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Prehistoria de la sangre y el espíritu – Jaime Eyzaguirre

 La idea, el concepto de patria, no pudo haber aparecido en la mente de los pueblos


originarios, pues su modo de vida, su mundo, concebía como máxima organización común
la familia, la célula matriarcal o el clan. Por ello, la influencia de los conquistadores
españoles fue fundamental para la creación de una concepción de patria.
 El autor caracteriza el “alma” española como una mezcla entre la conciencia celtíbera1 de
libertad y lealtad, la idiosincrasia jurídica romana y el impulso cristiano universal y
trascendente.
 Los conquistadores que llegaron a América eran hidalgos (antiguos nobles), por lo que las
características del hidalgo también influyeron en la formación de la nación: son hombres
de virtud, dignos, pero pobres. Esta imagen se contraponía directamente con la del
gentleman, figura propia de la modernidad, para quien las cosas se hacen de acuerdo a su
utilidad, no de acuerdo a la convicción como lo era para el hidalgo. En la época de la
conquista, los valores del hidalgo eran desplazados en toda Europa por los del gentleman,
salvo en el caso español.
 La empresa de América incentivó la sed de gloria, el ansia de alto renombre que aún bullía
en las consciencias de los españoles, a la vez que permitió reajustar las viejas jerarquías y
puso en primer plano el mérito (en tanto los conquistadores, devenidos a la pobreza en
España, podían llegar a ocupar importantes cargos en América).
 Para el autor, en la figura de Valdivia se expresa bien esta “alma” española: para el
conquistador, la riqueza era un símbolo de dominio, era un hombre hábil tanto como
militar como en tanto gobernante. Es en el Valdivia en quien se encarna la idea de forjar
una nación.
 El espíritu “caballeresco” llevó al español a no subestimar al aborigen, incluso
respetándolo en algunos casos. El caso más emblemático de la admiración por el enemigo
es el de Alonso de Ercilla (autor de La Araucana).
 Debido a que las ideas abstractas de honor, patria, gloria, justicia y derecho eran
incomprensibles para la idiosincrasia concreta de los mapuche, existió la imposibilidad de
entendimiento e incluso dificultó el mestizaje, ya que no solo existía por parte de los
mapuche un odio al invasor sino incluso una casi repugnancia en términos fisiológicos.
 A pesar de ello, se considerará al mapuche y su espíritu guerrero lo que completa el
arquetipo de la nueva raza.

La búsqueda de la identidad nacional – Hernán Godoy Urzua

 El autor plantea que no existe un estudio sistematizado del carácter nacional chileno, pero
que sí existen elementos que aportan a ello.
 Autoimagen: Imagen que una nación tiene de sí misma. El interés por ella aparece en la
época en la que emerge una nación, y son importantes los personajes históricos en el

1 Se dice de un pueblo de la España prerromana, de lengua céltica, establecido en gran parte de las actuales
provincias de Burgos, Zaragoza, Teruel, Cuenca, Guadalajara y Soria (fuente: RAE.es)
ethos del pueblo, además de reflejarse en los mitos de origen y epopeyas de una nación.
En el caso de Chile, aparece en la época colonial y reaparece en la independencia.
 Exoimagen: Imagen que se tiene de una nación desde afuera. Ésta influye en la
autoimagen.
 Identidad Nacional: rasgos y cualidades que configuran la fisonomía histórica, política o
cultural de una nación, caracteres que permiten definir su identidad colectiva.
 Personalidad básica: Configuración psicológica particular, propia de los miembros de una
sociedad dada, que se manifiesta por un cierto estilo de vida sobre el cual los individuos
plasman sus variantes singulares (este concepto recibe la misma crítica que la definición
inicial de Carácter nacional; ver más abajo). Parte del análisis antropológico de la cultura y
es un concepto explicativo (establece la vinculación entre el individuo y el sistema socio-
cultural).
 Personalidad modal: Investiga empíricamente la frecuencia que presentan determinados
rasgos psicológicos o determinados valores. Permite el estudio del carácter nacional en
sociedades complejas. Parte del análisis psicológico y es un concepto estadístico-
descriptivo.
 Carácter nacional: Características perdurables de la personalidad y los estilos peculiares de
vida que se encuentran en las poblaciones de estados nacionales particulares. -> El autor
plantea que desde las ciencias sociales se ha levantado una crítica, que apunta a marcar el
límite entre las concepciones culturales aplicables a sociedades inmersas en valores
homogéneos y lo que puede decirse de sociedades más complejas, en las que existen
diferencias sociales y etáreas entre sus miembros. Este error, el de extrapolar una
concepción aplicable a un tipo de sociedad hacia otra, se denomina “falacia
antropológica”. El autor, entonces, redefine el concepto: Carácter nacional es el conjunto
de actitudes, creencias y valores congruentes con las instituciones básicas y sostenidas en
común por los miembros de una sociedad o la mayoría de ellos. Los estudios del carácter
nacional, entonces, analizan la configuración de la cultura de una sociedad.
 De acuerdo al autor, un estudio científico del carácter nacional chileno debería considerar
como líneas de investigación:
o Análisis de las actuales instituciones sociales básicas.
o Análisis de personajes históricos, símbolos y modelos nacionales.
o Estudio del vocabulario popular y chilenismos, del folklore y la literatura.
o Sondeos en partes representativas de la población para indagar las actitudes y
valores comunes, y las expresiones diferenciales según grupo.

 Para el autor, el carácter nacional de Chile se ve reflejado en:


o Su nombre: Existen diferentes interpretaciones sobre el origen y significado del
nombre de Chile (que se refería a un antiguo cacique mapuche que era señor de
un valle completo, a un pájaro que canta por las mañanas en el valle central, que
significa “donde la tierra acaba”, etc.). De acuerdo al autor, más allá de la
incompatibilidad entre estas versiones, todas ellas tienden a configurar un
conjunto semántico de cierta coherencia, con rasgos y simbolismos vinculados al
carácter nacional: un pueblo temperado de rica sustancia humana, que surge
donde la tierra acaba, con un aire fresco de pájaro en la madrugada y el recuerdo
del afamado cacique. (el texto incluye como anexo unos extractos de un
documento de Diego de Rosales, que comenta la versión del nombre del cacique y
otra más, de que el nombre del cacique habría sido Tilli y, porque queda mejor en
Quichua, se habría cambiado a “Chili”, que significa en Quichua “nata y flor de la
tierra”).
o La impronta de su fundador Pedro de Valdivia: En Valdivia se advierten varios de
los rasgos que van a ser atribuidos a los chilenos, como la sobriedad, el esfuerzo
heroico, su serenidad ante el desastre y el patriotismo, así como el sentido del
orden, el respeto al derecho y el acatamiento a la jerarquía. (el texto incluye como
anexo un extracto de un documento de Jaime Eyzaguirre, que reitera esta idea de
Valdivia, en donde menciona sus cartas a Carlos V como cargadas de amor por
Chile).
o La epopeya como bautismo literario: La obra “La Araucana” de Alonso de Ercilla
jugó un papel decisivo en el modelamiento de la imagen del país, tanto dentro
como fuera. Fue por esta epopeya que se conoció Chile en el extranjero, en los
círculos intelectuales. Se conoció por la guerra, el heroísmo y el amor a la libertad.
Se mostraba al mapuche, su progenitor nativo, como una imagen heroica.
Además, la ausencia de un héroe individual y que en su lugar haya un pueblo
entero (el pueblo mapuche) simboliza la falta de caudillismo, propia de Chile. (el
texto incluye como anexo un extracto de un documento de Eduardo Solar Correa,
sobre La Araucana, en el que se menciona la ausencia de un héroe individual, el
hecho de que los araucanos aparecían como idealizados en sus cualidades,
caracterizando el texto más como ficción poética que como epopeya; menciona a
La Araucana como la primera gran producción poética que el nuevo mundo inspiró
al mundo viejo. Por último, menciona como influjo literario de la obra el hecho de
ser un “pórtico” a la literatura chilena, y que haya servido de inspiración para casi
todos los libros escritos durante los tres siglos coloniales; como influjo social,
menciona la cantidad de nombres de personas inspirados en personajes de La
Araucana, así como el orgullo racial frecuente en los chilenos).

