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Guillaume Dufay (h.

1400-1477), compositor
Resumen a partir de D. Fallows, Dufay (Londres: Dent, 1987)

Primeros años en Cambrai

La primera noticia sobre Guillaume Dufay (Du Fayt, Du Fay) data de 1409, cuando aparece en un
documento como “Willemet”, niño de coro en la catedral de Cambrai. Esta era por entonces la
rica sede de una importante diócesis que incluía Amberes, Arras o Bruselas, la capital política
del incipiente nuevo gran poder en la escena europea, la casa de Borgoña.

No hay información segura


de su lugar de nacimiento.
Podría ser Laon, a unos 85 km
de Cambrai, ya que el
maestro de los niños de coro
en Cambrai, Nicolás Grenon,
provenía de Laon, desde
donde se había trasladado a
Cambrai llevándose consigo
algunos niños de coro, entre
los que podía estar
Guillaume. Pero quizás pudo
nacer en la misma Cambrai.
En la catedral de esta ciudad
Ilustración 1 - La catedral gótica de Cambrai, destruida en la
revolución francesa, en un grabado de 1720
sería enterrada su madre, Marie,
algo poco común en la época. En
la lápida de su tumba figura su condición de madre del compositor, pero nada se dice sobre el
padre, que permanece desconocido. Este es un hecho que ha incitado a pensar en un posible
origen ilegítimo de Guillaume.

La catedral de Cambrai era uno de los más importantes centros musicales del siglo. En el coro
de seis niños Dufay aprendió música y gramática (consta que recibió un Doctrinale en 1411), y
allí tuvo con contacto con una serie de compositores, desde el profesor Grenon ya citado, luego
amigo de Dufay, hasta el quizás también profesor Richard Loqueville. Es probable que un muy
joven Dufay acudiese al Concilio de Constanza en 1414, acompañando al cardenal Pierre d’Ailly,
antiguo obispo de Cambrai, o quizás en 1415 en la comitiva del obispo sucesor, Jean de Lens (las
sesiones del concilio se prolongaron hasta 1418).

Este Concilio de Constanza reunió a más de 18.000 clérigos, a los que se calcula que llegaron a
acompañar hasta 1.700 músicos, cantantes o instrumentistas. Si el joven Dufay, como es factible,
asistió al Concilio, pudo allí ser testigo y participar de una enriquecedora actividad musical, en
la que destacaron especialmente los músicos ingleses con su estilo particular de hacer polifonía,
un sonido que el poeta Martin Le Franc calificó de contenance angloise, o “dulzura inglesa”.
2 – Guillaume Dufay

Al servicio de los Malatesta

Es también en Constanza donde Dufay pudo contactar por primera vez con los Malatesta de
Rímini, una importante familia de la zona del Adriático norte, que se convertirían en sus
primeros patrones. Así parece indicarlo la primera composición fechable de Dufay: el motete de
1420 Vasilissa ergo gaude, que celebra el enlace de Cleofe, hermana de Pandolfo Malatesta, con
Teodoro Palaiologos II, hijo del emperador de Constantinopla. El enlace fue en efecto
concertado en Constanza el 29 de mayo de 1419, como parte de una serie de movimientos de
acercamiento entre las élites cristianas de Oriente y Occidente. Esta pieza musical del joven
Dufay muestra la influencia de la música de Johannes Ciconia sobre este autor, quien toma del
motete de Ciconia Ut te per omnes celitum la planificación de la sección isorrítmica de su propia
pieza.

La siguiente pieza de Dufay fechable es la canción Resvelliés vous, de 1423, compuesta para
celebrar la boda en Rímini de Carlo Malatesta da Pesaro, hermano de Cleofe, con Vittoria di
Lorenzo Colonna, un enlace de suma importancia para los Malatesta, pues la novia era sobrina
del papa Martín V. Tan suntuosa como se dice que fue la boda, es la misma canción de Dufay,
en forma de ballade (forma propia de la canciones de celebración para ocasiones especiales) y
con texto en francés, la lengua dominante en la música del momento, incluso en el contexto
italiano. La pieza es una demostración de derroche de ideas y técnicas musicales, además
relacionable con una misa sin fechar del propio Dufay, con la que comparte cierta cantidad de
material musical.

