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LA LAVADORA

Viva la aventura, viva!!!!


A los que nos gusta la naturaleza…
Siempre habrá rincones, para explorar, para encontrar, para descubrir. Caminos es-
condidos. Cruces que no llevan a ninguna parte. Si no nos pica esa curiosidad, claro.
Pero porque no ir a comprobarlo???
No seamos aburridos, a veces hay que atreverse, a veces hay que arriesgarse. Es posi-
ble que lo que encontremos no sea lo esperado. En el peor de los casos encontraremos
una lavadora!!!

Es curioso, si. Pero podemos encontrarlas en los lugares más gente, si cree rentable su “gasto”. La suma del viaje, del
más insospechados, incluso dentro de ese majestuoso Par- permiso, del autobús, de la cervecita, del suvenir y del par-
que nacional de Picos de Europa, del que tantas maravillas king…pero es posible que la “aventura” compense!!!
cuentan. Ese que tenemos tan cerca, a unos cientos de cur-
Porque las fechas señaladas en el calendario siempre nos
vas. Algunos incluso intentan vivir a sus pies, otra aventu-
dan más autoridad, hay que hacer algo por el bien de la na-
ra. Algunos nos lo venden, y otros, nos lo mal venden. Si,
turaleza. Y a ser posible, que se vea. Importante que se vea.
dije bien. Nos lo mal venden, porque es nuestro, de todos.
Que cien años de historia no es moco de pavo. Cien años
Algunos nos lo prohíben, los mismos que nos lo quieren
han tenido para definir exquisitamente esas normas que
cobrar. Queremos ser más papistas que el papa. Pero mien-
hay que seguir para preservar nuestro pequeño rincón. Por
tras nos gastamos el dinero en asfaltar un mirador con su
el tiempo que les llevo, tienes que estar como poco bien.
camino, desde el que todo el mundo “miró” toda la vida el
esplendido paisaje, ahora ese paisaje urbanizado lo verá Pero, y la aventura??
Peña Torquilla n 6 | REVISTA DE MONTAÑA pag 17
Aventura, la de aquella lavadora, que llego al final de
nuestro camino perdido. Allí donde el parque nos pro-
hibía llegar. Por estar en un rincón singular de especial
protección. Protección, por ser el hábitat de nutrias,
lobos, urogallos, y como no, osos. Un lugar único don-
de cualquier cazador haría su agosto, sino fuera Parque
Nacional. También curioso es este Parque Nacional que
si lo permite. Como te quedas? Me quedo con la aven-
tura. Y es que no hay aventura que se precie, si no está
envuelta de ese halo “peligroso” que da el estar rodeado
de bestias salvajes. Ese pequeño ruido que llega desde lo
más profundo del bosque y que hace que nuestra piel se Fuente De
ponga en alerta. Señal inequívoca de, cuidado!!!.
- Uff, que alivio, era solo el viento!!!
Y es que la aventura era realmente enriquecedora. El
paisaje idílico, seguir, no con dificultad ese viejo sen-
dero, a veces perdido entre las hojas caídas, las zarzas
que se nos clavan en la espinilla, la incertidumbre de lo
que me encontraré al salir del bosque. Las expectativas
siempre nos ayudan a seguir por esas empinadas lade-
ras. El ruido de esas lejana torrentera, seguramente a los
pies de una bella cascada…todos esos matices que nos
complementan el viaje, y que hacen que merezca la pena
atrevernos a seguir aquel camino. Desvío que algunos
veían y que pocos cogían. Por mil y una razones, no va
nadie, el monte se lo comió, es peligroso, no hay nada,
mejor por aquí que ya lo conozco…

