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la vivienda

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Diseño y fisiología de

En esta unidad queremos volver la mirada hacia el ser humano,


hacia nosotros y nosotras, a fin de restablecer el vínculo
profundo entre nuestro ser y nuestro espacio, nuestra vivienda.
Lejos de la especulación, la arbitrariedad, la moda o el
consumismo, nuestra vivienda debería ser un hogar agradable a
nuestro cuerpo y nuestro alma, un lugar acogedor y protector,
un lugar para reencontrarnos.
Unidad 7. Diseño y fisiología de la vivienda
Núria Valldeneu, arquitecta

Lección 7.1. Diseño del espacio interior Lección 7.3. Diseñar con luz natural
7.1.1. Delimitación y percepción del espacio. 7.3.1. Diseñar los espacios con luz natural 20
Elementos de unión entre espacios 3
7.3.2. El control de la radiación solar 22
7.1.2. El espacio construido y el ser humano 5
Lección 7.4. El uso del color
7.1.3. Las formas de la arquitectura 8
7.4.1. Teoría de los colores 24
7.1.4. La proporción 10
7.4.2. Efectos psicológicos de los colores 25
7.1.5. Diseñar y construir con elementos naturales 12
Lección 7.5. Fisiología del hábitat
Lección 7.2. Psicología y diseño
7.5.1. El diseño fisiológico de los espacios 29
7.2.1. El complejo de zoo 13
7.5.2. Fisiología de las estancias 29
7.2.2. Estrés provocado por el ruido 14
7.5.3. Diseño seguro y accesible 31
7.2.3. Efectos psicológicos de la monotonía 14

© Copyright IEB 01/2017


Lección 7.1. Diseño del espacio interior 7
7.1.1. Delimitación y percepción del espacio. Elementos de unión
entre espacios

El espacio como tal carece de límites, es infinito e invisible. Abstracto y teórico. Su delimitación le
da sentido, forma, tamaño, utilidad, calidad.

Cuando creamos un espacio establecemos unos límites, definimos unas superficies que separan
el espacio interior del espacio exterior, creamos espacios interiores con distintos carácteres, dis-
tintos usos, capaces de satisfacer una necesidad ancestral básica del ser humano: la necesidad
de protección.

La creación de un espacio es la creación de un hogar para el cuerpo y el al-


ma. El espacio debe ser para y a la medida del ser humano, debe adaptarse
a él y a sus necesidades a distintos niveles, no viceversa.

Uno de los principios básicos de la bioconstrucción es el respeto de dimen-


siones, proporciones y formas armoniosas en el diseño del espacio interior.

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La forma y la proporción del espacio son fundamentales para el bienestar de la persona: 7
Percibimos el espacio que nos rodea a través de la estimulación de nuestros sentidos, que es vital:

 Contrastes lumínicos (claro-oscuro).

 Gradientes térmicos (cálido-frío).

 Estímulos visuales a través de las formas y colores que delimitan y definen el espacio o de los elementos
que se sitúan en él.

 Variedad de texturas y materiales de revestimiento, mobiliario, decoración, etc.

 Diversidad de tonos y sonidos naturales.

 Olores agradables de materiales y esencias naturales y una buena calidad ambiental del aire interior.

La creación de un espacio interior va intrínsecamente relacionada con la creación de elementos de unión en-
tre espacios. Estos elementos son los que le dan sentido y hacen el espacio habitable.

La puerta es el elemento de unión y de paso entre el exterior y el interior. La puerta comunica, conecta, libera,
separa.

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Las ventanas son los ojos que miran hacia el exterior. Su función es establecer una relación con el exterior, en-
lazar, comunicar, equilibrar. Es un puente con el entorno, una fuente de luz, de sonido, de información.
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El buen diseño de estos elementos es también fundamental para el bienestar interior.

7.1.2. El espacio construido y el ser humano

El cuerpo de un edificio se corresponde simbólicamente con el cuerpo humano.


La fachada (derivada de faz) es la cara. Es importante que exista una correspon-
dencia y una coherencia entre la fachada y el espacio interior, entre nuestra casa
y nuestro ser.

El espacio en el que vivimos y el entorno construido son un espejo que refleja la


imagen de nuestra condición espiritual y anímica, del mismo modo que nuestra
cara, nuestros ojos, reflejan nuestro yo interior, nuestro alma.

Es fundamental que cada persona tenga la posibilidad de defi-


nir o configurar por sí misma su propio espacio, personalizarlo
en armonía con su propio ser y su sentir.

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Somos seres que nos relacionamos con nuestro entorno. Esta relación nos influye, nos condiciona, nos trans-
forma. Si nuestro entorno construido no está en consonancia con la naturaleza, el cosmos y el propio ser hu-
mano, constituye un “cuerpo extraño” que tiene un efecto perturbador y destructor en el conjunto de la natu-
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raleza y en la humanidad.

Es necesario unir los componentes físicos, mentales y espirituales del ser humano con los elementos materiales
de la edificación y despertar lo espiritual a través de medidas artísticas y creadoras: cultivar la proporción, for-
ma y tamaño del espacio, la relación con la luz diurna exterior, la utilización de los colores y texturas, etc., a
fin de responder a las necesidades de la persona e integrar estos elementos en la propia naturaleza y en el
cosmos.

Construir era, en otros tiempos y culturas, un acto espiritual que buscaba la repetición de la creación.

Campos de energía que interactúan entre el ser humano y el espacio construido

Según esta teoría, la materia puede concebirse como energía densificada. Cada línea, superficie, espacio o for-
ma que se dibuja y se construye produce un campo energético particular.

El ser humano es también energía. Nuestro cuerpo está rodeado de un campo electromagnético propio. Estas
energías se interrelacionan y entrelazan. Los sistemas biológicos reaccionan ante los estímulos, los campos

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electromagnéticos se refuerzan o se debilitan.

Una de las doctrinas más antiguas que se conocen acerca de la influencia o interacción del espacio construido
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con el ser humano es la filosofía del Feng Shui, procedente de la cultura China, que ha sido transportada y
adaptada a la cultura occidental contemporánea. El Feng Shui propugna una ocupación consciente y armóni-
ca del espacio.