Trabajando para los Malatesta, Dufay se introduce en los círculos de la alta sociedad, económica
y política. De 1426 es el motete Apostolo glorioso, que celebra la consagración en la ciudad de
Patrás (en el Peloponeso) de una iglesia dedicada a San Antonio, en medio de turbulentos
cambios de poder en la zona, con la implicación de los Malatesta y sus familiares bizantinos. En
contraste con la exuberante canción anterior, este motete se compone a base de sacar el
máximo partido a una cantidad limitada de elementos melódicos, que se manipulan por medio
de imitación, inversión o aumentación.

Un par de piezas sugieren que en estos años entre 1420 y 1426, al servicio de los Malatesta,
Dufay pasó algún tiempo en la zona de Laon, una ciudad francesa a medio camino entre Reims
y Cambrai. La primera es el rondeau titulado Adieu ces bons vins de Lannoys, en la que Dufay se
despide del buen vino y las damas de Laon, implicando que había pasado algún tiempo allí. La
segunda es una ballade titulada Ce jour le doibt, donde menciona los ríos Meuse y Oise, que
precisamente rodean la diócesis de Laon. Además, años más tarde ya trabajando para el coro
papal, Dufay obtendría dos prebendas asociadas a esa área de Laon.

En definitiva, en 1426 Dufay demuestra ser ya un compositor maduro, aun estando en su


veintena, y cuenta con una variada colección de música ya compuesta, incluyendo canciones,
motetes, misas o cantinelas. La calidad de su música, y el servicio a personajes de primera línea
en el teatro político del momento, comienza a situar en efecto a Dufay como uno de los
principales compositores en activo.

En la capilla papal

La siguiente evidencia documental sitúa a Dufay en 1427 en Bolonia, al servicio del Cardenal
Louis Aleman, legado papal en esta ciudad. Aquí posiblemente compuso la misa plenaria Sancti
Jacobi, quizás para la iglesia de San Giacomo Maggiore. Del mismo año puede datarse la ballade
titulada Mon chier amy, cuyo texto expresa condolencia hacia un hombre que lamenta la muerte
Guillaume Dufay - 3

de otro, quizás en relación con la muerte en octubre de ese 1427 de Pandolfo Malatesta da
Rimini. A principio de 1428 Dufay aparece ordenado como cura. Poco después, el 23 de agosto
de 1428, el cardenal Aleman y su séquito fueron expulsados de Bolonia, y en diciembre de ese
año, tanto el cardenal como Dufay aparecen en la lista de empleados papales, por lo que Dufay,
un compositor ya de renombre, se encuentra al servicio de la capilla papal de Martín V (1417-
1431), la institución musical más importante a la que se podía aspirar en aquellos años.

Trabajar para la capilla papal no solo le significaba a Dufay un sueldo acorde al prestigioso
puesto, sino además la posibilidad de conseguir beneficios que se sumaban a su remuneración:
así, acumuló beneficios en la catedral de Laon y en Nouvion-le-Vineux, que se sumaron a los que
ya había conseguido anteriormente. En 1431 sucedió a Martín V un nuevo papa, Eugenio IV, que
inmediatamente otorgó dos nuevas canonjías a los cantores papales. En el caso de Dufay, a estas
siguieron muy pronto otras. El nuevo papa tenía ciertamente un interés especial por la música y
por los cantores: tras su nombramiento otros compositores fueron incorporados a la capilla:
Johannes Brassart, Arnold de Lantins y Guillaume Malbecke.

En este beneficioso ambiente musical Dufay compondría algunas de sus mejores piezas, como
el motete Ecclesie militantis, quizás
para la coronación papal de 1431.
Aunque no es fácil identificar qué
piezas escribió en esos cinco años en
Roma. Quizás su producción fue poco
numerosa pues probablemente pudo
haber aprovechado el tiempo pasado
en Roma para obtener su titulación
en derecho canónico, lo que sumado
a sus obligaciones en el coro papal le
debió dejar poco tiempo libre para
componer.

