civil de 1936. De los antecedentes que nos vamos a ocupar ahora

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son los de los más remotos, pues haremos referencia a la cesión de créditos o de derechos
en el Derecho Romano. En el antiguo Derecho Romano, tratándose de la transmisión de
las obligaciones, la obligatio generaba un vínculo indesligable entre el acreedor y el
deudor. Esa misma ligazón operaba también con la transmisión de los créditos o de los
derechos, porque estos, al igual que sus correlativas obligaciones, no podían transmitirse
sin destruir la primitiva relación jurídica y dar creación a una nueva. (Ramírez, 2007, p.
26)

Con la evolución del Derecho Romano y el desarrollo de los criterios económicos, los
créditos o derechos fueron alcanzando significación patrimonial convirtiéndose en bienes
in commerci. Fue así que por obra de los jurisconsultos romanos se instituyó en favor del
accipiens el derecho de transmitir a otro la exigibilidad de su derecho crediticio, mas no
el derecho mismo. De este modo, el cedente seguía siendo el titular del derecho y el
cesionario simplemente su mandatario, aunque en su propio provecho. Al debitor se le
ponía en conocimiento la transmisión de la exigibilidad del derecho mediante la
denuntiatio o notificación. Con la evolución misma del Derecho Romano la transmisión
ínter vivos de los derechos crediticios se fue legitimando e incorporándose al
ordenamiento jurídico de Roma, sin desdoblarse ya la exigibilidad del derecho mismo, el
que se extinguía para el cedente y convirtiendo al cesionario en su titular. Fue así como
luego del fenómeno de la recepción del Derecho Romano, aun con las trabas que le
opusieron los glosadores, la cesión de créditos o de derechos llegó a incorporarse al
Derecho moderno. (Ramírez, 2007, p. 26)

3.2.3. DELIMITACIÓN CONCEPTUAL


La cesión de créditos no es sino una especie dentro de un género más amplio constituido
por la cesión de derechos. Los derechos comprenden no sólo los créditos, esto es, los
derechos de obligación de una persona respecto de otra, sino toda clase de derechos
patrimoniales transferibles, siempre que no tengan por ley un procedimiento de
transmisión distinto. (Parodi y Freyre, 2008, p. 50) (Freyre, 2008)

Por otra parte, en la cesión de derechos tenemos, necesariamente, la intervención de tres


sujetos:
(a) El acreedor, quien va a ceder su derecho. A esta parte se le denomina "cedente".
(b) El deudor, cuya obligación va a cederse en favor de una tercera persona. Al deudor se
le denomina "cedido".

(c) El tercero, ajeno a la relación obligacional, a quien el cedente va a ceder sus derechos
respecto al deudor. A este tercero se le denomina "cesionario".

La cesión de derechos tiene como característica fundamental el ser un acto de disposición,


pues importa variar la conformación del patrimonio del acreedor de la obligación cuya
exigibilidad se cede. (Parodi y Freyre, 2008, p. 50)

 DEFINICIÓN DE CESIÓN DE DERECHOS SEGÚN EL ARTÍCULO 1206


C.C.

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La cesión es el acto de disposición en virtud del cual el cedente trasmite al cesionario el
derecho a exigir la prestación a cargo de su deudor, que se ha obligado a transferir por un
título distinto. La cesión puede hacerse aun sin el asentimiento del deudor.

 JURISPRUDENCIA
 La cesión de derechos es un medio de transmisión de los mismos en virtud del
cual el cedente transmite al cesionario el derecho a exigir la prestación a cargo de
su deudor, que se ha obligado a transferir por un título distinto conforme lo
establece el artículo 1206 del código civil. En esa línea, constituyen elementos de
la cesión de derechos:

a) la existencia de una relación jurídica preexistente a la cesión y que sea


susceptible de ser cedida, sin cuya existencia no podría configurarse la referida
cesión.

b) las partes de esta relación obligacional se encuentran constituidas por un


cedente y un cesionario.
c) que se transmite un derecho a exigir determinada prestación; y d) que la cesión
sea el modo de transferir un título distinto. (Sentencia, 2015)

 "La cesión de derechos es el acto de disposición en virtud del cual el cedente


transmite al cesionario el derecho a exigir la prestación a cargo de su deudor, que
se ha obligado a transferir por un título distinto. Esta cesión puede hacerse aún sin
el asentimiento del deudor" (Cas. Nº 467-96. El Código Civil a través de la
Jurisprudencia Casatoria).

3.2.4. FORMALIDAD DE LA CESIÓN ARTÍCULO 1207 C.C.


La cesión debe constar por escrito, bajo sanción de nulidad.

Cuando el acto o contrato que constituye el título de la transferencia del derecho conste
por escrito, este documento sirve de constancia de la cesión.

