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EL CONTRATO SOCIAL

LIBRO I

En este libro nos habla de la libertad que todos deberíamos gozar, pero
pocos se atreven a disfrutar. Porque si bien lo dice en el libro hemos nacido
libres pero parece que nos gusta que nos repriman es como si no
estuviéramos a gusto, sino vivimos reprimidos. También afirma que la familia
es el primer modelo de contrato al que el hombre está sujeto. Yo entiendo
en esta parte del libro que en la familia nos enseñan las primeras reglas de
nuestra vida y las cuales debemos seguir para una convivencia familiar
armoniosa. También menciona que el más fuerte no lo es jamás bastante
para ser siempre el amo o señor. Por lo tanto la fuerza no hace al derecho y
no se está obligado a obedecer sino a los poderes legítimos.
Decir que un hombre se da a otro gratuitamente, es afirmar una cosa
absurda a inconcebible: tal acto seria ilegitimo y nulo, por la razón única
de que el que la lleva a cabo no está en su estado mental normal. Ahora el
pensar que un país se entregue gratuitamente a algunos, es suponer un
pueblo de locos y la locura no hace derecho. Sería necesario para que un
gobierno arbitrario fuese legítimo, que a cada generación el pueblo fuera
dueño de admitir o rechazar sus sistemas, y en caso semejante la
arbitrariedad dejaría de existir.

También habla de tres libertades que tenemos, una es la libertad natural que
es la que perdemos tras el contrato, pero no puede aplicarse aquí el
principio del derecho civil según el cual los compromisos contraídos consigo
mismo no crean ninguna obligación, porque hay una gran diferencia entre
obligarse consigo mismo y de obligarse para un todo del cual se forma parte.

El hombre pierde su libertad natural ganando en cambio la libertad civil, y


esta a su vez se pierde por la libertad general. La libertad moral es la que
hace al hombre dueño de sí mismo, ya que el impulso del apetito constituye
la esclavitud, por lo tanto la obediencia a la ley es su libertad.

Termina su libro I diciendo que no se debe destruir la igualdad, pero hoy en


día bajo los malos gobiernos, esta igualdad no es más que aparente e
ilusoria: solo sirve para mantener al pobre en su miseria y al rico en su
usurpación. En realidad las leyes son siempre útiles a los que poseen y
perjudiciales a los que no tienen nada. De esto se sigue que el estado social
no es ventajoso a los hombres sino en tanto que todos ellos poseen algo y
ninguno demasiado.
LIBRO II

En este libro nos describe a la soberanía como la voluntad general, y nos


dice que jamás debemos perder la voluntad, aunque nuestra voluntad
particular no concilie con la general, debemos respetar la voluntad de la
mayoría.

Para que la voluntad sea general, no es siempre necesario que sea unánime;
pero si es indispensable que todos los votos sean tenidos en cuenta. Toda
exclusión formal destruye su carácter de tal.

Cuando nos dice Rousseau que la soberanía es indivisible es porque nuestros


políticos, no pudiendo dividir la soberanía en principio, la dividen de
acuerdo a sus fines y objetivos de ellos, hacen del soberano un ser fantástico,
los descuartizan ante nuestros ojos pero cuando nos presentan cuentas todo
está perfecto entero y nunca se sabe cómo lo hacen. Mientras más fuerte
sea un estado en cuanto a sus tres poderes más poder tendrá sobre la vida
de las personas y más influencia en cuestiones personales de cualquier
índole.

En cuanto al derecho de la vida y la muerte no dice que nosotros los


ciudadanos no somos conscientes del peligro a que la ley nos expone,
porque cuando el soberano nos dice “Es conveniente para el estado que tu
mueras”, debe morir, puesto que bajo esa condición hemos vivido, y
entonces la vida ya no es un beneficio de la naturaleza sino un don
condicional del estado.

De la ley nos dice que Dios es la única fuente; pero si nosotros supiéramos
recibirla de tan alto, no tendríamos necesidad de gobiernos ni leyes, pues
crean las leyes para hacer el bien del malvado y el mal del justo.

Habla también de cómo el gobierno nos observa y sondea para saber si


podemos sostener el peso de las leyes, ellos quieren saber si podemos
soportarlas. También distingue 4 clases de leyes políticas, civiles, criminales
y los hábitos y costumbres.

