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Ordenación ecosocial

del territorio
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La sobreexplotación del Planeta por parte de la especie humana, hace hoy en día
necesario unir de manera inseparable la ordenación territorial y el urbanismo
ecosocial con la protección del medio ambiente.

El objetivo es sensibilizar al alumnado sobre la necesidad de un “cambio


ecológico”, además de político, creando espacios vitales que tengan como
prioridad conservar o regenerar la naturaleza, que es el sustrato de nuestra vida.
Se trata de un desafío para la sociedad.

La ordenación territorial y el urbanismo ecosocial representan por tanto una tarea


holística en la que el cuerpo, la mente y el alma de los seres humanos se ven como
un todo indivisible y como parte del sistema natural completo.
Urge que se cumpla de una vez el
derecho natural de las personas a un espacio vital sano.
Unidad 8. Ordenación ecosocial del territorio
Silvia de Santos García, arquitecta

Lección 8.1. Forma ecosocial de vida y sociedad


8.1.1. El ser ecosocial 3
8.1.2. Holismo y protección del medio ambiente 5
Estado actual del medio ambiente
Huella ecológica
Protección del medio ambiente
8.1.3. Estructuras sociales 10
Fundamentos de los sistemas
La sensación de comunidad

Lección 8.2. Urbanismo


8.2.1. Nuevas perspectivas del urbanismo 15
8.2.2. Asentamientos ecosociales 17

© Copyright IEB 01/2017


Lección 8.1. Forma ecosocial de vida y sociedad 8
Tal vez esta definición de la OMS nos ayude a comprender la importancia de una reordenación natural del
territorio con una orientación ecosocial.

Las funciones que pueden desempeñar las comunidades ecológicas –sobre todo en relación con la educación,
la salud, la protección del medio ambiente, la vida en común, el respeto de la dignidad humana, la satisfac-
ción de las necesidades sociales, la integridad y la unidad de la vida– deben ser reconocidas en todo momen-
to, precisamente en nuestros días, y aprovecharse en bien de la humanidad.

8.1.1. El ser ecosocial

Revista de Bioética Latinoameri-


cana 2011; vol. 8(1):18-35.

El hombre como ser-ecosocial –


Ludwig Schmidt.

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Numerosos movimientos han reivindicado esta dimensión del ser. Entre ellos cabe mencionar la rescatada filo-
sofía del “buen vivir”:
8

Practicando el Buen Vivir en la


ciudad. SERIE SOBRE BUEN
VIVIR Nº 1

Elaborado en base a la ponencia


“Desafíos para el Buen Vivir
desde la dinámica urbana” -
Rocío Valdeavellano, MOCICC
(Movimiento Ciudadano frente
al Cambio Climático).

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En este sentido, como ya se señaló al principio de este curso, la bioconstrucción se integra dentro del proceso
en el que la vida se construye así misma, donde se sostiene en busca de un equilibrio natural y un horizonte
de utopía compartido.
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Como resumen a esta introducción reproducimos aquí parte de una entrevista hecha a Amaia Pérez Orozco,
reconocida economista feminista:

A nivel estatal, existen grupos

8.1.2. Holismo y protección del medio ambiente que, desde muy diferentes pers-
pectivas, inciden en el ámbito
de la sostenibilidad urbana.

Estado actual del medio ambiente Aquí exponemos algunos de


ellos:

Un interesante documento para situarnos en el estado actual del medioambiente es la Evaluación de los Eco-
sistemas del Milenio, iniciada por la naciones Unidas en 2001.
- Ecologistas en Acción, federa-
ción de grupos ecologistas,
Sus conclusiones proporcionan una valoración científica sobre la condición y las tendencias en los ecosistemas incide en el modelo social y
del mundo y los servicios que proveen (tales como agua, alimentos, productos forestales, control de inunda- económico como causa y solu-
ciones y servicios de los ecosistemas) y las opciones para restaurar, conservar o mejorar el uso sostenible de los ción de los problemas ambienta-
les.
ecosistemas. Entre ellas destacamos las siguientes:
www.ecologistasenaccion.org

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 En los últimos 50 años, los seres humanos han transformado los ecosistemas más rápida y extensamente
que en ningún otro período de tiempo comparable de la historia humana, en gran parte para resolver
las demandas rápidamente crecientes de alimento, agua dulce, madera, fibra y combustible. Esto ha
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generado una pérdida considerable y en gran medida irreversible de la diversidad de la vida sobre la
Tierra.