El legislador ha considerado necesario prescribir una formalidad que tenga el carácter de


ad solernnitatem. La inobservancia de la forma escrita acarrea la nulidad del acto; su
existencia no podrá demostrarse mediante pruebas supletorias. Sin embargo, el segundo
párrafo del precepto aclara que, si el acto o contrato que constituye el título de la
transferencia del derecho consta por escrito, este documento puede utilizarse como prueba
de que se ha operado la cesión de derechos. (Parodi, 2007, p. 126) (Parodi, 2007, pág.
126)

El Código Civil de 1984 ha optado por una solución más lógica. Cada vez que exige
escritura pública o formalidad escrita, consigna los términos “bajo sanción de nulidad",
cuando es ad solemnitatem. Si no usa esta última expresión, o sea “bajo sanción de
nulidad”, la forma es ad probationem. Así se han aclarado definitivamente las dudas que
suscitaba el Código Civil de 1936. (Parodi y Freyre, 2008, p. 53)

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El segundo párrafo del citado artículo 1207 del Código Civil Peruano de 1984 es
reiterativo, al señalar que cuando el acto o contrato que constituya el título de la
transferencia del derecho constase por escrito, este documento servirá de constancia de la
cesión. Un primer sentido del segundo párrafo del precepto sería que la cesión de derechos
no esté constituida en virtud de un acto en el que exclusivamente se trate acerca de dicha
cesión, sino que, por el contrario, la cesión pactada constituya simplemente pacto
adicional de otro acto jurídico celebrado. (Parodi y Freyre, 2008, p. 53)

 JURISPRUDENCIA
Cuando se habla del título de la transferencia del derecho, se esta refiriendo a la causa
que da origen a la cesión de derechos, es decir, el acuerdo previo mediante el cual el
cedente se obliga a transmitir al cesionario su crédito, que puede ser una compraventa,
una permuta, una donación, u otro acto jurídico que le sirva de fuente; por lo tanto, siendo
la causa de la sesión el acuerdo previo que obliga al cedente a transferir el derecho a favor
del cesionario, ello no debe ser confundido con el derecho mismo que es el objeto de la
cesión; así por ejemplo, en el caso que el cedente transmita al cesionario el derecho de
crédito consiste en exigir al deudor el pago de una suma de dinero, el objeto de la cesión
es el derecho que se transmite, es decir, el derecho a exigir el pago de una suma de dinero,
en cambio la causa de la cesión puede ser una compraventa, una donación y otro acto
jurídico que obligue al cedente a transferir el derecho a exigir la suma de dinero al
cesionario. (Sentencia, 2001)

Ejemplo para entender mejor el artículo en desarrollo. Un acreedor de una obligación


determinada, celebra un contrato de compraventa por escrito con un tercero, ajeno a la
obligación que aquél tiene constituida con anterioridad. En virtud de este contrato el
acreedor de la obligación originaria compra una casa al tercero, pero estipula que el pago
del precio se hará efectivo a través de la cesión del derecho de cobrar una obligación al
deudor originario que tiene el acreedor.

3.2.5. CESIÓN DE DERECHOS EN CONTROVERSIA


ARTÍCULO 1208 C.C.
Pueden cederse derechos que sean materia de controversia judicial, arbitral o
administrativa.
Existe la posibilidad de que se cedan derechos litigiosos, sea que se trate de controversias
judiciales, arbitrales o administrativas. Desde luego, el cesionario quedará a las resultas
del proceso correspondiente, vale decir, en igual situación jurídica que el cedente en el
caso de que no hubiera cedido sus derechos. (Parodi, 2007, p. 126)

En relación a lo expresado en el artículo 1208, los derechos materia de cesión podrán


revestir dos caracteres distintos:

a) Derechos sobre los que no existe ninguna controversia judicial, arbitral o


administrativa. Es el caso de los derechos sobre los cuales el titular de los mismos
no tiene ningún problema que pudiera afectar en el futuro su tranquila y pacífica
pertenencia y ejercicio.

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En principio, todos los créditos pueden ser cedidos, comprendiendo en ese marco, entre
otros, los créditos condicionales o a plazo que pueden ser el objeto de una cesión. Señala
el mencionado autor que en cuanto a estos últimos no podía caber duda alguna, porque
ya tienen existencia actual y componen en esta calidad el patrimonio del acreedor, aunque
está por ahora postergada su exigibilidad; y en cuanto a los créditos condicionales, son
igualmente transmisibles en su existencia eventual. Dentro de la relación aludida, también
comprende a los créditos aleatorios, como los provenientes de un contrato de renta
vitalicia, la cesión de clientela que hace un comerciante, la venta de llave de un fondo de
comercio, etc.; los créditos referentes a cosas futuras, como los frutos naturales o civiles
de un inmueble, que pueden igualmente ser cedidos con anticipación, y advierte el
tratadista citado que de esta categoría es la cesión de los derechos del comprador de un
departamento en construcción, que es una cosa futura; los créditos que podrían resultar
de convenciones aún no concluidas, como también los que resultaren de convenciones ya
concluidas. Los primeros son créditos eventuales, y en ese carácter pueden cederse,
mientras que los segundos, derivados de los contratos, son típicamente cedibles,
independientemente de toda aprobación del deudor cedido; y, por último, los créditos
emergentes de una obligación natural, los mismos que pasarán al cesionario con su misma
índole. (Parodi y Freyre, 2008, p. 54)

b) Derechos sobre los cuales existe controversia judicial, arbitral o administrativa.


Dentro de esta categoría se incluyen los derechos enunciados en el artículo 1208.