El papado de Eugenio fue turbulento,


pues contó con la oposición de los
Colonna y los Malatesta, antiguos
patrones de Dufay, con intentos de
envenenamiento incluidos. En este
clima de enfrentamientos, no es de
sorprender que Dufay aprovechara
una invitación del Duque de Saboya
para ausentarse un par de años de
Roma. Dufay se unió al séquito ducal
en 1434, justo antes de la llegada a
Chambéry el 7 de febrero de la
bellísima (según se afirma) Anne de
Ilustración 2 - Anne de Lusignan como Virgen María es coronada Lusignan, hija del rey de Chipre Janus
por Dios (Amadeo VIII de Saboya) y Jesús (su hijo Luis, Marido de I casada por poderes con Luis, el
Anne)
heredero del ducado de Saboya.1 Por

1
Con quien Ana llegaría a tener 19 hijos, de los que 14 sobrevivieron a la infancia. No solo fue una prolífica
cónyuge: a partir de 1439, Luis I dejó las responsabilidades de gobierno en Ana, cuya capacidad queda
además demostrada por la importante biblioteca que dejó a su muerte.
4 – Guillaume Dufay

tanto, parece que la contratación del ya famoso compositor fue un acto de prestigio más,
asociado a las fastuosas celebraciones del enlace matrimonial. A la boda debía acudir como
invitado el Duque de Borgoña, el otro gran poder que, en alianza con la dinastía regente en
Saboya, podía hacer frente de manera efectiva a los duques de Borbón. En este contexto, la
participación en la ceremonia nupcial de Dufay, probablemente ya considerado el mejor músico
del momento, al servicio de la casa de Saboya, era un excelente golpe de efecto, y señal de
prestigio.

Los duques de Saboya eran una pareja especialmente interesada por la música, pues a su llegada
Dufay se encontró con una capilla musical bien nutrida de componentes, incluyendo además de
cantantes e instrumentistas, un organista, un copista de música y cuatro niños de coro. Al
parecer, Dufay fue nombrado maestro de capilla el 1 de febrero de ese 1434, y justo el 7 de
febrero llegaba a Chambéry el duque de Borgoña Felipe el Bueno, con su séquito de doscientos
acompañantes, y esa misma tarde entraba la novia Anne de Lusignan, se encontraba por primera
vez con su marido, y se celebraba el matrimonio en la Sainte-Chapelle. Siguieron cuatro días de
celebración, con todo tipo de juegos, música religiosa y profana, y demás actividades, en las que
participaron el coro borgoñón, que contaba con la presencia del compositor Gilles Binchois y
hasta veinte cantantes, algunos antiguos miembros de la capilla papal. También asombraron dos
guitarristas ciegos al servicio de la corte de Borgoña, los españoles Juan Fernández y Juan de
Córdoba (“Cordeal”, “Cordeval”). Por desgracia, no es posible identificar con certeza qué piezas
musicales debió haber compuesto Dufay para esta ocasión tan señalada.

Ilustración 3 - Sainte-Chapelle y castillo de los Saboya en Chambéry


Guillaume Dufay - 5

En agosto de este año Dufay obtuvo permiso para ausentarse e ir a visitar a su madre en
Cambrai, donde permaneció unos siete u ocho meses. De abril de 1435 consta el último pago a
Dufay al servicio de la casa de Saboya, y en junio vuelve a aparecer al servicio de la capilla papal,
como segundo cantante por orden de antigüedad. Pero en pocos meses ocupa ya el primer
puesto, y aparecerá desde entonces como “maestro de capilla” papal.

La curia romana se había establecido en ese año en Florencia, en los años que, bajo el gobierno
de los Medici, se asocian de común con el florecimiento del renacimiento artístico en esta
ciudad. Allí estaban en ese mismo momento realizando sus importantes obras, entre muchos
otros, artistas como Masaccio, Donatello, o Brunelleschi que justo había finalizado su
espectacular cúpula de la catedral florentina. La curia papal solo permaneció en Florencia unos
diez o doce meses, pero en este periodo Dufay compuso algunas de sus más importantes piezas,
en especial el motete a cuatro voces Nuper rosarum flores, para celebrar la dedicación de la
catedral citada, Santa Maria del Fiore, el 25 de marzo de 1436.