 Los cambios realizados en los ecosistemas han contribuido a obtener considerables ganancias netas en el - La Federación de Arquitectura
bienestar humano y el desarrollo económico, pero estos beneficios se han obtenido con crecientes costes Social, ONG formada principal-
mente por profesionales, enfoca
consistentes en la degradación de muchos servicios de los ecosistemas, un mayor riesgo de cambios no
la función de la arquitectura y el
lineales, y la acentuación de la pobreza de algunos grupos de personas. urbanismo hacia lo social.
https://www.facebook.com/
El balance final de la evaluación alerta sobre que la actividad humana está ejerciendo una presión tal sobre las federacionarquitecturasocial
funciones naturales de la Tierra que ya no puede darse por seguro que los ecosistemas del planeta vayan a
- ABIO Arquitectura Bioclimática
mantener la capacidad de sustentar a las generaciones futuras. en un entorno sostenible, es un
grupo de investigación de la
Sin embargo, frenar la degradación de nuestro medio ambiente con los medios de las Naciones Unidas (ONU) UPM en arquitectura bioclimáti-
se ha convertido en una ilusión. Puede ser que algún día quienes destruyen el medio ambiente entren en ra- ca y urbanismo sostenible.
http://abio-upm.org/
zón al ver las consecuencias de las cada vez más frecuentes sequías e inundaciones. Hasta entonces, a la co-
munidad internacional sólo le queda fomentar la bioconstrucción urbana: la protección del medio ambiente - ASA. Asociación Sostenibilidad
y Arquitectura, formada por
con pequeños pasos desde abajo. Tantos estados, grupos y personas como sea posible deben fijarse sus pro-
arquitectos/as y urbanistas, es
pios objetivos ecológico-sociales y luchar para su cumplimiento. un referente sobre trabajos e
investigaciones en urbanismo.
El objetivo es la protección ambiental a través de una red ciudadana cada vez mayor, no http://
www.sostenibilidadyarquitectur
la creación de un marco legislativo desde arriba. Una pieza importante de esta red es el
a.com/blog/
urbanismo ecológico-social.
- GEA 21. Grupo de estudios y
alternativas.
http://www.gea21.com/

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Huella ecológica
La huella ecológica es el impacto ambiental que produce el ser humano sobre la Naturaleza. Aunque todos los
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seres vivos del planeta necesitan nutrientes, energía y agua para vivir, el término se utiliza para indicar la canti-
dad de recursos que utilizan los seres humanos de forma variable, en función del estilo de vida de cada perso-
na, y según la comunidad u organización de que se trate.

De manera simplificada puede definirse como la superficie necesaria para poder disponer de las materias pri-
mas que precisa la humanidad para su nutrición, consumo, gasto energético, etc., así como para absorber y
transformar los residuos.
La huella ecológica de una persona europea media es de 4,8 hectáreas globales.
Con una distribución justa de las superficies productivas de nuestra Tierra, a cada persona le corresponderían
sin embargo solamente 1,8 hectáreas.

Se necesitarían por tanto tres planetas Tierra para que toda la humanidad pudiera vivir con un nivel de vida
tan derrochador como el nuestro.