Latifundio y poder rural en Chile de los siglos XVII y XVIII – Orlando Mellafe
 Latifundio: Unidad económica y social, a la vez que foco de poder rural. Propiedad
unipersonal, relativamente extensa, que constituye una unidad económica y social con
algún grado de racionalización de la producción y que tiende a ser excluyente respecto a la
distribución productiva y al uso de los recursos agrarios. Está bajo constantes presiones de
carácter demográfico y político y muestra agresividad ante los frentes adversos.
 El latifundio en América Latina tiene 4 fases de desarrollo (el paso de una etapa a otra no
se hace de forma uniforme y contemporánea):
1. Prelatifundio o Frontera agraria
2. Latifundio antiguo
3. Latifundio tradicional
4. Latifundio moderno
 Prelatifundio:
o Las tierras repartidas entre los conquistadores son tierras de muy escaso valor.
o Se le denomina etapa de “Frontera agraria” porque es el periodo de formación de
una economía agraria, de intensa aculturación y de ensayos de diferentes tipos de
producción agrícola.
o Se desarrollan las bases necesarias para el surgimiento del latifundio:
1. Estructuración del mercado agrario: apertura de la capacidad de consumo
de productos agrarios en áreas no rurales, un sistema de cambio continuo
y estable, un sistema permanente de medidas de longitud y volumen,
disponibilidad de mano de obra no encomendada y un aparato legal que
garantice todo lo anterior.
2. Control del Estado sobre la posesión de la tierra: por una parte, trata
infructuosamente de detener los mecanismos de acumulación de tierras
de indios en manos de empresarios españoles; por otra, a través de
imposiciones fiscales extraordinarias y especiales, entrega la licitud
perpetua de la ocupación, originando así la legitimidad de la ocupación y
usufructo de la tierra.
o En esta etapa, la inversión en la producción agrícola es baja, la tecnología es pobre
y la racionalización de la empresa agrícola es muy primitiva. El rendimiento
económico de la tierra es, por lo tanto, también bajo.
 Latifundio antiguo
o Marco social y económico: A principios del siglo XVII existe la figura del
conquistador-empresario como algo de alto renombre. Existe ya un sector
económicos agrario, otro minero (con el que compite por mano de obra) y otro de
comerciantes. La encomienda dejó de ser, en todas partes, la principal proveedora
de mano de obra y de artículos agrícolas y manufacturados de uso generalizado.
En Latinoamérica, las distintas regiones especializaron su producción a tal grado
que muchas comunidades de indígenas, campesinos y manufactureros ya no
pueden ser autosuficientes.
o El antiguo terrateniente se transforma en un latifundista “primitivo”. Se une a
otros propietarios y en calidad de miembro de un grupo identificado con cierta
área de producción e intereses comienza a actuar ante otros grupos sociales y
políticos de poder.
o Ante el asedio de los monopolios, la falta de mano de obra y la escasez de
capitales, el latifundio antiguo se ve obligado a avanzar en una primera
racionalización de la empresa agrícola. Esta racionalización significa, en esta etapa,
una simple mayor eficacia en el uso de los recursos disponibles, es decir, un
rendimiento muy barato para un mercado muy deficiente.
 Latifundio tradicional
o Importante expansión de los mercados internos y externos, junto con un
crecimiento regularmente acelerado de la población rural. Crece el acceso al
crédito y a las corrientes de circulación, llegando incluso a haber alternativas de
“fomento” a la agricultura.
o A la vez, el latifundio se ve ahora a menudo “cercado” por pequeños propietarios,
comunidades indígenas y mestizas, por una creciente población flotante,
generalmente no muy amistosa.
o La presión demográfica de los desposeídos también es interna en la hacienda, no
alcanzando la estricta racionalización agrícola a seguirle el ritmo al crecimiento de
población. Así, el latifundio debe expulsar habitantes, que se suman a la presión
exterior.
o La mayor amplitud de los mercados trae nuevos monopolios. Por otro lado, la
iglesia se convierte de prestamista en usurera y, además, compite con los
latifundistas por la colocación de los productores agrícolas producidos en sus
propias haciendas. Persisten las relaciones conflictivas con el sector minero, esta
vez por el uso de recursos naturales, el control de nuevas poblaciones, etc.
o El nuevo concepto de Estado del Despotismo Ilustrado, implementado a través de
una serie de “reformas”, torna militarmente eficiente y unida a la burocracia
estatal. Esta quiere ahora ejercer efectivamente el poder y, entre otras cosas,
manejar el ámbito rural. Para mayor complicación para los latifundistas, ciertos
grupos urbanos emergentes (que podrían ser considerados burgueses), tienden a
juntarse con la burocracia estatal.
o El latifundio tradicional logrará su plena madurez y consistencia despejando,
neutralizando y dominando los obstáculos que se le oponían en el control de lo
rural en todas sus formas.
 Latifundio antiguo y la captura de la población (caso específico de Chile)
o En Chile se desarrolló el Latifundio Antiguo de forma más rápida de lo esperable,
debido a la gran sublevación indígena de 1598, la destrucción de las ciudades del
sur y la pérdida de los lavaderos de oro de esa región.
o Con el advenimiento del Latifundio Antiguo, el asentamiento español y el foco
productivo (que había sido fuerte en el área entre Concepción, Valdivia, Osorno e
Imperial) se desplazó desde Chillán hacia el norte, comprometiendo rápidamente
la ocupación de las mejores tierras agrícolas extendidas entre Chillán y Santiago.
o A pesar de que la tierra era fácil de conseguir gratuitamente, no había capitales,
mercados, implementos ni mano de obra. La sublevación de 1598 y
posteriormente el establecimiento de una línea fronteriza permanente a lo largo
del río Biobío restaron para los españoles un poco más de la fuerza de trabajo
indígena.
o Pese a todas las dificultades, la gran haciendo del Valle Central y del Norte Chico
fue asentándose, teniendo como mercados la proveeduría del ejército y una
exportación lentamente creciente al Perú y Alto Perú.
o Fuera del ejército, el mercado interno era casi nulo aún. La primera economía
agraria chilena fue ganadera, debido a las razones antes mencionadas, al carácter
bélico que se vivía en el Valle Central en el siglo XVII y a la incapacidad (por
motivos culturales) de la mano de obra del sur para los trabajos de cultivo, a
diferencia de su buen desempeño en labores de peones, montados y vaqueros.
o Así, la primera tarea del Latifundio Antiguo, la que le dio unidad y cierta
uniformidad en sus relaciones de producción, fue la de conseguir mano de obra
permanente. Las soluciones fueron especialmente tres:
1. Los hacendados que tenían encomiendas o acceso a este tipo de indios
por arriendo, contrato, etc., los trasladaron desde sus pueblos o tierras al
interior o a lugares cercanos a sus propias tierras;
2. Se fomentó y desarrolló la trata de indios esclavos obtenidos de la guerra
de Arauco;
3. Fueron recogiendo a la población libre, constituida por españoles pobres,
mestizos blancos y negros, mulatos y negros libres, indios libres, etc., y los
ubicaron dentro de sus haciendas reteniéndolos con diversos tipos de
participación o usufructo y distintas modalidades salariales.
o Si bien los indios labradores recibían, en general, buen trato, junto con algún tipo
de participación en las fuentes productivas (como tierras en pequeños lotes,
ganado menor, semillas, etc.), constituían el estrato más bajo del conjunto
humano de la hacienda. Estos predominaban en las haciendas de baja tecnología
agrícola y poca racionalización productiva, así como en la minería del cobre y plata
del Valle Central y el Norte Chico.
o Un estrato superior a ellos constituían los mestizos y españoles pobres, fijados
dentro del latifundio con acuerdo de medierías o inquilinaje.
o En el espacio de un siglo, el Latifundio Antiguo había absorbido prácticamente a la
totalidad de la población rural.
o Vida en la hacienda: El dominio no se ejerció solamente en un sentido
demográfico y económico general, sino también en el aspecto de la distribución
espacial, de la estructura social y de la psicología y valores del campesino. Las
familias que vivían dentro de la hacienda se ubicaron de acuerdo a las necesidades
de las labores del campo.
o Salvo los trapiches mineros, la población campesina no formó en estos años
verdaderos pueblos dentro de la hacienda. El hacendado quitó y puso personas a
cada familia de acuerdo a su conveniencia. En este juego, la mujer casada era el
foco de retención de población. Se le daba el usufructo de pequeñas parcelas,
algunos animales, etc., de modo que si enviudaba o era abandonada quedaba
viviendo –ella y sus hijos –en el predio y se le conseguía o imponía otro “marido”.
o Por la epidemias que frecuentemente azotaron los campos chilenos a lo largo del
s. XVIII, la orfandad fue un fenómeno creciente, de grandes proporciones, y que
los hacendados utilizaron para repartir huérfanos entre los hacendados de la
región. Adquirió tal importancia este control de la población, que muchas veces la
retención de huérfanos se convirtió en motivo de disputa.
o En relación al control de la población rural, en los primeros decenios del siglo XVIII
comenzaron a producirse fenómenos que pusieron en problemas al latifundio
antiguo:
1. Aumento de la población: la política demográfica del latifundio antiguo
tenía como constante de fondo la abundancia de la producción agrícola e
incluso el desperdicio de ella por falta de comercialización. La población
creció y el latifundio, con sus márgenes reducidos de utilidad y su
racionalización creciente de la empresa, no pudo contener
permanentemente el crecimiento, comenzando a expulsar sobrantes de
población, que comenzaron a dirigirse a las minas, a las ciudades, a
agobiar a los pocos poblados indios, a constituirse en comunidades de
pescadores y rancheríos que presionaban sobre los contornos y entradas
de las haciendas.
2. Apertura constante del mercado triguero peruano: el latifundio se inclinó
hacia el trigo, haciendo que se cambiara el tipo de mano de obra que se
requería. Esta vez, se requería de mano de obra estacional, que estuviera
a la mano pero no viviendo en la hacienda. Los trabajos de infraestructura
asociados a esta nueva orientación lograron absorber cierta mano de obra
nueva, pero la tendencia era a deshacerse de servicios que pudieran ser
entregados todos juntos de manera externa, en lugar de costearlos como
unidades productivas individuales. Esto comenzó a hacer crecer el
vagabundaje y el bandolerismo. La solución, de la mano de gobernantes,
iglesia y empresarios privados, fue la fundación de ciudades y villas que
absorbieran a esa población flotante y que diera una base urbana de
apoyo a los nuevos servicios que necesitaba la minería y el agro. Si bien la
creación de villas solucionó el problema de la población, significaba para
el latifundio la pérdida de control de población rural, ya que cambiaban de
“categoría”. Por este motivo, los latifundistas terminaron por oponerse
férreamente.
3. Mayor importancia de una economía minera en la zona central y norte
Chico
4. Cambios en la infraestructura de producción y circulación que los
fenómenos anteriores significaban
 Los frentes adversos al latifundio y la recaptura del poder
o A mediados del siglo XVIII había nacido el Latifundio Tradicional, acumulando una
cantidad de problemas tal que se dio una serie de políticas para sobrevivir.
o En esta lucha por el control, el Latifundio Tradicional jamás tuvo un grupo o poder
regional que fuera realmente un frente contrario. Esto, porque por un lado había
un entramado de relaciones en donde no podía estar ausente el latifundio, y
porque, por el otro, había adquirido suficiente poder como para que ningún otro
grupo pudiera hacer nada sin consultar los intereses del latifundio.
o Latifundistas e iglesia: La relación se daba por un lado a nivel global, y por el otro a
nivel local y provincial. Los grandes propietarios nunca pudieron oponerse
abiertamente a los designios emanados de los Obispos, Santo Oficio, Concilios y
Superiores de distintas Órdenes, pero sí pudieron mediar y contrarrestar lo que les
pudiera resultar nocivo de estas políticas a nivel de parroquias o conventos
provinciales. A nivel provincial existió muchas veces una unión de intereses
económicos entre una iglesia que era tan latifundista como los propios
hacendados y que se unía a ellos en los problemas comunes. Gran parte de los
curas eran hacendados y, además, en las haciendas se usaba tener oratorios y
sacerdotes. Económicamente la iglesia dependía del diezmo de los hacendados,
las donaciones, etc., y, a la vez, los hacendados tenían a la iglesia como uno de los
pocos recursos de créditos.
o Latifundistas y minería: Además del problema de la mano de obra, existían
tensiones por el uso de recursos y por el control de las villas mineras. En general,
las minas del Norte Chico y la Zona Central estaban ubicadas dentro de haciendas,
en donde el propietario mayor no las explotaba, sino que llegaba a acuerdos con
empresarios mineros para el uso beneficioso de los recursos disponibles. En otros
casos, las relaciones no fueron tan armoniosas. Por otro lado, cuando algunos
asentamientos mineros crecieron mucho, se convirtieron en verdaderos pueblos.
En esos casos, muchos mineros invocaron las leyes contenidas en la Recopilación
de Leyes de Indias para que pedir que el lugar se declarara Real de Minas y se
confiscasen las tierras de las haciendas afectadas. Los latifundistas contraatacaban
planteando que en esas nuevas villas se violaban todas las leyes y ordenanzas, que
se robaba a los inquilinos y peones, etc. Generalmente solicitaban el traslado de
los villorios mineros a lugares desde donde pudieran ser controlados por la
justicia, y se les daba el control del comercio local a los hacendados. En el camino
de recuperar el poder rural, los hacendados se hicieron del control del Cabildo de
cada una de las ciudades que habían fundado, manejando parte de la justicia, el
abasto de la ciudad, su comercio y toda la infraestructura urbana.
o Latifundistas y comercio interior: Fuera de las áreas urbanas importantes, era
absolutamente controlado por el latifundio. Había una Ordenanza que estipulaba
la libertad y algunas franquicias que podían gozar los comerciantes que se
instalaran en las nuevas ciudades. Como primeros habitantes, los latifundistas
aprovecharon esto, teniendo especies que vender y créditos de los mercaderes
que desde las grandes ciudades se dedicaban a importar. Pocas veces los aldeanos
pudieron juntarse y formular quejas al gobierno central sobre los abusos de los
latifundistas en materia de comercio.
o Latifundistas y comercio exterior: En cuanto a exportaciones agrícolas chilenas,
fundamentalmente de trigo, la acción del latifundismo fue más completa y de
menos éxito, aunque este problema en realidad tenía sus raíces con los lazos más
generales de dependencia política y económica. Además, el latifundismo chileno
rara vez actuó como bloque para enfrentarse a los abusos de situaciones
monopólicas, bloqueos, fijaciones arbitrarais de precios, etc. (salvo en algunas
pocas ocasiones). Esto, porque internamente tenían diferentes relaciones de
dependencia (que variaban de los hacendados más grandes hasta los de menor
tamaño). Desde otro punto, en cada región productora había uno o dos
propietarios que compraban y comercializaban la parte más valiosa de la
producción local, a la vez que daban facilidades y créditos para mantener la
sujeción de los más modestos en una línea descendente de poder. A medida que
se llegaba a fines del siglo XVIII la acción y efectividad de los latifundistas fue
creciente, al punto que se vieron preparados para ganar a la población urbana.
o Latifundistas y pobladores (“burgueses”): Los pobladores no poseen tierras y
tienen frecuentemente actitudes agresivas contra los terratenientes y sus
representantes. Es un grupo irreverente e importuno, molesta y hace mofa de
todo lo tradicional, pero especialmente de los hacendados de apellidos de
alcurnia, del clero y de las justicias cuando no son de la burocracia estatal.
Generalmente la justicia y la iglesia los enjuiciaban “por vagos y mal
entretenidos”. Lo que podría ser una muestra de una burguesía naciente era
molesta, pero no peligrosa.
o En el siglo XVIII, la situación del Estado era muy diferente a la del estado colonial
de los primeros siglos. Con una sociedad mucho más compleja, se había dado pie
al crecimiento de grupos de poder diversos, por lo que mantener el control
centralizado hubiera requerido de muchos más recursos. Este vacío de poder fue
llenado por los latifundistas. Cuando proliferaron las nuevas poblaciones, los
grupos sociales desconocidos hasta entonces recorrieron los campos sembrando
intranquilidad y descontento en villas y haciendas. El gobierno central no fue
capaz de organizar un aparato de justicia, policía o defensa que dependiera
directamente de él y les pudiera poner fin. Pero los terratenientes lo solicitaron,
así que les fue entregado este último resto de poder rural. No era necesario que
un hacendado aspirara a representar la justicia en el área completa de un partido.
Bastaba que pudiera identificar un sector geográfico claro y además la existencia
de “vagos, ociosos y ladrones” para solicitar el cargo. Los hacendados obtuvieron
estos títulos, acostumbraron a mantener cepos, grillos y habitaciones destinadas a
cárceles en las casas de sus haciendas, consiguieron que toda persona que
anduviese en poblado llevara una “cédula” o papel escrito que lo identificara y
expresara dónde trabajaba.