Ilustración 4 - Santa Maria del Fiore, Florencia

El motete es especialmente notable por su plan isorrítmico, basado en proporciones 6:4:2:3, que
corresponden con precisión a las dimensiones de la longitud de la nave de la catedral, la anchura
del crucero, la longitud del ábside y la altura de la cúpula. Además, la pieza contiene otras
diversas consideraciones estructurales que relacionan la música de la composición con otras
características de la arquitectura del templo.

Otras obras quizás compuestas en esta etapa florentina son los motetes Salve flos Tusce gentis,
y la alabanza de las bellas jóvenes florentinas Mirandas parit hec urbs florentina puellas. Aquí
abundan las referencias a la mitología clásica, y junto con el uso del latín clásico son evidencia y
reflejo del rico ambiente humanista de la Florencia de esos años, a los que Dufay no fue inmune.
6 – Guillaume Dufay

La corte papal se trasladó a Bolonia, y Dufay permaneció en su coro un año más, en el que se le
concedió una canonjía y una prebenda en Cambrai, y al parecer un título en Derecho. También
de estas fechas constan unos pagos a Dufay desde Ferrara, que pueden indicar algunos
contactos entre el compositor y la corte de la familia regente en esa ciudad, los Este, quizás en
la forma de encargos musicales. Lo cierto es que Dufay abandonó el coro papal en mayo de 1437,
en medio de nuevas turbulencias relacionadas ahora con el Concilio de Basilea (trasladado a
Ferrara) y las disputas entre partidarios del papa Eugenio IV y los opositores conciliaristas
liderados por el cardenal Louis Aleman (recordemos, antiguo patrón de Dufay). En los meses
siguientes se registran los movimientos de Dufay por la corte de Saboya, por Lausanne y
finalmente como uno de los representantes de la catedral de Cambrai en el Concilio de Basilea.
De este momento debe datar la cantinela Juvenis qui puellam nondum septennem duxit, cuyo
texto trata acerca del matrimonio de un joven con una niña de siete años, una metáfora del
mismo concilio que justamente duraba entonces esos siete años. Más segura es la datación del
motete Magnanime gentis, escrito para celebrar la paz firmada en Berna el 3 de mayo de 1438
entre Luis de Saboya y su hermano Felipe, conde de Génova. La firma se celebró fastuosamente
durante varios días en Berna y luego en Friburgo, y los documentos de pago testimonian en
efecto el servicio que cumplía Dufay entonces en la corte de Saboya.

Cambrai de nuevo, Italia de nuevo

La situación institucional se complicó más aún en el verano de 1439, cuando Amadeo VIII de
Saboya, padre de Luis, fue elegido papa Félix V (antipapa) por el ya por entonces desacreditado
concilio de Basilea, en una confusa situación que duró 10 años hasta la renuncia del antipapa en
1449. Para Dufay, esto significaba en esos años haber sido beneficiado tanto por el papa como
por el antipapa; además, Dufay era empleado del hijo del antipapa, en cuyas tierras tenía
prebendas en su poder, como las tenía también en tierras bajo la jurisdicción del papa Eugenio
IV. En esta situación, Dufay opta por una prudente retirada de escena, y el 9 de diciembre de
1439, con una edad de unos 40 años, se encuentra en Cambrai de vuelta, donde puede disfrutar
de las prebendas conseguidas en los años de servicios, así como de la fama y reconocimiento
que le daban la importante obra musical realizada a lo largo de los años, no comparable a la
producción de ningún otro compositor de sus días.

A partir de este momento se ha entendido generalmente que la actividad musical de Dufay se


ralentiza, como si el compositor decidiese dedicarse a tareas administrativas en la catedral de
Cambrai (lo que en efecto hizo), relegando sus actividades compositivas a un plano secundario.
Esto es seguramente una impresión equivocada, que deriva de la circunstancia de que escasos
documentos musicales relacionados con Dufay han sobrevivido, para estos años y de la zona
geográfica donde mantuvo su actividad en esos años. De hecho, es posible que su producción
se mantuviese, y quizás algunas de las escasas colecciones musicales de ese tiempo, como los
denominados códices de Trento, contengan muchas piezas de esta etapa madura de Dufay.
Lamentablemente, la inmensa mayoría de los cientos de composiciones copiadas en estos
códices aparecen anónimas, con lo que la adscripción a Dufay (u otros compositores) es
altamente problemática.

