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LA NECESIDAD DE UNA EDUCACIÓN

EXPLICITAMENTE CRISTIANA
Brian Schwertley

La Biblia es muy específica al respecto de la manera por la cual


los padres cristianos deben conducir a los hijos del pacto. Pablo habla a
los padres cristianos: “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a
vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”.
(Ef. 6.4). Deuteronomio 6.6-9 dice: “Y estas palabras que yo te mando
hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de
ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y
cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán
como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa,
y en tus puertas”.

En el Antiguo Testamento (especialmente en proverbios) hay


una serie completa de palabras que son usadas directamente en la
esfera del entrenamiento bíblico de los niños. Esas palabras son
traducidas como: enseñanza, instrucción, reprobación, castigo,
corrección y disciplina. La palabra hebrea más común es musar, una
expresión que es traducida como instrucción, amonestación, disciplina
y corrección. La Septuaginta generalmente traduce esa palabra como
paideia, que es la palabra usada por Pablo en Efesios 6, traducida
como enseñanza (KJV), entrenamiento (NKJV, NIV), disciplina (RSV,
NASB), instrucción (NEB) y corrección (JB). En Hebreos 12.5, 7 y 8, la
misma palabra es traducida como corregir. Aunque la palabra sea
frecuentemente usada en el sentido estricto de castigar o disciplinar por
mal comportamiento, el termino también tiene un sentido más amplio,
que es la educación bíblica global de un niño y todo lo que eso incluye
(instrucción, corrección, castigo, etc.).

La imagen general de la crianza piadosa de los hijos que es


presentada en la Escritura es lo que sigue. Dios dio a los padres
cristianos (especialmente al padre) Su revelación divina (o palabra-ley
del pacto) la cual ellos tienen la responsabilidad de enseñar, creer y
obedecer (Dt. 6.1-6). Ellos tienen la obligación del pacto de
“diligentemente enseñar” la Biblia a sus hijos (Dt. 6.7). Esta enseñanza,
con todo, no es meramente una actividad intelectual, más es
encorajado, reforzado y habitualmente transmitido por medio de
ejemplo, reprensión verbal, corrección y amonestación acompañada,

1
cuando necesario, de castigo físico. Ese proceso de educación pactual
es usado por Dios para justificar y santificar los hijos de los creyentes.
Y aun, este proceso de entrenamiento transmite verdadera sabiduría
bíblica. Los niños aprenden la discreción, discernimiento, reflexión,
sabiduría práctica o, en jerga moderna, quedan “bíblicamente
plugadas”. Los niños del pacto son preparados para una vida de
dominio de la verdadera satisfacción en la obra de Cristo. Bajo el
liderazgo bíblico de un padre cristiano los hijos deben desenvolver un
carácter cristiano. Ellos deben ser “cultivados” en un sentido
distintamente cristiano. El objetivo de la enseñanza es “entender
sabiduría y doctrina, Para conocer razones prudentes, Para recibir el
consejo de prudencia, Justicia, juicio y equidad; Para dar sagacidad a
los simples, Y a los jóvenes inteligencia y cordura” (Proverbios 1.2-4).

Antes de entrar en las cuestiones específicas al respecto de la


disciplina, es necesario considerar el importante papel de la enseñanza
en el hogar. Dios ordena a todos los padres cristianos a “diligentemente
enseñar” a sus hijos (Dt. 6.7). Los padres tienen la responsabilidad de
enseñar a sus hijos a amar al Señor con todo su corazón. A ellos debe
ser enseñado el temor al Señor, una amable devoción y sumisión a Él.
Consecuentemente, los padres deben enseñar a sus hijos todo el
consejo de Dios. Si los padres se enfocan en la ética bíblica sin
enseñar a sus hijos las muchas otras doctrinas importantes (e.g. la
naturaleza y el carácter de Dios, creación, providencia, regeneración,
justificación, santificación, etc.) entonces esos niños frecuentemente
tendrán un entendimiento muy distorsionado de la fe. Tal enseñanza
desequilibrada puede conducir a la auto-justicia farisaica, o a un tipo de
pragmatismo “caritativo” secular.

Hay una serie de cosas que los padres deben hacer para
asegurar un equilibrio teológico en el hogar. Primero, los padres deben
leer diariamente la Biblia durante el culto doméstico. Cuando los padres
casualmente seleccionan y escogen pasajes de la Biblia para las
devociones en familia hay una tendencia de enfocarse sobre ciertas
porciones de la Escritura al en vez de otras. Los padres deben también
exigir de todos los niños que son capaces de leer, que lean
sistemáticamente la Biblia entera en sus devociones personales. Los
padres deben hacer preguntas a sus hijos sobre la lectura de cada día
para encorajar (animar) la meditación y análisis de lo que fue leído. Eso
irá desalentar una lectura superficial donde muy poco conocimiento
bíblico es, de hecho, absorbido. Además de los que, el padre debe
también adquirir libros y comentarios cristianos a fin de responder las

2
preguntas de sus hijos y de su esposa con relación a porciones difíciles
de la Escritura. (Un buen libro sobre interpretación bíblica es principios
de Interpretación Bíblica, de Louis Berkhof. Algunos comentarios
bíblicos recomendados son los de Matthew Henry, Juan Calvino,
Matthew Poole, y John Gill. Un buen comentario inicial del Nuevo
Testamento es el de William Hendriksen y Simon J. Kistemaker.)1 Un
padre debe encorajar a su esposa e hijos a hacer preguntas al respecto
de la Biblia. Si el padre no pudiere responder adecuadamente a una
determinada cuestión con su propia biblioteca personal, él debe llamar
un amigo o presbítero que pueda.

Segundo, los padres cristianos deben servirse de las obras


teológicas producidas por la iglesia con el propósito de balancear la
instrucción. La mayor herramienta ya producida para el entrenamiento
teológico de niños (y nuevos creyentes) es el Catecismo Menor de
Westminster. Él no solo es equilibrado, inclusivo y completamente
bíblico, más es específicamente designado para niños o personas con
“poca capacidad”. El Catecismo Menor debe ser usado en los
devocionales familiares, en el home schooling [escuela en casa – N. del
T.] y en las escuelas cristianas. Se debe exigir de los niños que no solo
memoricen progresivamente las preguntas y respuestas del catecismo,
más ellos también necesitan ser enseñados al respecto del significado
de las respuestas para que puedan explicar los varios puntos teológicos
con sus propias palabras. Algunos niños no son muy emocionados con
el estudio de la teología. Es importante que los padres enfaticen la
necesidad y la importancia de la teología, de que tal entrenamiento es
algo que agrada a Dios. Y también, los padres necesitan mantener la
disciplina y la enseñanza de una manera paciente, amable, para que
los niños no rechacen la instrucción formal. Se debe orar
fervorosamente para que sus hijos amen la Biblia y la teología de modo
que tengan un profundo amor por Dios y puedan servir mejor al prójimo.
Hacer con que los niños odien las devociones actuando como un tirano,
obviamente no traerá el efecto deseado.