La cesión de algún derecho sobre el cual exista controversia pendiente tendrá lugar por
diversos motivos. Uno de ellos podría ser la voluntad del acreedor cedente de liberarse de
la relación obligacional y del seguimiento y supervisión del trámite en el que se ventila
dicha controversia. Pero el motivo más importante podría ser el de no estar a las resultas
de un proceso que puede ser exitoso o no. Consideramos pertinente preguntarnos si es
que pueden cederse derechos en una controversia judicial o arbitral donde hay
reconvención. Nosotros creemos que sí se podría, pero entendiendo que, a las resultas del
proceso, vale decir, a la posibilidad de cobrar al deudor (la otra parte), así como a la
posible obligación que surgiría para el cedente si se declara fundada la reconvención.

Por otra parte, habría que descartar la cesión de derechos cuando la controversia sea
intuitu personae. Esto resulta obvio. (Parodi y Freyre, 2008, pp. 54-55)
En el caso de una cesión de derechos litigiosos, sólo se requeriría poner en conocimiento
del juez que conoce de la causa dicha cesión, la misma que deberá ser comunicada o
notificada a la otra parte, si ésta no ha manifestado previamente su asentimiento. Los
mismos principios se aplicarían para la cesión de derechos en un proceso arbitral o
administrativo. Antes de concluir estos comentarios, debemos expresar que tales cesiones
serían res inter alios acta, vale decir, que sólo surtirían efectos entre las partes que las
celebraran, sin afectar los derechos de terceros. Se trataría, por lo demás, de cesiones
atípicas, poco usuales. Estarían sujetas a plazo suspensivo, determinado éste por la
expedición de la resolución definitiva. (Parodi y Freyre, 2008, p. 55)

 JURISPRUDENCIA

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"Que, si bien es cierto que el proceso se encuentra en ejecución de sentencia, también es
verdad que aún no se ha cumplido con ejecutar la misma, por lo que resulta viable que el
demandante ceda sus derechos derivados de este proceso a favor de terceros, conforme al
artículo 1208 del Código Civil" (Sentencia, 1998)

3.2.6. CESIÓN DEL DERECHO A PARTICIPAR EN


PATRIMONIO HEREDITARIO ARTÍCULO 1209 C.C.
También puede cederse el derecho a participar en un patrimonio hereditario ya causado,
quedando el cedente obligado a garantizar su calidad de heredero.

La calidad de heredero es una cuestión de derecho y no de hecho. Esto significa que el


cedente se responsabiliza por su calidad de heredero por vocación legal o testamentaria
vigente. Se observa que en el artículo 1209 no se reproducen las reglas de los artículos
1462 y 1463 del Código Civil de 1936, por cuanto la cesión del derecho a participar en
un patrimonio hereditario ya causado, debe quedar, en los aspectos previstos por esas
normas, librado a la convención entre las partes; tanto en lo relativo al aprovechamiento
de alguno de los bienes que conforman el patrimonio sucesorio, como en lo relativo al
pago de las deudas o a las cargas. (Parodi, 2007, p. 127)

En virtud de lo establecido por el artículo 1405 del Código Civil Peruano, es nulo todo
contrato sobre el derecho de suceder en los bienes de una persona que no ha fallecido o
cuya muerte se ignora. Esta norma, como se sabe, es aquella que prohíbe los pactos
sucesorios. A esta disposición debemos agregar que el artículo 678 del propio C6digo
Civil establece la nulidad de toda aceptación o renuncia de herencia futura. Esto respecto
de la herencia todavía no causada, vale decir, respecto de aquella que no ha pasado a los
potenciales herederos, por la sencilla razón de que su futuro causante aún no ha fallecido.
(Parodi y Freyre, 2008, pp. 418-419)
En cambio, en relación a los pactos que los particulares pueden celebrar luego de ocurrida
la muerte del causante, no hay, en lo que respecta a las cesiones de derechos, límites
impuestos por la ley, siempre que no escapen a las porciones indivisas heredadas. El
artículo 1209 del Código Civil Peruano, relativo a la cesión de derechos, permite que se
ceda el derecho a participar en un patrimonio hereditario ya causado (es decir, una vez
fallecido el causante), quedando el cedente obligado a garantizar su calidad de heredero.
Para que rija la norma del citado precepto, bastara con el fallecimiento del causante, ya
que en virtud de lo dispuesto por el artículo 660 del Código Civil, desde el momento de
la muerte de una persona, los bienes, derechos y obligaciones que constituyen la herencia
se trasmiten a sus sucesores. Repugnaría a los más elementales principios éticos disponer
de eventuales herencias futuras. (Parodi y Freyre, 2008, pp. 418-419)

La cesión de los derechos hereditarios podría producirse por los más variados motivos,
dentro de los cuales se encontraría, por ejemplo, el interés de uno de los coherederos de
no participar en el lento proceso de división y partición de la masa hereditaria. Tal cesión
de derechos podría efectuarse a favor de alguno o algunos de sus coherederos o de un
tercero ajeno a la sucesión. O podría obedecer, incluso, al desconocimiento del valor de
la cuota hereditaria, caso en el cual el heredero podría preferir, por seguridad, enajenarla

