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GIJÓN, 11 de julio de 2013 • DIARIO DE LA SEMANA NEGRA • DECANO DE LA PRENSA NEGRA MUNDIAL • ÉPOCA XXVI • GRATUITO • Nº 7

GENERACIÓN
JÓVENES ESCRITORES
IBEROAMERICANOS EN LA SN

❑ Los llaman porvenir, y, a diferencia de en aquel verso de Ángel González («Te llaman porvenir, porque no vienes nunca»),
INSOMNIO DE han venido. Están en esta Semana Negra. Son las nuevas generaciones de la literatura y del cómic iberoamericanos. En la fo- EL IMBATIBLE
to acompañando a Marcelo Luján hay cuatro de ellos: Edwin Umaña Peña, Juan Carlos Chirinos, Rodolfo Santullo y Ho-
UNA NOCHE racio Convertini. ENCANTO DE LA
Pero el mundo se equilibra con una adecuada proporción de lo nuevo y de lo viejo. En la Semana Negra también son bienve-
DE VERANO nidos ilustres veteranos como Antonio Skármeta, Alicia Giménez Bartlett, Juan Madrid o William Gordon. Madrid par- REALIDAD REAL
ticipará en una mesa redonda sobre corrupción; Skármeta, Bartlett y Gordon participarán en la mesa redonda con la que que-
Por Luis García Jambrina Por Antonio Skármeta
remos rendir un modesto pero sentido homenaje a las víctimas del 11-S chileno. Se cumplen este año cuarenta de que el pre-
Página 5 sidente Allende pronunciase aquello de: «Mucho más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pase el Página 4
hombre libre para construir una sociedad mejor. La historia es nuestra, y la hacen los pueblos». Los pelos, como escarpias.
2 jueves, 11 de julio de 2013

ETIQUETA OCULTA
Empiezo la tarde semanera su-
PABLO BATALLA cUeto

zona, en la calle Mariano Pola, para


LOS OFICIOS DEL DIQUE
Transcripciones literales de
entrevistas a trabajadores del
astillero realizadas por Rubén
Vega, autor de Astilleros en
el Arco Atlántico: trabajo,
historia y patrimonio (Trea).