Los padres deben también incorporar libros cristianos a la


lectura y al home schooling (escuela en casa). Hay biografías escritas
para diferentes niveles de lectores sobre varios reformadores
protestantes y notables misioneros. Hay también algunos excelentes
romances históricos que son escritos de una perspectiva cristiana (e.g.
G. A. Henty). Cuando los niños tengan edad suficiente ellos deben

1
N. del T.: Algunos de los libros de estos autores ya se encuentran traducidos al
español.

3
aprender historia de la iglesia y deben leer algunas de las obras
reformadas patrón sobre teología (e.g., L. Berkhof, Hodge, Calvino) y
aconsejamiento (e.g. Jay Adams). Muchos niños que crecieron en
hogares e iglesias reformadas han apostatado y unido a iglesias
arminianas porque no poseen una base sólida de la fe reformada. Su
padre no hizo su trabajo correctamente como profesor y teólogo de la
familia.

La instrucción bíblica y teológica formal durante las devociones


familiares y el home schooling no bastan. Deuteronomio 6.7-9 indica
que la instrucción bíblica debe permear completamente cada uno y
todos los días en cada y todo local. Leemos: “Y las repetirás a tus hijos,
y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al
acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu
mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los
postes de tu casa, y en tus puertas”. Ese pasaje una visión
extremamente exhaustivo del entrenamiento cristiano de los niños. Sus
directrices e implicaciones para la religión familiar son múltiples.

El evangelicalismo americano tiene una visión muy


compartimentada de la educación y entrenamiento de los niños. Para
los así llamados “asuntos seculares” (matemática, historia, lectura,
escritura, ciencia, etc.) muchos padres cristianos profesos envían a sus
hijos a las escuelas públicas o estatales. Para los “asuntos religiosos”
(e.g., creación, arca de Noé, Daniel en la cueva de los leones, etc.) hay
la Escuela Dominical y los grupos de jóvenes. Cuando surgen graves
problemas disciplinares hay el orientador de la escuela, el psicólogo
local o el pastor de jóvenes. La Biblia presenta un cuadro bastante
diferente de la crianza de los hijos. Ella no trata la religión bíblica como
un pequeño compartimiento para la vida. Ella no considera la doctrina
como una pequeña esfera de material espiritual que es añadida a la
esfera secular. Deuteronomio 6.7 dice claramente que los preceptos y
principios bíblicos deben permear cada área de la vida. Los padres
cristianos tienen la responsabilidad de repasar a sus hijos una visión
bíblica exhaustiva de la vida y del mundo. Por tanto, Dios espera que
los padres integren el estudio de Su Palabra en cada esfera de la vida
del niño. Patrick D. Miller escribe:

“El cuadro es aquel de una familia viviendo en continua


conversación sobre el significado de su experiencia con Dios y
sobre lo que Dios espera de ellos. La enseñanza de los padres
de los niños por la conversación sobre ‘estas palabras’, el
estudio de la instrucción de Dios, y la reflexión sobre Él (cf. Sl.

4
1.2 y Js. 1.8) debe acontecer en la familia y en la comunidad.
Sea dentro o fuera de casa, ‘estas palabras’ deben ser
inculcadas en las mentes y corazones; los padres deben
enseñar a sus hijos de tal modo que sus últimos pensamientos
caer dormido y sus primeras palabras al levantarse sean sobre
los mandamientos del Señor. El texto deja claro que ‘estas
palabras’ no son simplemente para ser recitadas o repetidas. Se
debe hablar sobre ellas – esto es: discutir, estudiar, y aprender.
Las implicaciones prácticas para la vida deben ser pensadas y
discutidas con los niños así como están en el propio libro de
Deuteronomio”.2

Los padres necesitan integrar la enseñanza bíblica a cada


actividad doméstica diaria. Durante las comidas el padre debe dirigir la
conversación teológicamente. Eventos actuales, sean noticias del día o
una moda pasajera, pueden ser discutidos de una perspectiva bíblica.
Preguntas pueden ser hechas con respecto a la escuela o a la lectura
bíblica personal. Maridos y esposas pueden discutir doctrina y analizar
los debates teológicos actuales en la comunidad cristiana. Los niños
deben ver una pasión diaria por Dios y por la teología. Limpiando el
jardín o haciendo tareas al aire libre, las maravillas y la belleza de la
creación de Dios deberían ser un tema frecuente. También es
fundamental discutir la importancia del trabajo cristiano ético. Cuando la
familia asiste a un programa de televisión o filme, los padres pueden
discutir el tema, mensaje y la visión del mundo presente en un
determinado programa a partir de una perspectiva cristiana. Si un padre
no tiene el hábito de integrar enseñanza bíblica a cada actividad
secular diaria (como hacer compras del supermercado con los niños)
entonces, él debe pensar de antemano las discusiones, comentarios y
preguntas que podría hacer. Los padres necesitan trabajar en esa
integración teológica hasta que ella se torne natural y habitual. Si
alguien está procurando ideas en esta área el libro de Proverbios es
ideal. Los Proverbios están llenos de aplicaciones y advertencias de la
ley de Dios – en declaraciones cortas, buenas de memorizar, y
tomadas de la vida natural y cotidiana.