Rol histórico de las etnias en Chile – Salazar y Pinto

Etnia, Nación y Estado.


- Etnias Indígenas: Son las comunidades cuya lengua, religión, valores e historia difieren del resto
de la población.

El estado reconoce la existencia de etnias pero no de pueblos indígenas. Para ellos hablar de
pueblos significaría la existencia de varias naciones dentro de un territorio.

Para la contraparte las etnias sí constituyen pueblos, al tener una igualdad básica de derechos, las
etnias indígenas pueden aspirar a la autodeterminación.

Históricamente los estados han privilegiado la vinculación del poder político con una sola nación o
etnia. Negando la existencia de otras comunidades, a pesar de esto las culturas indígenas no han
desaparecido. Como país es fundamental reconocer a los pueblos indígenas, para así valorar su
aporte cultural y avanzar hacia políticas de Estado que aseguren el respeto y la sobrevivencia de
estas comunidades.

- Definición de Indígena: Este término nace de un error histórico; Colón no llego a la India.

Podemos definir a los Indígenas mediante su cultura, y sus rasgos biológicos, pero un rasgo muy
importante es su constante exclusión; En Chile los Indígenas constituyen a un grupo políticamente
impotente, socialmente discriminado y económicamente pauperizado.

Chile es considerado un país demasiado indígena, haciéndole falta mayor mezcla de sangre
Europea; es indispensable aumentar la inmigración para mejorar la raza. Aquí es donde nace un
nuevo concepto "El mestizaje".

La identidad nacional en el sustrato mestizo de Chile fue encarnada por la figura del "roto
Chileno". En el "roto" se fundían las virtudes del español pobre y aguerrido con las del "indómito
araucano", viril, arriesgado y leal. Así fue como los araucanos contribuyeron al carácter del
representante de la "raza Chilena".