Si de los pueblos vecinos, el uno necesita del otro, la situación que se crea
resulta muy difícil, pues toda nación sabia, en caso semejante, debe
esforzarse para liberar a la otra de esta dependencia. También menciona
que el fin que debe seguir todo sistema de legislación deben ser la libertad
y la igualdad. La libertad no puede subsistir sin la igualdad.
LIBRO III

En el libro III se enfoca en hablarnos del gobierno y sus diferentes formas. Y


comienza su libro hablándonos de dos causas que producen la acción libre
una la moral ósea la voluntad y otra la potencia ósea la física que es quien
la ejecuta. Nos pone el ejemplo de un paralitico que quiere correr, como
un hombre ágil que no quiere, entonces ambos permanecen en la misma
situación uno porque no puede y el otro porque no quiere. Y nos dice que
en la política pasa lo mismo, el poder legislativo y el poder ejecutivo van de
la mano, nada debe hacerse sin su concurso.

El gobierno no es otra cosa que el ejercicio legítimo del poder ejecutivo. El


poder legislativo por su parte pertenece al pueblo y solo puede pertenecer
a él. También nos dice que cuando más crece el estado más disminuye la
libertad, el gobierno para ser bueno debe ser relativamente más fuerte a
medida que el pueblo sea más numeroso, cuando más numerosos son los
magistrados más débil es el gobierno y la solución de los asuntos se vuelve
más lente a medida que se encarga de ellos mayor número de personas.

La relación de los magistrados con el gobierno debe ser inversa a la relación


de los súbditos con el soberano. La relación de los magistrados con el
gobierno también debía mantener una cierta relación con el soberano en
proporción a su número. También menciono que la forma de gobierno
adecuada para un país depende de su número de habitantes y de su
extensión. Y el planteaba que el gobierno democrático le conviene a los
pueblos pequeños, un gobierno aristocrático conviene a los pueblos
medianos y una monarquía para los estados grandes. También menciono
que la democracia es una forma tan perfecta de gobierno que no se daría
nunca en su forma más pura.

Los dioses se gobiernan democráticamente pero un gobierno perfecto no


es propio de hombres. También menciono que el lujo es un obstáculo para
la creación de la república democrática ideal, además requiere ser una
ciudad-estado de ciudadanos virtuosos.

Termina su tercer libro diciéndonos que no existe en el estado ninguna ley


fundamental que no pueda revocarse, incluso el mismo pacto social, pues
si todos los ciudadanos se reúnen para romperlo en común acuerdo, es
indudable que el acto sería legítimo, luego sería absurdo que todos los
ciudadanos reunidos no pudiesen lo que puede separadamente cada uno
de ellos.
LIBRO IV

En el último libro del Contrato Social nos dice que cuando la voluntad
general es indestructible, encontramos la paz, la unión y la igualdad estas se
convierten en enemigas de las sutilezas y las bajezas políticas. Y llega un
momento en que la voluntad general parece inalterable y pura, pera está
subordinada a otras voluntades más poderosas que ella.

Cuando el estado descaradamente hace que bajo el nombre de leyes,


haya decretos que carecen de equidad y moderación los cuales tienen
únicamente como objetivo un interés en particular.

Este último libro nos habla mucho de roma, de cómo estaba está
constituida, como desde ahí parte nuestro derecho, como el derecho
romano lo tenemos hoy por hoy como la base fundamental del derecho. En
alguna parte de su cuarto libro habla de la dictadura y yo entiendo que
hasta cierto punto él está de acuerdo en entregar de noche y en secreto
este nombramiento como si se avergonzaran de poner a un hombre por
encima de las leyes. Rousseau justifica la dictadura para prevenir los
momentos de crisis en las repúblicas.

También habla de la religión ya casi al término de su libro y dice que la


religión cristiana es incompatible con la libertad, el piensa que lo cristiano es
opuesto a la república. Dice que no hay ni puede haber religión nacional o
exclusiva y deben tolerarse todas aquellas que toleran a las demás, en tanto
que sus dogmas no sean contrarios en nada a los deberes del ciudadano.

Así es como termina su libro El Contrato Social, donde el ideal político de


este libro es que cual forma de gobierno es válida y legitima dentro de los
parámetros regidos por la ley común.
INSTITUTO SANJUANENSE
DE ESTUDIOS SUPERIORES A.C.

ALUMNA: MAURA UGALDE ORDAZ

CARRERA: LICENCIATURA EN DERECHO


CUATRIMESTRE 1

MATERIA: TEORIA DEL DELITO

CATEDRATICO: LIC. MARIO SERGIO TINAJERO OLVERA

TRABAJO: SINTESIS DEL LIBRO “EL CONTRATO SOCIAL” de


Juan Jacobo Rousseau

SAN JUAN DEL RIO, QRO., 20 DE OCTUBRE 2018.