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Titulo del sermón: La obediencia sencilla

¿Cómo definiríamos obediencia? o ¿Qué es la obediencia? (es algo que a todos nos
cuesta). Hay por lo menos tres palabras que definen obedecer, akouo que significa “oír”
jupakouo que quiere decir “escuchar, dar oído” estas primeras dos palabras dan a entender
que para que haya obediencia se debe aprender a escuchar, es decir, el término obediencia
indica el proceso que conduce de la escucha atenta a la acción porque quien no presta
atención difícilmente aprenderá a obedecer, es por eso que se aconseja que cuando
queremos que nuestros hijos pequeños (y los grandes) nos obedezcan lo primero es
asegurarnos que nos han escuchado bien y para cerciorarse de eso algunos padres hacen dos
cosas, 1) decirles las cosas mirándoles a los ojos y 2) que repitan para asegurarnos que nos
oyeron. La tercera palabra para obediencia es interesante porque se parece a la palabra “fe”
(pistis o pisteo), y es la palabra peitho que significa, persuadir, ganarse para uno, y por lo
tanto obedecer. Peitho y pisteuo (creer) como ya lo hemos mencionado tienen una estrecha
relación, la diferencia de significados es que lo primero “peitho” que implica la obediencia
es producida por pisteuo “confiar” confirmamos así esta relación entre fe y obediencia o
incredulidad y desobediencia un ejemplo de esto último (desobediencia e incredulidad) lo
encontramos en Hb.3:18-19 dirá “¿Y a quiénes les juró que no entrarían en su reposo,
sino a aquellos que desobedecieron? Como podemos ver, no pudieron entrar por
causa de su incredulidad” así nos podemos dar cuenta que la desobediencia es
consecuencia de la incredulidad. La fe es del corazón y a muchos cuando se les pregunta
¿usted cree en Dios? Responden con un sí rotundo, porque la fe es invisible a los ojos de
los hombres sin embargo la obediencia pertenece a la conducta y puede ser observada,
nadie dice “soy obediente en el corazón” ya que la obediencia es demostrable. Lo que
quiero decir es que “cuando una persona obedece a Dios da con ello la única evidencia
posible de que en su corazón cree a Dios”

¿Debe la obediencia ser ciega, cuales son sus limites? Esta claro que no debe existir la
obediencia ciega, de manera especial a los hombres. Es por eso que los apóstoles dijeron
¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres! Hch.5:29, es decir, nuestra
máxima autoridad es Dios, pero obedecer a Dios significa respetar a las autoridades, honrar
a los padres, ser buenos ciudadanos, la Biblia en ningún lugar propone la anarquía, pero en
el momento que esas autoridades a las cuales estamos sujetos son injustas no debemos
quedarnos en la pasividad, Martin Luther King alguna vez dijo “La cobardía hace la
pregunta: ¿Es seguro?. La experiencia hace la pregunta: ¿Es político? La vanidad hace la
pregunta: ¿Es popular? Pero la consciencia... ¡La consciencia hace la pregunta: ¿Es
correcto?!. Y llega el momento en que uno debe tomar una posición que no es ni segura, ni
política, ni popular, Pero uno debe tomarla, por que es correcta". ¡que podamos siempre
optar por la obediencia al Señor!
Estamos hablando en este sermón de la obediencia sencilla, de la obediencia a la Palabra de
Jesús.
En el transcurso de la lectura bíblica nos encontramos con casos de obediencia y de
desobediencia a las Palabras de Señor. Por ejemplo: Saúl en el A.T. ante la orden del Señor
consideró su propia opinión, su propia visión de la situación. La orden era la siguiente:
“Así ha dicho el Señor de los ejércitos: “Voy a castigar a Amalec por el mal que les
hizo a los israelitas cuando los atacó al salir de Egipto, y les impidió que siguieran su
camino”….” ¿qué hizo Saúl? Entonces Saúl lanzó todo su ejército sobre los amalecitas,
y los derrotó….aunque dejó con vida a Agag, el rey de Amalec. Además de perdonar a
Agag, Saúl y su gente también se quedaron con lo mejor de sus animales: ovejas,
toros, becerros engordados y carneros; lo de poco valor lo destruyeron” entonces vino
la Palabra del Señor que debe retumbar en nuestros oídos hasta el día de hoy, Samuel le
pregunto ¿Y crees que al Señor le gustan tus holocaustos y ofrendas más que la
obediencia a sus palabras? Entiende que obedecer al Señor es mejor que ofrecerle
sacrificios, y que escucharlo con atención es mejor que ofrecerle la grasa de los
carneros. Ser rebelde es lo mismo que practicar la adivinación, y ser obstinado es lo
mismo que ser idólatra. 1 Sam. 15