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a título oneroso. También podría operar la cesión a título gratuito, si alguno de los
herederos decidiese, por ejemplo, beneficiar a algún coheredero en precaria situación
económica. (Parodi y Freyre, 2008, pp. 418-419)

 JURISPRUDENCIA
La sentencia, considera que el objeto de la cesión de los derechos hereditarios lo
constituye la universalidad o la cuota en dicha universalidad que al cedente le corresponde
en el conjunto de derechos, bienes y obligaciones que comprenden el haber hereditario.
(Sentencia, 2013)

3.2.7. INEFICACIA DE LA CESIÓN ARTÍCULO 1210 C.C.


La cesión no puede efectuarse cuando se opone a la ley, a la naturaleza de la obligación
o al pacto con el deudor. El pacto por el que se prohíbe o restringe la cesión es oponible
al cesionario de buena fe, si consta del instrumento por el que se constituyó la obligación
o se prueba que el cesionario lo conocía al momento de la cesión.

El artículo 1210 del Código Civil Peruano establece tres supuestos en los cuales la cesión
de derechos no se encuentra permitida. Ellos son los siguientes:

A. Cuando se oponga a norma legal de carácter imperativo o prohibitivo.


Con este supuesto coinciden la gran mayoría de autores. Mencionando numerosos
créditos que son incedibles en virtud de prohibiciones legales. En la legislación italiana
existen determinadas prohibiciones de carácter objetivo que hallan su razón de ser en la
tutela y protección de los servicios públicos, las que impiden la cesión de créditos de los
concesionarios contra el Estado, y la de los créditos por estipendios y pensiones de los
funcionarios públicos o de otras entidades de carácter público, salvo la facultad concedida
al empleado de ceder no más del quinto. (Parodi y Freyre, 2008, pp. 55-56)

La prohibición impuesta a los padres, curadores, administradores públicos, de hacerse


cesionarios de los créditos de los hijos, de los menores emancipados, de los inhabilitados,
de los municipios y establecimientos públicos cuya administración les compete; la
prohibición impuesta a los jueces y otros funcionarios de la administración de justicia, a
los abogados y a los notarios, de ser cesionarios de litis, créditos y acciones litigiosas
cuyo conocimiento compete a la autoridad judicial de que forman parte o en cuya
jurisdicción ejercen sus funciones, a no ser que se trate de acciones hereditarias entre
coherederos o de cesiones para satisfacción de créditos o para defensa de los bienes
poseídos. (Parodi y Freyre, 2008, p. 56)

Aunque la cedibilidad no esté excluida respecto del crédito como tal (objetivamente),
puede excluírsela en relación a ciertas personas (subjetivamente), a quienes se les ha
impuesto una prohibición de hacerse adquirentes de ella, colocando como ejemplos a los
magistrados, los funcionarios, los oficiales judiciales, los abogados, procuradores y
patrocinadores, los notarios, en cuanto a los créditos sobre los cuales ha surgido
controversia ante la autoridad judicial de la cual forman parte o en cuya jurisdicción
despliegan sus funciones; sin poder hacerse adquirentes tampoco de ellos, naturalmente,

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DERECHO DE OBLIGACIONES
por persona interpuesta, bajo conminación de la nulidad de la adquisición y de los daños
provenientes de ella. (Parodi y Freyre, 2008, p. 56)

B. Cuando se oponga a la naturaleza de la obligación.


Consideramos que podrían comprenderse dentro de esta segunda prohibición de cesión
de derechos, a dos categorías distintas. Por un lado, las obligaciones intuitu personae, vale
decir, aquellas que tienen un carácter estrictamente personal, en consideración a la
persona del deudor o, incluso, del acreedor. (Parodi y Freyre, 2008, p. 56)

Por otra parte, las obligaciones o créditos que surgen de una relación personal
determinada intransferible o relación familiar, o que se quiere que sean intransmisibles
por aquellas personas que las crearon (relación social en algunos casos). Son de este
género los créditos alimentarios, los de la viuda durante el año de luto, los que
corresponden al socio contra la sociedad; no siendo tampoco cedibles los créditos que
varían de naturaleza al cambiar de acreedor, ni aquellos en los que la persona del acreedor
es elemento esencial del vínculo, de tal modo que se presuma que el deudor no hubiera
contraído la deuda con otro; en esta categoría figuran muchas de las obligaciones que
tienen por objeto un facere. La inseparabilidad de lo accesorio de lo principal deriva la
falta de idoneidad objetiva de los créditos accesorios (como la fianza) para ser cedidos
independientemente del crédito principal. En tal sentido, son acciones referentes a
derechos inherentes a la persona, aquellas cuyo ejercicio está influido por la apreciación
de un interés moral; razón por la cual, no cabe negociar esa clase de créditos, porque
repugna a la índole del interés moral la especulación del acreedor. (Parodi y Freyre, 2008,
p. 57)