En todo caso, con seguridad Dufay siguió combinando su actividad compositora con las
responsabilidades administrativas en Cambrai. Su prestigio como compositor le acompañó
siempre, y de 1441 se conserva una petición por carta de Luis de Saboya a Felipe el Bueno de
Borgoña, solicitando que se concediese permiso a Dufay para trasladarse a la corte saboyana sin
Guillaume Dufay - 7

perder sus beneficios en Cambrai.2 Claramente Dufay tenía ya intención de establecerse en


Cambrai, pues en esas mismas semanas había escrito a Roma para renunciar a ciertos beneficios
que poseía en tierras de los Saboya, para obtener a cambio otras prebendas en Condé y Mons,
cerca de Cambrai. Al mismo tiempo, como se dijo, Dufay fue asumiendo tareas administrativas,
sin dejar de componer música. Consta algún pago desde la corte de Ferrara, seguramente por
alguna composición (quizás Signeur Leon, vous soyés bienvenus, para Leonello d’Este, marqués
de Ferrara). A partir de 1446 se dedicó también a supervisar la renovación y copia de los libros
de música de la catedral.3 Cierta evidencia indirecta parece confirmar que además Dufay sirvió
a la corte de Borgoña de alguna manera durante estos años 40.

Con la renuncia del antipapa Félix V en 1449 finalizaba el cisma que se había producido diez años
antes, por lo que Nicolás V declaró año jubilar, y esto animó a Dufay a un nuevo viaje a Italia.4
En 1450 consta un pago a Dufay y nueve cantores de viaje en Turín por parte de la corte de
Saboya, y es posible que esta comitiva se encontrase de camino a Padua para la celebración de
la dedicación del altar de la basílica de San Antonio en Padua, obra de Donatello. Cabe la
posibilidad de que en la ceremonia los nueve cantantes interpretasen la Misa para San Antonio
de Padua compuesta por Dufay, ya que en su testamento el compositor dejó escrito que era su
voluntad que esta misa se cantase en su memoria, especificando precisamente que lo deberían
realizar nueve cantores.

Ilustración 5 - Donatello, altar de San Antonio de Padua

2
Carta que seguramente no tuvo siquiera respuesta, dado el enfrentamiento entre Felipe y el padre de
Luis, el antipapa Félix V.
3
En 1445 Dufay se había mudado a una residencia mejor en Cambrai, tras abandonar la que había
ocupado seguramente con su madre, fallecida el año anterior.
4
La avalancha de peregrinos que inundó Roma para esta celebración fue tal, que incluso provocó una
epidemia de la que murieron buena parte de ellos.
8 – Guillaume Dufay

En diciembre de 1450 Dufay aparece de vuelta en Cambrai, asumiendo de nuevo sus tareas
administrativas, hasta 1452. Dufay se ausentará de nuevo desde 1452 hasta 1458, sin que esté
muy claro donde pudo pasar estos años. Se admite cierta relación con la corte de Saboya de
nuevo, pero sin que aparezca en los pagos documentados. Seguramente, el prestigio adquirido
a lo largo de los años le permitía mantener una relación más que flexible con sus patrones
saboyanos. De estos años 50 es la única carta autógrafa de Dufay, escrita en Génova y dirigida a
los Medici de Florencia, donde les informa del envío de unas canciones suyas compuestas
mientras estaba en Francia con “Monseigneur de Savoye”. También escribe que ha compuesto
unos lamentos por la caída de Constantinopla a manos de los turcos (mayo de 1453), de los que
solo sobrevive hoy la pieza a cuatro voces O tres piteulx. Por el tono de la carta de Dufay se
puede suponer que quizás el compositor llegó a viajar a Florencia entre 1456 y su vuelta a
Cambrai en 1458.

De camino a su ciudad, Dufay aparece documentado en Besançon el 14 de septiembre de 1458,


donde visita a su antiguo compañero en la capilla papal Pierre Grosseteste, y es allí requerido
para resolver una disputa teórica acerca del modo de una antífona. Se sabe que Dufay escribió
algún tratado musical, hoy perdido, por lo que su autoridad musical y musicológica era también
reconocida en su tiempo.