¿Qué hizo Saúl para desobedecer o no considerar la orden del Señor? La respuesta es que
tuvo en menos su Palabra. No valoró quien le hablaba.
¿Qué casos tenemos en el N.T?

Leví el recaudador de impuestos cuando oyó la llamada de Jesús dice que “Jesús ya se iba
cuando vio a un hombre llamado Mateo sentado en el lugar donde se pagaban los
impuestos. Jesús le dijo: «Sígueme». Entonces Mateo se levantó y lo siguió” Mt.9:9 en
este relato ¿dónde están las preguntas de Leví? ¿dónde el cuestionamiento? ¿porque Leví
simplemente se levanta y sigue a Jesús? ¿que hace que Leví deje su trabajo, su fuente de
ingresos para seguir al Carpintero? ¿acaso Jesús le prometió un mejor salario? ¡NO! y es
interesante que quienes siguen a Jesús verdaderamente nunca lo deben hacer para obtener
ganancias, el gran Predicador y llamado el príncipe de los predicadores, Charles Spurgeon
dijo una vez “Quien le sirve a Dios por dinero, es capaz de servirle al diablo por un
mejor salario” ¿entonces, porque Mateo se levantó y le siguió? Porque oyó una llamada
sencilla, una llamada que no requería de mucha interpretación Jesús le dijo: «Sígueme».
Mateo entiende quien esta delante de él y quien le llama y “Jesús por ser el Cristo, tiene
poder pleno para llamar y exigir que se obedezca su palabra. Jesús llama al seguimiento, no
como un profesor o como un modelo, sino en cuanto Cristo, Hijo de Dios” Bonhoeffer

Jesús también llama a Pedro a quien le dijo: «No temas, que desde ahora serás pescador
de hombres.»Llevaron entonces las barcas a tierra, y lo dejaron todo para seguir a
Jesús. Lc.5:10-11
Pero también esta el rechazo y la desobediencia a la llamada de Jesús. La del joven rico El
joven le dijo: «Todo esto lo he cumplido desde mi juventud. ¿Qué más me
falta?» 21 Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los
pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Después de eso, ven y sígueme.» 22 Cuando el
joven oyó estas palabras, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Mt.19:20-22

¡En todo llamado a la obediencia se requiere confiar en la Palabra del Señor y considerar su
Palabra como un terreno mucho mas firme que todas las seguridades del mundo!