Las consecuencias son una reducción de la cantidad de recursos y la acumulación de deshechos a tasas
mayores que las que se pueden absorber o reciclar. Tal es el caso de las crecientes concentraciones de
carbono en la atmósfera. La Huella Ecológica suma todos los bienes y servicios ecológicos que demanda la
humanidad y que compiten por el espacio. Incluye la tierra biológicamente productiva (o biocapacidad)
necesaria para los cultivos, el pastoreo y el suelo urbanizado, zonas pesqueras y bosques productivos.
También incluye el área de bosque requerida para absorber las emisiones adicionales de dióxido de carbono
que los océanos no pueden absorber.

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Tanto la biocapacidad como la Huella Ecológi-
ca se expresan en una misma unidad: hectá-
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reas globales (hag). El carbono emitido en la
quema de combustibles fósiles ha sido el com-
ponente dominante de la Huella Ecológica de
la humanidad durante más de medio siglo y
continúa aumentando. En 1961, el carbono
1 planeta Tierra
representaba el 36 por ciento de nuestra Hue-
lla Ecológica total; en 2010 alcanzó el 53 por
ciento.

Medidas eficaces para la reducción de la huella


ecológica son:

Tráfico: evitar volar en avión y en caso de usar


Carbono
el coche, compartir los recorridos entre varias
Zonas pesqueras personas (al menos dos ocupantes).

Tierras de cultivo Alimentación: comer pocos productos de ori-


gen animal.
Áreas urbanizadas
Habitar: de manera compacta, con un buen
Bosques aislamiento térmico y con buenas conexiones
de transporte público.
Tierras de pastoreo

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Protección del medio ambiente
No debemos olvidar que la biodiversidad es el “seguro de vida“ de la vida: una elevada diversidad biológica
permite a los ecosistemas adaptarse a los cambios. En este sentido, la protección de la diversidad biológica
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constituye una tarea central para una ordenación ecosocial del territorio.

El programa El Hombre y Biosfera de la UNESCO ha distinguido en 2013, 651 áreas geográficas de 120 países
del mundo como Reservas de Biosfera. Estos sitios son una muestra de la biodiversidad del planeta y de cómo
la humanidad puede habitarlo en forma sostenible.

Las Reservas de la Biósfera son áreas geográficas representativas de la diversidad de hábitats del planeta. Ya
sean ecosistemas terrestres y/o marítimos, estas áreas se caracterizan por ser sitios que no son exclusivamente
protegidos (como los parques nacionales) sino que pueden albergar a comunidades humanas, quienes viven
de actividades económicas sustentables que no ponen en peligro el valor ecológico del sitio.

Gracias a la integración de los objetivos de las Reservas de la Biosfera en la planificación estatal y regional, así
como a su aplicación en los planes de ordenación territoriales y urbanos que exige la UNESCO para su recono-
cimiento, se crean buenas oportunidades para la realización de planes de asentamientos ecosociales que sir-
van de modelo y ejemplo de planificación.

Las actividades de protección del medio ambiente se encuentran en interrelación directa


con el urbanismo ecológico-social.

Una medida de fácil implantación consiste en que, a la hora de realizar planes de edificación para la ubicación
y la definición del tipo de construcción, tanto en el medio urbano como en el rural, se realicen primero inven-
tarios de árboles que sirvan de base para planificaciones posteriores, y así se puedan mantener las zonas ver-
des existentes. De esta manera se construiría la ciudad y sus edificios "alrededor" de los árboles o, en su caso,
de las zonas verdes protegidas, en vez de plantar árboles "entre medio".

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8.1.3. Estructuras sociales
Para una (re-)forma ecosocial de vida y sociedad, el aspecto social es tan importante como el ecológico.
8
Las conductas ecológicas y sociales se encuentran a un mismo nivel e interactúan recípro-
camente.

Fundamentos de los sistemas


Desde las comunidades familiares o vitales, hasta los sistemas empresariales de nuestro sistema económico, la
vida se organiza en sistemas geofísicos, orgánicos o sociales holísticos. Las estructuras ordenan los sistemas.
Los sistemas son cerrados, pero interactúan con otros sistemas, lo cual es necesario para la vida.