C. Cuando exista pacto celebrado entre el acreedor y el deudor de la obligación


por el cual se prohíba que el acreedor ceda sus derechos a una tercera
persona, ajena a la relación obligacional.
Independientemente de la naturaleza del objeto de la obligación, o de la inexistencia de
cualquier prohibición legal, la cedibilidad puede excluirse negocialmente, es decir, por
voluntad de las partes. Por ejemplo, de las obligaciones incedibles por convenios de las
partes, a los documentos no negociables, los pasajes de tren, avión y barco. Dentro de
este último supuesto, el Código nacional establece que el pacto por el cual se prohíbe o
restringe la cesión, es oponible por el deudor en dos casos: (1) al cesionario de buena fe
(aquel que desconocía la existencia de la cesión), si constase dicha prohibición en el
instrumento por el que se constituyó la obligación; (2) si se prueba que el cesionario
conocía la prohibición o restricción al tiempo de concertarse la cesión de derechos.
(Parodi y Freyre, 2008, p. 57)

Debe entenderse que este segundo caso no constituiría una hipótesis en que el cesionario
hubiera actuado de buena fe, ya que, tal como se establece en la última parte del segundo
párrafo del artículo 1210, se le podría oponer la excepción de incesibilidad si se probase
que tal cesionario conocía, al tiempo de celebrarse la cesión de derechos, la existencia de
la prohibición. (Parodi y Freyre, 2008, p. 57)

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DERECHO DE OBLIGACIONES
 JURISPRUDENCIA
Es principio, en el derecho de cesionar que puede cederse derechos y éste se limita sólo
cuando sea contrario a la ley, a la naturaleza de la obligación y a lo pactado por las partes,
y al tener los requisitos de la causalidad, formalidad y de capacidad de las partes, no se
ha transgredido la ley. (Sentencia, 1999)

3.2.8. EXTENSIÓN DE LA CESIÓN ARTÍCULO 1211 C.C.


La cesión de derechos comprende la trasmisión al cesionario de los privilegios, las
garantías reales y personales, así como los accesorios del derecho trasmitido, salvo pacto
en contrario. En el caso de un bien dado en prenda, debe ser entregado al cesionario si
estuviese en poder del cedente, mas no si estuviese en poder de un tercero.
El primer párrafo del artículo 1211 del Código Civil Peruano, determina los elementos
comprendidos dentro de la cesión de derechos, salvo que se pacte en contrario. Estos son
los siguientes:

a. Los privilegios, entendiéndose como tales las órdenes de prelación para el cobro
de una deuda o para la ejecución de alguna garantía.
b. Las garantías reales (prenda, anticresis o hipoteca).
c. Las garantías personales (fianzas).
d. Los derechos accesorios del derecho cedido, vale decir, todos aquellos que se
hubiesen constituido al amparo de aquel derecho. (Parodi y Freyre, 2008, p. 58)

Para el caso en que el derecho cedido estuviese garantizado por una prenda, de acuerdo
con el supuesto del segundo párrafo del artículo 1211, podríamos deducir hasta tres
posibilidades:

a. Que el bien dado como garantía pignoraticia se encuentre en poder del acreedor,
caso en el cual éste deberá entregarlo al tercero-cesionario.
b. Que el bien dado como garantía pignoraticia se encuentre en poder de una persona
distinta del acreedor y del tercero-cesionario, vale decir, que se encuentre en poder
de otro tercero, caso en el cual dicho tercero no deberá entregarlo al cesionario,
sino que permanecerá como tenedor del mismo.
c. Que el bien dado como garantía pignoraticia se encuentre en poder del tercero
cesionario, caso en el cual tampoco habrá necesidad de entrega alguna, pues lo
vendría poseyendo justamente quien lo requiere para asegurarse el cumplimiento
de la obligación del deudor-cedido. (Parodi y Freyre, 2008, p. 58)
 JURISPRUDENCIA
La cesión de derechos es un medio de transmisión de derechos en virtud del cual el
cedente transmite al cesionario el derecho a emir la prestación a cargo de su deudor, que
se ha obligado a transferir por un título distinto. conforme lo establece el artículo 1206
del Código Civil; constituyendo en este caso una forma de sucesión 'inter vivos' por el
que el cesionario ocupa el mismo lugar del cedente, con los mismos privilegios y garantías
reales y personales, así como demás accesorios, según lo establece el artículo 1211 del
Código Civil, lo cual resulta concordante con el artículo 108 inciso 3° del Código Procesal

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DERECHO DE OBLIGACIONES
Civil que considera a la cesión de derechos una forma de sucesión procesal por acto entre
vivos. (Sentencia , 2006)

3.2.9. GARANTÍA DEL DERECHO CEDIDO ARTÍCULO 1212


C.C.
El cedente está obligado a garantizar la existencia y exigibilidad del derecho cedido, salvo
pacto distinto.

Cuando un acreedor-cedente cede un derecho en favor de un tercero-cesionario, se


encuentra obligado a garantizar la existencia y exigibilidad del derecho cedido, salvo
pacto distinto. El artículo 1212 del Código Civil Peruano comprende dos supuestos:

(a) La garantía de la existencia de la obligación, vale decir, que la obligación que se


está cediendo realmente haya surgido para el Derecho en un determinado
momento, y que no se encuentre extinguida por cualquiera de las formas previstas
por la ley.

