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INTRODUCCIÓN

Elisabeth von R era una joven de veinticuatro años de una familia que en los últimos
tiempos había pasado por varias dificultades; la muerte del padre, la operación de ojos de la
madre y la dolencia cardiaca de la hermana después de su parto. En estos acontecimientos
la joven siempre había estado presente. Se trataba de una dama de apariencia inteligente y
psíquicamente normal, con espíritu alegre y que llevaba con positividad su dificultad.

Su problema era que desde hacía 2 años padecía dolores en las piernas y caminaba mal.
Caminaba con la parte superior del cuerpo inclinado hacia adelante pero no era
llamativamente torpe. Se quejaba de grandes dolores y fatiga al caminar y al estar de pie.
Su dolor era bastante grande y de naturaleza imprecisa, el foco de tal dolor era el musculo
derecho donde tenía una especial sensibilidad a la presión y los pellizcos que se extendía a
las dos piernas.

Era difícil hacer un diagnóstico ya que no eran muy precisas sus indicaciones del dolor. En
vez de definir el dolor con tranquilidad, seguridad y claridad, se tensaba y no encontraba las
palabras para definir lo que sentía. Por otra parte, al estimular la zona sensible, a pesar de
que su fisionomía expresaba un dolor físico (tendones duros y sensibles) este era
exageradamente grande y ella no chillaba ni se exaltaba, sino que parecía obtener placer
más que dolor.

De este modo, Freud relaciono sus reacciones con el contenido de los pensamientos
escondidos tras el dolor que se producía en las partes del cuerpo determinadas y se dio
cuenta que la paciente tenia parecidos con casos seguros de histeria.

La terapia partió de la existencia de una enfermedad mixta. Elisabeth se sometía a masajes


en los músculos sensibles e intensas descargas eléctricas en las piernas. Así, observo que
cuanto más intensas eran las descargas más parecía frenar los dolores y obtener mejoras.

Posteriormente, se inició un tratamiento psíquico complicado por descubrir la relación entre


la historia de la paciente y la dolencia.
Origen y evolución de la histeria

Desde la edad media hasta nuestros días hay un componente común en la historiad e la
histeria, y es el descubrir y legislar lo que empuja el goce díscolo de las mujeres histéricas
en su vida cotidiana. A las primeras histéricas se las relaciono con prácticas ajenas a las
religiones oficiales. Cuando estas mujeres surgen a la luz pública, dejando de ser hechos
aislados para convertirse en pasiones colectivas, se les tacho de peligrosas, Esto llevo a la
iglesia de ese entonces, a través de sus leyes y de la incipiente medicina a tomar medidas
drásticas, medidas para evitar el desorden que producían. Se les tacho de brujas y
hechiceras, y terminaron en la hoguera; y podría decirse que a una sexualidad desbordante,
endemoniada le correspondía una medida purificadora simbolizada a través del fuego .Los
estudios que realizo Freud con Charcot se centraron en gran medida en la histeria, cuando
llego Freud a Viena en 1886, se estableció como médico de enfermedades nerviosas, para
lo cual tenía bastante clientela. Charcot, jefe del hospital de la Sal petriére, se interesó
muchísimo en estas mujeres histéricas, que al momento de obsérvalas noto que no encontró
lesiones orgánicas, en los males que las aquejaban. Para su sorpresa y la de sus discípulos
descubre que a través de la hipnosis por sugestión podía por ejemplo, provocar, modificar o
suprimir cambios en la conciencia, y también podía provocar, que parálisis, mareos o
vómitos desaparecieran al despertar de forma independiente a la voluntad del hipnotizado.
Para ese entonces se crea una gran función teatral, donde las histéricas muestran sus
convulsiones y los médicos las contemplan de modo que sus espectadores pueden especular
acerca del órgano donde se encontraba el útero errante. A partir de esta etapa de Charcot se
termina el mito de que las mujeres estaban poseídas por el demonio, pero por otro lado la
histeria pasa a ser una enfermedad. Babinski, alumno de Charcot, atraído por la posición
positivista, creyó que todo lo que no se explicaba, no se veía, no se palpaba, estaba fuera
del campo de la conciencia y de la medicina. Propuso sustituir la categoría de la histeria por
la de³pitiatismo Babinski pensaba que estos enfermos estaban fuera de la realidad, que eran
simples simuladores y manipuladores.