Un ecosistema es una comunidad de seres vivos que habita en un determinado espacio vital (biotopo). Un
ecosistema es tanto más resistente a las influencias internas y externas cuanto mayor sea el número de espe-
cies y formas de vida existentes en él. Aquí retomamos el término biodiversidad.

Los sistemas “modernos” creados por el ser humano son por lo general sumamente inestables. Esto se aplica
tanto a los sistemas agrarios, que “viven” únicamente gracias al tratamiento de las simientes, el abono, la la-
branza del suelo, la fumigación de agentes contra las plagas, etc., como a las ciudades o conurbaciones, que
también pueden considerarse ecosistemas.

Estos sistemas contienen pocas estructuras separadas que se apoyen mutuamente y gran parte de la demanda
de energía y materiales se satisface desde el exterior. Por eso reaccionan con gran sensibilidad ante cualquier
tipo de perturbación. Es decir, son sistema poco resilientes.

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La resiliencia es la capacidad de un sistema de reaccionar a perturbaciones provocadas por cambios y nuevas
formaciones sin perder por ello sus funciones básicas, su estructura, identidad y cohesión interna. Es decir, ser
capaz de enfrentarse con éxito a circunstancias adversas de la vida. La globalización debilita a menudo y de
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manera sustancial esta capacidad, ya que los cambios son demasiado rápidos y profundos.

La pérdida de resiliencia puede causar la pérdida servicios eco-sistémicos importantes, y puede llevar incluso a
transiciones o cambios rápidos hacia situaciones y configuraciones cualitativamente diferentes, evidentes por
ejemplo en: las personas, los ecosistemas, los sistemas de conocimiento o culturas enteras.

Los sistemas resilientes suelen exhibir las siguientes características: diversidad, modularidad y circuitos de retro-
alimentación cortos. http://www.permacultura-
es.org/permacultura/1992-que-
Un objetivo de la bioconstrucción urbana es promover la interacción entre la autoorgani- es-la-resiliencia.html

zación y la autorregularización; fomentar la relación entre la ciudad y el campo.

Ambos espacios vitales (ciudad y campo) presentan formas diferentes, sin embargo, interactúan entre ellos y
con el sistema completo de la naturaleza.

La sensación de comunidad
Hoy en día observamos un “nuevo anhelo de formar parte de una comunidad”. El profesor H. Dachs
(Universidad de Ratisbona) lo expresa de la siguiente manera:

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El ser humano solo puede desarrollar un sentimiento de pertenencia a un espacio determinado si sus necesi-
dades básicas psíquicas y físicas están cubiertas en un marco que puede abarcar, por ejemplo en la aldea,
donde hasta hace poco se encontraban juntos la escuela, la iglesia, las tiendas, los talleres, los campos de la-
8
bor, el ayuntamiento, un espacio natural para practicar deportes o jugar, animales y jardines.

El sentido comunitario también se puede desarrollar en una ciudad pequeña, mediana o grande. En este caso
nos identificamos más con un barrio, siempre y cuando éste satisfaga las necesidades básicas sociales y de psi-
cología del hábitat.

Si se desmoronan todas las funciones y las personas ya solo duermen en su barrio (“ciudad dormitorio”), no se
puede crear la sensación de arraigo en el lugar, y mucho menos aún si a esto se añaden molestias como rui-
do, falta de espacio y monotonía.

La comunidad debería ofrecer protección y reconocimiento, garantizar cuidados ópti-


mos, proporcionar contactos y atender necesidades individuales, aportar tranquilidad y
reposo, alimentar el “espíritu” y velar por el bienestar de sus ocupantes.