La obligación que incumbe al cedente, ya que la ley le impone garantizar al cesionario la


subsistencia del crédito o derecho cedidos al tiempo de verificarse la cesión, o, como
suele decirse, las veritas nominis; es esta obligación inherente al negocio jurídico que
estudiamos, y que se entiende asumida aun cuando la cesión se haga sin garantía. (Parodi
y Freyre, 2008, pp. 58-59)

(b) La garantía de la exigibilidad del derecho cedido, entendida esta exigibilidad no


como el cobro efectivo de la prestación, sino como la posibilidad legal de exigir
su cumplimiento (independientemente de si dicha exigibilidad tenga éxito o no).
Esta posibilidad legal está referida, concretamente, al hecho de que la obligación
no haya prescrito, pues de haber ocurrido esta situación, simplemente dejará de
ser exigible. Esta garantía se reduce a que pueda demostrarse la existencia de la
obligación y que su cumplimiento sea posible.

Debe señalarse, adicionalmente, que el referido artículo 1212 admite el pacto en contrario
de estas dos obligaciones impuestas al acreedor-cedente.

En nuestro Tratado de las Obligaciones considerábamos que no debería permitirse la


estipulación en contrario del deber de garantizar la existencia y exigibilidad del derecho
cedido, pues tal pacto podría prestarse a la comisión de fraudes. Citábamos como ejemplo
el de un acreedor que ha condonado una deuda y luego procede a ceder su derecho a un
tercero, preguntándonos si ¿no estaría cometiendo un fraude? Decíamos que la respuesta
afirmativa se imponía; y, justamente, estas situaciones nunca deben ser permitidas por la
ley, pues en este caso, incluso, se llegaría a configurar -en el campo del Derecho Penal-
un acto delictivo. De ahí que incluso llegábamos a proponer una eventual modificación
legislativa del artículo 1212, la misma que pasase por prohibir el pacto en contrario en
estos casos. Sin embargo, con el paso de los años hemos advertido que, si bien eran
fundados nuestros temores, podría haber casos en los que -honestamente- el cedente no
tuviese la seguridad de que el derecho que desea ceder existe o es exigible. Ello, por las
más variadas razones, como podrían ser, sólo a título de ejemplos, el olvido, el

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DERECHO DE OBLIGACIONES
desconocimiento de la realidad por tratarse de un derecho heredado, la pérdida de los
recibos, el extravío de eventuales cartas notariales cursadas para interrumpir la
prescripción, etc. (Parodi y Freyre, 2008, pp. 59-60)

 JURISPRUDENCIA
Si el endoso de las letras de cambio puestas a cobro se efectuó con posterioridad al
protesto, se produce una cesión de derechos que no perjudica el mérito ejecutivo de las
cambia les, conforme al artículo 44 de la Ley de Títulos Valores. Ello trae como
consecuencia que el cedente se haya obligado a garantizar la existencia y exigibilidad del
derecho cedido. (Sentencia, 1997)

3.2.10. GARANTÍA DE LA SOLVENCIA DEL DEUDOR


ARTÍCULO 1213 C.C.
El cedente no está obligado a garantizar la solvencia del deudor, pero si lo hace, responde
dentro de los límites de cuanto ha recibido y queda obligado al pago de los intereses y al
reembolso de los gastos de la cesión y de los que el cesionario haya realizado para ejecutar
el deudor, salvo pacto distinto.

Es entonces posible, conforme a lo dispuesto por la ley peruana, que el acreedor-cedente


garantice expresamente la solvencia del deudor-cedido. El cedente no está nunca obligado
a garantizar la solvencia del deudor, o, como se suele decir, la bonitas nominis; pero si
por pacto expreso fue establecido lo contrario, responderá. Cuando el cedente ha
prometido la garantía de solvencia del deudor, esta promesa sólo se extiende a la solvencia
actual, y no se extiende a la futura, si el cedente no lo ha estipulado expresamente; caso
en el cual, el responsable de la solvencia sólo responde del presente, pero no de la
insolvencia que sobrevenga posteriormente. En la segunda restricción descansa
únicamente en la interpretación de la intención probable del cedente; viéndose que de este
modo la ley autoriza la cláusula contraria, aquella en virtud de la cual el cedente
garantizará a la vez la solvencia actual y la solvencia futura, la misma que se llama
cláusula de suministrar y hacer valer (fournir et faire valoir), y que convierte al cedente
en fiador del cedido. (Parodi y Freyre, 2008, pp. 59-60)

Si esta fuere la situación, dicho acreedor, en aplicación del citado artículo 1213 del
Código Civil quedaría obligado a lo siguiente:

a. A responder dentro de los límites de cuanto hubiese recibido por parte del tercero-
cesionario. Esto quiere decir que dicho acreedor deberá devolver al cesionario
todo aquello que este último le hubiese pagado (de ser el caso).
b. A pagar al cesionario los intereses devengados por los preceptos mencionados en
el punto anterior.
c. A reembolsar al cesionario los gastos que hubiese efectuado éste con motivo de
la celebración del contrato de cesión de derechos; comprendiéndose dentro de este
rubro a los gastos directa o indirectamente ocasionados por la celebración del
contrato.