Según el Feng Shui, existe un flujo vital de energía (llamado chi) que debe ser encauzado de forma armoniosa
y continua dentro de nuestro espacio vital a fin de favorecer y mantener nuestra salud física y psíquica. Una
alteración o bloqueo del chi puede derivar en enfermedad o fracaso.

Cada espacio, cada habitación, tiene su propia energía vital. Esta puede depender, por ejemplo, de la forma
de sus límites, de su tamaño y proporción, de la disposición, tamaño y número de ventanas y puertas, de la
luz y del color, del mobiliario, etc.

Una ventana demasiado pequeña puede producir un atasco de energía, una demasiado grande, una riada de
energía. Un ángulo agudo o un canto irradían energía al interior del espacio y pueden suponer una amenaza
psicológica. Las líneas curvas y suaves son menos agresivas y más armónicas; allí la energía fluye suavemente.

El diseño y la energía de cada espacio deben ser acordes con su función. El dormitorio, por ejemplo, debe in-
vitar a la relajación y favorecer la regeneración del cuerpo; la sala de estar, potenciar las relaciones sociales y
la comunicación; el estudio ayudar a la concentración y potenciar el trabajo. El diseño debe encauzar correcta-
mente estas energías para producir el efecto deseado.

La orientación de cada espacio con respecto al Sol determina también su carácter y su energía por el tipo de
luz natural y el momento del día en que se recibe y por la influencia del campo electromagnético terrestre y
cósmico. Cada espacio debería orientarse según su uso y función. El ser humano reacciona fisiológicamente a
todos estos estímulos.

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El lugar tiene también su carácter propio, su energía, su alma. Es muy recomendable observar y sentir sus pul-
saciones, su energía, descubrir la mejor orientación o las mejores vistas, la relación con los elementos colin-
dantes, las sensaciones que se generan, en definitiva, todo aquello que, de una manera u otra, ese lugar nos
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transmite.

7.1.3. Las formas de la arquitectura


La forma del espacio construido puede tener un efecto positivo, negativo o neutro so-
bre quien lo observa. La fuerza espiritual y anímica de la forma puede hacer vibrar
nuestro alma y producir un efecto de resonancia en nuestro interior. Cuando el efecto
es disonante se produce un rechazo hacia dicha forma. Muchas veces se establece
una relación de neutralidad con el espacio si este no nos llama la atención ni sentimos
nada al respecto.

Formas masculinas y femeninas

La arquitectura masculina es una arquitectura racional, estática, donde predominan


las líneas rectas y las formas duras, la funcionalidad, la exhibición y la orientación ha-
cia el exterior.

La arquitectura femenina, al contrario, se orienta hacia el interior, ofrece cobijo y


transmite seguridad. Se expresa mediante formas dinámicas, juega con el ritmo, la luz,
los colores.

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En una arquitectura holística es interesante la presencia de ambos extremos, que pueden tocarse y en-
trelazarse. Las tensiones generadas estimulan los sentidos. En cada ambiente o espacio predominará
una forma u otra en función de su uso. Así, por ejemplo, en el dormitorio podrán predominar las for-
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mas y la fuerza femeninas. En un espacio de trabajo será más interesante el predominio de las formas
masculinas. Ambas fuerza unidas se representan de forma simbólica en el Yin y el Yang.

Arquitectura biónica y arquitectura orgánica

La arquitectura biónica se crea a partir del estudio de la génesis morfológica y de los principios cons-
tructivos de la naturaleza. Las formas biónicas son formas armónicas y dinámicas basadas en la repeti-
ción geométrica de las formas de crecimiento. Una de sus expresiones es la espiral, que podemos en-
contrar en la vegetación, en el mundo animal e incluso en la formación de las galaxias.

La arquitectura orgánica se basa en formas dinámicas y vivas, en el fluir de la naturaleza, en el desarro-


llo natural, evitando las repeticiones geométricas. Un ejemplo podrían ser las estructuras arbóreas.

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7.1.4. La proporción 7
En la arquitectura clásica y tradicional se hablaba de proporciones, de
la justa medida y de cánones de organización para el diseño de los
espacios o la composición de los elementos y las fachadas.

En la arquitectura moderna, Le Corbusier recupera la escala humana y


establece relaciones entre las medidas de los espacios y las proporcio-
nes del cuerpo humano.

La arquitectura actual se basa más en modas y normativas que en


relaciones de proporcionalidad entre las partes y el todo o entre las
dimensiones de un espacio o elemento. Esta aleatoriedad deriva en el
caos, la disonancia y el desequilibrio que encontramos en muchos de
los entornos construidos actuales.

Proporción áurea

La proporción áurea es un ejemplo de norma dimensional que nace también en el mundo clásico. Podemos
encontrarla en la naturaleza, así como en el diseño arquitectónico y artístico.

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Matemáticamente se define con la siguiente expresión:

Φ = (1+√5) / 2 = 1,6180339887… (llamado también número de oro)


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Geométricamente podemos definirlo como la partición de un segmento en dos
partes de manera que la parte menor es a la mayor como la mayor es al total
del segmento.

La escala humana. Proporciones armónicas del cuerpo


Basándose en la proporción áurea, que encontramos también en el cuerpo hu-
mano, Le Corbusier desarrolló su propio sistema de relaciones y proporciones
modulares que aplicaba en sus diseños: el conocido “modulor”. La base del mo-
dulor era la escala humana.

En la antigüedad, también otros pueblos y culturas han basado sus diseños en


las proporciones del cuerpo humano. Distintas partes del cuerpo humano se
han utilizado, y siguen utilizándose hoy en día, como unidades de medida
(palmo, pie, pulgada) que proporcionan una escala humana en el diseño arqui-
tectónico y de objetos de uso cotidiano.

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7.1.5 Diseñar y construir con elementos naturales
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La vida diaria de multitud de personas carece, hoy en día, del contacto íntimo y directo con los cuatro ele-
mentos de la naturaleza.

Cuadrado = Tierra
La inclusión consciente de los elementos naturales en el diseño del hábitat nos apor-
tará calidad de vida y bienestar físico, psíquico y espiritual.