Sajambre

Vivimos en una sociedad que mata la aventura, que urbani- Medidas leperas, para glaciares tropicales. Así piensan los
za un parque con el dinero de todos, en vez de velar por la elegidos. Nunca mejor dicho…Creen que nos representan,
naturaleza del parque, en vez de velar por la educación en aunque no entienden lo que eso significa.
el parque. Han pasado 4000 años desde los primeros asen- Son los mismos que quieren vender la integridad del par-
tamientos neolíticos. Mucha gente vivió y se supo adaptar que a las masas deseducadas, masas que abarrotan los bu-
a ese duro entorno. Muchos años, si. Aunque no sé si su- cólicos lagos de Covadonga, y los altivos miradores de Lié-
ficientes. Ya que algunos todavía no aprendieron nada. En bana. Pague y vea, pero por favor no pise!
la era de la información y de las “libertades”. Donde todo
Da la impresión de que los sabios tuvieron 3900 años para
el mundo sabe de todo, aunque no entienda de nada. Nos
observar y desaprender, y 100 años para sacar conclusio-
atrevemos a imponer normas “Anormales”. Aunque vayan
nes. Viendo los resultados del borrador, no es que sea un
en contra de la leyes de la termodinámica. Todo el mundo
trabajo muy eficiente que se diga. Mas les valía, salir a co-
sabe lo que pasa cuando pisamos una bola de nieve.
nocer el parque.
-Se derrite. Obvio! Verdad? NO SEÑORES, NO ES OB-
VIO! Porque si hay -30ºC, da igual que la pises…
Bonito, pero cual es natural..

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Al sur del Cornión

Para muchos ese esfuerzo no merecía la pena. Para otros como yo, tan raros como yo. Fue la chispa necesaria y sufi-
ciente. La mecha estaba encendida. Aquella lavadora frustró mi primera aventura, no fue la guinda del pastel precisa-
mente. Pero descubrió unas sensaciones desconocidas. Pletóricas y satisfactorias, donde el camino hacia lo desconoci-
do era suficientemente rico como para que recompensara con creces ese esfuerzo a veces loco y psicópata, para muchos
baldío y que solo los “Descubridores” entienden. La agricultura. América, la luz,..Alguien se dio cuenta que merecía
la pena salir de lo normal, ir mas allá. Incluso que la recompensa material que pudre la sociedad no es el único ali-
ciente. No sé en que momento el deporte, los hobbies o nuestro estilo de vida dio verdadero sentido a nuestras vidas.
Pero algunos con “genes anómalos”, vivimos mejor cuando vivimos. Porque vivir no tiene gracia, sino fuera porque
te puedes morir. Por eso a veces arriesgarse a vivir es sano, es un juego, incluso divertido. Y mientras mas divertido lo
hagamos más nos entretiene, mas lo saboreamos. Aun a sabiendas que a veces el equivocarse no es una opción. Difícil
de entender sino se siente.

Vivimos en una so-


ciedad que mata la
aventura, que ur-
baniza un parque
con el dinero de to- El paisaje idílico, seguir, no
dos, en vez de velar con dificultad ese viejo sen-
por la naturaleza dero, a veces perdido entre
del parque... las hojas caídas, las zarzas
que se nos clavan en la es-
pinilla, la incertidumbre de
lo que me encontraré al sa-
lir del bosque.
El marco. 67.455ha de extensión, con una diversidad fuera
de lo común derivada de su vertical geomorfología. Don-
de las calizas cabalgan exageradamente sobre si mismas.
Dando lugar a un masivo grupo calcáreo con casi 2000m
de espesor que el tiempo, el agua, el hielo y el viento supie-
ron moldear a capricho. Enormes picachos, cortados a cu-
chillo, vertiginosas canales y abruptos valles asombran al
más viajado. Tal condición, unido a su cercanía con el mar.
Hacen que se mezclen los climas atlánticos con los medite-
rráneos generando una amalgama natural de ecosistemas.
Único caldo de cultivo, que solo propicia una asombrosa
variedad de flora, con su correspondiente fauna asociada, Valdeón
así como multitud de endemismos. Cabe reseñar uno en
especial, por ser el único que sobrevive, cual vil alimaña,
siempre al acecho de lo que pueda conseguir en beneficio
propio. Por estar en la cúspide de la pirámide, solo se preo-
cupa de defender su posición de poder, su puesto. Este no
es otro que el “Homo Stultus”. Que a pesar de ser uno de
los últimos pobladores del parque, y el menos adaptado si
cabe, ha sabido sacar el máximo provecho de su posición.
Por eso, se siente más cómodo a cobijo de la intemperie,
en la lejanía de los despachos, sentado en su sillón, desde
donde maneja los hilos del parque cual vulgar marioneta
se tratara. A sabiendas que la cultura, la tradición, los po-
bladores, los ecosistemas, su fauna, la flora, hasta los mi-
llones de metros cúbicos de caliza que forman el núcleo
del parque, no son más que simples piezas con las que ju-
gar demagogia por bien de sus “ecosinsentido” ideas.
Difícil de entender que un gestor gestione bien algo que no
conoce, mas si esta gestión se reparte en tres. Tres piezas
con el mismo escaso conocimiento del parque. Y es que la
naturaleza no entiende de lindes… Caos de bloques sobre cordiñanes.Ultimo gran derrumbe del
Parque. No lo provocamos!