Si los padres fueren hacer el papel fundamental en integrar


enseñanza bíblica a la vida de sus hijos, entonces, ellos tienen la
responsabilidad de organizar sus vidas de tal manera que tengan
tiempo adecuado para gastar con sus hijos. Eso significa que los niños
deben tener prioridad sobre cosas materiales, tales como poseer un

2
Patrick D. Miller, Deuteronomy (Louisville: John Knox, 1990), pp. 107-108.

5
carro nuevo, vacaciones costosas, ropas caprichosas y así por delante.
No hay nada de errado en tener buenas cosas desde que no se
descuide a los propios hijos para tenerlos. Un padre que tiene dos
empleos y nunca está en casa porque quiere comprar el último modelo
de un carro de paseo está claramente violando la Escritura. Y también,
bajo circunstancias normales (en una casa con padre y madre) las
madres deben estar en el hogar con los niños. La moderna idea
feminista de que las madres necesitan trabajar fuera de casa en una
tienda, escritorio o fábrica para tener verdadera realización es un
disparate satánico. Las madres que colocan a sus hijos en un centro de
guardería por causa de su carrera, o para mantener un estilo de vida de
clase alta son egocéntricas y materialistas. Además, cuando los
maridos están en casa, ellos no deben gastar todo su tiempo libre con
los amigos o en frente de la televisión. Ellos deben gastar tiempo con
sus hijos, disciplinándolos (discipulándolos). Después de un día de
trabajo duro, el sofá y la televisión son muy atractivos. Sin embargo, los
padres tienen un alto llamado, que es el deber dado por Dios para
engranar a sus hijos en conversación piadosa. Muchos padres
cristianos tendrán que responder a Dios por desperdiciar años de
oportunidad para obedecer a Deuteronomio 6.7ss.

Las iglesias deberían apoyar a los padres en este deseo de


practicar la integración teológica proveyendo enseñanza sólida y
materiales sobre la familia (e.g., Jay Adams, Doug Wilson, Bruce A,
Ray, etc.) y también tratando a las familias como cuerpos del pacto en
lugar de individuos aislados. Las iglesias deben de alentar a las familias
enteras a asistir a la adoración pública juntas, como era practicado en
la Escritura (cf. Éx. 10.9; Dt. 12.18; 29.10-13; 31.10-13; Js. 8.35). Y las
iglesias deben también evitar las varias actividades que dividan la
familia. La tendencia de la mayoría de las iglesias evangélicas es tener
un programa separado para maridos, esposas, niñas, niños,
adolescentes y así por delante. Tal práctica está en contra con los
propósitos de Deuteronomio 6.7ss. Los niños cristianos necesitan del
sólido liderazgo de sus propios padres. Ellos no necesitan de pastores
de jóvenes y esquemas (trucos) ridículos. Los niños necesitan ver la
interacción piadosa de sus padres con otros cristianos. Hay muchos
pasajes en la Biblia (e.g., Éx. 12.26-27; Dt. 6.20-21; 32.7; Js. 4.6-7) que
asumen que los hijos aprenden el significado de la religión bíblica
directamente de sus padres. Recuérdese, los imperativos (órdenes) de
Deuteronomio 6.7ss son dados a los padres e hijos y no a pastores de
jóvenes o líderes de grupos de jóvenes.

6
DEUTERONOMIO 6:7ss Y LA CUESTIÓN DE LA ESCUELA
PÚBLICA

Hay algunas aplicaciones importantes de Deuteronomio 6.7ss


que necesitan ser consideradas. La primera aplicación dice respecto a
la cuestión de las escuelas públicas o estatales. ¿La orden de Dios en
esa porción de la Escritura da a los padres la opción de poner sus niños
en una escuela pública? Hay una serie de razones bíblicas por qué la
respuesta a esa cuestión es un enfático no. Una razón por qué esta
porción de la Escritura descarta el uso de las escuelas públicas es que
ella requiere que la verdadera fe cristiana sea integrada en cada área
de la vida. Cada asunto debajo del sol (e.g., matemática, geografía,
economía, arte, literatura, ciencia, medicina, agricultura, ciencias
políticas, etc.) debe ser enseñado por una perspectiva cristiana
distintiva. Deuteronomio 6.7ss dice a los padres que en cada parte de
cada día y en todo lugar se debe discutir sobre Jehová y sus obras. Si
Dios requiere discusión teológica en casa, en el jardín o parque, en el
supermercado, en el carro, o aun en el campo, entonces, ciertamente
Él requiere una discusión de Dios y Sus caminos durante las muchas
horas de educación en la escuela. Deuteronomio 6.7ss. simplemente
asume que no hay ninguna área de la vida que sea neutra o puramente
secular. Sin embargo, las escuelas públicas tienen la distinta política de
dejar Dios, Cristo y las Escrituras fuera de la sala del aula. Escuelas
que separan a Dios y Cristo de la sala del aula son escuelas que son
fundadas sobre creencia anticristiana, ateísta. Tales escuelas no son
proyectadas para promover obediencia a Cristo y a la ley de su
Palabra, más para producir sumisión al Estado. El apóstol Pablo
concuerda con la enseñanza de Deuteronomio cuando habla a los
padres que conduzcan a sus hijos “en disciplina y amonestación del
Señor” (Ef. 6.4). El proceso entero de disciplina (entrenamiento) de un
niño del pacto debe ser “en el Señor”. Cada minúscula parte de la
formación, disciplina, educación y conocimiento deben convergir en
total devoción y obediencia a Jesucristo, así como cada rayo de luz
apunta para el sol.

De acuerdo con Deuteronomio 6, el propósito y objetivo de la


educación es amar y obedecer a Dios. Los padres no entrenan a los
niños simplemente para ganar dinero, más para ser fieles al pacto. El
mandamiento central de la Biblia es amar a Dios de todo corazón (Dt.
6.5). Esa es la principal razón por qué la teología debe permear todos
los otros asuntos. Cualquier sistema educacional que no tenga el amor

7
a Dios por medio de Jesucristo como el objetivo principal es
anticristiano e implícitamente satánico. Jesús dice: “Amarás al Señor tu
Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mt.
22.37). ¿Cómo las escuelas públicas pueden promover el mayor de los
mandamientos cuando a propósito mantiene a Dios fuera de las mentes
de los niños?

Otra razón por qué los cristianos no deben enviar a sus hijos a
las escuelas públicas es que las escuelas públicas estatales violan el
primer mandamiento por la adhesión a una filosofía educacional en la
cual ninguna religión debe ser favorecida encima de otra. En una
nación de muchas religiones diversas, el establecimiento educacional
creyó que la mejor política era establecer escuelas religiosamente
neutras. Entre tanto, como la neutralidad religiosa es una imposibilidad,
las escuelas públicas optaron por el agnosticismo, el humanismo
secular, y el neutralismo, que son todas creencias religiosas opuestas
al teísmo cristiano.3 De hecho, muchos dentro del establecimiento
educacional levantan la bandera de la neutralidad y justicia con un
aspecto de descristianizar las escuelas en los Estados Unidos.
Totalmente, muchos cristianos han sucumbido a la táctica de la
neutralidad.