Freud y las histéricas

Freud retorna a Viena en 1886, al comienzo Freud confió en los métodos terapéuticos, que
habitualmente usaba como lo fueron, la hidroterapia, la electroterapia, los masajes y la cura
de reposo de Weir Mitchell, pero estos no fueron eficaces y dirige su pensamiento en otra
dirección, le escribe a su amigo Fliess, el 28 de diciembre de 1887, donde le menciona que
ha aprendido la Hipnosis, y que ha tenido pequeños pero notables éxitos. Freud también
alumno de Charcot, deduce que los síntomas histéricos entrañan un sentido que tienen una
significación desconocida, extraña para el sujeto que las padece, y que no son para nada
accidentales. Desconocía al igual que ellas, los motivos por los cuales escenificaban su
sufrimiento, desde ese momento surgen en Freud el deseo de construir una teoría
psicológica de la histeria En uno de los casos que trata Freud el de Isabel R. siendo su
paciente ella le reprocha sus constantes intervenciones, que interrumpía el discurrir de sus
pensamientos, ya no se ofrecía a la vista del médico, y este la invitaba a asociar libremente
diciéndole; puede hablar libremente de todo aquello que acuda a su mente, aunque le
resulte vergonzoso, incoherente o trivial, y es así como surge el método psicoanalítico. De
esta manera Freud se da cuenta que disponía de abundante material, que si bien no aportaba
los elementos olvidados, si posibilitaba la reconstrucción a través de determinadas
interpretaciones, quedando en evidencia que el sujeto lucha contra una resistencia constante
y muy intensa.

Caso sobre la histeria de Elizabeth Von R

Inicia en el otoño de 1892, de 24 años. Elizabeth padecía de dolores en las piernas, fatiga
dolorosa y caminaba mal (hiperalgesia de la piel y de los músculos en todas las piernas).
Había sufrido graves problemas tales como la muerte de su padre, una enfermedad en los
ojos de la madre, y la muerte de una hermana. Freud consideraba que estos dolores eran
síntomas histéricos dado que le resultaba llamativo como ella contaba su padecer, lo hacía
de manera muy imprecisa y un enfermo que padezca malestares orgánicos va a describir su
dolor con gran precisión y visto que atribuía mucho valor a sus dolores era correcto deducir
que su atención estaba centrada en otra cosa: pensamientos y sensaciones que se
relacionaban con los dolores. Además si un enfermo orgánico realmente tiene
padecimientos cuando se estimule la zona de dolor su expresión será de sufrimiento; pero
esto no sucedía en Elizabeth: cuando se pellizcaba u oprimía la piel y la musculatura
hiperalgica de la pierna, su rostro cobraba una expresión más de placer que de dolor.
Seguramente mediante la estimulación de esa zona la enferma recordaba pensamientos
escondidos tras ese dolor. Así Freud llega a la conclusión que esa dolencia era una histeria
y la estimulación afectaba una zona histerógena. Lo primero que hizo Freud fue remover el
material patógeno estrato por estrato le hacía contar a la enferma lo que ella sabía, poniendo
toda la atención en aquella zona donde parecía que faltaba un eslabón en la cadena de las
causaciones e iba penetrando en estratos cada vez más profundos del recuerdo a medida que
en esos lugares aplicaba la hipnosis o la presión en la frente. Ella era una persona muy
apegada a su padre y así también demostraba un desinterés hacia su madre y sus hermanas.
El padre sufría de una afección cardiaca por lo cual ella cuido de él duramente un largo
tiempo, dormía en su habitación, lo asistía todo el día. Al principio su afección se vinculó
con este período, ya que ella puedo recordar que duramente los últimos meses de ese
cuidado sufrió de dolores en la pierna derecha, pero estos le pasaron pronto. Dos años
después de la muerte del padre empezó a no poder caminar a causa de sus dolores. Un día
ella se alejó del lecho del enfermo para asistir a una reunión en donde estaría su joven
enamorado, cuando regresó encontró con que su padre había empeorado y se realizaba
reproches por esto, esa fue la última vez que abandono a su padre durante tanto tiempo.
Aquí era lícito buscar la causa de los primeros dolores histéricos: por el contraste entre la
salida que se había permitido y la miseria en la que encontró al padre al volver así quedó
planteado un conflicto, un caso de inconciliabilidad. Como recuerdo del conflicto, la
representación erótica fue reprimida (esforzada al desalojo) de la asociación y el afecto a
ella adherido fue aplicado para reanimar un dolor corporal presente de manera simultánea.
Se trataba pues del mecanismo de una conversión con el fin de la defensa (conversión
histérica)Luego de un tiempo de tratamiento la enferma le comunicó a Freud que el dolor
en su muslo derecho (zona histerógena) era más fuerte porque era el lugar donde el padre
apoyaba su pierna para que ella le renovara las vendas: esta es la explicación de la génesis
de una zona histerógena atípica. En el período de abre acción el estado de Elizabeth mejoró
notablemente Freudgracias a Elizabeth obtuvo un panorama de cómo se genera la histeria
monosintomática, la pierna derecha le dolía cuando se producían recuerdos del cuidado a su
padre (1 tramo de su padecimiento), mientras que el dolor izquierdo le sobrevenía cuando
se despertaba un recuerdo sobre la hermana difunta (2dotramo de su padecimiento).Un
enlace de los dolores con el ³estar sentado sucedió cuando ella fue a una colina a pasear
hasta el lugar que solía frecuentar junto con el cuñado. Aquí sus pensamientos se dirigieron
a su soledad, al deseo del llegar a ser tan feliz como su hermana lo era. De aquí regresó con
fuertes dolores y esa misma tarde los dolores sobrevinieron de manera definitiva. La abasia
no era equiparable sólo a una parálisis funcional asociativa, sino también a una parálisis
funcional simbólica Freud sostiene que su método de presión sobre la frente nunca fracasó
con Elizabeth pues ella siempre tenía una ocurrencia en la mente o una imagen, pero no
siempre estaba dispuesta a comunicarlo, intentaba volver a sofocar esos pensamientos esto
se debía a dos cosas: o la enferma ejercía una crítica sobre su ocurrencia o bien la a
horrorizaba indicar la ocurrencia porque le resultaba demasiado desagradable su
comunicación. Cuando ella decía que no se le ocurría nada Freud le aseguraba que sí se le
había ocurrido y así él repetía la presión, la enferma mostraba resistencias a reproducir sus
recuerdos. Así pues también se encontró que la enferma frente al lecho de muerte de su
hermana pensó que su cuñado ahora estaba libre y que ella podía convertirse en su esposa,
es así que Freud encuentra aquí la idea de defensa frente a una representación inconciliable,
de la génesis de síntomas históricos por conversión, de una excitación psíquico a lo
corporal, de la formación de un grupo psíquico separados por el acto de voluntad que lleva
a la defensa: ella había conseguido dejar de lado la dolorosa certidumbre de que amaba al
marido de su hermana(representación inconciliable) creándose a cambio unos dolores
corporales; y ellos momentos en que esa certidumbre pretendía imponérsele duramente el
paseo con él a la colina habían sido generados aquellos dolores por una lograda conversión
a lo somático. Freud para curar a la enferma le dio la oportunidad de aligerarse, por abre
acción de esa excitación almacenada: así ella empieza a recordar varias situaciones con el
cuñado El grupo de representaciones se mantenía aislado de la asociación con el afecto por
dos motivos: los dolores se generaron al mismo tiempo que se formó el grupo psíquico
separado (mecanismo de escisión de conciencia) y la enferma oponía resistencia al intento
de establecer la asociación entre el grupo psíquico separado y sus restantes contenidos de
conciencia y cuando esa reunión se consumó sintió un gran dolor psíquico (motivo de la
escisión de conciencia).El motivo de la escisión de la conciencia era la defensa; el
mecanismo, era el de la conversión. Lo que se muda en dolor corporal es la cantidad de
afecto, una consecuencia de esta concepción seria ³el amor pierde tanto en intensidad, por
esa conversión, que resulta deprimido a la condición de una representación débil y entonces
sería este debilitamiento el que posibilitaría su existencia como segundo grupo psíquico.
Los dolores no se generaban mientras la enferma vivenciaba las impresiones del primer
período (enfermedad del padre) sino con efecto retardado, cuando la enferma reprodujo
esas impresiones en sus pensamientos. Una nueva vivencia despierta recuerdo de parecidos
contenidos previos, y luego se forman símbolos mnémicos. La conversión es por sumación
de los traumas. Como Epicrisis de este caso retomo el texto de Freud donde menciona: a la
señorita Elizabeth von, mientras cuidaba a su padre se generó en ella por primera vez, un
síntoma Histérico, que era un dolor en una parte definida del muslo Derecho, en un
momento en que el circulo de representaciones de sus deberes hacia el padre enfermo entro
en conflicto, con el contenido que en aquella época tenía su ansiar erótico. En medio de
vivos autor reproches, se decidió a favor de lo primero, y así se creó el dolor histérico