- El socialismo frente a lo indígena: la izquierda Latinoamericana hace décadas viene desarrollando


la idea de unidad continental en base al reconocimiento de nuestra identidad mestiza y con esto al
aporte de las etnias indígenas. Los socialistas tenían un cierto "ideal" de salvar lo indígena, pero
esa salvación sólo funcionaba en términos económicos o políticos, no culturales. Por tanto el
socialismo seleccionó los aspectos de la cultura indígena que le eran funcionales, descartando los
que no se ajustaban a su proyecto. En síntesis, el proyecto de nación socialista, al igual que el de
liberalismo, prescindía de lo indígena. Llegado el momento, el indio debió adoptar una cultura
proletaria y rechazar su condición de indio, para asumir la de mestizo.

- La reivindicación de lo indígena desde las propias etnias: Los Indígenas siempre han sido
discriminados, el Estado ha despojado a los indígenas de sus derechos fundamentales (acceso a la
tierra y al agua) lo que ha provocado la desaparición total o parcial de las culturas originarias. Aún
así el término "vencidos" no les acomoda, han sobrevivido gracias a su aptitud para abrirse a lo
externo, se trata de una "aculturación antagónica", que rescata los medios de la cultura
dominante con el propósito de repeler sus fines etnocidas.
Con los Mapuches es diferente, en la actualidad sus reducciones constituyen una pieza clave
dentro de su cultura; sin embargo, ellas no fueron el producto de una evolución operada en el
seno de su sociedad, sino el resultado de una imposición decretada por el Estado chileno, una vez
ocupada la Araucanía.

Movimiento Indígena: Colonización y Resistencia.


Los espacios colonizados:

- Violencia, sometimiento y etnocidio: La presencia de españoles incrementó la violencia hacia las


etnias originarias. Los indígenas fueron esclavizados, y la Araucanía fue conquistada. Los
colonizadores se apropiaron físicamente de la población indígena por medio de la religión, pero
algunos indígenas se negaron a adoptar esta evangelización lo que provocó que algunos religiosos
usaran armas como medio de conversión. Para concluir los indígenas no asimilaron el mensaje
cristiano tal como lo hubiesen querido los franciscanos, ellos codificaron el mensaje según sus
propias concepciones.

Al no querer adoptar esta religión al 100% se atentó contra estos indígenas lo que provocó una
resistencia militar, que en muchas ocasiones puso en jaque al español.

- La resistencia militante: Los aymara, los atacameños, diaguitas y los picunches se resistieron a los
colonizadores pero por diferentes motivos terminaron rindiéndose. Lo que nos demuestra que los
araucanos no fueron los únicos en oponerse al invasor, debido a su constante búsqueda de la
libertad, el araucano resistió exitosamente al español.

Frontera Sur:

- La araucanía intervenida: En el siglo XIX se produjo la anexión definitiva de la Araucanía al


territorio chileno. El estado interviene en la Araucanía por motivos económicos.

El fin de la frontera:

- De resistencias y reducciones: Gracias a la convivencia fronteriza la integración de mapuches a la


sociedad chilena no fue difícil, Se decía que el alcohol y baratijas podían más que los fusiles. Se
crearon nuevas estrategias para intentar neutralizar una mayor intervención de los gobiernos
centrales en la Araucanía, cuando esta intervención se hizo más directa nació la resistencia
armada, la supuesta idea de que la pacificación costaría más vino que balas fue irreal. La
incorporación de la Araucanía al territorio nacional fue por la fuerza.

Muchas de las familias mapuches optaron por huir, otras decidieron hacer las paces, se dice que si
no fuera por la actitud negociadora de los caciques "abajinos" los mapuches no se habrían
quedado con tierras. En 1881 fue el último levantamiento general de los mapuches, su
independencia estaba muriendo. Las tierras ocupadas pasaron al Fisco, a través de concesiones y
remates, fueron adquiridas por privados que reprodujeron el sistema de latifundio del Valle
Central. La ley radicó a los mapuches en "reducciones", pequeñas extensiones de tierra, el objetivo
de ellas era arraigar a los indígenas, transformándolos en una sociedad agrícola; de ese modo
podía ejercerse mayor control sobre ellos.

- Chilenización de los Andes: La tierra fue privatizada y las comunidades fueron pasadas a llevar, la
población Andina se insertó en el proceso como mano de obra salariada. La etnia Aymara fue
incorporada a la estructura colonial peruana. Las comunidades atacameñas fueron incorporadas a
Chile.

- Chilenización de Ultramar: Los pascuenses o Rapa nui son sometidos a la nación chilena. Pascua
no era de interés para los colonialistas, solo estaban interesados en esclavizar a su gente, dejando
muy pocos Rapa Nui en la isla, situación en donde emergió la propuesta de anexar la isla a Chile.
Se firmó un acta en donde los pascuenses aceptaron la soberanía chilena a condición de no
renunciar a sus autoridades locales (Compromiso que no fue respetado).

El estado ejerció mayor presencia en la isla lo que provocó rechazo dentro de los pascuenses,
nació el término Mauku que simboliza el sentimiento de acoso de los isleños por parte de los
continentales. Con la llegada de tantos extranjeros los isleños tomaron control del comercio y una
parte importante de la infraestructura turística. Para concluir los pascuenses aún tienen dominio
de sus tierras.

- La reducción mapuche como espacio de identidad y resistencia: Las reducciones son una pieza
clave dentro del armado identitario y cultural de los mapuches, su principal misión es la defensa
de su territorio. Las reducciones se transformaron en un espacio de resistencia, gracias a esto la
etnia ha sobrevivido.

Las etnias desaparecidas


La extinción bajo el antiguo orden:

- Pestes, mestizaje y genocidio: A causa de la conquista las etnias indígenas redujeron su número
de manera considerable; algunos indígenas sufrieron una muerte directa, pero el genocidio mayor
fue a causa de malas condiciones de trabajo, disminución de la natalidad, mestizaje y epidemias.
Otro factor muy importante en la desaparición de las etnias es el mestizaje; el encuentro sexual
entre españoles e indígenas fue violento, y de esa violencia emergió el mestizo. El aumento de la
población mestiza fue directamente proporcional al descenso de las etnias originarias.

La extinción bajo el nuevo orden

- El capitalismo, las últimas fronteras y "el canto del cisne": Las tierras australes fueron tomadas
junto con sus etnias, el espacio económico-político se sobrepuso al espacio mítico de esta tierra y
las consecuencias para las culturas indígenas fueron desastrosas. Hacia 1890 el gobierno agrupó a
pocos indígenas que sobrevivían en una reserva territorial, pero el "hambre de tierra" hizo
imposible la mantención de los indígenas en los territorios que se les había asignado. Los
resultados fueron la muerte de muchos indígenas por medio de una especie de casería, los
indígenas que sobrevivieron fueron llevados a la isla Dawson, donde existía una misión cristiana.
Para los colonizadores esta era la mejor forma de solucionar el problema indígena. Lo que terminó
en la extinción total de los ona.