FREIJE, CARPINTERO

mergiéndome en mis librerías prefe- descansar el tiempo que tarden los


ridas, las de baratijas. Después de zombis en reparar que nos hemos re-
adquirir sendos ejemplares de La fugiado allí y vengan hacia nosotros;
sombra del ciprés es alargada de entonces, acordamos, emprendere-
Delibes y de El árbol de la ciencia mos la carrera final hacia el taller.
de Baroja por dos euros cada uno, y Una vez cobijados bajo el sopor-
uno de Finkielkraut titulado La tal, sintiéndonos ya seguros, inquie-
nueva derecha norteamericana por ro atropelladamente a Gordon por lo
tres, encuentro un librillo, uno de sucedido mientras Cayado alivia la
aquellos míticos libros de bolsillo vejiga en una esquina. Gordon me
blancos de Alianza Editorial, titula- explica que la arena que alfombra
do Los próximos diez mil años, en las calles del recinto de la Semana es
cuya sinopsis leo: «Esta audaz in- radiactiva, y que al inhalarla, todos
vestigación sobre el futuro del hom- los visitantes de la Semana en el mo-
bre en el universo toma en cuenta los mento en que sopló aquella ráfaga se
más recientes descubrimientos as- convirtieron en zombis. Él («y, por Nosotros éramos los que hacía-
tronómicos y se inspira en las revo- lo que veo, tú también», me dice al mos los picaderos, que es donde
lucionarias teorías de la nueva física. reparar en mi mochila llena de li- iban asentados los barcos. Éramos
El panorama es realmente asombro- William Gordon antes del apocalipsis. bros, que no me he llegado a quitar los primeros. Hacíamos la cama de
so: las posibilidades de colonización en ningún momento) no sufrió la barco, donde posa la quilla. Los pi-
de la Luna; la construcción de ciuda- periódico y escribir mis dos colum- expiramos, y abrimos la puerta con transformación porque... Pero, ¡oh! caderos son la base del barco. Es lo
des volantes que girarían en órbitas nas. Me dispongo a salir de allí, pe- violencia. Corremos hacia donde es- ¡Los zombis vuelven a por nosotros! que tienes que dejar bien porque, si
propias en torno al Sol; el desmante- ro Cayado me agarra del brazo con tá Gordon, regateando a los zombis Vemos a dos de ellos, uno de los falla, falla el barco. Es madera y
lamiento del planeta Júpiter [sic] pa- firmeza y trata de detenerme. que no salen al paso. Gordon se cuales parece ser el de Ángel de la son piezas grandes, que hay que ni-
ra construir con sus restos una “esfe- —No se te ocurra salir —me di- vuelve para mirarnos y nos encaño- Calle, renqueando hacia donde nos velar y que admiten poca toleran-
ra de Dyson”; la exploración de ce con un tono que delata cierto azo- na, pero retira el arma al ver nues- encontramos con los brazos estira- cia. Al ir colocando los bloques, te-
nuestra galaxia y la plausibilidad de ramiento. tros ademanes bruscos y vivaces, dos por delante y las manos crispa- nían que adaptarse a ese nivel. Es-
la hipótesis según la cual los aguje- Me zafo de él y abro la puerta de que delatan nuestra condición de no das, musitando un quejido grave y to en el centro. Y después tenías
ros negros puedan ser el camino ha- la enfermería. Lo que descubro al zombis. Cuando nos parapetamos ondulante. Gordon los apunta con el que hacer dos, tres camas de cada
cia el superespacio». Estoy sacando hacerlo me hace proferir un grito tras él, nos dice, sin dejar de dispa- Colt, pero éste se ha encasquillado. lado. Todo ello dentro del dique.
el monedero para pagarle al encar- ahogado de horror. La Semana es un rar y sin mirarnos: «Necesitan un ar- El escritor presiona frenético el gati- La recompensa de trabajar en
gado del stand de Reutilibro el euro paisaje postapocalíptico. Pequeños ma». Lanza una rápida mirada gene- llo varias veces, sin que nada salga un astillero es que vas conociendo
que me pide cuando una súbita ráfa- incendios aquí y allá anaranjan la ral al entorno y lo fija en el Fuman- del cañón. Por primera vez desde todos los oficios. Vas viendo cal-
ga de aire emboca la calle de las Li- noche; las carpas son esqueletos me- chú apuñalador de cartón piedra que nuestro encuentro, parece verdade- derería, soldadura, electricidad, tu-
brerías y arremolina un denso siroco tálicos adheridos a los cuales tremo- se yergue todavía no lejos de nos- ramente asustado. Tenemos ya a la bería… O sea, que tienes una es-
de arena y zahorra que envuelve a lan jirones de tela. Una aterradora otros, al lado de lo que queda de la pareja de zombis casi sobre nos- cuela buena. Poco a poco vas
todos los visitantes que afluyen ya caterva de zombis lo repleta todo. Carpa del Encuentro. Vemos cómo otros, pero en un arranque de valor, aprendiendo de todos los oficios
desde los accesos Palafox y Librerí- En cuanto reparan en mí, paralizado Gordon le encañona con el brazo de- Cayado y yo nos abalanzamos sobre porque, más o menos, se hace un
as, penetra por bocas, narices y ojos en el quicio de la puerta de la enfer- recho estirado, cierra un ojo y dispa- ellos con el brazo-puñal y la barra poco de todo, lo mismo de fonta-
y nos hace lagrimear y toser con vi- mería, vienen a apelotonarse contra ra; y vemos cómo el brazo del Fu- por delante, y conseguimos ensartar- neros que electricistas. Hasta po-
rulencia. ésta. La cierro ipso facto; debo em- manchú que agarra el puñal se des- los y matarlos. ner el azulejo en el suelo, de todo.
Lo siguiente que recuerdo es pujar hacia fuera con la pierna los prende de la estatua mientras la boca El cadáver de Ángel se desploma Que es una pena que se haya per-
despertarme echado sobre una cami- brazos verdeazulados que arañan el de la pistola humea. Gordon nos ha- encima mío; lo aparto con asco, y dido toda la cantidad de trabajo
lla en una especie de enfermería, aire los unos sobre los otros en el es- ce un gesto y Cayado corre a hacer- cae al suelo. Ver a mi maestro y que hay ahí. Porque es mucha gen-
con el rostro velludo de Javi Caya- pacio entre la puerta y el marco. se con el brazo de cartón; el escritor mentor de tal guisa, muerto y horri- te que se ha marchado, mucha
do observándome con un rictus de Me quedo apoyado de espaldas cubre su carrera disparando a lo que blemente desfigurado sobre un char- gente que quedaba alrededor. Y
preocupación, que va dando paso a contra la puerta a modo de contra- me parece que es el zombi de Pedro co de sangre verdosa, me hace vomi- ahora mismo, pues mira cómo es-
uno de alivio. fuerte, miro a Cayado con terror y Salmerón, que intenta abalanzarse tar violentamente. Dejo la puerta, el tamos. Ahora todos en paro.
—¿Qué...? ¿Qué hago aquí? perplejidad y no atino a preguntarle sobre Cayado mientras éste se aga- portero automático y el suelo del so-
¿Qué hora es? —pregunto, aturdido, portal cubierto de un espeso vómito En el astillero a lo mejor había
qué diablos ha pasado, porque he cha y que por alguna razón repite
a Cayado. en el que se distinguen bien —siem- trescientos o trescientos cincuenta
como enmudecido. Cayado se da fantasmagóricamente «cabezas, ca-
—Las doce de la noche —me pre he tenido problemas de estóma- fijos. Fijos. Que normalmente ha-
por preguntado y me explica lo que bezas, cabezas» en vez de «cerebros,
responde. go por no masticar bien la comida— bía más, porque en el momento
sabe. Llegó hace unos minutos para cerebros, cerebros». Después Gor-
—¡Las doce! una marronácea cosmografía de tro- que se empezaba a trabajar era
iniciar su turno de seto y me descu- don lanza otra mirada general y me
Me incorporo con ímpetu; a las brió inconsciente en el suelo, rodea- señala una de las barras metálicas zos de chorizo criollo y churros re- más gente. Ponle quinientos o
doce he quedado, como todas las no- do de un grupo de muertos vivientes que formaban las estructuras de los llenos de La Gloria. seiscientos. Pero desde hace años
ches, con los Morilla en su taller de que se inclinaban sobre mí con una stands, que yace descuajada en el —Vamos, debemos llegar a un atrás todos los bloques se hacían
la calle Arroyo para maquetar este mueca de deseo atravesando sus ros- suelo y que es del grosor y la longi- refugio seguro cuanto antes —nos fuera. Entonces era el transporte y
tros deformados. Logró espantarlos tud perfectas para ser blandida. Ya apremia Gordon. Asiento mientras esos talleres donde se hacían. O
a pedradas y cargó con mi cuerpo armados los tres, recorremos la calle me limpio la boca con la manga de sea, que estaba dando trabajo a
inerte hasta la enfermería. de las Librerías muy juntos; Gordon la camisa, y entonces echamos a co- muchísimos sitios. Aquí vinieron
ASOCIACIÓN SEMANA NEGRA rrer... bloques de Ponferrada, de Galicia,
De pronto, oímos disparos. Aga- dispara y nosotros cubrimos su es-
