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LA DESTRUCCIÓN COMO CAUSA DEL DEVENIR -


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Sabina Spielrein
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LA DESTRUCCIÓN COMO CAUSA DEL DEVENIR  – Ira. parte 


(Jb. Psychoanal. Psychopath. Forsch., 4, 465, 1912) 
SABINA SPIELREIN 
Titulo Original:
Die Destruktion als Ursache des Werdens
(Jb. Psychoanal. Psychopath. Forsch., 4, 465, 1912

Traducción del alemán al italiano de Di Nico La distruzione come causa della nascita
publicado en Giornale Storico di Psicologia Dinamica, Vol 1, Nro. 1, año 1977 Traducción
del italiano al español de Inés Arteaga
agradecemos a Carolina Hermo la posibilidad de publicar este interesantísimo material
Cuando me puse a pensar en los temas sexuales, me interesó un problema en particular:
¿por qué el instinto de reproducción, ese instinto tan poderoso, contiene, junto a las
previsibles sensaciones positivas, aspectos negativos como el miedo y la náusea, que se
deben eliminar para que sea posible lograr que éste se manifieste? Naturalmente la
actitud negativa del individuo frente a la actividad sexual es particularmente evidente en
los neuróticos. Según me parece, algunos estudiosos han buscado una explicación que
tiende a poner límites al instinto y enseña a cada niño a considerar la realización del
deseo sexual como algo malo y prohibido. Algunos han observado la frecuencia de las
representaciones de muerte ligadas a deseos sexuales, si bien estos autores consideran
a la muerte como un símbolo del problema moral (Stekel) . Gross relaciona la sensación
de náusea ante los productos sexuales, con su coexistencia espacial con los
excrementos. Freud vincula al miedo con el alejamiento de los deseos que, si no fuesen
reprimidos, tendrían una connotación afectiva positiva. Bleuler ve en la defensa el
elemento necesariamente negativo que está contenido en las representaciones
afectivamente positivas. En Jung (Wandlungen und Symbole der Libido- trad. Símbolos
de la transformación) encontré este pasaje:
“El deseo apasionado, es decir la libido, tiene dos aspectos: es la fuerza que embellece
todo, pero al mismo tiempo lo destruye todo. A menudo se tiene la impresión de no llegar
a comprender realmente en qué podría consistir la característica destructiva de la fuerza
creadora. Una mujer que se abandona a la pasión, al menos en la actual situación
cultural, experimenta demasiado pronto el aspecto destructivo. Es necesario imaginarse
un poco apartado de las costumbres burguesas para comprender la sensación de
enorme inseguridad que sorprende al hombre que confía incondicionalmente en el
destino. Ser fecundo significa destruirse, porque con el nacimiento de la siguiente
generación, la precedente ha superado su clímax: de este modo nuestros descendientes
se convierten en nuestros enemigos más peligrosos, contra los cuales jamás podremos
triunfar porque ellos sobrevivirán y tomarán el poder de nuestras manos ya inermes. El
temor del destino erótico es bastante comprensible, porque está relacionado con algo de
imprevisible; siempre el destino oculta peligros ignotos, y la continua duda del neurótico