Desde Centroamérica, en el contexto de la Educación Popular y la Investigación Acción Participativa, las muje-
res lanzan la propuesta de un nuevo vocablo para resignificar la idea de «necesidades» sin escindirla de los
«deseos»: las «desesidades»

Este término, recuperado por Amaia Pérez Orozco , nos recuerda que ciertos procesos no pueden consistir Amaia Pérez Orozco
una mera asunción de necesidades. “Subversión feminista de la
economía. Aportes para un
debate sobre el conflicto capital-
vida”

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Por ello es tan importante que en este contexto cada cual tenga la posibilidad (cuando vive en ella, pero a ser
posible ya en la fase de planificación) de colaborar activamente en la creación de su propia vivienda y del en-
torno, es decir, de la comunidad, no solo en el aspecto creativo, sino también en lo que atañe al estilo de con-
8
vivencia. Sólo de esta forma se puede producir la identificación con el entorno relacional y evitar la indiferen-
cia o incluso el vandalismo (que finalmente sirve para satisfacer la necesidad de estímulo, la liberación de crea-
tividad retenida, el deseo de aportar una “nota personal”).

En todo el mundo, disponer de una vivienda unifamiliar es una de las máximas aspiraciones, pues entre otras
cosas representa el deseo de desarrollar al máximo la propia personalidad y creatividad. Este deseo no debería
trivializarse sin más, sino al contrario, conviene buscar posibilidades para conseguir satisfacerlo al máximo in-
cluso en entornos de bloques de viviendas.

Toda persona tiene fases en la vida en las que desea una mayor intimidad y otras en las que prefiere el anoni-
mato. La auténtica comunidad debe ofrecer y permitir ambas. El tamaño adecuado y la distribución de la ur-
banización deben definirse teniendo en cuenta este problema.

Otro aspecto a tener en cuenta, y que nos remite de nuevo al concepto de biodiversidad, es que la comuni-
dad no tiene nada que ver con el hecho de que en una determinada región solo vivan personas de una deter-
minada nacionalidad, color de piel o religión. Hay muchos lugares del mundo en los que conviven de forma
pacífica personas de las más diversas etnias con muy diversos idiomas o dialectos y que experimentan esta
multiculturalidad como estimulante y fructífera.

En el marco de la globalización, al que ya no se puede dar marcha atrás, habría que reflexionar mucho más
acerca de ello y desarrollar modelos para que este proceso pueda ser resuelto también en nuestros espacios
geográficos para satisfacción de todos y todas, en vez de tratar de poner barreras que fomentan la agresividad
y que a la larga están llamadas al fracaso.

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Lección 8.2. Urbanismo
El urbanismo como disciplina surge a finales del siglo XIX ante la expansión de la ciudad industrial.
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Se concibe entonces el urbanismo como una ciencia, con aspiraciones de universalidad científica o “punto de
vista verdadero” como reivindicaba Le Corbusier.

En el año 1933 se postuló, en la Carta de Atenas proclamada por un congreso de urbanismo, la “ciudad lim-
pia” con 95 tesis que definían la separación de funciones entre los distintos ámbitos de la vida, como la vivien-
da, el trabajo, la administración, el comercio, el ocio. Esta decisión, sumamente importante en la historia de la
ciudad, es el origen de numerosos problemas actuales que supone la “ciudad de los trayectos largos”.

Pero esto también ha generado una distancia entre la ciudadanía y su propio espacio vital. Quienes deciden
sobre cuestiones tan importantes como este espacio, público y privado, ya nos son sus habitantes; este poder
lo asumen en aras de la ciencia profesionales del urbanismo.

Quienes configuran las teorías y prácticas urbanísticas se sitúan “por encima” del espacio habitado. Una distan-
cia física que percibe la cuidad como un ser diseccionado, simplificando la realidad para hacerla legible a costa
de romper interconexiones.

Otra cuestión que constituye otro “largo trayecto” que separa esta disciplina de la ciudadanía es el lenguaje
complejo y los planos de colores llenos de códigos de significado difícil de descifrar que forman parte de su
puesta en escena.