Presidente: Susana Quirós rramos unas cajas que encontramos palda golpeando a los zombis que se Al despertarme, tardo unos se- de Santander, de muchísimos la-
Tesorero: Ceferino Menéndez
por ahí, nos subimos a ellas y, uno al acercan por ese flanco con el brazo- gundos de aturdimiento en descubrir dos. Si aquí había trescientos tra-
Director del Comité Organizador SN: lado del otro, nos estiramos para mi- puñal de cartón piedra y con la ba- que estoy en la terraza del hotel Don bajando, por fuera habría otros
José Luis Paraja
rar a través de una rendija paralela rra. En un momento dado veo cómo Manuel. Son las diez de la mañana; mil. Hablando de bloques. Luego
abierta al exterior cerca del techo. se nos acerca el zombi del Mori. el día todavía no ha comenzado. Sí, había otras cosas. La tubería, que
Comprobamos con alivio que los Cayado le clava el puñal en el pe- recuerdo que estoy allí para entre- parte hacíanla fuera. Otras muchas
disparos no se dirigen hacia nos- cho. Cuando veo el recadáver del vistar a Padura. Las tres horas que cosas. Las bombas… Es como un
otros; el que agarra un revólver que Mori caer, algo se ilumina en mi ca- he dormido entre que terminamos de dominó, que en el momento que
debe de haber recogido de los restos beza. Me agacho sobre el cuerpo y maquetar el periódico de ayer y que cae una pieza, van todas. Lo que es
Dirección: Pablo Batalla Cueto
de la exposición de criminología es registro sus bolsillos. Encuentro las me he levantado son a todas luces el astillero, la gente cree que, na-
Redacción: Christian Bartsch William Gordon. La estampa de llaves del taller de fotocomposición. insuficientes para sostenerme en pie. da, pa trescientos que había ahí...
Blanca M. García éste es imponente: alto, tocado con —¡Tenemos refugio! —exclamo Reparo en que me he quedado Pero es mentira. Es la gente que
Colaboradores: Antonio Skármeta un ancho sombrero negro y comple- haciendo tintinear las llaves que sos- dormido sobre un ejemplar de un pe- estaba alrededor. Se veía, además,
Luis García Jambrina tamente vestido del mismo color, tengo entre dos dedos. Gordon riódico local. En un artículo en el cada vez que había una regulación,
Jesús Palacios caminando lentamente y disparando asiente, con el ceño fruncido en un que la palabra «vecinos» se repite un paro de un mes o eso, todo lo
Luismi Piñera
Javier Cayado Valdés el Colt con frialdad maquinal, es gesto de concentración. con obsesiva frecuencia, leo no sé que era el barrio del Natahoyo: ba-
Rubén Vega una mezcla del Gary Cooper de So- Conseguimos salir del recinto de qué sobre arena radiactiva, soporta- res, tiendas…, cambiaban el cien
lo ante el peligro y el Robert Mit- la Semana abriéndonos paso como a les-letrina, tiroteos y apuñalamien- por cien. Y en el momento que em-
Fotografía: José Luis Morilla
chum de La noche del cazador. machetazos entre un zarzal de ga- tos. pezábamos a trabajar era como si
Preimpresión: Morilla Fotocomposición Cayado y yo nos miramos. No rras. Una vez fuera, comprobamos Me sobreviene un pensamiento vieras salir el Sol.
mediamos palabra. Él asiente con la que las cosas están algo más calma- al que más tarde dará forma literaria Foto Álex Zapico
Imprime: La Versal
cabeza. Yo asiento con la cabeza. das en las inmediaciones y nos lan- Guillermo Saccomanno: «Pueblo
Texto Rubén Vega
D.L.: As-3.417/10 Nos bajamos de la caja. Inspiramos, zamos a uno de los soportales de la pequeño, infierno grande».
jueves, 11 de julio de 2013 3
GORDON:
UN CLASICO ENTRE MODERNOS
VIAJE A LA
CABEZA DE VILLA
A Pedro Salmerón Sanginés (México, Según reza en el texto de la contraportada
1971) no le importa dónde está la cabeza de de su libro, Pedro Salmerón «incursiona en la
Pancho Villa, aunque haya dedicado su prime- novela con esa reflexión sobre la vida que con-
ra novela a lo que supuso la desaparición del tinúa después de la sangre y el acero, de las
cráneo del líder mexicano. «Lo que me impor- traiciones y las glorias; sobre los asuntos aún
tó fue que hicimos una revolución social. La pendientes a cien años de la revolución mexi-
cuestión era contar ya no el viaje de Ítaca, sino cana».
de la cabeza de Villa», comentaba ayer duran- Salmerón, declarado enemigo del actual
te su presentación, en la Carpa del Encuentro, sistema político y aficionado al fútbol, es tam-
de La cabeza de Villa. Una intensa novela so- bién autor de una veintena de textos académi-
«Leer a William C. Gordon es como sumer- de los bajos fondos (2008) y El enano (2012),
bre la revolución profanada (Planeta, 2013). cos y cinco libros sobre la historia de México,
girte en un lugar en el que ya has estado». El di- que de alguna forma retoma la que en realidad
Conducido por el escritor asturmexicano entre los que figuran obras como La División
rector de contenidos de la SN, Ángel de la Ca- iba a convertirse en su primera novela —El ena-
Paco Ignacio Taibo II, autor, a su vez, de la del Norte. La tierra, los hombres y la historia
lle, definía ayer con estas palabras la obra del au- no pervertido, que escribió al cumplir los sesen-
obra Pancho Villa: una biografía narrativa de un ejército del pueblo (2006) y La rebelión
tor norteamericano durante el encuentro que ta—, aunque nunca llegara a ver la luz.
(2006), Salmerón ha trazado una obra «entra- interminable (2007).
mantuvo con el público de la feria negra gijone- El enano está ambientada en el San Francis-
ñable, de atmósferas», que «se lee con agili- B. M. G.
sa, en el que el esposo de la afamada escritora co gay y beatnik de los setenta, y tiene como
dad» y que cabalga entre la novela policíaca e
Isabel Allende aprovechó para presentar su más punto de partida el momento en que Melba Sun-
histórica —en palabras de PITII—. Para ello,
reciente novela, Vidas rotas (2013). dling —personaje inspirado en una asistente me-
parte de un hecho que conmocionó a México y
El abogado, fotógrafo, expropietario de un xicana, bruja y amante de su padre que conoció
sobre el que se han extendido leyendas y ru-
bar y antiguo oficial del ejército estadounidense en la infancia— descubre un pedazo de muslo
mores de todo tipo, cuando, en febrero de
demuestra con su narrativa haberse empapado de humano envuelto en un saco mientras pasea a su
1926, la tumba del revolucionario es profana-
los clásicos de la novela policíaca, de sus cono- perro. Según confesó el norteamericano, el per-
da, su cadáver extraído del sarcófago en que se
cimientos sobre la ley y la justicia, de la ciudad sonaje de El enano está inspirado en la figura de
encontraba y su cabeza cortada de cuajo. Se-
de San Francisco, de los consejos de su mujer, y su propio padre, que murió cuando él tenía seis
gún cuentan, fue el general Francisco Durazo
de algunas experiencias vitales. Este ha sido el años y al que ayer definía como «un mujeriego,
el principal responsable de la fechoría en cues-
caso, precisamente, de Vidas rotas, la cuarta no- borracho y sinvergüenza». Gordon también ex-
tión, y se rumorea que éste llegó incluso a es-
vela en la que cuenta las aventuras del detective plicó que creó el personaje de Melba para «ven-
conderla bajo su cama hasta que, no pudiendo
Samuel Hamilton. Para la ocasión, Gordon rela- garse» de la mujer que tan mal le había tratado de
aguantar más los remordimientos, el cráneo
ta la colaboración que mantienen Hamilton y el pequeño, con la mala —o buena— suerte de que
fue enterrado en el rancho El Cairo.
detective Benardi durante la investigación del éste terminó convirtiéndose en «el corazón de la
La novela de Salmerón se centra en la ven-
asesinato de un traficante de armas palestino. trama».
ganza posterior a esta fechoría que lidera el
«Viajé a la zona palestina en 1960 y me quedé A las cuatro novelas publicadas por este au-
general Lorenzo Ávila, fiel integrante de los
impresionado de los problemas que sufría la po- tor pronto se unirá una cuarta que calificó de
Dorados, como consecuencia de un acto co-
blación», indicó. «puro San Francisco», aunque la traducción de la
barde que sirvió para enaltecer aún más si ca-
Nacido en 1937 en Los Ángeles y radicado obra, adelantó, podría ser algo así como Los co-
be la figura del revolucionario mexicano. «Pe-
cerca de San Francisco, la vocación de Gordon rredores de poder. Para Gordon, ninguna novela
dro cuenta las pasiones de estos nihilistas
por la literatura le viene desde la infancia, aun- negra es merecedora de serlo si carece de suspen-
arrinconados, a los que les robaron la cabeza
que no fue hasta 2006 cuando publicó su prime- se. «Hágalos reír, hágalos llorar; pero, lo más im-
de Pancho Villa en términos de insulto», ase-
ra entrega sobre el detective S. Hamilton: Duelo portante: hágalos esperar. Ése es el secreto».
guró Taibo.
en Chinatown. Poco después, le seguiría El rey Blanca M. García