¿Cuáles son nuestras excusas para no obedecer? Quizá alguien pueda decir “es que no
entiendo lo que Dios quiere de mi” o “no se como interpretar este pasaje de la Biblia”
Corrie Ten Boom dijo “No te preocupes por lo que no entiendas de la Biblia.
Preocúpate por aquello que entiendes y no aplicas en tu vida”. Una vez mas de lo que
estamos hablando es de un obediencia sencilla a una orden concreta, por ejemplo: un padre
le dice a su hijo ¡vete a la cama! Y el niño sabe muy bien de que se trata, pero un niño
educado con una nueva forma de pensar, que no se conforma con una orden sencilla, que
cree ir mas allá de lo claro de la orden, pudiera argumentar pensando: papá me dice ¡vete a
la cama! mmm…pero papá “quiere decir” estas cansado y no quiere que yo este cansado. Y
el niño sigue pensando…claro ¡pero también puedo descansar jugando!....pregunto ¿en que
momento el niño tergiverso la orden del papá de irse a la cama? En el momento que busco
su propio bien, su propia comodidad y desvaloró la orden del papá, no valoro su palabra,
cuando no consideró la autoridad del papá, es decir, transformó el respeto y la obediencia
en pura desobediencia, y este niño puede terminar argumentando su desobediencia de la
siguiente manera: mi padre ha dicho ¡vete a la cama!, pero de hecho, quiere decir: vete a
jugar. De igual forma ¿deberían cambiar las cosas cuando se trata de una orden del Señor a
una Palabra especifica? Todos entendemos lo que el Señor nos pide cuando nos enseña
sobre la parábola del buen
samaritano ¿qué nos pide en esa parábola? Que amemos a nuestro prójimo, ¿qué
entendemos cuando leemos la gran comisión? ¡Que debemos predicar el evangelio! ¿qué
NO comprendemos en la parábola de la viuda y el juez injusto? ¿qué nos quiere decir el
evangelista cuando introduce en su relato el Padre Nuestro? ¿qué es lo difícil de entender
cuando el Señor dice que debemos perdonar? ¿qué es lo que NO entendemos cuando se nos
dice “amad a vuestros enemigos? Lo que exige Jesús es una obediencia sencilla, el tema es
que nosotros nos complicamos cuando llega la hora de obedecer. Tal vez alguno podría
argumentar “no es que el Señor demande obediencia sino solo que yo crea” la pregunta
es ¿en que momento convertimos la obediencia sencilla en pura desobediencia?

Por ejemplo, el Señor le dice al joven rico ¡vende tus bienes y dalo a los pobres! Nosotros
hubiéramos argumentado: “lo que el Señor le esta pidiendo no es en realidad que venda sus
bienes sino que nos los tenga como un ídolo en su corazón” mas aun diríamos “síguelos
teniendo, conserva tus bienes, pero vive como si no los tuvieses, solo que no apegues tu
corazón a ellos” vuelvo a repetir ¡¿en que momento la obediencia sencilla se trasformó en
pura desobediencia?!

¿A que nos ha llamado el Señor? Hace años atrás cuando leía un pasaje en un devocional en
una campaña evangelistica en Valdivia el Señor me llamó a la obediencia por medio del
pasaje que contenía un diálogo entre Jesús y Pedro, el diálogo era el siguiente: Y la tercera
vez le dijo: «Simón, hijo de Jonás, ¿me quieres?» Pedro se entristeció de que la tercera
vez le dijera «¿Me quieres?», y le respondió: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te
quiero.» Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas. Jn.21 tal vez este pasaje no signifique
mucho para usted pero fue aquí donde el Señor me llamaba a la obediencia sencilla. La
segunda vez fue cuando no me quería desprender de mi entorno familiar en la Isla de
Chiloé e irme al Seminario y el pasaje que predicaba ese día era este: «Si alguno viene a
mí, y no renuncia a su padre y a su madre, ni a su mujer y sus hijos, ni a sus hermanos
y hermanas, y ni siquiera a su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27 Y el que no
toma su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Lc.14:26-27. Una advertencia:
¡asegúrese que Dios lo esta llamando, no se meta donde Dios no lo ha llamado, porque hará
mas mal que bien sino no es así”
La pregunta a estas alturas es obvia ¿a que le a amonestado el Señor estos días? ¿cuál ha
sido la orden concreta de Dios para su vida? ¿ha sido claro? Sino no tiene claridad vuelva a
preguntar hasta que este seguro, pero si ya tiene claridad sobre un asunto, ¡obedezca! Y no
convierta la llamada clara del Señor en pura desobediencia.