Desgraciadamente, dentro de la práctica actual del urbanismo a menudo se sigue entendiendo el espacio y la
vida de la persona subdividida en una serie de tareas y momentos.

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En palabras de Françoise Choay, teórica e historiadora sobre urbanismo y arquitectura:
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Llevamos ya demasiado tiempo aceptando el modelo contemporáneo de ordenación del territorio como si fue-
ra el único posible, aunque nos resulte incómodo e indeseable en muchos aspectos. Todos los proyectos, for-
mas de urbanización y edificios reflejan siempre un determinado tipo de sociedad, son fruto de la evolución
social y es el urbanismo el que debería amoldarse a estos cambios.

8.2.1. Nuevas perspectivas del urbanismo


De alguna manera, el urbanismo ecosocial es un concepto contrario al mundo globalizado de nuestro tiempo.

Desde esta perspectiva, el urbanismo y la manera de planificar pueden convertirse en herramientas muy útiles
de intervención pública para corregir desigualdades y velar por la calidad y mantenimiento de los recursos na-
turales. Un urbanismo en el que los aspectos ambientales y de salud se sitúan en un puesto privilegiado y don-
de la participación es un elemento clave dentro de los procesos de planificación.

Aparte de la creación de poblados ecológicos de carácter marcadamente rural, una tarea importante de nues-
tro tiempo es reconvertir las ciudades en un sentido ecológico.

El peor de los males es siempre la falta de imaginación, la obstinación por las tradiciones, el mantenimiento de
los esquemas mentales de siempre. Estas mentalidades y comportamientos conllevan hoy elevadas tasas de
desempleo, crisis económicas y sociales, y problemas ambientales. En muchos ámbitos, y no únicamente en el
del urbanismo, hace falta desarrollar, sin prejuicios y de modo independiente, planteamientos de futuro y por
tanto sostenibles: por ejemplo, en el terreno de la energía, la agricultura, la producción industrial, los oficios
manuales, etc.

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Es necesario crear estructuras urbanísticas de tamaño abarcable para reforzar el respeto mutuo y el sentido de
solidaridad y pertenencia entre sus habitantes. Pero también es preciso que las propias personas se planteen
las exigencias del modo de vida ecológico y deseen vivir en armonía con la naturaleza. Pequeñas estructuras
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de red descentralizadas y socialmente equilibradas en el ámbito laboral y residencial (por ejemplo, mezcla de
familias con hogares unipersonales, monoparentales, viviendas compartidas) permiten resolver muchos proble-
mas y reducir al mismo tiempo la dependencia de instituciones públicas de previsión social.

Las posibilidades de comunicación que ofrece Internet hoy en día han cambiado de manera permanente la
vida de las personas. Esta evolución ofrece nuevas posibilidades de ganarse el sustento sin necesidad de utili-
zar el coche todos los días, es decir, también lejos de las aglomeraciones urbanas. El lugar de trabajo en casa,
junto a la familia, está cada vez más cerca.

Sin embargo, existe el peligro que la expansión de las redes de comunicación nos lleve en última instancia a
dejar de percibir nuestro entorno con todos los sentidos y esto comporte una alienación subrepticia con res-
pecto a la naturaleza. Todo se podrá proyectar en la gran pantalla de la sala de estar, pero únicamente en dos
dimensiones y sin lograr transmitir nunca el “espíritu del lugar”, tanto si se trata de un paisaje como de una
plaza o un edificio como realidades palpables física y espiritualmente.

Debemos concebir la actual época de cambio como una oportunidad.

Tampoco habría olvidar que la arquitectura y el urbanismo tienen otro cometido; el de embellecer y revalorizar
el “paisaje” y desarrollar nuevas formas, colores, ritmos, generar más satisfacción, expresar amor, espiritualidad
y belleza, pues con todas las creaciones construyen un campo energético, un “conjunto espiritual”.