CULTO GRÁFICO A LOS LIBROS LIBRES Las dos carpas de la SN —la libro, personajes que vuelan gracias
Carpa del Encuentro y el Espacio A a las alas que proporciona la literatu-
Quemarropa— y algunos de los ra, un individuo que hace equilibrios
stands de las librerías instaladas en sobre una slackline entre estanterías,
este recinto ferial cuentan desde ayer y otro que aprovecha la infinidad de
con doce nuevos inquilinos. La co- títulos de los que puede nutrirse una
nocida como Brigada para Leer en persona en una única obra son algu-
Libertad, con base de operaciones en nos de los motivos de esta muestra.
México DF, ha cedido los trabajos La Brigada para Leer en Libertad
del dibujante e ilustrador Huidobro, es un proyecto de fomento de la lec-
que, a modo de exposición, llegan a tura y divulgación de la historia de
Gijón para reivindicar el derecho a la México nacido en enero de 2010, y
lectura libre. está formado por historiadores, pro-
Mediante la perfecta combina- motores de la cultura y escritores en-
ción de humor e inteligencia que le tre los que destaca el autor Paco Ig-
dicta su imaginación, Huidobro, co- nacio Taibo II, fundador de la SN y
nocido artista mexicano, ofrece en considerado ya director emérito de
este discurso gráfico una docena de esta feria literaria. Para la Brigada,
obras impresas en mallas traslúcidas «un pueblo que lee es un pueblo
donde nunca falta un libro. Recrea- constructor de pensamiento crítico,
ciones de hombres que se balancean un promotor de utopías».
subidos en columpios con forma de Blanca M. García
4 jueves, 11 de julio de 2013