Podemos incorporarlos directamente en el diseño arquitectónico o bien introducirlos a modo simbólico:


Círculo = Agua
 Elemento tierra: podemos introducirlo mediante la utilización de materiales pétreos naturales, revesti-
mientos de arcilla, pinturas naturales de colores térreos, proporciones cuadradas, cúbicas, etc.

 Elemento agua: podemos integrarlo en el diseño mediante la incorporación de estanques, piscinas,


fuentes, surtidores, o bien simbólicamente a través de formas curvas, circulares, esféricas, cúpulas,
Espiral = Aire
colores fríos (azulados, verdosos), etc.

 Elemento aire: incorporando espacios abiertos o semiexteriores (patios, terrazas, galerías), ventilacio-
nes cruzadas, torres u otros elementos de ventilación natural, formas helicoidales o en espiral, escale-
ras de caracol, etc.
Triángulo = Fuego

 Elemento fuego: a través de un hogar-chimenea, sistemas de calefacción radiante, espacios soleados,


formas tringulares, piramidales, puntiagudas o el uso de colores cálidos (rojizos, anaranjados, amari-
llentos, dorados).

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Lección 7.2. Psicología y diseño 7
Con el fin de incorporar también el bienestar psíquico de la persona en su hábitat y su entorno, la mirada ho-
lística de la bioconstrucción integra todos aquellos aspectos más significativos de la psicología del hábitat que
afectan las vivencias y las conductas del ser humano en su entorno construido.

7.2.1. El complejo de zoo


El tener un espacio propio es una de las necesidades básicas del ser humano. La falta de espacio suficiente pa-
ra el desarrollo personal y de las actividades propias diarias puede ser causa de estrés, desarrollo de adiccio-
nes, comportamiento destructivo, agresivo o psicosis. Es el conocido, en psicología, como “complejo de zoo”.

Cada cual tiene una necesidad de espacio distinta, en función de nuestra cultura, nuestra personalidad, nues-
tros intereses y también del momento vital en que nos encontramos.

Nuestra vivienda debería satisfacer todas estas necesidades y, en particular, debería ofre-
cernos, básicamente, seguridad, protección y recogimiento.

Si nuestro espacio habitable es demasiado reducido para nuestras necesidades, sentiremos agobio, claustrofo-
bia, ganas de huir. De ahí las salidas masivas que se
dan durante el fin de semana
entre habitantes de grandes
Por el contrario, si nuestra vivienda es demasiado grande, puede que sintamos perder el control. Deja de ser aglomeraciones urbanas. Un
piso pequeño en medio de un
acogedora y la sensación es de incomodidad, que puede derivar en ansiedad a largo plazo. entorno urbano masificado, sin
vistas a la lejanía, sin contacto
La presencia de zonas verdes, circuitos naturales para pasear, huertos o jardines, parques infantiles, espacios alguno con la naturaleza, invita
a huir.
para el desarrollo de actividades físicas, recreativas y creativas cerca de las viviendas es una necesidad vital.

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7.2.2. Estrés provocado por el ruido
Definimos ruido como cualquier sonido que molesta o incomoda, llegando incluso a afectar a la salud de las
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personas. No se trata de un concepto físico, sino subjetivo, y dependerá de muchas variables. Entre ellas: la procedencia del
ruido, el conocimiento o no de
El ruido genera un estado de alerta en nuestro cuerpo, se libera adrenalina, sube la tensión arterial, se acelera las causas, el momento del día
en el que se produce, la activi-
el ritmo cardíaco y la respiración. Si esto ocurre a menudo, las consecuencias pueden ser graves a nivel de sa- dad que estemos realizando en
ese momento, la duración del
lud y originar enfermedades tales como estrés, arritmias, neurosis, psicosis, trastornos del sueño, etc. ruido, el ritmo, la posibilidad de
evitarse, nuestra personalidad,
Los efectos pueden multiplicarse durante la niñez y en bebés, especialmente sensibles al ruido. El ruido es per- nuestro estado de salud, aquello
que asociamos con ese ruido,
cibido entonces como algo peligroso y amenazador de procedencia desconocida y puede causar graves sobre- etc.
saltos.

Por todo ello será de vital importancia vivir en y rodearnos de un ambiente tranquilo y
silencioso. Ello contribuirá al desarrollo de una personalidad equilibrada y estable.

A este efecto será imprescindible el desarrollo de soluciones constructivas que garanticen un buen aislamiento
frente al ruido, así como la posibilidad de disponer de una estancia tranquila donde podernos refugiar, gozar
En las unidades 3 y 6 hemos
del silencio y descansar. visto el origen físico del ruido,
cómo se transmite y qué medi-
das podemos tomar para prote-
7.2.3. Efectos psicológicos de la monotonía gernos.

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La monotonía o ausencia de cambios nos provoca una disminución de la atención psíquica, es decir, fenóme-
nos parecidos a los del cansancio y la saturación.
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Por ejemplo, un bosque es ar-
Las personas tenemos necesidad de diversidad y variedad, sin llegar al extremo de la sobreestimulación, que
monioso aunque cada uno de
puede provocar estrés, como hemos visto en el caso del ruido. Este tema es de vital importancia, nuevamente, sus árboles sea distinto: existe
una estructura común en todos
durante la infancia, cuando la monotonía puede dejar secuelas especialmente graves. ellos que armoniza el conjunto.
De vez en cuando aparecen
elementos singulares que con-
La bioconstrucción pretende fomentar la diversidad de estímulos para el disfrute de los trastan y sobresalen dentro de
este orden, aportan tensión y
sentidos y el desarrollo de una vida plena y saludable. singularidad, dan riqueza al
conjunto y estimulan los senti-
dos. La percepción del conjunto
es armónica. El conjunto es más
Diversidad y armonía de las formas que la suma de las partes.

Si observamos la naturaleza veremos que en ella no existen dos formas idénti-


cas, cada planta, cada animal, cada piedra tiene sus peculiaridades que la dife-
rencian de sus homólogas. Sin embargo, existen en todas esas formas, unas es-
tructuras básicas comunes, un orden superior que da armonía al conjunto de la
naturaleza.