- Incompatibilidades de la modernidad: Para el siglo XX las etnias nómadas que habitaban las
tierras australes se extinguieron por completo. Esto fue responsabilidad, en mayor parte, del
Estado y la sociedad por tolerar el exterminio de indígenas.

Situación actual de las etnias indígenas


Indígenas y gobierno militar

- El caso mapuche: Mucho de lo alcanzado por el movimiento se perdió en los años de la


dictadura; se terminó con la posibilidad de ampliar la base territorial indígena. Se decía que en
Chile no había indígenas, que eran todos chilenos. Desconociendo la existencia de esta identidad
étnica. El propósito fundamental del régimen militar era terminar con el pueblo mapuche. Al
promover la parcelación, los indígenas perderían su identidad étnica y se asumirían como
campesinos chilenos. Ese objetivo, en todo caso, encontró variadas resistencias en las personas y
sus organizaciones, por lo que el "nuevo trato" con la Concertación de Partidos por la Democracia
adoptó la finalidad de recuperar la identidad étnica y situarla bajo la protección de la ley.

- Balance final: La presencia del gobierno militar en el mundo indígena jamás ha pasado
inadvertida. A través de la legislación excepcional, el gobierno anterior había hecho un
reconocimiento explícito de los derechos indígenas. La dictadura revirtió toda iniciativa en tal
sentido, negó la existencia de pueblo indígenas y por medio de leyes ad hoc, inició o reavivó
procesos que tuvieron un profundo carácter etnocida.

Sin embargo, pese a todas las fuerzas desintegradoras que, por uno u otro conducto, presagiaban
su desaparición, las etnias indígenas aún marcan presencia en Chile. La vuelta a la democracia
anunció lo que parecía una nueva etapa reivindicativa de la condición indígena, tal y como había
ocurrido en la década del setenta. Pero al poco tiempo, las esperanzas se confundieron con las
frustraciones.

- Indígenas y Concertación: La democracia se mostró auspiciosa para el movimiento indígena; el


borrador de una nueva ley prometió respeto y participación de los indígenas en la vida nacional,
reconociendo, legalmente su existencia como pueblos.

Se firmó un convenio en donde se reconocía el carácter de pueblos de los grupos indígenas. Pero
una segunda declaración corregiría la escrita anteriormente; reconocer la existencia de un pueblo
implica reconocer sus derechos políticos colectivos, como el de la autodeterminación.
La autodeterminación engloba una serie de derechos: el de la autoafirmación como pueblo y no
sólo como etnia; el de la autoeliminación del espacio en el cual desarrolla su existencia y el
derecho a representarse interna y externamente.

Para concluir: aún son discriminados los pueblos originarios, más que discriminados no son
reconocidos por el estado, esto implica que no tienen derechos como nación ya que no existen
realmente.

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El lento cambio de la sociedad – Sergio Villalobos


- Crecimiento de la población: En el extenso territorio que se extendía entre el río Copiapó y el
Biobío, el total de la población blanca y mestiza al comenzar el siglo podía estimarse en menos de
100.000 individuos. En los años postreros de la colonia había en el país algo más de 600.000
habitantes. Dentro de esa cifra están comprendidos los indios no sometidos de la Araucanía,
cercanos a los 100.000, esta cifra es difícil de determinar ya que los individuos eran discriminados
por su aspecto, por ejemplo un mestizo que no presentaba rasgos indígenas y cuyas formas de
vida fuesen las del hombre blanco, era registrado como tal.

- Características generales de la sociedad: Durante el siglo XVIII la sociedad chilena alcanzó perfiles
bien diseñados que la caracterizarían hasta etapas muy posteriores. Uno de los principales
cambios es el debilitamiento del esquema estamental que separaba drásticamente a los diversos
sectores, lo que anunció una futura aparición de clases sociales.

La esclavitud de los negros era una institución que tendía a desaparecer, el sector negro era de
unos 25.000 individuos de los cuales sólo poco más de 4.000 eran esclavos. No pasaría mucho
tiempo antes que se concediese libertad a todos. En el aspecto racial se estaba completando un
proceso de homogeneización en que las características físicas se fundían para crear tipos más o
menos uniformes en cada estrato. En el sector intermedio los rasgos generales eran las de
mestizos con apariencia de blancos.

En los estratos inferiores se da origen a un hombre característico que es el resultado de


numerosos entrecruzamientos. Se da origen al bajo pueblo chileno, llamado a jugar un papel
específico dentro del sistema social y para finalizar la aristocracia se hace más presente dentro de
la sociedad chilena.

- Brillo y poder de la aristocracia: El más alto grupo social estaba compuesto de españoles y criollos
descendientes de españoles pero nacidos en el país.

El elemento criollo dentro de la aristocracia era mucho más importante que el español por su
riqueza, prestigio e influencia social. Esos rasgos le daban el carácter de grupo rector de la
sociedad, a pesar de no tener en su poder las más altas posiciones gubernativas y administrativas.

El elemento español tenía menor significado. La caracterización de ambos elementos no debe


llevar, sin embargo, a pensar que estaban profundamente separados. Lejos de eso, en una plano
general, convivían pacíficamente, compenetrados de unos mismos ideales y cultura, sintiéndose
parte de una misma gran nación gobernada por los reyes.

La aristocracia vivió un cambio, en un comienzo era definida como un grupo de carácter militar y
encomendero y que en cambio en el siglo XVIII presenta los rasgos de un grupo terrateniente y
comercial.

Se crearon los "mayorazgos", era una institución que consistía en el derecho del hijo mayor a
heredar un conjunto de bienes muebles e inmuebles, que eran del dominio perpetuo de una
familia con prohibición de enajenarlos. El fundador disponía cuáles bienes deseaba vincular al
mayorazgo y debía obtener la aprobación del rey, que lo concedía sólo a familias pudientes.

Una forma de distinguirse en la aristocracia era poseer un título de nobleza por el cual se debía
pagar una fuerte suma y este no implicaba privilegios especiales. Otra forma de distinguirse era
mediante la obtención de hábitos de las órdenes de caballería, que, aunque de menor categoría,
eran sumamente estimados.

El grupo de familias con mayorazgos y títulos de nobleza compuso el núcleo más sólido y de mayor
relieve del más alto grupo social.

- El sector medio perfila sus rasgos: En el paso de un siglo a otro eran perceptibles algunas
modificaciones en la capa intermedia. Los círculos más bajos no muestran diferencias
fundamentales. El sector medio tenía acceso a cargos públicos provinciales, lo cuales daban algún
prestigio y poder. Otros grupos de similar categoría surgieron en la región del Norte, su gran
diferencia provino de la minería, aunque el tono de vida siguió siendo opaco y no hubo una
riqueza ostensible.

