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CASO PRÁCTICO

POR: LIZETH MONTENEGRO

1. ¿Por qué la recogida selectiva es tan difícil de implantar en general y en América


Latina en particular? Razone la respuesta a nivel económico, técnico y social.
2. ¿Está de acuerdo con la afirmación: “Los países que más incineran son los que menos
reciclan”? Matice la respuesta basándose en la información aportada en el video e
indicadores.
3. Desde el punto de vista de la sostenibilidad ¿Es posible conseguir un residuo cero?
¿Qué fracción de los RSU sería la más complicada de gestionar? Razone la respuesta
4. Investigue la forma en que se gestionan los RSU en su localidad. ¿Cuál es la vía de
gestión predominante? ¿Qué alternativas se podrían proponer desde el punto de vista
de la sostenibilidad?
5. Existen otras soluciones avanzadas de gestión de los RSU, por ejemplo, las que hacen
referencia a la producción de alcoholes. A este respecto ¿Qué son los combustibles
de segunda generación? ¿A partir de qué tipo de residuo puede generarse? ¿Existe
algún caso o economía en que fuera imposible hoy día su implantación?

ANÁLISIS

El aumento de la producción de residuos y la complejidad de su composición, hace difícil


poner en práctica una buena gestión. La recogida selectiva o recogida en la fuente, es clave
fundamental para una gestión integral, ya se la aplica en Europa y ha dado buenos resultados
pero en América Latina aún falta mucho por poner en práctica. El objetivo de realizar esta
actividad se fundamenta inicialmente en la recogida para luego realizar una valorización
energética y finalmente el vertido. A nivel económico la inversión es alta, peor aún si no
existe inicialmente educación ambiental y buenas prácticas para separar de manera adecuada
los residuos, además de que no siempre los residuos se encuentran bien distribuidos y es
necesario realizar otra selección para su tratamiento final, posteriormente el mantenimiento
de las instalaciones que se construyan necesitan de un soporte económico, sin dejar de lado
que si se aprovecha la energía que se puede obtener de los residuos, es una gran ventaja para
la sostenibilidad de una misma planta. Técnicamente una buena y adecuada separación de
los residuos permite realizar un tratamiento adecuado y valorización de los mismos en base
a las cantidades (tamaño) de materia que se disponga, los compuestos que conforman dichos
residuos, y finalmente plantear la mejor solución para su tratamiento y vertido siempre y
cuando se cumplan las normas ambientales, en especial las emisiones de GEI (gases de
efecto invernadero) que puedan darse por fugas debido a un mal funcionamiento del
tratamiento seleccionado o emisiones que se susciten en el caso de la incineración, siempre
teniendo en cuenta la reacción de metales pesados ante este tratamiento. Socialmente
hablando, en América Latina la educación ambiental es una gran falencia, ya que no existe
concientización ni el interés suficiente por parte de las autoridades de incentivar un plan de
buenas prácticas ambientales, así mismo no es considerado un tema importante a tratar,
siempre y cuando no presente graves problemas. Por otro lado, la aceptación de la gente ante
infraestructuras de tratamiento de residuos en la cuidad o cerca de ella es de gran importancia
y al mismo tiempo un tema complicado de tratar debido a la mentalidad de la ciudadanía.
Hay que resaltar que si se llegase a un correcto manejo de residuos partiendo desde la
recogida selectiva, el nivel social de la gente incrementa, se evitarían problemas de salud,
plagas, contaminación, y muchos otros problemas que se observan en las grandes ciudades
de América Latina debido a la concentración de la población, aumento en la producción de
residuos y mal manejo de ellos ocasionando vertederos contaminados o incineración mal
planificada.

Continuando el tema de la incineración, como conclusión del análisis EUROSTAT,


Residuos Municipales tratados en 2008, explica que el país que más incinera por
consiguiente más recicla, como lo es un buen ejemplo Alemania, y estoy de acuerdo porque
generalmente son los países europeos los que más se preocupan por la contaminación que se
genera, ya que observan y presencian los efectos de no realizar un buen manejo de los
residuos, y son conscientes que las consecuencias son graves a nivel ambiental, sanitario y
económico.

Desde el punto de vista de sostenibilidad, los residuos cero se lograrían cuando todos los
residuos sean aprovechados de todas las formas posibles, es decir, una parte a la
reutilización, y de la parte que vaya a incineración se aproveche el calor generado para
producir energía, también aportaría la parte fermentable del cual pueden obtenerse
biocombustibles o etanol, que ayudan a una mejor oxigenación del combustible y mejor
rendimiento de los motores en los vehículos, todas estas metas son en base a que no llegue
nada al vertedero y se aproveche al máximo los residuos. La fracción más complicada de
gestionar, considero es la parte fermentable, ya que se debe tener un correcto manejo de esta
fracción, controlar sus componentes, regular la humedad adecuada, realizar el correcto
manejo del líquido presente en la materia fermentable puesto que es el principal conductor
de contaminación, y finalmente disponerlo a incineración, que aunque muy complicada de
gestionar, realizando una correcta administración de ella se obtienen los más grandes
beneficios como energía y biocombustibles.

En la ciudad de Tulcán, Carchi-Ecuador, recientemente se implantó un nuevo sistema de


recolección de basura, ya que no se disponía de tanques por cada manzana, aún falta mucho
por realizar e implantar. El mejor avance que se puede realizar es educar a la población
acerca del reciclaje, reutilización y recolección selectiva de los residuos, para que así se
puedan adoptar nuevas medidas de tratamiento y no saturar tan rápido los rellenos sanitarios
y vertido que son las principales formas de deshacerse de los residuos.

Una nueva forma avanzada de gestión de residuos sólidos urbanos es la producción de


alcoholes, considerados como combustibles de segunda generación como sustitutos de los
combustibles fósiles. Los combustibles de segunda generación “se obtienen a partir de
biomasa lignocelulósica. Esta biomasa procede de residuos de cultivos, de subproductos de
las industrias alimentaria y forestal, o de cultivos específicamente destinados a su obtención
tales como las algas o la Jatropha. A diferencia de los de primera generación, estos residuos
no sólo no tienen valor económico en el contexto en el que se generan, sino que suelen
provocar problemas ambientales durante su eliminación. Los cultivos son abundantes y de
rápido crecimiento en ciclos cortos, por lo que las tierras se pueden recuperar fácilmente
para el uso que se considere o dedicarlos específicamente a la producción de biomasa con
fines energéticos” (González, 2013). Son considerados como biocarburantes que producen
menos GEI, y para que sean una alternativa energética real, es necesario que los procesos de
obtención consuman menos energía que la que producen en la combustión, y que lleguen al
mercado a un coste similar al de los productos derivados del petróleo que van a sustituir. Un
gran impedimento suele ser la elevada inversión económica en busca de técnicas que eviten
la fermentación biológica para consumir mucha energía en el proceso y que este a su vez sea
sostenible y compita de mejor manera con los combustibles fósiles. En un futuro como en
Europa se espera implantar de forma obligatoria el uso de estos biocombustibles.
Bibliografía

- Residuos Profesional. (2016). Jornadas Gestión América Latina. Analizan la gestión


de residuos en América Latina y el Caribe. Recuperado de
https://www.residuosprofesional.com/jornadas-gestion-residuos-america-latina/
- Sáez, A., & Urdaneta G., J. (2014). Manejo de residuos sólidos en América Latina y
el Caribe. Omnia, 20 (3), 121-135.
- González, R. (2013). Twenergy. Biocombustibles de segunda generación.
Recuperado de https://twenergy.com/a/biocombustibles-de-segunda-generacion-880