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DERECHO DE OBLIGACIONES
d. A reembolsar al cesionario los gastos en que hubiese incurrido para exigir judicial
o extrajudicialmente la deuda.

Naturalmente, todas las obligaciones mencionadas regirán a falta de pacto en contrario.


En tal sentido, cedente y cesionario tendrán la más amplia libertad para modelar su
relación contractual. (Parodi y Freyre, 2008, pp. 60-61)

3.2.11. CESIÓN LEGAL ARTÍCULO 1214 C.C.


Cuando la cesión opera por ministerio de la ley, el cedente no responde de su realidad, ni
de la solvencia del deudor.

De acuerdo a lo previsto en esta norma, si la cesión surgiese, no por voluntad del cedente,
sino por mandato legal, dicho cedente no responderla de su realidad (termino dentro del
cual el Código Civil comprende a la existencia de la obligación y a la exigibilidad de la
misma), ni de la solvencia del deudor. (Parodi y Freyre, 2008, p. 427)
La solución planteada por el artículo 1214 del Código resulta justa y lógica.

Debemos señalar, antes de concluir nuestros comentarios, que el supuesto del citado
numeral no es aquel en que la cesión de derechos opera mortis causa, pues aquí el
causante, por razones obvias, de nada respondería ante sus herederos. La hipótesis
prevista por el Código se refiere, sin duda, a una cesión legal de derechos inter vivos.
(Parodi y Freyre, 2008, p. 427)

3.2.12. INICIO DE LOS EFECTOS DE LA CESIÓN ARTÍCULO


1215 C.C.
La cesión produce efecto contra el deudor cedido desde que éste la acepta o le es
comunicada fehacientemente.

La cesión produce efecto contra el deudor cedido desde que éste la acepta o le es
comunicada fehacientemente. Una primera sostiene que es característica importante de la
cesión de derechos la circunstancia de que ella no requiere para su validez y eficacia de
la aceptación del deudor cedido, sino de la concurrencia de dos elementos:
(a) Del contrato de cesión de derechos celebrado entre el cedente y el cesionario.
(b) De la comunicación de la celebración de dicho contrato al deudor-cedido.

Y una segunda afirma que para la validez se requiere, además de los dos elementos
anteriores, de la aceptación del deudor-cedido. Sin embargo, por nuestra parte
consideramos claro que sólo la primera interpretación es la que reviste pertinencia.
Si bien la convención obliga al cedente frente al cesionario, no produce sus efectos frente
al deudor cedido, quien ignorando la cesión puede pagar a su acreedor originario con
pleno efecto liberatorio; la cesión es res inter alios acta respecto a los terceros, y terceros
son tanto el deudor cedido cuanto los acreedores del cedente y sus sucesores a título
particular, todos los cuales tienen perfecto derecho a considerar al cedente como el único
y verdadero acreedor. (Parodi y Freyre, 2008, p. 62)

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DERECHO DE OBLIGACIONES
 JURISPRUDENCIA
Se puede concluir que la norma invocada no tiene nexo de causalidad con la resolución
dictada en autos. y que sea susceptible de análisis casatorio; aun así, conforme ya se ha
señalado, el supuesto del artículo 1215 del Código Civil si se cumple en el caso de autos,
puesto que como también ha hecho mención expresa la Sala Superior el deudor ha sido
comunicado de la cesión de derechos, puesto que esta corre inscrita en los Registros
Públicos, siendo una verdad legal, prevista en el artículo 2012 del Código Civil. que este
y todos los coejecutados, así porno todos los agentes económicos, tienen conocimiento
pleno del contenido de los asientos registrales, no pudiendo alegar su ignorancia sobre
este ítem. (Sentencia , 2007)

3.2.13. EXCEPCIÓN A LA LIBERACIÓN DEL DEUDOR POR


CUMPLIMIENTO DE LA PRESTACIÓN ARTÍCULO
1216. C.C.
El deudor que antes de la comunicación o de la aceptación, cumple la prestación respecto
al cedente, no queda liberado ante el cesionario si éste prueba que dicho deudor conocía
de la cesión realizada.

El artículo 1216 es consecuencia necesaria del artículo 1215 y se inspira en el artículo


1264 del Código Civil Italiano. Conocida de algún modo la cesión, el deudor no puede
sustraerse a sus efectos y debe considerar como su acreedor al cesionario, ya que la buena
fe es el principio rector de toda relación jurídica. (Parodi, 2007, p. 132)

 JURISPRUDENCIA
Los requisitos para la cesión de derechos son: a) que exista un cedente que tenga derechos
que también puedan ser materia de controversia judicial, arbitral o administrativa; b) que
exista un cesionario al cual se transmita el derecho a exigir la prestación a cargo del
deudor; c) que exista un título por el cual se transfiere el derecho, que debe constar por
escrito y en ese caso el documento sirve de constancia de la cesión y d) que el titulo para
la transferencia este dado por la relación contractual o extracontractual que genera la
obligación de transferir el derecho y que el titulo sea distinto. (Sentencia, 2001)

3.2.14. PRELACIÓN EN LA CONCURRENCIA DE


CESIONARIOS ARTÍCULO 1217 C.C.
Si un mismo derecho fuese cedido a varias personas, prevalece la cesión que primero fue
comunicada al deudor o que éste hubiera aceptado.