Si nos trasladamos al plano de la arquitectura y el urbanismo, rápidamente po-


dremos asociar estos conceptos de forma, orden y armonía al diseño arquitectó-
nico y urbano.

Las culturas antiguas utilizaban la riqueza de formas de la naturaleza para cons-


truir sus edificios de forma armónica. Calles y ciudades enteras tenían entidad
propia, un orden básico común y una variedad de formas que daba riqueza y
armonía al conjunto. Con la aparición de edificios singulares que aportaban un

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Las culturas antiguas utilizaban la riqueza de formas de la naturaleza para construir sus edificios
de forma armónica. Calles y ciudades enteras tenían entidad propia, un orden básico común y
una variedad de formas que daba riqueza y armonía al conjunto. Con la aparición de edificios
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singulares que aportaban un punto de tensión sin estropear la armonía general (por ejemplo una
iglesia o un castillo).

La arquitectura y el urbanismo actuales carecen de tal riqueza. En nuestras ciudades predominan


las formas cuadradas, rectangulares y las líneas rectas sin fin. La monotonía de formas reina en la
mayoría de ciudades nuevas o ensanches de los viejos núcleos urbanos. La falta de identidad
propia y de armonía es evidente.

Desde la bioconstrucción debemos ofrecer y aportar riqueza formal en el diseño de espacios, edi-
ficios y ciudades, sin caer en el extremo del caos. Variedad dentro de un conjunto armónico y
ordenado.

Diversidad y armonía de los colores

El uso moderado y armonioso del color puede ser muy gratificante y puede
aportarnos grandes beneficios a nivel psicológico y anímico.

El uso desmesurado y sin criterio del color puede generarnos rechazo, malestar y nerviosismo.
Obviar el color en el diseño de los espacios y apostar por el uso predominante del blanco condu-
ce a la monotonía y al cansancio, a la despersonalización y a la falta de identidad propia.

Es interesante y recomendable profundizar en el estudio de los colores y sus efectos para poder
introducirlos de forma coherente y armoniosa en el diseño de los espacios interiores a fin de
aportar riqueza, variedad y personalidad propia así como estimular los sentidos.

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Como reglas generales, deberíamos tener en cuenta lo siguiente:

 Utilizar el color de forma moderada, evitando colores chillones y fuertes contrastes.


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 Combinar colores de forma armónica utilizando también combinaciones de distintas tonalidades de un
mismo color. No usar muchos colores distintos, pues puede generar caos, estrés.

 Utilizar colores claros que reflejen bien la luz.

 Si se opta por un color predominante, hacerlo conscientemente teniendo en cuenta los efectos psicológi-
cos que puede generar en la persona que vive o trabaja en ese espacio.

 Es recomendable escoger tonos suaves o pastel para grandes superficies combinados con contrastes de
color más fuerte en elementos móviles o reemplazables (objetos de decoración, cortinas, alfombras, etc.).

 Los efectos psicológicos de los colores, el gusto o la necesidad de un determinado color son subjetivos.
Es aconsejable que podamos intervenir y decidir qué colores nos agradan más para ambientar nuestros
espacios vitales, prescindiendo de modas externas. La ayuda y el consejo de profesionales puede ser, a la
vez, también interesante. Veremos más extensamente el
tema de los colores y sus efectos
psicológicos y físicos en la lec-
ción 4 de esta misma unidad.

Diversidad por efecto de la iluminación

La luz natural es cambiante a lo largo del día. Su longitud de onda, es decir, su color, varía en función de la
posición del sol: azulado por la mañana, neutro al mediodía y rojizo al atardecer. Esta gradación influye en
nuestro reloj biológico: la luz de la mañana despierta y estimula nuestro cerebro; la luz del atardecer nos Este apartado se complementa
acompaña en la relajación del cuerpo y nos prepara para descansar. con la Lección 3 de esta misma
unidad.

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La luz artificial es, en ese sentido, totalmente plana y monótona.

Es importante que nuestros espacios estén iluminados adecuadamente, siempre


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que sea posible, con luz natural.

Los espacios, viviendas, lugares de trabajos, donde apenas entra la luz del sol, son espacios tristes,
deprimentes, que pueden llegar a acarrear consecuencias graves tales como neurosis o fobias. La falta
de luz permanente, sea natural o artificial, conlleva pesimismo, melancolía, depresión…

También un exceso de luz permanente puede tener consecuencias negativas. La sobreestimulación


del cerebro puede causar nerviosismo, neurosis, insomnio, etc.

Encontrar la justa medida, apostar por la diversidad, los cambios suaves entre claridad y oscuridad,
será, una vez más, la opción más equilibrada y recomendable, que estimula la alegría y el optimismo.

Diversidad de texturas
Desde la primera infancia es fundamental que los seres humanos tengamos la oportunidad de cono-
cer el mundo a través de los sentidos y, especialmente, a través de las manos.

Una vez más, la naturaleza puede ser una buena fuente de inspiración: la utilización de revestimien-
tos naturales sin tratar (madera, revoques gruesos de cal o arcilla texturados…), elementos textiles de
origen natural (alfombras de coco, yute, sisal, lana, tapices), o muebles hechos con materiales natura-
les (madera, bambú, ratán), contribuirá a enriquecer el espacio interior con diversidad de texturas a la
vez que a crear un ambiente interior saludable. La combinación de estos con superficies tranquilas,
lisas y formas redondeadas, aportará el equilibrio y la armonía deseados.

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Diversidad de olores
No debemos restar importancia a los olores, ya que estos actúan a nivel del subconsciente y son capaces de
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despertarnos sensaciones, estados de ánimo, experiencias o recuerdos, y generar bien o malestar.

Un olor desagradable nos alerta de un peligro y nos genera molestias varias: dificultades respiratorias, inape-
tencia, irritabilidad, náuseas, dolores de cabeza, insomnio, malhumor, etc.

En ese sentido será importante evitar el uso de materiales sintéticos, de olor desagradable, colas, etc. (que
además pueden ser tóxicos), aportar las condiciones necesarias para un ambiente interior agradable En la unidad 5 hemos visto algu-
(ventilación suficiente, nivel de humedad adecuado…) y emplear materiales capaces de absorber malos olores nos ejemplos de contaminantes
presentes en el ambiente inte-
y sustancias tóxicas en suspensión (como por ejemplo, los revoques de barro o las pinturas de arcilla). rior.