Estaba claro que si, la aventura existía en los fondos de


los valles. La pura razón ampliaba el horizonte de nuestra
búsqueda y solo levantar la mirada asustaba. Los recortes
afilaos contra el cielo, las nubes rebotando contra los fa-
rallones, las cortinas de nieve arrancadas por el viento de
las cornisas. El mundo de las alturas me atraía ingrávido.
Como si la gravedad nos invitara a coquetear con ella. Un
baile, un juego. A veces con ella, otras en su contra. A veces
divertido, otras desafiante y algunas, las menos, a cara o
cruz. Solo observado por unos pocos elegidos, alados todos
ellos. Pequeños y curiosos algunos, trepan riscos. Majes-
tuosos y escaso otros, rompen huesos.
Pronto me vi inmerso en el largo proceso de la búsqueda.
La búsqueda de lo desconocido. De las sensaciones. Las
de descubrir tu propio camino, superando pequeños retos
que se van complicando. Triunfos y sobretodo derrotas. El
saber cuando la naturaleza te deja, porque cuando no te
deja estas en un problema. Y como si de un matemático
neurótico se tratara a veces no sabría que me complace
más, si buscar problemas o resolverlos. La lógica, el senti-
do común, orientarse en nuestro terreno de juego es vital.
Formas. Paredes pétreas y verticales, salpicas de peque-
ñas e incluso a veces minúsculas siluetas donde apoyarse.
Pambuches Equilibrios divertidos, o atléticos y razonados movimien-
tos. Formas. Cristales, fríos y frágiles, que se descuelgan
del invierno como una tela de araña nos atrapan en sus
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bellas y comprometidas líneas. Solo aptas para los adaptados, a las fatigas, al frio y al aire cortante. Donde los errores
no deben contarse. Formas. Suaves, redondeadas y esponjosas. Esconden trampas con fuerzas ingentes contra las que
no podremos luchar. La muerte acecha en ese manto blanco, esa nieve que nos embriaga. Deslizarnos por ella, acari-
ciándola y mimándola, solo en el momento que ella nos deje, cuando ella no se enfade. La montañas, como las mujeres,
son caprichosas. Y entenderlas no es fácil.

Transitando sin salir de nuestro camino!