El sistema económico del Norte giró sobre el intercambio de metales y mercancías provenientes
de fuera de la región o del país, por esto los mineros jamás constituyeron un sector importante.

En cuanto a cultura, a pesar de la existencia de grupos con bienes de fortuna, la situación seguía
siendo deplorable en el sector medio: saber leer y escribir era un atributo estimable.

- La masa anónima del bajo pueblo:

El concepto de bajo pueblo engloba a todos los estratos inferiores como un solo gran sector, el
mayoritario, en que los distingos raciales se funden paulatinamente. Tanto blancos, indios y
negros aportaron su acervo en la plasmación de costumbres, mentalidad y estilos que a través de
acciones y reacciones complejas formaron el espíritu distintivo del hombre chileno modesto.

-La posesión de un caballo marcaba una diferencia fundamental entre la gente del campo. Los
jinetes de mejor posición, como inquilinos y capataces, dueños de buena cabalgura y que podían
exhibir montura fina, riendas bien trabajadas y acaso unos estribos adornados y unas espuelas de
plata, formaban la categoría de los huasos. Su apariencia modesta y terca apenas revelaba el
prestigio de que gozaban en el medio popular.

-La situación de la mujer en el campo, era muy dura y triste. Mirada por el hombre como un objeto
de placer, recibía un trato grosero y desconsiderado. Además de los trabajos domésticos debía
ejecutar otros muy penosos y monótonos.

-La ausencia de grupos adinerados fue otro matiz inconfundible de aquella sociedad. Las
categorías sociales tendían a confundirse y así el hombre pobre no alcanzaba a percibir contrastes
absolutos.

- La querella de españoles y criollos: El criollo miraba al español con aires de inferioridad, los
españoles contaban con mayores privilegios como por ejemplo el acceso a cargos públicos de las
colonias, en cuyo desempeño no siempre brillaban por su eficiencia ni honradez, estos puestos
eran vistos como una buena posibilidad de hacer fortuna. Más tarde comenzaron a venderse estos
cargos públicos y los criollos tuvieron acceso a estos, pero a pesar de el nombramiento de criollos
en diversos cargos la proporción de españoles era mayor, y el cargo de gobernante estuvo
invariablemente en mano de españoles, salvo en dos oportunidades accidentales, lo que hacía
patente la desigualdad y la desconfianza hacia el elemento criollo.

- La familia y la casa: La organización familiar aristocrática reposaba en firmes valores centrados en


el respeto a los mayores y en la solidez del vínculo matrimonial (a la cabeza estaba el padre). La
familia era esencialmente fecunda y era común que estuviese constituida por más de diez hijos,
que se extendían luego bajo alianzas matrimoniales lo que ligaba a toda la alta sociedad urbana
(Por esto el dicho de que Santiago era una ciudad de parientes).

El papel de la mujer en esta sociedad patriarcal se abocó fundamentalmente al hogar y a


menesteres domésticos propios de su sexo. Los hijos permanecían subordinados a la potestad de
sus padres, a los que se reverenciaba tanto en las mínimas como en las trascendentales
decisiones.

Los matrimonios eran por lo general arreglados por los progenitores, las nuevas parejas
normalmente seguían bajo la férula paterna y sólo se independizaban con la muerte del jefe de
familia, hecho que significaba que el hijo mayor tomaba en sus manos las responsabilidades de la
casa, debiendo velar por el bienestar de los suyos. Otra forma de parentesco lo constituyeron los
bautizos, que marcaban fuertes relaciones entre padrinos y ahijados y entre los compadres.

- La casa: La casa ciudadana chilena comúnmente era de un solo piso, a causa de los frecuentes
temblores, y estaba construida de adobe. La importancia social o económica del propietario se
notaba en los floridos escudos que coronaban el portón principal, o en las rejas de Vizcaya que
celosamente defendían las ventanas, contaba con 3 patios, este tipo de casa era sobrio y los lujos
eran escasos.

La casa de campo, que era mayor que la mansión urbana, contaba con una distribución diferente,
no sólo incluía patios, sino también amplios corredores, por lo general en forma de L, que
volcaban la vida de sus dueños hacia el exterior, debido quizá al carácter estacional que tenían. Al
lado de la gran casa urbana o campesina se alzaban los ranchos de los grupos modestos, todos de
pobre construcción, en ellos convivían en lastimosa promiscuidad seres humanos y animales.

- Las nuevas ciudades: Desde los años iniciales a la conquista no se había vuelto a fundar ciudades
a causa del escaso desarrollo de la población y de las actividades económicas. En el último siglo
colonial la situación experimentó un cambio notorio como consecuencia del desenvolvimiento
general, de tal manera que el mapa del país se cubrió de puntos poblados que configuraron una
distribución urbana destinada a larga permanencia. Las nuevas villas y ciudades representaban un
proceso absolutamente distinto al que originó las fundaciones de la época de la conquista.

El propósito de las primeras ciudades era someter a los indígenas, incorporarlos al trabajo y
establecer faenas agrícolas y mineras. En este propósito estaba implícita la idea de que el hombre
es un animal sociable y el afán reiterado constantemente por el rey de que la gente viviese "en
policía", es decir, dentro de un sistema ordenado. Esta última necesidad era palpable en Chile,
donde la dispersión de la gente y la falta de control daban un lamentable cuadro de delitos y
desenfreno.

- Guerra y convivencia en la Araucanía: La gran preocupación de épocas anteriores, la lucha con el


indígena, deja de tener importancia en el siglo XVIII. La situación había variado con el correr de los
años e inútilmente se buscaría ahora el esfuerzo bélico y la preocupación de la sociedad por la
guerra de Arauco. El hombre blanco bien asentado y dedicado a sus tareas económicas, no
experimentaba la necesidad de expandir su dominio hacia el Sur y los gobernadores, en lugar de
preocuparse de mover la línea fronteriza, concentraron su esfuerzo en el reagrupamiento de la
población en las nuevas ciudades. Tampoco se necesitaba la mano de obra, que antes había sido
motivo de incursiones en el territorio araucano. En este momento adquieren importancia las
misiones establecidas por los jesuitas y los tratos pacíficos de las autoridades españolas con los
caciques a través de los parlamentos. Los jesuitas trataron de predicar el Evangelio y de conducir a
los naturales hacia una vida más civilizada, este acontecimiento ayudó a suavizar el roce entre el
blanco y el indio.

En el año 1723 se produjo la única rebelión indígena comparable a las de antaño. Debido a los
abusos cometidos por los blancos en sus tratos con los indios y al despotismo de algunos jefes
militares, se experimentó un intranquilidad que se propagó por toda la Araucanía.