El artículo 1217, finalmente, prevé la hipótesis de que un mismo derecho fuese cedido a
varias personas. El Código, para estos casos, determina que prevalece la cesión que
primero fue comunicada al deudor o que éste hubiese aceptado. Los otros cesionarios solo
podrán accionar por daños y pe1juicios contra el cedente, si ello procediere, pero
carecerán de acción contra el deudor cedido para ejercitar los derechos que les fueron
transferidos. (Parodi, 2007, p. 132)

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DERECHO DE OBLIGACIONES
IV. CONCLUSIONES:
La transmisión de obligaciones o más conocida como cesión de derechos, consiste en la
renuncia o transmisión, gratuita u onerosa, que se hace de una cosa, crédito, acción o
derecho a favor de otra persona. Y de dejar establecido, además, que ella puede efectuarse
por venta, permuta, donación, legado o cualquier otro título eficaz.

La cesión de derechos tiene formalidad ad solemnitatem, esto quiere decir que dicho acto
debe constar por escrito bajo sanción de nulidad, y que cuando el acto o contrato que
constituya el título de la trasferencia del derecho constase por escrito, este documento
servirá de constancia de la cesión.

Está permitido ceder derechos que estén en controversia judicial, arbitral o administrativa,
pero no es posible la cesión de derechos cuando la controversia sea intuito personae con
respecto al acreedor.

No es posible celebrar un contrato sobre el derecho de suceder en los bienes de una


persona que no ha fallecido, vale decir respecto de aquella herencia que todavía no ha
pasado a sus potenciales herederos, por la sencilla razón de que su futuro causante aún no
ha fallecido. En cambio, en relación a los pactos que pueden celebrarse luego de la muerte
del causante, no hay en lo que respecta a la cesión de derechos, ningún límite impuesto
por la ley, siempre que no escapen a las porciones indivisas heredadas.

Cuando exista un pacto celebrado entre el acreedor y el deudor de la obligación por el


cual se prohíba que el acreedor ceda sus derechos a una tercera persona, ajena a la relación
obligacional, la cesión no podrá efectuarse. Entonces si el deudor y el acreedor hubieran
pactado la prohibición de ceder el crédito, el único modo para que el acreedor ceda el
crédito sería el asentimiento del deudor, con lo cual la cesión se convierte en un acto de
carácter trilateral, porque en ese acto participarán tres partes: el deudor cedido, el acreedor
cedente y el tercero cesionario. Cabe recalcar que la participación del deudor cedido en
el acto de cesión eliminaría el pacto de prohibición de ceder.

Cuando la cesión surgiese en virtud de una norma legal imperativa, por mandato legal y
no por voluntad del cedente, dicho cedente no responderá por la existencia de la
obligación o la exigibilidad de la misma contenida en la cesión, ni tampoco responderá
respecto de la solvencia del deudor.

Si bien es cierto los efectos de la cesión inician desde que el deudor cedido acepta la
cesión o le es comunicada fehacientemente, esto no significa que sea definitivo e
irrevocable, ya que puede no producir efectos, si es que el deudor se opone con
fundamentos, por ejemplo, que la relación obligacional es intuito personae, o que hay un
pacto que la impide.

En la situación en que el acreedor ceda el mismo derecho a varias personas de manera


sucesiva, prevalecerá la cesión que primero fue inscrita en el registro correspondiente; lo
trascendental de esto es que al cesionario ya no le importa que la cesión sea notificada al
deudor cedido, sino que la misma sea inscrita, en tanto esa inscripción es pública, y evita
conflictos cuando haya concurrencia de cesionarios.

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V. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Costa, R. F. (1987). Curso de Derecho de las Obligaciones. Lima: Grijley.
Freyre, F. O. (2008). La Cesión de Derechos . Lima: Palestra Editores.

Narváez, M. L. (2008). Comentarios al Código Procesal Civil Tomo I. Lima: GACETA


JURÍDICA .
Parodi, F. O. (2007). Las Obligaciones. Octava Edición. . Lima: Grijley.

Ramírez, F. V. (2007). La Cesión de Derechos en el Código Civil Peruano. Lima: Gaceta


Jurídica.
Sentencia , Casación N° 3073-2005 (Corte Suprema 03 de Octubre de 2006).
Sentencia , Casación N° 372-2006 (Corte Superior de Arequipa 01 de Febrero de 2007).
Sentencia, Expediente N° 1252-97 (Corte Superior de Lima 16 de Junio de 1997).
Sentencia, Expediente: N° 549-98 (Corte Superior de Lima 23 de Abril de 1998).
Sentencia, Casación N° 2418-97 (Corte Suprema 18 de Agosto de 1999).
Sentencia, Casación N° 3118-00 (Corte Suprema de Justicia 31 de Julio de 2001).
Sentencia, Casación: N° 8920-12 (Corte Suprema 29 de Octubre de 2013).
Sentencia, Expediente: 003760-2014 (Corte Suprema de Justicia 16 de Octubre de 2015).

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