Formas. Razonadas, dialogadas y es- nos peaje político que la de la vega de Los que nacieron y viven allí, son los
tudiadas. Para que las personas, la fau- yos que casi nadie la transita? Por que primeros que tienen que valorar su
na, la flora y el medio se sostengan en se castiga la lógica aplastante de aquel casa. El por qué viene tanta gente de
equilibrio. Formas. Torcederas, absur- que supo aprender a enfrentarse a los lejos a su casa. También son los pri-
das, tiranas, interesadas, partidistas y grandes abismos del Cornión tanto meros a los que la administración tie-
unilaterales en pos de una sobrepro- en verano como en invierno? y quien ne que preguntar por sus necesidades,
tección poco creíble. Como entender son ellos que se permiten el lujo de de- sin cortar sus formas de vida, sin que
sino, que los pobladores no pueden cidir sobre el porvenir de los niños de sus vidas dejen de ser sostenibles por
poblar sus tierras, que se restrinjan una aldea de Sajambre aislada, no por el medio. Ni se les puede empujar al
zonas mientras se venden sin piedad la orografía sino por sus nulas apues- abismo administrativo de la sinrazón.
otras cercanas. Como definir tran- tas desde la administración? No éra- Las ruinas de cientos de majadas que
sitable. Transitable para quién? Para mos todos iguales? Donde lo ponía??? hay por el parque dicen mucho de la
mi abuela en silla de ruedas? Para un salud de este. Qué decir de las comu-
director que no salió de su despacho?
para un cabrero que lleva desde niño La hierba de Pan- nicaciones de algunos rincones, no
cambiaron mucho en un siglo de his-
andado al lado de su casa? Para un debano, es menos toria moderna de Parque. La dejadez
guarda que se cree dueño y señor de su
parroquia? Para un ecologista radical sensible que la de de la administración en la recupera-
ción de muchos espacios singulares
que antepone todo por el amor a una Valcavao y mucho gravemente heridos por la actividad
del hombre en otras épocas también
especie extinta? Para un cazador que
paga 10000€ por una presa que aúlla menos que forma parte del lado oscuro de esta
en un “Parque”? Para una niña de 7
años que sus padres llevan por prime-
la de Remoña? demagogia ecológica que solo busca el
dinero fácil del lejano turista. Ese que
La mayor apuesta conservativa de viene a la carrera, con las prisas de su
ra vez a un Parque Nacional? Es tran-
sitable un camino cuando lo cubren 5 cualquier responsable de medio am- ajetreada vida. Y que no siempre tiene
metros de nieve?? Realmente la ero- biente debiera ser la educación de los tiempo de parar a respirar la tranqui-
sión que puede causar una pareja de jóvenes. Los que nacieron allí, y los lidad, el silencio, el aislamiento. Tam-
excursionistas en una pradera colgada que nacieron lejos. bién es verdad que hay veces que no
del cares se puede considerar erosión? Los que nacieron lejos, algún día de- quiere! Entonces, como parar en pen-
Se puede considerar impacto? Hay berán saber comportase cuando sal- sar en los problemas de los de aquí?
praderas tan sumamente sensibles? gan de casa. Solo el simple hecho, de También existe si. Es el turista egoísta
La hierba de Pandebano, es menos no tirar un papel o una colilla. Ya no de a pie, en moto, en cuad, en bici…
sensible que la de Valcavao y mucho digamos recogerlo. Sería el mayor Mañana hay que ir a otro parque, tira,
menos que la de Remoña? Las pistas triunfo para la naturaleza, esta que tira…
de “doble sentido” de Aliva pagan me- tanto nos quieren prohibir.