Un olor agradable nos aporta seguridad, tranquilidad, relajación, bienestar e incluso puede tener efectos cura-
tivos. Contribuyen a ello los aromas naturales de flores, especias, frutas, los aceites esenciales, las maderas, las
ceras… y el aire puro.

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Lección 7.3. Diseñar con luz natural 7
7.3.1. Diseñar los espacios con luz natural

La radiación solar es imprescindible para la vida, el crecimiento y la salud de todos los seres vivos. Un buen
diseño, que favorezca la entrada de luz natural en los espacios interiores, empieza ya a nivel de planeamiento
urbanístico.

A este sentido, sería recomendable:

 Adoptar medidas para reducir la contaminación ambiental derivada de la indus-


tria, los vehículos de motor y las instalaciones térmicas de los propios edificios.

 Orientar las viviendas a sur, donde se da la máxima incidencia solar.

 Evitar la proyección de sombras de los edificios vecinos calculando las distancias


de separación óptimas.

 Aumentar la reflexión de la luz solar utilizando colores claros en las paredes de


edificios adyacentes, patios, muros, etc.

 Ajardinar el entorno de las casas con árboles de hoja caduca, que dejan pasar la
radiación solar en invierno y dan sombra en verano.

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 Abrir grandes ventanales o galerías a sur para permitir la entrada de luz natural en invierno. En verano
deberán tomarse las medidas de protección adecuadas para no sobrecalentar del espacio interior.

Una buena orientación solar de la vivienda será fundamental para gozar, en su interior,
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de unas óptimas condiciones de luz natural.

Las estancias donde hay actividad diurna, salas de estar, habitaciones de juegos, será interesante orientarlas a
sur (sureste – suroeste) para asegurar que reciban unas horas diarias de sol.

Los dormitorios pueden orientarse al este o al sur (nos levantamos con el nacimiento del día).

Las habitaciones de trabajo o estudio pueden orientarse a norte o a este para asegurar la presencia de luz na-
tural difusa, sin deslumbramientos.

A norte podemos situar estancias poco habitadas: baños, despensas, trasteros, espacios de circulación…

La dimensión y proporción de los huecos, así como las medidas de protección solar, también serán facto-
res a considerar en el diseño de los espacios interiores.

Una solución para aportar luz natural directa en espacios interiores alejados de la fachada, o situados in-
cluso en plantas subterráneas, es la instalación de lucernarios o de pozos de luz. Los lucernarios son aper-
turas directas situadas en el plano de cubierta. Los pozos de luz son una buena opción para plantas bajas,
sótanos, etc., que no pueden recibir luz natural directa. Consiste en la instalación de un tubo o pozo que
va desde el techo de la planta que queremos iluminar hasta la cubierta, a modo de chimenea. Su interior
está recubierto de material reflectante que desvía los rayos solares hasta hacerlos llegar al lugar deseado.

El color de las superficies de paredes, techo y suelo de un espacio interior, así como de algunos elemen-
tos de decoración (cortinas, alfombras, mobiliario, etc.) es también un parámetro importante a considerar
ya que condicionará el ambiente lumínico, cantidad y color de la luz del espacio interior.

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Cada color absorbe más o menos luz en función de su claridad. Los colores claros reflejan más luz que los co-
lores oscuros. En estancias con poca luz natural, será conveniente utilizar colores claros. Las superficies oscuras
requerirán mayor iluminación.
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Índice de reflexión de la luz de
algunos colores:
En espacios muy profundos con entrada de luz solo por un extremo, será recomendable utilizar colores claros
en las superficies del fondo, por ejemplo. Utilizar colores oscuros en los techos aumenta la sensación de pesa- Blanco medio: 70% - 80%
Amarillo claro: 60% - 70%
dez y el techo se percibe como más bajo, lo cual no será conveniente en espacios de poco altura. Utilizar colo- Verde medio: 45% - 55%
Azul claro: 40% - 50%
res muy claros en el suelo puede resultar deslumbrante y poco agradable. Ocre, marrón claro: 25% - 35%
Rojo, naranja, gris medio: 20% -
Hay que tener en cuenta también, que las superficies que están habitualmente en sombra (como los techos), 25%
Verde o azul oscuros: 15% - 20%
adquieren un tono grisáceo, es decir, que su índice de reflexión será más bajo. Un techo blanco es, en reali- Gris o marrón oscuros, negro:
10% - 15%
dad un techo gris. Utilizar tonos más próximos al amarillo, en ese caso, ayudará a mitigar este efecto.

Los contrastes de color son interesantes a fin de evitar la monotonía, pero deben hacerse con moderación.

7.3.2. El control de la radiación solar


Tan importante como favorecer la entrada de luz solar directa en los espacios interiores es dar la posibilidad de
ejercer un control sobre esta radiación solar, con tal de garantizar que la cantidad y la direccionalidad de la
radiación sean las adecuadas según las necesidades y condiciones ambientales interiores. Estas pueden ser
variables en función de la actividad que se realice o de la época del año.

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Existen múltiples posibilidades y elementos de control de la radiación solar que podemos elegir en función de
los resultados que deseemos obtener:
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 Tipo de acristalamiento: Viene definido por el factor solar. El factor solar es la relación
entre la cantidad de energía
solar que atraviesa una superfi-
 Retranqueo de la posición de la carpintería dentro del grueso de la fachada: si situamos la carpintería
cie transparente y la que incide
enrasada con el plano exterior de la fachada entrará más radiación solar que si la situamos en la cara in- directamente sobre esta superfi-
cie. El resto de energía es refleja-
terior (solución habitual), puesto que el propio muro de fachada va a arrojar sombra sobre el cristal. da hacia el exterior. Según el
tipo de cristal, se va a reflejar
 Persiana exterior de lamas horizontales o verticales: puede ser con lamas fijas o regulables. Si son regula- más o menos cantidad de ener-
gía solar. Un cristal simple tiene
bles podemos adaptar el ángulo de reflexión al acimut. En ventanas orientadas a sur, se recomienda la un factor solar de 0,8-0,85, un
cristal doble, de 0,7-0,75. El
utilización de lamas horizontales. Para orientaciones este y oeste funcionan mejor las lamas verticales. Es factor solar de un vidrio doble
un sistema de protección interesante ya que permite la ventilación natural del espacio interior a través de compuesto por un cristal de
baja emisividad térmica y un
las ventanas en verano. cristal normal puede llegar has-
ta un 0,52.

