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Tema 8. Anexo.

El contexto comunicativo

EL CONTEXTO. CLASES.

El contexto es el conjunto de conocimientos e ideas que comparten los interlocutores


de un acto de comunicación y que permiten enunciar mensajes comprensibles para ellos e
interpretar los que se producen en su entorno.
Podemos diferenciar tres tipos: el lingüístico, el situacional y el socio-cultural. Estos
dos últimos forman el llamado contexto pragmático.

El CONTEXTO LINGÜÍSTICO lo forman todos los elementos verbales que rodean a una
unidad lingüística (las palabras que preceden y siguen al enunciado). Sirve para interpretar
correctamente el significado de una palabra o el sentido de una frase. Un enunciado sacado de
su contexto lingüístico puede tener un significado diferente. Sólo dentro de un determinado
texto los enunciados adquieren sentido pleno y preciso.

 “María es muy simpática con quien quiere” no significa lo mismo que “María es muy
simpática”.

El CONTEXTO SITUACIONAL (situación comunicativa) lo constituyen todas las


circunstancias del entorno físico inmediato en el que están inmersos los participantes de un
proceso de comunicación.

 En “Pásame el agua, por favor”, se encuentran una serie de requisitos que son parte de
la situación de habla y que permiten la emisión de esa frase y su correcta interpretación.
Así: que el emisor tiene sed, que están comiendo y el agua está más cerca del receptor, o
que hay entre ellos una relación de servidumbre.

En la comunicación literaria, el receptor no comparte con el emisor el contexto situacional; por


eso, cuando leemos un relato, creamos un contexto de situación que probablemente no coincide
con el mundo creado por el autor.

 Las caras de los personajes, los ambientes, los espacios... son creados por nosotros y tan
distintos de los del autor que, si vemos una adaptación al cine, la percibimos como
diferente.

El CONTEXTO SOCIO-CULTURAL lo forman aquellos datos procedentes de los


condicionamientos sociales y culturales que actúan sobre el comportamiento verbal, las reglas
de orden social. Así, las relaciones de cortesía, que manifiestan los fórmulas de tratamiento, las
palabras tabú y los eufemismos, etc. Muchas veces las propias instituciones funcionan como
contextos, ya que han creado lenguajes específicos que permiten su funcionamiento. Así, en el
lenguaje jurídico, en la ritualización de las fórmulas religiosas...

 Ej.: Si decimos ¿Qué tal?, a nadie se le ocurre contarnos sus problemas, porque se sabe
que entra en juego la función fática del lenguaje, no la apelativa.

Podemos añadir el CONTEXTO LITERARIO, formado por la obra de un autor o los rasgos
del movimiento literario al que pertenece.

 Por ejemplo, el llanto de Ulises es adecuado en la épica griega, pero no lo sería en un


héroe actual.