ANTONIO SKÁRMETA

La red de comunicaciones vigentes con sus avalan- ta con ellos. Con la nueva situación que obliga a los in- texto es ahora más suyo, que comparte con el creador una
chas de imágenes, los hábitos de piratear música y libros, térpretes a planificar never ending tours, aquellos colo- página común, que se lleva a casa un trofeo sentimental.
la presencia tan fuerte de cuerpos virtuales, comienzan a sos de la canción que antes veíamos con suerte una vez De paso, al pedirle su firma, le ha dado al poeta o a la na-
generar una curiosa réplica en los públicos internaciona- cada lustro, a veces los tenemos a mano cada año, y en rradora la generosidad de su reconocimiento.
les: cierta necesidad de cercanía, calidez, intimidad, que algunos casos dos veces. Es una suerte que la Semana Negra de Gijón haya
no encuentran en el carnaval electrónico. Lo curioso es que el sobreuso de imágenes electróni- persistido en esta noble y gregaria acción de entramar a
El primer dato puro vino de los artistas pop consagra- cas y de mensajes esquemáticos también comienza a los autores con su público; que haya logrado establecer-
dos internacionalmente, quienes, espantados por la cele- cambiar el panorama para los creadores de literatura. se como una fiesta de la cultura y que hoy sea un irresis-
ridad de los piratas, disminuyeron su actividad discográ- Más y más presentaciones de las novedades, las bienales tible imán que atrae a los escritores, aunque no sean ex-
fica y aumentaron sus presentaciones personales. Se pue- y las ferias del libro que brotan hasta en los más remotos clusivos oficiantes de narraciones policiacas.
de piratear un millón de veces el último hit de Shakira, lugares hacen que los lectores pidan la presencia del au- Hoy encuentro a mis colegas escritores latinoameri-
pero a Shakira misma, no. Así los cantantes viajan de tor: quieren oír su voz, estrechar su mano, confesarle la canos —incluso a aquéllos con fama de huraños— en las
continente en continente satisfaciendo ahora más que emoción que tuvieron con alguno de sus versos, discutir más variadas metrópolis o pueblos del continente, en-
nunca a sus seguidores que buscan algo de la emoción el desenlace de una novela que traicionó sus expectativas frentados a auditorios repletos. El never ending tour ya
tribal, como si estar ahí los hiciera partícipes de la crea- y, finalmente, lograr la mini coronación de la experien- es también un hábito consolidado en el escritor contem-
ción de sus ídolos. cia: el autógrafo. poráneo.
En el mundo de la música popular esto es un hábito Ese minuto sagrado en que ella o él ve aparecer des- Las redes sociales nos conectan, pero no nos tocan.
consagrado de hace tiempo, y cuando los artistas emiten de el bolígrafo del autor su nombre, su intransferible Todavía la realidad real todavía tiene un encanto imbati-
el primer acorde de uno de sus éxitos, el público los can- nombre de lector o lectora, que le permitirá sentir que ese ble.
jueves, 11 de julio de 2013 5
INSOMNIO DE UNA NOCHE DE VERANO LUIS GARCÍA JAMBRINA
Estaba yo anoche en mi estudio sistió él—. Y así fue cómo me enteré —Prefiero el olvido eterno a que verdad de algunos grandes persona- forma equilibrada el rigor histórico
tratando de avanzar en la escritura de de que un cabrón, dicho sea con todos me recuerden como tú me imaginas. jes, intentar resolver enigmas históri- con el rigor narrativo, la invención
una novela que se me había atascado, los respetos, se había aprovechado de —Al menos te he dado vida en un cos y, de paso, conocer mejor nuestro con la documentación y la recreación
cuando de repente sentí que llamaban mi vida y de mis personajes para per- par de libros, que no es poco. presente. de la época con el disfrute y la ameni-
a la puerta. No es que alguien pulsara geñar un par de novelas… —Sí, ya, habría que ver qué clase —¿Y qué me dices de aquellas si- dad. Por otra parte —añadí para ter-
con delicadeza el timbre, dada la hora —Un momento, un momento —lo de libros. tuadas en el pasado reciente? minar—, la novela histórica es un gé-
que era, sino que el energúmeno en atajé yo—. No creo que seas tú, preci- —Pues dos novelas históricas —le —Buena pregunta —reconocí nero que combina muy bien con otros
cuestión la aporreaba con todas sus samente, el más apropiado para que- informé yo—. ¿Qué esperabas? yo—. Al parecer, el inventor del géne- géneros, como la novela negra, ya
fuerzas y sin ningún miramiento. jarse de apropiación indebida. Te re- —¡¿Novelas históricas?! —excla- ro, el escocés Walter Scott, opinaba que, desde sus inicios, fue un género
Cuando por fin la abrí, me encontré cuerdo que, para escribir La Celesti- mó él estupefacto. que para que una novela fuera históri- «mestizo y ambiguo», «el hijo bastar-
con un individuo disfrazado de época, na, tú le robaste a alguien el primer —Eso he dicho, sí. ca la acción debía situarse en una épo- do de la novela y la historia», como lo
con tan mala catadura que me hizo acto, con todos sus personajes. —Pues yo digo que o son novelas ca de la que no quedaran ya supervi- definió no hace mucho Carlos Gar-
dar un respingo. Por un momento —Pero eso era algo muy frecuen- o son históricas; las dos cosas, a la vientes, esto es, personas que pudie- cía Gual.
pensé que se trataba de una broma o te en mi época —se justificó él—. De vez, no pueden ser. ran guardar memoria de ese —¿Y eso de la novela negra qué
que, a lo mejor, estábamos ya en Ha- todas formas, lo que más me indignó —Eso sería en tu época —le repli- momento. Yo, por ejemplo, acabo de es? —preguntó mi personaje, con cu-
lloween, y yo no me había enterado. fue saber que muchos estudiantes de qué yo—; ahora todo es posible, y a publicar ahora una novela que se titu- riosidad.
El caso es que, cuando esperaba que Secundaria han dejado de leer La Ce- los novelistas nos está permitido mez- la En tierra de lobos… —Un género de novela muy popu-
el tipo me fuera a gritar aquello de lestina, para leer tu mierda de libro. clar la ficción con la historia, siempre —Por favor, no aproveches la oca- lar en estos tiempos, pero ésa es otra
«¿truco o trato?», lo único que se oyó —Oye, oye, sin faltar —protesté y cuando lo hagamos con coherencia sión para vendernos tu nueva novela, historia.
fue una voz cavernosa que decía: yo. y rigor, cosa que no siempre sucede. que te conozco y sé de qué pie cojeas. —¡¿Otra historia?!
—¿No me reconoces? —¡Sin faltar, dice el muy mamón! —Casi nunca, diría yo. —Está bien. Como te decía, mi —Otro tema, quería decir, y ahora
—Así disfrazado, la verdad es que De buena gana te partía esa jeta tan —Bueno, debo reconocer que, úl- novela está situada en los años cin- no tenemos tiempo de hablar de ello
no —contesté yo. grande que tienes… timamente, la novela histórica es un cuenta del pasado siglo, o sea, hace —le expliqué.
—Pues empezamos bien. ¿Y tú —No deberías ponerte así —lo re- género bastante desprestigiado. apenas sesenta años, por lo que, de —Pues yo tengo todo el tiempo
eres el que ha escrito una novela sobre criminé—; en mi novela, eres más —Ya me parecía a mí. ninguna manera, podría considerarse del mundo —me replicó.
mí? —me soltó con ademán desafian- bien tranquilo y pacífico. —Es cierto que el gran auge de la novela histórica. —Pero yo debo terminar mi nueva
te. —¡¿Ah, sí?! Pues ahora te vas a novela histórica ha propiciado un abu- —Ya entiendo. ¿Y en tus novelas novela.
—No te entiendo —le dije, cada enterar de cómo soy en realidad. so del concepto y, claro está, la publi- históricas sueles documentarte mu- —Muy bien. ¿Quieres que te ayu-
vez más perplejo. Y, sin más dilación, me agarró por cación de un gran número de novelas cho? de?
—Soy yo, Fernando de Rojas — la pechera y comenzó a golpearme de una ínfima calidad literaria o ca- —Por favor, la duda ofende —con- —¡¿Hablas en serio?!
exclamó él, golpeándose el pecho. con saña. Mientras lo hacía, me dio rentes de la más mínima consistencia testé yo muy digno—. Yo soy de los —Ya sabes que allá donde estoy
—¿De los Rojas de Toledo? —in- por imaginar lo que dirían al día si- histórica. Pero, por otra parte, hay que que piensan que, hasta para inventar, no tengo mucho que hacer.
quirí yo, no sé por qué. guiente los periódicos: «UN PERSO- tener en cuenta que los detractores de hay que documentarse. Naturalmente, —Lo cierto es que no me vendría
—Y de más allá —añadió él, con NAJE DE NOVELA HISTÓRICA este género suelen meter en el cajón esto no quiere decir que, en mi novela, mal una ayuda —reconocí—, aunque
un tono que me llenó de inquietud. MATA A SU AUTOR. Salamanca. Un de las novelas históricas muchas que todo esté cotejado ni que los hechos fuera del otro mundo. Precisamente,
—¿Qué quieres decir? personaje descontento con el trata- no lo son, mientras que dejan fuera narrados en ella se ajusten totalmente estaba yo pensando antes de que vi-
—Que soy el protagonista de tus miento recibido en una novela históri- del mismo las grandes obras, alegan- a la realidad, pero sí que guardan la nieras que, si cogemos La Celestina y
novelas, el auténtico y genuino, para ca viene, desde el más allá, en busca do que van más allá del género. Esto debida coherencia con los datos histó- le hacemos un lifting y la actualiza-
ser más exactos —aclaró él. de su autor y le da una paliza de muer- es como si alguien quisiera juzgar La ricos que poseemos, en cuanto a la mos un poco, nos sale una novela ne-
—¡Venga, no jodas! te. Se da la circunstancia de que el Celestina por las muchas secuelas a época, el escenario y los personajes; gra que para sí la quisieran muchos
—Eso es algo que, por desgracia, personaje en cuestión era, a su vez, un las que dio lugar, y no por la original. de tal manera que cualquier manipula- autores de ahora.
yo ya no puedo hacer, y no por falta de conocido escritor…» Por fortuna, las —Comprendo —admitió él—. No ción de los mismos hecha en función —Pero en este caso, si no te im-
ganas —añadió compungido—, sino fuerzas le fallaron enseguida, no en obstante, tengo una duda. de la trama narrativa está siempre li- porta, vamos al cincuenta por ciento.
de las condiciones físicas adecuadas. vano era una especie de zombi, y yo —Tú dirás —lo animé a pregun- mitada por la verosimilitud. —¿Y tú para qué quieres el dine-
—¿Y cómo es que te has entera- pude zafarme. tar. —Pues debo confesarte que con ro, si ya estás muerto? —quise saber.
do? De lo de mi novela, digo. —¿Y por qué, en lugar de matar- —¿Tú crees que cualquier novela, mi personaje no has dado ni una en el —Para sobornar al Juez Supremo
—Verás. Hace poco llegó al In- me y arrastrarme contigo al otro mun- por el mero hecho de estar situada en clavo —me contestó, como si fuera una ob-
fierno de los escritores, valga la re- do —le propuse, antes de que volvie- el pasado, ya es histórica? —¿Acaso tengo yo la culpa de que viedad—, a ver si así me concede el
dundancia, pues el mero hecho de te- ra a la carga—, donde ya nunca te li- —De ningún modo. Tan sólo sobre tu vida no se sepa casi nada y tercer grado y puedo volver a la tierra
ner que convivir con ellos es ya de por brarías de mí, no discutimos aquellas en las que el momento histó- apenas haya documentos? —repuse en cuerpo mortal.
sí un tormento; llegó, decía, un nove- amistosamente nuestras diferencias? rico tiene alguna relevancia y hay una yo—. Por otra parte, no debemos ol- Y así fue cómo Fernando de Rojas
lista de tres al cuarto que, después de —Puede que tengas razón —con- clara voluntad de reconstruirlo y de vidar que una novela histórica es, en dejó de ser mi personaje y se convir-
presentarnos, me comentó: «Ah, el vino él—. Pero que sea la última vez llenar alguna laguna o aclarar algún primer lugar, una novela, y sólo de tió en mi colaborador. Ya sé que algu-
protagonista de El manuscrito de pie- que escribes algo sobre mí, ¿entendi- punto oscuro, porque allí donde no forma secundaria o accidental es his- nos pensarán que todo esto ha sido un
dra y El manuscrito de nieve». «No, do? llega la historia puede llegar la nove- tórica, por lo que el adjetivo nunca sueño, producto de una mala diges-
ese debe de ser otro —lo corregí—; —De acuerdo, de acuerdo, no vol- la. En definitiva, la novela histórica es debe comerse al sustantivo ni ponerse tión. Pero yo os aseguro que esta ma-
yo soy el autor de La Celestina». verá a ocurrir. Pero luego no te quejes, aquella que nos permite viajar al pa- por encima de él. El secreto, en mi ñana, cuando me desperté, el muy ca-
«Pues de ese mismo hablo yo» —in- si la gente no se acuerda de ti. sado, vivir en otra época, descubrir la opinión, está en saber combinar de brón aún seguía aquí.

