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INTRODUCCIÓN

La profesionalización docente es uno de los grandes retos a los que se enfrenta nuestro
país, porque este proceso incluye desde la formación de los docentes por parte de las
Escuelas Normales, así como la formación continua y permanente de los maestros en
servicio.
La atención en el proceso de aprendizaje debe estar centrada en los alumnos, en conocer
cómo se lleva a cabo este proceso cognitivo; o bien, saber utilizar diversas estrategias, así
como saber modificarlas de acuerdo con las necesidades e intereses del estudiante. El gran
reto de la educación actual es mejorar estos procesos de la formación inicial de los
docentes, así como su futura profesionalización a lo largo de su vida magisterial.
La preparación que reciben los estudiantes normalistas como paso previo a su
incorporación al servicio educativo, solo representa el inicio de la profesionalización, la cual
se irá logrando con el paso del tiempo, con un conjunto de acciones posteriores; por ello, la
profesionalización docente se va construyendo día con día. La profesionalización no se
adquirirá en el aula en la formación inicial, ésta se obtendrá con el buen desempeño
docente que el futuro maestro realizará día a día en su quehacer cotidiano.
DESARROLLO

El sistema educativo nacional, a lo largo del tiempo, ha tenido que desarrollar acciones con
la finalidad de forjar, nivelar o completar estudios profesionales de los docentes, lo cual ha
dado pie a la creación de programas e instituciones con racionalidades cambiantes y
heterogéneas que le han dado a la docencia su condición de profesión de Estado.
A principios de la década de los años veinte del siglo pasado, por iniciativa gubernamental,
se designan a grupos de expertos itinerantes, mayormente conocidos como “misioneros”,
con el objetivo de preparar a los primeros maestros rurales y de llevar la educación y la
cultura a distintas comunidades del país. La capacitación consistía no sólo en lograr que los
docentes tuviesen los conocimientos educativos básicos, sino además en perfeccionar las
actividades propias de la comunidad, todo ello en un contexto donde el promedio nacional
de analfabetismo alcanzaba 66% y en regiones como Guerrero, Oaxaca y Chiapas más de
80% (Loyo, 2010: 173). Hacia 1926 la Escuela Normal para Profesores –fundada tres décadas
antes– se transforma en la Escuela Nacional de Maestros como una forma de atender la
creciente incorporación de docentes sin una preparación especializada en el campo
educativo, sobre todo en las zonas rurales, dado que se requería incluir a este sector de la
población al desarrollo del país.
Ya para 1944 se crea el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (antecedente de los
actuales Centros de Actualización del Magisterio) cuyo fin era formar y titular a los maestros
reclutados sin una formación normalista previa, ya que hasta entrados los años sesenta del
siglo pasado la mayoría de los maestros en servicio no contaba con estudios de esta índole.
Posteriormente, con la expansión de la educación básica, especialmente en los años sesenta
y setenta, se hizo necesario un mayor reclutamiento de docentes, situación que desembocó
en una masificación de las escuelas normales públicas junto con la proliferación de
normales privadas, todo ello con efectos negativos en la calidad de la formación académica
(Arnaut, 2004).
La creación de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) en 1978 vino a representar una
opción en la formación inicial y permanente del magisterio en servicio, pero con una
orientación marcadamente normalista, al menos en sus inicios. Más adelante, ante la
necesidad de elevar los requerimientos formativos, se realizan cambios en la enseñanza
normal que desembocan en la reforma de 1984, la cual establece el grado del bachillerato
como antecedente obligatorio para todas las licenciaturas ofrecidas por las escuelas
normales (Arnaut, 2004). En este marco, la función del maestro sirve para transmitir los
conocimientos, valores y principios indispensables mediante la operación de una currícula
nacional. El carácter obligatorio, laico y gratuito de la educación se erige como uno de los
componentes fundamentales del bienestar social, lo cual se extiende a la protección de las
condiciones laborales de los maestros y la incorporación directa de los egresados de las
escuelas normales dentro del sistema educativo
En la actualidad, las exigencias en torno a su desempeño se nutren de ciertos componentes
acordes al signo de los “nuevos tiempos”, los cuales se pueden resumir de la siguiente
forma:
1) Articulación entre la formación inicial y la formación permanente. De acuerdo con esta
idea se busca establecer un eje de continuidad entre el conocimiento base, es decir, el
resultante de una trayectoria formativa certificada institucionalmente, que avala los
conocimientos especializados para ejercer la profesión, y el conocimiento acumulativo, que
sirve para reforzar los contenidos de la práctica profesional.
Para el docente, esto supone ingresar a programas de capacitación y actualización en los
cuales se vinculen sus saberes pedagógicos con realidades socioeducativas diversas y
cambiantes, situación que llega a adquirir un carácter regulatorio en materia de desempeño
laboral.
2) Inserción a programas de estímulos económicos. En este esquema se busca reconocer el
trabajo de los maestros mediante compensaciones salariales en función del esfuerzo
individual por acumular sus conocimientos y capacidades docentes, así como por los logros
educativos alcanzados por el alumnado a partir de la medición de los aprendizajes.