Las escuelas públicas se niegan a confesar el nombre de Cristo


delante de los hombres (Mt. 10.22). Ellas enseñan por precepto y
ejemplo que Dios, Jesús y la Biblia nada tienen que ver con la
educación. La Palabra de Dios, con todo, dice que el temor del Señor
es el principio del conocimiento (Pr. 1.7), que las filosofías humanas no
están de acuerdo con Cristo (Cl. 2.8). Dios dio a Cristo “toda la
autoridad en el cielo y en la tierra” (Mt. 28.18). No hay ninguna área de
la vida que esté fuera de su control y dominio. Las escuelas públicas

3
R. J. Rushdoony, escribe: “Si la educación es en cualquier sentido una preparación
para la vida, entonces, su preocupación es religiosa. Si la educación es totalmente
comprometida con la verdad, ella es nuevamente religiosa. Si la educación es
vocacional, entones, se trata de llamado, un concepto básicamente religioso. Sería
absurdo reducir la preparación para la vida, la verdad y la vocación a un significado
exclusivamente religioso en cualquier sentido parroquial más es obvio que estos y
otros aspectos de la educación son inescapablemente religiosos. Como observó
Whitehead: ‘La esencia de la educación es que es religiosa’.
Las escuelas públicas o estatales han sido así inescapablemente religiosas. Su ‘fe
común’ ha sido descrita como ‘compuesto de elementos proveídos por Rousseau,
[Thomas] Jefferson, August Comte, y John Dewey. ‘La fe americana en la educación
fue llamada por un visitante europeo de ‘religión nacional americana…’” (The
Messianic Character of American Education [Nutley, NJ: The Craig Press, 1963], pp.
315-316).

8
están en relación abierta contra Jesucristo porque ellas rechazan Su
autoridad en la sala de aula. Gordon Clark escribe: “Cuando Dios ha de
juzgar el sistema escolar que dice: ‘Oh Dios, nosotros ni condenamos ni
afirmamos tu existencia; y, Oh Dios, ni obedecemos ni desobedecemos
tus mandamientos; nosotros somos estrictamente neutros.’ Vea un
problema con este punto: El sistema escolar que ignora las enseñanzas
de Dios a sus alumnos ignora a Dios; y eso no es neutralidad. Esa es la
peor forma de antagonismo, porque considera a Dios como siendo
irrelevante y de ninguna importancia para el ser humano. Esto es
ateísmo”.4 Jesús dice, “Aquel que no es conmigo es contra mí” (Mt.
12.30). ¿Las escuelas públicas están con Cristo? ¿Ellas creen que lo
están sirviendo? No, ellas son contra Él. Cuando padres cristianos
envían a sus hijos a las escuelas públicas ellos están en esencia
entregando a sus hijos en las manos de los enemigos (idólatras
estatistas anticristianos) para ellos sean adoctrinados por el Estado
moderno de la religión humanista secular. Que muchos niños rechacen
la fe de sus padres, abracen el espíritu mundano, y cordialmente se
entreguen a las lujurias de la carne (fornicación, adulterio, embriaguez,
drogas, etc.) no debe ser sorpresa. ¿Podría alguien sorprenderse si un
niño que pasa muchas horas diarias durante muchos años en una
escuela hindú eventualmente convertirse al hinduismo cuando sea
adolescente? No, es obvio que no! Aun así, incontables padres
cristianos han caído en el mito de que las escuelas públicas son
neutrales y, en el proceso, están enviando a sus hijos al infierno.

Una tercera razón por qué los padres cristianos no deben enviar
a sus hijos a las escuelas públicas es que el propósito de la educación
de los niños del pacto es promover la obediencia a Jesucristo y Su ley.
Padres cristianos tienen la responsabilidad de transmitir a sus hijos una
distintiva visión de mundo y de la vida. La educación de un niño del
pacto debe ser permeada con la ética o valores cristianos. Cada asunto
debe ser enseñado de acuerdo con la visión de mundo cristiano y debe
ser “Cristocéntrica”. Pablo escribe: “Porque las armas de nuestra milicia
no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de
fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra
el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la
obediencia a Cristo…” (2 Co. 10.4-5). En las escuelas públicas cada
asunto y discusión es una fortaleza anticristiana que necesita ser
derribada.

4
Gordon H. Clark, A Christian Philosophy of Education (Jefferson, MD: The Trinity
Foundation, 1988 [1946]), p. 73.

9
Las escuelas públicas enseñan que el hombre evoluciono de
una escoria acuática. La Biblia enseña que Dios creó todas las cosas
en seis días literales. ¿Es apropiado para un padre cristiano exponga a
su hijo de siete u ocho años de edad a un dogmático y organizado
ataque contra la doctrina fundacional de la creación? Las escuelas
públicas enseñan que la ética está evolucionando, que la sociedad o la
mayoría determina cuál es el comportamiento aceptable. La Biblia dice
que la ley moral está basada en la naturaleza de Dios y es inmutable,
absoluta e innegociable. Las escuelas públicas enseñan que el hombre
es básicamente bueno y que muchos malos comportamientos son el
resultado de una mala genética, del medio social, o de la enfermedad
(e.g., alcoholismo, vicio en drogas). La Biblia enseña que el hombre
nace culpable y contaminado por el pecado y que cada transgresión de
la ley de Dios es mala. Las escuelas públicas identifican muchas
actividades más como permisivas y aún virtuosas (e.g., fornicación,
homosexualismo, brujería, idolatría, rebelión contra los padres, etc.)
Ellas también condenan vehementemente muchas doctrinas
fundamentales del cristianismo, tales como la reivindicación exclusiva
de Cristo en cuanto a ser el único camino a Dios, la visión bíblica de la
familia y así por delante. Las escuelas públicas no tienen una base real
fundacional para enseñar ética. Solamente la Biblia da sentido y
razones lógicas del por qué el fraude, robo, violación, inmoralidad
sexual y asesinatos, son incorrectos. Las escuelas públicas adoptan un
humanismo secular, naturalista, pluralista, una filosofía relativista
anticristiana que contradice cada punto fundamental de la Escritura.
Los padres no pueden simplemente creer que los mandamientos
bíblicos irán a instilar en sus niños una visión bíblica de la vida y del
mundo si ellos pusieren a sus hijos bajo los cuidados del león satánico
de la educación pública. Cada pensamiento debe ser llevado cautivo a
la obediencia de Cristo, no a la obediencia de Estado pagano.