© Sergio Toppi
6 jueves, 11 de julio de 2013

traatacó con su mítica Epic Illustrated,


que haría las delicias de los entregados al
nuevo cómic americano durante unos po-
cos años… En esta auténtica edad dora-
da vieron la luz creaciones de Chaykin
EL BÚHO
como Cody Starbuck y American Flagg!,
Un barullo intenso provenía del fondo. Nos encontramos un tráiler que,
y sus adaptaciones de obras de Alfred
cruzado en medio del paseo, tenía dificultades para maniobrar. Algo me di-
Bester, Leiber, Moorcock o Delany. Ya
jeron de un pollo radiactivo. Podría ser el contenido del camión o una falta
en 1988, cuando asomaba amenazadora- de respeto, sin más. Es lo de menos.
mente el crepúsculo, publicaría su genial Me agaché para comprobar que la culera de la caja no pegaba en el mu-
Black kiss. Entretanto, tuvo tiempo de rete de hormigón que ejercía de juez y parte de la guerra entre la playa y el
formar el estudio Upstart Associates, con paseo en los días de nordeste. Era un martes por la tarde. Cascaba el sol.
Walt Simonson, Val Mayerik y Jim Sudábamos todos. Vuelve a dar igual y parecido.
Starlin, o de colaborar en la película de Entre la ballesta y el eje vi las manos y la cabeza de un paisano a me-
animación Heavy metal. nos de un palmo de distancia de la última rueda de la caja y pensé que algo
En mi añeja memoria, Chaykin brilla había sucedido. Iba a rodear el camión para comprobar que el hombre se en-
EL ÚLTIMO gentes, arriesgados conceptualmente, con fulgor propio, en una constelación contraba bien cuando Zacarias me cogió por el brazo: señaló al hombre y
GUERRERO AMERICANO complejos en todos los sentidos, diverti- que incluye nombres como los de Gil profirió una sonora carcajada que pareció ofender al comité de expertos fe-
Anda estos días por la Semana Negra dos y —¡sí!— con erotismo y sexo des- Kane, James Steranko, P. Craig Rus- riantes que trataban de desencajar el camión.
un hombre que, pese a su aspecto pacífi- bocados. Fue cuando, inevitablemente, sell, Alex Nino, Richard Corben o los Como me preocupaba aquel hombre y siempre fui de la opinión de que
co y tranquilo, quizá sea, si no el último, surgió la versión americana de Métal míticos artistas de The Studio (Jeff Jo- quien busque lío se encargue de administrarlo dejé allí a Zacarias, batién-
uno de los últimos guerreros americanos. Hurlant: Heavy Metal, donde junto al nes, Mike Kaluta, Barry Windsor- dose en miradas con aquellos señores tan majos. Eran muchos más que él,
Pero de unas guerras culturales y artísti- material original francés se ofrecía la Smith y Bernie Wrightson), y títulos pero el último triturbo le había dado un salvoconducto para la guerra de mi-
cas, intelectuales y estéticas, no por ello obra de artistas americanos no menos inolvidables como Marea roja de Steran- radas que no le sirvió, en cambio, para la batalla dialéctica del intercambio
menos sangrientas y sangrantes que las arriesgados. De inmediato, Marvel con- ko, Blackmark de Kane, la versión del de opiniones en la que fue desahuciado del Nirvana.
«otras», y que han dejado también nume- Más que humano de Sturgeon de Nino, Por fin logré llegar al lado del hombre que, tirado en el suelo, hacía as-
rosos cadáveres a su paso. Howard las adaptaciones de óperas de Wagner de pavientos con las manos y emitía sonidos por entonces indescifrables para
Chaykin es uno de los héroes más atre- Craig Russell o el Den de Corben, entre mí. Supuse que su objetivo no sería rematar de cabeza las ruedas traseras de
vidos de mi Olimpo particular del cómic otros muchos, que levantaron mi fe en el los tráileres por lo que le dije que saliera de allí, mientras tiraba de su brazo.
estadounidense moderno, desaparecido cómic USA… Levantando a veces tam- En todo momento tuve cuidado. Iba a decir miedo, pero no recuerdo esa
quizá para siempre. Ese Olimpo del có- sensación allí. En todo momento tuve la seguridad de que aquel hombre era
bién otras cosas que no vienen al caso.
mic para adultos yanqui de los años se- uno de los feriantes, y tan solo me extrañaba que tuviese un walkie como el
Pero llegó el Ocaso de los Dioses —
tenta y ochenta, cuando bajo la eclosión mío.
Ragnarok o Götterdamerung, según el
renovada de la ciencia-ficción, la fanta- Cuando se incorporó me empujó y entonces comprendí lo que me de-
gusto—, y las cosas han cambiado. A pe-
sía, la aventura y el pulp, y haciendo no- cía: «Quita, quita, chaval, que sale por aquí». Estas palabras no estaban tan
or. No quiere decir eso que Chaykin no claras como en el papel, pero no quiero cachondeos por acá.
tar la sana influencia de la historieta eu- siga creando obras estupendas y, como
ropea, especialmente del fenómeno sin- Cuando se fue el camión se acercó a mí y me preguntó que si era nue-
él, otros supervivientes de entonces, jun- vo, a lo que yo asentí. Miró a mi compañero —en aquel momento Zaca era
gular y arrasador de Métal Hurlant, to a nuevos artistas y talentos. Pero algo
surgieron numerosos sellos y publicacio- mi compañero y César una intriga— y le puso el dedo en el pecho. Zaca
se ha perdido. Se ganó una batalla. Pero miró hacia abajo y evidentemente el dedo acabó restallando en su tocha.
nes independientes, gracias a los cuales se perdió la gran guerra por un cómic po- Me reí. El hombre me confirmó cómo era el hombre. El que llevaba el
los artistas americanos pudieron liberar- pular inteligente, adulto y comercial al chaleco igual que el mío (mi compañero ya era César) estuvo dos horas en-
se de las cadenas del sistema de produc- tiempo. Y Chaykin, superviviente hasta fadado, trazando un plan maestro para pegarle —cosa que no le aconsejé—
ción industrial y de las imposiciones de de la televisión, que ya es decir, se me , las mismas dos horas que utilicé yo para comprobar empíricamente la
los grandes sellos, para constituirse, por antoja, cuando le veo firmando, charlan- atracción brutal —no me refiero al ciclón— entre el sentido del humor y la
fin, en autores por derecho propio. do o paseando por la SN, uno de esos hé- inteligencia.
No me refiero ni al comix under- roes crepusculares de Peckinpah, el últi- Muchos le queremos, aunque a veces haya que negociar trankimazines
ground de los sesenta, naturalmente, ni al mo de un grupo salvaje, cuyo sacrificio para conseguir calmar las ganas de rebanarle el pescuezo cuando se entro-
actual fenómeno indie o de las prestigio- no ha sido, desde luego, en vano. mete en todas las jaranas. Sabemos la importancia que tiene esto para él.
sas graphic novels, sino a un momento No siempre se le trata tan bien como se merece, de hecho a veces ni si-
dulce en el que se podían crear cómics de El último lector de cómics que se quiera se le trata bien. Hagámonoslo mirar.
acción, aventura y ciencia-ficción inteli- acuerda de “Epic Illustrated” Javier Cayado Valdés
jueves, 11 de julio de 2013 7
con ella, el material que habían reuni- autor calificó su obra como «una nove-
do. Así está la profesión. Así de cruda la de náufragos» en la que quería explo-
es la vida. rar el por qué las personas, por mal que
La actividad en el EAQ había co- les trate la vida, se empeñan en seguir
menzado varias horas antes, con la pre- viviendo. Buena pregunta.
sentación de la novela Ojos de hielo, Y en éstas llegó Félix de la Concha
primer libro de Carolina Solé, que es- con sus bártulos para pintar el retrato de
tuvo acompañada en la mesa por José Juan Madrid, dentro del proyecto que
Manuel Estébanez. «Yo escribo nove- viene desarrollando durante toda la Se-
la negra porque es un reto muy grande, mana Negra. Arrancó esta experiencia
cerrar todos los cabos sin saltarse las le- con una mención a la relación autor-lec-
yes del género suponía un desafío», ex- tor, una «relación mágica», según Ma-
plicó la autora. La novela transcurre en drid, que la denominó «el canto de Shere-
un pueblo situado en un valle pirenaico zade». Sobre las motivaciones que le lle-
tan bonito como perturbador, repleto de van a escribir, Madrid comentó que
personajes muy atractivos a los que So- siempre quiere abordar lo que no se cuen-
lé ha querido dotar de una vida propia, ta, «tapar los agujeros de la realidad».
combinando la acción con pasajes más Uno de los huecos que más le costó llenar
Por Christian Bartsch reflexivos. Un debut prometedor que ya fue el relativo a los ricos. «Nadie conoce
espera su continuación. a los ricos», afirmó Madrid, que tuvo la
El relevo en el EAQ lo tomó Alexis oportunidad de entrevistar a Botín y reci-
fue la conversación que mantuvo Patri-