Últimos años

Con una edad de alrededor de sesenta años, Dufay vuelve definitivamente a Cambrai, donde
retomó sus actividades administrativas. Hacia 1460 su salud debía comenzar a dar síntomas de
decaimiento, puesto que constan
sus iniciativas respecto al
nombramiento de un sucesor en la
catedral que le substituyese. En
1462 y 1464 Dufay recibió la visita
del compositor Johannes Ockeghem,
al servicio del rey de Francia,
seguramente el más importante
compositor vivo aparte de Dufay,
quien lo acogió en su propia casa.
Precisamente de 1464 consta la
copia de la misa de Dufay Ecce
ancilla domini, que guarda ciertas
similitudes con la misa de Ockeghem
del mismo nombre. Son años de una
intensa actividad de copia musical
en la catedral, bajo la supervisión de
Dufay. Se trata en especial de música
de compositores jóvenes, aunque
algunas piezas se relacionan con
obras de Dufay, o son quizás obra
suya.
Ilustración 6 - Dufay (izq.) y Gilles Binchois
En septiembre de 1460 fallece el
compositor Binchois, y es posible
Guillaume Dufay - 9

que Dufay compusiese la canción En triumphant de cruel dueil en su honor. En 1464-5 se realizó
la copia de la antífona Ave Regina celorum, compuesta por Dufay con unos tropos añadidos en
los que el compositor ruega perdón por sus pecados. En su testamento Dufay pidió que se
interpretará la pieza en su lecho de muerte.

En 1467 el organista florentino Antonio Squarcialupi, en nombre de la familia Medici, escribe


una carta a Dufay pidiendo que el admirado compositor ponga música a un poema del joven
Piero de Medici, hijo de Lorenzo el magnífico. No se conserva la pieza musical, y quizás nunca
llegó a componerse, pues sería raro que se perdiese una composición de tal músico, dedicado a
tan importante figura como el hijo de los Medici. De esos mismos años puede datar la
composición Omnium bonorum plena, de Loyset Compere, en la que se honra a una serie de
compositores importantes, a cuya cabeza figura precisamente Guillaume Dufay, “luna de toda
la música y luz de los cantores”.

Todavía en 1470 se tiene noticia de la copia de una misa de Dufay “recientemente compuesta”,
al parecer una misa de Requiem hoy perdida, probablemente pensada para ser usada en su
propio funeral. En julio de 1472 se dedicó la catedral de Cambrai, y para la ocasión escribió Dufay
su misa Ave Regina celorum. Es la última actividad musical de la que se tiene noticia en la vida
de Dufay. El 27 de noviembre de 1474 el compositor fallecía tras seis o siete semanas de sangrías
que pretendían aliviar el sufrimiento “de sus piernas y del resto”. El compositor pidió que se
cantase en su lecho tras recibir los últimos sacramentos, y se interpretó el himno Magno salutis
gaudio, pero no la antífona Ave Regina celorum pues al parecer no hubo tiempo para ello. Sí que
se pudo cantar no obstante junto con la misa de réquiem el día siguiente. Su cuerpo fue
enterrado en la capilla de San Esteban de la catedral.

Ilustración 7 Monumento funerario en la tumba de Dufay (el compositor aparece el primero a la izquierda)
10 – Guillaume Dufay

El extenso documento de testamento y los todavía más extensos informes de los albaceas, dan
testimonio de la importante riqueza que Dufay había acumulado en tantos años de trabajo como
compositor de gran éxito, viajando durante décadas entre las más importantes capillas
musicales de la época y consiguiendo beneficios y prebendas, así como innumerables regalos. A
pesar del éxito y el reconocimiento, su nombre pasó enseguida a un cierto olvido tras su muerte,
especialmente entre los músicos de la siguiente generación (excepto quizás en la misma
Cambrai), aunque su música (que dejó de copiarse y no llegó a introducirse en las primeras
antologías musicales impresas) siguió siendo recordada entre los teóricos posteriores que no
dejaron de citar sus composiciones. En el siglo XX, la recuperación de su música, y la ingente
cantidad de estudios que se han realizado sobre su figura, lo ha convertido en uno de los
compositores de música antigua más conocidos, interpretados y grabados en numerosos discos.
Guillaume Dufay goza hoy de una popularidad que no sigue sino aumentando con los años.

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