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UNIVERSIDAD DE CARABOBO

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN


DEPARTAMENTO DE LENGUA Y LITERATURA
SEMINARIO: PROYECTO DE INVESTIGACIÓN

Alexis Maldonado
C.I. 24.859.562

INFORME SOBRE “EL SECRETO DE SUS OJOS”


Juan José Campanella es el director de una película fascinante. No hay duda
de que, más adelante, “El secreto de sus ojos” (2009) formará parte de alguna
selección de películas argentinas de la primera mitad del siglo XXI. Hay que agregar
que, en el 2010, la película ganó un Óscar como mejor película de habla no inglesa.
Cabe apuntar que esta película es una especie de remake de “El mismo amor, la
misma lluvia” (1999). Por supuesto, con Soledad Villamil y Ricardo Darín como
protagonistas de una vieja historia de amor. En ambas cintas, el protagonista
masculino se relaciona, de alguna forma, con el mundo literario: en “El mismo amor,
la misma lluvia” Ricardo Darín es un periodista que se esfuerza por estrenar una
obra de teatro, mientras que en “El secreto de sus ojos”, actúa como un jubilado que
escribe una novela de género negro. La protagonista femenina, por otro lado,
termina siempre casándose por seguridad financiera o conveniencia, lo que no evita
que se sienta desilusionada de su matrimonio. Curiosamente, jamás aparece el
esposo en pantalla, en ningún caso, tan sólo una llamada telefónica y nada más.

La pasión es el tema principal de “El secreto de sus ojos”. Una película


policial, de género negro. Una joven hermosa, Liliana Colot, es violada y asesinada.
El agente judicial Benjamín Espósito queda marcado por este caso. Busca justicia
para el viudo, Morales, cuya mirada “ha quedado detenida en la eternidad” por el
amor profesado a su mujer. El joven agente comprende que la pasión de ese
hombre marcará su vida. Consigue el apoyo de la doctora Irene Hastings (Soledad
Villamil). Encuentran al asesino, pero no pueden hacer nada: el violador está
apoyado desde lo alto del gobierno por su colaboración en la caza de subversivos.
Sale en libertad por órdenes ejecutivas. Ahora el asesino lo busca a él. Benjamín
debe esconderse luego de que su mejor amigo, Pablo Sandoval, resulta asesinado
en una confusión de identidad. Espósito quiere creer que su amigo dio su vida para
que él pudiese huir. Benjamín desaparece por años, hace una vida lejos de Irene,
quien continúa trabajando como abogada, hasta que Benjamín regresa, veinticinco
años después, para comentarle su idea de escribir una novela sobre todo lo
sucedido con la causa Morales.

Campanella ha mostrado lo mejor del cine argentino, incluso, ha dejado en


claro lo mejor que significa el ser argentino. El juego con la memoria y las
fotografías. La foto que tumba Sandoval para salvar a Espósito. El eje de la historia
es un diálogo entre Irene y Benjamín: –Esto de las fotos siempre me pareció un
delirio, dice Irene. –Los ojos hablan, responde Benjamín. Porque la memoria, si se
piensa, es en realidad un delirio. Al mejor estilo borgiano, el esposo de la joven
asesinada, Morales, recuerda a su mujer: –Después me pongo a pensar que el té
que tomé esa mañana no era de limón sino de miel, y entonces pienso que en
realidad estoy pensando el recuerdo de un recuerdo ¿se da cuenta? Nada se
mantiene en la eternidad a lo largo del tiempo.

Lo único que nos quedan son los recuerdos. Los personajes son arrastrados
por una historia impactante. El desarrollo de los protagonistas es solapado por la
fuerza narrativa que nace de la historia del crimen.

Por último, el mensaje de “Temo”, que escribe Benjamín como producto de una
técnica de escritura, es un gran detalle que debe relacionarse con la máquina de
escribir. Recuérdese que, cuando trabajaba como agente judicial, Benjamín tenía
una máquina que no marcaba la letra “a”, por lo que luego debía escribirla a mano.
Este detalle se observa mientras Benjamín escribe la novela. Luego, cuando
finalmente termina la novela, completa la frase con la “a” faltante: “te amo”.

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