Ravelo, quien presentó su última nove- bir una gran enseñanza. «Desengáñese,
cia Simón con la periodista mejicana
la, La estrategia del pequinés. El autor los ricos somos muy pocos», le explicó
Verónica Basurto, quien explicó la si-
se confesó «alucinado» con la Semana el banquero. De la Concha estableció en-
tuación que la ha obligado a buscar re-
Negra, la cual visita por primera vez. tonces un paralelismo entre el ansia de
fugio en España. Su delito: investigar y
¿Y cuál es la estrategia del pequinés? dinero que tienen los ricos y el ansia de
contar las miserias de un gobierno que
La de «ladrar muy fuerte para despistar fama de escritores y pintores. «Es el peor
con su “guerra al narco” ha propiciado
al perro grande, darle un mordisco en ejemplo que has puesto en tu vida», le co-
la muerte y desaparición de más cien
los huevos y salir corriendo». Eso es lo rrigió el escritor con sorna. En la conver-
mil personas. En 2009, Basurto comen-
que hacen los protagonistas de la nove- sación surgieron los años de Madrid co-
zó a investigar la detención de una ciu-
la (no literalmente, se entiende), delin- mo periodista, profesión que le permitió
dadana francesa en México, Florence
cuentes de poca monta que se enfrentan conocer lo peor de la condición humana,
Cassez, violando todos sus derechos ju-
a un pez gordo con el que tienen que desde España a Argentina. Y la injusticia
rídicos y constitucionales. Policía y
saldar una deuda. Ravelo construyó a continúa en la actualidad. Madrid compa-
medios vendieron la noticia como la de-
sus protagonistas a partir de personas ró el nazismo con los discursos de los ac-
tención de la líder de una peligrosa ban-
reales de su ciudad, Gran Canaria, con- tuales dirigentes políticos. «Se está pro-
da de secuestradores, un montaje que
feccionando un thriller que culmina en duciendo un holocausto», alertó. «Al fi-
abrió los ojos a muchos mejicanos so-
un «western crepuscular». Novela ne- nal Hitler ganó la guerra. Se está
bre la manera de actuar del gobierno de
gra, vamos (etiquetas y más etiquetas). haciendo una política que lleva a morirse
Felipe Calderón para perpetuarse en el
La tercera presentación de la tarde de hambre a dos tercios de la humanidad.
poder. A raíz de ahí, la periodista co-
José Manuel Estébanez y Carolina Solé. fue la de Respirar por la herida, de A eso yo lo llamo fascismo, desprecio ab-
Víctor del Árbol. El acto fue presenta- soluto por el ser humano». ¿Cabe la poe-
Eran mis primeras prácticas como do por Sergio Vera, que la calificó co- sía en esta realidad? «Parece que sí», co-
periodista. Acababa de terminar el pri- mo «la mejor novela negra española mentó el escritor, que abomina de la me-
mer año de carrera y apenas era un pi- que yo he leído». Toma ya. Y lo expli- táfora («la poesía acompaña a los
piolo que no sabía nada de la profesión, có. Primero: por los personajes, por su dictadores», llegó a afirmar). Este retrato
y poco más de la vida. Tenía la cabeza falta de arquetipos y su profundidad de Juan Madrid en forma de entrevista fi-
llena de esas grandes historias de tipos psicológica. Segundo: por el qué, por nalizó, como siempre, con la muestra de
que se jugaban el pellejo en trincheras su ambición narrativa, por las miles de la pintura al retratado. «Me has puesto
de países lejanos para contarnos desde piezas que van encajando hasta confec- ese rictus de repugnancia… Sí, eres un
primera línea lo que allí sucedía. Pensa- cionar el puzle final. Tercero: por su es- excelente retratista», sentenció el escri-
ba que un buen artículo podía cambiar tilo, una prosa poética alejada de otras tor. Misión cumplida.
las cosas, que el periodismo servía para obras del autor. Y cuarto: por el porqué, La actividad en el EAQ se completó
algo. Hoy, pese a todo, todavía lo pien- las consecuencias que tienen las cosas con la mesa redonda titulada Ahora La-
so, pero aquella visión idílica de la pro- que pasan sobre los personajes. Por su tinoamérica en género negro. Marcelo
fesión, de la que tanto se aprovechan parte, Del Árbol comentó que siempre Luján moderó este coloquio que contó
las empresas periodísticas todos los ve- huyó de la etiqueta de “escritor de no- con la presencia de Horacio Converti-
ranos con las hordas de becarios que sa- vela negra”, aunque cada vez ve más ni (Argentina), Edwin Umaña Peña
len de las facultades, se ha matizado claro que algo de eso hay, ya que, en el (Colombia), Rodolfo Santullo (Uru-
sustancialmente. Qué tiempos. fondo, todos abordan «esos grises que guay) y Juan Carlos Chirinos (Vene-
Pues eso, que acababa de comenzar Firma de Víctor del Árbol. explican quién es el ser humano». El zuela). Las diferencias entre la novela
las prácticas de verano y una de las pri- negra sudamericana y europea, anécdo-
meras noticias que me tocó cubrir fue la tas reales sobre corrupción policial, el
Esto es lo que me recuerda cada año el
presentación del segundo Encuentro In- papel del humor en la literatura, la
Encuentro de Foto y Periodismo.
ternacional de Foto y Periodismo que “contaminación” lingüística sufrida por
Ayer dio comienzo su decimosépti-
iba a tener lugar en la Semana Negra. los autores latinoamericanos que viven
ma edición en nuestro Espacio A Que-
Desde entonces, para mí ha pasado me- en España, el difícil acceso a los merca-
marropa (EAQ), y lo hizo con la pre-
dia vida, un tiempo que me ha permiti- dos literarios, y muy diversos comenta-
sentación del libro-DVD Resistencia
do aprender un par de cosas, conocer de rios políticos y sociales salpicaron la
minera, de Javier Bauluz y Marcos
qué va esto del periodismo, con todo lo conversación entre estos autores, que
Martínez, una crónica del último gran
maravilloso y detestable que supone acercaron al numeroso público presente
conflicto minero. Precisamente ayer se
(como todos los ámbitos, supongo). en la carpa a la realidad de la novela ne-
cumplió un año de la entrada en Madrid
Han cambiado muchas cosas, y por eso gra en América Latina.
de la marcha minera. Marcos Martínez,
es un placer comprobar que hay otras Para finalizar, y volviendo un poco
que la siguió a pie como si fuera un mi-
que permanecen inmutables, que sigue al principio, una recomendación: no de-
nero más, narró la emoción del momen-
habiendo profesionales comprometidos jen de pasar por las excelentes exposi-
to de esa entrada. «Nunca había visto
con la labor de contar historias, grandes ciones de fotoperiodismo de este año.
nada parecido. Era una sensación de
o pequeñas, y que lo hacen desde la ho- En ellas, Manu Brabo, Olmo Calvo,
gratitud de la gente hacia los mineros
nestidad y el respeto al destinatario de Edu Ponces y Juan Medina nos mues-
por haberle mostrado el camino», expli-
su información y a la propia profesión. tran lo que hay. Si no quieren enterarse,
có. El grito de «sí se puede» fue el final
Juan Madrid posando para Félix de la Concha. ya es problema suyo.
“feliz” de lo que entonces ocurrió tras
21 días de marcha. Luego, la tozuda re-
alidad produjo un despertar mucho más menzó a investigar junto a una compa-
amargo. ¿Sirvió todo ello entonces para ñera francesa otros casos parecidos, lo
algo? Si no en lo concreto, sí al menos que hizo que empezara a recibir amena-
para «la recuperación de la autoestima zas que la obligaron a separarse de su
de las Cuencas», apuntó Bauluz, quien trabajo y su familia, a vivir hasta en sie-
afirmó haberse sentido «como si vol- te casas diferentes huyendo del crimen
viera treinta años atrás», ya que una de organizado y sin la protección efectiva
las primeras fotos de su brillante carre- de sus fuerzas de seguridad. Basurto tu-
ra (para La Voz de Asturias, DEP) fue la vo que recurrir a la ayuda de institucio-
de mineros huyendo de la Guardia Civil nes extranjeras y asociaciones como
por los montes alleranos. No faltó en la Reporteros Sin Fronteras para salir del
presentación una crítica hacia la mane- país, víctima de la traición no sólo de su
ra de contar (o no contar) esta historia propio gobierno, sino también de la pe-
por parte de los medios de comunica- riodista francesa con la que estaba tra-
ción. Lo que les decía antes. bajando, y que a sus espaldas intentó
La segunda actividad del Encuentro seguir con la investigación cuando la
de Foto y Periodismo, con la que se ce- vida de Basurto estaba en juego y que Edwin Umaña Peña, Juan Carlos Chirinos, Marcelo Luján, Rodolfo Santullo y
Fran Sánchez y Alexis Ravelo. rró el programa en la carpa del EAQ, intentó vender en Francia, sin contar Horacio Convertini.
8 jueves, 11 de julio de 2013