La cuarta razón por qué los padres cristianos no deben enviar a


sus hijos a la escuela pública es que “malas compañías corrompen la
buena moral” (1 Co. 15.33 NASB). La palabra traducida como
comunicación (KJV) o compañía “significa el que anda junto, que
acompaña. Se está diciendo que el contacto, la asociación con el mal
es lo que corrompe”.5 Es totalmente irresponsable enviar los niños del
pacto a una sociedad de profesores malos y malhechores. “La vida
espiritual se extingue en la atmosfera de la sociedad carnal, un cierto

5
Charles Hodge, 1 and 2 Corinrhians (Carlisle, PA: Banner of Truth, 1974[1857, 59]), p.
240.

10
tipo de intoxicación rápidamente sobreviene sobre aquellos que
frecuentan esta atmósfera”.6 Los niños son generalmente muy crédulos
y susceptibles para soportar la presión y la influencia de personas en
posición de autoridad (i.e., profesores). Un niño del pacto en una
escuela pública es asaltado de todos los lados por doctrinas
demoniacas, disputas profanas, bromas groseras, música satánica,
exaltación de la fornicación y rebelión, odio a las autoridades legítimas
y toda suerte de tentaciones morales. ¿Cuántos niños del pacto no
tienen sus mentes contaminadas y su moral corrompida en la escuela
pública? Entristece decir – multitudes!

Una quinta razón por qué un niño del pacto no debe frecuentar
una escuela pública es que la educación de un niño cristiano debe ser
siempre acompañada por disciplina bíblica. Educación bíblica nunca es
puramente un asunto intelectual. Él debe ser siempre acompañado con
reprobación, corrección y amonestación verbal y castigo físico cuando
es necesario. El hecho de que los niños necesitan amonestados
presupone que ellos violaron algún patrón ético, y por tanto, necesitan
ser confrontados verbalmente al respecto de su “mal” comportamiento o
habla. Se presupone también que el objetivo de tal amonestación o
corrección es un reconocimiento de la actitud errada y un cambio de
comportamiento en una dirección correcta. Esto es, debe haber el
arrepentimiento que conduce a un cambio en el comportamiento y en la
personalidad. Este punto levanta algunas cuestiones con respecto a las
escuelas públicas. Primero, ¿las escuelas públicas incluyen la disciplina
en la educación de los niños? Segundo, si las escuelas públicas usaren
la disciplina, ¿será en base a cuáles criterios? Es de conocimiento
común que la disciplina en las escuelas públicas es muy poco
existente, sino prácticamente inexistente. Ese hecho no debería
sorprender por cuatro razones. Primero, azotar a un niño ahora es
considerado como abuso de menores. Segundo, el comportamiento
rebelde (especialmente en los adolescentes) es considerado un
aspecto normal y aun benéfico del crecimiento. Tercero, las escuelas
públicas no están realmente interesadas en instilar “valores
anticuados”, más están interesadas primariamente en producir jóvenes
que amen al Estado. Se debe tener en mente que las escuelas
estatales son un establecimiento religioso (del humanismo secular7) y

6
Frederic Louise Godet, Commentary of First Corinthians (Grand Rapids: Kregel, 1977
[1889]), p. 824.
7
N. del T.: Para saber más sobre este tema, vea, del mismo autor, el librito (en
portugués) Humanismo Secular.
http://www.monergismo.com/textos/apologetica/SchwertleyHumanismoSecular.pdf

11
su principal tarea no es la educación, sino la promoción de esa religión.
Cuarto, muchos profesores de escuelas públicas modernas no
consideran el mal comportamiento como un problema ético más como
un problema del medio social. Niños malcriados son tratados con
RitalinR, y cuando los niños y jóvenes cometen asesinato
frecuentemente nos dicen que los tales fueron víctimas de la sociedad.

Entretanto, la razón principal por qué los niños del pacto no


deben jamás frecuentar una escuela pública es que la disciplina que es
dada en una escuela estatal no está basada en la ética bíblica o
escritural, sino en el humanismo secular. Así, los niños del pacto que
están en una escuela pública irán a recibir reprensión, corrección y
castigo por su comportamiento piadoso (e.g., iniciar grupos de oración,
hablar de Cristo en la sala, testificar a otros, hablar la verdad al
respecto del sexo antes del matrimonio y del homosexualismo, alertar a
otros sobre las falsas religiones, etc.) y recibirán alabanza por su
discurso impío (e.g., discursos que aceptan y promueven la autonomía
humana, relativismo, homosexualidad, evolución, politeísmo, racismo
[e.g., acciones afirmativas8], multiculturalismo, feminismo, estatismo,
etc.). La amonestación satánica que los niños reciben en las escuelas
públicas es designada para promover un cambio de comportamiento y
personalidad en una dirección explícitamente anticristiana. Además,
aun si una escuela pública enseñare o administrare la disciplina a un
niño por algo que sea realmente antitético (e.g., mentir, robar, injuriar,
pelear, etc.) ellos (como una especie de policía) no pueden dar razones
bíblicas para la disciplina, más se han de apoyar en el pragmatismo, o
en algún concepto de lealtad a la humanidad o al Estado. Decir a un
niño: “no mienta porque usted necesita ser un buen ciudadano” o: “no
robe porque eso viola la fraternidad entre los hombres” es totalmente
diferente de decir a un niño: “no mienta o robe porque tal
comportamiento es una violación de la ley moral de Dios y desagrada a
Él,” o “¿Juan, usted sabe que la Biblia dice que los mentirosos no
entrarán en el reino de los cielos?” La disciplina de las escuelas
públicas es determinada en términos de la utilidad al Estado, al en vez
de ser dada en términos de servicio bíblico y de la glorificación a Dios.

8
N. del T.: Lit.: Affirmative action. Las acciones afirmativas son una especie de
discriminación a las avezas, o, como quieren sus entusiastas, una “discriminación
positiva”. Son medidas que supuestamente objetivan la disminución de las
desigualdades entre grupos y clases sociales. Un ejemplo de tales acciones en el Brasil
es la política de cotas para negros en las universidades.