La guerra de Arauco en el siglo XVIII debe ser considerada como una etapa avanzada de una larga
lucha de tipo fronterizo, en que el aspecto bélico ha cedido en su rigor y en cambio se ha generado
un sistema de relaciones muy variadas entre las comunidades situadas a ambos lados del Biobío.

El estado, los gobernantes y la Iglesia.


- Reformas políticas y administrativas : tendencias absolutistas y centralizadoras :

Se implantó en América el régimen de las intendencias, con el que se buscó gobernar en forma
más directa y efectiva los dominios de ultramar. En Chile las instituciones fundamentales, como el
gobernador, la Real Audiencia y el cabildo no experimentaron grande cambios, efectuándose
solamente algunos ajustes en su organización interna que no variaron ni las funciones, ni la
estructura general del sistema. La creación del cargo de regente, funcionario letrado, que pasó a
presidir la Audiencia en lugar del gobernador, significó mayor independencia administrativa. Las
provincias por otra parte se subdividieron en partidos, que a cargo de subdelegados reemplazaron
a los antiguos corregidores.

Como tendencia general y conforme con esta línea centralista, se fue aplicando en Chile una
progresiva independencia con respecto al virreinato del Perú, cuyas autoridades gravitaban
anteriormente con gran poder en todas las decisiones de importancia.

- Los gobernadores: El siglo comienza con dos mandatarios: Don Francisco Ibañez y Peralta y Don
Andrés de Ustariz. Ambos dejaron una triste fama por sus atropellos y codicia y por los negocios
ilegales que emprendieron valiéndose del contrabando.

Entre todos los gobernantes progresistas el que más se destaca es Don Ambrosio O'Higgins, quien
fue un celoso servidor de la corona y defensor de sus prerrogativas, en quien se funden, por una
parte, el apego al régimen tradicional y por otra parte al impulso progresista característico de la
época.

Vieja y nueva cultura


- El impacto de la ilustración y sus proyecciones: La ilustración podría ser mirada como el comienzo
y fundamento del período propiamente moderno de la cultura occidental. Su elemento esencial
fue la razón, que la rigió como principio absoluto e identificó la verdad con el saber racional. La
ilustración es (según la definición de Kant) la liberación del ser humano de su culpable incapacidad
sirviéndose para ello de su propia razón.

Para el ilustrado la única verdad fue la científica. Tímidamente en un comienzo y con verdadero
ahínco después, se fue separando moral y religión. Surgió una nueva ética que afirmó que el
hombre era por naturaleza bueno y llevaba en sí mismo todos los elementos para ser perfecto y
feliz. Las manifestaciones más características de la ilustración pertenecieron al ámbito de la
cultura. Sin embargo, ésta fue también un movimiento político: la idea y el poder, la razón y el
estado se combinaron y originaron el Despotismo ilustrado.

- La creación intelectual: La maduración general que se manifiesta en el último siglo colonial


también es perceptible en la vida intelectual. Dentro de ella, la historiografía desarrolló con mayor
amplitud las características surgidas en la centuria precedente. Junto con la historia política y
militar tiene importancia la descripción geográfica y el cuadro de las especies naturales; pero lo
que realmente da carácter a las crónicas es la concepción de historia de la civilización o civil,
palabra que aparece en el título de varias de ellas.

Uno de los primero cronistas del siglo fue el padre Miguel de Olivares, redactó la Breve noticia de
la provincia de la compañía de Jesús. Su trabajo más importante es, sin embargo, la Historia
militar, civil y sagrada de Chile. La última obra de Olivares, aunque permaneció inédita en su
época, sirvió de base a otros jesuitas chilenos exiliados en Italia, para componer otras crónicas. El
más ilustre de ellos fue don Juan Ignacio Molina, cuyo nombre se ha hecho famoso tanto por sus
trabajos de historia como de ciencias naturales. Con el fin de ampliar su trabajo, Molina se dio a la
tarea de escribir una Historia de Chile que con el título de Saggio sulla storia civile del Chili vio la
luz pública en Bolonia. La descripción del pueblo araucano y el cariño demostrado por Chile,
constituyen las mejores características de su obra.

- La enseñanza: La educación pública experimentó cierto desarrollo. En las escuelas se enseñaba a


leer y escribir, las cuatro operaciones aritméticas, el catecismo y rudimentos de gramática latina,
disciplina esencial para comprender posteriormente los tratados que encerraban gran parte de la
sabiduría de la época. La enseñanza universitaria, hasta entonces reducida a las llamadas
universidades pontificias que funcionaban en algunos conventos, era una vieja aspiración de los
criollos que deseaban que la formación superior estuviese al alcance de los estudiantes laicos. Sus
cátedras más importantes fueron teología, cánones y leyes, gramática latina, filosofía,
matemáticas y medicina.

Las nuevas tendencias educacionales que auspiciaban el aprendizaje de técnicas útiles y necesarias
para el desarrollo económico, tuvieron cabida en la Academia de San Luis, fundada por don
Manuel de Salas, benefactor y alma de ella. Pese a la modestia del establecimiento y lo precario de
sus resultados, la iniciativa fue valiosa al orientar hacia nuevos campos en materias educacionales
y ser un claro ejemplo del propósito de algunos criollos ilustrados de levantar los niveles de vida
de sus compatriotas y de propender, al mismo tiempo, al desenvolvimiento económico mediante
una preparación adecuada.

- El Arte: Dos son las grandes escuelas que tienen plena cabida en el siglo. La primera significó la
persistencia del barroco que se nutrió esencialmente con el aporte que le prestaron la pléyade de
jesuitas bávaros que llegaron a mediados del siglo bajo la égida del padre Carlos Haymhausen. El
selecto grupo contaba entre sus miebros a pintores, artífices, ebanistas, arquitectos, relojeros, etc.
que se entroncaban directamente con la más alta tradición artesanal y artística de su país natal.
Pese a estar breve tiempo en Chile, lograron crear honras de real mérito que se incorporaron
totalmente al patrimonio cultural del país.

La segunda etapa corresponde al neoclasicismo, estilo sobrio y mesurado, esencialmente racional,


opuesto, en consecuencia, a la desenfrenada opulencia del barroco. Su gran representante en
Chile fue el arquitecto romano Joaquín Toesca y Ricci, quien transformó la arquitectura de la
ciudad de Santiago.

- La conciencia Criolla: Durante el último siglo colonial los sentimientos lugareños y la


identificación del criollo con el suelo natal tomaron carácter de una plena conciencia, que sin ser
antagónica aparentemente con el ámbito mayor del imperio español, marcaba el valor íntimo del
lo propio. El amor a la patria, entendida como la tierra paterna, tenía también la forma de una
admiración ilimitada a su belleza y sus posibilidades. No había criollo que no se exaltase al
describir su suelo y proclamar la bondad de sus productos.