PROGRAMA
11:00
J U E V E S
Inicio de la distribución gratuita del número 7 de A Quemarropa.
11
17:00 Apertura del recinto de la SN: Feria del Libro. Atracciones de feria. Terrazas.

Música en el recinto y mercadillo interétnico.

Apertura de exposiciones:
Cómic e ilustración: ENRIQUE BRECCIA: La línea de sombra.
EL DIRECTOR DE AQ RECOMIENDA
ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE CRIMINOLOGÍA.
¿Dónde estabas tú?
ASTILLERO: Los oficios del dique.
Paco Taibo era un joven militante de izquierda. Antonio Skármeta
Fotoperiodismo: DE LIBIA A SIRIA de Manu Brabo, Pulitzer 2013 (AP). era miembro del Movimiento de Acción Popular Unitaria y tuvo que exi-
liarse para salvar su vida. Luis Sepúlveda fue encarcelado durante dos
Fotoperiodismo: EN CRISIS de Olmo Calvo (Diagonal). años y medio, obtuvo la libertad gracias a las gestiones de Amnistía In-
ternacional, pasó a ser condenado a arresto domiciliario pero logró esca-
Fotoperiodismo: SALA NEGRA de Edu Ponces (RuidoPhoto). par al exilio en Suecia. Alicia Giménez Bartlett tenía veintidós años y
estudiaba filología española. William Gordon todavía no era el marido
Fotoperiodismo: DESAHUCIADOS de Juan Medina (Reuters).
de la sobrina del presidente asesinado. Para todos ellos, la destrucción de
la democracia chilena supuso un shock; Ángel de la Calle siempre cuen-
17:00 Presentación de Crímenes ejemplares, de Max Aub. Con Pedro Tejada y ta que aquel fue el momento en que adquirió conciencia política. Todos
Alejandro Gallo. (Espacio AQ). ellos participarán en la mesa redonda que sobre el cuadragésimo aniver-
sario del golpe de Pinochet tendrá lugar en la Carpa del Encuentro.
17:00 Presentación Más allá de Némesis. Con Rodolfo Martínez, Juan Miguel Yo no había nacido; todavía no lo haría hasta catorce años más tarde,
pero a mí también me emocionan hasta el llanto las palabras del último
Aguilera, Alfonso Mateo-Sagasta, Rafa Marín, José Manuel Uría, Javier discurso de Salvador Allende. «Trabajadores de mi patria, tengo fe en
Negrete, Carmen Moreno. (Carpa del Encuentro). Chile y en su destino. Superarán otros hombres este momento gris y
amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabien-
17:30 Presentación de La puerta de Bronze, de Raymond Chandler. Con Julián Díez. do que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes
alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad
(Espacio AQ). mejor».
Bien. Eso será a las ocho y media. Antes ya habrá tenido lugar otra
17:30 Escribir para la televisión en Hollywood. Con Howard Chaykin. Conduce jugosa mesa redonda sobre la corrupción en España, que contará con la
Jesús Palacios. (Carpa del Encuentro). participación de escritores, periodistas y Daniel de Alfonso director de
la Oficina Antifraude de Cataluña.
18:00 Presentación de Sociedad negra de Andreu Martín. Con Alejandro Gallo. El liberticidio de ayer y el liberticidio de hoy temas graves. Para re-
bajar la intensidad del asunto, les recomiendo encarecidamente que en-
(Espacio AQ). cuentren tiempo para montarse en alguna de las atracciones que hacen
único a este festival. El Ratón Vacilón es un clásico tanto como la noria,
18:15 Mesa redonda España Corruption. Con Carles Quílez, Juan Madrid y Daniel aunque sea menos visible.
de Alfonso. Modera José Manuel Estébanez. (Carpa del Encuentro). La historia es nuestra, y la hacen los pueblos.

18:30 Entrega del Premio Novelpol. (Espacio AQ).

18:45 Félix de la Concha pregunta mientras pinta a: Alicia Giménez Bartlett.


(Espacio AQ).
HONOR A
19:15 Presentación de El guardián invisible de Dolores Redondo. Con Ángel de la CONSTANTINO SUÁREZ
Calle. (Carpa del Encuentro). Luis Miguel Piñera
19:45 Presentación de la novela Peores maneras de morir de Francisco González Constantino Suárez (Gijón, 1899-1983) es un referente de la fotografía de compromiso
en Asturias. A los treinta años de su muerte, lo recordamos como un extraordinario
Ledesma. Con Juan Madrid, Paco I. Taibo y Andreu Martín. (Carpa del pionero del fotoperiodismo durante la guerra civil y represaliado por el franquismo.

Encuentro).

20:00 Presentación de Calle Berlín,129 de Susana Vallejo. Con Fernando Marías.


(Espacio AQ).

20:15 Presentación de Pancho Villa toma Zacatecas de Paco I. Taibo y Eko. Con
Ángel de la Calle. (Carpa del Encuentro).

20:30 Presentación de El hijo del tigre blanco y El huevo izquierdo del talento de
Carlos Salem. Con Sergio Vera. (Espacio AQ).

20:30 Mesa redonda 40 años del golpe en Chile ¿Dónde estabas tú? Con Antonio
Skármeta, Alicia Giménez Bartlett, Paco I. Taibo, William Gordon, y Luis
Sepúlveda. Modera Ángel de la Calle. (Carpa del Encuentro).

21:30 Foto y Periodismo. Conferencia: Violencia en Centroamérica por Edu Ponces.


DE LUTO DURANTE LA GUERRA,
(Espacio AQ). 8 de agosto de 1936
22:30 Conferencia: Videoperiodismo hoy por Jaime Alekos. (Espacio AQ). Muchas fotos de la colección Suárez muestran a gijoneses
con el puño levantado, como es el caso. En esta imagen
22:30 Concierto en el Escenario Central: vemos a todos con la cinta negra en el brazo izquierdo, de
Los DelTonos luto cuando no hacía ni un mes del comienzo de la guerra
civil. Aquel día El Noroeste hablaba de la «alta moral de
los combatientes legales frente a la desmoralización de los
facciosos».
PROGRAMA PARALELO
Fototeca del Museo del Pueblo de Asturias. Colección de Constantino Suárez.
18:00 En el stand de Bosque Mitago, Saulo R. Mars firmará ejemplares de su libro Trisquelium.