Al ingreso nominal se le agrega un plan de incentivos diferenciados bajo determinados
criterios de desempeño que oficializan la competencia por los recursos económicos.
3) Manejo de una pedagogía centrada en el aprendizaje del alumno. Desde esta perspectiva,
la labor del maestro debe transitar de una lógica pedagógica basada en la sola transmisión
de conocimientos, mediante procedimientos homogéneos, memorísticos y
unidireccionales, a una pedagogía orientada a la diversificación de ambientes de
aprendizaje para favorecer el desarrollo de contenidos significativos que vinculen lo
disciplinar con problemas prácticos de la realidad cotidiana. Esto supone un rompimiento
con el paradigma tradicional asociado con la enseñanza rígida, uniforme y burocratizada.
4) Práctica profesional sujeta a evaluación. Mediante esta ordenación, el maestro debe
incursionar a un esquema de desempeño por resultados. Los alcances de su práctica
cotidiana se someten a una medición de los aprendizajes reportados por los alumnos a
través de pruebas estandarizadas sobre determinados campos del saber, lo cual supone
orientar su quehacer docente hacia una “pedagogía por resultados” como criterio de
eficiencia educativa.
5) Ingreso a la docencia mediante concurso de oposición. Este componente viene a
establecer criterios de selectividad para quienes desean incursionar al trabajo docente
como un modo de favorecer a los más idóneos. Con ello se subvierte la colocación “en
automático” de los egresados de las escuelas normales dentro del sistema educativo,
incentivándose en su lugar la competencia entre aspirantes y la recompensa al mérito
personal con base en la certificación de los conocimientos y las capacidades pedagógicas.
6) Dominio de nuevos enfoques curriculares. En este campo se pretende que el docente
incorpore la diversidad de los conocimientos y sus respectivas aplicaciones prácticas desde
una visión multidisciplinar. Esta circunstancia, le plantea actualizar e innovar sus formas de
enseñanza sobre la base de la construcción continuada de habilidades de razonamiento y
acción para el manejo asertivo de distintas situaciones educativas.
7) Ingreso a periodos de prueba como elemento de certificación. Con esto los maestros
recién contratados tendrán que someterse a periodos de prueba durante sus primeros años
dentro del sistema educativo. La necesidad de esta inducción está en garantizar la
demostración de las capacidades reales con las que cuentan, las cuales deberán ser
sancionadas por determinados mecanismos de evaluación.
CONCLUSIONES:
El diseño instruccional es uno de los modelos más utilizados en nuestros días, cumple con
las expectativas que esperan los alumnos de las clases, además, brinda la oportunidad de
actualizarnos y aprovechar los avances de la investigación referente al aprendizaje desde el
punto de vista psicológico, aprovechar los medios de comunicación modernos para enviar
y recibir información, como es el caso de Internet. Todas las áreas del conocimiento tienen
relación con el conocimiento, unas más que otras. El objetivo de la educación es acercarnos
lo más posible al conocimiento de la humanidad, ya sea en cultura general o áreas
específicas en la formación universitaria. “Un módulo instruccional es un material didáctico
que contiene todos los elementos que son necesarios para el aprendizaje de conceptos y
destrezas al ritmo de/la estudiante y sin el elemento presencial continuo del instructor”.
Gloria J. Yukavetsky, (2003)
En comparación de los modelos educativos que trabajamos en la tabla, todos son parte del
proceso educativo y los actores del campo educativo se identifican con cada uno de ellos
en contextos diferentes. Por ejemplo, la educación tradicional por obsoleta que parezca aún
se trabaja en compañía de las nuevas tecnologías y modelos educativos, como es el caso de
la evaluación por medio de exámenes. En pleno siglo XXI se continúan utilizando exámenes
para todo, como es el caso del servicio profesional docente de México existe el examen de
oposición, y permanencia.
La tecnología educativa, la didáctica crítica y la educación virtual, se han convertido en
corrientes muy eficientes. Hoy en día no se pudría concebir la educación sin los medios
científicos y tecnológicos con los que contamos. Dentro del mundo de la información
debemos tener alumnos capaces de tomar decisiones entorno a su propio bien, como es el
caso de la información que navega en internet, es demasiada y los alumnos deben estar
capacitados para elegir la más conveniente. Una opción importante del uso del internet es
la educación virtual, que nos permite nutrirnos del conocimiento y validar nuestro trabajo
en instituciones de prestigio y reconocidas por el sistema educativo de algún país como es
el caso de la Universidad Digital del Estado de México, o realizar infinidad de actividades en
línea en otras instituciones o centros de investigación, publicidad etc.
BIBLIOGRAFÍA:
Texto extraído de internet:
http://fido.palermo.edu/servicios_dyc/publicacionesdc/vista/detalle_articulo.php?id_arti
culo=6391&id_libro=269
Textos:
Arnaut, A. (2004). El sistema de formación de maestros en México. Continuidad, reforma y
cambio. México: sep (Cuadernos de Discusión 17).
Loyo, E. (2010). “La educación del pueblo”. En Tank de Estrada, D. (Coord.), La educación en
México (154-187). México: Colmex.