 Cortina y/o estor: reflejan, tamizan, difunden la radiación luminosa en el interior de la estancia. Evitan la
El acimut es el ángulo vertical
radiación directa, así como las vistas. Son un elemento importante de decoración interior con el que po- entre la posición del sol y la
superficie terrestre. Es cambian-
demos jugar para dar color al espacio y a la luz. te a lo largo del día.

 Toldo: elemento de sombreado exterior. Ofrece la posibilidad de una regulación total a la vez que permi- Es importante aclarar que los
elementos de sombra son más
te la ventilación y el contacto visual con el exterior. Conviene utilizar toldos de colores claros. efectivos para evitar la entrada
de radiación térmica cuando se
sitúan en la cara exterior del
 Porche, voladizo, pérgola: elementos de sombra fijos. Es importante destacar que pueden funcionar muy hueco. Los elementos situados
bien en verano para una orientación sur. Para orientaciones este y oeste, donde los rayos solares son en la cara interior (como por
ejemplo las cortinas) nos ayuda-
más horizontales, no van a protegernos adecuadamente. En invierno pueden suponer un obstáculo para rán a controlar (difuminar, refle-
la entrada de radiación solar térmica si no están bien diseñados. Al igual que los toldos, permiten tam- jar) la radiación lumínica pero
no serán tan eficaces para el
bién el contacto visual con el exterior. control térmico en verano, por
ejemplo.

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Las persianas enrollables convencionales no son una solución muy recomendable ya que no ofrecen posibili-
dad de regulación, apenas permiten la ventilación y suponen un puente térmico importante si su instalación
no está muy bien estudiada. Existe algún modelo de persiana enrollable de lamas regulables interesante.
7
Lección 7.4. El uso del color
7.4.1. Teoría de los colores
El color es un elemento esencial en el arte y la cultura de todas las épocas. La vinculación del ser humano con
el color se remonta a las primeras pinturas rupestres conocidas de hace más de 30.000 años. Nuestra cultura
técnico-científica necesita recuperar esa relación sensible con el color para dar vida a nuestros espacios, a
nuestro día a día.

El color es energía en forma de vibraciones electromagnéticas de distinta longitud de onda dentro del espec-
tro visible, que alcanza desde el violeta hasta el rojo.

La luz del sol incluye todo el espectro completo de colores, emitidos con más o menos energía, según el mo-
mento del día. A diferencia de la luz artificial, que es plana y contiene un espectro de colores más reducido.

Para apreciar bien los colores convendrá que nuestros espacios interiores estén bien ilu-
minados con luz natural.

Podemos apreciar los colores de una superficie por el efecto del reflejo. La luz natural incide sobre una superfi-
cie y ésta refleja parte de esa luz. El resto lo absorbe. En función de qué longitudes de onda son reflejadas,
veremos un color u otro. Los extremos son el blanco y el negro. El negro absorbe el 100% de la radiación lu-
mínica, no refleja luz. El blanco refleja toda la luz incidente.

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Existen varias teorías válidas para explicar como funcionan y se relacionan los colores entre sí. Aquí nos centra-
remos en el que se conoce como “modelo sustractivo” para explicar las relaciones entre los colores, entendi-
dos como luz reflejada, que es el que se utiliza para la mezcla de pigmentos y tintes.
7
El modelo sustractivo parte de la teoría de Goethe, o modelo RYB, donde los colores son ordenados dentro de
un círculo cromático que contiene 3 colores básicos o primarios, el rojo, el amarillo y el azul (Red-Yellow-Blue)
y 3 colores secundarios que derivan de la mezcla de ellos: el naranja, el verde y el violeta.

Este sistema se perfecciona posteriormente y da lugar al modelo CMYK (Cyan-Magenta-Yellow-Key/Black) que


parte del cyan, el magenta y el amarillo como colores primarios que derivan, con sus mezclas, en los secunda-
rios: azul, rojo y verde. La suma de los tres colores primarios da como resultado el negro.

Los colores complementarios son aquellos que se sitúan en lados opuestos dentro del círculo cromático. Las
combinaciones entre colores complementarios producen un fuerte contraste y generan cierta tensión.

7.4.2. Efectos psicológicos de los colores


Nuestro bienestar y nuestra energía pueden verse reforzados o debilitados por el efecto del color.

El color en la naturaleza es un color vivo, policromo, que se expresa con distintas tonalidades o vibraciones de
un mismo color. El color artificial es, por lo general, un color plano, monocromático. En el modelo RYB, son colores
complementarios el amarillo y el
violeta, el rojo y el verde, el azul
Los colores naturales tienen, en general, un efecto positivo en el ser humano, que puede verse reforzado por
y el naranja.
la variedad de texturas superficiales, la interrelación entre colores y la calidad de la luz natural.
En el modelo CMYK son comple-
mentarios el cyan y el rojo, el
En un interior con superficies lisas, colores planos y luz artificial, la percepción general del ambiente y la ener- magenta y el verde, el amarillo y
gía que nos transmite son muy distantes de las de un entorno natural. el azul.

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La percepción y el efecto de los colores sobre el ser humano son, en realidad, subjetivos. A través de sus vibra-
ciones, los colores pueden transmitirnos sensaciones o emociones diversas dependiendo de nuestra personali-
dad, edad, género, etc.
7
Aún así, existen algunas leyes generales sobre la influencia del color en el ser humano que podemos tomar
como punto de partida para el diseño de un espacio interior:

 ROJO: Vitalidad, energía, dinamismo, pasión, fuego, cali-


dez. Como color dominante: agresividad.

 NARANJA: calidez, sol, vitalidad, alegría, estimulación, auto-


estima. En grandes extensiones, caos.