12
Una sexta razón por qué los niños del pacto no deben frecuentar
un escuela pública es que Dios no dio al gobierno civil la autoridad o
derecho bíblico de establecer un impuesto para un sistema público de
enseñanza. La Biblia da al magistrado civil una autoridad limitada por
Dios. Al gobierno civil fue dada la tarea de proteger la sociedad
trayendo sanciones negativas contra el mal público. El magistrado civil
es ministro de Dios “para castigar al que hace lo malo” (Ro. 13.4). El
gobierno civil tiene todo el derecho de colectar impuestos para cumplir
su papel negativo de protección. Esto, entretanto, no le da la permisión
bíblica de entrometerse en la iglesia o en la familia, instituciones del
pacto ordenados por Dios, sin que cometa un crimen (bíblicamente
definido). Pocos cristianos profesos cuestionarían si el magistrado civil
tiene el derecho de administrar los sacramentos o ejercer la disciplina
en la iglesia. Muchos cristianos profesos, entretanto, no ven el
problema con el Estado recoger impuestos por medio de coerción a fin
de hacer algo que la Biblia explícitamente dice pertenecer a los padres
(Dt. 6.4-6; Ef. 6.4). El Estado no tiene tanto derecho para recoger
impuestos para la educación pública que hacer establecer templos
budistas o santuarios hindús. Las únicas personas a quienes Dios dio
autoridad para establecer escuelas para los niños son los padres. “La
escuela cristiana, vista correctamente, es una extensión del hogar
cristiano. La escuela existe con el propósito único de complementar, y
no sustituir la instrucción dada por los padres en el hogar. La escuela y
la casa trabajan íntimamente próximas educando al niño”.9 Cuando el
gobierno civil establece escuelas públicas él se coloca como el padre
de todos los niños. Tal gobierno civil ve todos los niños como
propiedades del Estado. “Esa visión es común a las filosofías de la
educación estatal. Ella es especialmente pronunciada en todas las
formas de marxismo, socialismo e igualmente en el socialismo nacional
[i.e., Nazismo]. El niño es un recurso del Estado, a ser desenvuelto y
utilizado para el bien estar del Estado”.10 Cuando los padres ponen a
sus hijos en una escuela estatal, ellos, en esencia, están apoyando la
reivindicación del Estado mesiánico de la total jurisdicción sobre la
familia. Tales padres contribuyen para el poder religioso del Estado-

9
John M. Otis, “The Necessity for the Christian School” in Journal of Christian
Reconstruction: Symposium on the Core Group (Vallecito, CA: Chalcedon, 1987), Vol. II,
no. 2, p. 29.
10
Rousas John Rushdoony, The Philosophy of the Christian Curriculum (Vallecito, CA:
Ross House, 1985), pp. 141-142.

13
Moloc.11 Ellos, también, son culpables de robar al prójimo, pues,
tributación sin autorización divina es robo. Los hijos de ellos van para la
escuela a los costos del contribuyente. Muchos de esos contribuyentes
son personas ancianas que no tienen ningún hijo y dependen de una
renta fija. Beneficiarse de la colecta de impuestos ilegales hechas por el
gobierno civil para las escuelas estatales es pecaminoso. Si todos los
cristianos profesos retirasen a sus hijos de las escuelas públicas, el
sistema de educación pública se desmoronaría. Entonces, la grande
institución de control estatal y expansión de la irreligiosidad, socialismo,
ateísmo y nihilismo estaría fuera. ¿Por qué los cristianos profesos no
lideran el cierre del sistema público de enseñanza? La respuesta,
probablemente, es el amor a Mamon [i.e., las riquezas]. ¿Cuántos
cristianos profesos no enviarán a sus hijos directamente al infierno para
economizar dinero?

ARGUMENTOS A FAVOR DE LA ESCUELA PÚBLICA REFUTADOS

Los padres cristianos que envían a sus hijos a las escuelas


públicas poseen una serie de argumentos que son usados para
justificar su práctica. Un argumento es que los niños del pacto pueden
evitar los grupos de niños que sean nocivos (malos) y gastar su tiempo
con otros cristianos. Los padres deben simplemente instruir a sus hijos
al respecto de las compañías adecuadas en la escuela. Hay una serie
de problemas con este tipo de pensamiento. Primero, aunque un niño
sea extremadamente cuidadoso al respecto de la formación de
amistades en la escuela, él aun no puede evitar la mala influencia del
profesor. Segundo, un niño del pacto puede no buscar la multitud
tatuada, con piercing, viciada y fornicadora. Entretanto, nada impide
que un impío busque un niño del pacto para intentar influenciarlo,
corromperlo o aborrecerlo. ¿Por qué colocar un niño en un camino
peligroso sin necesidad? ¿Cristo no dice a los cristianos que eviten la
tentación (cf. Mt. 6.13; 26.41)? Tercero, aunque un niño del pacto
intente forma un vínculo con otros cristianos profesos en la escuela, es
casi cierto que en la América moderna de hoy (también en Bolivia) sus
amiguitos serán herejes arminianos y carismáticos que niegan algunos
elementos esenciales de la fe. Los padres necesitan oír las palabras de
Proverbios. “El justo sirve de guía a su prójimo; Mas el camino de los
impíos les hace errar” (Pr. 12.26). “El que anda con sabios, sabio será;

11
N. del T.: Moloc, también llamado Milcom, “abominación de los pueblo amonitas”
(cf. 2 R. 23.13) cuyo culto consistía en el sacrificio de niños (Lv. 18.21; 20.2-5).

14
Mas el que se junta con necios será quebrantado” (Pr. 13.20). “Espinos
y lazos hay en el camino del perverso; El que guarda su alma se alejará
de ellos” (Pr. 22.5). “No te entremetas con el iracundo, Ni te acompañes
con el hombre de enojos, No sea que aprendas sus maneras, Y tomes
lazo para tu alma” (Pr. 22.24-25). “No tengas envidia de los hombres
malos, Ni desees estar con ellos; Porque su corazón piensa en robar, E
iniquidad hablan sus labios” (Pr. 24.1-2).

Los padres cristianos no deben jamás olvidar de que es exigido


por ley que las escuelas públicas enseñen cada asunto de una
perspectiva autónoma satánica. A cada hora escolar diaria, los
profesores de escuelas públicas arrojan (dicen) mentiras. Además, las
escuelas públicas son pozos de inmoralidad. Los niños en la escuela
pública tienen una porción doble de maldad disponible diariamente.
Virtualmente cualquier droga, cualquier forma de perversión sexual,
cualquier forma de satanismo religioso, así por delante, está
prontamente disponible. Los padres cristianos tienen una obligación del
pacto para proteger a sus hijos de tal ambiente anticristiano. Enviar a
un hijo a un centro de propaganda de ateísmo y nihilismo no es algo
apropiado, sabio o amoroso a hacerse. Hasta aun cuando cristianos
adultos (que están espiritualmente maduros y prontos para la batalla)
gastan tiempo con impíos, ellos lo harán bajo sus propios términos, no
en los términos fijados por el impío. Hodge escribe: “Sólo cuando los
hombres se asocian al malo en el deseo y propósito de hacer el bien es
que pueden realmente confiar en la protección de Dios para
preservarlos de la contaminación”.12