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8.2.1. Asentamientos ecosociales
Actualmente la interconexión espacial es el factor de cambio que influye en mayor medida en los asentamien-
tos existentes. Esto ocurre debido al desarrollo y a la unión de granjas, pueblos y ciudades, que crecen hasta
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convertirse en pueblos o ciudades, pequeñas o medianas, o incluso en regiones metropolitanas gigantes
(megaciudades). También las llamadas islas urbanas pueden interconectarse espacialmente.

Al mismo tiempo los paisajes asociados cambian. Se convierten en parte del nuevo paisaje urbano. En ellos se
puede reconocer que hoy cada vez más, la oposición clásica entre “ciudad y campo” no existe, los “paisajes
urbanos” han ocupado su lugar.

La ordenación territorial y el urbanismo holístico enlazan con este planteamiento. Pero buscan además un
equilibrio entre la densidad de construcción y la amplitud de los espacios, así como una relación saludable en-
tre las zonas urbanas y rurales.

Conviene tener en cuenta los siguientes criterios:

Calidad del lugar, clima, topografía, calidad del aire, ruido, vegetación, fauna, etc.

Balance ecológico optimizado, optimización de los ciclos de residuos, del agua, de la energía y de los mate-
riales de construcción, aplicando el concepto “cradle-to-cradle” (de la cuna a la cuna), respetando el principio
de sostenibilidad en todos los ámbitos de la vida y de la actividad (por ejemplo, control del uso del suelo y de
otros recursos), de modo que las generaciones venideras tengan todavía perspectivas de vida y espacios para
la creatividad.

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Reglas fundamentales de la bioconstrucción (materiales naturales y sanos, mínimos insumos, calidad del am-
biente interior…) de manera que el planteamiento no consista en qué hacer para minimizar los impactos gene-
rados, sino en ir a la raíz de las fuentes para evitar que se produzcan. Se valoran especialmente los procesos
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donde el construir no está separado del habitar.

Funcionalidad y flexibilidad (crecimiento paralelo de la vivienda, funciones mixtas, variedad de diseños de las
plantas de los edificios y posibilidades de combinación…) Además la vivienda debe permitir la convivencia y la
co-responsabilidad de lo doméstico.

Equilibrio social (relaciones, accesibilidad, seguridad, integración, solidaridad vecinal, comunicación, convi-
vencia, bien común…), lo que implica un reconocimiento de la diversidad y por lo tanto de la diversidad de
necesidades y donde juegan un papel decisivo los espacios de proximidad, zonas semiprivadas que facilitan el
contacto entre habitantes.

Máxima autarquía posible, promoviendo la descentralización y las comunidades autosuficientes con el fin de
aumentar la resiliencia del sistema. Para ello conviene evitar las dependencias alimentaria, energética, de
agua, etc.; así como el gran esfuerzo (y gasto) que supone el transporte. Otro criterio importante es el poder
compatibilizar el trabajo y la vida privada de manera saludable, es decir, el trabajo local.

El alma humana (individualidad, libertad creativa, creación de espacios de recogimiento, armonía de las for-
mas y dimensiones, ausencia de ruidos…)

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Conclusión
Con esta unidad didáctica terminamos este breve recorrido por la biología del hábitat.
Durante este tiempo hemos intentado asomarnos a los aspectos más significativos con el fin de
crear una idea global de lo que significa la bioconstrucción, de todos los ámbitos que implica y
de las posibilidades que ofrece en las relaciones del ser humano con su entorno edificado.
Esperamos haber despertado la curiosidad en lo que para este equipo docente ya se ha
convertido en una forma de entender la vida.
También os invitamos a ampliar vuestros conocimientos y experiencia sobre bioconstrucción
participando en nuestros cursos y en especial en el Máster on line semipresencial IBN-IEB, donde
tendréis la oportunidad de profundizar en todos aquellos aspectos tratados durante este curso
de introducción, además de ofrecer una opción profesional a quienes queráis especializaros en la
materia.
Nuestro objetivo ha sido, como mínimo, ilusionaros.

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