Las ganas de vivir son las que nos empujan, nos arrancan literalmente de los brazos de Morfeo. A por una nueva espi-
ral de desenfreno. Los cómplices son los menos. Las horas no son igual para todos. Algunos tienen sus propios proble-
mas para llegar a casa debido a su personal espiral de decadencia, pero a estos, te los sueles cruzar a los pocos minutos
de casa. Te miran raro, ellos no entender. En algo coincidimos, aunque sea en un cómico desentendimiento. Pero los
días siempre son cortos cuando la aventura es grande. No hay mejor estrategia. Robar es la clave, cual sibilino ladrón,
parodias de Robin Hood, arañamos horas a la noche para dárselas al día. Enmascarados a veces, no por escondernos.
Ni somos forajidos, ni lo queremos ser. Pero la naturaleza es cruel, también con nosotros. Es una parábola de la admi-
nistración. A veces nos congela, y otras nos abrasa. No es broma. Encebollados o medio desnudos. Los vagabundos del
monte, con las pertenecías a cuestas.
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Unos días, nos pesa el dinero. Arriba, donde está la aventura de
poco vale, solo sirve la razón. Abajo, en los cajones, es la brújula
del despropósito. Pero la rapidez es seguridad, nos sobran los las-
tres, la aventura gana en compromiso. Pasos agiles y seguros. Si
no puedes parar, acelera.
Otros, corremos cual caracol. Más pesados que las babosas de la
urbe, pero libres de mente. Seguros con lo aprendido. Autónomos
en este medio agreste y hostil, la aventura vuelve a ganar, esta
vez en envergadura. Más medios, más ambición. Cual manada de
leones, esperamos y buscamos una presa que este a la altura. Un
desafío, con bien de cafeína. Estímulos para el cuerpo. Oxigeno
para los pulmones. Adrenalina en vena. Emociones para la vida.
Retos compartidos. Amistades desinteresadas, que cubren tu es-
palda. La esencia de la amistad, la confianza en tu compañero.
Aquí, en la montaña, los intereses son más comunes que nunca.
Tú por mi yo por ti. Valores que no te enseñan en la escuela, que
pena!

Cabrones!!!