CONCLUSIÓN

Las histéricas no solo recuerdan los dolorosos momentos que tuvieron en la infancia, sino
que parecen adheridos a ellas. No se separan del pasado, porque viven con ellos, esta
fijación a los traumas permite afirmar que las lesiones corporales no son las que causan la
alarma, sino la vivencia que suscitan los afectos penosos que construyen fantasías, y esto es
lo que forma las reminiscencias neuróticas. La histeria es una categoría estructural pre
freudiana a la que el psicoanálisis donde toda una teoría, como todos sabemos el
psicoanálisis se ha ido desarrollando con los hallazgos de la etiología de la histeria. Los
conceptos de represión, deseo, fantasía, así como las formaciones inconscientes, síntomas,
sueños, fallidos, chistes, dieron las claves de las neurosis y de una teoría general del aparato
psíquico. El análisis de los síntomas histéricos solo tiene valor si se es articulado desde una
estructura, esto llevo a Freud a asegurar que la cura nunca es igual a otra, que aun siendo de
la misma estructura, cada una la llena con su propia subjetividad, por lo tanto es diferente
en cada paciente. Es un hecho que la neurosis histérica, caracterizada por ataques y
síntomas de conversión, ha sido reemplazada por nuevos síntomas que muestran nuevos
malestares. De ahí que la histeria tiene nuevas formas de manifestarse