Otro argumento que es usado con frecuencia para justificar el


uso de las escuelas públicas es lo siguiente: “Bien, todos los hijos del
pastor Fulano frecuentan la escuela pública y se han mostrado buenos
niños”. Aunque sea posible dar muchos ejemplos de niños del pacto
que van a la escuela pública sin caer en apostasía, tal argumento es
erróneo por las siguientes razones. Primero, el hecho de que algunos
niños que son puestos en situaciones peligrosas y anti-bíblicas escapen
sin serios daños no prueba que las escuelas públicas sean buenas o
bíblicas. Eso meramente prueba que Dios es misericordioso cuando
padres cristianos actúan de forma estúpida y anti-bíblica. Si un soldado
en Vietnam pasa por un mortífero campo minado sin ningún daño serio,
eso no prueba que aquel campo minado es seguro. No significa que
alguien deba recomendar a otros que anden por campos minados.
Segundo, aunque muchos niños del pacto pasen por la escuela pública

12
Charles Hodge, I and II Corinthians, 340.

15
sin rechazar la fe, eso no significa que ellos no perdieron la oportunidad
superior de frecuentar una escuela explícitamente cristiana o de ser
educados en casa. Hay muchos cristianos profesos que han sido
parcialmente corrompidos e influenciados negativamente por la
propaganda que recibieron en las escuelas estatales cuando eran
niños. La influencia del feminismo, estatismo, evolución, relativismo
ético, existencialismo, anti-intelectualismo, y así por delante, son
fuertemente evidenciadas en las iglesias donde los niños frecuentaron
escuelas públicas. Una educación no cristiana es una mala educación.
Cuando padres cristianos ponen a sus hijos en las escuelas públicas
ellos están perdiendo la oportunidad única de dar a sus propios hijos
una buena educación cristiana. Ninguno que lleve la Biblia en serio
puede argumentar que una educación sin Cristo, o una educación
agnóstica-ateísta sea una buena educación. Porque, de un punto de
vista bíblico, es imposible que sea.

Un tercer argumento que es usado para justificar enviar a los


niños del pacto para las escuelas públicas es que las escuelas
cristianas son poco mejor que las escuelas públicas. En cuanto hay
muchas escuelas cristianas mediocres en los Estados Unidos [y en
Bolivia – N. del T.], hay también algunas escuelas cristianas excelentes!
Las personas que están poco dispuestas a educar a sus hijos en casa
necesitan estar dispuestas a formar una escuela cristiana sólida con
otros padres cristianos, o entonces mudarse para un local donde exista
una buena escuela cristiana. Una buena escuela cristiana debe: ser
reformada en la doctrina; tener altos patrones académicos; ser rígida en
el área de la disciplina; y, debe integrar la visión del mundo y vida
cristiana en cada asunto. Escuelas que se denominan cristianas, más
usan libros didácticos de escuelas públicas seculares, o enseñan
arminianismo, o carecen de rigor académico y disciplina moral, o
consideran la de cristiana más como un campo “secular” de estudios
deben ser evitadas. Ellas son cristianas solo de nombre.

Un cuarto argumento es que los niños del pacto necesitan ser


expuestas a los caminos del mundo a fin de ser propiamente
preparados para la vida adulta. En otras palabras, los padres cristianos
no deberían proteger demasiado a sus hijos, pues vendrá el tiempo
cuando ellos serán enviados al mundo. Hay una serie de problemas
con este argumento. Primero, ese argumento asume (sin cualquier
prueba bíblica) que los niños necesitan gastar cierta cantidad de tiempo
entre los impíos para aprender a funcionar en sociedad. El método
bíblico de preparación para la vida adulta no es enviar a los niños del

16
pacto a las villas Cananitas para gastar tiempo con los paganos, más,
al contrario, es para los padres diligentemente instruir a sus hijos al
respecto de la vida y de las tentaciones del mundo de forma que ellos
puedan tratar de todas las contingencias de la vida, identificando el
necio comportamiento pecaminoso y evitándolo. El método bíblico de
preparación de los niños del pacto para la vida es un entrenamiento en
la sabiduría bíblica. Eso se alcanza enseñando a ellos las Escrituras y
orando a Dios por sabiduría. Proverbios capítulo 2.1-15 dice:

Hijo mío, si recibieres mis palabras,


Y mis mandamientos guardares dentro de ti,
Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría;
Si inclinares tu corazón a la prudencia,
Si clamares a la inteligencia,
Y a la prudencia dieres tu voz;
Si como a la plata la buscares,
Y la escudriñares como a tesoros,
Entonces entenderás el temor de Jehová,
Y hallarás el conocimiento de Dios.
Porque Jehová da la sabiduría,
Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
El provee de sana sabiduría a los rectos;
Es escudo a los que caminan rectamente.
Es el que guarda las veredas del juicio,
Y preserva el camino de sus santos.
Entonces entenderás justicia, juicio
Y equidad, y todo buen camino.
Cuando la sabiduría entrare en tu corazón,
Y la ciencia fuere grata a tu alma,
La discreción te guardará;
Te preservará la inteligencia,
Para librarte del mal camino,

17
De los hombres que hablan perversidades,
Que dejan los caminos derechos,
Para andar por sendas tenebrosas;
Que se alegran haciendo el mal,
Que se huelgan en las perversidades del vicio;
Cuyas veredas son torcidas,
Y torcidos sus caminos.
No hay nada en la Escritura al respecto de la necesidad de tener
un niño del pacto graduado con los paganos. El libro de Proverbios está
lleno de instrucciones que son específicamente designadas para
preparar a los jóvenes para la vida del mundo. Hay instrucciones y
alertas al respecto de la embriaguez (20.1; 23.20, 21, 29, 31, 32, 25),
adulterio (2.16, 5.3, 20; 6.29; 22.14; 30.20), la seductora inmoral
(2.16ss), ira y autocontrol (14.16, 17; 15.1, 18; 29.11), prostitutas (6.20-
35; 7.6-27; 23.26-27; 29.3) y así por delante.

Segundo, el argumento de que los “niños necesitan encontrarse


con los paganos” asume que los niños tienen un nivel de madures
espiritual tal que son capaces de soportar repetidos ataques y
tentaciones. Los niños, especialmente, muy nuevos, son
extremadamente susceptibles a los asaltos satánicos. Llegará la hora
cuando ellos saldrán de casa y vivirán y trabajarán entre los paganos.
Con todo, eso ocurrirá cuando no fueren más tan jóvenes e ingenuos.
Ellos establecerán su propia familia cuando fueren adultos
espiritualmente maduros y entrenados. Eso ocurrirá después de
aprender el conocimiento, la sabiduría, la discreción, el entendimiento y
el discernimiento cristiano. Tercero, ese argumento asume que los
padres serán capaces de contra atacar toda enseñanza falsa y
totalmente anti-ético que son enseñados a los niños en las escuelas
públicas. Pero, ¿cómo es que los padres cristianos van a contra atacar
esta enseñanza que la mayoría de ellos ignora? El hecho de muchos
padres cristianos reconocieren que sus hijos necesitan ser des-
programados o des-paganizados todos los días después del aula es
una admisión tácita de que las escuelas públicas son un serio peligro a
los niños cristianos.