100 años de parque. 100 años que de- gan de las administraciones, 3 comu- empresas por estas cosas ruedan cabe-
bía ser de fiesta. La fiesta del medio, de nidades, 3 diputaciones, subvenciones zas, en las pequeñas, rueda la empresa
los picos. 100 años después de aquel europeas…Pasan los años, y ya son entera. Y aquí nadie se sonroja.
hito, pocos celebran este triunfo. Me- muchos. Curioso que ni en el “cum- Al menos, si tuvieran la casa barrida.
nos mal que la prensa nos lo recuerda. ple” tengamos una alegría. Lo que si Los bosques deberían estar limpios
Y es que cuando el descontento re- tenemos son regalos, irónicos regalos para evitar incendios. Los pueblos
volotea por la zona, por algo será. La que no hacen otra cosa que encrespar impolutos, para dar ejemplo. Las de-
gente de los pueblos poco quiere saber los ánimos. Obras sin acabar, como la puradoras funcionando, para así no
del parque. La burocracia en el mejor del famoso museo de Posada. Una po- contaminar barrancos “Prohibidos”.
de los casos les ahoga. Que pensaría sible buena idea, aunque no más im- Los restos de la antigua actividad mi-
Gregorio Pérez si un “bienvestio” le portante que la accesibilidad del valle. nera restaurados, que menos. Por no
dijera que no se salga del pueblo??Por Y lo tengo claro, yo el parque prefiero hablar de las zonas saturadas, que son
el bien del parque y de su seguridad, verlo en directo! las más endeudadas de basura, como
que sabrán ellos. Pero el mejor regalo ha sido el bo- el entorno del cable, los lagos, vega de
Nos quieren hacer pensar que tene- rrador del PRUG. Mira que tuvieron Urriello. Las zonas más visitadas, se-
mos un terreno baldío. Y el principal tiempo para ir preparándolo. Pues no rán el recuerdo de la mayoría de los
recurso del parque, su propia majes- acertaron ni en su publicación. Vendi- visitantes. Triste recuerdo si nos fija-
tuosidad, no deja de ser vilipendia- do por fascículos, cual boda del “sal- mos un poco. Incluso las lavadoras
da. Solo en el 2017 el parque tuvo un vame”. Solo ha conseguido que los ba- viejas en su punto limpio, la repera!
presupuesto de 4.5 M€. A esto hay que jos índices de popularidad del parque
sumarle las diversas partidas que lle- caigan ha mínimos. En las grandes Chatarra y basura acumulada junto al
desagüe del cable. Idilico!
Mi pasión, mis ganas de vivir, por disfrutar
de mi casa. Quede embelesado la primera vez,
incluso después de haberme encontrado aquel
trasto en mitad del barranco. Un desaprensivo
la había tirado 100m al vacio, desde la carre-
tera. Que sería de mi si hubiera encontrado un
tesoro.
-Al loro, que voy…
Mientras, mi compañero guardaba silencio,
intentando transmitir serenidad, seguridad, y
algo de energía con algún leve animo. Había
puesto un clavo. Tranquilizado por su presen-
cia, relajado por su canto y concentrado por la
incertidumbre de ese último tramo. El rompeca-
bezas empezaba a tener sentido. La indecisión
se quería apoderar de mí, no sentía bien ese pie
derecho, era malo, caído, un poco sucio. Pero
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era el único. Era fiarse de ese pie, si o si. Sabía que si lo
superaba, no podría volver atrás. Había que confiar en
ese trocito de caliza. Un poco más arriba se intuía algo,
mejor, tenía que ser mejor. El clavo era bueno, incluso
la caída no era mala, un poco larga quizás, pero que
necesidad había de comprobarlo? Ninguna!
-Al loro…
Un poco de magnesio, un poco más. A veces ya no sabes
si te seca las manos, o hace que resbales más. Pero pa-
rece que ahora sí. Miro por última vez a la izquierda. A
mis pies, una cinta expres cuelga del clavo. Sigo con la
mirada la cuerda que pasa por ella, acaba en el nudo
de mi arnés. Bien. Todo en orden. Acomodo mejor la
punta de los dedos, piso el pie, lo froto un poco y sua-
vemente me incorporo sobre él a la par que estrujo esas
raras hueveras. Con el pie izquierdo en el aire, lo ten-
go claro. Tengo que sacar la mano derecha aquel pico,
sueño con que muerda algo, pero solo consigue parar el
ímpetu del gesto con el pulgar. Tenso el cuerpo, respiro,
una solución, rápido. Llevo pocos segundos sobre aquel
pie, aquel que no me creía. Pero se me hacen eternos
Viva la aventura viva!!! mientras intento escrutar las opciones que están a mi
alcance y volver no es una de ellas. La única opción es
hacia arriba, intuyo algo. Saco la mano izquierda. Un
relieve, quería algo mejor, pero tendrá que valer. Subo
el pie izquierdo a las hueveras, blancas, de magnesio.
La de la derecha es mejor, vamos, vamos, me fio de
ella. Mientras estrujo el pulgar de mi mano derecha,
intento concentrarme en el pulgar de mi pie izquierdo.
El pie malo ya es historia, ya casi ni lo siento. Me tras-
lada al presente, a mi precaria situación, crucificado
en esta placa. Y el futuro, esta una cuarta más arriba,
es ese agujero que veo. Solo me queda rebotar, así que,
una, dos y tres… Consigo cogerlo con dos dedos. Pero
no con menos ganas que una cerveza a la orilla del
Guadalquivir a mediaos de julio. Subo el pie derecho
al pico, y ahora sí, la verticalidad templa. Y respiro.
-Qué tal??
Se escucha de fondo.
Relajo los nervios, lo suficiente para alcanzar con co-
modidad el siguiente canto, y con él, el fin de las difi-
La joya de la corona. Gypaetus barbatus. Solo 12, nos encantan.
cultades.
Pero no nos los comemos. Regulación!!! -Bien, bien.
Un poco más arriba, monto la última reunión. Recu-
pero la cuerda sobrante mientras con la mirada vuelvo
a recordar la última secuencia.
-Uff, por los pelos…
Por fin sube mi compañero, no con poco esfuerzo, pero
feliz por el resultado. Aquí se acaba nuestra aventura,
la de subir, aunque todavía nos queda la de bajar. Re-
cogemos todos los bártulos, y poco a poco, a la luz de
las estrellas y guiados por la frontal y los recuerdos de
tantas veces. Volvemos a la rutina de nuestras vidas,
pero más vivos si cabe. Así que, que nos quiten lo bai-
lao!

Viva la aventura, viva!!!


Borja Araque Alvarez.
Incomprendido.
Parque vestido de invierno
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