 AMARILLO: ligereza, luz, calor, sol, radiación, vitalidad, buen


ánimo, comunicación, apertura, intelectual, estímulo mental,
liberador, espiritual. En extremo, envidia.

 VERDE: relajación, calma, paz, armonía, naturaleza, vegeta-


ción, vida, esperanza. Si predomina, ansia.

 AZUL: frescor, agua, profundidad, cielo, infinitud, distancia,


tranquilidad, pasividad, relajación, calma, paz, estabilidad.
Como color predominante, ensoñación.

 VIOLETA: pesadez, melancolía, soledad, introversión, espiri-


tualidad, mística, trascendencia, purificación.

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 MAGENTA – PÚRPURA: seriedad, solemnidad, esplendor, su-
blime, poder, distancia, dignidad.
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 ROSA: empatía, suavidad, cordialidad, paz.

 MARRÓN: maternal, calidez, recogimiento, estabilidad, seguridad, fidelidad, tierra.

 BLANCO: luz, radiación, claridad, luminosidad, sinceridad, frío, ligero, higiénico, purificador, aislante.

 NEGRO: tristeza, negación, depresión, duelo, oscuridad, miedo, pesadez, deprimente, desactivador.

 GRIS: monotonía, aburrimiento, fatiga, cansino, frustrante, miedo, desánimo, indiferencia, neutralidad.

En general, los colores cálidos (rojo, naranja, amarillo) nos transmiten energía vital, dina-
mismo, calor, son estimulantes. Los colores fríos (verdes, azules) son relajantes, tranquili-
zantes, profundos, pasivos, refrescantes.

Deberemos usar con moderación el blanco, el negro y el gris, y apostar por colores revitalizantes, vivos, ade-
cuados al uso de cada espacio. La combinación de tonos grises con algún color más vivo puede dar como re-
sultado un gris mucho más rico e interesante.

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7
La elección de colores para un espacio interior irá condicionada a los efectos psicológicos
de los colores, al uso del espacio y al carácter y los gustos personales de quienes van a
habitarlo.

Recomendaciones sobre el uso de los colores en la vivienda


 Tener en cuenta los efectos psicológicos.

 Elegir los colores según las preferencias y gustos de las personas usuarias.

 Definir los colores según la particularidad de cada espacio: uso, tamaño, forma, proporción, luz, etc.

 Utilizar, en general, colores tranquilizantes y reparadores. En particular, ocasionalmente, colores fuertes.

 Evitar el uso de muchos colores distintos (hiperestimulación, nerviosismo).

 Combinar colores de forma armoniosa, utilizar distintos tonos de un mismo color o colores contiguos
dentro del círculo cromático. Los contrastes utilizados con moderación son recomendables y vivificantes.

 En espacios pequeños, evitar los colores oscuros y fríos (estrechez, pesadez, amenaza).

 En suelos, se recomiendan los colores oscuros, marrones, rojos, verdes.

 Para las paredes es más recomendable usar colores claros, pastel. Los colores fuertes deben utilizarse solo
en espacios altos o bien en paredes sueltas.

 Los techos deben ser ligeros, claros, protectores. Si miramos la naturaleza veremos que los colores azules,
amarillos o verdes claros son los que nos aportan mayor bienestar psíquico (cielo, Sol, vegetación).

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Lección 7.5. Fisiología del hábitat 7
7.5.1. El diseño fisiológico de los espacios
El diseño fisiológico de la vivienda persigue la adaptación de edificios, estancias, instala-
ciones y mobiliario a favor de la salud, el bienestar y el rendimiento de la persona.

Investiga el comportamiento y las reacciones del ser humano en el ámbito de la vivienda a fin de establecer
recomendaciones para un diseño acorde con las necesidades humanas.

La fisiología de la vivienda es un factor más a tener en cuenta que suma a favor del bienestar y la salud perso-
nales y que debe integrarse en el conjunto de requisitos para la creación de espacios dignos y respetuosos
con el ser humano y la naturaleza.

7.5.2. Fisiología de las estancias


A modo general, se recomienda que aquellas estancias donde se realizan tareas relacionadas puedan estar en
un posición próxima a fin de facilitar los recorridos o la simultaneidad de tareas. Por ejemplo, los dormitorios
deben estar cerca del baño y del vestidor, la cocina cerca del comedor y de la despensa, etc.

La cocina
Es conveniente que tenga una superficie útil de entre 12 m2 y 15 m2 para que pueda alojar un espacio para
comer.

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En ocasiones, la cocina se convierte en el espacio neurálgico de la casa, donde hay mayor actividad y perma-
nencia de personas adultas, niños y niñas. En ese caso es conveniente que ocupe un lugar privilegiado dentro
de la casa, reciba suficiente sol y luz natural y disponga de la superficie adecuada. Estaríamos hablando de
7
una cocina-estar-comedor.

La distancia de movilidad adecuada en la zona de trabajo de la cocina es de 1,20 m. Las superficies de trabajo
deben adaptarse a la altura de la persona (entre 85 cm y 92 cm para una persona de altura media) para favo-
recer una buena postura y evitar dolencias y lesiones. Es interesante prever alguna superficie a menor altura
(70 cm) para realizar tareas en posición sentada.

Se recomienda un revestimiento elástico para el suelo (parquet, corcho, linóleo), a fin de proteger la columna
vertebral y las articulaciones, que sea antideslizante y de fácil limpieza.

El baño
En viviendas para más de dos personas es interesante la disposición separada del baño y el inodoro.

Se recomienda una distancia mínima de 1 m delante de los aparatos sanitarios. Para personas con movilidad
reducida, esta distancia debería ser, como mínimo de 1,20 m.

Las duchas enrasadas con el nivel del pavimento son mucho más cómodas y funcionales que las bañeras y las
duchas elevadas del suelo. La altura de los aparatos sanitarios también deberá adaptarse a quienes los usan. Vemos, por ejemplo, en escue-
las, donde los aparatos sanita-
rios son de menor tamaño y
El pavimento debe ser antideslizante y resistente al agua. están colocados a un nivel más
bajo. En residencias para perso-
nas mayores y con movilidad
reducida, la altura de los inodo-
ros es mayor.