Un quinto argumento que es usado para justificar enviar a los


niños a las escuelas públicas es que los niños cristianos necesitan ir
para las escuelas públicas para testificar a los jóvenes incrédulos. Ese

18
argumento es refutado de dos maneras. Primero, no hay ninguna
permisión bíblica para el concepto de evangelismo infantil. No hay
ningún mandamiento bíblico o ejemplo en la Escritura al respecto de
niñitos testificando a incrédulos. Jesús dice: “Dejad a los niños venir a
mí” (Mt. 19.14). Entretanto, el contexto indica que esos niños fueron
traídos a Cristo por adultos (Mt. 19.13), y es muy probable que fuesen
los propios padres. El patrón normal de ministerio evangelístico que se
encuentra en la Biblia es para que las iglesias envíen hombres
creyentes maduros adecuadamente entrenados. Si los cristianos
quieren alcanzar niños con el evangelio, entonces, ellos deben testificar
a familias enteras en vez de enviar jóvenes niños del pacto a
situaciones espiritualmente peligrosas. Los padres pueden entrenar a
sus hijos en apologética y evangelismo por la instrucción personal y
hacer con que ellos los acompañen cuando folletos son distribuidos o la
discusión de puerta en puerta acontece. Los hijos del pacto son jóvenes
discípulos de sus propios padres. Ellos no están aun adecuadamente
entrenados o espiritualmente equipados para discipular a otros o
debatir con paganos. Segundo, un niño cristiano en una escuela pública
no está en una posición donde pueda testificar efectivamente. Una vez
que las escuelas públicas son oficialmente agnósticas, pluralistas y
anti-cristianas, los niños del pacto son prohibidos de discutir en la sala
de aula sobre Dios, la ley, el pecado y la salvación. Las escuelas
públicas ni aun permiten grupos de oración o estudio de la Biblia en sus
instalaciones durante el horario escolar. Por tanto, aun si alguien
acepta la premisa de que los hijos del pacto deben ser pequeños
evangelistas, el ambiente de la escuela pública no conduce a un
ministerio efectivo. El argumento de los “niños del pacto como
evangelistas” es claramente una disculpa para una decisión anti-bíblica.

Un sexto argumento para enviar a los niños para las escuelas


públicas es: “Yo no tengo condiciones de educar a mis hijos en casa o
no puedo permitirme una escuela cristiana. Yo simplemente no tengo
otra elección”. Hay situaciones como madres solteras y hogares cuyos
padres son pobres en los cuales una escuela cristiana no es
(financieramente) una opción y donde el homeschooling (escuela en
casa) sería extremadamente difícil, sino imposible. En esos casos la
iglesia debe amparar y auxiliar a los padres. Familias pueden
voluntariamente auxiliar con la educación en el hogar o podría ser
levantado dinero por la iglesia para ayudar a pagar una educación
cristiana. Esa es una materia y jurisdicción diaconal que las iglesias
reformadas necesitan poner en práctica. Las iglesias deben hacer un
esfuerzo concentrado para mantener todos los niños del pacto que son

19
parte de aquella comunidad específica fuera de las escuelas públicas.
Las iglesias necesitan hacer de la educación cristiana una prioridad.

CONCLUSIÓN

La Biblia enseña que el entrenamiento global de los niños del


pacto, que incluye educación y disciplina, es responsabilidad de los
padres cristianos (en particular del padre). Eso incluye tanto instrucción
formal como informal. Una visión del mundo y de la vida bíblica debe
permear la existencia de un niño del pacto. Los pasajes bíblicos que
hablan del tema de la educación y entrenamiento de niños (e.g., Dt.
6.6-9; Ef. 6.4) enseñan que una educación explícitamente cristiana es
obligatoria. No se trata de una cuestión de opción o preferencia. Esa
enseñanza requiere de los padres cristianos mantener a los niños del
pacto fuera de las escuelas públicas. Las escuelas públicas deben ser
evitadas porque: (1) Ellas no integran la fe cristiana en cada área de la
vida o cada disciplina académica. (2) Ellas violan el primer
mandamiento por adherirse politeísmo político, el humanismo secular y
el agnosticismo o ateísmo “educado”. (3) Ellas no promueven
obediencia a Jesucristo y a Sus leyes, más al Estado pagano. (4) Ellas
corrompen la moral de los niños del pacto por la enseñanza falsa y
peligrosa y por el contacto con un cuerpo de estudiantes impíos. (5)
Ellas no poseen disciplina bíblica. Su disciplina es floja (poco exigente)
y fundada en principios anticristianos. (6) Ellas violan el principio bíblico
que coloca la educación del niño en las manos de los padres y no del
Estado. (Además de que, ellas violan el octavo mandamiento porque
son financiadas por robo estatal).

Las iglesias deben ayudar a los padres cristianos a ser fieles al


imperativo bíblico al respecto de la crianza de los hijos. Los padres
necesitan hablar la verdad sobre sus muchas responsabilidades. Ellos
necesitan también de entrenamiento y orientación. Como muchas
iglesias incluyen políticas bíblicas al respecto de la educación cristiana,
ellos deben tener en mente que nuevos creyentes y muchos cristianos
profesos han sido influenciados en este asunto por años de enseñanza
anti-bíblica de las comunidades evangélicas. Por tanto, cuando una
iglesia se arrepiente y establece una transición entre ser una iglesia
donde muchos o la mayoría de sus miembros tienen sus hijos en las
escuelas públicas para ser una iglesia donde ninguno de los niños está
en las escuelas públicas, la transición debe ser llevada a cabo con
instrucción cuidadosa y amonestación amable y paciente. Cuando un

20
padre cristiano fiel es sólidamente confrontado con los argumentos
bíblicos y los asuntos involucrados en el debate al respecto de la
educación cristiana, él alegremente obedece a la Palabra de Dios en
esa área.

Extraído del libro: The Christian Family. Cap. 5 de Brian Schwertley.

For Christ’s Crown and Covenant

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