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La sala de estar

Debería tener una superficie mínima de entre 20 m2 y 24 m2. Actualmente es el espacio más amplio de la vi-
7
vienda ya que en él se desarrollan multiplicidad de tareas: comer, jugar, descansar, leer, ver la televisión, etc.

Es interesante disponer de un espacio propio para comer y otro espacio más libre y multifuncional para la rea-
lización de otras actividades varias.

El dormitorio
Puesto que el dormitorio, actualmente, es una habitación donde se realizan múltiples tareas diurnas: jugar,
estudiar, leer, coser, etc., es interesante que goce de una buena orientación y radiación solar durante las ho-
ras centrales del día.

Una habitación doble requiere una superficie mínima de entre 12 m2 y 14 m2. Una individual, de 10 m2.

Es conveniente que la ropa se guarde fuera de los dormitorios para evitar la acumulación de polvo.

La orientación favorable de las camas es la norte-sur, con la cabeza a norte, siguiendo la orientación de las lí-
neas del campo magnético terrestre.

7.5.3. Diseño seguro y accesible


Aspectos normativos

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A fin de garantizar la seguridad de las personas usuarias y la acessibilidad a personas con movilidad reducida
o discapacidad (ya sea física o psíquica) a todos los edificios, la normativa estatal CTE – DB SUA (Código Técni-
co de la Edificación – Documento Básico de Seguridad de Utilización y Accesibilidad) define una serie de exi-
7
http://www.codigotecnico.org/
gencias básicas, clasificadas en 9 apartados: images/stories/pdf/
seguridadUtilizacion/
DBSUA.pdf
 Seguridad frente al riesgo de caídas.

 Seguridad frente al riesgo de impacto o atrapamiento.

 Condiciones de seguridad frente al riesgo de atrapamiento en recintos.

 Seguridad frente al riesgo causado por iluminación inadecuada en zonas de circulación.

 Seguridad frente al riesgo causado por situaciones con alta ocupación.

 Seguridad frente al riesgo de ahogamiento, en piscinas, depósitos, pozos, etc.

 Seguridad frente al riesgo causado por vehículos en movimiento.

 Seguridad frente al riesgo causado por la acción del rayo.

 Accesibilidad.

A nivel regional existen normativas de habitabilidad y accesibilidad que, en algunos casos, pueden ser más res-
trictivas o tener un ámbito de aplicación mayor que el CTE.

En relación a la accesibilidad a los edificios, el CTE describe, entre otros, los siguientes parámetros:

 Características y dimensiones de los itinerarios accesibles, anchos de paso, espacios de giro, espacio a
ambos lados de las puertas.

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Dimensiones de las puertas, mecanismos de apertura y cierre, tipo de cristal en puertas vidriadas.

Características de los elementos de protección, pasamanos, etc.


7
 Características de los ascensores.

 Condiciones de diseño de los aseos y vestuarios accesibles en edificios de uso público.

Para viviendas accesibles se definen, además, las dimensiones de los espacios de trabajo de la cocina, espacios
de aproximación a las camas, dimensiones de los baños, situación de los sanitarios, etc.

Seguridad infantil y prevención de accidentes domésticos


Más allá de la normativa es importante que, desde el diseño arquitectónico, se tengan en cuenta estas y otras
situaciones a fin de crear espacios y entornos seguros y accesibles.

Un buen diseño deberá ser accesible y aportar seguridad y protección a todas las perso-
nas usuarias.

La mayor parte de los accidentes domésticos ocurren en espacios donde habitan personas de edad avanzada,
con limitaciones o discapacidades físicas, o criaturas. Habrá que prestar especial atención en el diseño de estos
espacios, del mobiliario y equipamiento, así como en la elección de materiales de acabado y decoración.

En ese sentido, es importante evitar el uso de sustancias tóxicas, materiales altamente inflamables o que libe- Por ejemplo algunos tejidos
ran gases de combustión tóxicos (entre ellos, algunos productos ignifugantes). sintéticos que se utilizan para la
fabricación de cortinas,
alfombras o tapizados.
También será conveniente evitar o eliminar equipamientos y objetos de uso defectuoso.

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Para evitar situaciones de riesgo o accidentes infantiles en casa y en el jardín, se recomienda:

 Colocar mecanismos de seguridad en ventanas, balconeras y escaleras para evitar caídas.


7
 Utilizar barandillas en camas y literas.

 Eliminar elementos que puedan provocar tropiezos: cables, alfombras.

 Disponer elementos antideslizantes en escalones y bañeras o duchas.

 Proteger los enchufes y cables eléctricos.

 Limitar el acceso a electrodomésticos, aparatos eléctricos, estufas, hogares, herramientas peligrosas, pro-
ductos químicos, medicamentos, bebidas alcohólicas, tabaco, cerillas, mecheros, bolsas de plástico, etc.

 Asegurar muebles y estanterías contra el vuelco.

 Eliminar plantas venenosas.

 Proteger elementos de agua como piscinas o pozos.

 Cerrar bien la puerta de salida a la calle.

Las medidas de seguridad deben adaptarse a la edad y momento de evolución de la per-


sona y a su autonomía, y no deben suponer un freno para su desarrollo, su necesidad de
movimiento o de experimentar con el entorno.

Los niños y niñas deben poder experimentar y manejar también el peligro de forma adecuada y bajo la pre-
sencia de un adulto. Debemos establecer límites muy claros en aquellas situaciones de alto riesgo y posibilitar
el desarrollo de sus propias necesidades en entornos preparados y seguros.

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Conclusión
La persona no existe para la vivienda, sino la vivienda para la persona.
La creación de un espacio es la creación de un hogar para el cuerpo y el alma.
En esta unidad hemos visto algunas pinceladas de múltiples aspectos en relación al diseño de la
vivienda con un objetivo común: el bienestar y la salud física, psíquica y espiritual de la persona.
En el Máster en Bioconstrucción podréis ampliar y profundizar en todos estos aspectos. En los
siguientes enlaces encontraréis el índice de los módulos relacionados:
16 Espacio-Forma-Proporción
17 Psicología del hábitat
20 Fisiología de la vivienda
21 Mobiliario
22 Luz e Iluminación
23 Pintura y tratamientos superficiales

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